Apego, Carácter, Trastornos de Personalidad - Paolo Quattrini
Apego, Carácter, Trastornos de Personalidad - Paolo Quattrini
El libro traza y reconstruye el diseño de las arquitecturas del carácter, poniendo en relievo la
conexión entre los tonos emocionales de la separación madre-hijo, los tipos de apego y los tipos de
transfert, y proporciona algunas coordenadas en el ámbito clínico para "ver" al otro mediante el
reconocimiento de su especificidad. A partir de este reconocimiento, es posible distanciarse de los
automatismos vividos como necesarios que, mientras llevan a lugares apaciguadores, al mismo tiempo
limitan la posibilidad de dar nueva forma y diferente calidad a las relaciones y, en consecuencia, a la
existencia.
G. Paolo Quattrini, director del Instituto Gestalt Florencia (IGF), es profesor en los cursos de formación
en Psicoterapia Gestalt en Italia (Florencia, Roma, Livorno, Lecce, Trieste, Cesena), España, Portugal,
Lebanon, Tailandia, México y Brasil.
Es miembro fundador de la Federación Italiana Gestalt de orientación fenomenológico-existencial.
Ha publicado Per una psicologia del carattere Giunti OS Organizzazioni Speciali, Srl, NIF
00421250481, 2013 La fenomenologia dell’esperienza, Zephiro Edizioni, 2007, y Per una psicoterapia
fenomenologico-esistenziale, Giunti, 2011, Pensare per vivere, Kklein Publishing International 2014
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Índice
Introducción ………………………………………………………………………..
- Premisas lógicas
teorías y postulados
Hemisferio Analógico y Hemisferio digital
La escalera del pensamiento
Sentido y significado
Los fenómenos y la atención
La intersubjetividad
El holismo
La libertad de elección
- Tener un carácter
Comportamiento y carácter
La imagen de sí mismo
El carácter
Las tres posiciones intrapsíquicas y las nueve pasiones ..........................................
Las funciones psíquicas............................................................................................
TABLA 1
Psicodinámica del carácter .............................................................................……..
Las ideologías y los correctivos ecológicos ..............................................................
El origen del eneagrama ...........................................................................................
Carácter y DSM-IV ..................................................................................................
TABLA 2
- Reconocer el carácter
consideraciones
La reificación ………………………………………………………………………
Sucedáneos
El carácter y la psicoterapia
Bibliografía…………………………………………………………………………
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Introducción
Mientras que las diagnosis médicas interrogan los síntomas en busca de enfermedades, en la
psicoterapia los síntomas se refieren a procesos normales que pueden resultar alterados por diversas
causas. En la psicoterapia, por lo tanto, el trabajo empieza reconociendo las distintas funciones del
organismo psicofísico, y se desarrolla buscando las eventuales maneras en que estas funciones pierden
su normal eficacia. Las funciones se concretizan en conductas y, para referirse a conductas típicas, es
de uso frecuente, incluso en el lenguaje cotidiano, el término “carácter”.
La idea del carácter puede ser útil en psicoterapia, por ejemplo, para hacer distinciones que no sean
cualitativas y de tipo jerárquico entre los individuos, a partir de la suposición1 de que no existe quien
tenga carácter y quien no lo tenga, o que un carácter sea mejor que otro: se supone que cada uno tiene
un carácter, y se considera cada carácter simplemente como una especialización 2 en algún tipo
específico de conducta. Mirar desde la perspectiva de los distintos caracteres resulta ser, para
psicólogos y psicoterapeutas, una forma cognitiva útil para interactuar con los pacientes a salvo de
evaluaciones cualitativas: la relación de ayuda es, en ciertos aspectos, algo necesariamente invasivo, y
es muy importante tener un sistema para conocer a la persona sin juzgarla, ya que hay una gran
diferencia entre entrometerse con cierta gracia en el mundo del otro, o irrumpir en ese mundo como un
elefante en una cristalería.
1
Este asunto es verificable clínicamente y se pueden avanzar hipótesis acerca de sus orígenes, pero
no es verificable científicamente, pertenece entonces a un tipo de conocimiento narrativo-metafórico.
2
Esto quiere decir que la diferencia del otro no es inferioridad, sino alteridad que probablemente puede aportar riqueza:
un país en el que trabajan una gran variedad de profesionales es potencialmente más próspero.
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sonidos y del dominio de una sensibilidad que lo oriente, y no del nivel técnico que posee.
Los automatismos se establecen con mayor facilidad durante la infancia, y poseerlos o no poseerlos
marca la diferencia entre un piloto automático y un piloto manual, o sea, entre la espontaneidad y la
torpeza. Por ejemplo, el aprendizaje de una lengua necesita de muchos automatismos y, para un adulto,
aprender una lengua extranjera resultará más agotador, debido a la dificultad de realizar conexiones
automáticas entre los sonidos de las palabras y los objetos a los que se refieren, conexiones que, de
pequeño, hubiera aprendido mucho más rápidamente. En todo caso, hay una gran diferencia entre saber
hablar una lengua y ser un escritor. De hecho, los automatismos para objetivos complejos se deben
coordinar entre sí en nuevos conjuntos: girar el volante es un automatismo, pero la dirección en la que
se gira es el resultado de una elección que, en caso de deslizamiento repentino, puede ser difícil y
requiere de imaginación, o sea de creatividad, además que de rapidez.
Hasta hace no mucho tiempo, en el entorno clínico se utilizaba muy a menudo el término “neurosis”,
que ha llegado a ser tan omnicomprensivo que ha perdido su significado como categoría diagnóstica, y
ya no se utiliza mas en el DMS-IV. Sin embargo, este término evoca una condición de malestar
bastante modesta: se refiere a un estado en que las personas responden, de forma automática, siempre
de la misma manera, a pesar de la utilidad de sus conductas en función de la situación a la cual se están
enfrentando. Los automatismos al un momento dado parecen ayudar, pero en la economía de toda la
vida se convierten en obstáculos.
Si, por un lado, a los seres humanos no le gusta de asumir automatismos, por otro son muy felices de
tenerlos, y para esto se puede tal vez decir, irónicamente, que el mejor amigo del hombre es su
neurosis: siempre se puede confiar en ciertos mecanismos forzados, el mundo puede colapsar, pero las
coacciones siempre estarán ahí. Si se saben utilizar pueden resultar muy útiles, de lo contrario se
convierten en una trampa. Los automatismos son la cosa hacia la cual los seres humanos tienen más
apego, pero son, al mismo tiempo, su maldición: el mayor inconveniente es que, poniendo el piloto
automático, el avión irá siempre en la misma dirección, independientemente de lo que tenga delante.
El conjunto de automatismos más potente y más cohesionado que el ser humano posee es,
precisamente, el que se llama carácter, y que se experimenta como el “hacer lo que salga espontáneo
hacer”: por un lado es su punto de fuerza, por el otro, es su destino y su prisión. Todo esto para decir
que el carácter no es ni algo para ignorar, ni algo del cual tener orgullo. Los automatismos resultan a
veces útiles y a veces no: es necesario conocerlos y aceitarlos, o decidir que ha llegado el momento de
desconectar el piloto automático. El problema es que, si no nos damos cuenta de que está puesto, no
podemos desconectarlo.
El asunto se complica por el hecho que en el organismo domina el principio de inercia: lo que ya está
en movimiento tiende a quedar de tal forma, debido a la “inversión narcisista”. Los seres humanos, de
hecho, tienden a invertir narcisticamente en lo que tienen, sea lo que sea. Es un mecanismo de
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adaptación, con una función biológica: invertimos en cualquier cosa que nos toque por destino, familia,
cultura, nación, hasta a las peores cosas podemos llegar a tenerle cariño, y luego la mayor dificultad es
llegar a renunciar a ese cariño.
El carácter es algo mecánico: no es lo que somos, sino lo que no somos. Decir que una persona no es su
carácter equivale a decir que ella y su coche no son la misma cosa: los seres humanos tienen, en
general, bastante dificultad en reconocer una multiplicidad interior, y piensan: “Todo lo que hay dentro
de mí soy yo”. Pero si tuviéramos que pensar en nuestro propio coche como parte de uno mismo, la
vida se volvería algo muy incómodo y difícil de manejar.
Los automatismos pueden tener cualquier origen, y se pueden adquirir automatismos por cualquier
razón. Lavarse las manos es un automatismo, pero hay quien lo hace para ser más atractivo, hay quien
lo hace porque se lo ha dicho su madre, y por muchas otras razones aún: el mismo automatismo se
apoya, entonces, sobre distintas bases. El organismo, sin embargo, no adquiere un automatismo al azar:
las conductas forzadas se apoyan sobre las funciones psíquicas, y la misma conducta puede provenir de
diferentes funciones; el sustrato, en fin, puede ser muy diferente, y por lo tanto no se puede llegar por
deducciones desde la conducta al carácter.
Las diferentes funciones psíquicas se configuran en un movimiento que se articula entre el primer
plano y el fondo: es como si la mente humana necesitase un conjunto dinámico en el cual
continuamente, algo emerge en primer plano y algo se desplaza hacia el fondo, y cuando una cosa se
mantiene demasiado tiempo en el primer plano, por lo general, se empieza a sentir una sensación de
incomodidad. En esta lógica podemos imaginar el carácter como una función que inicialmente se sitúa
en el primer plano, en respuesta a una necesidad, luego, poco a poco, se acostumbra a la posición y
acaba apropiándose de ella: un ejemplo político de esta situación es el golpe de Estado.
Si bien es cierto que una lectura parcial no es lo máximo, por otro lado leer la realidad sin una
participación personal, lleva a una representación del mundo totalmente incomprensible. En la cultura
occidental ha habido, durante mucho tiempo, una sobreestimación de la neutralidad, hasta intentar, por
ejemplo, escribir biografías desde un punto de vista absolutamente neutral, por lo que entonces no se
podía llegar a entender quién era la persona en cuestión. En realidad, una lectura neutral carece de
sentido, es como si lo que mira fuese una cámara, en lugar de un ser humano, y una cámara so puede
ver una serie de detalles desarticulados, como en los experimentos de Andy Warhol con la cámara a
orientación fija.3
No existe una lectura neutral de la realidad, todas las lecturas son subjetivas, la diferencia es que
3
Andy Warhol decía: “Creo que hacer el montaje es demasiado cansador […] dejo que la cámara
funcione hasta que se termine la cinta, de esta manera puedo observar las personas como realmente
son”. C. Tomkins (1983), Vite d’avanguardia. John Cage, Leo Castelli, Christo, Merce Cunnigham,
Johnson Philip, Andy Warhol, Costa and Nolan, Genova.
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pueden serlo más o menos radicalmente: algunas son verdaderamente tendenciosas, como pasa en los
regímenes dictatoriales, hasta el punto de resultar ridículas en su tragedia. Toda lectura tiránica de la
realidad está en el límite del ridículo, y cuando una función está en el primer plano y no vuelve para
atrás, es siempre una especie de golpe de Estado, una situación de tiranía interna que resulta ser tan
estúpida y cruel como la externa.
Como un golpe de Estado no se resuelve con otro golpe de Estado, del mismo modo el carácter no se
mejora dando el poder a otra función, siendo esto una otra forma de exageración: se puede en vez
desarmar con un decrecimiento energético, o sea quitándole importancia. Tenemos que dejar de
alimentarlo energéticamente, y entonces cae solo, como los regímenes dictatoriales que no soportan las
necesidades de una economía moderna. Desinversión y humor son herramientas esenciales para este
propósito: no hay que tomar en serio el carácter, y sobre todo es importante no exagerar en una
dirección o en la otra, sino estar en el medio. In medio stat virtus, decían en el mundo clásico. Esto
resulta difícil para los seres humanos, que generalmente encuentran más fácil hacer mucho o no hacer
nada, mientras les es difícil hacer poco: en otras palabras, es más fácil exagerar que estar en equilibrio.
Premisas lógicas
teorías y postulados
Para abordar el tema de carácter, como de cualquier actividad compleja, hay que pensar, y el
pensamiento no puede ser aproximativo: más los pensamientos son complejos, más deben respetar las
leyes de la lógica. El pensamiento moderno considera la lógica como una escala: una escala de un lado
se apoya en el suelo, y del otro en el punto donde queremos llegar. Tanto el punto de apoyo sobre el
terreno que el punto de llegada, no forman parte de la escala. Que una escala no se pueda apoyar en sí
misma, además de ser evidente, fue demostrado lógicamente por Goedel, con su "teorema de
incompletitas": a pesar de esto, muy a menudo muchos todavía apoyan sus teorías sobre sí mismas. Un
pensamiento de buena calidad debe siempre tener en cuenta en donde la escalera se apoya, y el punto
de llegada debe siempre ser elegido: no se piensa para pensar, sino para llegar de alguna parte. En los
veinte siglos de la cultura cristiana, el pensamiento has sido más bien visto como la vía principal hacia
el Espíritu, por lo que durante mucho tiempo se creyó que el pensamiento fuera es en sí mismo la
verdad y la trascendencia, es decir que se consideró una realidad que se justifica a si misma. Esto
simplemente no es verdad: el pensamiento es una operación que si no es conscientemente dirigida,
lleva en pantanos y sin salida, si en vez una persona se pierde y no sabe dónde está, es suficiente que
recuerde que el pensamiento es una escalera apoyada en dos puntos fuera de la escala misma, y se
puede re-encontrar fácilmente.
Lo sabe bien quien estudió la geometría euclidiana, que se basa en unas declaraciones indemostrables,
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como "para un punto pasa una sola paralela a una línea recta": se llaman postulados. En realidad es
como decir: si para un punto pasa una paralela a una línea recta, entonces sigue la geometría euclidiana.
La geometría euclidiana es válida sólo si para un punto pasa solo una paralela. Y si en un momento
dado, sin embargo, pasan más paralelas, ¿qué pasaría? Simplemente nacen otras geometrías, no
euclidiana, pero igualmente verdaderas: en definitiva, mediante la variación de los postulados, se puede
desarrollar diferentes teorías. Los puntos de llegada de la escala son las elecciones de la persona, que
elabora un conocimiento de acuerdo a una meta, si no de orden biológico puede ser una sublimación,
como Freud llamó a los objetivos trascendentes.
Como ha demostrado Goedel, las teorías no están suspendidas en el espacio, y no cubren todo el
conocimiento, pero parten de un punto y conducen a otro punto: en definitiva, sirven para llegar de
alguna parte. Es importante estar conscientes de los postulados en que "apoya sus pies" su propio
pensamiento. En el pensamiento cristiano, por ejemplo, uno de los postulados fundamentales es que
Cristo es Hijo de Dios: es un punto indemostrable, y renunciando a este postulado, el cristianismo iría a
cambiar. Las diversas escuelas de psicoterapia mueven de diferentes postulados, y llegan en diferentes
lugares: un enfoque freudiano y uno gestaltico por ejemplo se apoyan en diferentes postulados. El
mundo interno de Freud tiene una cohesión simbólica y lingüística, la Gestalt envés es vinculada a las
necesidades del organismo (hambre, escape, territorio, sexo), y desde allí llegan a conclusiones
diferentes. Los Freudianos por ejemplo llegan con sus conclusiones en un lugar donde las personas
tienden a comportarse de una manera que respeta las costumbres sociales, mientras que la Gestalt
generalmente no le da mucha importancia. Estas diferencias dejan poco a poco una huella cultural:
parece extraño, pero ya cincuenta años atrás habría sido mal visto hacer una actividad intelectual en
grupo sin chaqueta y corbata, mientras que hoy es normal, y esto deriva de diversidades teóricas que
han vuelto costumbre.
Los métodos de psicoterapia son conectados con especificas teorías, que provienen de específicos
puntos de apoyo de la escala del pensamiento, es decir de los postulados. Los Freudianos han como
postulado la importancia de los símbolos, protonúcleos del sentido que estructuran la realidad y dan
lugar a la gran variedad de formas del mundo, y que también emiten un potencial de energía que
interpretado correctamente abre la puerta a consecuencias saludables. Para ellos el complejo de Edipo
estructura el hábitat humano, indicando los caminos de la vida con consideraciones morales razonables,
tales como el respeto a los tabúes colocados allí por la naturaleza: los niños deben respetar a sus padres,
porque eso le permite gestionar una estructura social de la que todo el mundo puede beneficio.
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sucedió en la infancia, por lo que ahora sientes mal?" El ejemplo es exagerado, pero no tanto. Tienen
razón los Freudianos o la Gestalt? Tienen razón los dos, porque la razón depende de los postulados y de
la dirección que se persigue. Si se elige como "suelo" lo que se percibe, entonces esta es la referencia
básica para la verdad (narrativa), si se elige como "suelo" el mundo de los símbolos, lo que se siente
depende de lo que simboliza el fuego que quema la mano. En los dos casos, sin embargo, se llega en
diferentes lugares. A lo que se siente y a lo que se piensa subyacen mundos enteros. En la perspectiva
existencialista se inicia con el sentir: bajo cada piso es probable que haya algo más, pero cuando se pisa
el suelo como si fuera la realidad, no se está pensando en el vacío que está para bajo.
Las operaciones mentales tienen, por lo tanto, siempre postulados iniciales que no son necesariamente
obvios. Un postulado básico es el cuerpo: por ejemplo, no se puede razonablemente elaborar teorías
que ponen en duda la necesidad de alimentarse. En los estudios psicológicos hay necesariamente que
apoyarse en este postulado, y en aquellas características que la biología ha puesto en luz, por ejemplo,
la diferencia entre el digital, el lenguaje del hemisferio izquierdo, y el analógico, el del hemisferio
derecho. Otro postulado es el carácter, que es muy importante que sea explícito, de lo contrario los
resultados de las deducciones resultantes parecen absolutas, ideologías y no reflexiones abiertas.
Van bajo el nombre de pensar cosas muy diferentes, reunidas por lo general en los campos del arte y da
la ciencia. El cerebro tiene dos hemisferios, que funcionan de manera diferente y hablan diferentes
idiomas: digital y analógico. Básicamente, el digital es el lenguaje de la ciencia, el analógico el del arte.
El digital se codifica, y si no se sabe el código no se entiende: por ejemplo, en una charla si no se sabe
el idioma del orador, no se entiende lo que dice. Codificado es algo que se puede convertir en números,
como los píxeles de las imágenes en la televisión, o las fotografías digitales, o las imagines de la
computadora. Cuando llega una foto de Martes, son en realidad códigos numéricos, que luego se
traducen en imágenes: si no se sabe cómo descodificarlos permanecen sin sentido. Incluso en las
películas las imágenes fueron digitalizados: las películas de terror una vez daban miedo, porque eran
evocadoras, no utilizaban un lenguaje digital que explica: explicando se da significado, no sentido. Una
comunicación digital se entiende bien, pero no tiene gusto, no tiene sentido, que como dice la palabra,
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es algo que se siente.
El pensamiento es una complejidad que nace de una base sencilla: el problema es no perder de vista el
punto de partida, es decir, lo orgánico, porque de lo contrario empiezan remolinos de consideraciones
inverosímiles, pensamientos que giran en si mismos, donde no se ve la relación con quien los piensa.
Para salir de los pantanos de la vida serviría pensar un poco más complejamente de lo habitual: para
permitir que algo de nuevo suceda, hay que entrar adentro de la aparente "normalidad" de los
intercambios diarios.
Las palabras, las herramientas básicas del digital, son módulos de significado: es decir, si no se sabe lo
que significa la palabra en su lengua, escuchándola no se entiende nada. Sin conocer el código, el
lenguaje cifrado no es comprensibles, mientras que la voz de un gato mas o meno lo es, y las madres de
niños pequeños entienden bien los sonidos en que eles hablan: el analógico es un lenguaje
comprensible no para el significado, pero para el sentido. A este respecto es iluminante la diferencia
entre una misa en latín, mucho más impresionante, y una en una lengua moderna: más las lenguas son
antiguas, más son cerca del sentido, es decir que son más densas en el plan analógico. Después de toda
una vida buscando significados, la gente por lo general presta poca atención al tono de voz de quien
habla, pero si no se escucha el no verbal del interlocutor, el resultado es que no se entiende realmente
lo que dice: gran parte de la comunicación se lleva a cabo a este nivel, y si sólo se entiende el
significado de las palabras y no el sentido, no se sabe de verdad a que se refieren.
Es obvio que el sentido y el significado siempre están entrelazados, y que se separan para distinguirlos
con el fin de poder luego tejerlos de otras maneras: si se conectan conscientemente, como hilos de
colores, se puede llegar a un resultado aceptable, pero si se dejan conectarse de si mismos, pueden
surgir imágenes de que no se sabe qué hacer. Gran parte de las comunicaciones humanas son por así
decir "equivocadas", en el sentido de que la persona no obtiene lo que quiere, muchas veces dice algo
para llegar a tener amor y como resultado obtiene animosidad. Darse cuenta de la experiencia del otro
puede ayudar a la persona en su intención comunicativa, para llegar donde quiere: para conseguirlo hay
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que saber dónde apoyar la escalera en el suelo y en que lugar de llegada. Importante recordar que el
digital se puede averiguar por sí mismo (por ejemplo, si son cálculos, con la prueba del nueve),
mientras que en el analógico las correlaciones son sólo probables, y para comprobarlas hay que tejer las
retroalimentaciones de varias personas.
El ser, siendo afuera del tiempo y del espacio, es intangible y no cambia: lo único que de la gente puede
cambiar, es lo que hacen. Expresiones, palabras, son un micro-hacer que hace puente entre las
personas: lo que el otro ve de mi es lo que hago. El ser es concebible, pero no es accesible atreves de la
experiencia: lo es solo el ser en el tiempo, es decir, el hacer, que transforma el ser en existir, de modo
que puede ser tocado en la experiencia. La palabra existencialismo dice que el principal problema del
hombre es el existir, el ser en el tiempo, es decir el hacer, con lo cual se interactúa con los demás. Pero
la cultura popular está un siglo hacia atrás de la especialistica: el existencialismo como corriente de
pensamiento y movimiento cultural ya comenzó a principios del siglo XX, sin embargo pasará mucho
tiempo antes que el concepto de ser en el tiempo vuelva mas importante de lo del ser.
Si los puntos de partencia de la escala del pensamiento son los postulados, donde apoya su punto de
llegada? Cuando se apoya una escalera contra una pared, se quiere algo, cambiar una bombilla, por
ejemplo, y así en seguida. La voluntad es la piedra angular de los seres vivientes: todos tienen una
voluntad, una intención, incluso las amebas e incluso los girasoles. Como dice Brentano, la intención es
el alma misma de la vida, todo lo que está vivo tiene intención, aunque a diferentes niveles. La
intención es como un hilo, que en la ameba es muy delgado, y en el ser humano mucho más intenso. Se
apoya la escalera en donde se tiene intención de hacer algo: depende de la elección de la persona, que
se llama libre albedrío, es decir que, a pesar de los muchos componentes obligados, hay
necesariamente un fondo de arbitrariedad que hace indeterminable racionalmente la elección. De
hecho, sin la arbitrariedad que le permite moverse libremente en las actividades obligadas
biológicamente, con sólo referencias digitales un ser viviente tendría muchas dificultades para
sobrevivir, obligado a reacciones mecánicas.
Para la escala, los posibles puntos de apoyo sobre el terreno son infinitos, y dependen de la cultura de
origen, de la familia, de la historia personal y del carácter, así como de las libres elecciones: en la
comunicación, si se tiene un carácter y la otra persona tiene otro diferente, las dos escalas se basan en
diferentes supuestos, y si nos no damos cuenta de la diferencia, entenderse va ser difícil.
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Si la comunicación se apoya en la escucha del no verbal, para entender lo que el otro está diciendo hay
que imaginar a la persona, que es verlo donde no se manifiesta directamente. Imaginar no garantiza el
conocimiento, pero, como el olor, permite una visión general: si se huele una hoja de salvia se
reconoce. No hay nada que deje certeza cuanto el olfato, y los que no lo tienen sobrevive con
dificultad: los animales reconocen para el olor las cosas que pueden comer. Oler es una manera de
comprender desde lo analógico, y permite intuiciones: estas pueden ser incluso totalmente equivocadas,
pero no existiendo instrumentos ciertos, si algo huele a peligroso es mejor alejarse, y si algo huele bien,
antes de tirarlo a la basura, siempre con la prudencia necesaria, es el caso de saborearlo.
Sentido y significado
Sentido y significado se refieren dos estados bien conocidos por la clínica, el delirio y la depresión: el
delirio es prácticamente sentido sin significado, la depresión significado sin sentido. Una persona
clínicamente deprimida reconoce una puerta de una ventana, y puede pensar al mundo de manera
articulada, pero eso no le da el placer de vivir, el sabor de la vida. De otro lado, una persona delirante
tiene un sentido de la vida, aunque generalmente horrible: es un sentido, sin embargo, que no
corresponde a los significados, así que tal vez intercambia las ventanas y las puertas, y le puede suceder
de salir de la ventana del tercer piso viéndola como una puerta. El trabajo psicoterapéutico en óptica
holística se centra en la recuperación del sentido y del significado donde faltan: una persona con
tendencias delirantes tendrá que recuperar el significado y una persona con tendencias depresivas
tendrá que recuperar el sentido.
Con la mente se pueden hacer operaciones complicadas, pero no siempre el resultado es tiene sentido:
el cuerpo in vez, no siendo tan plástico, es más fiable. Se puede imaginar a una persona como una
computadora montada encima de una bicicleta: para moverse, sin embargo, hay que recorrer a la
bicicleta, es decir al cuerpo. El ordenador calcula, pero sólo con el cálculo no se puede cortejar a una
chica: si le dices en vez que sus ojos son como estrellas en el cielo, al menos, sonríe. Desde la
perspectiva de la comunicación digital esto es absurdo, pero en términos de la modulación del sentido
es una cosa maravillosa, porque dice que miras a la persona con el mismo encanto con que miras al
cielo. Esta es la diferencia entre el significado y el sentido: con los núcleos de sentido nacemos, como
si por herencia habíamos un vocabulario. Estos núcleos, es decir los arquetipos, corresponden más o
menos a los Dioses de la tradición clásica, y son las palabras mismas con que se expresa el alma: una
lengua se aprende, sino que nacemos ya por ejemplo con el sentido de "madre", que no se puede
enseñar. Las limitaciones del carácter son una restricción a un pequeño grupo de arquetipos: hay
personas que sólo entienden algunas cosas, es decir sólo algunos arquetipos hablan en su mundo
interior.
Para una escucha profunda hay que tener "orejas detrás de las orejas": con las orejas se escuchan las
palabras del interlocutor, y con las demás orejas se escucha el silencio detrás de las palabras, es decir se
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escucha de donde llega lo que el otro dice. Por ejemplo, si alguien dice que quiere golpear a su mamá,
de un lado es obvio que está enojado, pero al mismo tiempo es claro como esta apegado a la madre:
un hijo en algún momento tiene que separarse de la madre para ir en su camino, si quiere destruirla
significa que todavía esta muy apegado a ella. La alternativa es, de hecho, destruirla o despegarse: en la
terapia, para ayudarla a desprenderse, hay que acompañar a la persona a luchar con su madre sin
destruirla y sin sucumbir.
La realidad en sí misma es ambivalente: si se imagina la superficie del mundo como una serie de
monedas alineadas como en un ábaco, parece un piso sólido, pero en realidad cada una de estas
monedas puede girar en cualquier momento. Por ejemplo, una persona hace mucho para ayudar a
alguien, y espera que todo esté bien, que el otro la ame... etc. De repente el otro empieza a odiarla,
porque una moneda viró y apareció una cara oculta de la persona, que en sí misma no es menos
verdadera que la otra: todas las caras son coexistentes, y se combinan para crear la apariencia de la
realidad. Para bien o para mal, los cambios son permitidos por el hecho de que la realidad es
ambivalente: sabiendo dónde empujar la realidad se invierte, y la persona desde buen chico tímido
puede quizá llegar a ser agresivo y desagradable. Es obvio que esta característica de la realidad es
temida por los seres humanos, que intentan en todos los modos de estabilizarla: un efecto del carácter
es que las monedas que la persona pisa no se revierten tan fácilmente, y esto de una parte es
tranquilizante, pero entonces se hace muy difícil hacer cambios en la vida.
Elaborando la ambivalencia se puede llegar en otros estados. Cuando son buenos, en general los seres
humanos tienen miedo de convertirse en malos, pero esto es una tontería: pueden sólo llegar a ser un
poco más malos de lo que eran, porqué hay todo el resto de la persona que no he cambiado. Volcando
unas monedas, la vida empieza a cambiar, y tal vez las personas son más divertida que antes: el límite
es "no hagas a otros lo que no quisieras que te lo hagan a ti". Hay de todo modo que aceptar un grado
de agresividad, y para reconocer los limites necesarios con el otro hay la empatía: poniéndose en los
zapatos del otro, ya sabes más o meno donde puedes llegar. Es una herramienta aproximada, porque la
lectura del mundo es diferente de persona a persona, pero al menos aproximadamente da cuenta de la
situación en curso, y luego con el tiempo es posible ser más diferenciados en las percepciones.
Desde el punto de vista fenomenológico la realidad se conoce a través de la percepción, un proceso que
no es fácil, porque la sensación se transforma continuamente: en seguida, escuchar es una operación
que puede articularse bastante, y por diferentes razones una persona puede sentir poco o mucho. Sentir
tiene que ver con la persona que percibe, y se caracteriza por sus limitaciones: cuando una persona
tiene fiebre percibe el mundo de manera diferente que cuando no la tiene. Si miramos a los varios
caracteres como posibles inclinaciones de cada persona, se puede entender cómo estos direccionen la
percepción: una persona tendencialmente normativa, por ejemplo, percibe el mundo de manera
diferente de una básicamente analítica.
Una modalidad básicas para adaptarse al mundo es acelerar y frenar: en términos de patología frenar
crónicamente, es decir, reducir crónicamente la energía, se llama depresión. La depresión debe ser
mirada en relación con las circunstancias específicas: el frenar está conectado de alguna manera con la
vida, mantener a raya la energía le permite evitar algo, que puede ser también el exagerar en la
dirección del carácter.
Una persona deprimida siente poco y la vida entonces se puede volver insoportable, y a veces querría
acabar con todo: escucha poco para evitar reacciones, ya que tiene poca confianza en su capacitad de
interacción con el mundo. En la relación de ayuda hay que llevarla otra vez a la experiencia de la
escucha. Salir de un estado de depresión es principalmente comenzar de nuevo a sentir: si la persona
siente, la calidad de su vida cambia. Sin sentir como se puede apreciar algo? Hay muchas razones para
que baje el nivel de percepción del mundo, una de las cuales es simplemente el déficit de atención. Se
puede tener atención de manera más o menos funcional: en la escuela, por ejemplo, por lo general con
un ojo se mira el profesor y con el otro se mira afuera de la ventana, con el resultado de no ser ni aquí
ni allá. Intentando flotar en la aventura de la vida, una persona se divide entre las diversas necesidades,
y el resultado es una atención fragmentada y poco funcional. Una forma de llamar la atención donde
realmente se quiere, es hacer libres asociaciones: dejarla vagar entre las rarezas que pasan por su
cabeza, puede reunificarla. La persona a este punto está presente a sí misma, y su calidad de vida crece,
a veces incluso mucho.
Para reconocer los deseos, que siempre son muchos al mismo tiempo, debemos escucharlos y luego
elegirlos, decidiendo lo que se quiere. Ponemos que se elija de querer una crema dulce: imaginamos el
efecto de la crema dulce en su realidad psicofísica. ¿Este deseo le está bien, o no le gusta? Si está bien,
entonces hay que hacer algo: si las tiendas cercanas están cerradas, se puede renunciar, o se puede
coger el coche e ir a buscar más lejos. Si en busca de la crema dulce hay que hacer muchos kilómetros,
hay que poner la atención en la experiencia del momento sobre el hecho si vale la pena o no:
simplemente se continúa hasta que pase la gana. El círculo de sentir, pensar y hacer con la atención se
convierte en un sistema integrado, algo en donde el mundo interior y el mundo exterior fluyen uno en el
otro a través del filtro de lo imaginario, que se mueve en el espacio transicional: a través de este
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proceso se llega al punto que se puede diseñar su vida, y luego elegir personalmente en lugar de dejar
elegir al destino.
La intersubjetividad
Que la otra persona sea otro sujeto es evidente, lo dice la lógica. Esto, sin embargo, implica una
dificultad en el proceso del conocer: si el otro es una persona y yo soy una persona, y no estamos de
acuerdo, entonces, ¿quién tiene razón? El conocimiento intersubjetivo tiene que dejar el tema de la
razón y ir al encuentro con la diferencia, lo que significa que no puedo decir "tu eres así", sólo puedo
decir "yo te veo de esta manera: que sientes cuando lo digo? Te gusta, no te gusta... etc." El
conocimiento intersubjetivo no es sólo mi definición del evento, es la intersección entre lo que yo
percibo del otro y lo que el otro percibe de mi. En la intersubjetividad la verdad es dinámica, en el
sentido que no se alcanza nunca, es un punto de tendencia hacia que los sujetos se mueven en una
constante interacción entre ellos. Es cierto que tengo esta fantasía sobre ti, pero también es cierto que tu
reaccionas así cuando te lo digo, y también es cierto que cuando tu me dices tu reacción, yo reacciono
en esta otra manera, y no hay fin a las interacciones. La intersubjetividad en filosofía se llama círculo
hermenéutico, un rebote que no termina nunca: como entre dos espejos colocados de frente, quien esta
en el medio ve un escape al infinito.
Generalmente se cree de pensar en manera objetiva, en realidad pero razónanos como hemos aprendido
de pequeños, y como el proprio carácter tiende a hacer: somos hijos de nuestra cultura, y mirando bien
nos damos cuenta de cuanto estamos limitados. Normalmente se piensa en la óptica de relación
sujeto-objeto, pero esto es sólo un modelo de referencia, que tiene la ventaja de ser bastante manejable
porque si yo soy el sujeto inmóvil en cuestión y el interlocutor es el objeto en movimiento, se puede
obtener este conocimiento que se llama objetivo, que es fácilmente compartible. Pero no existe sólo el
conocimiento objetivo. La fenomenología es una forma más avanzada de pensamiento, y según esta los
"objetos del conocimiento", sin embargo, tienen su propia autonomía existencial: si entonces el
presunto objeto es una persona, es claro que es sujeto igual a los que conocen. Esto lleva a la
consideración que el conocimiento es necesariamente intersubjetivo: desde que el sujeto no es un
absoluto, sino sólo un ejemplar de la especie homo sapiens, ¿cómo puedo considerarme a mí mismo un
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sujeto y al interlocutor un objeto, cuando quizá el es aún menos limitado de mi?
