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Celebración Penitencial

Este documento describe una celebración penitencial realizada por el Teologado Internacional "San Juan Bosco". En la celebración, los participantes reflexionan sobre sus pecados personales y comunitarios a través de la oración, el examen de conciencia y la lectura del Evangelio sobre el hijo pródigo. El objetivo es reconocer su necesidad de conversión y reconciliación con Dios para poder cumplir mejor su misión. Al final, se enfatiza que Dios siempre está dispuesto a perdonar y recibirlos con los brazos abiertos como el padre del

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Celebración Penitencial

Este documento describe una celebración penitencial realizada por el Teologado Internacional "San Juan Bosco". En la celebración, los participantes reflexionan sobre sus pecados personales y comunitarios a través de la oración, el examen de conciencia y la lectura del Evangelio sobre el hijo pródigo. El objetivo es reconocer su necesidad de conversión y reconciliación con Dios para poder cumplir mejor su misión. Al final, se enfatiza que Dios siempre está dispuesto a perdonar y recibirlos con los brazos abiertos como el padre del

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Teologado Internacional “San Juan Bosco” “Nos mueve la esperanza”

CELEBRACIÓN PENITENCIAL

Guía 1: “El Señor nos está esperando, a cada uno de nosotros. ¿Para qué? Para abrazarnos. Nada más.
Para decir: hijo, te amo. He dejado que crucificaran a mi Hijo por ti; éste es el precio de mi amor; éste es mi
regalo de amor»” (Papa Francisco). La clave es siempre el Amor. Dios nos ama tanto, que no se cansa de
perdonarnos.

Guía 2: Pero nosotros sí podemos correr el riesgo de cansarnos de pedir perdón, o, por la situación de
pandemia y crisis social, vayamos perdiendo la esperanza. Como salesianos, queremos vivir intensamente
esta Semana Santa, a través de acciones concretas, y ésta es una de ellas. Al reconciliarnos, al mostrarnos
necesitados de perdón, y al hacer un signo de penitencia, logramos dos cosas: recibimos la gracia de Dios
como comunidad para poder realizar bien nuestra misión, y damos testimonio de vivencia de la misericordia
y de la unidad para bien de los jóvenes y del mundo entero.

CANTO N° 1: Padre, Vuelvo a ti

Querido Padre, cansado vuelvo a Ti,


haz que conozca el don de tu amistad;
vivir por siempre el gozo del perdón,
y en tu presencia, tu fiesta celebrar.

Pongo en tus manos, mis culpas, oh Señor,


estoy seguro de que eres siempre fiel;
dame la fuerza para poder andar,
buscando en todo hacer tu voluntad.

Padre, yo busco tu amor,


Padre, vuelvo a Ti;
mira que tu hijo soy,
Padre, vuelvo a Ti.

S: En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


T: Amén.

1° MOMENTO: ACTO DE ARREPENTIMIENTO

S: El Señor es un Dios de bondad. Él nos ha convocado hoy para expresar externamente ese constante
trabajo interior, mano a mano con Dios, que supone nuestra conversión. Él es el único capaz de devolvernos
lo que nos ha sido arrebatado por el pecado, y quiere hacerlo con todo su corazón. Es necesario, sin
embargo, que nosotros acudamos al llamado, y nos pongamos en camino de vuelta al Padre. Eso es
conversión. Hemos fallado, pero aquí esta Él, que nos espera siempre con los brazos abiertos. Oremos un
momento en silencio.

(Se hace un momento de silencio. Luego, el mismo presidente de la celebración entona la oración,
indicando que se reza al unísono)

ORACIÓN (al unísono)

Yo sé que me quieres, Señor, porque eres bueno,


porque tienes un corazón sensible, perdóname.
Limpia mi corazón del pecado,
y de mis caídas continuas levántame.

Me siento pecador ante ti, que eres santo.


Mi pecado está agarrado a mí.
Teologado Internacional “San Juan Bosco” “Nos mueve la esperanza”

Contra ti, contra ti sólo pequé.


Tus ojos han visto con pena mi corazón manchado.

Tú me miras fijamente y amas lo profundo


y limpio que hay dentro de mí.
Me amas suavemente, como amigo en el silencio.
Abrázame y tu amor me cambiará el corazón.
Sé mi amigo y caminaré hasta la cumbre.

Ya sé que tú no te andas con hipocresías


y que no quieres de mi palabras vacías.
Lo que me pides es un corazón arrepentido,
un corazón noble y sincero es lo que tú quieres.

S: Seguros de que Dios ve en lo profundo de nuestro corazón, nos acercamos a Él y, de forma comunitaria,
le pedimos perdón.

