LOS DOCE PASOS AL REVÉS
12. Habiéndonos dormido espiritualmente como resultado de haber
ignorado estos Pasos, dejamos que nuestros hermanos alcohólicos se
defendieran por sí mismos y practicamos estos principios sólo cuando nos
convenía.
11. Dejamos que se extinguiera nuestro contacto consciente con Dios,
como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que se cumpliera
nuestra voluntad y nos diese la fuerza necesaria para hacer lo que
quisiéramos.
10. Descuidamos nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos,
lo negábamos o lo ocultábamos.
9. Llegamos a la conclusión de que no le habíamos causado daño a nadie
más de lo que ellos nos habían perjudicado a nosotros y decidimos que
estábamos en paz con todo el mundo.
8. Nos volvimos expertos en justificarnos a nosotros mismos el daño que
les habíamos causado a otras personas.
7. Declaramos ante el mundo: “Tengo que ser yo mismo y no voy a
cambiar ni por nada ni por nadie”.
6. Decidimos que nuestros defectos de carácter eran demasiado divertidos
para abandonarlos.
5. Juramos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano que
jamás habíamos cometido daño alguno.
4. Con mucho miedo y rápidamente hicimos un superficial inventario moral
de nosotros mismos y otro muy exhaustivo y profundo de los demás.
3. Decidimos mantener nuestras voluntades y nuestras vidas bajo nuestro
propio control absoluto.
2. Llegamos a creer que como nuestros problemas habían sido causados
por nosotros mismos, tendríamos que resolverlos sin la ayuda de nadie.
1. Decidimos que podíamos controlar el alcohol, que nuestras vidas eran
gobernables.