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Cinism o

El cinismo, originado en la filosofía griega, se refiere a la impudencia y falta de vergüenza en la defensa de acciones condenables, y ha evolucionado para asociarse con la desconfianza en la bondad humana. Fundada por Antístenes, la escuela cínica promovía la autosuficiencia y despreciaba las riquezas materiales, con figuras destacadas como Diógenes de Sinope que vivieron de manera austera. En la actualidad, el cinismo se expresa a menudo a través de la ironía y el sarcasmo, reflejando una crítica a las normas sociales y la hipocresía en la conducta humana.

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Cinism o

El cinismo, originado en la filosofía griega, se refiere a la impudencia y falta de vergüenza en la defensa de acciones condenables, y ha evolucionado para asociarse con la desconfianza en la bondad humana. Fundada por Antístenes, la escuela cínica promovía la autosuficiencia y despreciaba las riquezas materiales, con figuras destacadas como Diógenes de Sinope que vivieron de manera austera. En la actualidad, el cinismo se expresa a menudo a través de la ironía y el sarcasmo, reflejando una crítica a las normas sociales y la hipocresía en la conducta humana.

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Cinismo.

El concepto de cinismo proviene del latín cynismus aunque tiene origen griego. El


término permite hacer referencia a la impudencia, la obscenidad descarada y la falta
de vergüenza a la hora de mentir o defender acciones que son condenables. Por
ejemplo: “El cinismo del presidente es asqueroso: dice que lucha por los pobres y permite
que se concreten 100.000 despidos”, “El ministro es famoso por su cinismo: ante una
cámara oculta que lo mostraba aceptando un soborno, aseguró que lo hacía por el bien
de la patria”.

Partiendo de esa acepción tenemos que subrayar que en muchas ocasiones el término
cinismo es utilizado como sinónimo de hipocresía. De ahí que nos encontremos casi a
diario a políticos que utilizan aquel para referirse a la actitud de sus rivales ante cualquier
situación concreta que esté de actualidad en ese momento.

La noción de cinismo también se utilizó para nombrar a la doctrina de la escuela cínica,


formada por discípulos de Sócrates a mediados del siglo IV a.C. La denominación surgió
como un calificativo despectivo a su modo de vivir, ya que los cínicos despreciaban las
riquezas y los bienes materiales.
Antístenes y Diógenes de Sinope fueron algunos de los principales filósofos de esta
escuela que consideraba que la civilización era un mal para el hombre, quien debería vivir
de manera amistosa con la naturaleza.
No obstante, no son los únicos hombres de la Escuela Cínica que han pasado a la historia
como representantes de la misma. Entre ellos habría que destacar también a Diógenes
Laercio. Este fue un filósofo griego que destaca por su amplia bibliografía en la que, como
no podía ser de otra manera, sobresalen los trabajos que realizó sobre la corriente citada.

En ese caso, desarrolló la obra titulada “Escuela Cínica”. En ella realiza un repaso por las
figuras de los que, para él, son los máximos representantes de la misma. De ahí que en
este libro recoja las biografías, las anécdotas o parte de las obras de pensadores de la
talla de Metrocles, Menipo, Crates o Hiparquía, así como de los otros dos filósofos citados
en las líneas anteriores.

El cinismo señalaba que la sabiduría y la libertad del espíritu son los caminos a la
felicidad, mientras que las cosas materiales son despreciables. Los cínicos incluso
evitaban el placer para no convertirse en sus esclavos. Los perros eran un modelo para
los cínicos ya que admiraban su sencillez.
Con el tiempo, el concepto de cinismo fue mutando y hoy se asocia a la tendencia de no
creer la bondad y la sinceridad del ser humano. La actitud cínica está vinculada
al sarcasmo, la ironía y la burla.

¿Qué busca el cinismo?


La secta cínica tuvo por fundador a Antistenes, discípulo de Sócrates, de quien tomó la
rígida sobriedad que llevó todavía más adelante que su modelo. En vez de imitar la
prudencia que caracterizaba a su maestro, afectaba una virtud severa que sólo respiraba
orgullo.
Cinismo moderno/antiguo
Con el tiempo, el concepto de cinismo fue mutando, y hoy se asocia a la tendencia a no
creer en la sinceridad o bondad humana, ni en sus motivaciones ni en sus acciones, así
como una tendencia a expresar esta actitud mediante la ironía, el sarcasmo y la burla.
Casi 2000 años después de que ciertos filósofos griegos hubieran abrazado el cinismo
clásico, en el siglo XVII y XVIII escritores como Shakespeare, Swift, Voltaire y, siguiendo
las tradiciones de Geoffrey Chaucer y François Rabelais, utilizan la ironía, el sarcasmo y
la sátira para ridiculizar la conducta humana y reactivar el cinismo. En el aspecto literario,
figuras del siglo XIX y XX como Oscar Wilde, Mark Twain, Dorothy Parker, HL Mencken,
utilizaron el cinismo como forma de comunicar sus opiniones bajo algunas
manifestaciones de la naturaleza humana. En 1930, Bertrand Russell en el ensayo sobre
el cinismo juvenil pudo describir la medida en que (a su modo de ver) el cinismo había
penetrado en las conciencias occidentales en masa, y puso acento especial en las áreas
parcialmente influidas por el cinismo: la religión, la patria (el patriotismo), el progreso, la
belleza, la verdad.
Personajes

