Interpretación de la Biblia y Hermenéutica
Interpretación de la Biblia y Hermenéutica
Introducción
C.- La Biblia contiene sus propias leyes de interpretación, las que al ser entendidas y
aplicadas correctamente, darán como resultado el significado correcto de cualquier pasaje.
D.- La meta primordial de la interpretación bíblica es descubrir lo que quiso decir el autor
del libro en cuestión
Neh. 8:1-8
F.- El idioma puede ser vehículo para transmitir verdades espirituales y es un medio
confiable de comunicación de las grandes doctrinas y principios del cristianismo que están
expuestos con claridad en las Sagradas Escrituras
Ex. 17:14; 24:4
G.- Los escritores de la Biblia, bajo el poder y dirección del Espíritu Santo, escribieron con
el objeto de hacerse comprender y esperamos naturalmente y con razón, que la Biblia hable
con sencillez y claridad. Jn. 14:26
H.- El Espíritu Santo y la fe salvadora son imprescindibles para que se puedan comprender
e interpretar correctamente las Escrituras. Hchs. 8:34
I.- Todo cristiano tiene el derecho y la responsabilidad ante Dios de leer, investigar,
interpretar, y entender la Biblia por sí mismo lo mejor posible, iluminado y guiado por el
Espíritu Santo.
Jn. 5:39; Mt. 22:29
II.- Concepto de Hermenéutica
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vayan adoptando principios y métodos comunes de procedimiento, la interpretación de la
Biblia alcanzará la dignidad y seguridad de una ciencia establecida; pues si alguna vez el
ministerio divinamente asignado de la reconciliación, ha de realzar el perfeccionamiento de
los santos y la edificación del cuerpo de Cristo, de manera de traer a todos a la obtención de
la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios (Efes. 4: 12-13) ello debe hacerse
por medio de una interpretación correcta y un empleo eficaz de la Palabra de Dios. La
interpretación y aplicación de esa Palabra debe descansar sobre una ciencia sana y
manifiesta de la Hermenéutica.
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III.- Cualidades del Intérprete.
A.- Cualidades Generales
1.- Objetividad
El intérprete, sean cuales sean sus puntos de vista iniciales, ha de acercarse con
actitud muy abierta al texto. Permitiendo que éste los modifique parcial o totalmente, en la
medida en que no se ajusten al verdadero contenido de la Escritura Examinada.
3.- Humildad.
Todo intérprete debe renunciar aun a la más leve pretensión de infalibilidad.
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IV.- Los métodos de Interpretación.
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fueron escritas, de acuerdo con las reglas semánticas y gramaticales comunes en el marco
de al situación del autor y de los lectores de su tiempo. Este método incluye el análisis
lingüístico y el examen del fondo histórico de los textos bíblicos.
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DIVISION DE LOS PRINCIPIOS DE HERMENÉUTICA
I.- La Biblia se interpreta a sí misma; son las Escrituras quienes mejor interpretan a las Escrituras.
II.- Siempre se interpretan las experiencias personales a la luz de las Escrituras y no las Escrituras a
la luz de las experiencias personales.
III.- Los ejemplos bíblicos sólo están imbuidos de autoridad cuando los refuerza un mandato
específico.
IV.- La iglesia no ha de determinar lo que enseña la Biblia, sino que la Biblia determina lo que
enseña la iglesia.
V.- Las promesas de Dios a través de la Biblia son medios para la revelación de la voluntad de Dios
a los hombres y están disposición del Espíritu Santo para los creyentes de todos los tiempos.
VI.- Las Escrituras sólo tienen un significado y han de ser tomadas en su sentido literal y común, a
menos que el contexto demande otra cosa.
VII.- Se interpretan las palabras de acuerdo con su significado usual y ordinario en los tiempos del
autor y con el sentido que tenía en mente el autor cuando las escribió.
VIII.- Se interpreta cada palabra en relación con el sentido que indica el conjunto de la frase de la
que forma parte y en relación con los pasajes paralelos.
IX.- Se interpreta el pasaje de acuerdo con su contexto, a saber, la conexión o el enlace de los
versículos que preceden y siguen al texto que se estudia o aquella parte con que esta relacionado el
texto y que tiene una correlación que afecta el significado del texto.
X.- Cuando una palabra o expresión es usada en un sentido diferente del que le corresponde y, por
consiguiente, no tiene relación con la realidad de lo que se describe, se acepta como lenguaje
figurado; a saber, una cosa se dice bajo la forma o figura de otra cosa.
XI.- Se interpretan las palabras de los profetas en su sentido usual, literal e histórico, a menos que el
contexto u otra referencia posterior en las escrituras o el modo en que se cumplieron indiquen
claramente que tienen un sentido simbólico o adicional. Es posible que su cumplimiento se
verifique por etapas, siendo cada una de ellas fianza de las venideras.
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PRINCIPIOS HISTÓRICOS DE INTERPRETACIÓN.
Son los que se ocupan del trasfondo histórico en el cual se escribieron los libros
de la Biblia; abarcan las diversas situaciones políticas, económicas, religiosas y
culturales.
XII.- Ya que las escrituras vieron la luz en contextos históricos concretos, solo podrán entenderse
plenamente a la luz de la historia bíblica.
XIII.- Aunque la revelación que Dios hace de si mismo en las Escrituras es progresiva, tanto el A.
T. como el N. T. son partes esenciales de esta revelación y conforman una unidad orgánica, un
mismo libro, y no dos libros separados.
XIV.- Los hechos o sucesos históricos se convierten en símbolos de verdades espirituales solamente
si las propias escrituras así lo especifican.
XVI.- No se puede considerar bíblica una doctrina a menos que resuma e incluya todo lo que las
Escrituras tienen que decir sobre el particular.
XVII.- Cuando las doctrinas presentadas en la Biblia parecen contradecirse, se aceptan ambas como
bíblicas, confiando en que han de resolverse finalmente en una unidad superior.
