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Sentencia SU 080 de 20

El documento presenta información sobre la violencia contra la mujer y la protección de sus derechos. Define la violencia de género y violencia doméstica contra la mujer, y explica que la Constitución y tratados internacionales obligan al Estado a proteger a la mujer de toda forma de violencia y discriminación. También analiza la responsabilidad civil en casos de violencia intrafamiliar y la necesidad de que los procesos de divorcio u otros permitan la reparación de daños a las víctimas de este tipo de violencia.
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Sentencia SU 080 de 20

El documento presenta información sobre la violencia contra la mujer y la protección de sus derechos. Define la violencia de género y violencia doméstica contra la mujer, y explica que la Constitución y tratados internacionales obligan al Estado a proteger a la mujer de toda forma de violencia y discriminación. También analiza la responsabilidad civil en casos de violencia intrafamiliar y la necesidad de que los procesos de divorcio u otros permitan la reparación de daños a las víctimas de este tipo de violencia.
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Sentencia SU080/20

ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-


Requisitos generales y especiales de procedibilidad

PROTECCION DE LA MUJER FRENTE A TODO TIPO DE


VIOLENCIA-Mandatos constitucionales

PROTECCION DE LA MUJER FRENTE A TODO TIPO DE


VIOLENCIA-Particularmente contra violencia intrafamiliar

DISCRIMINACION Y VIOLENCIA CONTRA LA MUJER-


Características

Sobre la definición de la violencia de género contra la mujer, se puede


precisar que esta implica la existencia de las siguientes tres características
básicas: “a) El sexo de quien sufre la violencia y de quien la ejerce: la
ejercen los hombres sobre las mujeres. b) La causa de esta violencia: se basa
en la desigualdad histórica y universal, que ha situado en una posición de
subordinación a las mujeres respecto a los hombres. c) La generalidad de los
ámbitos en que se ejerce: todos los ámbitos de la vida, ya que la desigualdad
se cristaliza en la pareja, familia, trabajo, economía, cultura política,
religión, etc.” Adicionalmente, esta clase de violencia se puede presentar en
múltiples escenarios. Específicamente en las relaciones de pareja se puede
manifestar a través de actos de violencia física, bajo los cuales se pretende la
sumisión de la mujer a través de la imposición de la mayor fuerza o
capacidad corporal como elemento coercitivo. De igual forma, se puede
expresar con actos de violencia psicológica que implican “control,
aislamiento, celos patológicos, acoso, denigración, humillaciones,
intimidación, indiferencia ante las demandas afectivas y amenazas.”

VIOLENCIA DOMESTICA CONTRA LA MUJER-Definición

La violencia domestica contra la mujer, puede definirse como aquella


ejercida contra las mujeres por un integrante del grupo familiar, con
independencia del lugar en el que se materialice, que dañe la dignidad, la
integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, la libertad y
el pleno desarrollo. Así entonces, pueden ocurrir actos de violencia contra la
mujer en el ámbito familiar cuando se ejerce contra mujeres miembros del
grupo familiar como consecuencia de los vínculos que la unen con la
institución.

PROTECCION A MUJERES VICTIMAS DE VIOLENCIA Y LA


PERSPECTIVA DE GENERO-Protección constitucional e
internacional

Una comprensión sistemática de nuestra Constitución Política, arroja como


resultado una interpretación que exige de la totalidad de los actores que
conforman la vida en sociedad, el compromiso no solamente de evitar la
comisión de actos que discriminen y violenten a la mujer, sino el de adelantar
acciones que en armonía con el cumplimiento de las obligaciones propias de
un Estado social de derecho, generen un ambiente propicio para que de
manera efectiva, la mujer encuentre en el Estado, la sociedad y en sus pares
-hombres y mujeres-, la protección de sus derechos, elevados a la categoría
de Derechos Humanos, como lo es precisamente el derecho a vivir libre de
violencia y en general, a no ser discriminada.

CONVENCION BELEM DO PARA FRENTE A LA


DISCRIMINACION O VIOLENCIA CONTRA LA MUJER-
Jurisprudencia constitucional

CONVENCION BELEM DO PARA-Estados deben fijar


procedimientos legales justos y eficaces a favor de la mujer sometida a la
violencia

CONVENCION INTERAMERICANA SOBRE VIOLENCIA


CONTRA LA MUJER-Obligaciones de los Estados

RESPONSABILIDAD CIVIL AL INTERIOR DE LAS


RELACIONES FAMILIARES-Fundamento constitucional

El resarcimiento, reparación o compensación de un daño, no se encuentra


ocluido, limitado o incluso negado, porque la fuente del daño comparta con el
afectado, un espacio geográfico determinado -el hogar- o porque existan
lazos familiares. Al contrario, es posible asentar con firmeza, que los daños
que al interior del núcleo familiar se concreten, originados en la violencia
intrafamiliar, obligan la actuación firme del Estado para su sanción y
prevención, y en lo que dice relación con el derecho de familia, es imperativo
el consagrar acciones judiciales que posibiliten su efectiva reparación, pues,
de nada sirve que normas superiores (para el caso, la Convención de Bélem
do Pará y el art. 42-6° C. Pol.) abran paso a la posibilidad de tasar
reparaciones con ocasión de los daños que la violencia intrafamiliar genere,
si a su vez no se consagran las soluciones que posibiliten su materialización

PROCESO DE CESACION DE EFECTOS CIVILES DE


MATRIMONIO CATOLICO O DE DIVORCIO-Ausencia de un
mecanismo justo y eficaz para la reparación de daños generados por
materialización de la causal de los ultrajes, el trato cruel y los
maltratamientos de obra

Una mujer, víctima de violencia intrafamiliar, y a quien por tanto se le


declare como cónyuge inocente, a más de tener que exponer la totalidad de
los maltratos que haya soportado en un proceso civil de cesación de efectos
civiles de matrimonio católico o de divorcio, deberá, nuevamente, recordar y
expresar ante otra instancia en un trámite judicial-civil, las mismas
circunstancias que demuestren el daño y la respectiva pretensión
reparadora. Todo ello va en contra de los parámetros del plazo razonable,
2
propios del debido proceso y genera una evidente revictimización de la mujer
violentada

PROCESO DE CESACION DE EFECTOS CIVILES DE


MATRIMONIO CATOLICO O DE DIVORCIO POR VIOLENCIA
INTRAFAMILIAR-Posibilidad de tener acceso efectivo a una
reparación del daño

PROCESO DE CESACION DE EFECTOS CIVILES DE


MATRIMONIO CATOLICO O DE DIVORCIO POR VIOLENCIA
INTRAFAMILIAR-Protección de los derechos fundamentales de la
accionante a vivir libre de violencia intrafamiliar, a ser reparada y a no
ser revictimizada

PROCESO DE CESACION DE EFECTOS CIVILES DE


MATRIMONIO CATOLICO O DIVORCIO-Exhorto al Congreso,
para que regule ampliamente el derecho fundamental a acceder a una
reparación integral en los casos de violencia intrafamiliar

REPARACION DE DAÑOS EN PROCESOS DE DIVORCIO Y


CESACION DE EFECTOS CIVILES DE MATRIMONIO
CATOLICO CUANDO SE DEMUESTRE LA CAUSAL DE
VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-


Procedencia por defectos sustantivo y fáctico, en proceso de cesación de
efectos civiles de matrimonio católico o divorcio por desconocer
reparación de daños a víctima de violencia intrafamiliar

Referencia: Expediente T-6.506.361

Acción de tutela instaurada por la señora


Stella Conto Díaz del Castillo en contra
del Tribunal Superior del Distrito Judicial
de Bogotá – Sala de Familia.

Magistrado ponente:
JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS

Bogotá D.C., veinticinco (25) de febrero de dos mil veinte (2020).

La Sala Plena de la Corte Constitucional en ejercicio de sus competencias


constitucionales y legales, profiere la siguiente:

SENTENCIA

3
Dentro del trámite de revisión de los fallos dictados por las Salas de Casación
Civil y Laboral de la Corte Suprema de Justicia, en primera y segunda
instancia respectivamente, al interior de la acción de tutela que presentó la
señora Stella Conto Díaz del Castillo contra la Sala de Familia del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá.

I. ANTECEDENTES

Hechos relevantes1

1. La accionante, quien actúa a través de apoderado, interpuso acción de


tutela2 contra la decisión que emitió la Sala de Familia del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Bogotá el 14 de febrero de 2017, por medio de la cual
se resolvió el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia emitida
dentro del proceso de cesación de efectos civiles de matrimonio católico
adelantado por el Juzgado Once de Familia de la ciudad de Bogotá.

Consideró la actora que dicha providencia incurrió en los defectos sustantivo


y fáctico, lo que a su vez materializó la vulneración de sus derechos
fundamentales “…a no ser discriminada por razones de género, ni víctima de
violencia contra la mujer e intrafamiliar… y ser resarcida, reparada y/o
compensada por el daño que se le causó con el desconocimiento de su
derecho fundamental a vivir libre de violencia y discriminación de género y
de violencia intrafamiliar”.3

2. Indicó que el 16 de mayo de 2013 presentó demanda de cesación de efectos


civiles del matrimonio católico en contra de Virgilio Albán Medina,
pretendiendo se decretara la disolución y liquidación de la sociedad conyugal,
la fijación de la cuota alimentaria a favor de su hija menor de edad y la
condena “...al demandado como cónyuge culpable al pago de alimentos con
destino a la señora STELLA CONTO DÍAZ DEL CASTILLO, por la cuantía
mínima de TRES MILLONES DE PESOS ($3.000.000)”. 4 Para esos efectos
invocó las causales 2ª, 3ª y 8ª del artículo 154 del Código Civil5.

3. Mediante sentencia del 15 de septiembre de 2016, el Juzgado Once de


Familia de Bogotá, decretó la cesación de los efectos civiles del matrimonio
católico y la disolución y liquidación de la sociedad conyugal, al haber

1
Se extraen del escrito de tutela, de las actuaciones procesales y de las pruebas acopiadas.
2
Se presentó el 02 de junio de 2017 en la secretaría de la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de
Justicia.
3
Folio 42 del cuaderno de primera instancia.
4
Folio 34 y 35 cuaderno de pruebas.
5
2. El grave e injustificado incumplimiento por parte de alguno de los cónyuges de los deberes que la ley les
impone como tales y como padres. 3. Los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra y 8. La
separación de cuerpos, judicial o de hecho, que haya perdurado por más de dos años.

4
encontrado probadas las causales 2ª y 8ª del artículo 154 6 del Código Civil,
determinando como cónyuge culpable al demandado7.

Pese a ello, el Juzgado en mención, respecto de los alimentos, concluyó lo


siguiente: “Por último y teniendo en cuenta que la demandante, pese a que
logró probar la culpabilidad del demandado al demostrarse la causal 2°, es
profesional y percibe ingresos mensuales al trabajar como Consejera de
Estado, especialista en derecho y cuyos ingresos ascienden alrededor de los
$25.000.000, de lo que se desprende que no se encuentra acreditada la
NECESIDAD, elemento esencial para la fijación de la cuota alimentaria a
favor de la cónyuge…”8

4. Contra la anterior decisión, la accionante interpuso el recurso de apelación


en procura de lograr que, de un lado, se declarara probada la causal 3ª del
artículo 154 del Código Civil9 y, de otro, según el escrito de tutela, “…se
condene a la reparación prevista en el Código Civil para el cónyuge
inocente, bajo la modalidad de alimentos periódicos”10.

5. Mediante decisión del 14 de febrero de 2017 la Sala de Familia del


Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá accedió a adicionar “el
ordinal primero de la sentencia apelada, en el sentido de precisar que la
cesación de los efectos civiles del matrimonio católico contraído entre Stella
Conto Díaz del Castillo… se decrete igualmente con base en la causal de
divorcio que prevé el numeral 3° del artículo 154 del Código Civil” 11; sin
embargo, el Tribunal confirmó la decisión de primera instancia de
“abstenerse de fijar una cuota alimentaria a favor del demandante y a cargo
del demandado”12 como consecuencia de haberse probado que la actora
cuenta con “ingresos suficientes para subsistir y también para proveerle
alimentos a sus hijos en lo que corresponde”13.

6. Consideró la accionante que en la mencionada decisión el Tribunal


incurrió en un defecto sustantivo al “…trazar una distinción discriminatoria
que carece de todo sustento…”, pues en sus palabras el hecho de que la
cónyuge inocente haya logrado superarse al punto de “haber conseguido la
posición que hoy ocupa… no resulta un criterio admisible para privarla de su
derecho fundamental a ser resarcida por la violación de sus –sic- derecho
fundamental a vivir libre de violencia y discriminación de género y violencia

6
El grave e injustificado incumplimiento por parte de alguno de los cónyuges de los deberes que la ley les
impone como tales y como padres y la separación de cuerpos, judicial o de hecho, que haya perdurado por
más de dos años.
7
Si bien es cierto en la parte motiva de la sentencia el Juzgado Once de Familia de Bogotá indicó “…por
encontrarse probadas, como ya se anotó, las causales 2° y 8° invocadas…” fl. 994 cuaderno proceso ordinario,
la causal 8° no fue incluida en la parte resolutiva de la sentencia.
8
Folio 914 cuaderno 1-B proceso ordinario.
9
 Los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra.
10
Folio 45 cuaderno de primera instancia acción de tutela. Sobre este punto se tuvo oportunidad además de
escuchar la sustentación de la apelación y en el minuto 22´57´´ se destaca que en este punto el reparo contra la
sentencia de primera instancia se dirige a que la Juez no condenó al cónyuge que dio origen a la causal como
sanción en favor de la demandante.
11
Folio 45 y 46 del cuaderno de primera instancia.
12
Folio 49 del cuaderno de primera instancia.
13
Ibidem

5
intrafamiliar”14. Dado lo anterior, se aseguró que la postura de la decisión que
se ataca “…prescinde de elementos imperativos para interpretar la
legislación aplicable y llega a un resultado abiertamente contrario a los
mandatos constitucionales…”15.

7. Con relación al defecto fáctico, se indicó que el mismo se concreta dada la


omisión de valoración de elementos de convicción que corroboran el maltrato
que debió soportar la accionante, por lo que en su criterio una adecuada
valoración de las pruebas habría demostrado además que la capacidad
económica de quien fue declarado cónyuge culpable siempre fue mayor y que
a efectos de determinar el “acceso al resarcimiento o reparación del daño u
otros medios de compensación justos y eficaces” 16 no se deben valorar los
ingresos del cónyuge inocente.

8. De esta forma, solicitó que se tutelen sus derechos fundamentales “…a no


ser discriminada por razones de género, ni víctima de violencia contra la
mujer ni intrafamiliar…”, y así se “…[ampare] su derecho fundamental a ser
resarcida en los términos del literal g) del artículo 7 de la Convención de
Belem do Pará…”17 y, en consecuencia “se disponga la reparación de
perjuicios prevista en el numeral 4ª del artículo 411 del Código Civil, bajo la
forma de prestación alimentaria periódica…”18

Trámite procesal en instancias

9. Mediante auto del 5 de junio de 2017 19, la Sala de Casación Civil de la


Corte Suprema de Justicia avocó el conocimiento de la acción de tutela,
disponiendo la notificación de la parte accionante y del Tribunal accionado.
Asimismo, se ordenó comunicar –no vincular- sobre el inicio de la actuación
a las partes e intervinientes dentro del proceso ordinario, razón por la cual en
el expediente y seguido del auto admisorio, pueden leerse varios oficios en los
que la secretaría de la Sala de Casación Civil comunica de la existencia de la
presente acción20.

Respuestas a la acción

10. Como accionada, la Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá guardó silencio, así como las demás personas a las cuales
la secretaría remitió las mencionadas comunicaciones.

Sentencias objeto de revisión

Primera instancia

14
Folio 77 cuaderno de primera instancia.
15
Folio 78 cuaderno de primera instancia.
16
Folio 82 cuaderno de primera instancia.
17
Folio 42 del cuaderno de primera instancia.
18
Folio 43 del cuaderno de primera instancia.
19
Folio 87 del cuaderno de primera instancia.
20
Folios 89 y siguientes del cuaderno de primera instancia.

6
11. La Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia -con
salvamento de voto del magistrado Álvaro Fernando García Restrepo-,
mediante sentencia del 25 de julio de 2017, concedió el amparo solicitado. La
providencia analizó de manera amplia la protección que debe brindarse a la
mujer que es víctima de cualquier tipo de violencia, para lo cual trajo a
colación, además de postulados propios del Estado constitucional de derecho,
las normas que así lo desarrollan en el ámbito nacional e internacional y que
fundamentalmente aluden a esa protección y a la erradicación de la violencia
en las relaciones de género y, en especial, a cualquier forma de discriminación
contra la mujer. De este modo, refirió que la actividad judicial debe estar
orientada por el enfoque de género, a efectos de que se garantice de manera
efectiva la igualdad en las relaciones sociales con independencia del sexo o la
orientación sexual. Indicó que cualquier afrenta cometida en contra de las
mujeres debe ser condenada y reparada.

Respecto de la cuota alimentaria y después de realizar un análisis de la


misma, destacó que no puede pensarse como una prestación indemnizatoria
en tanto su fuente es una obligación y no un daño, por lo que para concederla
no se puede perder de vista el requisito de necesidad del alimentado.

Pese a lo anterior, afirmó que la terminación del vínculo matrimonial como


consecuencia de actos de agravio puede generar perjuicios contra uno de los
miembros de la relación. Así, aunque las normas que reglamentan el divorcio
no regulan de manera específica la posibilidad de solicitar algún tipo de
reparación por los ultrajes recibidos, se debe recurrir a la normatividad que
regula la responsabilidad civil y, de este modo, el cónyuge como
consecuencia del daño sufrido por causas imputables a su pareja está
facultado para requerir la indemnización que sea menester.

Estimó que le corresponde al juez analizar las causales de divorcio que en el


asunto se logren probar y determinar la existencia de un daño indemnizable.
De esta forma, consideró que prima facie la decisión judicial atacada se
observa ajustada a las normas y principios que limitan la materia, en tanto que
los alimentos que se reclaman, no pueden verse como una medida resarcitoria
–prestación indemnizatoria-; empero, la decisión ignoró los graves maltratos
y abusos que fueron probados en el trámite adelantado en el proceso ordinario
y que habilitaban la procedencia de la indemnización de los hechos dañinos.
Sobre el particular en la mencionada sentencia se dijo “…el tribunal olvidó
dilucidar si las circunstancias especiales del sub examine, en el cual se
acreditaron los hechos fundantes de la causal relacionándolos con el
maltratamiento, necesarios para edificar la ruptura definitiva, permitían
adoptar una indemnización a favor de la tutelante”21.

Indicó que el amparo solicitado debía otorgarse pues de lo contrario los


graves actos de violencia ocurridos al interior de la relación marital, quedarían
“impunes” al no ordenarse el reconocimiento de la reparación pretendida.

21
Folio 187 cuaderno tutela primera instancia.

7
Concluyó entonces la procedencia del amparo y, en consecuencia, ordenó al
Tribunal accionado dejar sin efectos la sentencia del 14 de febrero de 2017 y
las actuaciones que de ella pendieron, para que “…proceda a resolver
nuevamente el recurso sometido a su consideración teniendo en cuenta lo
expuesto…22”.

Impugnación

12. El demandado por medio de su apoderada y mediante escrito del 8 de


septiembre de 2017, impugnó la decisión de primera instancia; indicó que la
jurisprudencia constitucional ha sido clara en señalar los parámetros que
limitan la procedencia de la acción de tutela cuando se pretende atacar una
decisión judicial y en la sentencia impugnada no se verificó el cumplimiento
de esos presupuestos. Asimismo, refirió que la sentencia ordinaria no incurrió
en ningún defecto al ajustarse a los mandatos legales y jurisprudenciales que
regulan la procedencia de la obligación alimentaria entre cónyuges, motivo
por el cual el fallo en sede de tutela usurpó las competencias del juez natural.

