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EI heroe
y otros cuentos
Ricardo Marino
ANEANT E
HA Soe
2) A
SD TEN.
ot seEscaneado con CamScanner1995, RicaRDO Marino
De esta edicién
1995, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S.A.
Beazley 3860 (1437) Buenos Aires
ISBN: 950-511-210-6
Hecho el depésito que marca la ley 11.723
Impreso en Argentina. Printed in Argentina
Primera edicién: diciembre de 1995
Sexta reimpresidn: agosto de 2001
Disefio de la coleccién:
‘José Crespo, Rosa Marin, Jestis Sanz
Una editorial del grupo Santillana que edita en:
Espafa * Argentina * Bolivia + Brasil + Colombia
Costa Rica * Chile * Ecuador * El Salvador * [Link].
Guatemala * Honduras * México * Panamé * Paraguay
Pert « Portugal * Puerto Rico * Republica Dominicana
Uruguay * Venezuela
“Todos los derechos reservados: ,
Esta publicacién no puede ser |)
reproducida, ni en todo ni'en parte,
ni regitrada en, 0 transmitida por,
tun sistema de recuperacién
de informacién, en ninguna forma,
ni por ningén medio, sea mecinico,
fotoquimico, electrSnico, magnético,
clectrodptico, por fotocopia, “ik
'o cualquier otto, sin el permiso previc
por escrito de la editorial. sy
Escaneado con CamScannerz
EI héroe y
otros cuentosEscaneado con CamScannerEscaneado con CamScannerDe todos los bi-
chos de la Planta de Limén
el mosquito Efrain era el mas
sufrido. No habia cuca- Wy as
racha, arafia, bicho boli- 4 2
ta o moscard6n que no se riera de él porque era
asustadizo, torpe, timido. Hasta sus padres y
hermanos solfan murmurar “jcabeza de mos-
quito!”, cuando é1 cometia un error. “Tengo que
hacer algo”, pensaba Efrain mientras en vano
ttataba de no oir las burlas de sus vecinos.
Un dia tom6 una decision: abandonar la
Planta de Limén donde vivia, y salir al mundo.
De madrugada, mientras todos dormian, se
Marché, Volé dos horas seguidas y al fin leg
al puerto, Eligié un barco que tenfa un delicio-
80 olor a pescado podrido y se refugié en el ca-
Escaneado con CamScannermarote del Capitdn. Cuando el barco zarpé,
Efrain record6 a sus padres y rompi6 a llorar,
pero luego pens6: “tengo que aprender a ser
fuerte, para eso emprendf esta aventura... Re-
correré el mundo. Volveré con el ojo furioso”.
Sus problemas empezaron ni bien tuvo
que procurarse comida. Efrain se tiré en picada
sobre el enorme brazo del Capitan, hundiendo
su aguijon en la piel.
—iMaldicién! —grito el hombre, alzan-
do su mano gigantesca. Una milésima antes de
que la mano se estrellara contra el brazo, Efrain
logr6 apartarse. Furioso, el Capitan agarré un
matamosquitos y lo persiguié por todo el cama-
rote. Tras una terrible persecucién Efrain esca-
PO por debajo de la puerta. El resto del viaje es-
tuvo Ileno de peligros: un temporal lo sorpren-
dié descansando en la vela mayor; otro dia fue
atacado con armas quimicas por el enloquecido
cocinero chino que lo bafié con sus aerosoles e
insecticidas. Efrain tosié tres horas seguidas.
Otro terrorifico momento fue cuando sus patas
quedaron pegadas al dulce de leche que comia el
fogonero del barco... De todos esos peligros
Efrain se las arreglé para salir con vida.
Escaneado con CamScannerEl barco amarré por fin en e} Puerto j
ae me . in-
glés de Liverpool. Efrain bajé y conocié los si
- q ¢, pile
increfbles. Un dia peled contra dos je
tios ma
jenes britinicos y los vencid. Otro dia quedé
enredado en las telas de una arafia escocesa y,
demostrando una fuerza que ni él mismo imagi-
naba, logr6 desprenderse.
Mientras tanto los vecinos de la Planta de
Limon y, en especial los padres y hermanos de
Efrain, no pasaban un dia sin recordar al mosqui-
to, arrepentidos de haberlo maltratado. “;Dénde
estara? Qué injustos fuimos. Era un mosquito
muy joven y nos burlamos de él” —decian.
Hasta que una noche sucedié algo in-
crefble: todos los bichos del vecindario se tras-
ladaron hasta el bar “Don Chicho” a ver el par-
tido Argentina-Inglaterra. Cada uno se acomo-
d6 como pudo, volando alrededor de la lampa-
rita o sobre el pelo de los hombres que miraban.
Pero casi se mueren de la emoci6n cuando, des-
pués del gol argentino, vieron que iel mosquito
Efrain daba vueltas y vueltas ante la camara,
jEfrain estaba en Inglaterra!
festejando el gol!
io un
En el segundo tiempo el referf di
penal para los ingleses. El bar “Don Chicho
a we)
Escaneado con CamScannerparecié estallar de rabia. Una parte de los hu-
manos y casi todos los insectos insultaban al
refer aleman. Los demés se agarraban la cabe-
za, miraban la pantalla como hipnotizados y
repetian:
—Y ahora...
Los insectos se agruparon mas cerca del
televisor, sobre la cabeza de un sefior pelado. El
inglés iba a tirar el penal y el arquero argentino
esperaba nervioso. Los segundos pasaban, in-
terminables. La pantalla mostré un primer pla-
no del delantero inglés...
—jEfrain! —grit6 de pronto una mos-
ca—. jEs Efrain! W
Efrain el Mosquito estaba ce
sobre la mejilla del delantero inglés \
esperando que el referi diera
la orden para’ patear el
penal.
—Est4 por... por
—alcanzé a murmurar el
hermano mayor de Efrain. aX
No alcanz6 a‘ decir “Pir yy *
carlo”, El réfert hizo so- + @
har el silbato.. El jugador
Corrié hacia la pelota y
Escaneado con CamScanner16
cuando estaba por patear Efrain hundi6 su agui-
jon en su acalorada mejilla. El delantero se sor-
prendié, hizo una extraiia mueca y tir la pelo-
ta a la tribuna. El “Don Chicho” estall6 en gri-
tos de algarabia. Pero en medio de los festejos
una cucaracha que estaba sobre la propia mesa
del televisor grité:
—jEsperen!
