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Cuento Realista

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El cuento realista Las caracteristicas de los cuentos realistas La posicién del narrador La organizacion del mundo representado Elverbo f antes del verbo Regularidad e irregularidad verbal lrregularidades en la raiz Uso de los tis verbales en la narra 0s Usos de by v reo que todo el mundo hace literatura con la vida, con la vida diaria; se enoja con G su esposa y con eso hace una escena; atraviesd la calle y piensa que un coche se le echa encima y ya hay una idea de asesinato y ya es otra novela, Uno hace novelas, salvo la ciencia ficcién, con la materia de todos los dfas. Y con lo que la gente le dice a uno en la calle, y con los gritos que uno oye, o las canciones de amor de las lavanderas cuando estan lavando su ropa en las azoteas. O con los meseros a los que se les cae su charola y les cobran los vasos rotos. Uno hace literatura con eso o can los sentimientos: con el odio, el despecho. Elena Poniatowska: Entrevista. En Clarin, 10 de septiembre de 2007. TA ~~ £Cémo ‘lamamos en nuestro pais a los meseros? &V a las charolas? >> Segiin Elena Poniatowska, ide dénde surge la litera- tura? >> éPor qué la ciencia ficcién tiene otro origen? éQué otra clase de historias podrias incluir en este grupo? >> éCémo se relacionan sus afirmaciones con el tema del capitulo? <= iQué diferencias te parece que habra entre un cuento realista y uno maravilloso? Entrar en tema B P Antes de leer 1. {Qué sabés de Cain? Reconstrui su historia con tus compafieros. 2. iCoinciden las imagenes con la historia de Cain? iPor qué suponés que se llamara Ci in asi el cuento? de Virgilio Diaz Grullén mensajero de la oficina colocé la tarjeta sobre el escritorio; Vicente la [miré distraidamente y la rod6 hacia un lado con el dorso de la mano, concentrandose de nuevo en la lectura del documento que tenia enfrente. Aunque habia posado por un instante los ojos sobre las letras impresas en la pequetia cartulina, su significado apenas rozé la superficie de su conciencia y fue sdlo un rato después cuando las letras parecieron ordenarse en su cere- bro y formar el nombre que ahora surgia con pleno significado para él. —Leonardo Mirabal —dijo en voz alta complaciéndose, como antes, en la sonoridad de las palabras. Reclindndose en el respaldar de su lujoso sillén de cuero, Vicente se sumergié en recuerdos antiguos mientras se acariciaba la mgjilla con el canto afilado de la tarjeta. {Qué lejanos le parecieron de pronto aquellos tiempos del colegio! El primer dia de clases: los muchachos corrien- do hacia las puertas enormes, gritando y riendo mientras él, esquivo y hura- to, se pegaba alas paredes con los libros bajo el brazo; y las voces que pasaban rozandolo: “iLeonardo, ahi viene Leonardo!”; y la conversacién sorprendida al entrar al aula: “Leonardo, sme explicas este teorema?, no puedo entenderlo”, yen el primer recreo, el muchacho debilucho que decfa: “Leonardo: gme dejas entrar al equipo? He practicado mucho en las vacaciones. Vicente apreté con el dedo el botén nacarado del timbre y ordené al mensajero tan pronto abrié la puerta: —Haga pasar al sefior Mirabal. Maquinalmente, se arregl6 un poco el cabello con las manos y se ajus- t6 el nudo de la corbata. —Con permiso —decia el hombre en voz baja, de pie en el hueco de la puerta. Vicente se levanté de un salto de su asiento y caminé hacia él con las manos extendidas, observandolo a los ojos. “Dios mio, qué cambiado esta!” pens6; y dijo apresuradamente: —Por favor, Leonardo, pasa adelante. jCudnto tiempo sin verte! Después de apretarle las manos entre las suyas, le palmeé la espalda “Qué flaco esta y qué amarillo!”, pens6. ee —Anda, siéntate. |Qué sorpresa més inesperada y qué gusto me da verte! Leonardo se senté en el borde de la silla que le ofrecian y conservé el