Bleger
Bleger
(1985)
La entrevista es un instrumento fundamental del método clínico y es una técnica de investigación científica de la
psicológica. Tiene sus propios procedimientos empíricos con los cuales no sólo se amplía y se verifica el
conocimiento científico, sino que al mismo tiempo se lo aplica.
La entrevista identifica o hace confluir en el psicólogo las funciones de investigador y de profesional, ya que la
técnica es el punto de interacción entre la ciencia y las necesidades prácticas, de esta forma logra la aplicación de
conocimientos científicos y al mismo tiempo obtiene o posibilita llevar la vida diaria del ser humano al nivel del
conocimiento y la elaboración científica. Aquí nos interesa la entrevista psicológica, entendiendo por tal aquella en la
que se persiguen objetivos psicológicos (investigación, diagnóstico, terapia, etc.). nuestro objetivo al estudio de la
entrevista psicológica, pero no sólo para señalar algunas de las reglas prácticas que posibilitan su empleo eficaz y
correcto, sino también para desarrollar en cierta medida el estudio psicológico de la entrevista psicológica
En la consideración de la entrevista psicológica como técnica, incluimos dos aspectos: uno es el de las reglas o
indicaciones prácticas de su ejecución, y el otro la psicología de la entrevista psicológica. En otros términos,
incluimos la técnica y la teoría de la técnica de la entrevista psicológica.
La entrevista puede ser abierta y cerrada. En la segunda, las preguntas ya están previstas, tanto como lo están el
orden y la forma de plantearlas, y el entrevistador no puede alterar ninguna de estas disposiciones, es en realidad un
cuestionario, que toma contacto estrecho con la entrevista en cuanto que un manejo de ciertos principios y reglas.
En la entrevista abierta, por el contrario, el entrevistador tiene amplia libertad para las preguntas o para sus
intervenciones. La entrevista abierta no se caracteriza esencialmente por la libertad para plantear preguntas,
porque, como lo veremos más adelante, la médula de la entrevista' psicológica no reside en el preguntar ni en el
propósito de recoger datos de la historia del entrevistado, la flexibilidad de la misma permite que la entrevista se
adapte a las variables que dependen de la personalidad del entrevistado. La entrevista abierta posibilita una
investigación más amplia y profunda de la personalidad del entrevistado, mientras que la entrevista cerrada puede
permitir una mejor comparación sistemática de datos
La consulta consiste en la solicitud de asistencia técnica o profesional, , la que puede ser prestada o satisfecha de
múltiples formas, una de las cuales puede ser la entrevista. En segundo lugar, la entrevista no es una anamnesis. Esta
última implica una recopilación de datos previstos, de tal extensión y detalle, que permita obtener una síntesis sobre
la historia de un individuo, de su enfermedad y de su salud.
La entrevista psicológica es entonces una relación entre dos o más personas en la que éstas intervienen como tales.
La entrevista se podría decir, de otra manera, que ella consiste en una relación humana en la cual uno de sus
integrantes debe tratar de saber lo que está pasando en la misma y debe actuar según ese conocimiento. De ese
saber y de esa actuación según ese saber depende que se satisfagan los objetivos posibles de la entrevista
(investigación, diagnóstico, orientación, etc.). Se trata de obtener datos completos de su comportamiento total en el
curso de la entrevista, el cual lo que recogeremos aplicando nuestra función de escuchar, pero también nuestra
función de vivenciar y observar, de tal manera que quedan incluidas las tres áreas del comportamiento del
entrevistado. La teoría de la entrevista ha sido enormemente influida por conocimientos del psicoanálisis, , la
Gestalt, la topología y el conductismo. Conviene señalar someramente que el psicoanálisis ha influido con el
conocimiento de la dimensión inconsciente de la conducta, de la transferencia y la contratransferencia , de la
resistencia y la represión, de la proyección y la introyección, etc. La Gestalt ha aportado la comprensión de la
entrevista como un todo en el cual el entrevistador es uno de sus integrantes, y considera el comportamiento de
éste como uno de los elementos de la totalidad. La topología ha conducido a plantear y reconocer el campo
psicológico y sus leyes, tanto como el enfoque situacional. El conductismo ha influido con la importancia de la
observación del comportamiento.
Todo ello ha conducido a la posibilidad de realizar la entrevista en condiciones metodológicas más estrictas,
convirtiéndola en instrumento científico, en el cual el “arte de la entrevista” se ha visto reducido en función de una
sistematización de las variables y, es esta sistematización la que posibilita un mayor rigor en su aplicación y
resultados.
La investigación científica del instrumento mismo ha conducido a que la entrevista incorporara algunas de las
exigencias del método experimental; pero también ha conducido a que la entrevista psicológica en general
constituya un procedimiento de observación en condiciones controladas o, por lo menos, en condiciones conocidas.
De esta teoría de la técnica de la entrevista (que seguiremos desarrollando) dependen las reglas prácticas o
empíricas; ésta es la única forma racional de comprenderlas, aprenderlas, aplicarlas y enriquecerlas.
