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Rosdol 1968

El documento es una traducción de la obra 'El Capital' de Karl Marx, enfocándose en la estructura y los conceptos fundamentales de su teoría económica. Incluye un índice detallado que abarca desde la introducción hasta ensayos críticos sobre la obra de Marx y su relación con otros autores. Se destaca la importancia de los Grundrisse y la dificultad de su comprensión, así como la necesidad de un análisis más profundo de la metodología de Marx.

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Rosdol 1968

El documento es una traducción de la obra 'El Capital' de Karl Marx, enfocándose en la estructura y los conceptos fundamentales de su teoría económica. Incluye un índice detallado que abarca desde la introducción hasta ensayos críticos sobre la obra de Marx y su relación con otros autores. Se destaca la importancia de los Grundrisse y la dificultad de su comprensión, así como la necesidad de un análisis más profundo de la metodología de Marx.

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2009 Taller : El Capital 316 copias (08)

R O M A N GENESIS
ROSDOLSKY Y ESTRUCTURA
DE
EL CAPITAL
DE
M ARX

traducción
de
león mames

SSuno

MEXICO
ESPAÑA
ARGENIMA
CO ÍO M H A
INDICE

siglo xxi editores, s.a. de c.v.


C E R R O DEL AGU A 248, D ELEG ACIÓ N CO YO A CÁ N , 04310, M ÉXICO, D.F.

siglo xxi editores argentina, s.a.


TU CU M ÁN 1621, 7 N, C10S0A A G , B U E N O S AIR E S. AR G EN TIN A PRÓLOGO 11
ADVERTENCIA A LA EDICION ESPAÑOLA 15
U STA DE ABREVIATURAS 16
NOTA BIBLIOGRÁFICA 17

PARTE I; INTRODUCCIÓN
1. CÓMO NACIERON LOS “ o RUNDRISS e ” 27
2. LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 36

I. EL PLAN ESTRUCTURAL PRIMITIVO Y SUS TRANSFORMACIONES 36


II. ¿CUÁNDO Y El* QUÉ MEDIDA SE ABANDONÓ EL PLAN PRIMITIVO? 38
III. ¿CÓMO SE INTERPRETÓ LA MODIFICACIÓN DEL PLAN HASTA EL
PRESENTE? 50
IV. EL SENTIDO METODOLÓGICO DEL PLAN ORIOINAL 53
A) LOS TRES PRIMEROS “ LIBROS” 53
b ) EL “ l ib r o DEL c a p it a l ” 68

V. EXTENSIÓN Y MOTIVOS PRESUMIBLES DE LA MODIFICACIÓN DEL


PLAN 82

APÉNDICE i : EL LIBRO DEL TRABAJO ASALARIADO 86


I. TEMAS QUE DEBÍAN ENTRAR DENTRO DEL ÁMBITO DE ESTE
LIBRO 86
II. ¿POR QUÉ SE ABANDONÓ EL ESPECÍFICO “ LIBRO DEL TRABAJO
ASALARIADO” ? 90

APÉNDICE II : OBSERVACIÓN METODOLÓGICA A LA CRITICA DE ROSA


LUXEMBURO DE LOS ESQUEMAS DE REPRODUCCIÓN DE MARX 92

3. KARL MARX Y EL PROBLEMA DEL VALOR DE USO EN LA ECO­


primera edición en español, 1978 NOMÍA POLÍTICA 101
sépiima edición en español, 2004
© siglo xxi edilores, s.a. de c.v. PARTE II: LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORIA
isbn 968-23-0096-7 MARXIANA DEL DINERO
primera edición en alemán, 1968
NOTA PRELIMINAR (RELACION ENTRE LOS “ o RUNDRISS e ” Y LA
© europáische verlagsantalt, francfort del meno
lílulo original: zur entslekungsgeschiekle des marxshen “kapiud ” “ CONTRIBUCIÓN” Y LA SECCIÓN PRIMERA DEL TOMO I DE
“ e l c a p it a l ” ) 129
derechos reservados conforme a la ley 4. c r í t i c a d e l a t e o r í a d e l d i n e r o -t r a b a j o 130
impreso y hecho en méxico 5. “ l a t r a n s ic ió n d e l v a l o r e n e l d in e r o ” 140

[5]
6 ÍNDICE ÍNDICE 7

l LA NECESIDAD DE LA FORMACIÓN DEL DINERO 140 I. LA TEORÍA MARXIANA DEL SALARIO 319
IL E L ASPECTO CUANTITATIVO Y E L CUALITATIVO DEL PROBLEMA II. MABX ACERCA d e LOS MOVIMIENTOS D EL SALARIO 322
DEL VALOR (MAGNITUD Y FORMA DEL VALOR) 150 IIL TEORÍA m MARX SOBRE EL SALARIO RELATIVO 329
m . LA FORMACIÓN D EL DINERO Y E L FE TIC H ISM O D E LA MERCANCÍA 155 IV. Z L EJÉR C IT O INDUSTRIAL DE RESERVA COMO REGULADOR DEL
IV. E L DESARROLLO DE LAS CONTRADICCIONES INTERNAS DE LA SALARIO 332
FORMA DEL DINERO 161 v. la a s í llam ada “ley d e l a p a u p e r iz a c ió n ” 343
VL E L g r a n i t o d e v e r d a d d e la “ t e o r ía d e l a PAUPERIZACIÓN" 343
6. LAS FUNCIONES DEL DINERO 166 v n . OBSERVACIÓN FINAL 347
A. EL DINERO COMO MEDIDA DEL VALOR 166

7. LAS FU NCIONES DEL DINERO 174


PARTE IV: LA SECCIÓN DEL PROCESO DE CIRCULACIÓN
B. E L DINERO COMO MEDIO DE CIRCULACIÓN 174
ACOTACIÓN PRELIMINAR 351
8. LAS FUNCIONES DEL DINERO 182
C. “ e l DINERO EN CUANTO DINERO” 182
21. TRANSICIÓN DEL PROCESO DE PRODUCCIÓN AL PROCESO DE
PARTE III: LA SECCIÓN SOBRE EL PROCESO CIRCULACIÓN DEL CAPITAL. DIGRESIÓN SOBRE EL PROBLEMA
DE PRODUCCIÓN DE LA REALIZACIÓN Y EL PRIMER ESQUEMA DE LA REPRO­
DUCCIÓN 353
9. OBSERVACIÓN PRELIMINAR (ACERCA DE LA REALIDAD DE LA LEY 22. EL PERÍODO DE CIRCULACIÓN Y SU INFLUENCIA SOBRE LA
DEL VALOR EN LA ECONOMIA CAPITALISTA) 203 DETERMINACIÓN DEL VALOR 371
23. LA ROTACIÓN DEL CAPITAL Y EL TIEM PO DE ROTACIÓN. LA
10. LA LEY DE APROPIACIÓN DE LA ECONOMÍA MERCANTIL SIM PLE 211
CONTINUIDAD DE LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA Y LA DIVISION
11. LA TRANSICIÓN AL CAPITAL ("L A CONVERSIÓN DEL DINERO EN DEL CAPITAL EN PORCIONES 382
CAPITAL” ) 219 24. LAS DETERMINACIONES FORMALES DEL CAPITAL F IJ O Y DEL
CAPITAL CIRCULANTE (FLUIDO) 388
12. EL INTERCAMBIO ENTRE EL CAPITAL Y LA FUERZA DE TRABAJO 230

13. EL PROCESO DE TRABAJO Y EL PROCESO DE VALORIZACIÓN 239 PARTE V: EL CAPITAL COMO CAPITAL FRUCTÍFERO. GA­
14. CREACIÓN Y CONSERVACIÓN DEL VALOR EN E L PROCESO DE NANCIA E INTERÉS
PRODUCCIÓN ( c a p it a l “ v a r ia b l e ” Y “ c o n s t a n t e ” ) 248
25. TRANSFORMACIÓN DEL PLUSVALOR EN GANANCIA. LA TASA
15. E L CONCEPTO GENERAL Y LAS DOS FORMAS FUNDAMENTALES
GENERAL DE GANANCIA 407
DEL PLUSVALOR 256
26. LA LEY DE LA BAJA DE LA TASA DE GANANCIA Y LA TENDENCIA
16. PLUSVALOR RELATIVO Y FUERZA PRODUCTIVA 266 DEL CAPITALISMO AL DERRUMBE 416
17. LOS MÉTODOS DE PRODUCCIÓN DEL PLUSVALOR RELATIVO 271
27. FRAGMENTOS ACERCA DEL INTERÉS Y EL CRÉDITO 424
I. B A STA QU É PU N TO PREVEÍA EL PLA N ESTRUCTURAL OMOINARIO
18. LAS “ JORNADAS LABORALES s im u l t á n e a s ” , LA LEY CAPITA­ XL TRATAMIENTO DB ESTO S TEM AS 424
LISTA DE LA POBLACIÓN Y EL “ EJÉRCITO INDUSTRIAL DE RE­ n. l o s “ o r u n d r is s b ” y s u s m a n if e s t a c io n e s s o b r e e l c a p it a l

SERVA” 281
Q U E RINDE IN TER ESES 427
m. LA CATEGORÍA D EL “ CAPITAL COMO DINERO” 430
19. EL PROCESO DE REPRODUCCIÓN Y EL TRASTROCAMIENTO DE IV. CRÍTICA DSL PROUDHONI8M O 432
V. MANIFESTACIONES DB LOS “ o r U N D RISS e ” ACERCA DEL PAPEL
LA LEY DE APROPIACIÓN 293
DEL CRÉDITO EN LA EOONOMÍa CAPITALISTA 433
20. LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA Y LA ACUMULACIÓN DE LOS VI. LAS BARRERAS DEL SISTEM A CREDITICIO 437
CAPITALES 305
APÉNDICE: SOBRE LA APRECIACIÓN CRÍTICA DE LA TEORÍA MARXIANA
APÉNDICE: LA CRÍTICA MAS RECIENTE DE LA LEY MARXIANA DE LA
DEL SALARIO 319 440
BAJA DE LA TASA DE GANANCIA
8 ÍNDICE

PARTE VI: CONCLUSIÓN


28. LA BARRERA HISTORICA DE LA LEY DEL VALOR.’ MANIFESTACIO­
N ES DE MARX ACERCA DEL ORDEN SOCIAL SOCIALISTA 457 Dedico este libro
L MANIFESTACIONES DE MARX ACERCA DEL DESARROLLO DE LA mi querida esposa
INDIVIDUALIDAD HUMANA EN EL CAPITALISMO 457 y correligionaria
H. EL PAPEL DE LA MAQUINARIA COMO PRESUPUESTO MATERIAL DE
LA SOCIEDAD SOCIALISTA 469
IB. LA EXTINCIÓN DE LA LEY DEL VALOR EN EL SOCIALISMO 473
29. LA OBJETIVACIÓN DE LAS CATEGORÍAS ECONOMICAS Y LA “ VER­
DADERA CONCEPCIÓN DEL PROCESO DE PRODUCCIÓN SOCIAL” 482

PARTE VII: ENSAYOS CRÍTICOS

30. LA POLEMICA EN TORNO A LOS ESQUEMAS DE LA REPRODUC­


CIÓN DE MARX 491
L INTRODUCCIÓN 491
n. LA DISCUSIÓN ENTRE LOS “ n ARODNUCI” Y LOS MARTISTAS “ l e ­
g a les” r u so s 505
m . LA TEORÍA DE LA REALIZACIÓN DE LENIN 519
IV. INTERPRETACIÓN DE HILFERDINO DE LOS ESQUEMAS DE LA
REPRODUCCIÓN DE MARX 530
V. LA CRÍTICA DE ROSA LUXEMBURO A LA TEORÍA DE LA ACUMULA­
CIÓN DE MARX 538

31. EL PROBLEMA DEL TRABAJO COM PLEJO 555


I. CRITICA DE BÔKM-BAWERK 555
B. LA SOLUCIÓN HIPOTÉTICA DE MARX 565

32. UNA OBSERVACIÓN SOBRE EL PROBLEMA DE LA “ RACIONALI­


ZACIÓN FALLIDA” 571
33. LA CRÍTICA DE JOAN ROBINSON A MARX 581
I. LA TEORÍA MARXIANA DEL VALOR 581
1L TEORÍA DE MARX DE LA NATURALEZA DE LA EXPLOTACIÓN CAPI­
TALISTA Y SU CONCEPTO DEL CAPITAL 596
IB. OBSERVACIONES FINALES 601

34. LA ECONOMÍA NEOMARXISTA 60-1


I. UNA CONTROVERSIA APARENTEMENTE DOGMÁTICA 604
B. ACERCA DEL MÉTODO DE LA ECONOMÍA MARTISTA 614
IB. OBSERVACIÓN FINAL 624

ÍN D IC E D E N O M B R E S 627
PRÓLOGO

Cuando, en 1948, el autor de este trabajo tuvo la fortuna de poder ver


uno de los entonces rarísimos ejemplares de los Grundrisse de Marx,1
comprendió claramente de inmediato que se trataba de una obra fun­
damental para la teoría mandana, pero que por su forma peculiar y en
parte por su lenguaje, de ardua comprensión, era difícilmente apro­
piada para penetrar en vastos circuios de lectores. De ahí su decisión
de, por una parte, “comentar” la obra y, por la otra, de aprovechar
científicamente algunos de los nuevos descubrimientos allí contenidos.
El primer propósito (al que sirven sobre todo las. partes li-vi de este
trabajo) creó la necesidad de reproducir las ideas más importantes
de los Grundrisse, en lo posible con las palabras del propio Marx; el
segundo objetivo exigía digresiones minuciosas, que se situaron en su
mayoría en la primera parte, que inicia esta obra, y en la séptima,
que le da término.
Para la confección de su trabajo, el autor debió luchar contra
innumerables dificultades. Las bibliotecas de la ciudad en la que vive
sólo contienen escasísimas obras socialistas en alemán, ruso o francés.
(Y ni hablar de publicaciones tan imprescindibles como la Neue Zeit
de Kautsky y otros.) Por ello se vio obligado a limitarse mayormente
a los pocos libros de su propiedad, lo que a menudo, como es natural, le
hizo desesperar de la viabilidad de sus objetivos. Pero eso no es todo.
Cuanto más penetraba en el tema, tanto más claramente comprendía
el autor que sólo habría de rozar el problema más importante y teóri­
camente más interesante que ofrecen los Grundrisse, sin poderlo tratar
con mayor profundidad. Y ese problema es la relación entre la obra
mandana y Hegel, y, en especial, con la Lógica de este autor.
Por cierto que no existe problema de la teoría económica de Marx
que haya sido más descuidado que el de su método en general, y el de
su relación con Hegel en particular. Lo que puede leerse últimamente al
respecto son, en su mayoría, lugares comunes que, para decirlo con
palabras de Marx, sólo revelan el “interés enorme por el tema” propio
1 Los Grundrisse fueron reimpresos en Berlín en 1953. (Cf. Kart Marx,
Grundrisse der Kritik der politischen Okonomie. Rohentwurf, i 857-1858.) Hasta
ese momento sólo existían en el mundo occidental unos 3 6 4 ejemplares de la
obra, editada por vez primera en Moscú en 1939. El bibliotecario de .)a Biblio­
teca Jos. Buttinger de Nueva York, O. Bauer, puso a mi disposición, con la
mayor generosidad, uno de dichos ejemplares, por lo cual le manifiesto aquí
mi mis sincera gratitud.
mi
12 nÓLOao nóuxw 13

de los autores y atestiguan una total indiferencia con relación al mé­ der de un historiador de la filosofía que ante un continuador del
todo de Marx. ¿Qué podría decirse, por ejemplo, de un psicólogo método kantiano, por muy original y crítico que fuese, no advirtiese
teórico que sólo se interesase por los resultados logrados por Sigmund que, por ejemplo, la ‘unidad sintética de la apercepción’ tiene su
Freud, pero que rechazara por improcedente y hasta por “metafísico” origen en la Critica de la razón pura?”*
el problema de la manera en que arribó Freud a dichos resultados? Vemos, pues, que las cuatro décadas que han pasado desde la pu­
Todo cuanto podría dedicársele seria —y con razón— un mero enco­ blicación del revolucionario estudio de Lukács no han aportado modi­
gimiento de hombros. ¡ Pero precisamente ésa es la manera en que la ficación alguna. Desde luego que Schumpeter no era profesor de filo­
mayor parte de los actuales críticos y “conocedores” de Marx emiten sofía, como Vorlánder, y en cuanto economista acaso ni siquiera
juicios acerca de su edificio teórico-económico! U na de dos: o se niegan estuviese obligado a leer el libro de Lukács (o, digamos, los Cuadernos
en absoluto a hablar del método dialéctico de Marx, ya que (tal como filosóficos de Lenin, en los cuales se dice aproximadamente lo mismo).
cuadra a los partidarios de la “teoría moderna” ) están en contra de Pero no hubiese debido pasar por alto en modo alguno al propio Marx.
toda metafísica (lo cual tiene, por añadidura, la ventaja de que de ese Y precisamente en el epistolario de Marx aparece este conocido pa­
modo pueden ahorrarse el verdadero estudio de este método), o bien saje: “Por otra parte encuentro bonitos desarrollos; por ejemplo, he
se limitan a un par de frases bienintencionadas, que mejor hubiesen arrasado toda la teoría de la ganancia, tal como era hasta ahora.
hecho en omitir. Esto vale incluso para un crítico de Marx tan desta­ En mi método de elaboración me ha prestado grandes servicios el
cado como Joseph A. Schumpeter. hecho de haber vuelto a hojear, por pura casualidad, la Lógica de
En una de sus últimas obras afirma que pese a que el autor de Hegel.” 4
Das Kapital [El capital\ era un neohegeliano, seria “un error y una ¿Acaso suena eso a “analogías formales” y al mero empleo del
injusticia respecto a la capacidad científica de Marx” convertir a ese “lenguaje” de Hegel? Por el contrario, ¿no habrá que concluir de ello
elemento filosófico “en la clave fundamental de su sistema” . Es verdad una cierta superficialidad de la crítica marxista, inclusive de la más
que Marx “se mantuvo fiel a su primer amor durante toda su vida. Se seriamente profesoral?*
complacía en ciertas analogías formales, tales como las que pueden En todo caso, los Grundrisse de Marx pondrán fin a esta superfi­
hallarse entre su argumentación y la de Hegel. Le gustaba rendir testi­ cialidad. Pues así como en El capital de Marx la influencia de Hegel
monio de su hegelianismo y emplear el lenguaje hegeliano. Pero eso es sólo parece manifestarse, a primera vista, en algunas notas al pie, cabe
todo. En ninguna parte traicionó la ciencia positiva en beneficio de señalar a los Grundrisse como una gran remisión a Hegel, y en espe­
la metafísica” .1 cial a su Ciencia de la lógica, demostrando la forma radicalmente ma-
‘Lo que dice Schumpeter en este pasaje no es evidentemente nada 1 Gyorgy Lukács, Gesckichte und Klassenbewusstsein, [Historia y conciencia
nuevo. Y a en 1922 se quejaba Lukács del vicio “de considerar a la de clase], p. 9 [[Link] y xlvu]. L o que dice Lukács también vale, en todo su
dialéctica en Marx como un ingrediente estilístico superficial [ . . . ] De contenido, para la teoría marxista de la época de la II Internacional. Así por
manera que hasta investigadores por lo demás conscientes, como por ejemplo respondía en 1911 Otto Bauer a la pregunta “¿qué vincula al Marx
ejemplo Vorlánder, creían comprobar exactamente que Marx ‘en reali­ maduro con Hegel?” : “La reflexión gnoseológica sobre la esencia de la ciencia,
dad sólo había coqueteado en dos pasajes’, aunque luego les añade un que no es meramente un reflejo del acontecer, sino un 'producto de la mente, que
se apropia del mundo de la única manera que le es posible’ ” [cita de la Intro­
‘tercer pasaje’, con conceptos hegelianos, ello sin advertir que toda una ducción de Marx], “vale decir, la parte de Kant que hay en Hegel, desarrollada
serie de las categorías decisivas constantemente aplicadas del método por Marx, sin el conocimiento de Kant, en el lenguaje de Hegel, pero libre de la
proviene directamente de la Lógica de Hegel. Aun cuando el origen reinterpretación ontológica de Kant por parte de Hegel”. ( Der Kampf, vi,
hegeliano y la significación metodológica efectiva de una diferenciación pp. 189-190.)
a tal punto fundamental para M arx como la existente entre ‘inme­ * Briefwechsel, n, p. 341 [C., p. 91].
* Los contemporáneos de Marx filosóficamente instruidos comprendían con
diatez’ y ‘mediación’ pudiera permanecer inadvertida, lamentablemente toda claridad el estado de cosas. Así, Lassalle comparó Zur Kritik der Politischen
aún hoy puede decirse, con razón, que a Hegel (pese a ser de nuevo ókonomie [Contribución a la critica de la economía política] de Marx con la
‘aceptable para las universidades’, e incluso haberse puesto de moda) Fenomenología de Hegel, ensalzando a Marx como un “Ricardo convertido
se lo sigue tratando como a un ‘perro muerto’. Pues, ¿qué diría Vorlán-2* en socialista, un Hegel convertido en economista”. Por su parte, Engels consi­
deraba el “método dialéctico alemán” en que se basaba el sistema económico de
Marx como “un resultado que prácticamente no le iba a la zaga en importancia
2 Joseph Alois Schumpeter, Kapitalismus, Sozialismus und Demokratie [Ca­
pitalismo, socialismo y democracia] 1946, p. 25 [p. 34]. al punto de vista materialista fundamental”.
14 PKÓLOQO

terialista en que se revirtió a Hegel en este caso. Por ello, después de la


ADVERTENCIA A LA EDICIÓN ESPAÑOLA
aparición de los Grundrisse, a los críticos académicos de M arx ya no les
resultará prácticamente posible escribir sobre su obra económica
sin haber estudiado previamente su método y su relación con Hegel.
De cualquier manera, los Grundrisse serán un hueso muy duro de roer
tanto para los adversarios como para los partidarios del marxismo, pero
en última instancia su publicación no hará más que elevar el nivel
general de la literatura económica marxista.* La profusa bibliografía utilizada por Rosdolsky y las características de
Para terminar, algunas palabras pro domo sua. £1 autor no es un parte de la misma hace necesario la aclaración de ciertos criterios utili­
economista ni un filósofo ex profeso. Por ello, no se hubiese atrevido zados en la presente edición.
a escribir un comentario a los Grundrisse si aún existiese en Ja actua­ Habida cuenta de la importancia de este libro y de su tomo po­
lidad -‘-ta l como la había en el primer tercio dé nuestro siglo— uná lémico, lo cual seguramente motivará que los textos citados sean con­
escuela de teóricos mandatas que se hallasen m ás a la altura d e esa sultados una y otra vez, hemos creído conveniente, para una mayor
tarea. Sin embargo, la última generación de teóricos mandatas de comodidad del lector, mencionar las páginas de las ediciones españolas
renombre cayeron, en* su mayoría, víctimas del terror furierista y esta- —en todos los casos en que éstas existen— de los textos citados. En
linista. Ello interrumpió durante décadas lá prosecución de la forma­ alguna oportunidad, cuando el texto es objeto de di verías interpre­
ción del patrimonio ideológico marxista. Bajo tales circunstancias, el taciones, decidimos incorporar más de una versión en la creencia de
autor se cree en la obligación de presentar su trabajo —por defectuoso que, de esa manera, se tendrá una comprensión más acabada del pro­
e incompleto-que pueda ser— a los lectores, cotí la esperanza de que blema. En todos los casos —a excepción dé los Grundrisse, cuya versión
después de él vendrá gente más joven, para quienes la teoría mandaría utilizada registra además la paginación de la edición alemana— se
volverá a ser una fuente viva de conocimientos y de la práctica que respetó la foliación de la edición citada por el autor, y se incorporó
por ella se guía. entre corchetes la correspondiente a la versión española. Por otro lado,
en las notas, en no pocas ocasiones, empleamos abreviaturas para de­
Marzo de 1967 signar algunas versiones españolas de libros citados, todas las cuales
se podrán consultar en una lista agregada a continuación de esta
advertencia.
Para los Grundrisse der Kritik der politischen Okonomie (Rohent-
wurf) 1857-1858 —que en el texto siempre se menciona como Grun­
drisse— hemos utilizado la traducción de Pedro Searon que Siglo X X I
publicó con el título de Elementos fundamentales para la critica de la
economía política (Grundrisse) 1857-1858. En cuanto a El capital
hicimos uso de la edición en ocho volúmenes, a cargo del mencionado
Scaron, que también publicara nuestra editorial.
A su vez, en lo que concierne a las Theorien über den Mehrwert,
* Lamentablemente, el autor fue demasiado optimista en este aspecto.. . a pesar de que Rosdolsky sigue la edición de Kautsky, y ante los incon­
(el presente Prólogo fue concluido en diciembre de 1955). Pues si bien los venientes que se le presentarán al lector para poder utilizar la versión
Grundrisse de Mane ya se hallan editados desde hace 14 años, hasta el momento española de la misma que publicara el Fondo de Cultura Económica,
han permanecido poco menos que inadvertidos. La única regocijante excepción hemos preferido emplear la* traducción indirecta que Floreal Mazía
la constituye la obra dedicada a los Grundrisse por el erudito japonés Kojiro hiciera de la edición preparada por el Instituto de Marxismo Leninismo
Takagi, aparecida hace varios años en el Japón. (Los propios Grundrisse exis­
ten en traducción al japonés.) de la URSS y que fuera publicada por Editorial Cartago.
También el trabajó Der Begriff der Natur in der Lehre von Marx [El con­ Finalmente incorporamos la lista completa de la bibliografía em­
cepto, de naturaleza en Marx], (Francfort del Meno, 1962) de Alfred Schmidt pleada por Rosdolsky, con todos los datos relacionados con las .ediciones
atribuye gran importancia a la comprensión del “Marx maduro’’ mediante la españolas de las mismas.
comprensión de los Grundrisse.