Seguidamente, manifestó que la decisión de tutela aplicó al asunto


normatividad internacional, y ello genera una invasión del fuero de los jueces
naturales, omitiendo que esas mismas disposiciones han sido reglamentadas
en el ámbito nacional y es aquel desarrollo jurídico interno el que se debe
aplicar.

Precisó que el divorcio es una figura que cuenta con una regulación concreta
y el matrimonio por definición es un contrato, pero no es jurídicamente viable
aplicar las normas que rigen la reparación de los perjuicios recibidos según
las convenciones.

De igual modo, afirmó que, como consecuencia de la inexistencia de debate


probatorio al interior del proceso ordinario sobre la temática alusiva a la
reparación de los daños causados en la relación matrimonial, resulta
improcedente condenar por tal rubro, pues se trata de argumentos ajenos a la
discusión procesal. En el mismo sentido resaltó que no obran en el expediente
pruebas que permitan inferir la naturaleza del daño, ni elementos de juicio que
habiliten al juzgador para cuantificar el mismo.

Finalmente, aseguró que la sentencia desconoció los parámetros legales que


obligan al juez a fallar conforme a lo debidamente probado y que la alusión
insular al precepto que dispone la posibilidad de fallar ultra y extra petita,
desconoce los presupuestos básicos de una interpretación normativa. De esta
forma, solicitó revocar la decisión de tutela que en primera instancia emitió la
Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia.

Segunda instancia

13. La Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia -con


salvamento de voto de la magistrada Clara Cecilia Dueñas Quevedo-,
22
Folio 189 cuaderno de primera instancia

8
mediante sentencia del 27 de septiembre de 2017, revocó el fallo de primera
instancia y, en su lugar, negó el amparo solicitado. La providencia resaltó que
la procedencia de la acción de tutela está sujeta a la verificación del
cumplimiento del principio de subsidiariedad. De igual forma, indicó que la
acción de tutela contra providencias judiciales, solo es razonable
jurídicamente cuando la decisión que se ataca vulnera de forma evidente los
derechos fundamentales.

Seguidamente consideró que de conformidad con la normativa que regula el


derecho de alimentos, la decisión proferida por los jueces ordinarios se
vislumbra razonable, pues se cimienta sobre los presupuestos legales que
obligan al juez el verificar que exista, por parte del cónyuge inocente, la
necesidad de acceder a ellos, la existencia de un vínculo jurídico que origine
la obligación y la capacidad del cónyuge culpable de suministrarlos; y en el
asunto bajo estudio, no se acreditó el primero de los requisitos.

Advirtió que las pretensiones alegadas por la accionante en el proceso


ordinario, estuvieron enmarcadas por los presupuestos de la obligación
alimentaria y en ninguna etapa procesal se hizo referencia a la reglamentación
que sobre la responsabilidad contractual y extracontractual brinda la
normatividad civil. Así, estimó que la demandante no pidió ante el juez
natural la indemnización como consecuencia de los perjuicios sufridos.

A continuación, frente a las facultades ultra y extra petita de las que dispone
el juez de familia, la providencia destacó que estas no son excusas para
desconocer la obligación del juzgador de dictar su decisión conforme a lo
probado en el trámite procesal y, con ello, garantizar el derecho a la defensa y
el debido proceso. En esta línea, mencionó que más allá de haber solicitado la
reparación, se exige que en el juicio haya sido debidamente debatido y
probado lo pretendido.

Concluyó sobre ese particular que, en sede de tutela, no se podría estudiar una
solicitud que en el transcurso del procedimiento ordinario no fue discutida.
Por ello, destacó que la accionante puede acudir al escenario normativo
adecuado, que garantice que la decisión será tomada por el juez natural y con
pleno respeto de las garantías procesales para solicitar debidamente la
reparación de los agravios a los que fue sometida al interior de su relación
conyugal. En ese sentido, puntualizó que remitir a la accionante al ámbito
procesal adecuado para dirimir su pretensión indemnizatoria, no desconoce ni
desvirtúa la violencia de la cual fue víctima, pues solamente permite que el
litigio sea solucionado bajo los presupuestos procedimentales adecuados.
Insistió en que la remisión de la controversia al escenario procesal pertinente,
tampoco le resta eficacia a la regulación internacional que busca brindar
garantías a la mujer víctima de maltrato o violencia.

De otro lado, mencionó que en el caso concreto no se cumplen los


presupuestos para que el juez constitucional emita una sentencia que
reconozca directamente la indemnización, atendiendo la posibilidad de la

9
accionante de acudir a otros medios de defensa judicial para solicitar los
perjuicios.

Finalmente, la providencia anotó que no se olvidan los actos de violencia


acreditados en el trámite del proceso de cesación de efectos civiles del
matrimonio católico; sin embargo, lo anterior no impide que se adelante el
trámite correspondiente para solicitar, discutir y definir un asunto, sobre el
cual jamás se puso en movimiento el aparato judicial en sede ordinaria.

En conclusión, se revocó el fallo impugnado y, en su lugar, se negó el amparo


solicitado.

Pruebas que obran en el expediente23

i) CD contentivo del audio de la audiencia de fallo adelantada el 14 de febrero


del año 2017 ante la Sala de Familia del Tribunal Superior de Bogotá, en la
cual se resolvió la apelación contra la decisión que tomó el Juzgado Once de
Familia de Bogotá en el proceso de cesación de efectos civiles del matrimonio
católico.24

ii) CD que contiene el audio de la audiencia de fallo adelantada el 21 de julio


de 2016 ante el Juzgado Once de Familia de Bogotá, en la cual se resolvió la
demanda instaurada por Stella Conto Díaz del Castillo y la demanda de
reconvención presentada por el demandado.25

iii) Transcripción informal del audio de la audiencia de fallo adelantada el 14


de febrero del año 2017 ante la Sala Familia del Tribunal Superior de
Bogotá.26

iv) Copia auténtica de la sentencia de primera instancia proferida el 15 de


septiembre de 2016 por el Juzgado Once de Familia de Bogotá y fragmento –
parte inicial y resolutiva- de la sentencia de segunda instancia proferida el 14
de febrero de 2017 por la Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá27.

v) Copia de la denuncia formulada en contra del demandado por su hermana


Patricia Albán Medina por el delito de violencia intrafamiliar y las
actuaciones que con ocasión de la misma se adelantaron28.

23
Se recibieron cuatro cuadernos: i) dos cuadernos contentivos de la actuación de tutela de primera instancia,
tramitada en la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia; ii) una carpeta donde se ubican las
pruebas documentales –en adelante cuaderno de pruebas-y; iii) El expediente de segunda instancia ante la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia.
24
Folio 2 del cuaderno de primera instancia.
25
Folio 3 del cuaderno de primera instancia.
26
Folio 4 a 144 del cuaderno de primera instancia.
27
Folios 14 a 41 del cuaderno de primera instancia.
28
Folios 1 a 18 del cuaderno de pruebas.

10
vi) Copia de la demanda de cesación de efectos civiles del matrimonio
católico instaurada por Stella Conto Díaz del Castillo contra quien, para ese
momento, era su esposo.29

vii) Copia de la contestación de la demanda de cesación de efectos civiles del


matrimonio católico instaurada por Stella Conto Díaz del Castillo30

viii) Copia del interrogatorio de parte rendido el 12 de agosto de 2013 por el


demandado al interior del proceso de cesación de efectos civiles del
matrimonio católico.31

ix) Copia de los testimonios rendidos32.

x) Copia del informe del examen psiquiátrico realizado el 21 de noviembre de


2014 por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses al
demandado, al interior del proceso de cesación de efectos civiles del
matrimonio católico.33

xi) Copia de la solicitud de complementación del informe de la valoración


psiquiátrica realizada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias
Forenses, elevada el 5 de mayo de 2015 por Jairo Rivera Sierra como
apoderado de Stella Conto Díaz del Castillo.34

xii) Copia de la complementación del informe de la valoración psiquiátrica


realizado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses,
realizada el 23 de mayo de 2016.35

II. ACTUACIONES EN SEDE DE REVISIÓN

1. La Sala de Selección número doce de la Corte Constitucional mediante


auto del 15 de diciembre de 2017 resolvió seleccionar para revisión el
expediente T-6.506.361 y dispuso su reparto al despacho de la Magistrada
Cristina Pardo Schlesinger, quien mediante escrito del 05 de febrero de 2017
se declaró impedida siendo separada del asunto por el resto de los integrantes
de la Corte. La Sala Plena de esta Corporación en sesión del día 7 de febrero
de 2018 decidió asumir el conocimiento del mismo y, habiendo aceptado el
impedimento presentado como se acaba de anotar, ordenó remitir el

29
Folios 19 a 46 del cuaderno de pruebas.
30
Folios 47 a 71 del cuaderno de pruebas.
31
Folios 72 a 77 del cuaderno de pruebas.
32
El 10 de septiembre de 2013 por Juan David Albán Conto, el 15 de octubre de 2013 por Nohemí del
Rosario Torres Contreras y Fideligno Torres Contreras, el 14 de noviembre del 2013 por Gloria Inés Riaño
Caicedo y María Yemis Mosquera Micolta, el 10 de febrero de 2014 por Carmen Rodríguez Manrique, el 7 de
febrero de 2014 ante el Cónsul General de Colombia en París por María Carolina Albán Conto, el 5 de marzo
de 2014 por Álvaro Reinaldo Albán Medina, el 2 de abril de 2014 por Jacqueline Maldonado Granado, el 6 de
mayo de 2014 por Lucila Alarcón de Lozano, el 21 de mayo de 2014 por Wilma Amparo Pineda Puerto, copia
de la entrevista del 9 de septiembre de 2014 por la menor de edad María José Albán Conto, el 21 de julio de
2014 por Rodrigo Sepúlveda Rodríguez. Folio 78 a 86 del cuaderno de pruebas.
33
Folios 145 a 150. del cuaderno de pruebas.
34
Folios 151 y 152 del cuaderno de pruebas.
35
Folios 153 a 156 del cuaderno de pruebas.

11
expediente al despacho del Magistrado José Fernando Reyes Cuartas, quien le
sigue en turno a la magistrada impedida.

2. Por medio de auto del 6 de marzo de 2018 el magistrado ponente decretó


las pruebas respectivas36.

3. Agotada la notificación de la decisión antes mencionada, se recibieron las


siguientes pruebas:

i) Oficio n.° 0474 del 13 de marzo de 2018 por medio del cual el Juzgado 11
de Familia de Bogotá remitió a la Corte el expediente radicado con el n.°
11001 31 10 011 201300463 00 contentivo del proceso de cesación de efectos
civiles de que trata la presente acción de tutela.37

ii) El día 14 de marzo de 2018 la accionante dio respuesta al requerimiento


hecho por parte de esta Corte informando que no denunció penalmente las
conductas de las cuales fue víctima a manos de quien era para el momento su
esposo, teniendo en cuenta, de un lado, la excepción constitucional de deber
de denuncia o deber general de declarar y, de otro, que bien pudo hacerlo de
haber “…contado con algún grado de confianza en el apoyo
institucional…”38. Destaca además que si bien es cierto ella no tiene la
obligación de denunciar, esa sí se activa en cabeza de “…las autoridades que
han tenido noticia y conocido de los hechos de maltrato de palabra y de
obra…”.

36
“i) Requerir al Juzgado Once de Familia de Bogotá a efectos de que, en el término de 3 días, remita el
expediente -o en su defecto copias del mismo-, contentivo del trámite de cesación de efectos civiles de
matrimonio católico donde aparece como demandante la Señora Stella Conto Díaz del Castillo y demandado
… (2013-00463). Así mismo deberá remitir informe con sus respectivos soportes, donde consten las
actuaciones adelantadas con posterioridad a la emisión de las sentencias de tutela y el estado actual de las
actuaciones. En caso de que para este momento el expediente no se encuentre en dicho Despacho deberá
remitirse el requerimiento al competente.
ii) Solicitar al Tribunal Superior de Bogotá, Sala de Familia para que, dentro de los 3 días siguientes a la
notificación de la presente decisión, remita informe con los soportes respectivos, en el que indique cuáles
fueron las actuaciones que adelantó con posterioridad a la emisión de las sentencias de tutela en el presente
asunto y el estado actual de la actuación.
iii) Solicitar a la Señora Stella Conto Díaz de Castillo informe a esta Corporación, dentro de los 3 días
siguientes, si las circunstancias fácticas que soportaron la activación de la causal 3° del artículo 154 del
Código Civil -ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra- fueron puestas en conocimiento de la
Fiscalía General de la Nación. En caso positivo deberá indicar ante qué autoridad se radicó la respectiva
denuncia.
iv) De otro lado y teniendo en cuenta que los temas que se proponen tanto en el escrito de tutela como en la
impugnación generan diversas dudas y cuestionamientos, se considera pertinente y conducente invitar a
intervenir a algunas instituciones cuyo objeto se relaciona con los problemas jurídicos y debate propuesto,
esto es, al observatorio de género de la Universidad Nacional, al Instituto Colombiano de Derecho Procesal, a
las universidades de Caldas, de los Andes y Externado de Colombia, y a la Relatoría Especial sobre la
violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias de las Naciones Unidas, a partir de aspectos tales como,
la posibilidad de obtener “resarcimiento” e indemnización de perjuicios en el proceso de cesación de efectos
civiles de matrimonio católico y el procedimiento para reclamarlos, el alcance y naturaleza de la obligación
alimentaria contenida en el artículo 411.4 del Código Civil en el marco del proceso de cesación de efectos
civiles de matrimonio católico y si puede entenderse esta obligación como una medida resarcitoria
atendiendo las causales de divorcio, cuáles pueden ser las formas en las que se puede concretar o materializar
un trato discriminatorio por causa de género en un proceso judicial, puede considerarse discriminatorio el
hecho de analizar la necesidad del alimentado como presupuesto para ordenar el pago de la obligación
alimentaria. Sus conceptos deberán remitirse en el término de 3 días”. Folios 27 y ss cuaderno tramite de
revisión acción de tutela.
37
Folio 42, el expediente recibido consta de 4 cuadernos con 435, 436, 1090, 142 (4 cds) y 82 folios.
38
Folio 43 cuaderno tramite de revisión acción de tutela,

12
Adicionalmente, con su respuesta solicitó se tengan como pruebas: a. La
petición que realizó a medicina legal de valoración psicológica ordenada por
el Juzgado Once de Familia, frustrada por el desistimiento de la apoderada del
demandado en el proceso civil y, b. El allanamiento a la configuración de las
causales 2, 3 y 8 del artículo 154 del Código Civil formulado por el
demandado en reconvención en el proceso de separación de bienes para lo
cual allega disco compacto contentivo de la respectiva audiencia y el acta de
la misma.

iii) Por su parte, el Magistrado ponente del asunto en el Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá, informó respecto del estado actual del proceso
que, conforme al fallo de tutela concedido en primera instancia, la Sala
Familia dio cumplimiento al mismo y programó audiencia. Esta se aplazó por
solicitud de la demandante para el día 10 de agosto de 2017, fecha en la que
dispuso dejar sin efecto la sentencia que se profirió el 14 de febrero de 2017 y
señaló para el día 17 de agosto como fecha para llevar a cabo la audiencia en
la que dictaría el nuevo fallo, tal audiencia debió aplazarse y se fijó de nuevo
para el día 9 de octubre de 2017.

Pese a lo anterior, tuvo conocimiento de que la sentencia de tutela de primera


instancia se revocó por la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, razón
por la cual se canceló la mencionada audiencia al no existir la orden que
dispuso dictar el fallo de reemplazo39.

iv) Recibidas las pruebas se corrió traslado de las mismas a las partes; la
apoderada del demandado destacó la falta de notificación del auto de pruebas
en el que además se invitó a rendir concepto a varias universidades y
especialistas en los temas, oponiéndose a que los mismos sean apreciados en
esta sede; y de paso pidió a la Corte que se mantenga en reserva el nombre de
su poderdante40.

Respuestas recibidas en sede de revisión

4. Universidad Nacional de Colombia. Los intervinientes solicitan revocar


la sentencia de tutela que en sede de segunda instancia emitió la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia y, en su lugar, dejar en
firme el fallo proferido por la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia.
Resaltaron que aunque la jurisprudencia nacional ha rotulado como una
violación de los derechos humanos los actos de violencia cometidos contra la
mujer, no existen actualmente pronunciamientos judiciales que de manera
consistente desarrollen los lineamientos que deban guiar la reparación de la
mujer víctima de este flagelo. Frente al reconocimiento de la obligación
alimentaria destacaron que se instituye como un mecanismo que trasciende el
entendimiento básico de la reparación integral como mera restitución, pues le
garantiza a la mujer víctima un manto de protección frente a la posibilidad de
repetición de los actos de discriminación. Asimismo, puntualizaron que el
39
Folio 52 a 69 del cuaderno del trámite de revisión de la acción de tutela
40
Folio 117 del cuaderno del trámite de revisión de la acción de tutela

13
derecho de alimentos crea sobre la mujer víctima de violencia un escenario
propicio que aleja la posibilidad que se atenúen sus posibilidades en el campo
económico y social.

5. El Instituto Colombiano de Derecho Procesal señaló que negar el


reconocimiento del derecho de alimentos a la mujer víctima de violencia
como consecuencia de la verificación de su capacidad económica, se erige
como un acto de discriminación contra la mujer. En su opinión la obligación
alimentaria que puede surgir entre los cónyuges después de la disolución del
vínculo matrimonial, no se cimienta sobre el principio de solidaridad, sino en
la causa del quebrantamiento de la relación. En consecuencia, anotó que no se
pueden integrar los parámetros que delimitan la obligación alimentaria en la
resolución de los asuntos que estudian pretensiones encaminadas a obtener el
reconocimiento de un derecho alimentario sobre la culpabilidad de uno de los
cónyuges.

Asimismo, refirió que un entendimiento sociológico e histórico de los


procesos de segregación padecidos por la mujer, conlleva a titular como un
acto de discriminación, la decisión de la autoridad judicial que niega la
posibilidad de decretar la obligación alimentaria a favor de una mujer víctima
de violencia, como consecuencia de la inexistencia de la necesidad de aquella.

En su criterio, de cara a las características indemnizatorias propias de la


obligación alimentaria surgida sobre la culpabilidad de uno de los cónyuges,
no se puede alegar la capacidad económica de la mujer víctima de los actos de
discriminación y violencia para no resarcir el daño ocasionado.

Finalmente, indicó que la procedencia de la reparación solamente sobre la


mujer víctima de violencia que se encuentre en una situación de extrema
vulnerabilidad, implicaría que el daño causado sobre quien ha desarrollado un
conjunto de capacidades intelectuales y económicas, resultaría irreparable.

7. Universidad Externado de Colombia. Señaló que impedirle a la


accionante, como víctima de violencia de género en su contra, acceder a una
forma efectiva de reparación alegando en su contra las facultades económicas
e intelectuales que posee, se instituye como un acto de flagrante
discriminación contra la mujer. Recordó que en el ordenamiento jurídico
nacional no consagra reglas claras que reglamenten los factores que deban
delimitar la indemnización del daño que al interior de una relación
matrimonial.

