La función tutorial y el acompañamiento a las trayectorias en
tiempos de pandemia
Clase 2: La organización de la tarea escolar en pos de
trayectorias continuas y completas
Reinventarnos para no deshumanizarnos. Mariana Maggio.
Introducción
En la clase anterior decíamos que el acompañamiento a las trayectorias requiere sin lugar a
duda el trabajo indisociable tanto en relación con las cuestiones de orden académico como
con aquellas ligadas a la convivencia, los vínculos y la integración a la vida institucional, y la
promoción y protección de derechos. En esta clase nos focalizaremos en una de las
dimensiones de la función tutorial: la académica. ¿Cómo resignificar la acción tutorial en
esta dimensión en tiempos de pandemia y distanciamiento social?, ¿Qué contenidos de las
tutorías priorizar para construir puntos de apoyo que vuelva posible para un aprendizaje con
crecientes niveles de autonomía?, ¿Cómo pueden contribuir las tutorías a generar mejores
condiciones para que adolescentes y jóvenes continúen aprendiendo ya sea en la escuela o
desde donde realicen sus aislamientos ? Las y los invitamos a reflexionar alrededor de estos
interrogantes.
La agenda de la función tutorial en tiempos de pandemia:
dimensión académica
Como hemos visto, la acción tutorial constituye un tipo de intervención pedagógica
sostenida en el tiempo, con el fin de promover mejores condiciones para la escolaridad de
las y los estudiantes. Desde esta concepción, la o el tutor no es una/un “bombera/o” que
actúa ante la emergencia sino que se trata de tomar la iniciativa y planificar acciones que
redunden en mejores condiciones de escolaridad, mejores modos de “estar en la escuela”
para adolescentes y jóvenes, concibiéndolos como sujetos de derechos. Esta planificación es
lo que denominamos la agenda de las tutorías.
Planificar la intervención, contar con una agenda, no significa desconocer la importancia de
actuar frente a situaciones de emergencia o de urgencia, de buscar en conjunto respuestas
ante problemáticas que no pueden ser desatendidas, sino que se trata de que no se reduzca
a ello.
Comencemos a reflexionar alrededor de una de las dimensiones de la acción tutorial: la
académica. Esta incluye todas aquellas tareas relacionadas con el seguimiento y apoyo de
los aprendizajes, ya sea que se lleven a cabo en forma individual o con el grupo en su
conjunto.
¿Cómo resignificar la agenda de las tutorías en tiempos de pandemia y
distanciamiento social?, ¿qué objetivos y contenidos pueden funcionar como
andamiaje o sostén de las trayectorias cuando la actividad escolar se traslada por
fuera de la escuela en la medida que no se pueda sostener la presencialidad de la
vuelta a clases?, ¿cómo fortalecer los niveles de autonomía que exige la tarea
escolar a través de los entornos virtuales?, son algunos interrogantes que orientarán
la reflexión.
La construcción del rol de estudiante y la adquisición progresiva de
autonomía
Estudiar es una práctica compleja y no sólo una cuestión de voluntad, esfuerzo y
concentración. Estas prácticas se aprenden y, por lo tanto, son contenidos de la enseñanza.
Muchos de estos contenidos son específicos de las formas de conocer de determinadas
materias y la experiencia nos ha demostrado que cuando se enseñan en forma disociada
difícilmente las y los estudiantes los apliquen a la hora de resolver sus tareas escolares.
Sin embargo las tutorías tienen mucho para aportar en relación con aquellos contenidos que
son más transversales y que hacen a la construcción del rol de estudiante: organizar el
tiempo para optimizar su uso, animarse a preguntar lo que no se sabe o no se comprende,
consultar un programa, reflexionar sobre el propio proceso de aprendizaje, identificar qué
estrategias dan más o menos resultado a cada una/o, saber a quién poder pedirle ayuda,
buscar información en la web validando la fuente, comprender la importancia de seleccionar
y elaborar el sinfín de información que allí encuentren, trabajar en equipo, estar atentas/os
a las fechas de los exámenes, entre otros.