[13]
NOTA BIBLIOGRAFICA
LISTA d e a b r e v ia t u r a s

I. OBRAS CITADAS DE MARX Y E N G E L S *

A La acumulación del capital Marx, Okonomisch-philophische Manuskripte, en Texte zur Methode und
Praxis, n, Reinbek, Günther Hillmann, 1964 [Manuscritos económico-
G Correspondencia filosóficos de 1844, México, Grijalbo, 1968].
--------- Aus den Exzerptheften, París, 1844-1845, en Historisch-Kritische
cc Cartas sobre “El capital" Gesamtausgabe (MEGA), i, 3 [traducido parcialmente en Cuadernos
CK Carias a Kugelman de París. Notas de lectura de 1844, México, e r a , 1974].
Engels, Umrisse zu einer Kritik der Nationalôkonomie, en MEW, i, [Esbozo
C d eP Cuadernos de Paris de crítica de la economía política, en Escritos económicos varios, México,
EBYEM Economía burguesa y economía marxiste Grijalbo, 1962].
—------- Die Lage der arbeitenden Klassen in England, en MEW, n, [La situa­
EEV Escritos económicos vanos ción de la clase obrera en Inglaterra, Buenos Aires, Futuro, 1965].
Marx-Engels, Die deutsche Idologie, en MEW, m [La ideología alemana,
ESC Ensayos sobre "El capital"
México, Ediciones de Cultura Popular, 1977].
IAC El imperialismo y la acumulación del capital Engels, Vorwort zu Marx’ “Elend der Philosophie”, en MEW, rv [“Prefacio
de Engels a la primera edición alemana”, en Miseria de la filosofía,
IEP Introducción a la economía política México, Siglo X X I, 1975],
IGCEP Marx, Elend der Philosophie, en MEW, rv [Miseria de la filosofía, México,
Introducción general a la crítica de la economía política
Siglo XX I, 1975].
MEF Manuscritos económico-filosóficos de 1844 Marx-Engels, Manifest der kommunistischen Partei, en MEW, rv [Manifiesto
OE
del partido comunista, en Obras escogidas (en 3 tomos), Moscú, Pro­
Obras escogidas
greso, 1973].
Marx, Arbeitslohn, en MEW, vi [£/ salario, en Escritos económicos cit.].
---------Lohnarbeit und Kapital, en MEW, vi [Trabajo asalariado y capital,
en Obras escogidas cit., t. i].
---------Zur Kritik der Politischen ókonomie, Franz Duncker, 1859, en MEW,
xm [Contribución a la crítica de la economía política, México, Ediciones
de Cultura Popular, 1974].
■-------- - Einleitung, en MEW, xm [Introducción general a la crítica de la
economía política (1857), Cuadernos de Pasado y Presente núm. 1,
México, Siglo XX I, 1977; la Introducción también esta incluida en
Elementos fundamentales para la crítica de ¡a economía política (Grun-
drisse) 1857-1858].
-------- - Inauguraladresse der Internationalen Arbeiter-Association, en MEW,
xvi [Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los Traba­
jadores, en Obras escogidas cit., t. n].
-------- - Lohn, Preis, Profit, en MEW, xvi [Salario, precio y ganancia, en
Obras escogidas cit., t. n].
--------- Randglossen zu Adolf Wagners “Lehrbuch der Politischen ókonomie",

* La versión española que citamos es la utilizada en el presente volumen^

1161
18 n o ta biblioor Afioa NOTA BIBUOORÁFICA 19
en MEW, xtx [Glosas marginales al “Tratado de economía política" de tastrophentheorie des lmperialismus, en Der Kampf, 1928, año xxi,
Adolph Wagner, en Maurice Dobb, Giulio Pitranera, Nicos Poulantzas, núm. 8-9.
Vittorio Rieser y Rodolfo Banfi, Estudios sobre “El capitaT’, México, Bauer, Otto, Retension über Marxliteratur, en Der Kampf, 1913, año vi,
Siglo X X I, 1977]. p. 190.
--------- Kritik des Gothaer Programms, en MEW, x k [Critica del Programa --------- Die Akkumulation des Kapitals, en Die Neue Zeit, 1913, año xxxi,
de Gotha, en Obras escogidas d t., t m], núm. 23 [La acumulación del capital, en Lucio Colletti et al., El marxismo
Engels, Dos Lohnsystem, en MEW, xuc [El sistema del salariado, en Escritos y el derrumbe del capitalismo, México, Siglo X X I, 1978].
económicos varios cit.]. --------- Kapitalismus und Sozialismus nach dem Weltkrieg, yol. i: Ratiana-
--------- Herm Eugen Dühring UmwSlzuftg der Wissenschaft (Anti-Dührmg), lisierung-Fehlrationalisierung, Viena, 1931.
en MEW, xx [Anti-Dühring, México, Grijalbo, 1964]. > --------- Die Nationalitâtenfrage und die Soñaldemokratie, n, Viena, 1924
--------- Zur Kritik des soxialdemokratischen Programmentwurfs 1891, en [La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia, en preparación
MEW, xxn [Contribución a la critica del proyecto de programa social- por Siglo XXI],
demócrata de 1891, en Obras escogidas cit., t. m], Behrens, Fr., Zur Méthode der politischen ókonomie. Ein Beintrag zur
Marx, Das Kapital, i-m, en MEW, xxm-xxv [El capital (en 8 vols.), México, Geschichte der politischen ókonomie, Berlin, 1952.
Siglo X X I, 1975], Bernstein, Eduard, Recensión de BShm-Bawerks Marx-Kritik de Rudolf
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PARTE I

INTRODUCCIÓN
1. CÓMO NACIERON LOS G RUND RISSE

El manuscrito del que trata nuestro trabajo tiene una prolongada


historia previa. Era, tal como lo destacara Marx en una carta a Las-
salle,1 fruto de quince años de estudios, en cuyo transcurso enfocó
los problemas de la economía política desde puntos de vista siempre
renovados, creando sólo entonces las bases para su propia construcción
teórica en la economía. Por ello es necesario que nos procuremos prime­
ramente cierta claridad acerca de las etapas durante las cuales fue
madurando la obra de Marx.
Como primera de tales etapas debe citarse el trabajo de Marx en
una obra de vastos alcances, su Kritik der Politik und Nationalokonomie
[Crítica de la política y la economía política] (1844-1846),* de la
cual lamentablemente sólo se han conservado fragmentos, que se pu­
blicaron bajo el título de Okonomisch-Philosophische Manuskripte
[Manuscritos económico-filosóficos de 1844] en el tomo m de la edición
de las obras completas.* Aquí nos encontramos todavía con un. Marx
que es principalmente filósofo y que trata de aplicar al terreno de la
economía social, de importancia decisiva, su recién forjada concepción
“humanística” —o, mejor dicho, materialista— de la historia. Por ello,
a menudo recoge simplemente las categorías económicas tradicionales
para demostrar el carácter “cosificado”, alienado con relación al hom­
bre, tanto del orden social imperante como de la ciencia económica
que refleja su desarrollo. Pese a toda la genialidad de esta tentativa,
aún se sigue tratando, desde el punto de vista económico propiamente
dicho, de un mero esbozo, del marco general que sólo habría de col­
marse gracias a la infatigable labor de investigación de las dos décadas
siguientes.4
11 Ferdinand Lassalle, Nachgelassene Britft und Schriften, m, p. 117 [“Carta
a Lassalle”, 22.1.1858, en CC., p. 71].
* Cf. al respecto: Kart Marx, Chronik seines Lebens (en lo sucesivo citado
como Chronik), pp. 22-23, 25-26, 30, 32, 35 y 37, asi como Briefwechsel, x,
pp. 15, 22-23, 78 y 80.
» MEGA, m, pp. 31-172.
4 Desde entonces han aparecido numerosos entusiastas comentaristas de los
Manuscritos económicos filosóficos. También nosotros compartimos ese entu­
siasmo, aunque no podemos evitar la impresión de que mucho de lo que parece
tan sorprendente en los Manuscritos ya hubiese podido encontrarte en El ca­
pital, de habérselo leído correctamente. El hedió de que permaneciera
inadvertido debe 'atribuirse, ante todo, a la concepción tradicional, puramente
“economidsta”, de la obra fundamental de Marx.
28 CÓMO NACIERON LOS “ ORUNDRISSE” 29
INTRODUCCIÓN

La etapa siguiente sería la época en que aparecen la obra de Marx casa, en el curso de 1850—10 lo haya incitado a reemprender sus estu­
contra Proudhon Das Elend der Philosophie [Miseria de la filosofía], el dios teóricos.) De cualquier manera, su trabajo progresó tan bien que
Manifest der kommunistischen Partei [Manifiesto del partido comu­ ya en mayo o junio de 1851 creía poder comenzar a redactar la obra
nista] redactado conjuntamente con Engels, y sus ensayos sobre Lohnar- propiamente dicha.11
beit und Kapital [Trabajo asalariado y capital]. Aquí M arx ya se revela Lamentablemente no podemos decir si llegó efectivamente a ello,
en toda su estatura como un investigador de la economía, totalmente ya que, según el testimonio de Riazánov,18 no se encontró ningún ma­
independiente y original, plenamente consciente de su parentesco con nuscrito de esa índole entre el legado de Marx. Sólo sabemos que Marx
la escuela clásica como de su profunda oposición a ella. Sin embargo, negoció (sin resultados) con varios editores sobre la publicación de la
en algunos terrenos aún no ha superado las concepciones de Ricardo, obra, y que a tal efecto envió al amigo de Freiligrath, el periodista
que más tarde habría de reconocer como erróneas o parciales, como H. Ebner, de Francfort, un memorándum (que se ha perdido) sobre
por ejemplo en la teoría del dinero o en la teoría de la renta de la esta obra.18 Desde luego que ello no basta para deducir que Marx haya
tierra.* Tampoco está elaborada aún su teoría especifica de la ganancia. comenzado con la elaboración definitiva del manuscrito; es muy posi­
En cambio “hacia 1848 estaban trazadas las lineas fundamentales de su ble que “se limitara a la confección de un memorándum y a la prepa­
teoría del plusvalor”,* piedra angular de su doctrina económica, y sólo ración del material, para luego, una vez celebrado el contrato, abocarse
quedaba la tarea de desarrollar dicha teoría en detalle, proceso que a la elaboración de la obra” .14 Pero hay varios indicios que pueden
podemos estudiar minuciosamente en los Grundrisse. hallarse en la correspondencia entre Marx y Engels de ese período,
La revolución de 1848-1849 interrumpió los estudios económicos de que hablan en contra de esa alternativa. Así, por ejemplo, el 14 de
Marx, quien sólo los retomó en el verano de 1850, en su exilio londi­ agosto de 1851'M arx solicita a su amigo que le ayude en su correspon­
nense. Los motivos que lo impulsaron a ello eran, en primera instancia, salía para el New York Tribune, ya que en ese momento “tengo las
de índole política: de acuerdo con la concepción materialista de la manos ocupadas con la Economía”.1* Y más clara aún es la carta del
historia, anteriormente descubierta, tratábase de investigar en qué me­ 13 de octubre de ese mismo año: “Por otra parte —le escribe Marx
dida habían estado determinados por el aspecto económico el estallido a Engels— tienes que comunicarme finalmente tus puntos de vista
y la derrota de la revolución. Con tal fin estudió Marx' (especialmente sobre Proudhon. Me interesan tanto más cuanto que en este momento
basándose en el Economist de Londres) la historia económica concreta estoy abocado a la elaboración de la economía.” 1* Correspondiente-
de los años 1848-1850,T llegando a la conclusión de que, del mismo
10 Chronik, pp. 80, 84 y 90. (Cf. asimismo Wilhelm Liebknecht, Erinnerun-
modo que “la crisis del comercio mundial de 1847 había sido la verda­ gen an Marx, en Ausgewihlte Schriften, 1934, i, pp. 109-110.) Es de suponer que
dera madre de la revolución de febrero y marzo”, la “prosperidad in­ esas clases continuaran, en su contenido, las conferencias pronunciadas en Bruselas
dustrial, que volvió a iniciarse paulatinamente desde mediadós de 1848, sobre “trabajo asalariado y capital”. La breve indicación contenida en el fas­
y que alcanzó su pleno floreciíniento en 1849 y 1850”, fue “la fuerza cículo i de la Neue Rheinische Zeitung, 1850 (“Was ist bürgerliches Eigentum?
que reanimó a la reacción europea nuevamente fortalecida [ . . . ] ” * i. Das Kapital; ii. Das Grundeigentum” [“ ¿Qué es la propiedad burguesa?
1) El capital; 2) La propiedad de la tierra”]), abona esta hipótesis.
Pero ya en septiembre de 1850, y cediendo a la insistencia de sus corre­ 11 Cf. carta de Marx a Engels del 2.4.1851: “Ya he llegado a tal punto
ligionarios,8 Marx retoma el trabajo en su “economía”, lo cual se que en cinco semanas más habré terminado con esa mierda de la economía.
manifiesta, en primer término, en numerosos extractos de obras de eco­ Et cela fait elaboraré en casa la Economía y me lanzaré sobre alguna otra
nomía (que en esta ocasión ya no leía en francés, sino en inglés).* ciencia en el Museo. Ça commence à m’ennuyer. Au fond, esta/ciencia ya no
(También es posible que la actividad “pedagógica” de Marx —las clases hizo progreso alguno desde A. Smith y D. Ricardo, por mucho que haya ocu­
rrido en algunas investigaciones aisladas, a menudo excesivamente sutiles.”
sobre economía que dictara en parte para sus amigos más íntimos en su ( Briefmechsel, |, p. 218 [CC., pp. 43-44].)
* Cf. Das Elend der Philosophie, pp. 69 y 174is. [pp. 29 y 12 David Rjasanow, “Siebzig Jahre ‘Zur Kritik der politischen Ofeonomie’ ”,
8 Grundrisse, vn (Prólogo de los editores) [p. xuj. en Grünbergs Archiv, 1930, (xv), pp. 5 y 8-9.
1 Chronik, p. 92. 118 Ibid., pp. 4-5. (Según sabemos por las actas del Archivo de la Casa Real,
* La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850, en Obras escogidas, en la Corte y el Estado de Viena, por entonces Ebner era confidente del gobierno
3 tomos, Moscú, Editorial Progreso, 1973, t . i, p. 293. [ e .] austríaco.)
« Carta de la Liga Comunista de Colonia del 14.9.1850. (Ibid., p. 95.) 14 David Rjasanow, ibid., p. 8.
* Asi, entre septiembre de 1850 y octubre de 1851, Marx extractó obras de no 18 Briefwechsel, i, p. 295 [CC., p. 48],
menos de 52 economistas. (Cf. ibid., pp. 96-113.) Cf. asimismo Grundrisse, p. 766. 18 Ibid., p. 335.
30 INTRODUCCIÓN CÓMO NACIERON LOS “ ORUNDRISSE1 31

mente aconseja Engels (el 27 de noviembre de 1851) hacerle saber al hubiese bastado para hacerle interrumpir las negociaciones. Por ello le
editor de Francfort, Lowenthal, quien al parecer se habría manifestado aconsejaba Engels que, en caso de necesidad, aceptase la proposición
contra la estructura dada por Marx a la obra, que “no es posible que de Lowenthal, sólo que ante esta eventualidad el editor debía compro­
modifique todo tu plan, ya que has comenzado a elaborar la crítica,17 meterse a publicar no uno, sino dos tomos de la historia del dogma,
etcétera”.1* Y finalmente escribía Marx a Engels, ya luego del fracaso pues de ese modo resultarían inevitables numerosas “anticipaciones del
de todos los planes de publicación, el 13 de febrero de 1855: “Me he aspecto crítico”. “Entonces vendrían, como tercer tomo, los socialistas,
echado a perder la vista por leer mis propios cuadernos sobre economía, y como cuarto volumen —ce qu'il en resterait— lo famosísimamente
si no para elaborar el asunto, cuanto menos para dominar el mate­ ‘positivo’, lo que quieres en* realidad. De esta forma, la cuestión tiene
rial y mantenerlo listo para su elaboración.” 1* De todo ello acaso sus dificultades, pero tiene la ventaja de que el muy anhelado secreto
pueda deducirse la confección, por lo menos iniciada, de un proyecto sólo se dice al final de todo, y sólo después de que la curiosidad del
de la “Economía” planeada. Pero qué ocurrió con ese manuscrito, y lector se ha mantenido atizada a lo largo de tres tomos se le revela
por qué no se ha conservado, es un interrogante al que tal vez jamás que uno no fabrica píldoras de Morrison.” Además, dada la situación
pueda responderse. política imperante, “lo mejor es” comenzar con la parte “menos com­
En lo que atañe al contenido y estructura de la obra planeada, prometedora de la historia” .24
dependemos únicamente de las escasas noticias que al respecto se hallan Algunas cartas en las que Marx y Engels discuten problemas econó­
en la ya citada carta de Engels del 27 de febrero y de la precedente micos echan un poco de luz sobre los estudios llevados a cabo por Marx
carta de Marx del 24 de noviembre de 1851. De ambas cartas surge durante 1850 y 1851 y sobre los progresos que había realizado como
que Marx abandonó su plan anterior de incluir también una “crítica investigador económico desde 1847. Tal es el caso, especialmente, del
de la política” en su obra,20 en la medida en que ahora quería limitarse interesantísimo intercambio de opiniones de enero de 1851, referente
a un “ajuste de cuentas” con la economía anterior y los sistemas socia­ a la teoría de la renta de Ricardo.2* En ella M arx expone ya los reparos
listas. Concordantemente, toda la obra estaba calculada para publicarse principales a la fundamentación de la renta diferencial por parte de
en tres tomos, de los cuales el primero debía contener la crítica de las Ricardo, los que encontraremos luego en las Theorien über den mehr-
categorías económicas tradicionales,21 el segundo la de los socialistas, wert [Teorías sobre la plusvalía] y en el tomo m de El capital. Engels
y el tercero la historia de la propia ciencia de la economía.22 Precisa­ consideró tan acertados esos reparos, que respondió, bromeando: “No
mente éste es el plan que hubiese debido “trastocar” Marx si, de cabe duda de que tu solución es la correcta, y de esa manera te has
acuerdo con las ideas del editor Lowenthal,' hubiese puesto la parte ganado un nuevo título por sobre el de economista de la renta de la
dogmático-histórica al comienzo de la obra.2* Naturalmente que seme­ tierra. Si aún existiesen el derecho y la justicia sobre la tierra, el total
jante modificación no podía resultarle cómoda a Marx; pero, por otra de la renta de la tierra te correspondería a ti por lo menos durante un
parte, era tan desesperada su situación pecuniaria que ese motivo no año, y eso sería lo menos que pudieras pretender.” Y agrega: “Si pu­
diera publicarse algún artículo tuyo sobre la renta de la tierra, tradu­
1T Véase el párrafo siguiente. cido, en alguna revista inglesa, causaría enorme revuelo [ . . . ] U na razón
18 Briefwechsel, i, p. 348. más para que te apresures a concluir y publicar la Economía.” 20
19 Ibid., ii, p. 101.
80 Cf. p. 21 de este capítulo. También esto constituía ya una modificación Igualmente importante parece en este contexto la carta de Marx
del plan juvenil de Marx, el cual —además de la economía y la política— del 3 de febrero de 1851, en la cual somete a Engels su crítica de la
comprendía también una crítica del derecho, de la moral, y sobre todo de la " currency-theorie”,2T en la cual vemos cómo se separa de Ricardo
filosofía. (Véase el prólogo de Marx a los Manuscritos económicos filosóficos también en la teoría del dinero.
en el t. m de MEGA, p. 33 [pp. 7-9].)
Pero aquí reviste especial interés para nosotros la discusión deta­
21 La “crítica de la economía” debe entenderse aquí tal como la bosque­
jaba Marx, ocho años después, en una carta a Lassalle: “Es al mismo tiempo llada acerca de un libro de Proudhon aparecido en 1851 [Idée générale
una descripción del sistema y, en virtud de la descripción, una crítica del
mismo”. (Carta del 22 de febrero de 1858, en Nachgtlassene Briefe und *4 Briefwechsel, i, p. 348.
Schriften (de Lassalle], m, p. 116 (CC., p. 70].) « Ibid., pp. 152-155 y 163 [C„ pp. 31-36].
22 Cf. .Chronik, p. 114. *• Ibid., p.. 163 [C., p. 35-36].
22 En ese sentido habría que enmendar el equívoco relato de este episodio *r Ibid., pp. 165-170 y 190-191 (respuesta de Engels) [CC., pp. 36-42
en el citado trabajo de Riazánov, ibid., pp. 5-7. y 42-43].
32 INTRODUCCIÓN CÓHO NACIERON LOS “ o RUNDRISS k ” 33

de la révolution au X J X siècle) y que se halla en el epistolario. Pues del ámbito de la ciencia político-económica propiamente dicha”,*4
precisamente sobre este libro escribió Marx un folleto de considerable luego le fueron muy útiles. Baste señalar aquí sus numerosos artículos
extensión, que ofreció (nuevamente sin éxito) a varios editores,*8 y cuyo sobre la coyuntura económica, los problemas de la política comercial
manuscrito también se perdió, como varios de sus trabajos anteriores. y sobre el movimiento laboral y huelguístico inglés. Pero también sus
Sólo sabemos que ese escrito permaneció durante un tiempo en manos informes sobre las relaciones agrarias en Irlanda y en Escocia, así como
de un íntimo conocido de Marx, Wilhelm Pieper, quien prometió ofre­ sobre la política inglesa respecto a la India se revelaron como suma­
cérselo a editores alemanes durante su viaje por Alemania en 1851,** mente fructíferos en este aspecto, ya que los mismos indujeron a Marx
y que más tarde Marx quiso publicar ese mismo ensayo en forma de a realizar un profundísimo estudio de las “formas asiáticas de produc­
una serie de artículos bajo el título de Neueste Offenbarungen des ción” y los resabios del comunismo agrario en Europa y Asia, con lo
Sozialismus oder “Idée générale de la révolution au X I X siècle" par cual experimentaron un enriquecimiento y una profundización funda­
P. J. Proudhon. Kritik von Karl Marx, en el periódico neoyorquino mentales las partes de su obra económica dedicadas a la historia de la
Révolution, editado por Weydemeyer.80 Sin embargo (y tal como puede economía.**
verse en las notas de la redacción a los Grundrisse) ,S1 en los papeles Eso es todo cuanto diremos acerca de los antecedentes propiamente
postumos de Marx se ha encontrado un manuscrito, inédito hasta el dichos de los Grundrisse de 1857-1858. El nacimiento de los propios
presente, fechado en 1851, cuyo título es Das vollendete Geldsystem Grundrisse y la historia de cómo la primera parte del mismo pudo
[El sistema monetario perfecto] y que, según suponemos, constituye un publicarse, luego de una profunda reelaboración, a comienzos de 1859,
fragmento precisamente de ese escrito contra Proudhon. Sea como bajo el título de Contribución a la crítica de la economía política, han
fuere, la ya mencionada discusión en detalle sobre el libro de Proudhon sido descritos con tantos pormenores en el trabajo ya citado de Riazánov
en la Briefwechsel [Correspondencia]** constituye en cierto modo un y en el prólogo de los editores de los Grundrisse,M que aquí nos limi­
sustituto del folleto perdido. taremos a lo más necesario.
Por la Marx-Chronik nos enteramos de que, en agosto de 1852, Resulta sumamente característico que la decisión directa de redac­
Marx ofreció al editor Brockhaus un tratado sobre Die moderne natio- tar los Grundrisse, y la prisa febril con que ello ocurriera (todo el ma­
nalokonomische Literatur in England von 1830-1852 [La literatura- nuscrito, de casi 50 pliegos de imprenta, se concluyó en 9 meses, entre
económica moderna en Inglaterra entre 1830-1852], en el que se habla­ julio de 1857 y marzo de 1858) *T se debieran especialmente al estallido
ría 1) de “las obras generales” y 2) de los “trabajos especiales” sobre de la crisis económica de 1857. Esa crisis colmó de elevadas esperan­
“población, colonias, el problema bancario, la protección aduanera y la zas al “partido de los dos hombres en Inglaterra”, como denominara
libertad de comercio, etc.” ** Puesto que Brockhaus rechazó el ofreci­ a los dos amigos Gustav Mayer, el biógrafo de Engels,** y por ello es
miento de inmediato, seguramente la obra no pasó de la etapa de plan. ** Zur Kritik, p. 16 [p. 16].
Entre el verano de 1852 y el otoño de 1856, la labor de Marx en la. ** Seguramente valdría la pena comparar con mayor detalle los temas histó-
“crítica de la economía política” se vio interrumpida por su actividad rico-económicos que trata Maix en sus artículos en el New York Tribune, p as
una parte, y en El capital, por la otra.
en materia de publicaciones propagandísticas. Ello no significa, natu­ »• Grundrisse, vn-xiv (pp. xu-Ln].
ralmente, que los estudios que llevaba a cabo a tales efectos carecieran, *T Véanse las notas del editor en las pp. vu-vui [pp. xli-xlh], 4, 150
de importancia para su obra sobre economía. Por el contrario, puesto y 842 de los Grundrisse. En ese sentido cabe enmendar los datos inexactos de la
que muchas de sus colaboraciones de corresponsal trataban acerca do Marx-Chronik (pp. 162-168).
“llamativos sucesos económicos en Inglaterra y en el continente”, M arx ** Baste citar aqui algunos pasajes característicos del epistolario de Marx-
Engels: “Por mucho que yo mismo estoy en financial distress —escribe Marx el
debió “familiarizarse con detalles prácticos” que si bien “residían fuera 13 de noviembre de 1857— desde 1849 no [me] he sentido tan cosy como en
este outbreak.” Y Engels respondía el 15 de noviembre: “El aspecto general
de la Bolsa local [a la que Engels debía concurrir por motivos profesionales]
a* Chronik, pp. 110 y 111, así como Briefwechsel, i, pp. 293 y 334. era de lo más regocijante durante la semana pasada. Esos tipos se hacen una
*• Briefwechsel, i, pp. 345, 347 y 357. mala sangre tremenda por mi estado de ánimo, súbita y curiosamente eufórico.
*° Chronik, pp. 116. Indeed la Bolsa es el único lugar donde mi actual dtdlness se transforma en
»i Grundrisse, p. 987. elasticidad y bouncing. A todo esto, como es natural, siempre profetizo sombría­
»* Briefwechsel, i, pp. 277-283, 288-289, 289-292, 293-295 y 297-298. mente, y eso hace rabiar doblemente a esos burros.” ( Briefwechsel, u, pp. 297
** Chronik, p. 126. y 300.)
34 INTRODUCCIÓN CÓMO NACIERON LOS “ ORUNDRISSE” 35

natural que Marx quisiera llevar al papel cuanto menos los rasgos uno de los resultados científicos decisivos de la primera parte de su
fundamentales de su teoría “antes del diluvio”, es decir, antes del co­ obra (es decir, de la Contribución) ,40 Hoy en día, la variante especí­
mienzo de la esperada revolución europea.** Desde luego que su pro­ ficamente proudhoniana del socialismo no desempeña prácticamente
nóstico revolucionario se basaba en una ilusión; ¡pero cuántas veces papel alguno, y por eso nos debe parecer “desproporcionado” el que
se han revelado como fructiferas esta clase de ilusiones! Asi ocu­ Marx destaque ese punto de vista. Por el contrario, para nosotros el
rrió también en este caso. “Trabajo de una manera colosal, mayor­ aniquilamiento teórico del proudhonismo está muy a la zaga del segun­
mente hasta las 4 de la madrugada ■—escribía M arx a Engels el 18 de do resultado que enfatiza M arx: que su análisis de la mercancía y del
diciembre de 1857. Porque el trabajo es doble: 1) Elaboración de los dinero ya revela “el carácter específicamente social, y en modo alguno
rasgos fundamentales de la economía [ . . . ] 2) L a crisis actual. A ese absoluto^ de la producción burguesa” . Sin embargo, no hay que pasar
respecto, y salvo los artículos del Tribune, me limito a contabilizarla, por alto que también en este caso la práctica fertilizó a la teoría, y que
pero eso me quita un tiempo considerable. Pienso que bacía la pri­ precisamente la disputa con el proudhonismo contribuyó en forma muy
mavera debemos hacer conjuntamente un folleto sobre el asunto, como fundamental a la formación de la teoría mandana del dinero. Pero
una nueva presentación al público alemán: que aún estamos, y nueva­ éste es un punto de vista del que sólo tendremos que ocuparnos en el
mente!, aquí, always the same. He iniciado tres grandes libros: Ingla­ capítulo dedicado a esta teoría.
terra, Alemania, Francia [ . . . ] Todo el material relativo á Norteamérica
está en el Tribune. Más tarde se lo podrá compaginar.” 40 También
en este caso todo no pasó, evidentemente, de un plan, si hacemos abs­
tracción de la sinopsis detallada del capítulo sobre Francia (en carta
de Marx a Engels del 25 de diciembre de 1857),41 así como de los
numerosos artículos en el New York Tribune4* dedicados a la crisis
financiera y comercial. Pero hasta dónde el hecho de ocuparse intensi­
vamente de los fenómenos de la crisis de 1857-1858 agudizó la visión
teórica de Marx, puede verse en la brillante digresión acerca del pro­
blema de la realización y la crisis, que se halla en los Grundrisse.** En
tal medida hemos sido ampliamente compensados por la no concreción
del folleto planeado.
Tan exterior como la esperanza depositada en el “turbulento año
de 1858"44 parece, a primera vista, el otro motivo que impulsara a
Marx a redactar sus Grundrisse : su aspiración a ajustar cuentas con
el “hermano falso” del movimiento obrero socialista, el proudhonismo.
Por cierto que no era casual que los Grundrisse comenzasen con una ani­
quiladora polémica contra el proudhonista Darimon y contra la así de­
nominada teoría del bono-horario, y que también en el texto ulterior la
refutación del proudhonismo ocupe un espacio considerable. Tal como 48 Asi escribía el 1.2.1859 a Weydemeyer: “En esos dos capítulos [de la
lo sabemos por su intercambio epistolar, el propio M arx veía en ello Contribución...] se destroza al mismo tiempo en sus fundamentos al socialismo
proudhoniano, actualmente de moda [foshionablel en Francia, que pretende dejar
*• lbid., p. 314: “Trabajo como enloquecido durante todas las noches en la subsistir la producción privada pero organizar el intercambio de los pro­
recopilación de mis estudios económicos, para tener en claro por lo menos ductos privados, que quiere la mercancía pero no quiere el dinero. El comu­
los Grundrisse (elementos fundamentales [de ahí el título dado por los edi­ nismo debe deshacerse antes que nada de ese hermano falso”. (Ausgewihlte
tores al borrador]) antes del déluge." Briefe, 1* edición, p. 99 [C., p. 105].) Y algo semejante se dice en la carta
40 Ibid., p. 320 [CC., pp. 67-68], de Marx a Engels del 22.7.1859: “En caso de que escribas algo [sobre la Con­
« Ibid., pp. 323-326. tribución.. no debes olvidar 1) que [en ella] se aniquila al proudhonismo
4* Cf. Chronik, pp. 164-165. de raíz, 2) que ya en su forma más sencilla, la de la mercancía, se analiza el
44 Véase el capítulo 21 de este libro. carácter específicamente social, y en modo alguno absoluto, de la producción
44 Briefweehsel, m, p. 331. burguesa.” ( Briefweehsel, n, p. 500 [CC., p. 89].)
LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 37

2. LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX sólo habrían de esbozarse, limitándose —como dice Marx— a meros
“rasgos fundamentales” .* Sin embargo, aún se habla de uno de estos
libros en la carta de Kugelmann del 28 de diciembre de 1862, prueba
de qüe por entonces aún no habían sido definitivamente eliminados del
plan general de la obra.7 Ello seguramente ocurrió poco después, ya
que el tercer manuscrito de Marx, redactado en 1864-1865 (en el que
I. EL PLAN ESTRUCTURAL PRIM ITIVO Engels basó el tomo m de El capital) no toma ya nota de esos libros,
Y SUS TRANSFORMACIONES relegándolos —cuando menos a uno de ellos, el del mercado mundial—
a la “continuación que, llegado el caso, daremos a la misma” [a la
Como es sabido, hubo dos planes sobre los que quiso basar Marx su obra].* Con ello tendríamos ya una restricción del plan originario.
principal obra económica: uno de 1857, y otro de 1866 (o 1865) .* La segunda restricción se refiere a los libros segundo y tercero, que
Entre ambos media un período de nueve años de experimentación y debían tratar sobre la propiedad de la tierra y el trabajo asalariado.
de búsqueda constante de una forma expositiva adecuada al tema. Al Tampoco puede decirse con certeza en qué momento renunció defini­
mismo tiempo se desarrolla el proceso de restricción progresiva del plan tivamente Marx a esos libros. Además no ofrecen una respuesta con­
original, el cual, no obstante, correspondía simultáneamente a una cluyente al respecto las disposiciones de Marx para la primera y tercera
ampliación de la parte remanente. secciones del libro sobre el capital, publicadas por Kautsky, y que
En el plan de 1857, la obra total estaba dividida en seis “libros” datan de enero de 1863. De todos modos, los temas fundamentales del
(o “secciones” * o “capítulos” ).* El primero debía tratar sobre el capi­ libro sobre el trabajo asalariado y sobre la propiedad de la tierra apa­
tal, el segundo sobre la propiedad de la tierra, el tercero acerca del recen incorporados a los manuscritos del primer y tercer tomos de la
trabajo asalariado, el cuarto sobre el estado, el quinto sobre el comercio obra definitiva, originarios de 1864-1866. De esa manera, los seis
exterior y el sexto acerca del mercado mundial y las crisis. A todo ello libros originariamente planeados se redujeron a uno solo: el del
quería anteponerle Marx una Einleitung en la que se plantearan
capital.
“las condiciones abstractas generales que corresponden en mayor o Ocupémonos ahora de la ampliación del primer libro remanente.
menor grado Se todas las sociedades”.1*4* Sin embargo, ya hacia fines Resulta claro que al primer libro debía incorporarse mucho material
de 1858 decidió renunciar a esa Introducción, porque consideraba de los libros suprimidos, especialmente del segundo y del tercero, en la
molesta “toda anticipación a resultados que cabía demostrar”.* medida en que contenían el “desarrollo económico fundamental pro­
De los seis libros de la obra, y de acuerdo al plan original, los últi­ piamente dicho”.* Pero éso no es todo. Según el plan original, también
mos tres (del estado, del comercio exterior y del mercado mundial) el libro sobre el capital estaba dividido en 4 secciones, destinadas a
1 Adelantamos la fecha de nacimiento del segundo plan hasta 1865 porque tratar: a) sobre “el capital en general”, b) sobre la competencia,
ya en la carta de Marx a Engels del 31.7.1865 (Briefwechsel, ni, p. 333 [C., c) sobre el crédito y, finalmente, d) sobre el capital accionario. Corres­
p. 173]) la estructura de la obra corresponde exactamente a la indicada en la pondientemente, también las dos primeras redacciones de la obra —es
carta a Kugelmann del 13.10.1866 [C., p. 181], decir, tanto los Grundrisse como el ya mencionado segundo manus-
* Cf. Grundrisse, pp. 198-199 (“sección salario” ), p. 429 (“sección comer­
cio internacional” ), asi como pp. 138-139 (donde se califica de “secciones” a las
6 partes del plan). * Carta de Marx a Laualle, 11.3.1859. (Ferdinand Lassalle, Nachgelassene
* “Capítulo del capital” (Zur Kritik, p. ii [p. 9]; “Capítulo del trabajo asa­ Briefe und Schriften, m, p. 120.)
lariado” (Grundrisse, pp. 302 y 702; BrUfwechsel, i i , p . 404); “Capitulo del T En esa carta dice Marx, refiriéndose a un segundo gran manuscrito en el
salario” ( Grundrisse, p. 241; Theorien, i, p. 379 [p. 341] y m, p. 306 [p. 257]. que se hallaba trabajando justamente, y que pensaba publicar bajo el título
4 Véase el fragmento de esta Introducción (publicada ya en 1$03 por modificado de “El capital, una contribución a la crítica de la economía política” :
Kautsky) en Grundrisse, pp. 3-31. A esto habría que agregar que también en el “Es la quintaesencia [ . . . ] ; y el desarrollo de lo que sigue (quizá con excepción
texto de los propios Grundrisse se encuentran algunas remisiones a la Intro­ de la relación entre las diversas formas estatales y las diferentes estructuras
ducción mencionada y a los temas a tratar en ella. Así ocurre en las pp. 206, económicas de la sociedad) también sería fácilmente realizable por parte de
226. y 267. otros, basándose en el material suministrado.” (Briefe an Kugelmann. . . [1927],
* Zur Kritik, p. n [p. 9], Sin embargo, en las disposiciones de Marx de 1863 p. 15 [CK„ p. 25].)
vuelve a mencionarse una Introducción de esta naturaleza. (Cf. p. 41 de este ■ Das Kapital, m, p. 132 [t. m/6, p. 136],
trabajo.) * Véase la carta a Lassalle citada, del 11.3.1859.

[36]
30 39
INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX

crito de 1861-1863— estaban básicamente restringidas al análisis del n. E L LIBRO D E LA PROPIEDAD DE LA TIERRA
“capital en general”.14 “De hecho —escribía M arx acerca de éste n i. EL LIBRO DEL TRABAJO ASALARIADO
segundo manuscrito, en la carta citada a Kugelmann, del 28 de diciem­ IV. EL LIBRO DEL E8TADO
V. EL LIBRO DEL COMERCIO EXTERIOR
bre de 1862— sólo comprende lo que habría de conformar el tercer VI. E L LIBRO DEL MERCADO MUNDIAL Y DE LAS CRISIS
capítulo de la primera sección,1011*vale decir, el ‘capital en general’. En
consecuencia, no se incluye en él la competencia de los capitales ni el En cambio, según el plan de 1866 (1865), la obra se dividía en las
sistema crediticio.” Pero un mes más tarde M arx bosqueja la anterior­
partes siguientes:
mente citada disposición para la “tercera sección”, en la cual se anun­
cia una ruptura radical con el antiguo esquema divisorio del libro LIBRO I. PROCESO D E PRODUCCIÓN DEL CAPITAL
sobre el capital. Por ello, durante los dos años siguientes se abandona LIBRO n. PROCESO DB CIRCULACIÓN DEL CAPITAL
la intención de tratar separadamente la competencia, el sistema de LIBRO m. CONFORMACIONES DEL PROCESO OLOBAL
LIBRO IV. HISTORIA DE LA TEORÍA
crédito y el capital accionario, ampliándose en cambio progresiva­
mente la primera sección del libro primero, que trata del “capital en
Vamos ahora a los diversos manuscritos de El capital.
general” . La parte esencial de las secciones eliminadas b, c y d sólo Comencemos por los Grundrisse. A primera vista, la estructura de
puede albergarse en el último de los tres “libros” (previstos en el nuevo esta obra parece coincidir con la de El capital. Pues también en los
plan estructural), destinados a tratar acerca de: i) el proceso de Grundrisse se investiga en primer término14 el proceso de producción
producción del capital, n) el proceso de circulación, y, m) las confor­
del capital, mientras que la segunda sección trata acerca del proceso de
maciones del proceso general de la producción capitalista.11 De esa ma­ circulación y la tercera concluye con el análisis de la ganancia, de la tasa
nera, El capitel ha adquirido su forma definitiva. de ganancia y del interés. Sin embargo, esta primera observación es
sumamente engañosa. Pues, a diferencia de la obra posterior, y tal
como ya se ha señalado, los Grundrisse pretenden limitarse fundamen­
talmente al análisis del “capital en general”, por lo cual hacen abs­
II. ¿CUANDO’* ' EN QUÉ MEDIDA SE ABANDONÓ
EL PLAN PRIM ITIVO? tracción consciente de numerosos problemas que sólo se tratan en
profundidad en ¿[Link]. Así, en la sección de los Grundrisse dedicada
Ilustremos ahora lo dicho con la evolución de las diversas elaboraciones al proceso de producción faltan ya totalmente (o casi) todos los temas
de El capital (los Grundrisse, las Teorías, El capital). Para facilitar la que M arx desarrolla luego en los capítulos vm, 1-7 ; xn, 1-5; xm, 3-10;
visión panorámica presentaremos aquí nuevamente ambos planes xv-xx; xxn, 2-5; xxm, 5a-f; xxiv, 2-6 y xxv del primer tomo. Esto no
estructurales. significa solamente los temas (sólo insinuados en los Grundrisse) de la
El plan de 1837 preveía la siguiente división de la obra: división del trabajo y de la cooperación, de la acumulación originaria,
de la teoría de la colonización, etc. (puntos éstos en los que, en el
I. EL. LIBRO DEL CAPITAL
fondo, El capital sólo llenó el marco ya esbozado en los Grundrisse),
a) El capital en general sino también todo cuanto se refiera al salario y a sus formas, a la jor­
I ) Proceso de producción del capital nada de trabajo, las formas de explotación del capital y la legislación
2) Proceso de circulación del capital
laboral, vale decir, justamente todos aquellos temas que a nuestro
3) Ganancia e interés entender, hubiesen correspondido, según el plan originario, al ámbito
b) Sección sobre la competencia del específico “Libro del trabajo asalariado” . Mayor aún aparece la
c) Sección sobre el sistema crediticio diferencia entre la sección siguiente de los Grundrisse y el tomo n de
d) Sección sobre el capital accionario E l capital, ya que en el primero sólo hallamos tratado el material que
10 Más tarde se verá la extraordinaria importancia que posee precisamente corresponde aproximadamente a los capítulos v y vn-xv del tomo n.
este concepto en la metodología mandan a. (Cf. sección jv b de este capítulo.) En consecuencia, aquí no sólo falta el análisis de la circulación de los
11 Los dos primeros capítulos (“Mercancía” y “Dinero” ) ya pueden hallarse
en la Contribución, obra publicada en 1859. 14 Hacemos abstracción aquí del “Capítulo del dinero”, al que corresponde
11 Briefe an Kugelmann, p. 31 [CK., p. 40]. en el tomo i de £1 capital, la sección primera (sobre la mercancía y el dinero).
40 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 41

capitales dinerario, productivo y de mercancías, sino también el examen “Dividir de la siguiente manera la primera sección, ‘Proceso de produc­
fundamental de la reproducción y circulación del capital social global ción del capital
(sección ni del tomo n ). Pero también por ello la exposición del 1) Introducción. Mercancía. Dinero.
tomo ii puede considerarse como un desarrollo en gran escala de las 2) Transformación del dinero en capital.
ideas ya insinuadas y contenidas en embrión en los Grundrisse en prin­ 3) El plusvalor absoluto, a) Proceso de trabajo y proceso de explo­
cipio, no va más allá del marco originariamente establecido para el tación. b) Capital constante y capital variable, c) El plusvalor abso­
análisis del proceso de circulación. Muy diferente es la situación si com­ luto. d) Lucha por la jomada normal de trabajo, e) Jomadas laborales
paramos el breve capítulo final de los Grundrisse con el tomo m de simultáneas (número de obreros simultáneamente ocupados). Masa
El capital. Si bien en este caso se tocan los mismos problemas que de plusvalor y tasa del plusvalor. (¿Magnitud y nivel?)
encontramos en las secciones i-m de la obra posterior, en los Grundrisse 4) E) plusvalor relativo, a) Cooperación simple, b) División del
dichos temas sólo se tratan marginalmente, por así decirlo, tal como trabajo, c) Maquinaria, etcétera.
aparecen desde el punto de vista del “capital en general”, vale decir 5) Combinación de plusvalor absoluto y relativo. Relaciones (pro­
con exclusión de la competencia. Dicho en otras palabras, aquí estaba ducción) entre trabajo asalariado y plusvalor. Subordinación formal
el punto donde debían darse por terminados los Grundrisse si éstos y real deb trabajo al capital. Producüvidad del capital. Trabajo pro­
habrían de mantenerse fieles al plan original. De ahí la brevedad de la ductivo e improductivo.
última sección, y por ello también la omisión consciente de todos 6) Reconversión del plusvalor en capital. La acumulación origina­
los temas que conforman el contenido de los capítulos iv-v del tomo m ria. La teoría de la colonización de Wakefield.
de El capital, es decir, el capital comercial y el sistema crediticio por 7) Resultado del proceso de producción. (Puede exponerse sub 6
una parte, y la renta de la tierra, por la otra. Precisamente éstos eran o sub 7 el change del aspecto de la law of appropriation.)
temas que, según el plan de 1857, sólo habrían de tratarse en las partes 8) Teorías sobre el plusvalor.
siguientes del “Libro del capital” y en el segundo libro de la obra, 9) Teorías sobre el trabajo productivo e improductivo.”
dedicado a la propiedad de la tierra.
Vemos entonces que los Grundrisse no van, en principio, más allá de
los puntos i, a, 1-3 del esquema citado en las páginas 38-39; su estruc­ Y la segunda disposición:
tura corresponde exactamente al plan originario de Marx. Pero, ¿cuál
es la situación, en este aspecto, del segundo manuscrito de El capital, el “Dividir de la siguiente manera la tercera sección de ‘Capital y ga­
de 1861-1863? nancia’:
Puesto que hay partes importantísimas de ese manuscrito que aún 1) Transformación del plusvalor en ganancia. La tasa de ganan­
siguen esperando su publicación,1* debemos guiamos sobre todo por cia a diferencia de la tasa de plusvalor.
las disposiciones, reproducidas por Kautsky, para la primera y tercera 2) Transformación de la ganancia en ganancia media. Estableci­
secciones del “Libro del capital” de enero de 1863.1* La primera de miento de la tasa general de ganancia. Transformación de los valores
dichas disposiciones dice así:145 en precios de producción.
3) Teorías de A. Smith y Ricardo sobre la ganancia y los precios
de producción.
4) Renta de la tierra. (Ilustración de la diferencia entre valor
14 Asi, en los Grundrisse ya se establecieron los primeros “esquemas de
reproducción”. (Cf. el capítulo 21 de este trabajo.) y precio de producción.)
15 Como es sabido, Kautsky se limitó (y lo mismo vale asimismo para la 5) Historia de la denominada ley de la renta de Ricardo.
nueva edición de las Teorías) a la parte del manuscrito que trataba acerca 6) Ley de la caída de la tasa de ganancia. A. Smith, Ricardo,
de las “teorías sobre el plusvalor”. Sin embargo, el resto, como es posible dedu­ Carey.
cir de los datos suministrados por Engels y Kautsky (Das Kapital, it, p. 4 7) Teorías de la ganancia. (Duda, si incorporar o no también a
[t. n/4, pp. 7-8]; edición de Kautsky de Theorien, i, pp. xu-xin), llenaría cier­
tamente un volumen de más de un millar de páginas. Sismondi y Malthus a la ‘teoría sobre el plusvalor’.)
is Citamos las dos disposiciones según la nueva edición de Theorien [Berlín, 8) División de la ganancia en ganancia industrial e interés. El
1956], i, pp. 289-290 [pp. 264-265]. capital mercantil. El capital dinerario.
42 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 43

9) Revenue and ils sources. A este respecto, encarar el problema sional más estrechamente aún que en el primero. Si prescindimos de las
de la relación entre los procesos de producción y distribución. digresiones ya mencionadas acerca de la?historia de la teoría de la renta
10) Movimientos de reflujo del dinero en el proceso general de la y de la ganancia, planeadas y luego abandonadas, sólo hay en el tercer
producción capitalista. tomo —en la medida en que fue concluido— una diferencia respecto
11) La economía vulgar. a su primera disposición en cuanto a la secuencia temática. En la
12) Conclusión. Capital y trabajo asalariado.” disposición provisional, la exposición de las leyes de la renta de la tierra
precede a las discusiones sobre la ganancia mercantil y el interés del
¿Y cómo comenta Kautsky las disposiciones citadas? dinero. En el tercer tomo, ese orden se ha invertido. Una cosa me
“En todo caso —dice— ya bastan las disposiciones para el primer parece tan buena como la otra, y no fundamentan una diferencia
y tercer libros11 para demostrar que, en la época de su confección, esencial.” 1*
Marx ya tenia fijados en todos sus rasgos el plan de El capital.” Hasta aquí lo que dice Kautsky. En primer término, en lo que
(Kautsky alude aquí a la obra definitiva.) “En aquel entonces, cinco respecta a su observación sobre el trabajo productivo, toda ella se basa
años antes de la. aparición del primer tomo, El capital había sido en un malentendido. Kautsky pasa simplemente por alto que el
pensado hasta el fin, no sólo en su concepción general, sino también punto 5 de la disposición para la primera sección corresponde casi
en su misma estructura planificada, con la que habría de aparecer exactamente al contenido de los capítulos xiv y xv del tomo i de El
luego publicado. Ello surge ya claramente de una comparación entre la capital, y que precisamente el capítulo xrv, que trata acerca del “plus-
disposición y el índice del primer tomo. Ambos coinciden casi por valor absoluto y relativo”, comienza con una investigación acerca de
completo. Por " change del aspecto de la law of appropriation” debe la determinación de los conceptos del trabajo productivo, mediante la
entenderse evidentemente el razonamiento que desarrolló Marx en el cual debe completarse y proseguirse el anterior análisis de dicha deter­
primer tomo como “tendencia histórica de la acumulación capitalista”, minación “desde el punto de vista del proceso laboral simple” (i, p. 189
y que desemboca en la expropiación de los expropiadores. Sólo surgen [t. i/2, p. 615]). Sin embargo, en el capítulo xiv del tomo i, Marx se
dos diferencias considerables entre la disposición provisional y la ver­ limita a un escueto resumen de sus investigaciones en ese sentido, remi­
sión definitiva del primer tomo: en la disposición se mantiene aún la tiendo por lo demás al lector al “Libro Cuarto” de su obra (en el
intención de ofrecer la historia de la teoría de los diversos puntos sentido de la estructura de 1866), es decir, a las Teorías editadas por
al término de la exposición de cada uno de ellos en síntesis resumida, el propio Kautsky, en cuyo tomo i, pp. 253-428, se encuentra precisa­
tal como ocurrió en Kritik .1S Seguramente que todos reconocerán como mente una amplia investigación de este problema.
práctico el que esas manifestaciones acerca de la historia de la teoría De la misma manera no es posible concederle a Kautsky que por el
hayan concluido por remitir al lector, en parte, a una descripción gene­ “cambio del aspecto de la ley de apropiación” deba “entenderse evi­
ral en un cuarto tomo por separado, o a veces se hayan brindado, en dentemente al razonamiento que desarrolla Marx en el primer tomo
cada caso, en notas al pie aisladas. “Pero —prosigue Kautsky— ¿por como ‘tendencia histórica de la acumulación capitalista’ ”. Nada de
qué desistió Marx de tratar el trabajo productivo en el primer tomo, tal eso. Por el contrario, se trata de que con el pasaje a la producción
como era su intención? No cabe suponer que haya querido excluirlo burguesa, la ley de apropiación de la economía mercantil simple debe
por completo del terreno de las investigaciones de El capital; era transformarse en la ley de apropiación capitalista. Es éste un razona­
demasiado importante para ello. Pero, ¿dónde pensaba tratarlo enton­ miento al que Marx dedica un parágrafo especial en el tomo i de
ces, si lo eliminaba del primer volumen? Lamentablemente no podemos El c a p i t a l y que de hecho constituye el “punto saliente” de su crí­
decir absolutamente nada al respecto, ya que no tenemos ni el menor tica de los clásicos.
asidero para una respuesta determinada.”
“En el tercer tomo —seguimos leyendo en el mismo prólogo de 18 Theorien [edición de Kautsky], ni, pp. vni-x.
Kautsky— la forma definitiva del libro se ciñe a la disposición provi- 10 Véase el parágrafo 1 del capitulo xxn: “Proceso de producción capi­
talista en una escala ampliada. Trastrocamiento de las leyes de propiedad
1T Debería decir: “para la primera y tercera secciones del Libro del correspondientes a la producción de mercancías en leyes de la apropiación capi­
capital”. talista”. (Cf. asimismo: Grundrisse, pp. 148, 202-203, 361-362, 373-374,
i* También los Grundrisse contienen aún partes especiales relativas a las 408-409, 565-566, 903-904, y Theorien, i, pp. 58-59 [pp. 74-75] y m, pp. 369-370
“teorías del plusvalor y la ganancia”. y 473 [pp. 311-312 y 397].)
44 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 45