XVIII.- Se puede considerar que es bíblica una enseñanza que se deriva solamente por
implicaciones cuando otros pasajes comparados o relacionados lo apoyan.
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PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN
Ejemplos:
1.- ,La Enseñanza sobre la virginidad de María en Mt. 1:23
a).- Enseñanza de la iglesia Católica:
Pasajes paralelos:
Lc. 1:26-34:
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II.- SIEMPRE SE INTERPRETAN LAS EXPERIENCIAS PERSONALES A LA
LUZ DE LAS ESCRITURAS Y NO LAS ESCRITURAS A LA LUZ DE LAS
EXPERIENCIAS PERSONALES.
Algunas personas pretenden justificar sus prácticas a la luz de sus experiencias personales y así
tuercen las Escrituras.
NOTA. La validez o eficacia de la orinoterapia, es un asunto aparte. Lo que se esta demostrando aquí es que
la Biblia no la enseña como un medio terapéutico. La aprobación como recurso terapéutico corresponde a la
ciencia, que por cierto, a la fecha, no esta avalada científicamente.
2.- El don de lenguas como la habilidad de hablar “lengua angelical”. 1 Cor. 13:1; 14:4
Algunos grupos carismáticos enseñan que el don de lenguas consiste en hablar “una lengua
angelical” por eso nadie entiende su significado, sólo Dios.
Enseñanza Bíblica
Contexto Inmediato
Pasajes paralelos:
Referencias Bíblicas
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III.- LOS EJEMPLOS BÍBLICOS SÓLO ESTÁN IMBUIDOS DE AUTORIDAD
CUANDO LOS REFUERZA UN MANDATO ESPECÍFICO.
Dios da mandamientos específicos acerca de lo que él quiere, además de dar su ejemplo.
Cuando no hay mandamientos al respecto, hay principios generales que nos pueden ayudar a conocer
la voluntad de Dios. Tenemos la obligación de seguir ejemplos bíblicos si el ejemplo ilustra un mandato,
pero no debemos seguir ejemplos bíblicos si no tiene el refuerzo de un mandato o un principio.
Referencias Bíblicas.
Deut. 6:16, se da el mandamiento de no tentar a Dios exigiendo evidencias de su cuidado y
fidelidad. (Ex. 17:17)
2.- Jefté.
3.- La Poligamia.
Todos los Patriarcas y reyes practicaron la poligamia. Y en el N. T. Sólo a los obispos se les
manda tener una sola mujer (1 Tim. 3:2). ¿Podemos tener más de una mujer?
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IV.- LA IGLESIA NO HA DE DETERMINAR LO QUE ENSEÑA LA BIBLIA,
SINO QUE LA BIBLIA DETERMINA LO QUE ENSEÑA LA IGLESIA.
Las interpretaciones de cualquier denominación o iglesia local sólo tienen autoridad cuando
armonicen con las enseñanzas de la Biblia en su totalidad. Las interpretaciones de la iglesia han de ser
estudiadas y evaluadas cuidadosamente a la luz de lo que enseña la Biblia.
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V.- LAS PROMESAS DE DIOS A TRAVÉS DE LA BIBLIA SON MEDIOS PARA
LA REVELACIÓN DE LA VOLUNTAD DE DIOS A LOS HOMBRES Y ESTÁN
DISPOSICIÓN DEL ESPÍRITU SANTO PARA LOS CREYENTES DE TODOS
LOS TIEMPOS.
El Señor requiere de todos nosotros que actuemos con fe. Nos da las promesas como herramientas
valiosas para ayudarnos a responder apropiadamente a sus directivas. Es esencial interpretar correctamente la
promesa antes de hacerla nuestra.
Dios nos ha dado sus promesas para ayudarnos a llevar a cabo su voluntad de vivir una vida de
santidad. 2 Pe. 1:3, 4; 1 Tes. 4:3ª
Una promesa de Dios constituye su compromiso de hacer algo y requiere de nuestra parte una
respuesta de fe expresada en obediencia. Las promesas de Dios echan el cimiento para la expresión de fe y
esta fe es siempre activa, nunca pasiva.
Hay dos clases de promesas:
A.- Promesas Generales.
Las promesas que el Espíritu Santo les da a todo creyente cuando fueron manuscritos por el autor
bíblico. Éstas no estaban restringidas a una persona en particular o a un periodo específico en la historia, más
bien son generales. Vale decir que, dirigidas a toda la gente en todas las generaciones.
1 Jn. 1:9
El contexto no limita esta promesa a los cristianos del primer siglo.
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VI.- LAS ESCRITURAS SÓLO TIENEN UN SIGNIFICADO Y HAN DE SER
TOMADAS EN SU SENTIDO LITERAL Y COMÚN, A MENOS QUE EL
CONTEXTO DEMANDE OTRA COSA.
Ninguna afirmación de las Escrituras tiene más de un solo sentido en una misma conexión. Ninguna
palabra o frase puede significar más de una sola cosa en la forma que se utiliza en el pasaje, es decir, cada
palabra solamente puede tener un significado fijo en conexión con el pasaje que ocurre.
Ejem. Salmo 8:6-8
El sentido usual y ordinario, es decir, el sentido cierto y más evidente no equivale siempre al sentido
literal.
Ejem. Gen. 6:12
“carne”
“camino”
La misma palabra o expresión sinónima puede cambiar de sentido si se usa más de una vez
dentro de la oración.
a).- Jn. 4:24
“Espíritu”
“espíritu”
Rom. 2:28
Cuando un pasaje o palabra parezca tener más de un sentido, escoja el más claro, es decir, el sentido
más obvio (en la narración) es, generalmente, el correcto.
Jn. 6:1-15
Barclay dice:
Puede ser un milagro
Puede ser que se trataba de una comida sacramental
Puede ser que la gente llevaba alimento y al ver que el Sr. daba lo que tenía dejaron su egoísmo
y compartieron lo que ellos tenían.