Estas cuestiones pueden parecer menores y solemos dar por sentado que las y los
estudiantes las manejan, sin embargo no siempre es así y muchas veces actúan como
obstáculo para que enfrenten las exigencias propias de la vida académica, causando
repitencia y finalmente el abandono de los estudios. La situación afecta particularmente a la
población social y económicamente vulnerable ya que muchas/os estudiantes pueden ser la
primera generación que ingresa al nivel en sus familias, tanto en el secundario como en el
terciario.
En estos tiempos que nos toca vivir, la adquisición de estos contenidos, o más bien, el
recorrido de procesos formativos, que involucran tanto cuestiones de conocimiento, como
de reflexión, de pensamiento y de apertura, contribuye a un aprendizaje cada vez más
autónomo, es decir, a un poder mirarse a sí mismas/os aprendiendo. Porque es fundamental
tener en cuenta que la tarea escolar,cuando resulta mediatizada por entornos virtuales,
exige mayores niveles de autonomía por parte de las y los estudiantes. Y la autonomía se
construye, no de una vez y para siempre, sino progresivamente; una autonomía que siempre
es relativa en tanto que se aprende en lazo con otras/os, con textos, autores, marcos y
encuadres de trabajo, andamiajes, etc
La organización del estudio: tiempos, espacios y recursos
Tal vez uno de los principales desafíos que enfrentan las/os estudiantes adolescentes y
jóvenes sea el de conciliar el tiempo para la realización de las tareas escolares con el tiempo
para otras actividades: ya sea de su vida social o por necesidad de tener que salir a trabajar,
hacer changuitas, o ayudar a sus familias. Quizás se vengan tiempos de articular de otro
modo los vínculos que hacen a la sociabilización y los vínculos que hacen a la formación. ( En
este sentido, numerosas son las viviendas sin conectividad o en las que se comparten los
dispositivos tecnológicos con otros miembros de la familia, o de otros grupos donde las/os
estudiantes se encuentran insertos
La pandemia y el distanciamiento social han provocado la desorganización de nuestra vida
habitual, y otra organización se fue dando a medida que transitamos el tiempo de ASPO.
Frente a esta reorganización, es necesario acompañar a las/os estudiantes adolescentes y
jóvenes para que logren nuevos modos de organizarse, que les permitan hacer coexistir el
estudio y la realización de las tareas escolares, con las necesidades de las personas con las
que convivan organizar el tiempo conciliando entre las diferentes actividades, organizarse
con la autonomía que requieren para continuar aprendiendo. Esta situación no solo fue una
pérdida de la cotidianeidad habitual, sino también una oportunidad de encontrar otras
formas. Por ejemplo: el intercambio entre personas que físicamente no podrían haberse
reunido, el armado de propuestas innovadoras en el formato virtual, etc.
Con este propósito, desde las tutorías se puede:
● Construir con las y los estudiantes una agenda grupal, en la que se registren las
actividades, las fechas de entrega, jornadas lúdicas u otras propuestas virtuales.
● Alentar la construcción de la agenda individual de cada estudiante, previendo la
disponibilidad de los dispositivos tecnológicos según el uso que de ellos hagan las
familias, de modo tal que les permita optimizar los tiempos.
● Organizar una red de contacto entre las y los estudiantes, de modo tal que puedan
intercambiar y ayudarse mutuamente en las actividades escolares
● Ayudarlas/os a identificar a quién pueden pedir ayuda cuando se encuentren con
alguna dificultad a superar (puede ser una/un docente, un miembro de la familia,
una/un compañera/o, un/a amiga/o).
● Reflexionar acerca de cuál es la importancia de un programa y cómo puede
orientarlas/os para organizar el estudio.
● Orientarlas/os para que tomen notas de las clases y/o de las lecturas y que las
conserven en la carpeta o en algún otro sitio, que organicen los materiales para el
estudio de modo tal que los tengan disponibles cuando los necesiten.
