CASO PRÁCTICO 1
Vallegrande es una región campesina, alejada de los grandes centros urbanos de la zona. En Vallegrande hay varias
pequeñas comunidades que recibieron sus títulos de propiedad hace más de una década. Desde entonces, la agricultura se
ha intensificado de una manera muy notable.
El crecimiento demográfico ha sido también importante. El clima es templado y resulta sumamente apto para la actividad
agrícola.
Un número significativo de los agricultores de Vallegrande se encuentra organizado en una Asociación que defiende sus
intereses. Nuestra institución ha trabajado con esta Asociación de Pequeños Agricultores en varios proyectos durante los
últimos tiempos.
En la actualidad, se pretende identificar y diseñar alguna nueva intervención que tienda a mejorar las condiciones de vida
de este colectivo. Por ese motivo, se ha desplazado a la región un equipo técnico de planificación que ha elaborado el
informe que se presenta a continuación.
Los pequeños agricultores de la zona han visto como disminuían sus ingresos de forma alarmante durante los últimos
tiempos. Por este motivo, en la zona se han dejado de cultivar las parcelas menos productivas y algunos de los agricultores
más jóvenes han emigrado hacia la ciudad. En la región se percibe un fuerte descontento social y una desmoralización
generalizada.
Este diagnóstico coincide con el expresado por los técnicos del Servicio de Extensión Agraria que la Delegación del
Ministerio de Agricultura desplaza de manera puntual a la región.
La principal fuente de ingresos de los pequeños agricultores proviene de la venta de sus cosechas de tomate, ya que no
existen otras fuentes alternativas de ingresos, a pesar de contar la región con claros valores paisajísticos e históricos que
podrían sustentar alguna iniciativa de tipo turístico. Tampoco se obtiene ningún valor añadido de las ricas producciones
tradicionales que perduran en el municipio y que son elaboradas básicamente por las mujeres.
Los ingresos de estos agricultores han disminuido en los últimos tiempos por diversos motivos. En primer lugar, se señala
que los costos de producción soportados por estas personas son muy elevados y tienden a aumentar todavía más. Los
insumos (maquinaria, plásticos, fertilizantes, etc.) resultan muy caros y, además, su utilización es muy poco eficiente,
debido a las pequeñas dimensiones de la mayoría de las propiedades y al desconocimiento de su manejo adecuado por parte
de los pequeños agricultores.
En la zona existen unos pocos proveedores de materiales y maquinaria que aprovechan su situación para obtener unos altos
márgenes comerciales. Además de lo ya señalado, hay que reconocer que la elevada inflación soportada en el país ha
contribuido al incremento de los precios de esos insumos.
Por otra parte, se ha detectado que las cosechas son cada vez más escasas. Según un informe de la Delegación del
Ministerio de Agricultura, con el que está básicamente de acuerdo la Asociación de Pequeños Agricultores de Vallegrande,
las causas principales de estas bajas cosechas son las pérdidas por plagas, la utilización de técnicas productivas inadecuadas
y el agotamiento general de la tierra.
La escasez de agua es también señalada como una de las razones que explican el poco rendimiento obtenido en las parcelas
de cultivo.
Los pequeños agricultores no consiguen unos beneficios más importantes debido a los bajos precios de venta de sus
productos. Las ventas se efectúan en la misma zona a intermediarios mayoristas que, en la práctica, acaban imponiendo los
precios.
Estos intermediarios forman un grupo cohesionado y resultan fundamentales en la actualidad para la comercialización de
las cosechas de tomate. Una buena parte de los agricultores desconocen los mecanismos de funcionamiento del mercado.
Los intermediarios justifican sus bajos precios por las malas comunicaciones existentes en la región. También hay que
reconocer que el tomate ha perdido valor en esos mercados debido a una clara sobreoferta estacional, provocada por la
aparición de nuevos competidores.
CASO PRÁCTICO 2
El departamento de Floresta presenta graves carencias en diversos órdenes socioeconómicos. La capital del mismo es el
municipio de los Naranjos. La ciudad es atravesada por el río Curicó, única corriente superficial de agua en la zona.
La región tiene un clima tropical, con alternancia de épocas de lluvia y períodos secos. En verano se alcanzan unas
temperaturas medias de 30ºC, mientras que en invierno la media desciende hasta los 19ºC. Las lluvias torrenciales aparecen
en verano y otoño.
La actividad económica principal es la agricultura de exportación, siendo los principales productos el banano y la piña.
Junto a la actividad agrícola existen estancias ganaderas dedicadas a la cría de vacuno.
Conectados con la ganadería, se encuentran en actividad un matadero y una fábrica de curtidos.