Conclusión:
Ninguna declaración debe construirse como si presentara más de un significado. Los escritores del
N. T. Dijeron lo que querían decir y sólo lo que querían decir. Ellos no procuraban comunicar una
multiplicidad de sentidos por una sola expresión.
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Debemos interpretar una expresión como teniendo un solo significado. No hay justificación normal
para hacer que las palabras de las Escritura signifiquen para nosotros algo que no significaban en su contexto
histórico.
Sin embargo, hay ciertos textos bíblicos a los que puede atribuirse más de un significado valido, es
decir, además del significado que hubo en la propia mente del autor bíblico, existe otro sentido distinto, más
profundo que estaba en la mente de Dios y que sin contradecir el primero lo trasciende. Esta teoría del
significado múltiple se conoce como “Sensus Plenior”
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VII.- SE INTERPRETAN LAS PALABRAS DE ACUERDO CON SU
SIGNIFICADO USUAL Y ORDINARIO EN LOS TIEMPOS DEL AUTOR Y CON
EL SENTIDO QUE TENÍA EN MENTE EL AUTOR CUANDO LAS ESCRIBIO.
Heb. 5:14
1 Cor. 2:6
1 Cor. 14:20
Ef. 4:13
Una palabra puede tener una variedad de significados en una misma época, e incluso en los
escritos de un mismo autor.
Jn. 3:16
1 Jn. 2:15
2 Sam. 7
Rom. 7:22, 23
Ef. 2:1
Jn. 7:37-39
Hay ocasiones en que el escritor bíblico le da su propio sentido a una palabra en particular.
Jn 2:18-19 y 21
Jn. 17:3
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CONCLUSIÓN
Al estudiar una palabra en particular, debemos determinar tres aspectos:
Rom. 5:19
Rom. 7:14
“Vendido”
Rom. 7:24
“cuerpo de muerte”
Tinieblas
Rom. 12:8
“Con liberalidad” (aJplothv")
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VIII.- SE INTERPRETA CADA PALABRA EN RELACIÓN CON EL SENTIDO
QUE INDICA EL CONJUNTO DE LA FRASE DE LA QUE FORMA PARTE Y EN
RELACIÓN CON LOS PASAJES PARALELOS.
Lc. 13:32
“zorra”.-
Fil. 3:2
“perros”
Hchs. 20:31
Ef. 2:8
1.- Buscarlos primero en el mismo libro, si los hay, o en los escritos del mismo autor. Si Por ejemplo, nos
ocupamos de un texto: de Pablo sobre la fe, recurriremos a los paralelos que pueden hallarse en sus cartas
antes de pasar a otros en las epístolas a los hebreos o en la de Santiago, donde el enfoque conceptual puede
ser diferente.
2.- Dar prioridad a los que aparezcan en los libros y secciones que tratan de iguales temas o de
cuestiones afines. Así tendrán preferencia los paralelos de los evangelios cuando se trate de un texto de
cualquiera de ellos; los de Romanos cuando se estudien textos de Gálatas; los de Efesios cuando se interpreta
un pasaje de Colosenses,, y los de 2 Pedro o algunos capítulos de las cartas pastorales en el caso de una
porción de la epístola de Judas.
3.- De modo parecido se establecerá un grado de relación en cuanto a los paralelos que se hallen en
libros o pasajes de un mismo género literario. Para un texto narrativo, normalmente serán preferibles
paralelos de otras narraciones; para una porción poética, los que se hallen en los salmos; para una de carácter
profético o escatológico, los correspondientes libros de este tipo; para porciones doctrinales, los de las
grandes exposiciones de ese carácter contenidas tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.
NOTA: Sin embargo, el orden apuntado no ha de ser absoluto, ni mucho menos exclusivo. Podrán
encontrarse paralelos correctos en textos de los más diversos géneros.
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IX.- SE INTERPRETA EL PASAJE DE ACUERDO CON SU CONTEXTO, A
SABER, LA CONEXIÓN O EL ENLACE DE LOS VERSICULOS QUE PRECEDEN
Y SIGUEN AL TEXTO QUE SE ESTUDIA O AQUELLA PARTE CON QUE ESTA
RELACIONADO EL TEXTO Y QUE TIENE UNA CORRELACION QUE AFECTA
EL SIGNIFICADO DEL TEXTO.
Cada uno de los autores, tuvo su razón particular al escribir sus libros. AL desarrollar su tema
hay enlaces lógicos de una sección a otra. Debemos empeñarnos en descubrir el propósito general del libro a
fin de establecer el significado de ciertas palabras o pasajes en el libro.
A veces se halla aclarada una palabra obscura en el contexto por el empleo de una palabra que tiene
casi el mismo significado o bien por una palabra opuesta y contraria a la obscura.
NOTA: Nunca es licito extraer una frase u oración para representar alguna verdad como afirmación por su
autor, sin tomar en consideración el contexto original.
Mt. 26:26
Mt. 26:32
Rom. 3:28
Santiago 2:24
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X.- CUANDO UNA PALABRA O EXPRESIÓN ES USADA EN UN SENTIDO
DIFERENTE DEL QUE LE CORRESPONDE Y, POR CONSIGUIENTE, NO
TIENE RELACIÓN CON LA REALIDAD DE LO QUE SE DESCRIBE, SE
ACEPTA COMO LENGUAJE FIGURADO; A SABER, UNA COSA SE DICE BAJO
LA FORMA O FIGURA DE OTRA COSA.
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1.- MÉTAFORA
La forma literaria que indica alguna semejanza entre dos cosas diferentes, declarando que la una es
la otra (caracterizándose la una cosa con lo que es propio de la otra) o empleando palabras propias sólo a una
de ellas.
Salmo 18:2
2.- SÍMIL
La forma literaria en que una cosa, acción o relación se representa como semejante a otra cosa no
similar; la semejanza es expresamente propuesta (empleando las palabras “como”, “así”, “semejante” o
“que”)
Sant. 1:6
3.- ALEGORÍA
La forma literaria que usa el discurso en el cual el asunto principal esta representado por algún
otro asunto (figura de algo más inferior y terrenal) con el cual tiene semejanza. La alegoría usualmente
contiene dentro de sí misma su interpretación.
