JUAN MANUEL DÍAZ ESTEVEZ DERECHO ROMANO
ACCESION DE INMUEBLES CON INMUEBLES
Este trabajo se estudia la formación histórica del modo de adquirir denominado “accesión”,
distinto de la ocupación. Este modo no fue definido ni clasificado por los romanos, éstos sólo
establecieron el perfil de sus tipos singulares y fijaron su régimen esencial. Fueron los
glosadores quienes, aun cuando no ofrecen ninguna idea dogmática unificadora de tal modo,
los que aportaron una primera separación de los tipos adquisitivos constitutivos de la
ocupación de aquellos constitutivos de la futura accesión y un primer intento por sistematizar
.sus tipos
La accesión es un modo de adquirir la propiedad de nuevos bienes que le son atribuidos a
quien tenga la propiedad a su vez de algo que está unido a estos bienes. Esta definición, si bien
parece un poco enrevesada, se hará mucho más clara a continuación una vez se vean qué tipos
de accesiones existen, aunque en este artículo nos centraremos en el derecho de accesión en
.bienes inmuebles
Un modo de adquirir unitario semejante a nuestra accesión, no existió en el Derecho romano.
El término accesión, aunque pertenece al lenguaje de los juristas, lo mismo que el verbo
accedere, carece de sentido técnico. Aquellos conocen, por cierto, y estudian los tipos
específicos antes señalados que ahora agrupamos bajo el manto común de la accesión, sólo
que en sucesión ininterrumpida y a veces entremezclada con los tipos específicos de la
ocupación, como veremos. Así que resulta interesante investigar cómo fue que se formó el
modo unitario de aquel nombre, y se separó de los tipos de la ocupación, y cuándo. A ello
.dedicamos el presente trabajo
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Fundamento de la accesión
Naturalmente es distinto el fundamento de la accesión discreta
y de la discreta.
El fundamento de la accesión discreta se halla en el hecho de que las utilidades de la
cosa deben ser para el dueño de ellas. Es una de las razones para admitir la
propiedad; podría decirse que no es que se tenga derecho a los frutos por ser
propietario, sino que para que se tenga derecho a los frutos se reconoce o concede la
propiedad. Pero no debe olvidarse que hay derechos reales, como el usufructo que
concede a su titular los frutos de la cosa usufructuada; por esto preferimos hablar que
los frutos corresponden al legítimo poseedor.
El fundamento de la accesión propiamente dicha o accesión continua está en que
el legislador considera preferible no destruir la cosa para lograr su separación y
atribuye entonces a una sola persona la propiedad del todo formado por las cosas
unidas.
A veces, se dice que el fundamento de toda accesión está en el principio de que lo
accesorio sigue a lo principal, pero no es necesariamente así:
en la accesión discreta los frutos no son accesorios de la cosa madre; el fruto
no está al servicio de esta cosa madre, su relación es de generación, no de
subordinación.
En la accesión continua, la auténtica accesión, existen casos en que se aplica
dicho principio de que lo accesorio sigue a lo principal, pero no tiene porqué serlo
siempre: hay otros criterios de atribución como puede ser el que una cosa tenga
menor valor o menor volumen, etc.
En todo caso, se ha afirmado (DIEZ PICAZO) que en el fondo las normas sobre la
accesión tratan de resolver un conflicto pero, en realidad, esto no es exclusivo de la
accesión; a resolver conflictos también se dirigen otras situaciones, como la traditio, la
ocupación, las adquisiciones a non domino, etc.
La accesión según el Código Civil Supuestos de accesión continua y sus reglas
La accesión contínua supone la unión natural o artificial de una cosa a otra, formando
un todo de componentes inseparables física o económicamente arbitrándose, como
solución genérica –hay excepciones- que la cosa secundaria se atribuye al dueño de
la principal (que la adquiere, deviniendo propietario de ella).
Se citan fundamentalmente los casos siguientes:
a).- Accesión de mueble a inmueble, o accesión artificial o industrial.
b).- Accesión entre inmuebles.
c).- Accesión de mueble a muebles.