ENTREVISTA COMO CAMPO
El énfasis puesto en diferenciar la entrevista de la anamnesis procede del interés que tiene para la investigación de
la personalidad el hecho de que se constituya un campo de determinadas características, óptimas para dicho
estudio. Al igual que en el caso de la anamnesis, en la entrevista tenemos configurado un campo, y con ello
queremos significar que entre los participantes se estructura una relación de la cual depende todo lo que en ella
acontece. La diferencia básica, en este sentido, entre entrevista y cualquier otro tipo de relación interpersonal (como
la anamnesis) reside en que en la primera la regla fundamental a este respecto es tratar de obtener que el campo se
configure especialmente y en su mayor grado por las variables que dependen del entrevistado.
Si bien todo emergente es siempre relacional, tratamos en la entrevista de que dicho campo esté determinado por
las modalidades de la personalidad del entrevistado. De otra manera, se podría decir que el entrevistador controla la
entrevista, pero que quien la dirige es el entrevistado. La relación entre ambos delimita y determina el campo de la
entrevista y todo lo que en ella acontece, pero el entrevistador debe permitir que el campo de la relación
interpersonal sea predominantemente establecido y configurado por el entrevistado.
Cada ser humano posee sistematizada su personalidad en una serie de pautas, y son éstas las que esperamos que se
pongan en juego o exterioricen en el curso de la entrevista. Así, la entrevista funciona como una situación en la que
se observa una parte de la vida del paciente, que se desarrolla en relación a nosotros y frente a nosotros.
Ninguna situación puede lograr la emergencia de la totalidad del repertorio de conductas de una persona y, por lo
tanto, ninguna entrevista puede agotar la personalidad del paciente, sino sólo un segmento de la misma. La
entrevista no puede reemplazar ni excluir otros procedimientos de investigación de la personalidad. Especialmente
la entrevista no puede suplir el conocimiento y la investigación de carácter mucho más extenso y profundo que se
logra, por ejemplo, en un tratamiento psicoanalítico, el cual, en el curso de un tiempo prolongado, permite la
emergencia y manifestación de los núcleos y segmentos más diferentes de la personalidad.
Para obtener el campo particular de la entrevista que he reseñado, debemos contar con un encuadre fijo que
consiste en una transformación de cierto conjunto de variables en constantes, donde no sólo se incluye la actitud
técnica y el rol del entrevistador tal como lo he reseñado, sino también los objetivos, el lugar y el tiempo de la
entrevista. El encuadre funciona como una especie de estandarización de la situación estímulo que ofrecemos al
entrevistador y con ello no pretendemos que deje de actuar como estímulo para él, sino que deje de oscilar como
variable para el entrevistado. Si el encuadre se modifica (por ejemplo, porque la entrevista se realiza en un sitio
diferente), esta modificación tiene que ser considerada como una variable sujeta a observación tanto como lo es el
mismo entrevistado. . Cada entrevista tiene un contexto definido (conjunto de constantes y variables) en función del
cual se dan los emergentes, y estos últimos sólo tienen sentido en función de dicho contexto
El campo de la entrevista tampoco es fijo sino dinámico, el está sujeto a un permanente cambio y la observación se
debe extender del campo específico existente en cada momento a la continuidad y sentido de estos cambios. Se
podría decir que la observación de la continuidad y contigüidad de los cambios es lo que permite completar la
observación e inferir la estructura y sentido de cada campo,s e debe decir que el campo de la entrevista cubre la
totalidad de la misma, mientras que "cada" campo no es otra cosa que un momento de ese campo total y de su
dinámica.
Una sistematización que permite el estudio detallado de la entrevista como campo consiste en centrar el estudio
sobre: a) el entrevistado en el que se incluye su actitud, su disociación instrumental, contratransferencia,
identificación. ; b) el entrevistado, incluyéndose aquí la transferencia, estructuras de conducta, rasgos de carácter,
ansiedades, defensas,ect. c) la relación interpersonal, en la que se incluye la interacción entre los participantes, el
proceso de comunicación (proyección, introyección, identificación, etc.), el problema de la ansiedad, etc.
Concordancias y divergencias
Una diferencia fundamental entre entrevista y anamnesis, en lo que corresponde a la teoría de la personalidad y la
teoría de la técnica, reside en que en la anamnesis se opera con el supuesto de que el consultante conoce su vida y
está capacitado para dar datos sobre la misma. Mientras que el supuesto de la entrevista es el de que cada ser
humano tiene organizada una historia de su vida y un esquema de su presente, y de esta historia y de este esquema
tenemos que deducir lo que no sabe. En segundo lugar, lo que no nos puede dar como conocimiento explícito se nos
ofrece o emerge a través de su comportamiento no verbal l; y este último puede informar sobre su historia y sobre
su presente en grados muy variables de coincidencia o contradicción con lo que verbal y conscientemente expresa.
