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EI heroe y otros cuentos Ricardo Marino ANEANT E HA Soe 2) A SD TEN. ot se Escaneado con CamScanner 1995, RicaRDO Marino De esta edicién 1995, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S.A. Beazley 3860 (1437) Buenos Aires ISBN: 950-511-210-6 Hecho el depésito que marca la ley 11.723 Impreso en Argentina. Printed in Argentina Primera edicién: diciembre de 1995 Sexta reimpresidn: agosto de 2001 Disefio de la coleccién: ‘José Crespo, Rosa Marin, Jestis Sanz Una editorial del grupo Santillana que edita en: Espafa * Argentina * Bolivia + Brasil + Colombia Costa Rica * Chile * Ecuador * El Salvador * [Link]. Guatemala * Honduras * México * Panamé * Paraguay Pert « Portugal * Puerto Rico * Republica Dominicana Uruguay * Venezuela “Todos los derechos reservados: , Esta publicacién no puede ser |) reproducida, ni en todo ni'en parte, ni regitrada en, 0 transmitida por, tun sistema de recuperacién de informacién, en ninguna forma, ni por ningén medio, sea mecinico, fotoquimico, electrSnico, magnético, clectrodptico, por fotocopia, “ik 'o cualquier otto, sin el permiso previc por escrito de la editorial. sy Escaneado con CamScanner z EI héroe y otros cuentos Escaneado con CamScanner Escaneado con CamScanner De todos los bi- chos de la Planta de Limén el mosquito Efrain era el mas sufrido. No habia cuca- Wy as racha, arafia, bicho boli- 4 2 ta o moscard6n que no se riera de él porque era asustadizo, torpe, timido. Hasta sus padres y hermanos solfan murmurar “jcabeza de mos- quito!”, cuando é1 cometia un error. “Tengo que hacer algo”, pensaba Efrain mientras en vano ttataba de no oir las burlas de sus vecinos. Un dia tom6 una decision: abandonar la Planta de Limén donde vivia, y salir al mundo. De madrugada, mientras todos dormian, se Marché, Volé dos horas seguidas y al fin leg al puerto, Eligié un barco que tenfa un delicio- 80 olor a pescado podrido y se refugié en el ca- Escaneado con CamScanner marote del Capitdn. Cuando el barco zarpé, Efrain record6 a sus padres y rompi6 a llorar, pero luego pens6: “tengo que aprender a ser fuerte, para eso emprendf esta aventura... Re- correré el mundo. Volveré con el ojo furioso”. Sus problemas empezaron ni bien tuvo que procurarse comida. Efrain se tiré en picada sobre el enorme brazo del Capitan, hundiendo su aguijon en la piel. —iMaldicién! —grito el hombre, alzan- do su mano gigantesca. Una milésima antes de que la mano se estrellara contra el brazo, Efrain logr6 apartarse. Furioso, el Capitan agarré un matamosquitos y lo persiguié por todo el cama- rote. Tras una terrible persecucién Efrain esca- PO por debajo de la puerta. El resto del viaje es- tuvo Ileno de peligros: un temporal lo sorpren- dié descansando en la vela mayor; otro dia fue atacado con armas quimicas por el enloquecido cocinero chino que lo bafié con sus aerosoles e insecticidas. Efrain tosié tres horas seguidas. Otro terrorifico momento fue cuando sus patas quedaron pegadas al dulce de leche que comia el fogonero del barco... De todos esos peligros Efrain se las arreglé para salir con vida. Escaneado con CamScanner El barco amarré por fin en e} Puerto j ae me . in- glés de Liverpool. Efrain bajé y conocié los si - q ¢, pile increfbles. Un dia peled contra dos je tios ma jenes britinicos y los vencid. Otro dia quedé enredado en las telas de una arafia escocesa y, demostrando una fuerza que ni él mismo imagi- naba, logr6 desprenderse. Mientras tanto los vecinos de la Planta de Limon y, en especial los padres y hermanos de Efrain, no pasaban un dia sin recordar al mosqui- to, arrepentidos de haberlo maltratado. “;Dénde estara? Qué injustos fuimos. Era un mosquito muy joven y nos burlamos de él” —decian. Hasta que una noche sucedié algo in- crefble: todos los bichos del vecindario se tras- ladaron hasta el bar “Don Chicho” a ver el par- tido Argentina-Inglaterra. Cada uno se acomo- d6 como pudo, volando alrededor de la lampa- rita o sobre el pelo de los hombres que miraban. Pero casi se mueren de la emoci6n cuando, des- pués del gol argentino, vieron que iel mosquito Efrain daba vueltas y vueltas ante la camara, jEfrain estaba en Inglaterra! festejando el gol! io un En el segundo tiempo el referf di penal para los ingleses. El bar “Don Chicho a we) Escaneado con CamScanner parecié estallar de rabia. Una parte de los hu- manos y casi todos los insectos insultaban al refer aleman. Los demés se agarraban la cabe- za, miraban la pantalla como hipnotizados y repetian: —Y ahora... Los insectos se agruparon mas cerca del televisor, sobre la cabeza de un sefior pelado. El inglés iba a tirar el penal y el arquero argentino esperaba nervioso. Los segundos pasaban, in- terminables. La pantalla mostré un primer pla- no del delantero inglés... —jEfrain! —grit6 de pronto una mos- ca—. jEs Efrain! W Efrain el Mosquito estaba ce sobre la mejilla del delantero inglés \ esperando que el referi diera la orden para’ patear el penal. —Est4 por... por —alcanzé a murmurar el hermano mayor de Efrain. aX No alcanz6 a‘ decir “Pir yy * carlo”, El réfert hizo so- + @ har el silbato.. El jugador Corrié hacia la pelota y Escaneado con CamScanner 16 cuando estaba por patear Efrain hundi6 su agui- jon en su acalorada mejilla. El delantero se sor- prendié, hizo una extraiia mueca y tir la pelo- ta a la tribuna. El “Don Chicho” estall6 en