DOS POEMAS
<J11aiiana, hijo mio,
toáo ~erá ái6ti.nto ...
Mañana, hijo mío, todo será distinto.
Se marchará la angustia por la puerta del fondo
que han de cerrar, por siempre, las manos de hombres nuevos.
Reirá el campesino sobre la tierra suya
(pequeña, pero suya) '
florecida en los besos de su trabajo alegre.
No serán prostitutas la hija del obrero
ni la del campesino;
pan y vestido habrá de su trabajo honrado.
Se acabarán las lágrimas del hogar proletario.
Tú reirás contento con la risa que lleven
las vías asfaltadas, las aguas de los ríos,
los caminos rurales
Mañana, hijo mío, todo será distinto;
sin látigo, ni cárcel, ni bala de fusil
que repriman la idea.
Pasarás por las calles de todas las ciudades,
en tus manos las manos de tus hijos,
como yo no lo puedo hacer contigo.
No encerrará la cárcel tus años juveniles
como encierran los míos;
ni morirás en el exilio,
temblorosos los ojos,
anhelando el paisaje de la patria,
como murió mi padre.
Mañana, hijo mío, todo será distinto.
DE EDWIN CASTRO
Si algún día regreso
volveremos al C~fi'IPO
y marcharemos juntos
por el viejo camino
que un día recorrimos
cogidos de las manos,
en el último abril
• de nuestra dicha .
"'' no re'ilre..,ara1 Quizás será otro abril
caluroso y florido.
Para mi esposa Ruth Se unirán nuestros pasos
en la alfombra ele polvo.
Cruzaré los cercados
del pueblo vecino
para cortar racimos
'de flores amarillas
que pondré en tus manos.
Le robaré al malinche
sus bellas flores rojas
que prenderé en t11 pecho.
Bajaremos al río
y en sus aguas tranquilas,
mojaremos las manos
¿Y si no regresara?
¿Si no volviera nunca?
No importa. Vete al campr
y lleva a nuestro hijo
por el camino viejo
q11e un día recorrimos;
haz que corte al malinche
sus bellas flores rojas
para adornar tu pecho
y cruce los cercados
del potrero vecino
para llevarte ramos
de flores amarillas.
Baja, con él, al río
y mójate las manos.
EDWIN CASTRO ¡En el agua tranquila
(Cárceles de La Aviación, 1958)
Muer±o en ellas, 1960. sentirás mi presencia
que llenará los cauces
abiertos por mi ausencia!