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Akenatón: Revolución Religiosa en Egipto

Akenatón fue el décimo faraón de la dinastía XVIII de Egipto que reinó entre 1352-1335 a.C. Introdujo cambios radicales en la religión egipcia al convertir a Atón en la única deidad adorada y fundar la nueva capital de Amarna. Tuvo varias esposas, incluyendo a Nefertiti y Kiya, y numerosas hijas que se casaron con sucesores para legitimar su ascenso al trono.

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Akenatón: Revolución Religiosa en Egipto

Akenatón fue el décimo faraón de la dinastía XVIII de Egipto que reinó entre 1352-1335 a.C. Introdujo cambios radicales en la religión egipcia al convertir a Atón en la única deidad adorada y fundar la nueva capital de Amarna. Tuvo varias esposas, incluyendo a Nefertiti y Kiya, y numerosas hijas que se casaron con sucesores para legitimar su ascenso al trono.

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Artículo destacado

Akenatón
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«Akhenaton» redirige aquí. Para el rapero francés, véase Akhenaton (músico).
Ajenatón
Faraón de la Dinastía XVIII de Egipto
GD-EG-Caire-Musée061.JPG
Escultura de Ajenatón en el conocido como estilo de Amarna. Museo Egipcio de El
Cairo.
Reinado
c. 1352 a. C. a 1335 a. C.
Predecesor Amenhotep III
Sucesor Semenejkara
Información personal
Nombre secular
Nefer Jeperu Uaen Ra (de Trono) Amenhotep Necher heka Uaset (de Nacimiento antes
del 5° año de reinado)

Ajenatón (posterior al 5° año de reinado)


Nacimiento c. 1372 a. C.
Fallecimiento c. 1336 a. C.
Ajetatón
Entierro Tumbas Reales en Ajetatón, Egipto, probablemente trasladado a la tumba
KV55 en el Valle de los Reyes
Familia
Dinastía Dinastía XVIII
Padre Nebmaatra Amenhotep (Amenhotep III)
Madre Tiy
Consorte Nefertiti como Gran Esposa Real, Kiya
Descendencia Tutankamón, Anjesepaatón, Neferneferuatón, Setepenra,
Neferneferura, Meritatón, Meketatón, Anjesenpaatón-Tasherit, Meritatón-Tasherit
[editar datos en Wikidata]
Neferjeperura Amenhotep,1 también conocido como Ajenatón,2Akhenatón o Akenatón,3
Amenhotep IV o Amenofis IV, fue el décimo faraón de la dinastía XVIII de Egipto. Su
reinado está datado en torno al 1353-1336 a. C.4 y pertenece al periodo denominado
Imperio Nuevo. En el cuarto año de su reinado, cambió su nombre a Neferjeperura
Ajenatón.5

Dentro de la historia del Antiguo Egipto, su reinado inicia el denominado Período


de Amarna,6 debido al nombre árabe actual del lugar elegido para fundar la nueva
capital: la ciudad de Ajetatón, esto es, «Horizonte de Atón». Es célebre por haber
impulsado transformaciones radicales en la sociedad egipcia, al convertir al dios
Atón en la única deidad del culto oficial del Estado, en perjuicio del, hasta el
momento, predominante culto a Amón. El nuevo culto se centraba en la superioridad
del dios Atón por encima de los demás dioses egipcios, es decir, una religión con
una base monoteísta, dejando al resto del panteón egipcio fuera de todo culto. El
propio faraón sería el intermediario del dios. Este cambio tuvo grandes
consecuencias. Hubo fuertes discrepancias entre la sociedad, ya que se había
eliminado de cuajo el culto a los antiguos dioses, muy arraigado entre la población
que hasta ese momento era politeísta.7Es el primer reformador religioso del que se
tiene registro histórico.8 Su reinado no solo implicó cambios en el ámbito
religioso, sino también reformas políticas y artísticas.

Aunque tardíamente descubierto y todavía poco conocido, está considerado por muchos
historiadores, arqueólogos y escritores como uno de los faraones más interesantes.

Índice
1 El nombre del faraón
2 Familia
2.1 Progenitores
2.2 Hermanos
2.3 Matrimonios
2.4 Descendencia
3 Reinado
3.1 Contexto histórico
3.2 Corregencia
3.3 Ascenso al trono
3.3.1 Duración del reinado
3.3.2 Primer período del reinado
3.3.3 Edificaciones de los primeros años
3.4 Cortesanos destacados
4 La revolución de Amarna
4.1 Antecedentes
4.2 Motivos
4.3 Atón: el disco solar
4.4 Ajetatón: la nueva capital político-religiosa
4.5 Reformas religiosas
4.5.1 El culto privado
4.5.2 Relación con el más allá
4.6 Reformas políticas
4.6.1 Política interior
4.6.2 Relaciones exteriores
4.7 Reformas artísticas
4.8 Literatura de la época
4.9 Epidemias en Amarna
5 Final del reinado
6 Sucesores
7 El misterio de la tumba KV55
8 Descubrimiento de la momia
9 Testimonios de su época
10 Titulatura
11 Véase también
12 Ficción
13 Notas y referencias
14 Bibliografía
15 Enlaces externos
El nombre del faraón
Akenatón llegó al trono con el mismo nombre de nacimiento que su padre: Imn htp,
transcrito Amen-Hotep, que en el antiguo idioma egipcio (copto) significa «Amón
está satisfecho» o «hágase la voluntad de Amón» (el nombre completo es Nefer-
Jeperu-Ra Amen-Hotep, esto es, Hermosas son las manifestaciones de Ra, Amón está
satisfecho). Como consecuencia de su reforma religiosa, tras cuatro o cinco años de
reinado, cambió el nombre de Amenhotep por el de Ajenatón (3ḫt itn), esto es, «útil
a Atón» o «agradable a Atón».9

El sacerdote e historiador egipcio Manetón le denominó Horus y, posteriormente,


otros historiadores también le asignaron el nombre de Amenhotep IV o Amenofis IV.10
También es conocido como Akhenatón, Ecnatón e Ijnatón.11 La transcripción de los
jeroglíficos de su primer nombre de Trono y de nacimiento es Nefer-Jeperu-Ra Amen-
Hotep.

Familia

Amenhotep III y Tiy con la princesa Henuttaneb.


Progenitores
Ajenatón fue hijo de Amenhotep III y de la reina Tiy, la Gran Esposa Real. De la
familia de ésta se tuvo conocimiento cuando se descubrió casi intacta la tumba de
sus padres, los nobles Yuya y Tuyu, originarios de la ciudad de Ajmin.12 Tras la
muerte del faraón Amenhotep III, la reina viuda Tiy fue testigo del ascenso al
trono de su hijo Ajenatón y de sus consecuencias: el proceso de sustitución del
antiguo orden establecido en torno al culto de Amón y la posterior fundación de la
nueva capital del reino, la ciudad de Ajetatón. Los historiadores opinan que
Ajenatón construyó en dicha ciudad un palacio para residencia de su madre, donde
pasaría sus últimos días hasta llegar a su muerte. Fue sepultada también allí, en
la tumba TA28, pero al despoblarse la ciudad —al inicio del reinado de su nieto
Tutankamón—, se ordenó el traslado de sus restos a la necrópolis de Tebas, donde
fueron hallados posteriormente en la tumba KV55 del Valle de los Reyes junto a los
de su hijo.

Hermanos
Akenatón tuvo un hermano mayor, cinco hermanas (Sitamón, Henuttaneb, Isis, Nebetta
y Baketatón) y varios medios hermanos, hijos de las esposas secundarias del rey. Su
hermano Tutmose, que era el príncipe primogénito o Príncipe de la Corona,13
ejercía, según parecen indicar los hallazgos arqueológicos relacionados con él,
diversos cargos oficiales, como por ejemplo la función de sumo sacerdote de Ptah,
en Menfis, un puesto normalmente asignado al sucesor real.14 Tutmose falleció antes
de heredar el trono. No se encuentran rastros ni imágenes de él durante el festival
Heb Sed de su padre celebrado en el año 30 de reinado; razón por la cual muchos
historiadores afirman que su deceso ocurrió cercano a esa fecha del reinado de
Amenhotep III.15

Matrimonios
Artículo principal: Las Reinas de Amarna

Nefertiti. Neues Museum.


El cargo de Gran Esposa Real (Ta hemet nesu) fue ejercido por Nefertiti, a quien
históricamente se le ha adjudicado una gran belleza física y unas grandes dotes
como gobernante. Con ella, la figura de la Gran Esposa Real alcanzó cotas nunca
vistas, como lo demuestra el hecho de que haya registros con los nombres de
Ajenatón y Nefertiti en cartuchos reales, algo inusual en otros reinados. Una
teoría sostiene que llegó a ser corregente junto a su marido, con el nombre de
Neferneferuatón.16 Nefertiti era hija de Ay y de su primera esposa, que se estima
que falleció prematuramente cuando la niña aún era pequeña.17 Ay era un noble muy
arraigado en la corte, y muy influyente en los años finales de la dinastía. Con
posterioridad, Ay volvió a desposarse nuevamente y tuvo otra hija: Mutnedymet. Esta
media hermana de Nefertiti llegó a ser consorte del faraón Horemheb (que no
pertenecía al linaje de la Dinastía XVIII), quien la desposó para legitimar su
ascenso al trono, aunque de manera poco ortodoxa, ya que lo habitual hubiera sido
su matrimonio con una princesa de la familia del rey Ajenatón y no de Nefertiti.18

Nefertiti acompañó al faraón en todas las obras que emprendió. Se la puede ver no
solo en las inscripciones conmemorativas religiosas en torno al nuevo dios Atón,
sino también en otras ceremonias, como recepciones de embajadores extranjeros y
funerales; incluso, aparece su imagen grabada en las estelas fundacionales de la
nueva capital: Ajetatón. Como no pudo aportar herederos varones, sus hijas tuvieron
que desposarse con los pretendientes masculinos al trono, para darles legitimidad,
tanto si eran de sangre real (como era muy probablemente Tutankamón) o meros
cortesanos (Ay). El deceso de Nefertiti ocurrió, probablemente, antes que el de su
esposo, lo que implicó que Ajenatón eligiese a una de sus hijas para ocupar el
puesto de Gran Esposa Real a efectos de poder oficiar los rituales que demandaba la
presencia femenina real.19

También destacó la figura de Kiya, mencionada como «La amada esposa», esposa
secundaria de Ajenatón. Se pensaba que Kiya, probablemente, cobrase relevancia por
haber podido dotar de un hijo varón al rey, el príncipe Tut-anj-Atón, el futuro
Tut-anj-Amón, pero análisis de ADN demostraron que el muchacho era hijo del rey y
una de sus hermanas.

