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Transición Democrática en España (1975-78)

Este documento describe el proceso de transición de España a la democracia entre 1975 y 1978. Tras la muerte de Franco en 1975, hubo tres opciones para el futuro del país: continuar con el régimen franquista, romper completamente con él o realizar una reforma pactada. Finalmente se impuso la tercera opción, liderada por el rey Juan Carlos I y el primer ministro Adolfo Suárez. Suárez promulgó la Ley para la Reforma Política en 1976 que estableció elecciones democráticas y permitió desmantelar el franquismo desde

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Transición Democrática en España (1975-78)

Este documento describe el proceso de transición de España a la democracia entre 1975 y 1978. Tras la muerte de Franco en 1975, hubo tres opciones para el futuro del país: continuar con el régimen franquista, romper completamente con él o realizar una reforma pactada. Finalmente se impuso la tercera opción, liderada por el rey Juan Carlos I y el primer ministro Adolfo Suárez. Suárez promulgó la Ley para la Reforma Política en 1976 que estableció elecciones democráticas y permitió desmantelar el franquismo desde

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12: NORMALIZACIÓN DEMOCRÁTICA DE ESPAÑA E INTEGRACIÓN EN EUROPA (DESDE 1975) 1


Tema 11.- El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978

- El proceso de transición a la democracia


y la Constitución de 1978 (1975-78) -

1. Introducción
2. La Transición (1975-78)
2.1.- La sucesión de Franco
2.2.- El gobierno de Arias Navarro (diciembre 1975-junio 1976)
2.3.- El gobierno de Adolfo Suárez (julio 1976-julio 1977)
2.4.- Las primeras elecciones democráticas (junio 1977)
3. La Constitución de 1978
3.1.- Características de la constitución
4. Conclusión

1.- INTRODUCCIÓN

La muerte de Franco en 1975 marca el inicio de una nueva etapa en la historia


de España: la transición a la democracia. Se trata de un período en el que se
desmanteló la dictadura franquista y se instauró un régimen democrático que quedó
plasmado en la Constitución de 1978.

Gracias al predominio del pactismo, la negociación, el consenso entre los


ciudadanos, así como el rechazo a la venganza y la confrontación violenta; la Transición
española ha sido considerada entre los círculos académicos y políticos una “transición
modelo” y se ha tomado como referente en algunos países latinoamericanos y de
Europa del Este a la hora de abandonar dictaduras y establecer regímenes
democráticos.

Así pues, el franquismo, un régimen que había sido instaurado en la década de


los treinta mediante la violencia y el derramamiento de sangre se abandonó cuarenta
años después sin ninguno de estos elementos.

2.- LA TRANSICIÓN (1975-78)

Denominamos Transición democrática al período que transcurrió entre la


muerte de Franco y la aprobación de la Constitución de 1978, un período en el que se
pasa de una dictadura a un régimen democrático. No obstante, muchos historiadores
alargan el período hasta 1982 ya que no será hasta entonces cuando el sistema
democrático se halle plenamente consolidado.
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Tema 11.- El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978

La Transición fue un tiempo de profundas reformas y, sobre todo, de grandes


dificultades: en primer lugar, una aguda crisis económica (iniciada en la última fase del
régimen franquista) que alcanzó estos años una gravedad extrema; en segundo lugar,
una tensión política que reflejaba la profunda división de la sociedad española y, por
último, la provocación terrorista (ETA, GRAPO y grupos de ultraderecha). Sin embargo,
a pesar de las dificultades, se consiguió desmantelar las instituciones franquistas,
anulándolas por completo.

A la muerte de Franco, la población española y las fuerzas políticas se alineaban


a favor de alguna de las tres alternativas posibles para el futuro político del país:

1. la continuidad del régimen franquista, que se obstinaba en mantener las


viejas estructuras del régimen (Blas Piñar) o, todo lo más, modificarlas muy
superficialmente (Arias Navarro). Era la posición defendida por los sectores
más reaccionarios e inmovilistas y contaba con una considerable fuerza en
el Ejército.
2. la ruptura democrática, que pretendía romper inmediatamente con el viejo
régimen dictatorial y restaurar una auténtica democracia. Consideraban
que el primer paso era convocar un plebiscito para decidir la forma de
Estado: monarquía o república (desconfiaban del nuevo monarca impuesto
por el régimen anterior). Era la opción defendida por la izquierda
antifranquista y, en general, la mayoría de la oposición democrática1.
3. la reforma política a partir de las leyes e instituciones del franquismo, que
pretendía la liberalización paulatina del régimen desde dentro. Era la vía
propuesta por los sectores más aperturistas del régimen franquista,
conscientes de que el franquismo sin Franco era inviable y de que la
integración definitiva de España en Europa requería una evolución política
hacia formas democráticas.

