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Casación Civil: Simulación y Nulidad

Este documento presenta la sentencia de un caso de simulación y nulidad de convenimiento incoado ante un juzgado de primera instancia. El juzgado declaró inicialmente la demanda inadmisible por no acompañar el instrumento fundamental, pero el juzgado superior revocó parcialmente esta decisión y dispuso citar a nuevos herederos como codemandados al considerar la existencia de un litis consorcio pasivo necesario. La sala de casación analiza si debe casar el fallo recurrido de oficio al detectar posibles infracciones de orden

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Casación Civil: Simulación y Nulidad

Este documento presenta la sentencia de un caso de simulación y nulidad de convenimiento incoado ante un juzgado de primera instancia. El juzgado declaró inicialmente la demanda inadmisible por no acompañar el instrumento fundamental, pero el juzgado superior revocó parcialmente esta decisión y dispuso citar a nuevos herederos como codemandados al considerar la existencia de un litis consorcio pasivo necesario. La sala de casación analiza si debe casar el fallo recurrido de oficio al detectar posibles infracciones de orden

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SALA DE CASACIÓN CIVIL

 
 
Exp. 2016-000111

Sentencia N°:

Magistrado Ponente: GUILLERMO BLANCO VÁZQUEZ


En el juicio por simulación y nulidad de convenimiento  incoado
ante el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado Táchira, por el
ciudadano  RAMÓN CASANOVA SIERRA , representado judicialmente por
los abogados Jesús Ángel Mendoza Rodríguez y Rodolfo Américo Gandica
Anteliz , contra los ciudadanos  FELIPE ORÉSTERES CHACÓN MEDINA ,
actuando en su propio nombre y representación,  LUÍS ERNESTO
CASANOVA BAUTISTA , RODRIGO CASANOVA BAUTISTA , ELVIA
CASANOVA BAUTISTA  y FLOR DE MARÍA CASANOVA BAUTISTA ,
los cuatro representados judicialmente por el abogado Felipe Orésteres
Chacón Medina; el Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, del
Tránsito y Bancario de la misma Circunscripción Judicial, conociendo en
apelación, dictó sentencia en fecha 9 de diciembre de 2015, declarando
parcialmente con lugar el mencionado recurso interpuesto por el
demandante contra la sentencia del a quo de fecha 10 de marzo de 2015, que
declaró inadmisible la demanda intentada. En consecuencia, revocó la
decisión apelada, estableció la existencia de un litis consorcio pasivo
necesario y por consiguiente repuso la causa al estado de que se cite como
codemandados a los ciudadanos Carmen Alicia Peña de Casanova, Renier
Adolfo Casanova Peña y Wendy Yaritza Casanova Peña, en su condición de
únicos y universales herederos como cónyuge la primera e hijos los
restantes de Adolfo Casanova Bautista, heredero también de la causante
Blanca Inés Bautista de Casanova. No hubo condenatoria al pago de las
costas procesales.

Contra la precitada decisión, los demandados anunciaron recurso de

casación, el cual fue admitido y formalizado. Hubo impugnación, sin

réplica.
Concluida la sustanciación del presente recurso de casación y
cumplidas las formalidades legales, se designó ponente al  Magistrado que
con tal carácter la suscribe .

Siendo la oportunidad de decidir, la Sala procede a hacerlo bajo las

siguientes consideraciones:

CASACIÓN DE OFICIO

El Código Procesal de 1986, cambió el rostro del desvencijado


instituto político–procesal o sistema de casación civil, casi como si
presintiera la llegada evolutiva del Estado Democrático, Social de Derecho
y de Justicia, al incorporar mecanismos como: la casación sin reenvío; la
casación sobre los hechos y la casación de oficio. Esta última sufrió alguna
resistencia inicial de la doctrina (Sarmiento Núñez, José Gabriel. Análisis
Crítico a la Casación de Oficio. Ed Librosca. Caracas. 1996), cuando se le
pretendió entender como invasora del dispositivo casacionista ( Ius
Litigatur ), olvidándose del Ius Constitutionis , parte fundamental del origen
de la casación que se manifestaba cuando el  iudex (Juez), cometía a través
de una sentencia, una grave injusticia, proveniente de un error trascendente
e importante que conllevaba a una gravedad política que no presenta
ninguno de los demás errores en que puede incurrir el juez, pues se
consideraba un vicio que superaba el derecho subjetivo del particular y
atacaba la vigencia misma de la ley, vale decir, la infracción en el fallo o la
sustanciación para su construcción era superior al mero interés subjetivo,
pues violentaba la autoridad del legislador y la unidad y fundamento del
Imperio.