gri- tos de algarabia. Pero en medio de los festejos una cucaracha que estaba sobre la propia mesa del televisor grité: —jEsperen! No fue necesario que explicara nada porque todo se vio con claridad: el jugador aca- baba de pegarse en la cara, aplastando a Efrain. Los bichos salieron volando del “Don Chicho” sin interesarse por cémo segufa el par- tido. Desconsolados regresaron enmudecidos a la Planta de Limon. Fue una noche interminable en la que nadie podia parar de llorar y de decir cosas como “fue un héroe” 0 “yo jam4s me hu- biera animado a arriesgarme como lo hizo é1”. Bueno, no todas las historias pueden te- ner final feliz y sobre Efrain el Mosquito sélo falta agregar que a la mayorfa de los. bichitos que nacieron esa temporada los padres les pu- sieron su nombre y que cada tanto en el barrio de la Planta de Limén aparece escrita, con indu- dable letra de insecto, la leyenda “Efrain vive”. Lastima que no sea ‘cierto, Escaneado con CamScanner Sg El rapto Escaneado con CamScanner Soy un canario que huy6 de su jaula. Antes, cuando vivia enjaulado era d6- cil, cantaba afinado, salta- oy ba graciosamente de un palito al otro, comfa al- piste y lechuga tierna. Mi nombre era Capulli- to. {Si me vieran ahora mis antiguos duefios! A Propésito uso las plumas tiznadas, vuelo libre como el viento, ensayo horribles gorjeos, me Junto con las urracas y los benteveos, canto 8uarangadas, almuerzo aji picante y me hago lamar Mathumor, Ahora soy libre, libre. Y si alguien in- tenta atraparme para meterme en una jaula {po- brecitos sus dedos!, he afilado mi pico endere- “ando alambres de piia, de puro malo, para Pre~ Escaneado con CamScanner 20 pararme noms pa’ lo que venga. En los ratos li- bres leo el Martin Fierro 0 compongo versos ri- mados. El mes que viene voy a casarme con una canaria del barrio de Palermo. Pero antes tengo que raptarla, torcer los alambres de su jaulita de oro y huir con ella a la pampa a vivir en el ra- maje de los ombies. Nada detiene a un canario que eligié ser gaucho. Y libre. Escaneado con CamScanner Me Ilamo Angurria de Bienes y mi his- toria es triste y sencilla: tenfa yo una bellisima canaria de dorado plumaje que por las mafianas alegraba nuestra casa. Su trino era una finisima hebra de un hilo melodioso que recorrfa la pro- fundidad de los corredores y atravesaba didfa- namente las altas habitaciones. Un famoso cria- dor de canarios nos la habfa obsequiado asegu- rdndonos que su estirpe era no menos principal que la de nuestra familia. Nunca le faltaba su racién de alpiste ni las hojas de la verdura mas fresca que un criado puede hallar en el merca- do; tampoco, el agua cristalina servida en vasi- to de cristal, la zanahoria rallada y los trocitos de albaricoque. Mas un dia mi felicidad y la de Abiilico Bienes, mi marido, Ilegé a su fin: alguien que- ria arrebatarnos a nuestra avecita. Escaneado con CamScanner 22 aco torpe y sucio. Lo des- a revoloteando ante la jau- Al principio no le dimos todos modos tratamos por temor a que con- fermedades como el Era un pajarr cubrimos una mafan: la de nuestra canaria. importancia aunque de de espantarlo a escobazos tagiara a nuestra canaria en! piojillo (ort6ptero, pardsito de las aves), tan co- min en los pajaros vagabundos. Con golpes de escoba logramos alejarlo un rato pero a la tarde, aprovechando nuestro descuido, volvié a acer- carse a la jaulita de la canaria. Me aproximé armada con un diario en- rollado y me lancé con justa furia sobre el odio- so pajaro pero él se atrevid a enfrentarme: abrié su pico y encresp6 su sucio plumaje. No me animé a pegarle. jParecia dispuesto a arrancat- me los ojos! Esperé a que Abiillico regresara de sus oficinas. Al rato mi marido y yo salimos decidi- dos al patio. El Ievaba un matafuegos, un bas- t6n y un trabuco usado por un antepasado nues- tro para ahuyentar a los indios; yo, agua soda y un abanico, —La historia se repite —dijo mi marido. Escaneado con CamScanner 24 Y por cierto se enfrentaba al vil avechucho con la misma decisién con que cien afios antes nues- tros abuelos rechazaron el mal6n para defender sus mujeres y sus estancias. Sin embargo Ilegamos tarde, en todo ca- so s6lo a tiempo para ver cémo el pajarraco ha- cia salir a nuestra canarita a través del espacio que habia hecho torciendo un alambre. Antes de que atinéramos a hacer nada, estaba consumado el rapto. Los vimos alejarse por sobre el limone- to del patio. 4 Escaneado con CamScanner He hecho trabajos sucios en mi vida y creo que a esta altura ya nada me asombra. Soy un cuervo, no una gatita mimosa. Asi que cuan- do aquel matrimonio vino a verme para que en- contrara a su canaria, presuntamente raptada por un pequefio pajaro al que describian como “su- cio” y “criminal”, no me preocupé demasiado por los detalles, eso si, le pedi una buena tajada de dinero, El hombre titubes pero 1a mujer le dio un codazo para que acepte. Olfan a millones. —Y también tiene que eliminar al paja- ro ése —agregé la vieja. —Entonces cobro el doble —dije. —jCémo! —se enojé el viejo. —Perdén, me equivoqué. Les ruego que me perdonen, Quise decir el triple. Escaneado con CamScanner By a a No fue dificil dar con la parejita. Varios gorriones los habfan visto pasar, una lechuza les habia dado de comer una noche que los encon- tré medio muertos de frio y hambre, y un ancia- no benteveo les habia indicado cémo volar pa- ra la