No fue necesario que explicara nada
porque todo se vio con claridad: el jugador aca-
baba de pegarse en la cara, aplastando a Efrain.
Los bichos salieron volando del “Don
Chicho” sin interesarse por cémo segufa el par-
tido. Desconsolados regresaron enmudecidos a
la Planta de Limon. Fue una noche interminable
en la que nadie podia parar de llorar y de decir
cosas como “fue un héroe” 0 “yo jam4s me hu-
biera animado a arriesgarme como lo hizo é1”.
Bueno, no todas las historias pueden te-
ner final feliz y sobre Efrain el Mosquito sélo
falta agregar que a la mayorfa de los. bichitos
que nacieron esa temporada los padres les pu-
sieron su nombre y que cada tanto en el barrio
de la Planta de Limén aparece escrita, con indu-
dable letra de insecto, la leyenda “Efrain vive”.
Lastima que no sea ‘cierto,
Escaneado con CamScannerSg El rapto
Escaneado con CamScannerSoy un canario
que huy6 de su jaula.
Antes, cuando
vivia enjaulado era d6-
cil, cantaba afinado, salta- oy
ba graciosamente de un palito al otro, comfa al-
piste y lechuga tierna. Mi nombre era Capulli-
to. {Si me vieran ahora mis antiguos duefios! A
Propésito uso las plumas tiznadas, vuelo libre
como el viento, ensayo horribles gorjeos, me
Junto con las urracas y los benteveos, canto
8uarangadas, almuerzo aji picante y me hago
lamar Mathumor,
Ahora soy libre, libre. Y si alguien in-
tenta atraparme para meterme en una jaula {po-
brecitos sus dedos!, he afilado mi pico endere-
“ando alambres de piia, de puro malo, para Pre~
Escaneado con CamScanner20
pararme noms pa’ lo que venga. En los ratos li-
bres leo el Martin Fierro 0 compongo versos ri-
mados. El mes que viene voy a casarme con una
canaria del barrio de Palermo. Pero antes tengo
que raptarla, torcer los alambres de su jaulita de
oro y huir con ella a la pampa a vivir en el ra-
maje de los ombies. Nada detiene a un canario
que eligié ser gaucho. Y libre.
Escaneado con CamScannerMe Ilamo Angurria de Bienes y mi his-
toria es triste y sencilla: tenfa yo una bellisima
canaria de dorado plumaje que por las mafianas
alegraba nuestra casa. Su trino era una finisima
hebra de un hilo melodioso que recorrfa la pro-
fundidad de los corredores y atravesaba didfa-
namente las altas habitaciones. Un famoso cria-
dor de canarios nos la habfa obsequiado asegu-
rdndonos que su estirpe era no menos principal
que la de nuestra familia. Nunca le faltaba su
racién de alpiste ni las hojas de la verdura mas
fresca que un criado puede hallar en el merca-
do; tampoco, el agua cristalina servida en vasi-
to de cristal, la zanahoria rallada y los trocitos
de albaricoque.
Mas un dia mi felicidad y la de Abiilico
Bienes, mi marido, Ilegé a su fin: alguien que-
ria arrebatarnos a nuestra avecita.
Escaneado con CamScanner22
aco torpe y sucio. Lo des-
a revoloteando ante la jau-
Al principio no le dimos
todos modos tratamos
por temor a que con-
fermedades como el
Era un pajarr
cubrimos una mafan:
la de nuestra canaria.
importancia aunque de
de espantarlo a escobazos
tagiara a nuestra canaria en!
piojillo (ort6ptero, pardsito de las aves), tan co-
min en los pajaros vagabundos. Con golpes de
escoba logramos alejarlo un rato pero a la tarde,
aprovechando nuestro descuido, volvié a acer-
carse a la jaulita de la canaria.
Me aproximé armada con un diario en-
rollado y me lancé con justa furia sobre el odio-
so pajaro pero él se atrevid a enfrentarme: abrié
su pico y encresp6 su sucio plumaje. No me
animé a pegarle. jParecia dispuesto a arrancat-
me los ojos!
Esperé a que Abiillico regresara de sus
oficinas.
Al rato mi marido y yo salimos decidi-
dos al patio. El Ievaba un matafuegos, un bas-
t6n y un trabuco usado por un antepasado nues-
tro para ahuyentar a los indios; yo, agua soda y
un abanico,
—La historia se repite —dijo mi marido.
Escaneado con CamScanner24
Y por cierto se enfrentaba al vil avechucho con
la misma decisién con que cien afios antes nues-
tros abuelos rechazaron el mal6n para defender
sus mujeres y sus estancias.
Sin embargo Ilegamos tarde, en todo ca-
so s6lo a tiempo para ver cémo el pajarraco ha-
cia salir a nuestra canarita a través del espacio
que habia hecho torciendo un alambre. Antes de
que atinéramos a hacer nada, estaba consumado
el rapto. Los vimos alejarse por sobre el limone-
to del patio.
4
Escaneado con CamScannerHe hecho trabajos sucios en mi vida y
creo que a esta altura ya nada me asombra. Soy
un cuervo, no una gatita mimosa. Asi que cuan-
do aquel matrimonio vino a verme para que en-
contrara a su canaria, presuntamente raptada por
un pequefio pajaro al que describian como “su-
cio” y “criminal”, no me preocupé demasiado
por los detalles, eso si, le pedi una buena tajada
de dinero, El hombre titubes pero 1a mujer le dio
un codazo para que acepte. Olfan a millones.
—Y también tiene que eliminar al paja-
ro ése —agregé la vieja.
—Entonces cobro el doble —dije.
—jCémo! —se enojé el viejo.
—Perdén, me equivoqué. Les ruego que
me perdonen, Quise decir el triple.
Escaneado con CamScannerBy
a
a
No fue dificil dar con la parejita. Varios
gorriones los habfan visto pasar, una lechuza les
habia dado de comer una noche que los encon-
tré medio muertos de frio y hambre, y un ancia-
no benteveo les habia indicado cémo volar pa-
ra la pampa. Yo me hacia pasar por un pariente
de Buenos Aires que los andaba buscando por
un problema familiar.