Hay que rendirse ante del hecho que el conocimiento es un fenómeno limitado, además a una
determinada especie de animal que tiene específicos órganos de sentido. Muchos límites se refieren
simplemente a la fisiología de la especie, a cómo esa siente. Los seres humanos sólo sienten un cierto
range de sonidos por ejemplo, los ultrasonidos no le sienten, mientras que los perros si: una especie
que siente ultrasonidos percibe claramente un mundo diferente. Venimos de milenios de fijación
cultural que comprender sea lo más importante en absoluto, pero hay que reconocer que, como diría
Heidegger, comprender es una "erlichtung", un juego de palabras que en alemán alude a cuando la
vegetación es un poco menos densa y hay bastante luminosidad para poder ver las otras plantas, pero
siempre desde un punto de vista de vegetación: nuestro conocimiento es en última instancia un proceso
natural y muy limitado, tanto en la percepción que en la elaboración de lo percibido, que siempre está
en función de la supervivencia.
El holismo
El carácter es algo que produce un efecto y que al mismo tiempo no existe, una paradoja difícil de
entender. Ayuda hay que considerar el punto de vista holístico: el término holismo se refiere a una
observación evidente, es decir, al hecho de que el conjunto es más que la suma de las partes. Por
ejemplo, un reloj montado y el mismo reloj desmontado, desde el punto de vista de la suma de las
partes son iguales: sin embargo, desde el punto de vista del funcionamiento, uno indica las oras, y el
otro no: la diferencia es en el efecto composición, es decir, la forma en que se conectan entre sí las
piezas. Y de nuevo, si estas piezas son juntadas por un escultor, es posible que salga una escultura,
quizás de valor estético, sin ser un reloj, incluso si es compuesto de las mismas partes: en este caso se
puede ver claramente la diferencia entre el todo y la suma de las partes, porque son dos objetos muy
diferentes, pero ambos tienen sentido, y sus componentes son los mismos. Entre el reloj y la estatua
hecha de las mismas piezas de metal, la diferencia depende de la voluntad de quien monta el reloj o la
estatua. Aquí queda claro cómo, por definición, las partes no conducen mecánicamente a la persona
entera.
Si de la suma de las partes no se deduce la totalidad, porque las partes pueden ser compuestas en
muchos enteros diferentes, eso vale también en el caso de un ser humano, que si se considera como la
suma de los mecanismos es diferente de la persona entera, resulta claro como la persona no es
deducible lógicamente desde los mecanismos. Si se mira a la suma de las partes, no se está mirando a lo
específico entero que esa específica persona es: esta es la diferencia entre un enfoque holístico y uno
non holístico. Por supuesto, cada persona se basa en su existencia en mecanismos, pero no son los
mecanismos que determinan la persona: la especificidad de la persona es como ha conectado y continúa
a conectar estos mecanismos. Las enfoques non holísticos hablan de los mecanismos, no de las
personas, mientras que los enfoques holísticos ponen énfasis en las personas, y aquí las direcciones del
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pensamiento difieren radicalmente.
Un enfoque holístico mira al conjunto, es decir a la persona, e al mismo tiempo tiene en cuenta que la
persona se apoya en las partes: el reloj no es sus ruedas, pero si se tira una de esas, ya no funciona. Si el
carácter no es la persona, es en cierto sentido una parte, y su carácter la persona debe necesariamente
tenerlo en cuenta. Una actividad fundamental en una visión holística es la oscilación de la atención
entre el todo y la suma de las partes, y lo importante es la permeabilidad de esta frontera: cuando las
partes no suportan el conjunto que se quiere, y eso no logra su especificidad, hay que trabajar la
disfuncionalidad de la relación entre las partes. Al conjunto se llega con la intuición, que a veces capta
perfectamente, a veces hace errores monumentales: si con la intuición se vas al conjunto, luego se
vuelve de nuevo a las partes que se elaboran conceptualmente para permitirle de componer un
particular conjunto, yendo y viniendo del todo a la suma de las partes, se puede averiguar
razonablemente el proceso.
Para una lengua son suficientes unas miles palabras, y ¿cuántos libros se pueden escribir con un
número limitado de palabras? Ya la respuesta no es "muchos", es "infinito": en lo finito entonces hay el
infinito, y esto lleva implícitos extraordinarios. Un enfoque holístico reconoce el infinito en lo finito, y
el problema de la relación de ayuda no es remediar un pasado, porque lo que ha ocurrido ha ocurrido y
no hay nada que hacer: el problema es lo que se quiere construir apoyándose en lo que pasó, y no hay
situación que sea demasiado arruinada para no poder imaginar un futuro que se abre en un infinito en el
finito. En Florencia hace unos años murió una niña que dejó un libro extraordinario, "El libro de
Alice." Alice sufría de distrofia muscular dejó un libro de poemas bonitos: en la escuela y en la familia
fue considerada como un sol, traja luz y alegría donde que fuera, y esto a pesar del hecho que ella vivía
bajo fisioterapia continua para aliviar el dolor físico de su estado. Esto realmente significa "no importa
lo que te toca, importa lo que haces con lo que te tocas ...". Parafraseando, se podría decir que no
importa el carácter que se tiene, importa lo qué la persona hace de eso.
En lo finito hay entonces necesariamente el infinito: trabajando en la perspectiva del infinito, a las
personas se abren otras posibilidades para la calidad de vida. Una vez, una paciente esquizofrénica le
dijo a su psiquiatra: "Doctor, yo seré esquizofrénica, pero de una manera o de otra tengo que vivir!"
Los "locos" no son necesariamente estúpidos, a veces son más inteligente que los "sanos": la paciente
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fue quizás esquizofrénica, pero su expectativa no era llegar a una curación imposible, sólo esperaba en
un mínimo de calidad de vida. Esto es un poco el problema de todos: la vida es lo que es, pero siempre
se pueden hacer algunos ajustes para cambiar al menos un poco en términos de calidad.
Dos personas no son simplemente la suma de dos unidades: hay más, es decir el conjunto, incluso si no
se ve, o más bien, si no se ve como objeto, pero se puede percibir. El conjunto grupo es el efecto de la
relación entre sus miembros, es decir la atmósfera del grupo, algo que no depende de nadie y depende
de todo el mundo, y hasta un cierto punto es independiente de los individuos. Ya que no se puede tocar,
no es algo que existe en el sentido real, es algo que pasa: es en el sentido del suceder, no del ser. El
atmosfera no es un objeto, y aquellos que buscan objetos tienden a olvidar su existencia: pero hay una
gran diferencia entre un grupo donde hay una buena atmosfera y un grupo donde no la hay. Esa
atmosfera es más que la suma de las partes, es su trascendencia: en el caso del grupo intra-psiquico, un
décimo punto que trasciende otros nueve, o que los integra, pasando desde el carácter a la
autorregulación organismica.
La libertad de elección
Si conocer no es importante en sí, quiere decir que es sólo una de las funciones, y entonces el centro del
vivir debe ser otra cosa. Conocer ayuda a elegir, y es esto que puede ser considerado como el punto
principal de la experiencia humana. De hecho, la cuestión más importante desde el punto de vista
existencial es cómo parar de subyacer al destino con la práctica del libre albedrío: para hacer esto, hay
que descubrir en el río de la vida los lugares donde se han tomado decisiones. En la película Sliding
doors, se ve como un evento aleatorio, una puerta de metropolitana abierta o cerrada, puede cambiar el
destino de una persona: la vida in realidad es una sucesión de momentos que son como los fotogramas
de una película, cada uno es una posible puerta de salida de la historia. Hay que ponerse en frente a sus
propias elecciones, y descubrir cuales van en direcciones interesantes: así a menudo la gente se da
cuenta de que muchas elecciones no las hice a su favor, pero sólo por una compulsión a repetir…
Si elegir no permite de variar mucho la dirección exterior de su vida, ya que como Nietzsche dijo el
universo se rige por el eterno retorno de lo mismo, la dirección interior tiene en vez un sinfín de
posibilidades de expansión, y es sólo a través de la elección responsable que una persona puede poner
su atención en un punto esencial de la realidad, y no por ejemplo en las mil inutilidades idiotas que
ofrece la sociedad del consumo.
Para elegir hay todavía que tener la capacidad de elegir, y el problema es entonces cómo es posible que
se pueda elegir. En un universo conectado por relaciones de causa y efecto no hay posibilidad para
elegir, todo es obligado mecanicamente: para pensar en términos de elección, hay que representar la
realidad de manera que pueda existir esta opción. En la física son conocidos fenómenos llamados
"estructuras disipativas", donde a las partículas elementares se abren caminos que van en direcciones
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diferentes, y que necesitan una elección, que se produce naturalmente en modo aleatorio. Las partículas
no prevén los resultados de las elecciones, los seres humanos sí: conocer ayuda a favorecer una
dirección por respecto a otra, ya que un ser humano es capaz de reconocer un valor a sus objetivos. El
libre albedrío es pensable porque el universo físico hay alternativas posibles, y darse cuenta de lo que
se siente y se piensa permite de prestar atención a lo que se considera más valioso, en vez de resolver
con el automatismo del carácter.
Si la elección es posible, hay que ver lo que la hace difícil. En la antigüedad la manera de elegir eran
los oráculos, un sistema para dejar que lo hicieran los dioses, dado que los seres humanos, en su
limitación, no eran confiables. Se ve aquí como la voluntad en la antigüedad era prerrogativa divina, y
solo recientemente la autodeterminación humana ha tomado espacio y dignidad. Un impedimento es
por lo tanto la falta de expectativas positivas acerca de su propia voluntad, que no parece destinada a
tener éxito: un otro es el apoyarse en la relación de causa y efecto, que funciona de alguna manera
como un sustituto del oráculo: elegir por que es razonable, es decir, porqué que entonces tiene que
suceder.
La relación de causa y efecto ha sido observada y estudiada desde varios puntos de vista: Freud por
ejemplo, describió un aspecto de esta en el concepto de sobredeterminación, y afirmó que en el plan
psíquico el organismo tiende a suportar cualquier situación que por cualquier motivo se ha construida.
Supongamos, por ejemplo, que los conflictos de una persona hayan construido, metafóricamente
hablando, un cobertizo con cuatro postes de suporte: Freud dice, y la observación confirma, que si uno
de los cuatro postes cae, la psique produce un reemplazo, ya que tiende a mantener las realidades
psíquicas en su lugar, aunque si no tienen mas una función. Así que, incluso si se resolvió el problema
que causó el comportamiento disfuncional, por la compulsión a repetir este tiende a permanecer. La
compulsión a la repetición es, en una palabra, una causa en sí, que hay que aceitar o dimitir atreves la
capacidad de arbitrariedad de la persona: el carácter es uno de los posibles aspectos de este fenómeno.
Por supuesto la vida es la vida, y se vive de muchas maneras, repetición compulsiva o menos, pero a
menudo una salida distinta de la que se continúa a tomar por hábito es mucho más interesante para el
tema de la calidad. ¿Cuál es la diferencia entre los espaguetis cocidos demasiado y los espaguetis
cocidos a la perfección? Casi nada, pero los cocidos demasiado son horribles, mientras que los otros
son muy buenos, una muy pequeña diferencia que pero pesa sobre la calidad de vida: desde el punto de
vista nutricional son igualmente buenos, pero comer lo que gusta hace un poco de color para el día,
mientras cuando se come sin placer el sentido de la vida tiende a deslizarse hacia abajo.
Hay también el problema de las ventajas secundarias: el carácter, a pesar de su disfuncionalidad, tiene
alguna ventaja para la persona. La autocompasión por ejemplo, tiene el beneficio secundario de llamar
la atención: si el niño descubre que cuando lloriquea la madre le da algo que de otra manera no le
concedería, se le hace difícil parar.
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Una pregunta tonta es si es mejor la mano derecha o la mano izquierda: la realidad es tan complicada
que tener dos manos es una grande fortuna. El sentimiento y el pensamiento son como dos manos,
tampoco uno es mejor que el otro, y hay que coordinarlos, no suprimir uno o otro: salimos en vez de
una cultura que ha aplastado el sentimientos con el pensamiento. La realidad es que pensar corresponde
más o menos al trabajo, mientras que sentir corresponde al juego: cuando la vida es pensar, significa
que la vida es trabajo, cuando la vida es sentir, la vida es juego. El arte no es ni trabajo ni juego, es los
dos juntos, e la ciencia también es trabajo y juego juntos: lo mismo pasa a propósito de la vida, que es
necesariamente una combinación de ambos.
Si elegir es posible, permanece sin embargo el problema de cómo elegir: dependiendo de lo que, en
función de que….. Si elegir no son simples opciones aleatorias, que disminuiría la importancia de
saberlo hacer, tienen que ser opciones orientadas, y la pregunta es entonces, orientadas a que? Desde un
punto de vista holístico, se podría responder orientadas a conjuntos que trascienden la suma de sus
partes: sin embargo, ya que estos conjuntos son infinitos, esta respuesta no es capaz de indicar una
dirección, y no dice cómo guiar las opciones. Una solución interesante es dirigirlas a un valor: esto
ninguna teoría puede demostrar que hay, pero sin embargo, se puede postular que hay, y cómo todos
los postulados, el valor es arbitrario y sólo plausible. El mundo clásico dejo la herencia de los valores
de estética, ética, lógica, que a través de siglos ciencia, arte y política han articulado de manera que
puedan ser experimentados de muchas maneras: están palabras abiertas, de orden evocador, no
descriptivo, signos que no agotan las opciones anclándolas a realidades inmóviles e inmutables.
instintos y emociones
El hecho que epistemología y fenomenología sean inconmensurables no implica que se excluyan entre
sí: son dos puntos de vista que pueden coexistir. La fenomenología es la teoría del conocimiento a
través del sentir, mientras que la epistemología lo es a través del pensamiento: considerando que
habitan en el cuerpo mismo, Merleau-Ponty pensaba que no necesitan más integración de esa. En un
enfoque gestaltico, que reconoce tanto el sentir cuanto el pensar como formas de conocimiento, se
puede hablar sea de la experiencia de la persona que de sus instintos, sin caer en una contradicción
lógica. La experiencia no se puede demostrar, pero se puede interactuar con ella, y constituye la base
para un punto de vista psicológico: psicológico, no biológico, es decir que no se puede definir
digitalmente, y por lo tanto no es determinista. Los instintos en vez, siendo conceptos, es decir
abstracciones, no se pueden experimentar, pero son una base para comprender las vicisitudes del
organismo que está bajo de la experiencia, es decir, el sentido biológico de las emociones, y para
predecir las posibles dificultades que se va a enfrentar.
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En un enfoque organismico las dificultades existenciales se localizan principalmente a nivel de la
emotividad, ya que se considera que los comportamientos son impulsados por la emoción. E-movere
significa mover, la emoción es el motor de la vida: por supuesto, hay la función cognitiva que
integrándose con el resto confirma o refuta la emoción, pero si el pensamiento quiere ir en una
dirección y la emoción en otra, por lo general es la emoción que vence, porqué es más fuerte. El
problema es cuando la persona no puede poner en marcha un comportamiento diferente de lo que es
instintivo pero disfuncional: en principio esto significa que está capturado por alguna emoción, que
mientras que no se elabore, no permite de pasar esa puerta. El libre albedrío en realidad podría disolver
la prohibición de ir donde no se debe: si miramos pero a una persona, metafóricamente, como un
hombre a caballo, imaginando el pensamiento como el caballero y la emoción como el caballo, se
entiende que disparidad hay a propósito de fuerza. Si miramos al carácter como una inclinación
automática, se puede entender que cuando no se reconocen como automatismos, las emociones que
llegan de allí se experimentan como una lectura realista del mundo, en lugar de una tendencia mecánica
y discutible.
Las emociones son la parte del organismo que hace el hombre afín al mundo animal: incluso los
saltamontes tienen miedo, y quien tiene un perro reconoce los signos en su conducta de la mayoría de
las emociones humanas. Para entender lo que son las emociones, hay que darse cuenta que no son estas
que sirven para diferenciarnos de los animales, es el pensamiento abstracto, ligado a la corteza, el área
frontal del cerebro que sólo los seres humanos tienen: sentir emociones es la experiencia de los
instintos, más o menos articulados y diferenciado en función de cuanto el yo esta diferenciado.
Los animales tienen notoriamente instintos: el hombre también, como animal, los tiene, y cuando las
personas hacen cosas estúpidas, si ponen atención por dentro, tal vez se dan cuenta de que antes de
hacerlo una pequeña voz había expresado su decepción: es el organismo, que con sus instintos sabe
mas del ego, lo cual es una de las varias herramienta para la supervivencia. El pensamiento digital es
como un juguete nuevo, y a la persona le parece ser lo más importante, como si se tratara de un último
modelo de ordenador frente a una vieja bicicleta aburrida, que es el organismo; pero si la bicicleta es
difícil que no funcione, con el ordenador se suele fácilmente haber inconvenientes.
Si las emociones son la experiencia de los instintos, que sirven para sobrevivir, son también una lectura
del mundo, siempre en la óptica de la supervivencia: cuando se tiene hambre, se está conociendo una
necesidad urgente del proprio organismo en relación al mundo, cuando se tiene miedo se está
conociendo el mundo como amenazante. Las emociones son formas extremamente fiables de conocer
el mundo, ya que son la experiencia del organismo que viene de centenas de millones de años de
evolución, que ha probado a fondo esos mecanismos, transmitiéndolos de una especie a otra hasta
llegar a nosotros. El pensamiento digital es muy sofisticado, pero tiene sólo la antigüitas de la corteza
cerebral, a lo mejor unos pocos millones de años. El organismo sabe realmente más! Sin embargo, no
es que hay que elegir, se puede escuchar a los dos: si se tiene cuidado al mismo tiempo al organismo y
al pensamiento digital, integradas las dos vías producen un conocimiento más amplio y de mejor
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calidad, y si al mismo tiempo se tiene en cuenta el peso del carácter en la lectura del mundo, se puede
evitar puntos de vista fuertemente prejudiciales.
Los instintos que sirven a la supervivencia del individuo y de la especie en los animales superiores,
según la etología son: el hambre, la huida, el territorio y el sexo. Son las cuatro familias de las
emociones: la familia del hambre va desde la necesidad hasta el dolor, mientras que en la huida hay
todas las variaciones del miedo, como el terror, la desconfianza, la incertidumbre, la inseguridad, etc ..
La territorialidad tiene dos formas distintas de emociones, la de la conquista, el triunfo, y la de la
defensa, la ira, la cual es la percepción subjetiva de la defensa. La emoción del sexo es placer,
atracción, interés. Además existen aleaciones de emociones: la envidia, por ejemplo, es una aleación de
atracción, hostilidad, miedo, dolor, etc., los celos una aleación de amor, resentimiento, miedo, dolor, y
así en seguida.
Antes de tener una forma orientada a un objeto, las emociones son sólo inclinaciones: el mundo interior
es el caldo de cultivo para sus forma. Antes que se quiera una tarta de albaricoques, hay como una
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vibración, que madura en un mundo sin formas: cuando esta se especifica en la imagen de la tarta de
albaricoque, ya estamos en el mundo de los objetos de transición, es decir, las imaginaciones, las
palabras mismas y también los juguetes. Una muñeca en el mundo exterior no tiene prácticamente
ningún valor, mientras que en el interior de una niña puede tener una gran importancia: se trata de algo
que es a la vez parte de dos mundos, el interior y exterior, y crea un espacio de transición entre los dos.
Cuando una niña está con rabia puede desgarrar su muñeca, que no una persona: una niña que ha tenido
una muñeca para romperla cuando estaba muy enojada, plausiblemente tendrá menos dificultad con la
agresión de una que no la tenía. Incluso para la imaginación y las palabras vale la misma consideración:
siendo objetos de transición, se pueden utilizar y cambiar de muchas maneras sin producir efectos
verdaderamente irreversibles, por lo menos hasta que se utilice para expresarse y no para actuar. El
juego es un gran campo de entrenamiento para esta habilidad.
Es muy importante prestar atención a las emociones, pero no se le puede dar todo el espacio que
quieren. Son, metafóricamente hablando, los caballos de los seres humanos, y de Roma a París a
caballo se puede ir, caminando en vez sería ben difícil. Las cosas difíciles no se pueden hacer sin el
vehículo de las emociones. No sería de otro lado útil ir donde quiere el caballo: hay que enderezar el
caballo en donde se desea, respectando al mismo tiempo sus características estructurales, ya que hay
por ejemplo terrenos donde un caballo no puede pasar. Las emociones son experiencias que proceden
con un movimiento sinusoidal: me enojo, me enojo más, luego la ira pasa, todavía me enojo otra vez,
me enojo aún más y luego otra vez pasa. Cuando una persona se enoja, si la emoción no llega a la punta
superior de la curva del gráfico se convierte en crónica, y en ese momento la persona no se da cuenta de
sentir ira, pero cualquier oportunidad promueve el arrebato. Donde se quiera ir con el empujón de la
emoción, hay que respetar el diagrama sinusoidal, y recordar que estas emociones no son hechos
absolutos, pero necesariamente limitadas a las condiciones del organismo que las experiencias, y a
compulsiones a la repetición como las del carácter.
Una serie de televisión estadounidense, Lie to me, proviene de las investigaciones de Paul Ekman, lo
psicólogo que escribió la introducción a "La expresión de las emociones" de Darwin. Este trabajo pone
en relievo cómo las emociones son expresadas y reconocidas también en las interacciones entre los
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animales, y como tienen una función central para la supervivencia del individuo y de la especie. Por
ejemplo, si dos perros ladran sin morderse, al final uno vence y uno pierde, pero nadie es herido: desde
el punto de vista de la supervivencia es muy funcional. Dado que las emociones son tan importantes
para la supervivencia, es importante reconocerle en el interlocutor, y si hay muchas maneras de
ocultarlas, la naturaleza también ofrece varios sistemas para descubrirlas, como muestra la película de
una forma un poco simplista.
Las instancias psíquicas son funcionales a la sobrevivencia: se realizan de manera concreta a través las
conductas, que son el puente entre el mundo interior y lo exterior y, por tanto, son las herramientas que
permite al organismo de mantenerse en vida. Lo que está genéticamente programada en las especies
superiores, incluyendo al ser humano, no el comportamiento específico, pero la capacidad de aprender
conductas apropiadas a las circunstancias: aprendiendo desde el hábitat, la especie tiene una mejor
oportunidad de supervivencia.
Las emociones son la gasolina de las conductas: en los animales más abajo en la escala zoológica no es
energía exportable fuera de las vías genéticamente determinadas, en las más arriba se pueden adaptar a
distintas formas de comportamiento. El mundo se encuentra en varios colores, y los comportamientos
adecuados para sobrevivir en las zonas templadas no cumplen con el hielo del Ártico, ni con el clima
del desierto: las especies que tienen comportamientos simplemente programados no pueden cambiar
radicalmente de hábitat sin el riesgo de desaparecer. Sólo aquellas que están genéticamente
programadas para aprender conductas son capaces de expandirse fuera del área de origen, como el
homo sapiens, que es capaz de ocupar la tierra desde el ecuador a los polos.
Como se forman las conductas, y como se le eligen para ser puestos en acto? En primer lugar hay que
tener cuenta que, cuando se toman decisiones, hay un principio que elige: en el ser humano es el ego,
una formación biopsíquica que algunos consideran una estructura y otros una configuración
contingente de la multiplicidad interior. Estructura estable o conjunto dinámico, a nivel intra-psíquico
corresponde a lo que en términos políticos es el rey en las monarquías, y el presidente en las repúblicas:
tiene el poder, y la responsabilidad de tomar decisiones. El ego representa la persona entera, sin serlo,
pero a menudo teniendo la ilusión de serlo: el término egoísmo alude a una sobreestimación de los
estrechos intereses de las personas, que no se da cuenta de que tienen necesidad de los demás. El ego es
un instrumento para la organización de la multiplicidad: una ciudad no sería capaz de vivir sin el
municipio que la administra, y igualmente una persona no sería capaz de manejar su vida sin el yo que
lleva a cabo esta tarea.
El ego en fin, como el gobierno de una ciudad, a pesar que no es un objeto en el sentido estricto, es de
todo modo esencial: su tarea es hacer viable la kasbah que es la multiplicidad interior. La actitud de un
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gobierno es la actitud de los gobernantes, y la actitud del ego es la actitud de sus funciones, y las
decisiones que toma depende de la relación que tiene con ellas y con las fijaciones en que está
involucrado. La salida de un nivel apenas funcional del ego es el principio de que lo todo es más que la
suma de las partes: como un gobierno en sentido político, también el gobierno psíquico del ego es más
que la suma de sus componentes, y cómo tal no es cognoscible en una perspectiva mecánica.
Si las instancias son hasta un punto autónomas, siendo equipada con su propia energía, es decir las
emociones, todas las actividades que no son contingentemente funciónales como pensar o pelear, pero
que se proyectan en el futuro como ir a la escuela o al trabajo, requieren una administración más
compleja que debe ser ejercida por un centro de responsabilidad extraimpulsivo, que es precisamente el
ego. El salto de cualidad del ego humano con respecto a lo de los animales, son las actividad de la
corteza, que a través de la abstracción permiten de construir edificios que se extienden en el espacio y
el tiempo más allá del aquí y ahora, y abren proyectos comportamentales más funcionales para la
supervivencia
Esta formación biopsíquica que es el ego administra el conjunto de la persona, que es más que la suma
de las partes, es decir, de los mecanismos del organismo: las funciones físicas y las funciones mentales
tienen que ser administradas como los servicios de una ciudad, es decir, teniendo en cuenta que las
inversiones energéticas hay que calcularlas tanto para las necesidades inmediatas, cuanto para las
futuras. Para este cálculo hay que ser capaces de imaginar un futuro, es decir, una situación que todavía
no existe, y aplicar consideraciones hipotéticas y quizá poco probable, para llegar a proyectos que son a
menudo sólo plausible, pero que en todo caso son mejores que nada. Procesos analógico y digitales son
las herramientas de esta operación, y el resultado es lo que se llama pensar en qué hacer antes de
hacerlo: un punto de vista que los amantes de la espontaneidad ven desagradable como el humo en los
ojos.
De este punto de vista, los comportamientos son productos a veces aproximados e ingenuos, a veces
muy sofisticados y funcionales: para organizarlos, de una parte sirve el análisis de la situación, y de la
otra una operación de montaje de protomovimentos genéticamente heredados. Los comportamientos
son verdaderos instrumentos que en el tiempo se desarrollan, y que permiten de encarar en una manera
cada vez más diferenciada las situaciones en que tenemos que vivir. Si el análisis de la situación tiene
que ver especialmente con la habilidad de la persona en el uso del pensamiento racional, la
diferenciación del comportamiento tiene que ver con la experimentación hecha en contextos culturales,
en primer lugar el teatro. Victor Turner dijo que no es que el teatro sea hijo de la cultura, es la cultura
que es hija del teatro: las primeras operaciones culturales en la antigüedad mas remota fueron de hecho
representaciones teatrales en que se mostraban las historias de los dioses, y que indicaban el camino a
seguir, las acciones a hacer para los seres humanos.
Los comportamientos básicos se asumen de pequeños copiando los de las personas más cercanas, como
los miembros de la familia: pero desde cuando existen las películas, para bien o para mal estas para los
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adolescentes son una gran fuente para copiar actitudes, que son admiradas y asumidas en una óptica
narcisista, aunque sean a menudo disfuncionales y totalmente incongruente con el resto de la persona.
En realidad, la conducta se puede ver como un lenguaje, donde los comportamientos individuales se
articulan en discursos cada vez más complejos: creciendo, las necesidades de la persona se complican,
en el sentido de que con la complicación de la vida relacional, siempre añaden nuevas, y el lenguaje
con el que se llevan al mundo debería desarrollarse en proporción: esto rara vez sucede, por razones
varias, una de ellas es la necesidad de tener efectos rápidos en el mundo, y otra la falta de un lugar para
experimentar nuevos discursos, sin tener que pagar altos cuestos. Entonces se elige comportamientos
conocidos, aunque de efecto dudoso, en lugar de intentar algo desconocido que no promete
seguramente éxito, y por lo tanto se pierde la oportunidad de desarrollar su proprio potencial.
El ego tiene pensamientos, fantasías y comportamientos para diseñar una vida: es obvio que menos que
estos instrumentos son diferenciados y más aproximativo es el resultado. Los tres lenguajes tienen su
propia sintaxis: si la sintaxis del pensamiento es la lógica, la del lenguaje imaginativo es la estética, y la
del lenguaje comportamental es la ética. La lógica es poco respetada, pero por lo menos muy explicada
digitalmente: ética y estética más bien no tienen directrices de orden digital, y el ego se las arregla en
las peores formas para presentar algo que parezca coherente.
La belleza, por ejemplo, sufre de un malentendido generalizado: se declaran bellas cosas tan diversas
como las de la moda y las obras de arte de gran nivel. En realidad, sería importante distinguir entre lo
que es bello y lo que gusta, y entender que se puede disfrutar de las cosas más horribles, puesto que
están a la moda, es decir reconocidas por un público amplio. La diferencia es la sintaxis, un edificio
que está diseñado para superar la suma de las palabras del discurso: la belleza es algo que lleva más
allá de la percepción física, y para aquellos que no tienen los ojos abiertos en esto trascenderse, la
verdadera belleza resta inalcanzable. La belleza puede ser vista sólo con los ojos de la imaginación, y la
sintaxis de la fantasía es precisamente lo que hace posible armar formas para crear belleza. Las reglas
son experienciales, no son recetas fijas, sino sólo las de la asonancias y la disonancias que evocan algo
mas, que no tiene otro nombre que la obra que se está creando.
La sintaxis de la ética es aún más problemática, ya que se confunde fácilmente con los intereses de la
persona: desde tiempo infinito, por ejemplo, los seres humanos piensan heroico tener el coraje de
exterminar a los enemigos. Como la estética, el sentido ético es una trascendencia, la del conjunto de
las emociones que se sienten para los demás: el sabor de la interacción ética es proporcional a cómo
esta trasciende los intereses de las personas involucradas, y construye algo nuevo donde las almas
encontran paz y sentido de la vida, un horizonte que es la razón por que la vida valga la pena de ser
vivida a pesar de los dolores abismales que le son propios. La sintaxis es también aquí la mirada puesta
en el horizonte, que va de lo general al particular, y no en la otra dirección.
La función del ego es la elección: dado el conocimiento y las herramientas a su disposición, debe
encontrar una manera apropiada a la persona, a pesar de la certeza de que no hay manera de tener una
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ruta segura. Sobre esa base entonces, como se puede tomar decisiones? La cultura clásica, que ha
alcanzado niveles muy altos de civilización, afirmaba que hay que perseguir valor, es decir bello, bueno
y lógico, y no hay ninguna razón para no continuar en estas pistas: en occidente, para asumir la vía del
valor, necesita sin embargo de ser capaz de integrarla con el pensamiento cristiano, de la que estamos
empapados desde siglos, y que hay que tener necesariamente en cuenta, ya que a esto pertenecen una
parte significativa de los implícitos en que nos apoyamos, e inconscientemente damos por reales.
El otro gran problema es la diferencia entre la perspectiva cristiana del mundo después de la muerte
como el lugar real del valor, y la clásica del aretè, la virtud, que encuentra su recompensa en sí misma
en la calidad de la experiencia, en vez que en un paraíso futuro. La lógica dialéctica en realidad
presenta una diferencia radical entre la versión de Hegel, en la cual la síntesis tiene la misma densidad
de la tesis y de la antítesis, y la de Merleau-Ponty, en que es más bien un campo de fuerzas: se puede
imaginar que en el primero la síntesis es una otra cosa, en la cual se puede llegar dejando atrás la tesis y
la antítesis, y la segunda es algo que puede coexistir con las dos, por ejemplo cuerpo y mente, de modo
que es algo que se puede experimentar antes de morir. Se puede ver la dificultad de conciliar estos dos
mundos como debida a un pensamiento ingenuo, y mirar al paraíso cristiano como a una reificación da
la experiencia trascendente que la areté lleva: en este caso la distancia entre el mundo clásico y el
mundo cristiano se reduce sustancialmente, y en psicología se puede perseguir la importancia del aquí y
ahora, en vez de la lógica del sacrificio en función de una obtención post mortem.
Apego y carácter
El vínculo entre las personas comienza con ese fenómeno que se produce entre la madre y el niño en
los primeros meses después del nacimiento, y que la attachement theory describe dándole el nombre de
26
“apego”. El apego conecta el niño a la madre, pero ¿cómo funciona y a qué criterios debe
corresponder? Una confusión generalizada proviene de la creencia que el apego sea una noción
cognitiva más que emocional, mientras que en realidad apego y enamoramiento son en cierto sentido la
misma cosa: el niño está enamorado de la madre a la cual está apegado. Cuando no se apega, significa
que no está enamorado de la madre, y ahí empiezan los problemas: a una novia, de la cual estamos
enamorados, le perdonamos todo, pero sin enamoramiento no nos iría bien incluso si ella fuese
perfecta.
Un problema fundamental del ser humano es la ambivalencia emocional: si las personas nos tratan
bien, las vivimos como amigas; si nos tratan mal, las vivimos como enemigas. La madre tratará al hijo
necesariamente un poco bien y un poco mal: ¿y entonces que hará el niño? De pequeños el vínculo es
el sine qua non para la supervivencia, y si el niño se aleja demasiado de la madre se mete en problemas.
En definitiva, el vínculo es una especie de puente que conecta la distancia física y las diferencias entre
las personas, pero es un puente que se tambalea: el niño se encuentra con una pasarela frágil, y su
mayor problema es justamente la gestión de la inevitable ambivalencia suya y de sus padres, lo que
hace que el vínculo sea incierto.
Como un ordenador, el organismo tiene una parte visible, el cuerpo, el hardware, y otra que no se ve
pero que existe, los instintos, el software, que consiste en estructuras genéticamente memorizadas y
legibles, predispuestas para la gestión del cuerpo en relación con el mundo exterior. En la especie
humana, los instintos básicos son hambre, huida, territorio y sexo:4 si se considera el vínculo apoyado
fundamentalmente al instinto del hambre, podemos imaginar que, cuando no pueda saciarse, realizando
así un vínculo seguro, los demás instintos básicos entren en juego en términos de apoyo, coloreando el
apego de huida, o de territorio o bien de sexo.
