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De Puig 2009 Filosofar Con Adolescentes PDF

Este documento defiende la importancia de enseñar filosofía a niños y adolescentes en las escuelas. Argumenta que los adolescentes tienen una necesidad de comprender el mundo y que la filosofía los ayuda a desarrollar habilidades como el pensamiento crítico. También discute cómo Matthew Lipman fue pionero en conectar los campos de la filosofía y la educación de niños y jóvenes.

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De Puig 2009 Filosofar Con Adolescentes PDF

Este documento defiende la importancia de enseñar filosofía a niños y adolescentes en las escuelas. Argumenta que los adolescentes tienen una necesidad de comprender el mundo y que la filosofía los ayuda a desarrollar habilidades como el pensamiento crítico. También discute cómo Matthew Lipman fue pionero en conectar los campos de la filosofía y la educación de niños y jóvenes.

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Irene de Puig. (2009). Aula de Innovación Educativa. [Versión electrónica].

Revista Aula de Innovación Educativa 180

Filosofar con adolescentes

Irene de Puig

Este artículo presenta reflexiones y argumentos para defender la importancia de la enseñanza del pensamiento filosófico en
la escuela desde edades tempranas, tal y como se está llevando a cabo en algunos países de Europa, impulsados por la
Unesco.

Una de las cosas maravillosas de la filosofía es que gente de todas las edades puede reflexionar sobre sus temas y
discutirlos con provecho. A los adolescentes y jóvenes les fascinan nociones como amistad, lealtad, justicia o libertad, y
saben reconocer que todavía nadie ha dicho la última palabra sobre estos temas.

(Lipman,1992)

Aprender a filosofar

Para Matthew Lipman (1) , los niños y los jóvenes, especialmente los adolescentes, son filósofos innatos porque están
instalados en la pregunta y no dejan de perseguir respuestas que les satisfagan. Y además, los adolescentes tienen la
capacidad de desarrollar un pensamiento razonable, usando y probando las reglas de la lógica.

Lipman, filósofo reconocido y buen observador de la realidad universitaria, vio en la filosofía el nudo gordiano para una
posible reforma educativa a fondo. Al margen del currículo que creó para lograr esta tarea, su mérito principal es haber
puesto en contacto por primera vez y seriamente los conceptos de filosofía y niños o jóvenes. Además, fue el primero que
fundamentó teóricamente esta relación de los campos filosóficos, pero también se adentró en la lógica, la antropología y la
psicología cognitiva. Con una profunda relación con la corriente de pensamiento pragmatista americano (Peirce, Dewey y
otros), se apoya también en las investigaciones del psicólogo ruso Vigotsky.

Ya Aristóteles, en la Metafísica (982b12), nos dice que la filosofía empieza con la admiración. Wittgenstein (1983), en las
Investigaciones filosóficas, afirma: "Un problema filosófico tiene esta forma: "no sé orientarme"".

Los filósofos se preguntan sobre lo que no sabemos todavía, pero también sobre aquello que ya parece que sabemos. Con
los ojos de cada nueva generación la realidad muestra caras distintas, ángulos nuevos, que se deben repensar y no se
pueden dejar enquistados en descripciones antiguas; democracia, lenguaje, belleza, bien y mal son conceptos cocinados y
sazonados permanentemente por la historia del pensamiento.

Constantemente, en ética, en estética y en política vamos creando conceptos, expresiones que nos explican de manera
más matizada y de forma más sensible el mundo donde vivimos, las emociones que tenemos y los deseos que
proyectamos.

La filosofía ayuda a comprender y los niños y jóvenes tienen una necesidad imperiosa de entender, de situarse, de
orientarse para poder actuar. Si no los ayudamos a organizar la información y a tener la mente clara (2) , actuarán por
mímesis, reproduciendo los estereotipos que se imponen y que tan descaradamente una parte de la sociedad potencia para
dejar las cosas en su lugar, sin rotura, con obediencia ciega al sistema. Y sobre todo sin plantearse hacia dónde va este
sistema, si efectivamente comporta bienestar para mí, para los demás y para la humanidad.

El filósofo, pues, pone nombre y articula su experiencia en argumentos consistentes, en cadenas de juicios que deben
resultar coherentes, relevantes y satisfactorios para explicar el mundo, sea natural o social, individual o colectivo,
intelectual o emocional. Esto también lo aprende el niño con el uso del lenguaje y para él cada palabra nueva es una
ventana que le permite ver y mirar de otras maneras, le proporciona seguridad. La posibilidad de compartir su universo con
los demás ayuda al aprendiz a usar aquella herramienta que más allá de la comunicación no verbal le permite decir y
experimentar nuevas situaciones y exteriorizarlas.

Como dice Russell (1975, p. 22):

La filosofía, si no es apta para responder a todas las preguntas que tenemos, es apta para proponer problemas que
aumentan el interés del mundo y ponen de manifiesto la perplejidad y la admiración que se esconden bajo la superficie de
las cosas más comunes de la vida cotidiana.