● Orientar a las y los estudiantes para el uso y aprovechamiento de los recursos que la
escuela les ofrece: biblioteca virtual, instancias de apoyo según necesidades
específicas, proyectos para la aprobación de asignaturas pendientes con
acompañamiento docente, entre otros con los que pueda contar la institución.
● Informar y alentar el uso de los recursos que los ministerios de educación de las
provincias y el Ministerio de Educación de la Nación diseñaron con el propósito de
ampliar los recursos de las escuelas en tiempos de pandemia: clases por TV Pública o
radio, el Programa Nacional Seguimos Educando y otras propuestas del Portal
Educ.ar, materiales impresos para la distribución a las poblaciones más vulnerables.
Podrán acceder a través del siguiente link:
https://www.educ.ar/noticias/etiqueta/seguimos-educando
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Reflexión sobre los propios procesos de aprendizaje
Reflexionar acerca de los propios modos de aprender, saber qué estrategias dan más o
menos resultado a cada quien, identificar cuando se comprende o no un tema, hacen
posible ejercer una autorregulación de los aprendizajes. Este proceso, al que denominamos
“metacognición”, es fundamental para que las y los estudiantes puedan manejarse con la
autonomía que la tarea escolar en estos tiempos requiere. Para promover la reflexión acerca
del propio proceso de aprendizaje, desde las tutorías se puede:
● Intercambiar las estrategias que utilizan las y los estudiantes a la hora de estudiar,
reflexionar acerca de sus resultados y sobre cómo optimizarlas.
● Ensayar prácticas propuestas por las y los pares para reflexionar si se adecuan o no a
los estilos, ritmos y necesidades de aprendizaje de cada uno/a. Por ejemplo,
intercambiar cómo toman nota frente a una exposición o cómo registran la
información cuando tienen que estudiar un tema de un libro o de la web.
● Reflexionar acerca del modo en que se organizan para la realización de las tareas
escolares y sobre cómo esto se refleja en los resultados: ¿dedicaron el tiempo
suficiente?, ¿contaban con los materiales?, ¿consultaron el programa?, ¿los ayudó a
organizarse? ¿contaban con notas o apuntes, les sirvieron? ¿consultaron sitios de
información confiable? ¿pidieron ayuda frente a las dificultades? Pensar qué deben
modificar a los fines de optimizar el propio rendimiento académico.
● Ayudarlas/os a identificar y a animarse a preguntar cuando no saben o no
comprenden un determinado tema. Alentar la participación tanto en la
presencialidad como en los entornos virtuales o a través de los medios que tengan
disponibles, ya que puede ser una dificultad para algunas/os adolescentes y jóvenes.
Y prestar atención cuando una/un estudiante no participa en clase para poder
mantener a posteriori una comunicación una/o a una/o.
● En relación a situaciones de estudiantes que no hayan participado virtualmente
durante 2020, o que su aproximación a la escuela haya sido muy débil quizás se
podrían armar formas de acompañamiento diversificadas individualmente o en
grupos con trayectorias similares, para poder ir re-convocandolas/os en este 2021.
Internet al servicio de los aprendizajes
Internet puede constituir un recurso sumamente valioso para la enseñanza y el aprendizaje.
Durante el 2020 resultó un aliado para mantener algún tipo de comunicación con las/os
estudiantes; este año también será un recurso necesario en esta alternancia entre el
formato presencial y virtual. Las nuevas generaciones lo utilizan, a veces mejor que
nosotras/os. Sin embargo, eso no significa que no tengan nada que aprender ni que logren
valerse de este recurso para el aprendizaje. Para fortalecer el uso que las y los estudiantes
hacen de las redes, desde las tutorías se puede:
● Proponer actividades para que comprendan qué es un buscador, cuáles conocen y
para qué los pueden utilizar. ¿Pueden buscar un tema?, ¿un autor?, ¿un libro?, ¿una
ley o norma?, ¿una película?, ¿una enciclopedia?, ¿qué otras cosas pueden buscar en
Internet?