Accesión de mueble a inmueble
Es la accesión que tiene lugar por la mano del hombre, en sus formas de edificación,
plantación o siembra en predio ajeno.
Tenemos, pues, un inmueble, un fundo, que tiene un titular; y en este fundo se edifica,
se siembra, se planta por otra persona, de forma que cosas que eran muebles
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(semilla, abonos, árboles, legumbres, materiales de construcción, etc.) quedan unidos
.a un inmueble
no obstante, preciso es advertir que en él nos limitaremos, por lo general, a los siguientes
puntos: la cuestión de la identificación de un modo de adquirir autónomo llamado accesión, su
concepto y sus clases. Prescindiremos, por consiguiente, del régimen de cada tipo concreto y
de las soluciones que a cada cual se dio lugar por las escuelas en el transcurso del tiempo, pues
.entrar en estos temas dilataría excesivamente este trabajo
La Accesión es un modo de adquirir la propiedad y un derecho real (derecho de accesión), que
se atribuye al propietario del suelo, y le permite hacer suyo todo aquello que quede unido y
crezca a dicho suelo, ya sea en forma natural o artificial. En el caso de los bienes muebles el
principio “accessorium sequitur principali” permite que la inseparabilidad de dos o más bienes
.determine la adquisición del resultante en favor del dueño del bien calificable como principal
Teniendo esto en cuenta, y llevándolo al derecho de accesión en bienes inmuebles, la ley
señala que lo edificado, plantado o sembrado en predios ajenos, y las mejoras o reparaciones
hechas en ellos, pertenecen al dueño de los mismos con sujeción a las consideraciones que
.explicaremos a continuación
:Por medio de la accesión, el propietario adquiere
I. Los frutos naturales (las producciones espontáneas de la tierra, las crías y demás productos
de los animales)
II. Los frutos industriales (los que producen las heredades o fincas de cualquiera especie,
mediante el cultivo o trabajo); y
III. Los frutos civiles (los alquileres de los bienes muebles, las rentas de los inmuebles, los
réditos de los capitales y todos aquellos que no siendo producidos por la misma cosa
directamente, vienen de ella por contrato, por última voluntad o por la ley)
El que percibe los frutos de lo producido por tercera persona de buena fe en finca propia, tiene
la obligación de indemnizar al tercero, además de abonar los gastos hechos por el tercero para
.su producción, recolección y conservación
El que siembre, plante o edifique en finca propia, con semillas, plantas o materiales ajenos,
adquiere la propiedad de unas y otros, pero con la obligación de pagarlos en todo caso y de
.resarcir daños y perjuicios si ha procedido de mala fe
El que edifica, planta o siembra de mala fe en terreno ajeno, pierde lo edificado, plantado o
sembrado, sin que tenga derecho de reclamar indemnización alguna del dueño del suelo, ni de
.retener la cosa
DERECHO DE ACCESIÓN EN BIENES INMUEBLES
PRESUNCIÓN DE REALIZACIÓN
El Código Civil señala que todas las obras, siembras y plantaciones se presumen
hechas por el propietario y a su costa, mientras no se pruebe lo contrario.
ABONO DE LA MEJORA CON MATERIAL AJENO
JUAN MANUEL DÍAZ ESTEVEZ DERECHO ROMANO
El propietario del suelo que haga en él, por sí o por otro, plantaciones, construcciones
u obras con materiales ajenos, debe abonar su valor. Además, si obra de mala fe,
estará obligado al resarcimiento de los daños y perjuicios.
Por su lado, el dueño de los materiales tendrá derecho a retirarlos sólo en el caso de
que pueda hacerlo sin menoscabo de la obra construida, o sin que por ello perezcan
las plantaciones, construcciones u obras ejecutadas.
APROPIACIÓN DE LA MEJORA
El dueño del terreno en que se edifique, siembre o planta de buena fe, tendrá derecho
a:
Hacer suya la obra, siembra o plantación, previa la indemnización
correspondiente.
Obligar al que fabricó o plantó a pagarle el precio del terreno, y al que sembró,
la renta correspondiente.
APROVECHAMIENTO DE TERRENO AJENO
Señala la norma respecto al derecho de accesión en bienes inmuebles que quien
edifique, plante o siembre de mala fe en terreno ajeno, pierde lo edificado, plantado o
sembrado, sin derecho a indemnización.