Pero éstos son sólo detalles. Mucho más cuestionables parecen las entra a considerar la categoría del interés, pese a que allí excluye expre­
manifestaciones de Kautsky que se refieren a la presunta coincidencia samente el sistema crediticio del ámbito de su consideración.24
“casi total” entre las disposiciones de enero de 1863 y el contenido Nuestra conclusión es, pues, que también las disposiciones de enero
de los tomos i y ui de El capital. Por cierto que debe llamar la aten­ de 1863 permanecen en su mayoría dentro del marco del plan primi­
ción el hecho de que, a diferencia de los Grundrisse, la disposición tivo, pese a que en ellas se inicia ya un apartamiento respecto de dicho
para la sección primera incluya también temas como “Lucha por la plan. Pero esa hipótesis resulta fortalecida asimismo por la lectura de
jom ada normal de trabajo”, “Cooperación simple”, “División del tra­ las propias Teorías (vale decir, de la parte publicada del manuscrito
bajo”, “Proporción entre trabajo asalariado y plusvalor”, “Acumula­ de 1861-1863). Pues precisamente en las Teorías se hallan numerosos
ción originaria”, “Teoría de la colonización”, es decir, temas corres­ pasajes que remiten al lector en parte al específico “Libro del trabajo
pondientes a los capitulos viu, xi, xu, xv, xxiv y xxv del tomo i. Pero asalariado” y de la propiedad de la tierra, pero en parte a los capítulos
falta por completo el análisis de la categoría del salario y sus formas, ulteriores del “Libro del capital” (en el sentido del plan original).
vale decir todo el material que trata Marx en la sección sexta del Comencemos por estos últimos. Debemos apresurarnos a señalar por
tomo i (capítulos xvii-xx ). Creemos que ello nos autoriza a concluir anticipado que M arx esbozó las disposiciones reproducidas por Kautsky
que Marx siguió remitiendo esos temas al ámbito de un “Libro del cuando el manuscrito de las Teorías se hallaba casi terminado. Así se
trabajo asalariado” que habría de escribir por separado. Por ello, la explica que en las Teorías se encuentren remisiones no sólo a la sección
disposición para la sección primera parece responder mucho más al plan especial dedicada al crédito,21 sino también a la consagrada a la compe­
originario de 1857 que al de 1866. tencia.24 Sin embargo, de inmediato nos llama la atención que todavía
Más compleja resulta la cuestión con relación a la sección tercera. en los Grundrisse se subraya repetidamente que un tratamiento más
En lo que atañe, en primera instancia, a la renta de la tierra, difícil­ detallado del problema de la tasa media de ganancia y de los precios
mente pueda coincidirse con Kautsky en que se trataría de una mera de producción sólo es posible en el análisis de la “pluralidad de capi­
“diferencia en el ordenamiento del material” . Pues en su propia dis­ tales”,22*vale decir, de la competencia.2* Pero en las Teorías Marx se
posición afirma M arx que sólo quiere tratar el problema de 1¿ renta vio obligado a tratar la teoría del valor y del plusvalor de Smith y
de la tierra como una digresión, para “ilustrar la diferencia entre valor Ricardo; no obstante, esto no hubiera sido siquiera posible si no hubiese
y precio de producción”.21 Por ello, la investigación mencionada ha de entrado a considerar con todo detalle el problema de la formación
continuar inmediatamente el análisis de la “transformación de los valo­ de la tasa general de ganancia y de la transformación de los valores en
res de las mercancías en precios de la producción”. En cambio nos precios de producción. Así, en el curso de la propia tarea surgió la nece­
parece muy importante el hecho de que la disposición rompa con el sidad de rebasar en mucho, en este punto, el marco de la sección
antiguo esquema divisorio del “Libro del capital” en la medida en que primitiva sobre el “capital en general”. Por cierto que varios proble­
renuncia a un tratamiento por separado de Ja competencia. Pero en la mas (que luego hallamos tratados en el tomo m de El capital) aún
disposición sigue hallándose ausente el análisis del crédito y del capital son objeto, en las Teorías, de una remisión a la “sección” o al “capí­
accionario. (En modo alguno basta que Kautsky nos remita al punto 8 tulo” sobre la competencia.29 Pero el hecho de que tanta proporción
de la disposición; pues en los Grundrisse22 y en las Teorías22 Marx
24 Véase, por ejemplo, Grundrisse, pp. 675, 690, 737; Theorien, n, pp. 208,
483, 493, 513-514, 533-534 [pp. 179, 415, 423, 439-440, 455-456]; Theorien,
21 En consecuencia, se trata sólo de la teoría marxiana de la renta absoluta. ni, pp. 48 y 455 [pp. 48 y 382].
(Cf. Theorien [edición de Kautsky], u /i, p. 329: “La renta absoluta es el exce­ 24 Cf. la nota anterior.
dente del valor sobre el precio de producción del producto de la tierra. La renta 24 Cf. Theorien, n, pp. 208, 228, 454, 469, 484, 505, 513, 521, 534 [pp. 179,
diferencial es el excedente del precio en el mercado del producto de tierras 196, 390, 415-416, 432-433,433, 439, 446, 456]; Theorien, m, pp. 48, 305 y 348
favorecidas, sobre el valor de su propio producto.” ) [pp. 48, 256 y 294].
Cf. asimismo al respecto la carta de Marx a Engels del 2.8.1862: “Tengo 82 Sobre la categoría de la “pluralidad de capitales”, véase la sección iv B de
la intención de incorporar de inmediato a este tomo, como capitulo interpola­ este capítulo.
do, la teoría de la renta, es decir, como 'ilustración’ de una hipótesis anterior­ 24 Grundrisse, pp. 339, 461 y 646.
mente formulada.” Briefwechsel, va, p. 105 [C., p. 113], 29 En este sentido es ciertamente aleccionador al máximo el ejemplo de “las
22 Cf. el capítulo 27 de este trabajo. causas que se oponen a la caida tendencial de la tasa de ganancia”. Todavía
22 Thtorien, m, pp. 448-472 [pp. 377-396]. en el tomo iu de las Theorien (pp. 304-305 [pp. 255-256]) se remite, para la
46 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 47

del material originariamente destinado a la sección especial consa- [ tal como las desarrollamos en este libro, se aproximan por lo tanto
grada a la competencia se haya anticipado ya en el manuscrito de paulatinamente a la forma con la cual se manifiestan en la superficie
1861-1863, debia llevar finalmente (como ya lo hemos visto en la dispo­ de la sociedad, en la acción recíproca de los diversos capitales entre sí,
sición de Marx) a la eliminación total de esa sección, y en consecuen­ en la competencia, y en la conciencia habitual de los propios agentes de
cia a la sustitución del antiguo plan estructural por el nuevo. la producción.” 34
Otro es el resultado que se obtiene cuando se tienen en cuenta las j En consecuencia, aquí se abandona la anterior separación de prin­
remisiones al “Libro de la propiedad de la tierra” y al “Libro del j cipios entre el análisis del “capital en general” y el de la competencia;
trabajo asalariado” que aparecen en las Teorías. Asi vuelve a subrayar : lo cual no excluye, ciertamente, que determinados problemas espe­
M arx en la parte del tomo n que trata acerca de la teoría de la renta j ciales deban seguirse remitiendo a una investigación especial sobre la
de Ricardo que sólo le importa “desarrollar la ley general de la renta j competencia.35
como ilustración de una teoría sobre valores y precios de producción” ; 1 No es tan inequívoca la solución del problema de la sección refe­
“en cambio”, dice, “sólo brindaría una descripción detallada de la rente al crédito (y al capital accionario). Sabemos por cierto, por ma­
renta de la tierra cuando llegase al tratamiento de la propiedad nifestaciones de Marx, que el tomo m debía contener un profundo
de la tierra ex professo”.*° Y no menos inequivocas son las remisiones al análisis del sistema crediticio.35 Por lo tanto, también en este punto
“Libro del trabajo asalariado” (o el “capitulo sobre el salario” ), en Marx rompió con el antiguo plan estructural de la obra. Sin embargo,
el que Marx quería investigar, entre otras cosas, el importante proble­ en la sección primera del manuscrito se halla una observación, según
m a del trabajo calificado31 y de la retribución de lo que ha dado en la cual la descripción del sistema crediticio estaba destinada a perma­
llamarse “prestación de servicios improductivos” .** Por lo tanto, y en ese necer “fuera del plan de nuestra obra”.” “El análisis exhaustivo del
aspecto, sigue ateniéndose al plan original. sistema crediticio y de los instrumentos que éste crea para sí (dinero
Queremos considerar finalmente el manuscrito del tomo ni de El crediticio, etc.) —dice además al comienzo del capítulo xxv— se halla
capital, editado (y parcialmente reformado en su redacción) por fuera de nuestro plan.” 33 Son éstas manifestaciones que parecen seña­
Engels, ya que dicho manuscrito sólo fue redactado en 1864-1865, es lar algunas vacilaciones, que seguramente se hubiesen eliminado si el
decir, exactamente en la ¿poca en que, en nuestra opinión, se llevó propio Marx hubiese tenido la posibilidad de elaborar el manuscrito
a cabo la transición del plan estructural antiguo al nuevo. —y en especial la sección quinta, en su mayor parte sólo existente en
En primer término, en lo que respecta al específico “capítulo sobre forma de notas— dejándolo listo para su impresión.33
la competencia” originariamente previsto, también en el manuscrito Hasta aquí lo que atañe a la competencia y al crédito. Pero, ¿cuál
de 1865-1866 muchos temas (que entran en mayor detalle) se remi­ es la situación del material que, según el plan originario, debía tra­
ten a una “investigación especial de la competencia”.” Pero lo que tarse en los libros segundo, tercero y cuarto de la obra?
resulta decisivo aqui es el punto de vista que desarrolla Marx ya en la En lo que respecta, en primer término, al “Libro de la propiedad
primera página del manuscrito: de la tierra”, ya su propio trabajo en las Teorías indujo a Marx a
“En su movimiento real —se dice allí— los capitales se enfrentan en transgredir el marco del punto 4 de la disposición para la sección
formas concretas tales que para ellas la figura del capital en el proceso segunda de enero de 1863. De esa manera, en las Teorías no se limitó
directo de producción así como su figura en el proceso de circulación,
sólo aparecen como fases particulares. Las configuraciones del capital, 34 Ibid., p. 47 [L m /6, pp. 29-30]. Cf. ibid., p. 882 [ t m /8, p. 1053],
133 Aqui habría que destacar que, de acuerdo a las intenciones de Marx, esta
“investigación especial sobre la competencia” debía ocuparse ante todo de un
consideración de dichas “causas” al capítulo especial “sobre la competencia
análisis del “movimiento real de los precios del mercado” (Das Kapital, m,
de los capitales”. Pero en el tomo m de Et capital ya se halla todo un capitulo
pp. 814 y 885 [t. m /8, pp. 971 y 1057]), vale decir justamente del problema
que trata precisamente de los factores que se oponen a la caída de la tasa de que constituye el objeto principal de la investigación de la asi llamada teoría
ganancia. (Cf. el capitulo 26 del presente trabajo.) académica actual.
30 Theorien, n, p. 268 [p. 230], Cf. ibid., pp. 24, 36 y 97 [pp. 27, 35-36 33 Véase Briefmechstl, m, p. 464 y rv, pp. 59 y 151.
y 87-88].
“T Das Kapital, m, p. 132 [t. m /6, p. 136],
31 Ibid., m, pp. 164-165 [pp. 137-138],
33 Ibid., p. 436 [t. m /7, p. 511]. (Cf. el capitulo 27 del presente trabajo.)
33 Ibid., i, pp. 379-380 [pp. 341-342]. 33 Cf. el prólogo de Engels al tomo m de Dar Kapital, pp. 6-7 [t. m/6,
33 Véase: Das Kapital, ni, pp. 103, 140, 223, 263, 342, 814 y 885 [t. m/6,
pp. 101, 139, 248, 301, 398; t. ni/B, pp. 971 y 1057]. PP- 7-9].
48 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 49

en modo alguno a una “ilustración de la diferencia entre valor y publicaciones sobre la propiedad de la tierra que se tomaron inevitables
precio de producción”, es decir, la exposición de la teoría de la renta luego de la ‘reforma’ practicada en Rusia en 1861[...] Dada la varie­
absoluta, sino que, continuando, brindó asimismo una crítica detallada dad de las formas tanto de la propiedad de la tierra como de la explo­
de la teoría de Ricardo sobre la renta diferencial. Ambos problemas tación de los productores agrícolas en Rusia, en la sección acerca de la
—el de la renta absoluta y el de la renta diferencial— se tratan en» renta de la tierra Rusia estaba destinada a desempeñar el mismo papel
tonces en el manuscrito de 1864-1865, aunque en éste es la investigación que había desempeñado Inglaterra, en el primer tomo, al tratarse el
de la renta diferencial la que ocupa el lugar preponderante.40412 Pero trabajo asalariado industrial.” 43 Ni siquiera es posible conjeturar las
además de ello, en el manuscrito del tomo m editado por Engels encon­ modificaciones que hubiese experimentado al respecto el manuscrito
tramos no sólo un capítulo especial sobre la renta de los terrenos para sobre la renta de la tierra.
la construcción, la renta minera y el precio de la tierra, sino también El hecho de que el manuscrito de 1864-1865 no contuviese ningún
una profunda investigación sobre la “génesis de la renta capitalista tipo de remisión a algún específico “Libro del trabajo asalariado” se
de la tierra”, con lo cual se cumplía un deseo ya establecido en el explica simplemente a partir de la circunstancia de que el manuscrito
tomo n de las Teorías.*1 La sección sexta del tomo m, nacida de fue redactado ya después de confeccionado el nuevo plan estructural
este modo, podría abarcar los temas decisivos del originariamente pre­ de Marx, y de que en virtud de dicho plan, todos los temas del ante­
visto “Libro de la propiedad de la tierra”, aunque M arx destaque rior libro sobre el trabajo asalariado caían dentro del ámbito del tomo i
entonces que “en un tratamiento sistemático de la propiedad de la de la obra, que trataba acerca del proceso de producción.
tierra, que se halla fuera de nuestro plan”, no deben entrar a consi­ Por último, en lo que atañe a los libros cuarto, quinto y sexto primi­
derarse sólo las diversas formas históricas de la propiedad de la tierra, tivos (sobre el estado, el comercio exterior y el mercado mundial),
sino también algunos problemas especiales referentes incluso a la mo­ quisiéramos remitir al lector al ya anteriormente citado pasaje del
derna propiedad de la tierra.40 Por otra parte sabemos, por el prólogo de tomo m de El capital,** en el que Marx excluía el problema de las
Engels al tomo m de El capital, que “en el decenio de 1870, Marx “conexiones en el mercado mundial” del ámbito de investigación de El
efectuó estudios especiales enteramente nuevos”, justamente para la capital. Pero otro tanto vale también para el problema (estrechamente
sección dedicada a la renta de la tierra. “Había estudiado y extractado, vinculado con ella) de los ciclos industriales, “la alternancia de prospe­
durante años, en su idioma original, los registros estadísticos y otras ridad y crisis”, “cuyo análisis ulterior” —como destaca repetidamente
Marx— “cae fuera del ámbito de nuestro análisis”,43 y seguramen­
te destinado sólo a la “eventual prosecución d e la obra” . Entre tanto,
40 De cualquier manera, la alteración del ordenamiento se debe a Engels,
quien no obstante se limitó a seguir en ello una nota de Marx sobre el plan, que
esto demuestra que la teoría de las crisis de Marx exhibe, de hecho,
se reproduce en la p. 775 del tomo m [t. m /8, p. 925]. “lagunas”, en el sentido de que ya no le estaba deparado tratar el
41 Se alude al siguiente pasaje: “Habría que desarrollar: 1) la transición problema en su plano más concreto. Y en tal medida, la crítica de Rosa
de la propiedad feudal de la tierra a otra renta de la tierra, comercial, regulada Luxemburg48 tiene ciertamente un núcleo de verdad.
por la producción capitalista, y por otra parte la transición de esa propiedad Esto es todo acerca de las modificaciones de planificación que
feudal de la tierra a la propiedad campesina libre de la tierra; 2) cómo nace
la renta de la tierra en países como los Estados Unidos, en los que la tierra no
pueden comprobarse en los manuscritos de El capital de los que hemos
[ha sido] originariamente apropiada, imperando de antemano, por lo menos hablado. ¿Qué conclusiones podemos extraer ahora de nuestra revista?
formalmente, el modo de producción burgués; 3) las formas asiáticas de la En primer lugar, que la transición del plan antiguo al nuevo no se
propiedad de la tierra, aún subsistentes.” ( Theorien, n, p. 36 [p. 36].) Sólo produjo antes de 1864-1865; y en segundo término, que con respecto
a este último punto no volvió Marx en el manuscrito del tomo ii. En este con­ a la modificación de los planes debemos distinguir estrictamente entre
texto quizás habría que a&adir aún que Marx también tenia la intención (tal
como lo deducimos de la nota al pie 188 b, p. 750 [t. i/3, pp. 889-890] del los libros primero, segundo y tercero originales y los libros cuarto,
tomo i de Das Kapital) de demostrar “más en detalle” en el tomo m “cómo quinto y sexto.
tanto los terratenientes individuales como la legislación inglesa explotaron pla- 43 Ibid., p. 8 [t. m/6, pp. 9-10], Prólogo de Engels.
nificadamente la hambruna, asi como las circunstancias originadas por ella, 44 Véase nota 8 del presente capítulo.
para imponer violentamente la revolución agrícola y reducir la población de 43 Das Kapital, iii, pp. 391, 394 y 885 [t. m /7, pp. 457, 460; t. ui/8,
Irlanda a una medida que fuera grata al terrateniente”. Tampoco sobre este p. 1057],
punto volvió Marx en el tomo ni. 44 Rosa Luxemburg, Dit Akkumulation des Kapitals [1921]. pp. 137-141
42 Das Kapital, m, pp. 662, 663 y 668 [t. m /8, pp. 791, 792 y 797], [pp. 101-112],
50 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 51

En lo que respecta a estos últimos libros, nuestra revista sugiere la Grossmann no resolvió el problema, como tampoco lo hicieron algunos
conclusión de que esos libros nunca se “abandonaron” en realidad, autores de posguerra que abordaron este tema.
es decir, que los temas incluidos dentro de su ámbito nunca fueron Grossmann tiene razón, naturalmente, cuando afirma que “es im­
totalmente asimilados por la segunda estructura de la obra, sino que, posible que una modificación del plan estructural de El capital haya
en el fondo, quedaron reservados a la “eventual prosecución” de la podido ser una cuestión casual o un problema técnico de exposición,
misma. De cualquier manera, los temas en cuestión sólo se tratan por ejemplo de claridad”, sino que habría que atribuirla, sobre todo,
ocasionalmente en El capital, de modo que también parece justificar a motivos “internos”, vale decir metodológicos. Sólo que los motivos
lo que* ha dado en llamarse la “teoría de las lagunas” (denominación de que halla el propio Grossmann son lamentablemente tan desacerta­
Grossmann, quien no obstante niega la existencia de “laguna” de nin­ dos, que hay que calificar a su tentativa de explicación como un
guna especie en El capital) .4T fracaso total.80
Muy diferente es la situación de los libros segundo y tercero. Éstos Según Grossmann, el problema se resuelve con suma sencillez:
debieron incorporarse a la nueva estructura; sin el tratamiento de los mientras que la obra definitiva de Marx se divide según las diversas
problemas correspondientes a su ámbito, resultaría imposible imagi­ funciones del capital industrial, según el punto de vista del conoci­
narse El capital como tal. (Lo mismo también vale, naturalmente, para miento, en el plan original estaríamos meramente frente a una subdi­
las secciones b-d del “Libro del capital” según el plan original.) Y sólo visión, desde un punto de vista empirico, del material a tratar.81 Sólo
en relación con estos componentes de la antigua estructura —es más tarde (1863), y en conexión con su investigación del problema de
decir, en relación con los libros segundo y tercero, asi como con las sec­ la reproducción, Marx habría “llegado necesariamente a no tomar el
ciones b-c del libro primero— puede existir el problema de la modi­ mundo de los fenómenos inmediatamente dados como objeto de su aná­
ficación del plan, que hemos de tratar a continuación.4* lisis” ; sólo en ese momento habría logrado avanzar “desde los fenó­
menos superficialmente visibles de la ganancia y de las diversas formas
del. capital hacia una poderosa visión de la totalidad, del plusvalor
total y del capital total”. “Pero de esa manera se había tornado impo­
III. ¿CÓMO SE INTERPRETÓ LA MODIFICACIÓN DEL PLAN
HASTA EL PRESENTE? sible atenerse al plan originario.” 82 En consecuencia, el abandono de
( t e n t a t iv a s de e x p l ic a c ió n de orossm a nn y bebren s) ese plan equivaldría en su significado a la ruptura de un cascarón
de naturaleza económico-vulgar, del cual Marx no habría podido libe­
Esto es todo respecto a la historia exterior de la modificación del plan. rarse hasta 1863.
Pero, ¿cuáles fueron los motivos de esa modiñcación, y qué relación El estudio de Grossmann fue objeto de un intenso ataque por parce
tiene la misma con la metodología de la obra de Marx? de Behrens.88 Por cierto que este autor, en contraste con Grossmann,
Resulta significativo (y al mismo tiempo vergonzoso) que esta pre­
gunta tan fundamental para la comprensión del edificio doctrinario 80 Cf. la aguda crítica del estudio de Grossmann en el libro de Otto Morí
marxiano sólo haya sido planteada en 1929, precisamente por el autor Das Verhiltnis von Wirtschafstheorie und Wirtschaftsgeschichte bei Karl Marx,
de La ley de la acumulación,* Henryk Grossmann.4* Sin embargo,4789 1951, pp. 75-78.
81 He aquí las palabras del propio Grossmann: “Mientras que en el plan
47 Henryk Grossmann, Das Akkumulations- und Zusammenbruchsgesetz des de 1859 la subdivisión de la obra en seis partes [ . . . ] se efectuó desde el punto de
kapitalistischen Systems, p. 417. vista del tema a tratar: capital, propiedad de la tierra, trabajo asalariado,
48 Correspondientemente, en este capitulo nos limitaremos a los libros pri­ comercio exterior, etc., la estructura de la obra según el plan definitivo se
mero, segundo y tercero, y sólo ocasionalmente hablaremos de los restantes en divide [ . . . ] desde el punto de vista del conocimiento; por consideraciones meto­
el curso de nuestra labor. dológicas se abstraen ideológicamente y exponen por separado, de entre la
* Rosdolsky se refiere aquí a La ley de la acumulación y del derrumbe del múltiple realidad, diversas funciones del capital industrial que éste desempeña
sistema capitalista (México, Siglo XXI, 1978). durante su circulación: proceso de producción, proceso de circulación, proceso
49 Véase Henryk Grossmann, “Die Anderung des Aufbauplans des Marxschen global, ello sin tener en cuenta el material. Sólo dentro de la descripción de
TCapital’ und ihre Ursachen”, en Archiv für die Geschichte des Socialismos cada una de esas funciones se trata el material total, desde los puntos de vista
und der Arbeiterbewegung, 1929, pp. 305-338 [Modificación del plan original funcionales decisivos en cada caso.” (Op. cit., p. 311.)
de la estructura de "El capital" de Marx y sus causas, en Ensayos sobre las 82 Ibid., pp. 3,19-320 y 322.
teorías de las crisis, Cuadernos de Pasado y Presente, México, Siglo XXI, 1978], 88 Fr. Behrens, Zur Méthode der politischen ókonomie, 1952, pp. 31-48.
52 INTRODUCCIÓN 53
LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX

pretende explicar la modificación del plan a partir de la “esencia de la por nuestra propia cuenta el sentido del plan original a partir del
dialéctica materialista”. Pero todo cuanto ofrece efectivamente es lo que análisis de los Grundrisse y otros manuscritos posteriores de El capital,
sigue: “Si con la subdivisión en 6 libros [Marx] partía originaria­ acercándonos de este modo a la solución del problema de la modifi­
mente más bien de puntos de vista exteriores y se ajustaba más a la cación del plan.
subdivisión tradicional de la economía anterior, él estructuró ahora
su obra (vale decir, luego de la modificación del plan) según puntos de
vista rigurosamente científico-metodológicos.” 84*
Vemos que a pesar de la crítica al método “mecánico exterior” de IV. EL SENTIDO METODOLÓGICO DEL PLAN ORIGINAL
Grossmann, la tentativa de explicación de Behrens se asemeja a la
de aquél como dos gotas de agua. Ambos pretenden derivar (en forma
igualmente “exterior” ) la modificación del plan de la circunstancia a) los tres p r im e r o s “ l ib r o s ”
de estar ocupado Marx en determinado subtema ambos “localizan”,
basándose en un pasaje arbitrariamente interpretado de la Correspon­ I. Opinión de Marx acerca del método y del objeto de la economía
dencia, el momento de la modificación del plan en 1863 ;** y por último, política
ambos entienden el plan estructural originario de Marx como basado
en la metodología económica vulgar. Los accesorios “dialécticos” con ¿No coinciden, cuanto menos exteriormente, la división de la obra que
que ornamenta Behrens su argumentación en nada modifican las cosas. se halla en el primer plan, con la subdivisión convencional de la econo­
Sería pura pérdida de tiempo entrar a considerar en detalle esas mía burguesa? Por cierto que sí, pero sólo exteriormente; y la misión
inconsistentes tentativas explicatorias. Por ello tendremos que deducir de la investigación marxista consiste en no dejarse engañar por seme­
janzas superficiales, sino abrirse paso hacia la esencia de la cuestión,
84 Ibid., pp. 32-33. hacia las premisas metodológicas fundamentales que diferencian la
88 La diferencia es sólo ésta: Según Grossmann, a Marx sólo se le habría subdivisión de Marx respecto de la división convencional.
ocurrido en el curso de sus estudios sobre el problema de la reproducción —pre­ £1 plan del que se habla aquí fue esbozado por Marx, por vez
suntamente comenzados recién en 1863— la idea de que tendría que “situar en primera, en .septiembre de 1857, al término del capítulo de la Intro­
primer plano la función de la formación de plusvalor [ . . . ] en lugar del análisis
de los terrenos temáticos empíricamente dados" [ibid., p. 320]; mientras que, ducción qué precedía a los Grundrisse y que trata del “Método de la
según Behrens, Marx debió esa inspiración súbita a su “renovado estudio crítico economía política”.87 De ahí que resulte obvio buscar precisamente
de là economía burguesa clásica”, de sus teorías del plusvalor ( op. cit., p. 44). en ese capítulo la primera explicación acerca del verdadero sentido del
Pero aquí bastará la comprobación sencilla de que la primera preocupación de plan estructural originario de Marx.
Marx por el problema de la reproducción aparece ya en 1858 ( Grundrisse), Marx demuestra aquí, ante todo, que el método de “elevarse de lo
y que, por otra parte, todo cuanto de esencial tenia que objetar Marx a la
metodología de Smith y Ricardo también se encuentra ya en los Grundrisse. abstracto a lo concreto” es el único método científico de “apropiarse
88 He aquí el pasaje en cuestión: “Mi trabajo (el manuscrito para la im­ lo concreto, de reproducirlo como espiritualmente concreto” . “Lo con­
prenta) —escribía Marx a Engels el 15.8.1863— progresa bien en un aspecto. creto es concreto” —reza el principio de la Introducción que ha
A mi parecer, en su última elaboración las cosas asumen una forma tolerable­ cobrado fama— “porque es la síntesis de múltiples determinaciones,
mente popular, si se descuentan algunos D-M y M-D inevitables [ . . . ] De
cualquier manera, será un 100% más fácilmente comprensible que el núm. 1” por lo tanto, la unidad de lo diverso” .88 Por eso el pensamiento sólo
(es decir, la Contribución). "Por otra parte, ahora que contemplo esa chapu­ puede concebirlo plenamente “como proceso de síntesis”, es decir por la
cería y veo cómo he debido arrasarlo todo y confeccionar también la parte vía de la reconstrucción por etapas de lo concreto a partir de sus
histórica a partir de un material totalmente desconocido en parte, me resulta determinaciones abstractas más sencillas. £n cambio si el análisis cientí­
cómico de hecho Lassalle, quien se halla ya trabajando en ‘su’ economía [ . . . ] ” fico (económico, en el caso que nos ocupa) comienza directamente
( Briefwechsel, ni, p. 182 [C., pp. 136-137].) De este pasaje pretenden deducir
Grossmann y Behrens que las palabras “cómo he debido arrasarlo todo” se 8T Grundrisse, pp. 21-29.
refieren justamente a la modificación del plan. Pero es mucho más probable 88 Cf. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Enzyklop&die der philosophischen
que con lo de “arrasar" no se refiera al plan originario, sino a la economía Wissenschaften im Grundrisse [1870], p. 60: “Sólo el concepto como algo con­
política de hasta ese momento; en ese caso, la fijación de Grossmann y Behrens
creto e incluso toda certeza en general es esencialmente en si mismo una unidad
del momento de la modificación del plan en 1863 carece de todo fundamento.
de determinaciones diferenciadas."
54 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 55

