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Manual Del Discipulado - Jairo Aguirre

Este documento describe el concepto bíblico de hacer discípulos. Explica que Jesús se enfocó en un pequeño grupo de discípulos para asegurar la continuidad de su misión y para que ellos pudieran multiplicarse y alcanzar a más personas. También cubre cómo Pablo adoptó el mismo enfoque de invertir en individuos para transmitir el evangelio de generación en generación. El objetivo final es ayudar a los creyentes a madurar en su fe a través de relaciones cercanas donde se animan y desafían mutuamente.

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Manual Del Discipulado - Jairo Aguirre

Este documento describe el concepto bíblico de hacer discípulos. Explica que Jesús se enfocó en un pequeño grupo de discípulos para asegurar la continuidad de su misión y para que ellos pudieran multiplicarse y alcanzar a más personas. También cubre cómo Pablo adoptó el mismo enfoque de invertir en individuos para transmitir el evangelio de generación en generación. El objetivo final es ayudar a los creyentes a madurar en su fe a través de relaciones cercanas donde se animan y desafían mutuamente.

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HACER DISCÍPULOS

1/ Hacer discípulos
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Mateo 28:18-20
ESTUDIO BÍBLICO: Lucas 6:12-16; 9:1-6, 10
LECTURA: El llamamiento bíblico a hacer discípulos

Enseñanza principal

¿Qué es el discipulado?

El discipulado es una relación cuya intención es caminar con otros


discípulos para animarnos, equiparnos y retarnos en amor a crecer
hacia la madurez en Cristo. Esto incluye preparar al discípulo a
enseñar a otros.

1. Identifica palabras clave o expresiones clave en la pregunta y la res-


puesta, y explica en tus propias palabras lo que significa.

2. Reescribe esta verdad con tus propias palabras.

3. ¿Qué preguntas o temas te vienen a la mente al pensar en esta verdad?

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MANUAL DEL DISCIPULADO

Estudio del versículo para memorizar

La Declaración de Misión que Jesús dejó para su Iglesia es: “Id y haced
discípulos”. Estos versículos tan importantes son conocidos como la Gran
Comisión.

1. Veamos el contexto: Lee Mateo 28. ¿Qué sucesos tienen lugar antes
de que Jesús pronunciara la Gran Comisión, y cómo debieron de afectar
a los discípulos?

2. Los versículos para memorizar son Mateo 28:18-20. Cópialos en este


espacio.

3. ¿Qué nos enseñan estos versículos sobre Jesús?

4. ¿Por qué Jesús hace tanto énfasis en su autoridad (v. 18) y la presenta
como telón de fondo de la Gran Comisión?

5. ¿Cómo debemos hacer discípulos?

6. ¿Cuándo podemos decir que hemos hecho discípulos?

7. ¿Qué te han enseñando estos versículos esta semana?

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HACER DISCÍPULOS

Estudio bíblico inductivo

Jesús siempre vivió con la mirada puesta en el fin de su ministerio en la


Tierra. Siempre tenía presente la preparación de aquellos hombres que
continuarían su ministerio después de que Él ascendiera al Padre. Este
estudio se centrará en la forma en la que Jesús preparó a los discípulos
que había escogido.

1. Lee Lucas 6:12-16; 9:1-6, 10. ¿Cuál crees que fue el contenido a la
oración de Jesús aquella noche? (Encontrarás algunas ideas en la lectura
de la página 32).

2. ¿Qué puedes aprender del carácter estratégico que hay detrás de la


elección que Jesús hace de los doce en 9:1-6?

3. ¿Qué poder y autoridad les dio a los discípulos? ¿Qué poder y autori-
dad podemos esperar de Jesús hoy día?

4. ¿Cuál fue el rol de Jesús cuando los discípulos volvieron (9:10)?

5. ¿Qué implicaciones tiene para ti la enseñanza de este pasaje?

6. ¿Qué versículo o versículos te han impactado de forma especial? Es-


cribe los versículos clave con tus propias palabras.

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MANUAL DEL DISCIPULADO

Lectura: Un llamamiento bíblico a hacer discípulos

Cuando Jesús ordenó a sus discípulos: “Id y haced discípulos de todas


las naciones” (Mateo 28:19), estaba pronunciando la Declaración de
Misión que su Iglesia debía tener. Jesús les dijo a los discípulos que
hicieran lo que Él había estado haciendo durante sus tres años de minis-
terio. Jesús hizo discípulos seleccionando a un número reducido de per-
sonas para que pasaran tiempo con Él y aprendieran directamente de Él.

