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17

Ursula K. Leguin, o relatos


para una puesta en escena distinta

Resumen It is time that someone wrote a new play


Reconociendo la importancia de los relatos para la imagen Virginia Woolf
que las mujeres se formarán de sí mismas, se plantea la Between The Acts
necesidad de acometer la tarea feminista de ir en busca de
nuevos relatos, de nuevos argumentos, que nos permitan n 1976, Merlin Stone se preguntaba cómo
reescribir la vida de las mujeres como protagonistas. En esta
debía ser la imagen que tenía de sí misma
perspectiva se presenta el trabajo literario de Ursula K. Leguin,
reconocida por la crítica como autora una de las mejores prosas
una mujer criada en una cultura cuyo
de la literatura norteamericana contemporánea, y cuya obra relato fundacional tenía como protago-
ha sido catalogada como ciencia-ficción social, ya que trabaja nista a una diosa mujer considerada «sabia, valiente,
el género de la ciencia ficción de tal modo que éste sirve como poderosa y justa».1 Doce años después, Carolyn G.
comentario social. Heilbrun aún seguía rumiando la misma pregunta: «Lo
que es cierto es que no son las vidas las que nos sirven
Abstract
Recognizing the importance of stories for the image women
de modelos: sólo las historias hacen eso. Y es cosa
will form of themselves, this study asserts the need to take on difícil inventar historias para vivir. Sólo podemos
the feminist task of searching for new stories, new plots, that relatar y vivir de acuerdo con las historias que hemos
will allow us to rewrite women’s lives as protagonists. In this leído o escuchado. Vivimos nuestras vidas a través de
perspective, the literary work of Ursula K. Leguin is presented, textos. Estos pueden ser leídos, cantados, o experi-
an author recognized by critics as writer of some of the best
mentados electrónicamente, o pueden llegarnos como
prose in US literature today, and whose work is catalogued as
social science fiction, since she works the genre of science fiction
los murmullos de nuestras madres que nos indican
in such a way that it serves as social commentary. como debemos vivir. Cualesquiera que sean sus formas
o medios, estas historias nos han formado a todas y
Palabras clave: Literatura norteamericana, Crítica literaria son lo que debemos usar para crear nuevos relatos,
feminista, Ciencia ficción, Ursula K. Leguin nuevas narrativas.»2
Key words: United States literature, feminist literary criticism,
Heilbrun, quien escribe dos décadas después de los
science fiction, Ursula K. LeGuin decisivos setentas, aún se queja, a las puertas del siglo
veintiuno, de la ausencia de «relatos para mujeres»;

Artículo resultado de investigación, revisado por pares académicos,


abril 2005, aprobado junio 2005.
1
Merlin Stone, When God Was A Woman. San Diego: Harcourt
Brace Jovanovich, 1976.
2
Carolyn G. Heilbrun, Writing A Woman’s Life. New York:
Ballantine Books, 1988. «What matters is that lives do not serve as
models; only stories do that. And it is a hard thing to make up stories to
live by.We can only retell and live by the stories we have read or heard.
We live our lives through texts. They may be read, or chanted, or
experienced electronically, or come to us, like the murmurings of our
mothers, telling us what conventions demand. Whatever their form or
medium, these stories have formed us all; they are what we must use to
make new fictions, new narratives.», p.37.
18

en su obra habla de women’s storylessness3, de cómo preñeces; con dolor parirás tus hijos; y a tu marido será tu
6
no existen o al menos escasean las narrativas que nos deseo, y él se enseñoreará de ti’ (Gen. 3:16).
permitan una puesta en escena distinta. Para Heilbrun, A través de estas palabras resulta fácil revivir la
las escritoras y sus lectoras, y por ende, las mujeres en profunda impresión que debió recibir nuestro ima-
general, seguimos presas del mismo, único y milenario ginario infantil la primera vez que escuchamos hablar
relato que ella denomina the erotic plot 4 o trama de Eva. Si examinamos además la historia de lo que
erótica, en la cual el motivo central, aquello que desen- ha sido la mayor parte de la literatura escrita por
cadena la acción, es el amor, principio y fin de la mujeres comprenderemos no solamente lo profundo
historia, pues pase lo que pase, suceda lo que suceda sino lo insidioso de la huella que este relato ha dejado
con nuestras protagonistas, al final, en nuestra imaginación, pues tenemos
siempre las esperan el matrimonio (o que admitir que el argumento básico que
alguna de sus tantas versiones) y casi “Mi posición nos propone ha conseguido colarse en
siempre la maternidad5. de hembra la mayoría de nuestras ficciones.
Siguiendo a Stone, podemos incluso
Tanto Stone como Heilbrun coin- penitente
ciden en que no podemos desestimar el afirmar que el guión original que sirve
y sumisa estaba de modelo a la trama erótica de Heil-
poder de los relatos y las narrativas que
nos anteceden. Al considerar el poder
firmemente brun se encuentra ya perfectamente
del mito, Stone recuerda: establecida delineado a la altura de la tercera página
en la Biblia” de las mil y tantas páginas de la Biblia:
Cuando niña me contaron que Eva había «De esta manera, mi posición de hembra
sido hecha a partir de una costilla de Adán, penitente y sumisa estaba firmemente
creada para ser su compañera y ayudante para que éste no establecida en la página tres de las más de mil páginas
estuviese solo. Como si este papel de segundona permanente, de la Biblia judeocristiana.»7
que nunca llegaría a ser capitana, no fuera lo
Recordemos que este truculento novelón se inspira
suficientemente opresivo para mis futuros planes como
miembro de la sociedad, enseguida me enteré de que a Eva en relatos anteriores en los cuales la principal prota-
se le consideraba una tonta ingenua. Mis mayores me gonista era una diosa conocida con el nombre de Jiva,
explicaron que había sido fácilmente engañada por las Ieva o Nin-Eveh, «Madre de Todas las Cosas» y
promesas de la pérfida serpiente y que luego había desafiado
«Primer Principio», que vivía en un jardín en compañía
a Dios e incitado a Adán a hacer lo mismo, arruinando de
esta manera la felicidad del Jardín del Edén. Al parecer, a de una serpiente con la cual se unió a la sombra del
nadie le interesaba discutir por qué Adán no era considerado Árbol de la Vida, dando a luz a un hijo varón que llamó
igualmente tonto e ingenuo. Pero al identificarme con Eva, Adán y con el cual se uniría más tarde para dar lugar a
quien me era presentada como la representante de todas las la humanidad, en una clara muestra del arquetipo de
mujeres, entendí que la culpa era en cierta forma miste-
riosamente mía y que Dios, considerando igualmente que incesto divino que se encuentra en toda la mitología y
todo el asunto era mi culpa, había decidido castigarme por que luego fuera revisado, editado y tergiversado por
decreto: ‘Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus los sacerdotes de las religiones patriarcales para aco-

