Imperio Romano
Imperio Romano
Bandera
El término es la traducción de la expresión latina
«Imperium Romanum», que significa literalmente «El
dominio de los romanos». Polibio fue uno de los
primeros hombres en documentar la expansión de
Roma aún como República. Durante los casi tres siglos
anteriores al gobierno del primer emperador, César
Augusto, Roma había adquirido mediante numerosos
conflictos bélicos grandes extensiones de territorio que
fueron divididas en provincias gobernadas directamente
por propretores y procónsules, elegidos anualmente por
sorteo entre los senadores que habían sido pretores o
cónsules el año anterior.
Finalmente, en 476 el hérulo Odoacro depuso al último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo. El
Senado envió las insignias imperiales a Constantinopla, la capital de Oriente, formalizándose así la
capitulación del Imperio de Occidente. El Imperio romano de Oriente proseguiría casi un milenio en pie como
el único Imperio romano (aunque usualmente se usa el moderno nombre historiográfico de Imperio bizantino),
hasta que en 1453 Constantinopla cayó bajo el poder del Imperio otomano.
El legado de Roma fue inmenso; tanto es así que varios fueron los intentos de restauración del Imperio, al
menos en su denominación. Destaca el intento de recuperar occidente de Justiniano I, por medio de sus
generales Narsés y Belisario, el de Carlomagno con el Imperio Carolingio o el del Sacro Imperio Romano
Germánico, sucesor de este último, pero ninguno llegó jamás a reunificar todos los territorios del Mediterráneo
como una vez logró la Roma de tiempos clásicos.
Con el colapso del Imperio romano de Occidente finaliza oficialmente la Edad Antigua dando inicio la Edad
Media.
Índice
Historia
Augusto y la transición de la República al Imperio
Principado
Dominado
Fragmentación y declive
Geografía y demografía
Idioma
Ejército romano
Estructura de la legión
Las cohortes
Las centurias
Equipamiento
Armada romana
Arquitectura
Economía
Moneda y banca
Transporte y comunicaciones
Sociedad
Ciudadanía
Esclavos
Libertos
Órdenes
Mujeres
Matrimonio
Religión
La religión romana
Cristianización
Cultura
La vida en las ciudades
Viviendas
Aguas termales
Educación
Enseñanza
Literatura
Recreación y espectáculos
Juegos de arena
Lucha de gladiadores
Deporte y juegos
Alimentación
Vestuarios
Sexualidad
Arte
Arquitectura
Pintura
Escultura
Artes decorativas
Artes escénicas
Literatura
Legado
Notas
Véase también
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
Fuentes primarias
Historia
La expansión romana tiene inicio durante el siglo VI a. C. poco después de la fundación de la república. Sin
embargo, no fue hasta el siglo III a. C. que Roma comenzó con la anexión de las provincias, es decir, los
territorios situados fuera de la península itálica.9 En ese momento, y cuatro siglos antes de alcanzar su mayor
extensión territorial, Roma y sus dominios ya constituían un «imperio», aunque su sistema de gobierno
continuó siendo el de una república.10 11 12 La República romana no era un estado en el sentido
contemporáneo del término, sino más bien una red de ciudades, en la que cada una contaba con un grado
diferente de autonomía en relación con el Senado romano. Las provincias eran administradas por cónsules y
pretores, que eran elegidos para ejercer un mandato de un año.13 El poder militar de los cónsules tenía como
base la noción jurídica de imperium o comando militar.14 Ocasionalmente, a los cónsules triunfantes se les
otorgaba el título de imperator, del que proviene el término «emperador».15
Desde finales del siglo II a. C., Roma sufrió una serie de conflictos sociales, conspiraciones y guerras civiles, al
mismo tiempo que consolidaba su influencia más allá de la península itálica. El siglo I a. C. estuvo marcado
por un periodo de inestabilidad formado por una serie de revueltas tanto militares como políticas que abrieron
camino a la implementación de un régimen imperial.16 17 18 En el año 44 a. C., Julio César fue proclamado
dictador perpetuo antes de ser asesinado.19 Un año después, Octavio, sobrino-nieto e hijo adoptivo de César
y uno de los generales republicanos más destacados, se convirtió en uno de los miembros del Segundo
Triunvirato —una alianza política junto a Lépido y Marco Antonio
—.20 Después de la batalla de Filipos en 42 a. C., la relación entre
Octavio y Marco Antonio empezó a deteriorarse, lo que condujo a la
disolución del triunvirato y a una guerra entre ambos. Esta finalizó
con la batalla de Accio, en la que Marco Antonio y su amada
Cleopatra resultaron derrotados. El posterior enfrentamiento en
Alejandría en 30 a. C. supuso la anexión del Egipto Ptolemaico por
parte de Octavio.19
Principado
Augusto implementó los principios de la sucesión dinástica, por lo que fue sucedido en la dinastía julio-claudia
por Tiberio (r. 14-37), Calígula (r. 37-41), Claudio (r. 41-54) y Nerón (r. 54-68). El suicidio de este último
llevó a un breve periodo de guerra civil conocido como el año de los cuatro emperadores, que concluyó con la
victoria de Vespasiano (r. 69-79) y la fundación de la efímera dinastía Flavia, recordada por ser la responsable
de la construcción del Coliseo de Roma. Esta fue sucedida por la dinastía Antonina, en la que figuraron los
emperadores Nerva (r. 96-98), Trajano (r. 98-117), Adriano (r. 117-138), Antonino Pío (r. 138-161) y Marco
Aurelio (r. 161-180), los llamados «cinco buenos emperadores». En el 212, mediante el Edicto de Caracalla
promulgado por el emperador homónimo (r. 211-217), fue concedida la ciudadanía romana a todos los
ciudadanos libres del Imperio. Sin embargo, y a pesar de este gesto universal, la dinastía Severa estuvo
marcada por varias revueltas y desastres a lo largo de la crisis del siglo III, una época de invasiones,
desestabilidad social, dificultades económicas y peste. En la periodización, esta crisis es generalmente
considerada el momento de la transición de la Antigüedad clásica a la Antigüedad tardía.23
Dominado
Diocleciano (r. 284-305) renunció al cargo de princeps y adoptó el título de dominus (maestro o señor), lo que
marcó la transición del Principado al Dominado —un estado de monarquía absoluta que se prolongó desde el
284 hasta la caída del Imperio romano de Occidente en el 476—.24 Diocleciano impidió el colapso del
imperio, aunque su reinado estuvo marcado por la persecución del cristianismo. Durante su mandato, se
estableció una tetrarquía y el imperio se dividió en cuatro regiones, cada una gobernada por un emperador
distinto.25 En el 313, la tetrarquía entró en colapso y, después de una serie de guerras civiles, Constantino I (r.
306-337) emergió como único emperador. Este fue el primer emperador en convertirse al cristianismo y
estableció Constantinopla como la capital del Imperio de Oriente. A lo largo de las dinastías constantiniana y
valentiniana, el imperio se dividió en una mitad occidental y otra oriental y el poder fue compartido entre
Roma y Constantinopla. La sucesión de emperadores cristianos fue
brevemente interrumpida por Juliano (r. 361-363) al intentar restaurar
la religión romana y la helenística. Teodosio (r. 378-395) fue el último
emperador en gobernar el imperio en su conjunto, murió en el 395,
después de que el cristianismo se declarara religión oficial del
imperio.26
Fragmentación y declive
Maqueta de Roma durante el reinado
de Constantino (306-337).
A partir del siglo V, el Imperio romano comenzó a fragmentarse a raíz
de las migraciones germánicas, que superaban en número a la
capacidad del imperio para asimilar a los migrantes. Aunque el
ejército romano pudo repeler a los invasores, de los cuales el más
notable fue Atila el Huno (r. 434-453), se había asimilado a tantos
pueblos germánicos de lealtad dudosa que el Imperio empezó a
desmembrarse. La mayor parte de los historiadores datan la caída del
Imperio romano de Occidente en el 476, año en el que Rómulo
Augústulo (r. 475-476) fue derrocado por el líder hérulo Odoacro (r.
476-493).27 Sin embargo, en lugar de asumir el título de emperador,
Odoacro se sometió al dominio del Imperio romano de Oriente con el
título de Rey de Italia. Durante el siglo siguiente, el imperio oriental, División del imperio después de la
conocido hoy como Imperio bizantino, perdió paulatinamente el muerte de Teodosio en 395,
control de la parte occidental. El Imperio bizantino cesó en 1453 con superpuesta a las fronteras
la muerte de Constantino XI (r. 1449-1453) y la conquista de modernas.
Constantinopla por parte del Imperio otomano.28 Imperio romano de Occidente
Imperio romano de Oriente
(bizantino)
Geografía y demografía
El Imperio romano fue uno de los más grandes de la historia. Dominó una extensión territorial continua a lo
largo de Europa, África del Norte y Oriente Próximo,29 desde el Muro de Adriano en la lluviosa Inglaterra
hasta las soleadas costas del río Éufrates en Siria, desde las fértiles planicies de Europa Central hasta los
exuberantes márgenes del valle del Nilo en Egipto.30 La noción de imperium sine fine (imperio sin fin)
manifestaba la ideología romana de que su imperio no estaba limitado en el espacio y el tiempo.31 La mayor
parte de la expansión romana se llevó a cabo durante la república, aunque algunos territorios del norte y centro
de Europa no fueron conquistados hasta el siglo I d. C., periodo que correspondió a la consolidación del poder
romano en las provincias.32 Res gestae, un relato en primera persona del emperador Augusto que narra su
vida y, sobre todo, sus obras, destaca el número de pueblos de las regiones del imperio.33 La administración
imperial realizaba censos con frecuencia y mantenía registros geográficos meticulosos.34
El imperio alcanzó su mayor extensión territorial durante el reinado de Trajano (r. 98-117),36 correspondiente
a una área de aproximadamente cinco millones de kilómetros cuadrados y actualmente dividida por cuarenta
países.37 Tradicionalmente, se estimó que la población durante este periodo llegó a ser entre cincuenta y cinco
y sesenta millones de habitantes,30 lo que vendría siendo entre la sexta y cuarta parte de la población mundial
y el mayor número de habitantes de cualquier unidad política de Occidente hasta mediados del siglo XIX.38 39
Sin embargo, estudios más recientes estimaron que la población pudo alcanzar entre los setenta y cien millones
de habitantes.40 Cada una de las tres ciudades más grandes del imperio —Roma, Alejandría y Antioquía—
tenía el doble del tamaño de cualquier ciudad europea hasta principios del siglo XVII.41 Adriano, sucedor de
Trajano, abandonó la política expansionista y optó por una de consolidación del territorio, así que defendió,
fortificó y patrulló las regiones fronterizas.42
Idioma
Los idiomas de los romanos eran el latín, que Virgilio
destacó como fuente de unidad y tradición romana.43
Aunque el latín fuera el idioma principal en los tribunales y
la administración pública del Imperio Occidental y del
ejército de todo el imperio, no se impuso oficialmente a los
pueblos bajo el dominio romano.44 Al conquistar nuevos
territorios, los romanos conservaron las tradiciones y los
idiomas locales e introdujeron gradualmente el latín a
través de la administración pública y los documentos
oficiales.45 Esta política contrasta con la de Alejandro
Magno, quien impuso el griego helenístico como idioma
oficial de su imperio.46 Esto hizo que el griego antiguo se
convirtiera en la lengua franca de la mitad oriental del Cronología de la expansión territorial de la
Imperio romano, en todo el Mediterráneo oriental y Asia República romana (rojo), el Imperio romano
Menor.47 48 En Occidente, el latín vulgar reemplazó (violeta), el Imperio romano de Occidente (azul) y
gradualmente a las lenguas celta e itálica, ambas con las el Imperio bizantino (verde oliva) hasta 1453.
mismas raíces indoeuropeas, lo que facilitó su adopción.49 También se muestran los Estados cruzados
(Francocracia) (verde) tras del Sitio de
Aunque los emperadores julio-claudianos alentaron el uso Constantinopla (1204) durante la cuarta cruzada
del latín en la realización de asuntos oficiales en todo el (Partitio terrarum imperii Romaniae), se
imperio, el griego siguió siendo el idioma literario entre la consideraron la continuación del Imperio hasta
élite cultural romana y la mayoría de los gobernantes lo su reconstrucción después de la Reconquista de
Constantinopla en 1261. Varios estados
hablaban con fluidez. Claudio intentó limitar el uso del
bizantinos independientes continuaron
griego, incluso revocando la ciudadanía a quienes no
reclamando el trono hasta su final definitivo en la
sabían latín, aunque en el propio Senado había
conquista otomana del Despotado de Morea
embajadores nativos griegos.50 En el Imperio de Oriente, (1460), el Imperio de Trebisonda (1461) y el
las leyes y los documentos oficiales se tradujeron Principado de Teodoro (1475) (ambos en verde).
regularmente del latín al griego.51 El uso simultáneo de
ambos idiomas se puede ver en inscripciones bilingües
compuestas por los dos idiomas.52 53 En 212, cuando se otorgó la
ciudadanía a todos los hombres libres del imperio, se esperaba que los
ciudadanos que no sabían latín adquirieran algunas nociones básicas
del idioma.54 A principios del siglo V, Justiniano I se esforzó por
promover el latín como lengua de derecho en Oriente, aunque perdió
gradualmente su influencia y existencia como lengua viva.55
Estructura de la legión
Una típica legión romana (cuyo emblema era un águila plateada) consistía en diez cohortes (con su respectivo
estandarte) cada una de ellas con cinco o seis centurias de ochenta hombres subdivididas en diez contubernios
(unidad básica de ocho legionarios que compartían tienda), contando pues cada legión cinco o seis mil
hombres de infantería, divididos en cincuenta o sesenta centurias. Contaba también con las guerrillas regulares
auxiliares y de caballería (alae) con ciento veinte hombres de caballería.
Las cohortes
Las cohortes se estructuraban en diez filas de 40 o 60 hileras que en tiempos de Trajano se redujeron a cinco
filas. Con Adriano surgió la cohorte familiar (compuesta de 1200 soldados escogidos) mientras las restantes
cohortes fueron llamadas quingentaries y contaban 500 soldados.
Se estructuraron varias cohortes especializadas: las de infantería (peditata), la de caballería o mixta (equitativa),
la policial (togata), la de vigilancia (excubitoria), la de guarnición en una ciudad (urbana), la encargada de
apagar incendios (Vigilio) y la encargada de la guardia y custodia imperial o de un caudillo (Praetoriana ).
Esta guardia personal del general en jefe fue habitual en el Imperio. Existía el cuartel general (Guardia
Pretoriana o guardia del general en jefe) los miembros tenían más sueldo y estaban dispensados de los trabajos
del campamento, y que llegaron a ser los árbitros del Imperio.
Las centurias
Las centurias estaban al mando de centuriones (el centurión de más prestigio era el primus pilus habitualmente
el más veterano), por encima del cual había seis tribunos de la legión de rango ecuestre, y el legatus de la
legión, de rango senatorial, que había sido anteriormente pretor (en las provincias donde solo había una legión,
el legatus de la provincia y el de la Legión era la misma persona).
Equipamiento
El equipamiento de los legionarios cambiaba sustancialmente dependiendo del rango. Durante las campañas,
los legionarios iban equipados con armadura (lorica segmentata), escudo (scutum), casco (galae), una lanza
pesada y una ligera (pilum), una espada corta (gladius), una daga (pugio), un par de sandalias (caligae), una
sarcina (mochila de marcha), y comida y agua para dos semanas, equipo de cocina, dos estacas (Sude murale)
para la construcción de muros, y una pala o cesta.
Armada romana
La Armada romana (en latín classis, literalmente flota) comprendió las fuerzas navales del antiguo Estado
romano. A pesar de desempeñar un papel decisivo en la expansión romana por el Mediterráneo, la armada
nunca tuvo el prestigio de las legiones romanas. A lo largo de su historia los romanos fueron un pueblo
esencialmente terrestre, y dejaron los temas náuticos en manos de pueblos más familiarizados con ellos, como
los griegos y los egipcios, para construir barcos y mandarlos. Parcialmente debido a esto, la armada nunca fue
totalmente abrazada por el Estado romano, y se consideraba «no romana».58 En la Antigüedad, las armadas y
las flotas comerciales no tenían la autonomía logística que en la actualidad. A diferencia de las fuerzas navales
modernas, la armada romana, incluso en su apogeo, no existió de forma autónoma, sino que operó como un
adjunto del Ejército romano.
En el transcurso de la primera guerra púnica la armada fue expandida
masivamente y jugó un papel vital en la victoria romana y en la
ascensión de la República romana a la hegemonía en el Mediterráneo.
Durante la primera mitad del siglo II a. C. Roma destruyó Cartago y
subyugó los reinos helenísticos del este del Mediterráneo, logrando el
dominio completo de todas las orillas del mar interior, que ellos
llamaron Mare Nostrum. Las flotas romanas volvieron a tener un
papel preponderante en el siglo I a. C. en las guerras contras los
piratas y en las guerras civiles que provocaron la caída de la
República, cuyas campañas se extendieron a lo largo del Trirreme romano representado en un
Mediterráneo. En el 31 a. C. la batalla de Accio puso fin a las guerras mosaico.
civiles con la victoria final de Augusto y el establecimiento del
Imperio romano.
Durante el período imperial el Mediterráneo fue un pacífico «lago romano» por la ausencia de un rival
marítimo, y la armada quedó reducida mayormente a patrullaje y tareas de transporte.59
Sin embargo, en las fronteras del Imperio, en las nuevas conquistas o, cada vez más, en la defensa contra las
invasiones bárbaras, las flotas romanas estuvieron plenamente implicadas. El declive del Imperio en el siglo III
d. C. se sintió en la armada, que quedó reducida a la sombra de sí misma, tanto en tamaño como en capacidad
de combate. En las sucesivas oleadas de los pueblos bárbaros contra las fronteras del Imperio la armada solo
pudo desempeñar un papel secundario. A comienzos del siglo V las fronteras del imperio fueron quebradas y
pronto aparecieron reinos bárbaros en las orillas del Mediterráneo occidental. Uno de ellos, el pueblo vándalo,
creó una flota propia y atacó las costas del Mediterráneo, incluso llegó a saquear Roma, mientras las
disminuidas flotas romanas fueron incapaces de ofrecer resistencia. El Imperio romano de Occidente colapsó
en el siglo V y la posterior armada romana del duradero Imperio romano de Oriente es llamada por los
historiadores Armada bizantina.