Marcelo: Señor, te pedimos perdón por los pecados de nuestra sociedad, los deseos de guerra y la
proliferación del terror, la violencia estructural, la idolatría del dinero y de los bienes materiales, la
explotación del hermano, la pobreza ignorada, y la falta de cuidado de la casa común.
S: Tú, que has venido a sanar al hombre y al mundo:
CANTO: Señor, ten piedad de nosotros…

Arnold: Señor, te pedimos perdón por los pecados de la Iglesia, y los de nuestra comunidad, por nuestra
falta de valentía en denunciar lo contrario al Evangelio, por la falta de iniciativa pastoral, por las veces en
que hemos pensado más en nuestras estructuras que en los destinatarios, por la asedia espiritual, por las
veces en que hemos testimoniado una fe “light”, y por las veces en que nos hemos “acomodado”.
S: Tú, que transformas a tu Iglesia y la llamas a ser signo de Tu Amor:
CANTO: Cristo, ten piedad de nosotros…

Jaime: Señor, te pedimos perdón por nuestros pecados personales, por la falta de compromiso con nuestra
conversión y con la misión de la Iglesia, por nuestros odios y rencores, por nuestra falta de fe y caridad con
el prójimo, por la murmuración, por la intolerancia, el egoísmo, y la búsqueda de intereses particulares.
S: Tú, que has venido a sanar los corazones afligidos por el pecado y la desesperanza:
CANTO: Señor, ten piedad de nosotros…

OREMOS:
Dios, Padre nuestro, que sigues creyendo y confiando en nosotros, en nuestra bondad, en nuestra
capacidad de reacción, en la posibilidad de nuestra conversión, ayúdanos a reconocernos pecadores ante
Ti; nos ponemos en tus manos misericordiosas para que derrames sobre nosotros la gracia del perdón y
podamos gozar, así, de una comunión más plena contigo y con la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Guía 1: En el Evangelio, del cual veremos un video, se nos muestra cómo el Padre, que nos ha creado en
libertad, no se cansa de esperar a nuestro regreso. La vida nos golpea, y nuestros propios pecados nos
traen consecuencias terribles. El Padre sufre con nosotros, y espera nuestros tiempos. Suscita en nosotros
el deseo de retorno a casa, y se alegra en punto de fiesta por nuestro regreso. Nos ponemos de pie, y
cantamos.

CANTO: Espero confiado en el Señor.

S: El Señor esté con ustedes.


T: Y con tu espíritu.
S: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas.
T: Gloria a ti, Señor.
Teologado Internacional “San Juan Bosco” “Nos mueve la esperanza”

También dijo: «Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte
de los bienes que me corresponde”. Y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo
todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo
perdidamente. Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y
comenzó él a pasar necesidad. Entonces fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el
cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos. Deseaba llenar su vientre de las algarrobas
que comían los cerdos, pero nadie le daba. Volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi
padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le
diré: ‘‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como
a uno de tus jornaleros”. Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su
padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó. El hijo le dijo: “Padre,
he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”. Pero el padre dijo a sus
siervos: “Sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies. Traed
el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta, porque este mi hijo muerto era y ha revivido;
se había perdido y es hallado”. Y comenzaron a regocijarse. El hijo mayor estaba en el campo. Al
regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados le preguntó
qué era aquello.
El criado le dijo: “Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberlo
recibido bueno y sano”. Entonces se enojó y no quería entrar. Salió Celebración penitencial por tanto
su padre, y le rogaba que entrara. Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos años hace que te sirvo,
no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él
el becerro gordo”. Él entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas.
Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido;
se había perdido y ha sido hallado”»
Palabra del Señor.

- Breve Homilía

2° MOMENTO: EXAMEN DE CONCIENCIA

S: La conversión implica un reconocerse pecador delante de Dios, como hemos leído en el pasaje
evangélico. Esta acción, dentro de la preparación a la confesión personal, se ubica en los dos primeros
pasos: el examen de conciencia y el dolor de corazón. Hagamos, pues, este ejercicio, previo a nuestra
reconciliación, a nuestra llegada a los brazos del Padre amoroso, a nuestra experiencia profunda de
misericordia.

Guía 1: El examen de conciencia nos ayudará a prepararnos a la confesión. Lo haremos ya sea ayudados
por las preguntas, ya sea con el método que cada uno tiene. Haremos un momento de silencio, simbólico,
que cada uno puede continuar en su tiempo de reflexión personal.