Como era costumbre en los reyes de la dinastía XVIII, Ajenatón heredó de su padre
Amenhotep III el «harén real» (Casa Jeneret), que incluía a la princesa mitannia
Taduhepa, fruto de un tratado diplomático que la había enviado para fortalecer aún
más las relaciones entre Egipto y Mitanni durante el reinado de su padre Amenhotep
III, con el fin de poder mantener el statu quo internacional.

Descendencia

Ankenatón, Nefertiti y sus hijas.


Hijas nacidas de Nefertiti (los años de nacimiento se cuentan a partir del comienzo
del reinado de Akenatón):
Meritatón: durante el año 1 o 2. Fue gran esposa real de Ajenatón y de Semenejkara.
Meketatón: durante el año 2 o 3. Murió en el año 14.
Anjesenpaatón: durante el año 4 o 5. Fue gran esposa real de Ajenatón, de
Tutankamón y, por último, de su abuelo Ay.
Neferneferuatón-Tasherit: durante el año 7 u 8. Murió entre el año 14 y el 17.
Neferneferura: entre el año 8 y 10. Murió entre el 12 y el 17.
Setepenra: entre el año 10 y 12. Murió entre el año 12 y el 17.
Hijas nacidas de Meritatón:
Meritatón-Tasherit: entre el año 14 y 17. Murió en esas fechas.
Hijas nacidas de Anjesenpaatón:
Anjesenpaatón-Tasherit: entre el año 14 y 17. Murió en esas fechas.
Hijos nacidos de Kiya:
Kiya-Tasherit
Hijos nacidos de una hermana no identificada:20
Tut-anj-Amón (Tutankamón): posterior faraón de Egipto.
Reinado
Contexto histórico
La Dinastía XVIII vivió un periodo histórico de excepcional importancia en Egipto.
Liberado del yugo de los gobernantes hicsos, la tierra de los faraónes se convirtió
en una potencia militar al dominar los territorios aledaños: por el sur, a la
vecina Nubia, abundante en minas de oro y puerta de acceso fluvial al África negra,
con sus riquezas en forma de marfil, pieles y maderas; y, por el norte, a Siria y
Canaán, con Gaza y Fenicia, donde Egipto se podía aprovisionar de telas, maderas y
diversos minerales.21

Como consecuencia, Kemet (Egipto) se convirtió en un país sumamente opulento y los


faraones se volcaron en promover grandes construcciones y embellecer el país.
Muchos estudiosos estiman que durante el reinado de Amenhotep III, padre de
Ajenatón, Egipto alcanzó su mayor cota en términos económicos.22 Ajenatón heredó,
pues, un estado en muy buena posición financiera y económica, que el faraón utilizó
para sus fines políticos.

Estatuillas policromadas con las imágenes de Nefertiti y Ajenatón, hacia el noveno


año de reinado. Museo del Louvre, E15593.
Corregencia
Ajenatón no figura como sucesor en ningún documento ni monumento de la época, lo
que apoya la teoría de la prematura muerte del príncipe heredero Tutmose; en este
sentido, los egiptólogos afirman que el joven príncipe Amenhotep (Ajenatón) fue
ascendido a corregente en los últimos años de reinado de su padre. Se cree que su
residencia estaba en la ciudad de Tebas, lugar donde en sus primeros años
contribuyó a la construcción de diversos templos.23

Ascenso al trono
Amenhotep ascendió al trono en torno a 1353 a. C., y tomó como nombre Neferjeperura
Uaenra (nfr ḫpru rˁ uˁ n rˁ), esto es, «Hermosas son las manifestaciones de Ra,
Único en Ra».

Duración del reinado


De los restos encontrados de este periodo en los yacimientos arqueológicos, se
deduce que el reinado de Ajenatón tuvo una duración aproximada de 17 años. Después
del decimoséptimo año de reinado24 no se encuentran ya etiquetas de las ánforas y
demás enseres de los palacios y almacenes reales. Tampoco se ha encontrado, hasta
el momento, referencia alguna al reinado de Ajenatón pasado dicho año en ningún
utensilio o cerámica.

Existen dudas, planteadas por historiadores y egiptólogos, en cuanto a si la


duración del reinado incluye el período de corregencia. Mientras algunos estiman
que el periodo de 17 años es de reinado en solitario de Ajenatón, otros consideran
el período de corregencia de Ajenatón con su padre como parte integrante de esta
etapa de 17 años.25

Primer período del reinado

Talatas (del italiano Tagliata) provenientes del templo de Atón en Karnak,


edificado en los comienzos del reinado de Amenhotep IV. El uso de estos pequeños
bloques de piedra caliza resultó ser una innovación en las técnicas de construcción
de su tiempo.
Los historiadores creen que la duración del primer período del reinado del rey no
fue más allá del quinto año. En este lapso, la figura de Nefertiti cobró
importancia como Gran Esposa Real y el matrimonio, probablemente, tendría ya, al
menos, dos hijas. Durante esta primera etapa no hubo ruptura con el orden
establecido, aunque se empezó a gestar el cambio que llevaría a privilegiar el
culto a Atón. Su padre, Amenhotep III, realizó varias fiestas Heb Sed, cuya
principal función era la de regenerar la fuerza del faraón, celebrando algunas en
la actual Malkata, donde se hallaba una residencia real, llamada Palacio del
deslumbramiento de Atón, lo que atestigua un temprano interés en Atón.26 Amenhotep
III tenía a este dios solar como el más venerado, hecho reflejado en la
correspondencia con los reyes de Mitani e Hititas, donde el sol también era la
deidad principal.

Edificaciones de los primeros años


El culto a Atón, era característico de Tebas. Al principio de su reinado, Ajenatón
promovió numerosas obras edilicias en la zona, que se realizaron gracias a diversas
innovaciones en las técnicas de construcción. En este sentido, no se utilizaron
grandes bloques, sino pequeños mampuestos de caliza, a modo de ladrillos,
denominados talata, más fácilmente manejables y transportables por los
trabajadores. Esos bloques fueron descubiertos como material de relleno
reutilizados en los pilonos de los templos de Amón en Karnak, construidos por los
reyes posteriores.27

Entre las obras edificadas en este período están algunas dedicadas a Atón,
simbolizado por el disco solar. Debido a la posterior persecución a la que fue
sometido todo lo relacionado con el rey hereje, en especial por los gobernantes de
la dinastía XIX, han sido escasos los restos hallados de estas representaciones
artísticas, más allá de los pertenecientes a las etapas más primitivas.

La etapa histórica de su reinado más importante es la que inicia el conocido como


período de Amarna, que comprende los siguientes doce años.

Enfermedades

Actualmente estudios realizados por neurólogos y antropólogos sugieren que el joven


faraón padecía hidrocefalia. La autora Patricia Caniff lo describe en su libro
"Akenatón" como "una dolencia menor que origina el desplazamiento del tejido
adiposo o grasa subcutánea desde el torso a las posaderas y los muslos" (Caniff,
2002).

Cortesanos destacados
El recuerdo de los cortesanos del faraón Akenatón sobrevive en los relieves de sus
tumbas localizadas en Amarna, más precisamente en el grupo de tumbas del sector
Norte. Mucho se ha escrito en torno al cuerpo de servidores de la corte, de quienes
se han tejido conjeturas de diversas índoles, desde simples advenedizos que
siguieron al faraón en sus “delirios” místicos hasta un grupo de cortesanos
incondicionales del faraón y su credo. Sin embargo, la historia no desveló mucho de
sus secretos al día de hoy, lo siguiente es la información con la que se cuenta:

Huya. Supervisor de la Casa Jeneret real, supervisor del Tesoro Real y Mayordomo de
la reina-madre Tiye. Está claro que Huya fue un funcionario heredado de la
administración del faraón Amenhotep III, siguió a la reina sobreviviente Tiye en su
traslado a la nueva capital de Aketatón durante el reinado de su hijo Akenatón. Su
tumba está identificada como la número 1 dentro del conjunto de tumbas del sector
norte de la ciudad.
Meryra II. Escriba real, Mayordomo y Supervisor de los dos Tesoros, Supervisor de
la Casa Jeneret real de Nefertiti. Su tumba es la número 2 dentro del conjunto de
tumbas del sector norte.
Ahmes. Real escriba del Rey, Mayordomo de la hacienda de Akenatón. Su tumba está
localizada en el sector norte e identificada con el número 3.
Meryra. Alto sacerdote de Atón en Ajetatón, Portador a la derecha del Rey. Su
sepulcro es el número 4.
Pentu. Escriba real, Principal servidor de Atón en la hacienda de Atón en Ajetatón,
Jefe de los médicos. Le corresponde la tumba 5.
Panehesy. Principal servidor de Atón en el templo de Atón en Ajetatón. Es el
sepulcro número 6 del conjunto de tumbas del sector norte.
Tutu. Chambelán real, Principal Servidor de Ajenatón en el templo de Atón en
Aketatón, Supervisor de todos los trabajos de su Majestad, Supervisor de la plata y
el oro del Señor de las Dos Tierras. El sepulcro es localizado dentro del conjunto
de tumbas de la zona sur de Amarna con el número 8.
Mahu. Jefe de Policía de Ajetatón. Tenía a cargo la protección y seguridad personal
del faraón. Se lo puede observar custodiando a Ajenatón en sus traslados en carro
dentro de la ciudad. El sepulcro es el número 9 de las tumbas del lado sur.
Ramose. Escriba real, Comandante de las tropas del Señor de las Dos Tierras,
Mayordomo de Amenhotep III. Es otro de los funcionarios heredados del padre de
Akenatón y acompañó a Ajenatón en su nueva ciudad. Su tumba identificada con el
número 11 del grupo de tumbas sur demuestra que era de edad avanzada cuando surgió
la mudanza a la nueva capital de Egipto.
Maya. Escriba real, escriba de los reclutas, Mayordomo del palacio de Akenatón en
Heliópolis, Supervisor del ganado de la hacienda de Ra en Heliópolis, Supervisor de
todos los trabajos del rey, General del Señor de las Dos Tierras. Es un cortesano
proveniente de la ciudad de Heliópolis, centro del culto solar en el Antiguo
Egipto. Su preeminencia en la corte de Amarna sugiere que el faraón Akenatón se
nutrió de seguidores provenientes de fieles del antiguo dios Ra.
Ay. Padre del dios, Supervisor de los caballos de su Majestad, Supervisor del
Tesoro Real. Se cree que el título de Padre del Dios era un honor para denotar la
extremada cercanía al faraón en términos familiares. Era el padre de la Dadora de
Herederos, la bella Nefertiti y abuelo de las reinas posteriores: Meritatón y
Anjesenpaatón. Inclusive llevó a tomar como Gran Esposa Real a esta última reina
con lo que trató de legitimar su ascenso al trono una vez fallecido el último
descendiente real masculino de la Dinastía XVIII, el joven príncipe Tutankamón.
Este cortesano fue testigo presencial del ascenso al trono de Amenhotep IV, del
nacimiento de Akenatón, del levantamiento y apoteosis de Atón, de los
fallecimientos del yerno (Akenatón), hija (Nefertiti) y nietas (Meketatón y
Meritatón); además de la vuelta a la ortodoxia con Tutankamón. Finalmente ascendió
al trono como sobreviviente más cercano a la familia real. Dentro del grupo de
tumbas de la zona sur de Amarna, la correspondiente a Ay identificada con el número
25. Cabe consignar que un ejemplo del famoso Himno a Atón se encuentra grabado en
dicha tumba, que nunca fue utilizada porque, una vez ascendido a faraón, Ay fue
enterrado en la necrópolis de Tebas conforme a la vuelta a la ortodoxia ya
emprendida durante el reinado de Tutankamón.
Bek. Se sabe de su existencia no a través de su sepultura sino de su taller,
localizado en las ruinas de la ciudad de Aketatón. Era el hijo del Jefe de
Escultores. Arquitecto y maestro escultor, en el solar donde se ubicaba su taller
fue encontrado el busto de Nefertiti, así como también innumerables piezas
inacabadas de esculturas, en especial de la familia real.
La revolución de Amarna

Ajenatón, como esfinge oferente, ante el disco solar, símbolo de Atón.


Antecedentes
Desde los inicios del Egipto faraónico, la religión había ido adaptándose a los
diversos factores de carácter histórico que tanto social como culturalmente
influenciaban la vida espiritual de los antiguos egipcios. Conforme se sucedían las
distintas dinastías egipcias, los centros de poder e influencia iban sufriendo
cambios y desplazamientos, originando variaciones en las prácticas religiosas y en
el panteón egipcio. Esto suponía también privilegios en la asignación de recursos
(tierras, ganado, siervos, etc.) sobre el resto de los dioses (y sus respectivos
templos y clero).

Desde el 2400 a. C. el dios del sol se adoraba como Ra-Horajty, un dios con cabeza
de halcón, coronado por el disco solar y el uraeus, con cetro uas y anj. Era el
dios de los faraones, que se consideraban sus hijos y su representación en la
tierra. Sin embargo, esta preferencia cambió a finales de la Dinastía XVII: los
príncipes tebanos impulsaron la expansión de sus fronteras hasta liberar
completamente el territorio egipcio del dominio de los gobernantes hicsos. La
reunificación del reino del Alto y Bajo Egipto en una sola corona se efectuó bajo
el mando de los príncipes de Tebas, y la guía espiritual del dios tebano Amón, cuyo
centro espiritual estaba en Karnak. Así, el culto a Amón (y, por tanto, su clero)
ocupó su sitial dorado de preeminencia en el panteón egipcio y se transformó en el
«Dios de la Victoria». Este impulso guerrero no se acabó con la expulsión de los
hicsos, sino que continuó con la expansión de las fronteras hasta conquistar los
territorios de Canaán y Nubia, lo que dio origen al denominado Imperio Nuevo.

Los gobernantes de la Dinastía XVIII, convirtieron a Egipto en un gran imperio. Con


cada nueva conquista, el agradecimiento a Amón se traducía en nuevos templos y
obras, como las sucesivas ampliaciones de los templos de Karnak, y en nuevas
prebendas económicas a sus sacerdotes: el culto y el clero de Amón recibieron un
trato preferencial como nunca hasta entonces había recibido ningún dios o diosa
egipcios, acumulando inmensas cotas de poder.

Durante los reinados de Amenhotep III y Thutmose IV, la tendencia se invirtió


paulatinamente, pues el clero de Amón había sido desplazado por el de Ra y se había
introducido de nuevo el culto a Atón, aunque como un dios secundario.28 Atón, Shu y
Tefnut, formaban la tríada creadora, y su culto era símbolo del retorno a las bases
del panteón egipcio. El culto a estos dioses había sido sustituido por el de sus
hijos, pero el faraón abogó por el regreso a los tres primeros dioses, postergando
los cultos de otros.29

Con Ajenatón, la reforma religiosa se radicalizó con la imposición de la


preferencia del dios Atón sobre el resto de dioses y la prohibición del culto a
Amón. El faraón intentó, como ya había hecho su padre, aminorar el poder que el
sumo sacerdote y el clero de Amón habían adquirido con el tiempo. Sin embargo, este
cambio no se realizó en los primeros años del reinado. El propio nombre de
nacimiento del rey Amenhotep conllevaba mención al dios Amón y, al principio, ambos
cultos podían coexistir libremente.30 Según los historiadores, fue alrededor del
quinto año de reinado en solitario cuando el rey Amenhotep IV abandonó su nombre de
nacimiento en honor al dios Amón y adoptó el de Ajenatón, conjuntamente con
modificaciones en los distintos títulos, como los nombres de Horus, Nebty y Horus
Dorado.31

Estela que muestra algunos de los títulos del faraón Ajenatón, y el nombre del dios
Atón, enmarcados en cartuchos. Fue hallada en el gran templo de Atón, en Ajetatón.
Motivos
La reconstrucción del universo espiritual, social, económico y político del Egipto
de finales de la Dinastía XVIII, ha permitido, a falta de registros históricos
explícitos, intuir los motivos que indujeron a Ajenatón a realizar la reforma
religiosa. Así, pues, analizando ese contexto, muchos estudiosos han coincidido en
afirmar que la instauración de la nueva religión se debió tanto a motivos políticos
como espirituales, dimensiones a la sazón inseparables.

Por los restos encontrados en la abandonada ciudad de Amarna, es clara la intención


de Ajenatón de posicionarse entre el dios Atón y el simple adorador, sin
intermediarios, sin sacerdotes en medio, sin clero. Por ende el refuerzo de la
autoridad real, ya no en el plano espiritual sino eminentemente político, es un
objetivo palpable en los distintos restos encontrados en las tumbas o los altares
de los templos.32
Atón: el disco solar

Disco solar de Atón.


Atón se representaba como un gran disco solar, del que salían brazos en disposición
radial, que terminaban en manos con el signo anj de la vida con las que recogía las
ofrendas, dando a cambio luz y vida. No se han conservado imágenes antropomórficas,
tan comunes en la religión egipcia, del dios Atón, ya sea en forma de esculturas,
pinturas o bajorrelieves.

Atón era la forma del dios del sol en la tarde y personificaba la fuente de toda
vida. Amenhotep III había protegido el culto a Atón, y Ajenatón llevó al límite el
sentido religioso de adoración del símbolo solar, convirtiendo a Atón en el dios
personal del faraón, y por ende, en el de todos y cada uno de sus súbditos. Además,
Ajenatón no solo erigió en el Templo de Karnak un santuario dedicado a Atón,33 sino
que fundó una nueva capital político-religiosa: Ajetatón.

Ajetatón: la nueva capital político-religiosa


Plano de Ajetatón

Valle Real
Gran templo de Atón
Tumba Real
Uadi sur
Altares
Necrópolis de los nobles (norte)
Necrópolis de los nobles (sur)
Necrópolis de los artesanos
Ciudad
A mitad de camino entre Menfis y Tebas, las dos anteriores grandes capitales,
ordenó construir una nueva capital en el desierto, Ajetatón (la actual Amarna)
consagrada al dios Atón. Para delimitar el perímetro de la ciudad se erigieron 15
estelas de demarcación34 en las que se declara la pertenencia del paraje al nuevo
dios Atón. En la nueva ciudad, hizo construir templos con grandes patios, ya que el
culto solar debía hacerse al aire libre. La construcción de la nueva capital se
financió con la confiscación a favor de la corona de las tierras y rentas de los
antiguos templos, quitándoles privilegios a los sacerdotes y dejándolos sin las
inmensas riquezas que acumulaban cada año. Hacia el quinto año de reinado, el
faraón, la familia real y la corte, se trasladaron a la nueva ciudad. La ruptura
con el pasado quedaba así totalmente consumada.