Arquitectura
Véanse también: Arquitectura romana, Vivienda (Roma Antigua) y Edificación pública (Roma Antigua).
Curiosamente, este riguroso ordenamiento urbanístico, ejemplo del orden romano, nunca se aplicó en la propia
Roma, ciudad que surgió mucho antes que el imperio y que ya tenía una estructura un tanto desordenada. El
advenimiento del auge del poder imperial motivó su rápido crecimiento con la llegada de multitud de nuevos
inmigrantes a la ciudad en busca de fortuna. Roma nunca fue capaz de digerir bien su grandeza acentuándose
más aún el caos y la desorganización. La capital construía hacia lo
alto, el escaso espacio propició la especulación inmobiliaria y muchas
veces se construyó mal y deprisa siendo frecuentes los derrumbes por
bloques de pisos de mala calidad. Famosos eran también los atascos
de carros en las intrincadas callejuelas romanas. La fortuna sin
embargo quiso que la capital imperial se incendiara el año 64 d. C.,
durante el mandato de Nerón. La reconstrucción de los diferentes
barrios se realizó conforme a un plan maestro diseñado a base de
calles rectas y anchas y grandes parques lo que permitió aumentar
muchísimo las condiciones higiénicas de la ciudad. Acueducto de Segovia.
Para traer agua desde todos los rincones se construían acueductos si era preciso, el agua llegaba a veces con tal
presión que era necesario construir abundantes fuentes por todas partes lo que aún aumentaba más el encanto
de dichas ciudades, que a pesar de estar construidas en tierras secas recibían la llegada de las bien planificadas
canalizaciones romanas.
Las casas típicas eran las insulae (isla). Solían estar hechas de adobe normalmente de unos tres o cuatro pisos
aunque en Roma o en otras ciudades de gran densidad se llegaban a construir verdaderos rascacielos cuya
solidez muchas veces fue más que dudosa. La gente rica y de dinero, patricios de buena familia o ricos
comerciantes plebeyos que habían hecho fortuna se alojaban en casa de una sola planta con patio interior
(impluvium) recubierto de mosaicos llamadas domus.
En honor a las victorias se construían columnas, arcos de triunfo, estatuas ecuestres y placas conmemorativas
que solían hacer siempre referencia al emperador reinante y sus gloriosas victorias conseguidas en pos de la
salvaguarda de la pax romana de la que gozaban inconscientes los ciudadanos de la urbe. Era un motivo que
se recordaba constantemente para dar sentido a la recaudación imperial, sin dinero no hay ejército, sin ejército
no hay seguridad y sin seguridad no hay ciudades ni comercio. Algo que quedaría patente a finales del bajo
imperio.
Con la llegada de la crisis del siglo III y, particularmente, ya en el tardío Imperio cristiano la seguridad de la
que disfrutaron durante tiempo las ciudades romanas había desaparecido. Y muchas de ellas, sobre todo las
más fronterizas con los limes acechados por los pueblos germanos se vieron obligadas a amurallarse y recluirse
en fortificaciones sacrificando calidad de vida por seguridad. Fue un paso atrás que se materializaría con la
desaparición del Imperio de Occidente, la ruralización, el fin de las actividades comerciales y el surgimiento de
los castillos medievales.
Economía
Véanse también: Relaciones Imperio romano-China, Relaciones Imperio romano-India, Ruta de la seda,
Economía en la Hispania romana y Economía de la Galia romana.
Moneda y banca
La economía del Imperio se monetizaba universalmente. La normalización del dinero y las formas de pago
impulsó la integración comercial y económica en las provincias. 63 Hasta el siglo IV, la unidad monetaria
básica era el sestercio, 64 aunque al comienzo de la dinastía severa también se usó el denario de plata, que
valía cuatro sestercios.65 La moneda de circulación corriente de menor valor era el as de bronce, que valía un
cuarto de sestercio.66 El lingote no se consideraba moneda y se usaba solo en negocios en las regiones
fronterizas. Los romanos de los siglos I y II contaban las monedas en lugar de pesarlas, lo que indica que el
valor se atribuía según su valor fiduciario, y no el valor del metal.67
Roma no tenía banco central, por lo que la regulación del sistema bancario era mínima. Las reservas de los
bancos de la Antigüedad clásica eran en general inferiores a los depósitos totales de los clientes. La mayoría de
los bancos tenían solo una sucursal, aunque algunos de los más grandes tenían hasta quince sucursales.67 Un
banquero comercial llamado argentarius recibía y mantenía depósitos por un tiempo indefinido o plazo fijo,
haciendo también préstamos a terceros. 68 Un individuo con deuda podía utilizarla como forma de pago,
transfiriéndola a otra parte y sin ningún cambio de dinero. El sistema bancario estaba presente en todas las
regiones y permitía cambiar grandes cantidades de dinero en cualquier lugar sin necesidad de transferencias
físicas de moneda, lo que reducía el riesgo asociado al transporte. Se tiene conocimiento de al menos una crisis
crediticia en el Imperio, ocurrida en el año 33, durante la cual el gobierno central intervino en el mercado con
un rescate financiero (mensae) de 100 millones de sestercios.67
El gobierno no pidió dinero prestado: en ausencia de deuda pública, el déficit tuvo que ser financiado con
reservas monetarias.69 Durante la crisis del siglo III, la disminución del comercio de larga distancia, la
interrupción de la minería y la transferencia de valores al exterior por parte de los invasores redujeron
significativamente el dinero en circulación.70 67 Los emperadores de las dinastías antonina y severa
devaluaron drásticamente la moneda, particularmente el denario, debido a la presión con el pago a los
militares.71 La repentina inflación durante el reinado de Comodo (r. 180-192) puso en riesgo el mercado
crediticio. Aunque la moneda romana siempre tuvo un valor fiduciario, durante el reinado de Aureliano (r.
270-275) la crisis económica alcanzó su punto máximo, provocando que los banqueros perdieran la confianza
en el dinero emitido por el gobierno central. Diocleciano (r. 286-305) implementó varias reformas monetarias e
introdujo el sólido de oro, pero el mercado crediticio nunca recuperó su fuerza anterior.67
Transporte y comunicaciones
Los romanos favorecían el transporte de mercancías por mar o río, ya que el transporte por tierra era más
difícil.72 . Los veleros romanos navegaban no solo por el Mediterráneo (Mare Nostrum), sino también por
todos los principales ríos del imperio, incluido el Guadalquivir, el Ebro, el Ródano, el Rin, el Tíber y el
Nilo.73
Cada siete o doce millas romanas había una mansio, una estación de servicio para los funcionarios públicos
mantenida por el Estado. Entre los empleados de estos puestos se encontraban choferes, secretarias, herreros,
veterinarios y algunos militares. La distancia entre las mansiones se determinaba por la distancia que podía
recorrer un carro en el transcurso de un día y algunas podían crecer hasta convertirse en pequeñas ciudades o
almacenes comerciales.78 Además de la mansiones, algunas tabernas ofrecían alojamiento, alimentación
animal y, eventualmente, servicios de prostitución.79 Los animales de transporte más comunes eran las mulas,
que viajaban a una velocidad de cuatro millas por hora.80 Para tener una idea del tiempo de comunicación, un
mensajero necesitaba nueve días para viaje entre Roma y Mogontiacum, en la provincia de Germania
Superior.81 Los caminos estaban marcados por miliarios colocados en intervalos de unos mil pasos (1480
metros).82
Sociedad
El Imperio romano era una sociedad multicultural, con una
sorprendente capacidad de cohesión capaz de crear un sentido de
identidad común asimilando a los pueblos más diversos.83 La
preocupación romana por la creación de monumentos y espacios
comunitarios abiertos al público, como foros, anfiteatros, circos o
balnearios, ayudó a establecer el sentimiento de «romanidad»
común.84 Si bien la sociedad romana poseía un complejo sistema de
jerarquías, este es difícilmente compatible con el concepto moderno
de «clase social».85
Las dos décadas de guerra civil previas al gobierno de Augusto Banquete entre generaciones,
dejaron a la sociedad romana tradicional en un estado de confusión y representado en una pintura mural de
conmoción.86 Sin embargo, la dilución de la rígida jerarquía de la Pompeya, siglo I , hoy en el Museo
república condujo a una creciente movilidad social entre los Arqueológico Nacional de Nápoles.
romanos,87 88 tanto hacia arriba como hacia abajo, y más expresiva
que en cualquier otra sociedad antigua documentada.89 Las mujeres
y los esclavos tuvieron oportunidades que antes les estaban prohibidas.90 La vida en sociedad en el Imperio,
particularmente para aquellos con recursos limitados, fue impulsada aún más por la proliferación de
asociaciones voluntarias y hermandades (collegia y sodalitates) formadas para diversos fines: gremios
profesionales y comerciales, grupos de veteranos, asociaciones religiosas, gastronómicas clubes91 y
compañías artísticas.92 En el gobierno de Nerón no era raro que un esclavo fuera más rico que un ciudadano
nacido libre, o un équite más influyente que un senador.93
Ciudadanía
Según el jurista Gayo, la principal distinción entre personas en el derecho romano era entre ciudadanos libres
(liberi) y esclavos (servi).94 El estatus legal de los ciudadanos libres aún podría especificarse según su
ciudadanía. Durante el comienzo del imperio, solo un número limitado de hombres tenían pleno derecho a la
ciudadanía romana, lo que les permitía votar, presentarse a las elecciones y ser ordenados sacerdotes. La
mayoría de los ciudadanos tenían solo derechos limitados, pero tenían derecho a protección legal y otros
privilegios que estaban prohibidos a quienes no tenían la ciudadanía. Los hombres libres que vivían dentro del
imperio, pero que no eran considerados ciudadanos, tenían la condición de peregrinus, quienes eran
considerados como «no-romanos».95 En el año 212, mediante el Edicto de Caracalla, el emperador extendió
el derecho de ciudadanía a todos los habitantes del imperio, revocando todas las leyes que distinguían a los
ciudadanos de los no-ciudadanos. 96
Esclavos
La legislación sobre esclavitud es bastante compleja.108 Según el derecho romano, los esclavos se
consideraban propiedad y no tenían personalidad jurídica. Un esclavo puede ser sometido a formas de castigo
corporal prohibidas a los ciudadanos, como la explotación sexual, tortura y ejecución. En términos legales, un
esclavo no puede «ser violado», ya que la violación solo puede ejercerse sobre personas libres; el violador de
un esclavo tendría que ser acusado por el propietario por daños materiales.109 110 Los esclavos no tenían
derecho a casarse, aunque a veces se reconocían las uniones y podían casarse si ambos eran liberados.111
Técnicamente, un esclavo no podía poseer propiedades,112 aunque un esclavo que realizaba negocios podía
tener acceso a un fondo o cuenta individual (peculium), del que podía disponer libremente. Los términos de
este variaron según la relación de confianza entre el dueño y el esclavo. Un esclavo con aptitud para los
negocios podría tener una autonomía considerable para administrar empresas y otros esclavos.113 Dentro de
una residencia o taller, era común tener una jerarquía entre los esclavos, con uno de estos liderando al
resto.114 Los esclavos exitosos podían acumular suficiente dinero para comprar su libertad o ser liberados por
los servicios prestados. La manumisión (liberación de esclavos) se hizo tan frecuente que, en el siglo II a. C.,
una ley limitaba el número de esclavos que un propietario podía liberar.115
A raíz de las Guerras serviles (131-71 a. C.), la legislación intentó disminuir la amenaza de rebeliones de
esclavos limitando el tamaño de los grupos de trabajo y hostigando a los fugitivos.116 A lo largo de los siglos,
los esclavos ganaron una protección legal cada vez mayor, incluido el derecho a presentar cargos contra sus
amos. Un contrato de compra podía evitar la prestación de un esclavo, ya que la mayoría de prostitutos y
prostitutas eran esclavos.117 El crecimiento de la trata de esclavos eunucos a finales del siglo I promovió una
legislación que prohibía la castración de un esclavo contra su voluntad.118
Libertos
A diferencia de las polis griegas, Roma permitió que los esclavos liberados se convirtieran en ciudadanos,
incluso teniendo derecho al voto.119 Un esclavo que obtuvo libertas fue llamado liberto (libertus; «persona
liberada») en relación con su antiguo amo, quien luego se convirtió en su patrón (patronus). Sin embargo, las
dos partes continuaron teniendo obligaciones legales entre sí. La clase social de los libertos fue conocida como
«libertinos» (libertini), aunque más tarde los términos liberto y libertino (libertinus) se usaron
indistintamente.120 Un libertino no podía ocupar cargos en la administración pública o en el sacerdocio
estatal, aunque podía ejercer el sacerdocio en el culto imperial. Un liberto tampoco podía casarse con una
mujer de una familia de la orden senatorial ni formar parte de esta, aunque durante el inicio del imperio los
libertos ocuparon importantes puestos de la administración.121
Órdenes
La integración en las órdenes de hombres de provincias revela la movilidad social que existió durante el
imperio temprano. La aristocracia romana se basaba en la competencia y, a diferencia de la posterior nobleza
europea, una familia romana no podía mantener su estatus solo a través de la herencia de títulos o
tierras.131 132 La admisión a las órdenes superiores trajo consigo no solo privilegios y prestigio, sino también
una serie de responsabilidades. Mantener el estatuto requería grandes gastos personales, puesto que la
financiación de obras públicas, eventos y servicios en las ciudades romanas dependía de sus ciudadanos más
destacados y no de los impuestos recaudados, que estaban destinados principalmente a financiar el ejército.133
Mujeres
Matrimonio
La forma arcaica del matrimonio cum manum, por el cual la mujer estaba sujeta a la autoridad de su marido,
cayó en desuso durante el período imperial. Una mujer romana casada siguió siendo dueña de los bienes que
llevaba a la boda. Técnicamente, incluso después de mudarse a la residencia de su esposo, ella todavía estaba
bajo la autoridad de su padre, y solo cuando el padre moría se emancipaba en términos legales.144 Este
principio demuestra el grado relativo de independencia de la mujer romana en comparación con otras culturas
de la antigüedad y hasta la época moderna.145 Aunque la mujer romana tuvo que responder ante su padre en
asuntos legales, ella era libre de manejar la vida cotidiana y su esposo no tenía poder legal sobre ella.146 147
Aunque era una cuestión de orgullo social haberse casado una sola vez, el estigma social con respecto al
divorcio o al nuevo matrimonio era prácticamente inexistente.148
Religión
Después de la crisis republicana y la transición al imperio, la religión
del estado se adaptó para apoyar al nuevo régimen. Augusto
implementó un vasto programa de avivamiento y reformas religiosas.
Los votos públicos, que antes pedían a las divinidades la seguridad de
la república, ahora tenían como objetivo el bienestar del emperador. El
culto a la personalidad vulgarizó las prácticas de veneración de los
antepasados y el genio, la divinidad tutelar de cada individuo. Era
posible que el propio emperador se convirtiera en una deidad estatal
mientras aún estaba vivo a través de una votación en el Senado. El
Panteón de Agripa, templo de todos
culto imperial, influenciado por la religión helenística, se convirtió en los dioses, en Roma
una de las principales formas de que Roma anunciara su presencia en
las provincias, cultivando la lealtad y compartiendo la misma
identidad cultural en todo el imperio.149
La religión romana
Una de las principales características de la religión romana fue el gran número de divinidades adoradas154 155
y la reverencia paralela de las deidades romanas con las deidades locales.151 La política de conquista romana
consistió en la asimilación de divinidades y cultos de los pueblos conquistados, y no en su erradicación.156
Roma promovió la estabilidad entre diferentes pueblos apoyando diferentes herencias religiosas, construyendo
templos para deidades locales que enmarcaban las prácticas indígenas en la jerarquía de la religión
romana.157 158 159 En el apogeo del imperio, las deidades internacionales eran adoradas en Roma, cuyo culto
se había extendido a las provincias más remotas, entre ellas Cibeles, Isis, Epona y los dioses del monismo
solar, como Mitra y Sol invictos.160
Las religiones mistéricas, que ofrecían a los iniciados la salvación después de la muerte, se practicaban de
manera complementaria a los rituales familiares y la participación en la religión pública. Sin embargo, los
misterios involucraban el secreto y los juramentos exclusivos, que los conservadores romanos veían con
sospecha y como elementos característicos de la magia, la conspiración y la actividad subversiva. Se hicieron
varios intentos para reprimir sectas que parecían amenazar la unidad y la moral tradicionales, algunas de ellas
de manera violenta. En Galia, se hicieron varios intentos para controlar el poder de los druidas, inicialmente
prohibiendo a los ciudadanos romanos pertenecer a la orden y luego prohibiendo completamente el druida. Sin
embargo, las propias tradiciones celtas fueron reinterpretadas en el contexto de la teología imperial, dando
lugar a una nueva religión galo-romana.161
Cristianización
Cultura
La red de ciudades a lo largo del territorio imperial (colonias, municipios, o polis) fue un elemento de cohesión
que fomentó la Pax Romana.173 Los romanos del Imperio temprano fueron alentados por la propaganda
imperial a respetar y disfrutar de los valores del tiempo de paz.174 Incluso el polemista Tertuliano declaró que
el sigloII fue más ordenado y culto que en épocas anteriores: «En todas partes hay casas, en todas partes hay
gente, en todas partes hay res publica, causa del pueblo, hay vida en todas partes».175 Muchas de las
características asociadas a la cultura imperial, como el culto público, los juegos y festividades, los concursos de
artistas, oradores y deportistas, así como la gran mayoría de obras de arte y edificios públicos, fueron
financiados por particulares, cuyos gastos de el beneficio de la comunidad ayudó a justificar su poder
económico y privilegios legales y provinciales.176 El declive de las ciudades y la vida cívica en el siglo IV,
cuando las clases pudientes ya no podían financiar la obra pública, fue uno de los signos de la inminente
disolución del imperio.177
Augusto llevó a cabo un vasto programa de construcción en Roma que sirvió de modelo para el resto de las
ciudades del imperio, financiando obras de arte públicas que expresaban la nueva ideología imperial y
reorganizando la ciudad en barrios (vicos ; vici) administrados a nivel local, con servicio de policía y
bomberos.183 Uno de los focos de la arquitectura monumental fue el Campo de Marte, un espacio descubierto
en los alrededores del centro que anteriormente estaba destinado a la práctica de deportes ecuestres y ejercicio
físico para jóvenes. Allí se construyeron el Altar de la Paz (Ara Pacis) y el obelisco de Montecitorio,
importados de Egipto, que formaban el puntero (gnomon) de un monumental reloj de sol. Dotado de jardines
públicos, el Campo de Marte se ha convertido en uno de los principales atractivos de Roma.184
Los romanos fueron pioneros en la ingeniería y construcción de sofisticadas infraestructuras como fontanería,
acueductos, carreteras y puentes.185 Las obras se extendieron por todo el imperio, lo que fue posible en gran
parte gracias a la extensa red de carreteras. Además del saneamiento ambiental, las infraestructuras incluyeron
equipamientos como balnearios, foros, teatros, anfiteatros y monumentos.186 187 Los acueductos construidos
en todo el imperio suministraban agua potable a granjas y ciudades. El caudal fue generalmente con superficie
libre, presentando una pendiente mínima para que el agua pudiera fluir, y fueron construidos en mampostería.
