APTITUD FÍSICA
Es la capacidad que tiene el organismo humano de efectuar diferentes actividades físicas en
forma eficiente, retardando la aparición de la fatiga y disminuyendo el tiempo necesario para
recuperarse. Esto da como resultado el buen funcionamiento de los órganos, aparatos y sistemas
del cuerpo humano, debido a la realización periódica y continua de actividades físicas.
La aptitud física no está dada, sino que se debe de desarrollar a través del ejercicio sistemático,
rutinario y bien planificado.
FRECUENCIA RESPIRATORIA
La noción menciona la cantidad de respiraciones que una persona o un animal realizan en un
determinado periodo.
La frecuencia respiratoria suele medirse en respiraciones por minuto. El dato refleja, de este
modo, qué número de veces un individuo toma aire y lo expulsa a lo largo de sesenta segundos.
En el caso de un adulto, se considera que la frecuencia respiratoria normal es de entre 12 y 20
respiraciones por minuto. Si la frecuencia respiratoria aumenta y se registran más respiraciones
por minuto, se produce la taquipnea. En cambio, cuando la frecuencia respiratoria decae y
disminuyen las respiraciones por minuto, el fenómeno recibe el nombre de bradipnea.
Es importante tener en cuenta que la frecuencia respiratoria cambia con la edad y según la
persona se encuentre en reposo o en medio de una actividad física. La medición de la frecuencia
respiratoria normal se realiza con el sujeto sentado y descansado.
La frecuencia respiratoria es un concepto que se enmarca en el conjunto de los signos vitales,
las mediciones de aquellas funciones de nuestro organismo que se consideran fundamentales
para su correcto desarrollo. Además de éste, los profesionales de la salud monitorizan como
parte de su rutina los siguientes tres signos vitales: la temperatura corporal, el pulso y la presión
arterial (este último no se considera estrictamente un signo vital, pero suele formar parte de
estos controles).
El objetivo de medir los signos vitales varía según el caso, pero por lo general se centra en la
monitorización o la detección de algún problema de salud. Dependiendo de la experiencia de
quien lo realiza y del grado de urgencia, esta tarea se puede llevar a cabo tanto en el hogar como
en un consultorio médico.
La frecuencia respiratoria también se conoce con el nombre de ritmo respiratorio y a veces
aumenta en presencia de ciertas afecciones médicas, como ser enfermedades o fiebre. Por otro
lado, es esencial tomar en cuenta el historial médico de la persona antes de medir sus
respiraciones, ya que si tiene dificultades crónicas para respirar el resultado nunca podrá
alcanzar los valores normales, aunque no esté atravesando una etapa especialmente negativa.
Además de los métodos tradicionales de medición, que pueden consistir en la observación del
movimiento del pecho con cada respiración, contando el número de veces por minuto que cae al
exhalar, existe un sensor acústico que permite hacer un seguimiento de la frecuencia respiratoria
en todo momento. Se trata de un dispositivo que se adhiere con facilidad al cuello de la persona
y cuenta con una gran flexibilidad para no resultar invasivo o molesto.
FRECUENCIA CARDÍACA
La frecuencia cardíaca es la cantidad de veces que el corazón late durante un minuto.
El corazón es un órgano muscular localizado en el centro del pecho. Cuando late, bombea
sangre que contiene oxígeno y nutrientes alrededor del cuerpo y devuelve productos de desecho.
Un corazón sano suministra al cuerpo la cantidad apropiada de sangre a la velocidad adecuada
para abordar cualquier acción que realice el cuerpo en ese momento.
El pulso a menudo se confunde con la frecuencia cardíaca, pero se refiere a las veces por minuto
que se expanden y contraen las arterias en respuesta al bombeo del corazón.
La frecuencia del pulso es exactamente igual al latido del corazón, ya que las contracciones del
corazón causan aumentos en la presión arterial, lo que provoca un incremento importante del
pulso.
La medición del pulso es, por lo tanto, una medida directa de la frecuencia cardíaca.
VALENCIAS FÍSICAS
Tolerancia cardio-respiratoria: Es Capacidad de realizar tareas vigorosas que impliquen la
participación de masas musculares durante periodos de tiempo prolongados, basada en la
capacidad funcional de los sistemas circulatorio y respiratorio de ajustarse y recuperarse de los
efectos del ejercicio muscular.