“con lo real y concreto”, con la propia “premisa verdadera” —es decir, también en sus relaciones hacia afuera, hacia otras naciones capitalis­
por ejemplo, con la población o con el mercado mundial— tendrá que tas (y no capitalistas), y finalmente también como elemento de un
vérselas con una imagen difusa y totalmente indefinida de la realidad : todo mayor, que comprenda todos los países. Sólo entonces llegamos
“La población es una abstracción si dejo de lado, por ejemplo, las a la categoría del mercado mundial y de la economía mundial como
clases de que se compone. Estas clases son, a su vez, una palabra hueca una “rica totalidad con múltiples determinaciones y relaciones”. Y final­
si desconozco los elementos sobre los cuales reposan, por ejemplo, el mente, el mismo proceso de “elevarse desde lo abstracto a lo concreto”
trabajo asalariado, el capital, etc. Estos últimos suponen el cambio, se repite también dentro del “Libro del capital”, al comenzar allí Marx
la división del trabajo, los precios, etc. [ . . . ] Si comenzara, pues, por la con el “capital en general” para llegar, en virtud del examen de la
población, tendría una representación caótica del conjunto y, preci­ competencia y del sistema crediticio, a la forma más [Link] que
sando cada vez más, llegaría analíticamente a conceptos cada vez más adquiere el capital en el capital accionario.81
simples: de lo concreto representado llegaría a abstracciones cada vez Vemos entonces que lo que distingue sobre todo al plan originario
más sutiles hasta alcanzar las determinaciones más simples. Llegado es la consideración de la economía burguesa como un “todo orgá­
a este punto, habría que reemprender el viaje de retomo, hasta dar de nico”, es el punto de vista de la totalidad, del “predominio multifa-
nuevo con la población, pero esta vez no tendría una representación cético y determinante del todo sobre las partes” (Lukács).81 (¡Cuán
caótica de un conjunto, sino una rica totalidad con múltiples determi­ distante se halla esto del método de la economía burguesa, que esta­
naciones y relaciones.” Y precisamente por ese motivo, el método cien­ blece una vinculación meramente exterior entre los fenómenos econó­
tíficamente correcto de la economía política debe elevarse “desde lo micos!) Concord antemente, en el mismo capítulo de la Introducción
simple —trabajo, división del trabajo, necesidad, valor de cambio— subraya Marx que sería “impracticable y erróneo” considerar “las
hasta el estado, el intercambio entre las naciones y el mercado mun­ categorías económicas en el orden en que fueron históricamente deter­
dial”,8* para de ese modo poder proseguir hasta una totalidad el minantes”. “Su orden de sucesión está, en cambio, determinado por
desarrollo del modo de producción capitalista. las relaciones que existen entre ellas en la moderna sociedad burguesa,
Nos remitimos a este pasaje, tan frecuentemente citado en la lite­ y que es exactamente el inverso del que parece ser su orden natural o
ratura marxista, porque también nos ilustra acerca del plan estructural del que correspondería a su orden de sucesión en el curso del desarrollo
de Marx de 1857; porque revela que ya ese plan (como ocurriría luego histórico. Este hecho —prosigue diciendo Marx— debe ser tenido en
con E l capital) “sigue el camino de las determinaciones abstractas cuenta porque ofrece elementos decisivos para la división [de nuestro
a lo concreto”, es decir que en modo alguno puede interpretárselo en el estudio]. Nada parece más natural, por ejemplo, que comenzar por la
sentido de una subdivisión “desde el punto de vista del material”.80 renta del suelo, la propiedad de la tierra, desde el momento que
Pero eso no es todo. El plan original fue evidentemente concebido de se halla ligada a la tierra, fuente de toda producción y de toda exis­
tal manera que en él tiene lugar repetidamente el proceso de la síntesis, tencia, así como a la primera forma de producción de todas las socie­
del “elevarse de lo abstracto hacia lo concreto”. Esto resulta con espe­ dades más o menos estabilizadas: la agricultura. Y sin embargo, nada
cial claridad de la variante del plan que se reproduce en las pá­ sería más erróneo.” Pues “en todas las formas de sociedad existe una
ginas 138-139 de los Grundrisse. Según esa variante del plan, la determinada producción que asigna a todas las otras su correspon­
investigación parte de las categorías generales (valor de cambio, dinero, diente rango [e] influencia, y cuyas relaciones por lo tanto asignan a
precio), para llegar, mediante el análisis de la “estructuración interna todas las otras el rango y la influencia” . De esta manera, en el modo
de la producción” —de las categorías del capital, de la propiedad de la de producción capitalista, la agricultura se convierte en cada vez mayor
tierra y del trabajo asalariado— a la síntesis de la sociedad burguesa medida en una mera rama de la industria, y como tal queda sometida
en la forma del estado: En ella se “contempla” a la sociedad bur­ al capital. Y precisamente también por ello, en el examen teórico del
guesa “en relación consigo misma”, lo cual ofrece, naturalmente, puntos orden social burgués, el capital, en cuanto “potencia económica, que
de vista totalmente nuevos. Sin embargo, éste no es el último pel­ lo domina todo, de la sociedad burguesa”, debe constituir “el punto de
daño de la concretización. Pues la economía nacional debe entenderse
81 Cf. Carta de Marx a Engels del 2.4.1858. ( Briefwechsel, n, p. 383
8* Grundrisse, pp. 21-22.
80 O. Morí, op. cit., p. 35. [C., p. 94].) '
82 Geschichte und Klassenbewusstsein, p. 39 [p. 29],
56 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 57

partida y el punto de llegada, y debe considerársele antes que la propie­ clásicos.®7 Sin embargo, en el caso del segundo hay una pizca de verdad
dad de la tierra” . (Sólo “una vez que ambos hayan sido considerados en la “fórmula trinitaria”, en la medida en que el valor creado por el
separadamente, deberá examinarse su relación recíproca” .)®* trabajo anualmente agregado se divide, gracias a la separación entre
los verdaderos productores y los medios de producción, en tres partes,
que asumen tres formas diferentes de la renta, y que constituyen el
2. La “fórmula trinitaria.” de la economía burguesa ingreso anual de tres clases sociales: los capitalistas, los terratenientes
y los trabajadores. “Son éstas, pues, relaciones o formas de distribu­
Pero si ya en el primer plan estructural la categoría del capital cons­ ción, pues expresan las relaciones en que el valor global nuevo generado
tituye “el punto de partida y el punto de llegada”, ¿por qué entonces se distribuye entre los poseedores de las diferentes fuerzas operantes
el propósito de hacer seguir el “Libro del capital” por libros espe­ en la producción.” ®8
ciales consagrados a la propiedad de la tierra y al trabajo asalariado? De cualquier manera: “Si el trabajo no estuviese determinado como
¿No habrá que concluir de ello una cierta inconsecuencia o inmadurez trabajo asalariado, su modo de participar en los productos no apare­
metodológica del plan original? cería bajo la forma de salario.” ®* Por otra parte, si las clases dominantes
En modo alguno. En primer término debemos recordar aquí que no poseyesen el monopolio de los medios de producción, no podrían
la subdivisión del material en tres partes, habitual en la economía obligar al obrero a realizar un plustrabajo, y por ende tampoco esta­
burguesa, no siempre servía a los fines de la apologética y que, de todos rían en condiciones de apropiarse de diversas partes del plusvalor por
modos, en este aspecto debemos distinguir entre la economía clásica él creado, en la forma de la ganancia empresarial, del interés, y de la
y la economía vulgar. Sabemos que Marx desintegró despiadadamente renta de la tierra. La distribución de los productos se halla precedida,
la “fórmula trinitaria” de la economía vulgar, su doctrina de los tres pues, por una “distribución de los elementos de producción”, por una
“factores de la producción” —el capital, la tierra y el trabajo—, ya que “escisión entre la fuerza de trabajo como mercancía del obrero y los
no concibe a esos “factores” solamente como tres fuentes diferentes de medios de producción como propiedad de no trabajadores” .70 “La dis­
ingresos, sino al mismo tiempo como fuentes independientes y armóni­ tribución de los productos es manifiestamente sólo un resultado de esta
camente cooperantes en la creación de valores (tal como “v.g. el agri­ distribución que se halla incluida en el proceso mismo de producción
cultor, los bueyes, el arado y la tierra en la agricultura, en el proceso de y determina la organización de la producción.” 71 Desde ese punto de
trabajo real, colaboran armónicamente no obstante su diversidad” ).*4 vista, “estos modos de distribución son las relaciones de producción
Demostró que precisamente en esa fórmula —puesto que mezcla sin el
menor escrúpulo las formas sociales de la producción, históricamente
determinadas, con los elementos materiales del proceso laboral real— 67 Pero en lo que respecta a la propia economía clásica, "pretende explicar
culmina “la mistificación del modo capitalista de producción, la cosifi- la relación intema por la diferencia entre la multiplicidad de formas de mani­
festación. De ahi que reduzca la renta a la plusganancia con lo cual cesa de
cación de las relaciones sociales” : “el mundo encantado, invertido y existir como forma especial e independiente y es separada de su fuente aparente,
puesto de cabeza donde Monsieur le Capital y Madame la Terre rondan el sueldo. Quita al interés mismo su forma independiente, y lo señala como
espectralmente como caracteres sociales, y al propio tiempo de manera parte de la ganancia. De esa manera ha reducido todas las formas de la renta
directa, como meras cosas”.®* Sin embargo, esta caracterización sólo y todas las formas y títulos independientes bajo los que el no trabajador parti­
puede aplicarse a la economía vulgar propiamente dicha o al elemento cipa en el valor de las mercancías, a una forma de la ganancia. Pero ésta se
resuelve en plusvalor, ya que el valor de toda la mercancía se resuelve en tra­
de economía vulgar*® indudablemente ya presente en las teorías de los bajo; el quantum pagado del trabajo en ella contenido en el salario, y por lo
®* Grundrisse, pp. 26-28. tanto el excedente del mismo en trabajo impago, gratuitamente apropiado bajo
diversos títulos, pero plustrabajo producido por el capital”. (Ibid., p. 497
64 Theorien, in, p. 493 [p. 414].
[p. 417].) Pero en tal medida, la división ternaria del material en los clásicos
65 Das ¡Capital, iu , p. 884 [t. m /8, p. 1056], Concord antemente, también se
nada tiene que ver con la “fórmula trinitaria” de la economía vulgar.
destaca en la Introducción que “es del todo ilusorio” derivar la renta de la 68 Das ¡Capital, in, p. 933 [t. in/8, p. 1113].
tierra y el trabajo asalariado de “la tierra pura y simple” y del “puro y simple •• Grundrisse, p. 16.
trabajo” ; por el contrario, esas formas de distribución presuponen la propiedad
70 Das ¡Capital, u, p. 388 [t. u/5, p. 471], Gf. ibid., m, pp. 935-936 [t. m/8,
de la tierra capitalísticamente modificada y el trabajo asalariado moderno.
(Grundrisse, pp. 16-17.) pp. 1115-1116],
®® Theorien, m, pp. 490-491 [pp. 412-413]. 71 Grundrisse, p. 17.
58 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 59

mismas”, sólo que consideradas sub alia specie.71 De ello surge que es
insensato “entender las formas burguesas de la producción como abso­ 3. Las tres clases sociales fundamentales
lutas, mientras se entienden en cambio las formas burguesas de distri­
bución como relativamente históricas, vale decir como transitorias”.1* De lo dicho surge claramente en qué sentido debemos entender la
Sin embargo, de esto no se desprende que en la economía sólo corres­ división tripartita de la investigación, prevista en el primer plan, en los
ponda una importancia subordinada a las formas de distribución. Por libros particulares dedicados al capital, a la propiedad de la tierra y
el contrario. Estas formas influyen constantemente en forma retroactiva al trabajo asalariado: se trataba justamente de investigar “las condi­
sobre las relaciones de producción: “la differentia specifica —y por lo ciones económicas de vida de las tres grandes clases en que se divide
tanto también la limitación específica— ingresa a la propia producción la sociedad burguesa moderna”.78 Pero, ¿qué determina esa estratifi­
como una determinación que la comprende y la domina” .74 “Ricardo, cación de clases de la sociedad burguesa? O bien (como se dice en el
que se ha esforzado por concebir a la producción moderna en su orga­ fragmento del capítulo Ln del tomo m de El capital), “¿qué hace que
nización social determinada y que es el economista de la producción trabajadores asalariados, capitalistas y terratenientes formen las tres
par excellence, declara precisamente por esa razón que no es la pro­ grandes clases sociales?” 7*
ducción, sino la distribución, el verdadero tema de la economia mo­ En lo que respecta a los trabajadores asalariados y a los capita­
derna.” TBPero en última instancia también a Marx le interesa concebir listas, evidentemente sólo puede haber una respuesta: sus funciones en
las formas en que se manifiesta la distribución, que “sirven de punto de el proceso de la producción.80 Con respecto al trabajo asalariado, esto
partida a la economia vulgar”, como el reverso necesario de las rela­ resulta obvio, ya que sin la relación del trabajo asalariado, el orden
ciones de producción; demostrar “las tres grandes clases de la sociedad social capitalista seria absolutamente inimaginable. Para hacerse valer,
capitalista desarrollada —terratenientes, capitalistas, asalariados— co­ el capital debe hallar constantemente una clase de personas despro­
rrespondiente a las tres grandes formas del rédito —la renta de la vistas de todo medio de producción y que por ello deban adquirir
tierra, la ganancia, el salario— y la lucha de clases necesariamente una participación en el producto del valor por ellos creado al precio
dada con la existencia de aquéllas, en cuanto resultado real y evidente de un plustrabajo. Pero también la existencia y el papel de la clase de
del período capitalista”.7* Concordantemente, el tomo m de El capital los capitalistas (naturalmente que aquí sólo puede hablarse de capita­
concluye con la investigación de los réditos y las clases sociales. Pero listas industriales)81 está dada por su función en el proceso de pro­
ya también según el plan de 1857, el análisis del capital, de la propie­ ducción. “Represento [ . . . ] al capitalista —escribía Marx en sus Rand-
dad de la tierra y del trabajo asalariado debia desembocar en la consi­ glossen zu Ad. Wagner [Glosas marginales al “Tratado de economia
deración de las “tres grandes clases sociales” y del “intercambio entre política" de Adolfo Wagner]— como un funcionario necesario de la
las mismas”, es decir, que debía llevar desde la investigación de las producción capitalista, y muestro muy minuciosamente que no sólo
relaciones de producción a las relaciones de distribución.77 En conse­ ‘quita’ o ‘despoja’ sino que fuerza a la producción del plusvalor, que
cuencia, también en este punto puede comprobarse la existencia de lo ayuda a crear primeramente para quitarle luego; además demues-
una amplia coincidencia entre el plan original y el plan definitivo.
. 78 Ibid., p. 717. 78 Zur Kritik, p. n [p. 9],
78 Theorien, ni, p. 79 [p. 70], 78 Das Kapital, m, p. 941 [t. m /8, p. 1124],
74 Ibid. En este sentido, en la Introducción se califica a la ganancia 80 En este sentido habla Marx en un pasaje (ibid., n, p. 360 [t. n/5, p. 439])
y al interés como “determinante de determinadas formas de distribución”. de “clases económicas de la sociedad, funcionalmente determinadas”.
( Grundrisse, p. 16.) 81 “El capital industrial es el único modo de existencia del capital en el cual
78 Ibid., p. 18. (Cf. ibid., p. 17: “Economistas como Ricardo, a quienes no sólo la apropiación de plusvalor, o en su caso de plusproducto, sino al mismo
se les reprocha con frecuencia no tener presente sino la producción, han defi­ tiempo su creación, es función del capital. Por eso condiciona el carácter capi­
nido como el objeto exclusivo de la economía a la distribución, precisamente talista de la producción ; su existencia implica la del antagonismo de clase entre
porque concebían instintivamente las formas de distribución como la expresión capitalistas y asalariados [ . . . ] Los otros tipos de capital que aparecieron antes
más definida en que se fijan los agentes de la producción en una sociedad que él, en medio de condiciones de producción sociales pretéritas o en decaden­
dada.” ) cia, no sólo se subordinan a él y se los cambia, en el mecanismo de .sus funciones,
74 Das Kapital, m, p. 9 [t. in/6, p. 10], Prólogo de Engels. Cf. asimismo de acuerdo con él, sino que únicamente se mueven sobre él como base, y por lo
Briefwechsel, iv, p. 59. tanto viven y mueren, se mantienen y caen con ésta su base.” (Ibid., a, p. 51
77 Cf. Grundrisse, pp. 28 y 175. [t. n/4, pp. 62-63].)
60 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX
61
tro8* detalladamente que inclusive en el intercambio de mercancías sólo de la producción cuya relación y enfrentamiento surge de la esencia del
se intercambian equivalentes” [es decir que] “el capitalista —en cuanto modo de producción capitalista”.88
pagase al trabajador el valor real de su fuerza de trabajo— ganaría Sin embargo, precisamente por ese motivo debe trazarse una neta
de pleno derecho, es decir según el derecho correspondiente a ese línea de separación entre el capitalista industrial y el gran terrateniente.
modo de producción, el plusvalor”.83 O bien, como leemos en las Teo­ Pues mientras que el primero “—supuesto el modo de producción
rías: “El capitalista es el explotador directo de los obreros, no sólo el capitalista— [ . . . ] no es sólo un funcionario, sino el funcionario domi­
que se apropia directamente del plusvalor, sino el que lo provoca en nante de la producción, en este modo de producción el terrateniente
forma directa. Pero como para el capitalista industrial esto sólo puede es completamente superfluo”. Por cierto que fue “un funcionario esen­
ocurrir a través de y en el proceso de la producción, él mismo es fun­ cial de la producción en el mundo antiguo y medieval”, pero “en el
cionario de dicha producción, su director.” 84 Desde este punto de vista, mundo industrial es una excrecencia inútil” .88 Por ello no deja de ser
dado que “el trabajo objetivado y el trabajo vivo [ . . . ] ” constituyen coherente que los economistas, y en especial Ricardo, “partan de la
“los dos factores sobre cuyo enfrentamiento reposa la producción capi­ bidivisión entre capitalista y trabajador asalariado, admitiendo sólo
talista y el trabajador asalariado” son “los únicos funcionarios y factores después al terrateniente como un fenómeno especial posterior [ . . . ] Esta
reducción de las clases que participan directamente en la producción,
basada en la esencia del modo de producción capitalista y a diferencia
de los modos feudal, antiguo, etc., y por ende también de los partici­
•* En el original: “Muestro”.
18 “Pero todo esto —agrega Marx— no convierte a la ganancia del capital pantes directos en los valores producidos, y también en el producto
en el elemento ‘constitutivo’ del valor, sino que sólo demuestra que en el valor no en que se realizan dichos valores, reducción que limita a capitalistas y
‘constituido’ por el trabajo del capitalista anida una parte de la que puede trabajadores asalariados y que excluye al terrateniente, que sólo se in­
apropiarse ‘legalmente’, es decir sin lesionar el derecho correspondiente al inter­ corpora post festum, y que por ende no ha surgido del modo de pro­
cambio mercantil.” ( Ibid., i, pp. 843-844 [Maurice Dobb et. al.. Estudios sobre ducción capitalista, sino que es una relación de propiedad de fuerzas
uEl capital", México, Siglo XXI, 1977, p. 173 y El capital, México, fgb, p. 715].)
[Link] todo, “la propia producción capitalista —escribía Marx en 1863-— naturales que recibió en herencia; dicha reducción, muy lejos de ser
ha logrado que el trabajo de dirección ande por la calle en forma totalmente un error de Ricardo, etc.,87 la convierte en expresión teórica adecuada
separada de la propiedad del capital, sea de capital propio o ajeno. Ha dejado del modo de producción capitalista, expresa su differentia specifica”.8*
de tener toda utilidad que los capitalistas realicen ese trabajo de dirección. En Pero del hecho de que el terrateniente “no sea un agente de producción
realidad existe separadamente del capital, no en la separación entre capitalistas necesario para la producción capitalista” 88 no se concluye en modo
industriales y capitalistas- financieros, sino en la separación entre directores in­
dustriales, etc., y toda clase de capitalista”. Pero esto demuestra “que el capita­ alguno que sea totalmente innecesario para la subsistencia de esa pro­
lista, en cuanto funcionario de la producción, se ha tornado tan superfluo para ducción, que el modo de producción capitalista hubiese podido origi­
los trabajadores tal como a él mismo le parece superflua la función de los te­ narse sin la propiedad de la tierra y desarrollarse de ese modo. Por el
rratenientes para la producción burguesa”. ( Theorien, m, pp. 487-488 [p. 410].) contrario. Si la tierra estuviese “elementalmente a libre disposición
Y dos años más tarde destaca Marx que la formación de sociedades anónimas de cualquiera, faltaría un elemento fundamental para la formación del
lleva a “la transformación del capitalista realmente activo en un mero director,
administrador del capital ajeno, y de los propietarios de capital en meros propie­ capital. Ese medio esencial de producción y, con exclusión del hombre
tarios, en capitalistas dinerarios [ . . . ] En las sociedades por acciones, la función
está separada de la propiedad del capital, y en consecuencia también el traba­ 88 Theorien, n, p. 148 [p. 128]. Cf. Das Kapital, m, p. 936 [t. m /8, p. 1116]:
jo está totalmente separado de la propiedad de los medios de producción y del “Según el desarrollo hecho hasta aquí, resulta superfluo comprobar nuevamente
plustrabajo. Este resultado del desarrollo supremo de la producción capitalista de qué modo la relación entre capital y trabajo asalariado determina el carácter
es un punto de transición necesario para la reconversión del capital en propie­ total del modo de producción. Los principales agentes de este modo mismo
dad de los productores, pero ya no como la propiedad privada de productores de producción, el capitalista y el asalariado, sólo son, en cuanto tales, encama­
aislados, sino como propiedad de ellos en cuanto asociados, como propiedad ciones, personificaciones de capital y trabajo asalariado, determinados caracteres
directa de la sociedad". (Dar Kapital, m, pp. 477-478 [t. ui/7, p. 563].) sociales que el proceso social de producción estampa en los individuos; productos
Cuando “sociólogos” como James Bumham presentan esta sustitución del de esas determinadas relaciones sociales de . producción.”
capitalista funcionario por el director industrial ( manager) como una tremenda 88 Theorien, u, pp. 38-39 [pp. 37-38],
novedad, uno no sabe realmente si se trata de plagio o de mera ignorancia. Es 87 El pasaje citado se aplica polémicamente contra Rodbertus.
más probable que sea lo segundo, pues ciertamente al “witchdoctor" Bumham 88 Theorien, ii, pp. 148-149 [pp. 128-129].
(como lo llamaba Trotski) no puede acusárselo de conocimiento del marxismo. 88 Ibid., p. 148 [p. 128].
r
62 INTRODUCCIÓN I A ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 63

y de su propio trabajo, único medio original de producción, no podría de producción que “como uno de tales poderes ajenos y como una
ser enajenado, apropiado, enfrentando de esa manera al trabajador y barrera semejante [ . . . ] enfrenta el terrateniente al capitalista”,98 y que
convirtiéndolo en trabajador asalariado. La productividad del tra­ puede tener éxito en la tarea de arrancarle una parte del. plusvalor
bajo [__ ] en el sentido capitalista, la ‘producción’ de trabajo ajeno creado por los trabajadores. Por cierto que “la propiedad privada de
impago, seria imposible de esa manera. Así, la producción capitalista objetos naturales” no es “una fuente de la cual mana valor, ya que
no tendría fin alguno”.90 Desde ese punto de vista, “la propiedad pri­ valor es sólo igual a tiempo de trabajo objetivado, ni es tampoco la
vada del suelo [ . . . ] —la propiedad privada del suelo por parte de unos, fuente de la cual mana plusvalor [ . . . ] Pero esta propiedad es una fuente
lo que implica la no propiedad de los otros—, es el fundamento del de revenue [ . . . ] una orden para recibir trabajo impago, trabajo gra­
modo capitalista de producción”.91 Por eso, el capital no puede existir tuito [ . . . ] ” 90 Y es que el gran terrateniente posee “en la propiedad del
en modo alguno sin la propiedad de la tierra (“a la que incluye como su suelo (para la renta absoluta) y en la diversidad natural de los tipos
antítesis” ), por eso la transformación de las condiciones laborales en ca­ de suelo (renta diferencial) un título que lo capacita para meterse en el
pital presupone no sólo “que se expropie la tierra a los productores bolsillo una parte de ese plustrabajo o del plusvalor a cuya dirección
directos”, sino al mismo tiempo “una determinada forma de la propie­ y creación en nada contribuye”. (“En casos de colisión ■—agrega
dad de la tierra”.02 Marx— el capitalista lo considera por ello como una mera excrecencia,
De cualquier manera, “la forma en la que el incipiente modo capi­ una vegetación sibarítica, una planta parásita de la producción capi­
talista de producción encuentra a la propiedad de la tierra, no se talista, la pulga detrás de su oreja.” ) 97
corresponde con él. Sólo él mismo crpa la forma correspondiente
a sí mismo mediante la subordinación de la agricultura al capital [ . . . ]
L a propiedad de la tierra adquiere su forma puramente económica al 4. La " transición del capital a la propiedad de la tierra” y "de ta
despojarse de todas sus anteriores orladuras y amalgamas políticas propiedad de la tierra al trabajo asalariado”
y sociales”,93 se reduce a la categoría de renta capitalista de la tierra.
Sin embargo, no debe olvidarse que “la producción capitalista inicia su Nos hemos detenido mucho tiempo en el problema de la propiedad de
carrera bajo la premisa de la propiedad del suelo no surgida de ella, Ja tierra y en el papel que le corresponde en el modo de producción
sino preexistente” . Por ello, la influencia del capital sobre la propiedad capitalista. Pero la necesidad mayor de semejante digresión se revelará
de la tierra tiene sus barreras. “Todo cuanto puede hacer el capital es cuando consideremos un razonamiento decisivo para la comprensión
someter a la agricultura a las condiciones de la producción capita­ del plan original, que se halla tanto en los Grundrisse como en la
lista.” 94 En cambio no puede impedir que además y junto a los ca­ Correspondencia, " y en el cual plantea Marx el problema de la transi­
pitalistas propiamente dichos subsista, en la forma de grandes terrate­ ción del capital a la propiedad de la tierra, por una parte, y de la
nientes, una clase particular de propietarios monopolistas de los medios propiedad de la tierra al trabajo asalariado, por la otra.
90 Ibid., p . 38 [p . 37], 93 Das Kapital, m, p. 811 [t. m /8, p. 968].
01 Das Kapital, m, p. 864 [t. m /8, pp. 1032-1033], De todos modos, lo que 90 Theorien, n, p. 36-37 [p. 36],
importa desde el punto de vista del capital, es sólo que “el suelo y la tierra 92 Ibid., p p . 325-326 [p . 280].
no son propiedad común, que enfrentan a la clase obrera como un medio de 93 Puesto que sólo se trata de dos frases, citaremos aquí de inmediato ese
producción que no le pertenece, y ese objetivo se logra por completo cuando segundo pasaje. Marx escribía a Engels respecto a los libros segundo y tercero
se transforma en propiedad estatal, es decir, cuando el estado recauda la de su obra: “La transición del capital a la propiedad de la tierra es también
renta de la tierra” . “Por eso, el burgués radical f. . . ] prosigue teóricamente hacia histórica, ya que la forma moderna de la propiedad territorial es un producto
la negación de la propiedad privada de la tierra, a la que quisiera transformar, de la acción del capital sobre la propiedad territorial feudal, etc. Análoga­
bajo la forma de propiedad estatal, en propiedad común de la clase burguesa, mente, la transición de la propiedad territorial al trabajo asalariado no es
del capital. Sin embargo, en la práctica le falta valor para ello, ya que el solamente dialéctica sino también histórica, desde que el producto final de la pro­
ataque a una forma de la propiedad —una forma de la propiedad privada de con­ piedad de la tierra es la institución general del trabajo asalariado, que se presenta
diciones de trabajo— resultaría muy peligroso para la otra forma.” ( Theorien, a su vez como base de todo.” (Carta del 2.4.1858, Briefwechsel, ii , p. 383
n, p. 38 [pp. 37-38].) [C., p. 94].) Véase al respecto la respuesta de Engels del 9.4.1958: “Esta dispo­
** Das Kapital, m, p. 935 [t. m /8, p. 1115].) sición del conjunto en seis libros no podría ser mejor y me gusta extraordina­
93 Ibid., pp. 665-666 [t. m /8, pp. 794-796], riamente, aun cuando no vea del todo claramente el paso dialéctico de la
•* Theorien, n, p. 242 [p. 209]. propiedad territorial al salario.” (Ibid., p. 388 [CC., p. 81].)

