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La actitud en los sacrificios a Jehová

Este documento compara dos formas de dar sacrificios a Jehová. Al igual que dos amigos que le regalan el mismo lapicero pero con diferentes actitudes, Jehová valora no solo lo que damos sino cómo lo damos. El documento insta a dar nuestro tiempo, dinero y esfuerzos a Jehová de manera voluntaria y con la actitud correcta, no solo por obligación. Al hacerlo con plena confianza en Jehová, nuestros sacrificios nos producirán alegría y serán especialmente aceptos para él.

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La actitud en los sacrificios a Jehová

Este documento compara dos formas de dar sacrificios a Jehová. Al igual que dos amigos que le regalan el mismo lapicero pero con diferentes actitudes, Jehová valora no solo lo que damos sino cómo lo damos. El documento insta a dar nuestro tiempo, dinero y esfuerzos a Jehová de manera voluntaria y con la actitud correcta, no solo por obligación. Al hacerlo con plena confianza en Jehová, nuestros sacrificios nos producirán alegría y serán especialmente aceptos para él.

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Pensemos que estamos con un par de amigos.

Al pasar frente a una papelería, vemos un


lapicero que nos llama la atención. Se lo comentamos a ambos, les decimos que nos gustaría
tenerla, que la queremos. Y, aunque parezca algo sencillo, seguimos hablando de ella y cuánto la
quisiéramos. Unos días después, uno de estos amigos nos llega con el lapicero, nos lo entrega
“aquí está, eso que quería y me pidió, ya no me lo recuerde más”. Unos días después, llega el
otro amigo, con una cajita, bien adornada, con un lazo, quizá un chocolate o un dulce que sabe
que nos gusta, y una tarjeta que indica que recordó que es algo que le mencionamos, y nos quiso
complacer con ese regalo. ¿Son diferentes los regalos? Técnicamente, no. Son el mismo: el
lapicero que nos gustó. Pero, ¿Cuál recibiríamos con más gusto? La actitud con que lo hicieron,
la manera en que lo presentaron, la disposición que tuvieron, eso influye.

¿Saben quién más se fija en la actitud que tenemos cuando le damos algo? Jehová. Él
también ve eso.
En la antigüedad, Jehová le dio a la nación de Israel instrucciones muy específicas, sobre
cómo quería que el pueblo lo adorara. Qué hacer, y cómo hacerlo.
Pero, ¿Se fijaba Jehová solo en lo que daban? Leamos Oseas 6:6
Jehová no solo veía si daban o no, si hacían o no. Él también veía cómo lo daban, cómo lo
hacían. La actitud. ¿Lo hacían solo por cumplir? ¿Estaban al tanto de la importancia que tenía?
Ellos olvidaron esto, y, aunque siguieron haciendo sacrificios, Jehová los rechazó.
Bueno, eso en el caso de ellos… ¿Qué hay de nosotros? ¿Qué sacrificios podemos darle a
Jehová? Bueno, son varios:
Nuestro tiempo… Preparar las reuniones, requiere tiempo. Estar aquí, reunidos, requiere tiempo.
Predicar, dar estudios, leer la Biblia, estudiar, requiere tiempo. Tiempo que le restamos a otras
actividades, tiempo que sacrificamos de otras cosas que nos gustan, todo, para dárselo a
Jehová.
Nuestro dinero… La obra mundial, la predicación, las publicaciones, requieren dinero. El cuidado
de nuestro salón, el mantenimiento, requiere dinero. Nuestra vestimenta, nuestros implementos
para el servicio, requieren dinero. Dinero que dejamos de gastar en otras cosas, un sacrificio que
hacemos a Jehová.
Nuestras energías y habilidades… Cualquier actividad que hagamos a favor del Reino, consume
de ambas. Energías y habilidades que podríamos emplear para proyectos personales, pero que
se lo damos a Jehová como sacrificio.
Pero, ¿cómo deberíamos darle a Jehová estas ofrendas? Leamos 2Cor. 8:12
Pensemos en el ejemplo del principio: los amigos que compraron el mismo regalo. ¿A cuál de
ellos quisiéramos parecernos?
Imaginemos lo siguiente. Dos casos, para ambos usaremos la palabra: “Tengo”.
“TENGO que preparar la reunión”, y la preparamos. “Es Miércoles, hoy TENGO que estar en la
reunión”, y asistimos. “Cierto que es bueno contribuir para la Obra, eso le gusta a Jehová,
TENGO que contribuir”, y contribuimos. “Hay que hacer arreglos en el Salón del Reino, TENGO
que ir a ayudar”, y ayudamos.
Ahora, usemos la misma palabra TENGO, pero, con una actitud, algo diferente.
“TENGO que preparar la reunión”, y la preparamos. “Es Miércoles, hoy TENGO que estar en la
reunión”, y asistimos. “Cierto que es bueno contribuir para la Obra, eso le gusta a Jehová,
TENGO que contribuir”, y contribuimos. “Hay que hacer arreglos en el Salón del Reino, TENGO
que ir a ayudar”, y ayudamos.

En este ejemplo, los sacrificios, ¿son distintos? No. Técnicamente, son los mismos: Tiempo,
energías, recursos, habilidades. Así como en el caso del amigo y los lapiceros que recibió de
regalo, preguntamos: ¿Cuál amigo sería yo para Jehová? ¿Me estoy limitando a dar por cumplir,
y solo porque debo hacerlo? ¿Tengo la debida actitud cada vez que hago algo para Jehová, a
favor del Reino?
Tenemos que asegurarnos de que nuestros sacrificios voluntarios agraden a Jehová. Debemos
mantener el equilibrio, y una actitud correcta. Si los hacemos por los motivos debidos y con plena
confianza en Él, todo sacrificio que hagamos nos producirá gran alegría y satisfacción, y será
“especialmente acepto” a los ojos de Jehová.

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