El cruce de valles se realizó sobre estructuras en arcada. Además de esto, contaron con la ayuda de bombas
hidráulicas. Las aguas residuales se recogieron en una sofisticada red de alcantarillado, un ejemplo de lo cual
es el Alcantarillado Máximo en Roma, una de las redes de alcantarillado más antiguas del mundo,188
construida en Roma a finales del siglo VI a. C., iniciada por Tarquínio Prisco,189 que aprovechó la experiencia
desarrollada por ingeniería etrusca para drenar las aguas residuales en el río Tíber. El funcionamiento de la
cloaca Máxima y otras redes de alcantarillado romanas, como la de Eboraco (actual York, Inglaterra) continuó
durante bastante tiempo tras la caída del Imperio romano.190
Viviendas
Por otro lado, el pueblo correspondía a una evasión del bullicio urbano, retratado en la literatura como símbolo
de un estilo de vida que equilibra el aprecio por el arte y la cultura con el aprecio por la naturaleza y el ciclo
agrícola.198 Las aldeas estaban ubicadas generalmente en centros de producción agrícola o en regiones
balnearias a lo largo de la costa. Idealmente, tendrían una vista sobre la región circundante, cuidadosamente
enmarcada por el diseño arquitectónico.199 El interior de las viviendas a menudo estaba decorado con
pinturas de jardines, fuentes, paisajes, motivos vegetales,199 y animales, en particular aves y especies marinas,
que fueron retratados con tal precisión que los arqueólogos contemporáneos a veces logran identificar las
especies.200
Aguas termales
Los baños públicos tenían una función higiénica, social y cultural. Los baños públicos eran el centro de la
socialización diaria después de la jornada laboral, por la noche antes de la cena, y estaban abiertos tanto para
hombres como para mujeres.201 La tradición termal está relacionada con el culto de la diosa griega Hygia (o
Salus, su equivalente romano) y Panacea, hijas de Esculapio, diosas de la salud y la limpieza, y con las
recomendaciones de la medicina hipocrática. Los baños romanos más antiguos que se conocen datan del siglo
V a. C. en Delos y Olímpia, aunque los más conocidos son las Termas de Caracalla. El desarrollo de
acueductos permitió la construcción generalizada en todo el territorio imperial de balnearios termales, grandes
complejos termales públicos, y balnearios, pequeños balnearios, públicos o privados.202
Las termas romanas contaban con servicios que aseguraban la higiene
corporal y la hidroterapia.203 Las diferentes salas ofrecían baños
comunitarios a tres temperaturas diferentes, que podían
complementarse con diferentes servicios, como salas de ejercicios y
entrenamiento, saunas, spas de exfoliación (en el que se masajeaba la
piel con aceites y se usaba un strigil), área de juegos o una piscina al
aire libre. Los baños termales se calentaron por hipocausto, el suelo se
basó en conductos por los que circulaba aire caliente.204 Aunque
algunos balnearios ofrecían instalaciones segregadas para hombres y
mujeres, el baño desnudo mixto entre los sexos era relativamente Las termas romanas fueron
común. Los baños públicos formaron parte de la cultura urbana en calentadas por un hipocausto, un
todas las provincias, aunque a partir de finales del IV, los baños sistema en el que el aire caliente
comunitarios comenzaron a dar paso a los baños privados.205 Se circulaba entre pilares, calentando la
aconsejó a los cristianos que asistieran a los baños por razones de piscina de arriba.
higiene y salud, y no por placer,206 aunque también se les aconsejó
no asistir a los juegos públicos, que formaban parte de las fiestas
religiosas que consideraban «paganas».207
Educación
Enseñanza
La educación formal era accesible solo para las familias que podían pagarla.218 219 Los niños más
privilegiados podían tomar clases en casa con un tutor privado.220 Los niños más pequeños eran enseñados
por un pedagogo, generalmente un esclavo o ex esclavo griego.221 El pedagogo era responsable de la
seguridad de los niños, les enseñaba autodisciplina y nociones de comportamiento en público y les impartía
clases de lectura, escritura y aritmética.222 223 Los niños restantes asistieron a una escuela privada dirigida
por un maestro (ludi magister), financiada a través de mensualidades de los distintos padres.224 El número de
escuelas aumentó gradualmente durante el imperio, creando más y mejores oportunidades educativas.219 Las
clases podrían celebrarse regularmente en su propio espacio alquilado o en cualquier espacio público
disponible, incluso en el extranjero. Se impartía educación primaria a niños de entre 7 y 12 años y las clases no
estaban separadas por años ni sexos.225
A la edad de 14 años, los hombres de las clases más adineradas realizaban el ritual de paso a la edad adulta. A
partir de esa edad, comienzan a recibir formación para llegar a ocupar un posible cargo de liderazgo político,
religioso o militar, formación que suele ser impartida por un miembro mayor o amigo de la familia.212 226 La
educación secundaria fue impartida por gramáticos (grammatici) o rectores (retórica).227 Los gramáticos
enseñaron principalmente literatura griega y latina, complementada con lecciones de historia, geografía,
filosofía y matemáticas.228 Después del reinado de Augusto, los autores latinos también se convirtieron en
parte del plan de estudios.229 El rector era profesor de oratoria y retórica. El arte de «hablar bien» (ars
dicendi) era muy valorado como indicador de superioridad social e intelectual, y la elocuencia (eloquentia) se
consideraba el elemento agregador de cualquier sociedad civilizada.230 La educación superior brindó
oportunidades para el avance profesional, especialmente para los miembros de la orden ecuestre. Se
consideraba que la elocuencia y la cultura eran características fundamentales de los hombres cultos y dignas de
recompensa.231
Literatura
Entre los siglos I y III hubo un aumento significativo de las audiencias literarias y, aunque siguió siendo una
minoría entre la población, ya no se restringió a una élite sofisticada. Esto condujo al surgimiento de la
literatura de consumo, orientada al entretenimiento de las masas y reflejo de la movilidad social existente en el
período imperial.246 Los libros ilustrados, incluidos los eróticos, fueron muy populares.247 Las obras
literarias se leían a menudo en cenas o entre grupos de lectura.248 Sin embargo, la alfabetización disminuyó
abruptamente desde la crisis del siglo III.249 Durante los siglos V y VI, la capacidad de leer se hizo cada vez
más escasa, incluso entre quienes formaban parte de la jerarquía de la Iglesia.250
Recreación y espectáculos
Durante el gobierno de Augusto, los espectáculos públicos se celebraban 77 días al año, cifra que para el
reinado de Marco Aurelio era de 135.251 Uno de los principales eventos de las fiestas religiosas romanas era
la realización de juegos (ludi, origen del término «lúdico»), especialmente carreras de caballos y carros.252 En
plural, ludi casi siempre se refiere a juegos con espectadores a gran escala. El singular latín ludus («juego,
deporte, entrenamiento») tenía una amplia gama de significados, desde juegos de palabras, representaciones
teatrales, juegos de mesa, escuela primaria e incluso escuelas de entrenamiento de gladiadores, como el Ludus
Magnus, el más grande de estos campamentos en Roma.253 254
Juegos de arena
La competición era peligrosa, pero los conductores estaban entre los atletas más famosos y premiados de la
antigüedad.275 Una de las estrellas del deporte fue Cayo Apuleyo Diocles de Lusitania (actual Portugal),
quien condujo carros durante 24 años y acumuló ganancias de 35 millones de sestercios.276 Los caballos
también eran bastante populares, celebrados en el arte y recordados en inscripciones, a menudo por su
nombre.277 278 El diseño de los circos romanos evolucionó para asegurar que ninguno de los equipos tuviera
ninguna ventaja y para minimizar el número de colisiones,279 280 aunque estas continuaron siendo frecuentes,
para el deleite de la multitud.281 282 Las carreras estaban envueltas en un aura de misterio debido a su
asociación con los rituales ctónicos: las imágenes de circo se consideraban protectoras o de buena suerte, y los
conductores a menudo eran sospechosos de brujería.283 284 285 286 Las carreras de carros continuaron
durante el período bizantino, todavía con patrocinio imperial, aunque el declive de las ciudades en los siglos VI
y V precipitó su desaparición.255
Lucha de gladiadores
Los gladiadores romanos eran luchadores entrenados y podían ser esclavos, condenados o simplemente
voluntarios.295 En este tipo de combates no era necesario, ni siquiera deseable, que el oponente muriera. Los
gladiadores eran luchadores con extrema habilidad, cuyo entrenamiento representaba una costosa inversión de
tiempo y dinero.296 297 Por otro lado, los noxii eran condenados a pelear en la arena con poco o ningún
entrenamiento, a menudo desarmados y sin ninguna expectativa de supervivencia. El sufrimiento físico y la
humillación fueron considerados justicia compensatoria por los delitos cometidos.298 Estas ejecuciones a
veces se organizaban como recreaciones mitológicas y anfiteatros equipados con artificios escénicos para crear
efectos especiales.299 300 301 Tertuliano consideraba que las muertes en la arena no eran más que una forma
encubierta de sacrificio humano.302 303 259
Los historiadores contemporáneos concluyen que el placer de los romanos por el «teatro de la vida y la
muerte»304 es una de las perspectivas más difíciles de explicar y comprender en esta civilización.305 306
Plinio el Joven argumentó que los espectáculos de gladiadores eran beneficiosos para la gente y una forma de
inspirarlos a despreciar la muerte al manifestar su amor por la gloria y el deseo de victoria, incluso en el cuerpo
de esclavos y criminales.307 308 Algunos romanos como Séneca criticaron estos espectáculos brutales,
aunque vieron virtud en el coraje y la dignidad del luchador derrotado, y no en el victorioso,309 actitud que
encuentra su máxima expresión en la cristianos martirizados en la arena. Sin embargo, la propia literatura sobre
los mártires ofrece descripciones detalladas y lujosas del sufrimiento corporal,310 convirtiéndose en un género
popular a veces indistinguible de la ficción.311 312 313 314 315 316
Deporte y juegos
Las actividades más practicadas entre niños y jóvenes incluyeron el aro y las matatenas. Los sarcófagos de los
niños a menudo los representaban jugando. Las niñas jugaban con muñecas, generalmente de 15 a 16 cm de
largo y fabricado en madera, terracota, hueso o marfil.317 Entre los juegos de pelota, el trigon era uno de los
favoritos, lo que requería destreza, junto con harpastum, un deporte más violento.318 En los monumentos y la
literatura infantil, la alusión a las mascotas era muy común, incluidos pájaros, gatos, cabras, ovejas, conejos y
gansos.319 Después de la
adolescencia, gran parte del ejercicio
físico de los hombres era de carácter
militar. El Campo de Marte fue
originalmente un campo de
entrenamiento donde los jóvenes
podían perfeccionar sus técnicas de
guerra y caballería. La caza también Niños jugando con una pelota.
se consideraba un pasatiempo Relieve del siglo II , en el Museo del Chicas en bikini, mosaico en la
apropiado. Según Plutarco, los Louvre Villa romana del Casale, Sicilia
romanos conservadores
desaprobaban el atletismo al estilo
griego que promovía la perfección del cuerpo de forma gratuita, condenando la promoción de Nerón de la
gimnasia al estilo griego.320 Algunas mujeres se entrenaron en gimnasia y danza. El famoso mosaico «chicas
en bikini» muestra a jóvenes en posturas que se pueden comparar con la gimnasia rí[Link] 5
Los juegos de mesa entre dos oponentes fueron jugados por personas de todas las edades. Entre los más
populares estaban el ludus latrunculorum, un juego de estrategia en el que los oponentes coordinaban jugadas
y capturaban varias piezas, y el ludus duodecim scriptorum (de doce puntos), jugado con dados para organizar
las piezas en una cuadrícula de letras o palabras.325 También era común un juego de dados que pudo ser
similar al backgammon.326
Alimentación
Vestuarios
En una sociedad tan consciente del estatus social como la romana, la ropa y los accesorios personales ofrecían
una indicación inmediata de la etiqueta de una persona.337 Vestirse correctamente era considerado como el
reflejo de una sociedad ordenada.338 La toga era la vestimenta nacional característica del hombre romano,
aunque era pesada y poco práctica, y se usaba principalmente para tratar asuntos políticos, rituales religiosos y
presencia en las cortes.339 340 Contrariamente a la noción popular, la vestimenta informal de los romanos
podía ser oscura o colorida, y el conjunto más común entre los hombres durante la vida cotidiana sería una
túnica, capa y pantalón en algunas regiones.341 Es difícil estudiar la forma en que vestían los romanos en la
vida cotidiana debido a la falta de evidencia directa, ya que el retrato suele presentar al personaje con
vestimentas simbólicas y las telas sobrevivientes de este período son raras.342 343 344
La toga imperial estaba hecha de lana blanca y, debido a su peso, no era posible
vestirla adecuadamente sin ayuda.339 En su trabajo sobre oratoria, Quintiliano
describe en detalle cómo un orador público debe orquestar sus gestos en
relación con su túnica.346 340 347 En la técnica, la toga se muestra con la punta
más larga colgando entre los pies, un pliegue curvo en la parte delantera y una
solapa que sobresale en el medio.348 A lo largo de los siglos, las cortinas se
volvieron más intrincadas y estructuradas, y al final del imperio, la tela formó
un pliegue firme alrededor del pecho.349 La toga praetexta, con una franja
violeta que representaba la inviolabilidad, fue utilizada por niños hasta los diez Una toga imperial, vestida
años y por los magistrados ejecutivos y por los sacerdotes del Estado. Solo al por un dosel, vestido por
emperador se le permitió usar una toga totalmente púrpura (picga toga).350 un Serapis sacerdote, a
veces identificado como el
En el siglo II, los emperadores y hombres de estatus a menudo se representaban emperador Juliano.
con el palio, una capa de origen griego doblada alrededor del cuerpo, que
ocasionalmente también se representaba en mujeres. Tertuliano consideraba el
dosel una prenda adecuada para los cristianos, a diferencia de la toga, y también para las personas
alfabetizadas, debido a su asociación con los filósofos.351 352 353 A mediados del siglo IV, la toga fue
prácticamente reemplazada por el palio como prenda simbólica de la unión social.354
La moda y el estilo de la ropa romana cambió con el paso del tiempo.355 Durante el Dominado, la ropa de los
soldados y burócratas de la administración se volvió cada vez más decorada, con rayas de tela bordadas y
emblemas circulares aplicados a túnicas. Estos elementos decorativos generalmente consistían en patrones
geométricos, motivos vegetales estilizados y, en algunos casos, figuras animales o humanas.356 El uso de la
seda hizo cada vez más común, y las túnicas de seda eran comunes entre los cortesanos de finales del Imperio.
La militarización de la sociedad romana y el declive de la vida cultural urbana se reflejaron en los hábitos de
vestir; además del abandono de la toga, el uso de correas de estilo militar terminó volviéndose común entre los
funcionarios públicos.357
Sexualidad
La idea del libertinaje sexual desenfrenado en el Imperio romano es esencialmente una interpretación cristiana
posterior.358 359 360 En realidad, el sexo en el mundo grecorromano se regía por la sobriedad y el arte de
gestionar el placer sexual.361 La sexualidad era uno de los temas del mos maiorum, el conjunto de normas
sociales que guiaban la vida pública, privada y militar, y la conducta
sexual estaba moderada por las nociones de pudor y vergüenza.362
Los censores romanos, magistrados que determinaban la clase social
de cada persona, tenían el poder de quitar la ciudadanía a los hombres
del orden ecuestre o senatorial que participaban en conducta sexual
inapropiada.363 364 La legislación moral introducida durante el
reinado de Augusto intentó regular la conducta de la mujer como una
forma de promover los valores familiares. El adulterio, que durante la
república había sido un asunto privado, fue tipificado como delito365
y definido como un acto sexual ilícito (stuprum) que se produce entre
Los temas eróticos eran bastante
un hombre y una mujer casada.366 367 368 369
comunes en el arte y la decoración
La sociedad romana era patriarcal. La masculinidad se asoció con el de los domus, como en este fresco
de la Casa del Centenario, en
ideal de virtud (virtus) y autodisciplina, mientras que la corresponsal
Pompeya.
femenina fue la modestia (puductia).370 La religión romana
promovía la sexualidad como signo de prosperidad, con prácticas
religiosas o comunes para fortalecer la vida erótica o la salud
reproductiva. La prostitución era legal, pública y bastante común en las ciudades. Las pinturas o mosaicos
pornográficos eran piezas destacadas entre las colecciones de arte, incluso en las casas más pudientes y
respetables.371 La homosexualidad no era reprobable y se consideraba natural que los hombres se sintieran
atraídos por adolescentes de ambos sexos, siempre que pertenecieran a un estatus social inferior.372 373 Sin
embargo, la hipersexualidad era censurable tanto en hombres como en mujeres.374
Arte
Roma construyó una sociedad que daba gran importancia a las artes
en sus más variadas manifestaciones. Además de jugar un papel
decorativo, las artes también tenían un papel educativo y socializador
en un contexto donde una gran parte de la población era analfabeta o
con poco acceso a la literatura más sofisticada. El arte consagró
ideologías, narró hechos históricos, integró festividades cívicas y
rituales religiosos y glorificó a personajes eminentes, actuando de
hecho como una lengua franca a la que tenía acceso toda la
población.375 El arte romano se desarrolló inicialmente a partir de la Cúpula del Panteón de Agripa, la
tradición etrusca376 y posteriormente absorbió las referencias de la cúpula de hormigón sin armar más
grande del mundo. La invención del
cultura griega,377 haciendo de su arte en gran medida una extensión
opus caementicium permitió a los
y variación de esta, y convirtiendo a los romanos en el principales romanos introducir arcos, bóvedas y
preservadores del legado artístico griego para la posteridad.378 379 cúpulas de dimensiones sin
precedentes y de gran durabilidad.