● Reflexionar sobre el uso de descriptores para optimizar la búsqueda de información.
Se puede solicitar que busquen información sobre un determinado tema. Previo a
iniciar la búsqueda, discutir entre todas/os qué descriptores utilizarían y anticipar
qué resultados creen que obtendrán. Finalmente probar y analizar los resultados de
las distintas búsquedas. ¿Encontraron la información que esperaban?, ¿A qué
atribuyen el éxito o el fracaso? Si es necesario solicitarles que propongan otro
descriptor y realicen una nueva búsqueda.
● Reflexionar sobre la importancia de constatar la seriedad de la fuente y la veracidad
de la información. Se puede proponer un tema y solicitarles que reflexionen sobre las
diferentes fuentes de información que encuentran: ¿son organizaciones
gubernamentales, no gubernamentales, fundaciones, particulares, empresas
privadas? Informar sobre cómo funcionan sitios como Youtube y Wikipedia,
advirtiendo que no se responsabilizan por la información en tanto no requieren
autorización para publicar. Comprender la importancia de elegir la página de una
institución que respalde la información, oficial o no, pero de reconocida trayectoria.
● Proponer actividades con el fin de que comprendan que información no es sinónimo
de conocimiento. No hay conocimiento sin un proceso de elaboración, de trabajo
intelectual que transforme una en otro. De este modo, comprenderán que la
realización de un informe o una monografía no es cortar y pegar información de la
web.
● Explicar la importancia de la cita, de sostener una postura ética frente al trabajo
intelectual y respetar la identidad de la fuente.
El trabajo en equipo a través de las redes
El grupo de pares puede funcionar como sostén de la escolaridad y como motor de los
aprendizajes. Pensar en forma conjunta, intercambiar los diferentes puntos de vista,
esforzarse por argumentar los propios y por comprender los de las/os demás enriquece sin
lugar a dudas el análisis que podemos hacer frente a un determinado tema. Y en estos
tiempos particulares que nos toca vivir es fundamental propiciar el trabajo entre pares,
evitando que la comunicación se configure únicamente entre docente-estudiante, ya que
repone algo de la construcción colectiva del conocimiento, pero también del diálogo, de los
vínculos y afectos que están limitados por el distanciamiento. Profundizaremos esta
temática en la siguiente clase. Con este propósito, desde las tutorías es posible:
● Reflexionar acerca del valor de pensar junto a otras/os, comprender que sobre un
tema pueden existir diferentes puntos de vista y que esto enriquece el análisis que
podemos hacer del mismo.
● Aprender a debatir ideas, a argumentar las propias opiniones, a tener en cuenta las
de las/os otras/os, a preguntar para comprender mejor los puntos de vista, a
formular los consensos y los disensos.
● Proponer experiencias en las que las y los estudiantes se organicen para la resolución
de una tarea en equipo: planifiquen las acciones que deben llevar a cabo, organicen
los tiempos, puedan prever si cuentan con los recursos necesarios, distribuyan roles
y responsabilidades.
● Reflexionar sobre cómo pueden colaborar con las y los compañeros y sobre qué
aportes pueden esperar de ellas/os.
● Pensar conjuntamente e incluir alternativas para las/os estudiantes que no tienen
acceso a la virtualidad, o que tienen dificultades con esto. ¿De qué modo la
presencialidad puede combinarse con el trabajo en redes para que no quede todo
centrado en la asistencia presencial?
