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La esclavitud espiritual en Cristo

El documento contrasta dos tipos de esclavitud mencionados en la Biblia: la esclavitud terrenal, en la que el esclavo no tenía derechos y podía ser maltratado, y la esclavitud espiritual en Cristo, en la que los creyentes son sus siervos voluntariamente. Aunque Jesús llama a sus seguidores "siervos", ellos conocen su amor y tienen vida y libertad. El documento también insta a los creyentes a llevar las marcas de Cristo en sus vidas y a bendecir al mundo como s

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La esclavitud espiritual en Cristo

El documento contrasta dos tipos de esclavitud mencionados en la Biblia: la esclavitud terrenal, en la que el esclavo no tenía derechos y podía ser maltratado, y la esclavitud espiritual en Cristo, en la que los creyentes son sus siervos voluntariamente. Aunque Jesús llama a sus seguidores "siervos", ellos conocen su amor y tienen vida y libertad. El documento también insta a los creyentes a llevar las marcas de Cristo en sus vidas y a bendecir al mundo como s

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“…A SUS SIERVOS..,” Apoc.

1:1

Es interesante ver como Jesús en este último libro se dirige a cada uno de nosotros como
sus siervos (esclavos en el original) y precisamente en uno de los evangelios, el de Juan,
Jesús declara “Ya no os llamaré más siervos porque el siervo no sabe lo que hace su
señor…”Juan 15:15. ¿Hay alguna contradicción? Ninguna. Porque Jesús contrasta los
dos tipos de esclavitud. La terrenal, que era común en los días de Cristo. Se dice que
había más de un millón de esclavos en el imperio romano para esos días. El esclavo
terrenal no tenía derecho a nada, era maltratado, humillado y aún muerto si su amo quería
por cualquiera falta que el esclavo cometiera y otras cosas más denigrantes. Mas no así
en la esclavitud espiritual, en la cual, al conocer la verdad cambiamos de amo. De esclavo
del pecado (de Satanás) pasamos al mejor Amo del universo, nuestro creador y redentor
Jesús. Del esclavo anterior, el cual no sabía lo que hacía su señor, acá, Pablo nos insta a
tener la mente de Cristo. A conocer las grandes verdades y el inconmensurable amor de
Cristo. Y eso es lo que Juan pone de relieve al comenzar el Apocalipsis, “La revelación de
Jesucristo…a sus siervos.”

Porque con este Amo no hay nada escondido, ni dureza ni muerte. Todo lo contrario, vida
y amor como pasaba en la antigüedad cuando un amo amaba a sus esclavos y los trataba
bien y cuando llegaba el momento de ser liberado en el jubileo, ese esclavo no quería irse
de la casa de su amo porque también lo había llegado a amar. Y ese esclavo prefería ser
horadado en la oreja para ser siempre de ese amo (Deut. 15:17). Pero lo más impactante,
es que ese Amo, se hizo horadar en la cruz por tí y por mí para ser uno con nosotros por
toda la eternidad, cómo no llegar a amar a ese Amo.

Hoy Cristo te quiere marcar en tu corazón para que seas solamente de él y para su
servicio. Pablo llegó a expresar “…en mi cuerpo llevo las marcas de Cristo…”Gál. 6:17.
¿Qué marcas de Cristo tienes? Esta esclavitud en Cristo, el de ser sus siervos no es para
llevar vidas apocadas, tristes, escondidos sino todo lo contrario, vidas radiantes, felices,
con un mensaje, “la revelación de Jesucristo” que un mundo convulsionado, enfermo y sin
norte necesita urgentemente. No te apenes de servir al Rey del universo, como Jacob en
Egipto, “El patriarca era extraño al ambiente de las cortes reales; pero en medio de las
sublimes escenas había tenido comunión con el monarca más poderoso; y ahora con
consciente superioridad, alzó las manos y bendijo a Faraón” PP, 236. Querido hermano,
amigo, levanta tus manos y bendice al mundo porque ere siervo del Rey del universo.

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