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Principios del Derecho del Trabajo

Este capítulo presenta los principios fundamentales del derecho del trabajo, incluyendo la cuestión social, la política social y los fines del derecho del trabajo como la dignidad humana. También cubre las fuentes del derecho laboral como las leyes, convenios colectivos y la jurisprudencia.
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Principios del Derecho del Trabajo

Este capítulo presenta los principios fundamentales del derecho del trabajo, incluyendo la cuestión social, la política social y los fines del derecho del trabajo como la dignidad humana. También cubre las fuentes del derecho laboral como las leyes, convenios colectivos y la jurisprudencia.
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.

CAPÍTULO 2

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL DERECHO DEL TRABAJO

1.- DERECHO DEL TRABAJO, CUESTIÓN, POLÍTICA Y JUSTICIA


SOCIALES.-

La Cuestión social es el trastorno producido por el encuentro del


progreso material con el decaimiento o relajación de los principios ético-
sociales, trastorno que se caracteriza por un vivo malestar de todas las clases
de la sociedad y la generación de antagonismo entre las mismas.

La cuestión social se manifiesta externamente como afectando de un


modo principal a la clase obrera (los asalariados) en sus relaciones con los
capitalistas y empresarios; pero en realidad se hace sentir en todas las clases
sociales. La cuestión social es un problema que puede tener un doble
planteamiento o enfoque: un planteamiento teórico o a priori y un
planteamiento histórico o a posteriori.

 La cuestión social teóricamente considerada. es el problema de las


relaciones del ser humano con los bienes de la tierra. El ser humano,
ente esencialmente social, está inmerso en un mundo material al que
está esencialmente vinculado. Presenta, pues, una doble dimensión,
social y económica: La que relaciona a las demás personas; y la que
juntamente, socialmente la relaciona con los bienes económicos.

 El problema social históricamente considerado, es el problema vivo y


palpitante que ofrece de hecho la humanidad con relación a los bienes
económicos, dividida en dos clases antagónicas: Una minoría que goza
superabundantemente de los bienes, frente a la gran multitud de los
desheredados de la fortuna. Esta situación real de injusticia y
desigualdad económica, constituye un problema vital y urgente.

Algunos autores sostienen que se debe alcanzar la justicia social a


través del reformismo progresivo dentro de los ritmos de una transformación de
la estructura económica social. La aplicación de la justicia social se puede
concretar por el camino de la asistencia social en sentido lato, o por la
regulación jurídica a través del Derecho del Trabajo, de la Seguridad Social y
Previsión Social.

Ahora bien, cuando se habla de política social, es menester recordar


que política es el arte de gobernar, y en su concepción amplia consiste en
desarrollar, adecuadamente, los fines del Estado, investigando sus
procedimientos y medios, caracterizándose así la política como ciencia del
Estado. Social, es todo lo concerniente a la sociedad en sus muy diversos
significados, y en tal sentido la política social la constituye la acción que el
Estado desarrolló o debe desarrollar
para mejorar la condición de las clases económicamente débiles. El sustantivo
política y el adjetivo social, sirven así para designar al conjunto de instituciones,
ordenamientos y normas mediante las cuales el Estado realiza el mejoramiento
y capacitación económica de todos los habitantes, siendo ésta la acepción más
generalizada, según Cabanellas 1. Walker Linares sostiene que se denomina
política social a la acción de las diversas doctrinas económico-sociales en
orden a conseguir la realización de los principios sustentados por ellas; la
política social será, pues, como la dinámica de esas doctrinas2.

Con estos antecedentes y concepciones doctrinales, en términos más


sencillos, podemos establecer el concepto de política social, como la solución
al problema de la convivencia de clases, dentro de una sociedad. Tiene por
objeto buscar soluciones filosóficas, jurídicas, económicas, sociales, etc., para
posibilitar la convivencia social de esas clases, cuando menos atenuar las
diferencias más importantes, concediendo a los desposeídos un mejoramiento
gradual y progresivo.

2.- FINES DEL DERECHO DEL TRABAJO.-

La finalidad del Derecho del Trabajo es el respeto por la dignidad del ser
humano que trabaja y, por ello, pretende crear un orden que facilite el ejercicio
de su actividad con plena dignidad y con respeto hacia su persona. Pero se
debe destacar que esta dignificación no se hace contra alguien o contra una
estructura. Si bien en aquel interés se limitan funciones o disposiciones del
empleador, todo ha de ocurrir en forma tal que no termine tampoco
lesionándose el funcionamiento o la propia organización de la empresa. Por
eso se mantiene en el sistema el principio de subordinación o dependencia,
que engarza con la facultad empresaria de la dirección y organización de la
empresa.

En el Derecho del Trabajo, tienen una marcada influencia los principios


políticos, ideológicos, sociales, económicos, éticos, consiguientemente, hay
diversidad de criterios sobre los fines.

Reuniendo los diversos pensamientos de los tratadistas en esta materia, se


pueden identificar fines jurídicos, económicos y políticos.

a) Fines jurídicos.- Desde el punto de vista jurídico, la preocupación es:

 Asegurar la autonomía de la voluntad en los trabajadores que


contratan su actividad personal.
 Otorgar un trato favorable a una de las partes del contrato,
introduciendo toda innovación normativa necesaria en el
ordenamiento jurídico para lograr una justa regulación del trabajo y la
efectiva protección del mismo.

