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Vida terrenal y eternidad: reflexiones

Esta vida en la tierra es solo temporal, mientras que la vida eterna es permanente. Fuimos creados por Dios para vivir para siempre, ya sea en el cielo o en el infierno, dependiendo de si aceptamos o rechazamos a Jesucristo como nuestro salvador. Nuestra relación con Dios en la vida determinará dónde pasaremos la eternidad.

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Vida terrenal y eternidad: reflexiones

Esta vida en la tierra es solo temporal, mientras que la vida eterna es permanente. Fuimos creados por Dios para vivir para siempre, ya sea en el cielo o en el infierno, dependiendo de si aceptamos o rechazamos a Jesucristo como nuestro salvador. Nuestra relación con Dios en la vida determinará dónde pasaremos la eternidad.

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ACTIVIDAD:

Lee atentamente el siguiente texto y luego de realizar el subrayado respectivo, realiza el Sumillado.

Creados para vivir por siempre

Esta vida no lo es todo.


La vida aquí en la tierra es solo el ensayo antes de la
verdadera actuación. Estaremos mucho más tiempo al
otro lado de la muerte, en la eternidad, que aquí. La
tierra es el escenario, la escuela primaria, el ensayo
para la vida en la eternidad. Los ejercicios, el
entrenamiento antes del partido, el trote de
calentamiento antes de que la carrera empiece. Esta
vida es el preámbulo de la venidera.

En la tierra, como máximo, viviremos cien años; pero


en la eternidad viviremos para siempre. La vida en la
tierra es solo un pequeño paréntesis en la eternidad.
Porque fuimos creados para vivir por siempre. La
Biblia afirma: “Dios... ha plantado eternidad en el
corazón de los hombres”. Tenemos un instinto innato
que anhela la inmortalidad. La razón de esto es que
Dios nos hizo a su imagen para vivir eternamente.

Nuestro corazón dejará de palpitar en algún


momento. Eso determinará el fin de nuestro cuerpo y
los días en la tierra, pero no será el fin de nuestro
ser. El cuerpo terrenal es una simple residencia
temporal para el espíritu. La Biblia llama al cuerpo
terrenal una “tienda de campaña”, y al futuro cuerpo
una “casa”. Las Escrituras dicen: “Si esta tienda de
campaña en que vivimos se deshace, tenemos de
Dios un edificio, una casa eterna en el cielo, no
construida por manos humanas”. La vida terrenal nos
brinda muchas opciones, pero la eternidad solo nos
da dos: el cielo o el infierno.

La relación con Dios en la tierra determinará el tipo


de relación que tendremos con él en la eternidad. Si
aprendemos a amar y a confiar en Jesucristo, el Hijo
de Dios, recibiremos la invitación para estar toda la
eternidad con Él. Por otro lado, si rechazas su amor,
perdón y salvación, pasarás la eternidad apartado
de Dios para siempre.

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