Si bien los romanos adaptaron diversos modelos extranjeros,
especialmente provenientes de Grecia, estos fueron capaces de
desarrollar una tradición que al final del período republicano y durante todo el período imperial adquirió
características innovadoras y originales, ganando una significativa independencia de la herencia recibida y
formando una identidad propia. Aun así, en el Imperio hubo varias fases de oscilación entre tendencias más
helenísticas e imitativas y otras más progresistas y creativas. Esto, sumado a las múltiples variaciones
regionales, la incorporación de influencias orientales, los importantes cambios surgidos de la cristianización y
el fuerte y permanente amor romano por el eclecticismo, hacen del arte de la Roma imperial un complejo
mosaico de tendencias, a veces bastante divergente, siendo imposible caracterizarlo como un bloque estético
monolítico.380 381 A pesar del enorme valor otorgado a las obras de arte, los artistas tenían un estatus social
más bajo, incluso si se trataban de individuos reconocidos. Los romanos y griegos veían a los artistas y
artesanos como trabajadores manuales, aunque al mismo tiempo se reconocía la pericia necesaria para producir
arte de calidad, incluso considerándose una ofrenda divina.382
Arquitectura
Las cúpulas eran una presencia común en balnearios, villas, palacios y tumbas. Las salas de audiencias de
muchos de los palacios imperiales estaban coronadas por cúpulas y también eran muy comunes en los
pabellones de los jardines.385 Generalmente asumían una forma hemisférica y estaban total o parcialmente
ocultas al exterior, estando en muchos casos rematadas por un óculo y, en ocasiones, cubiertas por un techo
cónico o poligonal.386 Con el colapso del Imperio occidental, la construcción abovedada declinó. Sin
embargo, este estilo continuó vigente en Oriente a través de la arquitectura bizantina.387
Fue durante los gobiernos de Trajano (r. 98-117) y Adriano (r. 117-138) que el imperio alcanzó su máximo
apogeo tanto territorial como artístico, habiendo comenzado un inmenso programa para la construcción de
monumentos, asambleas, jardines, acueductos, balnearios, palacios, pabellones, sarcófagos y templos.388 La
introducción del arco, la cúpula y el uso de hormigón permitió la construcción de grandes techos abovedados
en espacios públicos y complejos como balnearios o basílicas. Entre los ejemplos más notables de cúpulas se
encuentran el Panteón de Agripa, las Termas de Diocleciano y las Termas de Caracalla. El Panteón, dedicado
a todos los dioses planetarios, es el templo de la antigüedad mejor conservado del mundo y aún conserva
intacta su cúpula.384 Los últimos grandes programas de construcción en Roma tuvieron lugar durante el
reinado de Constantino I (r. 306-337), incluido el Arco de Constantino cerca del Coliseo de Roma.389
Pintura
La pintura fue una de las artes más populares del Imperio romano, pero se sabe poco de ella debido a que la
gran mayoría de registros se han perdido con el tiempo. Gran parte de lo que se conoce sobre la pintura
romana se basa en la decoración interior de residencias privadas, en particular los frescos que se han
conservado en Pompeya. Esta ciudad, descubierta en el siglo XVIII, fue sepultada bajo la erupción del Vesubio
en 79, lo que permitió conservarla relativamente intacta. A partir de este conjunto de obras —que, aunque rico
y variado, es una fracción ínfima de lo producido y abarca un período muy limitado— se estableció una
cronología de estilos que se ha aplicado a todo el legado pictórico imperial. Según esta propuesta, la pintura
romana evolucionó a partir de ejemplos griegos de decoración mural puramente geométrica, incorporando
progresivamente elementos figurativos en escenarios arquitectónicos o
paisajísticos, utilizando a menudo modelos griegos o citando obras
griegas famosas en reinterpretaciones creativas, llegando a presentar
en algunos ejemplos una gran sofisticación y suntuosidad. Además de
frisos decorativos y paneles con motivos geométricos y vegetales, la
pintura mural representa escenas de la mitología, los paisaje y
jardines, la recreación, espectáculos, el trabajo y la vida cotidiana e
incluso escenas eróticas. Las aves, los animales y la vida marina a
menudo se representan con especial cuidado en relación con los
detalles artísticos.390 391 392
Gran parte de la escultura del retrato habría sido pintada, aunque la pintura rara vez ha sobrevivido a lo largo
de los siglos. A partir del siglo II en adelante, con la expansión del cristianismo, surgió un tema completamente
nuevo relacionado con esta religión, el arte paleocristiano, al mismo tiempo que se observó una creciente
simplificación y geometrización de las formas. Sin embargo, aún quedan algunos refinados ejemplos de
pintura tardío-imperial que remiten a la tradición clásica, principalmente en Dura Europos, con temas hebreos,
y en Luxor, con temas cristianos.398 399
Escultura
La escultura fue una de las expresiones artísticas más importantes de los romanos y estuvo presente en todos
los aspectos de su vida, desde el doméstico al público, desde el religioso al civil y militar, en grandes y
pequeñas dimensiones, en piedra, metal o cerámica, con propósitos decorativos, conmemorativos, celebrativos
o educativos. La parte más importante de la escultura imperial es figurativa, pero también se aplica a objetos
utilitarios.375 400 Era común aplicar una pintura decorativa a la superficie de las esculturas.401
La tradición griega siguió siendo un referente central a lo largo de toda la trayectoria del arte escultórico en
Roma, pero, al igual que con otras expresiones artísticas, se introdujeron varias innovaciones propias. Esto fue
especialmente visible en el retrato, que desde la República había gozado de especial estima, con ejemplos de
intensa expresividad y gran realismo, y en la decoración de los grandes monumentos públicos, como los arcos
de triunfo, el Ara Pacis y la Columna de Trajano, donde se desarrolló un estilo narrativo que se configuró
como típicamente romano.402 403 404
En todo el Imperio, las influencias orientales provocaron un lento pero
creciente alejamiento del canon griego hacia una simplificación formal
que sentó las bases de la escultura bizantina, paleocristiana y
medieval. Aun así, fueron varias las fases en las que se recuperaron
arcaísmos clásicos, como en la época de Augusto, cuando se
exaltaban elementos que reforzaban la continuidad con un pasado
prestigioso, lo que al mismo tiempo servía para crear una cohesión
política y cultural. Con el auge del cristianismo, aparecieron nuevos
temas, pero la herencia clásica siguió ofreciendo modelos importantes
para la constitución de una iconografía renovada.381 377 405
Los sarcófagos de mármol y piedra caliza son característicos del período comprendido entre los siglos II y
IV,
410 de los cuales hay al menos 10 000 ejemplares supervivientes.411 Aunque las escenas mitológicas son
aquellas cuyo estudio es más profundo,412 los relieves en sarcófagos son la fuente más rica de iconografía
romana,413 y pueden representar la ocupación en vida de los muertos y escenas militares, entre otros
temas.414 El hábito de copiar y releer modelos griegos fue esencial para preservar el legado de la escultura
griega, cuyos originales se perdieron en su mayoría.405 Ya durante la Edad Moderna, la producción romana
se convertiría en una influencia importante para los movimientos artísticos del Renacimiento, Barroco y
Neoclasicismo. 415
Artes decorativas
Artes escénicas
Aunque algunas formas de danza no fueron aceptadas en el imperio y fueron vistas como extranjeras o
inhumanas, la danza se incorporó a los rituales religiosos de la Roma arcaica.439 Las danzas eran una
característica de la religión mistérica, en particular el culto a Cibeles practicado por los sacerdotes eunucos 440
y el culto a Isis. En el aspecto secular, los bailarines de Siria y Cádiz fueron extremadamente populares.441
Como los gladiadores, los animadores eran infames a los ojos de la ley y tenían un estatus poco superior en
relación con los esclavos, aunque técnicamente eran libres. Sin embargo, las grandes estrellas podrían disfrutar
de una riqueza y un estatus considerables, permitiéndoles relacionarse con las clases altas e incluso con los
emperadores, a menudo sexualmente.442 Los artistas se apoyaron mutuamente mediante la formación de
gremios.443 El teatro y la danza fueron a menudo condenados por grupos cristianos durante el imperio
tardío.423 Aquellos cristianos que integraron la danza o la música en sus prácticas religiosas fueron
considerados como paganos por los Padres de la Iglesia.444
Literatura
El período comprendido entre mediados del siglo I y mediados del siglo II se denomina convencionalmente la
«Edad de Plata» de la literatura latina. Durante el gobierno de Nerón, los escritores reaccionaron contra el
agustinianismo.447 Los tres escritores principales de este periodo fueron el filósofo y dramaturgo Séneca, su
sobrino Lucano, que transformó la Segunda Guerra Civil en la épica Farsalia; y el novelista Petrónio, autor de
El Satiricón. Todos se suicidaron después de perder el favor del emperador. Séneca y Lucano eran de
Hispania, al igual que el epigrama Marcial.448 Por otro lado, la obra del poeta Estacio ejercería una enorme
influencia en la literatura del Renacimiento. 449
Los libros eran caros, ya que cada copia tenía que ser escrita a mano en un rollo de papiro por escribas
especializados.450 La producción de libros comerciales se inició durante el período final de la República. En
el siglo I algunos barrios de Roma eran conocidos por sus librerías (tabernae librariae), que también existían
en muchas ciudades de las provincias occidentales.451 La calidad de las ediciones varió significativamente y
algunos autores se quejaron de copias llenas de errores, plagio o falsificaciones, ya que no existían los
derechos de autor.452 El códice todavía era una novedad en el siglo I, pero a fines del siglo III ya había
reemplazado por el volumen453 454 y era el medio más común entre los libros de contenido cristiano.455 Sin
embargo, mientras que el formato del libro enfatizaba la continuidad del texto, el códice fomentaba la lectura
parcial y las interpretaciones fragmentadas.456 Aunque los Padres de la Iglesia fueron educados, consideraban
que la literatura clásica era peligrosa e inútil, por lo que a menudo la reinterpretaban mediante metáforas y
alegorías. Juliano, el único emperador que rechazó el cristianismo después de Constantino I, prohibió a los
cristianos enseñar el plan de estudios clásico con el argumento de que corrompían a los jóvenes.457
Legado
El Imperio romano y sus nociones de autocracia, derecho y ciudadanía
dejaron un profundo impacto en la historia de Europa. El sentimiento de
compartir una cultura e identidad común, en lugar de un único idioma o
literatura, se debió a la propia naturaleza del Imperio.458
En el Este, el legado romano continuó a través del Imperio bizantino. Detalle del Arco de Triunfo de
Los griegos bizantinos continuaron denominándose a sí mismos como París, encargado por Napoleón
«romanos» (Romanioi) y a su Estado como el «Imperio romano» Bonaparte a principios del siglo
(Basileía Rhōmaíōn) hasta la Caída de Constantinopla en 1453, aunque XIX. El arte romano influyó
significativamente en el
nunca fueron reconocidos en Occidente.461 Mehmed II el
romanticismo, el renacimiento y el
Conquistador hizo de Constantinopla la nueva capital del Imperio turco neoclasicismo. Las lenguas
otomano y se proclamó a sí mismo como «César de Roma» (Kayser-i romances son ahora el grupo
Rum),462 asumiendo así el translatio imperii. Paralelamente, el lingüístico más grande del mundo
Principado de Moscú, significativamente influenciado por la Iglesia y el alfabeto latino es el sistema
ortodoxa bizantina y la tradición greco-rromana, se declaró también de escritura más utilizado.
heredero del Imperio romano. Iván III el Grande proclamó a su ciudad
como la «Tercera Roma» (siendo Constantinopla la segunda), idea que
sería posteriormente reforzada con la adopción de los títulos de Autocrátor, Zar (por César) y, desde Pedro el
Grande, Imperator y Pater Patriae.463 464
Otro de los principales legados de Roma fue la religión cristiana. La Pax Romana creó una enorme región de
estabilidad y unión política que permitió la expansión de la Iglesia católica, que es en esencia una monarquía
absoluta basada en el modelo romano. Los papas asumen el título del sumo sacerdote romano, el pontífice
máximo (Pontifex Maximus), y se proclaman herederos de César.465 Los siete siglos de dominación romana
en Italia también dejaron un fuerte legado cultural que influyó significantemente en el nacionalismo italiano y
el «risorgimento» de 1861,466 sirviendo también como base fundamental del fascismo italiano durante la
época de Benito Mussolini.467 En el ámbito artístico, el arte romano influyó en la arquitectura renacentista y
la arquitectura románica en el sur de Europa, al igual que en los territorios ortodoxos del Este. Muchos de los
elementos clásicos romanos formaron las bases estéticas del Renacimiento y el Neoclasicismo.468 469 470
En las regiones romanizadas del imperio occidental, las lenguas prelatinas se extinguieron progresivamente y
el latín se convirtió en la lengua materna de la mayoría de los habitantes.471 De esta forma el latín se desarrolló
en varias ramas que evolucionarían hacia las lenguas romances modernas, como el español, el portugués, el
francés, el italiano o el rumano, además de tener una enorme influencia en el idioma inglés. A pesar de su
fragmentación, el latín siguió siendo la lengua internacional por excelencia en la enseñanza, la literatura, la
diplomacia y la vida intelectual hasta el siglo XVII, estando todavía presente en obras legales y eclesiásticas de
la Iglesia romana.472 458 Este no fue el caso en el Imperio oriental, donde la mayoría de los hablantes griegos
se concentraron en los alrededores de Grecia y las regiones costeras. Varias lenguas afroasiáticas,
principalmente copto en Egipto y arameo en Siria y Mesopotamia, nunca lograron ser completamente
reemplazadas por el griego.48
Notas
1. Es necesario resaltar que los censos oficiales no reflejan la verdadera realidad de la
demografía romana. El Capítulo VIII ([Link]
ustus/Res_Gestae/2*.html) del Res gestae Divi Augusti, por ejemplo, registra "4 937 000
ciudadanos romanos", una cifra que en realidad solo representa a una pequeña parte del
Imperio.2
2. Cabe mencionar que los gobernantes del Imperio romano nunca usaron el título de emperador
romano; este es más bien una abreviatura práctica para una complicada reunión de cargos y
poderes. Lo más cercano a un título imperial fue el cognomen de Augustus, aunque Imperator
fue el término que acabó popularizándose en Occidente. El primero en llamarse emperador
romano como tal fue Miguel I Rangabé en el 812, cuando se hizo llamar Basileus tôn
Rhomaíōn («emperador de los romanos») en respuesta a la coronación de Carlomagno como
Imperator Romanorum (también «emperador de los romanos»).4
3. El cargo de cónsul fue perdiendo relevancia hasta convertirse en un título honorífico de los
emperadores.5 El consulado sobrevivió como una legalidad simbólica hasta su abolición
definitiva como parte de las reformas de la Basilika.6
4. El Estado romano, a diferencia de los Estados modernos, no disponía de un solo nombre.
Algunas formas empleadas para referirse al Imperio romano que eran utilizadas por los
romanos y griegos eran Res publica Populi Romani, Imperium Romanorum (en griego:
Βασιλεία τῶν Ῥωμαίων, Basileíā tôn Rhomaíōn [‘dominio de los romanos’]) y Romania. Res
publica, concepto latino utilizado tanto en la época republicana como en la imperial, cuyo
significado literal es ‘cosa pública’, es el origen de la palabra «república» y, conceptualmente,
de la inglesa «commonwealth», cuyo uso se vincula generalmente con los conceptos actuales
de sector público y Estado, y con los conceptos tradicionales de bien común y procomún.
Imperium Romanum (o Romanorum) se refiere a la extensión territorial de la autoridad romana.
Populus Romanus (o Romæ; ‘el pueblo romano’ o ‘de Roma’) fue a menudo utilizado para
referirse al Estado romano en los asuntos relacionados con las demás naciones. El término
Romania (en griego antiguo, Ῥωμανία, romanizado: Rhômania), inicialmente coloquial para
referirse al imperio, así como nombre colectivo para sus habitantes, aparece en las fuentes
griegas y latinas del siglo IV en adelante y fue empleado durante el periodo bizantino.7
5. Los historiadores están divididos en cuanto al énfasis dado a los elementos atléticos y de
danza de estos ejercicios: H. Lee los ve como gimnastas,321 mientras que M. Torelli asume
que son bailarines en eventos deportivos.322 La incógnita es resumida por Katherine MD
Dunbabin.323 Se alentó a las mujeres, como regla general, a promover la salud a través de
actividades físicas, como juegos de pelota, natación, caminar, leer en voz alta (mientras se
hace ejercicio de respiración) y viajar.324
Véase también
Monarquía romana (753-509 a. C.)
República romana (509-27 a. C.)
Historia de Roma
Cronología de la Antigua Roma
Imperio romano de Occidente / Imperio bizantino
Demografía del Imperio romano
Historia de las instituciones en la Antigua Roma
Egipto (provincia romana)
Guerras romano-sasánidas
Pueblos germánicos
Economía de la Galia romana
Referencias
[Link]/web/2020070 Transformation of funcionario romano
1. Taagepera, Rein 7181315/[Link] Byzantine Christian ejerciera autoridad
(1979). «Size and [Link]/PDF/T Identity: Writings of [...] Más adelante,
Duration of urchin_Adams_Hal an Unexpected el término implicó
Empires: Growth– l_2006.pdf)" (PDF). Emperor ([Link] posesiones
Decline Curves, Journal of World- [Link]/ romanas fuera de
600 BC to 600 Systems Research. books?id=4jJlDwA Italia.»
AD». Social 12 (2): 125. ISSN AQBAJ&pg=PA10
Science History (en 10. Kelly, 2006, p. 4ff.
