¿Porque los cielos se cierran?
Texto Base:
Deuteronomio 28:23-25 Reina-Valera 1960
23
Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que
está debajo de ti, de hierro.
24
Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos
descenderán sobre ti hasta que perezcas.
25
Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino
saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás
vejado por todos los reinos de la tierra.
Levítico 26:19-20.
19
Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como
hierro, y vuestra tierra como bronce.
20
Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su
producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.
“Bendita la crisis que te hizo crecer, la caída que te hizo mirar
al cielo, el problema que te hizo buscar a Dios...” Francesco
Forgione
Introducción
Es bien conocido de todos Deuteronomio 28 que habla de las
consecuencias de la obediencia o la desobediencia a Dios y de cómo
nuestros cielos se abrirán, o se cerrarán como el bronce.
La mayoría de las veces, tal como sucedía con el pueblo escogido por
Dios, la razón para los cielos cerrados era su desobediencia. Es muy
cierto que cuando hay desobediencia en nuestras vidas, nuestros
cielos se vuelven de bronce, es Palabra de Dios. En otras ocasiones
no tenía nada que ver con eso, Job no tenía ni idea de lo que estaba
sucediendo en las esferas celestiales y qué una terrible opresión
satánica estaba permitiendo el Señor.
Pero con cuanta facilidad juzgamos a cualquiera mientras le miramos
y le vemos sufrir, o cuando parece que sus oraciones no son
contestadas….
Es muy sutil la diferencia en ocasiones entre pecado y no pecado, y
es sumamente fácil mirar al que tenemos enfrente y decir… Sus cielos
se están volviendo de bronce….
Desarrollo del Tema
Veamos algunas de las causas:
1. Desobediencia a Sus mandamientos:
Deuteronomio 28:20 Reina-Valera 1960
20 Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en
todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y
perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me
habrás dejado.
2. Antepasados: Que viene por maldiciones arrastradas por
nuestros ancestros paternos o maternos o por seguir
costumbres o lineas religiosas. Cuando nos referimos a espíritus
demoníacos que son de herencia estamos hablando de aquellos
que a través de generaciones familiares se han venido
manifestando en enfermedades físicas hereditarias, como
pueden ser: cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas,
esquizofrenia, retraso mental, demencia, locura, pecados o
maldiciones, genes de enfermedad transmitidos y heredados de
abuelos a los padres, de padres a los hijos, etc.
Éxodo 20:5Reina-Valera 1960
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No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios,
fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la
tercera y cuarta generación de los que me aborrecen ,
3. Prácticas ocultistas:
Mucha gente cree que todo lo relacionado con lo paranormal y el
ocultismo es mentira o un invento de los guionistas de la industria del
cine. Pero la Biblia enseña algo muy diferente. En ella encontramos
advertencias claras y directas sobre las prácticas ocultistas. Por
ejemplo, en Deuteronomio 18:10-13 dice: “No debería hallarse en
ti [...] nadie que emplee adivinación, practicante de magia ni nadie
que busque agüeros ni hechicero, ni uno que ate a otros con maleficio
ni nadie que consulte a un médium espiritista o a un pronosticador
profesional de sucesos ni nadie que pregunte a los muertos”. ¿Por
qué no? El mismo pasaje responde: “Porque todo el que hace estas
cosas es algo detestable a Jehová [...]. Debes resultar exento de falta
con Jehová tu Dios”.
¿Por qué condena la Biblia tan rotundamente cualquier forma
de ocultismo?
La Biblia explica que, mucho antes de crear la Tierra, Dios creó a
millones de seres espirituales o ángeles (Job 38:4, 7; Revelación
[Apocalipsis] 5:11). A cada uno de ellos le dio libre albedrío, es decir,
la capacidad de escoger entre lo bueno y lo malo. Algunos escogieron
rebelarse contra Dios y abandonaron su puesto en los cielos para
causar problemas en la Tierra. Como consecuencia, nuestro planeta
“se llenó de violencia” (Génesis 6:2-5, 11; Judas 6).
Esos ángeles todavía ejercen una poderosa influencia y confunden a
millones de personas (Revelación 12:9). Hasta se aprovechan de la
curiosidad innata del ser humano por conocer el futuro (1 Samuel
28:5, 7; 1 Timoteo 4:1).
Es cierto, algunos poderes sobrenaturales parecen buenos
(2 Corintios 11:14). Pero en realidad, lo que los ángeles malvados
quieren es engañar a la gente para que no conozca la verdad sobre
Dios (2 Corintios 4:4).
