(13-57) Isaías 11:1.
¿Quién fue "el tronco de Isaí" y "la vara del tronco de
Isaí"?
Doctrina y Convenios proporciona una interesante interpretación de este versículo (véase D. y C.
113:1-6). El tronco de Isaí es Cristo. La vara del tronco de Isaí "es un siervo en las manos de Cristo,
que en parte desciende de Isaí así como de Efraín, o de la casa de José, a quien se ha delegado
mucho poder" (D. y C. 113:4). Este pasaje parece ser una referencia al profeta José Smith y al
liderazgo de Efraín en la restauración del evangelio en los últimos días. El presidente Joseph Fielding
Smith resumió el papel de Efraín al escribir: "Es Efraín, en la actualidad, el que posee el sacerdocio.
Es Efraín con quien el Señor ha concertado convenio y ha revelado la plenitud del evangelio
eterno. Es Efraín el que está edificando templos y efectuando en ellos las ordenanzas tanto para los
vivos como para los muertos. Cuando vengan las 'tribus perdidas' —y será una escena sumamente
notable y cosa mará villosa cuando vengan a Sión— en cumplimiento de las promesas hechas por
medio de Isaías y Jeremías, tendrán que recibir sus bendiciones de coronamiento de su hermano
Efraín, el 'primogénito' en Israel." (Doctrina de salvación, 3:238.)
(13-59) Isaías 11:9. "La tierra será llena del conocimiento de Jehová"
El sagrado conocimiento de Dios prevalecerá entre los hombres (véase Enseñanzas del profeta José
Smith, pág. 95), verdad de la cual nadie puede esconderse. El élder Orson Pratt escribió: "El
conocimiento de Dios cubrirá la tierra como las aguas cubren el profundo abismo. No habrá lugar
para la ignorancia, ni las tinieblas, ni para los que no quieren servir a Dios. ¿Por qué? Porque Jesús,
el Gran Creador, y también el Gran Redentor, estará personalmente en la tierra, y sus santos ángeles
y todos los santos resucitados que han muerto en dispensaciones anteriores se levantarán y estarán
en la tierra. Esta creación será una tierra feliz cuando venga el proceso de purificación y esté llena
del conocimiento de Dios, así como las aguas llenan el gran abismo. ¡Qué cambio! Viajaréis, en ese
entonces, de un extremo a otro de la tierra, y no encontraréis un solo hombre malvado, ni ebrio, ni
hombre que blasfeme el nombre del Gran Creador, ni quien se apodere de los bienes de su prójimo,
ni robe, ni cometa fornicación —pues todos los que cometan fornicación serán arrojados al infierno,
dice el Señor Dios Todopoderoso, y todos los que pequen serán prestamente visitados por los juicios
del Todopoderoso!" (En Journal of Discourses, 21:325.)
Las promesas de revelación para esta gran época están bosquejadas en Doctrina y Convenios (véase
D. y C. 101:32-34).
(13-60) Isaías 11:10-16. Recogimiento de Israel
El élder Wilford Woodruff resumió el espíritu de este recogimiento a la luz de las palabras de Isaías
cuando dijo:
"El alma de Isaías parecía estar encendida, y su mente envuelta en las visiones del Todopoderoso al
declarar, en el nombre del Señor, lo que acontecerá en los últimos días, que Dios extenderá su mano
la segunda vez para recuperar al resto de su pueblo, reunir a los descarriados de Israel, reunir a los
dispersos de Judá, destruir la lengua del mar egipcio y hacer que los hombres pasen de pie enjuto,
juntarlos en Jerusalén a caballo, en muías, en animales veloces y en carros, y reconstruir Jerusalén
sobre sus propios escombros; al mismo tiempo el destructor de los gentiles estará en marcha; y Dios
hará volver la cautividad de Israel sobre los gentiles y pondrá todas sus maldiciones y aflicciones
sobre la cabeza de ellos, sus enemigos, los que no buscaron recuperar a Israel sino destruirlo, y los
que lo pisotearon de generación en generación.
"Al mismo tiempo se levantará el pendón para que los honrados, los mansos de la tierra entre los
gentiles vengan a ese pendón; y para que Sión sea redimida y edificada como ciudad santa, para que
la gloria y el poder de Dios descansen sobre ella y sean vistos sobre ella; para que el atalaya que
está sobre el monte de Efraín pueda exclamar: 'Levantaos y subamos a Sión, la ciudad del Señor
nuestro Dios'; para que los gentiles acudan a su luz y los reyes al resplandor de su nacimiento; para
que los santos de Dios tengan un lugar al cual huir y permanezcan en lugares santos en tanto que el
juicio se desate en la tierra; para que cuando la espada de Dios sea desenvainada en el cielo, caiga
sobre Idumea, o sea el mundo —cuando el Señor abogue con toda carne mediante espada y fuego,
cuando los que murieron por el Señor sean muchos y los santos puedan escapar de estas
calamidades huyendo a los lugares de refugio, como Lot y Noé." (History of the Church, 6:26.)
(13-61) Isaías 11:10, 12. "Levantará pendón a las naciones"
El presidente Joseph Fielding Smith describió el pendón y su significado: "Hace más de 125 años, en
el pequeño pueblo de Fayette, Condado de Séneca, Nueva York, el Señor levantó un pendón a las
naciones. Fue en cumplimiento de la profecía hecha por el profeta Isaías, y que acabo de leer. Ese
pendón fue La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, que se estableció por la última
vez, para nunca más ser destruida ni dejada a otro pueblo. Fue el acontecimiento más grande que
el mundo ha visto desde el día en que el Redentor fue levantado sobre la cruz y efectuó la infinita y
eterna expiación. Tuvo mayor significado para el género humano que cualquier otra cosa que haya
acontecido desde ese día…
"Luego que se hubo levantado ese pendón, el Señor envió a sus élderes, investidos con el sacerdocio
y con poder y autoridad, entre las naciones de la tierra, dando testimonio a todos los pueblos de la
restauración de su Iglesia, y llamando a los hijos de los hombres a que se arrepintieran y recibieran
el evangelio; porque ahora se estaba predicando en todo el mundo como testimonio antes que
viniera el fin, es decir, el fin del reino de iniquidad y el establecimiento del reino milenario de paz.