Además, en distintas entrevistas el entrevistado puede ofrecernos distintas historias o diferentes esquemas de su
vida presente que guardarán relación de complementación.
Las lagunas, disociaciones y contradicciones que he indicado conducen a algunos investigadores a considerar la
entrevista como instrumento de poca confianza. Sin embargo, el instrumento no hace más que reflejar lo que
corresponde a características del objeto de estudio. Las disociaciones y contradicciones que observamos
corresponden a disociaciones y contradicciones de la personalidad misma, y la entrevista, al reflejarlas, nos permite
trabajar sobre ellas durante su transcurso; que esto último se haga o no depende de la intensidad de la angustia que
se puede promover y de la tolerancia que el entrevistado tenga para la misma. De igual manera, los conflictos que
trae el entrevistado suelen no ser los conflictos fundamentales, así como las motivaciones que alega son
generalmente racionalizaciones.
La simulación pierde el valor que tiene en la anamnesis como factor de perturbación, ya que en la entrevista la
simulación debe considerarse como una parte disociada de la personalidad que el entrevistado no reconoce
totalmente como propia. Puede ocurrir que el mismo entrevistador o diferentes entrevistadores recojan en distintos
momentos partes diferentes y aun contradictorias de la misma personalidad. Los datos no deben ser evaluados en
función de que sean ciertos o erróneos, sino como grados o fenómenos de disociación de la personalidad. Una
situación típica, y en cierta medida inversa a la que comento, es la del entrevistado que tiene organizada su historia y
su esquema de su vida presente, como medio defensivo a la penetración del entrevistador y a su propio contacto
con áreas conflictivas de su situación real y de su personalidad; este tipo de entrevistado repite siempre su misma
historia estereotipada en distintas entrevistas, sea con el mismo o con distintos entrevistadores.
Cuando se entrevista a distintos integrantes de un grupo o institución (en la familia, escuela, fábrica, etc.), estas
divergencias y contradicciones son mucho más frecuentes y notorias, y constituyen datos muy importantes sobre
cómo cada uno de sus miembros tiene organizado en una misma realidad un campo psicológico que le es específico.
Como resulta fácil inferir de todo lo expuesto, la técnica y su teoría están estrechamente entrelazadas con la teoría
de la personalidad con la cual se trabaja. La entrevista no consiste en "aplicar" consignas, sino en investigar en la
personalidad del entrevistado a la vez que en nuestras teorías y nuestros propios instrumentos de trabajo.
El observador participante
En las ciencias de la naturaleza, la observación científica es objetiva, en el sentido de que el observador registra lo
que ocurre, los fenómenos que son externos e independientes de él, con abstracción de sus impresiones,
sensaciones y todo su estado subjetivo; un registro de tal tipo es lo que permite la verificación de lo observado por
terceros que pueden rehacer las condiciones de la observación.
Me interesa, en cambio, observar que en la entrevista el entrevistador forma parte del campo, es decir, que en cierta
medida condiciona los fenómenos que él mismo va a registrar. Se plantea entonces el interrogante de la validez que
pueden tener datos recogidos en esas condiciones.
El grado máximo de objetividad en la investigación no se cumple en ningún campo científico y menos en psicología,
en donde el objeto de estudio es el hombre mismo. En cambio, la máxima objetividad que podemos lograr sólo se
alcanza cuando se incorpora al sujeto observador como una de las variables del campo. Si el observador está
condicionando el fenómeno que observa, se puede objetar que en tal caso no estamos estudiando el fenómeno tal
cual es, sino en relación con nuestra presencia, con lo cual ya no se hace una observación en condiciones naturales.
¿Qué se quiere decir con la expresión "observación en condiciones naturales"? Se refiere a una observación en las
condiciones en las que se da realmente el fenómeno. En esto se superponen consideraciones ontológicas con otras
de tipo gnoseológico; por las primeras se admite la existencia de un mundo objetivo, que tiene existencia de por sí,
independientemente de que sea o conocido por nosotros. Pero si nos atenemos a las segundas, somos nosotros los
que conocemos, nos incluimos en el proceso de conocimiento tal como se da en la realidad. Esta segunda
afirmación no invalida la primera, ya que se refieren a distintas cosas: la primera da cuenta de la existencia de los
fenómenos y otra a la del conocimiento que de ellos se alcanza.
Pero, además, las condiciones naturales de la conducta humana son las condiciones humanas...
Se podrá, sin embargo, insistir todavía en que la entrevista no tiene validez de instrumento científico porque las
manifestaciones del objeto que estudiamos dependen en ese caso de la relación que se establece con el
entrevistador y por lo tanto todos los fenómenos que aparecen están condicionados por esa relación. Este tipo de
objeción deriva de una concepción metafísica del mundo: el suponer que cada objeto tiene cualidades que
dependen de su naturaleza interna propia y que determinadas relaciones modifican o subvierten esa pureza
ontológica o esas cualidades naturales. Lo cierto es que las cualidades de todo objeto son siempre relaciónales;
derivan de las condiciones y relaciones en las cuales se halla cada objeto en cada momento.