En el siguiente link encontrarán secuencias didácticas elaboradas por el equipo de Tutorías
de la Gerencia Operativa de Curricula del Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, planes de clase y Proyectos para ser trabajados durante el aislamiento social y
preventivo.
https://www.buenosaires.gob.ar/educacin/plan-de-clases-semanales/tutoria
Las tutorías como punto de articulación y entramado
Además de los contenidos y de las acciones que desde las tutorías puedan abordarse en
forma directa con las y los estudiantes, el rol de la/el tutora/o, por su mirada focalizada en
las trayectorias, puede resultar clave para advertir las problemáticas que éstas/os atraviesan,
las necesidades que enfrentan y pensar en conjunto con las/os docentes del curso
estrategias de abordaje de las situaciones que pudieran identificarse. En ese sentido, podría
ser interesante profundizar el trabajo de articulación de las materias en torno a proyectos
integrados, con actividades que no se tengan que entregar aisladas a cada material sino en
forma articulada. Actualmente muchas escuelas hacen grupos o “burbujas” que van una
semana a la escuela y la siguiente trabajan virtualmente; desde esta perspectiva podríamos
pensar ¿cómo organizar bien la continuidad entre presencialidad y virtualidad en torno a
proyectos? donde la presencialidad no sean las clases expositivas habituales, sino un poner
en común y avanzar sobre lo trabajado virtualmente.
Veamos una situación de la vida escolar:
Daniel es tutor de segundo tercera en una escuela secundaria. La docente de
Formación Ética y Ciudadana le plantea que algunas/os chicas/os no entregan las
tareas que les envía por whatsapp. Otras/os envían actividades que no parecen
realizadas por ellas/os.
Decide hacer una reunión con el grupo para conversar sobre cómo sobrellevan la
realización de tareas escolares. Algunas/os chica/os expresan que están
cansadas/os, que se sienten sobreexigidas/os, que sienten que tienen muchas
tareas por día y que les cuesta organizarse, los abruman las tareas cuando son
demasiado largas. En algunos casos sólo pueden realizarlas por la noche o los fines
de semana cuando disponen del teléfono celular de un familiar.
Daniel les propone armar una agenda del grupo aprovechando alguna aplicación
virtual. Allí podrán registrar las fechas en que tienen que entregar trabajos, las
jornadas u otros experiencias formativas virtuales. Las/os estudiantes también
proponen incluir los cumpleaños y actividades sociales. Se organizan para ir
rotando la administración de la agenda.
Conversa sobre el tema con el equipo de tutorías y deciden comentarlo con el
equipo de conducción. La rectora propone convocar a una reunión con las/os
docentes del curso. Una vez reunidas/os, entre todas/os se preguntan cómo
organizar la tarea para disminuir la sensación de sobreexigencia que las/os
chicas/os expresan. El docente de Lengua propone que se organicen para enviar
actividades cada dos semanas (unas asignaturas una semana y otras la siguiente).
De este modo las y los estudiantes no tendrían que responder a todas las
asignaturas en forma simultánea.
El resto acuerda con la propuesta, manifiestan que en ese intervalo podrían
aprovechar para hacer la devolución de las actividades, que se hace difícil cuando
los envíos son semanales. La docente de Lengua comenta que le da más resultado
enviar actividades cortas e ir acompañando su resolución. Las/os chicas/os se
entusiasman cuando sienten que pueden resolverlas y encaran con mejor
disposición las siguientes.
El docente de Historia propone también el trabajo articulado entre dos o más
asignaturas. Entre todas/os buscan temas que pueden convocar el interés de las/os
estudiantes. Surgen así algunos proyectos posibles: la visita virtual al Museo del
Holocausto, una entrevista a una deportista, una jornada virtual sobre ESI. Surge la
idea de los días viernes hacer un recreo virtual, un espacio donde jueguen, se
cuenten chistes, se recomienden películas o series.
Finalmente la rectora propone hacer una reunión con las familias para conversar
acerca de cómo pueden acompañar a las/os chicas/os en este proceso complejo de
aprender en casa y la realización de las actividades escolares.
Acuerdan implementar las diferentes propuestas que fueron surgiendo y reunirse
nuevamente más adelante para evaluar sus resultados, y también acuerdan estar
atentas/os y profundizar la escucha y el diálogo con las familias y especialmente
aquellas/os estudiantes que muestran mayor dificultad o desinterés, para
acompañar de forma más integral y evaluar si no necesitan otro tipo de ayuda, que
la escuela pueda detectar estas dificultades y trabajar con otros organismos cómo
es la mejor manera de acercarse.
