Transformación de América Latina: Era Liberal
Transformación de América Latina: Era Liberal
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4. La era liberal
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En las últimas décadas del siglo XIX, en América Latina se
Zanatta, Loris. “La era liberal.” En Historia de crearon las condiciones para una profunda transformación po-
lítica, económica, social y cultural que no sólo dio pruebas de
América Latina, de la Colonia al siglo XXI, la integración a los grandes procesos de modernización incita-
73-92. Buenos Aires: Siglo XXI, 2012. dos en Europa por la Revolución Industrial y por los progresos
del constitucionalismo líberal, sino que también profundizó las
brechas entre las diferentes vías nacionales transitadas por
cada país. En líneas generales, la transformación consistió en
el inicio de un largo período durante el cual se consolidaron
las estructuras de los estados-nación y se atenuó el caudi-
llismo; se produjo el boom de la economía de exportación de
materias primas hacia los m ercados europeos; los ferrocarriles
comenzaron a surcar los inmensos espacios latinoamericanos,
favoreciendo la movilidad territorial y social; y millones de in-
migrantes europeos llegaron a las cost as latinoamericanas re-
volucionando la composición demográfica de algunos países.
En los regímenes liberales que se establecieron en varios paí-
ses se produjo una momentánea tregua en la antigua disputa
entre las ideologías irreconciliables de liberales y conserva-
dores. Sin embargo, los efectos de la agitada modernización
promovida por esos mismos regímenes no tardaron en gen erar
reacciones que los pusieron en crisis.
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1 74 Historia de América Latina
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:l centuria y, en algunos casos, directamente desaparecieron h acia fines de
en tr_e .lugare~, personas y costumbres. En este sentido, lo que ocurrió e n
Am~ nca Launa n o fue tan distinto de lo que tuvo lugar en e l resto de
siglo. Este fue el preludio de las profundas conmocio n es que atravesa-
Occ1de nte, a unque con sus peculiarida des.
ron todo e l período comprendido entre la década de 1870 y la Primera
. No obstante,_la pregunta que se impo n e es p or qué empezó a produ-
Gu erra Mundial, porque allí donde la economía se h a llaba en un estado
ct.rse e n esos anos aquello que a ntes había sido imposible ... En princi-
de ~stancación se inició un largo período de crecimien to, y donde domi-
pto, tanto la Revo lución Industrial europea como la revolución tecno-
naban los caudillos comenzó a gan ar vigencia la estabilidad, y a surgir y
lógica instalaro n las condicion es para que América Latina se integrara a
consolidarse las modernas estructuras del estado-nación. ¿Qué ocurrió
la e~onom ía mundial pronto y a fondo, con lo cual el comercio y las in-
exactamente y cómo se desarrollaron estos procesos?
versiOnes aum e n taron, y con ellos, los ingresos de los estados, que con-
Antes de dar respuesta a estas preguntas clave , resulta n ecesario rea-
~ ro~ con los recursos para consolidar su propia autoridad. En segundo
lizar una advertencia: si ya antes las vías transitadas por cada uno de los
termt~o -aunq~ e n o menos importante-, tuvo lugar un implícito com-
nuevos estados latinoamericanos se habían ido separando, e n las déca-
promtso entre hberales y conservadores (y sus respectivas concesiones
das a caballo entre los siglos XIX y XX se apartaron con una velocidad
políticas y socia les) basado en el común interés por e l orden socia l
la e~tabi~idad p o lítica y el progreso económico. Así, e ntre los grande~
aún mayor a medida que toda la regió n ingresó en un radical proceso
de modernización, del cual ningún país quedó excluido. Dicho proceso
suenos hberales de transformació n social y el viejo o rden corpo rativo
tuvo, sin embargo, intensidades tan diversas de un lugar a otro que, po-
finalmen te se alcanzó un pacto.
cos d ecen ios después de su inicio, las distancias entre los distintos hijos
de los imperios ibéricos se to rnaro n abismales, tanto e n términos de
crecimie nto y desarrollo económicos como de consolidación p olítica, ~~~~~~~~~~~~~~~~
de riqueza y dinamismo culturales. Así, algun os países quedaron a la
State-bullding y N ation- building
cabeza - la Argentina el primero de todos, y México , Brasil y Chile in-
Construir el estado no fue en América Latina -como en ninguna región-
m ediatamente después- y muchos o tros, en especial e n e l área andina
un proceso breve y sencillo, sino, antes bien, largo y erizado de obs-
(incluidos Colombia y Venezuela) y e n América Central, quedaron por
táculos. Lo mismo vale para la construcción de la nación, es decir, para
detrás, presos aún de la violencia y e l caudillismo.