Esta última opción de “ruptura o reforma pactada” impulsada desde el poder


fue la que finalmente se impuso, como una salida intermedia entre lo que sería mera
reforma o continuidad con el régimen anterior y lo que sería ruptura total.

2.1.- LA SUCESIÓN DE FRANCO

Tras la muerte de Franco y en cumplimiento de su voluntad, la jefatura del


Estado recayó sobre el príncipe Juan Carlos, proclamado rey con el nombre de Juan

1
La oposición antifranquista o democrática se había organizado desde 1976 en torno a la Platajunta
(Plataforma de Coordinación Democrática), fruto de la fusión de la Junta Democrática (impulsada en
1974 por el PCE) y la Plataforma de Convergencia Democrática (creada en 1975 por el PSOE).
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Tema 11.- El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978

Carlos I. Con esta medida, el dictador había pretendido convertir a la monarquía en


una institución continuadora de su propio régimen.

Así, dos días después de la muerte del dictador, el 22 de noviembre de 1975,


Juan Carlos I asumía ante las Cortes franquistas la jefatura del Estado (a título de rey2)
y juraba lealtad a los Principios del Movimiento Nacional y a las “leyes fundamentales”.
El nuevo jefe del Estado, a pesar de su juramento, dejó entrever vagamente en su
discurso ante las Cortes su voluntad democrática y, días después, concedió un indulto
parcial que sacó de las cárceles a algunos presos políticos.

2.2.- EL GOBIERNO DE ARIAS NAVARRO (diciembre 1975-julio 1976)

Una de las primeras tareas que debía abordar el rey era el nombramiento de un
presidente de gobierno. Decidió mantener en el cargo al presidente del último
gobierno de Franco, Carlos Arias Navarro, quien formó un nuevo gobierno con algunos
ministros franquistas con fama de reformistas (Fraga Iribarne o Areilza); no obstante,
integró a viejos políticos inmovilistas. Y es que Arias Navarro era un político que se
debatía entre un tímido aperturismo y una fidelidad inquebrantable a la figura de
Franco. Por ello, su confirmación en el cargo decepcionó a la oposición democrática.

El rey intentó que Arias acelerase el proceso de reformas pues las primeras que
hizo resultaban lentas y limitadas. Sin embargo, el presidente se negaba a ello de
modo que el rey, finalmente, no encontró más alternativa que invitarle a presentar su
dimisión (30 junio 1976).

Y es que la falta de reformas ponía en peligro el futuro de la propia Corona ya


que la presión de la oposición democrática cada vez era más intensa, así como la
movilización social y conflictividad en forma de huelgas de larga duración en distintos
sectores como el metal, la construcción o los transportes. Especialmente graves fueron
los sucesos de Vitoria en marzo de 1976 pues dejaron un saldo de cinco muertos y
decenas de heridos debido a la acción policial que, el entonces ministro del Interior,
Manuel Fraga justificaba señalando “La calle es mía”.

2.3.- EL GOBIERNO DE ADOLFO SUÁREZ (julio 1976-julio 1977)

Tras la dimisión forzada de Arias Navarro, el rey consiguió que entre los
nombres propuestos por el Consejo del Reino para el cargo de presidente del gobierno
se encontrase el de Adolfo Suárez.

2
Su padre, don Juan de Borbón, era quien en realidad había recibido los derechos dinásticos de su padre
(Alfonso XIII) y no renunció oficialmente a ellos hasta un año y medio más tarde (mayo de 1977).
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Tema 11.- El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978

Se trataba de un joven político procedente de los sectores reformistas del


franquismo que conectaba con las pretensiones de la Corona. Su nombramiento
sorprendió a todos y provocó cierto rechazo generalizado, al considerarlo un político
de segunda fila y, además, vinculado al Movimiento Nacional.

Sin embargo, Suárez desarrolló un nuevo estilo de política que le llevó a


establecer contactos con la oposición democrática y adoptar algunas decisiones
significativas como una Ley de Amnistía para presos políticos.