Reformas religiosas
Artículo principal: Atonismo
Como consecuencia de lo anterior, surgió la nueva religión, sustentada sin fisuras
desde el máximo nivel político del estado faraónico. El faraón se nombró único
representante en la tierra del dios, haciendo innecesaria la casta sacerdotal.35 El
faraón con la gran esposa real oficiaban entre el pueblo y Atón.36 Para Flinders
Petrie y otros antiguos egiptólogos, este fue el comienzo de la primera religión
monoteísta, cuyo principio rector se resume en las conocidas palabras del eminente
egiptólogo Cyril Aldred que, parafraseando el Corán, afirmó que existe un solo
Dios, y el faraón es su profeta.

Como sumo sacerdote de Atón, rechazó la autoridad del sumo sacerdote de Amón, quien
tenía el título de Jefe de los sacerdotes de todos los dioses y un gran poder
político. En el décimo año de su reinado, Ajenatón ordenó borrar el nombre de Amón
y el de su esposa Mut de todos los monumentos, hasta de los cartuchos con nombres
teóforos de todos los faraones, incluido el de su padre.37

La nueva religión se caracterizaba por una fuerte abstracción y conceptualización


de la deidad. A esta conclusión se llega al considerar que, si bien la adoración de
una deidad solar ofrecía oportunidades de eventos festivos en momentos determinados
del calendario, como son los días de solsticio y los de equinoccio, sin embargo,
Ajenatón no los utilizó determinadamente en su reforma religiosa. Más aún, la
orientación de los edificios en la nueva ciudad dedicados a Atón no sigue ningún
patrón solar o cósmico, sino que se adecúa a la topografía del terreno donde estos
se asentaban. Todo esto lleva a la conclusión de que la nueva religión en torno a
Atón se basaba en una fuerte abstracción conceptual en perjuicio de otras
manifestaciones religiosas más concretas.38 Esto fue lo que originó un importante
problema en el sistema de creencias egipcio, ya que el pueblo no concebía a los
dioses sin forma e imagen, sino que necesariamente los corporizaba, ya fuese en una
imagen antropomorfa, ya en un animal asociado, icono zoomorfo.

La revolución, provocada por Ajenatón, comportó la total eliminación de las


imágenes humanizadas de dioses en esculturas, relieves, muebles y otros enseres,
que habían constituido —tradicionalmente— la principal fuente iconográfica del arte
egipcio. Paralelamente, la familia real se convirtió en el motivo central de las
representaciones artísticas: en los altares de los templos donde antes se
encontraban las estatuas de los dioses, se veía ahora a la familia real, a veces en
pareja, otras veces con todas sus hijas, y siempre con el dios Atón, el disco
solar, oficiando como protector y dador de vida.39

Simultáneamente, se produjo también un cambio radical en las formas y modos de


oficiar las ceremonias religiosas. Los antiguos templos cerrados, oscuros, donde lo
primordial es el ocultamiento de la divinidad y el acceso restringido, dieron paso
a templos abiertos, al aire libre, donde la observación de la divinidad estaba al
alcance de cualquier neófito o no iniciado.40 Con todo, subsisten muchos
interrogantes en lo relativo al culto de la nueva religión respecto a dos temas: el
culto individual o familiar y su relación con el más allá.

Templo de Atón en Ajetatón. Ajenatón, secundado por Nefertiti y sus hijas, realiza
una ofrenda al dios en un altar al aire libre. Dibujo extraído del relieve en la
tumba de Meryre en Ajetatón (Amarna).
El culto privado
La práctica religiosa del Antiguo Egipto intentaban contener y dar sentido a las
necesidades espirituales de campesinos, artesanos o del ciudadano medio del reino.
La gran cantidad de esculturas, amuletos y textos referidos a cultos particulares
que se han conservado, muestra que la religión tenía un profundo impacto en la vida
cotidiana. En la cultura egipcia, multitud de deidades tutelaban cada faceta de la
vida: la concepción, la fertilidad, el nacimiento, el matrimonio, la muerte, etc.
Así, el egipcio común vivía en un entorno de prácticas y ceremonias religiosas
íntimamente unidas: la invocación a Min para la cosecha, la protección de Osiris en
la muerte, etc.

Por tal motivo, en las investigaciones arqueológicas es muy común hallar en las
viviendas del Antiguo Egipto pequeños altares, esculturas, etc. La antigua ciudad
de Ajetatón muestra variados restos de altares con imágenes tanto de Atón con el
faraón o la familia real, como de las antiguas deidades egipcias que habían sido
desterradas del nuevo culto oficial. Así, algunos historiadores indican que en
algún punto, Ajenatón observó que la religión que implantaba generaba un vacío que
no podía cubrir determinadas necesidades espirituales de sus súbditos, y pretendió
suplir esas necesidades con la adoración de la familia real, por intermedio de la
cual se llegaba a Atón.41 Sin embargo, la reforma de los cultos privados constituyó
una empresa muy delicada.

Altar hogareño para la adoración familiar o individual de Atón y la familia real.


Bajorrelieve de la familia real bajo los rayos dadores de vida del único dios:
Atón. Museo Egipcio de El Cairo.
Así, muchos estudiosos creen que el abandono y olvido en que cayó la religión de
Ajenatón, una vez muerto el faraón, se debió al hecho de que en ningún momento
llegó a conseguir que las necesidades espirituales en el plano individual y
familiar del pueblo egipcio fuesen colmadas con su propuesta religiosa. Dicho de
otra forma, la religión de Ajenatón nunca dejó de ser una religión del aparato del
estado, ya que en el plano individual el egipcio siguió encomendándose a las
antiguas deidades.

A su muerte, no solo cayó en el olvido el culto a Atón, sino también a Osiris, ya


que el destino en el Más Allá dependía de la lealtad al faraón, pero el pueblo
seguía adorando a los viejos dioses y apegado a sus tradiciones y supersticiones.
Incluso en la propia capital se han hallado estatuas de otros dioses erigidas ya en
esa época.42

Relación con el más allá


En lo referente al culto del más allá, en la religión egipcia recaía en el dios
Osiris, cuya epopeya de resurrección se convertía en modelo de referencia en el
momento del deceso del súbdito egipcio. El culto de la resurrección es una
constante en la historia del Antiguo Egipto, desde el primitivo período
predinástico hasta la época romana. Con diferentes desarrollos, las prácticas
mortuorias crearon textos tan elaborados como el Libro del Amduat, los rituales de
embalsamamiento, la arquitectura de las necrópolis, etc.

No se sabe todavía cómo Ajenatón, como reformador religioso, reemplazó o modificó


este culto del más allá. A pesar de que en la ciudad de Ajetatón hay restos de
tumbas con relieves y pinturas murales, en dichas tumbas no hay ninguna referencia
al culto osiríaco.4344

Reformas políticas
Tradicionalmente, se ha tenido la imagen de Akenatón como la de un gobernante que
había abandonado total o parcialmente su cargo debido a una religiosidad extrema, y
que había llevado a Egipto al declive (sobre todo en el exterior). Sin embargo,
esta imagen de Akenatón ha ido perdiendo fuerza a partir de las últimas
investigaciones.

Política interior
El cambio en el modelo político supuso un afianzamiento del poder real. Por los
rastros encontrados en las ciudades de Tebas y Ajetatón, todo demuestra que la
preeminencia del faraón sobre el resto del aparato del estado era evidente. Ni la
clase sacerdotal, ni los principales referentes del engranaje burocrático del
estado (virreyes, chatys, supervisores del tesoro, etc.), lograron, aparentemente,
algún tipo de relevancia, con las solas excepciones de Ay y Horemheb, aunque ambos
fueron sumisos al poder del faraón.

Los principales funcionarios del estado han pasado a la posteridad más como
seguidores incondicionales del faraón y su nueva ideología, que por obras, hechos o
documentos, como queda mostrado en los relieves que muestran sus tumbas en el
cementerio de la nueva ciudad, Ajetatón. En esas imágenes, se esfuerzan en mostrar
su devoción hacia el rey, la familia real y, obviamente, hacia la nueva religión.

El alejamiento del clero (en especial el de Amón) de las cuestiones terrenales se


puede inferir del abandono de las dos principales ciudades donde residían los
faraones: Menfis, la sede política del reino, y Tebas, la sede religiosa y lugar de
origen de la dinastía reinante.

Relaciones exteriores

Tabla con escritura cuneiforme que pertenece a las tabletas que conforman las
Cartas de Amarna; se trata de un mensaje del rey Tushratta de Mitanni al faraón
Amenhotep III, padre de Ajenatón, sellando una alianza entre ambos países con el
compromiso matrimonial de la princesa mitanni Tadukhipa. Es uno de los primeros
registros históricos que reflejan la existencia de relaciones diplomáticas en la
antigüedad.
Por lo que se refiere a la política exterior, Ajenatón fue capaz de mantener el
statu quo en los territorios conquistados de Canaán y Libia. Por otro lado, aunque
la destrucción de los restos de su reinado no ha dejado muchos documentos de
política exterior, la correspondencia con otros reyes coetáneos guardada en los
archivos de estos, muestra su actividad diplomática, aunque probablemente delegara
muchas de sus obligaciones en sus colaboradores.

Del Segundo Período Intermedio, Egipto salió sumamente fortalecido, ya que a la


expulsión de los hicsos le siguió un período de conquistas que alcanzó su máxima
expansión durante el reinado del faraón Tutmosis III. El equilibrio de poderes se
alcanzó en la confrontación con el reino de Mitanni. Dicha rivalidad abarcaría casi
dos siglos de historia y llegaría a su fin con el tratado de paz convenido por
Amenhotep III y el rey Shuttarna II. Para ratificarlo, el rey de Mitanni envió a su
hija, la princesa Giluhepa, para ser desposada con el faraón. El tratado fue
reafirmado con el envío de otra princesa mitannia (Taduhepa) durante el reinado del
rey Tushratta al harén real del faraón.45 Todo esto está documentado en las Cartas
de Amarna.