ese delicado proceso de orden pedagógico y c ultural a través del cual la
¿Qué ocurrió, en ton ces? En términos generales, por primera vez los
población de un determinado territorio llega a sentirse e imaginarse como
gobiernos se vieron en situación de imponer la ley sobre el territorio
parte de una misma comunidad. A este propósito, la heterogeneidad
nacional entero o sobre buena parte de este, al menos e n los países más
étnica Y la fragmentación social y territorial resultaron barreras muchas
ricos y p oderosos, los cuales pudiero n garantizar la unidad política, es
veces insuperables.
decir, unificar la soberanía y obligar a la obediencia tanto a caudillos
El primer e ineludible paso cumplido por gran parte de los estados
como a territorios rebeldes. En este sentido, por primera vez e n Amé-
inte~e~dos en sentar sus bases y puntos de partida fue conocer el propio
rica Latina cobraron forma estados modernos, con las funciones que
temtono Y su población. Para las elites que tomaron en sus manos las
les son típicas, empezando p or el ejercicio del m o nopo lio legal de la
riendas del poder, resultaba claro que sin ese conocimiento no había ley
violencia, que adquirieron imponiéndose a los ejércitos privados y lo-
que pudieran adoptar para crear la nación. Fue entonces que. en varios
cales, o a través de la profesionalización de los ejércitos·nacionales con
países, se realizaron los primeros censos nacionales y floreció la avidez
el auxilio de las misiones militares alemanas y francesas. A e llo siguió la
estadística por cuantificar, medir, catalogar a la población y los bienes
creación de una administración fiscal, judicial y escolar n acional, pre-
naturales comprendidos entre los confines de la nación, premisas de
misas n ecesarias para recaudar impuestos, impa rtir justicia, formar ciu-
leyes científicamente fundadas y, por lo tanto, más racionales. A este
dadanos y construir la nación a través de las escuelas. Las constituciones
cambio quedó enlaza la educación pública y, más tarde, el envío hacia las
se volvieron entonces m ás duraderas y eficaces, y e l h orizonte de la ac-
zonas más remotas de cada país de un gran número de formularios
ción pública se amplió de un modo antes impensable, gracias también
públicos encargados de censar a los habitantes, armar padrones
al boom de la prensa y de los ferrocarriles, que re ducían las distancias
76 Historia de América Latina
La era liberal 77
El modelo primario exportador ¿Cómo se produjo la integración de América Latina al Occidente moder-
no, el d e la Revolución Industrial, que había encontrado su guía en Gran
Desde mediad os del siglo XlX hasta la Primera Guerra Mundial, una ~re taña; a ese Occidente empapado de ética protestante y espíri tu capita-
o la de globalización envolvió con fuerza a América Latina. Impulsa- l~sta ~ue lo volvía tan distinto del Occidente hispánico del que esta Amé-
do por la revolución comercial e industrial, y hech o posible en di- n ca st~m~re había sido parte? En términos económicos, se integró como
m ensiones antes impensables p o r las innovaciones tecno lógicas -e n la penfena de ese arremolinado centro, del cual era necesario comple-
especial por la navegación a vapor en el océano Atlántico y por los mento, a tal punto que el nexo que se creó entre ambos ha sido definido
ferrocarriles-, aquel fenómeno tuvo consecuencias enormes en las muchas veces como un pacto neocolonial. Eje de dicho nexo fue el mo-
naciones latin oamericanas. Sobre esas naves y trenes viajaron mer- d elo económico primario exportador, basado en el libre comercio, en el
cancías a precios más bajos, en tiempos m ás rápidos y en condiciones que. América Lati~a se especializó en la exportación de materias primas
de mayor seguridad, a tal punto que e l comercio akanzó ritmos cons- hacta Europa -romeraJes para la industria y agropecuarias-. En sentido
tantes y p otentes, y los capitales ll egaron en abundan cia. En aquellos co_n~rio, viajaron hacia América las manufacturas europeas, en especial
nuevos vehículos marítimos y terrestres transitaron también millones bntan tcas; al mismo tiempo, arribaron capitales europeos y norteameri-
de hombres, que dejaron Europa por América. Con ellos arriba ron canos, necesarios para crear las infraestructuras sin las cuales la corriente
historias, culturas, costumbres, ideas, ideologías, tradicio n es que enri- vigorosa del intercambio atlántico pronto se habría secado. Se trataba de
quecieron y volvieron aún más compleja la ya intrincada tram a social capitales destinados a proyectos que implicaban excavar puertos de agua
latinoamericana. En pocas palabras, fue como si las olas levantadas p rofunda, tender miles de kilómetros de vías férreas, sentar las bases de
por los extraordinarios cambios producidos en Europa llegaran a las u~ moderno sistema crediticio, realizar túneles en los lugares más inhós-
orillas del Nu evo Mundo, arrastrándolo consigo hacia la modernidad pttos, e_xplotar las m inas, y otros emprendimientos similares. En síntesis,
que Occidente estaba creando. América Latina se encaminó desde los capttales fueron el lubricame y el carburante de aquel modelo y, por
entonces h acia un turbulento proceso de transformaciones económi- lo general, obtuvieron ganancias gigantescas.