Una mafiana, po!
habfa pasado toda la noche oculto entre los tra-
espiando el mo-
tesco
r fin, los encontré. Me
vesafios de un poste telef6nico,
vimiento de los moradores de un gigan
ombi que habia a unos cuarenta metros. Espe-
cialmente sospechaba de un nido que sdlo podia
ser obra de un mequetrefe de Ja Capital. Los pa-
litos estaban torpemente dispuestos ¥ parecfan a
punto de caerse. Ademés, 1o habia hecho sobre
Escaneado con CamScanner2B
un gajo sin hojas, asf que, de Ilover, se inunda-
rian, Tenfan que ser ellos.
Para descartar cualquier duda consulté a
una vecina, una paloma buchona gorda como
una calesita. Efectivamente eran ellos: la gorda
me dijo que habfan Ilegado hacia una semana,
que eran de Buenos Aires, que “ella” era de fa-
milia bien y que él tenia la ridicula costumbre
de embarrarse las alas para parecer un gorri6n,
pero que en verdad era un canario amarillo. Ha-
bian escapado juntos para casarse, dijo la bu-
chona. No paraba de hablar. Le dije gracias cin-
co veces pero ella seguia: que tienen cuatro
huevitos a punto de romperse, que son buentsi-
mos y cantan todo el dia y qué sé yo cudntas
estupideces.
“Y ami qué me importa”, me dije. “Soy
un profesional y me pagan por Ilevarmela a ella
y eliminarlo a él.” Me acerqué volando suave-
mente.
Justo en ese momento se hizo un grite-
rio en el nido de los canarios: acababa de rom-
perse un huevito. La canaria gritaba enloqueci-
da de contenta y el canario lagrimeaba como
una cotorra vieja,
Escaneado con CamScanner29
—jSoy papa! jSoy papa! —gritaba sin
cesar el payaso, agitando sus plumas embarradas.
Al verme pasar me Ilamé:
—Venga a brindar conmigo, don Cuer-
vo, soy papa.
El bebé canario era picudo, tenfa dos
plumas locas medio mojadas, y temblaba de
frio. Horrible. La canaria me lo dio para que lo
tuviera en brazos. Me di tiempo para ver como
eliminaba a su padre, como me deshacia del be-
bé y me Ilevaba a
la canaria.
Escaneado con CamScanner30
El pichén abrié los ojos y me sonrid.
—Don Cuervo esté emocionado, se le
caen las l4grimas —comenté la canaria por lo
bajo—. El serd padrino de nuestro hijo.
Los felicité y me fui, furioso conmigo
mismo. En ese momento supe que nunca més
serfa el cuervo frfo y violento de otra época.
Habia llegado la hora de retirarme de la profe-
sion. Volvi a Buenos Aires. A la vieja, cuando
vino a verme, la saqué carpiendo.
Cada tanto me hago una escapada hasta
la pampa a ver a mi ahijado. Le Ilevo alpiste que
robo de pasada en alguna jaula porque a pesar de
vivir entre los arboles el pichén nunca se acos-
tumbré a la comida ordinaria que le quiere dar el
padre. Ya le ensefié a volar planeando, a cazar
lombrices y a tres 0 cuatro cosas mas de esas
gue sirven para andar por la vida.
Escaneado con CamScannerLos cuatro
increibles
wa {ot
Escaneado con CamScannerEn épocas
muy remotas y en
un lugar lejano su-
cedié que un Rey
cay6 enfermo. Pa-
ra curarse, los médicos le recomendaron que
antes de una semana bebiera agua de la Gran
Cascada, lo tinico que lo podia sanar. De no ha-
cerlo en ese tiempo, aseguraron, irremediable-
mente moriria.
Pero la Gran Cascada estaba a muchas
jornadas de camino a través de las montafias,
por senderos inaccesibles para los caballos y las
mulas, Sélo un corredor superdotado podria Ile-
gar hasta allf en el tiempo requerido.
El Rey dio a conocer un bando, con el
que mandaba a Ilamar a los hombres mas répidos
Escaneado con CamScanner34
del reino. A quien realizara la hazafia en el me.
Nor tiempo le prometfa una gran recompensa,
Uno de los que ley6 el anuncio fue Go-
dofredo e] Veloz, y ni bien termino de leer sali¢
hacia el castillo del Rey.
En el camino encontré a un h
estaba de rodillas en el suelo, a
a la tierra,
ombre que
plicando su ofdo
—Hombre, zqué estas haciendo?
—le
Pregunt6 Godofredo,
—Estoy escuchando el Tuido que hace
una plantita a punto de nacer,
—{Tan poderoso es tu oido?
—iYa lo creo! Me Naman Todo Ofdos.
—Entonces por
qué no vienes conmigo
al castillo,
iEl Rey est4 enfermo y nos necesita!
Caminaron juntos un rato hasta que se
detuvieron ante una mujer que estaba mirando
hacia las montafias.
— {QUE ests mirando?
—Miro la ctispide de la montafia: alli
hay un Aguila Cuidando su nido,..
—iTan poderosa es ty vista?
—No es el Aguila la que me llama la
atencién sino uno de Sus pichoncitos: tiene una
—le preguntaron.
Escaneado con CamScanner35
pequefia mancha blanca en las plumitas que ro-
dean a su pico.
—jlIncrefble! Tendrias que unirte a no-
sotros. El Rey enfermo nos necesita..., me Ila-
mo Godofredo el Veloz.
—Y yo soy Todo Ofdos.
—Acepto. Mi nombre es Telescdpica.
Anduvieron los tres hasta encontrar un
hombre que estaba tirando una piedra.
—No hay ningtin animal por aqui. 7A
qué le estas tirando? —le preguntaron.
—Tiré una piedra para hacerla pegar en
la chimenea de mi casa, que esta a ochenta cua-
dras de aqui. Es para avisarle a mi mujer que
empiece a hacer la comida.
—jEs cierto! —exclamé Telescépica—.
Estoy viendo a la piedra. Se dirige a la chime-
ne... jDio en el blanco!, y una mujer se esta po-
niendo un delantal.
—Me Ilamo Piedrazo. Jamas fallo.
—Si te unes a nosotros podras ayudar al
Rey —le dijeron.