En Venezuela nuestra Sala de Casación Civil desde 1930 denota en


sus memorias la intención de algunos magistrados de colocar la casación de
oficio como una especie de casación en interés de la Ley, expresándose que
la soberanía del fallo de instancia no era absoluta, sino que tiene un límite
y: “… la justa y acertada aplicación de la ley, es un deber para ésta Corte,
cada vez que se traspase el límite, de contener a los trasgresores dentro de
las normas legales…” . Lo que sirvió de fundamento para avanzar dentro de
la modernización del recurso de casación, y colocar la casación de oficio,
en el 4° Párrafo del artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, como
facultad inquisitiva de indicar infracciones del orden público y
constitucional, sin que se hayan denunciado, permitiendo al recurso y a la
Sala de Casación servir mejor a la satisfacción de las demandas de una
sociedad, en mudanzas aceleradas que, no cabe conformarse con lo
“establecido”, porque en éstas horas se aguarda otra cosa ante la sustitución
del Estado Paleo–Legislativo al del Estado Social de Justicia, permitiendo
con su constitucionalidad aperturar el control de contrapesos procesales que
vierte constantemente la doctrina de la Sala Constitucional sobre el frente
de constitucionalidad, referido al acceso a la justicia, a el debido proceso y
la tutela judicial efectiva, dejándose atrás la aburrida rutina formalista que
privilegia la desestimación del recurso sobre la necesidad de dar la más
justa respuesta al fondo, que tiende a profundizar u oxigenar una prudente
pero osada apertura que iluminará los pasos futuros del recurso, una nueva
concepción, un cambio radical en la labor de juzgamiento casacional.

La casación de hoy es un medio idóneo para la defensa de los


derechos fundamentales, y en consecuencia, independientemente de que se
haya o no invocado en la casación, tiene la Sala el deber de analizar si se
han adulterado o no las garantías, los derechos fundamentales, los valores y
principios Constitucionales, éstos últimos positivizados, para aún de oficio
casar, si fuere procedente el fallo recurrido, porque el Magistrado de la
Casación, como cualquier otro, está vinculado directamente con la
Constitución tratándose de derechos constitucionales, para asegurar su
vigencia y goce efectivos, debiendo aplicar oficiosamente la
correspondiente norma constitucional, aún si, en la formalización o en la
impugnación a la formalización, no se haya invocado en forma expresa.

No se trata de la eliminación de los requisitos de forma o de fondo


del recurso, o de su naturaleza extraordinaria, sistémica, nomofiláctica y
dispositiva, sino de un viraje radical, a causa de un nuevo orden
constitucional, para que el Juez de Casación se vincule con la protección de
las garantías y derechos fundamentales, inclusive, oficiosamente o, a partir
de los quebrantamientos delatados o de la defensa de los postulados de la
recurrida, así éstos pequen por defectos de técnica.

Con base en ello, en resguardo del legítimo derecho que tienen las
partes a la defensa y al libre acceso a los órganos de administración de
justicia para ejercer el derecho a la tutela efectiva de los mismos y el de
petición, consagrado en los artículos 49, numeral 1, 26 y 51 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, esta Sala de
Casación Civil en fallo de fecha 24 de febrero del 2000, expediente Nº 99-
625, sentencia Nº 22, en el caso de la Fundación para el Desarrollo del
estado Guárico (FUNDAGUÁRICO) contra JOSÉ DEL MILAGRO
PADILLA SILVA, determinó que conforme con la disposición legal prevista
en el artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, y al principio
constitucional establecido en el artículo 257 de la preindicada Constitución,
referido a que: “El proceso constituye un instrumento fundamental para la
realización de la justicia…” , tiene la prerrogativa para extender su examen
hasta el fondo del litigio, sin formalismos, cuando a mutus propio detecte la
infracción de una norma de orden público y constitucional,  “…aunque no se
le haya denunciado…” .
En ese sentido, a objeto de conciliar una recta y sana aplicación en la
administración de justicia, la Sala procede a obviar las denuncias
articuladas en el presente recurso de casación y hacer uso de la facultad
establecida en el artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, que la
autoriza a emitir  “...pronunciamiento expreso, para casar el fallo recurrido
con base a infracciones de orden público y constitucionales que en ella
encontrare no se las hayan denunciado.. .”.