pampa. Yo me hacia pasar por un pariente de Buenos Aires que los andaba buscando por un problema familiar. Una mafiana, po! habfa pasado toda la noche oculto entre los tra- espiando el mo- tesco r fin, los encontré. Me vesafios de un poste telef6nico, vimiento de los moradores de un gigan ombi que habia a unos cuarenta metros. Espe- cialmente sospechaba de un nido que sdlo podia ser obra de un mequetrefe de Ja Capital. Los pa- litos estaban torpemente dispuestos ¥ parecfan a punto de caerse. Ademés, 1o habia hecho sobre Escaneado con CamScanner 2B un gajo sin hojas, asf que, de Ilover, se inunda- rian, Tenfan que ser ellos. Para descartar cualquier duda consulté a una vecina, una paloma buchona gorda como una calesita. Efectivamente eran ellos: la gorda me dijo que habfan Ilegado hacia una semana, que eran de Buenos Aires, que “ella” era de fa- milia bien y que él tenia la ridicula costumbre de embarrarse las alas para parecer un gorri6n, pero que en verdad era un canario amarillo. Ha- bian escapado juntos para casarse, dijo la bu- chona. No paraba de hablar. Le dije gracias cin- co veces pero ella seguia: que tienen cuatro huevitos a punto de romperse, que son buentsi- mos y cantan todo el dia y qué sé yo cudntas estupideces. “Y ami qué me importa”, me dije. “Soy un profesional y me pagan por Ilevarmela a ella y eliminarlo a él.” Me acerqué volando suave- mente. Justo en ese momento se hizo un grite- rio en el nido de los canarios: acababa de rom- perse un huevito. La canaria gritaba enloqueci- da de contenta y el canario lagrimeaba como una cotorra vieja, Escaneado con CamScanner 29 —jSoy papa! jSoy papa! —gritaba sin cesar el payaso, agitando sus plumas embarradas. Al verme pasar me Ilamé: —Venga a brindar conmigo, don Cuer- vo, soy papa. El bebé canario era picudo, tenfa dos plumas locas medio mojadas, y temblaba de frio. Horrible. La canaria me lo dio para que lo tuviera en brazos. Me di tiempo para ver como eliminaba a su padre, como me deshacia del be- bé y me Ilevaba a la canaria. Escaneado con CamScanner 30 El pichén abrié los ojos y me sonrid. —Don Cuervo esté emocionado, se le caen las l4grimas —comenté la canaria por lo bajo—. El serd padrino de nuestro hijo. Los felicité y me fui, furioso conmigo mismo. En ese momento supe que nunca més serfa el cuervo frfo y violento de otra época. Habia llegado la hora de retirarme de la profe- sion. Volvi a Buenos Aires. A la vieja, cuando vino a verme, la saqué carpiendo. Cada tanto me hago una escapada hasta la pampa a ver a mi ahijado. Le Ilevo alpiste que robo de pasada en alguna jaula porque a pesar de vivir entre los arboles el pichén nunca se acos- tumbré a la comida ordinaria que le quiere dar el padre. Ya le ensefié a volar planeando, a cazar lombrices y a tres 0 cuatro cosas mas de esas gue sirven para andar por la vida. Escaneado con CamScanner Los cuatro increibles wa {ot Escaneado con CamScanner En épocas muy remotas y en un lugar lejano su- cedié que un Rey cay6 enfermo. Pa- ra curarse, los médicos le recomendaron que antes de una semana bebiera agua de la Gran Cascada, lo tinico que lo podia sanar. De no ha- cerlo en ese tiempo, aseguraron, irremediable- mente moriria. Pero la Gran Cascada estaba a muchas jornadas de camino a través de las montafias, por senderos inaccesibles para los caballos y las mulas, Sélo un corredor superdotado podria Ile- gar hasta allf en el tiempo requerido. El Rey dio a conocer un bando, con el que mandaba a Ilamar a los hombres mas répidos Escaneado con CamScanner 34 del reino. A quien realizara la hazafia en el me. Nor tiempo le prometfa una gran recompensa, Uno de los que ley6 el anuncio fue Go- dofredo e] Veloz, y ni bien termino de leer sali¢ hacia el castillo del Rey. En el camino encontré a un h estaba de rodillas en el suelo, a a la tierra, ombre que plicando su ofdo —Hombre, zqué estas haciendo? —le Pregunt6 Godofredo, —Estoy escuchando el Tuido que hace una plantita a punto de nacer, —{Tan poderoso es tu oido? —iYa lo creo! Me Naman Todo Ofdos. —Entonces por qué no vienes conmigo al castillo, iEl Rey est4 enfermo y nos necesita! Caminaron juntos un rato hasta que se detuvieron ante una mujer que estaba mirando hacia las montafias. — {QUE ests mirando? —Miro la ctispide de la montafia: alli hay un Aguila Cuidando su nido,.. —iTan poderosa es ty vista? —No es el Aguila la que me llama la atencién sino uno de Sus pichoncitos: tiene una —le preguntaron. Escaneado con CamScanner 35 pequefia mancha blanca en las plumitas que ro- dean a su pico. —jlIncrefble! Tendrias que unirte a no- sotros. El Rey enfermo nos necesita..., me Ila- mo Godofredo el Veloz. —Y yo soy Todo Ofdos. —Acepto. Mi nombre es Telescdpica. Anduvieron los tres hasta encontrar un hombre que estaba tirando una piedra. —No hay ningtin animal por aqui. 7A qué le estas tirando? —le preguntaron. —Tiré una piedra para hacerla pegar en la chimenea de mi casa, que esta a ochenta cua- dras de aqui. Es para avisarle a mi mujer que empiece a hacer la comida. —jEs cierto! —exclamé Telescépica—. Estoy viendo a la piedra. Se dirige a la chime- ne... jDio en el blanco!, y una mujer se esta po- niendo un delantal. —Me Ilamo Piedrazo. Jamas fallo. —Si te unes a nosotros podras ayudar al Rey —le dijeron. Al fin legaron al castillo y ofrecieron Sus servicios. Ni bien vio a Godofredo el Veloz, el Escaneado con CamScanner 37 Rey