Al fin legaron al castillo y ofrecieron
Sus servicios.
Ni bien vio a Godofredo el Veloz, el
Escaneado con CamScanner37
Rey se dio cuenta de que ése era el hombre in-
dicado.
Pero también se habian ofrecido para ir
a buscar el agua de la Gran Cascada,Ttidor el
Gigante y Osvalda la Peor.
A la madrugada siguiente salieron los
tres competidores Ievando c4ntaros para traer
agua de la Gran Cascada.
Muy pronto Godofredo el Veloz aventa-
j6 a los otros dos. Y en lugar de tardar una se-
mana fue hasta la Cascada en un rato, Mientras
regresaba con un c4ntaro Ileno de agua, encon-
tré a sus dos adversarios, que todavia no habian
recorrido mas que un corto trecho.
—j Eh! jUn momento! —le grité Osval-
da la Peor—. Ya ganaste, tu velocidad es ini-
gualable. Por qué no descansas un poco y des-
pués retomas la carrera.
Godofredo el Veloz acept6, pero ni bien
se apoy6 sobre una piedra, Tudor el Gigante lo
durmié de un golpe.
—Bien hecho.
Ya tenemos el agua. Po-
demos regresar. \
Escaneado con CamScanneraw
‘ —Moraleja: mejor ser astuto que rapido
—dijo Osvalda la Peor, sonriendo desagrada-
blemente.
—Eso, eso —le dio la razén Ttidor el
Gigante.
Mientras tanto, en las afueras del casti-
Ilo los amigos de Godofredo el Veloz esperaban
ansiosos.
—Algo pasa —dijo Todo Oidos—. Es-
cucho los pasos del Gigante y de Osvalda. Pero
caminan hacia aqui. Estén a unas cien cuadras.
—Es cierto. Ya veo —dijo Telescépi-
ca—. Esos dos vienen con un cdntaro Ileno de
agua. jEs el cAntaro que llevaba Godofredo el
Veloz! Y un poco més alld... a ciento veinte
cuadras est4é Godofredo... parece dormido o
desmayado. Tiene la cabeza apoyada sobre una
piedra.
—No hay problema —[Link]—.
Consiganme algo para arrojar.
Todo Oidos se quité una bota y se la al-
canzé,
Piedrazo tomé6 la bota, se arqueé hacia
Escaneado con CamScanner39
atrés y la lanz6.
— Justo; —exclam6 unos minutos des-
pués Telescépica—. La bota pegé contra la pie-
dra y desperté a Godofredo. Se est rascando la
cabeza... ahora parece haber comprendido lo
que ocurrié... ahi sale Godofredo... juh! Ya al-
canz6 al Gigante y a Osvalda y les arrebaté el
cAntaro, y viene para aca y...
—jYa lleg6! —gritaron todos.
El Rey bebié
el agua, se curd y
dio una recompen-
sa a Godofredo.
Escaneado con CamScanner40
No era mucho: los reyes suelen ser tacafios y
creen que la gente queda satisfecha s6lo con co-
nocerlos. Al menos alcanzé para comprar una
nueva bota para Todo Ofdos. Después recorda-
ron que la esposa de Piedrazo tenja lista la comi-
da y se fueron a festejar el haberse encontrado,
con una buena comilona.
Escaneado con CamScannerEl Genio
del basuralEl chico se lla-
maba Sebastian pero en el ba-
trio que rodeaba al ba-
sural, donde se desta-
caba por patear los ta-
chos mas lejos que cual-
quiera, le decian Terremoto. Era el que tenia
més suerte para encontrar pedazos de metal, ca-
nillas viejas, botellas enteras y cualquier cosa
apta para vender. Fue él quien encontré al “Ge-
nio malhumorado”.
El Genio era una especie de tetera oxi-
dada y abollada, una porqueria, que Terremoto
avist6 entre latas y cart6n embarrado. Estaba
por pegarle una patada de esas que lo habijan
hecho famoso en todo el barrio cuando se le
ocurrié que tal vez podria limpiarla y llevarsela
Escaneado con CamScanner44
a su madre para que la usara, dandole otra ale-
grfa en la misma semana en que le habia anun-
ciado que este afio no repetirfa de grado.
Terremoto se sent6 sobre un pedazo de
silla que habia separado unos minutos antes y
se puso a frotar la tetera con la manga del pullo-
ver para limpiarla un poco. Pero casi se muere
del susto al ver que de la tetera comenzaba a sa-
lir humo. Ya se habia puesto de pie cuando vio
que en la pequefia nube que salia de la tetera co-
menzaba a formarse una cara horrible y gigan-
tesca.
En segundos la cara y medio cuerpo de
ese ser espantoso tomaron formas mas nitidas,
pero Terremoto pudo reaccionar disparando a
toda velocidad.
—‘“jVeni para acd mocoso de porque-
rfa!”, alcanz6 a escuchar que gritaba la cabeza
de humo. “jMaleducado, malcriado! jQué tenés
que andar molestando, atorrante! ”
Desde entonces no pudo pensar en otra
cosa y al dia siguiente en la escuela, durante la
clase, le mand6 un papelito a Ramon Renguei-
Ta, su amigo, cuyo apellido verdadero era Ven-
teira,pero a causa de ciertas irregularidades en
Escaneado con CamScanner45
su caminar,los amigos lo amaban asf. En el pa-
pelito Terremoto le explicaba su hallazgo y lo
invitaba a ir juntos por la tarde al basural.
Hay que decir que Ramon era mis inte-
ligente que un japonés aleméan: pese a sus nueve
afios conocia todas las calles de Buenos Aires y
sin utilizar fichas sabia llamar por telediscado a
su papa que trabajaba de policfa en el Chaco.
Eso si, era débil como una lombriz resfriada.
Ala tarde, mientras se encaminaban ha-
cia el basural, Terremoto propuso ir juntando
piedras en el camino.
—jPero si el Viejo es de humo, qué le
van a hacer las piedras! —objet6 Ramon Ren-
gueira—. Mas vale llevamos un extractor de aire.
—jQué [Link] extractor de aire? —quiso
saber Terremoto.
—Un aparato que sirve para chupar hu-
mo. Lo tienen en Ja casa donde limpia mi vieja.
—Y para qué quieren chupar humo?