Para decidir, la Sala observa :

El sub iudice  versa sobre un juicio  por simulación y nulidad de


convenimiento  incoado ante el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo
Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado
Táchira, el cual declaró en fecha 10 de marzo de 2015,  inadmisible la
demanda por no haber acompañado el instrumento fundamental con el
escrito libelar ; apelada esta decisión y remitido el expediente al  Juzgado
Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y Bancario de la
misma Circunscripción Judicial, éste dictaminó parcialmente con lugar la
precitada apelación interpuesta por el demandante y, en consecuencia,
repuso la causa al estado de citar a los  ciudadanos Carmen Alicia Peña de
Casanova, Renier Adolfo Casanova Peña y Wendy Yaritza Casanova Peña,
en su condición de únicos y universales herederos como cónyuge la primera
e hijos los restantes de Adolfo Casanova Bautista, heredero también de la
causante Blanca Inés Bautista de Casanova, por considerar la existencia de
un litis consorcio pasivo necesario, estableciendo lo siguiente:
“...PUNTO PREVIO II
DE LA INADMISIBILIDAD DE LA DEMANDA POR FALTA
DEL INSTRUMENTO FUNDAMENTAL.
El abogado Felipe Orésteres Chacón Medina actuando en
nombre propio y en representación de los codemandados,
alegó que el demandante no presentó los instrumentos
fundamentales de la demanda o de su pretensión, lo cual, a su
entender, hace inadmisible la demanda.
Ahora bien, de la revisión de las actas procesales se aprecia
lo siguiente:
Tal como antes se indica, la presente causa se contrae a la
demanda interpuesta por Ramón Casanova Sierra  contra los
ciudadanos  Felipe Orésteres Chacón Medina , Luís Ernesto
Casanova Bautista, Elvia Casanova Bautista , Flor de
María Casanova Bautista  y Rodrigo Casanova Bautista ,
por simulación y nulidad de los actos con forma de
convenimiento basados en el documento privado de fecha  10
de abril de 2010, contentivo de la partición del inmueble
ubicado en la Carretera Principal vía San Cristóbal Rubio,
sobre el cual los firmantes de la referida partición aducen
tener derechos y acciones en su condición de herederos del
causante Víctor Manuel Casanova Gelvis , quien a su vez
adquirió los referidos derechos y acciones por herencia de su
señora madre Flor de María de Casanova , quien era
cónyuge de Manuel Antonio Casanova , padre del
demandante.
El referido convenimiento fue homologado por el Juzgado
Superior Primero en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y
Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado Táchira en
fecha 20 de septiembre de 2010  y posteriormente
protocolizado en la Oficina de Registro Público de los
Municipios Junín y Rafael Urdaneta del Estado Táchira en
fecha 6 de diciembre de 2010 , bajo el N° 12, folio 32, tomo
12 del Protocolo de Transcripción de ese año. Dicha
probanza fue promovida por la parte demandada en la
oportunidad de presentar informes en primera instancia
mediante escrito de fecha 26 de septiembre de 2014  (fs. 194
al 195).
Así las cosas, si bien el demandante pretende que se declare
la simulación y nulidad de dicho acto de autocomposición
procesal, el mismo no constituye el instrumento fundamental
de la demanda, ya que de él no se deriva inmediatamente el
derecho que aduce tener el actor al atribuirse la cualidad de
heredero del bien inmueble sobre el que versa la partición
contenida en el aludido documento privado, cuyo
reconocimiento fue demandado en el juicio donde se celebró
el convenimiento objeto de la presente demanda de
simulación y nulidad; por lo que al no ser el instrumento
fundamental, podía ser promovido durante la etapa
probatoria.
En este sentido, considera esta sentenciadora que siendo la
partida de nacimiento del demandante  Ramón Casanova
Sierra, el documento mediante el cual éste podía acreditar el
carácter de heredero del causante Manuel Antonio
Casanova que se infiere del escrito libelar, la misma
constituye el instrumento fundamental de la demanda; y que
si bien no fue producida por el actor junto con el escrito
libelar, como era su carga de conformidad con lo previsto en
el artículo 340, ordinal 6° del Código de Procedimiento
Civil, tal omisión fue subsanada por la propia parte
demandada que la consignó mediante escrito de fecha 7 de
marzo de 2014 , quedando incorporada al proceso en virtud
del principio de adquisición procesal. ( Vid. sentencia N° 661
de fecha 23 de mayo de 2012 de la Sala Constitucional y
sentencias Nos. 176 de fecha 20 de mayo de 2010 y 664 de
fecha 23 de octubre de 2012, Sala de Casación Civil ).
Por tanto, se desestima el alegato de inadmisibilidad de la
demanda formulado por la parte demandada por la no
consignación junto con la demanda del instrumento
fundamental. Así se declara…”. (Mayúsculas, cursivas y
negrillas de la recurrida).
 