Señaló la existencia de negligencia en las autoridades judiciales en la


adopción de medidas positivas que busquen hacer frente a los actos de
violencia de género. Concluyó que la decisión de segunda instancia es
discriminatoria al declarar improcedente la solicitud de amparo objeto de
estudio, al caracterizar la obligación alimentaria como indemnizatoria lo que
trae como consecuencia impedirle a la accionante acceder a la reparación
pretendida imponiendo en su contra las calidades económicas que ostenta,
castigando a la víctima y no al agresor.
14
III. CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL

Competencia

1. La Sala Plena es competente para analizar los fallos en materia de


revisión, de conformidad con lo establecido en los artículos 86 y 241-9 de
la Constitución Política; 31 a 36 del Decreto Estatutario 2591 de 1991y el
artículo 61 del Acuerdo 02 de 2015 (Reglamento de la Corte
Constitucional).

Presentación de caso

2. La accionante asegura que en la sentencia de segunda instancia (Sala


de Familia del Tribunal Superior de Bogotá) en el trámite de la
cesación de efectos civiles de matrimonio católico, se concretaron los
defectos sustantivo y fáctico. Ello al confirmar la decisión de primera
instancia, en el sentido de no condenar al demandado al pago de la
obligación alimentaria de que trata el artículo 411.4 del Código
Civil41, pese a que se le encontró culpable en esa sede de la causal
contenida en el numeral 3º del artículo 145 del mismo Código, esto es,
“ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra”. Todo lo
anterior bajo el argumento de que la accionante cuenta con capacidad
económica para cubrir su subsistencia, lo que permite evidenciar que
aquella no requiere la mencionada cuota alimentaria.

La apelación de la demandante en el proceso ordinario se dirigió a atacar dos


puntos específicos a saber: el primero, la negativa de la Juez que en esa
oportunidad no reconoció la materialización de la causal 3ª de divorcio, al
encontrar que era posible que en la relación marital este tipo de actos se hayan
presentado por parte de ambos cónyuges42 y, el segundo, la negativa contenida
en esa primigenia decisión de tasar la cuota alimentaria en favor de la
demandante, mecanismo que usó el apoderado de la accionante tanto en el
proceso ordinario43 como en el trámite de tutela, para aproximarse al
fundamento de su pretensión, esto es, que su representada sea resarcida,
41
Numeral modificado por el artículo 23 de la Ley 1a. de 1976. El nuevo texto es el siguiente: A cargo del
cónyuge culpable, al cónyuge divorciado o separado de cuerpo sin su culpa
42
Al respecto la sentencia de primera instancia señala “es patente de acuerdo con la prueba documental y
testimonial arrimada que hay maltrato entre los cónyuges, y que no solo el señor …con su temperamento
autoritario y controlador agrede a su esposa verbal y psicológicamente, sino que la demandante también ha
incurrido en actos de maltrato verbal desde hace varios años…se puede colegir con claridad que ambos
cónyuges han sido generadores de maltrato, pues pese a residir en la misma casa, convirtieron el hogar
familiar en una forma de agredirse mutuamente, involucrando de manera desconsiderada a los hijos…en
ultimas ambos terminaron la forma de agredirse a su manera…” Fl. 992 y 992 cuaderno 1-B proceso ordinario
43
Ver cd de alzada, en el que el abogado indica ““…para cerrar la intervención…al abstenerse la señora Juez
de condenar al señor…señala que no tiene la necesidad –sic-, resulta que la sanción, los alimentos para el
cónyuge que resulta vencido y culpable son una sanción y así se debe reconocer, obsérvese que la doctora
Conto siempre asumió la manutención de su familia…” … “…ha premiado la conducta violenta trasgresora
en contra de su cónyuge y en perjuicios de sus hijos…se ha premiado su incumplimiento no impidiéndosele
la sanción que como resultado de ser vencido en este juicio y de ser el cónyuge responsable al ser probadas
las causales…se le liberó con un argumento muy particular…se le liberó…de que cumpliera y no se le aplicó
la sanción… es el culto a un patriarcalismo, a un pater familia romano que el derecho colombiano no admite
ni tiene recibo…”

15
reparada y/o compensada, con independencia de que se trate de una
“profesional [que] percibe ingresos mensuales al trabajar como Consejera
de Estado”, y ello por cuanto, de la ausencia de necesidad de una cuota
alimentaria no puede seguirse la inexistencia de medidas de reparación,
resarcimiento y/o compensación en su favor.

Una vez se emitió oralmente la sentencia de segunda instancia la Sala de


Familia del Tribunal Superior de Bogotá encontró sobre el primero de los
reparos:

“…que el testimonio de los hijos de las partes, ofrece serios motivos de


credibilidad en el sentido que el demandado ha ocasionado agresiones
verbales que aunque fueron episódicas, comportan necesariamente
violencia psicológica hacia la cónyuge demandante, por parte del
demandado, lo que constituye un obrar peyorativo que lleva a una
desvalorización del ser humano y contiene un trato discriminatorio de
género hacia la mujer; plantea una relación de inferioridad por esa
causa y lesiona la autoestima de la cónyuge... situación que cobra
mayor veracidad con el dictamen pericial emitido por el Instituto de
Medicina legal que concluyó que el demandado, tras una
“conyugalidad larga y fría de 7 últimos años de ruptura afectiva, se
posicionó como hombre rígido, replegado emocionalmente…así las
cosas, es indudable que, con las pruebas del proceso, se permite
establecer que…incurrió en agresiones verbales de naturaleza grave
hacia Stella Conto Díaz del Castillo al dirigirse a ella de manera
despectiva sobre su apariencia a través de palabras que la degradan y
acusándola sin sentido de aspectos conductuales reprochables para
generarle inseguridad sobre sus propios pensamientos, emociones o
acciones por lo que, como se advirtió precedentemente este primer
reparo está llamado a prosperar al encontrarse suficientemente
probada la causal tercera de divorcio, invocada en la demanda””.
(55:40:00 y siguientes del audio de la audiencia)

Con relación al segundo de los reparos y como sobre este versa el amparo que
se invoca, el mismo se citará in extenso:

“En el caso sub examine, en cuanto a la necesidad que tiene la


demandante de recibir alimentos, según lo que revela el expediente, se
encuentra desvirtuado por cuanto Stella Díaz del Castillo desempeña
una actividad laboral de la cual percibe ingresos mensuales de
$27.027.100 conforme se verifica de la constancia expedida por la
Dirección Ejecutiva de Administración judicial del Consejo Superior de
la Judicatura del 20 de marzo de 2015, mediante la cual se establece que
devenga un sueldo básico mensual de $3.584.042, gastos de
representación por la suma de $6.371.621 y una prima especial de
servicios de $17.071.433, documento que no fue cuestionado ni tachado
de falso, por lo tanto tiene plena validez y eficacia probatoria dentro del
presente asunto.

16
Por otro lado, la capacidad económica del demandado, se encuentra
demostrada dentro del proceso con la Resolución No. GNR 168512
expedida por Colpensiones del 14 de mayo de 2014, mediante el cual le
reconocen a partir del 1 de abril de 2012 el valor de la mesada
pensional por la suma de $11.656.627.
De otra parte, según se observa con la prueba que reposa en el
expediente, como lo es el certificado de tradición, el inmueble donde
residen los cónyuges pertenece a la sociedad conyugal, puesto que fue
adquirido conjuntamente por estos, el 27 de julio de 1990.
Por lo tanto, la decisión del A quo de abstenerse de fijar una cuota
alimentaria a favor de la demandante y a cargo del demandado, se
encuentra debidamente fundamentada toda vez que fue adoptada con
apoyo en los lineamientos legales y jurisprudenciales aplicables en
materia de alimentos y partir de los elementos prácticos y probatorios en
el caso estudiado, que aunque se encuentra demostrada la culpabilidad
del demandado quien dio lugar a las causales de divorcio sanción,
invocados en la demanda, es claro que no acreditaba la necesidad de los
alimentos por parte de la cónyuge, Stella del Castillo, pues conforme a
lo probado, percibe ingresos suficientes para subsistir y también para
proveerle alimentos a sus hijos en lo que corresponda con arreglo a la
ley, inclusive sus ingresos superan sustancialmente los que por concepto
de pensión, percibe el demandado.
Por consiguiente, al no encontrarse probado uno de los requisitos sine
qua non para la fijación de alimentos entre los cónyuges, esto es, la
necesidad de percibirlos por parte de la cónyuge inocente, el argumento
del recurso de apelación se encuentra llamado al fracaso y en tal virtud
será confirmado el ordinal tercero de la parte resolutiva del fallo
apelado”. (1:06:48 y siguientes del audio de la audiencia)

3. Con fundamento en ello la accionante afirma la existencia de los defectos


sustantivo y fáctico en la decisión de segunda instancia, pues, a pesar de
haberse encontrado como culpable al demandado en el proceso de cesación de
efectos civiles de matrimonio católico, entre otras, por configurarse la causal
3ª del artículo 154 del Código Civil, se concluyó que éste no debía ser
condenado a pagar una cuota alimentaria, al contar la demandante con
capacidad económica suficiente para subsistir.

A su juicio, ese entendimiento desconoce no solo la violencia de la que fue


víctima a lo largo de muchos años, sino que, además extiende a modo de
discriminación la violencia al aparato Estatal, pues se trata de una decisión en
su concepto “mayormente discriminatoria”. Por ello solicitó al juez
constitucional se “…[ampare] su derecho fundamental a ser resarcida en los
términos del literal g) del artículo 7 de la Convención de Belem do Pará…” 44
y, en consecuencia, “se disponga la reparación de perjuicios prevista en el
numeral 4ª del artículo 411 del Código Civil, bajo la forma de prestación
alimentaria periódica…”45.

44
Folio 42 del cuaderno de primera instancia.
45
Folio 43 del cuaderno de primera instancia.

17
Planteamiento de los problemas jurídicos

4. La Sala Plena deberá determinar i) si en el presente asunto se cumplen los


parámetros que habilitan la procedencia excepcional de la acción de tutela
contra una providencia judicial. Y, ii) de resolverse de manera afirmativa el
anterior cuestionamiento, la Corte esclarecerá si en un proceso de cesación de
efectos civiles de matrimonio católico -o en un divorcio-, cuando se da por
demostrada la causal de ultrajes, trato cruel y los maltratamientos de obra
-esto es, violencia intrafamiliar- debe el juez de familia pronunciarse sobre la
posibilidad de ordenar la reparación efectiva, dado que conforme a la
Convención de Belém Do Pará46, “la mujer objeto de violencia debe tener
acceso efectivo al resarcimiento, reparación del daño u otros medios de
compensación justos y eficaces” en concordancia con el art. 42-6 de la
Constitución que prescribe que “[c]ualquier forma de violencia en la familia
se considera destructiva de su armonía y unidad, y será sancionada conforme
a la ley”.

En concreto, se determinará si con la decisión que se ataca, la Sala de Familia


del Tribunal Superior de Bogotá incurrió en un defecto sustantivo, al no
aplicar las mencionadas normas superiores y, en consecuencia, no adoptar en
favor de la accionante, como cónyuge inocente, una medida reparadora,
atendiendo la causal probada al interior del proceso civil, esto es, la existencia
de ultrajes, trato cruel y los maltratamientos de obra - violencia
intrafamiliar.

5. Para resolver los problemas jurídicos esbozados, la Corte examinará


los siguientes temas: i) procedencia excepcional de la acción de tutela
contra providencias judiciales y caracterización de los defectos
sustantivo y fáctico; ii) la protección de la mujer contra cualquier tipo
de violencia y particularmente contra la violencia intrafamiliar; iii) la
perspectiva de género como un elemento de análisis en la violencia
contra la mujer; iv) fundamentos constitucionales y del bloque de
constitucionalidad para su protección; v) la Convención de Belém do
Pará y los instrumentos internacionales de protección en materia de
violencia contra la mujer; vi) la responsabilidad civil al interior de
relaciones familiares; y, vii) la reparación integral de las víctimas como
un imperativo para la protección integral de sus derechos; viii)
finalmente, como corolario de lo expuesto, se procederá con la solución
del caso concreto.

Procedencia excepcional de la acción de tutela contra providencias


judiciales. Reiteración de jurisprudencia47

6. La acción de tutela es un instrumento eficaz de protección de


derechos fundamentales, cuando quiera que ellos se vean en riesgo o

46
Ley 248 de 1995.
47
La base argumentativa expuesta en este capítulo hace parte de las sentencias SU-917 de 2010, SU-195 de
2012, SU-515 de 2013, SU-769 de 2014, SU-336 de 2017, SU-072 de 2018 y SU-116 de 2018. Por tanto,
mantiene la postura uniforme y reciente de esta Corporación sobre la materia.

18
sean afectados por hechos u omisiones de una autoridad pública
-incluidas las autoridades48 judiciales49- e inclusive de particulares50.
Con todo, la procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones
judiciales, precisa de un mayor rigor, dadas las presunciones de acierto
y validez que les acompañan, y por ello tiene un carácter excepcional.
Todo ello en guarda de los principios de seguridad jurídica y autonomía
judicial, en tanto que la acción de tutela no puede constituirse en un
mecanismo adicional, alterno, o paralelo para discutir las providencias
judiciales emitidas por el juez natural en cada asunto51.

7. La anotada excepcionalidad se ha enmarcado a partir de requisitos de


procedencia o causales de procedibilidad que han venido reiterándose
por esta Corporación. En primer lugar, las denominadas causales
genéricas de procedencia de la acción de tutela contra providencias
judiciales, posibilitan el estudio de fondo del asunto y que se han
resumido así52:

“a. Que la cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia


constitucional. Como ya se mencionó, el juez constitucional no puede
entrar a estudiar cuestiones que no tienen una clara y marcada
importancia constitucional so pena de involucrarse en asuntos que
corresponde definir a otras jurisdicciones53…

b. Que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y extraordinarios-


de defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de
evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental irremediable54. De
allí que sea un deber del actor desplegar todos los mecanismos judiciales
ordinarios que el sistema jurídico le otorga para la defensa de sus
derechos…

c. Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se


hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir del
hecho que originó la vulneración55…
48
En el artículo 40 se consagró la competencia especial para conocer de las acciones de tutela contra las
providencias judiciales proferidas por “los jueces superiores, los tribunales, la Corte Suprema de Justicia y el
Consejo de Estado” en el superior jerárquico correspondiente.
49
“…de conformidad con el concepto constitucional de autoridades públicas, no cabe duda de que los jueces
tienen esa calidad en cuanto les corresponde la función de administrar justicia y sus resoluciones son
obligatorias para los particulares y también para el Estado. En esa condición no están excluidos de la acción
de tutela respecto de actos u omisiones que vulneren o amenacen derechos fundamentales … “ C-543 de 1992
50
Inciso 5° de la Constitución.
51
“La acción de tutela no es, por tanto, un medio alternativo, ni menos adicional o complementario para
alcanzar el fin propuesto. Tampoco puede afirmarse que sea el último recurso al alcance del actor, ya que su
naturaleza, según la Constitución, es la de único medio de protección, precisamente incorporado a la Carta
con el fin de llenar los vacíos que pudiera ofrecer el sistema jurídico para otorgar a las personas una plena
protección de sus derechos esenciales.// Se comprende, en consecuencia, que cuando se ha tenido al alcance
un medio judicial ordinario y, más aún, cuando ese medio se ha agotado y se ha adelantado un proceso, no
puede pretenderse adicionar al trámite ya surtido una acción de tutela, pues al tenor del artículo 86 de la
Constitución, dicho mecanismo es improcedente por la sola existencia de otra posibilidad judicial de
protección, aún sin que ella haya culminado en un pronunciamiento definitorio del derecho”.
52
Sentencia C-590 de 2005
53
Sentencia T-173 de 1993.
54
Sentencia T-504 de 2000.
55
Ver entre otras Sentencia T-315 de 2005.

19
d. Cuando se trate de una irregularidad procesal, debe quedar claro que
la misma tiene un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se
impugna y que afecta los derechos fundamentales de la parte actora 56. No
obstante, de acuerdo con la doctrina fijada en la Sentencia C-591-05, si la
irregularidad comporta una grave lesión de derechos fundamentales, tal
como ocurre con los casos de pruebas ilícitas susceptibles de imputarse
como crímenes de lesa humanidad, la protección de tales derechos se
genera independientemente de la incidencia que tengan en el litigio y por
ello hay lugar a la anulación del juicio.

e. Que la parte actora identifique de manera razonable tanto los hechos


que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que hubiere
alegado tal vulneración en el proceso judicial siempre que esto hubiere
sido posible57…

f. Que no se trate de sentencias de tutela 58. Esto por cuanto los debates
sobre la protección de los derechos fundamentales no pueden prolongarse
de manera indefinida, mucho más si todas las sentencias proferidas son
sometidas a un riguroso proceso de selección ante esta Corporación,
proceso en virtud del cual las sentencias no seleccionadas para revisión,
por decisión de la sala respectiva, se tornan definitivas” 59 (resalto
añadido).

8. Superado el anterior escenario a efectos de concluir en la


procedencia del amparo y habilitado el estudio de fondo, a más de los
requisitos generales antes descritos, debe demostrarse la ocurrencia de
las denominadas causales específicas que definen la procedencia del
amparo –no del estudio del caso-, parámetros con los cuales es posible
establecer si se vulneraron o no los derechos invocados y que se han
descrito como vicios al interior de las providencias que se estudian,
ellos son:

“a. Defecto orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que


profirió la providencia impugnada, carece, absolutamente, de competencia
para ello.
b. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó
completamente al margen del procedimiento establecido.
c. Defecto fáctico, que surge cuando el juez carece del apoyo probatorio
que permita la aplicación del supuesto legal en el que se sustenta la
decisión.
d. Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide con
base en normas inexistentes o inconstitucionales60 o que presentan una
evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión.

56
Sentencias SU-159 de 2000 y T-008 de 1998.
57
Sentencia T-658 de 1998.
58
Sentencias SU-1219 de 2001 y T-088 de 1999.
59
Sentencia T-590 de 2005.
60
Sentencia T-522 de 2001.

20
f. Error inducido, que se presenta cuando el juez o tribunal fue víctima de
un engaño por parte de terceros y ese engaño lo condujo a la toma de una
decisión que afecta derechos fundamentales.
g. Decisión sin motivación, que implica el incumplimiento de los
servidores judiciales de dar cuenta de los fundamentos fácticos y jurídicos
de sus decisiones en el entendido que precisamente en esa motivación
reposa la legitimidad de su órbita funcional.
h. Desconocimiento del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,
cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho
fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando sustancialmente
dicho alcance. En estos casos la tutela procede como mecanismo para
garantizar la eficacia jurídica del contenido constitucionalmente
vinculante del derecho fundamental vulnerado61.
i. Violación directa de la Constitución”. “Se estructura cuando el juez
ordinario adopta una decisión que desconoce la Carta Política, ya sea
porque: (i)  deja de aplicar una disposición ius fundamental a un caso
concreto62; o porque (ii) aplica la ley al margen  de los dictados de la
Constitución63”64.

9. Así las cosas, solo a partir del cumplimiento de ambos presupuestos,


esto es las causales genéricas como primer nivel de posibilidad de
estudio de fondo del asunto y las especificas o especiales que se
concretan en la verificación de esa sustancia del asunto, es que podrá
concederse el amparo que se invoca.