¢Son locos? {Por qué no chupan vino?
—Lo que si tenemos que conseguir es
una cafia larga para agarrar la tetera desde lejos
—dijo Rengueira.
Rodearon el sector donde la tarde ante-
Escaneado con CamScanner46
rior Terremoto habia encontrado la tetera. Por
suerte, la demas gente que se encontraba en el]
nte lejos del sector donde
s de recorrer
basural estaba b
debian buscar ellos. Pero despué:
una y otra vez el sitio, no hallaron nada: algtin
camién habrfa tirado mds basura en el lugar de-
biendo cubrir la tetera.
Tuvieron que remover todo, tapéndose
la nariz porque la basura nueva es la peor. Has-
ta que Terremoto grit6: :
—jAcé, aca!
El miedo que les produjo la vision de la
tetera hizo que tardaran varios minutos en acer-
carse. Por fin la engancharon por el asa con un
largo palo y la mantuvieron en observaci6n va-
rios minutos sin que ocurriera nada raro. Tam-
poco paso nada cuando se cay6 del palo.
—jSerd la misma? —pregunt6 Ren-
gueira.
—Si —contesté temblequeante Terre--
moto—. Lo que pasa es que ayer hizo lo del’
humo cuando la froté en la manga del pullover.
—Dale, hacé como hiciste ayer.
—Yo se lo hago, a mi qué me importa
—dijo Terremoto, no muy seguro. Sin embargo,
Escaneado con CamScanner48
cuando estuvo al lado de la tetera sus dedos se
resistfan como si en verdad fuera una brasa en-
cendida.
— Dale, tarado! —lo animé. valiente-
mente su amiguito alejandose a quince 0 veinte
metros.
Terremoto cerré los ojos. Con la punta
de los dedos agarré la tetera, dio vuelta la cara
alejandola de la tetera todo lo que podia y antes
de hacerla rozar contra la manga de su brazo iz-
quierdo dio un salto hacia el costado y la arrojé
lejos.
Soportando las burlas de Ramon, Terre-
moto se acercé nuevamente a la tetera, la tom6
con decisién’y la freg6 fuertemente contra la
manga. Como habia sucedido en el dia anterior,
comenzé6 a salir humo.
—iEl Viejo! —grit6 espantado Terremoto.
—jOtra vez vos, delincuente juvenil!
jLadronzuelo de porqueria! —dijo la cara, que
se vefa nitida en el humo.
Los chicos retrocedieron unos treinta me-
tros, tropezando con monticulog de basura, Desde
alli siguieron escuchando los insultos del Viejo.
—Preguntémosle quién es, —propuso
Escaneado con CamScanner49
Rengueira—. Dale, acercate y preguntale —Je
dijo, casi le ordené, a Terremoto.
—No... para qué me voy a acercar Siya
sé... es un fantasma, debe ser un fantasma.
—iNo soy un fantasma! —triné la Cara
de Viejo—, soy un “Genio”. ;Soy el Genio dela
lémpara. Y estoy aqui por error, por una desgra-
ciada coincidencia!
—iQué dice? —quiso saber Rengueira.
—Dice que él es un genio, Debe ser un
genio que inventé la manera de meterse adentro
de una tetera y ahora‘no puede salir —dijo Te-
tremoto—. Vamos mis cerca.
—iC6mo se atrevieron a despertarme!
Si mi tnico consuelo desde que no estoy en
Bagdad es dormir, dormir y dormir mas.
Ah, si yo pudiera volver con mi amo...
Pero ya que no puedo hacerlo Prefiero dormir y
Sofiar con lo que hacia hace dos mil afios, cuando
no cesaba de hacer aparecer cosas y todo el mun-
do admiraba a mi amo Por su poder, aunque en
Tealidad lo maravilloso era lo que yo hacia. Pero
en fin, la gloria se la llevaba Aladino, mi amo, uy
qué hubiera sido de él sin mis servicios? Nada, un
vulgar muchachito, .. —teflexioné el Genio.
Escaneado con CamScanner50
—Qué es lo que hace usted? —pregun-
t6 Terremoto.
—Hago aparecer cosas —respondié el
Genio con cierto tono de ofendido, como si to-
do el mundo tuviera obligacién de saber cual es
la ocupacién de un Genio profesional.
—zY qué hice [Link] una tetera?
—j“Tetera”? gLa llamas tetera, granu-
ja? jEs una Lampara Maravillosa!
—Ser4 una ldmpara. maravillosa, pero
parece una tetera‘rofiosa —coment6 Rengueira.
—jMocosos intrigantes!, Quién los man-
d6 a molestarme, jel odioso del:Gran Visir?
—Bueno, cdlmese, don Genio:.. ;C6mo
es eso de que usted hace milagros, quiero decir
magia? en
—Bueno, son, en fin, apariciones. Puedo
hacer aparecer lo que pida quien frote un poco la
lampara. Es cierto que mi poder, ha disminuido
un poco después de tantos afios, pero atin Purse
asombrar a mas de uno.) i
—Dice que hace, apare.... —empezo a
decir Rengueira, pero, Terremoto lo hizo callar
dulcemente. Vat ;
7 iSh ya: escuché, tarado! ‘Avver!.. sya
Escaneado con CamScannerSI
sé: haga aparecer un elefante acd mismo... ino!
Convierta a la maestra en perro salchicha, ,. no,
no, mejor haga aparecer un millén de pesos Yi
—No abuses, muchacho, jy no me pon-
gas nervioso, porque de esa forma no me sale
nada! Ahi tenés'el elefante.
Al instante apareci6 un elefante ante los
chicos que lo miraron con ojos desorbitados. El
paquidermo movi6 una de sus patas aplastando
un tacho y elev6 suavemente su trompa. Los ni-
flos permanecieron paralizados del asombro du-
tante [Link] minuto.
— Ahora me creen? —preguntd el Ge-
nio con aires de darse importancia.
Los chicos acordaron no confiar a nadie
el asunto del Genio e idearon una excusa para
justificar la presencia del elefante: y, que se los
habia regalado el duefio:de un circo'al que le
salvaron la vida luego de que fuera asaltado-por
un grupo de 40 ladrones.