se dio cuenta de que ése era el hombre in- dicado. Pero también se habian ofrecido para ir a buscar el agua de la Gran Cascada,Ttidor el Gigante y Osvalda la Peor. A la madrugada siguiente salieron los tres competidores Ievando c4ntaros para traer agua de la Gran Cascada. Muy pronto Godofredo el Veloz aventa- j6 a los otros dos. Y en lugar de tardar una se- mana fue hasta la Cascada en un rato, Mientras regresaba con un c4ntaro Ileno de agua, encon- tré a sus dos adversarios, que todavia no habian recorrido mas que un corto trecho. —j Eh! jUn momento! —le grité Osval- da la Peor—. Ya ganaste, tu velocidad es ini- gualable. Por qué no descansas un poco y des- pués retomas la carrera. Godofredo el Veloz acept6, pero ni bien se apoy6 sobre una piedra, Tudor el Gigante lo durmié de un golpe. —Bien hecho. Ya tenemos el agua. Po- demos regresar. \ Escaneado con CamScanner aw ‘ —Moraleja: mejor ser astuto que rapido —dijo Osvalda la Peor, sonriendo desagrada- blemente. —Eso, eso —le dio la razén Ttidor el Gigante. Mientras tanto, en las afueras del casti- Ilo los amigos de Godofredo el Veloz esperaban ansiosos. —Algo pasa —dijo Todo Oidos—. Es- cucho los pasos del Gigante y de Osvalda. Pero caminan hacia aqui. Estén a unas cien cuadras. —Es cierto. Ya veo —dijo Telescépi- ca—. Esos dos vienen con un cdntaro Ileno de agua. jEs el cAntaro que llevaba Godofredo el Veloz! Y un poco més alld... a ciento veinte cuadras est4é Godofredo... parece dormido o desmayado. Tiene la cabeza apoyada sobre una piedra. —No hay problema —[Link]—. Consiganme algo para arrojar. Todo Oidos se quité una bota y se la al- canzé, Piedrazo tomé6 la bota, se arqueé hacia Escaneado con CamScanner 39 atrés y la lanz6. — Justo; —exclam6 unos minutos des- pués Telescépica—. La bota pegé contra la pie- dra y desperté a Godofredo. Se est rascando la cabeza... ahora parece haber comprendido lo que ocurrié... ahi sale Godofredo... juh! Ya al- canz6 al Gigante y a Osvalda y les arrebaté el cAntaro, y viene para aca y... —jYa lleg6! —gritaron todos. El Rey bebié el agua, se curd y dio una recompen- sa a Godofredo. Escaneado con CamScanner 40 No era mucho: los reyes suelen ser tacafios y creen que la gente queda satisfecha s6lo con co- nocerlos. Al menos alcanzé para comprar una nueva bota para Todo Ofdos. Después recorda- ron que la esposa de Piedrazo tenja lista la comi- da y se fueron a festejar el haberse encontrado, con una buena comilona. Escaneado con CamScanner El Genio del basural El chico se lla- maba Sebastian pero en el ba- trio que rodeaba al ba- sural, donde se desta- caba por patear los ta- chos mas lejos que cual- quiera, le decian Terremoto. Era el que tenia més suerte para encontrar pedazos de metal, ca- nillas viejas, botellas enteras y cualquier cosa apta para vender. Fue él quien encontré al “Ge- nio malhumorado”. El Genio era una especie de tetera oxi- dada y abollada, una porqueria, que Terremoto avist6 entre latas y cart6n embarrado. Estaba por pegarle una patada de esas que lo habijan hecho famoso en todo el barrio cuando se le ocurrié que tal vez podria limpiarla y llevarsela Escaneado con CamScanner 44 a su madre para que la usara, dandole otra ale- grfa en la misma semana en que le habia anun- ciado que este afio no repetirfa de grado. Terremoto se sent6 sobre un pedazo de silla que habia separado unos minutos antes y se puso a frotar la tetera con la manga del pullo- ver para limpiarla un poco. Pero casi se muere del susto al ver que de la tetera comenzaba a sa- lir humo. Ya se habia puesto de pie cuando vio que en la pequefia nube que salia de la tetera co- menzaba a formarse una cara horrible y gigan- tesca. En segundos la cara y medio cuerpo de ese ser espantoso tomaron formas mas nitidas, pero Terremoto pudo reaccionar disparando a toda velocidad. —‘“jVeni para acd mocoso de porque- rfa!”, alcanz6 a escuchar que gritaba la cabeza de humo. “jMaleducado, malcriado! jQué tenés que andar molestando, atorrante! ” Desde entonces no pudo pensar en otra cosa y al dia siguiente en la escuela, durante la clase, le mand6 un papelito a Ramon Renguei- Ta, su amigo, cuyo apellido verdadero era Ven- teira,pero a causa de ciertas irregularidades en Escaneado con CamScanner 45 su caminar,los amigos lo amaban asf. En el pa- pelito Terremoto le explicaba su hallazgo y lo invitaba a ir juntos por la tarde al basural. Hay que decir que Ramon era mis inte- ligente que un japonés aleméan: pese a sus nueve afios conocia todas las calles de Buenos Aires y sin utilizar fichas sabia llamar por telediscado a su papa que trabajaba de policfa en el Chaco. Eso si, era débil como una lombriz resfriada. Ala tarde, mientras se encaminaban ha- cia el basural, Terremoto propuso ir juntando piedras en el camino. —jPero si el Viejo es de humo, qué le van a hacer las piedras! —objet6 Ramon Ren- gueira—. Mas vale llevamos un extractor de aire. —jQué [Link] extractor de aire? —quiso saber Terremoto. —Un aparato que sirve para chupar hu- mo. Lo tienen en Ja casa donde limpia mi vieja. —Y para qué quieren chupar humo? ¢Son locos? {Por qué no chupan vino? —Lo que si tenemos que conseguir es una cafia larga para agarrar la tetera desde lejos —dijo Rengueira. Rodearon el sector donde la tarde ante- Escaneado con CamScanner 46 rior Terremoto habia encontrado la tetera. Por suerte, la demas gente que se encontraba en el] nte