Además, el dueño del terreno en que se haya edificado, plantado o sembrado con
mala fe puede exigir la demolición de la obra o que se arranque la plantación y
siembra, reponiendo las cosas a su estado primitivo a costa del que edificó, plantó o
sembró.
MALA FE POR EL PROPIETARIO Y POR QUIEN MEJORA EL TERRENO
Cuando haya habido mala fe, no sólo por parte del que edifica, siembra o planta en
terreno ajeno, sino también por parte del dueño de éste, los derechos de uno y otro
serán los mismos que tendrían si hubiesen procedido ambos de buena fe.
Se entiende haber mala fe por parte del dueño siempre que el hecho se ejecute a su
vista, ciencia y paciencia, sin oponerse.
Además, si los materiales, plantas o semillas pertenecen a un tercero que no ha
procedido de mala fe, el dueño del terreno deberá responder de su valor
subsidiariamente y en el solo caso de que el que los empleó no tenga bienes con que
pagar.
No tendrá lugar esta disposición si el propietario exige la demolición de la obra o que
se arranque la plantación y siembra, reponiendo las cosas a su estado primitivo.
ACCESIÓN EN FINCAS COLINDANTES CON RÍOS, LAGOS Y DEMÁS
ELEMENTOS NATURALES
Existen una serie de consideraciones a tener en cuenta en el derecho de accesión en
bienes inmuebles respecto a tierras colindantes con ríos, lagunas, estanques e incluso
mares, las explicamos a continuación:
JUAN MANUEL DÍAZ ESTEVEZ DERECHO ROMANO
La ley señala que pertenece a los dueños de las tierras colindantes con las
riberas de los ríos el acrecentamiento que aquéllas reciben paulatinamente por efecto
de la corriente de las aguas.
Por otro lado, los dueños de las tierras colindantes con estanques o lagunas no
adquieren el terreno descubierto por la disminución natural de las aguas, ni pierden el
que éstas inundan en las crecidas extraordinarias.
Cuando la corriente de un río, arroyo o torrente segrega de una tierra de su
ribera una porción conocida de terreno y lo transporta a otra tierra, el dueño de la finca
a que pertenecía la parte segregada conserva la propiedad de ésta.
Los árboles arrancados y transportados por la corriente de las aguas
pertenecen al propietario del terreno adonde vayan a parar, si no lo reclaman dentro
de 1 mes los antiguos dueños. Si éstos lo reclaman, deberán abonar los gastos
ocasionados en recogerlos o ponerlos en lugar seguro.
Los cauces de los ríos, que quedan abandonados por variar naturalmente el
curso de las aguas, pertenecen a los dueños de los terrenos ribereños en toda la
longitud respectiva a cada uno. Si el cauce abandonado separaba heredades de
distintos dueños, la nueva línea divisoria correrá equidistante de unas y otras.
Las islas que se forman en los mares adyacentes a las costas de España y en
los ríos navegables y flotables, pertenecen al Estado.
Cuando en un río navegable y flotable, variando naturalmente de dirección, se
abre un nuevo cauce en heredad privada, este cauce entrará en el dominio público. El
dueño de la heredad lo recobrará siempre que las aguas vuelvan a dejarlo en seco, ya
naturalmente, ya por trabajos legalmente autorizados al efecto.
Las islas que por sucesiva acumulación de arrastres superiores se van
formando en los ríos, pertenecen a los dueños de las márgenes u orillas más cercanas
a cada una, o a los de ambas márgenes si la isla se halla en medio del río,
dividiéndose entonces longitudinalmente por mitad. Si una sola isla así formada dista
de una margen más que de otra, será por completo dueño de ella el de la margen más
cercana.