sombrero girando entre las manos, mientras decia con suavidad: —Yo también me alegro mucho de verte, Vicente. jHace ya tanto tiem- pol... Temi que no te acordaras de mf. — ;No acordarme de ti? Pero estas loco?... ;Cémo has podido imaginar semejante cosal Vicente se senté de nuevo y, mientras lo hacia, le parecié de pronto verse a si mismo en medio de la multitud que colmaba el salén de actos del colegio, y casi oyé la voz del maestro de ceremonias: “Y ahora, Leonardo Mirabal, ganador de la medalla de mérito, va a dirigirles la palabra en nom- bre de sus compatieros...” La voz del otro lo sustrajo bruscamente de sus reminiscencias*. —No nos veiamos desde la graduacién, ino es cierto? —No, Leonardo —lo contradijo—. Desde un afio después de aquella fecha. Desde el 15 de septiembre de 1930, exactamente. Aquel dia te embarcaste para Europa a hacer el curso de posgrado y yo estuve en el muelle para despedirte. —Vaya, tienes una memoria estupenda. La verdad era que no lo recor- daba, Leonardo parecié que se disculpaba. Vicente se recosté en el respaldo de la butaca y apreté los pufios bajo el escritorio al recordar la voz suave del director del colegio mientras le decia: “Lo siento mucho, sefior Izaguirre, pero usted no gané la beca. El sefior Mirabal le sobrepasé por cuatro puntos”. ¥ la respuesta humillante de él, que todavia lo hacia enrojecer: “ZMirabal? |Oh! Crei que no competiria... —Todo este tiempo he estado preguntandome lo que habia sido de ti —dijo en voz alta. Elotro hizo un gesto vago con la mano y respondié mirando hacia el suelo: —Me han pasado muchas cosas desde aquellos dias. No he tenido suer- te, gsabes? Malos negocios... Locuras de juventud... Pero sobre todo mala suerte, mucha mala suerte. Vicente se incliné hacia adelante: —Pero, Leonardo, no puedo explicarmelo. Fuiste siempre el primer alumno del colegio... Hiciste una carrera brillante Leonardo hablo sin quitar la vista del suelo: —S{, una carrera brillante hasta que sali’del colegio... {Sabes, Vicente? Creo que me hizo mucho daiio el que alli las cosas me resultasen tan faciles. Llegué a pensar que seria lo mismo afuera y, en cambio, jtodo results tan distintol... El dia de la graduacion parecia que tenia el mundo por delante... Vicente, mientras lo observaba con mirada inexpresiva, continud para sf el curso de las palabras del otro: “... ¥ lo tenias, jclaro que lo tenias! Estabas justamente entre el mundo y yo. Lo fuiste tomando todo a tu paso. Para mi no quedé més que lo que dejabas, porque siempre llegaba a todas partes un poco demasiado tarde: exactamente dos pasos después que tt.” __ / Elautor acl Virgilio Diaz Grullén (1924-2001) nacié en Santiago, Repitblica Dominicana. Fue ‘educador y abogado. Escibié libros de ‘cuentos, como Un dia cualquiera, Mas allé del espejo y Créonicas de Altocerto, yla novela Los algarrobos también suenan. —_ recuerdo 45 46 —Pero jy aquel matrimonio tan brillante que hiciste? —pregunt6 en voz alta. —jAh! gTe enteraste de eso?... Duré poco. Apenas un aio. Todo cuanto emprendi fracasaba, y mi matrimonio no fue una excepcién. No podria decirte, Vicente, cuando la suerte me dio la espalda. Quizas, siempre me persiguié la fatalidad, o tal vez fue sucediendo poco a poco y no me di cuenta sino cuando ya era demasiado tarde. Lo cierto es que cuando inten- té reaccionar, no contaba ya con nadie. Los que antes me adulaban me vol- vieron la espalda. Las puertas que antes se abrian solas a mi paso permanecian cerradas ante mis llamados desesperados... {No tienes idea de lo cruel que puede tornarse la gent Leonardo hizo una pausa, y luego, tomando una stibita decision, iniré al otro a los ojos y exclam —Tienes que ayudarme, Vicente. Eres la tiltima persona a quien acudo. No quise hacerlo hasta ahora porque no queria mezclar mi vida de colegio con este via crucis* por el que estoy pasando actualmente. jAquellos tiém- pos