lejos del sector donde s de recorrer basural estaba b debian buscar ellos. Pero despué: una y otra vez el sitio, no hallaron nada: algtin camién habrfa tirado mds basura en el lugar de- biendo cubrir la tetera. Tuvieron que remover todo, tapéndose la nariz porque la basura nueva es la peor. Has- ta que Terremoto grit6: : —jAcé, aca! El miedo que les produjo la vision de la tetera hizo que tardaran varios minutos en acer- carse. Por fin la engancharon por el asa con un largo palo y la mantuvieron en observaci6n va- rios minutos sin que ocurriera nada raro. Tam- poco paso nada cuando se cay6 del palo. —jSerd la misma? —pregunt6 Ren- gueira. —Si —contesté temblequeante Terre-- moto—. Lo que pasa es que ayer hizo lo del’ humo cuando la froté en la manga del pullover. —Dale, hacé como hiciste ayer. —Yo se lo hago, a mi qué me importa —dijo Terremoto, no muy seguro. Sin embargo, Escaneado con CamScanner 48 cuando estuvo al lado de la tetera sus dedos se resistfan como si en verdad fuera una brasa en- cendida. — Dale, tarado! —lo animé. valiente- mente su amiguito alejandose a quince 0 veinte metros. Terremoto cerré los ojos. Con la punta de los dedos agarré la tetera, dio vuelta la cara alejandola de la tetera todo lo que podia y antes de hacerla rozar contra la manga de su brazo iz- quierdo dio un salto hacia el costado y la arrojé lejos. Soportando las burlas de Ramon, Terre- moto se acercé nuevamente a la tetera, la tom6 con decisién’y la freg6 fuertemente contra la manga. Como habia sucedido en el dia anterior, comenzé6 a salir humo. —iEl Viejo! —grit6 espantado Terremoto. —jOtra vez vos, delincuente juvenil! jLadronzuelo de porqueria! —dijo la cara, que se vefa nitida en el humo. Los chicos retrocedieron unos treinta me- tros, tropezando con monticulog de basura, Desde alli siguieron escuchando los insultos del Viejo. —Preguntémosle quién es, —propuso Escaneado con CamScanner 49 Rengueira—. Dale, acercate y preguntale —Je dijo, casi le ordené, a Terremoto. —No... para qué me voy a acercar Siya sé... es un fantasma, debe ser un fantasma. —iNo soy un fantasma! —triné la Cara de Viejo—, soy un “Genio”. ;Soy el Genio dela lémpara. Y estoy aqui por error, por una desgra- ciada coincidencia! —iQué dice? —quiso saber Rengueira. —Dice que él es un genio, Debe ser un genio que inventé la manera de meterse adentro de una tetera y ahora‘no puede salir —dijo Te- tremoto—. Vamos mis cerca. —iC6mo se atrevieron a despertarme! Si mi tnico consuelo desde que no estoy en Bagdad es dormir, dormir y dormir mas. Ah, si yo pudiera volver con mi amo... Pero ya que no puedo hacerlo Prefiero dormir y Sofiar con lo que hacia hace dos mil afios, cuando no cesaba de hacer aparecer cosas y todo el mun- do admiraba a mi amo Por su poder, aunque en Tealidad lo maravilloso era lo que yo hacia. Pero en fin, la gloria se la llevaba Aladino, mi amo, uy qué hubiera sido de él sin mis servicios? Nada, un vulgar muchachito, .. —teflexioné el Genio. Escaneado con CamScanner 50 —Qué es lo que hace usted? —pregun- t6 Terremoto. —Hago aparecer cosas —respondié el Genio con cierto tono de ofendido, como si to- do el mundo tuviera obligacién de saber cual es la ocupacién de un Genio profesional. —zY qué hice [Link] una tetera? —j“Tetera”? gLa llamas tetera, granu- ja? jEs una Lampara Maravillosa! —Ser4 una ldmpara. maravillosa, pero parece una tetera‘rofiosa —coment6 Rengueira. —jMocosos intrigantes!, Quién los man- d6 a molestarme, jel odioso del:Gran Visir? —Bueno, cdlmese, don Genio:.. ;C6mo es eso de que usted hace milagros, quiero decir magia? en —Bueno, son, en fin, apariciones. Puedo hacer aparecer lo que pida quien frote un poco la lampara. Es cierto que mi poder, ha disminuido un poco después de tantos afios, pero atin Purse asombrar a mas de uno.) i —Dice que hace, apare.... —empezo a decir Rengueira, pero, Terremoto lo hizo callar dulcemente. Vat ; 7 iSh ya: escuché, tarado! ‘Avver!.. sya Escaneado con CamScanner SI sé: haga aparecer un elefante acd mismo... ino! Convierta a la maestra en perro salchicha, ,. no, no, mejor haga aparecer un millén de pesos Yi —No abuses, muchacho, jy no me pon- gas nervioso, porque de esa forma no me sale nada! Ahi tenés'el elefante. Al instante apareci6 un elefante ante los chicos que lo miraron con ojos desorbitados. El paquidermo movi6 una de sus patas aplastando un tacho y elev6 suavemente su trompa. Los ni- flos permanecieron paralizados del asombro du- tante [Link] minuto. — Ahora me creen? —preguntd el Ge- nio con aires de darse importancia. Los chicos acordaron no confiar a nadie el asunto del Genio e idearon una excusa para justificar la presencia del elefante: y, que se los habia regalado el duefio:de un circo'al que le salvaron la vida luego de que fuera asaltado-por un grupo de 40 ladrones. Se habjan jurado no decir nada a nadie, Tespecto al Genio de la lampara y sus atributos Magicos; pero Rengueira se lo conté aun primo, © al que Je hizo jurar que, guardaria el secreto, y Terremoto hizo lo mismo con una : vecinita que Escaneado con CamScanner 52 lo tenia loco. Seguramente fue por eso que al dia siguiente desde muy temprano se empezo a agol- par gente alrededor de la casa de Terremoto. En primera fila habfa una mujer con dos bebés, a los que no tenia como alimentar; luego venfan varias personas énfermas que no tenian dinero para curarse; después, un grupo de