Una escuela de libertad


Hoy ya nadie discute la relevancia que puede tener el filosofar en las aulas de primaria y en los primeros cursos de
secundaria. Según el informe de la Unesco La filosofía, una escuela de libertad (2007) (3) , se trata de favorecer una
cultura de la paz porque entiende que la filosofía puede ser un muro de contención tanto del oscurantismo como del
extremismo. Y Pierre Sané, director general para las Ciencias Sociales y Humanas de la Unesco, se pregunta: quién mejor
que la escuela puede ofrecer esta educación. A condición, esto sí, de que sea un espacio de pensamiento libre, crítico e
independiente. ¿Quién mejor que el enseñante, educador o formador puede ayudar a aprender a reflexionar, a discutir las
evidencias y a desconfiar de las certezas? Con tal de que sea un guía y no un adoctrinador. Y acaba exhortando a
considerar la enseñanza de la filosofía como algo "necesario e inevitable".

Y ésta es la tarea que proponemos llevar a la escuela: estimular la capacidad de reflexión, ayudar a poner orden en los
pensamientos, a adquirir criterios y valorar las opiniones de los demás. Hace falta que los niños y jóvenes aprendan a
dudar, a "vivir en la incertidumbre", como dice Morin (1999), a plantearse preguntas.

"Si la filosofía es una actitud, una manera de vivir, exigente y rigurosa, es también una enseñanza, una escuela, un saber o
quizás todavía más un conjunto de saberes, todo dentro de un espíritu de descubrimiento y de curiosidad inherente a la
misma filosofía. Si es así, es una escuela de libertad". Éstas son las palabras con las que Moufida Goucha, de la Sección de
Seguridad Humana, Democracia y Filosofía de la Unesco, abre su artículo "La philosophie, une école de la liberté", estudio
que resume el estado de la enseñanza y el aprendizaje de la filosofía en el mundo.

Y nos explica que la enseñanza de la filosofía es una pieza clave en el aprendizaje de la facultad de juzgar, de criticar, de
cuestionar y también de discernir. En el inicio del estudio se usa la expresión "enseñanza de la filosofía y su práctica" y se
habla con vehemencia de enseñar filosofía y aprender a filosofar.

¿Qué es la filosofía y en qué consiste filosofar? No tenemos una respuesta unánime, varían según la época, las corrientes
filosóficas y los propios filósofos, pero hay algunas respuestas pendulares: pensar por sí mismo o vivir sabiamente,
interpretar el mundo o transformarlo, conformarse con el orden del mundo o hacer la revolución, aprender a vivir o
aprender a morir, pensar por conceptos o pensar a través de metáforas, aprender a través de los sentidos o aprender
mediante la razón, etc.

Hasta hace bien pocos años estas consideraciones amplias sobre la filosofía en educación infantil, en primaria y en los
primeros años de secundaria habrían sido impensables, puesto que la filosofía parecía una exclusiva del mundo
universitario o, como mucho, de los últimos niveles de bachillerato. Incluso al mundo académico francés, inglés o alemán le
hubiera resultado extraño, ajeno a las "cuestiones serias" de la filosofía, si no intemperante, fuera de lugar o extravagante,
el llevar la filosofía a los más pequeños.

Aprender a filosofar con niños es una práctica nueva en la historia de la humanidad, apareció hace unos treinta y cinco
años porque confluyeron distintas corrientes de ámbitos diferentes: emergencia de la renovación de la idea de democracia,
el derecho de expresión y la noción de espacio público de discusión, cambios en la noción de niñez que se concreta primero
en la Declaración de los derechos de los niños (1959) y más tarde se profundiza en la Convención (1989), el progresivo
camino de la educación moderna y la entrada en las escuelas de los métodos denominados "activos", las teorías
cognitivistas que nos han enseñado nuevos caminos por el proceso de enseñanza y aprendizaje, etc.

Como dice el documento de 2007, hace falta considerar la filosofía para niños y jóvenes una propuesta éticamente
deseable, políticamente fundamentada en la Convención y en los derechos de los niños y, además, es psicológicamente
posible, como ya se ha demostrado en otros artículos y documentos, ¿a qué esperamos?

Un movimiento emergente / una práctica en expansión

¿En qué se basa el estudio para favorecer y promover distintas formas de filosofar con niños y jóvenes? Fundamentalmente
se atribuye a las prácticas que han podido reseguir un trabajo en profundidad a partir de grandes ejes.

Por primera vez en un trabajo sobre filosofía aparece la franja de edad desde infantil hasta primaria. La filosofía para niños
ya empieza a tener una historia y nace con una voluntad pedagógica, cultural y política, aun cuando en la Unesco no se
habló de esto hasta 1998 en una reunión de expertos. Ni en las encuestas de 1951 ni en las de 1994 había ninguna
referencia a la relación enseñanza de la filosofía y educación infantil o primaria. Ciertamente la obra de Lipman no empieza
a aparecer hasta los años setenta, pero en los ochenta en algunos países ya había hecho mella. Y concretamente en
Cataluña unos enseñantes conocimos el proyecto el año 1985 y el GrupIREF (4)  se formalizó como asociación en 1987.
Han pasado más de veinte años para que la Unesco reconociera su implantación, necesidad y urgencia.