3
Carolyn G. Heilbrun, Writing A Woman’s Life. New York: Ballantine Books, 1988.«As a child, I was told that Eve had been made from
Adam’s rib, brought into being to be his companion and helpmate, to keep him from being lonely. As if this assignment of permanent second mate,
never to be captain, was not oppressive enough to my future plans as a developing member of society, I next learned that Eve was considered to
be foolishly gullible. My elders explained that she had been easily tricked by the promises of the perfidious serpent. She defied God and provoked
Adam to do the same, thus ruining a good thing – the previously blissful life in the Garden of Eden. Why Adam himself was never thought to be
equally as foolish was apparently never worth discussing. But identifying with Eve, who was presented as the symbol of all women, the blame
was in some mysterious way mine – and God, viewing the whole affair as my fault, chose to punish me by decreeing:’I will greatly multiply your
pain in childbearing; in pain you shall bring forth children, yet your desire shall be for your husband and he shall rule over you’(Gen. 3:16).», p
5.
4
Idem.
5
Id. p. 58.
6
Merlin Stone, When God Was A Woman. San Diego: Harcourt Brace Jovanovich, 1976.
7
Idem. «Thus my penitent, submissive position as a female was firmly established by page three of the nearly one thousand pages of the
Judeo-Christian Bible.», p.6.
19

modarlo a sus ambiciones políticas 8.En el relato encontrar [otras civilizaciones]; yo prefiero inven-
bíblico, en cambio, no solamente se le otorga un papel tarlas.»11
secundario a Eva, representante de todas las mujeres, No obstante, su obra también ha sido catalogada
sino que, y esto a mi modo de ver ha demostrado tener como ficción especulativa, o en palabras del prestigioso
efectos aún más perjudiciales, todo su actuar, todo su crítico Harold Bloom, como ciencia-ficción social.12
accionar, su libido, aquello que mueve los impulsos Y es que LeGuin consigue crear mundos alternos con
más profundos de su psiquis — el móvil de su libreto nuevas y sorprendentes posibilidades para el desarrollo
— queda supeditado a un hombre, Adán, representante social e individual del ser humano, al tiempo que con
a sus vez de todos los hombres: «y a tu marido será tu exquisita y sutil ironía cuestiona los parámetros de
deseo.»9 conducta aceptados por el mundo en que vivimos. Es
A partir de este momento, el hombre y el amor se el caso de su novela, The Left Hand of Darkness
convertirían para las hijas de Eva en el único argumento (1969)13, publicada en español bajo el mismo título,
posible, dando lugar a una superabundancia de tramas La mano izquierda de la oscuridad, en Ediciones
eróticas que no sólo han secuestrado nuestras ficciones Minotauro (2000). 14 En ella su personaje Genly Ai
sino también nuestras vidas. Por este motivo, Heilbrun emprende la misión de lograr que Gethen, un planeta
nos urge a acometer la tarea feminista de ir en busca que vive en un perpetuo invierno en una apartada
de nuevos relatos, de nuevos argumentos, que nos galaxia, se una a la alianza intergaláctica de Ekumen;
permitan reescribir la vida de las mujeres, para que alianza que sólo es posible en la medida en que el
otras mujeres puedan vivir otras vidas, para que las diplomático Ai supere los prejuicios de su cultura de
nuevas narrativas penetren en textos y luego más origen (Terra), rígidamente condicionada por la idea
textos, hasta que penetren en la vida misma de las de género, ya que Gethen está habitada por hombres y
mujeres.10 mujeres que cambian a voluntad de sexo. Así, LeGuin
Fue precisamente en esta búsqueda que descubrí a explora las posibilidades y limitaciones de los condi-
Ursula K. LeGuin. El primer relato suyo que leí se cionamientos de género. La dificultad que tiene Ai para
llamaba Sur y recuerdo que me atrajo desde el principio relacionarse con personas de otro género (las mujeres
porque su título estaba en español. No bien había de su propia cultura) o de género indefinido o ausente
terminado de leerlo, empecé a rastrear cuanta infor- (habitantes de Gethen) constituye la principal preocu-
mación y bibliografía pude encontrar. Ganadora de pación de esta novela.
varios premios Hugo y Nebula, esta escritora de En otra de sus obras, The Dispossessed15 (Los
ciencia-ficción resultó ser la hija del prestigioso desposeídos16), Shevak, un físico brillante, que vive
antropólogo Alfred L. Kroeber y de la folclorista y en la luna de Anarres, viaja hacia el planeta madre de
también escritora Theodora Kroeber; por eso, no es Urras para restablecer el contacto que perdieron hace
extraño que LeGuin, en varias oportunidades, haya 150 años, pues la cultura anarrasina ha sido aislada
comparado su trabajo con el de un antropólogo. En por el resto de la civilización galáctica, debido a que
una entrevista en 1978 con un reportero del California sus habitantes desconocen el sentido de la propiedad.
Quaterly afirmaba: «La ciencia-ficción le permite a LeGuin aprovecha esta coyuntura para crear un mundo
un escritor crear culturas, inventar, no sólo un nuevo anarquista que funciona. Con agudeza filosófica des-
mundo, sino una nueva cultura [...] mi padre prefería provista de ideologías, logra visualizar lo que Marx y