Se considera una metáfora extendida.
Jn. 15:1-8
4.- PARÁBOLA
La forma literaria que narra cosas terrenales o acontecimientos posibles que son fieles a la
experiencia humana con el fin de declarar, comunicar o ilustrar una semejanza espiritual principal.
Sus imágenes siempre incorporan una narración que responde con verdad a los hechos y experiencias
de la vida humana. Sus imágenes no traspasan jamás los límites de lo posible, es decir, lo que pueden ser
hechos reales.
La estructura de la Parábola:
1) El trasfondo. La ocasión particular de la parábola
2) La historia en sí. La narración
3) La verdad central. La lección espiritual de la parábola.
En la parábola hay una sola verdad central y solamente una. Puede haber muchas aplicaciones y otras
verdades pero todas se enfocan a la verdad central.
No se debe procurar hacer que cada parte de la parábola signifique algo, porque hay muchos detalles
que son incluidos solamente porque son necesarios par la narración humana y sirven como adornos pero no
deben entenderse como vehículos de enseñanza espiritual.
Mr. 4:30-32
Nota. Hay que ser muy precavidos al usar la parábola para establecer una doctrina, Generalmente se
usa para ilustrar una doctrina bíblica.
Mt. 13:1-9; 18-23
5.- FÁBULA
La forma literaria que relata algo que sucede en el mundo irracional (fantasía) y atribuye a los
actores (que son objetos o animales) ciertas características y capacidades de seres humanos, con el fin de
enseñar una lección de carácter puramente moral, de más o menos seriedad.
Jueces 9:7-20
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1.- SINÉCDOQUE
La forma literaria que usa una palabra más inclusiva (o viceversa) en cuanto a una relación física
(no mental), como una parte por el todo, o el todo por una parte; el singular por el plural o el plural por el
singular; el individuo por la clase o la clase por el individuo.
Salmo 16:9
Lc. 2:1
Rom. 1:16
2.- METONIMIA.
La forma literaria que usa una palabra en lugar de otra, que la primera sugiere, tal como la causa
por el efecto, y el símbolo o la seña por la realidad. La metonimia se funda en una relación (más bien
mental que física) de dos cosas, más que en semejanza.
1 Jn. 1:7
Lc. 16:29
Prov. 25:15
Lc. 24:27
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1.- TIPO
La forma literaria que utiliza una figura en el A. T., que el texto bíblico afirma que fue preparada por
Dios para prefigurar (no simplemente para ilustrar o simbolizar) una realidad espiritual correspondiente futura
de Cristo o de su Reino. La realidad misma (el cumplimiento) es el antitipo y se encuentra en el N. T.
Estas figuras pueden ser personas importantes de la historia de Israel, oficios señalados por la ley de
Moisés, objetos materiales, lugares significativos, acontecimientos en la historia, instituciones del sistema
religioso.
Tipo Antitipo
2.- SIMBOLO
La forma literaria que emplea algo real y visible (como objetos, sustancias, ritos, acontecimientos,
nombres, animales, dimensiones, números, colores) para representar algo invisible (como idea, cualidad, o
realidad espiritual) a causa de alguna relación o asociación que existe entre los dos. Su significación depende
de la intención de su autor al emplearlo.
Ap. 5:5
1 Pe. 5:8
Daniel 7:4
2 Cr. 18:26
Ef. 5:2-6
Jn. 7:38
Ap. 22:1
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1.- ANTROPOMORFISMO
La forma literaria en la cual se asignan a Dios miembros corporales y actividades físicas de los
seres humanos.
Ex. 33:23
Los antropomorfismos hablan del carácter de Dios, cada uno refleja sus atributos.
2.-ANTROPOPATISMO
La forma literaria en la cual se atribuyen a Dios emociones, pasiones y deseos humanos.
Núm. 23:19
4.- APOSTROFE
La forma literaria que dirige algunas palabras a una persona ausente, muerta o imaginaria o a
alguna cosa inanimada o abstracta, como si tuviera oídos y vida.
2 Sam. 18:33; 19:4
E.-HEBRAISMOS
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La forma literaria de ciertas expresiones y giros peculiares del idioma hebreo cuyo sentido se
entiende de manera totalmente distinta a su sentido literal.
Prov. 8:10
Lc. 14:12
Lc. 14:26
Mr. 9:37b
Jn. 5:30
Gen. 1:5
Mt. 12:40
1 Re. 12:5, 12
Gen. 42:17-18
Mr. 8:31; Lc. 24:46
Hchs. 10:40
Mt. 27:62
b) Eternidad
Para expresar el concepto de tiempo en su sentido de duración indefinida, los hebreos usaban los
términos “eternidad”, “eterno”, “para siempre”, “perpetuo” (y otros vocablos sinónimos) en tres
sentidos:
Literalmente
Sal. 9:7 Sal. 45:6 Ex. 3:15 Deut. 33:27
Limitadamente,
Is. 60:19-20
Ex. 12:14, 1 Cor. 5:7
25
La poesía hebrea carece de rima, pero se caracteriza por el ritmo de sonido y de pensamiento,
este último es comúnmente conocido como el paralelismo hebreo.
El Paralelismo consiste en equilibrar un pensamiento o frase con otro pensamiento correspondiente
o frase que contiene aproximadamente el mismo número de palabras, o al menos una correspondencia de
ideas. Así que el paralelismo consiste en dos frases paralelas que se corresponden en forma y contenido
expresan do el mensaje en dos tiempos sucesivos.
Tipos de Paralelismo:
1. Paralelismo Sinónimo. Consiste en que la segunda frase expresa la misma idea que la primera, pero
con distintas palabras.
«Señor, ¿quién puede residir en tu santuario?,
¿quién puede habitar en tu santo monte?»