El vínculo entre seres humanos, en origen tiene entonces dos facetas: una está constituida por la
necesidad de proximidad, y la otra por la necesidad de separación. Puede que no parezca óptimo el
hecho de que un vínculo afectivo tenga esta otra cara, pero en realidad se puede considerar que ésta es
algo como las riendas del caballo: se necesita un poco de exageración emocional para poder defenderse
de la alteridad, un poco de desconfianza para no precipitarse de cabeza en las cosas, un poco de
desilusión para aceptar las debilidades humanas de la persona de la que el destino biológico nos separa
y a la cual la necesidad nos vincula. Estos estados de ánimo son esenciales para la supervivencia: la
realidad psíquica no puede ser unidireccional hasta el punto de aparecer compacta, es necesario
entregarse al hecho de que la dimensión humana se define por una constante integración de
polaridades, un work in progress apoyado sobre una necesidad de supervivencia, que se corresponde
con el concepto filosófico de la intencionalidad del que habla la fenomenología.5
Imaginémonos que en el momento del nacimiento el cordón umbilical es reemplazado por un cordón
4
Véase Konrad Lorenz (1980), L’etologia (traducción italiana), Boringhieri, Torino.
5
Véase Franz Brentano (1977), La psicologia dal punto di vista empirico (traducción italiana), Laterza, Bari.
27
umbilical psíquico, éste también en forma de tubo, donde la cara interior es el amor, mientras que la
exterior se divide en tres partes: la desconfianza, la intensidad emocional y la desilusión. La imagen del
tubo permite representarnos la idea de que hay una parte en primer plano y las otras dos en segundo
plano: la misma configuración puede entonces presentarse en tres formas aparentemente distintas.
Nadie sabe exactamente cómo se forma el carácter, pero podemos plausiblemente hacer referencia a los
tres estilos de apego inseguro de la attachment theory de Bowlby. Podemos así imaginar el carácter
como algo que sirve para compensar las dificultades de la persona en gestionar la inseguridad del
vínculo, renunciando a hacer frente a lo que hay y ajustándose, con actitudes compensatorias, a una
visión poco crítica y perjudicial de la realidad.
Bowlby observa que cuando el apego no es seguro, sino compensado por especializaciones, se
presentan tres tipos de alternativas llamadas apego ambivalente, evitativo y desorganizado (Bowlby,
1978, 1983, 1989), que podemos imaginar conectadas con estados de ánimo de intensidad emocional,
de desconfianza y de desilusión. Decir que podemos imaginarlas es importante, porque “apego” es un
término que se refiere a un pensamiento de tipo digital, mientras que “estado de ánimo” pertenece a un
ámbito analógico: retornar de forma biunívoca un apego a un estado de ánimo significaría transformar
el estado de ánimo en un elemento digital, quitándole su valor subjetivo. Digital y analógico son
dimensiones inconmensurables, o sea, no atribuibles la una a la otra, y se pueden conectar sólo
contingentemente como opuestos dialécticos:6 el hecho de que, en la experiencia, se observe una cierta
correspondencia entre ciertos conceptos y ciertas emociones es otra cuestión. El racionalismo y el
empirismo (epistemologías del lenguaje digital y del lenguaje analógico) permanecen como dos rectas
paralelas, aunque, tendencialmente, convergen al infinito.
- El apego ambivalente que, como veremos, produce caracteres de sentimiento, se compensa con una
actitud de grande intensidad emocional, con la cual el niño estabiliza la mezcla de amor, dolor y rabia
que siente por su madre, y esto da lugar al “vicio” del orgullo. Se puede imaginar que el apego
ambivalente es un vínculo que compensa las oscilaciones emocionales del “puente” a través de la
capacidad de cercanía y de intensidad emocional: si la madre lo trata mal, el niño se enoja, pero sigue
estando todavía unido a ella por un fuerte intensidad capaz de contener lo bello y lo feo, lo bueno y lo
malo. Observando desde el punto de vista de los instintos fundamentales, podemos imaginar que esto
se apoya sobre el instinto sexual, que compensa, con la atracción, las asperezas de la relación.
6
La inconmensurabilidad es un concepto matemático que indica medidas que, como el radio y lacircunferencia del
círculo, no tienen un denominador común, y por lo tanto no pueden ser comparadas entre sí, o sea, no pueden ser medidas
con el mismo metro: se trata de dos realidades necesariamente distintas, necesariamente opuestas, cuya relación sólo puede
ser dialéctica, y que, por lo tanto, como tesis y antítesis, pueden unirse sólo a nivel de la síntesis. Opuestos dialécticos son
contenido y forma: cada contenido corresponde con una forma y viceversa, pero son realidades que no se pueden resolver
en el mismo plano de conocimiento.
28
como si el niño dijese: “Sí, hay un puente, lo veo, pero yo me quedo de este lado”. Permaneciendo en
su lado, el niño no se ve afectado por las fluctuaciones del puente, pero tampoco alcanza la otra orilla, y
cubre el abismo de la distancia pensando en la otra persona, en lugar de llegar físicamente a ella. No es
que no invierte emocionalmente, es sólo un problema de distancia: querer a alguien desde diez metros
de distancia es diferente de quererlo desde un metro, y aquí la prudencia de la desconfianza mantiene a
raya el peligro y la propagación del miedo. Una vez formado el vínculo (que se puede imaginar que
tenga su base en el instinto del hambre), el otro instinto fundamental de apoyo parece ser aquí la huida,
y la prudencia el instrumento que hace posible el vínculo mismo.
El apego desorganizado, que genera caracteres de acción, funciona de forma distinta de los otros dos
modos: se observa aquí una escasa congruencia emocional en la relación. Mientras que en el apego
ambivalente y en el evitativo, cuando la persona es tratada mal se siente más o menos herida y
compensa esta herida, en el apego desorganizado es como si la persona no contestara congruentemente
a la interacción. Es como si la reacción a lo que está haciendo el otro estuviese un poco fuera de eje, y
el no entrar en resonancia con los altibajos de la relación estabilizara el puente. Se presupone que esto
implique una desilusión fundamental hacia el interlocutor, sobre el cual no se invierte una expectativa
idealizada. Su “conquista”, como remedio a la situación, se podría conectar con el instinto territorial.
El apego desorganizado se compensa con una actitud desencantada, que se experimenta
independientemente de las contingencias, como si la desilusión fuera inevitable en la relación
interpersonal: convirtiéndose en avidez, lo que no es simplemente tomar, sino tomar más de lo que
haga falta, produce una pesada síndrome existencial.
Existe, por lo tanto, quien se apega a las personas de una forma y quien de otra. Queriendo ser concisos
y un poco exagerados, en la definición de la identidad se podría decir que hay los “pegajosos”, los
“evitativos” y los “controladores”: los pegajosos utilizan cercanía e intensidad emocional para superar
las dificultades y seguir vinculados, los evitativos estabilizan la relación con una distancia controlada y
con el uso del pensamiento, y los controladores, en cambio, estabilizan la relación tratando de ser
iguales al interlocutor, o, en la mayoría de los casos, tratando de hacerlo igual a ellos.
Si se considera el carácter como una compensación automática de la fragilidad del vínculo en frente del
impacto emocional, entonces se puede entender la importancia de desarrollar un más sólido puente
relacional, aumentando así su capacidad para manejar las emociones. Los puentes pueden ser de piedra,
de hierro, pero tal vez incluso de cuerda, como son por lo general al inicio de la relación, y encima de
ellos no se puede hacer transitar objetos pesado: para hacerlo primero hay que reforzar el puente.
29
pesada! Se debe tener cuidado por respecto al puente que se tiene con los demás, para saber lo que se
puede decir y hacer. Generalmente confiamos en informaciones, aunque pueden ser erradas, como
suelen ser los que llegan de partes interesadas: la gente está siempre en medio de sus defensas y sus
dificultades, y tienen otros dueños internos a quien responder, mas importantes de la persona con que
habla. Hay que aprender en vez a reconocer a través de la percepción las indicaciones del organismo,
porque sentir es generalmente más fiable que pensar.
Los caracteres son configuraciones profundas que no se ven tan fácilmente desde el exterior: nos
juntamos en pareja por diferencias, y dado que, en general, creemos que los otros son sólo una
variación sobre el tema de nosotros mismos, en la relación pueden surgir abismos de falta de
comprensión. Por ejemplo, para una persona con apego evitativo que tiene una novia con apego
ambivalente, y está crónicamente resentida, tenerla a una distancia de cincuenta centímetros o de cinco
metros hace una gran diferencia. Ella tiende a luchar contra esa distancia, la misma distancia que el
novio evitativo utiliza para defenderse, dado che no tiene intensidad emocional, y sin la cual está
completamente desarmado. En realidad, uno tiene sus propias herramientas y trata de sobrevivir como
puede.
En resumen, en el apego ambivalente, ya que es constitutivo de su naturaleza no bajar los tonos, las
tensiones tienden a potenciarse y se genera un estilo dramático, en el apego evitativo, al menos en
apariencia, todo es emocionalmente calmo, mientras que, en el apego desorganizado, el
comportamiento es enérgico pero emocionalmente no del todo congruente, ni dramático ni neutral pero
fundamentalmente pragmático.7
El imprinting
Los seres humanos están unidos por estos vínculos invisibles, pero más fuertes que el acero, de los
cuales es muy difícil desprenderse. Sobre el tema de los vínculos hay relatos curiosos, como el que
cuenta sobre un personaje “mágico” que le dice a alguien que se enamorará perdidamente de la primera
persona que encontrará al cruzar un puente: esta fábula anuncia lo con la etología científica llegará a
ser una certeza científica, el fenómeno del imprinting. Los estudios de Lorenz sobre los gansos
demostraron que el pollito, al salir del huevo, establece un vínculo con los primeros seres que se
encuentra, y que sea la madre o no , empieza a seguirlos donde sea (Lorenz, 1980).8
7
Para poner un ejemplo histórico, Alejandro Magno visitó el santuario de Gordio, donde se conservaba un nudo
inextricable. La leyenda contaba que quien lo desatara conquistaría el mundo: Alejandro Magno resolvió el problema
cortándolo en dos con su espada.
8
Este fenómeno, que se ha descrito en detalle sólo recientemente, se conoce a nivel popular desde tiempos inmemoriales:
30
No es fácil entender qué es el vinculo del imprinting. En realidad, no existe ningún vínculo concreto
entre un ser vivo y aquello sobre el cual ha hecho el imprinting: el término vínculo es un “como si”,
una metáfora. En realidad, es un situación en la que la presencia de aquello sobre el cual se hace el
imprinting se convierte en indispensable para llevar a cabo ciertas acciones, por ejemplo, lo seguimos,
deseamos estar a su lado, en su presencia se desencadena un comportamiento de acercamiento y de
acompañamiento que se llama “la reacción del seguir”9que también tiene una dimensión accesible
cognitivamente, pero que está especialmente marcada por la intencionalidad, es decir, por un deseo
específico de algo.
La reacción del seguir concierne a algunas especies de animales, mientras que en otras, como la
humana, el vínculo es menos inmediato y más progresivo en el tiempo: en la attachment theory se
habla de apego,10 algo que, en lugar de un relámpago, parece ser un proceso que lleva meses. En este
caso, lo que está aquí genéticamente programado no es la simple conducta, sino la capacidad de
aprender conductas apropiadas a las circunstancias. Nuestro organismo psicofísico está organizado de
tal manera que no se puede, por ejemplo, sentir ternura por cualquier persona: la ternura establece un
vínculo estrecho entre las personas, y es naturalmente limitada a unos pocos, de forma tal que unos
cuantos pequeños grupos humanos están más conectados entre sí y tienen más posibilidades de
sobrevivir. En fin, el amor, que por lo general miramos con mucho sentido de trascendencia,
considerado desde el punto de vista biológico, es algo que tiene una estrecha relación con la
supervivencia. El vínculo es principalmente una función de supervivencia: con toda probabilidad, el
primer vínculo, en la historia de la vida en la Tierra, habrá sido el que existe entre padres e hijos,
porque los niños estaban detrás de sus padres y, viviendo alrededor de ellos, tenían alguna oportunidad
más de sobrevivir. El vínculo es una función de supervivencia, hace que los pequeños cocodrilos se
mantengan cerca de la madre para que los otros cocodrilos no se los coman; si los cachorros van por su
cuenta acabarán fácilmente devorados por un predador, pero si están cerca de los padres es mucho más
difícil que esto ocurra.
La comprensión del papel que el vínculo tiene en la supervivencia nos hace ver que el vínculo existe
ahí donde hay separación, mejor aún, se origina precisamente con la separación. Cuando el niño nace,
se separa de la madre, y en ese punto hay un vínculo que actúa como un puente: en nuestro mundo
romántico el amor tiene una sola cara, pero dado que todas las monedas del mundo tienen dos caras, ni
como se puede ver en algunos grabados, en la antigua China, a los pollitos recién salidos del huevo se les ponía delante una
pluma (sobre la cual hacían su imprinting), entonces el pastor caminaba con la pluma atada a su bastón y los pollitos les
seguían a todos lados. El imprinting no es prerrogativa de un solo ser viviente, es una experiencia tan fuerte que no sólo los
pollitos siguen su imprinting, sino que, como gansos permanecen sexualmente “imprintados” de esta primera experiencia.
Lorenz acabó siendo cortejado por los gansos que se habían “imprintado” sobre él: según sus modos de cortejos, le llevaban
gusanos. Al final, no es difícil entender por qué, en la vida, la gente elige como pareja a las personas que, de alguna extraña
manera, se asemejan a la madre o al padre.
9
Véase K. Lorenz (1980), L’etologia, Boringhieri, Torino; K. Lorenz (1980), Der Kumpan in der Umwelt desVogels,
Journal für Ornithologie, LXXXIII, pp. 137-213 y 289-413.
10
El apego, por parte de la madre, se llama “bonding”.
31
siquiera el amor puede tener sólo una cara. El vínculo afectivo y, para la especie humana, el apego es
hijo de la separación, sin la cual no existiría. Por lo tanto tiene necesariamente una cara oculta,
dolorosa, porque la separación implica dolor. Cuando un niño sale del vientre materno se encuentra en
otro mundo, y si antes la madre estaba completamente a su alrededor, pero después está en otro lugar,
lejos y separada de él, esto, obviamente, no tiene un buen efecto.
Si se imagina que desde el punto de vista del imprinting estar vinculado a otra persona tal vez significa
que es alguien en cuya presencia se pueden mantener ciertos comportamientos, entonces esto no
coincide completamente con el concepto de amor: por ejemplo, se puede buscar la proximidad de
alguien por odio, es posible tener ganas de estar cerca de él para atacarlo. Sin embargo, el vínculo
existe también en este caso, y se dice que el odio une aún más que el amor.
El transfert
Cuando el bebé nace es como si se rompiese el conjunto madre-hijo, y se puede imaginar que el niño se
queda con la sensación de ser sólo un pedacito en relación con la madre que sería la parte más grande,
o que él mismo es la parte importante. Si el niño se siente la parte más pequeña, la madre será
idealizada, “maravillosa” (en términos subjetivos la experiencia será de atracción, y el instinto básico
de referencia será el sexo), o bien será temida como alguien extraordinario, pero en el cual no es
posible tener mucha confianza (la experiencia será entonces el miedo, y el instinto de referencia será la
huida). Pero cuando el bebé nace sintiéndose una parte no menor del conjunto, la otra parte no se
idealiza, y entonces la madre será una alteridad de la cual probablemente hay poco que esperar: en este
caso no es posible tener una verdadera confianza, y tomar el control de la situación parece ser la única
salida, la compleja configuración emocional será aquí la de la territorialidad.
Heinz Kohut, un psicoanalista que ha estudiado el fenómeno del transfert11 con gran cuidado, ha
descrito tres tipos muy diferentes el uno del otro, el transfert idealizante, el transfert especular, y el
transfert gemelar, que parecen corresponder exactamente a estos tres casos (Kohut, 1971):
- en el transfert idealizante queremos del otro lo que podríamos obtener de un ser idealizado, de un
padre maravilloso, o sea un amor absoluto y estable que permite la fusión. ¿Pero qué tipo de relación
puede haber alimentado este proceso de idealización? Se puede imaginar que sea el apego ambivalente,
y que el transfert idealizante lo compense con la intensidad emocional, huyendo idealmente de la
11
El transfert es uno de los conceptos fundamentales de la psicoterapia, y ha sido uno de los descubrimientos más
extraordinarios de Freud. Como el apego, incluso el transfert no es una noción cognitiva, sino existencial: tener un transfert
con alguien, por ejemplo tener un transfert paterno, quiere decir que de esta persona se quieren las mismas cosas que se
querían del padre. Un cliente no cree que el operador de ayuda sea su padre, pero sí quiere de él lo que quería de su padre.
Por otro lado, si el cliente tiene un transfert paternal, el operador de ayuda tendrá un transfert filial, o sea que quiere de sus
clientes lo que querría de sus hijos. En resumen, la relación cliente-profesional es la intersección de dos corrientes de
deseos: los deseos que el cliente ya ha experimentado en su relación con sus padres, dirigidos ahora hacia una figura
paterna, y los deseos que el operador tendría por sus propios hijos, ahora dirigidos hacia la figura filial del cliente.
32
parte agresiva del otro y exagerando su parte amorosa.12 Esta operación funciona de dos maneras:
también se puede idealizar al otro de forma opuesta, como una persona maravillosa que no se comporta
como debería, y entonces el amor propio ofendido y vengativo se transforma en resentimiento;
- al transfert especular se alude de alguna manera en la historia de Blancanieves y los siete enanitos. La
madrasta siempre le pregunta al espejo mágico: “Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más bella del
lugar?” El apego evitativo es un apego a lo lejos, y en el transfert espejo la persona no quiere ser
amada en carne y hueso como en el apego ambivalente, sino que le basta con ser reconocida por el otro,
que es un espejo, mágico pero sólo espejo, es decir, un objeto, y con un objeto siempre es posible
relacionarse, porque, a diferencia de los interlocutores humanos, se queda ahí quieto,13 aunque si,
como el espejo de la madrasta, tal vez responde: “¡Blancanieves!”. Incluso los espejos al final dan poca
confianza, y la desconfianza crónica y racionalizada acaba por tener la última palabra.
- En el transfert gemelar quizás la relación con el apego desorganizado es menos inmediata: pero si
tenemos en cuenta de que aquí no hay congruencia emocional en la interacción, la desilusión significa
que lo mejor que puede esperarse es que el otro sea un gemelo, un igual, alguien en el cual,
exactamente por lo que la igualdad incondicional implica, podemos confiar. En este caso el tema se
convierte en lo de la igualdad, que se puede implementar de varias maneras que resulten adecuadas a la
territorialidad.
En síntesis, los tres tipos de transfert14 se pueden ver como tres tipos de deseos:
- la persona desea que el otro sea tan estupendo que sea capaz de amarla incondicionalmente
satisfaciendo así su intensidad emocional;
- la persona desea que el otro mire tan profundamente hasta poder comprenderla, o sea, aprobarla, sin
condiciones, apaciguando así su desconfianza;
- la persona desea que el otro sea tan igual a ella hasta poder unirse incondicionalmente a ella, y así
compensar su desilusión.
Cada persona quiere satisfacer los tres deseos, pero uno de ellos lo quiere satisfacer más que los otros,
y hay los que en primer lugar quieren ser amados, los que quieren ser comprendidos, y los que quieren
la afiliación del otro.
12
Por ejemplo, en una escena de la película Il pap’occhio, Mariangela Melato le da una cachetada a
Renzo Arbore, y él reacciona al principio con sorpresa: “¡Pero si me ha dado una cachetada!¡ A mí!”. Y
luego sonríe y dice: “No, no es posible…”.
13
En este sentido, es útil recordar el uso de la computadora en la "comunicación asistida" con las personas con síndromes
autistas, donde hablar con un objeto en lugar de hablar directamente con un interlocutor humano reduce la ansiedad y
permite al paciente expresarse.
14
Al ser una proyección, el transfert es siempre un delicado equilibrio, y la frustración puede modificarle rápidamente: en
un momento el cliente puede sublevarse contra el terapeuta. Lo idealiza positivamente hasta que va en la dirección de sus
expectativas, y tan pronto como éstas se sientan frustradas, rápidamente proyecta en él una figura paternal enemiga, y hasta
persecutoria, con la que el transfert se convierte en negativo.
33
- Se pueden definir sentimentales los caracteres que dan mucha importancia a ser amados. Ellos son los
que están muy familiarizados con las margaritas: “Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere,
me quiere, no me quiere”. Cuando la margarita nos se acaba, cogemos otra y decimos: “¿Por dónde iba
yo? El/Ella no me quería, entonces vuelvo a empezar por me quiere, no me quiere, me quiere, no me
quiere…”.
- Se pueden llamar caracteres de pensamiento los que practican una transferencia espejo, es decir, los
que quieren especialmente ser entendidos. En lugar de arrancarle los pétalos a las margaritas tal vez
dicen: “Sí, el/ella me quiere, pero ¿de qué depende? ¿Qué quiere decir? ¿Cuánto tiempo va a durar?
¿Es un hecho físico-químico, o depende de las fases de luna, o de qué otra cosa…?”
- Los caracteres de los que tienen un transfert gemelar es como si pensaran: “No hay que esperarse
nada especial de ella, es sólo una como yo: o soy yo quien dirige esta relación de forma tal que
vayamos al mismo paso, o nada bueno saldrá de esto”. Y éstos pueden ser llamados caracteres de
acción.
Freud llamó a estas tres categorías caracteres centrados en el amor, en la independencia y en el poder
(Freud, 1989): el transfert espejo es el máximo de la independencia, porque la persona se deja reflejar
pero se queda de este lado del puente, mientras que en el transfert idealizante las personas quieren
fusionarse amorosamente con el objeto de la proyección considerado tan maravilloso, y en el transfert
gemelar buscan una adhesión marcada por el tema del poder.
15
Cabe recordar que las emociones, desde el punto de vista biológico, son, por decirlo así, los software del organismo,
que en los mamíferos superiores son cuatro: el hambre, la huida, el territorio y el sexo. Sin el software de escritura, por
ejemplo, no se escribe en un ordenador, pero al abrir Word, viene lista una página donde podemos escribir. En los seres
humanos es un poco lo mismo: cuando un software empieza a funcionar, el cuerpo está preparado para hacer algo, el
hambre, la huida, el territorio y el sexo son los nombres de las actividades que estos software organizan. A estos cuatro
instintos corresponden cuatro familias de emociones que son su vivencia subjetiva. Las emociones de hambre serán la
necesidad, el deseo, la falta, el dolor, o sea todas las variaciones sobre el tema del hambre: son emociones, no conceptos. La
emociones de la huida serán el miedo, la sospecha, la incertidumbre, la angustia, el terror, y así sucesivamente. Las
emociones del territorio son de dos tipos: hay que recordar, en efecto, que para tener un territorio debemos antes
conquistarlo, y entonces entenderemos que habrá dos tipos de emociones completamente diferentes para las dos caras de la
territorialidad, a saber, conquistar un territorio o defenderlo. La emoción de la conquista es el triunfo, la emoción de la
defensa es la rabia que se siente cuando somos atacados, y es importante comprender que dos emociones tan diferentes
están al servicio del mismo instinto. Las emociones relacionadas con la sexualidad son la maravilla, la atracción, el placer,
etcétera. Dicho sea de paso, los llamados "problemas sexuales" no son casi nunca sexuales en sentido estricto, en la mayoría
de las veces expresan las dificultades en la gestión de los otros instintos: si se llega hasta el sexo, ahí por lo general ya hay
más problemas. El problema es que los instintos están respaldados entre sí, y antes de llegar al sexo, es preciso tener la
gestión del territorio, de la huida y del hambre, y muy a menudo estas gestiones son insuficientes. Las dificultades a menudo
descansan en una incapacidad para gestionar el instinto del hambre: la necesidad, la necesidad, la necesidad. O en una
incapacidad para gestionar el instinto de la huida. El miedo, el miedo, el miedo no gestionado. Sería como decir que, cuando
vamos a la escuela antes vamos a la primaria, luego a la secundaria y, a continuación, sólo al final vamos a la universidad.
34
sentimentales, que aprovechan la fuerza de la atracción, o dando un paso atrás, como los caracteres de
pensamiento, especialistas en la huida, o como los caracteres de acción, especialistas en la gestión del
territorio, haciendo una especie de movimiento contrario: el puente oscila hacia una dirección y ellos se
mueven en la dirección opuesta, como los marineros en un barco que fluctúa.
Es importante tener en cuenta que los caracteres no son más que intentos de compensar la ambivalencia
del vínculo, es decir, métodos específicos que hemos desarrollado en la relación con la madre al
principio de nuestras vidas, probablemente apoyándonos sobre diferentes recursos instintivos del
organismo.
Las tres actitudes compensatorias se refieren a la relación con el otro, y la diferencia entre los que se
centran en intensidad emocional, los que están desilusionados y los desconfiados es en el estilo de
amor:
- La persona centrada en la intensidad emocional, es decir, la que tiene un carácter de sentimiento,
idealiza el objeto de amor, que se convierte en una especie de divinidad, lo que facilita pasar por alto la
ambivalencia. En virtud de esto, por ejemplo, un novio puede ser perdonado, incluso cuando haga
muchas tonterías.
- Para un desilusionado, o sea alguien con un carácter de acción, el objeto del amor no es idealizado,
sino que, al fin y al cabo, es como él: el hecho de que el otro es “nada más que esto” es normal, pero, si
lo comparamos con quien ve en el otro una deidad, es evidente que tiene necesidad de reemplazar con
mucha cantidad la escasez de una calidad más alta que el otro le ofrece.16
Tratándose de compensaciones por falta de un apego seguro, la vía de transformación no puede ser
simplemente la de cambiar la forma de compensar: tener un carácter de pensamiento no es mejor que
tener un carácter de emoción o de acción. El objetivo del cambio sería llegar a un apego seguro, donde
se haga el mejor uso del sentimiento, del pensamiento y de la acción, cosa que, en la experiencia
práctica, se conoce como tendencia y parcialidad.
Desde el punto de vista concreto, el apego seguro correspondería a una buena autorregulación
organísmica, es decir, a esa organización del organismo, a nivel fisiológico, basada en la emergencia
de las necesidades, que daría lugar a una persona más flexible: el apego seguro no sería, entonces, el
que no presenta inseguridades, sino el que permite soportarlas.
Esto podría ser adecuado también en términos de emociones, donde en cambio se saltan varias etapas.
16
Véase Giovanni P. Quattrini (2007), Fenomenologia dell’esperienza, Zephyro Edizioni, Milano.
35
En una óptica fenomenológica se puede imaginar que esto se logre a través de la práctica de la
adaptación creativa, que no es adaptarse en el sentido de rendirse a lo inevitable, sino aceptar el deber
inventar lo que haga falta en cada situación: la relación de ayuda, de hecho, por lo menos la que tiene
orientación fenomenológico existencial, no sirve para ser capaces de evitar los pozos de la vida, sino
para aprender cómo salir de ellos. Está claro que son muchas las cosas que ofenden a los seres
humanos: el verdadero problema es lo que ellos hacen luego. La necesidad existencial no es evitar ser
ofendidos, sino tratar de que esto no nos arruine el día, o peor aún, la vida.
Los caracteres, al final, no son más que el precipitado de varios tipos de apego y varias modalidades de
transfert, que consisten en diferentes modos de estar en relación: el carácter es así esencialmente una
forma repetitiva de comportarse con los otros, pero las actividades repetitivas son las que se han
establecido en la historia de la persona y por lo tanto han venido a ser doc, es decir, garantía de calidad,
y por lo tanto difíciles de dejar. Precisamente porque es repetitivo, independientemente de las
situaciones específicas, el carácter es disfuncional: la persona tiene reacciones auto-referidas y no
relacionadas con el contexto, mientras que la lógica de la supervivencia requiere una reacción funcional
a la situación, empleando todas las exigencias del organismo.
En resumen, hay tres matices afectivos que componen la otra cara de la moneda: uno es la intensidad
emocional, otro es la desconfianza, y, otro, la desilusión. No se sabe por qué hay tres y no más, pero
desde el punto de vista biológico es posible imaginar que tenga que ver con los instintos fundamentales
de huida, territorio y sexo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el tema del carácter no es una
teoría científica, sino una representación narrativo-metafórica de algo que viene directamente de la
experiencia.
A pesar de que se trata de metáforas y de que las metáforas no son descripciones, es decir, dando por
hecho que el fenómeno secundario es estrictamente subjetivo,17 para evocar la experiencia de los tres
estados de ánimo fundamentales de los caracteres se podrían proponer estas fantasías:
- la intensidad emocional, por ejemplo, se puede imaginar como un respiro alto y un olor a primavera
un poco fuerte;
- el olor de la desconfianza se puede imaginar como más bajo, un olor que se desliza, un olor a
biblioteca, a taller, a local cerrado: un olor un poco rancio, entre algo oscuro y algo mecánico, un olor
que no está hecho para perfumar;
- el olor de la desilusión podemos imaginarlo como una mezcla entre algo ligero y algo doloroso, un
olor que nos deja libres: hay una sensación de libertad alrededor de las personas de acción, una
sensación que “se puede hacer”, una libertad carente de elevación.
Se trata, por supuesto, de imágenes con un valor analógico, colocadas aquí con el fin de empezar una
17
Para Brentano, el fenómeno se divide en primario, el objeto fuera de nosotros, y secundario, el efecto que nos
haceinternamente (La psicologia dal punto di vista empirico (traducción italiana), 3 vols., Laterza, Roma, 1997).
36
cadena de asociaciones que lleve al lector en el lugar de su experiencia específica, frente a gente de
carne y hueso con su carácter específico, para no permanecer en el campo de la abstracción.
La cosa más simple para aclarar lo que es el carácter es abandonar el tema de la personalidad como
identidad: el carácter no debe confundirse con las características de la personalidad, porque el carácter
no existe por sí mismo, es inclinación, es decir, simplemente una potencialidad entregada a una libre
reconfirmación del automatismo por parte de la persona, cuya predicción de rendimiento sólo puede
suponerse con el cálculo de las probabilidades.
El carácter, teniendo que ver con el estilo de comportamiento de la persona, y no con sus formas
contingentes de gestión, nunca es identificable con algo objetivo y, para reconocerlo, es necesario dejar
de lado la cabeza y utilizar la nariz, aprendiendo a olerlo. 18 El carácter no se define por sus
características, aunque tenga características: esta es claramente una paradoja, pero la lógica paradójica
es la única que funciona en el plan de los conjuntos, como bien se sabe en la terapia sistémica.19
Ciertamente, para vivir no es necesario reconocer los caracteres de las personas, está bien claro, lo
importante es darse cuenta de lo que está pasando con las personas con las cuales estamos relacionados,
es decir, lo que el otro quiere y lo que estamos dispuestos a dar. Al darnos cuenta de qué tipo de
transfert tenemos hacia los padres y los hijos, nos damos cuenta de lo que, por automatismo, queremos
del otro: de hecho, también con los amigos y con la pareja valen las mismas variaciones20 del vínculo
en los matices de huida, territorio o sexo.
Es muy importante darse cuenta de lo que acontece dentro de la pareja en términos de las expectativas
implícitas de cada uno (por desgracia inexorablemente diferentes), porque, de lo contrario, las personas
se hacen daño de forma insensata, verdaderamente insensata y por ningún motivo: cuando usted no sea
narciso, de hecho, no se enamorará de su propia imagen en el espejo, sino de alguien que sea
verdaderamente distinto, que tal vez haga cosas que personalmente nunca haría y, por un tiempo, viaja
usted cabalgando la ola de la maravilla. Al cabo de un tiempo, sin embargo, esta diferencia empieza a
chirriar y, a una cierta altura, ya no soportamos más al otro, precisamente porque hace esas cosas que,
al principio, nos gustaron tanto.21
18
Ya en los ni–os de algunos meses, incluso si no hacen nada muy definido, parece posible verlo bastante bien en sus
ojos: es algo que tiene que ver con el campo de fuerza que pone el puente, y no ayuda a darle connotaciones digitales.
19
M. Selvini Palazzoli, M. Boscolo, L. Cecchin, G.F. Prata (1975), Paradosso e contro paradosso,Feltrinelli, Milano.
20
Si padres e hijos representan el eje vertical de los vínculos, hermanos y amantes representan el eje horizontal: aquí
también el vínculo subtiende transferencias de núcleos de sentido arquetípico y conlleva los mismo problemas de apego.
21
En la terapia de pareja una cosa que funciona es poner uno delante del otro. Él dice: "Ella siempre está haciendo
escenas en público y así sucesivamente ". A esto podríamos responder: "Disculpe, pero cuando te has enamorado de
ella,¿qué es lo que te gustó? ". Y él: "Oh, ella era tan maravillosamente espontánea, directa, etcétera". Y luego: "Ah sí, esas
sonlas mismas cosas que estás criticando: Entonces, ¿cómo van juntas estas cosas?". Entonces él podría comenzar a admitir:
“Sí, sí, es verdad ...". Vinieron como soldados en guerra y puede ser que salgan preguntándose, "¿Y ahora adónde vamos?",
porque se han acordado del comienzo de su relación, y que se habían enamorado por la gran diferencia entre ellos.
37
Tener un carácter
Comportamiento y carácter
Tradicionalmente, siempre se tienen en cuenta sólo dos órdenes de espacio, el interior y el externo, y
las emociones entonces o se reprimen o se actúan. Pero, no hay sólo la elección entre tenerse las cosas
o actuarlas en la relación, una tercera opción es expresase: es la válvula que le permite de utilizar esta
olla a presión que es la vida emocional, sin correr el riesgo de explosiones. En el espacio transicional,
el espacio de la expresión, hay lugar para todo, incluso fantasías criminales22. Con toda probabilidad es
el espacio más grande que existe, aunque poco se sabe acerca de los límites del universo. Hoy estamos
sin duda la mayor parte de nuestro tiempo en el espacio transicional, el mundo de las palabras, que son
las herramientas para la expresión. El trabajo manual habita mucho en el mundo exterior y menos en el
transicional, pero hoy mucho es comunicación, intercambio de palabras y gestos. El espacio
transicional es el mundo de esta clase de acciones que son los proyectos, que los arquitectos hacen para
profesión. En la vida no se puede no hacer planes, al menos si se quiere hacer algo complejo: las
cabañas se pueden hacer mas o meno, pero para un edificio de varios pisos se necesita al menos un
mínimo de proyecto.
Se puede imaginar un ser humano como una estrella de tres puntas, la del sentir, la del pensar y la del
actuar: si una persona no siente está en coma, si no piensa es estúpida, si no actúa es amorfa. La vida es
un proceso continuo que va desde la sensación al pensar, dialéctizando luego estos dos puntos en el
hacer algo, y averiguando de nuevo lo que se siente. Pero hay quien se centra en la sensación, quien en
lo que piensa y quien en la actuación, y en la estrella una punta es más grande que las otras dos: tener
un carácter significa tener una de las tres puntas desproporcionada a las otras.