chi- cos que querfan un juego de 11 camisetas, pan- talones y botines para su equipo de futbol; un sodero queria un nuevo camioncito para el re- parto; un paralitico, una silla de ruedas; un mio- pe, un par de anteojos y varios viejitos, sus den- taduras postizas. La muchedumbre siguié aumentando con el paso de las horas. Para el mediodia habia miles de pedidos de casas y de trabajo, puestos Escaneado con CamScanner 53 de enfermerfa, agua potable, cloacas y luz eléc- trica para el barrio, Avlas siete, el ruido de la gente que iba legando en camiones al grito de “Dale Geeee- nio” desperté a los padres de Terremoto y asus seis hermanos. Al principio Terremoto intent negar que él tuviera la Lampara Maravillosa, pero la presion de tanta gente terminé por asus- tarlo y confesé a su asombrado padre que era cierto lo que la gente decfa, Delante de la casa, el nervioso Terremoto tuvo que frotar la lampara y hacer aparecer al Genio. Escaneado con CamScanner 55 Cuando la cara del Genio se hizo visible entre el humo hubo una reaccién de espanto en la gente. Los que estaban adelante se asustaron e intenta- ron retroceder pero chocaron contra los de las fi- las anteriores. Los de més atras no habjan visto nada pero igual comenzaron a gritar y a empujar despavoridos. A la media hora volvié la calma, pero para entonces el Genio estaba de pésimo humor, insultando.a la gente y a Terremoto, que lo habfa metido en ese lio. En ese momento leg6. Rengueira que pudo filtrarse entre la gente, y entre los dos chi- Cos trataron de convencer al Genio de que com- placiera los pedidos. El Genio hizo que le con- feccionaran una lista de pedidos, pero al ver que eran miles volvié a meterse en la ldmpara. Amenazado por la multitud, Terremoto tuvo que frotarla répidamente para hacer regresar al Genio. Ante la amenaza de no dejarlo: dormir Por el résto de su vida, finalmente el Genio acce- di6 a complacer los Pedidos, a condicién de que la gente formara una fila disciplinada que, una vez hecha, lleg6 a tener como cinco cuadras. El Genio habfa hecho aparecer ya varias Escaneado con CamScanner 56 ros, enormes ollas casas, bicicletas, remedios ¢ cas, cochecitos pa- con comida, piernas ortopédi ra bebé y muchas otras Cosas mas, cuando apa- recié la policfa y la emprendié a golpes con la multitud acusando a la gente de haber asaltado un supermercado, como sf habfa sucedido me- ses atras. Hubo un gran revuelo. Habia gente que pugnaba por retirarse a su casa con lo que habia obtenido del Genio, otros miles que reclamaban su pedido y luchaban contra la policfa que por las dudas pegaba con sus palos a unos y a otros, y Terremoto y Rengueira que intentaban abrirse paso montados en el elefante. Terremoto apreta- ba entre sus brazos a la lampara, mientras repe- tia asustado: —Hay que volar de aqui... De pronto la lampara frotada involunta- riamente por el chico comenzé a “funcionar”. EI Genio aparecié entre el humo y dijo: —jMuchachito pesado, es el tiltimo de- seo que te concedo! Terremoto no tuvo tiempo de explicar que él no habfa hecho ningtin pedido. Antes de que pudiera decir nada, é1 y su amigo estaban 4 Escaneado con CamScanner 57 olando sobre las cabezas de la multitud, senta- vola dos sobre una alfombra voladora, No se puede decir que disfrutaran mucho del vuelo, porque el temor a caerse de la alfom- bra paralizaba a los chicos, E] paseo aéreo dur6 una media hora y, por lo que pudieron apreciar los aterrorizados nifios, el Tecorrido la alfombra fue recto y en direcci6; Buenos Aires. Seguido por n al puerto de Una vez alli sobrevolaron varios barcos, é Wr hasta que la al- = MN, fombra_em- MP NE. pez6 a dar RY x we vueltas en LP " torno de G un enorme barco con bandera drabe, Escaneado con CamScanner 58 — Dios mio, parece que va a bajar so- bre ese barco! —grité Rengueira. En ese momento volvié a salir humo de la lampara y reaparecié la cara del Genio. —Querido nifios —dijo el Genio—, ha- ré que vuelvan a sus casas sin ningtin rasgufio. Pero. por favor, dejen caer la lampara sobre la cubierta de este barco que va hacia mi pais. Lle- gué al lugar donde me encontraron ustedes por casualidad y ésta es mi oportunidad para pasar mi vejez en mi amado pais. Dejen caer la lampara sobre el barco. Después yo me las arreglaré para llegar bien hasta Bagdad. Terremoto tomé la l4mpara en su: mano derecha (el Genio hizo un gesto de agradeci- miento antes de meterse adentro) y la dej6 caer sobre el barco. Antes de que la alfombra em- prendiera la vuelta, los chicos pudieron ver que allé abajo varios marinos los estaban observan- do maravillados, Al caer la lampara se esforza- ron por agarrarla antes de que pegara contra el piso del barco, El vuelo de regreso no fue tan rapido como el de ida. La alfombra (seguramente si- Escaneado con CamScanner 60. guiendo indicaciones del Genio) los Ilevé por sobre los bosques de Palermo, dio largas vueltas alrededor del Obelisco, sobrevolé la cancha de Boca y les obsequié varios paseos mas. Final- mente los deposité suavemente en el basural, en el mismo lugar donde Terremoto dos dfas antes habfa encontrado la “tetera”. Con el correr de los dfas el barrio se fue olvidando de la historia del Genio que hacia aparecer cosas y Terremoto pudo vivir tranqui- lo con su familia. Y con el elefante, que, horas después del Ifo con la policfa y la gente que co- trfa, habia regresado solo a la casa! A