Ahora bien, es necesario  in limine señalar que  Las Garantías


Constitucionales adjetivas  y el denominado:  “rito procesal”   confluyen para
garantizar el derecho de defensa y en general el debido proceso. Así, en
materia probatoria, bajo la garantía de la defensa en juicio (Art. 49.1
Constitucional), el “acceso de la prueba”   constituye su piedra angular,
pues un procedimiento epistémico válido requiere del acceso de los
conocimientos e informaciones viables para formular conclusiones fiables.
          La garantía constitucional del “acceso de los medios de
prueba” reconoce y garantiza a todos los que son parte de un proceso
judicial, vale decir, a quien interviene como litigante en un juicio, el
derecho de provocar la actividad adjetiva necesaria para logar la convicción
del órgano judicial sobre la existencia o inexistencia de los hechos
conducentes, legales y pertinentes para la búsqueda de la justicia sobre la
base de la verdad que es el fin del instrumento judicial
llamado:  Proceso (Art. 257 eiusdem); pero esa garantía constitucional se
identifica con un derecho de configuración legal, creando fronteras de
actuación de las partes, entre otras, las de aportación y preclusión
probatoria, tiempo y forma, (requisitos de actividad de los medios de
prueba) dispuestos por las leyes procesales a cuyo ejercicio han de
someterse las partes. Vale decir, la garantía constitucional no puede
traducirse como una anarquía permisiva de tiempos de aportaciones
procesales mitigadas e inciertas, semejantes a aquellos que en tiempos
anteriores al mito griego de Cronos y Hera hacia que reinara en el universo:
el Caos, que en materia adjetiva, traería como consecuencia la indefensión.

Entre las Garantías Procesales y el principio de legalidad existe una


dialéctica procesal vertical de contrapesos que se informa con valores y
principios constitucionales y con otros fundamentos y presupuestos del rito
procesal que utiliza la ponderación propia de los Jueces, dentro de sus
facultades de Director del debate dialéctico del proceso.

De modo que, cuando las partes no asuman sus aportaciones o cargas


probatoria preclusivas, dicha conducta se asemeja a una rebeldía,
contumacia o silencio procesal que genera las consecuencias que la propia
Ley adjetiva dispone, sin que el incumplimiento por parte del interesado de
dichas cargas procesales, pueda ser entendido por el contumaz o rebelde
como violatorio de la garantía constitucional. Por ello, el “acceso a la
prueba”   en juicio, tiene como naturaleza un contrapeso de configuración
legal, en la delimitación del contenido constitucionalmente protegido del
derecho de utilizar y aportar los medios de prueba pertinentes en la
oportunidad y en el tiempo que el propio legislador ha fijado, inclusive,
anticipadamente. Consiguientemente, su ejercicio ha de acomodarse a las
exigencias y condicionantes impuestas por la normativa procesal, de tal
modo que es conditio sine cua non  para apreciar cualquier cual medio de
prueba que se haya solicitado en la forma y momento legalmente
establecido. El corolario que de lo expuesto se sigue es a todas luces
evidente, a saber, que en ningún caso podrá considerarse menoscabada la
garantía que nos ocupa cuando la inadmisión de un medio de prueba es
consecuencia de la debida aplicación de los tiempos de preclusión de las
normas legales cuya legitimidad constitucional no puede ponerse en
duda, verbi gratia  como ocurre en el caso de la producción o aportación
probatoria del denominado:  “Instrumento Fundamental” .

