Qué es Propiedad:
Se conoce como propiedad al derecho de usar, gozar y disponer de una cosa
siempre que no se haga de ella un uso prohibido por las leyes.
En el derecho, la propiedad es un poder genérico que permite al propietario
hacer con la cosa todo cuanto sea lícito. Además de ser un derecho real que
implica el poder jurídico que una persona tiene sobre una cosa, es la relación
jurídica en virtud de la cual el titular tiene la facultad de obtener de un objeto todo
o parte de la utilidad que produce el mismo.
De conformidad con lo anterior, se sugiere el Registro de la Propiedad para
conceder protección jurídica al titular, ya que la inscripción en el Registro tiene
efecto de prueba que admite que el bien inmueble y sus derechos reales existen y
pertenecen al individuo. Lo mismo se recomienda hacer con la propiedad
intelectual.
Por extensión, propiedad es la cualidad propia de una persona o cosa. “El jugo
de naranja tiene propiedades antioxidantes”.
En la gramática, propiedad es el adecuado uso de una palabra o frase con
respecto a su significado. “Se debe de hablar con propiedad”.
En España, propiedad también significa a la persona que consiguió un cargo o
empleo durante su vida laboral. Por ejemplo: “mi prima consiguió un cargo en
propiedad en la Administración Pública”.
El propietario es el titular del derecho de propiedad, lo que se traduce como el
dueño del bien inmueble.
Tipos de bienes inmuebles
Los bienes inmuebles son sinónimos de los bienes raíces, cuya característica
es que están ligados al suelo y que no se pueden separar de éste sin ocasionar
desperfectos. Estos bienes inmuebles pueden ser leyes o resoluciones judiciales
relativas a ese terreno.
Los bienes inmuebles tienen algunas diferencias respecto de los bienes
muebles, como que pueden registrarse en el Registro de la Propiedad, que son la
principal garantía de las hipotecas y que sus plazos de adquisición son mayores.
Se diferencian distintos tipos de bienes inmuebles:
Bienes inmuebles por naturaleza: suelos y terrenos.
Bienes inmuebles por incorporación: construcciones.
Bienes inmuebles por destino: artículos de construcción o labranza, ya que se
entiende que, aunque individualmente sean bienes muebles, benefician al bien
inmueble al que sirven.
Bienes inmuebles por analogía: hipotecas.
Bienes inmuebles por accesión: puertas, ventanas, etc. Individualmente son
bienes muebles, pero una vez instalados en un inmueble se convierten también en
bienes inmuebles.
Bienes inmuebles por representación: escrituras, registros, etc.
DERECHO DE PROPIEDAD
Es el Derecho humano que tiene toda persona para gozar, disponer y usar un
bien que forme parte de su patrimonio. Se traduce, entonces, en el poder directo
sobre una cosa o bien, por la que se atribuye a su titular la capacidad de disponer
del mismo y que no puede ser afectada por un acto del Estado sino mediante un
procedimiento previo, debidamente justificado y mediante oportuna y justa
indemnización. Aunque está sujeto a los límites que establezca la ley, los mismos
no pueden vaciar de contenido este derecho o hacer imposible su ejercicio.
Los bienes, por su parte, pueden ser definidos como todas aquellas cosas
materiales o inmateriales apropiables, así como todo derecho que pueda formar
parte del patrimonio de una persona; esto comprende todos los muebles e
inmuebles, los elementos corporales e incorporales y cualquier otro objeto
inmaterial susceptible de valor.
Ejemplo de uso: “Cualquier impuesto que haga imposible el mantenimiento de
un bien inmueble es confiscatorio, y por tanto violatorio del derecho de propiedad”
Artículo 17 de la Declaración Universal de Derechos Humanos:
“1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.”
Artículo 21 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos:
Toda persona tiene derecho al uso y goce de sus bienes. La ley puede
subordinar tal uso y goce al interés social.
Ninguna persona puede ser privada de sus bienes, excepto mediante el pago
de indemnización justa, por razones de utilidad pública o de interés social y en los
casos y según las formas establecidas por la ley.