cas, causa de cambios sociales radicales, que pronto hi cie ron sentir su Como todas las grandes transformaciones, también esta tuvo sus lu-
efecto sobre la política, la cultura, la r eligión, las costumbres ... ces Y sombras, lo que explica que el juicio de los historiadores esté di- 1i
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. vidido al respecto y que aún hoy sea fuente de encendidas polémicas. que asumió como p roveedora de carne y grano para la gran potencia
Hay quienes ven allí el emblema de un nuevo y letal dominio colonial, mundial de la época, Gran Bretaña, de cuyo imperio informal la Argentina
que distorsionó y volvió estructu ralme nte dependiente a la econo~ía fue parte fundamental. Baste con decir que el millón y medio de libras es·
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.¡ local, sometiéndola a las potencias del extranjero. Otros, e n cambto, ter1inas que las islas británicas importaban en 1860 se había transformado
1 perbben el inicio de una pro m etedora modernización que, aunque en casi 41 millones en vísperas de la Primera Guerra Mundial; que los 730
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atravesada por fragilidades, le permitió a América Latina salir de una kilómetros de vías férreas tendidas en 1870 superaron la marca de 33
1 producción encallada en el autoconsumo, y soste n er y consolidar el 000 kilómetros cuarenta años después; que la superficie cultivada, que
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orden constitucional liberal.
A modo de síntesis, puede afirmarse que, por un lado, Amé rica La·
en 1888 sumaba cerca de 2,5 millones de hectáreas. en 1914 se había
multiplicado por diez, llegando a 24 millones.
¡ tina vivió entonces una impetuosa fase de crecimiento económico que Pero si el caso argentino fue único y extremo en algunos aspectos,
traj o consigo el boom del comercio, la creación de infraestructu~ vita· no menos impresionantes son los números para los restantes paises.
les, la incorporación a la agricultura de nuevas y muy exten sas uerras en especial los más grandes y atractivos para la economfa mundial. El
1 fértiles en las inmensas fron teras interiores, el inicio de la u rbanización crecimiento de los ferrocarriles en México fue, por ejemplo, igualmente
y la expansión de las ciudades: todas premisas d e la consolidación insti· impresionante, dado que en 191O superaba los 19 000 kilómetros. algo
tucional y econ ómica de los nuevos estados y de la erosión de los la~os nada desdeñable en un país con una geografía tan enrevesada, donde las
1 sociales premodemos, típicos del mundo rural. Por otro lado, _e_se upo vías férreas favorecieron, entre otras cosas , el nacimiento de un auténtico
1 de crecimiento fue también causa de distorsiones y vulnerabthdades: mercado nacional, cuya vigencia impulsó el gran crecimiento económico
como las economías fueron inducidas a especializarse en la producción de la década y media que transcurre entre los siglos XIX y XX, cuando el
de los bienes requeridos p or e l m ercado mundial , (en general no más PSI mexicano creció más del 50%. Si la Argentina enlazó su economfa
de uno o dos por país), cada economía nacional se volvió dependiente con los capitales británicos, México se vinculó con los de los vecinos
de la fortuna de esos pocos bienes, lo cual incentivó la concentración Estados Unidos, que pronto monopolizaron la Industria minera.