Caracterización de los defectos sustantivo y fáctico

10. En reiterada jurisprudencia65 se ha señalado que el defecto


sustantivo, es una circunstancia que determina la carencia de validez
constitucional de las providencias judiciales y se causa cuando una
providencia judicial acude a una motivación que contradice, de manera
manifiesta, el régimen jurídico que debe aplicar66. Tal evento se
presenta cuando:

“(i) la decisión judicial tiene como fundamento una norma que no es


aplicable, porque a) no es pertinente67, b) ha perdido su vigencia por

61
Cfr. Sentencias T-462 de 2003; T-1031, SU-1184 de 2001; y T-1625 de 2000.
62
Dice la Corte en la Sentencia C–590 de 2002 que se deja de aplicar una disposición iusfundamental en los
casos en que, “… si bien no se está ante una burda trasgresión de la Carta, si se trata de decisiones ilegítimas
que afectan derechos fundamentales”.
63
Sentencia SU-198 de 2013. En la sentencia C–590 de 2005 se reconoció autonomía a esta causal de
procedibilidad de la acción de tutela, y se establecieron algunos criterios para su aplicación.
64
Sentencia SU-632 de 2017.
65
La presente síntesis comprensiva se extracta de la sentencia T-261 de 2019.
66
Se pueden consultar las sentencias T-573 de 1997, T-567 de 1998, T-001 de 1999, T-377 de 2000, T-1009
de 2000, T-852 de 2002, T-453 de 2005, T-061 de 2007, T-079 de 1993, T-231 de 1994 T-001 de 1999, T-
814 de 1999, T-522 de 2001, T-842 de 2001, SU-159 de 2002, T-462 de 2003,T-205 de 2004 , T-701 de
2004, T-807 de 2004, T-1244 de 2004, T-056 de 2005, T-189 de 2005, T-800 de 2006, T-061 de 2007, T-018
de 2008, T-051 de 2009, T-060 de 2009, T-066 de 2009. Cfr., sentencia T-741 de 2017.
67
Sentencia T-189 de 2005.

21
haber sido derogada68, c) es inexistente69 d) ha sido declarada
contraria a la Constitución70, e) a pesar de que la norma en cuestión
está vigente y es constitucional, ‘no se adecúa a la situación fáctica a la
cual se aplicó, porque a la norma aplicada, por ejemplo, se le
reconocen efectos distintos a los expresamente señalados por el
legislador’71.
(ii) pese a la autonomía judicial, la interpretación o aplicación de la
norma al caso concreto, no se encuentra, prima facie, dentro del
margen de interpretación razonable72 o la aplicación final de la regla
es inaceptable por tratarse de una interpretación contraevidente
(interpretación contra legem) o claramente perjudicial para los
intereses legítimos de una de las partes 73 o cuando en una decisión
judicial se aplica una norma jurídica de manera manifiestamente
errada, sacando del marco de la juridicidad y de la hermenéutica
jurídica aceptable tal decisión judicial,74
(iii) la autoridad judicial no toma en cuenta sentencias que han
definido el alcance de una norma con efectos erga omnes75,
(iv) la disposición aplicada se muestra, injustificadamente regresiva 76
o contraria a la Constitución77
(v) un poder concedido al juez por el ordenamiento se utiliza para un
fin no previsto en la disposición78
(vi) la decisión se funda en una interpretación no sistemática de la
norma, omitiendo el análisis de otras disposiciones aplicables al
caso79,
(vii) se desconoce la norma aplicable al caso concreto,80 81
(viii) la providencia judicial se profiere con una insuficiente
sustentación o justificación de la actuación82 que afecte derechos
fundamentales83
(ix) se desconoce el precedente judicial84 sin ofrecer un mínimo
razonable de argumentación, que hubiese permitido una decisión
diferente si se hubiese acogido la jurisprudencia85 y

68
Sentencia T-205 de 2004.
69
Sentencia T-800 de 2006.
70
Sentencia T-522 de 2001.
71
Sentencia SU-159 de 2002.
72
Sentencias T-051 de 2009, T-1101 de 2005. y T-1222 de 2005.
73
Sentencia T-462 de 2003, Sentencia T-001 de 1999.
74
Sentencia T-066 de 2009. Sentencia T-079 de 1993.
75
Sentencia T-814 de 1999.
76
Sentencia T-018 de 2008
77
Sentencia T-086 de 2007
78
Sentencia T-231 de 1994.
79
Sentencia T-807 de 2004.
80
Sentencia T-056 de 2005. Ver además T-066 de 2009.
81
Sentencia T-949 de 2009.
82
Sentencia T-114 de 2002, T- 1285 de 2005.
83
Sentencia T-086 de 2007.
84
Ver las sentencias T-292 de 2006, SU-640 de 1998 y T-462 de 2003.
85
Sentencia T-086 de 2007.

22
(x) el juez se abstiene de aplicar la excepción de inconstitucionalidad
ante una violación manifiesta de la Constitución siempre que se solicite
su declaración por alguna de las partes en el proceso86”.87

A partir de esta clase de defecto se plantea una problemática dirigida al


análisis normativo y de parámetros constitucionales que realiza el Juez al
momento de emitir la decisión, en tanto que, el mismo se concreta cuando la
autoridad judicial aplica una norma inaplicable al caso, o deja de aplicar la
que se ajusta al mismo, o acoge una interpretación que contraríe los
postulados mínimos de la razonabilidad jurídica.

11. Con relación al defecto fáctico, este se manifiesta a partir de una


valoración probatoria defectuosa que tiene incidencia, a no dudarlo, en
la adopción de una decisión; así, la Corte ha identificado dos
dimensiones en las que se presentan defectos facticos 88: i) una
dimensión denominada negativa que se concreta cuando el funcionario
judicial niega la prueba o la valora de manera arbitraria, irracional y
caprichosa, o cuando omite su valoración y sin razón da por no probado
el hecho; y ii) una dimensión positiva, cuando se presenta una indebida
apreciación probatoria, que puede tener ocurrencia a partir de la
consideración y valoración a la que el juez somete un elemento
probatorio cuya ilegitimidad impide incluirlo en el proceso.

Sobre la caracterización de este defecto, en la sentencia SU-515 de 2013 se


dijo:

“1. Defecto fáctico por la omisión en el decreto y la práctica de pruebas.


Esta hipótesis se presenta cuando el funcionario judicial omite el decreto y
la práctica de pruebas, lo cual tiene como consecuencia impedir la debida
conducción al proceso de ciertos hechos que resultan indispensables para
la solución del asunto jurídico debatido89.

2. Defecto fáctico por la ausencia de valoración del acervo probatorio. Se


presenta cuando el funcionario judicial, a pesar de que en el proceso
existan elementos probatorios, omite considerarlos, no los advierte o
simplemente no los tiene en cuenta para efectos de fundamentar la
decisión respectiva, y en el caso concreto resulta evidente que de haberse
realizado su análisis y valoración, la solución del asunto jurídico debatido
variaría sustancialmente90.

86
Sentencia T-086 de 2007. Ver además Sentencia T-808 de 2007 “… en cualquiera de estos casos debe
estarse frente a un desconocimiento claro y ostensible de la normatividad aplicable al caso concreto, de
manera que la desconexión entre la voluntad del ordenamiento y la del funcionario judicial sea notoria y no
tenga respaldo en el margen de autonomía e independencia que la Constitución le reconoce a los jueces (Art.
230 C.P.). Debe recordarse además, que el amparo constitucional en estos casos no puede tener por objeto
lograr interpretaciones más favorables para quien tutela, sino exclusivamente, proteger los derechos
fundamentales de quien queda sujeto a una providencia que se ha apartado de lo dispuesto por el
ordenamiento jurídico”.
87
Sentencia T-949 de 2009.
88
Sentencia T-164 de 2018
89
Sentencia T-902 de 2005.
90
Ibidem.

23
3. Defecto fáctico por valoración defectuosa del material probatorio. Tal
situación se advierte cuando el funcionario judicial, en contra de la
evidencia probatoria, decide separarse por completo de los hechos
debidamente probados y resolver a su arbitrio el asunto jurídico debatido;
o cuando a pesar de existir pruebas ilícitas no se abstiene de excluirlas y
con base en ellas fundamenta la decisión respectiva91”.

La Corte ha precisado que la acción de tutela puede fundamentarse en el


defecto fáctico sólo cuando se demuestra que el funcionario judicial valoró
la prueba de manera arbitraria. Ello significa que el yerro en la
valoración de los medios de convicción, “debe ser de tal entidad que sea
ostensible, flagrante y manifiesto, y el mismo debe tener una incidencia
directa en la decisión, en la medida que el juez de tutela no puede
convertirse en una instancia revisora de la actividad de evaluación
probatoria del juez que ordinariamente conoce de un asunto, según las
reglas generales de competencia”92.

En sentencia SU-768 de 2014, esta Corporación mantuvo esa línea al


indicar: “entendiendo que la autonomía judicial alcanza su máxima
expresión en el análisis probatorio, el defecto fáctico debe satisfacer los
requisitos de irrazonabilidad y trascendencia 93: (i) El error denunciado
debe ser ‘ostensible, flagrante y manifiesto’94, y (ii) debe tener ‘incidencia
directa’, ’transcendencia fundamental’ o ’repercusión sustancia” en la
decisión judicial adoptada, lo que quiere decir que, de no haberse
presentado, la decisión hubiera sido distinta”95”.

La protección de la mujer contra cualquier tipo de violencia y


particularmente contra la violencia intrafamiliar. Fundamentos
constitucionales y del bloque de constitucionalidad

12. Las discusiones contemporáneas se han esforzado en demostrar


cómo es posible encontrar una serie de estereotipos que asignan roles
preferentemente domésticos a la mujer, lo que a su vez ha servido para
explicar la generación de variados tipos de violencia y discriminación
al interior de la organización familiar. Ello precisamente ha sido
reconocido por el derecho internacional al destacar, entre otras cosas
que los fundamentos de protección de los Estados, parten de reconocer
las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y
mujeres96.

13. Así, la mujer tradicionalmente se concibió como un sujeto sobre el


cual el hombre podía ejercer posesión. Igualmente, estas potestades del
hombre sobre la mujer lo habilitaban para ejercer contra aquella, todo
91
Ibidem.
92
Sentencias T-442 de 1994.
93
Sentencia T-060 de 2012.
94
Sentencias T-064, T-456, T-217, T-067 y T-009 de 2010. En similar sentido, las sentencia T-505 de 2010 y
T-014 de 2011.
95
Sentencia T-067 de 2010. En igual sentido, sentencia T-009 de 2010 y T-466 de 2012.
96
Preámbulo Convención Belem Do Pará.

24
tipo de actos de agresión física o psicológica para lograr su
obediencia97.

14. La violencia de género sobre la mujer se define entonces como “…


aquella violencia ejercida contra las mujeres por el hecho de ser
mujeres. Pero no por el hecho de ser mujeres desde una concepción
biológica, sino de los roles y la posición que se asigna a las mujeres
desde una concepción social y cultural.”98 Este tipo de violencia se
sustenta en las concepciones culturales que han determinado y aceptado
la asignación de papeles delimitados en el desarrollo de la vida de
hombres y mujeres, lo que ha llevado a la creación y permanencia de
los denominados estereotipos de género que pueden tener tanto
enfoques hacia lo femenino, como hacia lo masculino. Según la
Organización de Naciones Unidas “un estereotipo de género es una
opinión o un prejuicio generalizado acerca de atributos o
características que hombres y mujeres poseen o deberían poseer o de
las funciones sociales que ambos desempeñan o deberían
desempeñar”99.

15. Sobre la definición de la violencia de género contra la mujer, se


puede precisar que esta implica la existencia de las siguientes tres
características básicas: “a) El sexo de quien sufre la violencia y de
quien la ejerce: la ejercen los hombres sobre las mujeres. b) La causa
de esta violencia: se basa en la desigualdad histórica y universal, que
ha situado en una posición de subordinación a las mujeres respecto a
los hombres. c) La generalidad de los ámbitos en que se ejerce: todos
los ámbitos de la vida, ya que la desigualdad se cristaliza en la pareja,
familia, trabajo, economía, cultura política, religión, etc.”100

16. Adicionalmente, esta clase de violencia se puede presentar en


múltiples escenarios. Específicamente en las relaciones de pareja se
puede manifestar a través de actos de violencia física, bajo los cuales se
pretende la sumisión de la mujer a través de la imposición de la mayor
fuerza o capacidad corporal como elemento coercitivo.101 De igual
forma, se puede expresar con actos de violencia psicológica que
implican “control, aislamiento, celos patológicos, acoso, denigración,

97
A pesar de la gran extensión que en la historia de la humanidad ha abarcado la discriminación contra la
mujer, esta solamente se visibilizó como un problema en época reciente. De esta forma, solamente hasta el
siglo XVIII la primera ola del feminismo - El principio de igualdad en el derecho constitucional europeo.
Mariana Rodríguez Canotilho, Madrid, Thomson Reuters-Aranzadi, 2017, p. 166 y ss.- atacó los presupuestos
de la dominación masculina reclamando la posibilidad del acceso para las mujeres a los derechos que como
ciudadana le corresponden. Luego, en el siglo XIX la segunda ola del feminismo centró su lucha en la
obtención de la participación política de la mujer en la vida en sociedad y, finalmente, en el siglo XX la
tercera ola del feminismo buscó visibilizar la ocurrencia de la totalidad actos que estructuralmente
discriminan a la mujer. Es en la última etapa del proceso feminista donde surgen por primera vez propuestas
encaminadas a definir la violencia de género contra las mujeres y a desnaturalizar su comisión - MARCHAL
ESCALONA, Nicolás, DELGADO, Carmen, Manual de lucha contra la violencia de género, Aranzadi, 2010,
p. 46 y 47-.
98
CORTÉS, Irene, Violencia de género e igualdad, Comares, S.L. 2013. p. 1.
99
https://www.ohchr.org/sp/issues/women/wrgs/pages/genderstereotypes.aspx
100
Ibidem, p. 45.
101
Ibidem, p. 86.

25
humillaciones, intimidación, indiferencia ante las demandas afectivas y
amenazas.”102

17. Particularmente la violencia domestica103 contra la mujer, puede


definirse como aquella ejercida contra las mujeres por un integrante del
grupo familiar, con independencia del lugar en el que se materialice,
que dañe la dignidad, la integridad física, psicológica, sexual,
económica o patrimonial, la libertad y el pleno desarrollo.

Así entonces, pueden ocurrir actos de violencia contra la mujer en el ámbito


familiar cuando se ejerce contra mujeres miembros del grupo familiar como
consecuencia de los vínculos que la unen con la institución.104

La perspectiva de género como un elemento de análisis en la


violencia contra la mujer

18. La situación de violencia contra la mujer, como un fenómeno social de


innegable existencia, obliga también el análisis de la necesidad de abordar
estas temáticas con perspectiva de género.

“El análisis de género es la “herramienta teórico-metodológica que


permite el examen sistemático de las prácticas y los roles que
desempeñan las mujeres y los hombres en un determinado contexto
económico, político, social o cultural. Sirve para captar cómo se
producen y reproducen las relaciones de género dentro de una
problemática específica y con ello detectar los ajustes institucionales
que habrán de emprenderse para lograr la equidad entre los géneros.
El análisis de genero también se aplica en las políticas públicas. Este
consiste en identificar y considerar las necesidades diferenciadas por
género en el diseño, implementación y evaluación de los efectos de las
políticas sobre la condición y posición social de las mujeres y hombres
respecto al acceso y control de los recursos, su capacidad decisión de
empoderamiento de las mujeres” 105

La Sala entiende, con todo, que analizar con perspectiva de género los casos
concretos donde son parte mujeres afectadas o víctimas: i) no implica una
actuación parcializada del juez en su favor; reclama, al contrario, su
independencia e imparcialidad y ii) ello comporta la necesidad de que su
juicio no perpetúe estereotipos de género106 discriminatorios, y; iii) en tal
sentido, la actuación del juez al analizar una problemática como la de la
violencia contra la mujer, exige un abordaje multinivel, pues, el conjunto de
documentos internacionales que han visibilizado la temática en cuestión
102
Ibidem, p. 86 y 87.
103
Si bien es cierto nuestra legislación la define como violencia intrafamiliar, algunos sectores de la doctrina
prefieren darle el nombre de violencia doméstica pues entienden que procura proteger a cualquiera que
conforme el grupo familiar, no solo por lazos exclusivamente sanguíneos, de afinidad o civiles.
104
CORTÉS, Irene, Violencia de género e igualdad, Comares, S.L. 2013. p. 1.
105
INMUJERES. (2007). Glosario de género. D.F.: INMUJERES. bit.ly/1I9pJiz
106
Cfr. ESTEREOTIPOS DEGÉNERO. Rebeca Cook.
https://www.law.utoronto.ca/utfl_file/count/documents/reprohealth/estereotipos-de-genero.pdf , consultado el
26/02/2020.

26
-constituyan o no bloque de constitucionalidad- son referentes necesarios al
construir una interpretación pro fémina, esto es, una consideración del caso
concreto que involucre el espectro sociológico o de contexto que describe el
calamitoso estado de cosas, en punto de la discriminación ejercida sobre la
mujer. Se trata por tanto de, utilizar las fuentes del derecho internacional de
los derechos humanos junto con el derecho interno, para buscar la
interpretación más favorable a la mujer víctima.

Esta protección multinivel es claramente observable a partir, por ejemplo, de


la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer de 1953 107, la
Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer de
1967, que con menor rigor normativo es el antecedente de la Convención
sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer –
CEDAW- de 1981108; y, la Declaración sobre la eliminación de la violencia
contra la mujer de 1993, que precede a la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer –Convención de
Belém do Pará-, la cual se aprobó por la Asamblea General de la
Organización de Estados Americanos en su vigésimo cuarto periodo ordinario
de sesiones, el día 9 de junio de 1994 y fue ratificada por Colombia al año
siguiente109.

19. Dichos cuerpos jurídicos internacionales se han erigido como


herramientas para la conceptualización de esta problemática y además
como dispositivos normativos creadores de una serie de obligaciones y
compromisos para los Estados suscriptores y la sociedad en general.

Fundamentos constitucionales de la protección

20. Todo lo anterior fue evidenciado además en las discusiones de la


Asamblea Nacional Constituyente, cuando se visibilizó la problemática
que histórica y culturalmente ha arremetido contra los derechos de las
mujeres110 y destacó el impacto que los “factores de violencia” generan
en las mujeres, reconociéndolas como un grupo históricamente
violentado y discriminado111.

107
Aprobado por el Congreso de la República mediante la Ley 35 de 1986.
108
Aprobado por el Congreso de la República mediante la Ley 51 de 1981.
109
Aprobado por el Congreso de la República mediante la Ley 248 de 1995.
110
Asamblea Nacional Constituyente, Comisión Quinta, sesión del 10 de mayo de 1991.
111
“(…) para la gran mayoría de las mujeres, especialmente en el llamado Tercer Mundo y en las zonas
marginadas de casi todas las naciones, su situación real, lejos de mejorar se ha visto empeorada. Ello es así
porque el impacto de la crisis económica, los factores de violencia y hasta las propias medidas
gubernamentales, recae con más virulencia sobre la mujer y especialmente la mujer pobre, sometida a una
situación claramente diferenciada y culturalmente tolerada e inducida de discriminación social y política y de
sobre-explotación económica.
Por eso, honorables constituyentes, debemos legislar en función de las realidades que rodean a la mujer
colombiana en esta etapa de nuestra vida nacional, no solamente en función de los principios de igualdad que
todos compartimos, sino también en función de las bases de discriminación consuetudinaria en que estos
deberán ser aplicados, para que so pretexto de favorecer a la mujer con una igualdad elevada a canon
constitucional no la condenemos a la práctica infamante de una discriminación y abandono permanentes.”
Asamblea Nacional Constituyente, proyecto número 90 sobre “Los derechos de la mujer”, autores Horacio
Serpa Uribe, Guillermo Perry Rubiano y Eduardo Verano de la Rosa.

27
Fruto del debate, la Constitución en su artículo 43 dispuso que “[l]a mujer y
el hombre tienen iguales derechos y oportunidades. La mujer no podrá ser
sometida a ninguna clase de discriminación (…)”, pero además reafirmando
que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad, en donde, sin embargo,
implícitamente se reconoce que en tal célula no es extraña la existencia de
actos violentos por lo cual preceptúa conclusivamente (en el inciso 6° del art.
42) que “Cualquier forma de violencia en la familia se considera
destructiva de su armonía y unidad, y será sancionada conforme a la ley”.