8
Barbara G Walker, The Woman´s Encyclopedia of Myths and Secrets. New York: Harper San Francisco, 1983, p. 288.
9
Génesis 3:16, Biblia. Madrid: Sociedad Bíblica, 1943.
10
Carolyn G. Heilbrun, Writing A Woman’s Life. New York: Ballantine Books, 1988, p.38.
11
Sandra M. Gilbert and Susan Gubar, The Norton Anthology of Literature by Women: The Tradition in English. New York: W.W. Norton &
Company, 1985, p. 2008.
12
Harold Bloom (editor), Ursula K. LeGuin´s the Left Hand of Darkness: Modern Critical Interpretations. Chelsea House Publishers, 1978.
13
Ursula K. LeGuin, The Left Hand of Darkness.
New York: Ace Books, 2003.
14
Ursula K. LeGuin, La mano izquierda de la oscuridad. Barcelona: Ediciones Minotauro, 2000.
15
Ursula K. Le Guin, The Dispossessed. Seattle: Eos, 1994.
16
Ursula K. LeGuin, Los Desposeídos. Barcelona: Edicones Minotauro, 2002.
20

Bakunin difícilmente consiguieron imaginar e intenta


responder algunas de las preguntas que dejaron sin
resolver: ¿Cómo sería verdaderamente una sociedad
sin jefes ni propietarios? ¿Cómo funcionaría real-
mente? ¿Cuáles serían sus problemas?
El «comentario social» (aunado a una de las mejores
prosas de la literatura norteamericana contemporánea)
es una constante en la obra de LeGuin, como lo
demuestra la afirmación que la autora hace en el ensayo
incluido al final de La mano izquierda de la oscuridad,
cuando asegura que la ciencia-ficción no tiene que ser
¿Por qué necesariamente futurista, pues ante todo debe consti-
no tuirse en un comentario sobre el presente.17 En efecto,
LeGuin no sólo formula propuestas alternativas de vida
pensar lo a futuro — también lo hace en el pasado. Por inútil o
impensable? fútil que esto pueda parecernos a primera vista, LeGuin
se deleita reescribiendo el pasado e introduciendo en
él sorprendentes variaciones. Sin traicionar en ningún
momento la fidelidad a la época que exige la buena
ficción histórica, LeGuin reescribe la historia con
ingeniosas y refrescantes propuestas que nos obligan
a reconsiderar nuestra visión del pasado, y por lo tanto,
nuestra mirada sobre el presente.
Es el caso de Sur. En este relato, que tiene como
protagonistas a un grupo de mujeres suramericanas a
principios del siglo veinte, LeGuin decide dejar de lado
la tradicional trama erótica como pretexto para una
escenificación (por lo demás, apropiada dada la época)
para optar por lo que Heilbrun llama the quest plot18o
argumento de búsqueda. En el cuento, que se desarrolla
en la Antártida (la autora siente cierta fascinación por
los climas y las regiones polares), LeGuin se desplaza
como es su costumbre en el tiempo, pero esta vez en
sentido inverso. Con su característico estilo de «¿Qué
tal si?», en esta ocasión no pregunta «¿Qué pasaría
si?»; sino «¿Qué hubiera pasado si?» — ¿Qué hubiera
pasado si un grupo de mujeres hubiera descubierto el
Polo Sur antes que Amundsen y su equipo de
exploradores?
A simple vista; la pregunta parece traída de los
cabellos. Pero ¿por qué no pensar lo impensable? ¿Por
qué no imaginar lo inimaginable? En realidad, a medida
que el relato avanza, lo que se revela como traído de
17
Ursula K. LeGuin, The Left Hand of Darkness. New York: Ace
Books, 2003.
18
Carolyn G. Heilbrun, Writing A Woman’s Life. New York:
Ballantine Books, 1988, p.31.
21

