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Oraciones Del Consagrado

Este documento presenta una serie de oraciones dirigidas a Jesucristo, la Virgen María y el Espíritu Santo, en las que se pide amor, sabiduría, protección y gracia. Se incluye la consagración total a la Virgen María y una renovación de los compromisos bautismales.

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Oraciones Del Consagrado

Este documento presenta una serie de oraciones dirigidas a Jesucristo, la Virgen María y el Espíritu Santo, en las que se pide amor, sabiduría, protección y gracia. Se incluye la consagración total a la Virgen María y una renovación de los compromisos bautismales.

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“Quien ora se salva ciertamente,

quien no ora se condena


ciertamente”
San Alfonso María de Ligorio

La Oración es al Alma, como el aire es


al cuerpo. “La oración es hablar con
quien sabemos nos ama… En la
oración es el Alma el que habla” dice
Santa Teresa. Y es que es imposible
una vida cristiana sin Oración.
1. PARA PEDIR EL AMOR DE JESUCRISTO

“No espere alcanzar misericordia de Dios


quien ofenda a su Madre bendita”.

Para alcanzar de tu misericordia, una


verdadera devoción hacia tu Santísima
Madre y difundir esta devoción por toda la
tierra, concédeme amarte ardientemente y
acepta para ello la súplica inflamada que te
dirijo con San Agustín y tus verdaderos
amigos:
“Tú eres, Oh Cristo,
mi Padre Santo, mi Dios Misericordioso,
mi Rey Poderoso, mi Buen Pastor,
mi Único Maestro, mi Mejor Ayuda,
mi Amado Hermosísimo, mi Pan Vivo,
mi Sacerdote por la Eternidad,
mi Guía hacia la Patria,
mi Luz Verdadera, mi Dulzura Santa,
mi Camino Recto, mi Sabiduría Preclara,
mi Humilde Simplicidad, mi Concordia Pacífica,
mi Protección Total, mi Rica Heredad,
mi Salvación Eterna…

¡Cristo Jesús, Señor amabilísimo! ¿Por qué habré


deseado durante la vida algo fuera de ti, mi Jesús y mi
Dios? ¿Dónde me hallaba cuando no pensaba en ti?
Anhelos todos de mi corazón, inflámense y desbórdense
desde ahora hacia el Señor Jesús; corran, que mucho se
han retrasado, apresúrense hacia la meta, busquen a
quien buscan.

¡Oh Jesús! ¡Anatema quien no te ame! ¡Rebose de


amargura quien no te quiera!

¡Dulce Jesús, que todo buen corazón dispuesto a la


alabanza, te ame, se deleite en ti, se admire ante ti! ¡Dios
de mi corazón! ¡Herencia mía, Cristo Jesús! ¡Desfallezca el
latir de mi corazón! Vive, Señor, en mí; enciéndase en mi
pecho la viva llama de tu amor, acrézcase en incendio;
arda siempre en el altar de mi corazón, queme en mis
entrañas, incendie lo íntimo de mi alma, y que en el día de
mi muerte comparezca yo del todo perfecto en tu
presencia. Amén”.
2. CONSAGRACIÓN DE SÍ MISMO A JESUCRISTO LA
SABIDURÍA ENCARNADA POR MEDIO DE MARÍA

¡Oh Jesús! Sabiduría eterna y encarnada, te adoro en


la gloria del Padre, durante la eternidad, y en el
seno virginal de María, en el tiempo de Tu
Encarnación.

Te agradezco que hayas venido al mundo -hombre


entre los hombres y servidor del Padre- para
librarme de la esclavitud del pecado.

Te alabo y glorifico porque has vivido en obediencia


amorosa a María, para hacerme fiel discípulo tuyo.
Desgraciadamente, no he guardado las promesas y compromisos de
mi bautismo, no soy digno de llamarme hijo de Dios.
Por ello, acudo a la misericordiosa intercesión de tu Madre, esperando
obtener por su ayuda, el perdón de mis pecados y una continua unión
contigo, Sabiduría encarnada.