de la riqueza y de la propiedad de la tie rra, y agudizó aún más _las _ya
profundas fragmentaciones sociales. Por último, las bruscas osctlactO·
nes de los precios de dich os bienes con fre c\:eucia hicieron temblar a
los depe ndientes presupuestos n acion ales.
en forma exponencial y Brasil terminó por dominar el mercado mundial en una larga y con frecuencia agitada época de modernización social,
del café, del que hacia 1929 poseía cerca de los dos tercios de todos los que se intensificaría en el curso del siglo XX.
cultivos existentes. Como el café también proporcionaba las tres cuartas Esto implicó la brusca aceleración de algunos fenóm enos destaca-
partes de las ganancias producidas por las exportaciones, se comprende bles: ante todo, el crecimiento demográfico, en ciertos casos debido a
que la entera economía nacional dependiera de los ciclos de sus precios. la inmigración europea, pero en realidad extendida a la región entera,
Esta exposición panorámica podrfa continuar de un punto a otro del incluso a los países donde fue fruto del incremento natural de la pobla-
continente: desde el Perú, donde la llegada hasta los Andes de los ción; la urbanización, particularme nte intensa e n la Argentina, Chile y
ferrocarriles dio nuevo impulso a la vocación minera def país, pero donde Venezuela, que afectó a una o pocas ciudades erigidas en nudos clave
la explotación de cobre, zinc y plomo -dados los ingentes capitales y las del enlace con el mundo exterior, las cuales -como Ciudad de México o
modernas tecnologías que requería- acabó por quedar bajo el control de Bue nos Aires- pasaron, en pocos años, de ser una gran aldea a devenir
las grandes empresas norteamericanas; hasta Bolivia, donde al nuevo vibrantes metrópolis. A ello se sumó la escolarización, al menos e n los
boom de la plata sucedió el del estaño y donde la elite local que controla- centros urbanos y donde el estado más avanzó en su proyecto de crear
ba la producción se asentó en el vértice de la escala social del país, que sistem as educativos nacionales; la tercerización, por la proliferación de
vivió entonces un periodo de relativa estabilidad. Desde Chile, cuyas nuevas profesiones, tanto en el ámbito público como en el privado, vin-
exportaciones aumentaron y llegaron a depender en un 80% de los culadas a las necesidades de una economía y una sociedad más articu-
productos de sus empresas mineras, en primer lugar del nitrato, dada la ladas; por ú ltimo, una incipiente industrialización, al menos en países
elevada demanda de fertilizantes en el mercado europeo, seguido por el como Brasil, México o la Argentina, donde las elites dirigieron hacia la
cobre, del que se voMó primer productor mundial; hasta Ecuador, donde industria los capitales acumulados, y en aquellos donde el crecimiento
las exportaciones de cacao crecieron cuatro veces entre un siglo y otro, de la producción minera indujo a la conformación de importantes cen-
pasando por Venezuela y Colombia, donde el detonador de las transfor- tros industriales.
maciones económicas fue el despegue de las exportaciones de café. En síntesis, las sociedades de América Latina comenzaron a dife-
Cabe agregar, además, que el café y otros productos típicos de las áreas renciarse y se volvieron más complejas, aunque en todas sobrevivió la
subtropicales, como cacao, azúcar de cai'la y bananas -en cuya produc- sociedad tradicional, en especial en las regiones que permanecieron
ción ingresaron no sin prepotencia las grandes empresas norteamerica- ajenas o menos afectadas por la apertura al mundo exterior y al merca-
nas-, estwieron en la base del boom de las exportaciones en América do mundial. Si en un comienzo se habían visto polarizadas hacia los ex-
Central y en el Caribe, así como del poder de las elites políticas, que en tremos de la escala social, con una limitada elite criolla en la cima de la
muchos casos lograron imponer su dominio. ~ pirámide y una indistinta masa rural en su base (autóctona o mestiza),
ahora esto empezaba a cambiar, en especial donde la inmigración masi-
va revolucionó las jerarquías sociales tradicionales. El largo y sostenido
Una sociedad .e n transformación crecimiento de la economía ofreció nuevas oportunidades y estimuló la
movilidad social y el nacimiento de nuevos estratos sociales, a unque no
Tanto los efectos de la modernización económica como los cambios extirpó las profundas raíces de vastos sectores sociales premodernos,
sociales que suscitaron tuvieron profundidad diversa de país a país o puesto que la movilidad social quedó a menudo imbricada en las barre-
de región en región; extensos y veloces en Jos que más se integraron a ras émicas y culturales.
