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Capítulo I

El documento presenta definiciones de Derecho Procesal Penal de varios autores, describiendo este como el conjunto de normas que regulan los procedimientos penales y la organización judicial para aplicar el Derecho Penal sustantivo. También analiza las funciones de este derecho como la realización del Derecho Penal material y la protección de las víctimas.
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Capítulo I

El documento presenta definiciones de Derecho Procesal Penal de varios autores, describiendo este como el conjunto de normas que regulan los procedimientos penales y la organización judicial para aplicar el Derecho Penal sustantivo. También analiza las funciones de este derecho como la realización del Derecho Penal material y la protección de las víctimas.
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Capítulo I

El Derecho Procesal Penal

I. Función jurisdiccional del Estado

La teoría de la separación del Estado adoptada de la propuesta de Sieyes,


estableció que una porción de este debía ocuparse de la resolución de
conflictos entre privados y el Estado. El Derecho Penal surge como las normas
o mandatos de comportamiento de las personas, de tal forma que su
incumplimiento debiera acarrear consecuencias penales. La función
jurisdiccional del Estado comprende ese poder de coerción y de sanción contra
quienes atentan contra los bienes jurídicos de la sociedad.

La ius puniendi es el elemento legitimador de la intervención estatal vía los


procedimientos. Es en este extremo que ingresa a tallar el Derecho Procesal
Penal.

II. Concepto de Derecho Procesal Penal

Roxin señala que el Derecho Penal material establece los elementos de la


acción punible y amenaza con las consecuencias jurídicas (penas o medidas)
que están conectadas a la comisión del hecho. Es necesario un procedimiento
regulado jurídicamente, con cuyo auxilio sea averiguada la existencia de una
acción punible y en su caso se imponga una sanción (1). Ese procedimiento es el
Derecho Procesal Penal.

Asencio Mellado dice que es un instrumento que ostenta el Estado por el cual
la jurisdicción en el ámbito de sus atribuciones constitucionales, resuelve y
decide los diversos conflictos intersubjetivos y sociales surgidos en el seno
Derecho Procesal Penal

de la comunidad, entendiendo por conflicto toda suerte de situaciones que


fundamenta la deducción de una pretensión o petición de naturaleza
jurídica(2).

Para Julio Maier es la rama del orden jurídico interno de un Estado, cuyas
normas instituyen y organizan los órganos públicos que cumplen la función
penal del Estado, y disciplinan los actos que integran el procedimiento
necesario para imponer y actuar una sanción o medida de seguridad (3).

Clariá Olmedo concibe al Derecho Procesal Penal como la ciencia que estudia,
sistemáticamente, el conjunto de principios y normas referidos a la actividad
judicial que se cumple a través del proceso, dirigida fundamentalmente a la
efectiva realización jurisdiccional del orden jurídico penal. Si a ello se le
quisiera agregar el elemento modal, podría continuarse esa definición con lo
que viene a ser la tarea a cumplir: organizando la magistratura penal con
especificación de las respectivas funciones y estableciendo los presupuestos,
modos y formas del trámite procesal(4).

Para Vásquez Rossi, el Derecho Procesal Penal es el conjunto de disposiciones


jurídicas que organizan el poder penal estatal para realizar (aplicar) las
disposiciones del ordenamiento punitivo. Para ello estructura,
normativamente, el aparato de investigación y juzgamiento y los
procedimientos seguidos desde que se tiene información sobre un hecho
presuntamente delictivo, hasta la resolución conclusiva y posterior ejecución
de lo dispuesto(5).

García Rada define al Derecho Procesal Penal como el conjunto de normas


jurídicas que tiene por objeto organizar los tribunales en lo criminal y regular
la actividad jurisdiccional destinada a hacer efectivo el Derecho Penal Material,
fijando los presupuestos, formas y efectos de los actos procesales singulares (6).

Beling, citado por Levene, dice en una definición concisa que Derecho Procesal
Penal “es aquella parte del Derecho que regula la actividad encaminada a la
protección jurídica-penal”(7).

(2) Citado por REYNA ALFARO, Miguel. Proceso penal aplicado. Editado por Gaceta Jurídica,
Lima, 2006. p. 15.

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Derecho Procesal Penal

(3) MAIER, Julio. Derecho Procesal Penal. Tomo I, Edit. Del Puerto, Argentina, 1999, p. 75.
(4) CLARIÁ OLMEDO, Jorge. Derecho Procesal Penal. Tomo I, Rubinzal Culzoni, Argentina,
1996, p. 37.
(5) VÁSQUEZ ROSSI, Jorge E. Derecho Procesal Penal. Tomo I, Rubinzal Culzoni, Argentina,
1995. p. 483.
(6) GARCÍA RADA, Domingo. Manual de Derecho Procesal Penal. 3a edición, Imprenta Carrera,
Lima, 1973, p. 18.
(7) LEVENE, Ricardo. Manual de Derecho Procesal Penal. Tomo I, 2a edición, Depalma, Buenos
Aires, 1993, p. 6.
Para Naucke, el Derecho Procesal Penal establece normas a seguir para poder
investigar y establecer la punibilidad (“medibilidad”) de una conducta y el
monto posible de la pena (el monto de la medida) y normas para el
juzgamiento(8).