fueron tan hermososl... Pero todo ha sido inutil: ninguno de los otros ha querido ayudarme Vicente se puso de pie y miré desde arriba la figura encorvada en el asiento. —aY qué puedo hacer por ti, Leonardo? Respondid con voz anhelante: —Sé que el doctor Jiménez, tu compafero de bufete, se retira. Me han dicho que andan ustedes buscando un sustituto... Dame esa oportunidad, por favor, Vicente. Elpermanecio un rato mudo, mirndolo siempre desde lo alto, mientras recordaba el dia de la entrega de trofeos, cuando el funcionario del Gobierno ponfa en manos de Leonardo la copa de plata que el equipo del colegio habia ganado en las competencias deportivas del ultimo ano. gBra este hombre acabado, vencido, que estaba alli sentado, humilléndose, el mismo mucha- cho alto, hermoso, fuerte que habia recibido aquel trofeo?... Se incliné sobre ély poniéndole una mano en el hombro, le dijo: —No te preocupes, Leonardo. Hablaré hoy mismo con Jiménez. Cuenta con mi ayuda. —Gracias, Vicente —le respondié mientras le estrechaba las manos con efusion—. Sabia que no me fallarias. Sonrié ampliamente y salié del despacho haciéndole desde la puerta un saludo con la mano. Casi al mismo instante, la puerta lateral que daba junto al escritorio se abrié con suavidad y una cabeza canosa se asomé por el hueco preguntando’ —;Alguna novedad, Vicente? Vicente tuvo un pequetio sobresalto y poniéndose de pie, respondid: —Ninguna, Dr. Jiménez. Un solo visitante durante su ausencia. Justamente, acaba de salir... Un tipo sin importancia a quien conoci hace afios Y cuando la cabeza desaparecié, Vicente sacé su mechero de plata del polsillo, lo encendié con un movimiento del pulgar y lo acercé ala tarjeta © que tomé del escritorio, manteniéndolo alli hasta que esta ardié totalmen- —_Via crucis: serie de te con una Ilama rojiza y brillante. sufrimientos que padece ‘una persona. En De nits, hombres y fantasmas. Santo Domingo: Taller, 1982. > Actividades it RAaREEEEaTEE Comprender e interpretar 6. Con qué personaje del cuento podés asociar 1. Explicé con tus palabras los términos a Cain? éPor qué? destacados. 7. (Qué otro titulo te parece que podria tener este cuento? 8. CTe parece que esta historia podrfa haber ocurrido en fa realidad? Expresar opiniones 9. La tarjeta de Leonardo Mirabal despert6 en Vicente muchos recuerdos ingratos de su €poca b: iCémo habla sido Leonardo ex'su * de colegio, dEstén de acuerdo con Ia actitud que adolescencia? eY Vicente? adopté frente a su antiguo compafiero? 2Qué 5. [Qué le ocurtié a Leonardo luego de haber _Sevtimientos revivieron en él? Les parecen terminado sus estudios? justos 0 injustos? éPor qué? 44, {Con que intencién visita Leonardo a Vicente? 10. (Alguna vez se sintieron en inferioridad de 5. {Te parece que Vicente ayudaré a Leonardo? _ondiciones con un compaferc? iCudles fueron Justifica tu respuesta. las causas? éPudieron resolver la situacién? icémo? 47 EL CUENTO REALISTA Los cuentos son narraciones ficcionales, en las que el escritor imagina los hechos orga- nizndolos de una manera determinada, contandolos con un vocabulario que elige espe- Gialmente. Por esto, el mundo representado en el cuento es siempre una creacién, una ficci6n hecha con palabras, protagonizada por personajes y no por personas. Sin embargo, la relacin que existe entre el mundo representado y el mundo real puede ser diferente en los cuentos. En los relatos maravillosos, se narran sucesos que no son posi- bles en el mundo real. En los cuentos realistas, ocurre lo contrario: los hechos represen- tan la realidad con la mayor fidelidad posible. Por ejemplo, en “Cain”, la rivalidad entre dos compatieros de colegio puede darse en el mundo cotidiano. | Las caracteristicas de los cuentos realistas A diferencia de los cuentos maravillosos, en donde los personajes estén pobremente | descriptos, pues se destacan por una sola caracteristica, en