1
INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX
64 65

En lo que respecta a la primera transición se dice en los Grundrisse : la moderna propiedad de la tierra —es decir, la teoría de la renta
“En el mercado monetario [con cuyo análisis debía concluir el “Libro de la tierra— sólo debía tratarse después de la investigación de la cate­
del capital”] el capital está puesto en su totalidad [ . . . ] pero el capital, goría del capital, aparte de las consideraciones históricas que abogan
no sólo como productor de sí mismo [ . . . ] sino al mismo tiempo como en tal sentido.
creador de valores, debe poner una forma de riqueza o un valor espe­ Esto es todo acerca de la interrelación conceptual e histórica entre
cíficamente diferente del capital. Esta forma es Ja renta de la tierra. la propiedad de la tierra y el capital. “Cabe preguntarse ahoTa —pro­
Constituye el único caso en el cual el capital crea un valor diferente sigue diciendo Marx— cómo se produce el pasaje de la propiedad de
del propio capital, de su propia producción. Tanto por su naturaleza la tierra al trabajo asalariado [ . . . ] Históricamente la transición es indis­
como históricamente, el capitel es el creador de la moderna propiedad cutible. La transición está implicite en el hecho de que la propiedad
de la tierra, de la renta de la tierra; por ende su acción se presenta de la tierra es producto del capital.102 En todas partes encontramos,
asimismo como disolución de la vieja forma de la propiedad de la pues, que allí donde por la reacción del capital sobre las viejas formas
tierra. L a nueva surge a consecuencia de la acción del capital sobre de la propiedad de la tierra éstas se transforman en rente en dinero
la vieja [ . . . ] ” •• (lo mismo ocurrió, de otra manera, donde fue creado el campesino
Por lo tanto, y como lo subraya el propio Marx, la “transición del moderno) y donde, paralelamente, la agricultura, explotada por el
capital a la propiedad de la tierra” debe entenderse de dos maneras, capital se convierte en agronomía industrial, necesariamente [ . . . ] los
tanto dialéctica como históricamente. Luego de la digresión anterior, siervos de la gleba, campesinos sujetos a prestaciones, enfiteutas, inqui­
esta segunda manera no necesita mayor explicación. Por lo que a la linos, etc., se transforman en jornaleros, en asalariados” ; que “el traba­
transición dialéctica respecta, debe entendérsela ciertamente de la si­ jo asalariado no es creado en su plenitud sino por la acción del capital
guiente manera. L a forma peculiar de riqueza que crea el propio capital sobre la propiedad de la tierra, y luego, una vez que ésta se ha conso­
es el valor basado en el trabajo. Pero también existe el “valor de los lidado como forma, por el propietario mismo de la tierra. Éste, como
agentes naturales” (tierras de agricultura, caídas de agua, minas, etc.) dice Steuart, despeja104 la tierra entonces de sus bocas superfluas, a los
que como tales no son productos del trabajo, pero que “son objeto de hijos de la tierra los arranca del pecho que los crió y transforma de ese
apropiación y por tanto tienen valor de cambio y de ese modo, en cuan­ modo la propia agricultura, que conforme a su naturaleza se presenta
to valores, entran en el cálculo de los costos de producción”.100 Ese como la fuente directa de subsistencia, en fuente mediada de subsis­
valor sólo puede explicarse en virtud de la teoría de la renta, y justa­ tencia, completamente dependiente de relaciones sociales [ . . . ] No cabe
mente la renta moderna de la tierra constituye una creación específica duda alguna, pues, de que el trabajo asalariado en su forma clásica,
del capitel, la única creación del mismo “como valor diferente de sí como aquello que impregna a la sociedad en toda su amplitud y se con­
mismo, de su propia producción” . Aquí se da, pues, la respuesta vierte en base de la misma, en lugar de la tierra, no es creado sino por
a la pregunta de “¿Cómo pueden poseer valor de cambio las mercan­
cías que no contienen trabajo o, dicho con otras palabras, de dónde
surge el valor de cambio de las simples fuerzas naturales?” 101 Natural­ valor del suelo no es otra cosa que el precio que se paga por la renta capita­
lizada del suelo. Por lo tanto, aquí deben suponerse desarrollo* mucho más
mente que en este caso sólo puede tratarse de un “valor” en sentido me­ trascendentes que los que podrían surgir prima facie de la mera contemplación
tafórico, vale decir que ese valor no puede explicarse en forma directa de la mercancía y su valor; muy a la manera del capital ficticio del que trata el
e inmediata mediante la teoría del valor como tal, sino que presupone juego de la bolsa, y que de hecho no es otra cosa que la venta y la compra de
“amplios desarrollos” .102 Pero también éste es un motivo por el cual ciertos títulos a parte de los impuestos anuales, y que no puede desarrollarse
a partir del concepto sencillo del capital productivo.” (Marx acerca del tra­
B* Grundrisse, pp. 186-187. bajo Observations on Certain Verbal Disputes in Política! Economy, en Theorien,
100 Ibid., p. 602. m, pp. 106-107 [p. 92].) Cf. a este respecto Das ¡Capital, i, p. 562 [t. i/2,
101 Zur Kritik, p. 61 [p. 681. pp. 653-654]: “En la expresión 'valor del trabajo’, el concepto de valor no sólo
102 “También es correcto que 'el valor o precio de la tierra’, que no es se ha borrado por completo, sino que se ha transformado en su contrario. Es
producto del trabajo, parece contradecir directamente el concepto de valor y no una expresión imaginaria, como, por ejemplo, valor de la tierra. Estas expre­
puede deducirse directamente de él. Sin embargo, esta frase es tanto más insig­ siones imaginarias, no obstante, surgen de las relaciones mismas de producción.
nificante contra Ricardo, cuanto que el autor no ataca su teoría de la renta, en Son categorías para las formas en que se manifiestan relaciones esenciales."
la cual éste desarrolla cómo se forma el valor nominal de la tierra sobre la base 102 Naturalmente no se alude aqui a la propiedad moderna del suelo.
de la producción capitalista, y no contradice la determinación del valor. El 104 En el original “clears”.
INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA P E MARX
66 67

la moderna propiedad de la tierra [ .. .] 108 De ahí que la propiedad coloca al trabajo como trabajo asalariado; se constituye de esa manera
de la tierra nos vuelva a llevar al trabajo asalariado. Se trata [ . . . ] sim­ y se desarrolla como un todo y pone a la propiedad de la tierra como su
plemente de la transferencia del trabajo asalariado desde las ciudades condición y al mismo tiempo como su antítesis.110 Se deja ver, empero,
hacia la campaña, o sea del trabajo asalariado extendido a la superficie qüe con ello sólo ha creado al trabajo asalariado como su supuesto
entera de la sociedad.” 104 En este respecto Inglaterra es “[ . . . ] el país universal. Es necesario considerar a éste [el trabajo asalariado] apar­
modelo para los otros países continentales” . Pero por otra parte se te, pues.” 111
revela la misma necesidad de la (moderna) propiedad capitalista de la
tierra “cuando en el interior de una sociedad las modernas relaciones
de producción, vale decir el capital, se ha desarrollado hasta su plena 5. La verdadera tarea de la división tripartita
totalidad, y esta sociedad se ha apoderado de un nuevo terreno, como
por ejemplo en las colonias”, entonces “la misma, y principalmente su Está claro que lo que M arx discute aquí es, en el fondo, la estructura
representante, el capitalista, se encuentra con que, en ausencia del tra­ de su obra, el problema del orden en que deben describirse las catego­
bajo asalariado, su capital cesa de ser capital, y con que uno de los rías dél capital, de la propiedad de la tierra y del trabajo asalariado que
supuestos de éste no es tan sólo la propiedad de la tierra; propiedad expresan la estructura de clases de la sociedad burguesa. La respuesta
de la tierra que, en cuanto renta capitalizada, es más cara y en cuanto resultante de la investigación de las relaciones recíprocas entre estas
tal excluye la utilización directa de la tierra por los individuos. De ahí la categorías rezaba de la siguiente manera: como relación decisiva de la
teoría de Wakefield sobre las colonias,107 aplicada prácticamente por sociedad burguesa, que todo lo penetra y domina, debe elaborarse antes
el gobierno inglés en Australia. L a propiedad de la tierra se encarece que nada la categoría del capital, y ello en su forma pura, vale decir
aquí artificialmente para transformar a los trabajadores [nativos] en dejando sin considerar todas las formas derivables de las relaciones
asalariados, hacer que el capital opere como tal [ . . . ] ” Y precisamente del propio capital. Sólo entonces puede desarrollarse la propiedad
por ello —subraya Marx— la teoría de Wakefield es “tremendamen­ moderna de la tierra, en cuanto creación del capital, como producto
te importante para la comprensión correcta de la moderna propie­ de su influencia sobre formas económicas precapitalistas. Pero el tra­
dad de la tierra”.10* bajo asalariado, que representa tanto conceptual como históricamente
Sin embargo, también el pasaje de la propiedad de la tierra al la condición fundamental del capital y del modo de producción capi­
trabajo asalariado no es sólo histórico, sino también dialéctico: “El ca­ talista, presupone por su parte, para su total desarrollo, que ese modo
pital en cuanto creador de la renta del suelo —prosiguen diciendo de producción baya abarcado la totalidad de las relaciones sociales,
los Grundrisse— se reduce a la producción del trabajo asalariado como habiendo transformado también a los productores agropecuarios en
su fundamento creador universal.100 El capital surge de la circulación y trabajadores asalariados. Por eso, dicha categoría sólo puede consi­
derarse exhaustivamente después de la del capital (y de la de la pro­
ios “En las relaciones económicas de la moderna propiedad de la tierra piedad de la tierra).
—dice anteriormente Marx— [ . . . ] constituye por ende la estructura intema Vemos entonces que los motivos que halla Marx para dividir en
de la sociedad moderna, o el capital puesto en la totalidad de sus relaciones.” tres partes su investigación y para establecer el orden a seguir en ella
Y en otro pasaje: “Es por ello que se puede estudiar en el desarrollo de la
propiedad de la tierra la gradual afirmación y formación del capital. Y a ello no tienen absolutamente nada que ver con “puntos de vista exterio­
se debe que Ricardo, el economista de la época moderna, con gran sentido res” de ninguna especie ni con la doctrina convencional de los “factores
histórico haya considerado en el marco de la propiedad de la tierra las relaciones
entre el capital, el trabajo asalariado y la propiedad de la tierra, para captar­ del “fundamento” que se desarrolla en el tomo n de dicha obra. Cf. asimismo
las en su forma especifica.” ( Grundrisse, pp. 187 y 164.) ibid., i, 55 [p. 66]: “Debemos admitir que es una consideración esencial [ . . . ] que
104 Cf. Das Kapital, n, pp. 111-112 [t. n/4, p. 137]: “En la misma medida el avance es un retomo al fundamento, a lo originario y verdadero [ . . . ] De esa
en que el trabajo se convierte en trabajo asalariado, el productor se convierte en manera se lleva de regreso a la conciencia, por su intermedio, desde la inme­
capitalista industrial; por eso la producción capitalista [ . . . ] sólo aparece en su diatez, de la que parte, hacia el saber absoluto, en cuanto su verdad mis
amplitud total cuando también el productor rural directo es asalariado.” intima.”
107 Cf. Das Kapital, i, cap. 25 (“La teoría moderna de la colonización” ). 1114 Cf. la frase de Das Kapital (m, p. 935 [t. m /8, p. 1115]) citada en la
104 Grundrisse, 187-189. p. 62, según la cual el capital comprende a la propiedad de la tierra “a la que
104 La expresión que aquí emplea Marx (“reducirse al fundamento” ) mues­ incluye como su antitesis”.
tra una estrecha vinculación con la Lógica de Hegel, y en especial con la teoría m Grundrisse, pp. 189-190.
INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 69
68

de la producción” de la economía política burguesa. Por el contrario, a) Sección del “capital en general”,
surgen de la propia naturaleza interna del modo de producción capi­ 1) Proceso de producción del capital
talista, de la sucesión histórica y lógica de las categorías que la compo­ 2) Proceso de circulación del capital
nen, que en los hechos obligó a un desgarramiento —cuando menos 3) Ganancia e interés
temporario— del objeto de la investigación. Especialmente al comienzo b) Sección de la competencia.
del análisis, cuando todavía “nuestro objetivo esencial es, en este punto, c) Sección del sistema crediticio.
el de fijar las determinaciones formales puras, o sea el de no recoger d) Sección del capital accionario.
ningún elemento heterogéneo”.112 De esa manera, en sus Grundrisse
De todo ello sólo se llevó a cabo (1857-1858) la primera-sección;
de 1857-1858, Marx se vio obligado, a fin de poder elaborar en forma
y ello ocurrió precisamente en los Grundrisse de Marx, el cual (como
pura el concepto del capital, a prescindir no sólo de la categoría de la
propiedad de la tierra sino de todas las determinaciones más precisas ya se ha destacado), a diferencia de la obra posterior, se limita al
análisis del “capital en general”. Con respecto a las secciones restantes
del salario.11* (Y de ese modo, por otra parte, también en la obra defi­
{b,c, y d ) , sin embargo, tuvo lugar posteriormente un proceso similar,
nitiva de Marx la investigación de la renta del suelo sólo pudo tener
como hemos podido comprobar con relación a los libros primero y
lugar después de llevado a cabo el análisis del capital, es decir sólo
segundo; es decir que, si bien se las abandonó en cuanto secciones
al final del tomo m.) En este sentido, es decir en el sentido de un
independientes, simultáneamente se las incorporó, en cuanto a su con­
“modelo de trabajo” provisional pero inevitable, creemos tener que
interpretar la división tripartita originaria de la obra en libros separa­ tenido, a la nueva estructura de la obra. Pero aquí se produjo entonces
dos sobre el capital, la propiedad de la tierra y el trabajo asalariado. una reducción del esquema original, el cual no obstante correspondió
Nos queda ciertamente el problema de los motivos particulares que en forma simultánea a una ampliación de su primera parte, es decir de
la sección sobre “el capital en general”. Pues mientras que los dos pri­
hicieron necesario el posterior abandono de ese modelo. Pero antes
de entrar a considerar esa cuestión, queremos aclarar las modificaciones meros tomos de El capital, en el fondo, no van más allá del análisis
del “capital en general”, en el tercer tomo se incluyen también —y ello
experimentadas por el plan originario de la primera parte de la obra,
en el orden originariamente previsto— los temas de la competencia,
más exactamente el “libro del capital” .
del crédito y del capital accionario, que se incorporan al análisis, aun­
que no por cierto en la medida en que se lo había propuesto Marx
b) el “ l ib r o d e l c a p it a l ”
inicialmente. También en este caso se revela, pues, que la estricta
separación originaria de las categorías fue sólo un medio de abstrac­
1. La división originaria del “libro del capital” ción metodológica, y que por ello se la pudo abandonar apenas se hubo
llevado a cabo la tarea principal : el análisis del “capital en general”.
Según el plan de 1857-1858, este libro debía dividirse en las siguientes Es esta categoría, pues, aquella cuya comprensión interesa por sobre
todas las cosas, y a la cual debemos consagrar ahora nuestra atención.
secciones:114

11J Ibid., p. 619. 2. El “capital en general” y la “pluralidad de capitales” *


ii» Cf. Briefwechsel, t u, p. 383 [C. p. 94]: “En toda esta sección [es decir,
en la sección del ‘capital en general’] se toma como hipótesis que el salario es
constantemente igual a su mínimo [ . . . ] Además, la propiedad de la tierra Como ya sabemos, los Grundrisse de Marx excluyen en principio no
se toma como = 0 ; esto es, hasta ahora en nada nos concierne la propiedad de la sólo todos los temas que caen dentro de los libros segundo, tercero y
tierra en cuanto relación económica particular. Es la única manera posible cuarto originariamente previstos, sino también aquellos que estaban
de evitar tener que tratar de todo al hacerlo de cada relación particular.” (Carta
a Engels del 2.4.1858.) en las secciones c) y d), y ése es ciertamente el motivo por el cual las variantes
114 En las variantes del plan que se reproducen en las pp. 175 y 186 de ulteriores del plan ya no las mencionan.
los Grundrisse se encuentra, no obstante, otra división, en seis partes, del “libro Por lo demás, precisamente las dos variantes del plan mencionadas atesti­
del capital”, en la cual aparece, además de las 4 secciones citadas, una quinta guan lo “hegeliano” de la estructura de los Grundrisse.
sección, ''El capital como mercado monetario” y una sexta sección, “el capital * Esta parte del capítulo se publicó en 1953 en la revista suiza Kyklos.
como fuente de la riqueza”. Pero es igualmente posible tratar estos últimos temas [N. del E.)
jMTKODUCXaÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 71

70 ción fundada en el capital sólo se pone en su forma adecuada, en la


destinados a examinarse en las secciones b-d del primer libro.115 De
medida y en cuanto se desarrolla la libre competencia.” 130 Eviden­
antemano, sólo pretenden tratar acerca del “capital en general” . Pero,
temente, “en tanto el capital es débil, se apoya en las muletas de modos
¿qué significa e l concepto del “capital en general” ? ¿Q ué alturas de la
de producción perimidos o que caducan con la aparición de aquél”.
abstracción se escalan Por otra parte, “tan pronto como comienza a sentirse a si mismo como
Contentémonos en aquf?
primera instancia con la respuesta que hallamos
barrera al desarrollo, recurre a formas que, aunque parecen dar los
en la carta de Marx a Kugelmann del 28 de diciembre de 1862, La
últimos toques al dominio del capital moderando la libre competencia,
limitación al “capital en general” , se dice allí, excluye la considera­
al propio tiempo anuncian la disolución de aquél y del modo de pro­
ción de la competencia de los capitales y del sistema del crédito.11*
ducción en él fundado” .131 Pero en su época de esplendor, el dominio
En la competencia tenemos que vérnoslas con la “acción del capital
del capital sólo puede concretarse en la competencia y a través de ella.
sobre el capital” , y presupone una pluralidad de capitales; mientras
Precisamente ese núcleo positivo de la competencia es lo que
que en el crédito, “el capital aparece, frente a los diferentes capitales,
“jamás comprendió” la economía burguesa, al decir de Marx. Pues esa
como un elemento general” .111 En ambos casos se trata del movimiento
economía “sólo la entendió negativamente, es decir, como negación
real de capitales concretos, del capital en su realidad, y no en su “pro­
medio ideal” .115 “El capital —leemos en los Grundrisse—- existe y sólo de monopolios, corporación[es], reglamentaciones legales, etc. Como
negación de la producción feudal” . Pero la competencia “dista mucho
puede existir como muchos capitales; por consiguiente su autodeter­
de tener meramente ese significado histórico o de ser simplemente ese
minación se presenta como acción recíproca de los mismos entre sí” ,
elemento negativo”. Es al mismo tiempo “la relación del capital consigo
ya que (y aquí nuevamente tenemos una resonancia de la terminolo­
mismo como otro capital, vale decir, el comportamiento real del capital
gía de Hegel), de acuerdo a su naturaleza intima “se repele a sí
en cuanto capital” . Sólo “a través de ella se pone como necesidad
mismo”, necesariamente debe "repelerse” de sí mismo.115 “La produc-
exterior para cada capital lo que corresponde [ . . . ] al concepto del
capital” . Por ello, conceptualmente, la competencia “no es otra cosa
ais Decimos “en principio” porque precisamente los Grundrisse contienen que la naturaleza interna del capital [ . . . ] que se presenta y realiza
numerosas digresiones que en realidad rebasan el marco del “ capital en general” como acción recíproca de los diversos capitales entre sí”, los cuales
y que, por su contenido, corresponden a otras partes de la obra de Marx. Cf. la
carta de Marx a Engels del 31.5.1858: “Es cosa del diablo que en el manuscrito “se imponen entre sí, y a si mismos, las determinaciones inmanentes
(que impreso formaría un grueso volumen) esté todo revuelto, entre ello mucho del capital” .133 En cuanto tal, la competencia es el “motor esencial de
material destinado sólo a pasajes muy posteriores.” ( Briefweeksel, n, p. 398.) la economía burguesa”, aun cuando no crea sus leyes, sino que mera­
lié «La segunda parte esté ya finalmente terminada [es decir, la Contri­ mente las concreta, no las explica, sino que solamente las permite ver.135
bución], pero la obra aparecerá por separado con el titulo de El capital [ . . . ] De ahí que nada sería más incorrecto que confundir la investigación de
De hecho, la obra no comprende más que lo que debia constituir el tercer
capítulo de la primera parte: El capital en general. No se incluye, pues, ni la estas leyes con el análisis de la competencia, de las relaciones del crédito
competencia de los capitales ni el crédito.” {Briefe an Kugelmann, p. 15 [CC., que la presuponen, etc. Para comprender las formas de manifestación
es menester investigar primeramente lo que se manifiesta en ellas.
1111 Carta de Marx a Engels del 2.4.1858. ( Briefweeksel, n, p. 383. [C.,
p. 102].) Esto es tanto más importante cuanto que en la competencia todo se
presenta y debe presentarse a la inversa134 (no el precio determinado
115 También en Teorías a menudo se oponen la competencia y el crédito,
p. 84].)
en cuanto “movimiento real dél capital”, como “situaciones reales”, al “capi­
i*® Ibid., p. 543.
tal en general” o a la “naturaleza general del capital”. (Cf. Theorien, n, 121 Ibid., pp. 544-545. En consecuencia, aquí —ya en 1857— Marx predice
pp. 544^565, 580 [pp. 464, 481, 493]; in, pp. 48, 305, 348 y 455 [pp. 45, 256,
la forma del capitalismo monopolista. (A esto podrá denominárselo «na “visión” ;
nosotros preferirnos la menos mística palabra “dialéctica”.)
294115 Grundrisse, pp. 317 y 323. “Como el valor constituye la base del capital,
y 382].)
122 Ibid., pp. 542-544 y 317. (Cf. p. 624*. de este trabajo.) “La compe­
y éste sólo existe, forzosamente, gracias al intercambio por un contravalor —se
dice en la nota al pie que sigue— el capital se repéle necesariamente a sí mismo. tencia es, en general, la manera en que el capital hace prevalecer su modo de
Por dio es una quimera un capital universal, un capital que no tenga frente a sí producción.” ( Grundrisse, p. 617.)
capitales ajenos con los cuales intercambiar [ . . . ] La repulsión reciproca de los ca­ 122 Ibid., p. 450. (Cf. las excelentes observaciones de Henryk Grossmann
pitales ya está implícita en él como valor de cambio realizado.” (Ibid., p. 324.) en su libro Das Akkumulations- und Zusammenbruehsgesetz, pp. 96-99.)
En consecuencia, también un "capitalismo de estado” sólo seria posible en la 124 “Para imponerle al capital sus leyes inmanentes a titulo de necesidad
externa, la competencia aparentemente las invierte. Las trastoca." ( Grundrisse,
medida en que se enfrentasen varios capitales estatalmente organizados.
INTRODUCCIÓN
72
LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX 73
por el trabajo, sino el trabajo determinado por el precio, etc.), de
modo que en ella el capital parece como quien “determina los precios, acumula, etc. En todas estas relaciones122 parece ser una mera cosa
da trabajo, regula la producción, en una palabra, es fuente produc­ y coincidir completamente con la materia en que consiste”.120 “Pero no
tiva’*.121 Por lo tanto, para poder investigar al estado puro las leyes nos ocupamos aquí ni de una forma particular del capital, ni de tal
inmanentes del capital, debe hacerse abstracción de la competencia o cual capital en lo que se diferencia de otros capitales diversos, etc.
y de sus fenómenos acompañantes, partiendo del “capital en cuanto Asistimos al proceso de su surgimiento.121 Este proceso dialéctico de
tal” o del “capital en general” . “La introducción, aquí, de muchos surgimiento constituye tan sólo la expresión del movimiento real en el
capitales, no debe perturbar nuestro análisis. L a relación entre los cual el capital deviene.122 Las relaciones ulteriores habrá que consi­
muchos capitales, antes bien, se aclarará luego que hayamos conside­ derarlas como desarrollo de este germen.” 122
rado lo que todos tienen en común: ser capital.” 1** Lo que se revela así como común a todos los capitales es su propie­
Pero, ¿cuáles son las determinaciones que pueden considerarse dad de explotación, el hecho de que se apropien (directa o indirec­
como comunes a todos los capitales? Evidentemente aquellas que acier­ tamente) del plusvalor engendrado en el proceso de producción ca­
tan en cuanto al capital, pero no en cuanto a otras formas de riqueza pitalista. Por eso, el análisis del “capital en general” debe comenzar
en las que se expresa el carácter histórico determinado del modo de por la investigación del proceso de producción. Debe demostrar cómo
producción capitalista. el dinero “va más allá de su simple determinación como dinero” y se
Los economistas (y aquí M arx piensa en Adam Smith) a menudo convierte en capital, cómo luego el consumo del trabajo humano
conciben el capital como “trabajo acumulado (objetivado)”, que “sirve engendra plusvalor, y cómo finalmente la producción de plusvalor, por
como medio para trabajo vivo” . Sin embargo, “es tan imposible pasar su parte, Ueva a la reproducción del capital y a la propia relación del
directamente del trabajo al capital, como pasar directamente de las di­ capital. Todo esto puede desarrollarse sin necesidad de tener en cuenta
versas razas humanas al banquero o de la naturaleza a la máquina la existencia de diversos capitales ni las diferencias entre ellos. Pues
de vapor [..'.] Para alcanzar el concepto121 del capital es necesario cualquiera sea la distribución entre los diversos capitales individuales
partir del valor y no del trabajo, y concretamente del valor de cambio del plusvalor engendrado en el proceso de la producción, “nunca
ya desarrollado en el movimiento de la circulación” .12* Uno de tales pueden repartirse entre sí más que el plusvalor total o el plusproducto
valores es el dinero, en la medida en que no obra como mero medio total”.124 Ello jamás puede explicar el origen del plusvalor sino, por el
de cambio ni se paraliza en el tesoro sino que se halla en la circula­ contrario, sólo puede oscurecerlo; pues en la ganancia, el plusvalor
ción en virtud de la cual se mantiene y multiplica, mediante el trabajo aparece como igualmente creado por todas las partes del capital, y el
ajeno. Lo que distingue pues al capital del mero valor o del dinero es, propio capital como “fuente de la riqueza, independientemente del
en primerísimo término, que es un valor que “abriga plusvalor”, que
está basado en una relación específica, históricamente determinada:
la relación del trabajo asalariado. Sin embargo, “bajo el capital se 120 En el original “descripciones”.
subsumen muchos [elementos] que, de acuerdo con su concepto, no pa­ 120 Grundrisse, pp. 412-413.
recen entrar dentro de él. El capital se presta, por ejemplo, se lo 121 Correspondientemente se señala en varios pasajes de los Grundrisse que
el verdadero objeto del análisis es la “historia general del nacimiento del capi­
p. 647. Cf. Dos Kapital, m, pp. 65, 235, 252-253, 742, etc. [t. in/6, pp. 52, tal”, su “autodeterminación” o "autoformación”. (Ibid., pp. 307, 317 y 427.)
266, 286-287; t. iu/8, p. 886], (También en este caso se trata de un concepto 122 “Como aquí nos ocupamos del capital, del capital en devenir, aún no
atendemos a nada fuera del mismo —ya que todavía no existe para nosotros
hegeliano.)
:i 2# Grundrisse, pp. 186-187. la pluralidad de capitales— a nada, salvo el capital mismo y la circulación
>2« Jbid., p. 416. simple [ . . . ] ” (Ibid., p. 617). Precisamente en este sentido se opone en los
i>7 “Puesto que toda la producción capitalista se basa en que se compra Grundrisse (pero también en El capital y en las Teorías) el capital en devenir
directamente el trabajo para apropiarse de parte del mismo, sin compra, en el al capital ya acabado, “tal como aparece como una unidad del proceso de
proceso de la producción, parte que sin embargo se vende en el producto, ya que circulación y del de producción” (Theorien, m, p. 473 [p. 397); n, pp. 513-514
este es el motivo de la existencia del capital, el propio concepto del capital [ . . . ] ” [pp. 339-340], o a la “forma acabada” del capital (Das Kapital, ni, p. 235
[t. in/6, p. 266]).
(7 ht oríen, s, p. 256 [p. 247].) 122 Grundrisse, p. 217.
iss Grundrisse, p. 170. Cf. el capitulo 11 de la tercera parte de este trabajo,
donde se considera con mayor detalle estas ideas. 124 En el original: “que el plusvalor total o el surplusproduce total”. (Ibid.,
p. 673.) Cf. ibid., p. 576: “La ganancia de los capitalistas como clase o la
ganancia del capital debe existir antes de que sea posible repartirlo [ . . . ] ”
INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX
74 75