Florián indica que el Derecho Procesal Penal es “el conjunto de normas


jurídicas que regulan el proceso”, y que el proceso es “el conjunto de actos
mediante los cuales se provee, por órganos fijados y preestablecidos en la ley,
y previa observancia de determinadas formas, a la aplicación de la ley penal en
los casos singulares concretos”(9).

Garraud contempla “el procedimiento como el derecho punitivo en estado


dinámico a diferencia del Derecho Penal, que significa la posición estática” (10).

Manzini sostiene que el Derecho Procesal Penal es “aquel conjunto de normas,


directa o indirectamente sancionadas, que se funda en la institución del
órgano jurisdiccional y regula la actividad dirigida a la determinación de las
condiciones que hacen aplicable en concreto el Derecho Penal sustantivo” (11).

En una primera aproximación, Bauman señala que es el conjunto de las


normas destinadas a regular el procedimiento para la determinación y
realización de la pretensión penal estatal (12). Pero a esta definición tosca, como
refiere, le falta un complemento que es la función que tiene el Derecho
Procesal Penal cuál es la realización del derecho material.

Para el autor, es el conjunto de procedimientos dentro del cual se ventila los


intereses de las partes en conflictos, siendo la vía para aplicar el Derecho Penal
material. Además, son las normas las que regulan la organización judicial
donde se desarrolla el proceso penal.

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Derecho Procesal Penal

III. Objeto

El objeto de estudio de esta disciplina jurídica radica en todas las normas


procedimentales de realización del Derecho Penal y de la organización judicial.
La principal aparentemente lo tenemos en los códigos procesales; sin

(8) NAUCKE, Wolfgang. Derecho Penal. Traducción de Leonardo Germán Brond, Astrea,
Buenos Aires, 2006, p. 135.
(9) LEVENE, Ricardo. Ob. cit, p. 6.
(10) Ídem.
(11) Ídem.
(12) BAUMAN, Jürgen. Derecho Procesal Penal. Depalma, Buenos Aires, 1986, p. 2.
embargo, estas normas no pueden existir sin una interpretación sistemática
con la Constitución Política del Estado, por ello, que algunos denominan al
Derecho Procesal Penal como derecho constitucional aplicado, y es que sin
negar que las normas tienen una función procedimental de instrumento para
la aplicación de la ley penal y sus consecuencias; sin embargo, en su
contenido, inciden sobre derechos fundamentales de las partes que
intervienen en un proceso.

IV. Función del Derecho Procesal Penal

1. Realización del Derecho Penal material


Siguiendo a Bauman podemos afirmar que si bien al Derecho Procesal Penal le
interesa la pretensión penal estatal, no se debe interpretar en el sentido de
que la cognición procesal penal pueda referirse siempre y únicamente a la
cuestión de la punibilidad. Al juez penal también están confiadas las medidas
de seguridad, y en el proceso penal, se decidirá incluso sobre ellas. El nexo con
el hecho punible y la necesidad de poner en las manos del juez penal todo el
catálogo de los medios de reacción, han dado lugar a una ampliación de la
pretensión penal estatal y no solo de dirigir el juzgamiento, sino de la
ejecución penal. Por esa razón el proceso penal no se ocupa solamente de la
pretensión penal estatal, sino también de las manifestaciones conexas como

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Derecho Procesal Penal

las pretensiones de indemnización del Derecho Civil con base en el principio


de la economía procesal(13).

Otros autores enfatizan que el Derecho Penal material debe suministrar, al


Derecho Procesal, las cuestiones que deben ser discutidas en el proceso penal
como la imputación y la consecuencia jurídica, sino el Derecho Penal material
sería un simple objeto decorativo. También sería malo el proceso penal sin
Derecho Penal material, ya que entonces el proceso penal actuaría a ciegas y
desorientado, sus protagonistas no sabrían qué es lo que habría que buscar en
él. Es el Derecho Penal material el que fija en los elementos del hecho punible
y en los presupuestos de las consecuencias jurídicas y su determinación, las
metas que hay que buscar en el proceso penal. El Derecho Procesal Penal
constituye, pues, un puente entre el Derecho Penal material y la realidad, y va
desde la sospecha hasta la condena, una vez constatada la existencia del
delito(14).

(13) BAUMAN, Jürgen. Derecho Procesal Penal. Depalma, Buenos Aires, 1986, p. 12.
(14) HASSEMER, Winfried y MUÑOZ CONDE, Francisco. Introducción a la criminología y al
Derecho Penal. Tirant lo Blanch, Valencia, 1989, p. 123.
2. Protección personal
La protección de las víctimas del delito es otra de las funciones del Derecho
reconocidas del Derecho. Si bien toda la teoría procesal-penal reconoce como
sujetos procesales de relevancia al presunto autor y al fiscal, no es menos
cierto que la tutela concreta es la víctima, quien a veces ha sido olvidada en
estas teorías intrincadas. La víctima ha sido la destinataria y depositaria del
bien jurídico que ha sido afectado, sea vida, patrimonio y en consecuencia la
necesidad de resarcirla del daño, está en la esencia misma del Derecho
Procesal Penal. Pero la protección personal ha ido con la mano de erigirse el
Estado en el monopolizador de la persecución y punición penal, sustituyendo a
la venganza privada de la víctima o de sus parientes que son propios de
sistemas procesales primitivos.