El método de discipulado de Jesús


¿Cuál era la ventaja estratégica de rodearse de doce hombres para que
“estuvieran con Él” (Marcos 3:14)? Hay varias razones detrás de dicha
estrategia, pero las dos siguientes son las más importantes:
Interiorización. Al centrarse en unos pocos Jesús pudo asegurar la
continuidad de su misión. Quizá nos preguntemos por qué Jesús eligió
de forma pública a doce de entre todos sus discípulos (Lucas 6:13). ¿No
podía eso haber creado sentimientos de envidia? ¿Por qué no continuó
ampliando su campo de influencia y así crear un movimiento de masas?
El apóstol Juan recoge la advertencia que Jesús hace sobre las masas,
cuando le estaban aclamando por los milagros que había hecho: “Pero
Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía
necesidad de que nadie le diese testimonio del Hombre, pues él sabía lo
que había en el Hombre” (Juan 2:24-25).
Aunque Jesús actuó frente a las necesidades de las multitudes, Él sabía
que éstas eran inconstantes. Aquellas personas que le habían aclamado di-
ciendo: “¡Hosanna” ¡Hosanna!” tardarían menos de cinco días en cambiar
sus vítores por el grito de “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!”. Como conocía los
caprichos de las multitudes, Jesús construyó su ministerio sobre unos pocos
escogidos que formarían la superestructura de su reino futuro. Los discípu-
los no son producto de una producción en masa, sino de una relación estre-
cha que requiere tiempo y dedicación. A. B. Bruce resume esta idea de la
forma siguiente: “Esta cuidadosa formación de los discípulos fue lo que
garantizó que la enseñaza del Maestro fuera duradera; que su reino estuvie-
ra fundado en unos pocos con convicciones profundas e indestructibles, en
lugar de estar fundado en la multitud, cambiante y superficial”.1

1 A.B. Bruce, The Training of the Twelve (Grand Rapids, Mich: Kregel, 1971), p. 13.

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HACER DISCÍPULOS

Multiplicación. Si Jesús se centró en unos pocos, eso no quiere decir que


no quisiera alcanzar a las multitudes. Todo lo contrario. El escritor Eugene
Peterson, con un toque de humor, lo explica de la siguiente forma: “Recor-
demos que Jesús dedicó el 90 por cien de su ministerio a doce judíos porque
era la única manera de redimir a todos los americanos”.2
Jesús tenía una visión suficientemente grande como para empezar
por lo importante, por insignificante que pareciera. Centrarse en unos
pocos no limitó su influencia, sino que sirvió para que ésta se extendie-
ra. Cuando Jesús ascendió al Padre, sabía que había al menos once per-
sonas que podían seguir ministrando con su autoridad, y que esos once
habían vivido el modelo de cómo invertir en las personas. Robert Cole-
man describe muy bien la idea del método de Jesús cuando escribe: “El
plan de Jesús no fue elaborar un programa para alcanzar a las multitu-
des, sino formar a un grupo de hombres que lideraría a las multitudes”.3

El acercamiento de Pablo al discipulado


Vemos que el apóstol Pablo adoptó el mismo objetivo y la misma meto-
dología en su ministerio que el de Jesús. La versión de Pablo de la Gran
Comisión es su Declaración de Misión personal. “Anunciamos a Jesús,
amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabi-
duría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo
cual también trabajo, luchando según la potencia de Él, la cual actúa
poderosamente en mí” (Colosenses 1:28-29). Pablo tiene tanto deseo de
hacer discípulos que compara su agonía por la madurez de su rebaño
con los dolores de una mujer que está de parto: “Hijitos míos, por quie-
nes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en
vosotros” (Gálatas 4:19).
Siguiendo el método de Jesús, Pablo invertía en personas. Él también
tenía la mirada puesta en las multitudes. Pero sabía que la transmisión sóli-
da de la fe no tendría lugar si se limitaba a predicar delante de grandes
auditorios. Pablo animó a Timoteo a usar un estilo personal para transmitir
el Evangelio a generaciones futuras cuando le exhorta diciendo: “Lo que tú
has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean
idóneos para enseñar también a otros” (2ª Timoteo 2:2; la cursiva es mía).
Pablo podía ver que si hacían un buen trabajo, transmitiendo el Evangelio a

2 Eugene Peterson, Traveling Light (Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press,


1982), p. 182.
3 Coleman, Plan supremo de evangelización (El Paso, Tx.: Casa Bautista de
Publicaciones, 1983).

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MANUAL DEL DISCIPULADO

través de las relaciones personales, obtendrían una cadena de discípulos


que iría de generación en generación. En este mismo versículo podemos
ver varias generaciones: Pablo " Timoteo " hombres fieles " enseñar
también a otros.
Sabemos que Pablo vivía lo que él enseñaba, pues sus cartas es-
tán llenas de nombres de personas por las que dio la vida. Pablo
aseguró la continuidad de su ministerio formando a siervos como
Timoteo, Tito, Silas (Silvano), Evodia, Síntique, Epafrodito, Prisci-
la y Aquila. Éstos acompañaron a Pablo en sus viajes misioneros,
recibieron diferentes responsabilidades en el ministerio y se convir-
tieron en sus colaboradores en el Evangelio. Según Pablo, ver lo que
Dios había hecho en la vida de aquel cruel perseguidor de la Iglesia
les impactó grandemente, y les cambió.
La Biblia nos enseña no solo el mensaje de nuestra fe, sino también
el método por el cual debemos transmitir nuestra fe a las generaciones
futuras. Estamos llamados a hacer la obra de Dios a su manera. El Señor
obró encarnándose, viniendo a vivir al lado de aquellos a los que quería
formar. Nosotros debemos seguir su ejemplo, estableciendo relaciones
cercanas con aquellas personas a las que pretendemos formar. Pablo dijo:
“Os ruego que me imitéis” (1ª Corintios 4:16) y “Y vosotros vinisteis a
ser imitadores de nosotros y del Señor” (1ª Tesalonicenses 1:6).