Muchas familias poseen alguna pequeña chacra donde cultivan algunos productos para el autoconsumo (mandioca, frijoles,
maíz, etc.) y crían algunos animales; aves y cerdos especialmente. Las mujeres suelen tener una participación muy
destacada en esta producción doméstica y se encargan de todas las labores de la casa. Los niños, muy numerosos, colaboran
en las tareas domésticas y asisten de forma irregular a la escuela.
En los últimos tiempos, algunos informes de los servicios de salud han detectado un aumento significativo de la mortalidad,
especialmente infantil, provocado por la alta incidencia de las enfermedades infecciosas de transmisión hídrica. El malestar
causado por estos problemas es muy patente en las comunidades campesinas.
Para interpretar las causas de esta situación y buscar soluciones, la Asociación De Pobladores de Floresta ha creado, con la
colaboración de su socio español, un equipo técnico de planificación. Se espera que este equipo pueda diseñar alguna
iniciativa concreta de desarrollo que ayude a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la zona, reduciendo de
esa manera la situación de tensión que actualmente se vive. Por decisión de la propia Asociación se ha optado por diseñar
una primera intervención en la comunidad de Montecito. Se trata de un poblado rural de asentamiento reciente, de unos 400
habitantes, situado a orillas del río Curicó.
La primera constatación que se ha efectuado es que los servicios médico-sanitarios se prestan de una manera muy
deficiente y desarrollan una actividad exclusivamente curativa. el único Centro de Salud de departamento se encuentran en
un edificio que no reúne ninguna condición para ese tipo de usos. El equipamiento básico y el material sanitario, están en
muy mal estado y está atendido únicamente por un enfermero. Hay que señalar que en el municipio se localizan otros cinco
médicos que atienden consultas privadas, con mucha mejor cobertura sanitaria, aunque sus precios impiden que la
población más necesitada pueda utilizar sus servicios. Aparte de estos servicios médicos institucionales, existe un número
importante de curanderos que cumplen funciones sanitarias.
El manejo del agua para consumo humano en la comunidad de Montecito es completamente inadecuado. No existe ninguna
red pública de abastecimiento de agua y las mujeres y los niños suelen ser los encargados de ir a buscar el agua al río y a
los pocos pozos que existen en la zona. Por lo que se ha observado, no tienen apenas nociones de las implicaciones
sanitarias que representa el consumo de agua en malas condiciones y no se efectúa ninguna de las prácticas generalmente
recomendadas; cocción de agua, uso de filtros, etc. Tampoco existen en las distintas escuelas programas específicos de
educación para la salud. De todas formas, no es el desconocimiento la única causa que provoca un mal manejo del agua.
Las pésimas condiciones higiénicas de estos poblados, sin apenas letrinas ni ningún otro tipo de infraestructura sanitaria,
también contribuyen a esta situación.
Los informes existentes sobre la calidad del agua muestran que ésta no es apta para el consumo humano. Por una parte, la
agricultura de la zona, basada en el monocultivo de muy pocos productos destinados a la exportación y la extensión
reciente de las estancias ganaderas han provocado la deforestación de buena parte de los bosques autóctonos, aumentando
de forma significativa la erosión.
Por otra, la utilización intensiva de productos químicos para aumentar la productividad ha generado unos niveles
preocupantes de contaminación de los acuíferos subterráneos, lo que afecta a la salud de la población que se abastece en los
pozos.
También se encuentran en la zona vertederos incontrolados, debido a la escasez e insuficiencia de los servicios prestados
por el Municipio, que contribuyen significativamente a la contaminación de las reservas subterráneas de agua. La
comunidad, por su parte, muestra una escasa educación referente al manejo de basuras.
Las aguas del río Curicó presentan unos niveles preocupantes de contaminación debido, aparte de la erosión ya reseñada, a
los vertidos incontrolados de las aguas negras y a la contaminación industrial que producen el matadero y la fábrica de
curtidos.
Especialmente ésta utiliza grandes cantidades de agua sin ningún tipo de control higiénico.
Es conveniente señalar que la Asociación de Pobladores del departamento de Floresta es una organización que agrupa a
unas 200 personas que viven en los asentamientos campesinos periféricos. Su influencia en la región es bastante
importante. Carece de sede social y las reuniones se realizan en la casa de alguno de los asociados o en un lugar abierto
cuando se trata de una asamblea más numerosa.
No existe una estructura organizativa mínimamente sólida. La Junta Directiva de la Asociación está compuesta por nueve
personas que no tienen apenas experiencia en la gestión de una asociación pública, aun cuando su entusiasmo y su prestigio
dentro de la comunidad son muy importantes. La Asociación tiene personalidad jurídica y está reconocida por Ley.