1
Cabanellas: Ob. cit., p. 494
2
Walker Linares: Ob. cit., p. 49
Dentro de las normas de protección se puede distinguir una doble
tendencia: Las disposiciones que tutelan al trabajador, en lo que se
refiere a la forma y límites de la prestación de servicio, se tienen la
legislación de la jornada, descanso nocturno, descanso dominical,
etc.; y, los preceptos que protegen al trabajador por el trabajo
prestado, por ejemplo: Las medidas asistenciales, la seguridad social,
etc.

b) Fines económicos.- El Derecho del Trabajo no se reduce a un conjunto de


reglas legales, sino que presenta en sus motivaciones y efectos, un
innegable sentido político-económico. Sus normas no sólo sirven para
regular la ordenación profesional de los grandes contingentes de
trabajadores, sino que fundamentalmente, predeterminan las relaciones
técnico-económicas entre los individuos que viven en sociedad. Establece la
manera cómo unas personas colocan su actividad productora al servicio de
otras.

c) Fines Político – Sociales.- Aún cuando el Derecho del Trabajo tiene


considerable trascendencia económica, no es una disciplina de la
economía, porque el fin que motiva a las leyes del trabajo, es
fundamentalmente de carácter político - social. Se trata de elevar el nivel
social de los trabajadores, llevando a ellos sanidad, educación, salud,
progreso, seguridad ante el infortunio, aumentar la capacidad productora.

3.- FUENTES DEL DERECHO LABORAL.

Si por fuentes del derecho, en general, entendemos los manantiales de


donde surge éste, las relativas al Derecho del Trabajo son las que lo originan,
nutren y desarrollan. Tales fuentes están integradas por las del Derecho
Común y, además, por las particulares de esta rama jurídica. Sin embargo,
antes que nada, se debe dejar claro que la fuente principal del Derecho es la
naturaleza, expresión viva y certera de la norma jurídica3.

En cuanto a una clasificación de las fuentes del Derecho Laboral, son


numerosas las agrupaciones que cabe efectuar. Cabanellas señala la
siguiente clasificación general de las fuentes:

3.1 Fuentes nacionales e internacionales, según el ámbito territorial de su


eficacia y el órgano de Derecho Público que les otorga autoridad. En
cantidad predominan las nacionales pero las internacionales, por
provenir de tratados, convenios y recomendaciones suscritos por dos o
más Estados, y a veces por los organismos mundiales que aglutinan a
las diversas naciones, poseen mayor autoridad, salvo cuando las
desconocen países poco escrupulosos.

3.2 Directas e indirectas. Directas: La ley y la costumbre, los decretos


reglamentarios y las disposiciones de autoridades administrativas.
Indirectas: La jurisprudencia. Aquí, Cabanellas reconoce tanto a la
jurisprudencia jurisdiccional, como a la administrativa, los pactos

3
Guillermo Cabanellas: Tratado…,Tomo I, Volumen 2, p. 3
colectivos de condiciones laborales, los reglamentos de empresa, la
doctrina de los autores, los principios generales del derecho, la justicia
social, la equidad y la moral. La fuerza de las primeras es imperativa por
sí; y de las segundas, depende especialmente de su calidad y
adecuación a las circunstancias.

3.3 Generales y específicas. Generales: Porque rigen en la generalidad de


instituciones y situaciones, como la ley, la costumbre, la jurisprudencia y
la doctrina científica; y, específicas, por circunscribirse a ciertas esferas
de lo laboral, como los convenios colectivos de condiciones de trabajo.

3.4 Legislativas y particulares. Las primeras, entendidas en la amplia


acepción de obligatoriedad general, entre las cuales se añaden a la ley –
la más genuina en este enfoque- los reglamentos administrativos, los
decretos y resoluciones ministeriales; las segundas, todas aquellas que
no emanan del Poder Legislativo ni del Poder Ejecutivo, entre las que
figuran la jurisprudencia, los convenios colectivos de trabajo y la doctrina
de los autores.

3.5 Estatales y contractuales. Estatales, la ley y la jurisprudencia.


Contractuales, los contratos individuales y colectivos, reglamentos de
empresa, y los convenios colectivos de trabajo.

3.6 Principales y supletorias. Las primeras: La ley y las que ésta


reconozca para regir una materia, como sucede en los casos de
declararse que se estará a la costumbre o a los usos; y las segundas,
las que se aplican a falta de ley o norma expresa.

3.7 Escritas y no escritas. Escritas: La ley, los decretos, los reglamentos


de empresa; no escritas: Las comprensivas tanto de la costumbre, como
de los usos y equidad.