Un carácter de sentimiento, que compensa el apego ambivalente con un transfert idealizante, para
reducir la brecha entre su pequeñez y la grandeza del otro, se apoya en la inflación de su amor propio,
lo que produce los vicios de orgullo, vanidad y envidia. Cuando el puente del vínculo se tambalea, y la
persona pone en movimiento la fuerza del sentimiento, la situación se vuelve muy agitada y difícil de
manejar si no se utiliza la certeza a priori del propio ser que sólo el orgullo ofrece. Aquí se observa
cómo la persona es capaz de producir intensidad por necesidad a la intensidad misma. Esta función
alimenta la visibilidad de la persona: todos se enrollan en su presencia. El problema es de orden
económico: es como ir en un Ferrari, un coche muy sofisticado que, con cierta facilidad, puede ir fuera
de ajuste.
- Un carácter que llega de un apego evitativo y pasa a través de un transfert espejo, tiene como base
22
Assolti un uomo e una donna, finiti sotto processo per ingiuria e minaccia, che avevano pronunciato l’augurio di vedere
morire in un incidente il proprio avversario processuale: a scriverlo è la quinta sezione penale della Cassazione italiana,
assolvendo «perché il fatto non costituisce reato» (3 ottobre 2014).
38
emocional la desconfianza. Las personas con un carácter de pensamiento tratan con un interlocutor que
es, a la vez, una deidad maravillosa y una amenaza que podría destruirlos. De ahí el pesimismo
defensivo y el pensamiento como superstición: el transfert espejo es el máximo que se puede esperar de
la relación con el otro. Estos caracteres están imbuidos de desconfianza, la que, tomada como criterio
fundamental de la existencia, produce los vicios de la avaricia, del miedo y de la gula: sin embargo, una
persona que tiene este tipo de vínculo y esto tipo de transfert, de alguna manera sufre de avaricia, no
necesariamente relacionada al dinero, pero desde luego relacionada consigo misma, en el sentido de
que se concede poco, y no manifiesta nada que le parezca peligroso. Si ser siempre explosivos no es
una vida fácil, tampoco lo es estar siempre contenidos y tener constantemente que hacer cálculos sobre
lo que va a pasar: “¿Yo hablo o no hablo?, y si luego hablo, ¿cómo acabará?”. Muy a menudo las
personas con un carácter de pensamiento están convencidas de que, al final, es mejor no decir nada de
lo que realmente les importe, y se ganan la reputación de ser poco disponibles, poco comunicativos,
etcétera. De hecho, se comportan de esta manera porque tienen un constante miedo de pisar los callos
de los demás y de las consecuencias de sus acciones, y por no correr riesgos se quedan retirados en
silencio, o tienen actitudes esquivas que tienen sabor a huida.
Los caracteres de pensamiento experimentan la maravilla del otro que, no obstante sea maravilloso,
parece sin embargo traicionero. Por ejemplo, para estos caracteres, la mujer amada no es la Madonna
sino la diosa Kali: sigue siendo una persona sublime, lo único es que tiene un montón de manos y
algunas están armadas con puñales, por lo cual debemos adorarla a distancia, dado que si la abrazamos
existe el riesgo de recibir una puñalada en la espalda. Como los caracteres de sentimiento, los de
pensamiento hacen uso del gran encanto de la maravilla, del éxtasis frente a lo que se idealiza.23
- Las personas con carácter de acción compensan con un transfert gemelar la distancia del otro: dada la
desilusión de base, intercambiando la calidad con la cantidad, toman más de lo que les sirve; aquí están
los vicios de la lujuria (avidez), de la pereza y de la ira. Todas las monedas tienen dos caras, y si hay
una ventaja en considerar al otro como yo, hay también un inconveniente: cuando idealizamos,
aprovechamos del sentido de maravilla que nos viene del ser idealizado, y si el otro se considera “nada
más que”, el sentido de maravilla se desvanece.
Los caracteres de acción son pragmáticos y, en general, no se dejan involucrar por las maravillas. El
pragmatismo implica muchas ventajas, pero si ser pragmáticos da poder, también implica el coste de la
pérdida de la maravilla, y esto pone en duda la ventaja. Es cierto que, por lo general, las personas de
acción son las que tienen más poder y más dinero, porque tienen mucho interés en el poder y aspiran al
mando. Por lo general, en cambio, el poder importa muy poco a una persona de sentimiento que piensa
siempre en términos de ser amada, o a una de pensamiento que tal vez llegue a preguntarse: “Bueno, si
me convierto en el presidente de la República, ¿qué va a acontecer después de mi muerte?”, y, cuando
23
Ahora, la maravilla también será una ilusión, pero si miramos una hermosa puesta de sol y sentimos que se nos derrite
el alma, se puede decir que es tan sólo una ilusión, pero será una ilusión muy importante. Es un fenómeno, y es difícil
afirmar que es ilusorio. Renunciar a ello, en una relación, tiene un coste sin duda importante.
39
se despierta de esta reflexión las elecciones ya han pasado.24 Los caracteres de acción se mueven de
inmediato y toman lo que les sirve sin perder tiempo.
Un echo insuficientemente observado pero fácilmente reconocible tiene que ver con el estilo del
pensamiento en los tres tipos de caracteres: en los de pensamiento se puede ver un pensamiento
vertical, en los de acción un pensamiento horizontal y en los de sentimiento un estilo de pensar a
mosaico. Quiere decir que los caracteres de pensamiento tienden a desarrollar cadenas de significados
que van desde lo más profundo posible lo más alto posible, sin preocuparse de lo que hay alrededor (un
poco como esas jaulas de concreto que preceden a la construcción de rascacielos, con sus raíces en la
roca y tan alta como la estática permite); aquellos de acción le construyen considerando
pragmáticamente lo que se encuentra a lado de su pensamiento (por ejemplo, lo que los demás piensan
a propósito y cuáles consecuencias de sus ideas tendrán que enfrentar); lo de sentimiento piensan envés
a "mosaico", como se dice en la psicología sistémica, extendiendo a manchas una imagen del mundo, y
luego rellenando los huecos entre las partes con la parte analógica de la mente. Por supuesto, un
pensamiento óptimo debería utilizar los tres modos de funcionamiento, pero en general la gente usa
solo uno, y esto hace que a veces sea difícil comunicarse: la comprensión se considera ingenuamente
un implícito del amor, como por ejemplo cuando los padres tienen la ilusión de entender a sus hijos
sólo porque los aman.
Como todas las generalizaciones, también las consideraciones sobre el carácter todavía dejan el tiempo
que encuentran, corresponden a todos y a nadie, sólo sirven para dirigir la imaginación. Son
observaciones que hay siempre que considerar en una óptica multidimensional: todo tenemos todo,
pero colocado en nuestra manera específica. Si una persona es propensa a la armonía, no significa que
tiene un carácter de la autoestima reprimida. Normalmente este carácter es particularmente propenso a
la armonía, pero se puede muy bien tener una tendencia a la armonía sin tener carácter, o tener este
carácter y no practicar la armonía.
Para entender esta especificidad de relación entre el carácter y las características, debemos tener en
cuenta la diferencia entre los espaguetis con tomate y la pizza con tomate: no se pueden distinguir los
espaguetis de la pizza con un análisis químico, debido a que los ingredientes son los mismos, incluso si
el sabor es diferente. Para el carácter se puede decir algo similar: no se puede distinguir un carácter de
otro a través de un análisis conceptual, ya que las características son las mismas, sin embargo, éstas
están relacionadas entre sí de tal manera que, al final, el sabor es diferente. El problema, en definitiva,
no es la presencia o ausencia de ciertos componentes, sino la configuración del conjunto: tenemos todas
las partes, pero están organizadas en una jerarquía diferente, para la que, por ejemplo, es cierto que un
carácter de poder puede disfrutar de una puesta de sol, pero probablemente la puesta del sol, al menos
en tendencia, será menos interesante para él que el negocio.
Las distintas posibilidades de correlación entre las partes internas implican una gran diversidad entre
24
Esto por norma general, pero no siempre acontece, de hecho, hay muchos ejemplos que lo niegan.
40
los seres humanos: no hay que entender como base de la diferencia las características individuales,
todos tenemos pensamientos, acciones y emociones entrelazadas, solo es difícil de reconocer lo que
está en primer plano y lo que esta en el fundo. Sentir, pensar y hacer son, obviamente, todos
ingredientes esenciales de la vida: quién no siente está en coma o muerto, quien no piensa es idiota, y
una persona que no hace es un inepto. Algunos se especializan en el sentimiento, algunos en pensar
mucho y otros en hacer como lo mas importante25, pero notar cual de estas especializaciones es típica
de una persona es difícil por su especifica conexión con el resto de los componentes psíquicos. Para el
reconocimiento es importante recordar que la especialización es todavía una exageración que altera la
ecología del mundo interior de la persona, y que es por eso disfuncional.
Dado que a los seres humanos les encanta hacer lo que saben hacer bien, la especialización va de la
mano con la pasión, y desde aquí se llega rápidamente a los vicios: por un lado se encuentran los vicios
del orgullo, la vanidad y la envidia, por el otro los de la avaricia, el miedo y la gula, y, para los
caracteres de acción, se encuentran los vicios de la codicia, la pereza y la ira. Definir estos nueve
estados de ánimo como “vicios”, significa que son estados de ánimo inflados, sobrealimentados más
allá de los intereses del organismo, que los utiliza, de hecho, para compensar la inseguridad del apego.
La avaricia, el miedo y la evitación son la desconfianza empujada más allá de las necesidades de
defensa, así como el orgullo, la vanidad y la envidia están relacionados a la intensidad emocional, y la
avidez, la pereza y la ira a la desilusión.
Lo que hace la vida difícil son las pasiones, non las emociones: las emociones, que pueden ser
consideradas como la experiencia subjetiva de la manifestación de los instintos, son mecanismos
automáticos desarrollados de la evolución a través de inmensos períodos de tiempo, y sirvieron durante
edades geológicas a innumerables seres vivos para encuentran menos dificultades en la supervivencia.
Las emociones están ahí para ayudar, no para complicar la vida.
Las emociones son, de hecho, las que permiten la autorregulación organísmica: cuando se siente
demasiado mal, significa que se tiene que reaccionar ante la situación, cuando se siente demasiado
miedo quiere decir que es el momento de escaparse, aunque cuando otras consideraciones podrían
llevar a la persona a quedarse.
El problema comienza, en cambio, cuando las pasiones impiden el normal desarrollo de esta
autorregulación entre diferentes presiones: ¿Una historia de amor hace la vida imposible? Podríamos
interrumpirla si la pasión por el amor no lo impidiese ¿En algunas ocasiones somos derrotados?
Podríamos retirarnos en buen orden si un orgullo monumental no insistiese, en contra de todo sentido
común, para mantenernos allí. Así que, en realidad, la pasión no va en la misma dirección que las
25
Ciertos caracteres también son más evidentes en ciertos lugares, porque se les anima culturalmente: hay zonas
históricas y geográficas que apoyan algunos, y otras que apoyan otros. Por ejemplo, el carácter normativo tiene mucho éxito
en Inglaterra, en el norte de Alemania, etc., donde forma parte de la cultura dominante: en el mundo y en la vida no hay
nada lineal, todo es circular, por lo que una cultura que ha sido respaldada por cierto tipo de personas, tiende a privilegiar
esos caracteres específicos.
41
necesidades del organismo, y sólo el más ciego romanticismo puede engañarnos de que ahí haya algo
deseable en lugar de un verdadero obstáculo para nuestra vida.
La avidez, el orgullo y la avaricia son las tres exageraciones básicas de la experiencia humana: a través
de estas exageraciones se obtiene, con frecuencia, menos de lo que queremos. Para ilustrar este destino,
a la entrada del Infierno, Dante pone al león, símbolo del orgullo, la loba, símbolo de la avaricia y el
lince, que simboliza la lujuria, término que en la época correspondía a la avidez.
- La avidez es la inflación de una desilusión sacada de contexto, lo que tiende a convertir todo en
pertenencias: el hecho de querer más cosas de las que son necesarias alimenta la tendencia a
transformar todo en objetos que, como tales, se vuelven comercializables y manejables a través del
instinto territorial.
- La avaricia es una desconfianza exagerada independientemente de la situación: “No saco nada porque
tengo miedo de vaciarme, y temo que lo que saco sea destruido, etcétera”, y el resultado es que de la
persona no sale nada, por lo tanto no hay intercambio, y si no hay esto, no sucede nada. El instinto de
huida ha salido ganando.
- El orgullo también es un gran problema, aunque parezca menos engorroso para la vida: se puede
pensar que un orgulloso es al menos una persona que se manifiesta! Pero no, porque siendo orgullosos,
poner afuera algo no es tan fácil: el orgullo se pone en contra de la persona misma, ya que cuesta más
de lo que permite de ganar: ya que todo tiene dos caras, si se presiona demasiado, la instancia sexual,
que de por sí trae acercamiento, al final se convierte en una fuente de alejamiento.
Si se considera el carácter como una compensación automática de la fragilidad del vínculo en frente del
impacto emocional, entonces se puede entender la importancia de desarrollar un más sólido puente
relacional, aumentando así su capacidad para manejar las emociones. Los puentes pueden ser de piedra,
de hierro, pero tal vez incluso de cuerda, como son por lo general al inicio de la relación, y encima de
ellos no se puede hacer transitar objetos pesado: para hacerlo primero hay que reforzar el puente.
42
supuesto, se trataba de un puente de cuerda, y la persona pasó por encima con una carga demasiado
pesada! Se debe tener cuidado por respecto al puente que se tiene con los demás, para saber lo que se
puede decir y hacer. Generalmente confiamos en informaciones, aunque pueden ser erradas, como
suelen ser los que llegan de partes interesadas: la gente está siempre en medio de sus defensas y sus
dificultades, y tienen otros dueños internos a quien responder, mas importantes de la persona con que
habla. Hay que aprender en vez a reconocer a través de la percepción las indicaciones del organismo,
porque sentir es generalmente más fiable que pensar.
La imagen de sí mismo
La exageración comportamental no tiene sólo una componente de uso, pero también una narcisista,
relativa a la imagen de si: si de un lado la persona utiliza su propio carácter para sobrevivir, en realidad
tiene incluso el placer de tenerlo. Muchos comportamientos disfuncionales encuentran su motivación
en el placer narcisista de ser visto de una manera determinada, y la vida social está llena de estos
ejemplos.
El narcisismo es como un traje espacial: si se rompe, lo importante es tapar los agujeros, de lo contrario
el aire se va y luego el problemas es gordo. El narcisismo es como la piel del alma, y cómo la piel es
una capa que está bien pegada a la persona. Salvador Dalí dijo que la piel es el órgano más profundo
que hay: "profundo" entre comillas, porque si se toca un hueso, a pesar de la profundidad no hay un
contacto, porque el hueso no tiene receptores de las sensaciones. En el periostio sólo se siente dolor,
la piel es el único lugar donde se siente también placer y se puede tener un contacto real. Sin piel no se
vive, con una escoriación bastante vasta se muere: el narcisismo es una parte que debe ser curada, y hay
que encontrar la manera de alimentarlo. No necesita solo de cosas de buena calidad, pueden ser
también triviales, pero hay que darle alimento suficiente si se quiere vivir en paz. Partiendo de la
premisa que se debe a todo precio tener una imagen de si luminosa, si eso no sucede se produce una
crisis: si se quiere evitar, hay que cambiar esta premisa.
Las relaciones personales tienen muchas reglas que no son escritas: una de ellas, muy respetada en el
mundo anglosajón, es "no personal remark ", no hacer comentarios personales para evitar fricciones.
Los seres humanos tienden a ser agresivos y a menudo comentar "esto es una mierda, eso apesta, etc.",
también donde la prudencia diría que es mejor guardar silencio. Pero también hay comentarios
positivos, que valdría la pena de hacer: la gente en vez, no sólo no dice lo que no les gusta, pero incluso
lo que les gusta, por lo que todos terminan sin saber lo que le gusta a os otros de ellos, y al final no
tienen suficiente alimento narcisista. Vivimos en una especie de limbo, donde no somos vistos por
nadie y por eso se imagina qué nadie critique, mientras que el sueño narcisista de todo el mundo seria
una proscenio en que ser vistos de todos, pero sólo positivamente: en las relaciones en vez
necesariamente algo gusta y algo no, no se puede imaginar de placer al cien por cien, y también si se
gusta a alguien, cierto hay otra persona a quien no se gusta.
43
Se trata de aceptar de gustar a alguien y a otros no, y tal vez por las mismas características, o de vivir
en el limbo de la invisibilidad. En realidad no hay necesidad de placer al cien por cien, lo que sirve es
sólo placer lo suficiente para poder tener intercambios. Si con esto se tiene menos problemas de sus
interlocutores, se puede iniciarlos a la experiencia de dejarse ver, y esto es lo que hace un
psicoterapeuta. Si al digital se llega con la explicación, para el analógico sirve la iniciación: no se
puede explicar el sabor de una fruta desconocida, mientras que la iniciación es acompañar la persona en
la experiencia, tal vez preguntando "¿qué sientes? Ácido! Sí es cierto, pero luego cambia... ah, bien,
ahora es diferente, sí, interesante.... etc." Al final la persona desarrolló su propia experiencia de la cosa.
Cuando una persona se enoja con alguien con que tiene una relación afectiva, a menudo no sabe cómo
manejar su ira. Darle forma con la expresión facilita la relación, pero eso no sucede a menudo: si de
pequeños la mamá los regañó, y luego les dijo de no llorar y de no enojarse, los niños comprendieron
que la mamá tenía miedo, que su ira era peligrosa, y después de esto como adultos en las relaciones
importantes nunca pueden manifestar la ira. Con la expresión en vez, la persona experimenta que hay
un plano en que puede pasar sin peligro una cierta cantidad de ira. La expresión, es decir, la
manifestación de las emociones en un espacio de transición, es la principal alternativa psicológica a la
represión; 26 como alternativa a la acción en el espacio exterior, expresar permite a las personas una
mayor libertad de exteriorizar el mundo interior.
El eneagrama propone otro sistema, o sea, intentar separar la parte mecánica de la personalidad del lado
no mecánico: darse cuenta de cuándo, dónde y cómo somos mecánicos. Una vez hecho el sacrificio
narcisista de desidentificarse del carácter, es decir, de nuestra propia espontaneidad, esto permite
utilizar nuestra conciencia para tener mayor libertad de conocer más alternativas y para elegir de
manera personal entre los caminos de la vida.
Quién parte del postulado de que a no ser aceptado se sufre, para parar de sufrir tiene que cambiar la
premisa: los postulados son los fundamentos, antiguos y nuevos, del estar al mundo de la persona. En la
torcida hay una inversión narcisista, y en los postulados hay una forma de torcida: cambiar los
postulados es como cambiar equipo de fútbol. Hay un desastre, se arrojan certezas narcisistas para
tomar otras. Lo que hay que hacer, es rendirse al mito del Fénix que renace de las cenizas, confiando en
que de una debacle narcisista florece una autoimagen nueva: hace más grande la experiencia el echo
que la persona se está poniendo en riesgo con valentía, mientras que más celebra su propio narcisismo
con sus limitaciones, más su auto-imagen se vuelve aburrida. Lo mismo ocurre con el narcisismo
invertido en el carácter: reconocerlo y divorciar es un sacrificio pesado, pero el resultado lleva ligereza
y brillo.
26
D.W. Winnicott (1974), Gioco e realtà, Armando Armando, Roma.
44
El carácter
La experiencia clínica dice que el ser humano tiene una multiplicidad interior: metafóricamente se lo
podría pensar como un país. Ahora, un país tiene un pueblo, instituciones y gobierno, y así es la
persona, que pero a menudo se identifica solamente con su gobierno, es decir, con su ego: cuando el
gobierno llega megalómanamente a creer de ser la nación, toma el país a su servicio. Del mismo modo
pasa con el carácter, que debería ser una especialización al servicio de la persona, y no al contrario.
Jung imaginó la personalidad como un collar de perlas, y pensó que las alteraciones de la
autoregulacion dependen del hecho que una perla, para alguna necesidad, chupa demasiada parte de la
energía del organismo y se infla a expensa de las otras, que tienden a desaparecer: eso metaforiza bien
el carácter, que en realidad es un trastorno con una funcionalidad, sino que esta, con frecuencia, es
fantasmatica.
A la base de esta investigación no hay la intención de cambiar el carácter, solo lo de tener una
oportunidad de salir de su alcance, por lo que se puede considerar fundamental el décimo punto de la
tradición sufí: los caracteres dispuestos en mándala forman un círculo, cuyo centro es equidistante de
todas las funciones y es donde se puede evitar de ser capturado de una especifica función. Se dice que
en una danza ritual sufí nueve derviche bailan en el borde de una enorme olla donde se cocina el arroz
en la agua que hierve: bailan para llegar a un estado alterado de conciencia, y allí se tiran al centro de la
olla, consiguiendo de no quemarse, como en la prueba de fuego de los que caminan sobre las brasas.
Metaforizan de este modo la llegada al décimo punto, donde las nueve funciones pueden se alternar
libremente en figura y fondo de acuerdo a las necesidades del organismo.
La palabra carácter tiene implicaciones emocionales varias, no está inmediato cuanto hay de positivo y
negativo: el carácter pero se pone en marcha independientemente de la situación, y por eso se puede
decir que sea en realidad disfuncional. Es un echo que sucedió a todo el mundo al inicio de la vida e
independientemente de la propia voluntad, y no hay manera de saber claramente cómo. A menudo
también el trabajo que hacemos para vivir tiene que ver con el carácter.
Tener un carácter implica repetir un determinado comportamiento: por ejemplo, tener un carácter
agresivo significa enojarse con frecuencia, o tener un carácter pacífico non enojase nunca, a pesar de
las agresiones. De esto se puede entender cuanto el carácter como coacción es contraproducente: es
muy hermoso ser tranquilos, pero serlo aun cuando se sufre violencia no es para nada funcional.
Igualmente, ser agresivo puede ser útil en la vida, pero serlo por ejemplo con alguien mucho más fuerte
es peligroso: en una palabra, el carácter como coacción no es conveniente, ya que no se mide con la
realidad contingente. Un carácter no es mejor que otro, porque por ejemplo un carácter agresivo que
puede ser útil cuando se necesita enojarse, no lo es en una fiesta, y no hay un carácter que funcione
bien en todas las situaciones.
Mientras Jung distingue dos tipos básicos de carácter, extrovertidos y introvertidos, articulados luego
en cuatro categorías mas, por Freud, Karen Horney y Claudio Naranjo han sido describidos tres tipos
45
de carácter, de emoción, de pensamiento y de acción. Se pueden considerar caracterizados por tres
estados emocionales básicos, con que la persona es casada de manera acrítica, que, exagerados, se
convierten en pasiones. Las pasiones están destinadas inevitablemente a no estar al servicio de la vida,
sino a tomar la vida bajo su control, y lo que para la persona era simplemente atractivo se convierte en
una compulsión a repetir conductas, una tendencia muy fuerte a sentir satisfactorio el reaccionar
siempre de la misma manera en las situaciones.
Ahora, una de las infinitas extrañezas de la mente humana es que, a nivel intrapsíquico, las cosas
pueden colocarse de tres formas diferentes:
- una emoción puede presentarse simplemente por como es, de forma egosintónica, es decir, en línea
con la posición del yo. Por ejemplo, una persona está enojada y se ve enojada;
- una emoción también puede presentarse de manera recalcada. Respecto a la posición intrapsíquica
que cada una de las tres emociones básicas puede tener, ser recalcad es un sistema de defensa para
manejar situaciones a través de un reposicionamiento de los elementos intrapsíquicos, y generalmente
se considera el sistema de defensa con las consecuencias menos problemáticas. Esto puede ser
fácilmente entendido: de hecho, recalcado significa sacado del campo de visión, de acuerdo con el
antiguo dicho: “ojos que no ven, corazón que no duele”;
- para gestionar la estructura interna, la mente humana tiene otro modo, la formación reactiva. Por
ejemplo, una persona está muy enojada, pero, en lugar de dejar ver su enojo, se presenta
extremadamente tranquila: es decir, en la formación reactiva, la persona hace alarde de lo contrario de
lo que realmente siente, y lo hace de forma creíble.27
Dicho en forma figurativa, si ponemos un vaso sobre una mesa y parece como un vaso, ésta es la
posición, digamos, egosintónica del objeto. Si volcamos el vaso, en cambio, éste se parece a una base
de apoyo: es exactamente el mismo objeto, pero aparece con una función completamente diferente, y es
lo que se llama, en psicología, la formación reactiva. A continuación, cubierto con un paño, parece sólo
un relieve en la mesa: sin embargo, es el mismo objeto. Esta posición, en términos psicológicos, se
llama recalcada. La misma cosa puede adoptar tres formas tan distintas una de otra que no parecen estar
relacionadas entre sí. Dado que, a nivel psíquico, todo se produce en cada una de estas formas, quiere
decir que cualquier fenómeno se multiplica por tres: en principio tenemos tres bases, la desconfianza, la
desilusión y la intensidad emocional, y dado que cada una de ellas puede manifestarse en estas tres
formas diferentes, se llega, de tal manera, a nueve estados de ánimo que representan, precisamente, las
27
Y no como Lady Macbeth, a la que Shakespeare hace decir: "No, yo a Duncan no le he visto, yo me encontraba aquí de
paso por, no he visto nada ni a nadie ", y después de un tiempo en el que ella ha perdido la voz, a fuerza de decir que ella no
ha visto a nadie, desde el fondo de la escena alguien comenta: "Tengo la impresión de que la dama protesta un poco
demasiado".
46
nueve funciones del yo, los nueve ministerios del gobierno de la personalidad.
Si a los estados emocionales básicos, asociados con los tres tipos de apego, les damos el nombre de
intensidad emocional (apego ambivalente), desconfianza (apego evitativo), y desilusión (apego
desorganizado), estos tres, multiplicados por las tres posiciones posibles que pueden asumir a nivel
intrapsíquico, se convierten en nueve funciones psíquicas,28 que después se transforman, gracias a la
inversión narcisista, en nueve pasiones. Todas las funciones fisiológicas son necesariamente
involucrantes, de lo contrario sería poco probable que se lleven a cabo como se debe. De la
involucración a la pasión el camino es corto: las nueves funciones, convertidas en pasiones, a través de
un proceso de inflación, dan lugar a los nueve caracteres.
En cuanto a la parte física del mundo, la tabla periódica de los elementos de Mendeleiev ordena toda la
materia del universo en base a los diferentes modos de agregación de tres partículas, protones, que
tienen carga energética positiva, electrones, que tiene carga energética negativa, y neutrones, che son
energéticamente neutros: el cosmos entero en la física se describe y se entiende de acuerdo con el
número de protones, electrones y neutrones que están en un átomo, y cuáles y cuántos átomos hay en
una molécula. Para entender el origen de la morfología del carácter, también en el mundo biopsíquico
hay que individuar una base que permanezca estable y deje existir formas reconocibles, y si se puede
conectar la variedad del mundo físico a las diferentes combinaciones de tres fuerzas, positiva, negativa
y neutral, se puede imaginar tres fuerzas similares, positiva, negativa y de neutralización, como la
llamaba Gurdejieff, que, aunque sin ser objetos, son componentes estables de la realidad humana y
pueden dar lugar a la diversidad en el campo biopsíquico.
Imaginar que los fenómenos psíquicos dependen de la diferente composición de tres fuerzas implica
que, como la física, incluso la realidad psíquica es discontinua, y que cada cosa deriva de la diferente
composición de ciertas bases iguales. Si la realidad fuera un continuum que va hasta el infinito,
podríamos encontrarnos dentro de cualquier camino del medio: en números, por ejemplo, podríamos
encontrar un número intermedio entre el uno y el dos, y luego la mitad de la mitad, y así
sucesivamente. Esto conllevaría la posibilidad de encontrar siempre unidades de medida tan pequeñas
que se podrían medir dos longitudes diferentes, asunto que, durante siglos, los matemáticos han tratado
de demostrar con el nombre de “el problema de la cuadratura del círculo”. La imposibilidad de resolver
28
Las emociones están equipadas con energía y dirigidas hacia un objetivo, aunque no tengan modalidades
preconcebidas: con base en esto se pueden considerar en el campo psíquico el respectivo de lo que son los órganos para el
cuerpo, es decir, unas funciones organísmicas. Si empleamos la metáfora del yo como el gobierno de la personalidad,
podemos imaginar que como gobierno opera a través de sus ministerios, de la misma manera el yo opera a través de sus
funciones, las cuales, aunque no demostrables, se pueden encontrar empíricamente y relacionar con el tema de los tres
estados emocionales básicos. Entonces, uno puede imaginar que los nueve funciones del yo son:1. función normativa,
desilusión en la formación reactiva;2. función de la autoestima, amor propio egosintónico;3. función de
auto-representación, amor proprio reprimido;4. función de la autoalianza, amor proprio en la formación
reactiva;5. función analítica, desconfianza egosintónica;6. función de autoprotección, desconfianza
reprimida;7. función evitativa, desconfianza en la formación reactiva;8. función territorial, desilusión
47
el asunto originó el concepto de inconmensurabilidad, lo que indica que hay longitudes no mensurables
por el mismo estándar y que, por lo tanto, el mismo campo de los números es discontinuo.
Si la realidad es discontinua a nivel de los números, es obvio que así será también a nivel de la materia:
en el mundo clásico, Demócrito fundó en la filosofía la teoría atómica, que hoy, en la física, es un
punto de vista indiscutible. En la tabla periódica de los elementos está el hidrógeno y, a continuación,
el helio, pero en el medio, entre estos dos elementos no hay ningún otro elemento.
Si aceptamos que la realidad, tanto la psíquica como la material, es discontinua podemos imaginar que
fue construida con ladrillos, es decir, con componentes primarios, reunidos en varias formas, pero en sí
mismos iguales e inevitables: por esta razón no se puede no tener una especificidad reconocible, lo que
sería, en este sentido, detectar una configuración básica relativa a la composición de las tres fuerzas en
cuestión. Esto es una teoría, y como tal no se tiene que creer29 en ella, pero se puede utilizar,
posiblemente, como un punto de vista desde el que articular un pensamiento.
Reconocer las tres fuerzas como base de la discusion es un intento de apoyar la aventura del
conocimiento en el punto de origen del todo: el uno, entero y sin diferenciación. Si se imagina que
dando un golpe en el todo eso se divide en dos, habrá un espacio en el medio, y así de uno se obtiene
tres, y se puede empezar a componer, descomponer y recomponer las tres piezas en un número infinito
de posibilidades.
Dada una estabilidad de la base energética, si desde un punto de vista fenomenológico el carácter no
se considera un objeto sino una potencialidad, sin embargo, con respecto a los otros, cada caracteres es
una realidad discontinua: imaginar que los fenómenos biopsquicos dependan de la diferente
composición de tres fuerzas implica que, al igual que física, también la realdad biopsíquica es
discontinua, que cada forma diferente sea el resultado de la diferente composición de la misma base. Si
la realidad fuera un continuum que va hasta el infinito, entre dos puntos se podría encontrar un punto
intermedio: en los números, por ejemplo, entre uno y dos se podrían encontrar unidades tan pequeñas
con que se podría medir cualquier longitud. La imposibilidad de encontrarlos en la practica de la
geometría ha dado lugar al concepto de inconmensurabilidad, lo que indica que hay diferentes
longitudes que no son medibles con el mismo metro, y por lo tanto, el mismo campo de los números es
discontinuo: si la realidad es discontinua en el nivel de los números, lo es necesariamente en el nivel
concreto, y así también entre los caracteres no existen formas intermedias.
Una vez que se describen y evocan, los caracteres son reconocibles a través de la observación directa, y
ya no dependen de ningún sistema tradicional de conocimiento: los caracteres están bajo los ojos de
todos, y el eneagrama, cualquiera que sea su origen, es algo que le da a toda persona la posibilidad de
mirar en esa dirección y de notar los fenómenos psíquicos que son investigables en primera persona, y
por cualquier persona, con base en su propia experiencia, si nos quedamos con un punto de vista
fenomenológico-existencial, es decir, con un saber narrativo-metafórico y no se va buscando un
conocimiento objetivo y absoluto que, de todas formas, se convertiría en un obstáculo insuperable para
el libre albedrío.
Para la calidad de la vida no hace diferencia tener un carácter o otro, sino adherir por completo al
carácter o divorciar, quiere decir no ser tan prisioneros de las emociones que esto activa, de las cuales
los seres humanos en vez suelen ser prisioneros. El conocimiento del carácter sirve para reconocer las
tendencias impersonales y no ahogarse adentro: sirve de hecho para encontrar una puerta para salir del
destino.
Con este fin, las religiones utilizan tradicionalmente el método de la represión de las emociones que
conducen a comportamientos socialmente disfuncionales: pero en el mundo de hoy este método
funciona cada vez menos, y de aquí llega el florecimiento de las prácticas psicológicas modernas de
cada especie. La principal alternativa psicológica a esto es la expresión, es decir la manifestación de las
emociones en el espacio transicional: como alternativa a la acción en el espacio exterior, expresar
permite a las personas más libertad para externalizar el mundo interior sin deber pagar cuestos
excesivos.
El discurso sobre el carácter es, por lo tanto, un relato, una metáfora, una evocación. En la tradición
sufí el carácter es imaginado como una casa, que tiene un mobiliario y que se encuentra en un paisaje.
La especialización no implica la desaparición de los otros estados emocionales básicos. Éstos se
pueden imaginar prospectivamente colocados entre ellos como un lugar donde hay un edificio que, por
cierto, tiene un mobiliario. Podemos imaginar que el paisaje sea el temperamento, la casa el carácter y
el mobiliario la actitud de la persona, y que si la persona tiene, por ejemplo, un carácter de sentimiento,
49
puede tener un temperamento de pensamiento y una actitud de acción, o a revés. El paisaje es
inmutable, sino que es un fondo que no tienen un gran peso en la vida cotidiana: la actitud es flexible, y
lo más significativo en el plan existencial es el carácter. El paisaje es lejos, la decoración se cambia, la
casa sigue siendo la que es. Si tienes un carácter de acción, es de suponer entonces que, o el
temperamento o la actitud es de pensamiento, y si el temperamento es pensamiento, entonces la actitud
es sentimental. O una casa de pensamiento en un escenario emocional con un mobiliario de acción: las
combinaciones son muchas. De estos tres elementos, el carácter es el que más interesa desde el punto
de vista psicológico, ya que el temperamento y la actitud son difíciles de diferenciar.