la economía mundial, y más lim itados en los que lo hicieron en fonna Aun con estos límites, los cambios fueron profundos, precursores
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más tardía o len ta, es decir, en países como Colombia y Venezuela, y en de otros aún mayores. Se transformaron las elites, dado que al flanco
vastas áreas de las repúblicas andinas y centroamericanas. Más allá de de las más tradicionales, animadas de espíritu aristocrático, surgieron
ajustes y riunos diferentes, el modelo económico fue análogo en todas otras nuevas, más atraídas por los valores burgueses. No obstante, es-
partes, y lo mismo puede decirse respecto de las transformaciones que tas también se hallaron -como las e lites anteriores- vinculadas a la :
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generó en la vida social. Así, las naciones de América Latina entraron propiedad de la tierra, de la que en esta época se produjo, en general,
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una enorme concen tración, no en tendida ya como mera fuente de fueren las razones para favorecer la inmigración, esta se dirigió de modo
estatus social, sino como fuente de progreso y riqueza, cuando no masivo sólo hacia algunas zonas, evitando aquellas donde vivfa una
base de incursiones, para sus dueños, en e l comercio, las finanzas y la numerosa población campesina indfgena o dlonde todavfa existfa una
industria. Cambiaron los estratos populares, en especial en los centros tradición de trabajo esclavo.
urb.,.nos, o e n sectores como los ferrocarriles y los transportes en ge-
neral, las plantaciones y las empresas mineras, donde con frecuencia
surgieron sólidos y combativos núcleos proletarios, sobre los cuales
cayeron las p rimeras repr esiones violen tas; también tuvieron lugar
transformaciones e n parte de las á reas ru rales, al men os donde decli-
nó la vieja hacienda y el trabajo se volvió más libre, es decir, sujeto al
mercado y a sus intemperies. Asimismo, crecieron las capas medias de
la sociedad, con frecuencia conformadas por mes tizos o por migran-
tes, diferenciadas y distribuidas en oficios, empleos y profesiones que
iban desde el comercio y la administración pública hasta los bancos,
la escuela y el ejército. Capas medias muchas veces próximas al pro-
letariado u rban o - por sus ingresos y sus condiciones de vida- , pe ro
formadas también , en número crecien te, por profesionales e intelec-
tuales deseosos de afirmación, prestigio e influencia, bien dispu estos
a moverse en la arena política. Inmigrantes en el comedor del Hotel de Inmigrantes. Buenos Aires. circa
1910. Archivo del Museo Nacional de Inmigrantes.
Brasil estuvo dirigida a alterar el periil étnico de la población, en gran Se producía así una convergencia entre liberales y conservadores, y
parte negra o mulata, y a reemplazar el trabajo esclavo con el de entre sus imaginarios políticos y sociales, el más racionalista e individua-
europeos asalariados. En buena medida, consiguió sus objetivos, lista de los primeros, y el más re ligioso y organicista de los segundos. Una
atrayendo una enorme cantidad de italianos y portugueses, los cuales concordancia de la cual fue e mblema la ideología de estos regímenes:
tendieron a concentrarse en el área de más rápido crecimiento: San el positivismo (cuyas pala bras clave están todavía inscritas en la bandera
Pablo . ..iiiiT brasile ña, "Orden y Progreso"), que desde México hasta la Argentin a, pa-
sando por el istmo centroamericano y las naciones andinas, se expresó e n
la invocación de Paz y Administración. En efecto, el p ositivismo se prestó
l a ilusión de las oligarquías a conjugar las dos tradiciones políticas y filosóficas que hasta entonces ha-
bían intentado suprimirse y anularse recíprocamente. Si es cierto que los
Los regímenes políticos de la era liberal eran denominados "oligárqui- positivistas eran cultores de la razón y el progreso, y por lo tanto distantes
cos", concepto a la vez correcto y e ngañoso. Es correcto en e l sentido de la primacía del espíritu y la fe cara a los conservadores, ambos conce-
de que se trataba de regímenes políticos donde la participación estaba bían la sociedad como un organism o natural. El o rganicismo cientificista
limitada y donde el poder político y el económico, concentrados en encontró así un sólido punto de contacto con el católico.