Cuando se divide en brazos la corriente del río, dejando aislada una tierra o parte de
ella, el dueño de la misma conserva su propiedad. Igualmente la conserva si queda
¿Qué solución da le Derecho a esta situación? Porque es evidente para el legislador
que hay una situación de conflicto: ¿de quién ha de ser la cosecha, si se sembró en
fundo ajeno?; ¿qué pasa con aquel edificio, construcción o instalación que queda
unida a una finca? La seguridad jurídica busca una solución. Y ésta es la solución del
CC:
Regla general: el art. 358 CC dice:
Lo edificado, plantado o sembrado en predios ajenos, y las mejoras o reparaciones
hechas en ellos, pertenecen al dueño de los mismos con sujeción a lo que se dispone
en los artículos siguientes.
Es más, conforme al art. 359 CC:
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Todas las obras, siembras y plantaciones se presumen hechas por el propietario y a
su costa, mientras no se pruebe lo contrario.
Pero puede ocurrir que quien sembró, plantó o edificó no sea el dueño del fundo.
El CC regula tres casos, partiendo del principio general de que lo edificado, sembrado
o plantado cede al suelo; respecto a lo edificado no debe olvidarse que no siempre es
así, de forma que las normas que a continuación se detallan no son de aplicación a
supuestos como la figura del derecho de superficie, en la que una persona es dueña
del suelo y otra de lo edificado, o al supuesto de constitución de un derecho de
subedificación. Puede verse Normas generales del derecho de superficie y demás
temas relacionados.
Para los casos generales, sin regulación especial (superficie, derecho de
subedificación, derecho de vuelo, etc.) es de aplicación lo que sigue:
a).- Incorporación en suelo propio de materiales ajenos:
A esta situación se refiere el art. 360 CC que dice:
El propietario del suelo que hiciere en él, por sí o por otro, plantaciones,
construcciones u obras con materiales ajenos, debe abonar su valor; y, si hubiese
obrado de mala fe, estará además obligado al resarcimiento de daños y perjuicios. El
dueño de los materiales tendrá derecho a retirarlos sólo en el caso de que pueda
hacerlo sin menoscabo de la obra construida, o sin que por ello perezcan las
plantaciones, construcciones u obras ejecutadas.
Este supuesto es distinto del que luego se menciona; es decir, cuando un tercero
edifica, siembra o planta con materiales de tercero.
En el supuesto del precepto quien edifica es el dueño, lo haga materialmente él o lo
haga por medio por otro (encargado para ello); como los materiales son ajenos, la
regla general es que el dueño de la finca los debe pagar, pero si ha obrado de mala fe,
está obligado además a satisfacer los daños y perjuicios; regula el precepto el derecho
del dueño de los materiales a retirarlos, en los términos indicados
b).- Incorporación hecha en suelo ajeno por el propietario de materiales
suyos.
Los artículos que regulan esta situación son:
b.1.- Supuesto de buena fe del dueño de los materiales, sea por creer que la finca
era suya (o parte de ella) o por creer válido su título y luego no lo es:
El art. 361 CC:
El dueño del terreno en que se edificare, sembrare o plantare de buena fe, tendrá
derecho a hacer suya la obra, siembra o plantación, previa la indemnización
establecida en los artículos art. 453 y 454, o a obligar al que fabrico o plantó a pagarle
en precio y al que sembró, la renta correspondientes.
DERECHO DE ACCESIÓN EN BIENES INMUEBLES
La accesión es un modo de adquirir la propiedad de nuevos bienes que le son
atribuidos a quien tenga la propiedad a su vez de algo que está unido a estos bienes.
Esta definición, si bien parece un poco enrevesada, se hará mucho más clara a
continuación una vez se vean qué tipos de accesiones existen, aunque en este artículo
nos centraremos en el derecho de accesión en bienes inmuebles.
El Código Civil señala respecto de la accesión que:
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La propiedad de los bienes da derecho por accesión a todo lo que ellos producen, o se
les une o incorpora, natural o artificialmente.
Teniendo esto en cuenta, y llevándolo al derecho de accesión en bienes inmuebles, la
ley señala que lo edificado, plantado o sembrado en predios ajenos, y las mejoras o
reparaciones hechas en ellos, pertenecen al dueño de los mismos con sujeción a las
consideraciones que explicaremos a continuación.
DERECHO DE ACCESIÓN EN BIENES INMUEBLES
PRESUNCIÓN DE REALIZACIÓN
El Código Civil señala que todas las obras, siembras y plantaciones se presumen
hechas por el propietario y a su costa, mientras no se pruebe lo contrario.
