2.
EL PECADO
El hombre no puede experimentar este amor de Dios, ni la salvación en Cristo Jesús, debido al pecado que le separa
y aleja de Dios, única fuente de vida.
El hombre rechazó el árbol de la vida y prefirió el árbol del conocimiento del bien y del mal; no quiso la guía de Dios y
escogió caminar con sus propias fuerzas para construir independientemente su vida. Se siente autónomo, rechaza
toda dependencia de Dios, decidiendo ser el único artífice y el creador de su propia historia (Cfr. Gn. 3,1-7).
El hombre, ya desde el comienzo, rechazó el amor de su Dios. No tuvo interés por la comunión con Él. Quiso
construir un reino en este mundo prescindiendo de Dios. En vez de adorar al Dios verdadero, adoró ídolos: las obras
de sus manos, las cosas del mundo; se adoró así mismo (Cfr. Salmo 106).
Como consecuencia entraron en el mundo el miedo, la vergüenza, el odio, la violencia y la muerte. Se produce una
profunda división en el hombre. Toda su vida, individual y colectiva, se presenta como una lucha dramática entre el
bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. Mirando dentro de su corazón y contemplando su vida se descubre inclinado
hacia el mal y sumergido en múltiples males, se siente además cargado de cadenas.
LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO
El pecado del mundo genera múltiples y graves consecuencias en todos los campos:
LA PERSONA:
•En el cuerpo: sufre toda clase de afecciones, dolencias y enfermedades pequeñas y grandes, leves o incurables.
Organismo deteriorado, órganos lesionados y funciones impedidas. Equilibrio orgánico roto.
•En la mente y en su comportamiento: Toda clase de desajustes y desequilibrios. Desorden y falta de armonía
consigo mismo, con los demás y con toda la creación. Adicciones y ataduras; angustia, temores, vergüenza, agitación,
ira, tensiones, tristeza, depresiones, vida sin sentido.
LAS RELACIONES:
•Relaciones interpersonales inexistentes o falsas; conflictivas o enfermas: relaciones conyugales y familiares
desajustadas y disfuncionales, con graves daños para toda la vida; incapacidad de amar sanamente y
constructivamente, y para expresar el amor; abuso sexual en niños y adolescentes; deshumanización y
despersonalización del sexo; agresividad de palabra y en los hechos; relaciones engañosas, interesadas y posesivas;
adicciones y codependencias; desconfianza y soledad. (Cfr. 1 Cor 5,1-13).
•Relaciones sociales, entre grupos y naciones: corrupción, opresión, explotación del más débil, injusticia, violencia,
esclavitudes y colonialismos, imperialismos, afán de poder y de dominio, conflictos raciales y guerras,
segregacionismo y marginalidad, manipulación de la comunicación y de la información, miseria y hambre.
LA TIERRA:
Dañada seriamente: aire, manantiales, ríos, lagos y mar contaminados; bosques arrasados, especies animales
acabadas; sobreabuso y destrucción de todos los recursos naturales.
VANAS SOLUCIONES QUE EL HOMBRE BUSCA
De todo esto Dios no es responsable, ni lo quiere ni lo manda. El responsable es el ser humano quien, rechazando a
Dios, provocó el desorden, el desequilibrio, la enfermedad y la muerte (Le 15,18).
El hombre, volviendo tercamente a lo que fue el origen y la causa del mal y del problema, el árbol del conocimiento,
busca y pretende hallar soluciones a todos sus problemas en su propia ciencia y sabiduría, y confiando en sus solas
fuerzas. Pero las soluciones del hombre son engañosas y falsas. Y las que fueran en una dirección legítima pueden
ser solamente parciales, superficiales y provisorias.
•Falsas totalmente: en el satanismo, ocultismo y esoterismo. En la magia, hechicería, brujería y curanderismo.
Espiritismo invocado a los muertos. Adivinación, tratando de conocer lo oculto y lo futuro. Acciones y objetos de
superstición, como los amuletos y talismanes (Lv. 19,26b.31).
•Vanas o altamente peligrosas: en la búsqueda y fomento de poderes mentales y facultades extrasensoriales;
control mental y meditación trascendental; dianética, orientalismos que ofrecen armonía interior, la paz y la
fraternidad universal.
•Mesianismos engañosos: racionalismo sin fe; humanismo sin Dios, materialismo cerrado a la trascendencia,
ideologías políticas y sistemas económicos que pretenden ofrecer un mundo mejor.
•Legítimas en principio en la ciencia y en la tecnología, pero que al no respetar los valores éticos y religiosos, con
intereses solamente materiales, económicos y temporales, fallan en dar soluciones reales; por lo tanto son sólo
parciales, superficiales y provisorias.
De todo esto Dios no es el responsable, ni lo quiere, ni lo manda. El culpable de todo este desorden es el hombre
mismo, que rechazando a Dios, libremente optó por el árbol del conocimiento y decidió caminar con sus propias
luces y por sus propias fuerzas.
Quedó esclavizado a sus propias tendencias desordenadas: Adicto o codependiente en las relaciones interhumanas,
oprimido con toda clase de dependencias sociales, culturales, políticas, económicas; sujeto a la misma naturaleza a
la que debería señorear; el trabajo en lugar de la realización creativa se convierte en carga pesada y en
sojuzgamiento injusto. ¿Dónde encontrarla solución?
1-¿Qué son, a tu entender los pecados más graves en el mundo de hoy?
2. ¿Qué consecuencias del pecado son más evidentes en tu familia y entre tus amigos?
3. ¿por qué el pecado altera el plan de felicidad que Dios tiene para ti?