Se habjan jurado no decir nada a nadie,
Tespecto al Genio de la lampara y sus atributos
Magicos; pero Rengueira se lo conté aun primo, ©
al que Je hizo jurar que, guardaria el secreto, y
Terremoto hizo lo mismo con una : vecinita que
Escaneado con CamScanner52
lo tenia loco. Seguramente fue por eso que al dia
siguiente desde muy temprano se empezo a agol-
par gente alrededor de la casa de Terremoto.
En primera fila habfa una mujer con dos
bebés, a los que no tenia como alimentar; luego
venfan varias personas énfermas que no tenian
dinero para curarse; después, un grupo de chi-
cos que querfan un juego de 11 camisetas, pan-
talones y botines para su equipo de futbol; un
sodero queria un nuevo camioncito para el re-
parto; un paralitico, una silla de ruedas; un mio-
pe, un par de anteojos y varios viejitos, sus den-
taduras postizas.
La muchedumbre siguié aumentando
con el paso de las horas. Para el mediodia habia
miles de pedidos de casas y de trabajo, puestos
Escaneado con CamScanner53
de enfermerfa, agua potable, cloacas y luz eléc-
trica para el barrio,
Avlas siete, el ruido de la gente que iba
legando en camiones al grito de “Dale Geeee-
nio” desperté a los padres de Terremoto y asus
seis hermanos. Al principio Terremoto intent
negar que él tuviera la Lampara Maravillosa,
pero la presion de tanta gente terminé por asus-
tarlo y confesé a su asombrado padre que era
cierto lo que la gente decfa,
Delante de la casa, el
nervioso Terremoto tuvo
que frotar la lampara y
hacer aparecer al Genio.
Escaneado con CamScanner55
Cuando la cara del Genio se hizo visible entre el
humo hubo una reaccién de espanto en la gente.
Los que estaban adelante se asustaron e intenta-
ron retroceder pero chocaron contra los de las fi-
las anteriores. Los de més atras no habjan visto
nada pero igual comenzaron a gritar y a empujar
despavoridos. A la media hora volvié la calma,
pero para entonces el Genio estaba de pésimo
humor, insultando.a la gente y a Terremoto, que
lo habfa metido en ese lio.
En ese momento leg6. Rengueira que
pudo filtrarse entre la gente, y entre los dos chi-
Cos trataron de convencer al Genio de que com-
placiera los pedidos. El Genio hizo que le con-
feccionaran una lista de pedidos, pero al ver que
eran miles volvié a meterse en la ldmpara.
Amenazado por la multitud, Terremoto tuvo
que frotarla répidamente para hacer regresar al
Genio.
Ante la amenaza de no dejarlo: dormir
Por el résto de su vida, finalmente el Genio acce-
di6 a complacer los Pedidos, a condicién de que
la gente formara una fila disciplinada que, una
vez hecha, lleg6 a tener como cinco cuadras.
El Genio habfa hecho aparecer ya varias
Escaneado con CamScanner56
ros, enormes ollas
casas, bicicletas, remedios ¢
cas, cochecitos pa-
con comida, piernas ortopédi
ra bebé y muchas otras Cosas mas, cuando apa-
recié la policfa y la emprendié a golpes con la
multitud acusando a la gente de haber asaltado
un supermercado, como sf habfa sucedido me-
ses atras.
Hubo un gran revuelo. Habia gente que
pugnaba por retirarse a su casa con lo que habia
obtenido del Genio, otros miles que reclamaban
su pedido y luchaban contra la policfa que por
las dudas pegaba con sus palos a unos y a otros,
y Terremoto y Rengueira que intentaban abrirse
paso montados en el elefante. Terremoto apreta-
ba entre sus brazos a la lampara, mientras repe-
tia asustado:
—Hay que volar de aqui...
De pronto la lampara frotada involunta-
riamente por el chico comenzé a “funcionar”.
EI Genio aparecié entre el humo y dijo:
—jMuchachito pesado, es el tiltimo de-
seo que te concedo!
Terremoto no tuvo tiempo de explicar
que él no habfa hecho ningtin pedido. Antes de
que pudiera decir nada, é1 y su amigo estaban
4
Escaneado con CamScanner57
olando sobre las cabezas de la multitud, senta-
vola
dos sobre una alfombra voladora,
No se puede decir que disfrutaran mucho
del vuelo, porque el temor a caerse de la alfom-
bra paralizaba a los chicos, E] paseo aéreo dur6
una media hora y, por lo que pudieron apreciar
los aterrorizados nifios, el Tecorrido
la alfombra fue recto y en direcci6;
Buenos Aires.
Seguido por
n al puerto de
Una vez alli sobrevolaron varios barcos,
é
Wr hasta que la al-
= MN, fombra_em-
MP NE. pez6 a dar
RY x we vueltas en
LP " torno de
G un enorme
barco con
bandera drabe,
Escaneado con CamScanner58
— Dios mio, parece que va a bajar so-
bre ese barco! —grité Rengueira.
En ese momento volvié a salir humo de
la lampara y reaparecié la cara del Genio.
—Querido nifios —dijo el Genio—, ha-
ré que vuelvan a sus casas sin ningtin rasgufio.
Pero. por favor, dejen caer la lampara sobre la
cubierta de este barco que va hacia mi pais. Lle-
gué al lugar donde me encontraron ustedes por
casualidad y ésta es mi oportunidad para pasar
mi vejez en mi amado pais.
Dejen caer la lampara sobre el barco.
Después yo me las arreglaré para llegar bien
hasta Bagdad.
Terremoto tomé la l4mpara en su: mano
derecha (el Genio hizo un gesto de agradeci-
miento antes de meterse adentro) y la dej6 caer
sobre el barco. Antes de que la alfombra em-
prendiera la vuelta, los chicos pudieron ver que
allé abajo varios marinos los estaban observan-
do maravillados, Al caer la lampara se esforza-
ron por agarrarla antes de que pegara contra el
piso del barco,
El vuelo de regreso no fue tan rapido
como el de ida. La alfombra (seguramente si-
Escaneado con CamScanner60.
guiendo indicaciones del Genio) los Ilevé por
sobre los bosques de Palermo, dio largas vueltas
alrededor del Obelisco, sobrevolé la cancha de
Boca y les obsequié varios paseos mas. Final-
mente los deposité suavemente en el basural, en
el mismo lugar donde Terremoto dos dfas antes
habfa encontrado la “tetera”.