Los élderes salieron, según se les mandó, y aún están predicando el evangelio y recogiendo de entre
las naciones a los descendientes de Israel, a quienes se hizo la promesa." (Doctrina de salvación,
3:239-40.)
(13-62) Isaías 11:11. "Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el
remanente de su pueblo"
El élder LeGrand Richards comentó sobre este pasaje en la siguiente forma:
"Estos pasajes nos hacen saber que los acontecimientos a que se refieren iban a verificarse en lo
futuro: 'Jehová tornará a poner otra vez su mano para poseer las reliquias de su pueblo'. No podría
haber una 'segunda vez' a menos que hubiera habido una anterior. La primera ocasión fue cuando
el Señor sacó a Israel de la servidumbre y cautiverio en Egipto. ¿Cuándo ha puesto el Señor su mano
'otra vez' para recoger al resto de su pueblo? Esto es lo que ahora vamos a examinar. Los pasajes
que acabamos de citar nos dan a saber que se llevarán a cabo tres acontecimientos importantes: (1)
Jehová levantará pendón a los pueblos; (2) juntará a los restos de Israel; (3) reunirá a los esparcidos
de Judá de los cuatro extremos de la tierra.
"Se establece claramente que ha de haber dos lugares o centros de recogimiento: uno para Israel y
otro para Judá…
"En vista de que Moisés fue el profeta que el Señor levantó para conducir a Israel de la tierra de
Egipto, y le dio poder para efectuar tan grandes milagros delante de Faraón, al grado de hacer pasar
a los hijos de Israel por el Mar Rojo a pie enjuto, parece que lo más propio sería que Moisés tuviese
las llaves del recogimiento de Israel cuando el Señor pusiera 'otra vez su mano para poseer las
reliquias'. Estas fueron las llaves que Moisés entregó a José Smith y Oliverio Cowdery.
"Cuando se habla de Israel, la mayoría de la gente piensa en los judíos, y cuando se hace referencia
al recogimiento de Israel, se cree que se trata del regreso de los judíos a la tierra de Jerusalén. Debe
tenerse presente que los judíos, que son descendientes de Judá, sólo representan una de las doce
tribus de la casa de Israel, la familia de Jacob." (Una obra maravillosa y un prodigio, págs. 191-92.)
(13-63) Isaías 11:13-14. "Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a
Efraín"
Antiguamente, durante la época del reino dividido, Judá (tribu principal del reino del sur) y Efraín
(tribu principal del reino del norte) a menudo entraban en competencia. A veces llegaban a las armas
una contra la otra. Isaías profetizó que en los últimos días ese conflicto llegaría a su fin. Ezequiel, en
una profecía semejante, prometió que la casa de Israel no estaría dividida, sino que bajo la guía de
su verdadero rey, el nuevo David (véase Comentarios sobre Isaías 11:1), habría un reino unido otra
vez. (Véase Ezequiel 37:15-25.) Jeremías y Zacarías también hablaron de la reunión futura de la casa
de Israel (véase Jeremías 3:18; Zacarías 10:6-7).
El élder LeGrand Richards explicó la forma en que debe cumplirse esta profecía: "Somos de Efraín.
De acuerdo con mi manera de entender, el Señor espera de nosotros, dado que somos custodios de
su evangelio restaurado en éstos, los últimos días, que extendamos la mano de amistad a Judá,
porque, después de todo, todos somos descendientes de los profetas Abraham, Isaac y Jacob, y
estamos bajo las promesas de que mediante sus descendientes todas las naciones de la tierra serán
bendecidas.
"No sé cómo la enemistad y lá envidia entre Efraín y Judá puedan desaparecer, a menos que
nosotros, los de la casa de Efraín, que tenemos la custodia del evangelio, tomemos la iniciativa para
tratar de llevar a esta rama de la casa de Israel las bendiciones del evangelio restaurado…
"Y me parece que la única manera en la que la tribu de Judá puede santificarse para morar en la
presencia de Dios para siempre jamás será si les llevamos el evangelio del Señor Jesucristo, como el
Salvador mismo les prometió que les sería enviado en los últimos días." (En Conference Report,
octubre de 1956, págs. 23-24.)
(13-64) Isaías 11:15-16. "Secará Jehová la lengua del mar de Egipto… y habrá
camino"
El élder Parley P. Pratt describe el significado literal de los versículos como parte de este
recogimiento de Israel: "Tenemos presentado ante nosotros, el versículo 15, el maravilloso poder
de Dios, el que será desplegado en la destrucción de una pequeña rama del Mar Rojo llamada la
lengua del Mar de Egipto y también la división de los siete brazos de algún río [quizás el Nilo],
haciendo que los hombres pasen a pie enjuto; y para que nadie no lo entienda literalmente, el
versículo 16 dice que 'habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó en Asiría, de la
manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto'. Ahora solamente tenemos
que preguntar si en los días de Moisés el Mar Rojo se dividió literalmente o si ese relato es solamente
una metáfora o un símbolo de otra cosa. Pues tal como en ese entonces, así será de nuevo." (Voice
of Warning, pág. 35.)