Cada situación humana es siempre original y única; por lo tanto, la entrevista también lo es, pero esto no sólo rige en
los fenómenos humanos. Lo individual no excluye lo general, ni la posibilidad de introducir la abstracción y
categorías de análisis.
Esto último se opone a un narcisismo que se prolonga como supuesto dentro del campo científico de la psicología: el
de que cada ser humano se considera a sí mismo como un ser distinto y único. En el caso de la entrevista, esto no
sólo rige para el narcisismo del entrevistado sino también para el del entrevistador, quien tiene también que hacerse
cargo de su condición humana y no sentirse por encima o en situación privilegiada frente al entrevistado.
Entrevista e investigación
Cierta concepción aristocrática a ha hecho suponer que la investigación está por encima o por fuera de los hechos
cotidianos y comunes. En esta concepción, la entrevista es un instrumento o una técnica de la "práctica" con la cual
se pretende diagnosticar, es decir, aplicar conocimientos científicos que en sí provienen de otras fuentes: la
investigación científica.
No hay posibilidad de una correcta entrevista si no se incluye la investigación. En otros términos, la entrevista es un
campo de trabajo en el cual se investiga la conducta y la personalidad de seres humanos. Una utilización correcta de
la entrevista integra en la misma persona y en el mismo acto al profesional y al investigador.
Las observaciones que se registran en la misma lo son siempre en función de hipótesis que va emitiendo el
observador. Se postula generalmente que la investigación consta de etapas netas y sucesivas que se escalonan en el
siguiente orden: primero interviene la observación, luego la hipótesis y posteriormente la verificación. Sin embargo,
la observación se realiza siempre en función de ciertos supuestos y que, cuando éstos son conscientes y manejados
como tales, la observación se enriquece.
Es decir que la forma de observar bien es la de ir formulando hipótesis mientras se observa, y en el curso de la
entrevista verificar y rectificar las hipótesis durante su transcurso mismo en función de las observaciones
subsiguientes y se enriquecen con las hipótesis previas. Observar, pensar e imaginar coinciden totalmente y forman
parte de un solo y único proceso dialéctico.
El pensar sobre lo que se está haciendo debe intervenir en todas las acciones humanas y cuando esto se realiza
sistemáticamente en un campo de trabajo definido, sometiendo a verificación lo que se ha pensado, se está
realizando una investigación. El trabajo profesional del psicólogo, del psiquiatra y del médico sólo adquieren su real
envergadura y trascendencia cuando coinciden la investigación y la tarea profesional, porque éstas son las unidades
de una praxis que resguarda de la deshumanización en la tarea más humana: comprender y ayudar a otros seres
humanos. Indagar y actuar, teoría y práctica, deben ser manejadas como momentos inseparables, formando parte
de un solo proceso.
El grupo en la entrevista
Entrevistador y entrevistado constituyen un grupo, un conjunto o una totalidad, en el cual sus integrantes están
interrelacionados y en el que la conducta de ambos es interdependiente. Se diferencia de otros grupos por el hecho
de que uno de sus integrantes asume un rol específico y tiende a cumplir determinados objetivos.
Ruesch ha establecido una clasificación de la personalidad basada en los sistemas predominantes que cada individuo
pone en juego en la comunicación. Pero el tipo de comunicación no sólo tiene importancia porque ofrece datos de
observación directa, que incluso pueden ser registrados, sino porque es el fenómeno clave de toda la relación
interpersonal.
Transferencia y contratransferencia.
La observación de estos fenómenos nos pone en contacto con aspectos de la conducta y de la personalidad del
entrevistado que no entran entre los elementos que él puede referir o aportar voluntaria o conscientemente, pero
que agregan una dimensión importante al conocimiento de la estructura de su personalidad y al carácter de sus
conflictos.
En la transferencia el entrevistado asigna roles al entrevistador y se comporta en función de los mismos. En otros
términos, traslada situaciones y pautas a una realidad presente y desconocida, y tiende a configurar a esta última
como situación ya conocida, repetitiva.
En la contratransferencia se incluyen todos los fenómenos que aparecen en el entrevistadora; son las respuestas del
entrevistador a las manifestaciones del entrevistado, el efecto que tienen sobre él. Dependen en alto grado de la
historia personal del entrevistador, pera si aparecen o se actualizan en un momento dado de la entrevista es porque
en ese momento hay factores que operan para que ello suceda así.
Se los ha considerado como elementos perturbadores de la entrevista, pero progresivamente se ha reconocido que
ellos son indefectibles o ineludibles en su aparición, y el entrevistador debe también registrarlos como emergentes
de la situación presente y de las reacciones que provoca el entrevistado. Por lo tanto, a la observación en la
entrevista se agrega también la autoobservación.
