FORO TEMÁTICO 1: ?
CONOCER E IDENTIFICAR LOS RIESGOS
DE UNA EXPLOTACIÓN ACUÍCOLA TENIENDO EN CUENTA EL
PLAN DE PRODUCCIÓN?
Amenazas a la biodiversidad Las amenazas a la biodiversidad
incluyen principalmente la transformación de hábitats naturales
durante la fase de construcción; la posible introducción de especies
foráneas en el medio natural durante las operaciones; la posible
pérdida de recursos genéticos debido a la recolección de larvas,
alevines o juveniles para la producción acuícola; el vertido de semillas
artificialmente propagadas en la naturaleza (en la actualidad, por
ejemplo, existen más especímenes de acuicultura del salmón del
Atlántico que en libertad); la sostenibilidad de los ingredientes
empleados para producir harina y aceite de pescado y alimentos para
crustáceos; y el desarrollo de la resistencia antibiótica en las bacterias
patogénicas que pueden propagarse de las piscifactorías a la reserva
silvestre.
Las fases de construcción y operación del ciclo de proyecto de una
planta acuícola puede requerir la transformación del medio natural, lo
que podría implicar la destrucción de manglares para excavar
estanques o la alteración de la hidrología natural de lagunas, bahías,
ríos o zonas húmedas1. Entre los problemas que pueden plantearse
durante la fase operativa destacan la alteración de los hábitats y
sustratos acuáticos (como sucede con las jaulas marinas y criaderos
de mariscos). Como se describe a continuación, pueden adoptarse
una serie de medidas de gestión para prevenir y reducir el impacto
ambiental provocado por la construcción de plantas acuícolas. Otros
posibles impactos están relacionados con los cambios en la hidrología
de los cursos de agua provocados por la construcción de barreras a
flujos (por ejemplo, las represas pueden provocar la disrupción de las
zonas húmedas y cambios en la morfología de los cursos de agua, lo
que a su vez podría afectar a las especies migratorias, incluidas las
aves, y zonas de criadero para los juveniles). Deberán adoptarse
todas y cada una de las siguientes medidas: • Realizar una
prospección de la zona del proyecto antes de transformar la tierra y el
agua para la producción acuícola. Dicha prospección tiene como
objetivo identificar, clasificar y delinear los hábitats naturales y
modificados y definir su importancia en términos de biodiversidad a
escala nacional o regional. • Garantizar que la zona que se pretende
convertir para su uso acuícola no constituye un hábitat único o
protegido (como son los manglares) ni tenga un alto valor en términos
de biodiversidad, como es el caso de los entornos 1 Los cambios
hidrológicos pueden provocar a su vez cambios en la geoquímica
natural, como por ejemplo el vertido de pirita procedente de suelos
previamente sumergidos en zonas despejadas de manglares. Al entrar
la pirita en contacto con el oxígeno, se crea un suelo sulfatado ácido,
que a su vez puede traer graves consecuencias para la salud de los
organismos de acuicultura en el futuro. Guías sobre medio ambiente,
salud y seguridad ACUICULTURA 30 DE ABRIL DE 2007 4 GRUPO
DEL BANCO MUNDIAL habitados por especies amenazadas o en
serio peligro de extinción y de las zonas relevantes donde la fauna se
reproduce, alimenta o hace escala • Detectar la presencia de especies
amenazadas o en grave peligro de extinción en las zonas ya en uso
para la producción acuícola e implementar procesos de gestión que
tengan en cuenta su existencia • Diseñar instalaciones que permitan
conservar intacto el hábitat vegetal natural (por ejemplo, mediante el
uso de zonas de aislamiento vegetal y corredores de hábitats) y que
minimicen la transformación y degradación del hábitat natural
• Diseñar e implementar medidas de mitigación para lograr que no
haya pérdida neta de biodiversidad siempre que sea posible,
efectuando por ejemplo la restauración de los hábitats una vez
finalizada la operación; compensar las pérdidas mediante la creación
de zonas ecológicamente comparables y gestionadas con vistas a
proteger la biodiversidad y compensar también a los usuarios directos
de la biodiversidad
• Evitar la necesidad de abandonar y sustituir con frecuencia los
estanques acuícolas de diseño y construcción defectuosos: o Evaluar
las propiedades del suelo antes de proceder a la construcción de
estanques para garantizar que la capa selladora inferior del suelo
tenga unos coeficientes de filtración/porosidad lo bastante bajos como
para retener satisfactoriamente el agua del estanque. En caso de no
contar con suficiente arcilla, los estanques podrían exhibir elevados
índices de filtración y requerir inversiones adicionales (por ejemplo, el
bombeo de agua o el revestimiento con suelo vegetal rico en arcillas o,
posiblemente, con suelo vegetal rico en bentonita procedente de otros
emplazamientos) y su eventual abandono. Un elevado índice de
filtración puede también contaminar las aguas subterráneas cercanas
necesarias para otros fines, siendo el problema más preocupante el
uso de agua potable. o Evaluar el pH del suelo y la presencia de
plaguicidas y residuos contaminantes (especialmente en aquellas
tierras previamente utilizadas para la agricultura intensiva). También
se comprobará la incidencia natural de la pirita antes de iniciar las
labores de construcción, dado que la presencia de contaminantes
antropogénicos o naturales podría afectar negativamente a la
viabilidad del estanque
La aplicación de estas normas previene que los productos obtenidos
en las explotaciones acuícolas se vean afectados por condiciones
tales como: contaminación por descargas industriales, agrícolas o de
asentamientos humanos, ausencia de instalaciones de producción
adecuadas, la carencia de prácticas de higiene adecuadas para el
personal que labora en la explotación acuícola, e igualmente de los
procesos de limpieza de los equipos e instalaciones, la utilización no
controlada de productos químicos y fármacos, y el uso de alimentos
contaminados. Las Buenas Prácticas pueden definirse como “hacer las
cosas bien” y además “dar constancia de ello”. La FAO las define
como “la aplicación del conocimiento disponible en la utilización
sostenible de los recursos naturales básicos para la producción, en
forma benévola, de productos alimentarios y no alimentarios inocuos y
saludables, a la vez que se procuran la viabilidad económica y la
estabilidad social”. La producción de peces y camarones para
consumo humano nacional e internacional, requiere que todas las
actividades antes, durante y después de la misma estén encaminadas
hacia la obtención de productos de calidad sanitaria e inocua. Por
tanto, es necesario aplicar los principios de Buenas Prácticas en todos
los eslabones de producción de la cadena alimentaria. La
implementación de las Buenas Prácticas en la explotación acuícola,
genera entre otras las siguientes ventajas:
a) Mejoramiento de la calidad sanitaria y de la inocuidad de los
productos obtenidos en las explotaciones.