ABONO DE LA MEJORA CON MATERIAL AJENO
El propietario del suelo que haga en él, por sí o por otro, plantaciones, construcciones
u obras con materiales ajenos, debe abonar su valor. Además, si obra de mala fe,
estará obligado al resarcimiento de los daños y perjuicios.
Por su lado, el dueño de los materiales tendrá derecho a retirarlos sólo en el caso de
que pueda hacerlo sin menoscabo de la obra construida, o sin que por ello perezcan
las plantaciones, construcciones u obras ejecutadas.
APROPIACIÓN DE LA MEJORA
El dueño del terreno en que se edifique, siembre o planta de buena fe, tendrá derecho
a:
Hacer suya la obra, siembra o plantación, previa la indemnización
correspondiente.
Obligar al que fabricó o plantó a pagarle el precio del terreno, y al que sembró,
la renta correspondiente.
APROVECHAMIENTO DE TERRENO AJENO
Señala la norma respecto al derecho de accesión en bienes inmuebles que quien
edifique, plante o siembre de mala fe en terreno ajeno, pierde lo edificado, plantado o
sembrado, sin derecho a indemnización.
Además, el dueño del terreno en que se haya edificado, plantado o sembrado con
mala fe puede exigir la demolición de la obra o que se arranque la plantación y
siembra, reponiendo las cosas a su estado primitivo a costa del que edificó, plantó o
sembró.
MALA FE POR EL PROPIETARIO Y POR QUIEN MEJORA EL TERRENO
Cuando haya habido mala fe, no sólo por parte del que edifica, siembra o planta en
terreno ajeno, sino también por parte del dueño de éste, los derechos de uno y otro
serán los mismos que tendrían si hubiesen procedido ambos de buena fe.
JUAN MANUEL DÍAZ ESTEVEZ DERECHO ROMANO
Se entiende haber mala fe por parte del dueño siempre que el hecho se ejecute a su
vista, ciencia y paciencia, sin oponerse.
Además, si los materiales, plantas o semillas pertenecen a un tercero que no ha
procedido de mala fe, el dueño del terreno deberá responder de su valor
subsidiariamente y en el solo caso de que el que los empleó no tenga bienes con que
pagar.
No tendrá lugar esta disposición si el propietario exige la demolición de la obra o que
se arranque la plantación y siembra, reponiendo las cosas a su estado primitivo.
ACCESIÓN EN FINCAS COLINDANTES CON RÍOS, LAGOS Y DEMÁS
ELEMENTOS NATURALES
Existen una serie de consideraciones a tener en cuenta en el derecho de accesión en
bienes inmuebles respecto a tierras colindantes con ríos, lagunas, estanques e incluso
mares, las explicamos a continuación:
La ley señala que pertenece a los dueños de las tierras colindantes con las
riberas de los ríos el acrecentamiento que aquéllas reciben paulatinamente por efecto
de la corriente de las aguas.
Por otro lado, los dueños de las tierras colindantes con estanques o lagunas no
adquieren el terreno descubierto por la disminución natural de las aguas, ni pierden el
que éstas inundan en las crecidas extraordinarias.
Cuando la corriente de un río, arroyo o torrente segrega de una tierra de su
ribera una porción conocida de terreno y lo transporta a otra tierra, el dueño de la finca
a que pertenecía la parte segregada conserva la propiedad de ésta.
Los árboles arrancados y transportados por la corriente de las aguas
pertenecen al propietario del terreno adonde vayan a parar, si no lo reclaman dentro
de 1 mes los antiguos dueños. Si éstos lo reclaman, deberán abonar los gastos
ocasionados en recogerlos o ponerlos en lugar seguro.
Los cauces de los ríos, que quedan abandonados por variar naturalmente el
curso de las aguas, pertenecen a los dueños de los terrenos ribereños en toda la
longitud respectiva a cada uno. Si el cauce abandonado separaba heredades de
distintos dueños, la nueva línea divisoria correrá equidistante de unas y otras.