Según la Biblia, la comunicación con esos espíritus malvados no es
una diversión inofensiva. Esto explica la decisión que tomaron unas
personas que querían ser discípulos de Jesús cuando aprendieron la
verdad sobre estas prácticas. Un “buen número de los que habían
practicado artes mágicas juntaron sus libros y los quemaron delante
de todos”, aunque eso supuso una gran pérdida económica (Hechos
19:19)
POR CUALQUIER PARTICIPACION EN EL OCULTISMO
Tabla ouija, magia blanca o negra
Juegos de mesa de ocultismo
Yoga con meditación oriental
Música rock, satanismo, amuletos
Pactos de sangre y con demonios
Sacrificios de cualquier tipo
Adoración a ídolos de cualquier tipo
Santos, ídolos hindúes u otros, etc.
Tarot, lectura de manos, bola de
cristal Todo tipo de adivinación
Brujerías, limpias, esoterismo
Control mental, hipnotismo
Películas de horror, video juegos sangrientos,
Horóscopos, astrología, parapsicología
Encantamientos, fetiches, levitación,
Como vemos: en estos tiempos se han agudizado las influencias, las
opresiones y posesiones demoníacas sobre las personas que practican
tales cosas
4. Por sufrir algún acto traumático (choques sicológicos,
accidentes, abusos, violencia, enfermedades terminales).
Otros mas que se vienen transfiriendo por enseñanzas o por
prácticas como; la brujería, ocultismo, muertes, drogadicción,
prostitución, divorcios, robo, rechazo, alcoholismo, abandono,
adulterio, fornicación, maltrato, etc. Sin que las personas
logren entender que todo esto, no es mas que un trabajo
generacional de destrucción operado por espíritus demoníacos
abiertamente.
5. Por palabras de maldición lanzadas o auto proferidas.
6. La Solución :
Cuando decimos que queremos romper los cielos de
bronce y taladrar la tierra de hierro… significa que
reconocemos que hay una situación espiritual con problemas
serios que afecta no solamente nuestra propia vida sino
también nuestros descendientes. Romper los cielos de bronce y
taladrar la tierra de hierro es declarar libertad para nosotros y
para nuestros descendientes, romper las causas y dejar atrás
las consecuencias y que el Señor nos de la oportunidad de
limpiar y colocar en orden todas las áreas de nuestra vida con
el fin de comenzar de nuevo.
Hoy es un buen día para romper los cielos de bronce de tal
manera que Dios derrame sobre nuestras vidas la lluvia de
bendición: temprana y tardía. Romper los cielos significa romper el
poder de toda fuerza espiritual que se opone a la bendición, esta
fuerza espiritual se denomina “maldición”, que impide que la gracia
de Dios se manifieste con todo su esplendor y plenitud en nuestra
vida y que las bendiciones puedan llegar a nosotros, recuerde que la
maldición nunca llegara sin causa: Proverbios 26:2.
Romper la tierra de hierro, tierra contaminada por nosotros, por
nuestros pecados, maldades e iniquidades que hemos introducido y la
tierra se convirtió en tierra de hierro que no produce nada, solo
sequedad, ruina, desolación; es tan dura, que hay dolor, amargura;
nuestra tierra debe producir mosto (alegría y gozo), trigo (pan,
alimento no solo físico sino espiritual), aceite (la unción del Espíritu
Santo).
Cada cual conoce como esta su vida delante del Todopoderoso: Gálatas 6:7-10
Reina-Valera 1960
7
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso
también segará.
la única solución para que los cielos de bronce se abran, y caiga
preciosa lluvia de bendición sobre nosotros, es la oración. Cuando
oramos fervientemente delante de Dios, nuestros “cielos de bronce”
se abren… ¡Se abren! Y Es allí cuando Dios obra lo que tiene que
obrar.
Cuando Job no entiende nada de nada, dice uno de mis
textos de cabecera…. “Más Él conoce mi camino, me probará y
saldré como oro” (Job 23: 10)
Cuando Habacuc se siente deprimido por todo lo que está
ocurriendo y vuelve su mirada al Dios de su vida, puede decir:
“Aunque la higuera no florezca,
ni en las vides haya frutos;
aunque falte el producto del olivo,
y los labrados no den mantenimiento,
y las ovejas sean quitadas de la majada,
y no haya vacas en los corrales;
con todo, yo me alegraré en Jehová,
y me gozaré en el Dios de mi salvación.
Jehová el Señor es mi fortaleza,
el cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar”
Habacuc 3: 17-19.
Conclusión:
¿Sientes que tus cielos se están volviendo de bronce?. Examínate
delante de tu Señor. Si hay algo que te separa de Él, ponlo en orden.
Y si, simplemente te está probando, o conduciendo a un proceso de
auténtica trituración para llevarte más cerca de Él, déjale que haga lo
que desea contigo, ora y tus cielos de bronce se abrirán; entonces
¡Verás la Gloria de Dios!