los cuentos realistas, la carac- | terizacién de los personajes incluye los rasgos fisicos pero, también, los psicolégicos. Asi, Leonardo era atlético e inteligente. También se dan detalles sobre los lugares y se describen las costumbres y los habitos, para enriquecer a las figuras. Por otro lado, el lenguaje suele imitar al que es propio de la condicién social o de la edad del personaje. Se lo aprecia en los didlogos que incluyen expresiones tipicas del lenguaje oral, como jCudnto tierapo sin verte! El lugar y el tiempo en que transcurren las acciones son reconocibles para el lector, pues pertenecen a una regién geogrdfica o a una época determinada. Y suele haber descripciones que sirven para acentuar el realismo de la narracion. La posicion del narrador Dentro del cuento, el narrador tiene a su cargo el acto de relatar, es decir, de organizar la historia. Para hacerlo, puede adoptar diferentes posiciones y puntos de vista: » Narrador en primera persona. Cuando relata los hechos que pro- tagoniz6, se lo llama narrador protagonista. Si, en cambio, son suce- 08 que presenci6, es narrador testigo. » Narrador en tercera persona, Es el que no participa de la historia. Elnarrador es omnisciente, porque conoce lo que ocurre en la realidad representada, asi como lo que piensan y sienten los personajes. A veces, tiene una visién panoramica de los hechos y narra mante- niéndose a distancia de los personajes: Casi al mismo instante, la puerta lateral que daba junto al escritorio se abrié con suavidad y una cabeza canosa se asomé por el hueco [...]. Otras veces, adopta una perspectiva, porque se ubica en la conciencia de alguno de los personajes. Por ejemplo, en “Cain”, el narrador se sittia varias veces dentro de la conciencia de Vicente para rela~ tar: [...] y casi oy la voz del maestro de ceremonias: “Y ahora, Leonardo Mirabal, ganador de la medaila de mérito, va a dirigirles la palabra en nombre de sus comparieros...”. 48 La organizaci6n del mundo representado Los cuentos realistas siguen la estructura de la narracion: marco, nudo y desenlace. En el cuento de Diaz Grullén, la situacién de Vicente se complica cuando se presenta en su trabajo Leonardo Mirabal. El conflicto se resuelve cuando Vicente decide no ayudar a Leonardo y quema su tarjeta. Sin embargo, a veces, en los cuentos realistas se narra sin respetar el orden cronolégico, es decir, la sucesion temporal de los hechos. Por ejemplo, se producen saltos en el tiempo, como cuando el narra~ dor presenta un hecho del pasado, A esta técnica se 2a llama vetrospeccion. En el cuento hay varias retrospecciones cuando Vicente recuerda pasajes de su adolescencia. E] narrador también puede adelantar lo que ocu- rrird en el futuro con una anticipacién. En el cuen- to “Una reputacién”, de Juan José Arreola, el narrador anota en el marco: “Pero ese dia me estaba destinado mistericsamente’”, para anticipar al lector que él mismo sera el protagonista de los hechos. > Actividades Hill i 1. Respondé a las preguntas sobre los personajes. > Qué cambios fisicos y psicoldgicos suftié Leonardo a lo largo de los afios? CQué actitudes suyes muestran la diferencia? > Vicente ha mejorado en la vida porque ha logrado tener éxito. {Como evolucionaron sus sentimientos? éCambiaron desde la secundaria? 2. Le€ los siguientes fragmentos e indica si el narrador da una vision panoramica de los hechos (VP) 0 adopta la perspective de un personaje (PP). [| el mensejeo de la ofcna colacé la tarjeta sobre el escrtrio; Vicente la miré cistratdamente y la cortié hacia un lado con el dorso de la mano [..) || Vicenie se sumergé en recuerdos anfiguos mientras se acaiciaba la mefllacon el canto aflado dela tarjeta. iQue lejanos le parecieron de pronto aquellos tiempos del colegio! ~ Leonardo se serté al borde de la sila que le ofrectan y conser el sombrero girando entre las manos [.] +, {Qué funcién cumplen las retrospecciones en este cuento? 