los cabellos es nuestro condicionamiento histórico y recuento de prensa acerca del viaje del Bélgica que,
de género; cosa que LeGuin logra precisamente porque navegando hacia el sur desde Tierra del Fuego, se vio
atrapada por el hielo en medio del mar de Bellingshausen
el concebir semejante disparate cronológico, el im- [...] Leí y releí este artículo y luego seguí con excitación los
bricar tan extravagante argumento sobre una época en informes del rescate del Dr. Nordenskjold a manos del
la cual, cuando una mujer disponía de guión alguno, gallardo Capitán Irizar del Uruguay [...] Pero todas estas
éste era sin duda de carácter erótico, le confiere la hazañas no fueron para mí sino precursoras del maravilloso
relato del Capitán Scott entorno a la Expedición Británica
facultad de ironizar aún más incisivamente. Así hace
de la Antártida, realizada a bordo del Discovery entre 1902
de este relato, en el cual un grupo de nueve mujeres y 1904. Ese libro, que encargué a Londres y que releí mil
suramericanas se convierte en la primera expedición veces, me lleno con el anhelo de ver con mis propios ojos
humana en llegar al Polo Sur, una exquisita pieza de ese extraño continente.20
subversión y fantasía feminista.
Aunque a través de estas palabras podemos adivinar
En efecto, Carlota, Eva, Pepita, Dolores, Teresa,
la intensa frustración que debieron experimentar
Berta, Zoe, Juana y la narradora conforman un grupo
quienes, como la protagonista de este relato, hacían
de mujeres argentinas, chilenas y peruanas, que en 1909
prueba de un espíritu aventurero e inquisitivo por enci-
se reúne en Punta Arenas, para desde allí lanzarse a la
ma del promedio considerado apropiado para su sexo
conquista de la Antártida. Sin embargo, lejos de ser las
en ese momento, LeGuin no cede a las tentaciones
aguerridas pioneras de un movimiento contestatario
facilistas de convertir a sus personajes en voceras
precoz como bien podría pensarse, Carlota y sus amigas,
feministas. Antes bien, el personaje principal adopta
fieles a los más exigentes mandatos de verosimilitud de
el tono culto, mesurado y discreto que se consideraba
la ficción histórica, son auténticas hijas de su tiempo,
apropiado para una mujer de su condición social y que
latitud y longitud. Basta leer el principio:
mezclado con la ya reconocida inflexión taoísta de
Informe resumido de la expedición Yelcho a la Antártida, LeGuin adquiere una exquisita ironía:
1909-1910.
A pesar de que no tengo ninguna intención de publicar Respeto profundamente los descubrimientos científicos
este informe, pienso que me agradaría si un nieto mío, o el de la expedición del Capitán Scott y he leído con interés
nieto de alguien, lo encontrase algún día; así que lo pondré apasionado los hallazgos de físicos, meteorólogos, biólogos,
en el baúl de cuero que está en el desván, junto con el vestido etc.; pero, puesto que no tengo ninguna formación científica
de bautizo de Rosita, el cascabel de plata de Juanito, mis ni oportunidad de alcanzarla, mi ignorancia me obligó a
zapatos de matrimonio y los finneskos.19 desistir de toda idea de aportar al corpus del conocimiento
Eso sí, todas hacen prueba de una enorme dosis de científico sobre la Antártida; lo cual es igualmente cierto
curiosidad, por lo demás perfectamente comprensible en una para todos los miembros de mi expedición. Es una lástima;
época de fascinantes descubrimientos, en que un buen pero no había nada que pudiéramos hacer al respecto.
número de sus congéneres masculinos continuaba con la Nuestro objetivo debía limitarse a la observación y a la
tarea de explorar los más recónditos confines del planeta, exploración. Esperábamos tal vez ir un poco más lejos y ver
mientras ellas eran confinadas al hogar: un poco más; si no tan sólo, ir y ver. Una ambición sencilla,
Cuando niña mi imaginación se vio atrapada por el pienso, y esencialmente modesta.21

19
Ursula K LeGuin, «Sur« en The Norton Anthology of Literature By Women: The Tradition in English. Sandra M. Gilbert and Susan Gubar,
editoras. New York: W.W. Norton & Company, 1985. «A Summary Report of the Yelcho Expedition to the Antartic, 1909-1910. Although I have
no intention of publishing this report, I think it would be nice if a grandchild of mine, or somebody’s grandchild, happened to find it some day; so
I shall keep it in the leather trunk in the attic, along with Rosita’s christening dress and Juanito’s silver rattle and my wedding shoes and
finneskos.», p. 2008.
20
Idem. «When I was little more than a child my imagination was caught by a newspaper account of the voyage of the Belgica, which sailing
south from Tierra del Fuego, became beset by ice in the Bellingshausen Sea [...]I read and reread that account, and later followed with excitement
the reports of the rescue of Dr. Nordenskjold from the South Shetland Isles by the dashing Captain Irizar of the Uruguay [...] But all these exploits
were to me but forerunners of the British National Antartic Expedition of 1902-1904, in the Discovery, and the wonderful account of that
expedition by Captain Scott. This book which I ordered from London and reread a thousand times, filled me with longing to see with my own eyes
that strange continent...» , p. 2010.
21
Id. «I deeply respect the scientific accomplishments of Captain’s Scott’s expedition, and have read with passionate interest the findings of
physicists, meteorologists, biologists, etc.; but having no training in any science, nor any opportunity for such training, my ignorance obliged me
to forego any thoughts of adding to the body of scientific knowledge concerning Antartica; and the same is true for all the members of my
expedition. It seems a pity; but there was nothing we could do about it. Our goal was limited to observation and exploration. We hoped to go a
little farther, perhaps, and see a little more; if not, simply to go and see. A simple ambition, I think, and essentially a modest one.»
22