21. Desde el preámbulo, la Constitución de 1991 establece la


obligación del Estado de garantizar efectivamente a la totalidad de los
integrantes de la nación, “la vida, la convivencia, el trabajo, la
justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un
marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden
político, económico y social justo”. En particular, el mandato de
igualdad se regla en el art 13 de la misma Carta, como un corolario
necesario del modelo del Estado social.

22. El modelo del Estado social de derecho 112 es una forma de tomarse
en serio la igualdad, no sólo porque proscribe toda discriminación
infundada, sino porque además potencia la realización de acciones
como una forma de lograr que la igualdad no sea apenas un postulado
teórico y simplemente programático, sino el camino del alcance de
cotas de igualdad material, auténticas y reales. En tal norte de
entendimiento, el Estado social y la igualdad de cara a la problemática
relativa a la violencia contra la mujer y a su consecuente
discriminación, también significa la necesidad de que se implementen
políticas públicas que contrarresten tan arraigado fenómeno. La idea de
intervención necesaria, como fundante del dicho modelo de Estado,
también se ha de manifestar en la temática que nos ocupa, esto es, en la
erradicación de todas las formas de violencia contra la mujer, a través
de acciones efectivas que demuestren una preocupación real y seria
sobre tal fenómeno.

23. Por ejemplo, la CIDH en el reporte N° 105-00, el 19 de octubre del


2000, durante su 108° período de sesiones, al observar los déficits de
protección en frente de la mujer y el preocupante estado de cosas de la
violencia doméstica en Brasil, recomendó:

“4. Continuar y profundizar el proceso de reformas que evitan la


tolerancia estatal y el tratamiento discriminatorio respecto a la
violencia doméstica contra la mujer en Brasil. Particularmente, la
Comisión recomienda:
a) Entrenamiento y sensibilización de los oficiales judiciales y
policiales especializados, de modo que puedan comprender la
importancia de no tolerar la violencia doméstica;

112
Sentencia C-288 de 2012.

28
b) Simplificar los procedimientos penales judiciales con el propósito de
reducir los tiempos de proceso, sin afectar los derechos y las garantías
del debido proceso;
c) El establecimiento de formas alternativas a las judiciales, rápidas y
efectivas para la solución de los conflictos intra-familia;
d) Multiplicar el número de comisarías especiales para los derechos de
la mujer y dotarlas con los recursos especiales necesarios para el
efectivo manejo e investigación de todas las quejas de violencia
doméstica, así como los recursos y apoyo del Ministerio Público en la
preparación de sus reportes judiciales;
e) Incluir en sus planes pedagógicos unidades curriculares destinadas
a la comprensión de la importancia del respeto a la mujer y sus
derechos reconocidos por la Convención Belén do Pará, así como del
manejo de los conflictos intra-familia; (….)

24. En suma, una comprensión sistemática de nuestra Constitución


Política, arroja como resultado una interpretación que exige de la
totalidad de los actores que conforman la vida en sociedad, el
compromiso no solamente de evitar la comisión de actos que
discriminen y violenten a la mujer, sino el de adelantar acciones que en
armonía con el cumplimiento de las obligaciones propias de un Estado
social de derecho, generen un ambiente propicio para que de manera
efectiva, la mujer encuentre en el Estado, la sociedad y en sus pares
-hombres y mujeres-, la protección de sus derechos, elevados a la
categoría de Derechos Humanos, como lo es precisamente el derecho a
vivir libre de violencia y en general, a no ser discriminada.

La jurisprudencia constitucional y la protección de la mujer

25. La jurisprudencia constitucional ha entendido que históricamente


las mujeres han sido víctimas de procesos estructurales de
discriminación y violencia. Así, en la sentencia C-101 de 2005 frente a
los actos negativos de diferenciación, refirió que “no es para nadie
desconocida la histórica discriminación que ha padecido la mujer en
la mayoría de las sociedades anteriores y contemporáneas, en donde el
paradigma de lo humano, ha sido construido alrededor del varón”.

26. En cumplimiento de las obligaciones que la Carta Política le


ordena, la Corte Constitucional ha adoptado diversas medidas
encaminadas a eliminar las normas y costumbres sociales que han
proyectado las posturas que tradicionalmente han visto a las mujeres
como inferiores y, en ese sentido, han propiciado diferentes escenarios
de violencia. Esta Corporación ha visibilizado una multiplicidad de
nichos de discriminación, que limitan el desarrollo pleno de la vida de
la mujer en los ámbitos público y privado; y precisamente, una de las
formas de discriminación contra la mujer más gravemente

29
representativa, es aquella causada a través de actos de violencia al
interior de la familia113.

Sobre el particular la Corte ha dicho que esta clase de violencia: “(…) es un


fenómeno que suele estar relacionado con diversas causas “sociales,
culturales, económicas, religiosas, étnicas, históricas y políticas, que opera
en conjunto o aisladamente en desmedro de la dignidad” humana, y que
afecta los derechos de un número gravemente significativo de seres humanos.
Así, se ha identificado que la violencia contra la mujer es “una manifestación
de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y
hombres”, que conduce a perpetuar la discriminación contra ésta y a
obstaculizar su pleno desarrollo.”114

27. Asimismo, ha resaltado que trágicamente uno de los espacios en los


que más se presenta la violencia contra la mujer, reitérese, es en el seno
de la familia. Allí, la violencia encuentra un escenario favorable para su
ocurrencia, como consecuencia del manto de reserva que socialmente
cobija a las relaciones familiares. Sobre este tipo de agresiones, esta
Corporación ha sido especialmente incisiva y ha señalado:

“las mujeres están también sometidas a una violencia, si se quiere,


más silenciosa y oculta, pero no por ello menos grave: las agresiones
en el ámbito doméstico y en las relaciones de pareja, las cuales son no
sólo formas prohibidas de discriminación por razón del sexo (CP art.
13) sino que pueden llegar a ser de tal intensidad y generar tal dolor y
sufrimiento, que configuran verdaderas torturas o, al menos, tratos
crueles, prohibidos por la Constitución (CP arts. 12, y 42) y por el
derecho internacional de los derechos humanos.”115

De igual manera, se ha descrito que, la violencia de género que se produce al


interior de la familia puede adoptar distintas formas, entre las que se puede
resaltar:

“- La violencia física es toda acción voluntariamente realizada que


provoque o pueda provocar daño o lesiones físicas. Al constituir una
forma de humillación, también configuran un maltrato psicológico; || -
La violencia psicológica se refiere a conductas que producen
depreciación o sufrimiento, que pueden ser más difícil de soportar. ||-
La violencia sexual es cualquier actividad sexual no deseada y forzada
en contra de la voluntad de la mujer, mediante fuerza física o bajo
amenaza directa o indirecta, ante el temor a represalias. Su
repercusión incluye tanto daños físicos como psicológicos de gravedad
variable. ||- La violencia económica se vincula a las circunstancias en
113
La sentencia T-878 de 2014, explicó que “la primera –la discriminación- tiene un componente afectivo
muy fuerte que genera sentimientos agresivos, por lo cual la discriminación causa violencia y la violencia a su
vez es una forma de discriminación, generando actos que vulneran los derechos humanos y la dignidad
humana de muchos grupos de la sociedad”
114
Sentencia T-967 de 2014.
115
La tesis se encuentra en la sentencia C-408 de 1996 y fue retomada en las decisiones T-967 de 2014 y T-
012 de 2016.

30
las que los hombres limitan la capacidad de producir de las mujeres,
de trabajar, de recibir un salario o de administrar sus bienes y dinero,
situándolas en una posición de inferioridad y desigualdad social.”116

28. En efecto, es un imperativo del Estado Constitucional repudiar la


violencia física contra la mujer, pero no apenas esto, sino en general
todas las formas de ejercer violencia contra ella; no puede dejarse de
lado que hay formas silenciosas y sin secuelas visibles, en el mundo
naturalístico, como lo es la violencia psicológica. Aunque para muchos
hoy sea apenas una anécdota no sobra recordar que en tiempos pasados,
la violación sexual conyugal era impune; la redacción del tipo penal de
adulterio tenía como sujeto activo a la mujer 117 y el uxoricidio118
honoris causa, estaba relevado de pena119. Siendo añosa la cuestión, lo
sorprendente es que aun hoy día alguien pretenda mantener esas formas
de pensar120.

29. Lo anterior se menciona para mostrar que son múltiples y variadas


las formas de violencia contra la mujer. La sentencia T-967 de 2014
señaló que por violencia han de entenderse todas las “acciones u
omisiones dirigidas intencionalmente a producir en una persona
sentimientos de desvalorización e inferioridad sobre sí misma, que le
generan baja de autoestima”. Y que impactan en “su integridad moral
y psicológica, su autonomía y desarrollo personal y se materializa a
partir de constantes y sistemáticas conductas de intimidación,
desprecio, chantaje, humillación, insultos y/o amenazas de todo tipo.”
116
Sentencia T-878 de 2014.
117
El Código Penal de 1890 en su artículo 712 preceptuaba: “La mujer casada que cometa adulterio sufrirá
una reclusión por el tiempo que quiera el marido, con tal que no pase de cuatro años. Si el marido muriese sin
haber solicitado la libertad de la mujer y faltare más de un año para cumplir el término de reclusión,
permanecerá en ella un año, después de la reclusión hasta que cumpla su condena”.
118
Asesinato de una mujer a manos de su marido.
119
El Código Penal de 1890, vigente hasta el 1o. de enero de 1937, establecía: “Artículo 591. El Homicidio es
inculpable absolutamente cuando se comete en cualquiera de los casos siguientes: (…) 9o. En el de cometer
el homicidio en la persona de su mujer legítima, o de una descendiente del homicida, que viva a su lado
honradamente, a quien sorprenda en acto carnal con un hombre que no sea su marido; o el que cometa en la
persona del hombre que encuentre yaciendo con una de las referidas; y lo mismo se hará en el caso de que los
sorprenda, no en el acto carnal, pero sí en otro deshonesto, aproximado o preparatorio de aquél, de modo que
no pueda dudar del trato ilícito que entre ellos existe”.
120
Mírese por ejemplo los hechos ocurridos y que dieron lugar a la sentencia STS 254/2019 de 21 de Mayo,
Tribunal Supremo español, “de la que ha sido ponente el Magistrado Vicente Magro Servet, formando parte
del Tribunal Miguel Colmenero, Pablo Llarena, Susana Polo y Eduardo Porres, desestima el recurso
interpuesto ante la sentencia que condenó al recurrente por haber golpeado a su pareja porque ésta no quería
mantener en un día determinado relaciones sexuales, forzándole sexualmente, al mismo tiempo que le
reprochaba que “es tu obligación”, “que es Domingo y toca”, que “no servía para nada” y que “lo suyo no
era trabajar y tenía abandonada la casa y la niña” penetrándola vaginalmente e intentándolo analmente.
Ante la contundencia de los golpes para vencer su resistencia el condenado consiguió la penetración vaginal
y, al concluir la agresión sexual, la víctima se fue a comisaría a denunciar los hechos, y de ahí a un centro
sanitario donde se le atendió médicamente. || El Tribunal Supremo señala en su sentencia que: || “Con los
hechos declarados probados en donde se pretendía por el recurrente ejercitar un derecho de contenido sexual
con su pareja, y una corolaria obligación de ésta de acceder a las pretensiones sexuales de él en cualquier
momento en que lo exigiera se pretende por el agresor un reconocimiento de que el matrimonio lleva consigo
el derecho de los cónyuges a tener acceso carnal con su pareja cuando uno de ellos quiera, pese a la negativa
del otro; planteamiento que debe ser rechazado, por lo que la conducta ejercida con violencia del acceso
sexual mediante golpes, o venciendo la voluntad de la víctima con intimidación, determina la comisión de un
delito de agresión sexual.” Cfr. http://noticias.juridicas.com/actualidad/jurisprudencia/13994-el-supremo-
recuerda-que-no-existe-el-debito-conyugal-en-el-matrimonio-y-condena-por-violacion-si-se-fuerza-a-la-
pareja-/

31
Recalcó esa sentencia que su existencia no depende de su
materialización exterior concreta pues también son violencia las
“pautas sistemáticas, sutiles y, en algunas ocasiones, imperceptibles
para terceros, que amenazan la madurez psicológica de una persona y
su capacidad de autogestión y desarrollo personal” y que se reflejan
en “humillación, culpa, ira, ansiedad, depresión, aislamiento familiar
y social, baja autoestima, pérdida de la concentración, alteraciones en
el sueño, disfunción sexual, limitación para la toma decisiones, entre
otros”121.

La Convención de Belem do Pará y los instrumentos internacionales


de protección en materia de violencia contra la mujer

30. La violencia cometida contra la mujer y la necesidad de su


erradicación ha estado en el foco del derecho internacional bajo el
entendido de que “la violencia contra la mujer es una ofensa a la
dignidad humana y una manifestación de las relaciones de poder
históricamente desiguales entre mujeres y hombres.”122 De esta
forma se puede resaltar el surgimiento de instrumentos jurídicos
internacionales encaminados a sancionar y eliminar toda forma de
discriminación y violencia contra la mujer, gracias al trabajo que han
desarrollado, entre otras, la Comisión de la Condición Jurídica y Social
de la Mujer como ente de la Organización de Naciones Unidas123.

31. La Convención de Belém do Pará se ratificó por Colombia por


medio de la Ley 248 de 1995. En su preámbulo, los Estados parte,
hicieron una serie de manifestaciones todas ellas de absoluta relevancia
para comprender el contexto, el propósito y el contenido de la
convención. Allí se entiende que la violencia contra mujer comprende
“cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte,
daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el
ámbito público como en el privado.” 124y describe tres tipos de
violencia125, la violencia física, la violencia sexual y la violencia
psicológica; y visibiliza tres ámbitos donde se manifiesta esta violencia
así: i) en la vida privada cuando la violencia se ejerce dentro de la
familia, la unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal,
aun cuando el agresor ya no viva con la víctima; ii) en la vida pública
121
Un estudio de la OMS definió el comportamiento dominante de la pareja de una mujer incluyendo los
actos siguientes: impedirle ver a sus amigas; limitar el contacto con su familia carnal; insistir en saber dónde
está en todo momento; ignorarla o tratarla con indiferencia; enojarse con ella si habla con otros hombres;
acusarla constantemente de serle infiel; controlar su acceso a la atención para la salud. En
https://www.who.int/gender/violence/who_multicountry_study/summary_report/chapter2/es/index5.html,
consultada el 26/02/2020
122
Preámbulo Convención Belém Do Pará.
123
La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer fue creada mediante Resolución aprobada el 21
de junio de 1946 por el Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidad. El artículo
1 de la Resolución, establece que “La Comisión tiene como funciones presentar recomendaciones e informes
al Consejo Económico y Social sobre la promoción de los derechos de la mujer en los campos político,
económico, social y docente. La Comisión también deberá formular recomendaciones al Consejo sobre los
problemas que presenten un carácter de urgencia en el campo de los derechos de la mujer. La Comisión puede
presentar al Consejo propuestas relativas a sus propias atribuciones.”
124
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, artículo 1.
125
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, artículo 2.

32
cuando la violencia es ejercida por cualquier persona, ya sea que esta se
lleve a cabo en la comunidad, en el lugar de trabajo, en instituciones
educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar y
finalmente, iii) la violencia perpetrada o tolerada por el Estado o sus
agentes, dondequiera que ocurra.

En el artículo 7º de dicha Convención se consagran las obligaciones a las que


los Estados Parte se comprometieron. En lo que ahora más importa:

a) (…)
c) Incluir en su legislación interna normas penales, civiles y
administrativas, así como las de otra naturaleza que sean necesarias
para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer y
adoptar las medidas administrativas apropiadas que sean del caso;
d) (…)
g) Establecer los mecanismos judiciales y administrativos necesarios
para asegurar que la mujer objeto de violencia tenga acceso efectivo a
resarcimiento, reparación del daño u otros medios de compensación
justos y eficaces, y (…)

32. Sobre la aplicación de éste y los demás instrumentos


internacionales que vinculan a Colombia sobre la materia126, la Corte
IDH ha recordado en términos generales que la efectividad de los
instrumentos judiciales “significa que la función de esos recursos,
dentro del sistema del derecho interno, sea idónea para proteger la
situación jurídica infringida”127.

33. Particularmente, en el Caso Rosendo Cantú y otras vs. México, la


Corte Interamericana anotó que:

“En casos de violencia contra la mujer las obligaciones genéricas


establecidas en los artículos 8 y 25 de la Convención Americana se
complementan y refuerzan, para aquellos Estados que son Parte, con las
obligaciones derivadas del tratado interamericano específico, la
Convención de Belém do Pará. En su artículo 7.b dicha Convención
obliga de manera específica a los Estados Partes a utilizar la debida
diligencia para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la
mujer. De tal modo, ante un acto de violencia contra una mujer, resulta
particularmente importante que las autoridades a cargo de la
investigación la lleven adelante con determinación y eficacia, teniendo

126
Además de los anteriores instrumentos, Colombia acogió: i) La “Convención de las Naciones Unidas
contra la Delincuencia Organizada Transnacional” y el “Protocolo para Prevenir, Reprimir y sancionar la
Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas
contra la Delincuencia Organizada Transnacional”, adoptados por la Asamblea General de las Naciones
Unidas el quince (15) de noviembre de dos mil (2000).ii)  La “Convención sobre los Derechos Políticos de la
Mujer”, hecho en Nueva York, el 31 de marzo de 1953. iii) Convención Interamericana sobre la
Nacionalidad de la Mujer. iv)  el “Protocolo facultativo de la Convención sobre la eliminación de todas las
formas de discriminación contra la mujer”, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el seis
(6) de octubre de mil novecientos noventa y nueve (1999).
127
Corte IDH, Caso Velásquez Rodríguez, sentencia, párrafo 64. La decisión se encuentra disponible en la
dirección electrónica http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_04_esp.pdf

33
en cuenta el deber de la sociedad de rechazar la violencia contra las
mujeres y las obligaciones del Estado de erradicarla y de brindar
confianza a las víctimas en las instituciones estatales para su
protección.”128

En el mismo sentido, la jurisprudencia de la Corte Interamericana de


Derechos Humanos ha confirmado en general el deber de los Estados
americanos de “suministrar recursos judiciales efectivos a las víctimas de
violación de los derechos humanos.”129

34. A tono con lo desarrollado por la Corte Interamericana de Derechos


Humanos -en adelante Corte IDH-, la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos –CIDH- en el informe de fondo sobre el caso
María da Penha Maia Fernandes130 refirió que le corresponde a los
Estados procesar y condenar a los agresores, así como evitar prácticas
degradantes contra la mujer, pues la “inefectividad judicial general y
discriminatoria crea el ambiente que facilita la violencia doméstica, al
no existir evidencias socialmente percibidas de la voluntad y
efectividad del Estado como representante de la sociedad, para
sancionar esos actos.”131

La reparación integral de las víctimas como un imperativo para la


protección efectiva de sus derechos

35. Diversas instancias internacionales se han pronunciado sobre las


medidas de reparación integral en el marco de la violencia de género
contra la mujer. En este sentido, la Organización de las Naciones
Unidas, la Organización de Estados Americanos y el Mecanismo de
Seguimiento de la Convención de Belem do Pará, han producido
documentos para interpretar este concepto. Por ejemplo, en el
Informe de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus
causas y consecuencias de las Naciones Unidas en 2010 se sostuvo
que:

“Dado el impacto dispar y diferenciado que la violencia tiene sobre las


mujeres y diferentes grupos de mujeres, existe la necesidad de medidas
de compensación específicas para atender sus necesidades y prioridades
particulares. Ya que la violencia perpetrada en contra de mujeres
individuales generalmente se alimenta de patrones preexistentes y a
menudo subordinación estructural transversal y marginación