una elite restringida, tendían a supe rponerse. Además, de este modo se De la sociedad e n tendida como un organism o, los primeros e n co-
alude a l h ech o de que, más allá de la pertenencia a un partido u otro, miaban el conocimiento de las leyes cienúficas que Jo animaban , y los
los mie mbros de la elite constituían una oligarquía social, casi siempre
blanca y culta, en la cima de una sociedad fragmentada sobre bases
étnicas. En cambio, es engañoso si no se tiene en cuenta que así era la
segundos, el del plan divino al cu al se correspondía. Unos y otros dedu-
cían del organicismo el derecho natural de guiar a la sociedad, es decir,
ocupar su centro neurá lgico, la cabeza que en un tiempo había sido el
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política en Occidente antes del advenimiento de la sociedad de masas: rey. Así, la ideología positivista legitimó el pac to implícito entre libera-
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una actividad desarrollada por person ajes notables y prósp er os; y que les y conservadores, y la progresiva suspensió n de los furibund os a ta-
la violencia, la corrupción y los fraudes que solía n caracterizar a las ques de los primeros contra las corporaciones tradicionales, las cu ales
elecciones e n América Latina eran p or e ntonces fe n ómen os comunes -con la iglesia y el ejército a la cabeza- se tornaro n aliadas de la estabi- t
en Europa. Resulta aún más engañoso si no se a dvierte n los cambios lidad política y social. Dicha ideología -a veces fue erigida como dogma !
en curso en estas décadas a medida que la economía, la sociedad y la público de las nuevas clases dirigentes- legitimó aún más la costumbre
cultura se transformaban, en especial, una clara tendencia a la amplia- de gobernar prescindiendo de la política, entendida com·o la artificiosa
ción de la esfera pública, a la liberalización del debate político, a la división de una sociedad que Dios o la naturaleza había n concebido
expansión del sufragio y a competencias políticas más virulentas que en unida y armónica. En este sentido, dichos regímenes inauguraron una
el pasado, al menos en las áreas urbanas. larga y robusta tradició n antipolítica, con hondas repercusiones en la
Dicho esto, es preciso añadir que, con todas sus diferencias -a ve- historia la tinoamericana posterior.
ces enormes-, los regímenes de la época fueron modernizadores en el Precisamente e n esto consistió la ilusión d e las e li tes de la é poca, las
campo econ ó mico pero conservadores en e l político, ya que procura- cuales con el tiempo ajustaron cuentas con los efectos de la moderniza-
ron mantener e l monopolio del pode r h asta el punto de con vertir con ció n que ellas mismas estaban promoviendo. Al transformar a fondo la
frecuencia a las constituciones e n pactos entre oligarquías y a las elec- sociedad y la cultura, la modernización creó el terreno para que nuevas
ciones en ficciones democráticas, donde legitimar ó rdenes políticos capas sociales y nuevas ideologías se asomaran a la vida pública: contes-
poco o nada representativos de los diversos estratos sociales. Se trataba, tando e l orden conservador, exigiendo una distribu ción más equi tativa
e n verdad, de pactos entre las mismas elites que se h a bían combatido de cargas y honores, o pretendiendo intro ducir la p olítica donde las
entre sí en los tiempos de l caudillismo y que ahora encontraban en oligarquías la habían pro hibido. Desde fin es del siglo XIX, el nacimien-
las op ortunidades económicas y en el común interés por la estabilidad to de nuevos partidos políticos en diversas partes de América Latina, e
política y la paz social un sólido punto de encuentro. incluso d e numerosos y comba tivos movimientos obreros -anarquistas
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y socialistas en su mayoría, pero también católicos, desde México hasta becaron en la trágica derrota de Paraguay, que perdió 200 000 hombres
Chile, desde la Argentina hasta Cuba- , fue síntoma de las primeras y -cerca de la mitad de la población- y vastas porciones de tfrritorio, que
profundas grietas que estaban abriéndose sobre la superficie estable de se repartieron entre la Argentina y Brasil.