Con el correr de los dfas el barrio se fue
olvidando de la historia del Genio que hacia
aparecer cosas y Terremoto pudo vivir tranqui-
lo con su familia. Y con el elefante, que, horas
después del Ifo con la policfa y la gente que co-
trfa, habia regresado solo a la casa!
A partir de entonces Terremoto, con sus
seis hermanitos y su amigo Ram6n Rengueira,
pase6, acarreé metales del basural y fue a la es-
cuela en elefante, al que lleg6 a equipar con espe-
jito, radio y luz para andar de noche. También
pudo declardrsele a su vecinita (Ia que lo tenfa lo-
co) durante un inolvidable domingo a la tarde en
que la llev6 a dar una vuelta en el paquidermo.
—
Escaneado con CamScanneras Los enemigosw 1. El gato que volvié de la *".
muerte (6 veces 6)
Yo era un
gato desafortuna-
do: de-las siete: vi-
das, seis las habia
perdido de la misma
forma: peleando
contra un bulldog. No hay animal més antipati-
co y cruel que un bulldog, especialmente si se
vive en la misma casa.
La primera vez, la primera vida que
perdi, fue consecuencia de una disputa, en la
terraza, por una pelota de tenis. El se preparé
como para batir a un elefante; yo hinché mi lo-
mo, ericé mis pelos hasta ponerlos de punta y
le mostré mis afiladas ufias. Basté que ladrara
Con un vozarrén de trueno y abriera sus horribles
fauces para que yo me tirara a la calle. Quedé
Escaneado con CamScanner64
planchado en la vereda. Fil se asomé desde alla
arriba, sonriente.
Cuando volvimos a vernos casi se des-
maya del susto.
Cinco veces mas creyé haberme dejado
heladera por tres
frito: una vez, me metié en la
obre mi ca-
horas; otra, hizo caer una maceta s
beza: otra, metié mi cola en el tomacorri
d; otra, me mantuvo quince minutos
a regadera Ilena de agua y, por ul-
6 en el horno de la cocina junto
ente de
la_ pare
adentro de un
timo, me ence!
aun pollo con papas.
En total morf seis veces pero revivi des-
pués de cada una. En todas se sorprendié al ver-
me como si estuviera ante un fantasma: perro
ignorante, desconocia que los gatos tenemos
siete vidas.
Pero llegé el dia en que s6lo me qued6
una vida.
“;Qué pasard la préxima vez que el
bulldog me mate?”, me preguntaba desespe-
rado. En vano miré todas las peliculas de di-
bujos animados tratando de aprender algtn
truco para deshacerme de mi enemigo. Tan
indtil como eso fue caminar varias cuadras
Escaneado con CamScanner65
por las azoteas del barrio para presenciar des-
de una ventana las clases de Tae-Kwondo que
impartfan dos luchadores japoneses en un
gimnasio.
Hasta que un dia, mirando un programa
de entretenimientos por television, se me ocu-
rid algo.
El animador mostré una foto de varios
perros extraviados, entre ellos un bulldog, de
quien dijo que respondia al nombre de “Mofle-
te”. Explicé que sus duenos ofrecian una re-
compensa a quien lo encontrara,
Pasé entre las piernas de mi duefio y me
acerqué a mi enemigo, que Pasaba todo el dia
tendido al lado de la estufa mirando television
con su estipida mirada de aburrimiento.
—Es tu oportunidad para hacerte famo-
so —le dije.
— (Qué dices, imbécil?
—Que es tu oportunidad para aparecer
€n television. Sélo hace falta que te pongas un
collarcito en el que diga “Moflete” y que te pre-
Sentes en el canal.
Lo pens6 un momento y luego dijo:
—Tienes razén, detestable. Voy a ir al
Escaneado con CamScanner66
canal... j{Dios mfo, voy @ salir en el programa
de entretenimientos!
Lo ayudé a hacerse el collar y a escapar
por una ventana.
—A la vuelta te como crudo, gatito
apestoso —me salud6 antes de saltar hacia la
calle.
—Adiés, suerte —lo despedi.
Media hora mAs tarde, lo vi en la panta-
Ila del televisor. Estaba feliz, sonriéndole a la
cdmara. Detrds de él estaba el mismisimo con-
ductor y un matrimonio de gordos inmensos
que emocionados repetian: “jEs él, es nuestro
mofletito!”.
Fue la tiltima vez que lo vi.
Escaneado con CamScannergt. Lavenganza del loro
Doy mi palabra de loro: no hay animal
més intratable que un gato. El gato que desdi-
chadamente vivia en la misma casa que yo, por
ejemplo, era traicionero y vengativo. Cada vez
que el perro del duefio —un simpatico bull-
dog— le daba una paliza, él, el gato, trataba de
desquitarse conmigo. Por esa razon yo habia
buscado refugio en una jaula de la que slo sa-
Ifa por un pequefio agujero para procurarme co-
mida. .
Para mal de males, era éste un gato In-
mortal. Por lo menos media docena de veces Vi
que el perro lo dejaba frito; sin embargo des-
poco el polvo, est-
pués revivia: se sacudia un
ndo como §
raba las patas y salfa camina
hubiera ocurrido.
Al primer lugar al que S'
i nada
e dirigia cada
Escaneado con CamScanner68
vez que recobraba la vida era a las proximida-
des de mi jaula, Con expresion de felino crimi-
nal introducia sus garras entre los alambres e
intentaba alcanzarme. Por mi parte, chillaba y
me debatfa a aletazos tratando de asustarlo con
mi pico abierto. No se detenfa hasta verme des-
plumado y maltrecho.
Otra cosa que enfurecia al gato era escu-
char los cuentos que lefan en voz alta los chicos
de la casa. Los nifios tenfan un libro de cuentos
de animales: en la mayoria dé los relatos apare-
cian loros simpaticos e inteligentes que resolvian
los problemas haciendo uso del don de hablar
que tenemos los loros, al igual que los humanos.
La viveza de los loritos de los cuentos
despertaba la envidia de mi enemigo, que luego
se entretenfa haciendo bailar mi jaula colgada
de un gajo del limonero. Horas asf. Y yo aden-
tro: mareado, muerto de miedo.