128
Corte IDH, Caso Rosendo Cantú y otra vs México, sentencia, párrafo 177. La decisión se encuentra
disponible en la dirección electrónica http://www.ordenjuridico.gob.mx/JurInt/STCIDHM5.pdf
129
Corte IDH, Caso Velásquez Rodríguez, Excepciones preliminares, párrafo 91. La decisión se encuentra
disponible en la dirección electrónica http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_01_esp.pdf
130
En el caso Maria da Penha Maia Fernandes, una mujer víctima de violencia doméstica en Brasil, como
consecuencia del abuso físico y los atentados de homicidio perpetrados por su esposo, terminó en condición
de paraplejia, a pesar de haber presentado varias denuncias ante el Estado. El informe número 54 de 2001 de
la CIDH sobre el proceso, se puede consultar en la dirección electrónica
https://www.cidh.oas.org/annualrep/2000sp/CapituloIII/Fondo/Brasil12.051.htm
131
Informe número 54 de 2001, Caso 12.051, Maria Da Penha Maia Fernades, párrafo 56, disponible en la
dirección electrónica https://www.cidh.oas.org/annualrep/2000sp/CapituloIII/Fondo/Brasil12.051.htm

34
sistemática, las medidas de compensación requieren conectar la
reparación individual y la transformación estructural.”132

36. Es por ello que deben buscarse soluciones en dos niveles para las
medidas de reparación a las mujeres víctimas de violencia de género.
En primer lugar, i) la reparación concreta a la víctima por los daños
recibidos con ocasión de la violencia ejercida en su contra, y, ii) en
segundo lugar, el hacerlo con un enfoque estructural y transformador
para atacar las causas sistemáticas de la violencia de género contra la
mujer. Esto se sostuvo por la Relatora Especial de Naciones Unidas
sobre la violencia contra las mujeres, sus causas y consecuencias, al
afirmar que las reparaciones deben orientarse, en lo posible, a subvertir,
en vez de reforzar, los patrones preexistentes de subordinación
estructural, jerarquías basadas en el género, marginación sistémica y
desigualdades estructurales que pueden ser causas profundas de la
violencia que padecen las mujeres.133

Adicionalmente, la Comisión IDH ha establecido que el concepto de


reparaciones, desde una perspectiva de género, debe ser abordado desde una
doble mirada:

“a. Desde la perspectiva del Estado, la reparación es la oportunidad


de brindar seguridad y justicia a la víctima para que esta recupere la
credibilidad en el sistema y la sociedad. Además, debe adoptar medidas
con el fin de lograr la no repetición de los hechos.    

b. Desde la perspectiva de la víctima, la reparación se refleja en los


esfuerzos que desarrolle el Estado y la sociedad para remediar el daño
que ha sufrido.  Siempre existirá una subjetividad en la valoración de
las medidas de reparación para la víctima y es una obligación del
Estado respetar y valorar esta subjetividad para asegurar la
reparación. Es por ello fundamental la participación de la víctima. De
esta manera se conoce cuáles son las necesidades y percepciones de la
víctima en relación a la reparación que esperan.”134

37. En sentido similar, en la guía para la aplicación de la Convención


Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia
contra la mujer de la OEA y el Mecanismo de Seguimiento de la
Convención de Belem do Pará, al estudiar el literal g) del artículo 7º del
referido instrumento, se reconoce que no es suficiente el acceso a la
justicia que castigue al agresor, sino que la reparación integral es
un mecanismo necesario para el restablecimiento de los derechos
de las mujeres víctimas de violencia.

132
Párrafo 24, 2010, Informe de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y
consecuencias, Naciones Unidas, traducción propia, tomado de:
https://www2.ohchr.org/english/bodies/hrcouncil/docs/14session/A.HRC.14.22.pdf
133
Párrafo 71, 2011, Informe de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y
consecuencias, Naciones Unidas.
134
Pg. 32, 2011, Acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia sexual en Mesoamérica, CIDH.

35
38. En efecto, “[e]l acceso efectivo a la justicia que lleve a la sanción
del agresor, cuando corresponda, ya es en sí un medio de reparación
para la víctima, pero la compensación a la víctima por el daño
causado es necesario para el restablecimiento de sus derechos.”135
Dicho de otro modo, poder visibilizar cada caso de violencia y obtener
la atención y trámite de una autoridad pública, para luego obtener una
sentencia, es ya un fragmento de la reparación, pues, la decisión
reafirma el pacto constitucional, resignifica a la mujer víctima como
ciudadana igual en dignidad y derechos, pero además le abre paso para
ser reparada de muchas otras formas -entre ellas, la económica-.

39. Nótese como los instrumentos internacionales y particularmente la


Convención de Belém do Pará, exigen de los Estados Parte, la
obligación de garantizar el derecho humano de las mujeres a vivir libres
de todo tipo de violencia y a erradicarla en todos sus contextos,
reconociendo que como ya se dijera en esta decisión, la violencia
contra la mujer es una ofensa a su dignidad y es una manifestación de
las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y
mujeres.

De allí que se reconozca como una obligación el establecimiento de las


herramientas necesarias para dicha erradicación, debiendo los Estado parte,
establecer mecanismos que permitan a las mujeres víctimas de violencia,
tener acceso efectivo a la reparación del daño, debiéndose adoptar además
las medidas legislativas para hacer efectiva la totalidad de los contenidos de la
convención mencionada.

40. Finalmente, debe destacarse que, existen diversas formas de reparar


el daño; la doctrina ha avalado las reparaciones pecuniarias, pero
también se han planteado diversas formas novedosas de reparación
unidas a estas, como las reparaciones simbólicas, las disculpas
públicas, las medidas de satisfacción, de rehabilitación y de garantía de
no repetición; todas las cuales deben analizarse a partir del tipo de daño
padecido. A más de ello, dicha reparación debe ser integral, en la
medida que ello sea posible y necesario, con lo cual se busca el pleno
restablecimiento de quien ha sufrido el daño y por tanto lograr una justa
reparación, en todas las dimensiones que fuere menester, sea física,
psíquica, moral, social, material y/o pecuniaria, compensatoria y de
restablecimiento.

La responsabilidad civil al interior de las relaciones familiares

41. La responsabilidad civil, surge como respuesta a la existencia de un


daño, definido este como “…toda afrenta a los intereses lícitos de una
persona, trátese de derechos pecuniarios, de derechos individuales o
de colectivos, que se presenta como lesión definitiva de un derecho o
como alteración de su goce pacífico y que, gracias a la posibilidad de
135
Pg. 50, 2014, Guía para la aplicación de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la violencia contra la mujer, OEA y Mesecvi.

36
accionar jurídicamente, es objeto de reparación si los otros requisitos
de responsabilidad civil –imputación y fundamento del deber de
reparar- se encuentran reunidos”136.

Ahora bien, la aplicación del denominado derecho de daños al interior de las


relaciones familiares, es un tema que la doctrina no ha abordado de forma
unánime. Dos posturas se han planteado, la primera denominada “doctrina
negatoria”137 que no reconoce dicha posibilidad bajo el argumento de que la
declaratoria de responsabilidad civil y la consecuente reparación o
compensación, genera en la familia, contrario a la búsqueda de su unidad, una
ruptura o distanciamiento de lazos, siendo por éste un escenario libre de
intervención del Estado.

42. Precisamente, la doctrina negatoria afirma que, la responsabilidad


civil y sus consecuentes mecanismos de reparación, resarcimiento o
compensación, no es plausible en las relaciones familiares dado que,
“…la aplicación de las normas referidas a la responsabilidad civil
contradicen los principios básicos que han de regular las relaciones de
familia atentando contra su interés y estructura, que no corresponde a
la intervención del Estado al habilitar la reparación de daños entre
miembros de una familia y, básicamente, que en el derecho de familia
rige el principio de especialidad que importa, por ende, que al no
existir normas particulares respecto de la reparación de daños, sólo en
aquellos supuestos en que el legislador lo normare específicamente
(ver por ej., reparación de esponsales, nulidad, etc) será admisible el
resarcimiento”138, todo ello además bajo el argumento de la
imposibilidad de “hiper-judicializar” las relaciones familiares, dado
que se alientan los derechos individuales y no los de solidaridad,
sacrificio y unidad familiar.

43. La segunda postura, no solo reconoce que la familia es un


escenario posible de la ocurrencia de toda suerte de daños, sino que, de
forma especial, ataca el hecho de impedir a uno o a algunos de sus
miembros, el derecho a ser reparados, resarcidos o compensados, por
otro, cuando se cumplen los presupuestos de la responsabilidad civil en
términos generales, pues ello haría de la familia un escenario
impermeable a las reglas de Derecho y por lo tanto, propiciando así un
terreno apto para la tiranía y el desconocimiento de los derechos
fundamentales de sus integrantes.

En consecuencia, es totalmente factible la aplicación de las reglas de la


responsabilidad civil a este tipo de relaciones 139; así, se ha dicho que “…es
136
Juan Carlos Henao. La responsabilidad extracontractual del Estado. XVI jornadas internacionales de
derecho administrativo. Universidad Externado de Colombia, p. 35.
137
Félix A. Trigo Represas. María I. Benavente. Reparación de daños a la persona. Rubros
Indemnizatorios Responsabilidades especiales. Tomo IV. Ciudad Autónoma de Buenos Aires:  Editorial La
Ley, 2014. Pág. 341.
138
Ibidem.
139
Tal tesis de forma inicial fue aceptada por el derecho anglosajón, que cedió a la postura negacionista, en el
año 1979 al punto que, la Suprema Corte de Nueva York reconoció la responsabilidad civil en dichos
escenarios, siempre y cuando provenga de un daño causado de forma intencional. Precedente “Tevis C.

37
evidente que la protección que proporcionan las reglas de responsabilidad
civil no pueden negarse porque la víctima y la persona responsable sean
vinculados por lazos familiares. Encaja perfectamente la reflexión anterior
acerca de la superación actual de un concepto de familia-comunidad y la
transición hacia otro, en el que la familia asegura el desarrollo armónico de
la personalidad de sus miembros y en los que estos ejercitan sus derechos
fundamentales y defienden sus intereses frente, incluso, a un interés del
grupo familiar. Es más, la familia es el ámbito de mayor vulnerabilidad de la
persona al exponerse en su seno a los intereses más básicos y personales de
la víctima”140.

44. Por ello, de forma conclusiva se ha explicado por la doctrina que


“…al hacerse de lado un el modelo histórico de familia patriarcal no
puede pensarse que las relaciones familiares sean inmunes a las
normas de responsabilidad civil. La acentuación de la autonomía
individual e igualdad de los miembros de una familia, relaciones de
coordinación en lugar de subordinación y atenuación de los poderes
que han dado paso a los deberes en la responsabilidad en este marco
cobre nueva vida. Kemelmajer de Carlicci, en este sentido, han
indicado que “la familia de nuestros días no es centro de producción
sino de consumo; si se trabaja comunitariamente, se organiza en forma
de empresa. El principio de autoridad ha sido reemplazado, en la
órbita de las relaciones conyugales, por el de igualdad…”141 (negrillas
fuera del texto original).

Finalmente, también se tiene planteado por algunos doctrinantes que, dichas


reglas no pueden ser absolutas, pero, cuando se trata de daños que tienen
origen en actos de violencia intrafamiliar “mucho más allá de las acciones
de prevención que incumbe al Estado desplegar o de las sanciones que
también en el derecho penal pueden, la imputación de daños no contaría los
principios del derecho de familia sino más bien, tienen a otorgar en su justa
medida una reparación ante un deber antijurídico, el de no dañar aunque,
huelga aclarar, no todo conflicto familiar puede, claro está, genera un daño
indemnizable”142. (Negrillas fuera del texto original).

45. Para la Sala Plena de la Corte, la anterior postura se puede ver


reflejada en el artículo 42, en los incisos 4 y 6 de nuestra Constitución
Política la cual asentó que “[l]as relaciones familiares se basan en la
igualdad de derechos y deberes de la pareja y en el respeto recíproco
entre todos sus integrantes” por lo que en ese sentido, al ser la familia
el núcleo fundamental de la sociedad “[c]ualquier forma de violencia
en la familia se considera destructiva de su armonía y unidad, y será
sancionada conforme a la ley” -negrilla y subrayas agregadas-.

Tevis” 13 de noviembre de 1978. Decisión del 0 de abril de 1979.


140
Reparación de daños a la persona. Rubros Indemnizatorios Responsabilidades especiales. Tomo IV. Félix
A. Trigo Represas. María I. Benavente. Ciudad Autónoma de Buenos Aires:  Editorial La Ley, 2014. Pág.
342.
141
Ibidem.
142
Ibidem pág. 342.

38
46. Conforme con los fines esenciales del Estado143 el ordenamiento
jurídico colombiano debe garantizar a la totalidad de los asociados, el
poder acceder a la administración de justicia, para de esa manera lograr
la protección de sus derechos fundamentales. En efecto, el sufrimiento
de daños, agresiones y, en general, el desconocimiento de los derechos
que la Carta reconoce, obliga por consecuencia la consagración de
acciones y remedios accesibles y eficaces para el logro de la reparación
justa, en plazos razonables144.

47. Entiende entonces la Sala Plena que el resarcimiento, reparación o


compensación de un daño, no se encuentra ocluido, limitado o incluso
negado, porque la fuente del daño comparta con el afectado, un espacio
geográfico determinado -el hogar- o porque existan lazos familiares. Al
contrario, es posible asentar con firmeza, que los daños que al interior
del núcleo familiar se concreten, originados en la violencia
intrafamiliar, obligan la actuación firme del Estado para su sanción y
prevención, y en lo que dice relación con el derecho de familia, es
imperativo el consagrar acciones judiciales que posibiliten su efectiva
reparación, pues, de nada sirve que normas superiores (para el caso, la
Convención de Bélem do Pará y el art. 42-6° C. Pol.) abran paso a la
posibilidad de tasar reparaciones con ocasión de los daños que la
violencia intrafamiliar genere, si a su vez no se consagran las
soluciones que posibiliten su materialización. De allí que hoy ya sea
lugar común el citar a N. Bobbio y su famosa frase “el problema de
fondo relativo a los derechos humanos no es hoy tanto el justificarlos,
como el de protegerlos”145

48. A más de ello, los daños que tienen origen en comportamientos de


violencia intrafamiliar146, sí merecen un especial entendimiento, no solo

143
La Constitución Política de 1991 contempla como fines esenciales del Estado colombiano la obligación
de “(…) promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes
consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la
vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación (…)”
144
“De acuerdo a la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “Corte
IDH”), los Estados se encuentran en la obligación de establecer normativamente mecanismos efectivos de
defensa judicial para la protección de los derechos humanos que procuren su aplicación por parte de las
autoridades judiciales. || Por tanto, al momento de avocar el conocimiento de un proceso que implique la
determinación de derechos u obligaciones de una persona con circunstancias subjetivas que demanden una
pronta decisión, los funcionarios judiciales deberán observar el principio de plazo razonable establecido en
los artículos 8 y 25[29] de la Convención Americana sobre Derechos Humanos o “Pacto de San José”, con el
fin de evitar dilaciones injustificadas que configuren la vulneración de los derechos fundamentales. 
Por lo anterior, la Corte IDH se ha pronunciado en diferentes ocasiones para establecer los parámetros que
determinen la razonabilidad del plazo de los procesos judiciales, entre ellos se encuentran: “a) la complejidad
del asunto; b) la actividad procesal del interesado; y c) la conducta de las autoridades judiciales"[30]. 
En relación con la complejidad del asunto, se debe tener en cuenta: (i) qué se busca con el proceso, (ii) los
hechos sobre los que versa, (iii) el material probatorio disponible en el expediente y (iv) demás
averiguaciones necesarias para pronunciarse de fondo lo cual implica términos de notificaciones y demás
etapas procesales que demandan tiempo al proceso.
La actividad procesal del interesado y la conducta de las autoridades no son más que el impulso e interés
constante del proceso de las partes y los funcionarios encargados de su conocimiento, en cumplimiento de los
términos propuestos por la legislación aplicable al asunto, evitando cualquier dilación o retraso injustificado
en el desarrollo del litigio.” Corte constitucional, sentencia T-052 de 2018.
145
Norberto Bobbio. El tiempo de los derechos. Madrid, España, Editorial Sistema, 1991, p. 61
146
Violencia entendida a partir de un contenido amplio, esto es, violencia física, psicológica, económica, entre
otras.

39
por parte del legislador, sino, de los operadores jurídicos; todo esto en
razón de i) la aplicación del parámetro constitucional, ii) la exigencia
del derecho internacional y iii) el alcance que posee retirar el velo de
“impermeabilidad” o “inmunidad familiar.

Caso concreto

Sobre la procedencia de la acción

49. Teniendo en cuenta que la acción de amparo que se estudia en el


presente asunto se dirigió en contra de la decisión de la Sala de Familia
del Tribunal Superior de Bogotá, a continuación, se analizarán los
requisitos de procedencia contra providencia judicial que, de cumplirse,
habilitarían el estudio de fondo del asunto.

Estudio de procedencia. Causales genéricas

50. En el caso que ocupa la atención de la Sala Plena se advierte que la


acción de tutela es procedente, cuando menos para ser estudiada de
fondo, dado que concurren los presupuestos generales de
procedibilidad, como pasa a demostrarse:

51. En el presente asunto se torna evidente que el tema planteado en la


acción de tutela comporta relevancia constitucional, en tanto que, el
problema jurídico que describe, genera múltiples interrogantes,
respecto del contexto de aplicación de normas superiores y de derecho
internacional, con un claro impacto en el sistema de garantías de las
mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, así como de la arquitectura
actual de los procesos y procedimientos de familia como el divorcio y
la cesación de efectos civiles del matrimonio católico, dado un posible
déficit de protección por ausencia de mecanismos de reparación
eficaces, ante la evidencia de la existencia de dicha violencia.

De otro lado, cobra mayor relevancia constitucional el asunto cuando dichos


planteamientos se realizan por parte de una mujer que venía siendo víctima,
de manera sistemática, de violencia intrafamiliar por parte de su ahora ex
esposo. Tal afirmación cuenta con prueba suficiente que pudo conocer la Sala
Plena atendiendo lo ventilado al interior del trámite ordinario, constatándose
que, en el presente asunto se emitieron en contra de la accionante y respecto
de ella, una serie de manifestaciones discriminatorias y violentas que a lo
largo de la relación marital fueron frecuentes y reiteradas por parte del
demandado en el proceso ordinario, y que, en criterio de la Corte,
materializan una pertinaz, cotidiana y reiterada ceremonia de degradación de
la dignidad humana de la accionante, objeto incesante de humillación,
irrespeto y cosificación de nadie menos que su propio esposo 147 de quien era
esperable, cuando menos, un trato respetuoso.

147
“Si se nos menosprecia como sujetos o se nos usa como medios, nos sentimos humillados. La humillación
es la experiencia de que alguien nos quita la dignidad”, ha dicho magistralmente Peter Bieri en La dignidad
humana. Una manera de vivir. Herder, 2017, p. 35.

40
52. La actuación retrata con fidelidad el escenario de humillación,
agresión y violencia a que se sometió a la accionante; en palabras de su
apoderado, su poderdante soportó durante más de una década el
maltrato de su esposo y asegura que ahora a todo se agrega una
respuesta que deplora de la justicia, “con un giro mayormente
discriminatorio”148, pues es errado y constituye discriminación negar el
“derecho a la reparación de la víctima”149, porque “trabaja, percibe
ingresos”150 lo que le impide “ser tratada como cónyuge inocente”151.
Todo ello es bastante para concluir la existencia de un relevante interés
constitucional del asunto.