49 50 LA CONFIANZA Emilia Pasd F oque més encargaba Berdndiz, el joyero, a sus dependientes era que no se JLifiasen de las sefioras guapas y muy bien vestidas, que ademas vienen en coche y hablan con desdén olimpico de la suma que puede costar una alhaja. —FI que regatea es que piensa pagar... Cuando no conozcan ustedes a la gente, mucho cuidado... Las apariencias engafan Pero estas sabias advertencias —como todas las que se dirigen a subal- ternos— eran machacar en hierro frio. Especialmente perdia el tiempo el sefior Berandiz |...] al dirigirlas a Avelino Cordero, el guapo a quien, atrai- das por su sonrisa halagadora, se dirigian por instinto las damas. El caso es que el sistema de Cordero —Berandiz lo reconocia en sus aden- tros— no carecia de habilidad comercial. Aquel demontre* de chico, con su labia melosa y su derretimiento extatico ante todas las mujeres que pisaban la joyeria, las embaucaba, especialmente si pertenecian a la clase equivoca, que se adorna con brillantes y perlas, més que las madres de familia honra- das. [...] No habia manera de rebajarle nada del precio a aquel chico tan insi- nuante, que tenfa cara fina, de grabado inglés; pelo rubio bien atusado*, talle elegante, manos largas y pulidas, que con tal amorosa delicadeza abrochaban los brazaletes y enganchaban los pendientes, acaticiando, como el ala de una mariposa, el lébulo de la oreja femenina, encendido de placer. Y, por eso, y sdlo por eso, conservaba en su establecimiento Berandiz al peligroso dependiente, con el cual no ganaba para sustos, dada su facilidad en enviar a las casas estuches con joyas a granel y dejarlos alli media sema- na sin reclamar, —iQue un dia tenemos un disgusto, Cordero! —advertia incesante- mente, con el entrecejo fruncido y el rostro preocupade, el patrén—. Que la gente anda muy lista! —También andamos listos por aca... —respondia Avelino con su alegre ligereza—. Las conozco, sefior Berandiz, y a m{ no me enganan, |Quia! Me toman el género lo mismo que pan bendito... Y como todo lo que les digo es de dientes afuera, aunque ellas crean otra cosa, me quedo yo muy sere- no para olfatear los malos propésitos... {Ha pasado algo desagradable nunca? Ni pasard. Estoy al quite”. [...] Sélo por el olor pronunciado a esencias extravagantes que exhalaba, Ya // La autora alarmé a Beréndiz una clienta desconocida, que se present6 una tarde pidiendo de lo mas caro y de lo mejor. Naturalmente, la monopoliz6 ‘Avelino, La extranjera —lo era de fijo, por el acento y la exageracién de la espléndida indumentaria— tenia un rostro picante, sin belleza, pero lleno | de bellaquerta: el pelo casi rojo, y las mejillas como esmaltadas a fuerza de pintura. Avelino, envolviéndola en fulgores y en humedades de miradas, Emilia Pardo Bazan (1851-1921) nacié en Galicia, Espana. Fue periodista y una gran fascindndola con la sonrisa, consiguié que adquiriese de golpe una lanza- dera* de mil pesetas, un broche de setecientas y un lapicillo de oro cince- lado de trescientas. Garbosamente*, la extranjera sacé de la elegante bolsa dos billetes blanguiazules de mil francos, y Berandiz, cuya pose" es la | _narradora Ente sus corteccién, advirti6 deferentemente a Avelino: | obras se pueden —Que vayan enfrente, a la casa de cambio, a saber Ia cotizaci6n, para Eee e devolver a esta sefiora la diferencia. movie Oules ‘As{ se hizo. La extranjera, mientras se carnbiaban los billetes, conti- nuaba revolviendo, como caprichosa mal saciada —Un hilito de perlas... jHace tanto tiempo que tengo este antoj alguno regular? Salieron tres muy ricos. El pago inmediato de las otras joyas habia aman- ; sado al mismo Berindiz, y Avelino, presintiendo el gran dia, de venta gorda, ‘Atusada:cortado con fetes: Demontre: forma coloquial se liquidaba, se deshacfa, probando las sartas ala clienta con gestos de