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Pesadumbre de Novia en Bodas de Sangre

La novia se muestra pesimista ante su inminente boda, mientras la criada está entusiasmada. Cuando la criada describe los placeres del matrimonio, la novia se muestra inquieta. Al colocarle la corona de azahar, la novia se entristece y la tira al suelo. Aunque afirma querer a su novio, la novia ve la boda como un gran paso.

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Temas abordados

  • pasión,
  • muerte,
  • criada,
  • mujer,
  • cuerpo social,
  • cambio social,
  • cuerpo de la modernidad,
  • hombre,
  • libertad,
  • alegría
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Pesadumbre de Novia en Bodas de Sangre

La novia se muestra pesimista ante su inminente boda, mientras la criada está entusiasmada. Cuando la criada describe los placeres del matrimonio, la novia se muestra inquieta. Al colocarle la corona de azahar, la novia se entristece y la tira al suelo. Aunque afirma querer a su novio, la novia ve la boda como un gran paso.

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  • cambio social,
  • cuerpo de la modernidad,
  • hombre,
  • libertad,
  • alegría

Comentario del fragmento de Bodas de sangre de Federico Garcia Lorca

(Se sienta la novia en una silla baja y se mira en un espejito de mano. La criada la peina.)
Novia: Mi madre era de un sitio donde había muchos árboles. De tierra rica.
Criada: ¡Así era ella de alegre!
Novia: Pero se consumió aquí.
Criada: El sino.
Novia: Como nos consumimos todas. Echan fuego las paredes. ¡Ay!, no tires demasiado.
Criada: Es para arreglarte mejor esta onda. Quiero que te caiga sobre la frente. (La novia se
mira en el espejo.) ¡Qué hermosa estás! ¡Ay! (La besa apasionadamente.)
Novia: (Seria) Sigue peinándome.
Criada: (Peinándola)¡Dichosa tú que vas a abrazar a un hombre, que lo vas a besar, que vas
a sentir su peso!
Novia: Calla.
Criada: Y lo mejor es cuando te despiertes y lo sientas al lado y que él te roza los hombros
con su aliento, como con una plumilla de ruiseñor.
Novia: (Fuerte.) ¿Te quieres callar?
Criada: ¡Pero, niña! Una boda, ¿qué es? Una boda es esto y nada más. ¿Son los dulces?
¿Son los ramos de flores? No. Es una cama relumbrante y un hombre y una mujer.
Novia: No se debe decir.
Criada: Eso es otra cosa. ¡Pero es bien alegre!
Novia: O bien amargo.
Criada: El azahar te lo voy a poner desde aquí hasta aquí, de modo que la corona luzca
sobre el peinado.
(Le prueba un ramo de azahar.)
Novia: (Se mira en el espejo) Trae. (Coge el azahar y lo mira y deja caer la cabeza abatida.)
Criada: ¿Qué es esto?
Novia: Déjame.
Criada: No son horas de ponerse triste. (Animosa.) Trae el azahar. (La novia tira el azahar.)
¡Niña! Qué castigo pides tirando al suelo la corona? ¡Levanta esa frente! ¿Es que no te
quieres casar? Dilo. Todavía te puedes arrepentir.(Se levanta.)
Novia: Son nublos. Un mal aire en el centro, ¿quién no lo tiene?
Criada: Tú quieres a tu novio.
Novia: Lo quiero.
Criada: Sí, sí, estoy segura.
Novia: Pero este es un paso muy grande.
Criada: Hay que darlo.
Novia: Ya me he comprometido.
Criada: Te voy a poner la corona.
Novia: (Se sienta) Date prisa, que ya deben ir llegando.
(Bodas de sangre, Federico García Lorca, Acto II, cuadro I)

RESUMEN:
A la entrada de la casa, la novia y la criada dialogan mientras esta acaba de peinarla para la
boda. La novia comenta cómo su madre, antes alegre, que venía de tierra fértil, se consumió
como todas en aquella tierra calcinada. La criada la peina para la boda mientras envidia su
suerte por poder tener a un hombre para sí. Pero la novia no comparte su entusiasmo, la
alegría puede ser amargura. Cuando le pone el azahar su cara se entristece, acaba tirándolo
al suelo ante el escándalo de la criada que acaba por pretuntarle si realmente quiere o no a
su novio. La novia responde que sí, está segura porque se ha comprometido, pero es una
decisión importante. Se dan prisa en acabar ante la llegada de los invitados.