Al ser el derecho a utilizar el medio de prueba pertinente un derecho


de configuración legal,   - como se ha señalado -, su ejercicio habrá de
acomodarse a las exigencias del proceso y a las normas que lo regulan
(relación pruebas–proceso ), y en particular, que la parte lo promueva o
produzca dentro de las oportunidades fijadas de antemano para el
recibimiento de prueba. La proposición de los medios de prueba ha de
adaptarse, en consecuencia, a las normas reguladoras del proceso
correspondiente, pues la preclusión involucra, para que los medios de
prueba sean apreciados por el Juez, que estos deberán promoverse y
evacuarse dentro de los términos y oportunidades señaladas por la propia
Ley procesal.

En el caso del sistema probatorio civil venezolano, el Código


Adjetivo de 1986, consagra diversas oportunidades de aportación procesal
que no se corresponden con un capricho del Legislador, sino como
verdadera garantía del derecho de la defensa en juicio. Una de ellos, es la
producción, carga o aportación preclusiva del instrumento fundamental,
establecida en el artículo 434 del Código de Procedimiento Civil, que
establece como regla: Si el demandante no hubiere acompañado su demanda
con los instrumentos en que se fundamente, no se le admitirán después…” . 
Fuera de las excepciones que consagra dicho artículo, es decir: : 1) Que se
haya indicado la oficina o lugar en donde pueden ser encontrados; 2) Si es
de fecha posterior a la demanda y 3) Si era un documento desconocido para
el actor y tuvo noticias luego que propuso la acción, se presentarán dentro
de los quince (15) días de promoción ordinaria o solicitar su compulsa a la
oficina donde se encuentren;  todo instrumento fundamental, debe
acompañarse a la demanda y sólo en la demanda independientemente de su
naturaleza pública, privada o administrativa, existiendo también una
posibilidad por parte del demandado, ante la falta de presentación del actor,
de oponer la cuestión previa (346.6 eiusdem) para pedir la subsanación.

Debiendo entenderse  rationi legis , que el instrumento fundamental, es


aquél del cual deriva directamente (prueba directa) la pretensión deducida
(340.6 ibidem), que debe contener la invocación del derecho deducido, junto
a la relación de los hechos como fundamento de la carga alegatoria, es
decir, que pruebe la existencia de la pretensión, estando vinculado,
conectado directamente a ésta, del cuales emana el derecho que se invoca,
los cuales, sino se presentan junto con la demanda ni tampoco se hace uso
de las excepciones que contempla el artículo supra referido, la actora pierde
toda oportunidad para producir eficazmente estos documentos, siendo
extemporánea su producción en cualquier otra oportunidad, incumplimiento
de la carga y violación de la autorresponsabilidad. Tal carga in limine del
demandado tiene su razón de ser en que la prueba fundamental va dirigida
en su primer efecto al proceso para su admisión, pero trascendentalmente a
la contraparte en su “derecho a conocer”   el fundamento de la pretensión
del actor, a su “publicidad”, “lealtad”; y además al “control” in limine de
esa prueba” (principio de contradicción) y en definitiva, al fondo, al Juez,
para su convicción; pero como expresa MICHELE SPINELLI  (Las Pruebas
Civiles. Ed EJEA. 1973, pág 95), en una primera parte la prueba:  “…es
practicada para convencer a la otra parte de su sinrazón…” , para que se
convenza de la pretensión y no haga resistencia a la pretensión; vale decir,
que con respecto a las pruebas fundamentales hay una inmediata
“adquisición”, “publicidad” y surge también una inmediata “contradicción”
en la contestación, sobre todo éste último punto que da derecho al
excepcionado a “conocer” y fundamentar sus excepciones perentorias y por
ende su derecho constitucional a la defensa, tal cual lo señala el tratadista y
Magistrado Emérito JESÚS E. CABRERA ROMERO , siguiendo
a BORJAS (Rev.de Derecho Probatorio. Ed Alva. Tomo II, pág 34):  “…la
carga de promover y producir el instrumento fundamental con el libelo,
está ligada a garantizar al demandado el ejercicio de su derecho de
defensa, lo que se le facilita mostrándole los documentos que existen sobre
los hechos afirmados, meollo del supuesto de hecho de la norma…”.

Establecido lo anterior, se denota de la transcripción parcial de la


recurrida, que la sentenciadora de alzada primero erró al determinar que el
convenimiento cuya nulidad y simulación se demanda, no es el instrumento
fundamental de la demanda, debido a que del mismo no se desprende el
derecho del accionante, razón por la cual podía ser promovido en la etapa
probatorio; luego determina que el único instrumento fundamental de la
acción, es la partida de nacimiento del accionante, pues de ella se deriva su
cualidad de heredero y, su derecho a demandar la nulidad y simulación del
convenimiento; mas, advierte, que tampoco fue acompañada por el
demandante a su escrito libelar y, finalmente señala que tal omisión fue
subsanada por la promoción de pruebas realizada por los demandados el 7
de marzo de 2014, es decir, cuatro (4) meses y veintiséis (26) días después
de interpuesta la demanda.