Tomando la forma de agrupación de las fuentes que realiza Martínez


4
Vivot , podemos establecer que las fuentes de Derecho del Trabajo son las
siguientes:

a) Fuentes de carácter general:

a. La Constitución.
b. Los tratados, convenios y pactos internacionales
c. La Ley en sentido formal
d. Los Decretos Reglamentarios
e. Resoluciones Ministeriales
f. Resoluciones Administrativas
g. La costumbre
h. La jurisprudencia
i. La doctrina de los autores

4
Julio Martínez Vivot: Ob. cit., p. 37
b) Fuentes propias del Derecho Laboral:

a. Convenio Colectivo del Trabajo


b. Laudo Arbitral
c. Reglamento de empresa

4.- PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL DERECHO DEL TRABAJO.-

Durante el imperio del Derecho tradicional, representado de modo


supremo por el Código Civil francés y por algunas leyes complementarias, las
respuestas jurídicas se desinteresaban de las referidas realidades. Es cierto
que desde principios del siglo XIX en algunos países se dictaron unas primeras
y tímidas leyes para la protección de niños pequeños y mujeres, pero estas
normas sólo van a alcanzar alguna efectividad en Inglaterra en 1833, con la
creación de la Inspección del trabajo. Un caso paradigmático es el de la ley
francesa de 1840, que el Ministro de Comercio presentó en el Parlamento,
como extremadamente positiva, por cuanto autorizaba el trabajo de los niños
desde los 8 años. A pesar de las trabas que le oponían las leyes y la
resistencia patronal, desde mediados del Siglo XIX, comenzó a desarrollarse
en el occidente de Europa y más tarde en América Latina, un movimiento
obrero que condujo a la introducción en el mundo del trabajo de normas
nacidas espontáneamente de la confrontación de las organizaciones de
trabajadores con los empleadores o sus organizaciones. Por la misma época,
en los últimos decenios del referido siglo, algunos raros juristas transgresores
como Antón Menger criticaron agudamente el ordenamiento tradicional,
mientras que los sociólogos comenzaban no sólo a describir la miseria de los
obreros, sino que intentaban conocer y comprender las nacientes
negociaciones entre las partes profesionales. Estaba faltando todavía el
enfoque técnico-jurídico sobre las nuevas instituciones.

La doctrina laboral inicia entonces un largo recorrido, manteniendo una


vocación de ruptura con el derecho tradicional y adoptando un método
diferente, donde se rechazan las ficciones el intérprete se ubica en directo
contacto con la realidad del mundo del trabajo. Armado de su recién estrenado
aparato conceptual y metodológico, el Derecho del Trabajo se fue
enriqueciendo y afinando a través de una copiosa legislación material y
procesal (incluso recogida en muchos países en Códigos, consolidaciones o
leyes generales, de ambas clases). Todo lo cual, fue complementado y
profundizado a través de los constantes aportes de la doctrina y la
jurisprudencia. En tales circunstancias, a mediados del siglo XX no pudo ya
ignorarse la autonomía técnica y docente del Derecho del Trabajo (material y
adjetivo).

Como su natural consecuencia, se buscó identificar aquellos principios


concebidos como fórmulas en las cuales está contenido el pensamiento rector
de una disciplina legal o un instituto jurídico, y que lo caracterizan y diferencian
de las demás ramas del Derecho, sin perjuicio de reconocer, la pertenencia de
la normativa laboral al fondo jurídico general.

A fines de la segunda década del siglo XX, la casi simultánea concreción


de los procesos de constitucionalización y de internacionalización de los
derechos sociales, tuvo una muy grande repercusión en la doctrina
latinoamericana especializada. El interés se acrecentó con la sanción de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos y con la adopción de los
Pactos internacionales complementarios, así como de los instrumentos
regionales y comunitarios de la misma clase, todos los cuales contienen muy
importantes disposiciones de la materia laboral y de seguridad social. La
afirmación de la juridicidad de la disposiciones atinentes al trabajo contenidas
en los instrumentos que se acaban de citar, e incluso desde antes, en los
convenios internacionales aprobados por la Conferencia Internacional del
Trabajo, no fue fácil. Por mucho tiempo, primaron las ideas de quienes no
admitían que las constituciones pudieren contener dispositivos de esta clase o
que simplemente consideraban que eran normas jurídicamente imperfectas, o
meras aspiraciones incrustadas en los textos normativos a título meramente
programático. Empero, desde el último cuarto del siglo veinte cobró cada vez
mayor fuerza la doctrina que reconoce la validez jurídica de tales disposiciones
de los instrumentos internacionales o de las Constituciones Políticas, en el
entendido que no sólo constituirá un deber para el Estado legislar en el sentido
de tales disposiciones sino que además, éstas ofrecerán un criterio de
interpretación del Derecho interno vigente y, a falta de disposición de Derecho
interno en la materia, tendrán un valor supletorio

Los principios fundamentales constituyen los pilares sobre los que se


edifica toda disciplina jurídica, y en gran modo, justifican su naturaleza jurídica.

Los principios generales del Derecho Laboral tienen, según los


autores y por lo general, tres funciones fundamentales5:

5
José Antonio de Chazal Palomo: Fundamentos de Derecho Laboral y Social, UPSA, Santa Cruz, 1997,
p. 45
 Función informadora, porque inspiran al legislador y lo orientan
en cuanto a los fundamentos del orden jurídico.
 Función supletoria, ya que actúan como medio para integrar al
Derecho y son una de las fuentes del mismo, aplicándose en ausencia de
otra fuente mayor como la ley.
 Función interpretadora: Sirven también para interpretar la normativa
vigente, cuando ésta es confusa o haya diversas interpretaciones
posibles.