En cualquier caso, la medida más importante tomada por este gobierno fue la
Ley para la Reforma Política aprobada el 18 de noviembre de 1976 por las propias
Cortes franquistas.

Se trataba de una ley en la que se establecía el procedimiento para


transformar las Cortes franquistas en un Congreso de los Diputados y un Senado,
elegidos por sufragio universal y directo, con el cometido de realizar las reformas
que estimasen pertinentes.

Así pues, la trascendencia de esta ley es incuestionable pues fue la pieza básica
que permitió desmantelar el franquismo desde las propias instituciones franquistas.
Con ella, la vía reformista hacia la democracia desde dentro del régimen (“ruptura
pactada”) se imponía definitivamente, y la figura de Suárez se reforzó mucho.

Quedaba claro que era el Gobierno quien estaba conduciendo el proceso de


transición y la oposición democrática no tuvo más remedio que aceptar la Monarquía
(sin referéndum previo) a cambio del establecimiento de una democracia plena3.

El trámite de la ley fue un proceso complejo, lleno de negociaciones con la


oposición democrática por un lado y, por otro lado, con los sectores inmovilistas del
franquismo (bunker4) que exigían para su aprobación el compromiso de ciertas
garantías: no exigir responsabilidades a los implicados en la dictadura y mantener la
ilegalidad de la izquierda comunista (PCE).

Una vez aprobada la Ley para la Reforma Política se preparó el terreno para la
convocatoria de elecciones, de las que habría de surgir la composición de las nuevas
Cortes. Para ello el gobierno tuvo que llevar a cabo otras reformas democráticas:
- modificación de la Ley de Asociaciones Políticas, lo que se tradujo en la
legalización efectiva de todos los partidos (a excepción del PCE).
- regularización del derecho de huelga
- libertad de sindicación y supresión de la organización sindical franquista

3
En abril de 1977 el PC aceptó la Monarquía como contrapartida a su legalización y el PSOE también la
aceptó en 1978.
4
Agrupado en un partido llamado Fuerza Nueva
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Tema 11.- El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978

- disolución del Movimiento Nacional


- modificación de la ley de prensa
- nueva ley electoral, que establecía el procedimiento de elección de los
miembros de las futuras Cortes democráticas.

Todas estas medidas tomadas por el gobierno de Suárez provocaron acciones


violentas del nacionalismo separatista (ETA), la extrema izquierda (GRAPO) y la
extrema derecha (Guerrilleros de Cristo Rey). Entre todas ellas destaca especialmente
la conocida como “Matanza de Atocha” en la que tres pistoleros ultraderechistas
hirieron a cuatro y asesinaron a cinco abogados especializados en derecho laboral
vinculados al PCE (Madrid, enero de 1977).

Sin embargo, la legitimidad de las elecciones y la instauración de la democracia


pasaba por una participación sin exclusiones de todas las fuerzas políticas, por lo que
el PCE fue legalizado finalmente el 9 de abril de 1977; algo a lo que el búnker y,
especialmente el Ejército5, se negaban.

De hecho, el Ejército vio esta legalización como una provocación y ello unido a
la amenaza de ETA incrementó la tendencia al complot y al golpe de Estado,
produciéndose dos intentonas golpistas: en noviembre de 1978 la Operación Galaxia
(el golpe fue desmantelado antes de llevarse a cabo) y el 23-F en 1981 que también fue
abortado a las horas de producirse.

Y es que la lealtad a Franco dentro del Ejército estaba muy arraigada; de hecho,
constituía un serio obstáculo al proceso de Transición.

2.4.- LAS PRIMERAS ELECCIONES DEMOCRÁTICAS (junio 1977)

Días después de la legalización del PCE se anunció que las elecciones se


celebrarían en junio.

Para presentarse a ellas, A. Suárez constituyó un nuevo partido: la UCD (Unión


de Centro Democrático), que reunía a una quincena de partidos minoritarios de
tendencia centro-derecha (reformistas franquistas, democristianos, socialdemócratas y
liberales).