partir de entonces Terremoto, con sus seis hermanitos y su amigo Ram6n Rengueira, pase6, acarreé metales del basural y fue a la es- cuela en elefante, al que lleg6 a equipar con espe- jito, radio y luz para andar de noche. También pudo declardrsele a su vecinita (Ia que lo tenfa lo- co) durante un inolvidable domingo a la tarde en que la llev6 a dar una vuelta en el paquidermo. — Escaneado con CamScanner as Los enemigos w 1. El gato que volvié de la *". muerte (6 veces 6) Yo era un gato desafortuna- do: de-las siete: vi- das, seis las habia perdido de la misma forma: peleando contra un bulldog. No hay animal més antipati- co y cruel que un bulldog, especialmente si se vive en la misma casa. La primera vez, la primera vida que perdi, fue consecuencia de una disputa, en la terraza, por una pelota de tenis. El se preparé como para batir a un elefante; yo hinché mi lo- mo, ericé mis pelos hasta ponerlos de punta y le mostré mis afiladas ufias. Basté que ladrara Con un vozarrén de trueno y abriera sus horribles fauces para que yo me tirara a la calle. Quedé Escaneado con CamScanner 64 planchado en la vereda. Fil se asomé desde alla arriba, sonriente. Cuando volvimos a vernos casi se des- maya del susto. Cinco veces mas creyé haberme dejado heladera por tres frito: una vez, me metié en la obre mi ca- horas; otra, hizo caer una maceta s beza: otra, metié mi cola en el tomacorri d; otra, me mantuvo quince minutos a regadera Ilena de agua y, por ul- 6 en el horno de la cocina junto ente de la_ pare adentro de un timo, me ence! aun pollo con papas. En total morf seis veces pero revivi des- pués de cada una. En todas se sorprendié al ver- me como si estuviera ante un fantasma: perro ignorante, desconocia que los gatos tenemos siete vidas. Pero llegé el dia en que s6lo me qued6 una vida. “;Qué pasard la préxima vez que el bulldog me mate?”, me preguntaba desespe- rado. En vano miré todas las peliculas de di- bujos animados tratando de aprender algtn truco para deshacerme de mi enemigo. Tan indtil como eso fue caminar varias cuadras Escaneado con CamScanner 65 por las azoteas del barrio para presenciar des- de una ventana las clases de Tae-Kwondo que impartfan dos luchadores japoneses en un gimnasio. Hasta que un dia, mirando un programa de entretenimientos por television, se me ocu- rid algo. El animador mostré una foto de varios perros extraviados, entre ellos un bulldog, de quien dijo que respondia al nombre de “Mofle- te”. Explicé que sus duenos ofrecian una re- compensa a quien lo encontrara, Pasé entre las piernas de mi duefio y me acerqué a mi enemigo, que Pasaba todo el dia tendido al lado de la estufa mirando television con su estipida mirada de aburrimiento. —Es tu oportunidad para hacerte famo- so —le dije. — (Qué dices, imbécil? —Que es tu oportunidad para aparecer €n television. Sélo hace falta que te pongas un collarcito en el que diga “Moflete” y que te pre- Sentes en el canal. Lo pens6 un momento y luego dijo: —Tienes razén, detestable. Voy a ir al Escaneado con CamScanner 66 canal... j{Dios mfo, voy @ salir en el programa de entretenimientos! Lo ayudé a hacerse el collar y a escapar por una ventana. —A la vuelta te como crudo, gatito apestoso —me salud6 antes de saltar hacia la calle. —Adiés, suerte —lo despedi. Media hora mAs tarde, lo vi en la panta- Ila del televisor. Estaba feliz, sonriéndole a la cdmara. Detrds de él estaba el mismisimo con- ductor y un matrimonio de gordos inmensos que emocionados repetian: “jEs él, es nuestro mofletito!”. Fue la tiltima vez que lo vi. Escaneado con CamScanner gt. Lavenganza del loro Doy mi palabra de loro: no hay animal més intratable que un gato. El gato que desdi- chadamente vivia en la misma casa que yo, por ejemplo, era traicionero y vengativo. Cada vez que el perro del duefio —un simpatico bull- dog— le daba una paliza, él, el gato, trataba de desquitarse conmigo. Por esa razon yo habia buscado refugio en una jaula de la que slo sa- Ifa por un pequefio agujero para procurarme co- mida. . Para mal de males, era éste un gato In- mortal. Por lo menos media docena de veces Vi que el perro lo dejaba frito; sin embargo des- poco el polvo, est- pués revivia: se sacudia un ndo como § raba las patas y salfa camina hubiera ocurrido. Al primer lugar al que S' i nada e dirigia cada Escaneado con CamScanner 68 vez que recobraba la vida era a las proximida- des de mi jaula, Con expresion de felino crimi- nal introducia sus garras entre los alambres e intentaba alcanzarme. Por mi parte, chillaba y me debatfa a aletazos tratando de asustarlo con mi pico abierto. No se detenfa hasta verme des- plumado y maltrecho. Otra cosa que enfurecia al gato era escu- char los cuentos que lefan en voz alta los chicos de la casa. Los nifios tenfan un libro de cuentos de animales: en la mayoria dé los relatos apare- cian loros simpaticos e inteligentes que resolvian los problemas haciendo uso del don de hablar que tenemos los loros, al igual que los humanos. La viveza de los loritos de los cuentos despertaba la envidia de mi enemigo, que luego se entretenfa haciendo bailar mi jaula colgada de un gajo del limonero. Horas asf. Y yo aden- tro: mareado, muerto de miedo. Hasta que se me ocurrié algo para li- brarme de él. Aquel dia el gato andaba contento por- que el bulldog se habia marchado de la casa (sospecho que debido a una astucia del gato), de