10 versículos bíblicos que hablan
sobre sanidad
Somos seres humanos y vivimos en cuerpos físicos que fallan y decaen con el paso del
tiempo. A lo largo de la vida enfrentamos toda clase de retos a nuestra salud sea un
resfriado, miopía, presión alta o alguna otra enfermedad más grave.
¿Qué nos dice la Biblia sobre la sanidad? ¿Está bien ir delante de Dios para presentarle
nuestras enfermedades y pedirle que nos conceda salud? Sí, Dios escucha todas nuestras
oraciones y desea obrar en nuestras vidas trayendo sanidad espiritual, emocional y, en
algunas ocasiones, la sanidad física.
En la Biblia encontramos versículos bíblicos que hablan sobre este tema. Veamos
algunos de ellos.
1. La sanidad y la obediencia
Les dijo: «Yo soy el Señor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo
considero justo, y si cumplen mis leyes y mandamientos, no traeré sobre ustedes
ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor, que
les devuelve la salud».
(Éxodo 15:26)
Dios declara que daría salud a su pueblo. Él los había librado de la esclavitud en Egipto
y ellos conocían bien su poder, su amor y su cuidado. Dios les dice que los libraría de
todas las enfermedades o plagas que habían visto en Egipto pero ellos, como pueblo de
Dios, debían escuchar su voz, obrar en justicia y vivir en obediencia a sus mandatos.
2. La adoración a Dios trae bendición
Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. «Yo apartaré de ustedes
toda enfermedad»
(Éxodo 23:25)
Dios le recuerda a su pueblo que su adoración debía estar dirigida solo a él. Dios no
comparte su trono con nada ni nadie, algo que debemos recordar. Al obedecerle en esto
recibimos la bendición de tener todo lo que necesitamos para nuestro bienestar físico
(pan y agua) y también la salud que necesitan nuestros cuerpos.
3. Dios da a sus hijos salud espiritual y física
Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía,
al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y
sana todas tus dolencias.
(Salmo 103:1-3)
Nuestra alma se renueva si nos enfocamos en las bondades y bendiciones que Dios nos
ha concedido. Es bueno recordar todo lo que Dios nos ha dado y hecho por nosotros aun
cuando estemos en medio de dificultades. Dios nos dio vida eterna, el perdón de
nuestros pecados y la sanidad de nuestras dolencias, tanto las espirituales como las
físicas, porque el poder de Dios no tiene límites.
Recibe ánimo al leer algunas de las razones que tenemos para alabar a Dios.
4. Dios escucha nuestro clamor
En su angustia clamaron al Señor, y él los salvó de su aflicción. Envió su palabra
para sanarlos, y así los rescató del sepulcro.
(Salmo 107:19-20)
Debemos clamar a Dios en medio de nuestras enfermedades y dolores; él nos escucha y
está presto a obrar. En el Salmo 107:19-20 vemos que el pueblo de Israel recuerda un
momento en el que se había sentido angustiado. Cuando clamaron a Dios, él les dio
salvación y sanidad. Dios envió su palabra para sanarlos a través de alguien (¿un
ángel?) y los rescató de la muerte pues la situación era grave. Pero no hay nada
imposible para Dios cuando está en su corazón la decisión de sanar.
4 versículos sobre el poder de Jesús para sanar toda enfermedad.
5. La palabra de Dios da vida
Hijo mío, atiende a mis consejos; escucha atentamente lo que digo. No pierdas
de vista mis palabras; guárdalas muy dentro de tu corazón. Ellas dan vida a
quienes las hallan; son la salud del cuerpo.
(Proverbios 4:20-22)
Hay sabiduría en la palabra de Dios, debemos obedecerla y atesorarla en nuestros
corazones. Dios quiere lo mejor para nosotros y cuando vivimos como a él le agrada y
como él nos dice, recibimos vida espiritual y salud física. Muchas veces, solo con
decidir descansar en él y entregarle nuestras preocupaciones, nuestro cuerpo se renueva
al llenarse de su paz y disfrutar de su compañía.
Mira lo que la Biblia dice sobre la sanidad y orar por los enfermos.
6. La obra de Jesús en la cruz
Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores,
pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado.
Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades;
sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos
sanados.
(Isaías 53:4-5)
En estos versículos de Isaías, él profetiza sobre la muerte de Jesús en la cruz y cómo él
llevó sobre sus hombros nuestras enfermedades físicas, emocionales y espirituales. No
estamos solos en nuestros momentos de sufrimiento: Jesús está con nosotros. Él
entiende lo que sentimos y sabe lo que necesitan nuestro espíritu, alma y cuerpo.
Jesús cargó con todas nuestras enfermedades y dolores en la cruz. Gracias a él tenemos
paz con Dios y paz en medio de las circunstancias difíciles que enfrentamos. Por sus
heridas recibimos sanidad espiritual, no moriremos eternamente y esa es la obra más
grande de Cristo en la cruz. Dios quiere darnos también sanidad física y emocional
aunque debemos entender que es él quien decide cómo y cuándo nos la da.