Antístenes
Fue uno de los filósofos más relevantes de su época, discípulo directo de Sócrates; tuvo a
su vez una influencia decisiva en algunas de las escuelas que se formaron en este
periodo, tanto por sus teorías como por su actitud y su forma de vida.
Antístenes nació en Atenas, entre los años 450 y 445 A.C., y murió en el año 366 a. C. Su
andadura filosófica comenzó como discípulo del famoso sofista Gorgias, que como todo
sofista cobraba por enseñar, por lo cual se podría deducir que Antístenes gozaba de una
buena posición económica. En este mismo tiempo se inició también en los misterios
órficos. Sin embargo, su principal aprendizaje fue con Sócrates, de quien se hizo discípulo
y amigo hasta la muerte de éste.
Antístenes estuvo presente en la muerte de Sócrates mientras discutían sobre la
inmortalidad del alma y esperaban a que llegara el momento de beber el veneno que le
causaría la muerte. La tranquilidad del viejo maestro en tan decisivos momentos causó
una profunda impresión en todos los que estaban allí presentes. Probablemente esto
influyera en la insistencia posterior de Antístenes en la ataraxia.3
Un buen día Antístenes decidió prescindir de todo lo superfluo y fundar su propia escuela.
Lo hizo en un gimnasio en las afueras de Atenas llamado cinosarges, que quiere decir
perro blanco. El cambio es tan radical que se manifestó también externamente: comenzó
a vestir un manto, un zurrón y un bastón, indumentaria que se convirtió en el uniforme del
cínico. Prescindió de una manera decisiva de todo lo que no puede llevar encima, con la
intención de librarse de los caprichos de la fortuna y regir su propio destino.
El objetivo es alcanzar la felicidad y las virtudes de un ser humano y esto se consigue si
uno depende solo de sí mismo. Lo fundamental para el cínico es la autarquía, es decir la
independencia de todo condicionamiento exterior, la autosuficiencia, que puede
aprenderse pero que requiere un esfuerzo. Atrás queda todo aquello que considera que
ya no le pertenece al sabio, la familia, el dinero, la fama y sobre todo sus antiguos
pensamientos. En cierta ocasión afirmó que la mayor dicha era, sin duda, morir feliz.
Antístenes vivía según su propia ley, la que él mismo eligió para sí. Las leyes establecidas
y las convenciones sociales no eran importantes para este sabio, que como todos los
cínicos despreciaba las normas, las instituciones, las costumbres y todo lo que representa
una atadura para el hombre. Predicaba una vuelta a la naturaleza como revulsivo a la
domesticación social y cultural que se imponía en las ciudades. Poseía una amplia cultura
y escribió numerosos libros, de los cuales actualmente tan solo se conservan 2 breves
fragmentos.
Diógenes de Sinope
Nació en Sinope (Asia Menor) entre los años 413 a. C. y 400 a. C. y murió en Corinto en
el año 323 a. C. Fue desterrado de Sinope. Forzado por estas circunstancias deambuló
por Esparta, Corinto y Atenas, y en esta ciudad frecuentó el cinosarges y se hizo discípulo
de Antístenes, optó por llevar una vida austera y adoptó la indumentaria cínica, como su
maestro.
Desde sus comienzos en Atenas mostró un carácter apasionado. Pone en práctica de una
manera radical las teorías de su maestro Antístenes. Lleva al extremo la libertad de
palabra, su dedicación es criticar y denunciar todo aquello que limita al hombre, en
particular las instituciones. Propone una nueva valoración frente a la valoración tradicional
y se enfrenta constantemente a las normas sociales. Se considera cosmopolita, es decir,
ciudadano del mundo, en cualquier parte se encuentra el cínico como en su casa y
reconoce esto mismo en los demás, por tanto el mundo es de todos.
La leyenda cuenta que se deshizo de todo lo que no era indispensable, incluso abandonó
su escudilla cuando vio que un muchacho bebía agua en el hueco de las manos. Todo
esto es posible pero se necesita un duro entrenamiento. Diógenes, como todos los cínicos
recomienda el entrenamiento para adquirir la areté, ejercitarse tanto física como
mentalmente para endurecerse y llegar a la impasibilidad y a la autosuficiencia. La
independencia se consigue con el esfuerzo. Escribió algunos libros, que se han perdido.
Eran de carácter breve y en forma de máximas o sentencias agudas e irónicas.
Su muerte ha dado que hablar y actualmente no se sabe la verdadera causa. Según
algunos murió por su propia voluntad, suicidándose mediante la "contención del aliento",
dueño de su destino y del momento de su muerte, aunque esto sería algo metafórico,
pues es imposible morir por dejar de respirar voluntariamente. Según otros murió de las
mordeduras de un perro o de una indigestión por comer pulpo crudo.
¿Qué es la felicidad para los cínicos?
Diógenes, discípulo de Antístenes, era un personaje muy singular que llamaba la atención
por su exagerada vida austera, a tal punto que su modo de vida era la de un vulgar
pordiosero que vivía en la calle. De esta peculiar manera demostraba a los demás su
desinterés por la forma de vida de la gente y por todas las características de su cultura,
afirmando que las ciencias no alcanzaban para ser feliz.

Los cínicos no estaban de acuerdo con la creencia generalizada de que para ser feliz era
necesario ser saludable, rico y poderoso, porque consideraban que estas condiciones
nunca pueden ser permanentes y en el transcurso de la vida cambian.

Por el contrario, opinaban que cualquiera puede ser feliz porque para serlo no se necesita
nada material, por lo tanto tampoco nadie puede dejar de serlo una vez que lo es.

Diógenes sólo tenía lo que llevaba puesto y se resistía a conservar algo. Es conocida la
anécdota sobre su encuentro con Alejandro Magno, cuando frente a él le preguntó si
podía ayudarlo; a lo que él le contestó que sí, que necesitaba que no le hiciera sombra.

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