Título: Cardenismo: ¿Coloso o catramina?
Autor: Alan Knight
Fecha de publicación: 1994 País: Inglaterra Selección: Artículo completo
Contexto: Revolución Mexicana, presidencia de Cárdenas.
Contenidos más relevantes: ruptura y radicalización de la revolución – no democrático convencional –
movilización de masas – coaliciones heterogéneas – caciquismo – segunda guerra mundial – guerra fría –
fragmentación interna
Resumen
Cuatro preguntas de gran importancia
1) ¿Hasta qué punto rompió con el pasado y buscó transformar la sociedad mexicana?; 2) ¿Hasta qué punto fue
democrático, en oposición a la idea de autoritario?; 3) ¿Qué capacidad tuvo de lograr sus metas, especialmente
frente a la resistencia?; 4) ¿Hasta qué punto puso en práctica, y no simplemente auspició, cambios radicales?
¿Qué suponía el estado? - ¿Cuál fue el resultado a largo plazo de la política estatal? Análisis del estado
revolucionario
¿A quién representaba el estado? - ¿Cuán fuerte era ese estado? Problema de la continuidad vs. El cambio.
Visión oficial del PRI: Proceso teleológico de la revolución, enfatiza la continuidad y las contribuciones
acumulativas. Se acompaña por una creencia declarada en el carácter democrático y popular del cardenismo y
de la revolución en su totalidad, así como en su carácter popular.
Visión de revisionistas: Enfatizan la continuidad del cardenismo, pero desde un punto de vista crítico.
Marxistas: Motor de desarrollo capitalista y de acumulación capital, desde 1910-15 han
representado los intereses de la burguesía. Cooptaba a los movimientos populares para
subordinarlos al estado, y para desarrollar el mercado interno en beneficio del capital.
Estadistas (puede aplicar o no un análisis de clase): Culminación exitosa de la revolucionaria
política de masas; la subordinación de las masas al poderoso estado revolucionario, el cual tiene
un considerable grado de autonomía. Para los no marxistas, el surgimiento del estado es un
distintivo de la historia, destacando la continuidad del proceso de construcción del estado a
través del periodo post revolucionario. Estos últimos ven al estado como autoritario y muy fuerte.
Hay otras opiniones que también ven la continuidad, pero observan en Cárdenas un carácter
distintivo y transformador. Otros, por su parte, también ven especificidad del cardenismo, pero
no continuidad.
Visión de Knight, en contra de revisionistas: El cardenismo fue un movimiento genuinamente radical que
prometió un cambio sustancial; que también vehiculizó un apoyo popular no mediado por formas de
representación democráticas liberales. Por su radicalismo enfrentó una gran resistencia que restringió su
libertad de acción y lo llevo a eludir, a hacer concesiones y a dar marcha atrás en varios temas; y que, en
consecuencia, sus logros en la práctica fueron limitados y aún los alcanzados en el periodo 34-40 corrieron el
riesgo de ser subvertidos. Fue más catramina que coloso.
El cardenismo fue una coalición poco compacta, heterogénea y cambiante que se creó durante la campaña
presidencial de 1933-34 y la batalla por el poder del 34-36. El cardenismo abarca a una multitud de aduladores y
oportunistas, con una lealtad superficial y táctica, aunque algunos tuvieron una más genuina y duradera. Los
cardenistas ideológicos se identificaban con las reformas laborales y agrarias del gobierno, su nacionalismo
económico, la educación socialista y la política exterior progresista; pero vinculaban estas políticas innovadoras
a antiguas tradiciones políticas y al patriotismo liberal, la masonería y el jacobismo.
En algunos casos, esta simpatía se unía al interés material, ya que el cardenismo ofrecía beneficios concretos, en
clave de clientelismo político, así como también al atractivo carismático que emanaba la figura presidencial. Los
comunistas, aunque generalmente fueron leales después del 35, tuvieron que lidiar con obligaciones
contrapuestas, teniendo un núcleo duro de apoyo minoritario.
El radicalismo que caracteriza Knight puede ser más retórico que práctico, pero ella también es importante
para establecer el tono político y transmitir los mensajes. Asimismo, se debe comparar al Cardenismo no en
materia de teoría-praxis, sino de praxis cardenista y realidad empírica, es decir lo que sucedió antes y después
en México, así como lo que sucedía en el contexto Latinoamericano.
Áreas principales de las políticas cardenistas:
1. Reforma agraria: Extensa, rápida e innovadora, distribuyó más tierras que sus predecesores juntos,
aceleró el proceso y promovió el ejido colectivo para justificar la expropiación de tierras comerciales
2. Se favoreció la industrialización y el desarrollo económico, pero también implicó una regulación mucho
mayor. Las empresas que se negaban a colaborar con el régimen y que recurrían a despidos corrían más
riesgos de expropiación.
3. Alianza condicional con la CNDP
4. Política laboral radical
5. La nacionalización no constituyó un principio dogmático, pues creían que se necesitaba de capital
extranjero para el desarrollo.
6. Nacionalización del petróleo en 1938.
7. Educación socialista
En un momento en que la economía mexicana estaba pasando por una introversión, la política tenia una
extraversión sin precedentes: las diferencias políticas internas se redefinían y profundizaban en términos de los
conflictos internacionales. Los mexicanos veían sus propios conflictos políticos como parte de un proceso global,
agudizando las divisiones internas, enfrentando izquierdas y derechas, pero también generando conflictos
dentro de cada grupo.