Y un poco más adelante: estratagema, liberarse – aquellas que debimos abandonar


a una vida sin peligros, sin incertidumbre, sin esperanza.24
No uso apellidos no sea que este recuento caiga en manos
extrañas al final y alguna situación embarazosa o desa- En cuanto al personal masculino, que para efectos
gradable notoriedad sobrevenga a algunos maridos o hijos de la verosimilitud histórica forzosamente debía acom-
desprevenidos.22 pañar a nuestras expedicionarias hasta la Antártida,
LeGuin se acoge a las convenciones de la época: la
Para resolver la dificultad técnica que esos «despre- tripulación del Yelcho recibe a Carlota y compañía con
venidos» maridos podían representar para el desarrollo una muy previsible mezcla de gallardía y paternalismo:
del argumento, LeGuin se asegura de que Carlota,
Juana, Zoe y compañía escapen de sus cónyuges con Cuando por fin nos sobrepusimos al mareo, todas
el pretexto perfectamente plausible de pasar el invierno disfrutamos la travesía, aunque a veces oprimidas por el
austral en París. Es así como el 18 de agosto de 1909, amable pero oficioso proteccionismo del capitán y sus
en el puerto de Punta Arenas, se embarcan a bordo del oficiales, quienes sentían que sólo estaríamos «a salvo»
apretujadas en las tres diminutas cabinas que caballero-
Yelcho, un pequeño barco de vapor de bandera chilena, samente habían desalojado para nuestro uso.25
al mando del Capitán Pardo. Sin embargo, no todas
logran llegar a la cita acordada, pues LeGuin no nos Y más adelante:
permite olvidar los innumerables obstáculos y prejui-
cios que conspiran en contra de una mujer cuando se [...] la tripulación del Yelcho nos proporcionó invaluable
lanza a una aventura de este tipo: ayuda e interminables consejos. Aceptamos toda su cola-
boración con agradecimiento y la mayoría de sus consejos
¡Fue tan difícil reunir nuestra fuerza expedicionaria! con escepticismo.26
¡Entre las convocadas muy pocas sabían siquiera de que
estábamos hablando, muchas pensaron que éramos locas o [...] El Capitán Pardo se resistía a abandonarnos, pero
peligrosas o ambas cosas! Y entre las pocas que compartieron sus órdenes no le permitían permanecer en el Mar de Ross
nuestra locura, un número aún menor pudo, cuando por fin indefinidamente, así que al final, con muchas y sinceras
llego el momento, abandonar sus deberes cotidianos, para amonestaciones para que permaneciéramos donde está-
comprometerse con un viaje de por lo menos seis meses [...] bamos, para que no emprendiéramos ningún viaje, no
Un pariente enfermo; un marido ansioso acosado por tomáramos ningún riesgo, no nos fuéramos a congelar, no
preocupaciones de negocios; un niño en casa en manos de usáramos herramientas afiladas y advirtiésemos las grietas
sirvientes ignorantes o incompetentes: eran responsabilidades en el hielo [...] el buen hombre se despidió [...]27
que no podían hacerse a un lado facílmente.23
Sin embargo, la lectora que desee hallar una denun- Como el mejor de los historiadores geográficos,
cia directa no la encontrará, pues esta maestra del LeGuin reconstruye con lujo de detalles — fechas,
understatement rara vez levanta un dedo acusador: datos, nombres, grados de latitud, longitud, etc. — la
travesía en dirección oeste, desde el Puerto de Punta
Recuerdo con pesar aquellas amigas que deseaban Arenas en el extremo sur de Chile, hasta el Mar de
acompañarnos, pero que no lograron, por medio de ningún Ross en el extremo sur de la Antártida, siguiendo de
22
Id. «I use no surnames, lest this report fall into strangers’ hands at last, and embarrassment or unpleasant notoriety thus be brought upon
unsuspecting husbands, sons, etc.»
23
Id. «It was so very hard to gather our expeditionary force together! So few of those we asked even knew what we were talking about – so
many thought we were mad, or wicked, or both! And of those few who shared our folly, still fewer were able, when it came to the point, to leave
their daily duties and commit themselves to a voyage of of at least six months [...] An ailing parent; an anxious husband beset by business cares;
a child at home with only ignorant or incompetent servants to look after it: these are not responsibilities lightly to be set aside.», p. 2011.
24
Id. «I look back with regret only to those friends who wished to come with us but could not, by any contrivance, get free – those we had to
leave behind to a life without danger, without uncertainty, without hope.»
25
Id. «Once we got over being seasick we all enjoyed the sea voyage, though opressed at times by the kindly but officious protectiveness of
the captain and his officers, who felt that we were only «safe» when huddled up in the three tiny cabins which they had chivalrously vacated for
our use.», p. 2012.
26
Id.. «[...] the Yelcho’s crew lent us invaluable iad and interminable advice. We took all the aid gratefully, and most of the advice with salt.»,
p. 2015.
27
Id. «Captain Pardo was reluctant to leave us, but his orders did not permit him to hang about the Ross Sea indefinitely, and so at last,
with many earnest injunctions to us to stay put – make no journeys – take no risks – beware of frostbite – don’t use edge tools – look out for
cracks in the ice [...] the good man bade us farewell [...]», p.2016.
23

cerca la descripción que hiciera Scott de su itinerario


en su primera expedición al Polo Sur (1902-1904) y
que la protagonista del cuento afirma haber leído y
releído varias veces. No obstante, LeGuin no pierde
de vista la convicción que subyace a todo su arte en el
sentido de que la ficción histórica o futurista debe ante
todo constituirse en un comentario sobre la realidad.
De esta manera, el relato, por lo demás impecablemente
fáctico y vívidamente descriptivo, se ve consisten-
temente salpicado aquí y allá de comentarios que un
lector cuidadoso sabría interpretar como pie de notas El feminismo
feministas:
de LeGuin
¿Cómo puede alguien soportar el trabajo doméstico, o
el cuidado de un bebé, para no hablar de los rigores de
se ve acompañado
halar trineos en la Antártida, sin refunfuñar? A los oficiales
– como nos enteramos a bordo del Yelcho - se les prohibe
por un ecologismo
refunfuñar; pero nosotras éramos nueve, y por nacimiento y
educación, inequívoca e irrevocablemente, todas subo-
y un naturalismo
ficiales.28 de una profunda
Aunque también las hay de carácter ecologista: profesión de fe
Inmediatamente ocho pingüinos Adeli acudieron a taoísta
saludarnos con muchas exclamaciones de interés y algo de
desaprobación. «¿Dónde han estado por Dios? ¿Por qué
tardaron tanto? La Choza está por aquí. Por favor síganme.
¡Cuidado con las rocas!.» Insistieron en que visitáramos
Punta de Choza, donde estaba la gran estructura construida
por el equipo de Scott, tal como aparecía en las fotografías
e ilustraciones de su libro. El área a su alrededor era sin
embargo repugnante – una especie de camposanto de pieles
de foca, huesos de foca, huesos de pingüino y basura, pre-
sidido por los gritos enloquecidos de las gaviotas Skua.
Nuestros escoltas nos siguieron hasta el matadero en toda
calma; y uno de ellos me acompaño personalmente hasta la
puerta, aunque no quiso entrar.29

28
Id. «How could one bear housework, or looking after babies, let
alone the rigors of sledge-hauling in Antarctica, without grumbling?
Officers – as we came to understand aboard the Yelcho– are forbidden
to grumble; but we were nine, and are, by birth and upbringing,
unequivocally and irrevocably, all crew.», p. 2012.
29
Id. «Eight Adelie penguins immediately came to greet us with
many exclamations of interest not unmixed with disapproval. ‘Where
on earth have you been? What took you so long? The Hut is around
this way. Please come this way. Mind the rocks!’ They insisted on our
going to visit Hut Point, where the large structure built by Captain
Scott’s party stood, looking just as in the photographs and drawings
that illustrate his book. The area about it, however was disgusting – a
kind of graveyard of seal skins, seal bones, penguin bones, and rubbish,
presided over by the mad, screaming skua gulls. Our escorts waddled
past the slaughterhouse in all tranquility, and one showed me personally
to the door, though it would not go in.», p.2013.
24

