CONCEPTO DE PINTURA
La pintura es una manifestación artística de carácter visual que se sirve de un
conjunto de técnicas y materiales para plasmar, sobre una superficie determinada, una
composición gráfica según ciertos valores estéticos.
La pintura conjuga elementos de la representación plástica como las formas, los
colores, las texturas, la armonía, el equilibrio, la perspectiva, la luz y el movimiento. De
esta manera, busca transmitir al espectador una experiencia estética.
En este sentido, la estética se refiere a la percepción del arte por los sentidos y cada
pintura manifiesta los valores estéticos del artista pintor, evocando emociones,
conceptos, ideas, e innumerables interpretaciones en un sentido social, psicológico,
cultural, político o religioso.
Como técnica o disciplina, la pintura consiste en aplicar sobre una superficie
determinada (tela, papel, madera, cerámica, metal) una serie de pigmentos para
componer con formas, colores y texturas el sentir del artista.
Por otro lado, como pintura también puede denominarse el color preparado para pintar
cualquier tipo de superficies como, por ejemplo, la pintura para interiores, para carros,
para piscinas o para madera.
La palabra pintura puede ser usada para referirse a una descripción o representación
viva y detallada de personas o cosas valiéndonos de la palabra como, por ejemplo:
“Me hizo una pintura de la mujer que vino y, según su descripción, no puede ser otra
que Leticia”.
¿QUE ES DACTILOGRAFIA?
El concepto alude a la técnica consistente en pintar con los dedos: es decir, sin
utilizar un pincel ni ningún otro utensilio. La dactilopintura supone la manipulación
directa de la sustancia que se empleará para crear la obra. Más allá de la definición
que refiere al uso de los dedos, esta práctica también puede desarrollarse con la
palma o el canto de la mano, con los antebrazos y hasta con los codos. En algunos
casos el concepto incluye además la utilización de los pies.
Muchos pedagogos impulsan la dactilopintura entre los niños. La técnica suele ayudar
a derribar las inhibiciones y a favorecer la expresión, además de contribuir a mejorar el
control de la mano y la motricidad fina.
A partir de los seis meses de vida, un niño puede comenzar a incursionar en la
dactilopintura. En una primera etapa lo mejor es que use toda su mano, manchando la
hoja con libertad. Con el tiempo se le pueden dar instrucciones al pequeño a modo de
ejercicio.
Una vez terminada la obra, es probable que el niño desee exhibirla. El trabajo de
dactilopintura ya finalizado puede fortalecer su autoestima ya que le demuestra que
resultó capaz de realizar la creación en cuestión.
Más allá del fin didáctico, la dactilopintura es un entretenimiento infantil. Es
conveniente que un mayor supervise la actividad y que prevea en qué lugar y de qué
manera el niño se va a higienizar cuando ya haya terminado