La derecha franquista fundó Alianza Popular (AP) con Fraga Iribarne y López
Rodó como figuras importantes. El PSOE tuvo en dos jóvenes sevillanos, Felipe
González y Alfonso Guerra, sus principales líderes; y el PCE se mantuvo como bastión

5
Salvo un sector minoritario: UMD (Unión Militar Democrática), un pequeño grupo a favor del
compromiso del Ejército con la democracia y que eran vistos dentro del Ejército como traidores por no
mantener su fidelidad al Movimiento Nacional.
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Tema 11.- El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978

de la lucha antifranquista, con dirigentes históricos como Santiago Carrillo y Dolores


Ibárruri “la Pasionaria” a la cabeza.

Las elecciones generales convocadas para el 15 de junio de 1977 eran las


primeras elecciones democráticas celebradas en España desde febrero de 1936.

La participación fue alta (78,7% del censo electoral), lo cual indicaba el interés
suscitado entre la población, consciente del crucial momento que atravesaba el país.
En cuanto a los resultados, se confirmó la victoria de UCD, que obtuvo 165 escaños de
350 del Congreso y 106 de los 207 elegibles en el Senado. Aunque no obtuvo la
mayoría absoluta quedó muy cerca, por lo que no tuvo problemas a la hora de formar
nuevo gobierno.

El PSOE con 118 diputados en el Congreso y 48 senadores, alcanzó unos


resultados muy por encima de lo esperado y se convirtió en la primera fuerza política
de la izquierda y el principal partido de la oposición al gobierno. El PCE, con tan sólo 20
escaños en el Congreso quedó muy por debajo de sus expectativas. Al igual que Alianza
Popular, que acabó por detrás de los comunistas con sólo 16 escaños.

Finalmente, tanto en Cataluña como en el País Vasco, se confirmó el apoyo de


los electores a los partidos nacionalistas moderados.

En conclusión, la población española mostró su moderación, quizá un tanto


atemorizados ante la turbulencia social y política que habían acompañado al proceso
de reforma democrática.

La legislatura se inició el 13 de julio de 1977 y concluyó el 2 de enero de 1979.


En ese año y medio se abordó la cuestión autonómica, la crisis económica y la creación
de una constitución.

Para hacer frente a la grave situación económica derivada de la crisis mundial


del petróleo acaecida en 1973 y que amenazaba con interrumpir el proceso
democratizador, se firmaron los Pactos de la Moncloa (25 octubre 1977): una serie de
acuerdos entre el gobierno, los principales partidos políticos, algunos sindicatos
(CCOO, puesto que la UGT y la CNT quedaron al margen) y la patronal (empresarios)
para abordar los problemas desencadenados por la alta tasa de paro y la inflación.

Entre el contenido de estos acuerdos, cabe destacar: la supresión de la censura


y la aprobación de los derechos de reunión y asociación en el plano político y, en el
terreno económico, la reforma de la administración tributaria, la adopción de medidas
de control financiero a través del Banco de España para evitar la fuga de capitales, la
devaluación de la peseta y la subida de salarios para luchar contra la inflación.

Estos pactos fueron muy criticados, no obstante, mejoraron levemente la


economía y permitieron a los políticos centrarse en la elaboración de la Constitución.
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Tema 11.- El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978

También en 1977 se concedieron las preautonomías vasca y catalana y dos años


más tarde se aprobaron los Estatutos de Autonomía de Cataluña, País Vasco y Galicia.
El resto de las comunidades accedieron a la autonomía en los primeros años de la
década de los 80 (Andalucía, 28 de febrero de 1980).

3.- LA CONSTITUCIÓN DE 1978

A pesar de los importantes avances democráticos realizados hasta llegar a las


elecciones de 1977, la democracia española resultaba todavía incompleta pues carecía
de una constitución.

Para la elaboración de dicha constitución se formó una Comisión de Asuntos


Constitucionales que designó una Ponencia Constitucional (agosto de 1977) de siete
miembros cuyo cometido consistía en redactar un anteproyecto de constitución.

La ponencia estaba formada por cinco conservadores: 3 de UCD (G. Cisneros, J.


P. Pérez LLorca y M. Herrero), 1 de AP (M. Fraga) y 1 de Minoría Catalana (CiU): (M.
Roca) y dos progresistas: 1 del PSOE (G. Peces Barba) y 1 del PCE (J. Solé Tura). El PNV
(Partido Nacionalista Vasco) fue marginado de la ponencia, lo que tuvo nefastas
consecuencias, ya que no votó la Constitución y, todavía hoy, la califica de imposición
española para justificar sus aspiraciones a la independencia del País Vasco.