Las islas que se forman en los mares adyacentes a las costas de España y en
los ríos navegables y flotables, pertenecen al Estado.
Cuando en un río navegable y flotable, variando naturalmente de dirección, se
abre un nuevo cauce en heredad privada, este cauce entrará en el dominio público. El
dueño de la heredad lo recobrará siempre que las aguas vuelvan a dejarlo en seco, ya
naturalmente, ya por trabajos legalmente autorizados al efecto.
Las islas que por sucesiva acumulación de arrastres superiores se van
formando en los ríos, pertenecen a los dueños de las márgenes u orillas más cercanas
a cada una, o a los de ambas márgenes si la isla se halla en medio del río,
dividiéndose entonces longitudinalmente por mitad. Si una sola isla así formada dista
JUAN MANUEL DÍAZ ESTEVEZ DERECHO ROMANO
de una margen más que de otra, será por completo dueño de ella el de la margen más
cercana.
Cuando se divide en brazos la corriente del río, dejando aislada una tierra o
parte de ella, el dueño de la misma conserva su propiedad. Igualmente la conserva si
queda separada de la tierra por la corriente una porción de terreno.
separada de la tierra por la corriente una porción de terreno.
CLASES DE ACCESIÓN.
Accesión discreta o de frutos: Por ella el dueño del suelo pasa a ser
dueño de aquello que brota del mismo en forma natural, o como consecuencia
del cultivo de este.
Accesión continua: Es por la que se adquiere la propiedad sobre lo que se
une o incorpora, natural o artificialmente a una cosa, en calidad de accesoria y
de modo inseparable.
Se distinguen tres categorías de accesión:
1. Accesión Inmobiliaria: en términos generales, esta accesión tiene lugar en
los casos de edificación, plantación y siembra ejecutadas en un inmueble
cuando los materiales, plantas o semillas pertenecen a una persona distinta del
dueño del inmueble.
2. Accesión de mueble a inmueble o mixta: se entiende como las cosas
puestas que se adhieren a un bien inmueble pasan a ser cosas inmuebles por
la naturaleza que los crea, por ejemplo: las herramientas de trabajo en una
hacienda.
3. Accesión mobiliaria: tiene lugar cuando dos bienes muebles de distintos
dueños se unen.
En el caso de la accesión mobiliaria, es decir, tratándose de dos cosas muebles que
pertenecen a dos dueños distintos, y estas se unen de tal manera que vienen a formar
una sola, sin que intervenga la mala fe, el propietario de la principal adquiere la
accesoria, pagando su valor. Se reputa principal, entre dos bienes muebles
incorporados, el de mayor valor.
Concepto y clases de la accesión
Olvidando el aspecto histórico de la cuestión, el concepto moderno de accesión
distingue dos clases:
a) La accesión discreta o por producción , que es la adquisición de los frutos por
el dueño de la cosa madre. Es una consecuencia de la posesión legítima sobre una
cosa que legitima a hacer suyos los frutos o productos de lo poseído.
b) La accesión continua o por incorporación , que es la adquisición por el
dueño de la cosa principal, haciendo suya la accesoria, viniendo a ser un modo
especial de adquisición del dominio; pero no siempre es así, como se verá.
Ante la gran diferencia entre accesión discreta y continua, debe precisarse que la
primera está en la órbita de la facultad del poseedor; por ello su estudio corresponde a
JUAN MANUEL DÍAZ ESTEVEZ DERECHO ROMANO
los temas sobre la posesión: puede verse Efectos de la posesión. Adquisición y
pérdida
Se estudia ahora únicamente la accesión propiamente dicha , es decir, la
accesión discontinua o por incorporación, que es aquella situación que se produce por
determinados supuestos de conexión –de muy diversos tipos- entre cosas de dueños
inicialmente distintos y que el legislador intenta solucionar normalmente atendiendo a
criterios económicos, además de la aplicación de principios de equidad y justicia, con
el juego de la buena o mala fe de los intervinientes en la situación producida.
Esta conexión física entre cosas de dueños distintos es la que regula la accesión.