Esta viñeta de la vida escolar nos deja un aprendizaje. A partir de la problemática
identificada por el tutor, el equipo docente se reúne para brindar una respuesta colectiva.
Poco habría logrado si, aun con la mejor de sus voluntades, hubiera intentado resolver la
situación de modo solitario.
Por otra parte, la respuesta brindada por la escuela responde a lo que denominamos un
enfoque institucional, en tanto considera los diferentes factores involucrados en la
situación: Daniel trabaja con las y los estudiantes para que aprendan a organizarse, pero
también se reúnen para pensar la propuesta de enseñanza en los tiempos de
distanciamiento, se convoca a las familias para que acompañen de la mejor manera posible
la tarea escolar. Se trabaja también la importancia de tener una mirada integral sobre las/los
estudiantes, el rol fundamental que ocupan las/los docentes en aislamiento, al haberse
transformado casi en las/los únicos interlocutores a raíz del aislamiento. Propiciar el diálogo
fluido, mantener la escucha atenta, contemplando el ejercicio de los derechos, que en este
contexto pudieran estar afectados.
El enfoque institucional es solidario con la concepción de las trayectorias como cruce entre
las condiciones del sujeto y las condiciones para su escolarización. Muy dudosamente la
situación se habría resuelto si la/el tutor -o incluso el equipo docente en su conjunto- se
hubiera limitado a trabajar con el grupo de estudiantes, dejando intactas las prácticas
institucionales y docentes, ya que también ellas contribuyen a que se genere la problemática
planteada.
La organización institucional de la enseñanza y la facilitación de las
trayectorias escolares
No quisiéramos finalizar esta clase sin compartir algunas reflexiones con respecto a la
organización institucional de la enseñanza, o en otras palabras, al modo en que la escuela se
organiza para enseñar en estos tiempos de vuelta a clase y de combinatoria entre una
modalidad presencial y otra virtual Porque todo el esfuerzo que podamos hacer para
acompañar a las/os estudiantes adolescentes y jóvenes en sus trayectorias desde las tutorías
no tendría sentido si no generamos mejores condiciones para que continúen aprendiendo
en la escuela y desde sus hogares, condiciones que faciliten las trayectorias escolares.
Frente a la medida de aislamiento social, preventivo y obligatorio en el 2020 las escuelas -y
los docentes- asumieron el desafío de sostener la continuidad pedagógica desde los hogares.
Luego, este año, con el regreso a la presencialidad se hace necesario profundizar la reflexión
sobre las estrategias implementadas para acompañar a las escuelas en la búsqueda de
alternativas que den respuesta a una situación sin lugar a dudas compleja. ¿Cómo articular
aquello que se enseña en la escuela presencialmente con las dinámicas virtuales?, ¿cómo
armar un entramado que no piense dos escuelas diferentes: una presencial y otra virtual,
sino que los aprendizajes puedan fluir en ambas lógicas diversas?
Si algo hemos aprendido en estos tiempos es que enseñar es mucho más que enviar
actividades para la resolución en casa. En la escuela, adolescentes y jóvenes estructuran un
mundo por fuera de sus hogares, se relacionan con sus pares, encuentran un lugar de
reconocimiento y un modo de ser nombrados. Este desafío tendría que poder sostenerse,
presencial y virtualmente. Hacer de la escuela un espacio de encuentro: con saberes, con
pares, con adultos, con la institución; y que pueda desplegarse tanto en presencia, como en
no-presencia física, y que permita que las/os adolescentes y jóvenes puedan estar en la
escuela, aún sin estar presentes, vinculandose con otras/os y con los saberes
Sabemos que algunos procesos que tienen lugar en la presencialidad son insustituibles. Sin
embargo, urge preguntarnos qué sí se puede reponer cuando la actividad escolar se traslada
a la casa. Porque cuando se desconocen los procesos subjetivos de cada quien, la tarea se
rutiniza y termina atentando contra el vínculo que resulta imprescindible sostener.
