Mi Historia comienza a principio de los 90, siendo criado en una comunidad matriarcal
conformada por cuatro grupos familiares que llevan compartiendo espacio y rubro, en el caso de
tres familias. (Jara, Maulén, Guaico. Rubro agrícola); por más de 200 años, desde el tiempo en que
las tierras del poniente de santiago, comuna de El Monte, pertenecían a la Familia Carrera y la
última familia principal, de apellido Daille, anexada al clan, a finales de 1896 hasta 1902,
provenientes de Francia. En un principio, la formación entregada en casa, se baso netamente en
una crianza entorno a valores católicos. Realizando ritos como el cuasimodo, fiestas de la trilla,
novena del niño Jesús y Novena de la Virgen del Carmen, destacando la labor del hombre en la
tierra y realizando actividades sociales, en torno a los cierres de cosecha, limpieza de canales y
celebración del 12 de febrero, que finalmente volvió al 18 de septiembre, por un acuerdo familiar y
poder contar con la presencia de todos. Cabe destacar, que dentro de mi formación siempre se
destaco el rol de la mujer como formadora en el hogar y administradora de éste, siendo respaldada
por la matriarca, quien siempre es la mujer mayor del grupo, quien se debe encargar de la unidad
de los grupos, mantención del galpón social y mediación con la municipalidad y en las familias.
Desde el punto de vista, de relación con la comunidad, se destacaba mucho la enseñanza de las
matemáticas, para ser usada en la agricultura y las técnicas agrícolas, por ejemplo, riego, sembrado
y cosecha. Solo siendo, con el clan Daille, quienes a través de mi tío Marcos, quien nos acercaba
mas las letras, la lectura, la poesía y la música. Siendo este, junto a otros dos tíos, los únicos
Letrados y con educación superior cursada.
Al ingreso en la educación tradicional, parte esencial de mi educación fue cursada en el
establecimiento laico de Nombre Divina Providencia, de la comuna de El Monte. Donde el enfoque
fue más condicional en un principio, para garantizar la adquisición de las habilidades básicas
matemáticas, lingüísticas, gramaticales, físicas y ortográficas. Pero desde 5º básico en adelante, se
volvió más humanista y constructivista, reforzando más nuestras fortalezas a través de procesos de
enseñanza y usando nuestras experiencias previas, siendo un proceso más cómodo de lo que
parece. Desde el punto de vista social, el colegio no participaba mucho de la comunidad, ya que
sufrió un cambio en su administración, pero si talleres como lo eran deportes o música,
participaban en actividades constantes, organizadas por la municipalidad.
Luego de haber cursado la educación básica, la Educación media fue cursada en el Colegio San
Agustín de Melipilla (2000-2004), siendo en un principio una educación también condicional,
enfocada en los resultados PSU, pero existiendo un sinfín de actividades extracurriculares, que
fomentaban el desarrollo de cada uno desde un enfoque heurístico, siendo clave en la creación de
la identidad de cada uno y desarrollo de nuestras primeras “ideas”.
Ya en la universidad, (UPLA, Valparaíso 2005-2009), la entrega de conocimientos y herramientas
para desempeñar mis funciones, fueron clave para crear una primera base a mi idea actual de
educación, donde la participación social de la universidad, fue clave para poder conocer variados
contextos, desde establecimientos educativos básicos en Playa Ancha, hasta centros de detención,
como la cárcel de Valparaíso, todo esto encausado a través de las experiencias de ramos
obligatorios u optativos. Es quizá este cúmulo de experiencias, más el enfoque humanista
constructivista de la Carrera, los que me permitieron definir mi línea de acción profesional,
enfocado en las problemáticas sociales. Mientras este proceso llevaba curso, tuve mi primera
experiencia en un CEIA, los Castaños de Viña del Mar y en el centro penitenciario de Playa Ancha,
donde participamos en un programa de respaldo a la salud y el deporte, promovido por la
Universidad esos años y una consultora de nombre Neoventhus, donde la modalidad a ejecutar era
de talleres semanales.
Luego de esta etapa y por un tema de intereses personales, me aleje de la educación, para
crear mi propia OTEC, EFI, en la cual desempeñe labores de capacitación y administración, en el
área de prevención de riesgos, manejo de sustancias peligrosas y ergonomía, pasando por varios
rubros, desde el bancario, Salud, Minería e instituciones del estado e internacionales, para volver a
la educación, a través de un programa de nombre ASEF, asociados a ViveActivo, el cual se llevo a
cabo durante el 2015-2016, en el Colegio Arturo Alessandri, de la Comuna de Renca. Participando
padres y alumnos, en distintas actividades y segmentos horarios posterior a clases o jornada
laboral con un enfoque más condicional, para la entrega de conocimientos básicos; y
constructivista, para que ellos acerquen sus experiencias a los conocimientos entregados de parte
del equipo docente. Finalmente mi reintegración de lleno a las labores educativas, fue el año 2017,
a través de la empresa Apoyo académico, con la cual se realizó una intervención completa en el
Servicio Local de Educación de barrancas, que lo componen las comunas de Lo Prado, Pudahuel y
Cerro Navia, integrando a las comunidades educativas, en diversos programas para apoyo,
capacitación laboral a personal académico, salidas extraprogramáticas, capacitaciones a
comunidades educativas de CEIA en el Servicio local, apoyo a establecimientos SEP y Centros de
educación de adultos, hasta Marzo de 2019, donde tras presentar la renuncia, comencé a trabajar
en el programa de sello saludable, impulsado por el departamento de salud de la comuna de
Valdivia y realizando talleres en la Escuela Francia de Valdivia, desde donde fui invitado a participar
de la Experiencia de Educación de Adultos, en el CEIA Luis Moll Briones de Valdivia, en el programa
Aulas de reingreso, hasta el presente día.