Hasta que se me ocurrié algo para li-
brarme de él.
Aquel dia el gato andaba contento por-
que el bulldog se habia marchado de la casa
(sospecho que debido a una astucia del gato), de
manera que se sentfa el rey del patio. No entien-
Escaneado con CamScanner70
do demasiado el idioma de los gatos pero creo
haberle escuchado decir algo asf como “ahora
mando yo”. Como quiera que fuera, estaba cla-
ro que al no estar el perro me tendria a maltraer
todo el tiempo.
Incluso, en ausencia del bulldog, se dio
el lujo de acostarse a dormir tranquilamente en
medio del patio. Asi estaba cuando vi que en-
traba el sodero a dejar sus sifones.
Mientras el hombre hacia su trabajo, le
dije, imitando la voz de la duefia de casa:
—Don sodero... don sodero.... ~No
quiere Ilevarse un gatito?
El hombre miré alrededor, medio con-
fundido, buscando a la mujer, y yo insistf:
—jEse! El que esté en el piso no es her-
moso? Gané un concurso en la Feria de los Ca-
chorros. ;Y es tan bueno...! jSe lo doy gratis!
El sodero lo pens6 un momento y luego
dijo que sf. Lo levanté con delicadeza, como
para no despertarlo, y se lo Iev6.
Ausentes el perro y el gato, pude vivir
tranquilo y ya no necesité de la jaula. Pude an-
dar por toda la casa y dedicarme a mi alimento
favorito: las lombrices,
Escaneado con CamScannerW
3, Lombrices desdichadas
ae
La nuestra era una de las mas afortuna-
das familias de lombrices. Cientos de nosotras
viviamos en el patio de una casa diseminadas
en finos ttineles que cavabamos en la tierra.
No nos faltaba comida ni ningtn peligro
ensombrecfa nuestra existencia.
Pero un dia todo cambio.
E] loro que habia en la casa dejé de vivir
encerrado en su jaula y desde entonces se dedi-
c6 a atacar criminalmente a nuestra especie.
Era un gigantesco bicharraco verde, de
desagradable aspecto, voz chillona y grotesco
caminar. Andaba entre los canteros del patio y
de pronto se ponia a raspar la tierra con sus afi-
ladas ufias dejando al descubierto nuestros ti-
neles. No se detenia hasta hallar a alguna de no-
Sotras para atacarla a picotazos. Era inutil que
Escaneado con CamScannern
cambidramos de lugar en el patio, que nos mu-
déramos a una maceta o nos pintdéramos el cuer-
po para disfrazarnos de alambre o de palito:
igualmente el odioso loro nos detectaba y se
lanzaba al ataque.
Desesperadas, una noche celebramos
una reuni6n secreta bajo los pies de cemento de
un enano de jardin. Fue un congreso tumultuo-
so en el que centenares de lombrices, fuera de
si, clamaban una pronta. solu-
cion al problema.
Escaneado con CamScanner73
Finalmente legamos a una conclusién:
para librarnos de las agresiones del loro tendrfa-
mos que hacer regresar al gato,
Durante cinco dias las mas fuertes lom-
prices del patio (239 en total) viajamos por la
tierra, pasamos por debajo de los cimientos de
las casas vecinas, cruzamos por debajo del as-
falto de las calles, y hasta nos dejamos llevar
por la corriente de agua de una alcantarilla y un
desagiie: una verdadera hazafia.
Al fin ubicamos la casa del sodero. Tal
como imaginaébamos, el gato estaba encerrado
en un galpon.
Toda una noche trabajamos las 239
lombrices para cavar debajo de la puerta del
galp6n un ténel suficientemente ancho como
para que el gato pudiera salir al exterior. Deja-
mos el agujero hecho y comenzamos el camino
de regreso, seguras de que cuando el gato des-
pertara escaparia de alli.
Llegamos a la casa cinco dias después.
Para entonces ya hacia cuatro que el gato esta-
ba de regreso. Con enorme expectativa mira-
mos a nuestro alrededor. Vimos que el loro es-
taba en la jaula. jHabfamos triunfado!
Escaneado con CamScannerEscaneado con CamScanner15
Claro que la fiesta del gato no duré de-
masiado. Poco después volvié al hogar el bull-
dog (se habia aburrido de sus nuevos duefios y
después de ciertas peripecias consiguié regre-
sar). Eso si, el can estaba tan gordo que no te-
nia agilidad para correr al gato.
El nuevo estado de tranquilidad del ga-
to hizo que dejara de perseguir al loro, de modo
que éste pudo salir de Ja jaula y andar en las al- |
turas de los arboles. Por suerte, no se animaba a
descender al suelo y las lombrices recobramos |
nuestra antigua vida tranquila.
Escaneado con CamScanner= INDICE e
gg
EI héroe 9
El rapto 7
Los cuatro increibles .. 31
El Genio del basural 41
61
Los enemigos
Escaneado con CamScannerESTA SEXTA REIMPRESION DE 1.500
EJEMPLARES SE TERMINO DE IMPRIMIR
EN EL MES DE AGOSTO DE 2001 EN COLOR
EFE, PAO 192, AVELLANEDA, PROVINCIA DE
BUENOS AIRES, REPUBLICA ARGENTINA.
Escaneado con CamScannersd
EI héroe y otros cuentos
Ricardo Maririo
Nacio en Chivilcoy, provincia de Buenos
Aires, en 1956, Ha desarrollado una vasta
novelas para nifios y adolescentes y un
libro de cuentos para adultos, Silbidos en el
Mustracién de cubierta:
cielo. Entre ft A i
sus titulos mas conocidos se roRTIV
ni
tl
i
i
encuentran Cuentos ridiculos, El mar
preferido de los piratas y La casa maldita.
Ha recibido numerosos premios nacionales
e internacionales por su obra.
Un libro formado por cinco cuentos con
insolitos protagonistas: un mosquito
llamado Efrain, que decide recorrer mundo
y se convierte en héroe; un canario gaucho
y libre que rapta a una canaria; cuatro
personajes con poderes extraordinarios; un
chico llamado Sebastian, que encuentra un
Genio en una tetera rota y oxidada; un
bulldog, un gato, un loro y un monton de
lombrices que luchan sin cuartel para
sobrevivir en una casa.
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