Salmo 15.1:1
• Mandato y motivación:
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y él los libró de la aflicción».
(Sal 107.6, 13, 19, 28)
• Enunciado y explicación:
Comparación:
«Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos,
es el perezoso para aquel que lo envía».
(Pr 10.26)
«Nubes y viento y nada de lluvia,
es quien presume de dar y nunca da nada».
(Pr 25.14)
«Como ciudad sin muralla y expuesta al peligro,
así es quien no sabe dominar sus impulsos».
(Pr 25.28)
Tipos Especiales de Paralelismo Sintético.
27
Figura literaria en la cual se describe a una persona como “hijo” (hija) de algo o alguien para indicar
un determinado tipo de relación, dicha relación no es literal:
Física.
Moral
Espiritual
Jn. 1:41, 42
Mt. 4:21
Hechos 3:25
Ef. 5:8
Mr.3:17
Hechos 4:36
1 Sam. 24:16
1 Sam. 25:8
Jer. 31:9
Lam. 4:2
Zac. 9:7
Lam. 2:13
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1.- IRONÍA
La forma literaria que expresa una idea mediante el uso de un sentido contrario, con el fin de señalar
lo absurdo de tal cosa, cuando menos en la opinión del que habla. (se expresa lo contrario a lo que se quiere
decir, pero siempre de tal modo que se hace resaltar el sentido verdadero) a veces la ironía llega al sarcasmo..
2.- HIPÉRBOLE
La forma literaria que expresa una verdad fundamental mediante la exageración evidente del caso
(más allá de la realidad) con el único fin de dar énfasis a la verdad fundamental que se quiere expresar (y no
con el propósito de mentir o engañar.
Núm. 13:32 y 33
Deut. 1:28
Jn. 21:25
Mt. 7:3
Sal. 6:6
Sal. 114:136
Lev. 26:36
Mt. 5:29, 30
Hchs. 27:34
3.- EUFEMISMO
La forma literaria que expresa con suavidad o decoro una idea que bien podría ofender a los lectores
u oyentes; es un modo de sugerir con disimulo y discreción un tema escabroso cuya expresión franca y literal
resultaría demasiado dura o malsonante sustituyendo una palabra fuerte por otra menos ofensiva o expresando
de un modo figurado lo que se trata de decir.
Deut. 23:13
1 Re. 18:27
Gen. 49:4
Gen. 4:1
Gen. 19:5
Gen. 39:7
Gen. 15:15
Gen. 15:5
2 Sam. 18:32
2 Re. 22:20
Hchs. 2:39
Mt. 8:11
4.- PARADOJA
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La forma literaria que expresa algunas verdades aparentemente contradictorias en una sola oración, o
muy cerca la una a la otra.
Mt. 5:3-12
Jn. 4:13, 14
Jn. 6:35, 51, 53, 56
5.- ADIVINANZA
La forma literaria (usualmente en forma poética) que presenta algo para entretenerse en acertarlo con
el explícito fin de que el oyente o lector lo resuelva y raras veces encierra una lección espiritual.
6.- ENIGMA
La forma literaria en que un dicho en lenguaje oscuro y difícil es presentado con el fin de encubrir la
verdad propuesta con frecuencia contiene verdades espirituales y nunca se propone con el fin de entretener a
los oyentes.
Mt. 15:26
Lc. 4:23
Mr. 6:4
Mt. 13:57
Mt. 13:58
Ez. 16:44
Is. 37:3c
1 Sam. 10:11b, 12b
1 Sam. 24:13
2 Pe. 2:22
8.- LÍTOTE
La forma literaria que consiste en afirmar una cosa por la negación de lo opuesto (no expresando
directamente lo que se piensa, sino negando lo contrario de aquello que se quiere afirmar)
Sal. 51:17
1 Sam. 26:8
Hchs. 15:2
9.- ANTITESIS
30
La forma literaria que consiste en contraponer una frase o una palabra a otra de contario significado.
Deut. 30:15
Deut. 30:19
Rom. 5:3-4
2 Pe. 1:5-7
Rom. 8:29-39
11.- INTERROGACIÓN.
La forma literaria que consiste en interpelar, no para manifestar duda o pedir respuesta, sino para
expresar indirectamente la afirmación, o dar más vigor o eficacia a lo que se dice. A veces se da la respuesta y
otras veces es tan obvia qe no es necesaria una declaración explícita.
Gen. 18:25
Heb. 1:14
Lc. 22:48
Rom. 8:31-35
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1.- ELIPSIS
La elipsis consiste en la omisión, en el texto, de una palabra (o palabras) que completa una sentencia,
pero que no es indispensable para comprender su significado.
En tales casos es necesario que el lector supla algunas palabras, aumentando o cambiando la forma
gramatical de la frase para hacerla rezar correctamente según las reglas de al gramática.
Existe este modismo, también, cuando el escritor cambia un tema repentinamente sin indicar la
conexión.
Hchs. 18:6
Rom. 8:3
1 Tim. 4:3
1 Cor. 3:2
1 Cor. 12:1
1 Cor. 14:4
1 Cor. 14:5
1 Cor. 14:6
1 Cor. 14:13
1 Cor. 14:14
1 Cor. 14:18
1 Cor. 14:19
2.- BARAQUILOGIA
La forma literaria que consiste en la omisión o no repetición de una palabra cuando tal repetición
seria necesaria para completar la construcción gramatical (en esta figura la omisión no es tan notoria como en
la elipsis).
Rom. 11:18
I Jn. 5:9
3.- ZEUGMA
La forma literaria que consiste en dos sustantivos a los cuales se aplica un solo verbo aunque
solamente uno de ellos se adapte al verbo.
1 Cor. 3:2
Lc. . 1:64
4.- EPIZEUXIS
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La forma literaria que consiste en reforzar la expresión por la simple repetición de una palabra.