En Derecho Laboral, existen principios fundamentales destinados a la


protección de los trabajadores frente a la explotación y arbitrariedades de los
empleadores. Esos principios están consagrados en la Constitución -cuyo art.
48.II dispone que las normas laborales se interpretarán y aplicarán bajo los
principios de protección de las trabajadoras y de los trabajadores como
principal fuerza productiva de la sociedad; de primacía de la relación laboral;
de continuidad y estabilidad laboral; de no discriminación y de inversión de la
prueba a favor de la trabajadora y del trabajador-, en la Ley General del
Trabajo, sus Decretos Reglamentarios6 y en los planteamientos doctrinales. A
continuación, se explican tales principios:

4.1 Principio de Protección y Tutela.-

Llamado también principio protector o principio protectorio, el cual tiene una


base histórica, dado que el liberalismo había provocado notorias injusticias,
dejando a miles de obreros en la desocupación y el hambre, bajo los
principios de libertad individual y abstencionismo del Estado en la
economía. Frente a esta situación, surgió el intervencionismo del Estado,
porque no podía continuar en una posición de simple espectador ante la
aguda pugna obrero patronal; pero, esa intervención tenía que concretarse
en medio de protección a favor del trabajador. Evidentemente, la
intervención estatal limita la libertad contractual de partes, pero se justifica
porque se trata de preservar los intereses de los trabajadores frente al
enriquecimiento de pocos.

El principio de protección se refiere al criterio fundamental que orienta el


Derecho del Trabajo, ya que éste, en lugar de inspirarse en un propósito de
igualdad, responde al objetivo de establecer un amparo preferente a una de
las partes: El trabajador. Mientras que en el Derecho común, una
preocupación constante parece asegurar la paridad jurídica entre los
contratantes, en el Derecho Laboral la preocupación central parece ser la
de proteger a una de las partes, para lograr que se alcance, mediante dicha
protección, una igualdad sustantiva y real entre las partes. Es una especie
de ficción jurídica que posibilita corregir los desequilibrios sociales entre el
empleador y el trabajador

6
Si bien el Decreto 224 de 23 de agosto de 1943 es el Decreto Reglamentario general de la Ley General
del trabajo, se debe también considerar ahora que el DS 28699 de 1 de mayo de 2006, reglamenta ciertas
normas de dicha Ley.
El principio protector tiene tres reglas o componentes estructurales:

a) La Regla In Dubio Pro Operario.- Significa “en la duda, a favor del


trabajador”. Es una regla de hermenéutica laboral, según la cual donde
existan varias interpretaciones posibles de un precepto, será de
aplicación la interpretación que mayor beneficio reporte al trabajador. Es
el criterio que debe utilizar quien interpreta la norma, para elegir en caso
de duda, aquello que favorezca más al trabajador. En el supuesto que
exista una controversia y estando presente el elemento subjetivo de la
duda respecto a lo que significa o quiere decir una norma legal laboral,
se determina la aplicación de aquello que vaya en beneficio del
trabajador.

b) La Regla de la Norma más Favorable.- La aplicación de este principio


se presenta también en circunstancias de duda, que originan una
interpretación al respecto, pero no se trata en el caso de una norma,
como en el principio pro operario, sino que en la regla más favorable nos
referimos a que existen dos o más normas cuya aplicación preferente es
la que se discute. Se trata, en definitiva, de determinar cuál de ellas es la
aplicable a la situación examinada, apreciando cuál es la más favorable
al trabajador7.
Dicho de otra manera, en sentido muy parecido al anterior, aquí se trata
de elegir entre varias normas aquella que sea más favorable al
trabajador. Bajo la máxima romanista “favorabilia amplianda, odiosa
restringenda” (ampliar lo favorable, restringir lo odioso), y a diferencia del
indubio pro operario, que contiene más elementos de interpretación, en
este caso hay más elementos de opción para aplicar la disposición legal
más favorable, de entre varias alternativas.

c) La Condición más Beneficiosa.- Este principio se refiere a la


conservación de los derechos adquiridos por el trabajador, ante la
aparición de una nueva norma que, con carácter general, estableciera

7
Martínez Vivot: Ob. cit., p. 73
condiciones menos favorables que las gozadas a título individual. Esta
condición más beneficiosa se considera un bien incorporado a su
contrato individual de trabajo, que puede provenir de la ley, del convenio
colectivo o del acuerdo firmado al efecto. Se entiende, en principio, que
cualquier modificación que se introduzca y la altere, debe ser para
ampliar, y no para restringir derechos8.
La regla de la condición más beneficiosa, supone la existencia de una
situación concreta anteriormente reconocida y determinada que debe ser
respetada en la medida que sea más beneficiosa al trabajador que la
nueva norma o situación que quiere aplicarse.

En Bolivia, en la Constitución promulgada y publicada el 7 de febrero de


2009, ahora vigente, se establece como fin y función esencial del Estado,
entre otros, garantizar el acceso de las personas al trabajo (artículo 9.5,
última parte). Asimismo, del art. 46 al 55, regula lo relativo al derecho al
trabajo y al empleo, y comienza proclamando que toda persona tiene
derecho al trabajo digno, con seguridad industrial, higiene y salud
ocupacional, sin discriminación, y con remuneración o salario justo,
equitativo y satisfactorio, que le asegure para sí y su familia una existencia
digna. Igualmente, tiene derecho a una fuente laboral estable, en
condiciones equitativas y satisfactorias. Establece que el Estado protegerá
el ejercicio del trabajo en todas sus formas; además que prohíbe toda
forma de trabajo forzoso u otro modo análogo de explotación que obligue a
una persona a realizar labores sin su consentimiento y justa retribución.
Asimismo, el art. 48.II de la CPE consagra dispone que las normas
laborales se interpretarán y aplicarán bajo los principios de protección de
las trabajadoras y de los trabajadores como principal fuerza productiva de
la sociedad.