Y es que el feminismo de LeGuin se ve acompañado Al igual que el explorador noruego Amundsen,


por un ecologismo y un naturalismo teñidos, como ya Carlota y sus compañeras bautizan los picos de los
se ha insinuado anteriormente, de una profunda profe- glaciares que encuentran a su paso, aunque con una
sión de fe taoísta: intención un tanto distinta:

No obstante la trastienda del heroísmo es a menudo Bautizamos estos picos, aunque no muy seriamente, pues
triste; las mujeres y los sirvientes lo saben bien. También no esperábamos que nuestros descubrimientos llamaran la
saben que no por eso se es menos heroico. Pero el éxito es atención de los geógrafos. Zoe tenía un talento especial para
más pequeño de lo que los hombres piensan. Lo que es los nombres y es gracias a ella que algunos bosquejos de
grande es el cielo, la tierra, el mar, el alma.30 mapas en varios desvanes de suburbios suramericanos tienen
nombres tan curiosos como «La Gran Nariz de Bolívar», «Yo
Soy el General Rosas», «El Hacedor de Nubes», «¿El Dedo
A medida que el lector avanza, esta afirmación que Gordo de Quién?» y «Trono de Nuestra Señora de la Cruz
se encuentra a mitad del cuento, se revela como el eje del Sur» 32
central alrededor del cual se teje todo el relato, pues
aunque Carlota y sus compañeras emprenden una Sin embargo, algunos accidentes geográficos son
aventura similar a la de Scott, a la de Amundsen y a la bautizados como lo manda la tradición de exploradores
de tantos otros exploradores y aventureros masculinos, y aventureros, es decir, en honor a pioneros o predece-
la suya es una travesía que, como veremos más sores en un mismo camino:
adelante, tiene una inflexión muy sui generis. Zoe y Juana llamaron al vasto río de hielo que fluía a
Ya en tierra, Carlota y compañía emprenden la tarea través del pasadizo Glaciar de Florence Nightingale, para
de construir el campamento base, para luego depositar honrar a la británica que había sido la inspiración y la guía
a lo largo de la ruta que las llevaría hasta el Polo Sur, de nuestra expedición.33
los pertrechos y las provisiones necesarias para seme-
Finalmente, uno solo de los dos equipos alcanza el
jante travesía. Una vez terminada esta labor se dividen
objetivo. Sin embargo, la conquista del Polo Sur pasa
en dos equipos que se lanzan en trineos a la conquista
casi inadvertida. Lejos de ser el punto culminante del
del círculo polar. A medida que avanzan se encuentran
relato, la cúspide de la acción; es un acontecimiento
con rastros de la expedición de Shackleton, un
más dentro del relato:
explorador inglés que en 1908 intento llegar al Polo
Sur sin éxito. La descripción de este hallazgo retoma
El veintidós de Diciembre de 1909 alcanzamos el Polo
la idea central del cuento y anticipa lo que será el final: Sur. El clima era, como siempre, muy cruel. Nada marcaba
la deprimente blancura. Debatimos la posibilidad de dejar
[...] a lo lejos sobre la blanca y monótona planicie, algún tipo de marca o monumento, un montículo de bloques
diminuto bajo los picos de las montañas [...] vimos un punto de hielo, una de las estacas de la carpa con una bandera;
negro agitándose. Nos desviamos hacia el oeste para pero no había una razón particular para hacerlo. Cualquier
acercarnos: un montón de nieve apilada que casi había cosa que pudiéramos hacer, todo lo que éramos, era
desaparecido bajo las tormentas de invierno – una bandera insignificante en ese terrible lugar. Montamos la carpa para
en un palo de bambú – un simple jirón de tela raída – una guarecernos durante una hora, tomamos una taza de té y
lata vacía - y unas pocas huellas de zapato unas cuantas luego nos dirigimos a 90° hacia el campamento. [...] La
pulgadas por encima del hielo.31 idea de no dejar ninguna marca me agradaba, pues un

30
Id. «But then the backside of heroism is often rather sad; women and servants know that. They know also that the heroism may be no less
real for that. But achievement is smaller than men think. What is large is the sky, the earth, the sea, the soul.», p. 2015.
31
Id. «[...] far across the featureless white plain, tiny beneath the mountain peaks [...] we saw a fluttering dot of black. We turned west from
our course to visit it: a snow heap nearly buried by the winters storms – a flag on a bamboo pole, a mere shread of threadbare cloth – an empty
oilcan – and a few footprints standing some inches above the ice.», p. 2018.
32
Id.. «We gave names to these peaks, not very seriously, since we did not expect our discoveries to come to the attention of geographers. Zoe
had a gift for naming, and it is thanks to her that certain sketch maps in various suburban South American attics bear such curious features as
«Bolivar’s Big Nose», «I am General Rosas», «The Cloudmaker», «Whose Toe?» and «Throne of Our Lady of the Southern Cross.» , p. 2019.
33
Id.. «Zoe and Juana had called the vast ice river that flowed through that gateway the Florence Nightingale Glacier, wishing to honor the
British, who had been the inspiration and guide of our expedition.», p. 2018.
25