TEMA:
Pesadumbre de la novia ante la inminencia de la boda.

ESTRUCTURA:
1: Esa tierra acabará consumiéndola. (1-6)

……….1.1.  La madre alegre de tierra fértil acabó consumida.

……….1.2. Todas acabarán consumidas en esa tierra árida.

2: Alegría de la criada frente a pesadumbre de la novia en los preparativos.(7-19)

………..2.1. La boda es alegría. Es poseer y ser poseída por un hombre.

………..2.2. [pero] Puede ser amargura.

[escena simbólica del azahar tirado por la novia] (20-27)

3: Afirmación del amor al novio y confirmación de su compromiso con la boda (20-final)

El texto presenta el diálogo entre dos personajes, la criada y la novia. El contenido se


estructura en tres módulos temáticos. Una primera reflexión (1-6) centra la idea en la fuerza
del medio para condicionar el carácter y el destino de las personas. Sirve a modo de
anticipación del estado de ánimo que presenta la novia en el fragmento. La segunda parte
(7-19) contrasta dos actitudes: la tradicional alegría ante el evento –criada-, frente a las
reservas y pesadumbre de la novia ante su propia boda. La imagen se centra en la escena
donde la novia tira al suelo la corona de azahar, símbolo de la pureza (20-27). La tercera
parte es confirmatoria (20-final), ante las preguntas de la criada, la novia acaba reafirmando
su amor por el novio y su intención de llevar el compromiso hasta el final.

COMENTARIO CRÍTICO:
El fragmento de Bodas de sangre nos presenta algunos de los temas constantes en la
dramaturgia de Federico García Lorca. Por una parte, el destino de la mujer a verse
consumida en el papel que socialmente le ha sido asignado y que, en distintas partes de la
obra, se nos describe. Una vez casada, la mujer permanecerá en casa cuidando de su marido
y de sus hijos. No existe vida más allá de los muros de la casa. Pero además, nos vincula la
alegría o la tristeza con la dureza de la tierra que se habita, un concepto muy unamuniano,
solo que en nuestro caso la tierra infértil, árida, ardiente no es sinónimo de espíritus duros y
hechos al trabajo, sino de desgracia ante el destino cierto de repetir la historia ya vivida por
su madre: el consumirse en vida. Por otra parte, la angustia y las dudas de la novia pueden
ser interpretadas en el sentido literal del texto, es decir, de responsabilidad ante la gravedad
y trascendencia de la decisión que está a punto de tomar. No obstante, sabemos por el
desarrollo argumental de la obra que asistimos a una escena cumbre por cuanto plasma la
lucha interna de la protagonista entre sus sentimientos y su razón, entre la pasión que siente
por Leonardo y la coherencia de renunciar a él, ya casado, para seguir con su propia vida
según unos parámetros de honradez y honestidad socialmente asignados. Pero no siente
amor hacia el novio y algo en ella rechaza su destino de mujer, el descrito por la criada en el
fragmento.
Mucho ha evolucionado el papel de la mujer desde que Federico García Lorca escribiera la
obra. La sensibilidad social ha cambiado en apoyo al derecho de la mujer a tomar sus
propias decisiones. Especialmente en las sociedades industrializadas y en ambientes
urbanos. Pero lo que más ha cambiado, afortunadamente, consiste en liberarse de la
servidumbre impuesta de “vivir para casarse”. No hace aún mucho tiempo que una mujer
que no aspirara al matrimonio era considerada como algo extraño, que el no tener o no
poder tener hijos, como una desgracia –véase en Un viejo que leía novelas de amor-. La
presión social en estos casos podía llegar a ser obsesiva e impulsar a la toma de decisiones
precipitadas no inspiradas en el amor sino en la conveniencia o en la necesidad de
integrarse como uno más en la sociedad.  Tampoco podemos generalizar esta evolución,
sabemos que en determinadas razas, religiones, zonas rurales, países del tercer mundo… la
mujer sigue con un papel asignado de sumisión e inmovilismo contra el que poco o nada
podemos hacer salvo alzar nuestra voz –casos de atentados a escuelas, ablaciones,
matrimonios concertados, lapidación por adulterio, incapacidad legal para actuar sin el
consentimiento del marido, etc.-.
La sociedad industrializada ha liberado, definitivamente, a la mujer de un papel en que se
daba preeminencia a sus funciones como madre y esposa que al ser como persona. En este
sentido, ha contribuido poderosamente la disminución de la natalidad, la generalización de
los métodos anticonceptivos y la lucha por la concienciación social. Sin embargo, sería
interesante reflexionar que el hecho en sí supone la renuncia a una distribución de funciones
entre los sexos que ha sobreprotegido a la mujer hasta el punto de anularla (hombre
cazador/mujer recolectora). Una distribución funcional que ha permitido la expansión de la
raza humana a lo largo de la historia y que hoy, con la evolución urbana e industrial, ha
quedado obsoleta produciendo la alienación de la mujer en la vida moderna. Es esta
alienación la que manifiesta Lorca a través de la “no realización”, del tabú, de los
convencionalismos sociales que nos han apartado de nuestros ciclos naturales –el amor
pasión, la procreación, junto al instinto de superviviencia es uno de los más fuertes en
cualquier animal-.