fer~ de demon. vor. Eran una ganga: baratisimas; ya no se encontraban asi; las tenian de —_Garbosamente: airadamente, antiguo en la casa. La sefiora haria bien en aprovechar la ocasi6n. (Oh, qué Lanzadera: anillo con la tono el de las perlas al lado de la piel! {Qué dos blancuras encantadoras! prearzorn sas ie Sonrefa, halagada, la extranjera; pero al mismo tiempo.... esto de los Monsieur: seo, en francés. hilos..., vamos..., no se atrevia..., sin que monsieur*... Se trataba, al fin, de Pose: comportaniento. algo importante: monsieur vendrfa a verlos matiana; hoy estaba atareado — edado. 1! gHay con tantos negocios, y sélo regresaria al hotel a Ja hora de comer. ‘Avelino sabia que no conviene dejar enfriar los caprichos femeninos. Precipité el desenlace. Yo los llevaré, sefiora, a que monsieur los vea, a la hora que usted senale. [...] | —Alas seis. Hotel de XXX, cuarto numero. " Yala hora indicada, exacto como un reloj'de los que son exactos, alli estaba Avelino con los estuches. La extranjera, alzéndose del sofa, hizo gestos de contrariedad: Frater —Cuénto siento la molesti . jOh, es un fastidio! Monsieur..., figtire- se..., me dice por teléfono que se retrasé hablando de ese asunto de ferro~ carriles, y que le retienen a comer en casa de los sefiores... Y el apellido de los opulentos banqueros madrilenos acabo de afirmar a Avelino en la resolucién. Dijese el patron lo que quisiera... al hacerle el guino, Ie habia lanzado... Le reprenderian, pero se haria la venta excepcional... —Monsieur, al fin, volvera... La sefiora quédese con esto, y cuando el sevior venga... Mafiana, a la hora que guste, yo pasaré a saber la contestacién... —iOh, ob! [...] A las once de la mafiana del dia siguiente, Avelino, con la mosca en la oreja, por una terrible fraterna” de Berandiz, que le habia permitido llevar las joyas, pero no dejarlas, se presentaba en el hotel, y el portero, a su inte- rrogacién, respondia: —Los sefiores del cuarto nfimero...? No eran sefiores; era una sefiora, y anoche se ha marchado. Y al ver la cara livida, los ojos alocados del dependiente, exclamé: —iSe siente usted mal, caballero?... No contesté. No podia. Se declaraba el ataque nervioso, de esos que de varones. ma: reto privado. | llama histéricos la ciencia, aunque tal palabra parezca impropia tratandose 52 En Cuentos completos. La Corufia: Fundacion Pedro Barrié de la Maza, 1990. > Actividades caiman =| AL 1. (Qué advertencias les hacia el joyero Beréndiz a sus empleados? 2, Subrayd en el texto la caracterizacién de Avelino Cordero. Explicé con tus palabras las siguientes expresiones: labia melosa, derretimiento extatico, En qué consistia su habilidad comercial? (Por qué tenia tanta confianza en si mismo? 3. Enel cuento, se incluye una detallada caracterizacién fisica de la mujer extranjera. EQué elementos de la descripcién se relacionan con las advertencias iniciales de Berandiz? {como logra ella vencer la desconfianza del joyero? Anoté tres cualidades que puedas deducir del comportamiento de la dama. 4. (Cual es la posicién del narrador? Transcribi un fragmento en el cual se verifique tu respuesta 5. Con qué hecho comienza el nudo del cuento? 6. 1. Separd la raiz de la desinencia en cada caso. Encargaban: Ditigen: Perdia: > 2. Subray Tenemos Salieron: Quemo: Reprenderan: Presenté: Guste: ya los verbos en las oraciones y, en tu carpeta, indica las variaciones morfolégicas: modo, tiempo, persona y ntimero, Par favor, Leonardo, pasa. Temi que ya no te acordaras de mi Todas las puertas estan certadas. Dame esa oportunidad Hablaré hoy mismo con Jiménez. Respondié con vor anhelante. REGULARIDAD E IRREGULARIDAD VERBAL Los verbos regulares son los que, al conjugarse, mantienen la rafz igual a la de su infinitivo y las desinencias iguales a las de los verbos modelo. Por ejemplo: habi-amos, habl-ar, am-amos. Los verbos irregulares, por el contrario, son