4.2 Principio de imperatividad o irrenunciabilidad de derechos laborales.-

Este principio está íntimamente ligado a lo antes expuesto, y es lógico que


así sea porque los principios constituyen una trama en la cual todos ellos se
entrelazan y vinculan. La esencia de este principio consiste en afirmar que
las normas laborales, que integran el orden público laboral, se imponen a
las partes de las relaciones laborales más allá de su propia voluntad y, aún
a pesar de ella. Ellas tienen imperium con relación a las mismas, de ahí que
la renuncia a su respecto, no es admisible por parte del trabajador,
justamente porque han sido dictadas para protegerlo9.

Este principio se funda esencialmente en la distinta posición en que se


encuentra el trabajador en relación al empresario, y a la circunstancia de la
desigualdad económica y social que existe entre el dador y el tomador de
trabajo. Pese a que esa situación de desventaja hoy en día es menos
visible, la realidad hace que, en ciertas circunstancias, el trabajador pueda
encontrarse obligado, para obtener o conservar su empleo o para hacer
frente a las necesidades económicas perentorias, a renunciar a ciertos
beneficios o

8
Martínez Vivot: Ob. cit., p. 75
9
Martínez Vivot: Ob. cit., p. 76
protección que la Ley le dispensa, causa por la que se hace necesario fijar
el principio de irrenunciabilidad, que deriva del carácter protector y tutelar
del Derecho del Trabajo. La autonomía de la voluntad no tiene ámbito de
acción para los derechos irrenunciables.

En síntesis, este principio se funda en la imposibilidad jurídica de privarse,


por voluntad propia, de los derechos que se consagran a favor del
trabajador10. La renuncia a los beneficios legales no tiene validez alguna, y
hasta la propia renuncia al empleo sólo resuelve el contrato cuando ocurre
en las condiciones o circunstancias que la ley establece, para garantizar la
libertad de la decisión y la falta de coacción patronal al efecto 11.

La segunda parte del art. 48.III de la C.P.E. establece que los derechos y
beneficios reconocidos a favor de los trabajadores no pueden renunciarse y
son nulas las convenciones contrarias o que tiendan a burlar sus efectos.

De esta norma del texto constitucional, se desprenden dos hechos:

a. La Irrenunciabilidad, pues se trata de derechos y beneficios a favor de


los trabajadores, que no pueden ser burlados, porque el trabajo es una
función social y la renunciabilidad haría inoperante a la legislación
laboral. La irrenunciabilidad se establece como la imposibilidad jurídica
de privarse, por voluntad propia, de los derechos que se consagran a
favor del trabajador.

b. La nulidad de los acuerdos contrarios a este principio, porque las


normas laborales son de orden público, se inspiran en los intereses de la
colectividad y por ende, son de cumplimiento obligatorio.

4.3. Principio de retroactividad de las normas laborales.-

La figura jurídica de la retroactividad no está considerada tradicionalmente


como un principio del Derecho del Trabajo. Sin embargo, por su aplicación
uniformemente aceptada en el Derecho comparado, así como por la
importancia de la institución en cuanto a los efectos en la relación laboral y,
particularmente, en las condiciones generales de trabajo, se incorpora el
análisis entre los principios fundamentales de esta ciencia 12.

La retroactividad consiste en la posibilidad concreta de aplicación de una


norma o disposición legal con efectos hacia hechos pasados; en otras
palabras, es aplicar una ley nueva a hechos anteriores. Como norma
general, la ley sólo dispone para lo venidero, es decir que se aplica a partir
de la fecha en que entra en vigencia, a todas las situaciones jurídicas
presentadas a partir de entonces. Sin embargo, en materia laboral, es
posible la retroactividad cuando la ley expresamente así lo determine, con el
fin de reparar las injusticias sociales del pasado y porque las normas
laborales son imperativas.
10
José A. de Chazal: Ob. cit., p. 51
11
Martínez Vivot: Ob. cit., p. 77 12
José A. de Chazal: Ob. cit., p. 50
En Bolivia, está reconocido este principio cuando la C.P.E. consagra en su
art. 123: “La ley sólo dispone para lo venidero y no tendrá efecto retroactivo,
excepto en materia laboral, cuando lo determine expresamente a favor de
las trabajadoras y de los trabajadores; en materia penal, cuando beneficie a
la imputada o al imputado; en materia de corrupción, para investigar,
procesar y sancionar los delitos cometidos por servidores públicos contra
los intereses del Estado; y en el resto de los casos señalados por la
Constitución.”

4.4 La Inembargabilidad.-

Es un principio consagrado como protección del salario y otras


remuneraciones, de secuestros y embargos, parcial o totalmente, en
consideración a que el salario tiene carácter alimentario para el trabajador y
su familia. Lo contrario significaría dejar abandonado al trabajador a la
voracidad de los acreedores. El art. 48.IV de la CPE determina: “Los
salarios o sueldos devengados, derechos laborales, beneficios sociales y
aportes a la seguridad social no pagados tienen privilegio y preferencia
sobre cualquier otra acreencia, y son inembargables e imprescriptibles.”