Respecto a la redacción del anteproyecto constitucional, fue larga y


accidentada porque era difícil alcanzar un consenso entre grupos ideológicos tan
dispares, en cuestiones importantes para el futuro del país.

El texto definitivo se aprobó por amplísima mayoría en el Congreso y el Senado


el 31 de octubre de 19786. Menos entusiasta resultó la respuesta del pueblo español
en el referéndum convocado el 6 de diciembre de ese mismo año, ya que la abstención
fue muy alta (casi un tercio del electorado), aunque los votos emitidos fueron
claramente favorables a la carta magna (88%).

3.1.- CARACTERÍSTICAS DE LA CONSTITUCIÓN

La Constitución de 1978 representó la culminación de la Transición española


hacia la democracia.

Se trata de un texto extenso (sólo superado por la de Cádiz) que consta de 11


títulos y 109 artículos, disposiciones adicionales, transitorias y derogatorias. Es,
además, una constitución rígida pues no es fácil someterla a modificaciones.

6
325 votos a favor, 6 en contra y 14 abstenciones. Estas y los votos negativos provinieron de AP y los
parlamentarios vascos.
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Tema 11.- El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978

En su Título Preliminar, define a España como un “Estado social y democrático


de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la
libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. Acto seguido, se declara que
“la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del
Estado”. Estos dos enunciados, por si solos, implican una concepción política
radicalmente opuesta a la que había inspirado al régimen franquista.

La Constitución establece como forma del Estado la Monarquía parlamentaria,


con funciones de representación en las relaciones internacionales y garante de las
instituciones del Estado; sin embargo, carece de responsabilidades políticas concretas
(el rey reina, pero no gobierna). Se afirma el principio de soberanía nacional y se
establece que el Ejército queda sometido al poder civil.

En cuanto a la división de poderes: el ejecutivo recae en el gobierno, integrado


por el presidente, los vicepresidentes y los ministros, que serán elegidos en función de
la composición mayoritaria de las Cortes. En cuanto al poder legislativo, se establece el
bicameralismo pero con un Congreso de los Diputados que tiene mayor peso que el
Senado. Las Cortes aprueban los presupuestos y controlan al gobierno; invisten al
presidente y lo pueden cesar mediante moción de censura. Por último, el poder
judicial corresponde a los jueces y magistrados que administran justicia en nombre del
pueblo y que están coordinados, en última instancia, por el Tribunal Supremo.

El Estado es aconfesional aunque se reconoce la realidad de la Iglesia Católica y


se mantienen relaciones de cooperación con la misma. Se incluye, además, la abolición
de la pena de muerte.

Finalmente, la constitución proclama un extenso conjunto de derechos y


libertades garantizados por el Tribunal Constitucional y el Defensor del Pueblo. No sólo
se recogen los derechos individuales y políticos presentes ya en el ordenamiento
constitucional del siglo XIX, como la libertad de pensamiento, expresión, imprenta, de
culto, reunión, asociación, etc., sino que aparecen también derechos sociales como los
de educación, salud, trabajo, vivienda, etc., recogiendo la herencia de la constitución
republicana de 1931.

Por último, se contempla la descentralización del Estado, pues la Constitución


recoge la posibilidad de que las regiones puedan optar por convertirse en
comunidades autónomas que, a su vez, se organizan en provincias y municipios. Se
reconocen, además, como lenguas oficiales el castellano y las demás lenguas españolas
en las Comunidades Autónomas correspondientes. En cualquier caso, se hace hincapié
en la unidad e indivisibilidad de la nación, todo ello en el marco de una economía de
mercado (capitalista), aunque se contempla la intervención del Estado en las
situaciones en las que se estime necesario.
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Tema 11.- El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978

4.- CONCLUSIÓN:

La Transición es uno de los momentos históricos más destacados a la par que


difíciles de la historia de nuestro país ya que la muerte del dictador F. Franco
amenazaba con una nueva ruptura de la sociedad española.

Como hemos visto, la solución adoptada consistió en una ruptura pactada en la


que la figura del rey Juan Carlos se convirtió en uno de los motores más importantes
contribuyendo, con su actuación, a la consolidación de la Monarquía y el consiguiente
olvido de la República. Y es que no hay que olvidar que lo que el golpe de Estado de
julio del 36 derribó fue un régimen republicano, no uno monárquico.

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