Tanto la usura como cualquier otra forma de explotación del hombre por el
hombre, deben ser prohibidas por la ley.
Artículo 115 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:
“Se garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso,
goce, disfrute y disposición de sus bienes. La propiedad estará sometida a las
contribuciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con fines de
utilidad pública o de interés general. Sólo por causa de utilidad pública o interés
social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización, podrá
ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes.” G.O.E N° 5.453 del
24-03-2000.
Artículo 545 del Código Civil: “La propiedad es el derecho de usar, gozar y
disponer de una cosa de manera exclusiva, con las restricciones y obligaciones
establecidas por la Ley.” G.O.E Nº 2.990 del 26-07-1982.
Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el
Derecho de Propiedad
FUNDAMENTO DEL DERECHO DE PROPIEDAD
El fundamento del derecho de propiedad, como el de cualquier derecho
subjetivo, es un tema cuyo estudio corresponde más al campo de la Filosofía del
Derecho que al Derecho Civil, de ahí que la doctrina civilista no se haya detenido
en su examen. Sin embargo, ello no quiere decir que se haya desentendido de
indagar sobre el mismo, así Albaladejo destaca que al ser la propiedad el poder
pleno sobre las cosas, se justifica porque siendo las cosas medios aptos para
conseguir los fines del ser humano, ello conlleva que el propio derecho reconozca
y proteja este poder pleno, por lo tanto, en el plano jurídico ha de aceptarse que se
reconozca la propiedad como un derecho. El derecho a la propiedad y el principio
de autonomía de la voluntad se constituyen como los pilares básicos del Derecho
privado.
Los autores clásicos, así Sánchez Román y Castán Tobeñas, estudian el
fundamento del derecho de propiedad alejándose del Derecho Civil, y podemos
sintetizar las teorías sobre el fundamento de la propiedad de acuerdo con la
siguiente distinción:
1. Teorías clásicas
a) El derecho de propiedad se fundamenta en un acto individual:
- Teoría de la ocupación (Grocio, Puffendorf). Parten del estado primitivo de las
cosas sin titular (nullius) por lo que la ocupación de las mismas fundamenta la
propiedad, ocupación que si bien en un principio fue pasajera, luego se convertirá
en definitiva.
- Teoría del trabajo (Adam Smith, Stuart Mill). La propiedad se justifica por el
trabajo del hombre, en virtud del cual el hombre transforma la naturaleza.
b) El derecho de propiedad se fundamenta en un acto colectivo:
- Teoría de la convención (Rouseau, Kant, Fichte). La propiedad se fundamenta
en el contrato social, es decir, la convención de todos los hombres que se
imponen el respeto a la relación hombre-cosa.
- Teoría de la ley (Montesquieu, Mirabeau, Bentham). La propiedad tiene su
fundamento en la Ley, es decir, sólo la garantía del poder público puede justificar
el derecho de una sola persona sobre una cosa.
2. Teorías modernas
- Las que fundamentan la propiedad en un principio de orden racional, como
pueden ser la personalidad humana, o la libertad individual, o el derecho a la vida
y la perfectibilidad; es decir, lo fundamental son las necesidades humanas, y al
tener éstas un carácter de permanencia requerirán, a su vez, recursos estables.
- Las que fundamentan la propiedad en un principio de orden sociológico, es
decir, en función de la utilidad o servicio que reporta a la sociedad.
Facultades de la propiedad
Las palabras “usar”, “gozar” y “disponer” se corresponden con las tres
facultades relativas a la propiedad en el Derecho Romano usus, fructus, abusus.
Estos elementos configuran la exclusividad de la propiedad, pues únicamente el
propietario tiene la facultad de usar, gozar y disponer de un bien con exclusión de
los demas.
El derecho de uso, consagrado en el Código Civil, faculta al propietario para
emplear directamente la cosa con el propósito de satisfacer sus necesidades
personales. Mientras, el derecho al goce es la facultad de percibir los frutos y
productos generados por esa cosa y el disponer no es otra cosa que el derecho
del propietario a decidir el destino de su cosa.