A continuación, el carácter se multiplica en subtipos, ya que las tres posibles posiciones intrapsíquicas
se aplican también a los nueve caracteres, que se convierten así en veintisiete subtipos, que a su vez se
multiplican por tres y así sucesivamente, hasta matices de diferencia demasiado sutiles para ser
descritos. Siempre de estilos de comportamiento se trata: todas las emociones son transversales a todos
los caracteres.
No hay dos personas iguales, sea porqué cada uno quiere cosas diferentes, sea por las innumerables
combinaciones de los componentes de una persona: el carácter es un simple vehículo conducido por la
persona, y dos personas con la misma máquina no hacen los mismos caminos. Nunca identificar el
carácter con la persona: el ser humano es el conjunto de un coche y el conductor. El conductor es la
parte más importante, pero si no se conoce el funcionamiento de la máquina no es fácil conducir: el
respeto de sus capacidades y límites es esencial para la supervivencia.
El carácter es una potencialidad, si una persona se ha comportado de una cierta manera hasta ahora, no
significa que esta obligado a comportarse igualmente de ahora en adelante. En la práctica, sin embargo,
sucede así, porque el carácter es apego ambivalente, evitativo y desorganizado invertido
narcisticamente: entre otras cosas, son conductas que la persona sabe cómo manjar, y esto es el
problema, porque entonces dejar de tenerlas se convierte en una gran frustración. "Dejar de pensar y
empezar a actuar? Mas para que, los pensamientos duran, las acciones no!" Diría una persona con
carácter de pensamiento, mientras que una persona con carácter de sentimiento diría: "Pero para que
pensar, lo bueno es amar!" " Pero haga algo!" " Sí, luego, ahora amo y después hago algo!" y tal vez de
hacer algo nunca es el momento.
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Una consideración importante es que el eneagrama no dice que ser psíquicamente organizados de una
manera sea mejor que otra, sólo ofrece una alternativa entre una óptica estática y una perspectiva
dinámica. La diferencia en la calidad de la vida no es entre tener un carácter u otro, sino entre adherir
completamente al carácter o separarse, así evitamos quedar presos por las relativas emociones, de las
cuales los seres humanos suelen ser víctimas. La idea básica es el hecho de que hay una parte de la
personalidad que es, en apariencia, libre, pero, en realidad, es mecánica. El conocimiento del carácter
sirve para darse cuenta de cuál es la parte mecánica y para no ahogarse en ella; en definitiva, sirve para
encontrar una puerta de salida del destino
Las especializaciones que compensan los apegos inseguros son en práctica habilidades específicas, al
igual que las de las diversas profesiones, adquiridas con el uso crónico de la exageración del
sentimiento o del pensamiento o de la acción: utilizar las tres capacidades, alternándolas según la
autorregulación del organismo, produciría un apego seguro.
El primer paso para salir de las garras del carácter, es darse cuenta que es disfuncional: hay reconocerlo
como tal y no dejarse atrapar, pero por lo general las personas prefieren no verlo, porque defienden lo
que consideran suyo. Hay un viejo cuento al respecto: el protagonista es Nasrudin, un tonto sabio que
muestra la verdad a través de la estupidez. Un cara encuentra al mercado Nasrudin, que está comiendo
algo, saltando y diciendo maldiciones en todos los idiomas. "¿Qué te pasa?" el pregunta. "Compré estos
pensando que eran tomates, en vez son pimientos picantísimos!!" "¿Entonces por qué se los come?"
"No como los pimientos, como mi dinero!" responde Nasrudin, y así pone en luz un tipo de estupidez
muy común: ahora que tengo la desgracia, es mía y le reconozco valor porqué es una cosa mía.
apego ambivalente, evitativo y desorganizado
El carácter como especialización es de gran ayuda, pero como obligación es un daño. Si tengo
necesariamente que permanecer lejos de los otros, si me veo obligado a ser superprudente, voy a perder
un montón de oportunidades. Si me veo obligado a explotar emocionalmente pierdo un montón de
posibilidades. Si me veo obligado a hacer, hacer, hacer, pierdo otros niveles de realidad. Esto significa
que hasta cierto punto el carácter lleva beneficios, luego empieza a dañar: no esta escrito en ningún
lugar el punto donde comienza el descenso, el "olor" pero lo dice. La gente por desgracia lo escucha
muy poco: en algún momento hay un escalofrío por la espalda que dice "aquí se está exagerando", y si
le escucha bien, si no peor para ti.
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Seria útil reconocer entre las varias voces interiores estas compulsiones a la repetición que vienen del
carácter, y tomar distancia de ellas; sin embargo, ya que la exageración del carácter es lo que la persona
sabe hacer instintivamente, su característica más vendible, reconocer que es sólo una constricción
mecánica es un sacrificio narcisista. Los seres humanos tienen una tendencia a invertir narcistamente en
lo que tienen, por ejemplo, si una persona nace en Suiza se gusta suizo, si ha nacido en Pakistán se
gusta paquistano, y así en seguida: todos desde la edad mas temprana tienden a gustarse como son. Esta
es una gran ayuda, de lo contrario la vida se volvería aún más difícil de lo que es: la persona acepta lo
que le tocó en la vida, apoyándose encima de esto con una inversión narcisista.
La practicidad sin ilusiones, la intensidad emocional, la desconfianza, son dispositivos automáticos que
se utilizan para gestionar la relación con el otro. Hasta un cierto punto el automatismo carácteral es
esencial para la supervivencia: con el tiempo el carácter se vuelve hábil, los evitantes por ejemplo, a
menudo son muy capaces de no caer en las demandas "sí, espera un minuto, estoy ocupado, voy a hacer
algo, luego hablamos de esto". Es claro que es una habilidad que no se tira simplemente a la basura: lo
importante es darse cuenta donde se excede, para no hacerlo demasiado. Al final, del carácter se sale
llegando a un acuerdo con si mismo entre lo que se quiere hacer y los costos para hacerlo. La
alternativa es una gestión contemporánea de las tres posibilidades, que sería como pasar desde el torcer
para un equipo de fútbol a torcer para tres equipos, hay que invertir menos narcisismo en cada uno.
Esto significa que para tener un apego seguro, que se apoya en tres especialidades en lugar de una, hay
que renunciar a la pasión de la torcida "soy maravillosamente sentimental, soy un pensador profundo,
soy un hombre de acción!" Aquí hay mucho narcisismo, si no se desciende de esto no se puede
expandirse hasta todas las capacidades.
Un error común es confundir el carácter con la persona: una persona tiene un carácter, no es un
carácter. Esto significa que cada persona administra su propio carácter: el casarse con su carácter
depende de la participación al mito de la espontaneidad. Si es verdad que lo que "abre la boca y le da
aliento", como se dice popularmente, resulta idéntica a su carácter, una persona en vez que está en
contacto con sus propias motivaciones y también con sus propios propósitos, puede tener el carácter
que quiere, pero será capaz de seguir sus propias decisiones responsables en lugar de una superficial
espontaneidad.
Esta es una investigación sobre el carácter que no sirve para cambiarlo, sino para adquirir la
oportunidad de salir de su alcance. Por esta razón es de fundamental importancia el décimo punto del
eneagrama de la tradición sufí,30 el centro del círculo, donde es posible sustraerse de un único punto de
atracción: lo mismo es cierto para el carácter. Se dice que, en un cierto ritual, nueve derviches bailan al
borde de una gran olla donde el arroz se cocina a cien grados: bailan hasta llegar a un estado alterado
de conciencia y luego se sumergen en la olla logrando no quemarse, de la misma forma de los que
30
El término sufí tiene un origen incierto, algunos creen que se venga de suuufff, aliento, respiración. El sufismo es un
mundo inaccesible al pensamiento digital: por ejemplo, una especificidad de la enseñanza sufi es que si te digo algo y no es
cierto y te lo crees, peor para ti, y si es verdad y no te lo crees, ¡peor para ti!
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caminan sobre las brasas. Es un ritual que metáforiza la importancia del décimo punto, donde las nueve
funciones pueden alternarse libremente en la figura y en el fondo, según sea necesario para el
organismo.
Funciones psíquicas
Neurológicamente se reconocen dos circuitos, uno corto que va desde los órganos del sentido
directamente al tálamo, y uno largo, que pasa en vez de la corteza, que constituyen diferentes funciones
mentales. Por ejemplo, si una persona tiene miedo de las serpientes y en un bosque ve un palito en el
suelo, es fácil que tome susto, y es el clásico efecto del cortocircuito, donde la percepción se ha ido
directamente al tálamo. El corto circuito es muy rápido, si la persona tendría que pensar, la serpiente
tendría el tiempo de morderla: desde el punto de vista de la supervivencia la pista corta, que es un
automatismo, es la más eficaz. En una persona normalmente desarrolla el cortocircuito es seguido por
el circuito largo: antes se reacciona y luego se piensa, y resulta que a lo mejor lo que parecía una
serpiente es sólo un palo. Muchas personas, sin embargo se mantienen en la primera etapa: en la caza a
las brujas, cuando se pensaba que la vecina era una bruja, dado que por una cuestión de principio no se
ponía en marcha el circuito largo, se tiraba a la hoguera sin segundos pensamientos. Es importante
tener una función automática, pero también ser capaz de pensar encima: en el carácter en vez sucede
que el corto circuito toma de forma permanente el primer plano.
Se puede imaginar que, como el cuerpo, también el conjunto biopsíquico de una persona tenga
"órganos". El cuerpo funciona como un conjunto de células especializadas en funciones, algunas
importantes y otras fundamentales: sin una pierna se puede sobrevivir, pero sin el corazón no, porque
es un órgano insustituible. Se puede imaginar que la psique también tenga, hablando en sentido
figurado, órganos especializados, y imaginar entonces que hay funciones psíquicas. La función es una
fábrica y no un almacén, en el sentido de que no tiene, pero produce algo que una persona necesita.
Siempre hablando desde un punto de vista biopsíquico, cuando una función se apodera del primer
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plano, las otras todavía no desaparecen: en el Chile del golpe había escuelas, sólo que económicamente
hablando llegaban después de las necesidades militares. Siempre se tiene todas las otras funciones, pero
no se le permite de gestionar el comportamiento de la persona. Las funciones pueden ser vistas como
ministerios: es como si hubiera siempre todos los ministerios, pero siendo económica y políticamente
secundarios a lo del golpe. En el caso del golpe militar, los otros ministerios son secundarios a lo de la
guerra. Las funciones son todas fundamentales, y cuando están exageradas es como si dieran lugar a
distintas civilizaciones, que pero tienen menos posibilidades de éxito en la relación con el mundo si no
se conectan entre ellas.
De los tres tipos de apegos con sus específicas estructuras emocionales, que son intensidad emocional,
desconfianza y desilusión, cada uno tiene a su vez tres actitudes existenciales, autoestima, optimismo
de la voluntad, resentimiento / separación, prudencia, posibilismo / intervencionismo, conciliación y
organización: hay entonces tres tipos de tendencias, y cada tipo se articula, a su vez, en tres modalidad
distintas con diferentes matices emocionales que constituyen nueve funciones, es decir, nueve
actividades psíquicas que producen factores de estabilidad, y al final nueve caracteres. Los caracteres,
luego, se dividen, según la misma lógica, en tres subtipos, y así llegamos a veintisiete rasgos
caracteriales bien observables, mientras que ulteriores articulaciones escapan a un reconocimiento
fiable.
TABLA 1
APEGO desorganizado ambivale ambivale ambivalente evitativo evitativo evitativo desorganiza desorganiza
nte nte do do
ESTRUCTURA intensida intensida intensidad
EMOCIONAL desilusión d d emocional desconfianz desconfianz desconfianz desilusión desilusión
emociona emociona a a a
l l
POSICIÓN Formación egosintón recalcada Formación egosintónica recalcada Formación egosintónica recalcada
reactiva ica reactiva reactiva
ACTITUDES organizzazion Amor optimism resentimient separación prudencia posibilismo intervencion conciliación
EXISTENCIALES proprio o de la o ismo
voluntad
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FUNCIONES normativa autoestim Autorepre auto alianza analítica autodefensa evitación territorio homeostátic
a sentación a
INFLACIONES ira orgullo vanidad envidia avaricia cobardía gula lujuria accidia
TENDENCIAS mandar esplender Tener defender comprender explicar Escapar de ser mas ser una
visibilida sus razones los fuerte presencia
d problemas agradable
1) función normativa:
- Una función es la normativa: es la que hace que, por ejemplo, un grupo de personas que se reúnen
pongan las sillas en círculo, dejando un espacio vacío en el centro, para obtener una disposición
funcional a enfocar la atención de todos sobre el mismo objetivo. Con esta disposición se obtiene un
tipo de atmosfera en el grupo, distribuyéndolas de otra manera, el efecto es diferente. En general se
cree que para hacer algo hay que pensarlo ante, pero una operación como esta en realidad pasa a través
de un mecanismo semiautomático, más rápido que el pensamiento. Si, sin embargo, la función
normativa toma siempre el premier plan, la persona se convierte en controlante y crítica, porque
siempre tiene algo que decir, siempre sabe cómo hacerlo, y sobre todo quiere que los demás hagan lo
que dice el.
2)-Función autoestima
La segunda es la función autoestima. Si la función normativa está claramente relacionada con el hacer,
la función autoestima parece referirse mas a algo que se posee, pero no es así: la autoestima también se
fábrica, y sólo cuando se fábrica se tiene. Las personas que tienen esa en gran cantidad no la tienen
porqué la poseen, sino porque la fabrican continuamente. Para crear autoestima hacen muchas cosas
bien hechas, que cuestan mucho esfuerzo, y tal vez terminan poniéndose en dificultad, dada la cantidad
de energía que invierten. Pero nadie lo sabrá nunca, porque aquí el understatement es de rigor.
La función autoestima es intensidad emocional en posición egosintónica, la que permite de ser bastante
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autosuficientes para tener la convicción de ser acogidos y apreciados por el mundo. Se sabe que
desastre es tener un colapso de la autoestima. Las personas que tienen esta especialización, tienen de
adultos el mismo encanto de los niños pequeños: cómo los niños saben apreciar las maravillas del
mundo, y cómo los niños son irresistibles. Las personas con esta exageración son tan seductoras porqué
son capaces de dejarse seducir, ya que están en pleno contacto con el nivel sensorial y con el placer:
son capaces de disfrutar de las cosas, de involucrar los otros en la maravilla, en el encanto del mundo.
Una persona que aprecia el encanto está dispuesta a trabajar duro para que ese exista: muestra
generosidad, luz, y por lo general se comporta de manera admirable. Tiene dificultad a dejarse ver
frágil, herida, con necesidad: se muestra como un monarca generoso, ofrece consejos, ayuda, dinero si
puede, etc. Cuando la función de la autoestima trabaja a plena fuerza, la intensidad emocional triunfa:
la característica visible es que la persona suele hacer cosas bellas, y lo que se ve es sólo cuanto es
bueno, no cuanto está orgulloso de esto.
La tercera función es la auto representación: la publicidad es el alma de los negocios, y si una persona
no se hace ver, cómo se sabes que existe y que se puede comprar algo de ella? Una persona puede
organizar su propia imagen de muchas maneras, tímida o audaces por ejemplo, pero cada manera
requiere mucho energía, y tiene dificultades específicas: organizar la imagen significa entre otros
conectar la disponibilidad afectiva que tenemos con la agresiva. Estos dos polos son difíciles de
articular, a menudo se esta más en uno y se mantiene el otro oculto: cuando se ve un solo polo,
significa que el otro es oculto. En base a lo que se sabe hacer mejor se construye la propia imagen, que
sirve para mediar la relación con los demás: aunque la imagen parezca tal vez una cosa superficial, es
con esta que se comercia con el mundo, y si esta no funciona es un problema mayor. La imagen es de
gran importancia, y como las demás funciones, puede ser exagerada. Por ejemplo, si una empresa gana
un millón con sus productos y gasta novecientos mil en publicidad, desde el punto de vista económico
es un desastre. El cálculo que se tiene que hacer es entre lo que gasta y lo que gana: la publicidad es
un consumo de energía, si una se maquilla media hora ante de ir a comprar el pan, tal vez lo disfruta,
pero en la práctica no logra nada con eso. En resumen, como para las otras funciones, también para la
imagen, el problema es la relación cuestos-beneficios
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4)- Función de auto-alianza
La cuarta función es la intensidad emocional en formación reactiva, es decir el resentimiento, que
funciona como auto alianza y empuja a la afirmación de sus propias necesidades, por ejemplo a decir:
"porqué a los demás si y a mi no?" Significa estar de su propia parte, oponerse a la injusticia, y es
crucial, porque si nos no ocupamos de nos otros mismos, si no se tenería un consulado, una embajada
de sí mismos, la supervivencia sería poco probable: de lo contrario hay que aceptar todo lo que sucede,
sin notar ninguna injusticia. La exageración aquí tiene que ver con el costo de los abogados: tener uno
de ellos lado a las 24 horas del día, ha un costo aterrador. No sólo cuesta, pero el abogado hace un caso
a todo el mundo: también teniendo un temperamento tranquilo, con esta exageración al fondo del día
necesariamente la persona termina estresada.
5) la función analítica.
La número cinco es la función analítica, la que permite, por ejemplo, de analizar y articular los
componentes de una conducta: quien no tiene esta función bastante desarrollada tiende a ver todo
bueno o todo malo. Análisis es distinción: en el caso de un plátano, se tira la cáscara y se come el
plátano. Separadas, las partes se pueden gestionar: la función analítica permite por ejemplo de dividir
entre limpio y sucio. Es una función que es a menudo trascurada, y que en vez debería ser practicada
con atención: quien ha pasado años en la escuela ha sido entrenado para analizar cualquier tipo de
cosas, y lo podría hacer con bastante facilidad.
Es la desconfianza en posición ego-sintónica que da lugar a la función analítica, y sin ella sería difícil,
por ejemplo, ser inteligentes. Es difícil de reconocer como una función, porque es tan inmediata que se
cree una cosa obvia: pero las manos también son inmediatas, y son herramientas, mas o meno abiles.
La capacidad de separar la totalidad en partes es obvia hasta que esta disponible, pero desviando de una
condición de equilibrio ya esta capacidad de separación no funciona mas, y se puede darse cuenta de
que era una herramienta importante: si falta, la persona ya no puede mas separar para tomar algo y
echar otro. Con la sintaxis se separa continuamente una palabra de otra, y así se estructuran las frases
para que sean comprensibles: ana-lisis en griego es deshacer en partes, por ejemplo tirar las bayas de
un racimo de uvas, o desmontar un mecanismo en sus partes. Hay objetos en la naturaleza que
fácilmente se prestan a esta operación, otros, como el pensamiento y el lenguaje, es decir, las ramas en
que nos sintamos, que son muy difíciles de analizar, aun que sea importante hacerlo: es una operación a
riesgo, porqué si reducimos en partes lo que es esencial, es posible luego no tener mas nada en que
apoyarse.
La función analítica es de tal importancia que es difícil recordar que se trata de una función, es decir
que tiene un propósito: es fácil perderse en procesos analíticos que no son en sí mismos significativo.
Analizar para analizar se puedes hacer en la eternidad sin encontrar ningún punto de llegada: incluso la
frontera del átomo ahora es superada, las partículas elementales están compuestas de otras partículas
que parecen moverse adentro de once dimensiones. Admitiendo hipotéticamente que en el mundo físico
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un punto final exista, por ahora en lo psiquico de eso no se ve ni siquiera la sombra.
6) Función auto-defensa
La función auto defensa no necesita grandes explicaciones: quien no lo utiliza se mete en problemas
serios. Para cruzar la calle hay que preguntarse si hay máquinas: los niños a veces no lo hacen, luego,
con la experiencia y la presión de los padres aprenden siempre mas a utilizar esa función, y al final
antes de poner las manos de alguna parte piensan "Oh Dios mío, es sucio, me quemo, que va decir mi
mamá, etc." y así en seguida.
Es desconfianza recalcada, la persona está siempre ocupada buscando la causa del efecto, siempre
pensando en el efecto que hace una cosa u otra. La desconfianza no se ve, pero ¿por qué la persona está
tan interesada en la investigación de todas las causas de los varios efectos? La desconfianza se puede
ver sólo en transparencia, en la constante preocupación: de lo contrario se ve solamente una persona
que construye una red de significados: Esta función, que es muy útil, es una actitud a coser relaciones
de causa y efecto para construir una red continua de relaciones entre los acontecimientos, con el fin de
predecir los potenciales peligros, y es una actividad constante: de que fue causado este efecto? Esta
causa, que efectos producirá?
7) Función de evitación.
La siete es la función de evitación. Saber cómo evitar es importante, de lo contrario se cae
continuamente en dificultades: un estudiante que no ha estudiado, a menudo dice al profesor que estuve
mal, y es una manera para tentar de salir del apuro. La función de evitación es la capacidad de
deslizarse entre las mallas: el "santo patrono" de la categoría es el mago Houdini, famoso porque se
hacia esposar, atar con cadenas, encerrar en un ataúd y poner bajo varios metros de agua, y conseguía
salir de todo esto antes de ahogarse!
Es desconfianza en formación reactiva, como una contra-desconfianza, una capacidad de estar presente,
aparentemente sin miedo o sospechas: esto es posible a través de un movimiento que se conoce en la
música como “tocada y fuga”. La función permite a la persona de desaparecer incluso antes de que
tome forma cualquier conflicto: la desconfianza esta prevenida desde la capacidad de evitación. Si se
puede evitar, porqué tener cuidado? En el plano físico es la que permite de caminar y conducir sin
atropellar en algún lugar. Es un mecanismo automático que permite evitar colisiones, incluso psíquicas,
y por lo tanto ayuda a maniobrar en el tráfico de la ciudad y en el trafico humano: sin esto, no existiría
el servicio diplomático.
8) Función territorial
La octava función es la territorial, la capacidad de decir "mío" y actuar en consecuencia. Parece una
característica poco simpática, pero no tenerla es un problema: por ejemplo, tienes un hermoso suéter,
llega tu hermana y la quita. O tienes una casa, alguien viene y dice: "vengo a habitar aquí": si no
puedes defender tu posesión vas perder el suéter o a tener alguien que no quieres en tu casa. Pero si el
sentido de propiedad es fundamental para la supervivencia, exagerándolo es incluso peligroso.
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La función territorial está desilusión egosintónica. No sería fácil vivir sin distinguir lo que es proprio de
lo que es de otros: sin reconocer lo que es proprio se pierde sea cosas materiales que relaciones,
oportunidades, etc. El sentido de propiedad implica cuidar también de su proprio trabajo, así como de
varias propiedades y vínculos: sin esta función es muy difícil vivir. Parece, por ejemplo, que en donde
se ha abolido la propiedad de la tierra, se ha producido una profunda crisis de la agricultura:
probablemente la pérdida del sentido de propiedad disminuye la disponibilidad que las personas tienen
de cultivar la tierra.
9) Función homeostática
La nueve es la función homeostática, la que sirve para mantener el mundo psíquico en equilibrio: y esta
también puede ser exagerada. En el caso del suéter robado por la hermana, una madre con la función
homeostática exagerado tal vez podría defenderla diciendo "vamos, en el fundo tu hermana es buena,
¡olvida tu suéter!" Y así en seguida. Esta función no está relacionada con la justicia, pero con la paz,
que se persigue aunque soportando el abuso.
La función homeostática es desilusión recalcada, y tiende al equilibrio para asegurarse de que una
persona se organiza para comer hoy y mañana, y para estar en paz con los demás, y que no pase nada
de dramático: es una función que está ocupada a sustentar el mundo, y por esto lo deja ir como quieren
los demás, exigiendo a las personas la renuncia a sus especificidades para que no haya conflicto. La
persona se da por vencida ya en el inicio, encontrandose así en un mundo relativamente pacífico y
consiguiendo en la vida de todo menos lo que trivialmente desea. El resultado es que por lo general la
persona esta en el centro de una red de relaciones humanas, y esto es de vital importancia para ella,
porque es básicamente desilusionada: vincularse con alguien sólo con la idealización no es suficiente,
debe estar cerca de él, porque para ella el vinculo lleva estabilidad sólo desde el compañerismo físico.
Cada función es adecuada a las circunstancias, hay muchas situaciones diferentes, y nueve funciones
disponibles: usted tiene que utilizar las que sirven en el momento. El carácter es una cronicidad de una
función: como si en la televisión, donde normalmente los personajes van y vienen, alguien se pone en
primer plan y no desaparece nunca mas.
Cada carácter es particularmente útil en alguna profesión, debido a que las profesiones son
especializaciones: con una función normativa exagerada por ejemplo se hace bien el gerente, una
exageración de la función analítica da buenos resultados para hacer el científico, etc.. El trabajo sobre
el carácter es tratar de darse cuenta de donde hay exageración, y de ser menos identificados con esta.
Quién hace el ingeniero, por ejemplo, cuando no ejerce su actividad, no deja de ser capaz de hacerla:
así el carácter es una especialización que no hay que ejercer todo el tiempo. El problema es divorciar de
la compulsión: es muy bueno ser ingenieros, o ipernormativos, simplemente no hay que ejercer la
especialización en situaciones que no son adecuadas.
Los caracteres son básicamente puntos de vista, que nunca son verdaderos o falsos: que el vaso sea
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medio lleno o medio vacío depende de cómo y para que se mira. Si se ve medio lleno hay un sentido de
triunfo, si se ve medio vacío la gana es de enojarse y luchar por sus derechos: según lo que a persona
desea, una visión es mas interesante de la otra. Una manera no es mejor de la otra: optimal seria la
capacidad de ver las dos cosas según la necesidad contingente, que muda con la situación. Ver siempre
desde el mismo punto de vista es bastante disfuncional: por ejemplo, si la autoestima exagerada es muy
adecuada en una fiesta, es peor cuando la persona debe luchar para defenderse de alguien. La
agresividad exagerada es buena en una pelea, no en una relación educativa con un hijo: la auto defensa
exagerada puede ser un exceso en una fiesta, pero está bien en una situación peligrosa. El non carácter,
el décimo punto del centro del mándala de los caracteres, sería dejar que la auto regulación organismica
utilice las funciones que necesita cuando las necesita: en una palabra, sería el apego seguro, lo en que la
persona confía en poder manejar situaciones por medio de todos los recursos organísmicos.
Las funciones son, por así decirlo, órganos psíquicos, como órganos físicos son el corazón, los
pulmones, etcétera. La función digestiva, circulatorio, el motor, etc., se coordinan entre sí en un sistema
complejo: por ejemplo, cuando se corre se respira más fuerte, y quien le dije al cuerpo de hacerlo? No
hay un orden que viene desde el sistema nervioso central, es una autoregulacion. La organización del
organismo a nivel fisiológico se llama por eso autorregulación organísmica, y se basa en la emergencia
de las necesidades. La función respiratoria se acelera cuando el cuerpo necesita oxígeno, y la necesidad
activa la función sin pasar por el sistema nervioso central: no hay un centro de poder consciente que
decida, y también si se quisiera parar de respirar fuerte no se podría hacerlo fácilmente. Las funciones
normalmente no son manejadas por el ego, es decir, por un sistema de control central: pueden serlo en
caso de necesidad, con un movimiento del ego que apoya la función.
La auto regulación organísmica es lo contrario de una organización tiránica: cuando por ejemplo se
come, el equilibrio neurovegetativo del organismo cambia, y se adapta a la situación. Es como si el
cuerpo se ajustara continuamente a las necesidades emergentes: llega un necesidad, y las funciones del
cuerpo la acompañan. Esto hace la organización fisiológica, y así debería hacer la psíquica, que debería
también funcionar de acuerdo con la autorregulación organísmica en base a la emergencia de las
necesidades. La función normativa por ejemplo debería llegar en premier plan cuando le sirve al
organismo para organizar el mundo que lo rodea; la función de auto estima debería ir para frente
cuando la situación pide de ser esplendidos; la función autoalleanza debería surgir al momento de
defender sus derechos, etc., y cada una debe volver en segundo plano cuando no se necesita más. La
respiración se calma cuando el cuerpo ya no necesita tanto oxígeno.
En una buena organización psíquica hay que tener el tiempo de la función normativa, de la función
auto-estima, el tiempo de la función territorial, etc., y toda la personalidad debe ser como una ameba
que extroflecte puntas que luego regresan. Lo que pasa en vez es que cuando una de estas funciones
toma el primer piso, independientemente de su utilidad se establece allí, y entonces la persona, en lugar
de tener un movimiento como el de una ameba que se deforma en una dirección u otra en función de
sus necesidades, cuando se ha formado una punta sigue deformada de esta manera. Esto no quiere decir
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que las otras funciones se han ido, pero que no van al frente cuando deben, y que siguen subordinadas a
la función dominante.
La existencia del carácter como un todo se puede individuar racionalmente a través de un proceso de
extrapolación: se tiene algún elemento y de esto se extrapola algo que no se ve, pero que se puede
ilaciónar que hay. No hay escape de un desierto sin creer que es posible salir, y también para salir de
los desiertos del alma eso es esencial, porqué a menudo hay que moverse en direcciones donde no se
puede ver nada, solo se puede extrapolar que algo debería ser allí.
En el mundo literario hay el mito de la naturalidad, que en las últimas décadas ha crecido mucho:
alimentos naturales, la vida natural en un paraíso tropical... Pero los trópicos son muy lejos de ser un
paraísos, y ofrecen únicamente la reactivación turística de la naturaleza: oasis acomodadas, con una
fauna de plástico y un trozo de mar cerrado por redes por que no se acerque a la playa nada más grande
que una sardina, y también cuentan con animadores. El estado de naturaleza será bien un paraíso
perdido, pero si tuviéramos que vivir mucho tiempo sin los soportes de la civilización seria un
verdadero infierno: para experimentar el estado de naturaleza, seria bastante pasar simplemente una
semana en las selvas del Brasil! Y, dicho sea de paso, el problema no son los cocodrilos, pero los
mosquitos…
Un carácter es como un vehículo hecho de comportamientos que llevan a algún lugar funcional a la
supervivencia. Ahora, un coche no es sólo un motor. Un coche, además del motor, necesita tener
ruedas, volante, pedales, acelerador, etcétera; en pocas palabras, se necesita un sistema coordinado de
propulsión y dirección. Un comportamiento puede ser imaginado como un coche, hay un movimiento y
una dirección: por lo general una persona no se enoja y pega a quien tenga delante, lo que sucede es
que cuando se enoja dirige sus acciones hacia alguien específico.
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Se puede considerar que un carácter tiene dos componentes esenciales: el emocional, que le mueve, y el
cognitivo, el instrumento direccional que le indica dónde ir. El componente emocional es el que mueve
la mano, el componente cognitivo es el que apunta al blanco. El componente emocional no está bajo el
control de la conciencia, pero el componente cognitivo lo está. En el coche no giramos el volante al
azar, lo giramos sobre la base de lo que hay delante, porque mover el volante está necesariamente
conectado a la lectura del mundo. También está conectado a las posibilidades sensoriales contingentes
de la persona: si no hay suficiente luz y no se ve más que una sombra, hay que decidir rápidamente si
es sólo una sombra o un objeto concreto, de lo contrario correremos el riesgo de tener un accidente.
Claramente, esta diferencia hace que la lectura del mundo sea un problema central del comportamiento.
Si se define “ideología” como la lectura subjetiva del mundo, un carácter es la articulación entre un
impulso emocional y una ideología: el comportamiento caracterial depende no sólo de la emoción, sino
también de la lectura del mundo que la ideología hace.
Por ejemplo, en la ideología perfeccionista todo debe ser perfecto, hay una voz que, por dentro, dice
“tienes que ser perfecto, tienes que ser perfecto, tienes que ser perfecto”. La persona, entonces,
persigue a los interlocutores con su perfección, pero esto depende de la presencia de esa voz interior, la
voz de la ideología, que la dirige. La ideología y la emoción trabajan juntas, el motor por sí solo no
puede ir a ninguna parte sin el aparato que dirige el coche. Al final es la lectura ideológica del mundo,
siempre igual a sí misma, que cuando entra en movimiento nos lleva a comportarnos de una forma
repetitiva y apropiada para el carácter, en lugar que para la situación. La salida es dejar de creer en la
objetividad de nuestra visión del mundo, si se divorcia de la propia ideología, el carácter será sólo una
especialización.
La visión del mundo que tiene una persona de ideología cristiana es diferente de la de un budista, de la
misma forma que la visión del mundo de una persona de ideología fascista es diferente de la de una
persona de ideología comunista. Una ideología, en términos descriptivos, puede ser definida como
fijación. En cierto sentido, se podría decir que todas las ideologías son justas, es sólo que son limitadas,
leen el mundo en una dirección limitada y equivocan su lectura con la verdad absoluta. Una ideología
siempre quiere ser la administradora de la verdad, mientras que es sólo un punto de vista, es un fin en sí
mismo y es empañada por la ausencia de verificación, que sería reconducida al contexto. El trabajo
existencial sobre el carácter pasa por una verificación continua, a través de preguntas como: ¿qué gano
o qué pierdo si hago esto? La ganancia y la pérdida están relacionadas al organismo: es decir, ¿el
conjunto de mí mismo gana o pierde? ¿Merece la pena o no? Esta contextualización permite, cuando se
quiere, salir de la ideología.
El problema es que la ideología tiene una inversión narcisista: no solamente una persona es
perfeccionista, sino que se gusta perfeccionista; no sólo una persona es espléndida, sino que le encanta
el esplendor, no sólo es aislada, sino que le gusta mucho su aislamiento. Salir de la ideología es
separarse de nuestro equipo de fútbol: ser perfeccionista es ser un fan del perfeccionismo y reconocer a
los fans del perfeccionismo como verdaderos seres humanos, y ver a los otros como personas de
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segunda clase. Salir de la ideología significa en primer lugar renunciar a nuestro equipo, es decir, a una
territorialidad narcísistica, lo que es notoriamente difícil.
El mundo interior es continuamente teatro de diálogos más o menos dramáticos, es decir, de una
dinámica que busca una salida dialéctica. Un conflicto interno es un signo de una parte que está
protestando. Es una parte que no es lo suficientemente escuchada, porque, si lo fuese, entraría en el
juego de la interacción democrática y, de alguna manera, algo nuevo sucedería: una parte no es
escuchada cuando se considera, por así decirlo, “no gobernativa”. Por ejemplo, generalmente la
estupidez es considerada no gobernativa, por lo que en vez de decir una tontería una persona a veces se
cortaría la lengua, pero eso significa que no hay espacio para lo que se llama el niño interior, que se
considera off limits. En este caso, el niño interior pone el palo entre las rueda: Freud le llamó tener
lapsus, actos fallidos.