Lejos de abrumar con muchas y extensas actividades, las propuestas más potentes para
sostener el vínculo con la escuela, son aquellas que interpelan a los intereses de
adolescentes y jóvenes, que las y los invitan a participar de experiencias desafiantes.
Entrevistar a una/un deportista a una/un artista o a una/un referente comunitario, participar
en un conversatorio con un adolescente trans o en jornadas virtuales de ESI, planificar visitas
virtuales a museos, organizar un ciclo de cine o campamentos virtuales o un concurso de
fotografías de la vida cotidiana en tiempos de pandemia por whatsapp, son ejemplos de
actividades que convocan a adolescentes y jóvenes, generan un espacio genuino de
circulación de la palabra y otorgan pleno sentido a la actividad escolar. Como planteó Inés
Dussel “Menos es más”.1
La situación que atravesamos es una rara oportunidad para revisar algunas cuestiones que
hace tiempo urge modificar, pero que se vuelve difícil dadas las condiciones estructurales de
los niveles secundario y terciario. En presencialidad, el horario escolar mosaico, la
agrupación fija de los estudiantes, la forma de contratación docente, encorsetan las
prácticas, generando condiciones de fragmentación de la experiencia escolar.
Hoy sabemos que reproducir la organización de los tiempos de la escuela presencial -en la
modalidad presencial/virtual- puede resultar una sobrecarga que desaliente, abrume y
llegue a afectar el bienestar de las y los estudiantes y sus familias, ya frágil en los tiempos
que corren. Imaginemos sino una/un adolescente o joven que deba resolver a lo largo de
cada día de la semana la tarea que le solicitan en dos o tres asignaturas. Por otra parte,
puede también resultar una sobrecarga para las y los docentes, quienes también padecen la
alteración de sus condiciones laborales y de sus propias vidas. Tal como comentan las y los
docentes de la viñeta que analizamos, ¿en qué tiempos pueden hacer las devoluciones a sus
estudiantes cuando, en espejo al horario escolar, se envían actividades en forma semanal
desde cada una de las materias?, ¿o en qué tiempos pueden hacer el seguimiento de los
procesos de aprendizaje, atendiendo en simultáneo las tareas de cuidado?
Daniel Feldman, citado por Flavia Terigi en Tres Problemas para las Políticas Docentes (2006),
identifica dos modos de organizar la enseñanza:
El enfoque de enseñanza como proceso artesanal, interactivo, cara a cara. La y el docente es
responsable de la enseñanza en forma individual. Este es el enfoque que predomina en la
organización tradicional de la escuela .
Y la enseñanza como sistema institucional. En este enfoque la enseñanza no es
responsabilidad exclusivamente de la o el docente, en forma individual, sino que es la
organización la responsable del resultado. Desde esta concepción, enseñar no se reduce a
1
Dussel, Inés. La clase en pantuflas. Junio 2020.
dictar una asignatura. El rol docente es más el de una/un estratega. En términos de Feldman,
la inquietud que se le plantea a la/os docentes es “¿cómo ayudar a que muchos otras/os
enseñen en grandes redes institucionales?”.
Las categorías que propone el pedagogo argentino pueden ayudarnos a pensar la escuela en
estos tiempos. Si pensamos la enseñanza como responsabilidad institucional, no como
responsabilidad individual de cada docente, ¿por qué no aprovechar esta oportunidad para
proponer una jornada en la que participen todas/os las y los estudiantes, un proyecto
articulado entre dos o más asignaturas en el que participen dos o más cursos, un cine
debate organizado por los quintos años para los estudiantes de tercero y cuarto o un
concurso fotográfico para toda la escuela?, ¿por qué no pensar en otros agrupamientos
según las necesidades específicas de las/os estudiantes? Para profundizar sobre este tema
las y los invitamos a visualizar la conferencia de Flavia Terigi, Enseñar y aprender en tiempos
de pandemia.