trabajo”.1*1 Por lo tanto, si ha de comprenderse la premisa fundamen­ propio capital. “Un capital de un valor determinado produce en un
tal de la relación del capital —la relación entre capital y trabajo y el lapso determinado un plusvalor determinado.” 141
papel del plusvalor como motor de la producción capitalista— debe­ En consecuencia, el plusvalor asume ahora (y con ello llegamos
mos partir no de “muchos capitales”, sino del capital, o del “capital a la tercera y última sección de los Grundrisse) la forma transfor­
de toda la sociedad”,1** es decir, del “capital en general” . Sólo enton­ mada y derivada de la ganancia, y la tasa del plusvalor asume la forma
ces es posible desarrollar verdaderamente el concepto del capital. de la tasa de ganancia. Sólo la ganancia total de la clase capitalista debe
Pero el curriculum vitae del capital no se limita al proceso directo coincidir con el plusvalor total de la cual se apropiara.14* En cambio,
de producción. Para que el capital pueda renovarse, por el contrario, el los diversos capitales pueden embolsar más o menos de lo que les corres­
producto del capital, junto con el plusproducto, debe “transformarse pondería del plusvalor creado por ellos mismos en el proceso de la
en dinero, y no como en etapas anteriores de la producción, cuando el producción. No obstante, en los Grundrisse M arx relega este problema
intercambio sólo comprendía la producción excedente y los productos “hasta la consideración de los muchos capitaler”, dado que el estable­
excedentes, pero de ningún modo a todos los productos” .1*1 Por ello, cimiento de una tasa general de ganancia y la correspondiente transfor­
la fase del proceso de producción debe complementarse mediante la mación de los valores en precios de producción presuponen la compe­
fase del proceso de circulación. El movimiento del capital se convierte tencia, es decir que tiene lugar en un plano excluido de la consideración
así en una circulación, en cuyo proceso se le suman formas nuevas del “capital en general”, de acuerdo al plan primitivo de Marx.14*
(capital fijo y circulante), que a raíz de determinaciones transitorias Al lector seguramente le habrá llamado la atención que en las frases
del capital se concretan para constituir determinadas formas de exis­ citadas en último término M arx hable ya del capital de toda la clase
tencia del mismo. También estas formas deben entenderse como dife­ capitalista, del “capital social global”, a diferencia de los diversos capi­
renciaciones dentro de la abstracción del “capital en general” ( “Singu­ tales individuales. Pero, ¿qué importancia tiene ese concepto en la
laridad del capital” ),1** ya que “caracterizan a todo tipo de capital”,1** metodología mandaría? Ello puede verse en una importantísima nota
y por ello debe entendérselas sin tener en consideración la interacción marginal de los Grundrisse, en la que leemos lo siguiente:
reciproca de “muchos capitales” . Por otra parte aparece ahora el reco­ “El capital en general, a diferencia de los capitales en particular, se
rrido de las diversas fases de la circulación por el capital “como una presenta, a decir verdad, 1) sólo como una abstracción; no una abs­
barrera de la producción: como una barrera erigida por la naturaleza tracción arbitraria, sino una abstracción que capta la differentia
específica del propio capital”. La circulación cuesta tiempo, y du­ specifica del capital en oposición a todas las demás formas de la
rante ese tiempo el capital no puede crear plusvalor. De esa manera, riqueza [ . . . ] Trátase de determinaciones que son comunes a cada
su explotación no depende de la duración del lapso durante el cual el capital en cuanto tal, o que hacen de cada suma determinada de valo­
capital crea valores (tiempo de trabajo), sino igualmente del lapso res un capital. Y las diferencias dentro de esa abstracción son igual­
de circulación durante el cual se realizan dichos valores.140 Corres­ mente particularidades abstractas que caracterizan toda especie de
pondientemente, también el plusvalor del capital aparece ahora como capital, al ser su afirmación o negación (por ejemplo capital fijo
“ya no simplemente determinado por el plustrabajo del que se apro­ o capital circulante) ;144 2) pero el capital en general, diferenciado de
piara en el proceso de producción” . Ya no se lo mide “por su medida los capitales reales en particular, es él mismo una existencia real. La
real, la proporción entre el plustrabajo”, sino por la magnitud del economía vulgar reconoce este hecho, aunque no lo comprende, pese a
que constituye un factor muy importante en su teoría de las compen­
saciones, etc. Por ejemplo el capital en esta forma universal, aunque
“*» Ibid., p. 645. perteneciente a diversos capitalistas [ . . . ] constituye el capital que se
iss « y acá tenemos que habérnoslas con el capital en cuanto tal, say the
capital of the whole society. La diversidad, etc., de los capitales no nos incumbe acumula en los bancos14* o se distribuye mediante éstos, y, como
aún.” (Ibid., p. 252.)
111 Ibid., p. 309. 141 Ibid., p. 632.
138 Ibid., p. 186. También el de la “singularidad” es un concepto especí­ 143 Ibid., p. 673.
ficamente hegeliano (tal como en general Marx se basa en la Lógica de Hegel l4» Ibid., pp. 645-646.
en el empleo de los términos “generalidad”, “particularidad”, “peculiaridad” ). 144 En el original “capital fixe o capital circulant". (Acerca de los concep­
138 Grundrisse, p. 353. tos del capital “fijo” y “circulante”, véase el capítulo 24 de este trabajo.)
330 Ibid., p. 521. íl43 En el original, “banks”.
INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX
76 77

expresa Ricardo,14* se distribuye tan admirablemente en proporción mueve el capital global de la clase capitalista; un movimiento en el cual
a las necesidades de la producción. Constituye asimismo, mediante el de cada capital industrial individual aparece sólo como movimiento
empréstitos, etc., un nivel141 entre los diferentes países14* [ . . . ] Mientras parcial que se entrelaza con los otros y resulta condicionados por ellos.
que lo universal es por una parte sólo una differentia specifica ideal, Si examinamos, por ejemplo, el producto mercantil global anual de un
es a la vez una forma real particular al lado de la forma de lo particu­ país y analizamos el movimiento por el cual una parte del mismo
lar y lo singular. (Nous reviendrons plus tard —agrega Marx— sur ce repone el capital productivo en todos los negocios individuales y otra
point qui, quoique d’un caractère plus logique qu’économiste, prouvera parte entra en el consumo individual de las distintas clases, entonces
néan moins d’una grande importance dans le progrès de notre recher­ consideraremos a M ' — M ' como la forma de movimiento tanto del
che.) Otro tanto en el álgebra. Por ejemplo: a,b,c, son números en ge­ capital social como del plusvalor —o del plusproducto— generado
neral; pero además son números enteros frente a a/b, b/c, c/a, b/a, por él. El hecho de que el capital social = a la suma de los capitales
etcétera, que los presuponen en calidad de elementos universales.” 148149 individuales [ . . . ] y el de que el movimiento global del capital social
Y en otro pasaje de los Grundrisse se dice: es = la suma algebraica de los movimientos de los capitales indivi­
“El capital, considerado en general, no es una mera abstracción. duales, no excluyen de ninguna manera que este movimiento, como
Si por ejemplo considero el capital global de una nación, por contra­ movimiento del capital individual aislado, presente fenómenos distin­
posición al trabajo asalariado total (o, asimismo, a la propiedad de la tos de los que presenta el mismo movimiento cuando se lo considera
tierra), o si tomo al capital como la base económica general de una desde el punto de vista de una parte del movimiento global que efectúa
clase por oposición al de otra clase, lo estoy considerando en general. el capital social, es decir cuando se lo considera en su conexión con
Así como por ejemplo, considero fisiológicamente al hombre por oposi­ los movimientos de sus otras partes; ni tampoco excluyen el que al
ción al animal.” 1*0 mismo tiempo dicho movimiento resuelva problemas cuya solución
La extraordinaria importancia de estas acotaciones de Marx salta debe presuponerse al considerar el ciclo de un capital individual aislado,
a la vista. Tomemos por ejemplo su tratamiento de la “reproducción y en lugar de resultar de él.” 1*1
circulación del capital social global” en el tomo n de El capital : Desde ese punto de vista hay que considerar a los diversos capitales
“Pero precisamente porque el ciclo M ' . . . M ' —se dice allí, refi­ solamente como “fracciones” del capital social, “cuyo movimiento es
riéndose al ‘ciclo del capital mercantil’— presupone, dentro de su des­ tanto su movimiento individual como, al mismo tiempo, eslabón inte­
envolvimiento, otro capital industrial en la forma de M ( = FT + MP) grante del movimiento del capital global”, el cual —a pesar de ser sólo
[ . . . ] él mismo exige que se lo considere no sólo como forma general la suma de los capitales individuales— revela un carácter diferente
del ciclo, es decir como una forma social bajo la cual se puede con­ del capital de cualquier capitalista individual.1** De ese modo, el “ca­
siderar cada capital industrial individual [ .. .] , y por tanto no sólo pital global de la sociedad” debe concebirse como una totalidad, como
como forma de movimiento común a todos los capitales industriales una “existencia real a diferencia de los diferentes capitales reales” . Lo
individuales, sino simultáneamente como la forma en que se mueve mismo vale (como ya se revelara en la acotación citada) respecto a la
la suma de los capitales individuales, es decir, la forma en que se consideración marxiana del crédito: “El capital industrial se mani­
fiesta aquí realmente, con todo su peso, en la oferta y demanda de
148 Véase por ejemplo las pp. 47-48 de las Obras de Ricardo (Edición capital, tal como sólo aparece en el movimiento y competencia entre
McCulloch, 1888). las diferentes esferas: como capital colectivo, en si, de la clase." 188 Es
147 En el original “Constituye asimismo, mediante loans, un level’’.
148 En este punto prosigue Marx: “Por consiguiente, es ley del capital en por eso que Marx considera al crédito como una forma “bajo la cual
general, a modo de ejemplo, que para valorizarse tiene que ponerse de manera el capital procura ponerse como diferente de los capitales individua­
doble, y tiene que valorizarse bajo esa forma doble. Por ejemplo, el capital de les, o el capital individual [busca ponerse] como capital a diferencia
una nación particular, que en contraposición a otra representa par excellence [distinguiéndose] de sus barreras cuantitativas”.1*4 Pero donde con
a) capital, habrá que prestárselo a una tercera nación para que sea posible su mayor claridad se manifiesta el carácter real del capital social global es
valorización. Este doble ponerse, este relacionarse consigo mismo como un extra­
ño —añade, aludiendo a Hegel— en este case deviene condenadamente real.”
Das ¡Capital, u, pp. 92-93 [t. n/4, pp. 113-114].
(Grundrisse, p. 353.) Ibid., p. 395«. [t. n/5, p. 479«J.
148 Grundrisse, pp. 353-354. Ibid., ni, p. 402 [t. ni/7, p. 470].
180 Ibid., p. 735. 184 Grundrisse, pp. 551-552.
INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OSEA DE MARX
78 79

en el capital accionario “modalidad bajo la cual el capital se ha elabo­ del sistema de crédito1*0 así como el problema de la realización.)1(1 Pero
rado hasta su forma última, en la cual está puësto no solamente en si, por otra parte, “todos los factores del capital que aparecen implícitos
según su sustancia, sino según su forma como fuerza y producto en él si se le considera según su concepto universal, adquieren una
social” .1»» realidad autónoma, y se manifiestan, tan sólo cuando aquél se presenta
Esto es todo cuanto diremos acema del “concepto general del capi­ realmente como muchos capitales. Es solamente ahora cuando la vi­
tal ”, a diferencia de la consideración de las “condiciones concretas” ,1»* viente organización interna, que tiene lugar en el seno de la compe­
vale decir del “capital en su realidad”.1*7 Como ya hemos mencionado, tencia y gracias a ella, se desarrolla ampliamente”.1*1 En especial, “la
a los ojos de Marx este concepto es sólo una imagen abstractamente simultaneidad de las diversas trayectorias del capital, así como la de sus
dialéctica “del movimiento verdadero dentro del cual deviene el ca­ determinaciones, no resultará clara mientras no estén presupuestos
pital”. De allí se desprende que ya dentro del concepto general del muchos capitales. Así, el proceso vital del hombre consiste én un reco­
capital se “halla contenido”, en embrión, “lo posterior”, es decir no rrido de diversas edades. Pero al mismo tiempo coexisten todas las
sólo las tendencias “civilizatorias" y de impulso hacia adelante del capi­ edades del hombre, distribuidas en diversos individuos”.1**
tal, sino también las contradicciones que lo llevan m ás allá de sus pro­
pios límites.1** (De los numerosos ejemplos que encontramos en los
Grundrisse, señalemos aquí solamente el desarrollo de la maquinaria,1** 3. La relación estructural entre los Grundrisse y El capital

199 Ibid., p. 428. Aquf cabría observar que también ia oposición entre an sich Los lectores que estén familiarizados con el contenido de El capital
(en si) y Gesetztsein (estar puesto) ha sido tomada de la lógica hegeliana. de Marx seguramente sabrán apreciar la importancia de estos frag­
n5t Cf. Das Kapital, a, p. 461 [t. n/7, p. 558]; m, pp. 47, 132, 167, etc. mentos de los Grundrisse. Lo que Marx esbozó ya en 1857-1858 es, de
[t. m /6, pp. 29, 136, 180]. hecho, también el programa de su obra posterior. Pues, al igual que
197 Marx ilustra la diferencia entre esos dos modos de considerar también
en el siguiente ejemplo: “Los capitales tienen diferente magnitud. Pero la mag­ los Grundrisse, los tomos i y n de El capital se limitan únicamente, en
nitud de cada capital individual es siempre igual a si misma, o sea en la medida el fondo, a “enfocar en su pureza el fenómeno de la formación del
en que sólo se considera su cualidad de capital, cualquier [en el original ‘any’] capital”,1** y al análisis del proceso de circulación y de reproducción
magnitud. Pero si consideramos dos capitales en su diferencia recíproca, entonces “en su forma fundamental, reducido a su expresión más abstracta”,1**
aparecerá una relación de determinaciones cualitativas debida a la diferencia es decir, a la consideración del “capital en general” . (De ahí también la
de su magnitud. Esa misma magnitud se convierte en cualidad distintiva de
aquéllos. Es éste un punto de insta esencial, desde el cual la magnitud no es más
que un solo ejemplo [en el original *one single instance*] asi como la conside­ iso ‘‘La antítesis entre tiempo de trabajo y tiempo de circulación contiene
ración del capital en cuanto tal se distingue de la consideración del capital con la teoría entera del crédito [...P* (Ibid., p. 552.)
respecto a otro capital, o de la consideración del capital en su realidad.” 1(1 Ibid., p. 351. Cf. asimismo Theorien, n, p. 493 [p. 423]: “Sin embargo,
( Grundrisse, p. 576.) como ya descubriéramos al considerar el dinero [ . . . ] que encierra la posibilidad
199 “En el concepto simple del capital deben estar contenidas en si sus ten­ de crisis, ello se desprende en mayor medida aún de la consideración de la
dencias civilizadoras, etc., y no presentarse como en las economías precedentes, naturaleza general del capital, sin que se hayan desarrollado aún las restantes
meramente en cuanto consecuencias. Del mismo modo, se comprueban en él, relaciones reales que constituyen todas las premisas del proceso real de pro­
de manera latente, las contradicciones que se manifestarán más tarde.” (Ibid., ducción.”
p. 317.) Cf. asimismo ibid., p. 237: “Es necesario desarrollar con exactitud el 1,1 Grundrisse, p. 419.
concepto de capital, ya que el mismo es el concepto básico de la economía 1,1 Ibid., p. 533. Cf. ibid., pp. 553-554: “La simultaneidad del proceso del
moderna, tal como el capital mismo —cuya contrafigura abstracta es su con­ capital en diferentes fases del proceso sólo es posible por la división del mismo
cepto— es la base de la sociedad burguesa. De la concepción certera del supuesto en porciones, de las cuales cada una rechaza a la otra aunque ambas son ca­
fundamental de la relación, tienen que derivar todas las contradicciones de la pital, pero en una determinación diferente. Este cambio de forma y de sustan­
producción burguesa, así como el límite ante el cual ella misma tiende a su­ cias [se opera] como en el cuerpo orgánico. Se dice, por vía del ejemplo, que el
perarse.” cuerpo se reproduce en 24 horas, pero no lo hace de una sola vez, sino que
19* “Analizar la introducción de la maquinaria a partir de la competencia el rechazo bajo una forma y la renovación [bajo] la otra, están divididos, se
y de la ley —fijada por ésta— de la reducción de los costos de producción, no efectúan simultáneamente [ . . . ] (Aquí, pues, se presenta ya la transición a la plu­
presenta dificultades. Se trata aquí de analizarla a partir de la relación del ralidad de capitales).”
capital con el trabajo vivo, sin tomar en consideración a otro capital.” (Ibid., 184 Das Kapiud, r, p. 173, nota al pie 37 [t. i / l , p. 202],
p. 662.) 1,5 Ibid., n, p. 461 [t. n/7, p. 558] y 511 [t. n/7, p. 617].
INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX
80 81
hipótesis general de que las mercancías se venden según sus valores.)1** y que por ello la significación que tienen dichos conceptos en El capital
La diferencia metodológica propiamente dicha sólo comienza con el no siempre coinciden, ni lo hacen en forma total, con los que cono­
tomo ni. Pues si bien también los Grundrisse hablan, en su última cemos a partir de los Grundrisse.
sección, de la ganancia, de la tasa general de ganancia y de la caída Por cierto que también en El capital se opone constantemente el
tendencial de la misma, aún se sigue tratando de la “ganancia en ge­ “movimiento verdadero e interno” de la producción capitalista a su
neral’’, de la “ganancia de la clase capitalista”, pero no de “un capital movimiento solamente “aparente”, tal como el que ofrece la compe­
individual a expensas de otro”.1*1 Esta última consideración (es decir, tencia. Pero en este caso también se atiene consecuentemente a la
sobre todo la transformación de los valores en precios de producción distinción hegeliana entre la “esencia” y la “apariencia” .1T1 “Es nece­
y la escisión del plusvalor en ganancia empresarial, interés, etc.) nos sario distinguir entre las tendencias generales y necesarias del capital
lleva más allá del marco del “capital en general” . Pero el tercer tomo —leemos en el tomo i— y las formas en que las mismas se manifiestan.
de El capital “se aproxima [ . . . ] paulatinamente a la forma con la No hemos de considerar ahora el modo y la manera en que las leyes
cual se manifiestan en la superficie de la sociedad, en la acción reci­ inmanentes de la producción capitalista se manifiestan en el movi­
proca de los diversos capitales entre sí, en la competencia, y en la miento externo de los capitales, cómo se imponen en cuanto leyes coerci­
conciencia habitual de los propios agentes de la producción” .1** .Ahora tivas de la competencia, pero desde ahora es claro lo siguiente: el
se trasponen ampliamente las barreras del “capital en general”, tal análisis científico de la competencia sólo es posible cuando se ha com­
como estableció M arx ese concepto en los Grundrisse. Y sólo ahora prendido la naturaleza intrínseca del capital, así como el movimiento
pueden encararse problemas que en las etapas anteriores de la inves­ aparente de los cuerpos celestes sólo es comprensible a quien conoce su
tigación apenas sí podian insinuarse,1** y cuya solución sólo se tornó movimiento real, pero no perceptible por los sentidos.”172 Y en forma
posible gracias al avance desde “la figura acabada de las rela­ similar se dice en el capítulo vi del tomo ¡u: “Los fenómenos que inves­
ciones económicas, tal como se muestra en la superficie [ . . . ] antitética tigamos en este capitulo presuponen, para su pleno desarrollo, el sistema
a su figura medular interior, esencial pero encubierta, y al concepto crediticio y la competencia en el mercado mundial [ . . . ] Pero estas
que le corresponde” .” 0 formas más concretas de la producción capitalista sólo pueden expli­
Creemos haber hallado, pues, en las categorías del “capital en carse con amplitud luego de haberse comprendido la naturaleza general
general” y de los “múltiples capitales” (es decir, de la competencia), del capital [ . . . ] ” 171 Sin embargo, toda esa molestia no sería necesaria
la clave para la comprensión no sólo de los Grundrisse, sino también “si la forma de manifestación y esencia de las cosas coincidiesen direc­
de la obra posterior, vale decir, de El capital. Sin embargo, no debe tamente” ; pero entonces “toda ciencia sería superflua” .” 4 Puesto que
exagerarse el parentesco estructural de ambas obras. No debe pasarse ello no es así, la investigación científica debe avanzar desde las “mani­
por alto la circunstancia de que la ulterior reestructuración del primi­ festaciones en la superficie” hacia la “naturaleza interna”, hacia la
tivo “libro del capital” produjo también —y debía producirla— una “estructura nuclear” de los procesos económicos, para de ese modo
cierta modificación de los conceptos en que se basaba dicho libro, hallar la “ley que rige al fenómeno” 175 y concebir al propio fenómeno