Te saludo, pues, Oh María Inmaculada, templo viviente de


Dios: en ti ha puesto su morada la Sabiduría eterna, para
recibir la adoración de los ángeles y de los hombres. Te
saludo, oh Reina del cielo y de la tierra; a ti están
sometidas todas las criaturas. Te saludo, refugio seguro de
los pecadores, todos experimentan tu gran misericordia.
Acepta los anhelos que tengo de la Divina Sabiduría y mi
consagración total:

Consciente de mi vocación cristiana, renuevo hoy, en tus


manos, mis compromisos bautismales.

Renuncio a Satanás, a sus seducciones y a sus obras y


me consagro a Jesucristo para llevar mi cruz con Él, en la
fidelidad de cada día a la voluntad del Padre.
En presencia de toda la Iglesia, te
reconozco ahora por mi Madre
y Soberana. Te ofrezco y consagro mi
persona, mi vida y el valor de mis buenas
acciones pasadas, presentes y futuras.
Dispón de mí y de cuanto me pertenece
para la mayor gloria de Dios en el tiempo y
la eternidad.
Madre del Señor, acepta mi oblación y
preséntala a tu Hijo; si Él me redimió con tu
colaboración, debe también ahora recibir de tu
mano el don total de mí mismo. Que yo viva
plenamente esta consagración para prolongar
en mí la amorosa obediencia de tu Hijo y dar
respuesta vital a la misión que Dios te ha
confiado en la historia de la salvación.

Madre de misericordia, alcánzame la verdadera


sabiduría de Dios y hazme plenamente
disponible a tu acción maternal.
Oh Virgen fiel, haz de mí un auténtico
discípulo de tu Hijo, la Sabiduría
encarnada. Contigo, Madre y modelo
de mi vida, llegaré a la perfecta
madurez de Jesucristo, en la tierra, y
a la gloria del cielo. Amén.
3. ORACIÓN DE CONFIANZA

Acepta, querida Madre y Reina mía, toda mi


persona y cuanto con la gracia de tu querido
Hijo he podido hacer de bueno.

Yo mismo no soy capaz de conservarlo dada mi


debilidad e inconstancia, ¡y la forma en que me
combaten continuamente mis enemigos
espirituales!

Veo todos los días caer por tierra los cedros del
Líbano, y convertirse en aves nocturnas las
águilas que volaban en torno al sol.
Mil justos caen a mi izquierda; diez mil a mi
derecha… (Sal. 91, 7). Más yo confío en ti mi
poderosa y más que poderosa Madre:

Tenme que no caiga; conserva mis bienes, que no


me saqueen; protege en mí la vida divina.

¡Defiende a quien a ti se ha consagrado! Yo te


conozco bien y en ti confío: eres la Virgen fiel a
Dios y a los hombres, que no dejas perder nada de
cuanto a ti se confía; eres la Virgen Poderosa:
nadie podrá hacerte daño ni perjudicar tampoco a
los que tú amas. Amén.
4. ORACIÓN A JESUCRISTO

Gracias, Señor Jesucristo, por haberme


concedido la gracia de consagrarme a
María.

Ella será mi socorro, que levantándome


de mi propia miseria, me introducirá más y
más profundamente en tu amistad.

Ay, Señor, débil como soy, sin Ella ya


hubiera naufragado en mis pecados. ¡Sí,
María me hace falta ante ti y en todas
partes!
Con Ella, en cambio me libraré del pecado y de
sus consecuencias y podré acercarme a ti,
dialogar contigo y agradarte en todo; aceptar
radicalmente tu Evangelio, salvarme e irradiar tu
amor y salvación a mis hermanos.

¡Cómo quisiera, oh Jesús, publicar ante todas las


criaturas tu gran misericordia a favor mío! Y
hacer que todo el mundo conozca, que a no ser
por María, hace tiempo estaría yo condenado ¡y
agradecerte dignamente este favor!

¡María está conmigo! ¡Qué tesoro tan precioso!


¡Qué alegría tan inmensa!
Pero Señor, amor con amor se paga: qué
ingratitud la mía si no me consagrara a Ella
totalmente.