Gen. 22:11
2 Sam. 16:7
Is. 40:1
5.- PLEONASMO
La forma literaria que emplea la redundancia (los vocablos innecesarios, palabras superfluas) con el
objeto de dar mayor vigor al lenguaje.
2 Sam. 7:22
Deut. 3:27
Gén. 40:23
Hchs. 2:30
6.- MEIOSIS
La forma literaria que consiste en decir menos que lo que se quiere comunicar.
Hchs. 1:5
1 Tes. 2:15
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XI.- SE INTERPRETAN LAS PALABRAS DE LOS PROFETAS EN SU SENTIDO
USUAL, LITERAL E HISTORICO, A MENOS QUE EL CONTEXTO U OTRA
REFERENCIA POSTERIOR EN LAS ESCRITURAS O EL MODO EN QUE SE
CUMPLIERON INDIQUEN CLARAMENTE QUE TIENHEN UN SENTIDO
SIMBÓLICO O ADICIONAL. ES POSIBLE QUE SU CUMPLIMIENTO SE
VERIFIQUE POR ETAPAS, SIENDO CADA UNA DE ELLAS FIANZA DE LAS
VENIDERAS.
PROFETA es un mensajero de Dios que declara el mensaje, que ha recibido de Él, a los hombres de su
tiempo.
Elementos de la profecía:
a).- La proclamación. Tiene que ver con el pasado y el presente.
b).- La predicción. Es una advertencia que tiene que ver con el futuro.
Clases de Predicciones
a).- Directas: Profecías que se refieren a eventos que se cumplen en el N. T.
Mi. 5:2 Mt. 2:5, 6
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XII.- YA QUE LAS ESCRITURAS VIERON LA LUZ EN CONTEXTOS
HISTORICOS CONCRETOS, SOLO PODRAN ENTENDERSE PLENAMENTE A
LA LUZ DE LA HISTORIA BIBLICA.
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XV.- SE DEBE COMPRENDER LA BIBLIA GRAMATICALMENTE
(SINTÁCTICAMENTE) ANTES DE PODER COMPRENDERLA
TEOLÓGICAMENTE; ES DECIR, SE DEBEN ENTENDER PRIMERO LO QUE
DICE UN PASAJE ANTES DE LLEGAR A COMPRENDER LO QUE SIGNIFICA
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Apéndice
Pasos para la interpretación de un texto bíblico
1.- Investigue los datos introductorios del libro donde se encuentre el texto bíblico. (no tiene que escribirlos
pero si conocerlos):
Autor,
fecha,
circunstancias,
propósito
2.- Lea con cuidado el texto bíblico, de ser posible en varias versiones. Trate de descubrir la línea del
pensamiento que el autor esta siguiendo, aún y cuando no entienda algunas palabras o expresiones:
3.- Escriba el “argumento” del autor en breves palabras (¿cuál es la idea principal?, ¿Cuáles son las ideas
secundarias), de ser posible haga un breve bosquejo.
3.- Identifique las palabras y/o expresiones importantes (no importa si cree conocer el significado o no).
4.- Investigue el significado de las palabras y expresiones.
5.- Escriba sus conclusiones. Redacte un texto explicativo donde vierta el resultado de sus investigaciones.
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CURSO DE HERMENÉUTICA
-
REQUISITOS DEL INTÉRPRETE
Un intérprete confiable de la Biblia debe llenar ciertos requisitos:
• Necesita tener vida espiritual . Está tratando con un libro espiritual, que tiene un origen divino, y si el
intérprete no está en el mismo plano, está trabajando fuera de contexto. 1 Co 2:11-16 nos aclara que las cosas
de Dios solamente se pueden discernir cuando uno está espiritualmente identificado con ellas. Alguien que no
es un cristiano difícilmente entenderá la Biblia.
• Debe tener una vida de oración . Para poder comprender claramente lo que Dios está diciendo debe
prepararse en oración antes de adentrarse en el material. Además, debe tener una relación personal con Dios y
una comunicación abierta y constante con Él como parte rutinaria de su vida.
• Necesita tener humildad . Donde hay soberbia no puede obrar el Espíritu Santo, Quien es nuestro maestro.
Sin Él, lo más probable es que la interpretación será torcida.
• Debe tener responsabilidad objetiva . Debe guardarse las opiniones personales y remitirse a transmitir no lo
que él piensa, sino lo que ES.
• Debe aplicar las reglas de interpretación . No debe pasar por alto las normas y principios. Suelen darse dos
extremos: uno, que el intérprete espiritualice todo porque él se considera espiritual—esto impide un estudio
profundo; dos, que sea fariseo, es decir, que se apegue sólo a la letra fría. El intérprete debe mantener un
equilibrio entre lo espiritual y lo intelectual.
• Debe ser amante de la verdad . La Palabra de Dios contiene cosas que pueden resultar difíciles de abrazar en
la vida propia, pero uno debe apegarse a la verdad contenida en las Escrituras aunque ésta duela. Es requisito
indispensable ser fiel a lo que Dios realmente está diciendo y no alterarlo para los propios fines.
• Debe ser paciente en el estudio . Escudriñar las Escrituras lleva tiempo, y debe ser un proceso propio y
llevado a cabo de forma directa, acudiendo a la Biblia misma, pues no es bueno estarse alimentando de algo
que otro ya digirió. Las ayudas (diccionarios, manuales, comentarios, etc.) son buenas para ampliar, pero no
como fuente primaria del contenido. Se requiere de preparación, pues de otra manera no se podrá expandir
más allá de lo que dice algún manual. Debe haber una actitud de paciencia y una disposición para adentrarse
en el material bíblico. Con la guía del Espíritu Santo y orando, uno puede pasar hora tras hora en el estudio
concienzudo de la Palabra de Dios.
• Debe tener una actitud de compromiso . Debe proceder con la disposición de ser afectado por la Palabra, que
es un libro vivo que repercute sobre la vida interna y externa. Debe permitir e incluso procurar que lo que
estudie sea relevante primero que nada para él mismo.