los regímenes liberales. No fueron menores las consecuencias sobre el mapa de América del Sur
de la Guerra del Pacífico, que se libró entre 1879 y 1883, desencadenada
por el control de los ricos yacimientos de salitre del desierto de Atacama,
en la que Chile reveló su mayor fuerza militar y solidez estatal, y derrotó a
Hist orias de guerras y límites los ejércitos de Perú y Bolivia, ampliando así su territorio. Los derrotados,
~poca de asentamiento de los estados-nación, de ocupación y delimita- en cambio, perdieron zonas conspicuas y, en el caso de Bolivia, Incluso la
ción de sus territorios y definición de las jerarqulas entre los paises más salida al mar a través del océano Pacifico, que reivindica aún hoy. ~
y menos poderosos, la que se extiende entre los siglos XIX y XX se vio
sujeta a fuertes tensiones en las fronteras. En muchos puntos, los límites
internacionales hablan quedado indefinidos desde la Independencia: entre J untos pero divers o s: México, Brasil, Argentina
la Argentina y Chile, Perú y Ecuador, Colombia y Venezuela, y así en gran
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parte del continente, por no hablar de casi todos los límites de Brasil. En las décadas que conducen de un siglo aJ otro, América Latina vivió
procesos análogos, aunque en modos e intensidad tan variables como
para configurar historias muy diversas. Desde entonces, las historias na-
cionaJes comenzaron a distinguirse de manera cada vez más n ítida de la 1
mográfico, incluso a p esar de que los bajos salarios y otros factores inhi- un pacto entre oligarquías, en el cu al las más débiles aceptaron la guía
bieron la inmigración de masas. En términos ideológicos, el Pomriato de las más fuertes a cambio de la libertad de acción en el ámbito local,
fue un típ ico régimen positivista, hasta el punto de que sus brillantes donde las estructuras sociales cam b iaron poco. La clave económica de
intelectuales eran denominados "los científicos". Con el ~empo, tan- aquel régimen que a la larga resultó estable (también im pregnado de
tas transformacion es lo sometieron a una dura prueba, a medida que positivismo) fue el café, un bien del cual Brasil llegó a controlar gran
las reivindicaciones sociales y las deman das de democracia política se parte del comercio mundial y sobre el cual fundó su modernización
volvieron más in tensas y acucian tes. Además, con la vej ez de Díaz se económica, a la que dieron gran impulso los capitales ingleses y los in-
im puso el pro blema de la sucesió n: d ad o qu e la suya era una d ictad ura migran tes, que arribaron en gran núm ero y proveyero n m an o de obra
desp rovista de canales representativos, la crisis asumió formas traumáti- abundante y un gran aporte al nacimiento de una nueva burguesía. De
cas; para hacerlo caer fu e preciso una revolución . por sí elitista en un país tod avía en gran parte rural y atrasado, con el
tiempo el régim en sufrió los coletazos de la rápida modernizació n, algo
perceptible en la incipiente agitación de los trabajadores urban os, en
la insubordinación de los jóvenes oficiales del ejército, los tenentes, ante
ese régimen al que faltaba u n baricentro nacional, pero sobre todo en
el ascenso de un nuevo estado, Río Grande do Sul, que acabó por des-
compagin ar las reglas y hacer em e rger las grietas.