El discipulado hoy
A través del discipulado, el Evangelio penetra de forma profunda en las
vidas de aquellos que deciden seguir a Cristo, llevándoles a ser creyen-
tes maduros que dan continuidad al Evangelio. El discipulado es, pues,
una relación donde de forma intencional caminamos junto a otros discí-
pulos y nos animamos, corregimos y retamos mutuamente en amor para
crecer hacia la madurez en Cristo.
Este libro intenta potenciar tres ingredientes necesarios para que se
produzca la madurez en Cristo. La vulnerabilidad relacional, que hace
referencia a relaciones abiertas, sinceras, en las que las personas esta-
mos dispuestas a compartir sus luchas para que el Espíritu Santo pueda
obrar en nosotros. En segundo lugar, la centralidad de la verdad, que
puede actuar cuando los discípulos abren sus vidas los unos a los otros
en torno a la Palabra de Dios, y así el Señor empieza a transformar sus
vidas de pies a cabeza. Y en tercer lugar, la supervisión mutua, que con-
siste en dar autoridad a los demás miembros del grupo para que nos
puedan pedir cuentas.

34
HACER DISCÍPULOS

No lograremos hacer discípulos si confiamos en que los métodos de


producción masiva son un atajo para llegar a la madurez. Robert Cole-
man clarifica cuál es el reto que tenemos por delante: “Debemos decidir
para qué queremos que sirva nuestro ministerio. ¿Para recibir el aplauso
y el reconocimiento momentáneo o para transmitir un modelo a los po-
cos que continuarán nuestra labor una vez ya no estemos?”.4 Lo idóneo
es que cuando nos centremos en unos pocos llegaremos a influir a mu-
cha gente, se multiplicará el número de discípulos y crecerá el liderazgo
de la Iglesia. Aunque los programas de enseñanza para adultos y los
ministerios de grupos pequeños son buenas herramientas para acompa-
ñarnos a la madurez, si no creamos grupos de discipulado reducidos
donde se haga un seguimiento serio será muy difícil lograr una base
sólida. Keith Phillips ha elaborado una tabla en la que compara la dife-
rencia numérica que hay entre la estrategia de ganar a una persona para
Cristo al día y la de discipular a una persona al año.5

AÑO EVANGELISTA PERSONA QUE DISCIPULA


1 365 2
2 730 4
3 1.095 8
4 1.460 16
5 1.825 32
6 2.190 64
7 2.555 128
8 2.920 256
9 3.285 512
10 3.650 1.024
11 4.015 2.048
12 4.380 4.096
13 4.745 8.192
14 5.110 16.384
15 5.475 32.768
16 5.840 65.536

¡Capta la visión y dedícale el tiempo y el esfuerzo necesario a este disci-


pulado! ¡Realmente vale la pena!
4 Ibíd.
5 Keith Phillips, The Making of a Disciple (Old Tappan, N.J.: Revell, 1981), p. 23.
Traducido al español como Id y Haced Discípulos, Editorial Vida, 1982.

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MANUAL DEL DISCIPULADO

Estudio de la Lectura

1. ¿Cuáles fueron las razones por las que Jesús eligió a doce hombres
para que estuviesen con Él?

¿Qué podemos aprender en cuanto a forma en la que ayudamos a los


demás a caminar hacia la madurez?

2. ¿Cómo imitó Pablo la metodología de Jesús?

3. Pablo escribió en 1ª Corintios “Os ruego que me imitéis” (4:16). ¿Tú


podrías decir eso? ¿Por qué sí o por qué no?

4. ¿Cuáles son los ingredientes necesarios para una relación de discipu-


lado eficaz?

5. ¿Qué preguntas tienes sobre la lectura?

6. ¿La lectura te ha mostrado algún pecado? ¿Te reta? ¿Te consuela?


Explica por qué.

Lectura recomendada
Coleman, Plan supremo de evangelización (El Paso, Tx.: Casa Bautista
de Publicaciones, 1983). Resume el proceso de ocho pasos que apa-
rece en este clásico.

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SER UN DISCÍPULO

2/ Ser un discípulo
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Lucas 9:23-24
ESTUDIO BÍBLICO: Lucas 5:1-11
LECTURA: Demanda toda mi persona

Enseñanza principal

¿Qué es un discípulo?

Un discípulo es alguien que responde con fe y obediencia al llamamien-


to misericordioso de Jesucristo. Ser un discípulo es un proceso de por
vida de negarse a sí mismo y de dejar que Jesucristo viva en nosotros.

1. Identifica palabras clave o expresiones clave en la pregunta y la res-


puesta, y explica en tus propias palabras lo que significan.

2. Reescribe esta verdad con tus propias palabras.

3. ¿Qué preguntas o temas te vienen a la mente al pensar en esta verdad?

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