7. La autoridad de los discípulos para sanar
Dondequiera que vayan, prediquen este mensaje: “El reino de los cielos está
cerca”. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad
a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron
gratis, denlo gratuitamente.
(Mateo 10:7-8)
Cuando Jesús envió sus doce discípulos a llevar su mensaje al pueblo de Israel les dio
autoridad para liberar a las personas del poder del enemigo y sanar toda enfermedad
(Mateo 10:1). Ese era el ministerio que debían llevar a cabo y la sanidad era una parte
importante de este.
Cuando el reino de Dios se manifiesta ocurren milagros, sanidades y liberaciones.
Dios es todopoderoso y quiere bendecir a los que se acercan a él. Por esto, él capacita a
sus hijos para poder realizar su ministerio. En 1 Corintios 12:9 leemos que uno de los
dones que Dios da a la iglesia es el don de sanidad pues todavía hoy él desea bendecir,
sanar y restaurar a todos los que le buscan.
Aprende más sobre los dones del Espíritu Santo y cómo usarlos.
8. El rol de la fe
¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó.
Rabí, quiero ver —respondió el ciego.
Puedes irte —le dijo Jesús—; tu fe te ha sanado.
Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino.
(Marcos 10:51-52)
En este pasaje de Marcos 10 encontramos uno de los muchos milagros de sanidad que
hizo Jesús: la sanidad del ciego Bartimeo. Este ciego mendigaba en el camino en Jericó.
Él había oído sobre los milagros de Jesús y permanecía alerta esperando su oportunidad
para pedirle que le sanara.
Los versículos 46 al 50 dicen que tan pronto Bartimeo se enteró de que Jesús estaba
cerca comenzó a gritar diciendo "¡Hijo de David, ten compasión de mí!". No tuvo
vergüenza ni reparos. Él sabía lo que quería, sabía que Jesús lo podía sanar y estaba
dispuesto a gritar hasta recibir lo que anhelaba. Jesús le escuchó y le llamó, así que
Bartimeo dio un salto y se puso de pie, se despojó de su capa y se acercó a Jesús.
¿Por qué Jesús le pregunta qué quiere? Era obvio que él deseaba ser sanado. Pero hay
momentos en los que Dios desea que le digamos exactamente lo que queremos que él
haga, y en el caso de Bartimeo, Jesús concedió la sanidad. Le dijo "tu fe te ha sanado" y
en ese instante el ciego pudo ver. A veces Dios solo está esperando una muestra de fe de
nuestra parte para realizar el milagro que él ya ha decidido hacer.
9. Orar y ungir a los enfermos
¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para
que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe
sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y, si ha pecado, su pecado se le
perdonará.
(Santiago 5:14-15)
Los enfermos deben llamar a los ancianos de la iglesia para que oren y los unjan en el
nombre de Jesús. La mención del aceite, muy usado en ese tiempo para tratar dolencias
y enfermedades, parece indicar que no debemos descartar la medicina ya que Dios
puede usar a los médicos y los medicamentos para traer salud a nuestros cuerpos.
Aquí también se habla sobre la importancia de reconocer nuestros pecados pues hay
algunas enfermedades que vienen por causa del pecado. Debemos vivir en obediencia a
Dios. Pero si fallamos, Dios no nos deja sin salida. Podemos confesarle nuestros
pecados, recibir oración, ser ungidos y restaurar nuestra relación con él a la vez que
recibimos la sanidad de nuestros cuerpos.
10. Sanidad y nueva vida en Cristo
Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al
pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.
(1 Pedro 2:24)
Aquí el apóstol Pedro hace referencia a Isaías 53:4-5 y la profecía sobre Jesús y su
muerte. Jesús llevó todos nuestros pecados y los clavó en la cruz sufriendo el castigo
que cada uno de nosotros debía haber sufrido. Cuando aceptamos a Jesús como nuestro
Señor y Salvador recibimos la vida eterna que él ya obtuvo para nosotros.
Las heridas que Jesús sufrió en la cruz y la sangre que él derramó nos conceden la
sanidad espiritual o salvación. En Cristo recibimos también toda la sanidad física que
necesitamos, pero el anhelo principal de Dios es salvarnos de la muerte eterna, que
dejemos atrás el pecado y vivamos para él.
En Apocalipsis 21:4 leemos:
Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni
lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.
Tenemos la esperanza de la vida eterna ya que en algún momento morirá nuestro cuerpo
físico y pasaremos a la eternidad con Jesús. No importa cuánto suframos mientras
vivimos aquí en la Tierra, sabemos que nuestra eternidad estará llena de salud, de gozo
y de todas las cosas buenas que Dios ya ha preparado para nosotros.