Flavia Terigi - Enseñar y aprender en tiempos de pandemia
Disponible en: https://youtu.be/vxED7xWTjNs
No queremos despedirnos, entonces, sin enfatizar que estos son tiempos para que apelemos
a nuestra capacidad colectiva e imaginativa de encontrar nuevas alternativas para continuar
enseñando aun en las complejas condiciones que nos toca atravesar.
En la clase siguiente las y los invitaremos a reflexionar sobre otra de las dimensiones de la
acción tutorial, de gran relevancia en los tiempos que corren: la dimensión vincular.
Actividad obligatoria
Hola a todas/os:
Les proponemos, en este espacio, compartir con las y los colegas una
propuesta y/o actividad formativa virtual que pueda enlazarse a las dinámicas
presenciales que se dicten y que interpele el interés de adolescentes y jóvenes.
En el foro 1 compartieron un relato de acompañamiento a las trayectorias de
sus estudiantes; ahora nos interesa conocer alguna de las actividades o
propuestas que hayan hecho o planeen hacer. Es decir, una propuesta virtual
que complemente, acompañe, sume o sea ella misma la propuesta de diseño
de clase que luego se retome presencialmente. Resulta interesante que se
propongan modalidades alternativas de organización institucional de la
enseñanza (nuevas agrupaciones entre estudiantes, trabajo colaborativo
docente, inclusión de otras/os actores para la enseñanza, articulación entre
asignaturas o espacios curriculares, otra distribución de los tiempos).
Con este propósito:
1. Relaten brevemente en qué consiste la propuesta.
2. Elaboren un texto breve para la difusión de la misma (puede incluir
además imágenes).
Material de lectura
Bibliografía obligatoria
Dussel, Inés (2020). La clase en pantuflas. Publicado en Pensar la educación en tiempos de
pandemia. Entre la emergencia, el compromiso y la espera. UNIPE, Editorial Universitaria.
Disponible como material de estudio de la clase.
http://biblioteca.clacso.edu.ar/Argentina/unipe/20200820015548/Pensar-la-educacion.pdf
Bibliografía ampliatoria
Maggio, Mariana. Enseñar en tiempos de pandemia 2020, Conversatorio organizado por el
Departamento de Educación de la UNCA (Universidad Nacional de Catamarca). en:
https://tinyurl.com/ya79sk9d
Bibliografía de referencia
Dussel, Inés (2020). La clase en pantuflas. Publicado en Pensar la educación en tiempos de
pandemia. Entre la emergencia, el compromiso y la espera. UNIPE, Editorial Universitaria.
Terigi, Flavia (2020). No nos prepararon para esto. En “En las escuelas: acompañar, cuidar,
enseñar”, Ministerio de Educación de la Nación.
Terigi, Flavia, Universidad de Buenos Aires. Tres problemas para las políticas docentes.
Ponencia en Panel “Docentes, ¿víctimas o culpables? Una mirada renovada sobre la cuestión
docente en el marco de los cambios sociales y educativos”. Encuentro Internacional “La
docencia, ¿una profesión en riesgo? Condiciones de trabajo y salud de los docentes”.
Organizado por la OREALC, Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina
y el Caribe. Montevideo, 22, 23 y 24 de junio de 2006.
Créditos
Autor/es: Adinolfi Greco, Sofía, Brugo, María Pía y Campelo, Ana
Cómo citar este texto:
Adinolfi Greco, Sofía, Brugo, María Pía y Campelo, Ana (2021). Clase 2: La organización de la
tarea escolar en pos de trayectorias continuas y completas. La función tutorial y el
acompañamiento a las trayectorias en tiempos de pandemia. Buenos Aires: Ministerio de
Educación de la Nación.
Esta obra está bajo una licencia Creative Commons
Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0