3. Recomposición de la paz y seguridad ciudadana


Esta finalidad que debe ser parte de la política criminal; busca, pues, la
necesidad de realización del Derecho Penal material, castigando a los

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Derecho Procesal Penal

culpables que crean la zozobra social. Aquí se engarza el Derecho Procesal


Penal con las necesidades de prevención general y especial.

V. Caracteres

1. Derecho Público
El Derecho Procesal Penal es una rama del Derecho Público, entendiendo a
este último como aquel que regula intereses comunitarios por oposición a los
intereses privados(15), complementado con el hecho de que estudia la
regulación del Estado en cuanto ejerce función jurisdiccional.

Sin embargo, esta separación no es tajante, esto es, que el Derecho Público se
ha devorado normas que vinculan al Estado con los individuos y que el Derecho
Privado puede regular solamente las relaciones entre particulares, ya que
existe entre ambos espacios de intersección, de tal forma que se puede
resolver situaciones jurídicas empleando las reglas de ambos derechos.

(15) MAIER, Julio. Derecho Procesal Penal. Tomo I, 2ª edición, Buenos Aires, 1999, p. 95.
2. La autonomía
Respecto de este tópico en la medida en que las normas procesales tienen un
cauce de aprobación legislativo independiente respecto a sus instituciones,
adquiere una cierta autonomía frente al derecho material, por ello,
entendemos que tiene una dimensión de autonomía legislativa.

Además, posee una autonomía científica(16), siguiendo a Maier, que esa surgió
con el encuentro, a través de la ley positiva con ciertos principios y máximas
del Derecho Procesal, con el deslinde y afirmación de su propio objeto y
función frente a la ley material reflejada en el tipo de normas que estos dos
ámbitos jurídicos expresan y continuo con la escisión de los principios
procesales frente al Derecho Procesal Civil. Critica bien Maier que, sin
embargo, se ha derivado en una desviación, porque con la idea de una

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Derecho Procesal Penal

propuesta de teoría unitaria del Derecho Procesal trajo una perniciosa


autonomía académica que desvincula de su razón de ser, como lo es el
Derecho Penal y de acercamiento al Derecho Procesal Civil que tiene principios
políticos positivos diferentes.

Esta crítica no es nueva, pues ya Carnelutti consideraba que autonomía era


una fórmula ambiciosa, con la cual los especialistas de ciertos estudios solían
celebrar y exagerar su importancia, casi siempre al objeto de conseguir que
constituyan materia de enseñanza particular. Que si bien esto no era algo
malo, pero su razón no debe buscarse en la autonomía, sino más
modestamente, en la insuprimible exigencia del análisis, que obliga a mirar por
separado con la posibilidad de deformar aspectos de la realidad. La idea era
estudiar el Derecho Procesal sin desligarlo del Derecho Penal. Carnelutti
precisaba que el delito y la pena son, precisamente, la cara y la cruz de una
misma moneda; y a nadie se le ocurre sostener que sean autónomas entre sí la
cara y la cruz; pero es verdad, sin embargo, que la moneda no se puede ver,
simultáneamente, por la cara y por la cruz (17).

La separación de la enseñanza entre Derecho Material, Derecho Procesal y


derecho de la organización judicial es objetivamente racional si se agrupan de
nuevo en el estudio, si se explica su interdependencia y se acentúa su
funcionamiento combinado en la praxis profesional (18).

(16) Ibídem, pp. 76-77.


(17) CARNELUTTI, Francesco. Cuestiones sobre el Proceso Penal. El Foro, traducción de Sentís
Melendo, Buenos Aires, 1994, p. 16.
(18) NAUCKE, Wolfgang. Derecho Penal. Traducción de Leonardo Germán Brond, Astrea,
Buenos Aires, 2006, p. 164.
Desde un punto de vista metodológico se justifica una autonomía relativa del
Derecho Procesal Penal, pero que se debe asentar en el análisis de cada una
de las instituciones que lo componen, su racionalidad, puesto que el estudio
del Derecho Procesal Penal no debe limitarse solo a los procedimientos,
siendo más concretos, no podemos limitarnos a aprender respecto de formas,
trámites y plazos, que es en el fondo un empobrecimiento formativo del
abogado que, a la larga, degrada como señala Binder la actividad intelectual
del abogado y lo transforma en un gestor de fruslería (19). La idea es que el

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Derecho Procesal Penal

abogado haga análisis jurídicos, de tal forma que pueda descubrir críticamente
cuál es la racionalidad que está detrás de las instituciones y su nexo necesario
con la realización del Derecho Penal y su vinculación con el catálogo de
derechos tutelados por la Constitución.

(19) BINDER, Alberto. Introducción al Derecho Procesal Penal. Ad-Hoc, Buenos Aires, 1993, p.
29.

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