1076-156X (https:// 0). Cambridge
inglés) (3.ª/4.ª 11. Brennan, 2000,
[Link]/reso University Press.
edición) 3: 115– p. 605.
urce/ISSN/1076-15 p. 100.
138 [125]. 6X) ISBN 9781107053076. 12. Ando, 2010, p. 39-
JSTOR 1170959 (http 40.
4. Canning, Joseph 7. Robert L. Wolff
s://[Link]/stable/ 13. Ando, 2010, p. 179.
(1996). «Ideas of (1948). «Romania:
1170959).
an Empire» (https:// The Latin Empire of 14. Richardson, 2011,
doi:10.2307/1170959 (ht
[Link]/ Constantinople». p. 10.
tps://[Link]/10.230
7%2F1170959).
books?id=XoLICEd Speculum. 23: 1- 15. Richardson, 2011,
yEi8C&pg=PA67). 34. p. 1-2.
2. Durand, John D. A History of doi 10.2307/2853672 (ht
(1974). «Historical 16. Nicolet, 1991,
Medieval Political tps://[Link]/10.230 p. 1,15.
Estimates of World Thought, 300-1450 7/2853672)
Population: An ([Link] 17. Lintott, 1999,
Evaluation» (https:// 8. «[Link] p. 114.
[Link]/books?id=X Bleicken:
[Link] oLICEdyEi8C&pg). 18. Eder, 1993, p. 98.
Augustus. The
u/cgi/viewcontent.c Psychology Press. 19. Davis, 1999, p. 63.
Biography» (https://
gi?article=1009&co pp. 67-70. [Link]/boo 20. Eck, 2003, p. 12.
ntext=psc_penn_pa ISBN 9780415013505. ks?id=OXqfCgAAQ 21. Boatwright, 2000,
pers). PSC
5. Gregorovius, BAJ&printsec=front p. 4.
Analytical and
Technical Reports Ferdinand (1894). cover&hl=it&source 22. Abbott, 2001,
Series George Bell, ed. =gbs_atb#v=onepa p. 267-269.
(Universidad de History of the City ge&q&f=false).
of Rome in the 23. Brown, 1971, p. 22.
Pensilvania) 10: 9. Encyclopædia
Middle Ages, Vol. 1 Britannica (2018). 24. Goldsworthy, 2009,
27-31. p. 405-415.
doi:10.2307/1971891 (ht
([Link] «Province» (https://
tps://[Link]/10.230
[Link]/books?id [Link] 25. Potter, 2004,
=9rw4AAAAIAAJ& m/topic/province-an p. 296-98.
7%2F1971891).
pg=PA355) (en cient-Roman-gover 26. Starr, 1974, p. 678.
3. Turchin, Peter; inglés). nment). «En un 27. Asimov, 1989,
Adams, Jonathan Universidad de inicio, el término se p. 110.
M.; Hall, Thomas D California. pp. 335- aplicaba a los
(2006). "East-West 336. 28. Asimov, 1989,
territorios tanto en
Orientation of p. 198.
Historical Empires 6. Riedel, Meredith L. Italia como en
D. (2018). Leo VI cualquier otro lugar 29. Kelly, 2006, p. 3.
([Link]
and the donde un 30. Kelly, 2006, p. 1.
31. Nicolet, 1991, 56. Rochette, 2011, 83. Peachin, 2011, 107. Bradley, 1994,
p. 29. p. 558-559. p. 12. p. 34, 48-50.
32. Nicolet, 1991, p. 7- 57. Miles, 1999, p. 59- 84. Peachin, 2011, 108. Frier, 2004, p. 7.
8. 60. p. 16. 109. McGinn, 1998,
33. Nicolet, 1991, p. 9, 58. Potter, 2004, 85. Peachin, 2011, p. 314.
16. pp. 77–78 p. 9. 110. Gardner, 1991,
34. Nicolet, 1991, 59. «Map of the Roman 86. Garnsey, 1987, p. 119.
p. 10–11. Fleet» ([Link] p. 197. 111. Frier, 2004, p. 31,
35. Woolf, 2003, [Link]/Navis/Th 87. Saller, 2002, 33.
p. 340. emes/Flotte/Karten/ p. 123, 176, 183. 112. Frier, 2004, p. 21.
36. Southern, 2001, Image/RoemFlotte.j 88. Duncan, 2006, 113. Gamauf,
pg). 2009,
p. 14. p. 164. p. 331-346.
37. Hopkins, 2009, 60. Mattingly, 2006, 89. Reinhold, 2002, 114. Bradley, 1994, p. 2-
p. 183. p. 286, 295. p. 25ff - 42. 3.
38. Hopkins, 2009, 61. Mattingly, 2006, 90. Saller, 2000, p. 18.
p. 292. 115. Bradley, 1994,
p. 184. 91. Peachin, 2011, p. 10.
39. Goldsmith, 1984, 62. Mattingly, 2006, p. 17-20.
p. 285-286, 292. 116. Fuhrmann, 2012,
p. 263-268. 92. Millar, 1983, p. 81- p. 21-41.
40. Scheidel, 2006, 63. Kessler , 2008. 82. 117. McGinn, 1998,
p. 9. 64. Hart, 1996, p. 135.
93. Winterling, 2009, p. 288ff.
41. Harris, 2000, 65. Corbier, 2005, p. 11, 21. 118. Abusch, 2003,
p. 721. p. 333.
94. Frier, 2004, p. 14. p. 77-78.
42. Southern, 2001, 66. Wells, 1992, p. 8.
95. Frier, 2004, p. 31– 119. Millar, 1998, p. 23,
p. 14-16. 67. Harris, 2008. 32. 209.
43. Adams, 2003, 68. Andreau, 1999, 96. Ando, 2010, p. 177. 120. Mouritsen, 2011,
p. 184. p. 2. p. 36.
97. «Encyclopædia
44. Rochette, 2011, 69. Duncan-Jones, Britannica: Italy, 121. Berger, 1953,
p. 554, 556. 1994, pp. 3-4. ancient Roman p. 564.
45. Freeman, 1999, 70. Hart, 1996, pp. 128- territory» ([Link] 122. Eck, 2000, p. 217-
p. 389-433. 9. [Link]/ 218.
46. Rochette, 2011, 71. Hart, 1996, pp. 125- place/Italy-ancient-
123. Syme, 1999, p. 12-
p. 549. 136. Roman-territory-Ital
13.
y).
47. Millar, 2006, p. 279. 72. Harris, 2000, 124. Eck, 2000, p. 215,
p. 714. 98. Bradley, 1994,
48. Treadgold, 1997, 221–222.
p. 12.
p. 5. 73. Harris, 2000, 125. Millar, 1983, p. 88.
p. 713. 99. Bradley, 1994,
49. Rochette, 2011, 126. Eck, 2000, p. 218–
p. 15.
p. 550. 74. Ando, 2010, p. 188. 219.
100. Harris, 1999, p. 62-
50. Rochette, 2011, 75. Grout, 2014. 127. MacMullen, 1966,
75.
p. 550-552. 76. Gabriel, 2002, p. 9. p. 16.
101. Harper, 2011, p. 10-
51. Rochette, 2011, 77. Grant, 1978, p. 264. 128. Wiseman, 1970,
16.
p. 553-554. 78. Stambaugh, 1988, 102. Frier, 2004, p. 15. p. 71-72, 76.
52. Adams, 2003, p. 253. 129. Fear, 2007, p. 214-
p. 200. 103. Goodwin, 2009,
79. Holleran, 2012, 215.
p. 41.
53. Rochette, 2011, p. 142. 130. Bennett, 1997, p. 5.
p. 556. 104. Harris, 1999, p. 62.
80. Laurence, 1998, 131. Hopkins, 2009,
54. Adams, 2003, p. 129. 105. Rawson, 1986, p. 188.
p. 185–186, 205. p. 186–188, 190.
81. Hopkins, 2009, 132. Millar, 1983, p. 87-
55. Rochette, 2011, p. 187. 106. Bradley, 1987, 88.
p. 562-563. p. 72.
82. Eliot, 1955, p. 76. 133. Millar, 1983, p. 96.
34. Sherwin-White, 162. Ben-Sasson, 1976, 189. Hopkins, 2007, 216. James, 2003, p. 21-
1979, p. 211, 268. p. 254-256. p. 1-12. 25.
35. Frier, 2004, p. 31– 163. Militärstammrolle 190. Darvill, 2002, 217. Habinek, 1998,
32, 457. aus Lehadea (mitte p. 162-163. p. 123.
36. Rawson, 1986, des 3. bis 2. jahrh. 191. Longfellow, 2011, 218. Laes, 2011, p. 108.
p. 18. v. Chr.) p. 1. 219. Horster, 2011,
37. Harris, 2000, [Link]
192. Fagan, 2001, p. 89.
p. 733. 164. Sherwin-White, p. 417. 220. Horster, 2011,
38. Frier, 2004, p. 461. 1952, p. 199-213. 193. Rehak, 2006, p. 8. p. 87-89.
39. Woodhull, 2004, 165. Clarke, 2005, 194. Clarke, 1993, p. 11- 221. Laes, 2011, p. 113-
p. 77. p. 616. 12. 116.
40. Johnston, 1999, 166. Frend, 2006, 195. Clarke, 1993, p. 2. 222. Horster, 2011,
«3.3». p. 510. p. 87-92.
196. Stambaugh, 1988,
41. Frier, 2004, «4». 167. Barnes, 1968, p. 144, 147. 223. Laes, 2011, p. 120.
p. 32-50.
42. Thomas, 1991, 197. Clarke, 1993, p. 12, 224. Laes, 2011, p. 122.
p. 134. 168. Sainte-Croix, 1963, 17, 22ff.
p. 6-38. 225. Laes, 2011, p. 107-
43. Severy, 2002, p. 12. 198. Gazda, 1991, p. 9. 108; 132.
169. Musurillo, 1972,
44. Frier, 2004, p. 19– p. lviii–lxii. 199. Clarke, 1993, p. 19. 226. Connolly, 2011,
20. p. 106.
170. Bowersock, 1999, 200. Jashemski, 2002.
45. Cantarella, 1987, p. 625. 201. Fagan, 2011, 227. Laes, 2011, p. 109.
p. 140-141. p. 366. 228. Laes, 2011, p. 132.
171. Heid, 2007, p. 406-
46. Rawson, 1986, 426. 202. Evans, 1994, p. 9- 229. Myers, 2006,
p. 15. 10. p. 439; 442.
172. Schilling, 1992,
47. Frier, 2004, p. 19– p. 110. 203. Fagan, 2002, p. 99. 230. Connolly, 2011,
20, 22. p. 102-103; 105.
173. Millar, 1983, p. 79. 204. Fagan, 2001,
48. Treggiari, 1991, p. 404. 231. Saller, 1980, p. 56.
p. 258–259, 500– 174. Ando, 2010, p. 192.
502. 175. Ando, 2010, p. 185. 205. Ward, 1992, 232. Harris, 1989, p. 5.
p. 125–147, 233. Johnson, 2009,
49. Harland, 2003, 176. Ando, 2010, p. 185- especialmente 137;
6. p. 3-4.
p. 91–103. 140. 234. Kraus, 2000,
50. Bevir, 2010, pp. 40- 177. Millar, 1983, p. 76ff. 206. Ward, 1992, p. 142-
p. 325.
41. 178. Stambaugh, 1988, 143.
p. 23ff, 244. 235. Horster, 2011,
51. Rüpke, 2007, p. 4. 207. Ward, 1992, p. 125. p. 89; 97-98.
52. Scheid, 2007, 179. Raja, 2012, p. 215- 208. Horster, 2011, 236. Woolf, 2009, p. 46ff.
p. 279. 218.
p. 95. 237. Mattern, 1999,
53. Apuleyo, Flórida, 180. Sperber, 1998. 209. Horster, 2011, p. 197.
1.1. 181. Stambaugh, 1988, p. 84-85.
p. 252-3. 238. Morgan, 1998, p. 1-
54. Hanson, 1980. 210. Fredriksen, 2010, 2; et passim.
55. Contreras, 1980. 182. Longfellow, 2011, p. 598. 239. Horster, 2011,
p. 2.
56. Koch, 2006, p. 984. 211. Laes, 2011, p. 109- p. 97.
57. Frend, 1967, 183. Rehak, 2006, p. 4ff. 110. 240. Ando, 2000, p. 101.
p. 106. 184. Rehak, 2006, p. 7- 212. Horster, 2011, 241. Kraus,
8. 2000,
58. Isaac, 2004, p. 449. p. 88. p. 325-327.
59. Huskinson, 2000, 185. Greene, 2000, 213. Horster, 2011, 242. Phang, 2011,
p. 261. p. 29-59. p. 90. p. 286-301.
60. Momigliano, 1986, 186. Jones, 2000. 214. Rawson, 2003, 243. Harris, 1989,
p. 285-297. 187. Lancaster, 2005. p. 80. p. 253-255.
61. Fishwick, 1991, 188. Aldrete, 2004, 215. Habinek, 1998, 244. Morgan, 1998,
p. 97-149. p. 34-35. p. 122. p. 88.
45. Morgan, 2010, 270. Dyson, 2010, 296. Potter, 1999, 321. Lee, 1984, pp. 45-
p. 19-20. p. 237. p. 307. 75.
46. Cavallo, 1999, 271. Futrell, 2010, p. 85. 297. McClelland, 2007, 322. Torelli, 1988,
p. 78-79. 272. Humphrey, 1986, p. 66. p. 152.
47. Cavallo, 1999, p. 461. 298. Coleman, 1990, 323. Dunbabin, 1999,
p. 81-82. 273. McClelland, 2007, p. 45-47. p. 133.
48. Fagan, 2010, p. 61. 299. Edmondson, 1996, 324. Hanson, 1991,
p. 372. 274. Dyson, 2010, p. 73. p. 260, 264.
49. Harris, 1989, p. 3. p. 238-239. 300. Coleman, 1990, 325. Austin, 1935, p. 34.
50. Cavallo, 1999, 275. Dyson, 2010, p. 44-73. 326. Austin, 1935, p. 76-
p. 86. p. 238. 301. Suetônio, 121, 79.
51. Dyson, 2010, 276. Potter, 1999, 12.2. 327. Stambaugh, 1988,
p. 240. p. 296. 302. Edwards, 2007, p. 144-178.
52. Beard, 1998, p. 66. 277. Potter, 1999, p. 59-60. 328. Hinds, 2010, p. 90.
53. Habinek, 2005, p. 299. 303. Tertuliano, século 329. Holleran, 2012,
p. 5; 143; et 278. Humphrey, 1986, II/III, 12. p. 136ff.
passim. p. 238. 304. McDonald, 2007, 330. Seo, 2010, p. 299.
54. Glare, 1982, 279. Futrell, 2010, p. 84. p. 8. 331. Faas, 1994, p. 29.
p. 1048-1049. 280. Humphrey, 1986, 305. Edwards, 2007, 332. Garnsey, 2000,
55. Potter, 1999, p. 18-21. p. 63. p. 681.
p. 303. 281. Auguet, 1972, 306. Kyle, 1998, p. 81. 333. Stambaugh, 1988,
56. Versnel, 1970, p. 131-132. 307. Edwards, 2007, p. 144.
p. 96-97. 282. Dodge, 1999, p. 52. 334. Holleran, 2012,
57. Dodge, 1999, p. 237. 308. Plínio, o Jovem, p. 134-5.
p. 242. 283. Auguet, 1972, 100, 33.1. 335. Stambaugh, 1988,
58. Dodge, 1999, p. 144. 309. Edwards, 2007, p. 146.
p. 235-236. 284. Dickie, 2001, p. 66-67; 72. 336. Hopkins, 2009,
59. Dodge, 1999, p. 272-287. 310. Edwards, 2007, p. 191.
p. 224. 285. D'Ambra, 2007, p. 212. 337. Lee, 2010, p. 230.
60. Humphrey, 1986, p. 348-349. 311. Bowersock, 1995, 338. Coon, 1997, p. 57.
p. 544; 558. 286. Belayche, 2007, p. 25-26.
339. Vout, 1996, p. 216.
61. Bouché-Leclercq, p. 289. 312. Cavallo, 1999,
1886, p. 549. p. 79. 340. Bieber, 1959,
287. Potter, 1999,
p. 412.
62. Paul, 2004, p. 83. p. 305. 313. Huber-Rebenich,
63. Coleman, 1990, 288. Edwards, 2007, 1999, p. 158-178. 341. Vout, 1996, p. 218.
p. 50-51. p. 59. 314. Llewelyn, 2002, 342. Vout, 1996, p. 204-
p. 109. 220, especialmente
64. Dyson, 2010, 289. Edwards, 2007,
206, 211.
p. 237, 239. p. 49. 315. Hildebrandt, 2006,
p. 59-64. 343. Bieber, 1959,
65. Humphrey, 1986, 290. Edmondson, 1996,
p. 374-417.
p. 1. p. 70. 316. Ando, 2000, p. 382.
344. Métraux, 2008,
66. Edmondson, 1996, 291. Dião Cássio, 317. Rawson, 2003, p. 286.
p. 73-74; 106. século III, 54.2.2. p. 128.
345. Lee, 2010, p. 231.
67. Auguet, 1972, 292. Augusto, 13, 22.1, 318. McDaniel, 1906,
p. 54. 3. p. 122–123, 125– 346. Coon, 1997, p. 57-
126. 58.
68. McClelland, 2007, 293. Edwards, 2007,
p. 67. p. 55. 319. Rawson, 2003, 347. Quintiliano, 95,
p. 129-130. 11.3.137–149.
69. Humphrey, 1986, 294. Dião Cássio,
p. 459, 461, 512, século III, 66.25. 320. Eyben, 1977, p. 79- 348. Bieber, 1959,
630–631. 82; 110. p. 415.
295. Edwards, 2007,
p. 50.
49. Métraux, 2008, 375. Elsner, 1998, p. 11- 403. Trentinella, 2000. 430. Ginsberg-Klar,
p. 282-283. 13. 404. Stewart, 2003, 1981, p. 316.
