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Cuento Sueño Mi Ciudad

El documento presenta el sueño de una ciudad ideal donde sea posible sentirse parte de ella y compartir experiencias con los demás. Se sueña con una ciudad donde la educación no se limite a la escuela sino que también incluya el tiempo libre y espacios de aprendizaje, y donde se valore los pequeños momentos de la vida cotidiana. También se sueña con una ciudad con libertad pero límites justos, donde circule libremente la información y la tecnología no excluya, y donde la gente pueda participar en el diseño y procesos de la ciudad.

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Cuento Sueño Mi Ciudad

El documento presenta el sueño de una ciudad ideal donde sea posible sentirse parte de ella y compartir experiencias con los demás. Se sueña con una ciudad donde la educación no se limite a la escuela sino que también incluya el tiempo libre y espacios de aprendizaje, y donde se valore los pequeños momentos de la vida cotidiana. También se sueña con una ciudad con libertad pero límites justos, donde circule libremente la información y la tecnología no excluya, y donde la gente pueda participar en el diseño y procesos de la ciudad.

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Cuento “Sueño mi ciudad”

“Sueño una ciudad donde sea posible sentirla como propia, el


compartir, el crear, el ser diferente, el vivir la intimidad, el gozar del
silencio, el utilizar, vivir, sentir los diferentes espacios, el ofrecer
alternativas a sus problemas.

Sueño una ciudad donde el hecho de educar no sea solo papel de la


escuela, la universidad y la familia, sino que se incorpore como
esencial el tiempo libre, adaptando los espacios que hay en
espacios de diálogo y aprendizaje.

Sueño una ciudad donde se pueda disfrutar de los momentos


pequeños de cada día, de la vida cotidiana, de forma que no pasen
desapercibidos, porque por ellos pasa fundamentalmente la vida, y
que a través de ellos se puedan encontrar, provocar e intercambiar
experiencias. Donde el fallar, equivocarse, dudar, tener miedos, se
considere algo normal y una etapa de crecimiento personal.

Sueño una ciudad donde la libertad se compagine con la existencia


de límites, normas y leyes lógicas y justas. Aquella en la que haya
esquinas, portales, rincones... que se vivan casi como propios, o
propios en compañía de alguien. Donde existan espacios vacíos,
aún sin llenar, con posibilidades de concre- tar, desde la ciudadanía,
su utilización.

Sueño una ciudad donde circule la información, donde el saber y el


poder no estén separados ni en manos de determinadas personas y
de sólo unas pocas. Donde la tecnología no sea un nuevo foco de
exclusión a la que sólo acceden los que la conocen y poseen, sino
donde los círculos científicos sean ambientes de aprendizaje.

Sueño una ciudad donde se valore que lo fundamental son los


diferentes procesos, más que los resultados. Donde se pueda
participar de base, de raíz, casi “desde cero” en su diseño, en sus
procesos, en la elaboración de sus políticas, en sus momentos de
fracaso y de éxito.

Sueño una ciudad donde se pueda recuperar la credibilidad en la


política y en los políticos u ofrecer una alternativa real, donde su
palabra sea la nuestra y no la impuesta.
En consecuencia, una ciudad donde la ciudadanía no sea cliente,
paciente, beneficiaria, administrada, sino colaboradora. Donde
aumente la ilusión”...

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