Salvador mío amadísimo: antes morir que


vivir sin Ella mil y mil veces como, Juan ante
la Cruz (Jn 19, 27) he aceptado a María como
tu don más precioso, y ¡cuántas veces me he
consagrado a Ella, aunque todavía con tanta
imperfección!
Por ello quiero ahora, con la madurez y
disponibilidad que esperas de mí,
consagrarme a Ella nuevamente.

Arranca de mi ser cuanto no pertenezca a


tan augusta Reina: pues, si no es digno de
Ella, tampoco es digno de ti.
5. AL ESPÍRITU SANTO

Oh Espíritu Santo, ayúdame a cumplir mi


compromiso, concédeme todas las gracias;
planta y cultiva en mí el árbol de la vida
verdadera que es la amabilísima María para
que crezca y dé flores y frutos abundantes.

Oh Espíritu Santo, concédeme amar y venerar


a María tu esposa fidelísima, apoyarme en su
amparo maternal y recurrir a Ella
confiadamente en toda circunstancia. Forma
con Ella en mí a Jesucristo hasta la plena
madurez espiritual (cf. Ef. 4,13). Amén.
6. A MARÍA

¡Oh María, Hija predilecta del Padre, Madre


admirable del Hijo, Esposa fidelísima del Espíritu
Santo!

Tú eres mi Madre espiritual, mi admirable maestra y


soberana, mi gozo, mi corona, mi corazón y mi alma.

Tú eres toda mía por bondad del Señor y yo te


pertenezco por justicia
Más, aún no soy tuyo cuanto debo: por ello, hoy me
consagro a ti en disponibilidad plena y eterna,
comprometiéndome a arrancar de mí cuanto
desagrade a mi Dios y a plantar, levantar y producir
todo lo que tú quieras.

Que la luz de tu fe disipe las tinieblas de mi espíritu,


que tu humildad profunda sustituya a mi orgullo,
que tu contemplación contenga a mi alocada
fantasía, que tu visión no interrumpida de Dios
llene con su presencia mi memoria, que el fuego de
tu ardiente caridad incendie la tibieza y frialdad de
mi pecho, que mis pecados cedan el paso a tus
virtudes y el fulgor de tu gracia me acompañe al
encuentro con Dios.
Madre mía amadísima, alcánzame la gracia de no
tener más espíritu que el tuyo para conocer a Jesús y
su Evangelio; más alma que la tuya para alabar y
glorificar al Señor; más corazón que el tuyo para amar
a Dios como tú lo amas.

No te pido visiones, ni revelaciones, ni gustos, ni


consuelos aún espirituales.

Para ti, el ver claro sin tinieblas ni dudas; para ti, el


saborear el gozo pleno; para ti, el triunfar junto a tu
Hijo; para ti, el dominar cielos y tierra y humillar los
poderes del maligno; para ti, el difundir como tú
quieras los dones del Altísimo.
Esta es tu mejor parte, que no te será nunca
arrebatada y me llena de gozo el corazón.

Para mí solamente gozarme en tu alegría, seguirte en


tu camino, creer confiado solamente en Dios, sufrir
con alegría cerca a Cristo, morir al egoísmo cada día,
colaborar contigo para salvar al mundo.

Te pido solamente poder decir tres veces Amén, en


todos los momentos de mi vida:

Amén a cuanto hiciste en este mundo, Amén a cuanto


hoy haces en el cielo, Amén a cuanto ahora haces en
mi alma, para que en ella Cristo sea glorificado en
plenitud, en el tiempo y en la eternidad.
7. VEN, ESPÍRITU CREADOR

Ven, Espíritu Creador, nuestras almas visita


y tu gracia infinita infunde al corazón.

Tú eres el abogado, don de Dios, viva fuente,


fuego y amor ardiente y espiritual unción.

Fuente de siete Dones, mano de Dios abierta,


del Padre rica oferta, hálito inspirador.
Infúndenos tu lumbre y con tu viva llama
el corazón inflama, dale fuerza y vigor.
Aleja al enemigo danos paz y
victoria,
guíanos a la gloria, Divino defensor.

Obtennos conocerte, Espíritu Divino


vivir en ti, Dios Trino, y disfrutar de
tu Amor.

Amén.
8. OH SANTA MARÍA

Oh Santa María de mares estrella,


Virgen de Dios Madre y del cielo
puerta.