La contratransferencia no constituye una percepción, pero sí un indicio de gran significación y valor para orientar al
entrevistador en el estudio que realiza. Requiere una buena preparación, experiencia y un alto grado de equilibrio
mental, para que pueda ser utilizada con cierto grado de validez y eficiencia. Transferencia y contratransferencia son
fenómenos que aparecen en toda relación interpersonal y por eso mismo también se dan en la entrevista. La
diferencia reside en que en esta última deben ser utilizados como instrumentos técnicos de observación y
comprensión.
La interacción transferencia-contratransferencia puede también ser estudiada como una asignación de roles por
parte del entrevistado y una percepción de los mismos por parte del entrevistador. Si, por ejemplo, la actitud del
entrevistado irrita y provoca rechazo en el entrevistador, este último debe proponerse estudiar y observar su
reacción como efecto del comportamiento del entrevistado, para ayudarlo a rectificar dicha conducta, de cuyos
resultados él mismo puede quejarse (por ejemplo, que no tiene amigos y que nadie lo aprecia). Si el entrevistador no
es capaz de objetivar y estudiar su reacción, o bien reacciona con irritación y rechazo (asumiendo el rol proyectado),
ello es un índice de que su manejo de la contratransferencia se halla perturbado y de que —por lo tanto— se
desempeña mal en la entrevista.
Ansiedad en la entrevista
La ansiedad constituye un índice del curso de una entrevista y debe ser atentamente seguida por el entrevistador,
tanto la que se produce en él mismo como la que aparece en el entrevistado. Se tiene que identificar su grado o
intensidad, porque sí bien dentro de determinados límites es un agente motor de la relación interpersonal.
Entrevistado y entrevistador se enfrentan con una situación desconocida, ante la cual no tienen todavía estabilizadas
pautas reaccionales adecuadas, y la situación no organizada implica una cierta desorganización de la personalidad de
cada uno de los participantes; esa desorganización es la ansiedad.
El entrevistado solícita ayuda técnica o profesional cuando experimenta ansiedad o se ve perturbado por los
mecanismos defensivos frente a la misma. Durante la entrevista se pueden incrementar tanto su ansiedad como sus
mecanismos defensivos, porque lo desconocido que enfrenta no es sólo la situación externa nueva, sino también el
peligro de lo que desconoce en su propia personalidad. Si estos factores no se presentan, el lograr que aparezcan en
una cierta medida en la entrevista forma parte de la función de motivar al entrevistado que el entrevistador tiene
que llevar a cabo.
La ansiedad del entrevistador es uno de los factores más difíciles de manejar porque ella es el motor del interés en la
investigación y del interés en penetrar en lo desconocido. Toda investigación requiere la presencia de ansiedad
frente a lo desconocido, y el investigador tiene que poseer capacidad para tolerarla y poder instrumentarla, sin lo
cual se cierra la posibilidad de una investigación eficaz; esto último ocurre también cuando el investigador se ve
abrumado por la ansiedad p recurre a mecanismos defensivos frente a la misma (racionalización, formalismo,
etcétera).
Frente a la ansiedad del entrevistado no se debe recurrir a ningún procedimiento que reprima. La ansiedad sólo
debe ser manejada comprendiendo los factores por los cuales aparece. Si lo que predomina son los mecanismos
defensivos frente a la misma, la tarea del entrevistador es la de "desarmar" en cierta medida estas defensas para
que aparezca cierto grado de ansiedad, lo que significa un índice de la posibilidad de actualización de los conflictos.
Todo este manejo técnico de la ansiedad tiene que ser hecho teniendo siempre en cuenta la personalidad del
entrevistado, de tal manera que aun frente a situaciones muy claras no se debe ser activo si ello significa abrumar al
entrevistado con conflictos que no podrá tolerar.
Esto corresponde a un capítulo muy difícil: el del así denominado timing de la entrevista, que es el tiempo propio o
personal del entrevistado, que depende del grado y tipo de organización de su personalidad, para enfrentar sus
conflictos y para resolverlos.
El entrevistador
El instrumento de trabajo del entrevistador es él mismo, su propia personalidad, que entra indefectiblemente en
juego en la relación interpersonal; con el agravante de que el objeto que debe estudiar es otro ser humano, al
examinar la vida de los demás, se halla directamente implicada la revisión y examen de su propia vida, de su
personalidad, conflictos y frustraciones.
Hubo que recurrir a cierta ficción y disociación para el desarrollo y ejercicio de la psicología y la medicina: ocuparse
de seres humanos como si no lo fuesen. El entrenamiento del médico tiende inconsciente y defensivamente a esto,
al iniciar todo el aprendizaje por el contacto con el cadáver. Cuando queremos ocuparnos de la enfermedad en seres
humanos tomados como tales, nuestras ansiedades aumentan. Por todo esto la psicología ha tardado tanto en
desarrollarse y en infiltrarse en la medicina y la psiquiatría. El médico, cuya profesión es tratar enfermos, es el que
proporcionalmente niega sus propias enfermedades o las de sus familiares. En psiquiatría, medicina psicosomática y
en psicología, todo esto ya no es posible; el contacto directo con seres humanos, como tales, enfrenta al técnico con
su propia vida, su propia salud o enfermedad, sus propios conflictos y frustraciones.