Así, el sistema de alianzas entre los estados de Babilonia, Mitanni, Asiria, Hati y
Egipto, implicaba un mantenimiento del statu quo internacional, posibilitando un
gran entramado de relaciones diplomáticas que ha podido ser desvelado mediante el
descubrimiento del archivo egipcio en la ciudad de Amarna. En estas relaciones
diplomáticas, el trato que se dan entre los reyes es el de hermano. En los estados
vasallos o dentro de la esfera de influencia egipcia, el trato era mucho más
servil, siendo el faraón tratado como Mi Señor de forma habitual.46

La correspondencia diplomática indica que Ajenatón mantuvo el sistema de alianzas


heredado de su padre. Los reyes aliados ofrecían amistad y alianza a cambio del oro
faraónico y los estados vasallos imploraban atención de parte del faraón para
recibir recursos o ser beneficiados y conservar el poder.47

Este equilibrio se mantuvo durante el reinado de Ajenatón, aunque con tendencia a


desestabilizarse por la belicosidad y poderío que estaba adquiriendo Hati, que
había empezado por atacar al reino de Mitanni, que inútilmente pidió auxilio a
Egipto. El liderazgo que alcanzó el reino hitita llevaría a una serie de
confrontaciones bélicas entre Egipto y Hatti que se prolongarían desde el gobierno
de Tutankamón hasta el de Ramsés II, quien firmaría una paz duradera estableciendo
un nuevo statu quo internacional.48

Todo hace suponer que, en el manejo de las relaciones internacionales, el faraón


mantenía el conocimiento y la toma de decisiones en los tratos con las potencias
extranjeras, como bien lo atestiguan las Cartas de Amarna. Algunas de esas
tablillas de barro cocido estaban dirigidas a la reina madre Tiyi, aunque se supone
que fue durante un breve período inmediatamente posterior a la muerte del anterior
rey Amenhotep III, cuando el nuevo rey Ajenatón no estaba del todo familiarizado
con las relaciones diplomáticas.

Reformas artísticas
El cambio religioso provocó también un cambio en los cánones artísticos; aunque
efímera, la llamada «revolución amarniana» significó un periodo muy interesante en
el arte egipcio, pues se pasó del hieratismo monumental a un curioso y descarnado
naturalismo en el cual se notan destellos de ternura (como, por ejemplo, se puede
apreciar en la estela que representa a Nefertiti con sus hijas pequeñas o en el
famoso busto que representa a la célebre soberana).

Princesas del período de Amarna. Cuellos estilizados y cráneos alargados.


Hasta la reforma religiosa de Ajenatón, existía en Egipto un canon tradicional de
representación en relieves y pinturas murales que presentaba las siguientes
características:

la escuela artística tradicional del Antiguo Egipto no utilizaba la perspectiva en


las imágenes murales, pues el tamaño determinaba el grado de importancia del
personaje respecto del resto de los componentes.
las imágenes antropomórficas se dibujaban de la siguiente forma: la cabeza, los
brazos y las piernas de perfil, pero los ojos y el torso de frente. Este método de
representación se modulaba con una cuadrícula de cuatro unidades de ancho por nueve
de alto.

Estatua "realista" del faraón Akenatón.


Una de las principales características del nuevo arte nacido con el Atonismo es el
cambio en este estilo de representación. Por un lado, se abandonó el canon
tradicional de representación del cuerpo humano, que sería modelado a partir de
entonces en una nueva cuadrícula de cuatro unidades de ancho por doce de alto,
modificación que se mantuvo bajo sus inmediatos sucesores. Las imágenes son más
naturalistas, llegándose a extremos descarnados. Se deja de lado la representación
idealizada, sin faltas o defectos físicos, y se remarcan algunos rasgos de forma
extrema: poseen cabezas alargadas en su parte posterior, ojos rasgados, labios
gruesos, mandíbulas prominentes, cuellos largos y estilizados, vientres
pronunciados —tanto en personajes masculinos como femeninos— y contornos
redondeados que, en muchos casos, dificultan la identificación del sexo del
personaje representado.

Este último cambio hizo pensar a muchos estudiosos del siglo XIX y de principios
del XX que las esculturas del faraón Ajenatón describían malformaciones físicas
producto de supuestas enfermedades que habría padecido el faraón, como el síndrome
de Marfan.49 Las esculturas halladas del faraón herético describen una imagen nunca
vista antes en cualquier otro rey: cuello alargado, hombros y torso estrecho,
caderas protuberantes, labios gruesos y mentón alargado. Hoy en día, los
historiadores y arqueólogos estiman que las imágenes del rey son representaciones
artísticas y no son elementos suficientes para suponer que padeciese enfermedades
crónicas.

Además, con el hallazgo de la tumba de Tutankamón, se ha podido observar que la


momia del faraón-niño poseía un cráneo alargado parecido a las esculturas e
imágenes encontradas de la familia real del período de Amarna. Como consecuencia de
ello, se ha especulado con la posibilidad de que este tipo de creaciones artísticas
podrían pretender reflejar ciertos atributos físicos compartidos por los miembros
de las familias reales, con la intención de ofrecer una imagen homogénea de la
realeza.

Escultura encontrada en el taller del escultor Thutmose en Amarna. Ojos rasgados,


labios gruesos, mandíbula prominente y cuello estilizado y cráneo alargado. Ejemplo
del estilo artístico de Amarna.
Otro de los innovadores cambios de la revolución de Amarna es el motivo de las
representaciones.50 Eliminados los motivos religiosos, ya que Atón era una deidad
abstracta simbolizada por el disco solar, en el universo artístico egipcio
surgirían las escenas íntimas, familiares y personales. Las imágenes tradicionales
del faraón destrozando a sus enemigos, tanto interiores como exteriores, fueron
reemplazadas por escenas íntimas del faraón venerando a su dios, con su familia o
con su Gran Esposa Real: Nefertiti.

Surgieron piezas excepcionales que muestran al faraón en una faceta más humana, sea
compartiendo un momento con su amada, jugando con sus hijas en el regazo, o en
momentos penosos, como la fúnebre despedida de una de sus hijas.

Gracias a las excavaciones en la ciudad de Ajetatón, salieron a la luz importantes


obras de arte del período. Precisamente, en el taller de Thumose, el escultor real,
se encontraron dos docenas de piezas escultóricas, incluido el conocido busto de la
reina Nefertiti.

De todos los legados del período de Ajenatón, solamente el artístico perduró tras
su muerte. El legado político se extinguió con ella, ya que durante el reinado de
su sucesor el faraón niño Tutankamón, sometido a Ay y Horemheb, la corte regresó a
Tebas. Y en el plano espiritual, como ya se ha indicado, la reforma religiosa de
Ajenatón se extinguió también con su muerte. Solamente, las innovaciones artísticas
del periodo de Amarna lograron sobrevivir algún tiempo tras el deceso de Ajenatón,
pudiendo encontrarse rastros aún durante los reinados de Tutankamón, Ay y Horemheb.
Con todo, durante la Dinastía XIX, el arte egipcio volvió a la antigua ortodoxia
artística.

Literatura de la época

Himno a Atón. Transcripción del texto encontrado en una tumba en Amarna.


En algunas tumbas de los funcionarios de Ajenatón, particularmente en el de Ay, se
encontraron fragmentos del Himno a Atón, en el que el propio faraón expresó los
conceptos de la nueva religión. Llama la atención por su parecido con el salmo 104
de la Biblia. Dice así:

Eres tú quien desarrolla el embrión en la hembra,


tú quien crea la simiente en el varón,
tú quien da vida al hijo en el seno de la madre,
tú quien le mandas el consuelo que apacigua sus lágrimas,
tú, la nodriza de quien aún esté en el vientre materno,
tú el que no deja de dar aliento a la vida de cada criatura.
Cuando salen del seno materno para respirar, el día de su nacimiento,
tú abres al instante su boca y les das lo necesario.
(traducción de G. Fatás)
Epidemias en Amarna
Durante el Periodo de Amarna se produjo una importante pandemia, probablemente de
peste bubónica, poliomielitis o, tal vez, gripe,51 que se originó en Egipto y se
extendió por todo el Levante mediterráneo, acabando con la vida, por ejemplo, de
Suppiluliuma I, el rey hitita. En el supuesto de que hubiese sido una gripe, se
explicaría porque se trata de una enfermedad asociada a la proximidad de aves
acuáticas, cerdos y seres humanos, y su origen como una enfermedad pandémica pudo
ser debido al desarrollo de los sistemas ganaderos, pues facilitaban la proximidad
de estos animales con sus desechos.52 Algunas de las primeras evidencias
arqueológicas de este sistema ganadero se han fechado durante el reinado de
Ajenatón, y la pandemia que siguió a este período en todo el Oriente Próximo puede
haber sido el primer brote registrado de gripe.51

Sin embargo, la naturaleza precisa de esta plaga de Egipto sigue siendo


desconocida, y también se ha sugerido Asia como posible lugar de origen de la
pandemia de gripe en seres humanos.535455

La sucesión de muertes en la familia real debió de impactar profundamente en lo


personal al faraón Ajenatón y, en general, a todo el reino. Fueron víctimas de esta
pandemia la reina madre Tiy, la Gran Esposa Real Nefertiti y las princesas
Meketaton, Meritatón, Setepenra y Neferura, en un intervalo de tiempo que va desde
el año 12 al 17 de, reinado.

Por lo demás, la prevalencia de la enfermedad puede ayudar a explicar la rapidez


con que la ciudad de Ajetatón fue posteriormente abandonada, y también el por qué
las generaciones posteriores consideraron que los dioses se habían vuelto contra
los reyes de Amarna.

