TEMA: CONDUCTA CRISTIANA EN EL TRABAJO
TEXTO BIBLICO: Col. 3:23 – 24
OBJETIVO: Hacer entender a los hermanos acerca de cómo debe de ser nuestra
conducta cristiana en nuestro centro de labores.
PROPOSICIÓN
“Haces un buen trabajo como para Dios”
INTRODUCCIÓN
Queridos hermanos en esta noche vamos a ver de cómo debe de ser nuestra
conducta en nuestro centro de labores, ya que es de allí que vamos a llevar
alimento para nuestras casas.
La Palabra de Dios nos enseña que debemos de trabajar con mucha disposición,
con alegría, aun si tenemos que convivir con un jefe o compañeros muy difíciles
de tratar.
La pregunta que debemos de respondernos en esta noche ES:
O.I. ¿cómo debe de ser nuestra conducta cristiana en el trabajo?
O.D. Vamos a responder a esta interrogante a la Luz de la Palabra de Dios
I. TODO TRABAJO SEA HECHA CON AMOR
En este primer punto podemos ver que cada trabaja que tengamos siempre
debemos de hacerlo con amor, es decir, que cada actividad que
desarrollemos lo hagamos como para Dios, queridos hermanos no nos
sintamos con vergüenza de trabajar, sino más sintamos alegría y gozo de
saber que Dios bendecirá todo obra de nuestras manos.
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II. NO TEMAS AL HOMBRE
Cuando regreso en mi mente a aquella oficina en la que trabajaba, me doy
cuenta de esto: lo que traía más ansiedad a mi vida era el temor a mi jefe.
El temor al que me refiero no era a lo que ella pudiera hacer o decir. En
cambio, me refiero al temor interno de querer ser aceptado o aprobado por
mi jefe. Es el temor profundo que busca el aplauso de las otras personas; el
que controla lo que haces y cómo dices las cosas para que otros te vean.
Mi mente estaba siendo controlada por la opinión de mi jefe, sus caras, y
sus actitudes.
Como enseña Edward Welch en su libro Cuando la gente es grande y Dios
es pequeño, todo ser humano lucha con el temor al hombre. Todos
queremos ser aprobados y aplaudidos por otros seres humanos. Allí está el
problema mayor en esta conversación. Tu problema principal no es tu jefe,
sino tu temor a otras personas. “El temor al hombre es un lazo” (Pr.
29:25a).1
Queridos hermanos no temamos a lo que nuestro jefe nos pueda decir, sino
más pensemos si Dios aprueba el trabajo que estamos haciendo.
III. QUE NUESTRO TRABAJO SEA COMO PARA DIOS Y NO PARA LOS
HOMBRES
En este último punto podemos ver que cada obra de nuestras manos, que
cada actividad que realicemos, hagámoslo como para el Señor y no para
los hombres, esto no quiere decir, que vamos en tener en poco lo que
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nuestro jefe nos diga, sino que cada vez que entreguemos nuestro trabajo
pensemos siempre que lo estamos entregando a Dios.
Queridos hermanos dice la Palabra de Dios en Colosenses 3:23 – 24
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el
Señor y no para los hombres;
sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la
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herencia, porque a Cristo el Señor servís.”
Colosenses 3:23 – 24
IV. CONCLUSIONES
Que toda de nuestras manos sea con amor.
Que cada obra de nuestras manos, lo hagamos para Dios y no para
los hombres.
Respetemos a nuestros jefes, porque a Dios daremos cuenta de ello.
Dios los bendiga estimados y queridos hermanos.