Sin embargo, el texto, más allá de la necesaria libertad, nos habla de entregarnos a nuestras
pasiones. Si bien la libertad es una conquista necesaria, el actuar al dictado de nuestros
sentimientos puede cortapisar la libertad. La libertad de cada cual tiene su límite en la
libertad de los demás. No puede existir libertad sin responsabilidad. Y ahí entramos en la
paradoja del ejercicio de la “libertad”. De nada nos sirve nuestra libertad si no la usamos
para tomar decisiones. Pero cada decisión que tomamos limita nuestras posibilidades
futuras, limita nuestra disponibilidad. En este sentido, actuar al dictado de la pasión sin
medir las consecuencias de nuestros actos impide la realización personal. Es el caso de la
novia y Leonardo. Leonardo está casado, ha tomado su decisión. Tiene un hijo y su mujer
está embarazada de un segundo. Estas son sus circunstancias fruto de elecciones libres. La
novia conoce estas circunstancias, es prima de la mujer de Leonardo, sabe que el tomar la
decisión de huir con Leonardo puede acarrear la desgracia. Si realmente ama a Leonardo, tal
vez hubiera preferido preservar su vida antes que precipitar su muerte. Pero hablamos del
amor-pasión, ciego ante la fuerza de los sentimientos. De él deriva, como no puede ser de
otro modo, el fin trágico de la obra.
Hay, con todo, una diferencia a destacar con las tragedias clásicas: no mueren todos los
personajes. Muere el culpable, Leonardo, y el inocente, el novio. Se salva la novia, la otra
culpable. ¿Qué sentido tiene el que Lorca salve a la novia? Por encima del hecho de que la
obra está inspirada en un suceso real, solo hay una respuesta posible y la encontramos al
final de tercer acto, cuando la novia, ya viuda, se presenta en casa de la madre del novio. Su
destino, el futuro que le aguarda a partir de ese momento,  es quedar enterrada en vida, en
un encierro obligado e impuesto. El luto resulta otro de los convencionalismos sociales que
pueden asfixiar al ser humano y Lorca lo retrata magistralmente en La casa de Bernarda
Alba. Para Lorca, triunfan los convencionalismos, las fuerzas telúricas y sociales sobre el
ansia de libertad y la posibilidad de realización personal. Y, está claro, hay destinos que
pueden ser peor que la propia muerte.
Un fragmento clave de tensión dramática que deja entrever todos los elementos que actúan
en el alma de la protagonista de la obra, contrastados con la alegría inocente de la criada
ante la boda. La lucha constante entre razón y sentimiento que tan bien describiera Bécquer
como fuente de inspiración poética (“…mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan,
habrá poesía”) y que Lorca trasforma en motor de acción dramática.

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