53. En segundo lugar, encuentra la Sala Plena que en el presente asunto


la accionante, prima facie, agotó todos los mecanismos de defensa al
interior del trámite ordinario, pues sus pretensiones se ventilaron ante el
juez de segunda instancia sin que el asunto admita casación, siendo ese
el recurso extraordinario al que podría acudir subsiguiente a la
apelación de habilitarlo la norma.

54. Ahora bien, de pensarse, como lo hizo el juez de tutela de segunda


instancia, que a la accionante aún le es dable acudir a un trámite para
procurar el resarcimiento de perjuicios, lo cierto es que necesariamente
habría de analizarse y resolverse el problema jurídico inicial que se
plantea, a efectos de determinar si la mujer víctima de violencia
intrafamiliar, después de ser declarada por el juez como cónyuge
inocente, le es exigible en punto del debido proceso, plazo razonable,
protección de la mujer como víctima de violencia intrafamiliar y no
revictimización, acudir desde cero, a una vía ordinaria como puede ser
la demanda de responsabilidad civil.

55. En este aspecto, es vital comprender que la acción de tutela que


ahora se estudia no se dirige exclusivamente a lograr una cuota
alimentaria, sino que la pretensión se funda en la exigencia de
aplicación de normas internacionales que finalmente soportan una
aspiración de reparación al interior del proceso de familia de cesación
de efectos civiles de matrimonio católico, en donde el cónyuge inocente
no contaba con más mecanismo para procurar su reclamación, que
acudir a la solicitud de la cuota alimentaria como consecuencia jurídica
para el cónyuge culpable.

Así, se entendió por los operadores jurídicos, que la actora no puede ser titular
del derecho de alimentos -pretensión de reparación- por ser una mujer que
para ese momento ostentaba un rol social y laboral relevante, lo que le genera
ingresos superiores al promedio, asunto que en su criterio no se advierte
equitativo frente a otras víctimas de violencia, que como ella han debido

148
Folio 49 cuaderno de la acción de tutela de primera instancia
149
Ibidem
150
Ibidem
151
Ibidem

41
tolerar maltratos al interior de su hogar y que, en cambio, sí pueden recibir la
cuota alimentaria de manos del cónyuge culpable, quien debe asumir la carga
solo en razón de que su ex pareja no tenga ingresos.

De esta manera, en criterio de la Corte, este segundo requisito general se


satisface en el caso concreto.

56. Con relación al requisito de inmediatez152 en el presente asunto, la


actora acudió a la acción de amparo el cinco (5) de junio de dos mil
diecisiete (2017), esto es, pasados menos de 4 meses desde cuando
conoció la decisión de segunda instancia153, la cual se emitió en
audiencia el catorce (14) de febrero de ese mismo año, término que
encuentra esta Corporación razonable y proporcionado, de cara al
sujeto especial de que se trata, y a su condición de mujer víctima de
violencia en el seno de su hogar, que como quedó demostrado en el
expediente, fue de talante psicológico, lo que la obligó a asistir a
múltiples terapias profesionales154. Tal término -4 meses- se ofrece
razonable y por ello se entiende superado este requisito.

57. De otro lado, es claro que la accionante identificó de manera


razonable tanto los hechos que generaron la presunta vulneración como
los derechos afectados, lo cual se alegó en el proceso judicial, como se
dijo en apartados precedentes, dadas las limitaciones que como se verá,
impone el propio proceso ordinario. De allí que logró confirmarse que
la alzada contra la decisión de primera instancia se fundó
principalmente en dos razones: no haber dado por probada la causal 3°
contenida en el artículo 154 del Código Civil, esto es, los ultrajes, el
trato cruel y los maltratamientos de obra y, de otro lado, el aspecto que
ahora convoca la atención de esta Corte, esto es, la posibilidad de
conceder la reparación.

58. La presente acción no se dirige en contra de una irregularidad


procesal.

59. Finalmente, la presente acción no se dirigió en contra de una


decisión emitida por un Juez de tutela, sino en contra de una sentencia
emitida por un órgano colegiado de segunda instancia al interior de un
proceso ordinario.

Estudio de las causales específicas. Defectos

60. Superado el anterior escenario, a efectos de concluir la procedencia


del amparo, recuérdese que en este asunto se invocó la materialización
de dos tipos de defectos en la decisión, así:
152
Sentencia SU 407 de 2013
153
En sentencia T-967 de 2014 la Corte estudió un caso de discriminación y violencia contra la mujer donde
había transcurrido un término similar de 4 meses, aclarando que “la acción de tutela se instauró…sólo
transcurrieron 4 meses aproximadamente entre las actuaciones, lapso razonable y proporcionado para la
preparación del escrito de tutela y la organización de todos los documentos aportados”.
154
Folio 39 cuaderno 1A y 716 cuaderno 1-B proceso ordinario

42
i) Uno de carácter sustantivo al “…trazar una distinción discriminatoria que
carece de todo sustento…”, pues, en sus palabras, el hecho de que la cónyuge
inocente haya logrado superarse al punto de “haber conseguido la posición
que hoy ocupa… no resulta un criterio admisible para privarla de su derecho
fundamental a ser resarcida por la violación de sus –sic- derecho
fundamental a vivir libre de violencia y discriminación de género y violencia
intrafamiliar”155, por lo que la postura de la decisión que se ataca “…
prescinde de elementos imperativos para interpretar la legislación aplicable
y llega a un resultados abiertamente contrario a los mandatos
constitucionales…”.156. De allí que, la solicitud de amparo se dirija a que se
proteja el derecho de la accionante, a ser “…resarcida en los términos del
literal g) del artículo 7 de la Convención de Belem do Pará…”157.

ii) El segundo, de carácter fáctico dada la omisión de valoración de elementos


de convicción que corroboraban el maltrato que debió soportar la accionante,
por lo que en su criterio, una adecuada valoración de las pruebas habría
demostrado, no sólo que la capacidad económica de quien fue declarado
cónyuge culpable siempre fue mayor, sino además, que la capacidad
económica del cónyuge inocente no es un elemento relevante para determinar
el “acceso al resarcimiento o reparación del daño u otros medios de
compensación justos y eficaces”158.

Sobre la materialización de un defecto sustantivo

61. Al respecto, consideró la accionante que el juez ordinario –Sala de


Familia del Tribunal Superior de Bogotá- incurrió en dicho defecto por
cuanto “le negó el derecho a la reparación”, el cual se constituye en
un derecho de todas las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, sin
que interese el monto de los ingresos que percibe. La interpretación de
la Sala de Familia aludida, es discriminatoria y prescinde de los
instrumentos normativos internacionales, constitucionales y legales, los
cuales, de haber sido tenidos en cuenta, le habrían llevado a una
sentencia distinta.

62. Sobre el particular, la Sala Plena debe destacar que, si bien es cierto
el apoderado de la accionante en la demanda de cesación de efectos
civiles del matrimonio católico, solicitó en favor de la accionante
“condenar al demandado como cónyuge al pago de alimentos…” 159
sugiriendo el monto e indicando la cuenta en la cual se recibiría tal
cuota, el fundamento de tal pedimento fue procurar una reparación en
su favor, dados los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de
obra, a los que fue sometida por parte del demandado en el proceso
ordinario, hechos que fueron declarados como causal de divorcio.

155
Folio 77 cuaderno de primera instancia.
156
Folio 78 cuaderno de primera instancia.
157
Folio 42 del cuaderno de primera instancia.
158
Folio 82 cuaderno de primera instancia.
159
Folio 121 cuaderno 1-A proceso ordinario

43
Precisamente, entiende la Sala que no contaba el apoderado con un
mecanismo distinto que el solicitar una reparación pero por la vía de los
“alimentos sancionatorios” pues, la estructura legal del procedimiento en
vigor, al tiempo de los hechos y de la demanda –hacia 2012 ó 2013- era en su
sentir –que no en el de esta Corte-- el único mecanismo que, en el
ordenamiento jurídico, le posibilitaba materializar la pretensión de una
reparación integral.

63. En efecto, como puede escucharse en la sustentación del recurso de


apelación de la sentencia de primera instancia, en el trámite ordinario,
ante la Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá, el apoderado de la accionante atacó la sentencia por no haber
reconocido la materialización de la causal 3° de divorcio; y finalizó
destacando que:

“…para cerrar la intervención…al abstenerse la señora Juez de


condenar al señor…señala que no tiene la necesidad –sic-, resulta que
la sanción, los alimentos para el cónyuge que resulta vencido y
culpable son una sanción y así se debe reconocer, obsérvese que la
doctora Conto siempre asumió la manutención de su familia…”
(énfasis de la Sala).

Así, luego de destacar que al parecer el demandado ocultó sus ingresos pues
no hizo referencia al reconocimiento de su pensión, concluyó que en el
presente asunto la juez de instancia;

“…ha premiado la conducta violenta trasgresora en contra de su


cónyuge y en perjuicios de sus hijos…se ha premiado su
incumplimiento no imponiéndosele la sanción que como resultado de
ser vencido en este juicio y de ser el cónyuge responsable al ser
probadas las causales…se le liberó con un argumento muy
particular…se le liberó…de que cumpliera y no se le aplicó la
sanción… es el culto a un patriarcalismo, a un pater familia romano
que el derecho colombiano no admite ni tiene recibo…”. (minuto 23 y
siguientes del registro de la audiencia). (Se enfatiza por la Sala).

Proceso de cesación de efectos civiles de matrimonio católico -o de


divorcio- y su ausencia de un mecanismo justo y eficaz para procurar
la reparación de daños generados por materialización de la causal de
los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra. - art. 42.6
Constitucional y artículo 7 literal g de la Convención Belén Do Pará-

64. Pero a más de lo anterior, en el escenario constitucional el


apoderado destacó que la cuota alimentaria se constituye en una medida
reparatoria, planteamiento que se encontraba limitado para hacer en el
proceso de cesación de efectos civiles del matrimonio católico, según
anotamos párrafos tras.

44
65. Como se dejó sentado, la Sala Plena entiende por las razones antes
descritas, que tanto el artículo 42.6 de la Constitución como el artículo
7° literal g) de la Convención de Belém Do Pará, obligan al Estado, y
en esa misma perspectiva al legislador y a los operadores jurídicos, a
diseñar, establecer, regular y aplicar mecanismos dúctiles, ágiles y
expeditos, con el fin de asegurar que la mujer objeto de violencia
intrafamiliar160 tenga acceso efectivo a la reparación integral del daño,
de manera justa y eficaz.

66. En Colombia, en los procesos de la jurisdicción de familia antes


mencionados, en la vigencia del Código de Procedimiento Civil
-estatuto procesal aplicable al caso que se estudia- no se tenía
establecido por el legislador un momento especial dentro del trámite
que habilitara al juez o las partes, para que, seguida de la declaratoria
de la causal de ultrajes, trato cruel y los maltratamientos de obra, se
pudiera solicitar una medida de reparación integral del daño sufrido.
Con todo, se reitera, las normas del bloque de constitucionalidad y el
art. 42 constitucional sí se hallaban vigentes como soportes sustantivos
de una eventual condena por violencia doméstica.

67. Hoy día, en vigencia del artículo 281 del Código General del
Proceso, puede vislumbrarse la existencia de una vía procesal para ello,
pero el tono de la norma no es imperativo sino apenas dispositivo;
ciertamente es una puerta que se abre para posibilitar la reparación de
la víctima ultrajada, tratada de manera cruel, en fin, que haya sido
objeto de maltratamiento síquico o material. Con todo, el art. 7°, g) de
160
El Congreso expidió la ley 1257 de 2008, por medio de la cual buscó hacer frente a los actos de violencia
que contra la mujer se cometen en Colombia. La norma cimienta sus mandatos sobre la concepción de que la
violencia contra la mujer implica “cualquier acción u omisión, que le cause muerte, daño o sufrimiento
físico, sexual, psicológico, económico o patrimonial por su condición de mujer, así como las amenazas de
tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, bien sea que se presente en el ámbito público
o en el privado.” Para ello, Consagró entonces dicho contenido normativo en su artículo 8° los siguientes
derechos en favor de las mujeres que sean víctimas de violencia:
“a) Recibir atención integral a través de servicios con cobertura suficiente, accesible y de la calidad –sic-.
b) Recibir orientación, asesoramiento jurídico y asistencia técnica legal con carácter gratuito, inmediato y
especializado desde el momento en que el hecho constitutivo de violencia se ponga en conocimiento de la
autoridad. Se podrá ordenar que el agresor asuma los costos de esta atención y asistencia. Corresponde al
Estado garantizar este derecho realizando las acciones correspondientes frente al agresor y en todo caso
garantizará la prestación de este servicio a través de la defensoría pública;
c) Recibir información clara, completa, veraz y oportuna en relación con sus derechos y con los mecanismos
y procedimientos contemplados en la presente ley y demás normas concordantes;
d) Dar su consentimiento informado para los exámenes médico-legales en los casos de violencia sexual y
escoger el sexo del facultativo para la práctica de los mismos dentro de las posibilidades ofrecidas por el
servicio. Las entidades promotoras y prestadoras de servicios de salud promoverán la existencia de
facultativos de ambos sexos para la atención de víctimas de violencia;
e) Recibir información clara, completa, veraz y oportuna en relación con la salud sexual y reproductiva;
f) Ser tratada con reserva de identidad al recibir la asistencia médica, legal, o asistencia social respecto de
sus datos personales, los de sus descendientes o los de cualquiera otra persona que esté bajo su guarda o
custodia;
g) Recibir asistencia médica, psicológica, psiquiátrica y forense especializada e integral en los términos y
condiciones establecidos en el ordenamiento jurídico para ellas y sus hijos e hijas;
h) Acceder a los mecanismos de protección y atención para ellas, sus hijos e hijas;
i) La verdad, la justicia, la reparación y garantías de no repetición frente a los hechos constitutivos de
violencia;
j) La estabilización de su situación conforme a los términos previstos en esta ley.
k) A decidir voluntariamente si puede ser confrontada con el agresor en cualquiera de los espacios de
atención y en los procedimientos administrativos, judiciales o de otro tipo.”-negrilla fuera del texto original-

45
la Convención de Belem do Pará, y en general los instrumentos
internacionales tantas veces aquí citados, obligan -no apenas autorizan
o permiten- la reparación de la mujer víctima de violencia intrafamiliar,
cuando quiera que exista daño. Esto dice la norma aludida del CGP:

“ARTÍCULO 281. CONGRUENCIAS. La sentencia deberá estar en


consonancia con los hechos y las pretensiones aducidos en la demanda
y en las demás oportunidades que este código contempla y con las
excepciones que aparezcan probadas y hubieren sido alegadas si así lo
exige la ley. […]

PARÁGRAFO 1o. En los asuntos de familia, el juez podrá fallar


ultrapetita y extrapetita, cuando sea necesario para brindarle
protección adecuada a la pareja, al niño, la niña o adolescente, a la
persona con discapacidad mental o de la tercera edad, y prevenir
controversias futuras de la misma índole. […]” (Se subraya por la
Corte).

Los artículos 427 del Código de Procedimiento Civil -estatuto procesal bajo el
cual se tramitó el caso en estudio-, y 388 del Código General del Proceso,
establecen las reglas que gobiernan el trámite del proceso de divorcio, sin que
se prevea de manera específica y directa algún mecanismo para solicitar la
reparación de los daños causados en la relación conyugal. Ello es tan claro que
la cabeza máxima de la Jurisdicción Civil, en la sentencia de primera instancia
de este trámite de tutela, indicó que en “las normas reguladoras de los
trámites de divorcio y cesación de efectos civiles del matrimonio o por la
terminación abrupta de la relación de pareja, no existe un capítulo específico
dedicado a la indemnización por menoscabos sufridos”161 (Se subraya por la
Corte Constitucional).

68. Al margen de dichos procedimientos, es claro que la normatividad civil en


vigor consagra la posibilidad de acudir a acciones que declaren la
responsabilidad civil; por lo tanto, quien se advierta víctima de un daño
inferido por otro, podría acudir a dicho trámite. Tal es una posibilidad que
aquí se advirtió por la Corporación de segunda instancia en la acción de tutela.
Esto es, que no obstante estar probada la violencia intrafamiliar, en el trámite
de cesación de efectos civiles del matrimonio católico, la interesada debería
acudir a demostrar los daños en un nuevo proceso, en la misma jurisdicción.

69. De otro lado, debe destacarse que, la reparación integral es un tema


que ya el legislador colombiano consagró por lo menos desde el año
1998, en la Ley 446, artículo 16. Tal norma dispone:

ARTICULO 16. VALORACION DE DAÑOS. Dentro de cualquier


proceso que se surta ante la Administración de Justicia, la valoración
de daños irrogados a las personas y a las cosas, atenderá los principios
de reparación integral y equidad y observará los criterios técnicos
actuariales.
161
Cuaderno de primera instancia, folio 183.

46
Esta regla ha sido utilizada para mostrar que, en la materia de reparación de
daños, el principio de congruencia en alguna medida resulta debilitado. Esto
se dice en la literatura especializada:

“3. ¿Está atado el juez a los límites de la congruencia de su fallo,


para pronunciarse sobre el principio de reparación integral en los
procesos de responsabilidad civil?
En sentencia del 18 de diciembre de 2012, la Sala de Casación Civil de
la Corte Suprema de Justicia respondió negativamente el interrogante
planteado indicando que para darle cumplimiento al principio de
reparación integral del daño el juez no está atado a los límites rígidos
de congruencia que establece nuestro ordenamiento procesal civil. ||
Luego de recordar el contenido del artículo 16 de la ley 446 de 1998,
norma que ordena al juez atender el principio de reparación integral y
aplicar la equidad a la hora de indemnizar los perjuicios, dice la
Corporación que el juez en la sentencia debe tener en cuenta, cuando
se trata de daños a la salud, las secuelas producidas durante el trámite
del proceso y que sean consecuencia del daño y adoptar las decisiones
pertinentes e idóneas para que la víctima quede plenamente resarcida.
|| Incluso, según la Sala, cuando de lo que se trata es que la víctima
recupere su salud la indemnización no solamente se puede limitar al
pago de una suma de dinero, sino que ella debe buscar la plena
recuperación del bienestar, “de suerte que ninguno de los gastos que el
juez estime razonables para lograr ese objetivo puede ser tildado de
incongruente frente a aquella pretensión hasta tanto no se haya
logrado el resarcimiento pleno.” || Así mismo se lee en la sentencia que
“La solicitud de reparación de la salud, por tanto, no impone al
juzgador ningún otro límite que no sea la rehabilitación o el recobro
integral de la vitalidad. De ahí que aun cuando el actor no haya
señalado en su demanda el total de la cuantía del daño -entre otras
razones porque en muchos casos de lesiones corporales la duración del
proceso de recuperación y el monto de los gastos a futuro son
circunstancias imposibles de prever–, el funcionario judicial sí tiene la
potestad y el deber de adoptar las medidas que estime indispensables
para declarar la tutela jurídica que va envuelta en el objeto de la
pretensión, por lo que ello no constituye una decisión inconsonante.” ||
Finalmente, para la Corte tampoco constituye inconsonancia del fallo
que se ordene una forma de reparación distinta de la solicitada en la
demanda, toda vez que “según el principio dispositivo, el demandante
en un proceso civil tiene derecho a establecer el límite de su pretensión
y a reclamar que la reparación se haga de determinada manera; pero
cuando el modo de resarcimiento que plantea es imposible de cumplir,
o cuando resulta innecesario e inequitativamente oneroso, o cuando en
criterio del juez no es el más adecuado para garantizar la
indemnización plena, entonces nada obsta para que el funcionario
judicial imponga la forma de reparación que estime más conveniente,
sin que ello signifique que esté fallando extra o ultra petita”162
162
https://procesal.uexternado.edu.co/boletin-virtual-numero-58/ Consultado el 27/02/2020.