Retomando el Ave que Gabriel te


diera, la paz corrobora cambia el
nombre de Eva.

Al ciego ilumina y libra al cautivo,


ahuyenta los males da bienes
Divinos.
Haz ver que eres Madre, por ti
nuestras preces reciba el que es tuyo y
ser nuestro quiere. Bendita Señora
la más dulce y buena: borrando el
pecado, endulza las penas.

Danos vida santa y recto camino


para que en el cielo veamos a tu Hijo

Gloria al Padre Eterno, Gloria a


Jesucristo, Gloria al Santo Espíritu
y Gloria a los tres.

Amén.
9. MAGNÍFICAT

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se


alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su
esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las


generaciones, porque el Poderoso ha hecho
obras grandes por mí:

su Nombre es Santo, y su misericordia llega a


sus fieles de generación en generación.
.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los


soberbios de corazón, derriba del trono a los
poderosos y enaltece a los humildes, a los
hambrientos los colma de bienes y a los ricos
los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su


misericordia -como lo había prometido a
nuestros padres- en favor de Abraham y su
descendencia por siempre.
Amén.
10. CORONILLA DE ALABANZAS
A MARÍA

V/. Dígnate aceptar mis


alabanzas, Virgen Santísima.

R/. Dame fuerzas contra tus


enemigos.
1. Corona de EXCELENCIA

* Padrenuestro.
* Dios te salve, María.

Bienaventurada eres, Virgen María, que


llevaste en tu seno al Señor y Creador del
mundo: engendraste al que te formó,
permaneciendo siempre virgen.

V/. Regocíjate, Virgen María.


R/. ¡Regocíjate mil veces!
* Dios te salve, María.

Oh Virgen Santa e Inmaculada, no sé con qué


alabanzas honrarte dignamente, porque
llevaste en tu seno al que no pueden
contener los cielos.

V/. Regocíjate, Virgen María.


R/. ¡Regocíjate mil veces!
* Dios te salve, María.

Muy hermosa eres, oh María, no hay en


ti mancha alguna.

V/. Regocíjate, Virgen María.


R/. ¡Regocíjate mil veces!
* Dios te salve, María.
Hay más virtudes en ti, Virgen
María, que estrellas en el cielo..

V/. Regocíjate, Virgen María.


R/. ¡Regocíjate mil veces!

Gloria al Padre y al Hijo…


2. Corona de
PODER
* Padrenuestro.
• Dios te salve, María.

Gloria a ti, Reina del universo,


condúcenos contigo a la felicidad
del Cielo.

V/. Regocíjate, Virgen María.


R/. ¡Regocíjate mil veces!
• Dios te salve, María.

Gloria a ti, tesorera de las gracias


del Señor: danos participar en los
dones de Dios.

V/. Regocíjate, Virgen María.


R/. ¡Regocíjate mil veces!
• Dios te salve, María.

Gloria a ti, mediadora entre Dios y


los hombres:
haz que sea más íntimo nuestro
encuentro con Cristo.

V/. Regocíjate, Virgen María.


R/. ¡Regocíjate mil veces!
• Dios te salve, María.

Gloria a ti, Triunfadora sobre las


fuerzas del mal:
sé nuestra piadosa guía por los
senderos del Evangelio.

V/. Regocíjate, Virgen María.


R/. ¡Regocíjate mil veces!

Gloria al Padre, y al Hijo...


3. Corona de

BONDAD
* Padrenuestro.

* Dios te salve, María.

Gloria a ti, Refugio de los pecadores:


intercede por nosotros ante el Señor.

V. Regocíjate, Virgen María.

R. ¡Regocíjate mil veces!


* Dios te salve, María.

Gloria a ti, Madre de los hombres:


enséñanos a vivir como hijos de Dios.

V. Regocíjate, Virgen María.

R. ¡Regocíjate mil veces!


* Dios te salve, María.

Gloria a ti, Alegría de los justos:


condúcenos contigo a las alegrías del cielo..

V. Regocíjate, Virgen María.

R. ¡Regocíjate mil veces!


* Dios te salve, María.