4.5 Principio de Continuidad.-

Uno de los principios que más preocupa a los estudiosos de la materia, es,
precisamente, el de la estabilidad en el trabajo, conocido también como el
de continuidad. El Derecho Laboral responde a la intención de crear una
nueva forma de convivencia humana basada en la estabilidad en el trabajo.
En mérito a este principio, se considera que toda relación laboral debe tener
una duración más o menos permanente en el tiempo, en función a la
estabilidad que es requerida por todo trabajador, para desarrollar en
mejores condiciones su actividad y trabajo. No escapan a esta premisa, las
posibilidades de capacitación y especialización en determinadas funciones,
cuyo beneficio resulta inobjetable para el trabajador y para el empleador.

Este principio se denomina también de estabilidad; empero, ello no es


aceptado por algunos tratadistas, como Martínez Vivot que señala que la
estabilidad es una institución muy particular y controvertida del Derecho del
Trabajo, que significa exclusivamente el derecho del trabajador a no ser
despedido sino por una causa valedera, y que, cuando ésta no existe, o no
tiene ponderación suficiente, origina en derecho de aquel de exigir su
reincorporación, tipificando así el pretendido despido como un hecho
inexistente13.

A partir de la derogatoria del art. 55 del Decreto Supremo (DS) 21060, que
proclamaba la libre rescisión del contrato de trabajo, en el ordenamiento
jurídico boliviano se ha restablecido el respeto al principio de estabilidad; sin
embargo, en los hechos aún se evidencian muchas casos de despidos
injustificados. Ahora, con la Constitución vigente, se ha establecido el

13
Martínez Vivot: Ob. cit., p. 80
derecho de toda persona a una fuente laboral estable, en condiciones
equitativas y satisfactorias, conforme dispone su art. 46.I.2. Asimismo, el
art.
48.II toma como principio para la aplicación e interpretación de las normas
laborales, el de continuidad y estabilidad laboral. Y, el art. 54, establece
como obligación del Estado establecer políticas de empleo que eviten la
desocupación y la subocupación, con la finalidad de crear, mantener y
generar condiciones que garanticen a las trabajadoras y los trabajadores
posibilidades de ocupación laboral digna y de remuneración justa.

4.6 Principio de Primacía de la Realidad.-

En todos los ámbitos del Derecho, y no exclusivamente en el del Trabajo, se


ha impuesto la teoría de la primacía de la realidad (lifting the veil), pero
debe destacarse que, en este Derecho, se presenta con caracteres más
nítidos. Es que la realidad tiene que prevalecer sobre la apariencia 14. Esto
se debe advertir, entre otros casos, en aquellos contratos que, sin duda,
quedan sometidos a su ámbito, cualquiera sea el nombre que les den,
siempre que en los hechos, se configuren los elementos o notas típicas de
la relación de trabajo15.

Es importante remarcar que el art. 5 del Decreto Supremo (DS) 28699 de 1


de mayo de 2006 señala que: “Cualquier forma de contrato, civil o
comercial, que tienda a encubrir la relación laboral, no surtirá efectos de
ninguna naturaleza, debiendo prevalecer el principio de realidad sobre la
relación aparente.” Por consiguiente, en cada caso particular, deberá
establecerse si, más allá de lo señalado en el contrato escrito, existen los
caracteres típicos de la relación de trabajo, y, de ser así, prevalece ésta con
todas las consecuencias legales, dejando de lado lo que pueda expresar el
documento

14
Martínez Vivot: Ob. cit., p. 81
15
En temas siguientes se analizará el caso, por ejemplo, de aquellos contratos que son suscritos a título de
“contratos de orden civil”, pero en realidad, se encuentran todas las notas configuradotas de la relación de
trabajo, por lo que debe prevalecer la realidad antes que lo declarado de modo meramente formal en el
papel.
escrito, dado que, como se tiene dicho, en materia laboral constituye un
principio, la primacía de la realidad.

4.7 Principio de Razonabilidad.-

Está fundado en la razón, como patrimonio de la persona, entendiéndose


por ella como la facultad discursiva -de meditación, de análisis y reflexión-
que establece el privilegio del ser humano sobre todos los seres de la
creación o naturaleza. El principio de razonabilidad consiste en la afirmación
esencial que el ser humano, en sus relaciones laborales, procede y debe
proceder conforme a la razón. Todo el orden jurídico se estructura en torno
de criterios de razón y de justicia que parten de la naturaleza de la persona
humana y buscan concretar un ideal de justicia. Bajo esta significación, se
puede observar que se está ante un principio que se caracteriza por su
subjetividad, dado que no hay un marco normativo o regulatorio que brinde
pautas concretas de aplicación, remitiéndose al plano del juicio valorativo
humano, atendiendo a las circunstancias y condiciones diferenciales que
rodean un acto, una relación o una persona que está sujeta a niveles de
trabajo, que, de por si, requieren del auxilio de elementos dependientes del
análisis derivado de aquello que puede ser calificado o no de razonable16.

En lo que concierne a la empresa, como unidad generadora de relaciones


de trabajo, se observa que hay una vinculación muy íntima entre lo que es
el principio de la realidad y el de la razonabilidad, dado que la prestación
remunerada de los servicios de un trabajador, está condicionada a lo que es
realmente la fuente de trabajo, así como a lo que representa objetivamente
la relación laboral, que se desenvuelve en un ámbito concreto. De ahí que
se comprenda que lo razonable es opuesto a lo arbitrario, porque en ello se
centra el elemento realidad, lo que efectivamente sucede en el entorno17.