El entrevistador debe operar disociado: en parte actuando con una identificación proyectiva con el entrevistado y en
parte permaneciendo fuera de esta identificación, observando y controlando lo que ocurre, de manera de graduar
así el impacto emocional y la desorganización ansiosa.
Distintos tipos de personas pueden provocar reacciones contratransferenciales típicas en el entrevistador, y éste
tiene permanentemente que poder observarlas y resolverlas para poder utilizarlas como información e instrumento
en el curso mismo de la entrevista. Se puede describir esta disociación con la que tiene que trabajar el entrevistador
diciendo que tiene que jugar los roles que en él son promovidos por el entrevistado, pero sin asumirlos en su
totalidad. Por ejemplo, siente rechazo, asumir el rol sería mostrar y actuar el rechazo, rechazando efectivamente al
entrevistado ya sea verbalmente o con la actitud o de cualquier otra manera.
Asumir el rol implica la ruptura del encuadre de la entrevista. Fastidio, cansancio, sueño, irritación, bloqueo, lástima,
cariño, rechazo, seducción, etcétera, son todos indicios contratransferenciales que el entrevistador debe percibir
como tales en la medida en que se producen, y tiene que resolverlos analizándolos para sí mismo en función de la
personalidad del entrevistado, de la suya propia, y en función del contexto y el momento en que aparecen en la
comunicación.
El psiquiatra inseguro o de poca experiencia verse abrumado recurre con frecuencia a la receta, interponiendo entre
él y su paciente los medicamentos; en estas condiciones la farmacología se constituye en un factor alienante porque
fomenta la magia en el paciente y en el médico y los vuelve a disociar de sus conflictos respectivos. Algo muy similar
es lo que el psicólogo hace con mucha frecuencia con los tests.
El entrevistado
En términos generales, para que una persona concurra a una entrevista debe haber llegado a una cierta percepción
o insight de que algo no anda bien, de que algo ha cambiado o se ha modificado, o bien se percibe a sí mismo con
ansiedad o temores. Estos últimos pueden ser tan intensos o intolerables que recurre en la entrevista a una negación
y resistencia sistemática, busca asegurarse de que no pasa nada, logrando que el técnico no reconozca nada anormal
en él.
Schilder ha reunido en cinco grupos los individuos que concurren al médico, sea porque sufren o hacen sufrir a los
demás; ellos son: a) los que concurren por quejas corporales; b) por quejas mentales; c) por quejas debidas a la falta
de éxito; d) por quejas referentes a dificultades en la vida diaria; e) por quejas de otras personas.
Siguiendo en cambio la división de E. Pichon-Riviére podemos considerar tres grupos, según que el predominio de
inhibiciones, síntomas, quejas o protestas recaiga más sobre el área de la mente, del cuerpo o del mundo externo. El
paciente puede traer quejas, lamentos o acusaciones; en el primer caso predomina la ansiedad depresiva, mientras
que en el segundo, la ansiedad paranoide.
Se aplican a todos los tipos de entrevistados que concurren a cualquier especialista y tienden más bien a una
orientación sobre la personalidad del sujeto, sobre la forma en que trata de reducir sus tensiones, sobrellevar o
resolver sus conflictos. Podemos reconocer y diferenciar entre el entrevistado que viene a la consulta, y el que traen
o aquel al que "lo han mandado".
El que viene tiene un cierto insight o percepción de su enfermedad y corresponde al paciente neurótico, mientras
que el psicótico, en cambio, es traído. El que no tiene motivos para venir pero viene porque lo han mandado,
corresponde a la psicopatía: es el que hace actuar a otros y delega en otros sus preocupaciones y malestares.
Tenemos el caso de aquel que viene a consultar por un familiar, realizamos la entrevista con el que viene, indagando
su personalidad y su conducta. Y con esto ya pasamos del entrevistado al grupo familiar. Si al entrevistado precede
un informante, se le debe comunicar que lo que él diga sobre el paciente le será comunicado a este último;
anticiparle antes que informe.
El que viene a la consulta es siempre un emergente de los conflictos grupales de la familia; diferenciamos además
entre el que viene solo y el que viene acompañado, que representan distintos grupos familiares. El que viene solo es
el representante de un grupo familiar esquizoide, en el que la comunicación entre sus miembros es muy precaria
viven dispersos o separados, con un grado acentuado de bloqueo afectivo. Con frecuencia, frente a éstos, el técnico
tiende a preguntarse con quién puede hablar, o a quién informar. Otro grupo familiar, de carácter opuesto a éste, es
aquel en el cual vienen varios a la consulta, y el técnico tiene necesidad de preguntar quién es el entrevistado o por
quién vienen; es el grupo epileptoide, en el cual hay una falta o déficit en la personificación de sus miembros. Así
como en el anterior el enfermo está aislado y abandonado, en este caso está demasiado rodeado por un cuidado
exagerado o asfixiante.
