Estética Relacional
Bourriaud
Citas
La práctica del artista, su compor
tamiento
como productor, determina la relación que mantiene
con su obra. Dicho de otra manera, lo que el artista produce en
primer lugar son relaciones entre las personas y el mundo
La práctica del artista, su compor tamiento como productor, determina la relación que
mantiene con su obra. Dicho de otra manera, lo que el artista produce en primer lugar
son relaciones entre las personas y el mundo
El punto en común entre todos los objetos que agrupamos
bajo el nombre de "obra de arte" radica en su facultad de pro
ducir
el sentido de la existencia humana, de indicar trayectorias
posibles, en el seno del caos de esta realidad
En la medida en que la obra representa la ocasión de una
experiencia sensible basada en el intercambio, debe someterse
a criterios análogos a los que construyen nuestra apreciación
de cualquier realidad social dada. La base de la experiencia artística hoy es la
copresencia de los que miran y la obra, sea
esta efectiva o simbólica. La primera pregunta que deberíamos
hacernos frente a una obra de arte es:
¿Me da la posibilidad de existir frente a ella o, por el contra
rio,
me niega en tanto sujeto por no considerar al Otro en su
estructura?
el arte no trasciende las preocupaciones cotidianas y
nos confronta con la realidad a través de la singularidad de la
relación al mundo, a través de una ficción. ¿A quién se quiere
hacer creer que un arte autoritario frente a los que miran de
volvería
una realidad, imaginada o aceptada, que no fuera la
de una sociedad intolerante?
la preocupación de "dar
su oportunidad" a cada uno a través de formas que en lugar de
establecer una idea previa del productor en el espectador (una
autoridad divina) negocian con él relaciones abiertas, no esta
blecidas
a priori. El espectador oscila entonces entre el estatuto
de consumidor pasivo y el de testigo, socio, cliente, invitado,
coproductor, protagonista. Atención entonces: se sabe que las
actitudes se convierten en formas, debemos darnos cuenta de
que las formas inducen modelos de relaciones sociales.
Utilizar nuevamente la idea de lo plural es para la
cultura contemporánea, que resulta de la modernidad, la posibi
lidad
de inventar modos de estar-juntos, formas de interacciones
que van más allá de la fatalidad de la familia, de los ghettos de lo
técnico y de las relaciones entre amigos e instituciones colectivas
que se nos proponen. Sólo se puede prolongar beneficiosamente
la modernidad si vamos más allá de las luchas que nos legó: en
nuestras sociedades post-industriales, ya no es la emancipación
de los individuos lo que se revela como lo más urgente, sino la
emancipación de la comunicación humana, de la dimensión
relacional de la existencia.
el arte obliga a tomar conciencia de los modos
de producción y de las relaciones humanas producidas por
las técnicas de su época. El arte hace mucho más visibles esos
modos de producción, dándonos la posibilidad de imaginar
incluso sus consecuencias en la vida cotidiana. La tecnología
sólo le interesa al artista en la medida en que puede poner en
perspectiva los posibles efectos; no está obligado a padecerla
como instrumento ideológico.
La tecnología, en tanto productora de bienes de equipa
miento,
expresa el estado de las relaciones de producción: la
fotografía correspondía antes a un estadio de desarrollo de la
economía occidental -caracterizado por la expansión colonial y
la racionalización del proceso de trabajo—, que pedía, en cierta
manera, su invención. El control de la población (aparición
del documento de identidad, de las fichas antropométricas),
la necesidad de dominar a distancia la herramienta industrial
y de documentarse sobre los sitios para explorar, le dieron a la
cámara fotográfica un papel indispensable en el proceso de in
dustrialización.
La función del arte, respecto de este fenómeno,
consiste en apropiarse de los hábitos de percepción y de com
portamiento
inducidos por el complejo técnico-industrial para
transformarlos en posibilidades de vida, como dice Nietzsche.
O sea, derrocar la autoridad de la técnica con el fin de que sea
creadora de maneras de pensar, de vivir y de ver.
los artistas exponen
los arcanos de lo social y de la interacción.
La imagen es un momento
Una representación no es más que un momento M de lo real;
toda imagen es un momento, de la misma manera que cualquier
punto en el espacio es el recuerdo de un tiempo x, como reflejo
de un espacio y. ¿Esta temporalidad está paralizada o es, por el
contrario, productora de potencialidades? ¿Qué es una imagen
que no contiene ningún porvenir, ninguna "posibilidad de vida",
si no una imagen muerta?
La realidad es aquello de lo que puedo hablar con el otro.
Sólo se define como un producto de negociación. Salirse de
la realidad es la "locura": alguien ve un conejo naranja sobre
mi hombro, yo no lo veo; entonces la discusión se debilita, se
estrecha. Para volver a encontrar un espacio de negociación,
yo debería hacer como si viera ese conejo naranja sobre mi
hombro; la imaginación aparece como una prótesis que vendría
a fijarse sobre lo real con el fin de producir más intercambios
entre los interlocutores. El arte tiene como objetivo reducir
en nosotros lo mecánico: apunta a destruir cualquier tipo de
acuerdo a priori.
De la misma manera, el sentido es el producto de una interac
ción
entre el artista y "el que mira", y no un hecho autoritario.
Ahora bien, en el arte actual, "el que mira" debe trabajar para
producir el sentido a partir de objetos cada vez más livianos,
imposibles de delimitar, volátiles. Los códigos del cuadro pre
sentaban
un límite y un formato; hoy tenemos que contentarnos
generalmente con fragmentos. No sentir nada es no trabajar
lo suficiente.
La ideología dominante desearía que el artista estuviera solo,
lo idealiza como solitario e irredento: "uno escribe siempre solo",
"hay que alejarse del mundo", pura cháchara. Esa imagen este
reotipada
confunde dos nociones distintas: el rechazo por parte
del artista de las reglas vigentes en la comunidad, y el rechazo
de lo colectivo. Si hay que rechazar todo tipo de agrupamiento
comunitario impuesto, es justamente para sustituirlo por la
creación de redes relacionales.
Según Cooper, la locura no está "en" la persona, sino en el
sistema de relaciones al que pertenece. Uno no se convierte en
un "loco" solo, porque uno no piensa solo, salvo para postular
que el mundo posee un centro (Bataille). Nadie escribe, pinta,
o crea solo. Pero hay que hacer "como si".
manera, el valor de uso
de lo social se mezcla con su valor de exposición, en el seno de un
proyecto plástico. No se trata de representar mundos angelicales,
sino de producir las condiciones de esos mundos.
A nuestra época no le falta un proyecto político, sino que
espera formas susceptibles de encarnarlo, de posibilitar su ma
terialización.
Porque la forma produce o modela el sentido, lo
orienta, lo repercute en la vida cotidiana.
*
Es en el congelamiento de las mecánicas, en la detención de
la imagen, donde nuestra época encuentra su eficacia política.