En relación con la obligación del demandante de acompañar el o los


instrumentos fundamentales de los cuales se desprenda su derecho al escrito
de la demanda, el Código de Procedimiento Civil, en sus artículos 434 y
435, establece:
“...Artículo 434.- Si el demandante no hubiere acompañado
su demanda con los instrumentos en que la fundamenta, no se
le admitirán  a menos que haya indicado en el libelo o el lugar
donde se encuentren, o sean de fecha posterior, o que
aparezca, si son anteriores, que no tuvo conocimiento de
ellos.
En todos estos casos de excepción, si los instrumentos fueren
privados, y en cualquier otro, siendo de esta especie, deberán
producirse dentro de los quince días del lapso de promoción
de pruebas, o anunciarse en él de donde deban compulsarse;
después no se le admitirán otros.
Artículo 435.- Los instrumentos públicos que no sea
obligatorio presentar con la demanda , ya por no estar fundada
en ellos la misma, ya por la excepción que hace el artículo
434, podrán producirse en todo tiempo, hasta los últimos
informes.....”. (Subrayado de la Sala).
 

En el sub iudice , la Sala observa: 1) que la demanda fue interpuesta el

9 de octubre de 2013 y admitida el 18 del mismo mes y año por ante el

Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito

de la Circunscripción Judicial del estado Táchira; 2) que a la misma no le

fue acompañada copia certificada del convenimiento cuya simulación y

nulidad se demanda; 3) que el tribunal de la cognición declaró inadmisible

la demanda el 10 de marzo de 2015 y, 4) que apelada la referida decisión el

Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y Bancario

de la Circunscripción Judicial del estado Táchira, en fecha 9 de diciembre

de 2015, declaró parcialmente con lugar la apelación, estableció que el

documento fundamental de la demanda era la partida de nacimiento del

demandante -que tampoco fue acompañada al escrito libelar- pues de ella se

deriva su condición de heredero y repuso la causa al estado de citar a los

ciudadanos Carmen Alicia Peña de Casanova, Renier Adolfo Casanova Peña

y Wendy Yaritza Casanova Peña, en su condición de únicos y universales

herederos como cónyuge la primera e hijos los restantes de Adolfo

Casanova Bautista, heredero también de la causante Blanca Inés Bautista de

Casanova, por considerar la existencia de un litis consorcio pasivo

necesario.

Ahora bien, en atención a los artículos 434 y 435 del Código de

Procedimiento Civil ut supra transcritos, en el presente juicio no fueron

acompañados los instrumentos fundamental de la demanda, bien sea la copia

certificada del convenimiento cuya simulación y nulidad se demanda y la

partida de nacimiento del demandante, documentos cualquiera de ambos que

a tenor de lo previsto en el artículo 434  eiusdem, “…Si el demandante no

hubiere acompañado su demanda con los instrumentos en que la

fundamenta, no se le admitirán…” , no podrán ser acompañados con

posterioridad.
En relación con el artículo 434 del Código de Procedimiento Civil, la