los que sufren cambios en la raiz respecto de la de su infinitivo (ped-ir, pid-id; segu-ir, sigu-ié), en la desinencia respecto del verbo modelo (am-é, est-uve), 0 en ambas (pod-er, pud-o; tem-id). Irregularidades en la raiz Existen muchas formas de irregularidad verbal. Algunas de las mas comunes se presentan en la raiz y son las siguientes: * Cambio de vocales. La e de la raiz cambia por j; la 0, por u. Por ejem- plo: sentir, sintié; morir, muri. * Diptongacién. Lae de la raiz se transforma en el diptongo ie y lao, en el diptongo ue. Por ejemplo: hervir, hierve; volar, vuela. « Agregado de consonantes. En los verbos terminados en -acer (excep- to hacer), -ecer, -ocer y -ucir se agrega en la raiz una z cuando la desinencia comienza con 0 0 con a. Por ejemplo: crecer, creze-0, creze-a. > 3. Indicd si las siguientes formas verbales son regulares (R) o irregulares (I). mintio [ comere saldremos tendié (| haran saltaré > 4. Conjugé los verbos seginn se indica. Luego, especifica qué tipo de irregularidad tienen. José se en dase. (dormir: indicativo, pret, perlecto simple) Yo no ls Quebrada de'Htimahuaca, (conocer indicativo, presente) iVos no. ese botén! (gpretar: subjuntivo, presente) Nosotros por el aviso. (venir: indicativo, pret. perfecto simple) 55 USO DE LOS TIEMPOS VERBALES EN LA NARRACION El uso correcto de los tiempos verbales es fundzmental en una narracion, Para situar los hechos en una dimensin temporal respecto del presente Los hechos principales se cuentan en Pretérito perfecto simple del modo indicativo, Por ejemplo: Garbosamente, Ia extranjera sacé de la elegante bolsa dos hilletes blan- quiazules de a mil francos. Los hechos que ocurzieron con anterioridad a los principales se narran én el pretérito pluscuamperfecto del indicative. Por ejemplo El pago inmediato de las joyas habfa amansado al mismo Berdndia El pretérito imperfecto del modo indicativo se usa para referir acciones secundarias oreitevadas y, también, para plantear descripciones, Por ejemplo: No habia manera de rebajarle nada del precio a aquel chico tan insinuan- te que tenta cara fina, de grabado inglés, En algunos casos, los hechos principales estén contados en el presente del ‘modo indicativo, que actualiza Jo sucedido y lo acerca a lector. Por ejemplo: Sefioras guapas que ademds vienen en cocke y hablan con desdén olimpi- co de la suma que puede costar una alhaja. = we El presente del indicativo también se emplea en los comentarios del narrador. Por ejemplo: Pero estas sabias advertencias —como todas las que se dirigen a subal- ternos— eran machacar en hierro frio. En el fragmento anterior, las rayas encierran la observacién del narra: dor sobre una conducta de los dependientes, por lo cual el verbo (se diri. gen) est en presente del indicativo, 5: Marc los vebos del siguiente fragmento, Luego en tu carpeta, indicd en que tiempo estén y cual es su uso. El pes Una tarde, en Misiones, acababa de almorzar cuando soné el cencerro del portoncito. Sali afuera, y vi detenido a un hombre joven, con el sombrero en una mano y la vaija en la otra. [...] Lo hice pasar, y el hombre avanz6 sonriendo y mirando con curiosidad la copa de los mandarinos de cinco metros de diémetro, que [...] son el orgullo de la region y el mio, [...] Peén tan raro nunca habia visto. Horacio Quiroga: A la deriva y otros cuentos. Buenos Aires: Colihue, 1990, 56 USOS DEBYV Se escriben con b: © Las palabras que comienzan con las sflabas bu-, bur-, bus-: buque, burla, buscar. * Los prefijos bi-, bis-, biz- (que significa ‘dos’): bisiesto, bisnieto, hizcocho. » Las palabras que finalizan con los sufijos -bili- dad (excepto movilidad, civilidad) y -bundo, -bunda: habilidad, abunda, * Las palabras en las que la b esta delante de otra consonante (menos ov): abnegacién, brazo. * Los verbos terminados en -bir (excepto: her- vir, servir y vivir) y en -buir: recibir, retribuir. © Las desinencias de los verbos de primera con- jugacion y las del verbo ir en el pretérito imperfec- to del indicativo: bajabas, ihamos. » Algunas palabras de uso frecuente y sus deriva- dos: beber, deber, haber y saber; boca, rubio, robar, lobo, basura, barco, sflaba. Se escriben con v: » Las palabras que tienen los prefijos vi- y vice- (que significan ‘en lugar de’): virrey, vicedirector. * Los verbos terminados en -olver: volver. © Las palabras graves terminadas en -avo, -ava, -evo, -eva, -eve, -ivo e ~iva: esclavo, nueva, leve, activo. © El presente del indicativo, el del subjuntivo y el imperativo del verbo ir: voy, vaya, ve. © El pretérito perfecto simple del indicativo y el pretérito imperfecto del sybjuntivo de los verbos andar, estar, tener y sus compuestos: anduvo, ‘mantuviera. ® Algunas palabras de uso frecuente y sus derivados: verdad, caverna, __ selva, vestido, nave, veneno, varén, avién, evolucién, evento. > 6. Completa les palabras con b 0 con v, segtin corresponda. 2 ilingie 0 tener ath 12 wir vite AL icéatritente anda 2. an estu \). jevon riee ‘dso! Ler longe 0 cut “So red (ir > 7. Completé con otras palabras de uso frecuente. Proyecto ESTUDIAR MEJOR LOS ORGANIZADORES GRAFICOS IL En el capitulo anterior, vimos el organizador gréfico de la descripeién. Otro de los esquemas bésicos de comprensién textual es el que corresponde a la comparacion, La comparacion establece semejanzas y diferencias entre dos 0 més objetos, teniendo en cuenta ciertos parametros que se conocen como categorias de comparaci6n. Por ejem- plo, podemos comparar dos rfos teniendo en cuenta el caudal, la profundided, etcétera. El organizador grafico de la comparacién ubica en paralelo los dos objetos y desarro- Ila hacia abajo las semejanzas y las diferencias. Entre ambas, se colocan las categorias de comparacion. 1. Releé las paginas 48 y 49. Subraya las palabras clave y colocé notas marginales 2. Completa el siguiente organizador grafico con la comparacion. CUENTO CUENTO MARAVILLOSO LER Y Hechos imposibies en el | (Wiwpo acpresenrapo mundo real. a Caractesizados por un solo rasgo. Indeterminados, En 3° persona omniscien- te, vision panorémica. 8. Volvé a leer la informacion de la pagina | 5. Organiza un esquema basico de compara~ 55 y subraya las palabras clave. cién teniendo en cuenta las siguientes cate- 4, ,Qué elementos se comparan? gorias: raiz, desinencia. Taller de « EL CUENTO REALISTA 1. Leé los siguientes fragmentos y comenté con tus compefieros las historias que se te ocurran a partir de ellos. Luego, elegi uno para incluirlo en tu cuento realista y subrayalo. 2, Qué posicion asumitd el narrador en el relato? vy v 3. Escribi el nombre del personaje protagonista y caracteri- zalo (aspecto fisico, personalidad, edad). Recorda que les ccaracteristicas de los personajes deben contribuir a fa compli- cacién. Por ejemplo: es muy débil y debe levantar algo pesado. v Vv 4. Escribf una breve descripcién del lugar en el que ocurtin los hechos. Tené en cuenta que, en los cuentos reelistas, ef mundo representado debe ser semejante a la realidad cotidiana del lector. v v 5. Conté resumidamente cémo serén el nudo y el desenlace de tu cuento. v Vv 6. Con los elementos que trabajaste, hacé una ver- sién en borrador de tu cuento realista. No olvides lo siguiente: a = Revisar el uso de los tiempos verbalest = Releer el trabajo para corregir los errores. vy v 7. Escribi la versi6n definitiva de tu cuento rea- lista, Luego, organiz4 con tus compafieros una ronda de lectura. Para escribir mejor Para ordenar los hechos del vento, recordé que debés usar conectores de diferente tipo. Los més comunes son los temporales (eso vez, cada ties dios, mientras), los causales (debido a, porque, a causa de) y los que sefialan consecuencia (por lo tanto, en consecuencia).

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