Guía 2: Nosotros conocemos mejor que nadie lo que hemos hecho delante de Dios. Así, aquello que no esté
mencionado en las preguntas, y que nosotros sabemos que necesitamos revisar, también es tenido en
cuenta en nuestro examen.

(música de fondo)

La indiferencia ante Dios:


- ¿Cómo puedo calificar mi relación cotidiana con Dios? ¿Con la Virgen, mi madre? ¿Con Don Bosco?
- ¿Soy capaz de detenerme, y preguntarme en qué momento de mi día está presente Dios de modo
especial?
- ¿Comienzo y termino mi jornada con la oración?
- ¿Cómo vivo mi conversión constante?
- ¿Qué hago para crecer espiritualmente, cómo lo hago, cuándo lo hago?
- ¿Me revelo contra los designios de Dios en mi vida y en mi vocación? ¿Pretendo que Él haga mi
voluntad?
Teologado Internacional “San Juan Bosco” “Nos mueve la esperanza”

La tentación del poco esfuerzo:


- ¿Me ocupo de los demás, o pienso: “Este no es mi problema”?
- ¿Digo o manifiesto en mi casa: “Esto no es mi problema”, o “a mí no me toca”?
- ¿Me esfuerzo por corregir la envidia, por perdonar y dialogar con quienes he tenido una discusión,
por hacer una buena corrección fraterna… o dejo al otro “en su problema”?
- ¿Estudio y trabajo lo que debo?

La mentira, la falsedad, el engaño:


- ¿He causado daño a los demás con mentiras, afirmando, cosas que no conozco, o revelando cosas
que se tenían que guardar en secreto?
- ¿Qué imagen de cristiano/religioso/salesiano reflejo ante los demás?
- ¿Voy por la vida haciendo el papel de “bueno” ante los demás?
- ¿Exijo a los demás lo que yo no soy capaz de hacer?
- ¿He dado testimonio cristiano con mi conducta o he actuado con cobardía, con miedo al “qué dirán”?

La falta de sacrificio por el otro:


- ¿Reconozco y veo a Jesús en los pobres?
- ¿Acepto a los que son diferentes? ¿Los integro?
- ¿Me acuerdo de que hay personas que lo están pasando mal?
- Ante las situaciones de injusticia que hay a mi lado ¿Me hago el “despistado” o las denuncio?
- ¿Paso de largo cuando alguien sufre? ¿Trato a los demás con indiferencia?
- ¿Sé renunciar a mi comodidad a favor de los demás?

3° MOMENTO: ACCIÓN DE GRACIAS

S: Hemos hecho nuestro examen de conciencia, y en el transcurso de la jornada recibiremos la


reconciliación sacramental. Queremos renovar nuestra amistad con aquel que nos ama y con los hermanos.
Expresemos ahora, juntos, nuestra alegría de sabernos perdonados y amados por Dios. Digamos juntos: TE
DAMOS GRACIAS, SEÑOR.

Daniel: Por contar con nosotros en la creación: TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR..


Boris: Por haber puesto todo lo creado en comunión con nosotros: TE DAMOS...
Limbert: Por haberte manifestado a Abrahán, a Moisés, a los profetas. TE DAMOS...
Daniel: Por habernos dado a tu Hijo Jesús: TE DAMOS GRACIAS...
Boris: Por la fidelidad que mostró Jesús a Ti y a nosotros. TE DAMOS...
Limbert: Por la resurrección de Jesús, que es también la nuestra. TE DAMOS...
Daniel: Por el don del Espíritu Santo. TE DAMOS...
Boris: Por la presencia de la Iglesia en nuestras vidas. TE DAMOS...
Limbert: Por el bautismo, que nos dio la vida eterna. TE DAMOS...
Daniel: Por el perdón que nos das en la penitencia. TE DAMOS...
Boris: Porque sigues creyendo y confiando en nosotros. TE DAMOS...
Limbert: Porque quieres compartir tu eternidad con nosotros. TE DAMOS...
Daniel: Porque siempre buscas nuestro bien y nuestra felicidad. TE DAMOS...

S: Que nada nos impida ahora manifestar la alegría que nos llena por haber recuperado la paz con Dios,
con nosotros mismos, y con los demás. Recemos ahora la oración de los hijos de Dios: Padre nuestro…

S: El Señor esté con ustedes.


T: Y con tu espíritu.
S: Y la bendición de Dios rico en misericordia, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les
acompañe siempre.
T: Amén.
S: Y con el gozo del perdón y del amor, ¡Podemos ir en paz!
Teologado Internacional “San Juan Bosco” “Nos mueve la esperanza”

T: ¡Demos gracias a Dios!

CANTO: Demos Gracias al Señor (u otro apropiado).

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