Recapitulando, el régimen de Cárdenas adoptó políticas y una retórica radicales y, tanto sus seguidores como
sus oponentes consideraban que el régimen intentaba dar curso a nuevas iniciativas radicales, aunque muchas
fracasaran.
La política emanaba desde arriba, pero también se influenciaba por la presión desde abajo, ello lo refleja, por
ejemplo, la movilización popular, sindicalización, contratos colectivos, etc.
Características de las movilizaciones
Podía asumir una forma conservadora y católica.
No tuvo precedentes en términos de magnitud y de organización.
El rol del estado creció en importancia. Las organizaciones populares se convirtieron en un capital
importante del régimen en la construcción de un estado fuerte, sirvió para derribar caudillos,
domesticar el ejército, enfrentar intereses extranjeros y potenciar su propio poder. Relación
mutuamente condicionada pero no igual. Tuvo que coexistir con los caciques mientras estos debieron
ponerse a la par del viento popular.
Fue en las áreas donde el respaldo popular era más evidente en las que el gobierno forjó los cambios más
radicales y duraderos. La política de arriba hacia abajo fue más ineficaz.
Aunque esta actuación era relevante, México no se caracterizaba por formas liberales democráticas
convencionales, no había elecciones transparentes, pero esto era recurrente en dicho país: una tradición pobre
en democracia electoral, pero con fuerza en la movilización popular.
La permanencia del caciquismo plantea el tema de la cuestión del poder del estado. El aumento del gasto del
estado durante 34-40 reflejó ciertas tendencias globales, y lo siguió haciendo después de 1940. Pero este
aumento, sin dejar de ser significativo, solo constituye un índice entre otros para medir la fuerza. Dos criterios
particulares para medirlo:
1. Se puede considerar fuerte en la medida en que sobrevive y se reproduce a sí mismo, que no se topa
con desafíos mortales y de estabilidad El estado se fortaleció durante la década del 20, mientras se
combatían rebeliones militares, mejoraban las relaciones con [Link]. y que las elites revolucionarias se
unieron al PNR en 1929. Así, la política revolucionaria se volvió menos sangrienta. Ello fortaleció al
estado en un sentido más restringido de disminuir el riesgo de rebelión y de golpe de estado.
2. No obstante, los estados pueden sobrevivir y reproducirse aún cuando sean débiles o, a la inversa, los
estados que despliegan una fuerza ejecutiva pueden poner en peligro su propia supervivencia y
reproducción. Para Knight, los gobiernos revolucionarios del 20 y del 30 se ubican aquí, pues trataron
de cambiar la sociedad civil en forma radical.
└ Se encontraron a una importante oposición, como el sinarquismo que negaba la legitimidad del
estado por propiciar una filosofía antiética católica integralista. También tenía otros detractores que
colonizaban de manera discreta. Sus enemigos, en síntesis, eran: la jerarquía eclesiástica, los laicos
católicos, grupos empresariales, universitarios, terratenientes, clase media, inversores extranjeros
y las elites provinciales.
o Advirtieron que el estado revolucionario estaba para quedarse, por lo que bregaron por
su desradicalización antes que por su destrucción y así lo lograron. El PAN, reflejando
esta tendencia, perdió su tinte falangista y resurgió con los colores de un partido
proempresarial, anticomunista y cristiano democrático. (Ver págs. 227-228)
De este modo, el giro cambiante sucedió antes de que Cárdenas terminara su mandato. Entre el 38-40,
enfrentando grandes dificultades económicas y desafíos políticos, el gobierno recortó los gatos, puso freno a las
reformas y en consecuencia expulsó a muchos de sus antiguos seguidores. La perjudicial campaña presidencial
del 40 estuvo signada por la desilusión general y la defección de las fuerzas cardenistas a la oposición
almazanista. La retórica se atenuó y permitió la sucesión de un PRMista moderado, cuya retórica de campaña se
distinguía muy poco de la retórica de su opositor.
Este giro ideológico fue en parte producto de tendencias internacionalistas. La segunda guerra mundial vinculó
la economía mexicana a la estadounidense, la colaboración impulsó la industria, provocó inflación e hizo
necesario que se disciplinara al sindicalismo. Asimismo, la guerra fría legitimó los ataques contra los comunistas,
y hasta contra los cardenistas.
De todos modos, los factores internos también fueron decisivos. Los cardenistas fueron desalojados porque los
opositores pudieron acumular un alto grado de apoyo y porque la misma coalición Cardenista se fragmentó.
El cardenismo fue un vehículo de cambio mucho más débil de lo que sostenían tanto sus seguidores como sus
opositores. El régimen cardenista forjó cambios decisivos como la reforma agraria y laboral (generador del
apoyo popular); la nacionalización de la industrial del petróleo, la reorganización del partido gobernante. Pero el
resultado final de estas políticas estuvo lejos de alcanzar las metas que buscaron. Después del 40, las
instituciones claves (ejido, escuela socialista, CTM, CNC, PRM, Pemex, Ferrocarriles estatales) apenas
satisficieron la esperanza radical, permaneciendo solo el caparazón institucional, pero perdiendo su dinámica
interna.