Estos dos tipos polares pueden encontrarse en sus formas extremas, o en formas menos acusadas, o mixtas. Otro
tipo es el que viene acompañado por una persona, familiar o amigo, que es el caso del fóbico que necesita del
acompañante.
El técnico actúa como observador participante, interviniendo en momentos de tensión, o cuando se interrumpe la
comunicación, o para señalar los entre-cruzamientos proyectivos. En los grupos que concurren a la consulta, el
psicólogo no tiene por qué aceptar el criterio de la familia sobre quién es el enfermo, sino que debe actuar
considerando a todos sus miembros implicados y al grupo como enfermo. En estos casos, el estudio del interjuego
de roles y de la dinámica del grupo son los elementos que sirven de orientación para hacer tomar insight de la
situación a todo el grupo. El balance de la enfermedad en un grupo familiar es de gran importancia.
En otras oportunidades, la familia sólo aparece cuando se ha adelantado en el tratamiento de un paciente y éste ha
mejorado o está en vías de hacerlo; la normalización del paciente hace que la tensión del grupo familiar no se
"descargue" ya más a través de él, y aparece entonces el desequilibrio o la enfermedad en el grupo familiar
El fenómeno con el que siempre hay que contar en la familia de un enfermo: la culpa elemento que hay que tomar
en cuenta para valorarlo y manejarlo adecuadamente. Es mucho más manifiesta en el caso de la enfermedad mental
en niños o en deficientes intelectuales. En relación con todos estos fenómenos, la psicología grupal tiene una
gravitación fundamental, no sólo para las entrevistas diagnósticas y terapéuticas, sino para valorar también
curaciones, o decidir el cese de una internación,ect.
Funcionamiento de la entrevista
He insistido en que el campo de la entrevista debe ser configurado fundamentalmente por las variables de la
personalidad del entrevistado. Si bien todo ello es cierto, existe sin embargo un marco o un límite en el cual la
ambigüedad no debe existir, sino todo lo contrario, en que el límite debe ser mantenido y a veces defendido por el
entrevistador; éste cubre todos los factores que intervienen en el encuadre de la entrevista : tiempo, lugar y rol
técnico del profesional.
El rol técnico implica que en ningún caso el entrevistador debe permitir el ser presentado como un amigo en un
encuentro fortuito. El entrevistador tampoco debe entrar con sus reacciones ni con el relato de su vida, tampoco
entrar en relaciones comerciales o de amistad, ni pretender ningún beneficio de la entrevista que no sean sus
honorarios y su interés científico o profesional. Tampoco la entrevista debe ser utilizada como una gratificación
narcisística.
Todo lo que sienta o viva como reacción contratransferencial debe ser considerado como un dato de la entrevista,
no debiendo responderse ni actuar frente al rechazo, la rivalidad o la envidia del entrevistado. La petulancia o la
actitud arrogante o agresiva del entrevistado no deben ser "domadas" ni sometidas; no se trata ni de triunfar ni de
imponerse al entrevistado. Con muchísima frecuencia, el grado de represión del entrevistado depende mucho del
grado de represión que tenga el entrevistador hacia determinados temas (sexualidad, envidia, etcétera). Si
intervenimos preguntando, las preguntas deben ser directas y sin subterfugios, sin segundas intenciones, adecuadas
a la situación y al grado de tolerancia del yo del entrevistado. La apertura de la entrevista tampoco debe ser
ambigua, recurriendo a frases generales o de doble sentido. La entrevista comienza por donde comienza el
entrevistado.
El entrevistado debe ser recibido cortésmente pero no efusivamente; si se tienen datos del entrevistado
proporcionados por otra persona, se le debe informar, tanto como, según ya lo dijimos, anticipar al informante, al
comienzo de la entrevista, que esos datos que se refieren a terceros no serán mantenidos en reserva. La reserva del
entrevistador para con los datos1 que proporciona el entrevistado se halla implícita en la entrevista, y si de la misma
se eleva un informe a una institución, esto último debe también conocerlo el entrevistado.
La reserva y el secreto profesional rigen también para los enfermos psicóticos y para el material de entrevistas con
adolescentes o niños; en este último caso, no debemos sentirnos autorizados a relatar a los padrea, por ejemplo,
detalles de la entrevista con sus hijos. Por otra parte, hay que reconocer los distintos tipos de silencio (silencio pa-
ranoide, depresivo, fóbico, confusional, etcétera) y obrar en función de este conocimiento. Con frecuencia el que
habla mucho en realidad deja de decir lo más importante, porque el lenguaje no es sólo un medio de transmitir
información sino también un poderoso medio para evitar la información.