manera que se sentfa el rey del patio. No entien- Escaneado con CamScanner 70 do demasiado el idioma de los gatos pero creo haberle escuchado decir algo asf como “ahora mando yo”. Como quiera que fuera, estaba cla- ro que al no estar el perro me tendria a maltraer todo el tiempo. Incluso, en ausencia del bulldog, se dio el lujo de acostarse a dormir tranquilamente en medio del patio. Asi estaba cuando vi que en- traba el sodero a dejar sus sifones. Mientras el hombre hacia su trabajo, le dije, imitando la voz de la duefia de casa: —Don sodero... don sodero.... ~No quiere Ilevarse un gatito? El hombre miré alrededor, medio con- fundido, buscando a la mujer, y yo insistf: —jEse! El que esté en el piso no es her- moso? Gané un concurso en la Feria de los Ca- chorros. ;Y es tan bueno...! jSe lo doy gratis! El sodero lo pens6 un momento y luego dijo que sf. Lo levanté con delicadeza, como para no despertarlo, y se lo Iev6. Ausentes el perro y el gato, pude vivir tranquilo y ya no necesité de la jaula. Pude an- dar por toda la casa y dedicarme a mi alimento favorito: las lombrices, Escaneado con CamScanner W 3, Lombrices desdichadas ae La nuestra era una de las mas afortuna- das familias de lombrices. Cientos de nosotras viviamos en el patio de una casa diseminadas en finos ttineles que cavabamos en la tierra. No nos faltaba comida ni ningtn peligro ensombrecfa nuestra existencia. Pero un dia todo cambio. E] loro que habia en la casa dejé de vivir encerrado en su jaula y desde entonces se dedi- c6 a atacar criminalmente a nuestra especie. Era un gigantesco bicharraco verde, de desagradable aspecto, voz chillona y grotesco caminar. Andaba entre los canteros del patio y de pronto se ponia a raspar la tierra con sus afi- ladas ufias dejando al descubierto nuestros ti- neles. No se detenia hasta hallar a alguna de no- Sotras para atacarla a picotazos. Era inutil que Escaneado con CamScanner n cambidramos de lugar en el patio, que nos mu- déramos a una maceta o nos pintdéramos el cuer- po para disfrazarnos de alambre o de palito: igualmente el odioso loro nos detectaba y se lanzaba al ataque. Desesperadas, una noche celebramos una reuni6n secreta bajo los pies de cemento de un enano de jardin. Fue un congreso tumultuo- so en el que centenares de lombrices, fuera de si, clamaban una pronta. solu- cion al problema. Escaneado con CamScanner 73 Finalmente legamos a una conclusién: para librarnos de las agresiones del loro tendrfa- mos que hacer regresar al gato, Durante cinco dias las mas fuertes lom- prices del patio (239 en total) viajamos por la tierra, pasamos por debajo de los cimientos de las casas vecinas, cruzamos por debajo del as- falto de las calles, y hasta nos dejamos llevar por la corriente de agua de una alcantarilla y un desagiie: una verdadera hazafia. Al fin ubicamos la casa del sodero. Tal como imaginaébamos, el gato estaba encerrado en un galpon. Toda una noche trabajamos las 239 lombrices para cavar debajo de la puerta del galp6n un ténel suficientemente ancho como para que el gato pudiera salir al exterior. Deja- mos el agujero hecho y comenzamos el camino de regreso, seguras de que cuando el gato des- pertara escaparia de alli. Llegamos a la casa cinco dias después. Para entonces ya hacia cuatro que el gato esta- ba de regreso. Con enorme expectativa mira- mos a nuestro alrededor. Vimos que el loro es- taba en la jaula. jHabfamos triunfado! Escaneado con CamScanner Escaneado con CamScanner 15 Claro que la fiesta del gato no duré de- masiado. Poco después volvié al hogar el bull- dog (se habia aburrido de sus nuevos duefios y después de ciertas peripecias consiguié regre- sar). Eso si, el can estaba tan gordo que no te- nia agilidad para correr al gato. El nuevo estado de tranquilidad del ga- to hizo que dejara de perseguir al loro, de modo que éste pudo salir de Ja jaula y andar en las al- | turas de los arboles. Por suerte, no se animaba a descender al suelo y las lombrices recobramos | nuestra antigua vida tranquila. Escaneado con CamScanner = INDICE e gg EI héroe 9 El rapto 7 Los cuatro increibles .. 31 El Genio del basural 41 61 Los enemigos Escaneado con CamScanner ESTA SEXTA REIMPRESION DE 1.500 EJEMPLARES SE TERMINO DE IMPRIMIR EN EL MES DE AGOSTO DE 2001 EN COLOR EFE, PAO 192, AVELLANEDA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES, REPUBLICA ARGENTINA. Escaneado con CamScanner sd EI héroe y otros cuentos Ricardo Maririo Nacio en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, en 1956, Ha desarrollado una vasta novelas para nifios y adolescentes y un libro de cuentos para adultos, Silbidos en el Mustracién de cubierta: cielo. Entre ft A i sus titulos mas conocidos se roRTIV ni tl i i encuentran Cuentos ridiculos, El mar preferido de los piratas y La casa maldita. Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales por su obra. Un libro formado por cinco cuentos con insolitos protagonistas: un mosquito llamado Efrain, que decide recorrer mundo y se convierte en héroe; un canario gaucho y libre que rapta a una canaria; cuatro personajes con poderes extraordinarios; un chico llamado Sebastian, que encuentra un Genio en una tetera rota y oxidada; un bulldog, un gato, un loro y un monton de lombrices que luchan sin cuartel para sobrevivir en una casa. ALFAGUARA Escaneado con CamScanner

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