hombre anhelando ser el primero podría llegar algún día y tramas eróticas, propone a cambio tejer historias
descubrirla. Entonces se daría cuenta de lo tonto que había alrededor de un quest plot o argumento de búsqueda
sido y eso le rompería el corazón 34
«como sucede en las historias de los hombres»36. En
estas historias, la acción no gira alrededor de un tercero
Con la misma lógica e impecable consistencia, el
o del deseo de un tercero («y tu marido será tu deseo»),
remate final no se hace esperar:
sino alrededor del protagonista y su deseo; un deseo
Del regreso no hay nada que contar. Regresamos sanas que en ningún momento pasa por otro. Al contrario, el
y salvas. En 1912 el mundo entero supo que el valiente argumento es una auténtica búsqueda de autorreali-
noruego Amundsen había alcanzado el Polo Sur; y luego,
zación y autosatisfacción.
mucho más tarde, llegaron los relatos de cómo el Capitán
Scott y sus hombres habían llegado después En ese sentido, la propuesta de
de él, y cómo nunca regresaron a casa. LeGuin en Sur resulta ser un excelente
Este año, Juana y yo le escribimos al ejemplo; cuanto más que la autora
capitán del Yelcho, pues las páginas de los Lo que plantea dicha búsqueda en una época y
periódicos han estado llenas de historias
sobre su audaz rescate de los hombres de Sir importa no en un entorno en los cuales ese tipo de
Ernest Shackleton en Isla Elefante, y deseá- «libreto» rara vez podía «montarse». Sin
bamos felicitarlo y agradecerle una vez más. es el destino embargo, es tal la maestría de LeGuin,
Jamás ha revelado una sola palabra de
nuestro secreto. Luis Pardo es un hombre de
final, sino la la pericia con la cual baraja y combina
el mandato de verosimilitud que le exige
honor. [...] Añado esta última nota en 1929.
A lo largo de los años hemos perdido con-
travesía la reconstrucción histórica con el anhelo
tacto. Es difícil para un grupo de mujeres de tejer una historia ambientada en una
reunirse cuando viven tan lejos las unas de época anterior, alrededor de un argu-
las otras. Desde que Juana murió, no he vuelto a ver a
mento de búsqueda — a pesar de la época, del entorno
ninguna de mis compañeras de trineo, aunque a veces nos
escribimos. [...]Teresa tuvo varios hijos. Carlota tomó el y del sexo de sus protagonistas — que no sólo logra
velo en Santiago hace 10 años. Somos mujeres mayores, con un relato cuya exquisita ironía a menudo bordea la
esposos mayores, hijos adultos y nietos, que tal vez algún hilaridad, sino que en verdad consigue inquietarnos,
día quieran leer sobre la Expedición. Aunque se avergüencen cuestionarnos. ¿Y por qué no? Nos preguntamos al
de tener una abuela tan loca, pueden disfrutar al compartir
este secreto. ¡Pero no deben dejar que el Sr. Amundsen se
final. ¿Por qué no pensar que de habérselo propuesto
entere! Se sentiría terriblemente apenado y decepcionado. un grupo de mujeres habría podido llegar al Polo Sur
No hay ninguna necesidad para que él o alguien fuera de la antes que Amundsen o Scott?
familia se entere. No dejamos ninguna huella, ni siquiera. 35 Y si semejante argumento nos parece posible en
1909 ¿qué decir hoy en día cuando las circunstancias
Cuando Carolyn Heilbrun se queja de la falta de son mucho más propicias para este tipo de mise-ens-
«relatos para mujeres» y critica la superabundancia de cène, cuando la vida contemporánea ella misma parece

34
Id. «On the twenty-second of December, 1909, we reached the South Pole. The weather was, as always, very cruel. Nothing of any kind
marked the dreary whiteness. We discussed leaving some kind of mark or monument, a snow cairn, a tent pole and a flag; but there seemed no
particular reason to do so. Anything we could do, anything we were, was insignificant, in that awful place. We put up the tent for shelter for an
hour and made a cup of tea, and then struck ‘90° Camp’ [...] I was glad even then that we had left no sign there, for some man longing to be first
might come some day, and find it, and know then what a fool he had been, and break his heart.» , p. 2020.
35
Id. «Of the return voyage there is nothing to tell. We came back safe. In 1912 all the world learned that the brave Norwegian Amundsen had
reached the South Pole; and then, much later, came the accounts of how Captain Scott and his men had come there after him, but did not come
home again. Just this year, Juana and I wrote to the captain of the Yelcho, for the newspapers have been full of the story of his gallant dash to
rescue Sir Ernest Shakleton’s men from Elephant Island, and we wished to congratulate him, and once more to thank him. Never one word has he
breathed of our secret. He is a man of honor, Luis Pardo. [...] I add this last note in 1929. Over the years we have lost touch with one another. It
is very difficult for women to meet, when they live so far apart as we do. Since Juana died, I have seen none of my old sledge-mates, though
sometimes we write. [...] Teresa had many other children. Carlota took the veil in Santiago ten years ago. We are old women now, with old
husbands, and grown children, and grandchildren who might like some day to read about the Expedition. Even if they are rather ashamed of
having such a crazy grandmother, they may enjoy sharing in the secret.. But they must not let Mr. Amundsen know! He would be terribly
embarrassed and dissapointed. There is no need for him or anyone else outside the family to know. We left no footprints, even.», p. 2022.
36
Carolyn G. Heilbrun, Writing A Woman’s Life. New York: Ballantine Books, 1988. «[...] as men’s stories allow [quest plots]», p.48.
26

pedir a gritos nuevos argumentos, nuevos libretos? De crecimiento y transformación personal.