b) Contribuye a consolidar la buena imagen y la credibilidad de
su empresa frente a los consumidores, a la vez que le brinda
mayor competitividad frente al mercado nacional e internacional.
c) Contribuye a reducir costos al disminuir significativamente la
destrucción o re-procesamiento de productos, lo que contribuye
al aumento de la productividad.
d) Aumenta la conciencia del trabajo en grupo y la autoestima de
los individuos; al considerar que la producción en la que
participan se realiza con un alto margen de seguridad.
e) Facilita las relaciones de los acuicultores con las autoridades
sanitarias, ya que al comprometerse la empresa en la
implementación y el cumplimiento de las Buenas prácticas
sanitarias y el control de procesos, asegura así la calidad
sanitaria y la inocuidad de los productos obtenidos, que es el
principal objetivo que deben poseer las políticas de alimentos de
cualquier gobierno.
En general en acuicultura la selección del sitio para la
construcción de las instalaciones depende del tipo de
explotación que se vaya a establecer; la importancia de contar
con un terreno adecuado para la misma radica en la prevención
de la contaminación química presente en el medio ambiente y la
interacción del suelo y el agua, como factores que pueden tener
un efecto en la calidad del agua como recurso para utilizarse en
la producción y por ende en la salud de los animales y en la
inocuidad de los productos que de estos se obtengan . Es de
especial importancia que el acuicultor averigüe la historia de
utilización del sitio, y mediante análisis, se descarte o confirme la
presencia de contaminantes químicos que puedan afectar la
salud de la especie cultivada y su calidad como producto final.
Así mismo, para la elección del sitio se requiere tener en cuenta
el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) del municipio. De igual
forma, la calidad del agua a utilizar no solo debe ser óptima y
presentar condiciones físico-químicas adecuadas que aseguren
el crecimiento de las especies cultivadas, sino que también debe
estar libre de contaminación por residuos industriales, agrícolas,
mineros o domésticos, Contiguos al sitio, que puedan llegar a
contaminar la producción. Todo esto con el fin de asegurar su
proyecto a largo plazo o advertir que en un corto plazo se vea
comprometida su inversión. Siguiendo estas normas se puede
controlar en gran medida el riesgo por contaminación química en
la explotación: a) Instalar el sistema de cultivo en un sitio
adecuado en el que se asegure que con el uso previo del lugar,
este no ha sido contaminado; ni el agua o el suelo. b)
Asegurarse de que el área que rodea el sitio seleccionado para
instalar la explotación acuícola, se encuentra libre de peligros
potenciales de contaminación de agua o bien que la
contaminación pueda ser controlada. c) El diseño y construcción
de la explotación acuícola debe asegurar el control de peligros y
prevenir la contaminación del agua. d) Todas las explotaciones
acuícolas deben operar en una manera aceptable para el medio
ambiente, y además es conveniente llevar un registro constante
del agua que se va a utilizar en la explotación, de acuerdo con
los peligros potenciales (análisis de plaguicidas, metales
pesados, biotoxinas). Para la instalación de nuevas
explotaciones antes del emplazamiento definitivo del sitio, se
recomienda realizar la evaluación para metales pesados,
plaguicidas y otros productos potencialmente peligrosos por
laboratorios aprobados. Ubicar una explotación acuícola en un
sitio libre de contaminación ahorrará gastos en el futuro, como la
inversión constante de realizar análisis al final del ciclo para
confirmar la ausencia de contaminantes en el producto que se
cosecha, o perder la producción por un residuo de contaminante
no permitido. Un estanque o piscina bien diseñada facilitará el
intercambio de agua, la cosecha del producto, la colección y
eliminación de desperdicios y la alimentación. Cada estanque
debe tener por lo menos una compuerta para llenar y una para
drenar el agua. Para diseñar y construir una unidad de
producción que minimice el daño ambiental que se pueda
generar durante la construcción y operación, se sugiere:
• Incorporar áreas de amortiguamiento (por ejemplo, áreas de
manglar), que minimicen la erosión y la salinización de las áreas
circundantes durante la construcción de la unidad de producción.
• Conservar la biodiversidad, y fomentar el restablecimiento de
hábitats naturales en el diseño de la unidad de producción.
• Separar los puntos de descarga del efluente y del canal de
entrada de la unidad acuícola, para reducir la contaminación y
mantener la bioseguridad.