Clasificación de la Summa Divissio Rerum en el derecho venezolano
Tal y como se mencionó al principio de este tema, la legislación civil venezolana
está influenciada por el Código Napoleónico, es decir, el derecho civil francés, el
cual plantea la división de las cosas en muebles e inmuebles; se deja ver este
planteamiento en el artículo 525 del Código Civil Venezolano, dispositivo técnico
legal que forma parte del Título I del Libro Segundo, De los Bienes.
El referido artículo señala que “Las cosas que pueden ser objeto de propiedad
pública o privada son bienes muebles e inmuebles.”
Ahora bien, tal clasificación no puede quedar satisfecha con la mencionada
disposición. Cada categoría debe ser analizada por separado para lograr
comprender la extensión de la misma y el avance jurídico que se verifica en la
consagración de los derechos y las acciones junto a los bienes corporales, que va
mucho más allá del otrora y simple fundamento en lo material y movilidad.
Bienes Inmuebles
Definir el concepto de los bienes inmuebles llevaría a considerar que son
aquéllas entidades que no pueden moverse ni por sí solas, ni por una fuerza
externa, sin embargo, esta definición no satisface al amplio desarrollo que la
legislación venezolana ha dado al respecto.
En ese sentido, y tal como lo plantea Eloísa Sánchez Brito[4], resultaría más
puntual considerar como bienes inmuebles a aquéllas entidades que, por su
naturaleza, prestan su utilidad permaneciendo fijas y, también, las cosas que
brindan un servicio a su titular, sin que sea necesario que permanezcan fijas.
Con lo ya señalado, el artículo 526 del sustantivo civil indica que “Los bienes
son inmuebles por su naturaleza, por su destinación o por el objeto a que se
refieren.”, razón por la cual se hace necesario el estudio de cada una de las
categorías que indica la ley.
a) Inmuebles por su Naturaleza: De acuerdo a la tesis de Kummerov[5],
los inmuebles por su naturaleza son todas aquéllas entidades corporales cuya
movilización inmediata no puede realizarse, ni por sí solas, ni por una fuerza
externa.
Tiene su consagración legal en el artículo 527 del Código Civil Venezolano, el
cual se transcribe a continuación:
Artículo 527.- Son inmuebles por su naturaleza:
Los terrenos, las minas, los edificios y, en general, toda construcción adherida
de modo permanente a la tierra que sea parte de un edificio.
Se consideran también inmuebles:
Los árboles mientras no hayan sido derribados;
Los frutos de la tierra y de los árboles, mientras no hayan sido cosechados o
separados del suelo;
Los hatos, rebaños, piaras y, cualquier otro conjunto de animales de cría,
mansos o bravíos, mientras no sean separados de sus pastos o criaderos;
Las lagunas, estanques, manantiales, aljibes y toda agua corriente;
Los acueductos, canales o acequias que conducen el agua a un edificio o
terreno y forman parte del edificio o terreno a que las aguas se destinan.
Como se puede apreciar, destaca, en primera instancia, el suelo y todo aquello
que está adherido o sujeto a él, cuestión que es lógica, en virtud de que los
mismos no pueden desplazarse ni ser desplazados. Sin embargo, merece especial
atención el párrafo que hace mención a los conjuntos de animales.
En este aspecto, si bien es cierto que los animales, por su naturaleza, son
cosas muebles por poderse desplazar por sus propios medios, el legislador aplica
la regla de “lo accesorio sigue la suerte de lo principal”. Es por tal motivo que se
consagra como inmueble a los animales que cumplen su función principal de
producir, siempre y cuando no estén separados de “sus pastos o criaderos”.
b) Inmuebles por su Destinación: Son entidades que, aún siendo
muebles por su naturaleza, su titular “destina” a favor de un fundo, es decir, un
inmueble por su naturaleza.