Sala en sentencia N° 744 de fecha 9 de diciembre de 2013, caso:  Nelson

David Figueroa contra Delta Supply, C.A., expediente N° 2012-000349,

expresó lo siguiente:
“…Observa esta Sala, que el formalizante lo que pretende
delatar es vicio de silencio de pruebas, específicamente del
instrumento fundamental de la demandada (recibo de pago de
81.000$), que fue producido dentro del lapso de quince (15)
días para promover pruebas, y que a juicio del recurrente, el
juez de alzada debió analizar y dar pleno valor probatorio,
porque de haberlo hecho otro sería el resultado del juicio, y
no la inadmisibilidad de la demanda.
Al respecto, esta Sala evidencia de la lectura de las actas del
expediente, que el actor no acompañó a la demanda el
original del recibo de $ 81.000, sino una copia simple, y de
conformidad con el artículo 434 del Código de Procedimiento
Civil, si el demandante no hubiere acompañado su demanda
con los instrumentos en que la fundamenta, no se le
admitirán después, a menos que hayan indicado en el libelo
la oficina o el lugar donde se encuentren, o sean de fecha
posterior, o que aparezca, si son anteriores, que no tuvo
conocimiento de ellos, y el demandante en ninguna parte del
libelo de la demanda justificó la omisión de presentar el
documento fundamental de la demanda, tampoco mencionó el
lugar u oficina donde se encontraba dicho instrumento; no
siendo aplicable al caso concreto los demás supuestos de
excepción previstos en la mencionada norma, porque el
recibo de pago es de fecha anterior a la demanda y el
demandante tenía conocimiento de su existencia; por ello mal
podía el juez de alzada dar pleno valor probatorio al original
del referido recibo de $ 81.000, que fue producido por la
actora en el lapso de promoción de pruebas, como en efecto
ocurrió en este caso.
En consecuencia, la Sala debe declarar improcedente la
denuncia de infracción de los artículos 243 ordinal 5º, 429,
434 y 509 del Código de Procedimiento Civil. Así se
establece…”.
 

En este orden de ideas, la Sala estima que la sentenciadora de alzada


erró al establecer que el instrumento fundamental de la demanda no era la
copia certificada del convenimiento homologado sino sólo la partida de
nacimiento del accionante .-cuando en realidad son ambos instrumentos
fundamentales- pues el primero, es el que se demanda su simulación y
nulidad y, la segunda, la que determina la cualidad de heredero; mas, como
la partida de nacimiento tampoco fue acompañada al escrito libelar, tal
omisión se tiene por subsanada con el escrito de promoción de pruebas de
los demandados consignado cuatro (4) meses y veintiséis (26) días después
de haber sido presentada la demanda, reponiendo la causa al estado de la
citación de otros coherederos al existir un litis consorcio pasivo necesario.
En el sub iudice , tal como se estableció precedentemente, el Juzgado

Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y Bancario de la

Circunscripción Judicial del estado Táchira, obvió el contenido del artículo

434 del Código de Procedimiento Civil, en relación con la inadmisión de la

demanda por la no consignación de los instrumentos fundamentales,

motivado por dicha omisión del demandante, al no consignar con su escrito

libelar tanto el convenimiento homologado cuya simulación y nulidad se

pretende así como su partida de nacimiento, razón suficiente para que se

deba declarar la inadmisibilidad de la demanda. Así se decide.

En consecuencia, esta Sala de Casación Civil, en aplicación del

artículo 26 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,

establecido como ha quedado que el demandante no acompañó el o los

instrumentos fundamentales de la demanda a su escrito libelar, a fin de

garantizar una justicia expedita y evitando dilaciones indebidas o

reposiciones inútiles, declara la inadmisibilidad de la presente demanda.

Así se decide.

D E C I S I Ó N

Por las razones expuestas, este Tribunal Supremo de Justicia de la

República Bolivariana de Venezuela, en Sala de Casación Civil,

administrando justicia en nombre la República y por autoridad de la

ley, CASA DE OFICIO Y SIN REENVÍO  la sentencia dictada el 9 de

diciembre de 2015, por el Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil,

del Tránsito y Bancario de la Circunscripción Judicial del estado Táchira.

En consecuencia, se declara INADMISIBLE  la demanda por no haber sido

acompañado los instrumentos fundamentales de la demanda a su escrito

libelar, tanto el convenimiento homologado cuya simulación y nulidad se

pretende, como su partida de nacimiento; en consecuencia,

se ANULAN  todas las actuaciones procesales incluyendo el auto de

admisión de la demanda, dictado en fecha 18 de octubre de 2013, proferido

por el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del

Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado Táchira, así como todas

las actuaciones posteriores a dicho auto.

Queda de esta manera CASADA  la sentencia impugnada.

No ha lugar la condenatoria al pago de las costas procesales del


recurso, dada la naturaleza del dispositivo del presente fallo.
Publíquese, regístrese y remítase el expediente al Juzgado Primero de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del estado Táchira. Particípese tal remisión, con copia certificada
de este fallo, al Juzgado Superior de origen ya mencionado.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de


Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia,  en Caracas, a los
veinticinco (25) días del mes de noviembre de dos mil dieciséis. Años: 206º
de la Independencia y 157º de la Federación.

Presidente de Sala Ponente,


 
 
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GUILLERMO BLANCO VÁZQUEZ

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