donde la insistencia de Heilbrun en «descubrir nuevas Ahora bien, conociendo el profeso taoísmo de
historias para mujeres,»37 que quizás puedan contribuir Leguin, no es raro encontrar un relato suyo que pro-
a recrear nuevos destinos femeninos, resulta aún más pugne por una relación contemplativa con la natu-
imperativa, pues es indudable que hoy día existe una raleza; pero lo que llama la atención en Sur es la
gran escasez de relatos capaces de señalarle a las sencilla y alegre invitación a imaginar y a emprender
actuales y futuras generaciones de mujeres nuevos e búsquedas que no necesariamente implican una con-
inteligentes derroteros, que a su vez les permitan quista, pero sí un profundo sentido de disfrute y
asumir los retos que les plantea la vida y frente a los autosatisfacción personal. Si, como afirma Heilbrun,
cuales la trama erótica ya no constituye una alternativa es cierto que cuando de mujeres se trata «toda la
válida, por no decir, viable. Por eso, relatos como los ficción, para no hablar de los guiones ficticios que
de LeGuin representan ejemplos valiosísimos de una controlan [sus] vidas [...], contrapone lo erótico y lo
nueva escritura feminista, que no sólo se resiste a hacer ambicioso,»38 en el caso de Sur esa paradoja se resuelve
de la trama erótica un leitmotiv, sino que además se de manera ingeniosa, ya que lo erótico se convierte en
empeña en divisar nuevos horizontes de acción y un aspecto periférico, anecdótico — los esposos, los
realización auténticamente femeninos. Pues si bien es hijos, los nietos están presentes, pues de ellos se habla,
cierto que Sur se teje alrededor de un argumento de pero no son ni mucho menos el centro del relato —
búsqueda — «como sucede en las historias de los mientras que la ambición pierde el carácter violento y
hombres,» — también es cierto que se trata de una competitivo que suele adquirir en los relatos de la
búsqueda muy diferente de la que emprendieran mayoría de escritores hombres. De esta manera, al
Amundsen, Scott o cualquiera de sus pares. convertir la trama erótica en un argumento secundario
Para Carlota y sus coequiperas no se trata de llegar o marginal, LeGuin da lugar a un nuevo tipo de
primero, no se trata de plantar un jirón de tela raída o narrativa femenina que viene acompañada de una
de levantar una estrafalaria estructura en medio de la puesta en escena de la mujer y de la protagonista mujer
nada, o de matar cuantas más focas y más pingüinos radicalmente distinta.
sea posible, no se trata ni siquiera de dejar una huella; Para finalizar, retomemos la inquietud con la que
se trata únicamente de «ir y ver», «explorar y obser- comenzaba este ensayo, a saber ¿cómo hacer para
var», nada más, nada menos. La estructura misma del escribir relatos que nos sirvan de modelos para vivir,
cuento podría calificarse de «anti-climática», pues en que nos permitan reescribir la vida de las mujeres?
un sentido riguroso la acción nunca alcanza un Heilbrun, cree que si se trata de escoger entre el tipo
climax. La conquista del Polo Sur no constituye en de argumento y la clase de lenguaje empleados en la
ningún momento, como ya se dijo anteriormente, el ficción, en términos de la importancia del papel que
punto más dramático del relato; al contrario, es tan ambos desempeñan a la hora de moldear nuevas formas
sólo un momento más dentro de la narración. Incluso, de vida femenina, habría que indudablemente otorgarle
podría decirse que el cuento carece de dramatismo. preeminencia al tipo de argumento empleado.39 Citando
Lo que importa allí no es el destino final sino la a Deborah Cameron (Feminismo y teoría lingüística40),
travesía y sus vicisitudes y lo que esas vicisitudes le afirma que el problema no es tanto un problema de
proporcionan a las protagonistas (y en particular a la lenguaje sino de poder; y el poder radica en gran parte
narradora) en términos de reflexiones, satisfacciones, en el tipo de historias que se cuentan o no se cuentan.41

37
Idem. «[...] to discover new stories for women.» , p.122.
38
Id. «[...] all fiction, to say nothing of the fictive scripts that control the lives of women, set the erotic and the ambitious against each
other for women.», p.103.
39
Id., p. 43.
40
Deborah Cameron, Feminism and Linguistic Theory. London: Macmillan, 1985. Harper San Francisco, 1983.
41
Carolyn G. Heilbrun, Writing A Woman’s Life. New York: Ballantine Books, 1988.pp. 43-44.
27

1
A la luz de estas afirmaciones, relatos como Sur
cobran una inmensa relevancia, pues cuentan historias
que no se han contado — y no porque no hayan sucedido
en el plano de «lo real», sino porque no se permitía
contarlas. El problema de si son posibles o no, es lo que
menos debe preocuparnos, pues la fantasía puede y debe
también ofrecernos una instancia de transformación. Lo
que importa es empezar a contarlas. Al narrarlas será
posible visualizar las vidas que las harán posibles,
cuando los textos penetren en otros textos, y esos textos
penetren en las vidas de las mujeres que los lean. Pero
hay que empezar a contarlas cuanto antes para que los
guiones ficticios que han secuestrado las vidas de tantas
mujeres durante tanto tiempo sean desconstruidos, para
que se sepa de una vez por todas que Eva, antes de ser
la costilla de Adán, tenía un libreto muy, pero muy
distinto, en el cual era dueña y señora de su reino y su
deseo, y para que a partir de allí se puedan escribir otros
mitos, otras historias, otras narrativas.

Susana Matallana
Escuela de Ciencias del Lenguaje
Grupo Género Literatura y Discurso
Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad
Universidad del Valle

Bibliografía

Biblia, Madrid, Sociedad Bíblica, 1943.


BLOOM, Harold (editor). Ursula K. LeGuin´s the Left Hand
of Darkness: Modern Critical Interpretations. Chelsea
House Publishers, 1978.
CAMERON, Deborah. Feminism and Linguistic Theory.
London: Macmillan, 1985.
GILBERT, Sandra M. and Susan Gubar. The Norton Anthology
of Literature by Women: The Tradition in English, New
York: W.W, Norton & Company, 1985.
HEILBRUN, Carolyn G. Writing A Woman’s Life, New York,
Ballantine Books, 1988.
LEGUIN, Ursula K. 2003. (1965). The Left Hand of Darkness.
New York: Ace Books.
LE GUIN, Ursula K. The Dispossessed. Seattle: Eos, 1994.
STONE, Merlin. When God Was A Woman, San Diego: Harcourt
Brace Jovanovich, 1976.
WALKER, Barbara G. The Woman´s Encyclopedia of Myths
and Secrets. New York,
28

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