• Debe tener un espíritu de mediador . Es un puente entre el escritor original y los destinatarios actuales que
van a recibir el mensaje. En cierto sentido, es como un profeta, que está en la presencia de Dios en estudio y
lleva al pueblo aquello que Dios ha hablado.
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La Biblia es la revelación del Altísimo, es el favor inmerecido de Dios hacia el hombre, es el Pacto sellado
con la sangre de nuestro Señor Jesucristo; por lo cual, demanda reverencia, respeto y humildad. Una persona
que desee estudiar los Escritos Sagrados haciendo uso de la jactancia, la soberbia y la irreverencia jamás
obtendrá un ápice de bendición sino que será la misma roca que le hará caer (1 P. 2:8). Si hay algo que Dios
ve en alta estima es aquel hombre que se acerca a su Palabra reconociendo su señorío y majestad (Is. 66:2). La
Palabra de Dios es más que suficientemente digna de ser recibida por todos (1 Ti. 4:9).
II. Disposición a ser instruido.
Si nosotros nos portamos reacios ante la Palabra de Dios, jamás podremos entenderlas, dado que estas se han
de discernir espiritualmente (1 Co. 2:13-14) a partir de un corazón manso (Stgo. 1:21). A cada paso, la Biblia
es un cúmulo de enseñanzas de principio a fin (Ro. 15:4) es por ello que este punto se destaca.
III. Aptitud para enseñar a otros.
El intérprete de las Escrituras debe ser apto para enseñar a otros (1 Ti. 3:12; 2 Ti. 2:24). No sólo debe ser
capaz de entender las Escrituras sino también de instruir a otros, en forma vívida y clara, lo que él entiende.
Sin esta aptitud, todas sus otras dotes y cualidades de poco o nada le servirán. Por consiguiente, el intérprete
debe cultivar un estilo claro y sencillo, esforzándose en el estudio necesario para extraer la verdad y la fuerza
de los oráculos inspirados de manera que los demás los entiendan fácilmente.
IV. Amante de la verdad.
De imperiosa necesidad, para el estudio de la Palabra, es un corazón deseoso de conocer la verdad y que se
deleite en ella (1 Co. 13:6; Ef. 4:15), porque en esta Verdad toda obra del corazón sale a la luz. Y téngase
presente que el hombre no posee por naturaleza un corazón que anhele la santidad, sino al contrario, el ser
humano tiene un corazón que huye de la verdad espiritual y abraza con preferencia el error y el vivir en
tinieblas (Jer. 17:9; Jn. 3:19-21).
V. Paciente en el estudio.
Además de ser uno de los frutos del vivir en el Espíritu, el exégeta debe ser una persona paciente y perspicaz
durante el estudio de la Palabra, ya que así como encontramos porciones que se pueden discernir con el
sentido común, así también Dios ha determinado que algunos temas no estén visibles para el lector promedio,
sino que se requiere trabajar arduamente para poder encontrar esos tesoros escondidos (Ro. 11:33; Ef. 3:16-
19).
INTRODUCCIÓN
En primer lugar, el intérprete de las Escrituras, y en realidad, de cualquier libro que sea,
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-debe poseer un, a mente sana y bien equilibrada; ésta es condición indispensable, pues la
dificultad de comprensión, el raciocinio defectuoso y la extravagancia de la imaginación, son
cosas que pervierten el raciocinio y conducen a ideas vanas y necias. Todos esos defectos, -y aun
cualquiera de ellos,- inutiliza al que los sufre para ser intérprete de la Palabra de Dios. Un
requisito especial del intérprete es la rapidez de percepción. Debe gozar del poder de asir el
pensamiento de su autor y notar, de una mirada, toda su fuerza y significado. A esa rapidez de
percepción debe ir unida una amplitud de vistas y claridad de entendimiento prontos a coger no
sólo el intento de las palabras y frases sino también el designio del argumento. Por ejemplo: al
tratar de explicar la Epístola a los Gálatas, una percepción rápida notara el tono apologético de
los dos primeros capítulos, la vehemente audacia de Pablo al afirmar la autoridad divina de su
apostolado y las importantes consecuencias de sus pretensiones. Notará, también, con cuánta
fuerza los incidentes personales a que se hace referencia en la vida y ministerio de Pablo entran
en su argumento. Se apreciará vivamente la apasionada apelación a los "¡gálatas necios!", al
principio del capítulo tercero y la transición natural, desde ese punto a la doctrina de la
Justificación. La variedad de argumento y de ilustración en los capítulos tercero y cuarto, y la
aplicación exhortatoria y los consejos prácticos de los dos últimos capítulos también saltarán a la
vista; y entonces, la unidad, el intento, y la derechura de toda la epístola estarán retratados ante el
ojo de la mente como un todo perfecto, el que se irá apreciando más y más, a medida que se
añada atención y estudio a los detalles y minucias.
El intérprete debe ser capaz de percibir rápidamente lo que un pasaje no enseña, así
como de abarcar su verdadera tendencia.
Un intelecto vigoroso no estará desprovisto de poder imaginativo. En las descripciones
narrativas se deja lugar para mucho que no se dice, y abundan hermosos pasajes en las Escrituras
que no pueden ser debidamente apreciados por personas carentes de poder imaginativo. El intérprete
fiel frecuentemente debe transportarse al pasado y pintar para su propia alma las escenas de
los tiempos antiguos. Debe poseer una intuición de la naturaleza y de la vida humana que le
permita clocarse en lugar de los escritores bíblicos y ver y sentir como ellos. Pero, a veces, ha
acontecido que los hombres dotados de mucha imaginación han sido expositores poco seguros.
Una fantasía exuberante se halla expuesta a errar en el juicio, introduciendo conjeturas y
fantasías en lugar de exégesis válida. La imaginación corregida y bien disciplinada se asocia al
poder de la concepción y del pensamiento abstracto, hallándose así en aptitud de formar, si se le
piden, hipótesis para usarlas en ilustraciones o en argumentos.