4.8 Principio de Buena Fe.-

Elemento esencial en el contrato de trabajo se reputa la buena fe, que si


bien debe primar en todo negocio jurídico; empero, tiene mucha mayor
razón de ser en las relaciones derivadas de la prestación de servicios, ya
que para que las relaciones laborales no se quebranten y pierdan
consistencia, es necesaria la confianza mutua entre empleadores y
trabajadores, concibiéndose el objeto de las leyes laborales como de
protección y amparo del trabajador, pero no para crear motivos de
inestabilidad en las relaciones entre partes, ni fomentar la indebida
explotación de cualquier circunstancia para rescindir el vínculo laboral18.

La buena fe entendida en la significación objetiva de cumplimiento honesto


y escrupuloso de las obligaciones contractuales, se distingue de la buena fe
subjetiva o psicológica comprensiva del error o falsa creencia, y significa

16
José A. de Chazal: Ob. cit., p. 58
17
Íd.
18
Guillermo Cabanellas: Tratado… Tomo I, Vol. 2º, p. 33
lealtad recíproca de conducta en las relaciones laborales, causa que
justifica la confianza19.

4.9 Principio de Justicia Social.-

La interpretación actual en el Derecho del Trabajo trata se igualar siempre


más las condiciones de la lucha por el Derecho en las que se halle el
económicamente débil con los del hombre acaudalado y a atenuar los
rigores excesivos del Derecho individual, en consideración al interés social
Esa tendencia es, hoy día, común a la interpretación de todo Derecho, y
sólo se pueden establecer diferencias en cuanto a la importancia que debe
atribuirse a sus aspiraciones o a la fuerza con que ella se hace sentir20.

Este principio se integra con los deberes de colaboración y solidaridad.


Permite incorporar el derecho natural, en el derecho positivo (positivizar).
Julián Marías llega a precisar su concepto partiendo de la antigua fórmula
de dar a cada uno lo suyo. Afirma que en los tiempos modernos tal
expresión puede resultar injusta, y que sólo resulta aceptable si se aclara
qué es lo que se entenderá por “lo suyo”. De ahí que la defina como aquella
justicia que rectifica o corrige una situación social que implica una injusticia
previa que, si se mantuviera, invalidaría las conductas justas y aún los actos
individuales de justicia.

4.10 Principio de equidad.-

La equidad constituye una excelente fuente de interpretación en el Derecho


Laboral. Por ser la equidad, en frase consagrada de Carnelutti, justicia del
derecho, o sea conformidad del precepto con la regla ética, se la ha
denominado justicia del caso aislado, integrando la fijación del criterio del
juzgador para adoptar la solución que al caso concreto corresponda,
constituyendo un importante elemento para la interpretación propiamente
dicha, eso es, para el esclarecimiento de un precepto legal previamente
formulado. La aplicación de la equidad hace posible humanizar, sin
desvirtuar la norma legal, eso es, crea la posibilidad de completar el
pensamiento del legislador en aquellos casos en que la letra de la ley es
oscura o dudosa. La equidad, que implica la idea de relación y armonía
entre una cosa y aquello que le es propio, se adapta a su naturaleza íntima,
y viene a ser algo así como la sombra del Derecho, por lo que desde los
albores jurídicos de la humanidad se nos la ha representado como su luz o
complemento, ante la oscuridad de la norma legal o frente a rigores y
estragos de su aplicación estricta21.

19
José A. de Chazal: Ob. cit., p. 60
20
Cabanellas: Ob. cit., p. 32
21
Cabanellas: Ob. cit., p. 33
4.11 Principio de igualdad y prohibición de efectuar discriminaciones.-

Si bien éste es un principio general, se inserta en la nómina de los derechos


humanos comprendidos en las diversas declaraciones hechas al respecto,
tiene el Derecho del Trabajo un campo constante de aplicación ante la
proclividad de algunos grupos o sectores, por diversas razones, de efectuar
precisamente discriminaciones en las relaciones de trabajo.

Dentro de este principio considero imperioso mencionar el principio que


Cabanellas prefiere llamar principio de la igualdad en el trabajo, y señala
que el mismo va siendo admitido como medio para la interpretación de las
leyes laborales. Del Tratado de Versalles derivó el principio que señalaba
que a trabajo igual correspondía igual retribución, sin distinción de edad,
sexo, estado, religión o ideas políticas. Los que son iguales en su
prestación deben ser semejantes también en los beneficios que por ella
reciben.

Este principio significa que no caben tratos desiguales en identidad de


situaciones y circunstancias. En Bolivia, el art. 14.II de la Constitución
prohíbe y sanciona toda forma de discriminación fundada en razón de sexo,
color, edad, orientación sexual, identidad de género, origen, cultura,
nacionalidad, ciudadanía, idioma, credo religioso, ideología, filiación política
o filosófica, estado civil, condición económica o social, tipo de ocupación,
grado de instrucción, discapacidad, embarazo, u otras22.

22
CPE: “Artículo 14. I. Todo ser humano tiene personalidad y capacidad jurídica con arreglo a las
leyes y goza de los derechos reconocidos por esta Constitución, sin distinción alguna.