50. Cleland, 2007, 376. Hall, 1996, p. 3-16. p. 47. 431. Klar, 2000.
p. 194. 377. Hemingway, 2000. 405. Kousser, 2008, 432. Beacham, 1996,
51. Coon, 1997, p. 58. 378. Jenkyns, 1992, p. 11-114. p. 117-153.
52. Bieber, 1959, p. 1-5. 406. Toynbee, 1971, 433. Potter, 1999,
p. 399-411. 379. Kousse, 2008, p. 4- p. 439-442. p. 257.
53. Tertuliano, século 5; 8. 407. Zanker, 1988, p. 5ff. 434. Fantham, 1989,
II/IIIb, 5.2. 380. Griffin, 2001, p. 2-4. 408. Dillon, 2010, p. 230.
54. Vout, 1996, p. 217. 381. Fullerton, 1990, p. 451. 435. Slater, 2002,
55. Lee, 2010, p. 232. p. 190. 409. Fejfer, 2008, p. 10. p. 315.
56. D'Amato, 2005, 382. Petersen, 2010, 410. Newby, 2011, 436. Conte, 1994,
p. 7-9. p. 312-313. p. 301. p. 128.
57. Wickham, 2009, 383. Fleming, Honour y 411. Elsner, 2011, p. 1. 437. Franklin, 1987.
p. 106. Pevsner, 1991, 412. Elsner, 2011, p. 12. 438. Starks, 2008, p. 85;
58. Edwards, 2002, p. 366–367. 14ff.
413. Elsner, 2011, p. 14.
p. 65. 384. Janson, 2010, 414. Elsner, 2011, p. 1; 439. Naerebout, 2009,
59. Verstraete, 2005, p. 186-191. 9. p. 146ff.
p. 5. 385. Hourihane, 2012, 415. Waywell, 1992, 440. Naerebout, 2009,
60. Alastair, 2010, p. 1- p. 303-304. p. 295, 326. p. 154, 157.
88. 386. Smith, 1950, p. 9. 416. Gagarin, 2010, 441. Naerebout, 2009,
61. Foucault, 1988, 387. Melaragno, 1991, p. 459-202. p. 156-157.
p. 239. p. 32. 417. Corbier, 2005, 442. Richlin, 1993,
62. Langlands, 2006, 388. Piper, 1986, p. 256. p. 421. p. 539-540.
p. 17. 389. Piper, 1986, p. 260. 418. Butcher, 2003, 443. Csapo, 1994,
63. Fantham, 2011, 390. Ling, 1991. p. 201ff. p. 377.
p. 121. 391. Metropolitan 419. Gagarin, 2010, 444. MacMullen, 1984,
64. Richlin, 2011, Museum of Art, p. 459. p. 74-75; 84.
p. 556. 2000. 420. Gagarin, 2010, 445. Roberts, 1989, p. 3.
65. Severy, 2002, p. 4. 392. De Carolis, 2011, p. 463. 446. McNelis, 2007,
66. McGinn, 1991, p. 14-30. 421. Gagarin, 2010, p. 397.
p. 342. 393. Adam, 1999, p. 459-460. 447. Roberts, 1989, p. 8.
67. Nussbaum, 2002, p. 216-228. 422. Dunbabin, 1999, 448. Curchin, 1995,
p. 305. 394. Gschwantler, 2000, p. 254ff. p. 465.
68. Fantham, 2011, p. 14-ss. 423. Naerebout, 2009, 449. van Dam, 2008,
p. 124. 395. Dillon, 2010, p. 146. p. 45ff.
69. Edwards, 2002, p. 453. 424. Fless, 2011, p. 249- 450. Johnson, 2010,
p. 34-35. 396. Grant, 1995, p. 91- 262. p. 17-18.
70. Langlands, 2006, 92. 425. Habinek, 2005, 451. Cavallo, 1999,
p. 37-38. 397. Gardner, 2005, p. passim. p. 71.
71. McGinn, 2004, p. 178-18. 426. Ginsberg-Klar, 452. Marshall, 1976,
p. 164. 398. Maier, 2005, p. 385- 1981, p. 313; 316. p. 253.
72. Skinner, 1997, 6. 427. Habinek, 2005, 453. Johnson, 2010,
p. 11. 399. Klindt-Jensen, p. 90ff. p. 17.
73. Williams, 1999, 2015. 428. Ginsberg-Klar, 454. Cavallo, 1999,
p. 304. 400. Oleson, 2010, 1981, p. 313. p. 84-85.
74. Nussbaum, 2002, p. 507-509. 429. Ginsberg-Klar, 455. Cavallo, 1999,
p. 299. 401. Abbe, 2000. 1981, p. 314. p. 84.
402. Toynbee, 2015.
56. Cavallo, 1999, pp. 53-44. m/books?id=uFg_P Heinemann. p. 22.
p. 87-89. ISBN 9780198858720. CCdRiIC&pg=PA1 ISBN 9780435327545.
57. Morgan, 2010, 461. Sarah Foot & 36). Infobase 467. Lozano, Álvaro
p. 19. Chase F. Robinson, Publishing. p. 136. (2013). «La
ed. (2011). ISBN 9781438126593. Romanitá» (https://
58. Jenkyns, 1992,
pp. 7-11. «Romans and 464. De Madariaga, [Link]/
Ethnics in the Isabel (2014). «Tsar books?id=qb7r0Zm
59. Rivera Quintana, Byzantine World» into emperor: the rQdgC&pg=PA292)
Juan Carlos (2008). ([Link] title of Peter the . Mussolini y el
Breve historia de [Link]/books?id=bz Great» ([Link] fascismo italiano.
Carlomagno y el mBxU39PGMC&pg [Link]/book Marcial Pons
Sacro Imperio =PA559). The s?id=omjXAwAAQ Historia. pp. 292-
Romano Oxford History of BAJ&pg=PA38). 294.
Germánico (https://
Historical Writing 2. Politics and Culture ISBN 9788415817147.
[Link]/
Oxford University in Eighteenth- 468. Kitzinger, 1991,
books?id=7FAe7w
Press. pp. 559-601. Century Russia. pp. 637-639.
Odig4C&pg=PA60)
ISBN 9780199236428. Routledge. pp. 34- 469. Dale, 1997, pp. 73-
. Ediciones 39.
Nowtilus S.L. p. 60. 462. Enciclopedia ISBN 9781317881902.
76.
ISBN 9788497636001. Británica (2020). 470. Rosenblum, 1970,
«Mehmed II» (http 465. Jenkyns, 1992,
60. Bloxham, Donald pp. 3-49.
s://[Link]. pp. 7-9.
(2020). Why com/biography/Meh 466. Collier, 471. Jenkyns, 1992,
History? A History Martin p. 394.
med-II-Ottoman-sult (2003). Italian
([Link]
[Link]/books?id=p-
an). Unification, 1820- 472. Waquet, Françoise
(2002). Latíno:
vqDwAAQBAJ&pg 463. Burgan, Michael 71 ([Link]
L'impero di un
=PA53). Oxford (2009). Empire of [Link]/books?id
Ancient Rome (http =YG9kZBJdKJwC signo. Verso. pp. 1-
University Press. 2. ISBN 8807103702 .
s://[Link] &pg=PA22).
Bibliografía
Abbe, Mark B. (2000). «Polychromy of Aldrete, Gregory S. (2004). Daily life in the
Roman Marble Sculpture» ([Link] Roman city: Rome, Pompeii and Ostia.
[Link]/toah/hd/prms/hd_prms.htm). Greenwood Publishing Group.
p. The Metropolitan Museum of Art. ISBN 9780313331749.
Abbott, Frank Frost (2001). A History and Alföldy, Géza; David Braund (1985). Social
Description of Roman Political Institutions. History of Rome.
Adamant Media Corporation. Ando, Clifford (2010). «The Administration
ISBN 0543927490. of the Provinces». A Companion to the
Abusch, Ra'anan (2003). «Circumcision and Roman Empire. Blackwell.
Castration under Roman Law in the Early Ando, Clifford (2000). Imperial Ideology and
Empire». The Covenant of Circumcision: Provincial Loyalty in the Roman Empire.
New Perspectives on an Ancient Jewish University of California Press.
Rite. Brandeis University Press. ISBN 0520220676.
Adam, Jean-Pierre (1999). Roman building: Andreau, Jean (1999). Banking and
materials and techniques. Londres y Nuevo Business in the Roman World. Cambridge
York: Routledge. University Press.
Adams, J. N. (2003). Romanitas and the Apuleio (Siglo II). Florida.
Latin Language 53 (1). Cambridge Journals. Arnold, Bettina (1998). Celtic Chiefdom,
p. The Classical Quarterly (New Series). Celtic State: The Evolution of Complex
Alastair, J; Blanshard, L (2010). «Roman Social Systems in Prehistoric Europe.
Vice». Sex: Vice and Love from Antiquity to
Modernity. Wiley-Blackwell.
Cambridge University Press. ISBN 978- Boatwright, Mary T. (2000). Hadrian and the
0521585798. Cities of the Roman Empire. Princeton
Asimov, Isaac (1989). Asimov's Chronology University Press.
of the World. Harper Collins. ISBN 978- Bohec, Yann Le (2000). The Imperial
0062700360. Roman Army. Londres y Nueva York:
Auguet, Roland (1972). Cruelty and Routledge.
Civilization: The Roman Games. Londres y Bouché-Leclercq, Auguste (1886). Manuel
Nueva York: Routledge. des Institutions Romaines. Hachette.
Augusto (13). Res Gestae Divi Augusti (htt Bowersock, Glen Warren; Brown, Peter;
p://[Link]/Thayer/E/Roma Grabar, Oleg (1999). Late antiquity: a guide
n/Texts/Augustus/Res_Gestae/[Link]). to the postclassical world. Harvard
Austin, Roland G. (outubro de 1934). University Press. ISBN 0674511735.
Roman Board Games. I. 4:10. p. Greece & Bowersock, G. W. (1995). Martyrdom and
Rome. Rome. Cambridge University Press.
Austin, R. G. (1935). Roman Board Games Bozeman, Adda B. (2010). Politics and
II. 3.11. p. Greece & Rome. Culture in International History from the
Bayley, Justine; Butcher, Sarnia (2004). The Ancient Near East to the Opening of the
Society of Antiquaries of London, ed. Modern Age (2ª edición). Transaction
Roman Brooches in Britain: A Technological Publishers.
and Typological Study based on the Bradley, K.R. (1987). «On the Roman Slave
Richborough Collection. ISBN 085431279X. Supply and Slavebreeding». Classical
Barnes, Timothy D. (1968). Legislation Slavery. Frank Cass.
Against the Christians 58. p. Journal of Bradley, Keith (1994). Slavery and Society
Roman Studies. at Rome. Cambridge University Press.
Beard, Mary; J.A. North; S.R.F. Price (1998). Brennan, T. Corey (2000). The Praetorship
Religions of Rome: A History. Cambridge in the Roman Republic. Oxford University
University Press. Press.
Beacham, Richard C (1996). The Roman Brown, Peter (1971). The World of Late
Theatre and Its Audience. Harvard Antiquity. Londres: W. W. Norton &
University Press. Company. ISBN 978-0393958034.
Belayche, Nicole (2007). «Religious Actors Bunson, Matthew (1995). A Dictionary of the
in Daily Life: Practices and Related Roman Empire. Oxford University Press.
Beliefs». A Companion to Roman Religion. Butcher, Kevin (2003). Roman Syria and the
Blackwell. Near East. Getty Publications.
Ben-Sasson, H. H. (1976). «The Crisis Callataÿ, François de (2005). The Graeco-
Under Gaius Caligula». A History of the Roman Economy in the Super Long-Run:
Jewish People. Harvard University Press. Lead, Copper, and Shipwrecks ([Link]
ISBN 0-674-39731-2. [Link]/2236050/The_Graeco-Roman
Bennett, Julian (1997). Trajan: Optimus _economy_in_the_super_long-run_lead_co
Princeps. Indiana University Press. pper_and_shipwrecks) 18. p. Journal of
Berger, Adolf (1953). Encyclopedic Roman Archaeology.
Dictionary of Roman Law. The American Cantarella, Eva (1987). Pandora's
Philosophical Society. Daughters: The Role and Status of Women
Bevir, Mark (2010). Encyclopedia of Political in Greek and Roman Antiquity. Johns
Theory. SAGE Publications. Hopkins University Press.
ISBN 9781412958653. ISBN 9780801833854.
Bieber, Margarete Bieber (1959). Roman Casson, Lionel (1991). The Ancient
Men in Greek Himation (Romani Palliati) a Mariners: Seafarers and Sea Fighters of the
Contribution to the History of Copying. Mediterranean in Ancient Times. Princeton
103.3. p. Proceedings of the American University Press. ISBN 9780691014777.
Philosophical Society. Cavallo, Guglielmo (1999). «Between
Volumenn and Codex: Reading in the
Roman World». A History of Reading in the D'Ambra, Eva (2007). «Racing with Death:
West. Polity Press. Circus Sarcophagi and the Commemoration
Clarke, John R. (1993). The Houses of of Children in Roman Italy». Constructions
Roman Italy, 100 B.C.–A.D. 250. of Childhood in Ancient Greece and Italy.
9780520084292. ISBN 9780520084292. American School of Classical Studies at
Clarke, Graeme (2005). «Third-Century Athens.
Christianity». Cambridge Ancient History: D'Amato, Raffaele (2005). Roman Military
The Crisis of Empire 12. Cambridge Clothing (3) AD 400 to 640. Osprey.
University Press. Dale, Thomas E. A. (1997). Relics, prayer,
Cleland, Liza (2007). Greek and Roman and politics in medieval Venetia:
Dress from A to Z. Londres y Nueva York: Romanesque painting in the crypt of
Routledge. Aquileia Cathedral. Princeton University
Coleman, K. M. (1990). Fatal Charades: Press.
Roman Executions Staged as Mythological Darvill, Timothy; Stamper, Paul; Timby, Jane
Enactments 80. p. Journal of Roman (2002). England: an Oxford archaeological
Studies. guide to sites from earliest times to AD
Collis, John (2000). « 'Celtic' Oppida». A 1600. Oxford University Press.
Comparative Study of Thirty City-state ISBN 9780192841018.
Cultures. Danske Videnskabernes Selskab. Davis, Paul K. (1999). 100 Decisive Battles
Connolly, Peter; Murray, Carol van Driel from Ancient Times to the Present: The
(1991). The Roman Cavalry Saddle (22). World’s Major Battles and How They
p. Britannia. Shaped History. Oxford University Press.
Connolly, Joy (2011). «Rhetorical De Carolis, Ernesto (2001). Gods and
Education». The Oxford Handbook of Social Heroes in Pompeii. L'Herma di
Relations in the Roman World. Oxford Bretschneider.
University Press. Dião Cássio (Siglo III). História Romana (htt
Contreras, Carlos A. (1980). «Christian p://[Link]/Thayer/E/Roma
Views of Paganism». Aufstieg und n/Texts/Cassius_Dio/[Link]).
Niedergang der römischen Welt. II.23.1. Dickie, Matthew (2001). Magic and
p. 871-1022. Magicians in the Greco-Roman World.
Conte, Gian Biagio (1994). Latin Literature: Londres y Nueva York: Routledge.
A History. Johns Hopkins University Press. Digeser, Elizabeth DePalma (2000). The
Coon, Lynda L. (1997). Sacred Fictions: Making of a Christian Empire: Lactantius
Holy Women and Hagiography in Late and Rome. Cornell University Press.
Antiquity. University of Pennsylvania Press. Dillon, Sheila (2010). «Portraits and
Corbier, Mireille (2005). «Coinage, Society Portraiture». The Oxford Encyclopedia of
and Economy». Cambridge Ancient History Ancient Greece and Rome. Oxford
XII2: The Crisis of Empire, AD 193 337 12. University Press. ISBN 9780195388398.
Cambridge University Press. Dodge, Hazel (1999). «Amusing the
Craddock, Paul T. (2008). «Mining and Masses: Buildings for Entertainment and
Metallurgy». The Oxford Handbook of Leisure in the Roman World». Life, Death,
Engineering and Technology in the and Entertainment in the Roman Empire.
Classical World. Oxford University Press. University of Michigan Press.
ISBN 9780195187311. Dunbabin, Katherine M. D. (1999). Mosaics
Csapo, Eric; William J. Slater (1994). The of the Greek and Roman World. Cambridge
Context of Ancient Drama. University of University Press.
Michigan Press. Duncan, Anne (2006). Performance and
Curchin, Leonard A. (1995). Literacy in the Identity in the Classical World. Cambridge
Roman Provinces: Qualitative and University Press. ISBN 978-0521852821.
Quantitative Data from Central Spain. 116.3. Duncan-Jones, Richard (1994). Money and
p. American Journal of Philology. Government in the Roman Empire.
Cambridge University Press.
Durand, John D. (1977). Historical Fagan, Garrett G. (2002). Bathing in Public
Estimates of World Population: An in the Roman World. University of Michigan
Evaluation 3 (3). p. Population and Press. ISBN 0472088653.
Development Review. Fagan, Garrett G. (2011). «Socializing at the
Dyson, Stephen L. (2010). Rome: A Living Baths». The Oxford Handbook of Social
Portrait of an Ancient City. Johns Hopkins Relations in the Roman World. Oxford
University Press. University Press.
Eck, Walter (2000). «Emperor, Senate and Fagan, Garrett G. (2001). The Genesis of the
Magistrates». Cambridge Ancient History: Roman Public Bath: Recent Approaches
The High Empire A.D. 70–192. Cambridge and Future Directions. 105.3. p. American
University Press. Journal of Archaeology.
Eck, Walter (2000b). «The Emperor and His Fagan, Garrett G. (2010). «Leisure». A
Advisors». Cambridge Ancient History: The Companion to the Roman Empire.
High Empire A.D. 70–192. Cambridge Blackwell.
University Press. Fantham, Elaine (1989). Mime: The Missing
Eck, Werner (2003). Deborah Lucas Link in Roman Literary History 82.
Schneider (tradutora); Sarolta A. Takács p. Classical World.