Pero, -sobre toda otra cosa, un intérprete de las Escrituras necesita un criterio sano y
sobrio. Su mente debe tener la competencia necesaria para analizar, examinar y comparar. No
debe dejarse influir por significados ocultos, por procesos espiritualizantes ni por plausibles
conjeturas. Antes de pronunciarse, debe pesar todos los pro y los contra de alguna posible
interpretación; debe considerar si sus principios son sostenibles y consecuentes consigo mismos;
debe balancear las probabilidades y llegar a conclusiones con las mayores precauciones posibles.
Es dable entrenar y robustecer un criterio semejante, un discernimiento lleno de fina
observación, y no debe economizarse trabajo en constituirlo en un hábito de la mente, tan seguro
como digno de confianza.
Los frutos de semejante discernimiento serán la corrección y la delicadeza. El intérprete
del libro sagrado hallará la necesidad de estas cualidades para descubrir las múltiples bellezas y
excelencias esparcidas en rica profusión por sus páginas. Pero tanto su gusto como su criterio
deben recibir la instrucción necesaria para discernir entre los ideales verdaderos y los falsos. La
honestidad a toda costa, así como la sencillez de la gente del mundo antiguo, hieren muchos
tontos refinamientos de la gente moderna. Una sensibilidad exagerada halla, a veces, motivos
para ruborizarse por algunas expresiones que en las Escrituras aparecen sin la más mínima idea
de impureza. En tales casos, el gusto correcto leerá de acuerdo con el verdadero espíritu del
escritor y de su época.
En la interpretación de la Biblia, en todas partes hallamos que se da por sentado que ha de
hacerse uso de la razón. La Biblia viene a nosotros en la forma del lenguaje humano, apela a
nuestra razón y juicio; invita a la investigación y condena una incredulidad ciega. Debe ser
interpretada como cualquier otro volumen, mediante una rígida aplicación de las mismas leyes
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del lenguaje y el mismo análisis gramatical. Aun en aquellos pasajes de los que puede decirse
que se hallan fuera de los límites a que alcanza la razón, en el reino de la revelación sobrenatural,
compete al criterio racional el decir si realmente la revelación de que se trata es sobrenatural. En
asuntos que están más allá del alcance de su visión, puede la razón, con argumentos válidos,
explicar su propia incompetencia y por la analogía y diversas sugestiones demostrar que hay
muchas cosas que están fuera de su dominio, las que, a pesar de ello, son verdaderas y
enteramente justas, y deben aceptarse sin disputas. De esta manera la razón misma puede ser
eficaz para robustecer la fe en lo invisible y eterno.
Pero es conveniente que el expositor de la Palabra de Dios cuide de que todos sus
principios y sus procedimientos de raciocinio sean sanos y tengan consistencia propia. No debe
colocarse sobre premisas falsas. Debe abstenerse de dilemas que acarrean confusión. Sobre todo,
debe evitar el precipitarse a establecer conclusiones faltas del debido apoyo. No debe jamás dar
por sentado lo que sea de carácter dudoso o esté en tela de juicio. Todas esas falacias lógicas
deben, necesariamente, viciar sus exposiciones y constituirle en un guía peligroso. El empleo
correcto de la razón en la exposición bíblica se hace visible en el proceder cauteloso, en los
principios sólidos adoptados, en la argumentación firme y concluyente, en la sobriedad del
ingenio desplegado y en la integridad honesta y llena de consistencia propia mantenida en todas
partes. Semejante ejercicio de la razón siempre se hará recomendable a la conciencia piadosa y al
corazón puro.
En adición a las cualidades que hemos mencionado, el intérprete debiera ser "apto para
enseñar" (2 Tim. 2: 24). No sólo debe ser capaz de entender las Escrituras sino también de
exponer a otros, en forma vívida y clara, lo que él entiende. Sin esta aptitud, todas sus otras dotes
y cualidades de poco o nada le servirán. Por consiguiente, el intérprete debe cultivar un estilo
claro y sencillo, esforzándose en el estudio necesario para extraer la verdad y la fuerza de los
oráculos inspirados de manera que los demás los entiendan fácilmente.
Cualidades Espirituales
Ante todo, el intérprete necesita una disposición para buscar y conocer la verdad. Nadie
puede emprender correctamente el estudio y exposición de lo que pretende ser la revelación de
Dios, estando su corazón influido por preocupaciones contra tal revelación o sí, aun por instante,
vacila en aceptar lo que su conciencia y su criterio reconocen como bueno. El intérprete debe
tener un deseo sincero de alcanzar el conocimiento de la verdad y de aceptarla cordialmente una
vez alcanzada. El amor de la verdad debiera ser ferviente y ardiente, de modo que engendre en el
alma entusiasmo por la Palabra de Dios. El exegeta hábil y profundo es aquel cuyo espíritu Dios
ha tocado y cuya alma está avivada por las revelaciones del cielo. Ese fervor santificado debe ser
disciplinado y controlado por una verdadera reverencia. "El temor de Jehová es el principio de la
sabiduría". (Proverb. 1: 7). Tiene qué existir un estado devoto de la mente al mismo tiempo que
el puro deseo de conocer la verdad. Finalmente, el expositor de la Biblia necesita gozar de una
comunión viva con el Espíritu Santo. Por medio de una profunda experiencia del alma debe
alcanzar el conocimiento salvador que es en Cristo; y en proporción a la profundidad y plenitud
de tal experiencia, conocerá la vida y la paz de la "mente del Espíritu" (Rom. 8: 6). De modo
que quien quiera conocer y explicar a otros "los misterios del “Reino de los cielos" (Mat. 13: 11)
debe entrar en bendita comunión con el Santo. Nunca debe dejar de orar (Efes. 1: 17-18) "que el
Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria le dé espíritu de sabiduría y de revelación en
el pleno conocimiento de él, alumbrados los ojos de su corazón para que sepa cuál sea la
esperanza de su vocación y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál
aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros, los que creemos".
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