Es importante salir del carácter porque los seres humanos están dotados naturalmente de funciones
diferentes que les ayudan en situaciones específicas: utilizando sólo una función, vivir se vuelve difícil,
porque en ciertas ocasiones esa función, de por sí óptima, sólo causa un forzamiento disfuncional de la
situación. Un ejemplo de mala relación con las funciones era común en los años cincuenta, cuando
comprar un coche todavía tenía mucha importancia en el estatus social: había gente que, en vez de
usarlo para dar vueltas, se pasaba el domingo limpiándolo. El coche es una función, y una persona que
se pasa el domingo limpiándolo, en lugar de ir a dar un paseo, es una persona al servicio de una
función. El carácter funciona de la misma manera cuando la persona está al servicio de la función, y no
la función al servicio de la persona.
En el golpe de Estado, la facción que tomó el poder se apodera, en primer lugar, de los periódicos, de la
radio y de la televisión, es decir, de los medios que administran la lectura cognitiva oficial del mundo
y, a través de ellos, informa tendenciosamente a la población en una perspectiva que justifica sus
acciones y las ratifica en su puesto de control. El carácter actúa de la misma manera con la actividad
cognitiva del organismo, reconfirmando la fijación con su lectura tendenciosa. A esta altura, nuestra
percepción del mundo en este momento será tendenciosa, ya que nuestros cálculos se hacen con base
en la información que tenemos, y que éstos son arbitrarios, no confiables: tendremos información de
régimen, en servicio de la función al poder y no para servir a los intereses del organismo. En el mundo
interior, en general, no se aplica muy a menudo la libertad de prensa, por el contrario, está prohibida la
circulación de toda noticia que podrían socavar la función preeminente: este tipo de información está
siendo censurado en diversas formas, según el carácter y la persona.
Dentro de esta lógica de administración del poder, la función principal no siempre muestra su
verdadera cara: puede muy bien disimularse para imponer mejor su definición de la situación. Por
ejemplo, en el caso de la función de autoestima inflacionada en el orgullo, es el orgullo quien define la
situación: si hay necesidad de una apariencia de modestia también se puede disfrazar de otra cosa, tal
vez de autodefensa, podemos sin embargo mirando con atención llegar a reconocer que lo que agita a la
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persona por dentro es una amenaza contra el orgullo.
En última instancia, el punto clave del tema del carácter es la información: el carácter se basa en las
informaciones que el organismo recibe. En realidad, la alteración de la información depende, en buena
parte, de esa continua actividad de la mente que es el fantasear, a la que todos secretamente se dedican
(el “secreto de Pulcinella”). Por ejemplo, con el carácter que depende de la función de autodefensa,
siempre hay que estar en alerta, ya que así siempre estamos listos para defendernos. Entonces, con la
fantasía buscamos por todos lados los posibles peligros, con el fin de estar preparados para cualquier
cosa, y se piensa no únicamente en los que puedan producirse, sino también en los que son sólo
remotamente posibles. Al mismo tiempo soñamos con acabar de una vez con todas estas amenazas, tal
vez para lograr un mundo donde toda la humanidad pueda vivir segura: fantasías grandiosas que son el
corolario de las catastróficas.
Conscientemente o no, nos hacemos constantemente fantasías que alimentan al carácter. Por ejemplo,
para el carácter generado por la función de la autoestima, podrían activarse las siguientes fantasías:
“!Oh, Dios mío, podrían no fijarse en mí!” (fantasía catastrófica), “Ahora diré algo maravilloso y todo
el mundo me admirará” (fantasía grandiosa). El campo de fuerza de la sinergia entre las fantasías
catastróficas y las fantasías grandiosas crea una espiral: la tensión estimula las fantasías, las fantasías
alimentan a la tensión y así sucesivamente. De esta manera se alimenta el carácter: ésta es una
consideración muy importante, dado que algo que se puede alimentar, también se puede boicotear.
Reconocer nuestras fantasías catastróficas es el comienzo para aprender a interactuar con ellas, y de
esta manera se puede dejar de alimentarlas. Si se puede disminuir la presión de las fantasías sobre la
función prominente, poco a poco empujadas por las necesidades las otras funciones van emergiendo, y
se recupera la autorregulación organísmica.
La ideología amplifica la emoción: “No puedo soportarlo, no puedo soportarlo”, el implícito que se
puede ver entre líneas es la petición: “Mamá, en fin, haz algo tú, ¡remedia la situación!”. Vivimos
convencidos de estar todavía en el enclave familiar, de que todas las cosas, al final, están relacionadas
con el ámbito familiar. Si sufro es porque mi mamá o mi papá me hacen sufrir, si falta algo es porque
ellos no me lo dan, y así sucesivamente. Renunciar a esta visión es tan difícil que los seres humanos
tratan desesperadamente de inventar extensiones sin fin; por ejemplo, la sociedad se convierte en la
madre: “La sociedad debe cuidar de mí y hacerme feliz, ¡porque soy parte de la familia!” Alguien
exagera aún más, y su gran padre es Dios: hay incluso personas que se enojan con Dios.31En la
literatura, a menudo, puede uno encontrarse con personajes enojados con Dios, que se preguntan qué
sentido tiene el mundo si hay tanta injusticia: pero el mundo no es la familia de Dios, el mundo sólo es
un lugar donde los seres humanos tienen la posibilidad de nadar hacia una u otra dirección. Y lo mismo
ocurre en el pensamiento cristiano, que, aunque no sea lo máximo de libertario en lo que concierne al
comportamiento, sin embargo, considera al libre albedrío como el núcleo fundamental del ser humano:
31
Parece que en Argelia hay un grupo de fundamentalistas islámicos que se hacen llamar “los enojados con Alá”. Están
enojados con Alá porque no les hace ganar.
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si no fuera por el libre albedrío no tendría sentido la idea del paraíso y del infierno, y el propio eje del
cristianismo se derrumbaría.
Cabe preguntarse entonces: ¿qué es la persona? Hay muchos aspectos que no son la persona: las partes
mecánicas no lo son. Por ejemplo, una persona camina, pero este comportamiento no es la persona
misma, dado que todo el mundo camina. ¿Una pintura de Leonardo es el sujeto representado? No, es el
estilo con el cual está representado. Entonces, ¿quién es la persona? La persona es su estilo. Todas sus
piezas mecánicas, físicas y mentales, no son ella sino tan sólo el soporte mecánico de su estilo
específico.
Todavía se puede decir que la persona es quien amministra el carácter. Darse cuenta de esto significa
no identificarse con el carácter y renunciar a la conducta derivada de este carácter. ¿Este proceso de
identificación es positivo o negativo? Es difícil decirlo, si esto ofrece posibilidades existenciales quién
puede decir que no es bueno, en el ámbito humano no se pueden establecer reglas generales. Sin
embargo, es difícil abandonar el control de nuestra identificación, si la abandonamos o nos vemos
obligados a hacerlo, o si tenemos la posibilidad de refugiarnos en otro sitio. Es aconsejable confiar, en
primer lugar, en el organismo y después en el yo: el organismo lo sabe mejor, tiene un conocimiento
del mundo que viene de la noche de los tiempos, de cientos de millones de años de evolución. En
comparación con nuestro organismo, el yo es un niño, es como un niño listillo delante de un monje
tibetano de noventa años.
La ideología funciona como un piloto automático: salir del piloto automático quiere decir reanudar el
control manual, así como salir de la ideología significa reanudar los controles manuales de la vida. Esto
implica releer la realidad en función de las necesidades, no en función de los automatismos. Tanto
desde el punto de vista psicológico como desde el de la tradición sufí, para escapar de las garras del
carácter es necesario encontrar una equidistancia de las nueve funciones: para lograrlo es necesario
comprender de qué forma acontece la inflación de una sola función.
En realidad, la mente es como un vehículo que tiene un motor y un aparato direccional para que el
coche no salga del camino: hay un núcleo emocional que empuja, y un órgano para la lectura del
mundo que dirige. La lectura cognitiva del mundo es una lectura necesariamente no neutral, las cosas y
las personas se posicionan desde una perspectiva subjetiva: si tengo hambre, antes veré los restaurantes
y tal vez después las tiendas de muebles. Esta lectura subjetiva puede ser una simple visión contingente
o se puede organizar en una ideología, sin embargo, el rechazo de la ideología es una ideología de la no
ideología y, entonces, debemos concluir que la lectura del mundo es siempre subjetiva. Es, en cierto
sentido, una fijación que tiende a orientar el estado emocional con base siempre en la misma dirección,
siempre para el beneficio de las instancias exageradas: si la desnudamos, la anatomía de un carácter
revela el golpe de Estado, desvela un ministerio de la nación, metafóricamente hablando.
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Ahora hay que hacer algunas consideraciones con respecto a los conjuntos y a la lógica. La teoría
matemática de los conjuntos muestra que el conjunto es más que la suma de las partes, y por lo tanto es
diferente de esta, lo que significa que siempre se puede mirar algo a partir de dos puntos de vista
diferentes, como un todo, o como una suma de las partes. En la óptica de la suma de las partes funciona
la lógica lineal, y trabajar en la deconstrucción de la ideología es congruente con un enfoque orientado
a las partes en lugar de la totalidad. Si se considera el carácter tan sólo una suma de partes y lo miramos
con una lógica lineal, el punto en el que se puede intervenir es el hecho de que el carácter es puesto en
marcha por una actividad que la conciencia puede alcanzar y detener: la lógica lineal encaja con el
desarrollo de los elementos y trata de cambiar un elemento que considera básico, con el fin de obtener
un resultado diferente.
Una consideración importante para la lógica de pensamiento es que el pensamiento puede ser algo de
móvil o inmóvil: inmóvil es la lógica lineal, que opera en un plan mecánico, a nivel biológico envés,
todo funciona con una lógica a feed back, es decir una lógica circular. En una lógica lineal, si una libra
de chocolate es bueno, doscientos gramos son mejores, e incluso mejor es medio kilo o un kilo. En
términos biológicos, sin embargo, si comer una libra de chocolate es una cosa buena, comer un kilo es
sin duda perjudicial: la diferencia entre una lógica lineal y una biológica es que la biológica es circular,
es decir, implica el efecto de retroalimentación, o feedback, y en el caso del chocolate debe tener en
cuenta el efecto de saturación del organismo.
La lógica de los conjuntos es necesariamente circular: se alimenta y se apoya por sí misma, como
acontece en la terapia familiar, donde no se trabaja sobre los miembros individuales de la familia, sino
que se considera directamente todo el sistema. La intervención eficaz de tipo sistémico en el eneagrama
se llama, tradicionalmente, “virtud”, un específico correctivo ecológico que interviene de forma
paradójica para frustrar las garras del carácter. Es una corrección que tiene en cuenta el organismo
como un todo y no como un conjunto de partes.
Para entender el significado de los correctivos ecológicos es necesario tener en cuenta que, en sí
mismo, un ecosistema no es ni bueno ni malo, simplemente es un equilibrio dinámico. Entonces, la
alteración de un ecosistema no es algo negativo, sólo es la pérdida de un equilibrio dinámico. Si, por
ejemplo, se altera el ecosistema de un pantano, el pantano se convierte en algo diferente. Hace años, en
el mar Adriático hubo invasiones de algas que alteraron el ecosistema anterior: las algas conquistaron
el mar Adriático y construyeron otro ecosistema a su alrededor, pero el nuevo ecosistema no gustaba a
los seres humanos, porque querían nadar en aguas transparentes. Obviamente, de este asunto a las algas
no les importaba nada de nada: es necesario entender esto para comprender el significado del concepto
de virtud, desde el punto de vista del carácter. Un ecosistema es una cosa neutra, sólo su dueño tiene un
interés sobre él. El organismo es un ecosistema y se puede modificar de muchas maneras, la única
persona a quien le importa todo esto es al dueño del organismo, es decir la persona misma.
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Otro ejemplo de una alteración típica de ese ecosistema que es el organismo es el método de
producción del foie gras: se mantienen los gansos en jaulas muy estrechas, donde no pueden moverse y
donde se les alimenta a la fuerza, su cuerpo se altera severamente, pero así se obtiene un excelente
hígado para hacer foie gras. En este caso los seres humanos están encantados, los gansos no lo están en
absoluto. Y entonces, ¿cómo lo valoramos? ¿Qué es bueno y qué es malo? Para entender la lógica del
carácter y sus correctivos es necesario abandonar el prejuicio del bien y del mal. Si un organismo es un
ecosistema, el carácter es una alteración del ecosistema a través de la inflación de una función,
alimentada por un propósito específico. Un correctivo ecológicamente razonable sería considerar el
mundo en que vivimos como un todo en el que cada cosa tiene un efecto rebote.
El carácter, como especialización, sirve para fines específicos. En efecto, si una persona se especializa
tendrá unas ventajas. Por ejemplo, quien se forma en neurocirugía, tendrá una actividad que puede
poner en uso en muchos lugares; o pongamos que se especialice en la organización, en este caso,
también tendrá algo que vender profesionalmente. El problema es cuando su vida se llena sólo, por
ejemplo, de organización y carece de otras cosas que el organismo necesita. Si tenemos en cuenta la
especialización, entendemos que el problema no se supera cambiando el carácter, porque tener una
especialización de un tipo u otro no hace mucha diferencia. El problema es tener que ser un especialista
las 24 horas. Si una persona tiene una especialización en ingeniería está bien utilizarla cuatro u ocho
horas al día, cuando se trabaja, pero no es bueno usarla incluso en la familia, ya que si lo hace con los
hijos o con la esposa, en lugar de ser un padre o esposo estas relaciones no tendrán un final feliz.
El problema, desde el punto de vista de los intereses del organismo es reequilibrar la situación, es decir,
poder utilizar, además de la especialización, todas las demás capacidades útiles, o sea, las otras ocho
funciones, aunque no estén tan bien desarrolladas. En esta óptica, la virtud es un comportamiento
correctivo que consiste en no ahogarse en la propia especialidad, sino en usarla cuando sea necesario.
Es importante tener en cuenta que es tan sólo una especialización.
Una persona con un orgullo egosintónico es, tal vez, capaz de reconocer la temperatura óptima para
beber champán: esta especialización será, sin duda, muy útil para el sommelier, mientras que para el
contable tal vez no lo será tanto. Por lo tanto, la virtud, es decir, el correctivo ecológico, no es y no
puede ser una etiqueta: la virtud se mide dentro de la exageración del carácter. En otras palabras, se
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trata de reconocer dónde estamos exagerando, asumir la responsabilidad de nuestro comportamiento
específico con el fin de tomar las medidas necesarias. Para ejercer un correctivo ecológico debemos
tomar nota de la exageración. La virtud es el correctivo de nuestra específica exageración. Por esta
razón, es importante conocer todos los caracteres, de lo contrario no se entiende el sentido de los
correctivos, que es precisamente dejar atrás las exageraciones, pensadas como alteraciones de un
conjunto que, en el mejor de los casos, podría funcionar de manera coordenada.
Ahora, paradójicamente, una ideología es siempre una idea “justa”, dado que nadie organizará su
propia lectura del mundo de una manera absurda. La perfección, por ejemplo, sería por definición lo
mejor a que se puede aspirar, y si se convierte en algo disfuncional es por una causa ecológica. Por
ejemplo, construir un reloj con engranajes absolutamente perfectos aumentaría en gran medida los
costes, y al final se conseguiría una perfección económicamente disfuncional, dado que, incluso con los
engranajes más aproximativos, el reloj funciona bastante bien.
La lectura ideológica del mundo, a su vez, puede ser más o menos radical, dependiendo de la gravedad
de la situación contingente, pero si la ideología activa la función, ¿qué es lo que pone la ideología en
alarma? Teniendo en cuenta que la imaginación de los seres humanos produce continuamente al menos
dos tipos de fantasías, las catastróficas y las grandiosas, ambas con consecuencias para el estado de
ánimo de la persona, se comprende cómo la imaginación inconsciente, actividad que parece inofensiva,
es la verdadera fuente del carácter, dado que antes excita la ideología y luego la función.
Ahora vemos la diferencia entre un enfoque linear o circular del correctivo de cada inclinación
caracterial:
- Las personas con avidez egosintónica juegan para ganar, su ideología es la victoria final. También son
capaces de soltar el balón, pero, en general, tarde o temprano consiguen llegar al arreglo de cuentas,
porque para ellos es el final lo que cuenta. Ganar es sin duda una buena cosa, pero si se quiere ganar a
toda costa, se termina estando siempre en guerra. Esta consideración pacifista sería una intervención de
tipo lineal, mientras que la corrección ecológica será una virtud que fortalezca la paz sin sacrificar la
fuerza, esa paradoja que en el deporte se llama fair play.
- La ideología de la avidez reprimida es la paz. Las personas con este carácter absorben, aguantan, y
tienen una habilidad especial para resignarse sin perder la sonrisa. Se resignan para conseguir el
equilibrio al que tienden, pero toda esta renuncia se va depositando en el fondo de su alma, y por esta
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razón desarrollan luego una inclinación a la melancolía. Intervenir con esta consideración sería
congruente con una lógica lineal, mientras que el correctivo circular será una virtud que los empuje
hacia el exterior, sin tener que hacer frente, de forma preventiva, con las consecuencias de sus actos, es
decir, a través de una actitud espontánea.
- En la avidez en formación reactiva, la ideología es el perfeccionismo, la fijación de que todo tiene que
ser perfecto, lo que puede dar lugar por ejemplo a una frecuente consulta con el vocabulario, a la
búsqueda del “verdadero” significado de una palabra. El perfeccionismo es hijo de la ansiedad, las
fantasías catastróficas que la alimentan podrían ser: “Se me escapa todo de las manos, nadie se interesa
mas de mi”, etcétera. La intervención lineal sería la de mantener a raya a estas fantasías, mientras que
la circular se dirigirá al comportamiento como conjunto. Si la pasión es la ira, una perpetua agresividad
en contra de la imperfección, el correctivo ecológico será una virtud que equilibra el ecosistema
mediante integrando al nivel de la imaginación consideraciones de relatividad sin oponerse a la
búsqueda de mejorías: “No empujes el río”32, sería un consejo adecuado en este caso.
- Para los orgullosos egosintónicos la ideología que altera la función es la abundancia. Sin duda,
abundante es mejor que escaso, pero hay que ver cuánto cuesta. Se trata de un problema de límite,
precisamente, de ecología. Si una nación hiciese maravillosos festivales durante todo el año, al final se
encontraría con las arcas vacías. La abundancia está bien si se pone al servicio del organismo y no del
yo. El punto central es una producción de autoestima inflacionada por la fijación de la abundancia, que
proviene de una visión aristocrática: si en el castillo se encuentra toda la riqueza, hay que colocar la
miseria en otro lugar, y esto genera el problema de que, entonces, la miseria presiona desde fuera
tratando de volver. Trabajar con estas consideraciones pertenece a una lógica lineal. El correctivo
ecológico será una virtud que reposiciona la miseria, sin ofender a la abundancia, y se necesita para
esto una imaginación particularmente fértil como lo fue, por ejemplo, la de los creadores del arte pop.33
- Para los orgullosos recalcados la ideología es el éxito. Sin embargo, el éxito, como la abundancia, es
importante siempre que esté en función del organismo, y puede, aún así, ser demasiado. Los personajes
famosos, por ejemplo, no tienen privacidad, y pasan de pertenecer a sí mismos a pertenecer al público.
El balance del carácter es averiguar lo que puede hacer sin salirse del carril, entender que hay muchas
conductas que se pueden adoptar sin tener efectos negativos. Debemos reconocer pequeñas áreas donde
se puede renunciar al éxito, por ejemplo, ir a comprar el pan sin haberse antes maquillado.
La elaboración lineal del carácter sería, de hecho, usar maquillaje sólo cuando sea necesario, mientras
que el correctivo ecológico debe ser una virtud que se apoya en la sustancia sin costo alguno para la
apariencia, una gran tarea para la imaginación, que Kandinsky,34 para poner un ejemplo, fue capaz de
32
Stevens Barry, “No empujes el río”,
33
Los artistas más destacados fueron Andy Warhol, Claes Oldenburg, Tom Wesselmann, James Rosenquist,
RoyLichtenstein, entre otros.
34
Kandinsky puede ser considerado el fundador del arte abstracto, y fue capaz de dar vida a la belleza y a la armonía
apoyándose sobre contenidos mínimos, como líneas y manchas de color sin ninguna relación naturalista. Véase V.
69
realizar con gran eficacia.
-La ideología de los orgullosos en formación reactiva es la preocupación por la falta. Para poderla
manejar es necesario ponerla en relación con el ecosistema: en la vida es importante estar con lo que
hay. Es cierto que faltan muchas cosas, pero no es cierto que sean las que se necesitan, y la lógica es
siempre la de la relatividad. Así lo afirma la lógica lineal. El correctivo ecológico será, en cambio, una
virtud que ponga atención a la falta de lo que se necesita sin agarrarse a la pasión de la indignación, una
visión más amplia de las situaciones que reduce ángulos y abismos sin luchar contra ellos.
- La ideología de la avaricia egosintónica es el aislamiento. Por decirlo así, es mejor estar solos que mal
acompañados, y el aislamiento es ciertamente una cosa importante, siempre que se trate, por ejemplo,
de instalaciones eléctricas. Hay que preguntarse, aislado sí, pero ¿con qué fin? Las personas con
avaricia egosintónica no sólo se defienden con el pensamiento, sino que también se divierten con el
pensamiento, y tienen una falta de confianza en el público. Para ellas, en términos generales, hablar es
como “tirar perlas a los cerdos”. Con una lógica lineal se podría decir que se trata de un discurso, al
menos, cuestionable, porque si en el público siempre hay alguien que no presta atención, también hay
quien valora lo que oye. Así que, si nos contentamos con la participación de una parte del público,
siempre vamos a estar satisfechos. El correctivo ecológico será, más bien, una actitud que considera la
manifestación misma como un acto de defensa, en el sentido de que aleja las oposiciones a través de un
dejarse ir a lo imponderable, para llegar a infinitos universos posibles.
Las indicaciones sobre el carácter son especialmente útiles en una relación de ayuda con abordaje
Liberarse del poder de las pasiones permite el restablecimiento de ese equilibrio natural que es la
autorregulación organísmica, es decir, la capacidad del organismo para elegir las prioridades momento
a momento y sin la intervención de la conciencia, preparándose para enfrentarlas con las habilidades
que proporciona la sabiduría primordial de los instintos. Al mismo tiempo, esta mayor flexibilidad
facilita la aproximación a un punto neutral, lo que en la psicoterapia Gestalt se llama el “vacío fértil” y
en el Eneagrama el décimo punto. Cuando no somos más desequilibrados por el empuje de nuestro
carácter, es menos difícil mantenerse en equilibrio en un punto central, que aparece un poco como el
ojo de la tormenta, donde la tranquilidad dinámica de la ausencia de compulsiones permite la operación
creativa, expresión fundamental de la libertad humana.
Sin embargo, la especialización en sentir, pensar, actuar no se aplica sólo a las personas individuales y
a sus caracteres, sino que se encuentra en la estructura básica de las culturas humanas. El mundo
clásico ha dejado la conocida diferenciación del valor en la estética, la lógica y la ética, y las áreas que
estas formas de valor ocupan en las culturas occidentales son el arte, la ciencia y la política. El arte es
el lugar de la trascendencia de las formas, la ciencia es el lugar de la trascendencia del pensamiento, la
política es el lugar de la trascendencia de la conducta. En este sentido, el arte difiere de la artesanía
porque ésta tiende únicamente a repetir formas de buena calidad, pero no va más allá de la forma. La
ciencia difiere de la administración oficial de la verdad del “ipse dixit”35 de sabor aristotélico,
porque ésta no tiende a un conocimiento relativo que continuamente se anula trascendiéndose. La
política como práctica social es diferente de la moral dogmática porque ésta no ve en el
comportamiento un movimiento que tiende al infinito, sino sólo un objeto que se mide con la brújula
del justo/equivocado, que repite, simplemente, un modelo bastante cuestionable. Si los valores son, en
este sentido, tendencias que transcienden las partes involucradas, son visiones de conjunto que pueden
acomodar a toda la personalidad en un marco más amplio.
35
Aristoteles dixit: la expresión significaba que habiéndolo dicho Aristóteles seguramente era verdad.
71
describen nueve caracteres distintos con especificidades muy marcadas. En la práctica psicoterapéutica,
el eneagrama, usado analíticamente en la relación entre personas, ofrece indicaciones funcionales.
Parece que el eneagrama, como sistema de conocimiento, se originó en la civilización babilónica, de la
cual se han encontrado artefactos con la imagen de la estrella de nueve puntas: lo que sabemos acerca
de esto se ha transmitido oralmente por la tradición sufí,36 hasta que Claudio Naranjo (1996) lo puso
por escrito.
Aunque se podría decir que, en un momento posterior al estadio chamánico, 37 los griegos
representaron la diferencia entre “normalidad” y “locura” con Apolo y Dioniso: Apolo controla las
formas en función del mantenimiento de la belleza; Dioniso, dios de la embriaguez, irrumpe y subvierte
el orden de las cosas en nombre de la fuerza de la naturaleza.38 Cada fiesta es una situación en la que,
implícitamente, esperamos en una determinada floración dionisíaca, actualmente permitida
oficialmente en Occidente sólo en el Carnaval, y tolerada precisamente en las fiestas, dado que, en el
tiempo, el aspecto dionisíaco ha sido ritualizado y contenido, neutralizando así su componente
subversivo. Cualquier persona que haya asistido a una fiesta, a través del alcohol y del baile, conoce la
experiencia de una pequeña ruptura con el sentido de la “normalidad”, pero, quizás, para el resto de su
vida social hace todo para mantenerse lo más controlada posible: este intento de mantener una
estabilidad tranquilizadora alimenta formas de rigidez, que son administradas precisamente por el
carácter. El carácter sofoca las manifestaciones dionisíacas: una represión que, a menudo, con el paso
del tiempo, también se aprende a apreciar por sus efectos calmantes.
36
Gurdejieff y Ouspensky lo mencionan por escrito, pero sin dar indicaciones explícitas. P.D. Ouspensky (1976),
Frammenti di un insegnamento sconosciuto, Astrolabio, Roma.
37
Véase Giorgio Colli (1975), La nascita della filosofia, Adelphi, Milano.
38
Véase F. Nietzsche (1967), La nascita della tragedia, Adelphi, Torino.
72
similares.
Es probable que en Occidente, dominado por el pensamiento cristiano, el punto de vista del eneagrama
no fue tomado como una forma de conocimiento, porque el aparato ideológico cristiano, cuyo
discriminante es la culpa, ha convertido los caracteres en pecados. Es un razonamiento comprensible
dentro de ciertos límites, dado que, dentro de una lógica aristotélica, ciertos comportamientos son
errores y, en una acepción dada, son pecados: pero esto sólo acontece si se les considera de forma
absoluta. En realidad debemos resignarnos al hecho de que errar es, de todos modos, inevitable y,
entonces, aceptable. Pero hay que correr el riesgo de cometer errores con cuidado, a conciencia, con
responsabilidad, y esto es un punto de vista inaceptable para la perspectiva aristotélica y fideísta que es
el cristianismo, donde justo y equivocado no pueden coexistir en el mismo lugar.
La psicoterapia encaja en la tradición médica menos de lo que podría parecer por su historia, y está
muy cerca, en cambio, de la raíz de las culturas chamánicas: Freud fue un médico que, aunque no
practicante, pertenecía a la tradición judía, y un rabino es mucho más cercano a un chamán que un
sacerdote cristiano, al menos en lo que respecta al uso de la lógica paradójica en lugar de la lógica
formal de tradición aristotélica. Los estudios psiquiátricos de Freud se desarrollaron en torno al tema de
la histeria, que, dentro de ciertos límites, se puede definir como una experiencia dionisíaca, incluso si
es vivida en el nivel sintomático: es interesante ver cómo, junto con las diversas culturas, incluso las
neurosis han cambiado con el tiempo, y cómo hoy en día en lugar de la histeria prevalezcan las
depresiones, una represión que se ha convertido espontánea, es decir, automática, de lo dionisíaco.
El eneagrama es un sistema para restituir el mundo psíquico a las diversas combinaciones de tres
fuerzas, positiva, negativa y neutral, inscriptas en un esquema que muestra cómo se componen de
manera diferente entre sí. Esto implica que, a partir de este punto de vista, todos los fenómenos
psíquicos tienen los mismos componentes básicos: los conocimientos acerca de las diferentes
combinaciones de las tres fuerzas permanecen todavía desco nocidos dentro de la tradición, por la gran
parte esotérica, del eneagrama. Pero el campo de las hipótesis sigue abierto, y es posible imaginar que,
por ejemplo, a nivel psíquico las tres fuerzas corresponden a los instintos de huida, territorio y sexo, y
que los tres tipos de caracteres dependen de la prevalencia de uno o el otro de estos instintos en
relación con los otros dos.
Se puede considerar que, en un siglo de psicoterapia, el carácter nunca ha sido observado y descrito con
tanta precisión como en el eneagrama. En realidad, ayuda referirse a este conocimiento tradicional que
se remonta a los albores del tiempo, probablemente a la misma Babilonia, cuya cultura se acabó cuando
los griegos comenzaron a construir su civilización. A través de todos estos milenios se fue
transmitiendo por vía oral el conocimiento de los caracteres, es decir, la observación de que, a nivel
psíquico, existen procesos difíciles de detectar, pero con los que se puede, de alguna manera,
interactuar. Una ayuda en este sentido es proporcionada, también, por el acto de descubrirnos
caracterialmente iguales a muchas otras personas, saliendo así del sentido de condena de que nuestra
73
forma de ser sea tan única e invariable y por esta razón terriblemente importante, aunque no con poca
frecuencia dramática.
No hay que hacer conexiones mecánicas entre comportamientos y carácter: el carácter es sólo una
tendencia. Que es típico del carácter italiano? La respuesta más banal seria "comer espagueti": esto
significa que los italianos siempre comen espaguetis? Seguro que no, y lo mismo vale para el carácter.
Si una persona es propensa a la armonía no significa que tiene un carácter de orgullo recalcado:
normalmente, en el caso, las personas inclinan a la armonía, pero se puede muy bien tener una
tendencia a la armonía y no tener un orgullo recalcado, o tener un orgullo recalcado y no practicar la
armonía. No se puede generalizar, porque el carácter es solamente una inclinación. Naturalmente
estando en Italia llega la tentación de comer espagueti, ¿cómo se puede resistir? Pero hay los que
resisten muy bien, y los que no les comen nunca! El carácter no se identifica con algo especifico,
hacerlo es simplemente un intento de reificarlo para poderlo objetivar ,"entonces este carácter hace
esto": hay que renunciar a conceptualizar y usar de la nariz, para reconocer el carácter hay que aprender
a oler.
Son los comportamientos que resultan de los excesos de las funciones que constituyen las tipologías de
carácter, es decir formas de hacer que se vuelven crónicas, que se imponen por la fuerza de la
costumbre. Es una especialización defensiva: alguien con un organismo capaz de soportar mucho se
centra en la resistencia, convirtiéndose en un soportador profesional, todas las otras habilidades van en
segundo plano y la paciencia vuelve la carta del triunfo. Practicando mucho la especialización, la
persona vuelve prisionera de esta, y se encuentra con un carácter.
La descripción de los caracteres que hace el eneagrama presenta las siguientes diferencias:
- Los caracteres orgullo (orgullo egosintónico), vanidad (orgullo recalcado) y envidia (orgullo en
formación reactiva) tienden a presentar intensidad emocional, descrita por la teoría del apego, como
reacción a los vínculos en riesgo de ruptura.
- Los caracteres avaricia (avaricia egosintónica), cobardía (avaricia recalcada) y gula (avaricia en
formación reactiva), en situaciones de riesgo se defienden con una ausencia de implicación emocional
profunda, es decir, con una independencia radical;
74
- Los caracteres lujuria (avidez egosintónica), pereza (avidez recalcada) e ira (avidez en formación
reactiva) gestionan las dificultades de vinculación con incongruencias de comportamiento que van
desde el exceso a la falta de agresividad, con vistas al control de la situación.
Del otro lado, el DSM-IV diagnostica como trastornos de la personalidad tres tipologías que como las
de los caracteres pueden también ser rastreadas, por analogía, a las tres modalidades de apego inseguro:
1. los trastornos histriónicos, histéricos (que el manual hace coincidir con el histriónico) y borderline,
caracterizados por una gran intensidad emocional con la que tendemos a controlar las situaciones, se
refieren a los caracteres centrados en el sentimiento;
Las categorías de los caracteres y las de los trastornos no se superponen perfectamente, pero las
correspondencias son verdaderamente demasiadas para no ser derivadas directamente de la observación
del mundo psíquico.
Siempre desde una óptica asociativa, comparando las descripciones del DSM-IV y las de los diversos
estudios sobre el Eneagrama, se puede reconducir, por lo tanto, el trastorno obsesivo-compulsivo a los
caracteres con avidez en formación reactiva, el histriónico a los caracteres con orgullo egosintónico, el
histérico a los caracteres con orgullo recalcado, el borderline a los caracteres con orgullo en la
formación reactiva, el esquizotipico a los caracteres con avaricia egosintónica, el esquizoide
(paranoide) a los caracteres con avaricia recalcada, el narcisista a los caracteres con avaricia en
formación reactiva, el antisocial a los caracteres con avidez egosintónica y el dependiente a los
caracteres con avidez recalcada.
No parece ser muy lejana la clasificación de los pecados capitales de la tradición cristiana: la ira, el
orgullo, la envidia, la avaricia, la gula, la lujuria y la pereza. La ira se corresponde directamente con el
carácter de avidez en formación reactiva y con el trastorno obsesivo-compulsivo, el orgullo con el
carácter de orgullo egosintónico y con el trastorno histriónico que, en el DSM-IV, se superpone al
carácter de orgullo recalcado, es decir, al trastorno histérico; la envidia se corresponde con el carácter
de orgullo en formación reactiva y con el trastorno borderline. La avaricia coincide con la avaricia
egosintónica y con el trastorno esquizotípico, mientras que el trastorno esquizoide (paranoide y
75
evitativo) tiene una correspondencia con la avaricia recalcada. La gula se corresponde con el carácter
de avaricia en formación reactiva y con el trastorno narcisista, la lujuria con el carácter de avidez
egosintónica y con el trastorno antisocial, mientras la pereza se corresponde con el carácter de codicia
recalcada y con el trastorno dependiente.
Caracteres y trastornos son muy distintos en el plan existencial, pero no tanto en el plan de las actitudes
de la persona: por ejemplo, si el obsesivo tiene una compulsión a controlar, que pasa por encima de
cualquiera consideración funcional y relacional, y la avidez en formación reactiva como carácter tiene
una tendencia a la perfección y al mando, en la práctica psicoterapéutica se ve como en los dos casos la
actitud básica es un control de la situación, donde el yo de la persona reclama una superioridad sobre
los demás, y el derecho al control.