Gloria a ti, prestísima ayuda nuestra en la


vida y la muerte; llévanos contigo al reino de
los cielos.

V. Regocíjate, Virgen María.

R. ¡Regocíjate mil veces!

Gloria al Padre, y al Hijo...


OREMOS

Dios te salve, María, Hija de Dios Padre,


Madre de Dios Hijo, Esposa del Espíritu
Santo, Templo augusto de la Santísima
Trinidad.
Dios te salve, María, Señora mía, mi
tesoro, mi belleza, Reina de mi corazón,
Madre, vida, dulzura y esperanza mía
queridísima, –más aún– mi corazón y mi
alma.

Soy todo tuyo, Oh Virgen benditísima, y


todo lo mío es tuyo.

More en mí tu alma para engrandecer al


Señor, more en mí tu espíritu para
regocijarme en Dios.
Oh Virgen fidelísima, ponte como un sello sobre
mi corazón, para que en ti y por ti permanezca fiel
al Señor.

Concédeme, por tu bondad, la gracia de contarme


en el número de los que amas, enseñas, diriges,
nutres y proteges como a hijos.

Haz que despreciando por tu amor todos los


consuelos terrenos, aspire continuamente a los
bienes celestiales, hasta que por medio del
Espíritu Santo, tu Esposo fidelísimo, y de ti, Esposa
suya fidelísima, sea formado en mí Jesucristo, tu
Hijo, para gloria del Padre celestial.

Amén.
11. EXAMEN DE CONCIENCIA DEL
ESCLAVO DEL AMOR DE JESUS POR
MARIA

Querido hijo y esclavo de la Santísima Virgen; tu misma


Madre y Señora se presenta delante de ti, y viene a pedirte
cuenta de la manera como has practicado su Perfecta
Devoción. Ella es la que te va hacer el interrogatorio
siguiente:

Ponte de lleno en su presencia. Responde sinceramente las


preguntas maternales. No quieras esconder nada. Comienza
por pedir humildemente sus gracias de luz, para ver claro en
las cosas de tu alma; pídele que este ejercicio sea de gran
utilidad, para tu progreso en los caminos de Dios.
SOY TODO TUYO MARIA

Virgen María, Madre mía


Me consagro a ti y confío en tus manos
Toda mi existencia.
Acepta mi pasado con todo lo que fue.
Acepta mi presente con todo lo que es.
Acepta mi futuro con todo lo que será.
Con esta total consagración
Te confío cuanto tengo y cuanto soy,
Todo lo que he recibido de Dios.
Te confío mi inteligencia,
Mi voluntad, mi corazón.
Deposito en tus manos mi libertad;
Mis ansias y mis temores;
Mis esperanzas y mis deseos;
Mis tristezas y mis alegrías.
Custodia mi vida y todos mis actos
Para que le sea más fiel al Señor
Y con tu ayuda alcance la salvación.
Te confío ¡Oh María! Mi cuerpo y mis
sentidos
Para que se conserven puro
Y me ayuden en el ejercicio de las
virtudes.
Te confío mi alma
Para que Tú la preserves del mal.
Hazme partícipe de una santidad
Igual a la tuya:
Hazme conforme a Cristo,
Ideal de mi vida.
Te confío mi entusiasmo
Y el ardor de mi juventud,
Para que Tú me ayudes a no envejecer en
la fe.
Te confío mi capacidad y deseo de amar,
Enséñame y ayúdame a amar
Como Tú has amado y como Jesús quiere
que se ame.
Te confío mi incertidumbres y angustias,
Para que en tu corazón yo encuentre
Seguridad, sostén y luz,
En cada instante de mi vida.
Con esta consagración
Me comprometo a imitar tu vida.
Acepto las renuncias y sacrificios
Que esta elección comporta,
Y te prometo, con la gracia de Dios
Y con tu ayuda,
Ser fiel al compromiso asumido.
Oh María, soberana de mi vida
Y de mi conducta
Dispón de mí y de todo lo que me
pertenece,
Para que camine siempre junto al
Señor
Bajo tu mirada de Madre.
¡Oh María!
Soy todo tuyo
Y todo lo que poseo te pertenece
Ahora y siempre.
AMEN.
.

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