Obsérvese que en todos los casos de accesión (de mueble a inmueble, entre muebles
o entre inmuebles), hay una conexión física entre dos cosas, que una de ellas sea más
o menos principal y otra que se considere accesoria no será más que una situación
compleja, incluso puede ser subjetiva y que exige una solución jurídica.
Dentro de ella se debe distinguir:
La accesión según se refiera sólo a los bienes muebles, a los bienes
inmuebles y la accesión de un bien mueble a un bien inmueble.
La accesión mediata e inmediata . Es mediata aquella en que la
adquisición es automática, sin intervención del dueño y por tanto a consecuencia
de un hecho; es el caso del aluvión; es inmediata aquella en que no hay una
adquisición automática e instantánea, sino que el dueño de una cosa tiene una
facultad o una opción que, ejercitada conforme a la Ley, dará lugar a que adquiera
el dominio de la cosa que no le pertenecía y que podemos, de momento,
denominar como accesoria.
La accesión natural, sin intervención humana y la accesión artificial o
industrial cuando hay actuación del hombre, y puede ser voluntaria o no, y ser
de buena o de mala fe.
Fundamento de la accesión
Naturalmente es distinto el fundamento de la accesión discreta y de la discreta.
El fundamento de la accesión discreta se halla en el hecho de que las utilidades de la
cosa deben ser para el dueño de ellas. Es una de las razones para admitir la
propiedad; podría decirse que no es que se tenga derecho a los frutos por ser
propietario, sino que para que se tenga derecho a los frutos se reconoce o concede la
propiedad. Pero no debe olvidarse que hay derechos reales, como el usufructo que
concede a su titular los frutos de la cosa usufructuada; por esto preferimos hablar que
los frutos corresponden al legítimo poseedor.
El fundamento de la accesión propiamente dicha o accesión continua está
en que el legislador considera preferible no destruir la cosa para lograr su separación y
atribuye entonces a una sola persona la propiedad del todo formada por las cosas
unidas.
A veces, se dice que el fundamento de toda accesión está en el principio de que lo
accesorio sigue a lo principal, pero no es necesariamente así:
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en la accesión discreta los frutos no son accesorios de la cosa madre; el fruto
no está al servicio de esta cosa madre, su relación es de generación, no de
subordinación.
En la accesión continua, la auténtica accesión, existen casos en que se aplica
dicho principio de que lo accesorio sigue a lo principal, pero no tiene porqué serlo
siempre: hay otros criterios de atribución como puede ser el que una cosa tenga
menor valor o menor volumen, etc.
REFERENCIAS
ACCURSIUS, Glossa in Digestum Novum (ed. Venetis, 1487, reimp. en Corpus
glossatorum juris civilis, Augustae taurinorum, ex Officina Erasmiana, 1968), IX.
Allgemeines Bürgerliches Gesetzbuch für die deutschen Erblande, 1 de junio 1811.
Visto en: [Link] 22/07/2007].
Allgemeines Landrecht für die Preußischen Staaten (1794, reimp. Frankfurt,
Alfred metzner Verlag, 1970).
Asso y DEL Río, Ignacio Jordán de - mANUEL y RODRÍGUEZ, miguel de, Instituciones del
derecho civil de Castilla (5ª edición, madrid, Imprenta de Ramón Ruiz, 1792).
Azo, Summa Institutionum (ed. De Ronellis, 1506, reimp. en Corpus glossatorum juris
civilis, Augustae taurinorum, ex Officina Erasmiana, 1966), II.
BELLO, A., Obras Completas de don Andrés Bello (Santiago de Chile, Imp. por Pedro
g. Ramírez, 1890), XIII: Proyecto inédito.
BELLO, Andrés, Instituciones de derecho romano, en EL MISMO, Obras completas
(Caracas, La Casa de Bello, 1959), XIV: Derecho romano.
Sanchez bermejo, derecho civil.
García Medina, J.: Adquisición de la propiedad por accesión.
Repertorio de Sentencias de TSJ y AP y otros Tribunales núm. 20/2002. Parte
Estudio. Editorial Aranzadi, S.A., Pamplona. 2002.
El derecho de accesión respecto de los bienes inmuebles
Autor: Departamento Jurídico de Sepín Inmobiliario