- Orgullo en forma egosintónica, es el orgullo triunfante. Un ejemplo estratosférico de esto puede ser
considerado Luis XIV, quien dijo: "el Estado soy yo". La actitud de la función autoestima es de hecho
el triunfo, que adormece la incomodidad de la prudencia y hace el camino más suave.
En la Divina Comedia, en el infierno de los orgullosos, Dante se encuentra con una procesión de
estatuas pesadas llevadas por pequeñas almas, cansadas por el esfuerzo de sustentarlas: resulta evidente
que sólo los que necesitan de tapar un largo agujero energético pueden someterse a este gran esfuerzo.
Por un lado hay gasto de energía, por el otro pero hay el placer que la persona experimenta en el darse:
el produce asombro por amor de la maravilla, y al mismo tiempo fabrica autoestima. Hay que entender
el gran esfuerzo que hacen estas personas para organizar esta rapresentacion: si no se ve el esfuerzo,
que por razón de orgullo no demostrarían nunca de forma espontánea, se puede llegar a envidiarlos por
sus dotes naturales, sino que en realidad trabajan duro para la admiración que reciben.
El nombre con el que se conoce en la tradición sufí y también en la cristiana es orgullo.
- El orgullo en forma recalcada, es cuando una persona es orgullosa, pero no se nota. Una
chica-imagen, por ejemplo, es, por decirlo así, ornamental; está ahí, en el medio, delante de los ojos de
todos, y parece estar ahí porque ahí la metieron: “Qué puedo hacer yo si a alguien no le va bien, no
estoy haciendo nada malo, sólo voy a estar aquí para hacer lo que me piden”. Aparentemente el orgullo
76
no tiene nada que ver con esto.
Algo de recalcado es difícil de manejar, y por lo tanto para aquellos que han recalcado el orgullo a
expensas de la conciencia, la vida tiende a ser más ligera. La actitud básica de la exagerado
auto-representación es un optimismo de la voluntad: aquellos en que esta característica se infla no ven
que están llenos de sí mismos, pero se puede ver del hecho que están siempre en el medio, impulsados
por la necesidad de auto-representación. En la lógica de ocultar la evidencia, un sistema de defensa
típica aquí es la negación: lo que se niega, por las personas con este carácter, no existe. Son buenos en
la adaptación, son razonable, y se adaptan a la imagen que presentan.
Algo recalcado deja de ser engorroso, por lo que, quien haya recalcado el orgullo podría hacer una vida
menos agotadora y, a expensas de la conciencia, su vida podría ser más bien ligera. Las personas con
orgullo reprimido generalmente tienden a la armonía, caballo de batalla de este carácter, más que a la
profundidad, aunque esto no significa que no sean serias, que no sean propensas al pensamiento, a la
filosofía, a la meditación, etcétera. Lo hacen con su propio estilo. La actitud de la función de la
autorrepresentación es el optimismo de la voluntad, es decir, una intensidad emocional recalcada.
Saben adaptarse muy bien, saben ser razonables, a veces se olvidan de sí mismos hasta el punto de no
saber quiénes son y de lo que necesitan como personas: en la búsqueda de la aprobación hay una
vocación a la disciplina y al sacrificio.
También son tendencialmente racionales, porque la racionalidad, junto con la disciplina, es necesaria
para la construcción de la armonía: en la música, por ejemplo, las notas tienen que respetar una
disciplina muy rígida.39 No es raro que, al no ser atormentados por los conflictos internos, ya que no
les gusta tener dobles fondos, tienen una cara “poco marcada”. La honestidad, al menos la formal, es
para ellos necesaria, todo lo que está debajo de la superficie debe mantenerse a raya, el abismo no
existe. Además de la de showman, en todos los sentidos de la palabra, una profesión adecuada para este
carácter es, inesperadamente, la del matemático, dado que las matemáticas pueden reducirse a una sola
superficie, y por lo tanto representan un tipo de pensamiento que no genera conflictos internos.
Se podrían ver cómo las personas que viven en una soledad aceptada, precisamente porque aceptan
vivir en un personaje, no expresándose directamente, viven por su cuenta el mundo interno. La soledad,
sin embargo, es una sensación dada por el hecho de que la persona no puede ponerse en relación con
los demás a través de una comunicación transparente. Esta falta de manifestación ingenua de sí mismo
es una condena, porque tener una buena imagen frente a los demás, al final, es más importante que
estar en contacto. A veces, estas personas no viven experiencias sentimentales, sino más bien
espectáculos sentimentales, es decir, aman el sentimiento aún más que la persona, son los enamorados
del amor.
39
Algunos, por su desesperada necesidad de mantener la armonía, tienen una tendencia a tener una casa muy ordenada,
casi como una exposición de muebles: es como si estuvieran siempre a punto de recibir una visita del Papa, o como si
pensaran: “¡Miradme, no me estáis mirando lo suficiente!”.
77
Su nombre en la tradición sufí es vanidad: en la tradición cristiana, en cambio, no se distingue del
pecado del orgullo.
Presenta una tendencia en términos de patología al trastorno histérico, que el DSM IV presenta, en
resumen, con estas características:
- Exhibicionismo y fuerte necesidad de ser apreciados;
- Buen control de los impulsos;
- Seducción sutil;
- ambición exagerada y competitividad;
Los dos principales mecanismos de defensa del trastorno histérico de personalidad son recalcar y negar.
Recalcar es facilitado por una retención incompleta de los eventos, y por una imprecisa recreación:
debido a esto, ciertos aspectos de la realidad no son tenidos en cuenta, de acuerdo con el mecanismo de
defensa de la negación. Ante esta actitud se definía como "la belle indifference de la histeria, un
término que evidencia la aparente falta de responsabilidad para sus propias experiencias. A menudo, a
esto se alternan excesos de emoción, que pueden considerarse un mecanismo de defensa típico de las
personas con este trastorno. Siendo intensamente pero superficialmente emocional, la persona puede
defenderse de las experiencias más profundas, que quiere evitar, y así se impide de entrar en contacto
con cualquier actitud afectiva genuina hacia uno mismo y los demás.
- El orgullo en formación reactiva se manifiesta normalmente como orgullo herido, con la actitud
básica de la autoalianza que es el resentimiento: “¡Malditos cabrones, sois injustos y malos, pero nunca
conseguiréis nada de mí, y de todas formas lo vais a pagar muy caro!” El resentimiento es una tortura
constante, pero da una capacidad especial para soportar el dolor, gracias a una fuerte inversión
narcisista: “Sufro pero soy demasiado orgulloso como para dejar que me anulen”. Algunos tienen un
resentimiento agresivo, algunos afligido, otros digno. Son exageradamente autoaliados, y su nombre es
lo mismo en la tradición sufí que en la cristiana: la envidia, del latín in video, veo adentro, es decir,
miro con mucha atención. Para ellos la hierba del vecino es siempre más verde, y es más verde, de
hecho, si nos fijamos en ella con los ojos dilatados, mientras que dedicamos a nuestro jardín sólo una
mirada superficial. Es como ser un abogado de profesión en busca de causas para defender.
Son caracteres muy propensos a las relaciones, por lo general tienen una gran sensibilidad y no tienen
muchas defensas contra el dolor: son los caracteres dramáticos por excelencia, porque quieren
construir, a través de sus desgracias, algo de valor “teatral”. El espectáculo trata de tapar el agujero del
apego ambivalente dándole estabilidad a través de una atención exagerada, pero a menudo los
interlocutores no entienden que las personas exageradamente autoaliadas montan un drama para recibir
elogios, y quizás tratan de ayudarlas en lugar de aplaudir su profundidad de sentimiento. Estos
caracteres no tienen miedo de descender a las profundidades del alma, con las cuales pueden
construir espectáculos inesperados: la “escena muda” en la escuela es una ocurrencia común para este
carácter, que a menudo está dispuesto a hacer cualquier cosa para no ceder, y prefiere el silencio a la
78
vergüenza del error. No se ahorran el sufrimiento y no se lo ahorran a los demás: para estas personas es
muy difícil romper un vínculo y, con frecuencia, prefieren sufrir en lugar de deshacerse de los que les
hacen sufrir.40 Con facilidad atribuyen al dolor un cierto brillo y, por el amor que tienen a la expresión,
son tendencialmente artistas, y también suelen ser buenos en el trabajo con los niños, porque no se
sienten amenazados por su ambivalencia.
Otra característica interesante son los altibajos de sus juicios: siempre que el malo sale ganando es
odiado, pero sucede que, cuando el malo pierde, se convierte inmediatamente en un necesitado hacia el
cual hay que tener compasión. Las personas con este carácter a menudo tienden a no ganar, porque si
ganan pueden terminar bajo el fuego de la envidia de los demás, y ellos conocen de sobra la
agresividad de los que pierden. A menudo, sólo se acercan al éxito, y se detienen un escalón por debajo
de él, con el fin de evitar este peligro. Por lo general hacen una equivalencia entre el sufrimiento y la
injusticia: si sufren perciben a sí mismos como víctimas de una injusticia y pasan rápidamente del dolor
a la ira.
Esta modalidad corresponde tanto en la tradición cristiana que en la sufíes al pecado de la envidia, y
muestra una tendencia en el plano de la enfermedad al trastorno borderline del DSM IV, que, en
resumen, se describe de la siguiente manera:
el trastorno borderline de personalidad se caracteriza por la inestabilidad del humor, de la autoimagen y
de la conducta; se caracteriza por una experiencia emocional excesiva y variable, y uno de los síntomas
es el miedo al abandono. Las personas con este trastorno tienden a sufrir de caída del humor, y tienden
a conductas autodestructivas y destructiva de sus relaciones interpersonales.
Hay una tendencia a la oscilación del juicio entre polaridades opuestas, un pensamiento que está en
"blanco o negro", "sentir" o "creer" que una cosa o una situación se clasifica sólo entre posibilidad
opuesta, "amigo" o "enemigo "," amor "o" odio ", etc ..
Las características esenciales de este trastorno implican al menos cinco de los siguientes elementos:
- Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginario;
- Relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizadas por la alternancia entre la idealización
y la devaluación;
- Una imagen de si persistentemente inestable;
- Amenazas, gestos, comportamiento autodestructivo;
- Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del humor;
- Sentimientos crónicos de vacío;
- Dificultad para controlar la ira;
40
Tienen sed de atención, de cuidado y de cariño, y son a menudo especialistas en vivir los sentidos de culpa y en
hacérselos vivir a los demás, incluso poniendo en escena suicidios falsos, que a veces pueden concretarse por error.
79
en las que se manifiesta el vacío, y el vacío es absolutamente esencial para la vida del lleno.41
El orgullo, la vanidad y la envidia son tres formas diferentes de orgullo, pero son la misma realidad
colocada en tres posiciones distintas, egosintónica, recalcada y formación reactiva. En los de
pensamientos la desconfianza en forma egosintónicos es la avaricia, en forma recalcada es la prudencia,
una desconfianza oculta que nunca admitiría a ser tal, y en formación reactiva es el evitación crónica,
alguien que confía en ti, pero sólo para un momento y luego desaparece.
No debemos olvidar, sin embargo, que se trata aquí de imágenes aproximadas: nunca deben hacerse
conexiones mecánicas entre los caracteres y las actividades humanas, ya que los caracteres son
tendencias, son estilos existenciales de que, de forma transversal, puede nacer todo, incluyendo un
mayor o menor conciencia. Al igual que hay tres tipos de orgullo, hay tres tipos de avaricia, que puede
articularse en egosintónica, recalcada y en formación reactiva.
Por lo general, los avaros egosintónicos son establemente desconfiados, y tienen una capacidad de
análisis muy desarrollada: son tan cerrados que parecen, de forma general, poco preocupados, y se
podría imaginarlos como una caja fuerte o, tal vez, como si tuviesen una estructura interna de nido de
abeja, e incluso si consigues entrar en su mundo interior, entrarás en una célula separada de las demás.
La metáfora del nido de abeja es apropiada a su capacidad analítica: análisis significa precisamente
separación, y estos caracteres son especialistas también en la separación de su interioridad.
La relación con el mundo cuenta con dos instrumentos: el analítico y el sintético; antes se desmonta lo
que está allí y luego se vuelve a montarlo en diferentes series. Generalmente, para los desconfiados
egosintónicos la segunda parte no existe, y quizás parecen llenos de conocimientos, pero tienen poco
interés en las aplicaciones prácticas. Parecen tímidos, pero no hay que dejarse engañar: en general, el
problema es que no tienen confianza en el público, creen que no pueden ser comprendidos y apreciados
por el auditorio.
41
La obra de arte es la construcción de significado dentro del insensato: esto es evidente, por ejemplo, en las obras de los
impresionistas, donde el vacío es tan fundamental que a menudo, si no nos ponemos a una distancia, el cuadro casi no se ve.
80
Estas personas son avaras con los sentimiento, pero no son tan fríos como podría parecer: tienen sólo
un muy alto drenaje de las emociones, y, en última instancia, son los mayores expertos de soledad.42
En la tradición sufí y en el cristiano es el pecado de la avaricia.
Hay una tendencia aquí en términos de patología a los esquizotípicos del DSM IV: El trastorno
esquizotípico de la personalidad se caracteriza por la tendencia al aislamiento, una forma excéntrica de
comunicación y pensamiento, vago o metafórico, desde rarezas de comportamiento y ideas o creencias
inusuales 43.
- La avaricia recalcada: la función inflacionada es la autodefensa, que desarrolla una actitud de cautela
exagerada. Una persona sospechosa que no sabe de ser así tendrá mucho cuidado: no sabe por qué, pero
no logra sacar la nariz fuera de casa. Los avaros recalcados están siempre preocupados, pero
simplemente no saben por qué: no se nota que son simplemente desconfiados, de hecho, por lo general,
parecen ser los menos desconfiados de todos, y, por ejemplo, hablan de sus cosas sin problemas. Si los
avaros egosintónicos viven en un bunker, los reprimidos viven en una fortaleza: la estructura del
sistema de defensa está hecha de paredes concéntricas, y es difícil tener acceso a las partes más íntimas
de su fortaleza. Las personas con este carácter superan la prudencia con el razonamiento: están muy
bien dispuestos a reconocer el posible error, ya que reconociendo el error encuentran la causa, y lo
viven como una fuente de aumento de la seguridad.
Comprometidos en la construcción global de un mundo más seguro para todos, se pasan la vida
elaborando e inventando estructuras defensivas, proyectos, carreteras, etc., pero como las calles van en
ambas direcciones, mientras que se abren nuevos caminos, en un espiral ascendente de defensa-ataque,
tal vez el enemigo los use para atacar: para construir muros adecuados para rechazar un ataque enemigo
inventan nuevas aleaciones muy resistentes, ¡pero conforme pasa el tiempo, y, mientras tanto, el
enemigo ha descubierto la nueva aleación y con ella construye cañones para atacar sus castillos!
Son muy responsables, y como amigos son básicamente confiables: se protegen a través de alianzas, lo
que les permite estar en relación con una cierta tranquilidad. Si la alianza es traicionada, o si tienen
alguna otra razón para reforzar sus defensas, a menudo cierran la relación y no vuelven a abrirla jamás:
¡una vez decepcionados, seguramente no volverán a serlo!
42
Un hombre que había sido dejado por su esposa y que no podía encontrar otra mujer, hace años fue a China por
mucho tiempo. A su regreso se le preguntó si se había hecho una novia china. Él dijo: “¡Tuve la ocasión, pero no la tomé,
porque tenía miedo de que la chica quisiera casarse conmigo!”. Este es un buen ejemplo de la mentalidad de la avaricia
egosintónica, sería muy difícil que otro carácter hiciera un razonamiento tan peculiarmente analítico y desconfiado.
43
BINSWANGER L. Tre forme di esistenza mancata (il Saggiatore, Milano 1964)
81
declaran óptimas, pero lo hacen por pura superstición y la superstición se maneja con los rituales (y un
ritual, de hecho, hace siempre el mismo camino).
En la tradición sufí se habla de cobardía: en el cristianismo, donde la sumisión a la autoridad y el
temor de Dios es considerado una virtud, este componente ni aparece en la categoría de los vicios.
Se puede reconocer aquí una tendencia en términos de patología a los trastornos esquizoide, paranoico
y ansioso de la personalidad, del DSM IV, que en síntesis se describen así:
la personalidad esquizoide manifiesta cierre, una sensación de distancia, esquivo o frío, y muestra una
tendencia a vivir emocionalmente en un mundo propio rígidamente separado. En algunos casos
manifiesta actitudes de rechazo, vergüenza, indiferencia o desprecio, o al menos otras modalidad de
cierre, esquivo, bloqueo o desapego emocional: una característica típica es la falta de capacidad de
experimentar placer en cualquier actividad.
Las situaciones que desencadenan la aparición de los síntomas suelen ser las de intimidad con los
demás, las de afecto o de choque. La persona esquizoide normalmente no expresa su implicación
emocional en el contexto: en donde se requiere espontaneidad, simpatía o afabilidad, se muestra rígido
o torpe. En las relaciones superficiales y en situaciones sociales, tales como los del trabajo, es posible
que aparezca normal. Prevalece en la experiencia personal la vacuidad o la falta de significado: la
persona no consigue obtener placer desde el mundo exterior, ni percibir a sí mismos como plenamente
existente en el mundo. La persona esquizoide a menudo aparece básicamente insensible a las
manifestaciones de implicación emocional, como estímulos, elogios o críticas: puede parecer "poco
influenciable." Incluso su miedo es poco, en respuesta a un peligro físico, y tiene una tolerancia al dolor
más alto de lo normal.
Según varios autores la persona esquizoide a menudo tiene una imaginación rica y articulada, y una
experiencia emocional intensa, y centra mucha de su energía emocional en el cultivo de un mundo
interior fantástico, reinterpretando y alterar los recuerdos de los acontecimientos que afectan a su vida
emocional: alterando así su imagen, de alguna manera satisface algunas necesidades sin participar
activamente en el mundo real. La respuesta esquizoide sería entonces un mecanismo de defensa frente a
la realidad, percibida como una fuente de peligro o dolor, que sin embargo no afecta a las habilidades
lógico-cognitivo: el sujeto está plenamente consciente de la realidad, aunque no participe
emocionalmente.
El trastorno paranoide de la personalidad se caracteriza en vez por una desconfianza que lleva a
interpretar los motivos de los demás como malicioso para la persona y para aquellos que ella ama. Las
personas están dominadas por el miedo de ser dañadas, sin que, sin embargo, la intensidad de estos
pensamientos alcancen niveles delirantes: la '"prueba de realidad" se mantiene intacta.
Hay algunas de las siguientes características:
- Sospecha non realística de ser explotados o dañado;
- Dudas injustificadas sobre la lealtad de los amigos;
- Miedo a confiar en los demás;
82
- Resentimiento hacia los demás
Por ejemplo, podemos imaginar típicas de una persona evitativa las siguientes líneas: “¡Dios mío,
cariño, menos mal que encontré el tiempo para venir a verte! ¡Hace mucho que no te veo! ¿Estás bien?
¡Estar contigo es una cosa hermosa! Disculpadme un segundo, tengo que hacer una cosa urgente, ¡me
voy a la oficina de correos por un momento y estaré de vuelta!”. Luego desaparece por un tiempo no
adecuado a la situación. Son especialistas en el consenso, que produce seguridad con poco gasto. Por lo
general son ligeros, y en las relaciones no se separan f‡cilmente de aquellos que le dejan acercar y
alejar a voluntad.
Los evitativos tienen una gran apreciación de la astucia, con la que se sacan de cualquier apuro: buscan
siempre caminos inusuales, que nadie haya pisado antes y, con frecuencia, son buenos bailarines, lo
que, metafóricamente hablando, les ayuda a esquivar los golpes del destino. Tienen una tendencia a no
respetar los límites, y esto, sumado al hecho de que, por razones de defensa, están llenos de
informaciones, les permite contar con muchos recursos.
Tanto en la tradición cristiana que en el sufí es el pecado de la gula.
- Tomar ventaja de los demás para lograr sus propios fines, y no sentir remordimiento;
- carecer de empatía: no notar o no dar importancia a los sentimientos de otras personas, y a sus deseos;
- Sentir envidia y ser generalmente convencidos de que son los otros que los envidian;
- Tener una modalidad afectiva de tipo depredadorio (relaciones de poder desequilibradas, pretensión
que los otros sean más involucrados emocionalmente de que ellos, pobre compromiso personal, querer
receber más de lo que dan).
- La avidez en forma egosintónica es la inflación de la función territorial: “¡Es mío, es mío!”. La actitud
básica es la asertividad: los que tienen este carácter pretenden, como un niño que nunca creció, y son
unas persona que se deben tratar con cuidado, ya que tienen una cierta predisposición a volver
agresivos. De acuerdo con la función inflada, se dedican, de forma narcisista, a ser fuertes, y se
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entrenan para que la sensibilidad no les vuelva débiles: generalmente, tienen una alta tolerancia al
dolor. Una persona con este carácter, es capaz de ayudar a alguien en necesidad, pero tal vez, después,
puede empezar un conflicto y utilizar la violencia abierta, ¡incluso la física! Pero no tiene tanto coraje
como parece, percibe amenazas por todos los lados y, a menudo, duerme cerrando sólo un ojo. Siendo
un especialista de la conquista, es naturalmente llevado a la exploración y a la adquisición de nuevos
territorios que no serían fáciles de recorrer sin estas capacidades.
Tanto en la tradición sufí como en la cristiana se habla, en este caso, de lujuria, traducido a términos
modernos con la avidez (de intensidad de la vida).
Tiene una tendencia en términos de patología al trastorno antisocial (psicopático), que se describe en el
DSM IV como sigue:
el trastorno antisocial de la personalidad se caracteriza por el desprecio de las normas y leyes de la
sociedad, por un comportamiento impulsivo, por no asumir la responsabilidad y por la indiferencia
hacia los demás. El hecho fundamental es la falta de respeto de las normas sociales y los sentimientos
de los demás, sin culpa o remordimiento;
- La avidez recalcada deriva de la inflación de la función homeostática, que tiende a mantener, de forma
pragmática, todo en equilibrio, apoyándose en un fondo de desilusión: “No debemos dejarnos atrapar
por el entusiasmo fácil”. La actitud de base es la renuncia. Son caracteres bien vistos por su utilidad
social, ya que están comprometidos en el “hacer” para mantener el mundo de pie. La pasión que los
gobierna es la desidia, como se dice en la tradición sufí y en la cristiana; en términos modernos
tendemos a llamarla pereza, traducción muy cuestionable dado que la desidia es la pereza hacia sí
mismos, una especie de pereza del alma: clásico ejemplo es el personaje (literario y real) de la
enfermera que, normalmente, dedica poca importancia a sus propias necesidades y mucha a las de los
pacientes. Las personas con este carácter no se preocupan por ellos mismos, y siempre vienen después
de los demás. No se trata de ausencia de egoísmo: es sólo que tienen un interés maniático por la paz:
creen que el otro no es capaz de mantener la relación, por lo que siempre están cerca del puente
afectivo, es decir, del apego desorganizado, siempre listos para apoyarlo con el movimiento de su
presencia a cualquier precio y con una actitud pragmática. Para compensar su apego y mantener la paz
han aprendido a renunciar, y a hacerlo sin recriminaciones: por esto rara vez toman posición en los
85
conflictos. Dante los pone en el círculo de la pereza, eternamente obligados a perseguir una bandera.
Son los líderes por excelencia, que se sienten superiores, independientemente de la situación en que se
encuentran: mandar es su deporte favorito. En general, son muy buenos cuando se trata de llevar a cabo
una tarea, ya que les gusta hacer las cosas de la forma que creen perfecta: son rígidos y necesitan ser
continuamente confirmados por la obediencia. Típicamente, para ellos, la mala suerte no es más que
una forma de desobediencia del mundo, y tienen, a menudo, el vicio del juego, donde apuestan sobre el
amor del mundo: si el mundo los hace ganar, se sienten amados. Su estilo de relación es el control,
comportamiento de evidente funcionalidad en muchos casos, pero que puede estar fuera de lugar en
algunas situaciones que requieren ser gestionadas por sentimientos o pensamientos.
Las personas con este carácter, a menudo, equivocan las palabras con la experiencia y las consideran
como si fuesen la experiencia44 misma (véase la Biblia: “En principio era el verbo…”). Los ávidos en
formación reactiva no obedecen las reglas, las reglas las hacen ellos mismos, y no están en absoluto
dispuestos a admitir que estaban equivocados: su forma de pensar es la ley. Todos los caracteres son
especializaciones en cómo obtener amor: estos se sienten amados cuando se obedece a sus órdenes.
Tanto en la tradición sufí en el cristianismo es el pecado de la ira.
44
Una diferencia interesante sobre la importancia de las palabras se encuentra entre el derecho inglés, que es pragmático,
basado en la costumbre y no en la forma literal de las normas, y el italiano que, en cambio, se relaciona con las palabras de
los códigos.
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Se reconoce aquí fácilmente la tendencia, en el plan de la patologia, al trastorno obsesivo compulsivo
de la personalidad, que el DSM IV describe de la siguiente manera:
Se caracteriza por un complejo de respuestas rígidas, con una tendencia a ajustarse a los
procedimientos, hábitos o reglas con un perfeccionismo excesivo. La personalidad obsesiva manifiesta
una sensación de ansiedad cuando se alteran procedimientos, o cuando no se cumplen las normas
perfeccionistas. Estas personas muestran a veces dificultad a distinguir los diferentes niveles de
importancia de las cuestiones, es decir, a limitar la preocupación por los detalles con respecto a los
aspectos esenciales. Tienen dificultad para delegar tareas a otros, por temor a que no se llevan a cabo
con los procedimientos deseados. Los altos estándares que piden a los demás en todas las áreas pueden
crear significativos problemas en las relaciones humanas. Hay a menudo una actitud general de deseo
de orden y obediencia ala rutina, y una excesiva inquietud en situaciones que la persona percibe como
incontrolables.
La persona identifica sus necesidades y deseos con la satisfacción de los síntomas obsesivos, que
considera parte de sí, tendiendo a cambiar el medio ambiente en lugar de sí mismo; tiene una
racionalización de los sentimientos (vistos como una pérdida de control), que la lleva a vivir los afectos
de una manera limitada, y tiene una dificultad de adaptación a los cambios;
Las emociones negativas más frecuentes son:
- La ansiedad, debido a una falta de orden, de control;
- La ira que puede seguir a la crítica y a la desaprobación que el atrae sobre sí mismo por su rigidez;
- La frustración por no haber completado una tarea o por no cumplir con las normas autoimpuestas.
TABLA 2
Caracteres 1 2 3 4 5 6 7 8 9
APEGO Desorganiz Ambivalente Ambivalente Ambivalente Evitativo Evitativo Evitativo Desorganiz Desorganiz
ado ado ado
ESPECIALISACION Acción Sentimiento Sentimiento Sentimiento Pensamien Pensamien Pensamien Acción Acción
to to to
87
INSTINTO Territorio Sexo Sexo Sexo Huida Huida Huida Territorio Territorio
COMPENSACION Desilusión Intensidad Intensidad Intensidad Desconfian Desconfian Desconfian Desilusión Desilusión
EMOCIONAL emocional emocional emocional za za za
TRANSFERT Gemelar Idealizant Idealizante Idealizant Espejo Espejo Espejo Gemelar Gemelar
e e
PEDIDO TRANSFERENCIAL Tener Ser Ser amado Ser Ser Ser Ser Tener Tener
adhesión amado amado entendido entendido entendido adhesión adhesión
UBICACIÓN DE LA Formación Posición Posición Formació Posición Posición Formación Posición Posición
COMPENSACIÓN reactiva egosintón recalcada n egosintónica recalcad reactiva egosintón recalcada
ica reactiva a ica
FUNCIONES Normativa Autoesti Autor Autoalian Analítica Autodefensa Evitativa Territoria Homeostátic
ma representación za lidad o
IDEOLOGÍAS Perfeccionis Abundan Éxito Falta Aislamien Biunivocida Autoindulgenci Victoria Paz
mo cia to d de la a
relación
causa-efect
o
TENDENCIAS Mandar Brillar Tener defender Entender Explicar Escabullirse Ser mas Ser
visibilidad sus fuerte bienvenido
razones
VICIOS SUFI Ira Orgullo Vanidad Envidia Avaricia Cobardía Gula Lujuria Desidia
ACTITUD Autoritarism Triunfo Optimismo Resentimien Aislamiento Prudencia Posibilismo Asertividad Renuncia
o de la to
voluntad
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REIFICACIO Obediencia Adoración Gratificació Admiración Comprensió Perdón Consentimie Sumisión Presencia
NES DEL n n nto física
AMOR
VIRTUD Tranquilida Humildad Veracidad Ecuanimida Distanciamie Coraje Sobriedad Inocencia Espontaneid
d d nto ad
TRASTORNO obsesivo histriónico histérico borderline escquizotipic esquizoide narcisistico antisocial dependiente
S DE LA compulsivo o paranoide (psicopático
PERSONALI ansioso )
DAD
89
Cada carácter se presenta con tres subtipos, cada uno de los cuales es el carácter en posición
egosintónica, o recalcata, o en formación reactiva: siempre hay un subtipo que no se parece al carácter,
y tiene alguna semejanza con otro, tal vez bastante clara.
- El carácter ipernormativo en formación reactiva se confunde con el carácter iperomeostatico, por su
preocupación crónica;
- el carácter exagerado en auto estima, en formación reactiva tal vez parece un carácter de
pensamiento;
- el carácter exagerado en autorapresentacion, en formación reactiva tiene una semejanza al
iperteritoria;
- El subtipo en formación reactiva de la iperautoalleanza, por ejemplo, se parece al carácter de
exageración de la autoestima: tiene una propiedades anti-envidia, y cuando la persona pierde hace su
mejor esfuerzo para no aparecer envidioso, pero lo es; este subtipo se llama tenacidad.
- el subtipo en formación reactiva del iperanalitico se parece talvez ipernormativo;
- El subtipo en formación reactiva de carácter iperprudente se intercambia fácilmente con el carácter
iperterritorial, ya que tiene una tendencia a atacar antes de sentir miedo;
- el carácter iperevitante en formación reactiva parece un iperprudente.
- Los iperterritorialiales en formación reactiva muestran un posibilismo que se parece a la prudencia, y
- los iperomeostaticos en formación reactiva una capacidad de defender su amados que parece una
actitud sentimental.
Reconocer el carácter
consideraciones
Reconocer el propio carácter es una operación delicada, un verdadero sacrificio narcisista, porque se
trata de verse realmente a sí mismos, de criticarse, mientras que, al parecer, a la persona no le molesta
el carácter, y no siente la necesidad de sancionarlo.
Se puede empezar por dos preguntas fundamentales: ¿el carácter se modifica o sigue siendo el mismo?
¿y cómo es posible verlo? Para responder a la primera pregunta, es útil hacer hincapié en la diferencia
entre dos conceptos, el de estructura y el de proceso. En el campo de la mecánica es sencillo entender
lo que es una estructura y lo que es un proceso. La estructura es la materia en su estado sólido, y el
proceso es la materia en su estado líquido o gaseoso y, por lo tanto, llamamos estructura a lo que está
quieto y proceso a lo que se mueve. Un coche, por ejemplo, es una estructura, y su movimiento es un
proceso. Esto es importante para entender que todo es ilusorio, porque si la estructura es lo que está
quieto y el proceso es lo que se mueve, entonces, ¿qué es un átomo, ya que es la estructura de la
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materia y, al mismo tiempo, se compone de dos partes en movimiento? Lo que parece estar quieto es la
materia, es decir, los átomos, que a su vez son la base misma de la estructura: pero si, desde el punto de
vista físico un átomo está hecho de partículas que se mueven, entonces no es más que un proceso. De
hecho, si electrones y protones dejasen de moverse, el átomo colapsaría y la materia dejaría de tener el
aspecto que tiene.
Se entiende, a partir de estos ejemplos, porque la diferencia entre la estructura y el proceso no es lo que
parece. En realidad, una estructura no es más que un proceso lento. Un ejemplo concreto de esto es el
vidrio que, a simple vista, parece un sólido, pero que, en la química, se considera un líquido de alta
viscosidad, es decir, un proceso muy lento. El esqueleto es la solidez por excelencia en el campo
organísmico, pero es tan sólo una estructura que se recrea de manera continua a través del
funcionamiento de las células de la médula ósea, en pocas palabras, todo en el universo es un proceso
con diferentes grados de lentitud, y cuando se distingue entre la estructura y el proceso se denomina
simplemente la lentitud con que el proceso se hace.
En el campo de la psicología las cosas son aún más complicadas: ciertos elementos aparentemente
inmóviles, como las compulsiones, permanecen solo hasta que acontece un cambio de comportamiento.
Entonces, ¿deben considerarse como estructuras o como procesos? De hecho todo es proceso, la
diferencia es que, en lo que vemos como estructura (por la lentitud con la que cambia),
pragmáticamente hablando, no se puede hacer mucho (por ejemplo, no se puede llegar a ser más alto
sin cirugía), en cambio, en lo que vemos como proceso sí que se pude. Es, entonces, funcionalmente
diferente enfrentarse a algo viéndolo como estructura o bien como proceso: hay la misma diferencia
entre pensar que no hay nada que hacer o creer que algo se puede hacer.
El problema, en la práctica de la relación de ayuda, son los procesos lentos, es decir, aquellos que
requieren mucha paciencia para ser elaborados, pues el carácter es un proceso lento, siendo tan
profundo y tan denso que parece, de hecho, una estructura. Se dice: “Esa persona tiene un carácter
maravilloso”, o “tiene un carácter terrible”, lo que significa que el carácter es lo que hay, y no se puede
cambiar. De hecho, aunque no sean estructuras, los caracteres no cambian, dado que también los
procesos pueden mantener una cierta estabilidad; en cambio, lo que sí puede cambiar es su gestión, con
una intervención consciente dirigida a un objetivo.
Un proceso, aunque sea verdaderamente lento, es siempre algo que se mueve: nuestros ojos están
acostumbrados a ver los objetos, pero no están de la misma forma acostumbrados a ver los procesos, es
decir, a reconocer las formas dinámicas. La etología estudia los caminos rituales de los animales, las
danzas de guerra, de seducción, etcétera. Los seres humanos han visto todo esto por miles de años, sin
darse cuenta de que los caminos que recorren, por ejemplo las aves de la misma especie, en una danza
de seducción, son determinados en la forma y típicos de una especie. Es de ayuda pensar en el carácter
de esta manera, como algo que no es fácil de reconocer y que no se puede deducir de los detalles, así
como no se puede reconocer un ritual animal de los detalles, sino que es necesario mirarlo en la
91
totalidad de la relación con el interlocutor para comprender su significado y encontrar una manera de
interactuar con él.