Zahi Hawass ha sugerido que la epidemia podría ser de peste negra, porque se han
encontrado huellas de esa enfermedad en Amarna. Arielle Kozloff, por su parte, ha
discutido esa hipótesis y argumenta que la epidemia fue causada por una peste
bubónica sobrevenida junto a una epidemia de poliomielitis. Sin embargo, su
argumento de que la poliomielitis no es tan virulenta como algunas otras
enfermedades ha sido refutado pues ignora la evidencia de que las enfermedades son
menos virulentas cuanto más tiempo están presentes en la población humana, como se
demostró con la sífilis y la tuberculosis.56

Final del reinado


No se sabe a ciencia cierta cómo terminó el reinado de Akenatón, ya que no se
cuenta con documentos ni crónicas de la época. Además, la damnatio memoriae
decretada por los posteriores faraones de la Dinastía XIX eliminó mucha información
sobre su mandato.

El cénit del reinado de Akenatón puede situarse en su decimosegundo año de reinado


cuando se efectuó una gran celebración de ofrendas y tributos de países aliados y
estados vasallos en Aketatón. Dibujo extraído de la tumba de Meryra II en Amarna
La culminación del reinado de Akenatón puede centrarse en una gran celebración en
Aketatón en el año 12 de reinado. El acontecimiento consistió en una gran recepción
real de embajadores de potencias extranjeras y enviados de estados vasallos del
Imperio Egipcio. Gracias a los relieves en la tumba del cortesano Meryra, se puede
saber que la familia real estaba en pleno: Akenatón, Nefertiti y sus seis hijas.

Después del duodécimo año de reinado de Akenatón, sobrevino la muerte de la


princesa Meketatón, que supuestamente falleció al dar a luz. Se desconoce tanto el
nombre como el sexo de este bebe real, lo que probablemente indica que no
sobrevivió a su madre. En el funeral de Meketatón se pudo ver a sus padres
despidiéndola,57 pero no hay rastro alguno de la reina-madre Tiye, razón por la
cual se estima que la madre de Akenatón falleció dentro de un lapso que va desde el
año 12 al 14 del reinado del faraón.
Después del año 14 de reinado, no hay menciones a la reina Nefertiti, mientras que
la princesa Meritatón es elevada a la posición de Gran Esposa Real. Todo indica que
la reina Nefertiti falleció después de ese año de reinado.

A su vez, las princesas Meritatón y Anjesenpaatón fueron elevadas sucesivamente a


la posición de Gran Esposa Real,58 no solo en funciones ritualistas sino también
bajo una base sexual. Ambas princesas dieron a luz sendas princesas, a quienes se
nombró como a sus madres con el agregado de "ta sherit" (“la menor”). Así, las
princesas Meritatón-Tasherit y Anjesenpaatón-Tasherit fueron el fruto de la
relación incestuosa del faraón Akenatón con sus hijas, muy probablemente con la
intención de conseguir un descendiente masculino.59

El ascenso de Semenejkara a corregente puede ser ubicada alrededor del año 15 de


reinado, ya que en ese año Anjesenpaatón reemplazó a su hermana Meritatón como Gran
Esposa Real. Así, Meritatón fue la consorte real del nuevo corregente Semenejkara,
mientras Anjesenpaatón se convirtió en la Gran Esposa Real de su padre Akenatón.60

Se pueden datar los decesos de cuatro de las seis hijas de Nefertiti y el faraón,
quienes fallecieron entre los años duocécimo y decimoséptimo del reinado. Esta
sucesión de muertes en un corto período dentro de la familia real ha abierto el
campo de la especulación entre los estudiosos, con dos hipótesis explicativas al
respecto:

Escena íntima entre el faraón Tutankamón y su Gran Esposa Real Anjesenamón, hija
sobreviviente de Ajenatón y Nefertiti. Las imágenes y el motivo artístico son
típicos de la época de Amarna (detalle del respaldo del trono ceremonial de
Tutankamón).
las muertes fueron debidas a una enfermedad congénita y hereditaria que padecerían
las hijas de Nefertiti;
la causa de las muertes fue una epidemia que azotó Egipto y afectó a la familia
real. Esta hipótesis es la más aceptada entre los especialistas.61 Las dificultades
en la identificación de momias o la falta de estas impiden avanzar más en la
elucidación de este aspecto.
En otro orden de cosas, la sucesión no se encuentra debidamente registrada, sobre
todo si se tiene en cuenta que los faraones posteriores pretendieron borrar el
reinado de los registros, tendiendo un puente entre Amenhotep III y el usurpador
Horemheb.

La muerte de Ajenatón en el decimoséptimo año de su reinado da al faraón una edad


probable de entre 30 y 36 años. Su inmediato sucesor, el desconocido Semenejkara,
reinó durante un breve período, que algunos estudiosos estiman entre menos de un
año a no más de tres. Tras él, ascendió al trono de Egipto un niño de menos de once
años de edad: Tutankamon.

Ajenatón fue enterrado en la tumba que se hizo construir, la llamada Tumba Real de
Amarna, como demuestra el hecho de que la cámara funeraria estaba sellada. Sin
embargo, el cuerpo del faraón fue retirado cuando la corte regresó a Tebas, y su
momia fue inhumada en el Valle de los Reyes, en la KV55, junto al de su madre la
reina Tiy. Su sarcófago fue destruido y permaneció en la necrópolis de Amarna;
ahora se encuentra, reconstruido, en el exterior del Museo de El Cairo.

Sucesores
Una costumbre que se impuso durante la Dinastía XVIII era la de nombrar un
corregente, de modo que el faraón reinante delegaba algunas funciones políticas y
religiosas en el heredero, quien una vez acontecida la muerte del rey accedía al
trono. En los casos en que la posición del príncipe heredero era indiscutible (por
ser el hijo del rey y la Gran Esposa Real), la corregencia era vista como un marco
de continuidad y formación del joven príncipe. En otras ocasiones, la instauración
de un corregente era una necesidad para afirmarlo como heredero, ya fuera porque no
existía ese príncipe, ya porque provenía de una esposa de menor rango que la Gran
Esposa Real.62 El hecho de que Ajenatón y Nefertiti solo tuvieran hijas debió de
haber planteado el problema sucesorio de forma prematura.

El período de sucesión de Ajenatón no se conoce todavía bien. Se sabe que existió a


finales de su reinado un personaje denominado Anjjeperura-Semenejkara, que portaba
cartuchos reales, dando la apariencia de que, si no era corregente, seguramente era
el sucesor inmediato del faraón Ajenatón.

La duración del reinado del rey Anjjeperura-Semenejkara no está clara, aunque los
egiptólogos han determinado que su lapso fue sumamente breve, estimándose un
intervalo que va de menos de un año a un máximo de tres. Se desconoce por completo
cuál era el vínculo sanguíneo o político con el faraón hereje, aunque se han
planteado varias hipótesis:63

Semenejkara era hijo de Ajenatón y de una reina de menor rango que Nefertiti
(probablemente, Kiya).
Era hermano o medio hermano de Ajenatón (o sea hijo real del faraón anterior
Amenhotep III).
Pertenecía a la alta nobleza en la corte del faraón, quien desposó a la princesa
Meritatón, y por su vinculación e influencia accedió primero a la corregencia en
las postrimerías del período de Amarna y después alcanzó el trono en solitario.
Era Nefertiti que emuló a su antecesora Hatshepsut convirtiéndose en faraona y
asumiendo rasgos masculinos.64 En contra de esta teoría está el hecho de que
Nefertiti no era de sangre real, al contrario que Hatshepsut.
La sucesión del faraón Semenejkara recayó en un joven príncipe de sangre real:
Tutankamón, quien tomando como Gran Esposa Real a Anjesenpaatón, una de las hijas
de Nefertiti y depositaria de los derechos reales, ascendió al trono. Los
historiadores opinan que el lento período de restauración comenzó durante este
reinado. El mismo faraón modificó su nombre de nacimiento en favor del anterior
dios Amón, llamándose de ahora en adelante Tut-anj-Amón. El abandono de la ciudad
de Ajetatón se produjo de forma paulatina, trasladándode no solo las oficinas
administrativas y políticas del reino sino también su necrópolis, el Valle Real,
con las momias reales, como bien lo atestiguó el descubrimiento de KV55. La pronta
e inesperada muerte del faraón niño quebró la línea sucesoria extinguiéndose con él
la Dinastía XVIII.

El misterio de la tumba KV55


Véase también: KV55

Sarcófago encontrado en KV55. La peluca de estilo nubio sugiere que fue diseñado
primeramente para una mujer de la realeza. Contiene menciones a la favorita real
Kiya. El añadido de la barba faraónica hace pensar en un posterior
reacondicionamiento muy probablemente para una momia real, quizá la de Ajenatón.
La tumba KV55 fue descubierta el 6 de enero de 1907 en el Valle de los Reyes por
Edward Ayrton, durante una expedición promovida por Theodore Davies. Se pensó que
era un lugar de entierros múltiples, ya que en un primer momento se identificó como
la morada de la momia de la reina madre Tiy, quien fue posteriormente localizada en
la tumba KV35. Los restos encontrados, en muchos casos destrozados, hacen muy
difícil su interpretación.