47
Esta norma aún vigente, bien indica que a más de la Convención de Belem do
Pará y el art. 42 Constitucional, el juez de familia poseía al tiempo de los
hechos juzgados en la sentencia objeto de acción de tutela, una habilitación
normativa para ordenar la reparación por los daños sufridos por la mujer
víctima de violencia intrafamiliar, si se demostraba que la misma era
constitutiva de daño, sin embargo, en el caso sub judice se entendió que su
actitud congruente no le permitía extravasar el ámbito de los alimentos .

70. El anterior es el panorama procesal de los procesos de divorcio y de


cesación de efectos civiles del matrimonio católico; a modo de recapitulación
pueden extraerse las siguientes conclusiones:

i) Tras la sentencia de divorcio en la que se dé por probada la causal de civil


ultrajes, trato cruel y los maltratamientos de obra, la posibilidad de reclamar
la reparación de los daños ocurridos con ocasión de dichos actos, no halla
norma legal sustantiva expresa en el ordenamiento nacional que lo sustente. El
bloque de constitucionalidad y el art 42-6° de la Constitución, sin embargo, sí
lo consagran.

ii) Existe un proceso ordinario, distinto de aquellos, en el que podría ventilarse


la pretensión de declaratoria de responsabilidad civil, y la orden de su
reparación económica. Ello acarrea no sólo un posible déficit en la
satisfacción de la pretensión de reparación integral, sino además una clara
revictimización de la mujer violentada y un desconocimiento del derecho a
una decisión judicial dentro de plazos razonables.

iii) Así las cosas, a una mujer, víctima de violencia intrafamiliar, y a quien por
tanto se le declare como cónyuge inocente, a más de tener que exponer la
totalidad de los maltratos que haya soportado en un proceso civil de cesación
de efectos civiles de matrimonio católico o de divorcio, deberá, nuevamente,
recordar y expresar ante otra instancia en un trámite judicial-civil, las mismas
circunstancias que demuestren el daño y la respectiva pretensión
reparadora. Todo ello va en contra de los parámetros del plazo razonable,
propios del debido proceso y genera una evidente revictimización de la mujer
violentada.

71. Particularmente, en el caso concreto una mirada de la prueba que


fue evacuada en el proceso ordinario, y que se estudió por el Tribunal
al momento de emitir la decisión de segunda instancia que se ataca,
deja ver cómo el señor Virgilio Albán Medina -demandado en el
proceso ordinario- durante la relación marital ejecutó actos claros de
violencia verbal y psicológica en contra de la accionante. Sus propios
hijos señalaron lo siguiente:

“con mi mamá el maltrato verbal, manipulándola…en lo que se refiere


a mi mamá la ha llamado mentirosa, le ha dicho rata, ladrona, y en una
ocasión le dijo que parecía un inodoro público…” 163; “de mi niñez el
163
Folio 449 y siguientes, cuaderno 1-B proceso ordinario

48
primer hecho que me acuerdo es una ocasión que llegamos a la casa
estamos con mi mamá y mis hermanos y mi papá se puso bravo por
algún motivo y mi papá decidió dejarnos por fuera de la casa durante
varias horas en la noche, mi hermano era un bebe , esa noche nos dejó
por fuera de la casa luego vino al carro, lo recogió porque era bebe
pero a mi y mi hermana y mamá nos dejó pasando la noche en el
carro…” (sic) 164; “mi papá se ponía muy agresivo cuando mi mamá
compraba ropa o la mandaba hacer –sic-, en una ocasión ella tenía un
reunión en pasto con unas amigas y mi papá bravo por las faldas de mi
mamá, decía que eran muy cortas. En esas ocasiones se descomponía y
nos agredía…”; “…luego en el 2007-2008 en diciembre en vacaciones
en Cartagena, viajamos con mi papá y mis hermanos a Cartagena, el
llegó después a Cartagena bravo por finalmente mi tio…y un día en la
playa él consideró que el vestido de baño de mi mamá no era adecuado
y le dijo que era un vestido de prostituta. Todas esas agresiones fueron
verbales. Nos devolvimos todos, él decidió el viaje en un solo recorrido
sin paradas y eso determinó la ruptura de la relación entre mis padres.
Mi mamá cuando llego a Bogotá decidió cambiarse de cuarto y mi papá
mandó a imprimir las fotos de mi mama –sic- en ropa de baño para
mostrarnos a nosotros y decir que era una prostituta. Me vine a vivir a
Francia y envía constantemente emails contra mi mamá diciendo que la
gente con la que mi mamá trabaja son unas ratas (sic)”165

Es evidente la violencia psicológica y hasta física a la cual el señor Albán


Medina sometió a la accionante y en general a su familia, lo que generó
graves consecuencias que inclusive han obligado a la actora a acudir a
numerosas terapias psicológicas166 y, no está de más decirlo, al interior del
trámite ordinario se dejó ver su dolor por los acontecimientos narrados,
cuando por ejemplo, el Tribunal leía los vejámenes y afrentas de las cuales
fueron víctima ella y su familia, y las lágrimas no cesaban de caer167.

72. Así las cosas, en criterio de la Corte, este asunto deja ver la
ausencia de mecanismos judiciales dúctiles, expeditos y eficaces, que
permitan a la mujer víctima de violencia intrafamiliar, una reparación
en un plazo razonable pero que además evite su revictimización y una
decisión tardía.

Dado lo anterior, resulta imperioso concluir que tanto el legislador como los
operadores judiciales, deben aplicar en justicia las normas constitucionales e
internacionales que permitieran a la actora ventilar su pretensión de “acceso
al resarcimiento o reparación del daño u otros medios de compensación
justos y eficaces” fundamento este que en últimas fue el que soportó la
solicitud de los “alimentos sancionatorios”168 que fueron -al decir del
apoderado de la demandante- el único mecanismo habilitado por la

164
Folio 622 y siguientes, cuaderno 1-B proceso ordinario
165
Ibidem.
166
Folios 716 y siguientes, cuaderno 1B proceso ordinario
167
Ver al respecto registro de audiencia de segunda instancia.
168
Esta expresión es del apoderado de la demandante.

49
legislación pero que tenía como fuente postulados de tipo constitucional y
convencional.

73. Un estudio sistemático de los presupuestos superiores de la


Constitución y de los tratados internacionales reconocidos por
Colombia y que fueron descritos en esta sentencia, dan cuenta de que,
en efecto, una mujer víctima de violencia intrafamiliar, en este caso
psicológica, debe ser reparada, y pese a que podría pensarse que el
escenario apto para ello sería en un proceso penal o de responsabilidad
civil, lo cierto es que, como se dijo, con ello se desconocerían los
mandatos del plazo razonable y de no revictimización; pero además se
trataría de reparaciones distintas, en tanto la fuente en el primer
escenario lo sería el delito, y distinta a esta, al interior del divorcio, la
fuente del daño se analizaría a partir de la terminación de la relación
dada la culpabilidad del otro cónyuge.

74. Aparece indiscutible que, al interior de las relaciones familiares, sí


pueden presentarse daños, y que particularmente cuando se trata de
procesos de cesación de efectos civiles del matrimonio, o divorcios en
los que resulte probada la causal que se relaciona con la violencia
intrafamiliar, es necesario que el juez habilite un análisis en punto de su
reparación; esto obedece tal y como se plantea por la doctrina
autorizada a una triple motivación:

“La primera consolidar el principio según el cual no puede quedar


impune el daño causado voluntariamente por el hecho de que se haya
realizado durante el matrimonio. || La segunda, la convicción de que no
debe convertirse la institución matrimonial en sitial donde si hiera y se
injurie con absoluta gratuidad. || La tercera, el entendimiento de que las
reparaciones deben ser otorgadas en el marco de los principios
generales de la responsabilidad civil que rigen [el] ordenamiento.”169

75. De manera conclusiva puede afirmarse que, tanto en las relaciones


sociales, privadas, particulares como familiares, todo daño puede ser
reparado; pero además, es claro que al interior del núcleo fundamental
de la sociedad que es la familia, cuando quiera que sea demostrada la
violencia que un miembro ejerce sobre otro, se abre paso la posibilidad
de debatir sobre daños reparables, entendiendo que dicho ámbito no es
impermeable a las reglas del Estado de Derecho, y que en general no es
un coto vedado para el ordenamiento civil en general170.

76. Como pudo verse antes, en el caso concreto, no está en duda la


violencia de la que fue víctima la actora. Tampoco está en duda que, a
causa de esa violencia, se estimó probada la causal de cesación de
169
Medina Graciela. Daños en el Derecho de Familia. Segunda Edición Actualizada. Rubinzal-culzoni
editores. 2008. Pág. 47
170
Sobre ello Medina Graciela, en Daños en el Derecho de Familia, 2ª. Ed, Rubinzal-Culzoni editores, 2008,
p. 121 expresa: “En los últimos años, los casos de abuso y violencia familiar se han manifestado con
frecuencia sobre todo en los estrados judiciales, donde, años tras año, cónyuges, hijos y padres agredidos
intentan obtener, a través de una decisión judicial, un remedio a sus padecimientos”

50
efectos civiles del matrimonio católico. Lo que debería subseguir,
entonces, sería demostrar la existencia del daño, su valuación, tasación
y orden de reparación. Con todo, el citado procedimiento no está
habilitado para ello. Esto es, no existe un instante dentro del trámite,
que se ocupe de la fijación de los extremos de la reparación.

Sobre el defecto fáctico alegado

77. Con relación al defecto fáctico, encuentra la Sala que, habiendo


dado por probado el defecto sustantivo en los términos antes referidos,
el hecho de que se determine la capacidad económica o no del cónyuge
culpable es un asunto irrelevante dado que, el problema jurídico se
centra en la necesidad de reparación integral de la cónyuge inocente y
no específicamente en el derecho de alimentos en favor de ella.

78. En efecto, el tema de los alimentos que de ordinario es un asunto de


la ocupación del juez de familia en los procesos aquí tantas veces
mencionados, a más de la decisión sobre la custodia de los hijos, entre
otras, no es el tema puntual de esta tutela. Así, las discusiones respecto
de la naturaleza de los alimentos y cuándo se deben, a quién, cuánto y
por qué, no son objeto de los planteamientos que en este caso aborda la
Corte.

Ciertamente la iteración en su petición por el apoderado de la demandante,


debe ser objeto de interpretación por el juez de tutela, con el fin de encontrar
una mejor ruta de protección de los derechos fundamentales. Así entonces,
cuando tanto insiste el abogado en esa petición –que se ordene el pago de
alimentos como sanción—la Corte entiende que lo que se plantea, ante la
claridad de la injusta y deplorable violencia ejercida contra la actora, es que se
ordene una condigna reparación integral.

La Corte quiere advertir de nuevo, que la acción de tutela resuelve un


conflicto inter-partes, y que por ello el alcance de la presente acción, no
extravasa lo que ha sido objeto del debate; con todo, es competencia del juez
de familia decidir como de ordinario lo ha hecho, esto es, decretando o no el
pago de alimentos según corresponda con las normas sustantivas aplicables al
caso. Lo que sí constituye un plus frente a ello, es el poder adentrarse en el
tema de la reparación del daño, si se ha establecido la existencia de violencia
intrafamiliar.

Remedio judicial constitucional

79. Dado el desarrollo precedente, se advierte por parte de la Sala Plena


la necesidad de proteger los derechos fundamentales de la accionante,
teniendo en cuenta la existencia de un defecto sustantivo en la decisión
de segunda instancia que se emitió por la Sala de Familia del Tribunal
Superior de Bogotá, por medio de cual negó la posibilidad de ventilar
una pretensión de reparación al interior del trámite de cesación de
efectos civiles del matrimonio católico, con lo que se impidió la

51
aplicación de los artículos 42.6 de la Constitución y 7, literal g) de la
Convención de Belém Do Pará.

80. En ese sentido, se revocará la decisión de segunda instancia emitida


al interior del trámite de tutela por la Sala de Casación Laboral de la
Corte Suprema de Justicia y en cambio se confirmará parcialmente la
decisión de la Sala Civil de la Corte Suprema en el entendido de que se
protege el derecho fundamental de la actora a vivir libre de violencia de
género, a ser reparada, a no ser revictimizada y a una decisión de la
Administración de Justicia dentro de un plazo razonable. Como
consecuencia de ello, se ordenará al Tribunal Superior de Bogotá, Sala
de Familia, que partiendo del reconocimiento en el asunto tantas veces
referido, de la existencia de la causal 3° del artículo 154 del Código
Civil, esto es, los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra,
disponga la apertura de un incidente de reparación integral en el que,
garantizando los mínimos del derecho de contradicción y las reglas
propias de la responsabilidad civil con las particularidades que
demande el caso, y los estándares probatorios que fueren menester, a
efecto de expedir una decisión que garantice los derechos que en esta
providencia se analizaron y, en consecuencia, se repare a la víctima de
manera integral.

Déficit de protección

81. Del desarrollo dogmático previamente expuesto y de la verificación


de la ausencia de mecanismos judiciales claros, justos y eficaces que
aseguren a la mujer víctima de violencia intrafamiliar, al interior de los
procesos de cesación de efectos civiles de matrimonio católico o de
divorcio, la posibilidad de tener acceso efectivo a una reparación del
daño, la Corte advierte un déficit de protección 171 de su derecho
humano y fundamental a la dignidad humana, a vivir libre de violencia,
a ser reparada integralmente dentro de un trámite que respete el plazo
razonable y a no ser revictimizada.

82. La Corte encuentra prudente y oportuno, respetando desde luego


las competencias legislativas del Congreso de la República, el
exhortarlo para que, en ejercicio de su potestad de configuración
legislativa, en frente de la mujer víctima de violencia intrafamiliar,
regule el derecho fundamental de esta a acceder a una reparación, por
medio de un mecanismo judicial dúctil, expedito, justo y eficaz, que
respete los parámetros de debido proceso, el plazo razonable, y la
prohibición de revictimización, dentro de los trámites de divorcio y
cesación de efectos civiles del matrimonio católico.

171
“Los procesos reivindicativos de las mujeres y de las personas con OSIGD a nivel global, regional y
nacional, han posibilitado visibilizar y poner en la agenda pública el debate sobre las graves violaciones a los
derechos humanos y su déficit de protección, logrando el posicionamiento de aspectos centrales de sus
agendas sociales y políticas y por su puesto un avance normativo en materia de protección de sus derechos.”
https://www.defensoria.gov.co/public/pdf/Informe%20Defensorial-Violencias-Basadas-Genero-
Discriminacion.pdf P. 25

52
83. La Corte también ordenará al Consejo Superior de la Judicatura que
planee y ejecute jornadas de capacitación a las y los jueces de familia
del país, para procurar poner de presente la necesidad de analizar la
temática de la violencia contra la mujer y la urgencia de su prevención
y de respuesta efectiva en términos de reparación integral, conforme a
un dilatado corpus normativo internacional, el cual le vincula y puede
llegar incluso a ser fuente de necesaria aplicación -bloque de
constitucionalidad-.

Acotaciones finales

84. La apoderada del demandado en el trámite de cesación de efectos


civiles solicitó que se “mantenga [en] estas actuaciones, los hechos y
las decisiones en reserva…” y se “omitan [los] nombres”. Con todo, la
Sala no halla una razón legal o de peso que justifique el acceder a tal
petición.

85. La apoderada del demandado solicitó que no se tuviesen en cuenta


los conceptos que la Corte pidió a diversos entes, con ocasión de este
trámite. Si bien es cierto la acción de tutela es un asunto inter partes,
nada obsta para que la Corte, como lo ha hecho en esta y en múltiples
decisiones172, pueda recibir conceptos, e inclusive realizar audiencias
públicas, con el objeto de tener mejores elementos de juicios para
proveer.

86. Finalmente, en relación con los hechos múltiplemente descritos, y


que podrían configurar el delito de violencia intrafamiliar, nótese como
los hechos narrados por la accionante al momento de presentar la
demanda de cesación de efectos civiles de matrimonio católico y que
fueron confirmados por sus hijos y otros testigos al interior del proceso
ordinario, tuvieron ocurrencia en fechas cercanas a su matrimonio, el
cual data del año 1978. Fue en el año 2009 cuando decidieron vivir en
la misma casa, pero no bajo en convivencia marital 173 y pese a que hay
algunas referencias de hechos posteriores, como al parecer la violencia
ejercida por el demandado en contra de su hija mientras esta recibía
clases de matemáticas, no obra algún elemento que permita evidenciar
la fecha de tales acontecimientos.

87. El delito de violencia intrafamiliar entre los años 2007 a 2011 dejó
de ser querellable y durante el 2011 de nuevo se incluyó como
querellable; con posterioridad al año 2012 se retiró de esa lista. De allí
que en el presente asunto, podría haberse materializado la conducta de
violencia intrafamiliar en los momentos en que este delito fue
investigable de oficio; es decir, entre los años 2007 a 2009, por lo que
correspondería compulsar las respectivas copias, de no ser porque se
advierte que las penas para esa época no superaban los 8 años por lo
172
Con fundamento en la facultad probatoria conferida en el Decreto 2591 de 1991 y en el Acuerdo 02 de
2015.
173
Folio 118 cuaderno 1A proceso ordinario.

53
que a la fecha –hoy día- se trata de una acción penal prescrita, razón
por la cual no se realizará la respectiva compulsa de copias.

IV. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional,


administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución

RESUELVE:

Primero.- REVOCAR la sentencia proferida por la Sala de Casación Laboral


de la Corte Suprema de Justicia el día veintisiete (27) de septiembre de dos
mil diecisiete (2017), que negó el amparo solicitado.

Segundo.- CONCEDER la protección de los derechos fundamentales de la


señora Stella Conto Díaz del Castillo a vivir libre de violencia intrafamiliar, a
ser reparada y a no ser revictimizada y, por tanto, CONFIRMAR
PARCIALMENTE la sentencia proferida el veinticinco (25) de junio de dos
mil diecisiete (2017) por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de
Justicia, en los términos de la presente decisión.

Tercero.- ORDENAR al Tribunal Superior de Bogotá –Sala de Familia– que,


con fundamento en el reconocimiento de la causal 3ª contenida en el artículo
154 del Código Civil, esto es, los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos
de obra, disponga la apertura de un incidente de reparación integral en el que
se especifiquen y tasen los perjuicios sufridos por la señora Stella Conto Díaz
del Castillo.

Cuarto.- EXHORTAR al Congreso de la República, para que, en ejercicio


de su potestad de configuración legislativa, regule ampliamente el derecho
fundamental a acceder a una reparación integral en los casos de violencia
intrafamiliar, por medio de un mecanismo judicial justo y eficaz que respete
los parámetros de debido proceso, plazo razonable y prohibición de
revictimización.

Quinto.- EXHORTAR al Consejo Superior de la Judicatura, para que planee


y ejecute jornadas de capacitación a las y los jueces de familia del país, para
procurar poner de presente la necesidad de analizar la temática de la violencia
contra la mujer y la urgencia de su prevención y de respuesta efectiva en
términos de reparación integral, conforme a un dilatado corpus normativo
internacional, el cual le vincula y puede llegar incluso a ser fuente de
necesaria aplicación -bloque de constitucionalidad-.

Notifíquese, comuníquese, publíquese y cúmplase.


 
 

CARLOS BERNAL PULIDO


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Presidente

NATALIA ÁNGEL CABO


Conjuez

CARLOS ALBERTO ATEHORTUA RIOS


Conjuez

DIANA FAJARDO RIVERA


Magistrada

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ


Conjuez

ALEJANDRO LINARES CANTILLO


Magistrado
(Con aclaración de voto)

GLORIA STELLA ORTIZ DELGADO


Magistrada

JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS


Magistrado

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO


Conjuez

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ


Secretaria General

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