(mais conteúdo), ed. The Age of Augustus. Fantham, Elaine (2011). «Stuprum: Public
Oxford: Blackwell Publishing. ISBN 978-0-631- Attitudes and Penalties for Sexual Offences
22957-5. in Republican Rome». Roman Readings:
Eder, W. (1993). «The Augustan Principate Roman Response to Greek Literature from
as Binding Link». En Raaflaub, Kurt A.; Plautus to Statius and Quintilian. Walter de
Toher, Mark, ed. Between Republic and Gruyter.
Empire: Interpretations of Augustus and His Faas, Patrick Faas (1994). Around the
Principate. University of California Press. Roman Table: Food and Feasting in Ancient
Edmondson, J. C. (1996). «Dynamic Rome. University of Chicago Press.
Arenas: Gladiatorial Presentations in the Fear, Andrew (2007). «War and Society».
City of Rome and the Construction of The Cambridge History of Greek and
Roman Society during the Early Empire». Roman Warfare: Rome from the Late
Roman Theater and Society. University of Republic to the Late Empire 2. Cambridge
Michigan Press. University Press.
Edwards, Catherine (2002). The Politics of Fejfer, Jane (2008). Roman Portraits in
Immorality in Ancient Rome. Cambridge Context. Walter de Gruyter.
University Press. ISBN 052140083X.
Fishwick, Duncan (1991). The Imperial Cult
Edwards, Catherine (2007). Death in in the Latin West: Studies in the Ruler Cult
Ancient Rome. Yale University Press. of the Western Provinces of the Roman
Eliot, C.W.J. (1955). New Evidence for the Empire 1. Brill Publishers. ISBN 90-04-07179-2.
Speed of the Roman Imperial Post 9 (2). Fleming, John; Honour, Hugh; Pevsner,
Classical Association of Canada. Nikolaus, ed. (1991). Dictionary of
p. Phoenix. Architecture (4ª edición). Londres: Penguin
Elsner, Jaś (1998). Imperial Rome and Books. ISBN 978-0-14-051241-0.
Christian triumph. Oxford University Press. Fless, Friederike; Moede, Katja (2011).
Elsner, Jaś (2011). Introduction to Life, «Music and dance: forms of representation
Death and Representation: Some New in pictorial and written sources». En Küpke,
Work on Roman Sarcophagi. De Gruyter. Jörg, ed. A Companion to Roman Religion.
Evans, Harry B. (1994). Water Distribution in John Wiley & Sons.
Ancient Rome. University of Michigan Foucault, Michel (1988). The History of
Press. Sexuality: The Care of the Self 3. Nueva
Eyben, Emiel (1977). Restless Youth in York: Vintage Books.
Ancient Rome. Londres y Nueva York: Franklin, James L. (1987). Pantomimists at
Routledge. Pompeii: Actius Anicetus and His Troupe.
108.1. p. American Journal of Philology.
Fredriksen, Paula (2010). «Christians in the ages: the Western perspective 1. Cengage
Roman Empire in the First Three Centuries Learning.
CE». A Companion to the Roman Empire. Garnsey, Peter; Saller, Peter (1987). The
Blackwell. Roman Empire: Economy, Society and
Freeman, Charles (1999). The Greek Culture. University of California Press.
Achievement: The Foundation of the ISBN 9780520285989.
Western World. Penguin Books. ISBN 978- Garnsey, Peter (2000). «The Land». The
0140293234. Cambridge Ancient History: The High
Frend, W. H. C. (1967). Martyrdom and Empire A.D. 70–192 11. Cambridge
Persecution in the Early Church: A Study of University Press.
Conflict from the Maccabees to Donatus. Gazda, Elaine K. (1991). Roman Art in the
Doubleday. Private Sphere: Architecture and Décor of
Frend, W. H. C. (2006). «Persecutions: the Domus, Villa, and Insula. University of
Genesis and Legacy». Cambridge History of Michigan Press.
Christianity: Origins to Constantine 1. Ginsberg-Klar, Maria E. (1981). The
Cambridge University Press. Archaeology of Musical Instruments in
Frier, Bruce W.; Thomas A.J. (2004). A Germany during the Roman Period. 12.3.
Casebook on Roman Family Law. Oxford p. World Archaeology.
University Press: American Philological Glare, P.G.W. (1982). Oxford Latin
Association. ISBN 0195161858. Dictionary. Oxford: Clarendon Press.
Fuhrmann, Christopher (2012). Policing the Goldsmith, Raymond W. (setembro de
Roman Empire: Soldiers, Administration, 1984). An Estimate of the Size and Structure
and Public Order. Oxford University Press. of the National Product of the Early Roman
Fullerton, Mark D (1990). The Archaistic Empire 30 (3). p. Review of Income and
Style in Roman Statuary. Brill. Wealth. doi:10.1111/j.1475-4991.1984.tb00552.x (htt
ISBN 9789004091467. ps://[Link]/10.1111%2Fj.1475-4991.1984.tb00552.
Futrell, Alison (2010). «Chariot racing». The x).
Oxford Encyclopedia of Ancient Greece and Goldsworthy, Adrian (2003). The Complete
Rome. Oxford University Press. Roman Army. Londres: Thames & Hudson.
ISBN 9780195388398. ISBN 0-500-05124-0.
Gamauf, Richard (2009). Slaves Doing Goldsworthy, Adrian (2009). How Rome
Business: The Role of Roman Law in the Fell: Death of a Superpower. Yale University
Economy of a Roman Household 16 (3). Press. ISBN 978-0300164268.
p. European Review of History. Goodwin, Stefan (2009). Africa in Europe:
doi:10.1080/13507480902916837 ([Link] Antiquity into the Age of Global Expansion
0.1080%2F13507480902916837). 1. Lexington Books.
Gardner, Jane F. (1991). Women in Roman Grant, Michael (1978). History of Rome.
Law and Society. Indiana University Press. Charles Scribner.
Gabriel, Richard A. (2002). The Great Grant, Michael (1995). Art in the Roman
Armies of Antiquity. Praeger. Empire. Londres y Nueva York: Routledge.
Gagarin, Michael (2010). The Oxford Greene, Kevin (1986). The archaeology of
Encyclopedia of Ancient Greece and Rome. the Roman economy. Univ of California
Oxford University Press. ISBN 9780195388398. Press.
Galinsky, Carl (2007). «Continuity and Greene, Kevin (setembro de 2000).
Change». A Companion to Roman Religion. Technological Innovation and Economic
Blackwell. Progress in the Ancient World: M.I. Finley
Gardiner, Robert (2004). Age of the Galley: Re-Considered 53 (1). p. The Economic
Mediterranean Oared Vessels since pre- History Review.
Classical Times. Conway Maritime Press. Griffin, Jasper (2001). «Introduction». En
ISBN 978-0-85177-955-3. Boardsman, John, Griffin, Jasper & Murray,
Gardner, Helen; Kleiner, Fred S. & Mamiya, Oswen., ed. The Oxford Illustrated History of
Christin J. (2005). Gardner's art through the
the Roman World. Oxford University Press. Empire A.D. 70–192 11. Cambridge
ISBN 978-0192854360. University Press.
Grout, James (2014). «Encyclopaedia Harris, William V. (1989). Ancient Literacy.
romana» ([Link] Harvard University Press.
ut/encyclopaedia_romana/miscellanea/zed. Harris, William V. (2008). «The Nature of
html). Consultado el 5/10/2014. Roman Money». The Monetary Systems of
Gschwantler, Kurt (2000). «Graeco-Roman the Greeks and Romans. Oxford University
Portraiture». En Walker, Susan, ed. Ancient Press. ISBN 0199233357.
faces: Mummy Portraits from Roman Egypt. Hart, Kenneth W (1996). Coinage in the
Taylor & Francis. Roman Economy, 300 B.C. to A.D. 700.
Habinek, Thomas N. (2005). The World of Johns Hopkins University Press.
Roman Song: From Ritualized Speech to Hartswick, Kim J. (2010). «Gardens». The
Social Order. Johns Hopkins University Oxford Encyclopedia of Ancient Greece and
Press. Rome. Oxford University Press.
Habinek, Thomas N. (1998). The Politics of ISBN 9780195388398.
Latin Literature: Writing, Identity, and Empire Heid, Stefan (2007). «The Romanness of
in Ancient Rome. Princeton University Roman Christianity». A Companion to
Press. Roman Religion. Blackwell.
Hachlili, Rachel (1998). Ancient Jewish Art Hemingway, Colette; Hemingway, Seán
and Archaeology in the Diaspora. Brill. (2000). «Art of the Hellenistic Age and the
Hall, John Franklin (1996). «Etruscan Italy: Hellenistic Tradition» ([Link]
A rediscoverable history?" ». En Hall, John [Link]/toah/hd/haht/hd_haht.htm). Timeline
Franklin, ed. Etruscan Italy: Etruscan of Art History. The Metropolitan Museum of
influences on the civilizations of Italy from Art.
antiquity to the modern era. Indiana Herlihy, David (2008). «History of Europe,
University Press. The Romans» ([Link]
Hanson, R. P. C. (1980). «The Christian pic/history-of-Europe). Encyclopædia
Attitue to Pagan Religions up to the Time of Britannica.
Constantine the Great». Aufstieg und Hildebrandt, Henrik (2006). «Early
Niedergang der römischen Welt. II.23.1. Christianity in Roman Pannonia—Fact or
p. 871-1022. Fiction». Studia Patristica: Papers
Hanson, Ann Ellis (1991). «he Restructuring Presented at the Fourteenth International
of Female Physiology at Rome». Les écoles Conference on Patristic Studies Held in
médicales à Rome. Universidade de Oxford 2003. Peeters.
Nantes. Hinds, Kathryn (2010). Everyday Life in the
Harding, D. W. (2007). The Archaeology of Roman Empire. Marshall Cavendish.
Celtic Art. Londres y Nueva York: Holleran, Claire (2012). Shopping in Ancient
Routledge. Rome: The Retail Trade in the Late
Harland, Philip A. (2003). Imperial Cults Republic and the Principate. Oxford
within Ubicación Cultural Life: Associations University Press.
in Roman Asia ([Link] Hopkins, Keith (2009). «The Political
m/publications/Harland%202003%20AHBI Economy of the Roman Empire». The
[Link]) 17. p. Ancient History Dynamics of Ancient Empires : State Power
Bulletin / Zeitschrift für Alte Geschichte. from Assyria to Byzantium. Oxford University
Harper, Kyle (2011). Slavery in the Late Press.
Roman World, AD 275-425. Cambridge Hopkins, John N N (Março de 2007). The
University Press. ISBN 0521198615. Cloaca Maxima and the Monumental
Harris, W.V. (1999). Demography, Manipulation of Water in Archaic Rome (htt
Geography and the Sources of Roman p://[Link]/waters/Journal4H
Slaves 89. p. Journal of Roman Studies. [Link]) (4). p. The Waters of Rome.
Harris, William V. (2000). «Trade». The Horster, Marietta (2011). «Primary
Cambridge Ancient History: The High Education». The Oxford Handbook of Social
Relations in the Roman World. Oxford Jones, A. H. M. (1960). The Cloth Industry
University Press. under the Roman Empire. 13.2. p. Economic
Hourihane, Colum, ed. (2012). The Grove History Review.
Encyclopedia of Medieval Art and Jones, Mark Wilson (2000). Principles of
Architecture ([Link] Roman Architecture. New Haven: Yale
s?id=FtlMAgAAQBAJ). Oxford University University Press.
Press. ISBN 978-0-19-539536-5. Keane, Catherine (2006). Figuring Genre in
Huber-Rebenich, Gerlinde (1999). Roman Satire. Oxford University Press.
«Hagiographic Fiction as Entertainment». Kelly, Christopher (2006). The Roman
Latin Fiction: The Latin Novel in Context. Empire: A Very Short Introduction. Oxford:
Routlege. Oxford University Press. ISBN 978-0192803917.
Humphrey, John H. (1986). Roman Kessler, David; Temin, Peter (2008).
Circuses: Arenas for Chariot Racing. «Money and Prices in the Early Roman
University of California Press. Empire». The Monetary Systems of the
Huskinson, Janet (2000). Experiencing Greeks and Romans. Oxford University
Rome: Culture, Identity and Power in the Press.
Roman Empire. Londres y Nueva York: Kitzinger, Ernst (1991). «The Arts as
Routledge. Aspects of a Renaissance: Rome and Italy».
Isaac, Benjamin H. (2004). The Invention of En Benson, Robert L., ed. Renaissance and
Racism in Classical Antiquity. Princeton renewal in the twelfth century 26. University
University Press. of Toronto Press.
Janson, H. W. (2010). A Nova História da Klar, Laura S. (2000). «Theater and
Arte de Janson (en portugués) (9ª edición). Amphitheater in the Roman World» ([Link]
Lisboa: Fundação Calouste Gulbenkian. [Link]/toah/hd/tham/hd_tham.
ISBN 9789723113150. htm). The Metropolitan Museum of Art.
Jashemski, Wilhemina Feemster; Frederick Klindt-Jensen, Ole (2015). «Western
G. Meyer (2002). The Natural History of painting» ([Link]
Pompeii. Cambridge University Press. tern-painting). Encyclopaedia Britannica.
James, Sharon L. (2003). Learned Girls and Koch, John T. (2006). Celtic Culture: A
Male Persuasion: Gender and Reading in Historical Encyclopedia. ABC-Clio.
Roman Love Elegy. University of California Köhne, Eckhart (2000). «Bread and
Press. Circuses: The Politics of Entertainment».
Jenkyns, Richard (1992). «The Legacy of Gladiators and Caesars: The Power of
Rome». En Jenkyns, Richard, ed. The Spectacle in Ancient Rome. University of
Legacy of Rome. Oxford University Press. California Press.
Jensen, Robin M. (1999). «The Dura- Kousse, Rachel Meredith (2008). Hellenistic
Europos Synagogue, Early-Christian Art and Roman Ideal Sculpture: The Allure of
and Religious Life in Dura Europos». Jews, the Classical. Cambridge University Press.
Christians and Polytheists in the Ancient Kraus, T.J. (2000). (Il)literacy in Non-Literary
Synagogue: Cultural Interaction during the Papyri from Graeco-Roman Egypt: Further
Greco-Roman Period. Londres y Nueva Aspects of the Educational Ideal in Ancient
York: Routledge. Literary Sources and Modern Times. 53.3.
Johnson, William A. (2009). Ancient p. Mnemosyme.
Literacies: The Culture of Reading in Kyle, Donald G. (1998). Spectacles of Death
Greece and Rome. Oxford University Press. in Ancient Rome. Londres y Nueva York:
Johnson, William A. (2010). Readers and Routledge.
Reading Culture in the High Roman Empire: Laes, Christian (2011). Children in the
A Study of Elite Communities. Oxford Roman Empire: Outsiders Within.
University Press. Cambridge University Press.
Johnston, David (1999). Roman Law in Lancaster, Lynne (2005). Concrete Vaulted
Context. Cambridge University Press. Construction in Imperial Rome. Innovations
ISBN 0521639611.
in Context. Cambridge University Press. MacMullen, Ramsey (1966). Provincial
ISBN 978-0-511-16068-4. Languages in the Roman Empire 87 (1).
Langlands, Rebecca (2006). Sexual p. American Journal of Philology.
Morality in Ancient Rome. Cambridge MacMullen, Ramsay (1984). Christianizing
University Press. the Roman Empire: (A. D. 100-400). Yale
Laurence, Ray (1998). «Land Transport in University Press.
Roman Italy: Costs, Practice and the Maddison, Angus (2007). Contours of the
Economy». Trade, Traders and the Ancient World Economy, 1–2030 AD. Essays in
City. Londres y Nueva York: Routledge. Macro-Economic History. Oxford University
Lee, Mireille M. (2010). «Clothing». The Press. ISBN 978-0-19-922721-1.
Oxford Encyclopedia of Ancient Greece and Maier, Harry O (2005). «Picturing the New
Rome. Oxford University Press. Testament: studies in ancient visual
ISBN 9780195388398. images». En Weissenrieder, Annette, ed.
Lee, H. (1984). Athletics and the Bikini Girls Barbarians, Scythians and Imperial
from Piazza Armerina 10. p. Stadion. Iconography in the Epistle to the
Lewis, Charlton T (1879). «Princeps» (http:// Colossians. Mohr Siebeck.
[Link]/hopper/text?doc=Per Marshall, Anthony J. (1976). Library
seus%3Atext%3A1999.04.0059%3Aentry% Resources and Creative Writing at Rome.
3Dprinceps1). Lewis & Short, Perseus 30.3. p. Phoenix.
Classical Tools. Consultado el 11/02/2015. Marlière, Élise (2001). Le tonneua en Gaule
Lewis, Charlton T (1879b). «Imperator» (htt romaine ([Link]
p://[Link]/hopper/text?doc= me/prescript/article/galia_0016-4119_2001_
Perseus%3Atext%3A1999.04.0059%3Aentr num_58_1_3179) 58 (58). p. 181–201.
y%3Dimperator). Lewis & Short, Perseus Mattern, Susan P. (1999). Rome and the
Classical Tools. Consultado el 11/02/2015. Enemy: Imperial Strategy in the Principate.
Ling, Roger (1991). Roman painting. University of California Press.
Cambridge University Press. Mattingly, David (2006). «The Imperial
Lintott, Andrew (1999). The Constitution of Economy». A Companion to the Roman
the Roman Republic. Oxford University Empire. ISBN 9780631226444.
Press. doi:10.1002/9780470996942 ([Link]
[Link] (2010). «Imperator» ([Link] 2%2F9780470996942).
[Link]/concept/imperator/) (en inglés). McClelland, John (2007). Body and Mind:
Consultado el 11/02/2015. Sport in Europe from the Roman Empire to
Llewelyn, S.R.; A. M. Nobbs (2002). «The the Renaissance. Londres y Nueva York:
Earliest Dated Reference to Sunday in the Routledge.
Papyri». New Documents Illustrating Early McDaniel, Walton Brooks (1906). «Some
Christianity. Wm. B. Eerdmans. Passages concerning Ball-Games».
Lo Cascio, Elio; Malanima, Paolo Transactions and Proceedings of the
(dezembro de 2009). GDP in Pre-Modern American Philological Association 37.
Agrarian Economies (1–1820 AD). A McDonald, Marianne; J. Michael Walton
Revision of the Estimates 25 (3). p. Rivista (2007). The Cambridge Companion to
di storia economica. Greek and Roman Theatre. Cambridge
Longfellow, Brenda (2011). Roman University Press.