Las puertas tienen los cartuchos de Tutankamón, el sarcófago encontrado porta el


nombre de la favorita real Kiya, el altar roto contiene los jeroglíficos de Tiy y
existen ladrillos mágicos con el nombre de Ajenatón. Una de las hipótesis es que el
lugar habría funcionado como un lugar de entierros múltiples en distintos momentos
dentro del lapso que fue desde finales del reinado de Ajenatón hasta el de Ay.
Horemheb y sus sucesores destruyeron sistemáticamente todo lo relacionado con
Ajenatón y su familia, incluyendo lo referente a Tutankamón y Ay, para aparentar
continuidad con Amenhotep III, por lo que no queda constancia de su enterramiento,
aunque se estima que fue sepultado en la Tumba real de Amarna.65

Tras descubrir la tumba KV55 con un santuario en su interior dedicado a la reina


Tiy, se realizaron diversos estudios de la momia allí enterrada, que arrojaron los
siguientes resultados:

La momia corresponde a un varón de unos 35 años;


Es del mismo grupo sanguíneo que Tutankamón, supuesto hijo del faraón;
Tiene el cráneo proporcionalmente más grande que el cuerpo, guardando cierto
parecido con las estatuas esculpidas durante el reinado de Ajetatón.
Mientras que algunos historiadores estiman que la momia pertenece a Ajenatón,
basándose tanto en que el sarcófago contiene los jeroglíficos del nombre y los
atributos de realeza (uraeus) borrados, como en la existencia de los ladrillos
mágicos que portan el nombre de Ajenatón, otros estudiosos adjudican la momia al
sucesor Semenejkara, basándose en recientes estudios forenses que dan al personaje
momificado una edad de deceso cercana a los veinte años, dato que excluye
terminantemente a Ajenatón.66

Descubrimiento de la momia

Vista de perfil del cráneo de Akenatón, recuperado de la tumba KV55.


En septiembre de 2010, en la publicación mensual de National Geographic se dio a
conocer que un equipo de científicos liderados por Zahi Hawass había efectuado una
serie de estudios sobre la más que estudiada momia del faraón Tutankamón,
extrayendo muestras de ADN del cuerpo del "Rey Niño".

Los estudios de ADN realizados sobre la momia de Tutankamón han permitido averiguar
la identidad de una serie de momias descubiertas hacía muchísimo tiempo, pero cuya
identidad era desconocida. Tomando como base la momia de Tutankamón y la que se
presumía era la de Amenhotep III, se pudo determinar que una de las momias de la
famosa tumba KV55 era el padre del faraón-niño e hijo del faraón Amenhotep III. Tal
patrón genético de la momia hace concluir que el morador de KV55 no sería otro que
Ajenatón. Además se identificó a dos momias femeninas conocidas como la Dama Mayor
y la Dama Joven, como la Abuela (La Reina Tiy) y Madre respectivamente de
Tutankamón, también a dos fetos hijos suyos y a su esposa Anjesenamón.67

Testimonios de su época
Además de ordenar construir la nueva capital, Ajetatón el «Horizonte de Atón», en
la actual zona de Amarna, se han descubierto restos de antiguas construcciones de
su época en:

Karnak, bloques pétreos reutilizados (Sethe 1957: 1990-1995),


Asiut, bloques pétreos (Gabra 1931),
Menfis, varios bloques y objetos (Lohr 1970).
Titulatura
Titulatura Jeroglífico Transliteración (transcripción) - traducción -
(referencias)
Nombre de Horus:
G5
E2
D40 X7 A28 S9
Srxtail2.svg
kȝ nḫt ḳȝy šwty (Kanajt qayshuty)
Toro victorioso, grande de Amón
(K. Sethe - W. Helck)
Nombre de Nebty:
G16
G36
r M23 t
n i i m i p
t Q1 t
Z2ss
wsr nsyt m ỉpt swt (Usernesytem Iputsut)
Gran majestad en Karnak
(K. Sethe - W. Helck)
Nombre de Hor-Nub:
G8
U39 M40 N28
Z2ss m O28 W24
O49 M27
wṯs ḫˁw m ỉwnw šmˁ (Udyesjauem Iunushema)
El que surge con gran majestad en Iunu (Heliópolis Sur)
(K. Sethe - W. Helck)
Nombre de Nesut-Bity:
Hiero nswt&bity2.png
Hiero Ca1.svg
N5 nfr L1 Z3 N5
T21
n
Hiero Ca2.svg
nfr ḫprw rˁ wˁ n rˁ (Neferjeperura Uaenra)
Hermosas son las manifestaciones de Ra, el Único de Ra
(K. Sethe - W. Helck)
Nombre de Sa-Ra:
Hieroglyph egyptian-Sa-Ra.svg
Hiero Ca1.svg
i mn
n R4
X1 Q3 R8 S38 R19
Hiero Ca2.svg
ỉ mn ḥtp nṯr ḥḳȝ wȝst (Amenhotep Necherheqauaset)
Amón está satisfecho, Señor de Tebas
(Inscripción en su templo)
Cuando cambió de titulatura:

Titulatura Jeroglífico Transliteración (transcripción) - traducción -


(referencias)
Nombre de Horus:
G5
i t
n
N5 mr
Srxtail2.svg
mry ỉtn (Mery Atón)
Amado de Atón
(K. Sethe - W. Helck)
Nombre de Nebty:
G16
G36
r M23 i i t
Z2ss Aa15
N27 i t
n
N5
wr nsyt m ȝḫt ỉtn (Urnesytem Ajetatón)
La Gran majestad de Ajetatón
(K. Sethe - W. Helck)
Nombre de Hor-Nub:
G8
U39 r
n V10 i t
n
N5
wṯs rn n ỉtn (Udyesrenen Atón)
El que exalta el nombre de Atón
(K. Sethe - W. Helck)
Nombre de Nesut-Bity:
Hiero nswt&bity2.png
Hiero Ca1.svg
C2 nfr L1 Z3 N5
T21
n
Hiero Ca2.svg
nfr ḫprw rˁ wˁ n rˁ (Neferjeperura Uaenra)
Hermosas son las manifestaciones de Ra, el Único de Ra
(C. R. Lepsius)
Nombre de Sa-Ra:
Hieroglyph egyptian-Sa-Ra.svg
Hiero Ca1.svg
i t
n
N5 G25 Aa1
n
Hiero Ca2.svg
ȝḫ n ỉtn (Ajenatón)
Agradable a Atón, Útil a Atón o Resplandor de Atón
(British Museum)

Véase también
Las Reinas de Amarna
Nefertiti
Tiye
Kiya
Amenhotep III
Tutankamón
Neferneferuatón
Dahamunzu
Ay
Atonismo
Amarna
Cartas de Amarna
Árbol genealógico de la Dinastía XVIII de Egipto
Ficción
Son múltiples las menciones en obras de ficción del faraón Ajenatón, las más
importantes publicadas en lengua española:

Naguib Mahfuz; (2006). Akenatón. El País. ISBN 84-9815-231-3.