Es, como lo expresa Ovelio Piña[6], “una ficción legal”, puesto que, nuevamente
se aplica el principio que reza que lo accesorio sigue la suerte de lo principal. En
ese orden de ideas, todos aquellos muebles que son destinados al suelo, es decir,
para beneficio del suelo, serán reputados también como inmuebles, porque el
titular así los ha destinado.
Esta categoría tiene su consagración legal en los artículos 528 y 529 del Código
Civil Venezolano, los cuales se transcriben para su conocimiento:
Artículo 528.- Son inmuebles por su destinación: las cosas que el propietario del
suelo ha puesto en él para su uso, cultivo y beneficio, tales como:
Los animales destinados a su labranza;
Los instrumentos rurales;
Las simientes;
Los forrajes y abonos;
Las prensas, calderas, alambiques, cubas y toneles;
Los viveros de animales.
Artículo 529.- Son también bienes inmuebles por su destinación, todos los
objetos muebles que el propietario ha destinado a un terreno o edificio para que
permanezcan en él constantemente, o que no se puedan separar sin romperse o
deteriorarse o sin romper o deteriorar la parte del terreno o edificio a que estén
sujetos.
Como se puede observar, concluyendo la información suministrada, los
inmuebles por su destinación son todos aquellos muebles por su naturaleza que el
propietario destina a un inmueble que también le pertenece.
Para ser considerados como tal se requiere:
· Que exista un bien mueble y un bien inmueble por su naturaleza.
· Que pertenezca a la misma persona, natural o colectiva.
· Que el bien mueble esté destinado al servicio del inmueble, de
acuerdo al uso normal de las cosas.
· Que la destinación tenga carácter permanente, aunque no quiere
decir que sea perpetuo.
Los bienes inmuebles por su destinación empiezan a ser reputados como tal
desde el momento en que, real y efectivamente, el propietario destina el bien
mueble al servicio del inmueble y dejará de serlo por tres causas, 1º) que el
propietario voluntariamente lo retire, 2º) que perezca el bien mueble y, 3º) cuando
cambie el destino de la cosa principal.
Esta modalidad de inmuebles tiene interés práctico en los siguientes aspectos:
· En relación con la los contratos de compra – venta, el artículo
1.495 del Código Civil Venezolano compila al vendedor a hacer entrega de la cosa
objeto del negocio jurídico con todos aquellos accesorios y bienes destinados para
su uso.
· Con relación al contrato de permuta, por ser un medio de
transmisión de la propiedad, el artículo 1.563, ejusdem, señala que la misma regla
aplicada a los contratos de compra – venta en el dispositivo técnico legal 1.495,
señalado ut supra, tendrá validez para la permuta.
· En materia de legados, el artículo 393 del sustantivo civil dispone
que si se lega una cosa, se deberá entregar con todos los inmuebles por su
destinación que formen parte de ella, en caso de haberlos.
· En materia de Hipoteca, dispone el artículo 1.880 que la hipoteca
se extiende también a todos los accesorios del inmueble hipotecado.
c) Inmuebles por el Objeto a que se refieren: He aquí la extensión de la
distinción a los derechos y acciones. Esta modalidad es precisamente la que
consagra a las cosas incorporales también como bienes inmuebles, siempre que
tengan por objeto cosas inmuebles.
Tiene su consagración positiva en el artículo 530, el cual reza lo siguiente:
Son inmuebles por el objeto a que se refieren:
Los derechos del propietario y los del enfiteuta sobre los predios sujetos a
enfiteusis;
Los derechos de usufructo y de uso sobre las cosas inmuebles y también el de
habitación;
Las servidumbres prediales y la hipoteca;
Las acciones que tiendan a reivindicar inmuebles o a reclamar derechos que se
refieran a los mismos.
Se entiende entonces que, si bien es cierto que es imposible catalogar a los
derechos y acciones como bienes muebles o inmuebles, el legislador ha querido
plasmarlos en esta categoría, atendiendo, como lo señala Aguilar[7], a la
naturaleza del objeto sobre el cual surte sus efectos.