Reconocer la multiplicidad hace que sea posible asumir otros procesos además de los que ya tenemos,
por así decirlo, suministrados desde la infancia: si no tiene sentido pensar de ir de un automatismo para
otro, se vuelve, en cambio, interesante la idea de ser capaces de adquirir nuevos automatismos y nuevas
configuraciones, es decir, instrumentos que pueden ser más apropiados en circunstancias específicas.
En otras palabras, el cambio no es de un carácter a otro carácter, sino desde limitarse a una
especialización hasta poder utilizar plenamente también los otros recursos del organismo.
Para conocer la existencia del carácter hay que comenzar con el relato de las tipologías caracteriales,
porque el hecho de hablar de esto sirve para mirar en esa dirección. De hecho, el carácter no es algo
que se puede demostrar, es sólo algo que puede ser aludido, evocado, es algo como el complejo de
Edipo, un conocimiento de tipo narrativo-metafórico. No se trata de teorías que, como dice Popper,
para ser tales deben ser demostrables o anulables, sino de narraciones que pueden evocar algo en el
oyente, y que, si se pueden conectar con el nivel de la experiencia, se convierten en conocimiento. El
carácter no puede demostrar, o se reconoce a través de la experiencia o se trata de palabras sin
importancia. Sin embargo, sucede con frecuencia que, una vez escuchado el relato de los caracteres,
éstos se reconozcan experiencialmente como fenómenos.
Diferenciar fenoménicamente las pasiones y, a continuación, los caracteres posibles, apoya la relación
de ayuda cuando, por ejemplo, la percepción empática resulta difícil, cuando la otra persona tiene un
carácter totalmente diferente al nuestro: dada una base psicodinámica diferente, la ira de un codicioso
egosintónico es radicalmente diferente de la ira de un orgulloso egosintónico; el miedo de una persona
avara reprimida es diferente del miedo de una persona avara reactiva, y si no se tienen en cuenta la
diferencia de back ground, la reacción del interlocutor puede ser groseramente mal entendida. En estos
casos, la dificultad de ponerse en los zapatos de otro radica en el hecho de que se hay que tomar sobre
sí mismo la experiencia de una pasión, con sus particularidades personales, y no de una emoción.
Es de forma empírica que podemos darnos cuenta de la presencia de los caracteres: si observamos con
atención los veremos, así como podemos ver los percursos de los peces, si en el acuario le ponemos
mucha atención. En cambio, no es posible verlos a través de la teoría, porque pueden ser descritos
conceptualmente, pero no son demostrables.
Una consideración importante es que, dado que las funciones son procesos y no estructuras, existen
sólo cuando están en movimiento, y ya que no siempre lo están, incluso el carácter no lo está. La
función inflacionada se da, en definitiva, sólo en los momentos de crisis, que generalmente no son
frecuentes; así que el carácter se presenta sólo en algunos momentos de la existencia, mientras que, en
muchos otros, está ausente.
92
Conocer los caracteres sirve para interactuar con estas especializaciones, tanto en relación con uno
mismo como en las relaciones con los demás: este conocimiento es de gran utilidad en familia y en
cualquier profesión. Es especialmente útil para psicólogos y psicoterapeutas como ayuda en la gestión
de la relación con los pacientes, debido a que el carácter es el punto de vista de la persona sobre el
mundo, y darse cuenta de su carácter significa darse cuenta de cómo lo ve.
La idea del carácter ofrece, ademas, unas importantes sugerencias: por ejemplo, la avidez recalcada,
con su fuerte resignación ante los acontecimientos, es, evidentemente, el mejor freno de la pasión de la
avaricia recalcada, con su sospecha crónica y que, en ausencia de peligros reales, imagina peligros
potenciales. A su vez, el orgullo recalcado es el estímulo óptimo para la apatía de la pereza, que
absorbe como un pantano cualquier movimiento hacia el exterior.
Puesto que son visiones del mundo, tener en cuenta la diferencia entre los caracteres es muy útil como
sistema de conocimiento no centrado en la patologización, o en la culpabilidad; de hecho, el
reconocimiento del carácter sirve sólo para investigar los automatismos de una persona, y si logramos
averiguar sus automatismos, seremos capaces de ver de qué color son los lentes a través de los cuales
ve la realidad.
La reificación
El niño está separado físicamente de la madre: el puente sobre el abismo de la distancia sería el amor,
pero el amor, siendo una experiencia, en la infancia es demasiado volátil para ser administrado, y para
poder soportar la incertidumbre que conlleva. Éste está reificado en las reaciones que esperamos de los
demás. Sin embargo, la supervivencia del niño es vinculada a su capacidad de ser amado, y de amar en
una relación costante: los estudios de Spitz45 sobre los hogares para niños demuestran que el niño,
independientemente del cuidado que recibe, en ausencia del amor de una persona específica a la cual
hace referencia, decae.
El amor no es una cosa, ¿qué hacer, entonces, estando en la piel de un niño con algo que no es ni
siquiera una cosa? La solución, obviamente, será la de convertirla en un objeto, cosificarla, es decir,
convertir un no-algo en algo, convertir el amor en un objeto, para poderlo manejar. El amor es una
experiencia, es algo que acontece: en el plano físico es como respirar, es la sangre que circula, o sea, es
todo lo inmanejable. A una cierta altura, el niño descubre que puede cosificar el amor en el ser adorado,
o entendido, o obedecido, etc.. Todos estos son comportamientos y, por lo tanto, objetos, o por lo
menos son lo suficientemente controlables con un esfuerzo.
93
la gente lo reconozca, se cosifica en una iglesia o en una estatua, que no son realmente el espíritu, sino
sólo una evocación del mismo. Un crucifijo tiene que ver con el espíritu, pero no es el espíritu: ser
mirado tiene que ver con el amor, pero no es el amor. En las tradiciones religiosas la reificación es muy
común, lo que significa también equivocar el mapa con el territorio: la gente cree que una oración es en
sí misma espiritual y, por lo general, no se da cuenta de que es sólo una herramienta de la
espiritualidad. El amor, como el espíritu, no es una materia, y hay tantos trámites que conducen al
amor, pero no son en sí mismos el amor: el sexo, por ejemplo, es un trámite para el amor, pero no es el
amor.
El niño confunde los signos, como, por ejemplo, el cuidado con el amor, y estos signos vienen de las
funciones, por lo tanto, el niño confunde el amor con las funciones. Aquí está el problema: cuando el
niño identifica el hecho de ser amado, por ejemplo, con el de ser visto, sucede que la función de
autorrepresentación hace el golpe de Estado y toma el poder como actitud básica del organismo. El
niño, de hecho, cosifica el amor en el ejercicio de una función, se organiza en torno a ésta y todas las
demás funciones van en segundo plano. Es en este punto que la función se ha convertido en una pasión,
y se desarrolla el carácter.
- Una persona de carácter avidez en formación reactiva, en general, se especializa en nel mando, y hay
que hacer como ella diga: decirle que es exagerada sería como decirle que manda demasiado, y la
persona no suele estar dispuesta a admitir que manda demasiado; de hecho, en todo caso, dirá que se
refrena, que no manda lo suficiente, que si fuese por ella mandaría más. Aquí la obediencia es vivida
como amor, es la reificación del amor.
- Un niño de carácter orgullo egosintónico, es decir, con una inflación de la función autoestima, ha
cosificado el amor en adoración, y su especialidad es la de hacerse adorar.
- La reificación del amor, para un niño de orgullo reprimido, con una inflación de la función de
autorrepresentación, es la gratificación: se especializa en hacerse gratificar.
- La reificación en el carácter de orgullo en formación reactiva con la inflación de la función de
auto-alianza, es la admiración, que la persona trata de sacarle al mundo a través de la profundidad de
sus sentimientos, y de su experimentar hasta el funda la tragedia del vivir. Su intento es de sacar la
admiración con el drama.
- La reificación del carácter avaricia egosintónica es la comprensión: se aspira a una comprensión que
no tiene en cuenta las explicaciones, casi mágica, que corresponde a un amor que pasa a través del velo
de las apariencias y se dirige directamente al corazón de las cosas y de la persona.
- Controlar el amor, por un niño de carácter avaricia reprimida, es decir, con una inflación de la función
de autoprotección, consiste en hacerse perdonar: ésta es su cosificación, que busca lograr a través de
una constante preocupación para todos y para todas las personas que ama.
- La reificación, en el carácter de avaricia en formación reactiva, es el consenso: es un amor
objetualizado ligero, que no ata y que no pesa, que busca de obtener a través de una actitud posibilista
ante cualquier eventualidad.
45
Véase R.A. Spitz (1982), Il primo anno di vita del bambino, Armando Armando, Roma.
94
- La reificación, en el carácter avidez egosintónica, es la sumisión: no se trata de la obediencia, que es
un reto, ya que requiere el empeño de mandar; es la expectativa de que cuando se quiere algo el otro
esté dispuesto inmediatamente a darlo. Por el resto, cada uno tiene que contar consigo mismo.
-La reificación, en el carácter avidez reprimida, es la cercanía física: en el abismo de la desilusión,
donde no nos esperamos nada tan improbable como la obediencia, el apego desorganizado es
compensado con una cercanía que no tiene que ver con el contenido. Es suficiente que el otro esté ahí,
no le pedimos que sienta o que piense nada específico.
En conclusión, para no reificar el amor pagamos el precio de la ansiedad, lo que implica la aceptación
de la incertidumbre típica del amor, y la razón para que se estudie el carácter es, de hecho, interrumpir
la costumbre de reificarlo. Es éste un automatismo en sí adaptativo que se vuelve estable porque los
seres humanos se afeccionan a todo, invierten narcisticamente en todo, en el lugar de nacimiento, en las
personas conocidas y también en el carácter. Las funciones son instrumentos biológicos de
supervivencia, lo fundamental es mantenerlas dinámicas, y no inflacionarlas hasta que se vuelvan una
trampa. No hace falta cambiar el carácter, es suficiente dejar de creer en él, de no permitir que controle
los comportamientos. Desconectarse un poco del carácter no quiere decir dejar de ser especializado,
sino dejar de ver el amor como una cosa y empezar a verlo como una experiencia, y así nos volvemos
menos repetitivos. Salir del carácter significa dejar de agarrarse a las cosas de la vida.
Sucedáneos
El carácter es una exageración, por ejemplo, una normatividad exagerada cuando en la situación sería
bastante menos: este "más" es para conseguir algo, es decir ser amado más, porque el amor de
pequeños es esencial para la supervivencia. El amor, sin embargo, no se puede poner en el banco como
el dinero, y esto produce ansiedad. Para remediar la ansiedad por algo que no es una cosa sino una
experiencia, se objetiva la experiencia y luego se utiliza la reificación como sucedáneo, que es una cosa
y por lo tanto más manejable. Tener un carácter equivale a aceptar sucedáneos, salir del carácter
significa parar de conformarse con esto, es decir enfrentarse al amor como experiencia, que como tal no
se puede controlar: el sucedáneo no da esta sensación de plenitud que viene de la experiencia. Al salir
del carácter, sin embargo, se puede hacer frente a la experiencia sin perder su propia especialización.
Se dice que San Francisco estaba obsesionado con la lepra, el terrible signo de la impermanencia del
cuerpo: uno de sus cuentos más famosos es de cuando encontró a un leproso y lo besó. Si la versión
canónica es que fue un acto de piedad, en transparencia se puede imaginar cómo en ese momento se dio
cuenta de que estaba en una encrucijada: pasar el resto de la vida con la pesadilla de este riesgo, o dar
el paso, dejar de preocuparse y entregarse a los eventos. Aceptó el riesgo de la lepra, es decir de estar
abierto a la posibilidad de la muerte, sin sacrificar su vida al miedo, y dijo: "haz como los pájaros:
nadie se preocupa por ellos, y sin embargo viven". Dejó todo lo que tenía y se convirtió en fraile,
dándose cuenta que con la aceptación de la impermanencia, la vida es mucho más hermosa que con los
95
trajes de seda: en pocas palabras entendí que la riqueza es un simple sustituto de la experiencia. El salto
de cualidad es darse cuenta que cuanto más se intenta de controlar la vida, menos se vive: los hippies
de los años sesenta eran como franciscanos laicos, "vamos a disfrutar de la vida, que es tan corta, y que
al final no se puede hacer otra cosa que vivirla": mucha de la libertad que tenemos hoy es el resultado
directo de estos movimientos.
La obediencia, la cosificación del amor por los ipernormativos, se utiliza como un sucedáneo ya que
puede ser controlada: es un lado muy lateral del amor, pero para las personas con este carácter es la
moneda en curso. En la nación ipernormativa están en curso también las caricias, pero se necesitaría de
muchas, mientras que con la obediencia se llega antes al corazón de las personas que tienen este
carácter. Si se sienten obedecidos, los ipernormativi no van a averiguar si los demás obedecen de
verdad: es como si reconocieran que son dignos de ser amados.
Si una persona que se le ha dado una orden no obedece, el sentido común diría que seria bueno cambiar
el modo de mandar. Un ipernormativo normalmente eso no lo hace: ya que decirlo de otra manera no le
daría la sensación de ser obedecido, y seria como perder el sucedáneo del amor. Los ipernormativos,
estándo demasiado desilusionados para ser directamente emocionales, fácilmente se conforman con el
sucedaneo del amor: si las personas con este carácter se dan cuenta de comportarse así, pueden cambiar
la forma de estar en relación. Para una ipernormativo sería importante tener en cuenta la reacción de los
demás a su mando: a nadie le gusta obedecer, y si la persona se pone en la piel de aquellos a que manda
puede entender el descontento que provoca, que es contraproducente para su objetivo, es decir
conseguir la obediencia como sustituto del amor. Para los iperprudentes la obediencia tiene un otro
sentido: mandan, porque si no lo hacen podría suceder una catástrofe, y sienten la responsabilidad de la
defensa del mundo. Si los dos caracteres mandan, la diferencia es que el mando de los ipernormativos
es sin miedo.
- Los exagerados con la autoestima quieren hacer cosas maravillosas, que sólo un poder mágico puede
conseguir, ya que utilizan como sucedáneo del amor la adoración. La diferencia importante entre la
adoración y el amor es que el amor tiene altibajos, mientras que la adoración es estable y controlable: el
amor es oscilante, mientras que la adoración o esta o no esta. La adoración es un objeto, una cosa que
se puede controlar. Aunque no se puede pedir a alguien que nos ame más, se puede pedir que nos adore
más, por ejemplo diciendo con más frecuencia "Te quiero", o "lo maravilloso que eres." La experiencia
no es controlable, pero las personas con este carácter cuentan las comas en la comunicación: con ellos
deben tener cuidado no sólo con lo que se dice, sino también con lo que no se dice! Dile a una mujer
con este carácter "como eres hermosa hoy" puede ser una manera de molestarla mucho, "Quieres decir
que ayer no lo estaba?"
96
envían, aun sin saberlo, y los iperautorepresentantes no dan microinformaciónes transversales: mienten
con tanta inocencia, tienen la capacidad de poner la atención a un pequeño porcentaje de verdad que
luego extienden a la totalidad. Tienen una capacidad que otros no tienen, de no dar señales
contradictorios, que hacen desaparecer presentando esa pequeña parte de realidad que es limpia.
Dada la ideología del éxito, son capaces de expresar sentimientos que no sienten, y cuando alguien les
dice "te amo" se lo creen poco: ellos son tan creíbles cuando mienten, que conocen por experiencia el
riesgo. La gratificación en vez esta o no esta, se comproba y se mide, pero por desgracia, es sólo un
pobre sucedáneo del amor, y no sería difícil darse cuenta de esto, si un mecanismo de defensa de los
iperautorepresentantes no fuera la negación, así que lo que niegan para ellos no existe. Estrechando el
campo de percepción, ven lo que quieren ver y no se dan cuenta de lo que desconfirma su lectura del
mundo. Se cree en general que ver sea una operación a 360 °: en realidad, la atención es como una
antorcha que ilumina en una dirección, fuera del cono de luz no se consigue ver nada.
- Los iperautoalliados son excesivamente espontáneos, lo que hay adentro sale afuera, bueno o malo
que sea: su especialidad es ser exageradamente adherentes a sí mismos. El sucedaneo del amor para
ellos es la admiración: quisieran oír, “como eres maravillosamente dramático, profundo, verdadero!"
Detrás de este carácter hay la fijación de la falta, y la convicción de ser privado de las cosas a que
tienen derecho. Si se les da algo, esto pondría en duda el presupuesto de la falta, y entonces no tiene
valor: sólo son felices cuando consiguen prender las cosas de si mismos. Cuando conquistan vuelven
más amables: la admiración quieren conquistarla, y si llegan a hacerlo esto mejora su humor. Al igual
que todos los sucedáneos, una cuantidad de admiración funciona para un tiempo corto: a menudo
empiezan a buscar más. Incluso la admiración le se debe dar discretamente, de lo contrario tienden a
pensar de ser objeto de burla: en una visión de autoallianza exagerada están convencidos de que muy
injustamente todo el mundo tiene lo que necesita, excepto ellos. Tienen el gusto del drama, porqué trae
admiración, no el gusto del dolor, como podría parecer: lo peor que le puede pasar a estos caracteres es
una vida plana, y para esto con los iperprudentes, que suelen soñar con una vida sin choque, tienen a
veces parejas difíciles.
Los iperautoalliados apenas consiguen la admiración que buscan de los otros, que en general no son
tanto aliados con ellos: en el mejor de los casos reciben recomendaciones y compasión, que sería un
poco como decir el personaje de Hamlet "vamos, no te preocupes tanto!", que es claramente afuera de
lugar. El tema principal aquí es la relación entre dar y recibir: las personas con este carácter están
dispuestas a dar sólo después que le se da lo que quieren, que seria un poco como tener la admiración
ante el espectáculo. Para ellos recibirlos es sin duda más importante que dar, mientras que en el plan
psíquico la riqueza depende del dar: lo que enriquece no es la admiración, es el show. Para dar un
ejemplo, un pintor es rico en proporción a las pinturas que hace, es decir, en proporción a lo que da.
- El sucedáneo del amor en los iperanaliticos es recibir lo que dan, es decir comprensión, por supuesto,
sin haber explicado nada, es decir, sin haber tomado el riesgo de exponerse: la función analítica es hija
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de la prudencia. Son generalmente bastante retirados del cuerpo, y no dicen fácilmente lo que sienten:
piensan que si usted los ama, usted los entiende, el resto no importa realmente. Se conforman al
sucedáneo porque para ellos la relación directa es difícil: antes deben confiar mucho, tienen que estar
seguros de que se los aprecia, y por eso tienen intimidad con muy pocas personas.
A menudo, incluso sin darse cuenta, tienen mucho sentido del humor, que es una forma de cercanía
poco problemática. Generalmente hablan poco, y no dicen las cosas que para ellos son importantes:
siendo desconfiados egosintónicos, dan productos secundarios, no lo que le importa realmente. Esto no
se menciona a nadie, pero a lo mejor lo escriben en los libros, en donde es más probable que, en la
masa de lectores, alguien consiga entenderlo. No son tímidos como parecen, devaluando el interlocutor
pensan que no es capaz de apreciar lo que dicen: de todo modo, decirlo a una persona sola no vale la
pena, escribir un libro para decirlo a tantas, tal vez si. Un iperanalitico abre cuando llega el tornado
sexual y no puede prescindir de esto, pero cuando pasó cierra: piensan que las cosas importantes se
pierden si se le ponen afuera, y en esto son tacaños.
Una metáfora para el carácter iperanalitico es Isolabella, una pequeña isla cerca de Taormina: mirando
se ve una pequeña isla rocosa con una cabaña en cima, pero en realidad es una villa multimillonaria. La
villa está tallada en la roca de la isla, es la isla misma. Desde el exterior el iperanalitico parece que no
tiene nada que decir, pero luego (si se le ama) se puede ver que tiene un mundo interior rico, en que no
deja entrar a los demás.
- El sucedáneo del amor para los iperprudentes es ser perdonados: quizá no lo describirían así, pero en
realidad tienen una propensión a defender sus seres queridos. Tienen necesidad de ser útil, de hacer
cosas que los demás consideran útil, y así tal vez les perdonaran de su oculta agresividad: como Barba
Azul, que tiene el cocodrilo de la agresividad escondido en la habitación serrada, donde hay los
cadáveres de sus mujeres pasadas. Per esta represión de la agresividad son personajes que tienen una
conciencia sucia, e incluso si no hicieron nada, cuando oyen la sirena de la policía entran en alarma: "
No será que escapó el cocodrilo y no he notado!" Ellos no piensan que han hecho algo, pero saben que
podrían haber hecho algo, y aquí se puede ver el sentido del perdón como sucedáneo, que es lo máximo
que una persona con este carácter consigue esperar.
- Los iperevitantes son evasores profesionales, y por eso tienen menos dificultad de otros caracteres de
estar en las situaciones, ya que son capaces de escapar rápidamente. El sucedáneo del amor aquí es el
consenso, lo que parecería ser de poca sustancia si no se consideran lo fácil que es de establecer y de
abandonar: un sucedáneo, por así decirlo, muy cómodo. Son aparentemente gulosos: se ve cuando se
acercan a algo, pero no se ve de que se alejan, la prudencia requiere de ocultar el miedo y esto facilita
el consenso. Son falsos hedonistas, siempre corriendo de un placer a otro, pero la especialidad del
carácter es mantener los pies en la mayoría de los zapatos posibles para evitar frustraciones y llevarse
bien con todo el mundo para producir más sucedáneo posible. En general en la vida andan por calles
poco conocidas, que tal vez nadie ha pisado antes, y se sienten relativamente a salvo de los
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competidores y de las personas que podrían estar en desacuerdo con sus opiniones: el sucedáneo del
consenso llega ante de todo.
- El sucedáneo del amor para los iperterritoriales, especialistas en conquista, es la subordinación. Dada
la exageración territorial, están narcisisticamente comprometidos en ser combativo: tienen una
respuesta muy rápida a las situaciones, y un alto umbral de tolerancia al dolor que les permite ser
adecuados para el combate. Dada su especialidad, tienen que ser capaces de contar con personas que
consideran de su lado, y la subordinación es mucho más manejable del amor. La subordinación, no la
obediencia, no tiene tiempo que perder en la hierarchia, quieren personas independientes que hagan lo
que ellos esperan.
- El amor sustituto para los iperomeostaticos es la presencia física en la relación. Son "absorbentes",
porqué como parachoques absorben la fricción entre la gente para mantener la paz, que es lo único a
que la desilusión permite la importancia. Por esto no toman posiciones que podrían alienar a los otros:
si el equilibrio es importante, hay también que no causar crisis. Los iperomeostaticos no dan
importancia a sus necesidades: son comprometidos a mantener la paz, para eso han aprendido a
renunciar sin recriminaciones, conformándose con la presencia física del otro. La presencia del otro en
la relación es un sucedáneo verificable del amor, y en ausencia de mejor, se conforman.
En situaciones de crisis, de dificultad, de fragilidad narcisista, en las tres áreas de los caracteres en
general las personas tienen atitudes típicas:
- Los sentimentales suelen tomar fuerza de la palabra juntos;
- Aquellos de pensamiento de la palabra autonomía (Yo no necesito a nadie, reduzco todas las
necesidades para ser independiente): mas que están en crisis, mas se hacen autosuficientes a través del
pensamiento. Nietzsche escribió "Así habló Zaratustra", probablemente la obra más importante de toda
la literatura del 800 para su autonomía teórica, después de una terrible crisis sentimental.
- Los de acción, cuando están en crisis, hacen, son eficientes, se comportan de una manera útil. Mas
están en crisis, más se vuelven activos, no sólo con el hacer, pero con un hacer eficaces.
Un carácter de acción se siente narcisisticamente bien cuando hace algo que funciona. Un personaje de
pensamiento cuando piensa: cuando está en crisis la acción es la última opción, más es en crisis más
hay que pensar en algo radical y decisivo. Cuando está en crisis un carácter de sentimiento, que todo se
está desmoronando y el narcisismo va a pedazos, por lo general lo que ayuda a retomar fuerza es una
relación sentimental, donde haya un denso intercambio emocional. Si una persona con un caracter
sentimental en crisis no lo hace, va cada vez más en crisis: si se apoyar sobre alguien, cae mucho
menos hacia abajo.
El carácter se puede ver bastante también en los niños, y se nota en la mirada de ellos: los sentimental
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tienen una mirada que parece un faro que ilumina el mundo, en los de pensamiento la luz va hacia
adentro y en los de acción está en el límite entre el interior y el exterior. Todo esto tiene que ver con la
interacción entre las personas, entonces no son características objetivas, pero son características: es una
paradoja, pero es la lógica paradójica que funciona bien en campo psíquico.
Los caracteres son incentivados socialmente: hay zonas geográficas que apoyan unos, otras que apoyan
otros: de carácter normativo, por ejemplo, hay un montón de personas en el norte de Europa, y es
especialmente popular en esta cultura; lo muy orgullosos son frecuentes en área islámica, y así
sucesivamente. En la vida nada es lineal, todo se mueve en un círculo: una cultura es hecha por
personas con sus especificidad, y con el tiempo tiende a favorecer ciertas habilidades: es imposible
determinar si el carácter es hijo de una cultura o esa cultura es hija de este carácter.
El paramecio, un animales unicelular, tiene una característica fundamental: si bate en un obstáculo, bate
una vez más para asegurarse de que hay, y luego cambia de dirección. El único animal mas estúpido del
paramecio es el hombre, que hasta el fin de la vida bate en el mismo clavo, que a menudo se llama
"mamá". Hay una broma, es alguien que sueña con la fuente de todos sus problemas: "Entendí todo,
tengo que escribirlo para no olvidarlo!" escribe, y luego vuelve a dormir. Cuando se despierta no
recuerda nada, y se dice "gracias a Dios que lo escribí." Toma el papel, y esto dice precisamente: "la
mamá".
Los instintos tienen antenas largas, que la civilización ha aplanado: son antenas animales, que perciben
el mundo de una manera que no es posible demostrar racionalmente. El problema es que tenemos que
aprender a escucharlas, y para hacer eso hay que abandonar una actitud especialmente importante para
los cristianos, que es "creer". Estamos tan atascado en la importancia del creer, que si se siente un mal
olor, ante de tomarlo en serio hay que "creérselo". Ante de un mal olor los gatos se van, y se acercan si
sienten un olor interesante, sin necesidad de creérselo. Una de las cosas más difíciles es dejar de tener
que creer y confiar en los hechos: el olor, el físico y el metafórico, es un hecho, ya que significa que el
organismo ha percibido algo, que puede ser cualquier cosa, pero algo es. Se puede decidir de seguirlo o
no, pero sería todavía el caso de no fingir de no sentir nada.
Una componente esencial del alma humana es el narcisismo, una inversión de interés en sí mismos.
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Cuando una ciudad es hermosa, quiere decir que se ha gastado un montón de dinero para que sea así: es
narcisismo, invertido en una ciudad en lugar que en una persona. Las ropas de moda son hermosas y
caras: son inversiones narcisistas, inversiones en su propia belleza. En el ser humano el narcisismo, es
decir, la necesidad de aparecer hermosos, es una de las instancias de la cual que no se puede prescindir.
La fuerza del carácter depende de la inversión narcisista que es inevitable hacer.
El carácter y la psicoterapia
Tomamos una persona que quiere cambiar algo de su vida. ¿Por qué cambiar algo? ¿Porqué así para
ella no es bueno. ¿Y qué pasa si ella no consigue cambiar? ¿No esta cómoda consigo misma. ¿Por qué
debería sentirse cómoda con sí misma? Tal vez porque no sentirse bien parece equivocado! A menudo,
esta es la premisa: tengo que estar bien, y si no estoy bien tengo que hacer algo para lograrlo. Ahora, si
la persona se siente cómoda cuando triunfa, entonces tiene que hacer de todo para triunfar. Hay, por
supuesto, también el más modesto pedido de estar bien porque estando mal se sufre, pero
paradójicamente es menos central que el otro.
Divorciar del proprio carácter es un cambio simple y al mismo tiempo muy difícil: el carácter es parte
de la imagen que la persona tiene de si misma. Las serpientes tienen una piel rígida, crecen adentro de
ella hasta a romperla, y salen con una piel nueva: los seres humanos también deben romper su imagen y
hacerse una nueva. Los seres humanos son como los cangrejos ermitaños, cangrejos sin cáscara que
para protegerse utilizan cáscaras vacías de caracoles, y que cuando son crecidos y la cáscara no le cabe
más, tienen que dejarla y ponerse en otra: en la transición entre la vieja y la nueva cáscara son
extremadamente vulnerables. Una de las funciones de la relación de ayuda es acompañar a la persona
en el cambio de caracol: dicho en términos de Jung, la relación es la panela en el que la persona se
derrumba y las partes se mezclan en nuevos conjuntos: es decir, pierde su imagen vieja para obtener
una imagen nueva. No es recomendable deshacer su imagen sin una panela que contiene el proceso:
este contenedor es la relación con el otro, en la relación de ayuda con el terapeuta.
La necesidad de cambio ven generalmente de una calidad de vida pobre: un psicoterapeuta, para ayudar
a las personas a mejorar su calidad de vida, tiene que posicionarse como una parte de la imagen global
del destino humano, es decir que debe darse cuenta de ser un persona como los demás, limitado en la
calidad de su vida, característica que debe reconocer, pero no justificar. Tiene que ser consciente del
hecho de lo poco que sabe o, en palabras de Sócrates, que sabe de no saber: no puede darse el permiso
de pretender saber, o entonces sería mejor que haría otra cosa, en lugar de ayudar a la gente .
Experto generalmente significa alguien con un poder cognitivo, pero este no es el caso de la
psicoterapia. La única diferencia importante de poder entre psicoterapeuta y paciente, es que este
último tiene más necesidad de apoyarse al otro, que en realidad, trabaja tal vez también con personas
más inteligentes, más ricos y socialmente más poderoso que él. Si el terapeuta sabe que el
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conocimiento es dinámico y que no se puede saber nada de objetivo sobre las relaciones humanas, tiene
menos necesidad de apoyo, porque sabiéndolo ha abandonado esta esperanza, y sabe que el tiene que
arreglarse autonomamente. El paciente, sin embargo aún espera que sabiendo puede florecer y
convertirse en grande y fuerte, como él sueña con ser, y por lo tanto se apoya como puede a los que
podrían ofrecerle esta posibilidad. La realidad es siempre un poco diferente de lo que parece: la de
poder entre paciente y psicoterapeuta, por ejemplo, es inversa a la apariencia: el psicoterapeuta es
pagado por el paciente, y en este sentido es uno empleado de el.
Hay que darse cuenta de que existen dos tipos diferentes de verdad: la verdad histórica y la verdad
narrativa. Si atrópelo un pie de alguien, en términos existenciales importa lo que la persona ha sentido,
y esta es la verdad narrativa. La verdad histórica, si no se integra en la verdad narrativa tiene muy poca
importancia, y hay que recordar que la experiencia es variable: hay gente que al solo toque se sienten
heridas, mientras que a otros hay que pegarle porque se deán cuenta que estas cerca!
La psicoterapia está básicamente ligada a la verdad narrativa: no importa tanto lo que pasó, cuanto el
efecto que hizo a la persona, y así la tarea es de un lado más fácil y de otro más difícil. Es más fácil
porque no hay necesitad de demostrarla, es más difícil porque hay que ayudar la persona a construir
una verdad plausible, una verdad que tiene una función. La verdad, además de tener un valor en sí
misma, funciona como transmisión del soporte. Las escaleras son herramienta de apoyo: la verdad son
las escaleras de la vida, y si no son un absoluto, sin embargo, tienen una función importante para
permitir de subir. Dirijo mi vida como quiero, pero esto no flota en el aire, está apoyado en un pasado
que es un pasado de sentido, es una escalera de sentido que he subido durante mi vida: hice algo porque
me parecía que tuviera sentido, y de allí tomé un paso más, que me dio más sentido, y gradualmente
llego a conducir mi vida a través de una serie de pasos que transmiten el sustento. Ahora, el sentido no
lo da la verdad histórica, lo da la verdad narrativa, que por una parte coincide con el otra: sin embargo,
a menudo no coincide en absoluto.
La capacidad relacional es generalmente más desarrollada en las mujeres, y esto tiene que ver con el
lenguaje analógico: los hombres, hacinados en la racionalidad y la tecnología, se dedican a desarrollar
el digital. Las mujeres tienen una habilidad instintiva para maniobrar el análogico: son naturalmente
inclinados a sentir, mientras que los hombres suelen despreciar la especialización del hemisferio
derecho del cerebro. En la práctica de la relación de ayuda hay más mujeres que hombres, precisamente
porque esa pasa principalmente a través del analógico y no a través digital: el analógico simplemente
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no puede entender, tiene que absorberlo y encarnarlo, como la comida, dejando lo que queda quede, y
que el resto se va.
El camino que va desde el carácter hasta el trastorno de personalidad pasa por innumerables eventos
internos, una dinámica del intra-psiquico de la persona que no se puede predecir, pero sólo evocar y
narrar: una verdad narrativa que acompaña el psicoterapeuta en el “bosque salvaje y agrio y fuerte” que
es el mundo interno del paciente. No hay necesidad aquí de este diagnóstico en el sentido psiquiátrico,
que es un apoyo esencial para la intervención farmacológica: es necesario darse cuenta de lo que está
pasando en el alma de la persona, cuales lógicas persigue y en cuales encrucijadas del caos
intrapsíquicos es probable que se pueda encontrar.
Hacer un diagnóstico del carácter, con sus lógicas que simplifican la imprevisibilidad de la vida diaria
para manejar de una manera estándar las obligaciones institúyales, permite de diferenciarlo de la
personalidad y entrar con mayor facilidad en la experiencia empática, de percibir la persona en lugar de
pensarla: en el plan psíquico entender a una persona es entender cómo es igual a nosotros y al mismo
tiempo diferente, en el sentido de que todos tenemos una nariz, pero cada uno la tiene de su propia
forma. La base mecánica en definitiva es la misma, pero la forma tiene sus diversas contingencias. Si
no son predecibles las opciones de las personas, que son hijas por definición del libre albedrío, lo son
sus motivaciones, es decir sus necesidades: no sabemos por ejemplo, qué va comer y cuándo, pero
sabemos que tarde o temprano va a comer, o no vamos a tenerlo mucho tiempo como paciente.
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