II. El Estado prohíbe y sanciona toda forma de discriminación fundada en razón de sexo, color,
edad, orientación sexual, identidad de género, origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía,
idioma, credo religioso, ideología, filiación política o filosófica, estado civil, condición
económica o social, tipo de ocupación, grado de instrucción, discapacidad, embarazo, u otras
que tengan por objetivo o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio,
en condiciones de igualdad, de los derechos de toda persona.

III. El Estado garantiza a todas las personas y colectividades, sin discriminación alguna, el libre y
eficaz ejercicio de los derechos establecidos en esta Constitución, las leyes y los tratados
internacionales de derechos humanos.

IV. En el ejercicio de los derechos, nadie será obligado a hacer lo que la Constitución y las leyes
no manden, ni a privarse de lo que éstas no prohíban.

V. Las leyes bolivianas se aplican a todas las personas, naturales o jurídicas, bolivianas o
extranjeras, en el territorio boliviano.

VI. Las extranjeras y los extranjeros en el territorio boliviano tienen los derechos y deben
cumplir los deberes establecidos en la Constitución, salvo las restricciones que ésta contenga.”
4.12 Principio de inversión de la prueba a favor de los trabajadores.-

El art. 48.II de la CPE establece que las normas laborales se interpretarán


y aplicarán, entre otros, bajo el principio de inversión de la prueba a favor
de las trabajadoras y trabajadores.

Este principio establece que, en toda controversia que surja entre


empleador y trabajador, si este último demanda a aquél, la carga de la
prueba corresponde a la empresa, por cuanto se tiene presente la dificultad
fáctica del trabajador de conseguir certificaciones, planillas, y otros
documentos que acrediten sus pretensiones, puesto que no es extraño que
la empresa niegue las solicitudes que formule el trabajador en ese sentido,
especialmente al concluir la relación de trabajo. Este principio está
consagrado también en el art. 3 del Código Procesal del Trabajo (CPT),
cuyo art. 150 señala que corresponde al empleador demandado desvirtuar
los fundamentos de la acción, sin perjuicio que el actor aporte las pruebas
que crea conveniente.

5.- IMPRESCRIPTIBILIDAD DE DERECHOS LABORALES.-

Con anterioridad a la vigencia de la Constitución Política del Estado


promulgada y publicada el 7 de febrero de 2009, los derechos laborales
prescribían en 2 años, conforme disponía el art. 120 de la LGT.

Sin embargo, la Constitución vigente proclama, en su art. 48.IV:

“IV. Los salarios o sueldos devengados, derechos laborales, beneficios


sociales y aportes a la seguridad social no pagados tienen
privilegio y preferencia sobre cualquier otra acreencia, y son
inembargables e imprescriptibles.”

Por consiguiente, al ser la Constitución, la Ley Suprema y Fundamental


del Estado, todas las personas, naturales y jurídicas, así como los órganos
públicos, funciones públicas e instituciones, se encuentran sometidos a ella.
Entonces, al ser la norma suprema del ordenamiento jurídico, goza de primacía
frente a cualquier otra disposición normativa, según lo señalado, además, en el
art. 410 de la CPE, rigiendo así en nuestro país, el principio de
imprescriptibilidad de los derechos laborales y beneficios sociales.

Se debe añadir que, tomando en cuenta los dos años de prescripción


que establecía el art. 120 de la Ley General del Trabajo (LGT), dicho plazo se
debe considerar a tiempo de aplicar la imprescriptibilidad, de modo que la
misma, en los hechos corre a partir del 7 de febrero de 2007, ya que la nueva
Constitución Política del Estado entró en vigencia el 7 de febrero de 2009.
6.- LA INTERPRETACIÓN DE LAS NORMAS LABORALES.-

En el Derecho del Trabajo, dentro de una visión general interpretativa, el


Derecho Común no ocupa más que un lugar subordinado; las disposiciones de
la legislación laboral forman un conjunto y deben encontrar, unas en otras,
mutuo apoyo; por lo que la analogía debe permitir determinar el alcance de un
texto o llenar las eventuales lagunas. Cabe, pues afirmar que, por constituir el
Derecho del Trabajo un Derecho singular, el sistema general de interpretación
no ha de concebirse según el uso tradicional. En todo caso, la interpretación
sólo puede producirse cuando surja la duda sobre el alcance de las
disposiciones legales y no quepa emplear otros medios de interpretación23.

Las normas jurídicas, legales o convencionales, deben ser lo


suficientemente claras, para expresar su sentido y su objetivo. De ahí que la
interpretación sea una circunstancia que sólo aparece ante la ausencia o la
oscuridad de la norma. En tal situación, en la necesidad de resolver o atender
un caso de implicancia jurídica, es menester recurrir a la interpretación para
determinar la intencionalidad de la norma o bien para suplir su ausencia. En
Derecho Laboral el problema se presenta con relación a los métodos de
interpretación utilizables o respecto de los principios que corresponderá aplicar
en tales circunstancias que, sin duda, son los propios y específicos, que
explican la autonomía de esta ciencia.

En todo caso, la interpretación deberá realizarse siempre teniendo en


cuenta los principios fundamentales de esta ciencia jurídica, y a la luz de los
preceptos, valores y principios contenidos en la Constitución.

23
Cabanellas: Tratado…, Tomo I., Vol. ., p. 29

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