Que los niños no tienen suficientes conocimientos y carecen de ciertos saberes es cierto, pero ¿quién dice que se deba
partir del saber y hacer filosofía de las ciencias? Los niños y jóvenes tienen preocupaciones más directas, más próximas,
más cerca de la piel que son de orden existencial o metafísico, o ético o estético, y de las cuales suelen tener una
experiencia bastante próxima y real: su propia vida.

Hay distintos modelos de aplicación de la reflexión filosófica en las aulas:

• En algunos casos tolerada y más o menos apoyada, como Cataluña y también Francia, Italia, etc.
• En fase de experimentación oficial: en Noruega.
• Institucionalizada en la escuela primaria, por ejemplo: Australia.

En el estudio se muestra lo que Moufida Goucha, jefa de la Sección de Seguridad Humana, Democracia y Filosofía de la
Unesco, llama buenas prácticas en la materia y, por lo tanto, más allá de un estudio cualitativo y cuantitativo hay también
un afán de ejemplificar algunas prácticas que han sido bien valoradas.

Hablar de buenas prácticas, acepta Goucha, es hacer un juicio y atribuir la excelencia a ciertas experiencias. Por esto es
necesario explicar qué se entiende por buenas prácticas: "una buena práctica es una práctica útil y eficaz". ¿En qué sentido
puede ser eficaz una práctica en filosofía?, se pregunta la autora. Eficaz desde la perspectiva de la construcción de la
personalidad del individuo, la lucha contra el sentimiento del fracaso escolar y personal, prevención de la violencia, la
educación de vivir juntos en y por el debate y por una ciudadanía democrática, el dominio de la lengua en la interacción
entre lenguaje y pensamiento, el aprendizaje de una reflexión personal y crítica, el juicio autónomo, etc.

En estos momentos de turbulencias conceptuales, cuando habilidades y competencias se confunden, cuando destrezas y
actitudes se solapan, cuando hemos incorporado el lenguaje tecnocrático, economicista y empresarial al mundo de la
educación (gestión del conocimiento, controles de calidad, etc.), conviene volver a los orígenes, recapacitar y plantearse
con seriedad y profundidad cuáles han sido las disciplinas que han fundamentando el pensamiento, tanto en su vertiente
teórica como práctica. Al final de este recorrido encontraremos la filosofía.

Filosofar con adolescentes y posadolescentes tiene connotaciones distintas de lo que es una práctica en la escuela primaria.
Hay que tener en cuenta algunos aspectos sobre los que nos previene la psicología evolutiva:

• En la adolescencia hay una crisis sobre la identidad y las relaciones entre uno mismo y los demás se reestructuran a
veces de forma problemática. Es decir, el autoconocimiento y la seguridad se tambalean.
• También se tambalean las relaciones con los demás, especialmente los que representan autoridad, padres o
maestros; los amigos, en cambio, son fundamentales.

En este contexto, la reflexión filosófica le permitirá al adolescente tanto salir de sí mismo y compartir su experiencia como
abrir una vía desde la reacción afectiva impulsiva a la construcción de los conceptos. Le ayudará a pasar de una expresión
verbal emotiva y espontánea a la elaboración de un pensamiento más pausado, más argumentado.

Pero también será un entrenamiento para trabajar en colaboración, puesto que el dispositivo democrático que está implícito
en un diálogo filosófico va penetrando en las aulas.

Hemos hablado de:


Educación
Didáctica de la filosofía
Filosofía en la escuela

Bibliografía

Lipman, M. (1992): Filosofía en el aula. Madrid. Ediciones de la Torre

Morin, E. (1999): Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. París. Unesco.

Russell, B. (1975): Los problemas de la filosofía. Barcelona. Labor.

Wittgenstein, L. (1983): Investigacions filosòfiques. Barcelona. Edicions 62.

Dirección de contacto

Irene de Puig
Directora de GrupIREF
grupiref@[Link]

1. M. Lipman es el creador de un currículo de filosofía para la escuela primaria y secundaria que ha dado pie al
movimiento internacional conocido como Philosophy for Children (P4C), que hoy día está implantado, con diversas
modalidades, en más de treinta países.

2. Como decía Montaigne, es mejor una mente bien ordenada que otra muy llena.
3. En inglés: Philosophy, a school of freedom. Teaching Philosophy and Learning to philosophize: Status and prospects
([Link] images/0015/001541/[Link]).

En francés: La philosophie, une école de la liberté. Enseignement de la Philosophie et apprentissage du Philosopher:


Etat des lieu et regards pour l'avenir ([Link]

4. El GrupIREF es una asociación que se ocupa de divulgar el proyecto Filosofía 3/18, en tareas de formación de
formadores y en la creación de nuevos materiales.

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