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Diversidad Musical Del Perú

El documento resume la diversidad musical del Perú. Los primeros habitantes del Perú llegaron hace 10,000-12,000 años y formaron pequeños grupos culturales que contribuyeron a la cultura inca, para quienes la música era importante en rituales y trabajos. La música tradicional peruana se ha mantenido sin cambios a través de los siglos, aunque se han incorporado nuevos instrumentos. La música andina refleja la herencia cultural peruana y ha dado origen a varios géneros musicales. La conquista española introdujo instrumentos de

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Diversidad Musical Del Perú

El documento resume la diversidad musical del Perú. Los primeros habitantes del Perú llegaron hace 10,000-12,000 años y formaron pequeños grupos culturales que contribuyeron a la cultura inca, para quienes la música era importante en rituales y trabajos. La música tradicional peruana se ha mantenido sin cambios a través de los siglos, aunque se han incorporado nuevos instrumentos. La música andina refleja la herencia cultural peruana y ha dado origen a varios géneros musicales. La conquista española introdujo instrumentos de

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DIVERSIDAD MUSICAL DEL PERÚ


 Los científicos especulan que los primeros habitantes de lo que ahora es territorio peruano
llegaron a poblar los Andes hacen, aproximadamente 10,00 a 12,000 años. Luego de un
proceso natural de adaptación dieron vida a pequeños grupos culturales, los cuales, a su vez,
fueron parte fundamental en la formación del imperio de los Incas, sociedad en la cual la
música era muy importante. La usaban para acompañar los trabajos agrícolas, para cazar, para
ir a la guerra y para sus ritos religiosos. Su técnica musical era simple, solamente conocían
cinco notas musicales, las cuales fueron más que suficientes para crear preciosas melodías que
son la inspiración de la actual cultura musical peruana.

 Durante centurias la música tradicional del Perú se ha mantenido sin alteraciones. Los músicos
nativos siguen utilizando los mismos instrumentos que sus ancestros, a los cuales han ido
incorporando otros, de acuerdo con las circunstancias históricas que le ha tocado vivir al Perú.
Está música, con todas sus diferencias regionales, sigue viva y es conocida como música
andina. Refleja la herencia cultural peruana y es la fuente principal para la creación de
diferentes variaciones musicales conocidas como Chuscada, Muliza, Yaraví, Pasacalle, Huaylas,
Huayno, etc.

El Huayno, principal expresión musical y bailable en todo el Perú, es la preferida, gracias a su


aceptación y capacidad de venta, de las principales casas de grabación comercial, las cuales
hacen excelentes negocios con este género musical. Algunos de sus mejores intérpretes gozan
del estatus de estrellas indiscutibles del cantar peruano. Tal fue el caso de Pastorita Huarasina,
Flor Pucarina, Picaflor de los Andes, los tres fallecidos, por citar a los antiguos, y de Dina
Paúcar, Sonia Morales.

Cuando los españoles conquistaron el Perú trajeron dos elementos que tuvieron decisiva
influencia en la música peruana, ellos fueron los instrumentos de cuerda y los esclavos negros.
Los instrumentos de cuerda fueron rápidamente aceptados e incorporados a su arte por los
músicos andinos, en algunos casos, crearon nuevos instrumentos a partir de ellos. Tal es el
caso del charango, el arpa y el violín, que han pasado a ser instrumentos indispensables en la
ejecución de la música andina. Por otro lado, el esclavo negro introdujo nuevos ritmos, y
simples pero prácticos instrumentos de percusión, como la quijada de burro, calabazas y
zapallos secos, antecesores del, ahora conocidísimo cajón criolla, mostrando de esta forma su
ingenio para adaptarse a la dura realidad que le tocó vivir. La influencia negra fue fundamental
en la creación de nuevas expresiones musicales como la Mozamala, Agua de Nieve y Resbalado
que luego serán las fuentes de origen de la Marinera.

   Es en la época de la colonia que empieza la división cultural del Perú en general y de la


música en particular. Los españoles trataron de eliminar toda expresión cultural de origen
incaico como una forma de subyugar al hombre del Ande. El hombre andino se vio forzado a
mantener su música y danzas dentro de sus comunidades, es decir, de forma soslayada se le
fue prohibido, en su propia tierra, el derecho de expresar y mantener libremente, sus
manifestaciones culturales. Por otro lado, la población de la costa, formada mayoritariamente,
por negros y criollos (descendientes de españoles nacidos en el Perú), crearon música y danzas
diferentes, con influencia española, africana y andina.

La música de la selva es reflejo de las culturas musicales de los colonos, procedentes de las
diferentes regiones peruanas, que la poblaron desde finales del siglo XIX. Sin embargo, ha
logrado crear ciertos géneros típicos como la Pandilla, la Cajada y la Guaracha Típica. Los
instrumentos típicos más usados son el tambor, pito y violín. Hasta ahora no existe un estudio
serio de la música de los diferentes grupos nativos que habitan la selva peruana. 