1891, que sancionó la naturaleza federal del estado y, con ella, la amplia de la capital y las del interior del país, a las que las primeras impusieron ¡
su propia hegemonía, poniendo fin a los añosos conflictos del pasado. ¡
au ton omía de los estados que lo integraban. Un eje que sustentó aquel
régimen fue la regular alternancia en el poder entre los dos estados
Tampoco por su ideología, n o menos positivista que la de otros regíme-
nes coetáneos. La transform ación se debió a la p rofundidad sin paran-
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más ricos, San Pablo y Minas Gerais. En este sentido, el de Brasil fue i
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gón con la que la nación fue revolucionada por la inmigración y por la países del área donde se proyectó la influencia estadounidense, desde
intensidad impar de su integración al capitalismo británico. Todo ello Nicaragua hasta la República Dominicana, desde Guatemala hasta H ai-
produjo importan tes cambios sociales y económicos, que hicieron de tí. Sea a través de las robustas inversiones de las multinacionales agríco-
la Argentina uno de los países más ricos del mundo, al cual todos pro- las y mineras, o del incremento de la propaganda cultural y las misiones
nosticaban un gran futuro. Dado que los inmigrantes europeos le con- protestantes, o bien por medio de las intervenciones crónicas de los ma-
'firieron una elevada homogeneidad étnica y cultural, ausente en Otr.ls rines para llamar al orden a los pequeños y mayormente pobres países
partes, y dada la civilización mayormente urbana que nació allí, no sor- de la región, el nuevo estadio de las relaciones en tre los Estados U n idos
prende que sus elites cultivasen cierto "destino manifiesto", es decir, y América Latina encontró en 1904 su expresión en el corolario del pre-
un espíritu misionario y una vocación al liderazgo regional. Tampoco sidente Theodore Roosevelt a la Doctrina Monroe. Como señalamos ya,
que los efectos de la modernidad se sintieran allí en primer lugar, y con se trató de un documen to en el cual reivindicó para su país el derecho
más fuerza, por ejemplo, en el precoz nacimiento de los modernos sin- de intervenir en el resto de las Américas para garantizar el orden polí-
dicatos y partidos políticos. Por eso, cuando en 1912 la Ley Sáenz Peña tico y difundir la prosperidad no rteamericana, para mantener alejadas
introdujo el voto secreto y obligatorio, el argentino parecía haber sido a las potencias europeas y completar la obra de civilización a la que los
el único régimen de un gran país latinoamericano a punto de pasar de Estados Unidos se consideraban destinados. Por lo tanto, aquella fue
la era liberal a la democrática sin excesivos traumas. la época en la cual la Doctrina Monroe se volvió emblema de la tutela
política y militar estadounidense en el área más próxima a los propios
confines meridionales, obj e to predilecto de la hostilidad del embriona-
El comienzo del s iglo americano rio nacion alismo latinoamericano, del cual fue un numen , entre otros,
el padre de la independencia cubana, José Martí.
La guerra d e 1898 entre los Estados Unidos y España por la isla de
Cuba, tan expedita para los primeros como trágica para la segunda - a
tal pun to qu e quedó inscripta como "el desastre" en la historia española
y como una pequeña y espléndida guerra en la estadounidense- repre- La independencia d e Cuba
sentó un revés radical para las relaciones internacionales de América En 1898, mientras en Cuba ardía la guerra de independencia de España
Latina, aunque lo fue en mucha mayor medida para América Central liderada por los patriotas locales -muchos de ellos exiliados en las costas
y el Caribe que para los grandes países de América del Sur. El Caribe norteamericanas-, el gobierno de Washington decidió la intervención
se volvió enton ces un lago norteamericano, cuando antes era mayor- militar en la isla para preservar la paz y proteger los Intereses y la vida de
mente europeo, coronando así el antiguo sueño norteamericano de los ciudadanos estadounidenses. El Congreso ai'ladió a este objetivo el
ejercer a llí e l control y, con ello, garantizarse la seguridad de la frontera de favorecer la Independencia de Cuba, en sintonfa con el supuesto ex-
meridional. cepcionalismo de los Estados Unidos y con la vasta simpatfa que la causa
Con aquella guerra no sólo se derrumbó lo poco que quedaba en cubana despertaba en la opinión pública. En los hechos, lo que insinuó
pie del imperio español en América -a partir de entonces huérfano el Tratado de Paz con el que se cerró la guerra fue la institución de una
también de Cuba y Puerto Rico-, si no que comenzó a tambor batien- especie de protectorado estadounidense en la isla, ejemplo y prueba del
te la expansió n militar y económica estadounidense en la parte la tina tipo de influencia que los primeros se aprestaban a estabilizar en aquella
del h emisferio. Empezando por Cuba, a la cual Washington reconoció región. La fórmula que sancionó estas soluciones fue la Enmienda Platt,
independencia al precio de reservarse el derecho de intervenir en sus que tomó el nombre del senador a cargo de la Comisión de Relaciones
asuntos internos; siguiendo con Panamá, donde, en 1903, las tropas es- Exteriores del Senado de Washington y que fue insertada directamente
tadounidenses ayudaron a los irredentistas locales a obtener la indepen- en el texto de la nueva Constitución cubana. El documento reconocía a
dencia de Colombia a cambio de la concesión del derecho de construir los Estados Unidos el derecho de intervención en la isla para preservar la
un canal interoceánico, inaugurado en 1914; siguiendo con numerosos paz interior y la independencia, y limitaba el derecho cubano de contraer
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José Martí. _ ,