Flexibilidad: Es la capacidad del individuo de alcanzar las máximas amplitudes articulares,
acompañadas de las elongaciones de los músculos y articulaciones correspondientes.
Resistencia muscular: Es la capacidad que tiene un músculo para contraerse durante periodos
largos de tiempo, levantando, empujando o tirando de un peso determinado.
Fuerza muscular: Es la capacidad de generar tensión intramuscular ante una resistencia,
independientemente de que se genere o no movimiento. En otras palabras, es la capacidad de
levantar, empujar o tirar de un peso determinado en un solo movimiento con la ayuda de los
músculos.
Velocidad: Es la capacidad motriz para realizar actividades motoras en un tiempo mínimo, es la
capacidad de ejecutar uno o varios movimientos y recorrer una distancia en el menor tiempo
posible.
Potencia: La noción de potencia muscular se refiere a la fuerza que puede aplicar una persona
con un movimiento y a la velocidad con que dicha aplicación se concreta. Se trata, por lo tanto,
de la capacidad de un individuo para ejercer fuerza de manera rápida.
Agilidad: Es la habilidad, la destreza de cambiar rápida y efectivamente la dirección de un
movimiento ejecutado a velocidad. También podemos describir a la agilidad como una
combinación de flexibilidad, velocidad y elasticidad.
Coordinación: Es una capacidad física complementaria que permite al deportista realizar
movimientos ordenados y dirigidos a la obtención de un gesto técnico. Por lo tanto, es la
capacidad que tienen los músculos esqueléticos del cuerpo de sincronizarse bajo parámetros de
trayectoria y movimiento.
EFECTOS FISIOLÓGICOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA A NIVEL
CARDIOVASCULAR
Los efectos fisiológicos del ejercicio físico son bastante conocidos y constatados. El sistema
cardiovascular aporta al músculo, para su metabolismo energético, sangre rica en oxígeno y
nutrientes. En este nivel, el ejercicio físico aeróbico fortalece el corazón y la función cardíaca y
vascular. Esto significa un importante aumento de la calidad y de la potencia del
funcionamiento cardiaco y una mejor distribución periférica de la sangre (mediante el ajuste de
los procesos de vasoconstricción y vasodilatación que aseguran un aumento de la cantidad de
sangre que llega a la musculatura). En reposo aparece una disminución de la tasa cardíaca y de
la presión arterial.
EFECTOS FISIOLÓGICOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA A NIVEL MUSCULAR
El ejercicio, tiene importantes efectos al ser el músculo el efector del sistema. Los principales
cambios son los relativos a la mejora de la capacidad funcional del músculo por aumentos en el
tamaño muscular y en las mitocondrias, por ello, en la capacidad de extraer y liberar energía,
cambios que se traducirán en un aumento de la potencia y la resistencia muscular. Otros
cambios son los referidos a la mejora en la fuerza de los tendones y en la flexibilidad o rango de
movimiento de las articulaciones. Otros importantes efectos de la actividad física en el sistema
musculo esquelético son la mejora en la coordinación neuromuscular y en la agilidad. La
actividad física será pues en este sistema, un control del declive fisiológico asociado a la edad,
especialmente en masa y fuerza muscular, flexibilidad y coordinación motora.
EFECTOS FISIOLÓGICOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA A NIVEL RESPIRATORIO
Por la necesidad de aportar al torrente sanguíneo altas cantidades de oxígeno (O) para favorecer
el metabolismo energético muscular y eliminar el alto nivel de dióxido de carbono (CO2)
resultante del ejercicio, el principal efecto de la actividad física aeróbica es la hiperventilación
(aumento de la profundidad de la respiración), así como el aumento de la superficie alvéolo-
capilar (para una mayor capacidad de transferencia de gases). Así, tiene un fuerte efecto sobre el
declive respiratorio asociado a la edad, aumentando la capacidad vital.
EFECTOS FISIOLÓGICOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA A NIVEL NEUROLÓGICO
Sensación de agotamiento y cansancio, alteraciones del ritmo del sueño (insomnio) y
disminución de la destreza muscular. La participación en actividades físicas y deportes, puede
provocar emociones negativas como miedo, agresión, ira, y así mismo, puede proporcionar al
participante las herramientas para hacerle frente, aprendiendo a controlar sus emociones.
Optimiza las funciones neuronales canalizando las energías de manera positiva.