Imperialism and Civic Patronage: Form, McGinn, Thomas (1991). Concubinage and
Meaning and Ideology in Monumental the Lex Iulia on Adultery 121. American
Fountain Complexes. Cambridge University Philological Association. p. Transactions of
Press. the American Philological Association.
Luttwak, Edward N. (1979). The Grand McGinn, Thomas A. (2004). The Economy of
Strategy of the Roman Empire: From the Prostitution in the Roman World. University
First Century A.D. to the Third. Johns of Michigan Press.
Hopkins University Press. ISBN 0-8018-2158-4. McGinn, Thomas A.J. (1998). Prostitution,
Sexuality and the Law in Ancient Rome.
Oxford University Press. Empire. Blackwell.
McNelis, Charles (2007). «Ovidian Naerebout, Frederick G. (2009). «Dance in
Strategies in Early Imperial Literature». A the Roman Empire and Its Discontents».
Companion to Ovid. Blackwell. Ritual Dynamics and Religious Change in
Melaragno, Michele G. (1991). An the Roman Empire. Proceedings of the
Introduction to Shell Structures: the Art and Eighth Workshop of the International
Science of Vaulting ([Link] Network Impact of Empire (Heidelberg, July
m/books?id=IzToBwAAQBAJ). Nueva York: 5–7, 2007). Brill.
Van Nostrand Reinhold. ISBN 978-1-4757-0225- Neils, Jenifer (2010). «Sculpture». The
5. Oxford Encyclopedia of Ancient Greece and
Métraux, Guy P.R. (2008). «Prudery and Rome. Oxford University Press.
Chic in Late Antique Clothing," in Roman ISBN 9780195388398.
Dress and the Fabrics of Roman Culture». Newby, Zahra (2011). «Myth and Death:
Roman Dress and the Fabrics of Roman Roman Mythological Sarcophagi». A
Culture. University of Toronto Press. Companion to Greek Mythology. Blackwell.
Metropolitan Museum of Art (2000). «Roman Nicolet, Claude (1991). Space, Geography,
Painting» ([Link] and Politics in the Early Roman Empire.
hd/ropt/hd_ropt.htm). The Metropolitan University of Michigan Press. ISBN 978-
Museum of Art. 0472100965.
Miles, Richard (1999). «Communicating Nussbaum, Martha (2002). «The Incomplete
Culture, Identity, and Power». Experiencing Feminism of Musonius Rufus, Platonist,
Power: Culture, Identity and Power in the Stoic, and Roman». The Sleep of Reason:
Roman Empire. Londres y Nueva York: Erotic Experience and Sexual Ethics in
Routledge. ISBN 978-0415212847. Ancient Greece and Rome. University of
Millar, Fergus (1983). Empire and City, Chicago Press. ISBN 0226609154.
Augustus to Julian: Obligations, Excuses Oleson, John Peter (2010). Oxford
and Status (73). Society for the Promotion of Handbook of Engineering and Technology
Roman Studies. p. Journal of Roman in the Classical. Oxford University Press.
Studies. ISBN 978-0199734856.
Millar, Fergus (1998). The Crowd in Rome in Paul, John; Museu Getty (2004).
the Late Republic. University of Michigan. «Purificazione». Thesaurus Cultus Et
Millar, Fergus (2006). A Greek Roman Rituum Antiquorum (ThesCRA). Getty
Empire: Power and Belief under Theodosius Publications. ISBN 089236789X.
II (408-450). University of California Press. Parker, Philip (2010). The Empire Stops
ISBN 978-0520253919. Here. Pimlico. ISBN 1845950038.
Momigliaño, Arnaldo (1986). The Peachin, Michael (2011). The Oxford
Disadvantages of Monotheism for a Handbook of Social Relations in the Roman
Universal State. 81.4. p. Classical Philology. World. Oxford University Press. ISBN 978-0-19-
Morgan, Teresa (2010). «Education». The 518800-4.
Oxford Encyclopedia of Ancient Greece and Penrose, Jane (2005). Rome and her
Rome. Oxford University Press. enemies. Osprey. ISBN 9781846033360.
ISBN 9780195388398. Petersen, Lauren Hackworth (2010). «Crafts
Morgan, Teresa (1998). Literate Education in and Artisans». The Oxford Encyclopedia of
the Hellenistic and Roman Worlds. Ancient Greece and Rome. Oxford
Cambridge University Press. University Press. ISBN 9780195388398.
Mouritsen, Henrik (2011). The Freedman in Phang, Sara Elise (2011). «Military
the Roman World. Cambridge University Documents, Languages, and Literacy». A
Press. Companion to the Roman Army. Blackwell.
Musurillo, Herbert (1972). The Acts of the Piper, David (1986). The Illustrated Library
Christian Martyrs. Oxford: Clarendon Press. of Art. Nueva York: Portland House. ISBN 0-
Myers, K. Sara (2006). «Imperial Poetry». 517-62336-6.
The Blackwell Companion to the Roman
Plínio, o Jovem (100). Panegírico del Blackwell companion to the History of the
emperador Trajano. Latin language. Nueva York: Wiley-
Potter, David S. (1999). Life, Death, and Blackwell. ISBN 978-1405186056.
Entertainment in the Roman Empire. Rosenblum, Robert (1970). Transformations
University of Michigan Press. in late eighteenth century art. Princeton
ISBN 0472085689. University Press.
Potter, David S. (2004). The Roman Empire Roth, Jonathan (1994). The Size and
at Bay. Londres y Nueva York: Routledge. Organization of the Roman Imperial Legion
ISBN 978-0415100588. 43 (3). Franz Steiner Verlag. p. 346-362.
Quilici, Lorenzo (2008). «Land Transport, Rüpke, Jörg (2007). «Roman Religion –
Part 1: Roads and Bridges». En Oleson, Religions of Rome». A Companion to
John Peter, ed. The Oxford Handbook of Roman Religion. Blackwell.
Engineering and Technology in the Saddington, D.B. (2007). «Classes. The
Classical World. Nueva York: Oxford Evolution of the Roman Imperial Fleets». En
University Press. ISBN 978-0-19-518731-1. Erdkamp, Paul, ed. A Companion to the
Quintiliano (95). Institutio oratoria ([Link] Roman Army. Blackwell Publishing Ltd.
[Link]/quintilian/[Link] ISBN 978-1-4051-2153-8.
[Link]). Sainte-Croix, G. E. M. (1963). Why Were the
Raja, Rubina (2012). Urban Development Early Christians Persecuted? 26. p. Past &
and Regional Identity in the Eastern Roman Present.
Provinces 50 BC–AD 250. Museum Saller, R. P. (1980). Promotion and
Tusculanum Press. Patronage in Equestrian Careers 70.
Rawson, Beryl (1986). «The Roman p. Journal of Roman Studies.
Family». The Family in Ancient Rome: New Saller, Richard P. (2000). «Status and
Perspectives. Cornell University Press. patronage». En Garnsey, Peter, ed.
ISBN 0801494605. Cambridge Ancient History: The High
Rawson, Beryl (2003). Children and Empire, A.D. 70–192. Cambridge University
Childhood in Roman Italy. Oxford University Press. ISBN 9780521263351.
Press. Saller, Richard P. (2002). Personal
Reden, Sitta von (2010). Money in Classical Patronage under the Early Empire.
Antiquity. Cambridge University Press. Cambridge University Press. ISBN 978-
Rehak, Paul (2006). Imperium and Cosmos: 0521893923.
Augustus and the Northern Campus Martius. Scheid, John (2007). «Sacrifices for Gods
University of Wisconsin Press. and Ancestors». A Companion to Roman
Reid, T. R. (1997). The World According to Religion. Blackwell.
Rome 192 (2). p. National Geographic. Scheidel, Walter (2006). Population and
Reinhold, Meyer (2002). Studies in demography ([Link]
Classical History and Society. Oxford pc/pdfs/scheidel/[Link]).
University Press. Princeton/Stanford Working Papers in
Classics.
Richardson, John (2011). Frontiers in the
Roman World. Brill. ISBN 9789004201194. Scheidel, Walter; Steven J. Friesen (2006b).
The Size of the Economy and the
Richlin, Amy (1993). Not before Distribution of Income in the Roman Empire
Homosexuality: The Materiality of the 99. p. Journal of Roman Studies.
cinaedus and the Roman Law against Love
between Men. 3.4. p. Journal of the History Scheidel, Walter; Morris, Ian; Saller, Richard
of Sexuality. (2007). The Cambridge Economic History of
the Greco-Roman World. Cambridge
Roberts, Michael (1989). The Jeweled Style: University Press. ISBN 978-0-521-78053-7.
Poetry and Poetics in Late Antiquity. Cornell
University Press. Schilling, Robert (1992). «The Decline and
Survival of Roman Religion». Roman and
Rochette, Bruno (2011). «Language European Mythologies. University of
Policies in the Roman Republic and Chicago Press.
Empire». En Clackson, James, ed.
Schreckenberg, Heinz; Kurt Schubert Suetônio (121). Vida de Nerón ([Link]
(1991). Jewish Historiography and [Link]/Thayer/E/Roman/Texts/Su
Iconography in Early and Medieval etonius/12Caesars/Nero*.html).
Christianity. Fortress Press. Syme, Ronald (1999). Provincial At Rome:
Seo (2010). «Cooks and Cookbooks». The and Rome and the Balkans 80 BC-AD 14.
Oxford Encyclopedia of Ancient Greece and University of Exeter Press.
Rome. Oxford University Press. Taagepera, Rein (1979). Size and Duration
ISBN 9780195388398. of Empires: Growth-Decline Curves, 600
Severy, Beth (2002). Augustus and the B.C. to 600 A.D. 3 (3/4). p. Social Science
Family at the Birth of the Empire. Londres y History. doi:10.2307/1170959 ([Link]
Nueva York: Routledge. ISBN 041558891X. 307%2F1170959).
Sherwin-White, A. N. (1952). The Early Temin, Peter (2004). The Labor Market of
Persecutions and Roman Law Again. 3.2. the Early Roman Empire. 34.1. p. Journal of
p. Journal of Theological Studies. Interdisciplinary History.
Sherwin-White, A.N. (1979). Roman Tertuliano (Siglo II/III). Sobre os
Citizenship. Oxford University Press. Espetáculos.
ISBN 9780198148470. Tertuliaño (Siglo II/IIIb). De Pallio.
Skinner, Marilyn B. (1997). Roman Thomas, Yan (1991). «The Division of the
Sexualities. Princeton University Press. Sexes in Roman Law». History of Women in
Slater, William J. (2002). Mime Problems: the West, Volumen I: From Ancient
Cicero Ad fam. 7.1 and Martial 9.38 56. Goddesses to Christian Saints. Harvard
p. Phoenix. University Press. ISBN 0674403703.
Smith, A. H. V. (1997). Provenance of Coals Torelli, M. (1988). «Piazza Armerina: Note di
from Roman Sites in England and Wales 28. iconologia». En G. Rizza, ed. La Villa
p. 297–324. romana del Casale di Piazza Armerina.
Smith, Earl Baldwin (1950). The Dome: A Catania.
Study in the History of Ideas. Princeton Toynbee, J. M. C. (dezembro de 1971).
University Pres. ISBN 978-0-691-03875-9. Roman Art 21 (3). p. The Classical Review.
Southern, Patricia (2001). The Roman doi:10.1017/S0009840X00221331 ([Link]
Empire from Severus to Constantine. 0.1017%2FS0009840X00221331).
Londres y Nueva York: Routledge. ISBN 978- Toynbee, Jocelyn M. C. (2015). «Western
0415239448. Sculpture: Roman and Early Christian» (htt
Sperber, Daniel (1998). The City in Roman p://[Link]/art/Western-sculptur
Palestine. Oxford University Press. e/Roman-and-Early-Christian).
Stambaugh, John E. (1988). The Ancient Encyclopaedia Britannica.
Roman City. Johns Hopkins University Treadgold, Warren (1997). A History of the
Press. Byzantine State and Society. Stanford
Starr, Chester G. Starr (1974). A History of University Press. ISBN 978-0804726306.
the Ancient World, Second Edition. Oxford Treggiari, Susan (1991). Roman Marriage:
University Press. ISBN 9780195066296. Iusti Coniuges from the Time of Cicero to the
Starks, John H. (2008). «Pantomime Time of Ulpian. Oxford University Press.
Actresses in Latin Inscriptions». New ISBN 0198149395.
Directions in Ancient Pantomime. Oxford Trentinella, Rosemarie (2000). «Roman
University Press. Portrait Sculpture: The Stylistic Cycle» (htt
Stewart, Peter (2003). Statues in Roman p://[Link]/toah/hd/ropo2/hd_r
Society: Representation and Response. [Link]). The Metropolitan Museum of Art.
Oxford University Press. Tylecote, R. F. (2013). Metallurgy in
Stirling, Lea (2007). «Art, Architecture, and Archaeology: A Prehistory of Metallurgy in
Archaeology in the Roman Empire». A the British Isles. Edward Arnold Publishers
Companion to the Roman Empire. Ltd. ISBN 0901462969.
Strong, Donald (1988). Roman Art. Yale van Dam, Harm-Jan (2008). «Wandering
University Press. Woods Again: From Poliziaño to Grotius».
The Poetry of Statius. Brill. Wiedemann, Thomas (1992). Emperors and
Verstraete, Beert C.; Provencal, Vernon Gladiators. Londres y Nueva York:
(2005). Same-Sex Desire and Love in Routledge.
Greco-Roman Antiquity and in the Classical Wilson, Andrew (2002). Machines, Power
Tradition. Haworth Press. and the Ancient Economy 92. p. 1-32.
Verboven, Koenraad (2007). The Winterling, Aloys (2009). Politics and
associative order: status and ethos among Society in Imperial Rome. John Wiley &
Roman businessmen in the Late Republic Sons. ISBN 9781405179690.
and Early Empire. Wiseman, T. P. (1959). The Census in the
Versnel, H. S. (1970). Triumphus: An Inquiry First Century B.C. 59. p. Journal of Roman
into the Origin, Development and Meaning Studies.
of the Roman Triumph. Brill. Wiseman, T.P. (1970). The Definition of
Vout, Caroline (1996). The Myth of the Toga: Eques Romanus 19 (1). p. Historia:
Understanding the History of Roman Dress. Zeitschrift für Alte Geschichte.
43.2. p. Greece & Rome. Wolff, R. L. (1948). Romania: The Latin
Waquet, Françoise (2002). Latin: Or, The Empire of Constantinople 23. p. 1-34.
Empire of the Sign. Verso. ISBN 978- Woodhull, Margaret L. (2004). «Matronly
1859844021. Patrons in the Early Roman Empire: The
Ward, Roy Bowen (1992). Women in Roman Case of Salvia Postuma». Women's
Baths. 85.2. p. Harvard Theological Review. Influence on Classical Civilization. Londres
Warry, John (2004). Warfare in the Classical y Nueva York: Routledge. ISBN 0415309581.
World. Salamander Books. ISBN 0806127945. Woolf, Greg (2003). Cambridge Illustrated
Waywell, Geoffrey (1992). «Art». En History of the Roman World. Cambridge: Ivy
Jenkyns, Richard, ed. The Legacy of Rome. Press. ISBN 978-0521827751.
Oxford University Press. Woolf, Greg (2009). «Literacy or Literacies
Webster, Graham; Elton, Hugh (1998). The in Rome». En William A Johnson; Holt N
Roman Imperial Army of the First and Parker, ed. Ancient Literacies : The Culture
Second Centuries A.D. University of of Reading in Greece and Rome: The
Oklahoma Press. ISBN 0-8061-3000-8. Culture of Reading in Greece and Rome.
Wells, Colin (1992). The Roman Empire. Oxford University Press. ISBN 0199712867.
Harvard University Press. Zanker, Paul (1998). Pompeii: Public and
Wickham, Chris (2009). The Inheritance of Private Life. Harvard University Press.
Rome. Penguin Books Ltd. ISBN 978-0-670- Zanker, Paul (1988). The Power of Images
02098-0. in the Age of Augustus. University of
Michigan Press.
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Imperio romano.
Edward Gibbon: Historia de la decadencia y caída del Imperio romano (1776-89), obra en
inglés ([Link] en Proyecto Gutenberg.
Guglielmo Ferrero: Grandeza y decadencia de Roma (1901-7), obra en español: Vol. I (https://
[Link]/web/20121110083518/[Link]
sal/GRANDEZA-DECADENCIA-DE-ROMA/[Link]), II ([Link]
121110083530/[Link]
DENCIA-DE-ROMA/Volumen-2/[Link]), III ([Link]
524/[Link]
E-ROMA/Volumen-3/[Link]), IV ([Link]
2/[Link]
ROMA/Volumen-4/[Link]). ([Link]
he-roman-empire#)
Atlas del Imperio Romano ([Link]
The Roman Law Library ([Link]
[Link]/Haiti/Cours/Ak/); en inglés.
Texto en español ([Link] en el sitio ([Link] de la
Biblioteca Digital Mundial.
Fuentes primarias
Tito Livio (siglo I a. C.). Ab urbe condita libri, obra en español: tomos I ([Link]
x/la/1080012312_C/1080012312_T1/[Link]), II ([Link]
12312_C/1080012313_T2/[Link]), III ([Link]
1080012314_T3/[Link]), IV ([Link]
315_T4/[Link]), V ([Link]
080012316_MA.PDF), VI ([Link]
12317_MA.PDF) y VII ([Link]
318_MA.PDF).
Plutarco (siglo I/II). Vidas paralelas, obra en español: tomos I ([Link]
vidasparalel03plutgoog), II ([Link] III (http://
[Link]/details/lasvidasparalel04plutgoog), IV ([Link]
paralel02plutgoog) y V ([Link]
Obtenido de «[Link]
Esta página se editó por última vez el 5 may 2021 a las 09:28.
El texto está disponible bajo la Licencia Creative Commons Atribución Compartir Igual 3.0; pueden aplicarse cláusulas
adicionales. Al usar este sitio, usted acepta nuestros términos de uso y nuestra política de privacidad.
Wikipedia® es una marca registrada de la Fundación Wikimedia, Inc., una organización sin ánimo de lucro.