Mika Waltari; (2006). Sinuhé, el egipcio. El País. ISBN 84-9815-220-8.
Wood, Bárbara; Traducción de Carme Geronés y Carlos Urritz (diciembre de 1996). Los
dioses guardianes (The Watch Gods) (Rústica). Colección Libro de mano. Barcelona:
Grijalbo Mondadori S.A. ISBN 84-253-2994-9.
Pauline Gedge; (1984). El faraón. Pàmies. ISBN 978-84-16970-37-7.
Notas y referencias
Neferjeperura Amenhotep es la transcripción de su primer nombre de trono y de
nacimiento, según las convenciones académicas.
Ajenatón es la transcripción de los jeroglíficos del segundo nombre de nacimiento
del faraón, muy utilizado en textos académicos. También se le denomina Amenhotep IV
y Amenofis IV.
Akenatón es la denominación más usada en español. Proviene de la errónea
traducción literal de su nombre desde el idioma francés: Akhenaton, aunque la
transliteración correcta al español es Ajenatón.
Cronología según Grimal, Shaw, Krauss, Murnane y Málek. Otras fechas posibles:
1351-1334 a. C., Cronología según el University College London. 1340-1324 a. C.
según Wolfgang Helck.
Neferjeperura Ajenatón es la transcripción de su nombre de trono y de nacimiento,
después de adoptar el culto preferente a Atón, según las convenciones académicas.
Véase el capítulo 10, a cargo de Jacobus van Dijk, de The Oxford history of
Ancient Egypt, Oxford University, editada por Ian Shaw.
Santiago, M. (2018). «Biografía de Akenatón: El faraón hereje.». Publicacion.
Consultado el 23 de marzo de 2019.
Kemp, Barry. El Antiguo Egipto - Anatomía de una civilización. Ed. Crítica Trad.
Mónica Tussell. (1996) capítulo VII, pág. 332.
Valiente Molla, J. Diccionario de religiones comparadas, pág. 104.
Amenofis es el nombre helenizado que se le da en los epítomes de Manetón a
Amenhotep I y Amenhotep III, que por simplicidad y error se asignó a este faraón,
aunque ningún egipcio o griego lo denominase así.
Nombre del faraón según los epítomes de Manetón:
Horus (Flavio Josefo, Contra Apión)
Horus (Flavio Josefo, de Teófilo)
Horus (Sexto Julio Africano, versión de Jorge Sincelo)
Horus (Eusebio de Cesarea, versión de Sincelo)
Horus (Eusebio de Cesárea, versión armenia)
Otras grafías de su nombre son: Aamakhaf, Achantaji, Achnaton, Akhnaton, Amenhotp,
Amenhotpe, Amenophis, Anjenmaat, Ankhenmaat, Imenhotep, Khanakhtqaishuti,
Naapkharriya, Naapkhurariya, Naapkhururia, Neferkheperure, Niipkhuurririya, Uaenre,
Waenre.
Cf. Cyril Aldred, Akhenaten, King of Egypt, págs. 145, 220, 221 y 222. Dicho
descubrimiento fue considerado en su momento como el más valioso en términos
arqueológicos para el ámbito de la historia del Antiguo Egipto y solo sería
superado con el tiempo por el hallazgo de la tumba de Tutankamón.
Cf. Dodson, op. cit., pág. 88.
Cf. Aldred, op. cit., pág. 259.
Cf. Cyril Aldred, op. cit., pág. 259.
Incluso, en una teoría rechazada en la actualidad, se llegó a creer que a la
muerte de su marido se convirtió en Reina-Faraón durante un corto período, con el
nombre de Semenejkara; cf. Allen, James P. (1994). «The Amarna succession» (en
inglés). Consultado el 28 de febrero de 2009.
Cf. Cyril Aldred, op. cit., pág. 223.
Cyril Aldred, op. cit., pp. 223 y 224.
Mientras el egiptólogo Nicholas Reeves (cf. Rita E. Freed y otros, Pharaohs of the
Sun - Akhenaten-Nefertiti-Tutankhamen, págs. 88 y 89) expone la mutación de
Nefertiti como faraona y la explica por su cambio de nomen en los cartuchos, otro
egiptólogo, Cyril Aldred, concluye que muy probablemente Nefertiti murió alrededor
del año 14 del reinado de Ajenatón.
Artículo del Dr. Zahi Hawass en la Revista National Geographic de septiembre de
2010
Cf. Jacobus van Dijk, op.cit., págs. 282 y 273.
La encuesta del año 2008 de Forbes ubica a Amenhotep III en el puesto número 12 de
la lista de los 200 personajes más ricos de todos los tiempos.
Cf. Akhenaten, King of Egypt, Thames & Hudson, en especial el capítulo 16, La
cuestión de la Corregencia.
El sistema cronológico egipcio se basaba normalmente en el año de comienzo de
reinado del faraón correspondiente; así, pues, los sucesos registrados por los
escribas se databan siguiendo la forma (...) el año tercero de rey del Alto y Bajo
Egipto (...). Para un conocimiento más profundo del tema, cf. Cyril Aldred, op.
cit., capítulo 24, Los últimos años de Ajenatón.
Cf. Jacobus van Dijk, op. cit., pág. 275.
Cf. Aldred, op. cit., capítulo 22, El reinado de Amenofis III.
Cf. Aldred, op. cit., capítulo 7: Los Talatas de Karnak.
Cf. Jacobus van Dijk, op. cit., págs. 273 y 274.
Cf. Robert B. Partridge, Photo Feature, Colossal Statues of Akhenaten from the
Temple of Karnak, en Ancient Egypt, vol. 8 n.º 1 pág. 43, agosto/septiembre de
2007.
Para profundizar, véase Aldred, op cit., Capítulo 21 La herejía.
Cf. Aldred, op. cit., págs. 267 y 268.
Barry Kemp, op. cit., pág. 336.
Cf. Arnold Dieter, Diccionario de la arquitectura egipcia, Albatros, 2000. ISBN 3-
491-96001-0
http://www.amarnaproject.com/pages/amarna_the_place/boundary_stelae//map.shtml
Cf. Barry Kemp, op. cit., capítulo VII, págs. 358-360. Según el autor, Ajenatón
llegó a pretender reforzar su posición de poder buscando ser él mismo objeto de
adoración.
Un altar especial ha sido considerado por los investigadores como prueba de que
Nefertiti sirvió como Alta Sacerdotisa.
Cf. Jacobus van Dijk, op. cit., pág. 277.
Cf. Barry Kemp, op. cit., capítulo VII.
Cf. Barry Kemp, op. cit., capítulo VII, págs. 382-383.
Cf. Jacobus van Dijk, op. cit., págs. 281-283.
Para un mejor conocimiento de este aspecto, véase Cyril Aldred, op. cit., capítulo
21, "La Herejía"; también, Barry Kemp, op. cit. Véanse, especialmente, las páginas
335-337 donde el autor discute esta faceta del monoteísmo instaurado por Ajenatón.
Cf. Cyril Aldred, Akhenaton, Faraón de Egipto, pág. 254.
Cf. John L. Foster, Pharaohs of the Sun Akhenaten - Nefertiti-Tutankhamen, pág.
108.
Jacobus van Dijk, por su parte, se refiere a la decoración del sarcófago en la
tumba destinada originariamente a Ajenatón, en la necrópolis real de la ciudad de
Ajetatón; en concreto, al reemplazo de las habituales imágenes de diosas aladas que
decoraban los cuatro ángulos del sarcófago de piedra por imágenes de Nefertiti. Cf.
op. cit., págs. 284-285.
Cf. Cyril Aldred, op. cit., especialmente el capítulo 11, "Egipto en la Dinastía
XVIII: Relaciones Exteriores".
Cf. Cyril Aldred, op. cit., capítulo 17, "Las Cartas de Amarna".
Cf. Rita Freed, Pharaos of the Sun, el capítulo titulado "Foreign Relations".
Cf. Jacobus van Dijk, op. cit., págs. 277-278.
Cf. Descripción del síndrome de Marfan.
Cf. Jacobus van Dijk, op. cit. págs. 281-283.
Cf. Ancient Egypt online Akhenaten. (en inglés)
Scholtissek, C. Naylor, E. (1988). «Fish farming and influenza pandemics». Nature.
vol. 331 (6153): pág. 215. PMID 2827036. doi:10.1038/331215a0.
Choi, B. y Pak, A. (2001). «Lessons for surveillance in the 21st century: a
historical perspective from the past five millennia». Soz Praventivmed. vol. 46
(n.º 6): pp. 361-368. PMID 11851070. doi:10.1007/BF01321662.
Webby, R. y Webster, R. (2001). «Emergence of influenza A viruses». Philos Trans R
Soc Lond B Biol Sci. vol. 356 (n.º 1416): pp. 1817-1828. PMID 11779380.
doi:10.1098/rstb.2001.0997.
Shortridge, K. (1992). «Pandemic influenza: a zoonosis?». Semin Respir Infect. vol
7 (n.º 1): pp. 11-25. PMID 1609163.
Kozloff, Arielle (2006). «Bubonic Plague in the Reign of Amenhotep III?». KMT. vol
17 (3): pp. 36-46.
El momento está reflejado en un relieve de la tumba real en Amarna.
Cf. Cyril Aldred, op. cit., págs. 287-289.
Cyril Aldred, op. cit., Cápítulo 24, "Los últimos años de reinado".
Cf. Cyril Aldred, op. cit., Capítulo 24, "Los últimos años de Akenatón."
Cf. Cyril Aldred, op. cit., capítulo 24: Los últimos años de Ajenatón.
Para un conocimiento más profundo del tema, véase Cyril Aldred, op. cit., capítulo
16, "La cuestión de la corregencia".
Cf. Jacobus van Dijk, op. cit., págs. 280-281 y Nicholas Reeves, Pharaohs of the
Sun Akhenaten - Nefertiti-Tutankhamen, el capítulo "Royal Family".
Nicholas Reeves abona esta teoría fundamentándola en el análisis de los
jeroglíficos que componen los cartuchos de Semenejkara. La existencia de un
determinativo femenino dentro de los jeroglíficos del nombre abre la puerta a la
suposición de el tal Semenejkara pudo haber sido una mujer, imponiéndose en tal
forma la imagen de Nefertiti.
Cf. Tumba real en Amarna, en digitalegypt.
Para un mejor conocimiento del tema, véase Cyril Aldred, obp. cit., capítulo 18,
"Tumba n° 55 en el Valle de los Reyes".
Cf. «Mummy of Egypt's Monotheist Pharaoh to Return Home», en nytimes.com, 11-3-
2010, consultado el 12-3-2010.
Bibliografía
Barry J. Kemp; tr. Tusell, Mónica (1989). El Antiguo Egipto. Barcelona, edit.
Crítica. ISBN 84-8432-485-0.
Ian Shaw y otros (2007). Historia Del Antiguo Egipto. La Esfera De Los Libros, S.L.
Manetón (2008). Historia de Egipto. Madrid: Akal Ediciones. ISBN 978-84-460-2551-1.
Oconnor, Forbes, Lehner y otros (1996). Egipto: Tierra de los Faraones, Segunda
parte. Barcelona: Ediciones Folio, S.A. ISBN 84-413-0155-7.
Jacq, Christian (1992,1997). Nefertiti y Akenatón. Barcelona: Ediciones Martínez
Roca, S.A. ISBN 84-270-2294-8.
Osman, Ahmed (1991,1992). Moisés, Faraón de Egipto. Barcelona: Planeta,. ISBN 84-
320-4487-3.
Caniff, Patricia (2002). Grandes Biografías: Akenatón, España, EDIMAT Libros, ISBN
84-8403-769-X
En inglés
Ian Shaw y otros (2002). The Oxfor history of Ancient Egypt. Oxford University
Press. ISBN 0-19-815034-2.
Rita E. Freed, Yvonne J. Markowitz, and Sue H. D'Auria (1999). Pharaohs of the Sun:
Akhenaten - Nefertiti - Tutankhamen. Bulfinch Press. ISBN 0-8212-2620-7.
Cyril Aldred (1991). Akhenaten: King of Egypt. Thames & Hudson. ISBN 0-500-27621-8.
Dodson, Aidan (1990). «Crown Prince Djhutmose and the Royal Sons of the Eighteenth
Dynasty». Journal of Egyptian Archaeology. vol 76.
Dodson, Aidan y Hilton, Dyan (2004). «The Complete Royal Families of Ancient
Egypt». Ed. Thames & Hudson. ISBN 0-500-05128-3.
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Akenatón.
Francisco Javier Gómez Torres, La clausura de los templos durante el periodo
amárnico.
Los títulos del faraón Ajenatón (Akenatón)
Akhenaten, en digitalegypt
Ensayo de James Allen sobre el fin del período de Amarna. En inglés. University of
Memphis
Ensayo de Jacobus van Dijk sobre la muerte de Meketatón. En inglés. University of
Memphis
Ensayo de Earl Ertman sobre los estilos artísticos en la primera etapa del reinado.
En inglés. University of Memphis
Predecesor:
Amenofis III Faraón
Dinastía XVIII Sucesor:
Semenejkara
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500121983Diccionarios y enciclopediasBritannica: url
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C.AkenatónAmarnaFaraonesDinastía XVIIIReyes del siglo XIV a. C.Antiguos egipcios
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