 Luego que Latinoamérica se independizara de España, las jóvenes repúblicas empezaron a


buscar su propia identidad cultural que las pueda diferenciar unas de otras. La música y
danzas, como expresión de cultura popular se convierten en el primer objetivo de ello, al
menos en su rama criolla o mestiza. Quizá el mejor ejemplo de esto sea la Marinera, danza y
música peruana muy similar a la Cueca chilena o boliviana e incluso de algunos otros países de
habla hispana de nuestro continente que, en sus orígenes, se llamó Zamacueca, pero que, por
motivos patrióticos, emanados luego de la Guerra del Pacífico, fue bautizada como Marinera
por Abelardo Gamarra “el Tunante”. Con el advenimiento del siglo XX el vals vienés es
introducido al Perú como una forma musical exclusiva de las clases social y económicamente
dominantes. Sin embargo, la sapiencia popular adoptó su ritmo suave y le incorporó lo que se
llama “salero criollo”, convirtiéndolo en lo que se conoce como vals criollo.

La población negra se estableció casi exclusivamente en la capital y la costa peruana. Sin


embargo, pese a que su influencia musical fue decisiva en la formación de la música criolla, la
propia y genuina música afroperuana no recibió el reconocimiento que merece por sí misma
hasta hacen pocos años atrás. Hoy los peruanos gozan escuchando y bailando música de
Landó, Festejo y Alcatraz, a las que ven como parte genuina de su cultura.

Sociedad

Comunicación

Cultura

“Ya César Santa Cruz (1989: 19-131) había llamado la atención sobre las distintas y caprichosas
formas en que muchos intérpretes y folkloristas del fenómeno musical criollo habían explicado
el surgimiento del vals limeño. Para la mayoría de ellos se trataba, en síntesis, de la adaptación
elaborada por las clases populares de una práctica cultural de las elites. A decir verdad, todos
quienes afirmaban esto no erraban del todo su juicio como afirmaba Santa Cruz, sino más bien
el énfasis puesto en los modos en que se había dado esta adaptación” Fred Rohner, Música
popular y sociedad en el Perú contemporáneo (2015)

“Bajo el término “música andina” se agrupa un conjunto de géneros de canto y danza


desarrollados a lo largo de los períodos prehispánico, colonial y republicano en los Andes
peruanos. Por el comunitarismo propio del contexto campesino en el que surgieron, su
interpretación ha estado íntimamente relacionada con fiestas, ceremonias y rituales
tradicionales. Por lo mismo, una manera adecuada de clasificarlos demanda tener en cuenta
los contextos socioculturales de los que son indesligables. Así, siguiendo el esquema propuesto
por el etnomusicólogo Raúl R. Romero, entre estos géneros podemos identificar a los asociados
con: a) el ciclo vital (bautizo, funerales, matrimonio, etc.), como el harawi; b) el trabajo
(ganadero, agrícola o comunal), como el santiago y la walina; c) las fiestas (danzas-drama,
carnavales, ritos festivos, etc.), como la wifala, el carnaval o el pukllay; d) la religión (rezos,
salmos, ofrendas rituales, etc.) como los villancicos y el watakaki; e) y los ajenos a contextos
específicos (ya que se interpretan en diversas situaciones), como el huayno, la muliza y el
pasacalle (Romero 2001: 36-48). A lo largo del siglo veinte, siguiendo el desarrollo de los
procesos de modernización del país, algunas manifestaciones de este universo sonoro dejaron
el campo, llegaron a ciudades como Lima y se incorporaron a la modernidad y a la economía
capitalista. Los géneros andinos pasaron de ser solo expresiones rurales y comunitarias para
configurarse en un tipo de música popular comercializada como mercancía simbólica, al ser
creada, distribuida y consumida masivamente a través de medios de comunicación, tecnologías
de producción industrial, servicios comerciales, lógicas de mercado y regímenes de propiedad
intelectual.” Santiago Alfaro Rotondo, Música popular y sociedad en el Perú contemporáneo
(2015)

“El huaylas, del Valle del Mantaro, por ejemplo, se convirtió primero, de danza de cosecha en
danza de carnaval y de danza de carnaval en baile popular, pero inicialmente del Valle del
Mantaro. Luego, con el ascenso de la música folklórica andina a las fábricas de discos, a la
radiodifusión y la T.V. ganaron rápidamente la predilección de los serranos que viven en las
ciudades de la costa y en sus pueblos nativos. Finalmente, el huaylas como el huayno ganó a
una buena parte de las clases populares ‘criollas’” (Arguedas 1968).

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