La “descarga” emocional intensa tampoco es lo óptimo en una entrevista; con ello generalmente el entrevistado
logra una depositación masiva en el entrevistador y luego toma distancia y entra en una relación persecutoria con
éste: el confesor se transforma fácilmente en perseguidor.
El fin de la entrevista debe ser respetado como todo el encuadre, y la reacción a la separación es un dato de gran
importancia, tanto como la evaluación de cómo se va el entrevistado y cómo quedamos nosotros
contratransferencialmente con respecto a él
La interpretación
Un interrogante frecuente e importante es el de si se debe interpretar en las entrevistas realizadas con fines
diagnósticos. La entrevista es siempre una experiencia vital muy importante para el entrevistado; significa con
mucha frecuencia la única posibilidad que tiene de hablar lo más sinceramente posible de sí mismo con alguien que
lo comprenda.
En otros términos, la entrevista diagnóstica es siempre y al mismo tiempo, en alguna medida, terapéutica, actúa
siempre como un factor normativo o de aprendizaje. El primer factor terapéutico es siempre la comprensión del
entrevistador.
En la entrevista diagnóstica, según nuestra opinión, se debe interpretar por sobre todo cada vez que la comunicación
tienda a interrumpirse o distorsionarse. Otro caso muy frecuente en el que tenemos que intervenir es para
relacionar lo que el mismo entrevistado ha estado comunicando. Para interpretar, nos debemos guiar por el monto
de ansiedad que estamos resolviendo y por el monto de ansiedad que creamos, teniendo en cuenta también si se
van a dar otras oportunidades para que el entrevistado pueda resolver ansiedades que vamos a movilizar.
El óptimo alcance de una entrevista es el de la entrevista operativa, en la cual se tiende a comprender y esclarecer
un problema o una situación que el entrevistado aporta como centro o motivo de la entrevista.
Informe psicológico
El informe psicológico tiene como finalidad condensar o resumir conclusiones referentes al objeto de estudio.
Incluimos el informe que se refiere al estudio de la personalidad, que puede ser empleado en distintos campos de la
actividad psicológica, y en cada uno de ellos se deberá tomar en cuenta y responder específicamente al objetivo con
que dicho estudio se ha llevado a cabo
El orden en que se redacta un informe no tiene nada que ver con el orden en que se han recogido los datos o en el
que se han hecho las deducciones.
1) Datos de filiación: Nombre, edad, sexo, estado civil, nacionalidad, domicilio, profesión u oficio. 2)
Procedimientos utilizados: Entrevistas (número y frecuencia, técnica utilizada, "clima" de las mismas, lugar
en que se llevaron a cabo). Tests(especificar los utilizados), juego, registros objetivos (especificar), etcétera.
Cuestionarios (especificar). Otros procedimientos
3)Motivos del estudio: Por quién fue solicitado y objetivos del mismo. Actitud del entrevistado y referencia a
sus motivaciones conscientes.
4) Descripción sintética del grupo familiar y de otros que han tenido o tienen importancia en la vida del
entrevistado. Relaciones del grupo familiar con la comunidad: status socioeconómico, otras relaciones.
Constitución, dinámica y roles, comunicación y cambios significativos del grupo familiar. Salud, accidentes y
enfermedad del grupo y de sus miembros. Muertes, edad y año en que tuvieron lugar, causas de las mismas.
Actitud de la familia frente a los cambios, a la enfermedad y al enfermo. Si resulta posible, incluir el grupo en
alguna de las clasificaciones reconocidas. 5) Problemática vital: Referencia sucinta de su vida y sus conflictos
actuales, de su desarrollo, adquisiciones, pérdidas, cambios, temores, aspiraciones, inhibiciones y forma de
enfrentarlos o sufrirlos. Diferenciar entre lo afirmado por el entrevistado y por otras personas de su medio
con lo inferido por el psicólogo. Diferenciar entre lo que se afirma y lo que se postula como probable. Si hay
algún dato de muy especial valor, especificar la técnica con la que se lo ha inferido o detectado. Incluir una
reseña de las situaciones vitales más significativas (presentes y pasadas), especialmente aquellas que
asumen el carácter de situaciones conflictivas y/o repetitivas. 6) Descripción de estructuras de conducta,
diferenciando entre las predominantes y las accesorias. Cambios observados. 7) Descripción de rasgos de
carácter y de la personalidad, incluyendo la dinámica psicológica (ansiedad, defensas), citando la
organización pato-gráfica (si la hubiere). Incluir una apreciación del grado de madurez de la personalidad
8) Si se trata de un informe muy detallado o muy riguroso (por ejemplo, un informe pericial), incluir
resultados de cada test y de cada examen complementario realizado
9) Conclusión. Diagnóstico y caracterización psicológica del individuo y de su grupo.
10) Incluir una posibilidad pronostica desde el punto de vista psicológico, fundando los elementos sobre los
cuales se basa
11) Posible orientación. Señalar si hacen falta nuevos exámenes y de qué índole. Señalar la forma posible de
subsanar, aliviar u orientar al entrevistado