2. Bienes Muebles: Una definición común tradicional o sencilla de los
bienes muebles pudiera tomarse del trabajo de Ovelio Piña[8], a saber, “Que se
puede mover”, “Susceptible de ser trasladado de un sitio a otro” o “Que puede
cambiar de lugar”. Sin embargo, suelen aplicarse las mismas reglas de los bienes
inmuebles, pues no solo debe atenderse al aspecto físico o a la posibilidad de
movilización, sino que también se consagran los derechos y acciones dentro de
esta categoría, como se verá oportunamente.
El legislador venezolano presenta dos clases de bienes muebles en el artículo
531 del Código Civil, al estatuir que “Los bienes son muebles por su naturaleza,
por el objeto a que se refieren o por determinarlo así la Ley.”
a) Muebles por su Naturaleza: Le ley define claramente esta categoría,
de manera que el artículo 532 señala que “Son muebles por su naturaleza los
bienes que pueden cambiar de lugar, bien por sí mismos o movidos por una fuerza
exterior.”
b) Muebles por el Objeto a que se refieren o por Determinarlo así la
Ley: El razonamiento al respecto es idéntico al señalado en el artículo 530, el cual
estatuye los inmuebles por el objeto a que se refieren. Ciertamente, los derechos y
acciones que tienen por objeto bienes muebles con reputados también como
bienes muebles.
En ese sentido, el artículo 533 del Código Civil es el que brinda la consagración
legal de esta categoría en los siguientes términos.
Artículo 533.- Son muebles por el objeto a que se refieren o por determinarlo así
la Ley, los derechos, las obligaciones y las acciones que tienen por objeto cosas
muebles; y las acciones o cuotas de participación en las sociedades civiles y de
comercio, aunque estas sociedades sean propietarias de bienes inmuebles. En
este último caso, dichas acciones o cuotas de participación se reputarán muebles
hasta que termine la liquidación de la sociedad.
Se reputan igualmente muebles las rentas vitalicias o perpetuas a cargo del
Estado o de los particulares, salvo, en cuanto a las rentas del Estado, las
disposiciones legales sobre Deuda Pública.
En el artículo siguiente se deja una disposición que para algunos doctrinarios,
como es el caso de Florencia Márquez de Krupij[9], no es necesaria. La misma
señala que “Los materiales provenientes de la demolición de un edificio y los
reunidos para construir uno nuevo, son muebles mientras no se hubieren
empleado en la construcción.” Ciertamente es innecesaria, porque se deduce que
al construir un edificio, éste se adhiere a la tierra y pasa a ser un inmueble por su
naturaleza
El mismo legislador ha consagrado también algunas normas interpretativas, de
manera que en el ejercicio práctico no se presenten confusiones sobre la materia
mobiliaria. Dichas normas se encuentran contenidas en los artículos 535 y 536,
teniendo como colofón el artículo 537.
Estos artículos rezan lo siguiente:
Artículo 535.- La palabra mueblaje, comprende los muebles destinados al uso y
adorno de las habitaciones, como tapices, camas, sillas, espejos, relojes, mesas,
porcelanas y demás objetos semejantes.
Comprende también los cuadros y las estatuas que forman parte de los
muebles de una habitación, pero no las colecciones de cuadros, estatuas,
porcelanas, ni las que ocupan galerías o cuartos particulares.
Artículo 536.- La expresión casa amueblada, comprende sólo el mueblaje; la
expresión casa con todo lo que en ella se encuentra, comprende todos los objetos
muebles, exceptuándose el dinero o los valores que lo representen, los créditos u
otros derechos, cuyos documentos se encuentren en la misma.
Artículo 537.- Las disposiciones contenidas en los dos artículos anteriores no
tendrán aplicación cuando las expresiones a que se refieren resulten con un
sentido diferente en la intención de quien las empleare.
Estas normas se consagran con el fin de interpretar la intención de quienes
hacen uso de ellas en instrumentos jurídicos y evitar los inconvenientes que se
presentaban comúnmente en la práctica al confundir las expresiones, quedando
inaplicables cuando tengan una sentido diferente, según lo dispone el citado
artículo 537.