i<« “Consideración del capital en general, en la cual se presuponen precios


idénticos a los valores de las mercancías.” ( Tkeorien, n, p. 515 [p. 451].) 1,1 Cí. Gyorgy Luk&cs, op. cit., p. 20, n. 1 [p. 9, n. 1],
la? Grundrisse, p. 653. 173 Das Kapital, i, p. 331 [t. i / l , p. 384].
iss Das fCapital, tu, p. 47 [t. ni/6, p. 30J. (Cf. p. 47 de este capítulo.) »7« Ibid., ni, p. 132 [t. lu/6, p. 136], Cf. ibid., p. 167 [t. m /6, p. 180]:
r«s Como ejemplo puede servir aquí la definición del “trabajo socialmente “En este tipo de investigaciones generales [como la de El capital] siempre se
necesario” que —a semejanza de la definición de la acumulación— sólo se con­ presupone que las condiciones reales corresponden a su concepto, o, lo que es lo
sideró “en términos abstractos, es decir, como mera fase del proceso inmediato mismo, sólo se presentan las relaciones reales en la medida en que expresen
de la producción” en el primer tomo (Das Kapital, i, p. 593 [t. in/2, p. 692]), su propio tipo general.” (Cf. asimismo ibid., m, p. 885 (t. in/8, p. 1057]:
y que sólo pudo proseguirse en el tercer tomo desde el punto de vista de las “[ .. . ] Porque el movimiento real de la competencia queda fuera de nuestro
“condiciones concretas". (Para mayores detalles al respecto, véase el capítulo plan y sólo hemos de presentar la organización interna del modo capitalista de
siguiente, p. 118».) producción, por así decirlo, en su término medio ideal”.)
ito Das Kapital, m, p. 235 [t. lu/6, p. 266]. (En consecuencia, el “concepto” 174 Ibid., p. 870 [t. rtt/8, p. 1041]. (Cf. cartas de Marx a Engels del
es sólo una copia de la “figura medular”, es decir de las relaciones sociales 27.6.1867 [C., pp. 131-133] v a Kugelmann del 11.7.1868 [CK„ pp. 73-76].)
verdaderamente existentes.) 175 Das Kapital, 1, 321 [t. l / l , p. 372].
INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX
82 83
como necesario.1' 8 Por consiguiente, en este aspecto la posición me­ el tema del tercer libro (del trabajo asalariado) halló acogida en la
todológica fundamental de El capital no se diferencia en absoluto de la penúltima sección del tomo i. Pero en lo que respecta al “lihro del
de los Grundrisse. La diferencia reside en otra parte: en el hecho de capital”, es decir a la primera parte del plan primitivo, también en él
que en El capital, Marx considera que la parte de su investigación que tuvo lugar una reestructuración en el sentido de que las secciones b-d
se “aproxima paulatinamente a las formas superficiales, en la compe­ de ese libro fueron incorporadas — y en ese mismo orden— al
tencia” (es decir, el tomo in de su obra) cae dentro del “análisis tomo ni de El capital, mientras que los dos primeros tomos de la obra
general del capital”, con lo cual amplia el marco de este último, mien­ corresponden, a grandes rasgos, a la sección a) del “libro del capital”
tras estrecha en cambio el de la competencia.1” Pero esto nos revela primitivo, es decir que se limitan al análisis del “capital en general”.
que también la diferenciación entre el “capital en general” y la “multi­ Lo dicho sólo se refiere, evidentemente, al reagrupamiento exte­
plicidad de capitales”, en la cual también se basan los Grundrisse, rior del tema tratado en el sistema de Marx. Pero, ¿en cuáles motivos
constituye ante todo un modelo de trabajo, sin que el edificio doctri­ se basó dicho reagrupamiento?
nario económico de Marx se haya cristalizado jamás, pero que —al Con toda seguridad que no los que encontramos citados por
igual que toda hipótesis de trabajo— sólo puede aspirar a una plena
validez dentro de determinados límites.
e s t r u c t u r a p r im it iv a e s t r u c t u r a m o d ific a d a
(6 libros)
i. del capital EL CAPITAL (3 tom ot)
V. EXTENSIÓN Y MOTIVOS PRESUMIBLES a) El capital en general
DE LA MODIFICACION DEL PLAN t) El procesa de producción i) Proceso de producción del ca-
pital (secciones):
¿Cuáles son, pues, los resultados de nuestra investigación? O en otras 1) Mercancía y dinero
palabras: ¿En qué consistió la modificación del plan de la obra de 2) Transformación del dine­
ro en capital
Marx, y cómo puede explicársela? . 3-5) Plusvalor absoluto y rela­
No resulta difícil responder a la primera pregunte (véase el esque­ tivo
ma de la página siguiente). Creemos estar autorizados a extraer, ----- 6) Salario
del examen de los manuscritos de El capital, la conclusión de que de 7) Proceso de acumulación
2) El proceso de circulación ii ) Proceso de circulación del ca­
los seis libros originariamente planeados, Marx nunca “abandonó”
3) Ganancia e interés^ pital
definitivamente los últimos tres, sino que éstos estaban destinados a la
tu) Proceso total de la producción
“eventual prosecución de la obra” . Por ello, la verdadera modificación capitalista. (Secciones) :
del plan sólo puede referirse a los libros primero, segundo y tercero; b) Competencia------------ .. ^ .1 -3 ) Ganancia y tasa de ganan­
y la misma consistió en que el segundo libro (de la propiedad de la c) Sistema crediticio—__ cia
tierra) fue incorporado al tomo m de la obra definitiva, mientras que d ) Capital accionaria___ " 4) Capital comercial
'***•“ 5) Interés y crédito
U. DE LA PROPIEDAD DE LA TIERRA ■— 6) Renta de la tierra
1TB Ricardo —dice Marx en uno de sus cuadernos de resúmenes de 1851,
refiriéndose a la consideración de Ricardo acerca de la competencia— “hace 7) Revenues
III, DEL TRABAJO ASALARIADO
abstracción de lo que considera accidental. Otra cosa es exponer el proceso real,
en el que dos cosas —lo que él llama movimiento accidental, pero que es algo IV. DEL ESTADO
constante y real, y su ley, la relación promedio— aparecen como igualmente V. DEL COMERCIO EXTERIOR
esenciales”. ( Grundrisse, p. 803. Cf. MEGA, m, pp. 530-531.) VI. DEL MERCADO MUNDIAL
ïTT Por lo' tanto, a diferencia de los Grundrisse, en El capital se limita el
terreno de la “teoría de la competencia” a la investigación “del movimiento Linea llena: Modificaciones dentro de los 3 primeros libros,
verdadero de los precios del mercado” (en contraste con los precios de la pro­ linea de puntos: Modificaciones dentro del “libro del capital”.
ducción) así como a la consideración de la lucha competitiva en el mercado
mundial. (Véase Dos Kapital, m, pp. 132, 263, 814 y 885 [t. in/6, pp. 136
y 301; t. in/8, pp. 971 y 1057].)
84 INTRODUCCIÓN LA ESTRUCTURA DE LA OBRA DE MARX
85
Grossmann y por Behrens. Por el contrario, la modificación del plan renta de la tierra;180 el libro del trabajo asalariado, en cambio, direc­
parece explicarse por muy otros motivos, ya insinuados en el transcurso tamente en el análisis del proceso de producción del capital, es decir
de nuestra investigación : por el hecho de que, una vez que Marx hubo en el tomo i, a fin de forjar, mediante la investigación de la categoría
concluido la parte más importante de su tarea —el análisis del capital del salario y de sus formas, uno de los “eslabones intermedios” nece­
industrial—, la antigua estructura de la obra, que servía, por asi decirlo, sarios entre la teoría del valor del tomo i y la teoría de los precios de
para tornar evidente la obra, se volvió superflua. Un importante indicio la producción, a desarrollar en el tomo iii. (Sin embargo, sobre este
en este sentido lo brindan los propios Grundrisse. Pues aunque este punto entraremos más en detalle sólo en el “Apéndice i” a este capítulo,
manuscrito se halla redactado totalmente en el sentido del plan original, dedicado al “Libro del trabajo asalariado”.)
no falta en él (nos referimos a sus secciones que tratan de los pro­
cesos de producción y circulación) —con excepción de los capítulos Indice de los esbozos y notas de planes tomados en cuenta por el autor,
sobre el salario laboral y sus formas— ninguno de los razonamientos y que se refieren a la estructura de la obra de Marx
esenciales que desarrollará posteriormente Marx en los tomo i y n 1) Septiembre 1857 Grundrisse, pp. 28-29.
de El capital. Pero ello demuestra que todo el análisis del proceso de 2) Octubre 1857 Grundrisse, pp. 138-139.
producción y del de circulación del capital pudo llevarse a cabo sin 3) Noviembre 1857 Grundrisse, p. 175.
haber entrado a considerar los temas previstos para el libro planeado 4) Noviembre 1857 Grundrisse, p. 186.
sobre el trabajo y sobre la propiedad de la tierra. Lo que presuponía 5) Febrero 1858 Carta a Lasalle del 22.2.1858 [CC.,
este análisis era únicamente la existencia de la relación del trabajo pp. 69-71].
asalariado moderno, pero éste coincide conceptualmente con la exis­ 6) Abril 1858 Carta a Engels del 2.4.1858 [C., pp.
tencia del propio capital. De todo lo demás podía y debía prescindirse 93-97].
por el momento, para poder elaborar la categoría del capital en su efigie 7) Junio 1858 Grundrisse, pp. 855-859.
pura.178 En este sentido se impuso por completo la severa separación 8) Enero 1859 Zur Kritik, p. n [p. 9].
de los terrenos de la investigación en que se basaba el plan original. 9) Febrero-marzo 1859 Grundrisse, pp. 969-978.
10) Diciembre 1862 Carta a Kugelmann del 28.12.1862 [CK.,
Pero lo que había sido útil y necesario al principio, debía revelarse
posteriormente como una limitación superflua y obstaculizados (tanto pp. 25-27],
11) Enero 1863 Theorien, i, pp. 377-378.
más cuanto que el aferrarse a esa separación hubiese debido llevar a 12) Julio
constantes repeticiones de lo ya expuesto). El modelo de trabajo había 1865 Carta a Engels del 31.7.1865 [C., p. 173].
13) Octubre 1866 Carta a Kugelmann del 13.10.1866
prestado sus servicios, y por ello podía abandonárselo en la etapa [CK., pp. 39-41].
siguiente de la investigación, sin que ello hubiese producido modifi­ 14) Abril
1868 Carta a Engels del 30.4.1868 [C., pp.
cación fundamental alguna de los resultados ya alcanzados. Pero con 201-205],
ello podían abandonarse los planificados libros especiales de la pro­ arroja intereses; secundarias, es decir en cuanto capital en una función particu­
piedad de la tierra y del trabajo asalariado, es decir que podían incor­ lar (perteneciente a su proceso de circulación), como el comercial [ . . . ] ”
porarse en sus partes esenciales a la nueva obra, que sólo trataba acerca ( Theorien, ni, p. 460 [p. 386].)
de “el capital” . Ambos allí donde les correspondía situarse concep­ 189 “Hay que comprender con claridad —leemos en el capitulo x l v h del
tualmente: el libro de la propiedad de la tierra en el tomo ni, porque tomo in— en qué consiste realmente la dificultad de examinar la renta de la
sólo en esa etapa de la investigación, a continuación del ya realizado tierra desde el punto de vista de la economía moderna [■••] La dificultad
no consiste en explicar en general el plusproducto engendrado por el capital
análisis del capital industrial así como de sus formas “secundarias” agrícola y el plusvalor correspondiente a dicho plusproducto. Por el contrarío, ese
y “derivadas”,178 podía resolverse el verdadero problema teórico de la problema está resuelto en el análisis del plusvalor que todo capital productivo
genera cualquiera sea la esfera en la cual se halle invertido. La dificultad con­
178 Cf. Grundrisse, 702: "Todas las suposiciones fijas, se volverán fluidas siste en demostrar de dónde procede —luego de la nivelación del plusvalor
en el decurso del análisis. Pero sólo por el heclio de que al comienzo fueron entre los diversos capitales para formar la ganancia media [ .. . ] luego de esa
fijas es posible el análisis, without confounding everything [sin confundirlo nivelación, luego de haberse producido ya, en apariencia, la distribución de todo
todo].” el plusvalor existente para su distribución—, de dónde procede entonces, decía­
1,0 “[ .. . ] El capital industrial, que es la forma fundamental de la relación mos, la parte aún excedente de ese plusvalor que, bajo la forma de renta, abona
del capital, tal como domina a la sociedad burguesa y del cual todas las demás al terrateniente el capital invertido en el suelo.” (Dat Kapital, ni, p. 832
formas sólo parecen derivadis o secundarias; derivadas, como el capital que [t. m/8, pp. 995-996].)
EL LIBRO DEL TRABAJO ASALARIADO 87

APÉNDICE I Pero prosigamos. “La base para el desarrollo de la producción capita­


lista —dice Marx en las Teorías— es [ . . . ] en general, que la fuerza de
EL LIBRO DEL TRABAJO ASALARIADO trabajo, en cuanto mercancía perteneciente a los obreros, se oponga a las con­
diciones de labor en cuanto mercancías firmes en sí mismas en el capital
y existentes independientemente de éste.” Pero en cuanto mercancía, “la de­
terminación del valor de la fuerza de trabajó es esencial [ . . . ] Sólo sobre esta
base se produce la diferencia entre el valor y la explotación de la fuerza
de trabajo, una diferencia que no existe en el caso de ninguna otra mercan­
cía, puesto que el valor de uso, y por ende también el uso de cualesquiera
I. TEMAS QUE DEBÍAN ENTRAR DENTRO DEL ÁMBITO DE ESTE UBRO
de ellas, no puede acrecentar su valor de cambio o los valores de cambio
de ella resultantes. Por lo tanto, constituye un fundamento para que la eco­
Ante todo, debemos observar aquí lo siguiente: no es posible decir con certeza nomía moderna, cuya preocupación es el análisis de la producción capita­
cuáles son los temas que hubiesen debido entrar en el marco del planeado lista, pueda concebir el valor de la fuerza de trabajo como algo fijo, como
libro sobre el trabajo asalariado, ya que no poseemos datos exactos al res­ una magnitud dada (lo cual prácticamente también es en cualquier caso
pecto. También en esta cuestión dependemos, ante todo, de la comparación determinado)”.* Con esta premisa obvia encara también Marx el análisis
de los Grundrisse con la obra posterior. Así, como ya hemos mencionado, en del capital y de la formación del capital. Por lo tanto, supone en primera
los Grundrisse falta no sólo el análisis del salario y de sus formas, sino instancia que al trabajador se le paga “el salario económicamente justo, vale
también todo el material relativo a la duración de la jomada de trabajo, decir, el que determinan las leyes generales de la economía”.4 Sólo de esa
a las prácticas de explotación del capital y a la legislación fabril, que
Marx trató con tanto detalle en el tomo i de El capital. Según el plan origi­ consecuencia del ascenso o descenso temporario del precio de los alimentos
nal, esto debía analizarse sólo en el libro del trabajo asalariado. De que esta necesarios (en comparación con los bienes suntuarios), cambio este último que,
hipótesis no es arbitraria rinden testimonio, además, numerosas observaciones a su vez, puede producirse por la modificación de la oferta y demanda de la
dispersas que se hallan tanto en los Grundrisse como en los manuscritos poste­ fuerza de trabajo y por el ascenso o descenso del salario por aquélla condicio­
riores de Marx. nada. En la medida en que ese ascenso o descenso del salario produzca un
Asi, en la Contribución... se esboza de la siguiente manera el cometido ascenso o descenso de la tasa de ganancia, ello tiene tan poco que ver con la
ley general del ascenso o descenso de la tasa de ganancia como el ascenso o des­
de la “teoría del trabajo asalariado” : “Dado el tiempo de trabajo como censo dé los precios en el mercado dp las mercancías en general tiene que ver
medida inmanente del valor de cambio, desarrollar el salario sobre esa con la. determinación de su valor. Esto debe tenerse en cuenta en el capítulo
base.” 1*En otras palabras: en general se mide el cuanto de valor que recibe acerca del movimiento real del salario.” (Citado según la edición de Kautsky
el trabajador en el intercambio con el capital, mediante el trabajo objetivado de Theorien (in, p. 371 [p. 257]), en la cual se sometió a una nueva redac­
necesario para reproducir la capacidad de trabajo del obrero, vale decir ción el difícilmente comprensible texto original de Marx.) En El capital, este
también para conservarlo físicamente a él mismo (junto con su descen­ problema se trata en el capítulo xi del tomo in (“Efectos de las oscilaciones
dencia). Sin embargo, se dice en los Grundrisse, “el análisis ulterior de cómo generales del salario sobre los precios de producción” ).
se mide el salario, al igual que todas las demás mercancías, por el tiempo de » Theorien, i, p. 13 [pp. 38-39], Cf. Grundrisse, p. 702: “Besides it is
trabajo necesario para producir al obrero en cuanto tal, aún no viene al practically sure that [ . . . ] however the standard of necessary labour may differ
caso” .* Por el contrario, el “movimiento real del salario” depende de leyes at various epochs and in various countries [ . . . ] at anygiven epqch the standard
is to be considered and acted upon as a fixed one by capital. To consider thosc
que rigen el mercado de trabajo (a diferencia del mercado de mercancías),s changes themselves belongs altogether to the chapter treating of wages-labour.”
y cuya investigación debe quedar reservada a una teoría especial del tra­ [Además es prácticamente seguro que [ . . . ] por más que el nivel de trabajo
bajo asalariado.4 necesario pueda diferir en épocas distintas y países distintos [ . . . ] en cualquier
época dada el capital ha de considerar el nivel y ha de actuar frente a él como
1 Zur Kritik, p. 60 [p. 67], si fuera fijo. El estudio de estos mismos cambios corresponde por entero al
* Grundrisse, pp. 193-194. capítulo que se ocupa del trabajo asalariado.]
* “iv) El intercambio de una parte del capital por capacidad viva de 6 Ibid., p. 329. Sin embargo, aquí débanos observar que todavía en los
trabajo puede considerarse como un momento particular, y debe considerársele Grundrisse (y en parte también en Theorien; cf. por ejemplo t. i, p . . 278
así, puesto que el mercado de trabajo se rige por otras leyes que las del pro­ [p. 257] y ii, p. 220-221 [pp. 189-190]) Marx tiende a concebir como idén­
duce market, etc.[...] El momento rv) corresponde a la sección sobre el sala­ ticos el “salario económicamente justo” y el salario mínimo. Sólo más tarde se
rio, etc.” (Ibid., p. 420.) corrigió esa concepción errónea. (Cf. noto de Engels a Marx, Elend der Phi­
4 Véase las Teorías: “Un ascenso o un descenso del salario puede ser losophie, p. 71 [p. 'SI, n. 12].) Por otra parte, tal como lo demuestra una com­
una consecuencia del cambio de oferta y demanda de la fuerza de trabajo o una paración con el texto original de las Teorías, al que hoy tenemos- acceso, el

[861
88 INTRODUCCIÓN
EL LIBRO DEL TRABA JO ASALARIADO 89
manera era posible desarrollar las leyes de la formación del plusvalor en su Grundrisse— no estuviese determinado como trabajo asalariado, su modo
forma pura, sin “circunstancias accesorias ínterferentes y ajenas al curso
de participar en los productos no aparecería bajo la forma de salario [.. .] Un
propio”. Sin embargo, las "suposiciones firmes” deben abandonarse en cuanto
individuo que participa en la producción bajo la forma de trabajo asalariado,
el análisis pasa de las situaciones generales a otras más concretas. Otro tanto participa bajo la forma de salario en los productos, en los resultados de la
ocurre con la hipótesis del “salario económicamente justo”, es decir de la producción.” ) 11 Pero por muy importante que sea entrar a considerar, ya en
venta de la fuerza de trabajo por su valor. En la realidad concreta, los esfuer­ el análisis general del capital, la forma transmutada que debé adoptar el
zos del capital apuntan en. el sentido de acrecentar la explotación del ca­ valor de la fuerza de trabajo, aquí, de antemano, parece superflus la consi­
pital, por una parte mediante el descenso del salario por debajo del valor deración de las diversas formas que presenta el propio salario. De cualquier
de la fuerza de trabajo, y por la otra mediante la prolongación más allá de lo manera, en los Grundrisse no se encuentra ninguna investigación áj respecto,
normal de la jomada de trabajo (lo cual equivale a la desvalorización
de lo cual podemos concluir ciertamente que la misma estaba .reservada
de la fuerza de trabajo). Ambos métodos7 sólo habían de estudiarse en el
para el libro del trabajo asalariado. Sólo allí se hubiese ocupado Marx de las
libro del trabajo asalariado. “No nos ocuparemos aquí —se dice en los
diversas formas del salario, y no solamente de las dos formas fundamen­
Grundrisse— de cómo en la práctica, tanto en cuanto tendencia general como tales del mismo —salario por tiempo y salario por pieza—,12 sino también
directamente en lo que se refiere al precio —un caso es, por ejemplo, el del
de formas de remuneración del obrero tales como la participación en las
truck system— el capital procura defraudar al trabajo necesario, rebajarlo
ganancias,13 el pago en especies, etc. Pero también la determinación del
por debajo de su norma natural [ . . . ] Las contradicciones tienen que derivarse
valor de las así denominadas prestaciones de servicios personales, en la medi­
aquí de las relaciones generales, no de las trapacerías de tal o cual capi­
da on que su retribución se rige según las leyes del salario propiamente
talista. El análisis de cómo esto se sigue desarrollando en la realidad, corres­
dicho, sólo hubiese debido considerarse (de acuerdo al plan estructural pri­
ponde a la teoría del salario.” ®Es por la misma razón que, en los Grundrisse,
mitivo) en el libro del trabajo asalariado.14
la “prolongación brutal de la jornada de trabajo más allá de sus límites
En este contexto cabe mencionar aún que (tal como ya se observara)1®
naturales” —que incluye, entre otras cosas, la práctica del trabajo nocturno
Marx tenía la intención de examinar también las leyes de la reducción del
y la incorporación de mujeres y niños a la población trabajadora— se remite
así denominado trabajo complejo al trabajo simple medio sólo en el libro del
al capítulo del trabajo asalariado o del salario.® trabajo asalariado. Esto parece sorprendente a primera vista, especialmente
En contraste con la relación esclavista o servil, “en su plenitud, la capa­
si (al igual que la mayor parte de los autores que escribieron acerca de este
cidad de trabajo se le presenta al trabajador libre como su propiedad, como
problema) se supone que precisamente aquí existe una “laguna” en la teoría
uno de sus momentos al que él, como sujeto, abarca, y que conserva al marxiana del valor. Sin embargo, Marx ya había resuelto con anterioridad
exteriorizarlo”.10 Por ello, la participación del trabajador en su propio pro­
el problema principal: la reducción de los trabajos humanos individuales,
ducto asume aquí el aspecto del salario. (“Si el trabajo —se decía en los
y diferentes según su carácter concreto, a trabajo simple medio indiferen­
ciado; desde ese punto de vista, el problema de la relación entre trabajo
primer editor de la obra, Kautsky (seguramente para no dejar que se descu­ calificado y trabajo no calificado ya constituía sólo un caso particular, que
brieran las “flaquezas” de M arx), consideró necesario extirpar todos los pasajes en última instancia se reducía al problema de la “diferencia de valor de las
en los que Marx habla de un “salario mínimo”, sustituyéndolos por enmiendas fuerzas de trabajo”, y su consideración, en consecuencia —como lo subraya
propias. (Los dos pasajes citados de la edición de Kautsky, i, p. 73 y u/1, p. 80, el propio Marx—,10 sólo podía tener lugar dentro de la teoría del trabajo
seguramente subsistieron por error.)
7 Por cierto que estos métodos aún se emplean actualmente en toda su
brutalidad en las regiones capitalísticamente “subdesarrolladas” (como por 11 Ibid., p. 16.
ejemplo en América Central y del Sur, así como en Asia y África). 12 “El sistema de pago por piezas —leemos en los Grundrisse— [ ...] se
® Grundrisse, p. 329. trata tan sólo de otra forma de medir el tiempo [ . . . ] ; esto nada tiene que ver
* Véanse los siguientes pasajes de los Grundrisse: “La misma jomada de con el tratamiento de la relación general.” (Ibid., p. 193.)
trabajo no reconqçe dimites en el día natural ; puede ser prolongada hasta altas 13 “En la sección del salario deberá hablarse de la reciente demanda, formu­
horas de la noche; esto corresponde al capitulo del salario.” (Ibid., p. 241.) lada a veces con fatuidad, de conceder a los obreros cierta participación en las
Y el segundo pasaje: “Aquél [el plustrabajo] puede producirse también —aun­ ganancias [ . . . ] ” (Ibid., pp. 198-199.)
que esto sólo incidentalmente lo citamos aquí, pues corresponde al capítulo 14 “Cómo se regula el valor de esos servicios, y cómo resulta determinado
del salario— mediante la prolongación brutal de la jomada de trabajo más ese mismo valor por las leyes del salario, es un problema que nada tiene que
allá de sus límites naturales; mediante la incorporación de mujeres y niños a la ver con la investigación acerca de la presente relación [entre trabajo produc­
población trabajadora.” (Ibid., p. 302.) tivo e improductivo] y corresponde al capítulo sobre el salario.” (Theorien, i,
p. 380 [p. 341].)
10 Y añade Marx: “Desarrollar más esto en el salario, más adelante.” (Ibid.,
13 Cf. supra p. 46.
pp. 368-369.)
10 Theorien, ni, pp. 164-165 [pp. 135-136].
90 INTRODUCCIÓN EL LIBRO DEL TRABAJO ASALARIADO 91

asalariado. (En el capitulo 31 de este trabajo veremos de qué manera tomo i, Marx incorporase también la parte, principal del planeado libro del
pensaba resolver Marx este problema.) trabajo asalariado: la investigación acerca del salario y sus formas, ausente
aún en la citada disposición de 1863. Lamentablemente no podemos decir
cuándo se decidió a hacerlo (pero en todo caso no habrá sido antes de 1864).
En cambio, la razón por la cual lo hizo se desprende claramente de la
n. ¿POR QUÉ SE ABANDONÓ EL ESPECÍFICO “ LIBRO DEL TRABAJO ASALARIADO” ?
carta de Marx a Engels del 27 de junio de 1867.
“ ¿Cómo se transforma —leemos en esa carta— el valor de la mercancía
Esto es todo acerca de los temas que Marx pretendía remitir inicialmente en su precio de producción, proceso en el cual 1 ) todo el trabajo aparece
al ámbito de su libro particular sobre el trabajo asalariado, la mayoría de los como pagado bajo la forma del salario; 2) en cambio el plustrabajo, o el
cuales hallaron cabida posteriormente en el tomo i de El capital.11 Como plusvalor, asume la forma de un aumento de precio, bajo el nombre
se ve, todos éstos son problemas que no guardaban relación con el desarrollo de interés, ganancia, etc., por encima del precio de costo ( = precio del
general de la relación del capital en su forma “pura”, y de los cuales podía, capital constante + salario)? La respuesta a dicha pregunta presupone:
por ende, prescindir en primera instancia. Lo que aquí nos importa, en 1) Que se describa la transformación por ejemplo del valor diario de la
cambio, es no tanto conocer los contomos del plan original de Marx sino fuerza de trabajo en salario o precio del trabajo diario. Ello ocurre en el ca­
los motivos que lo indujeron más tarde a su abandono. Y en este aspecto pítulo v1® de este tomo” (vale decir, el primero).*0
parece brindamos valiosos indicios, precisamente, la historia ulterior del Por lo tanto, aquí nos dice el propio Marx por qué se decidió —en contra
planeado libro del trabajo asalariado. de su intención primitiva— a incorporar también la investigación acerca del
Hemos visto que ya la disposición para la sección primera, de enero salarie» laboral y de sus formas al tomo i (vale decir, según el esquema ante­
de 1863, publicada por Kautsky, significaba una modificación del plan estruc­ rior, al “libro del capital” ). Lo hizo para de ese modo obtener un eslabón
tural de 1857-1858 en la medida en que en ella aparece un punto particular intermedio necesario para la teoría de los precios de producción que debía
sobre la “jomada laboral”, destinado a ser tratado originariamente en el libro exponer'más tarde (en el tomo in). Y aunque tampoco en ello podamos
del trabajo asalariado. Sin embargo, todo parece indicar que en 1863 Marx divisar una respuesta directa al problema de las causas de la modificación
aún se atenía a su antiguo plan, y en consecuencia también a un libro par­ del plan, las peripecias del “libro del trabajo asalariado” parecen demostrar,
ticular sobre el trabajo asalariado. en cambio, una cosa: que la estricta separación entre las categorías del capi­
Sólo en el tomo i de El capital puede comprobarse una renuncia defini­ tal y del trabajo asalariado, tal como la preveía el plan antiguo, sólo resultaba
tiva a dicho libro. Ello se revela no sólo en las amplias digresiones empírico- viable hasta cierto punto, luego de arribado al cual debió ser abandonada.
históricas con las que en él se ilustran las secciones sobre el plusvalor absoluto Es ésta una prueba más de la exactitud de la hipótesis que hemos formu­
y relativo así como sobre el proceso de acumulación, y que en gran parte lado con relación a la modificación del plan.
encierran temas que, según el plan antiguo, sólo iban a incorporarse al libro
del trabajo asalariado. No es necesario destacar cuánto ganó en vivacidad
y poder de convicción, gracias a estas digresiones, la exposición del tomo i.
Sin embargo, los resultados esenciales de la investigación que aparecen en las 10 Aquí Marx debe haberse equivocado (o se descifró erróneamente su
secciones mencionadas (y tal como lo demuestra el ejemplo de los Grundrisse) letra). Pues el tema mencionado no se trata en el capitulo v, sino sólo en el xvn
también hubiesen podido exponerse sin necesidad de recurrir a ese material del libro i. Leemos allí: “La forma del salario [ . . . ] borra toda huella de la
ilustrativo, cosa que durante años había sido la intención de Marx.1* En división de la jomada laboral entre trabajo necesario y plustrabajo, entre tra­
bajo pago e impago. Todo aparece como trabajo pago [ .. •] En el trabajo
cambio nos parece mucho más importante la circunstancia de que, en el esclavo, incluso la parte de la jomada laboral en la cual el esclavo no hace
más que suplir el valor de sus propios medios de subsistencia, en la cual, pues,
11 No hallaron cabida el problema del trabajo calificado que acabamos de en realidad trabaja para sí mismo, aparece como trabajo para su amo [ . . . ] En el
mencionar, así como la investigación acerca del “movimiento real del salario” ; caso del trabajo asalariado, por el contrario, incluso el plustrabajo o trabajo
este último seguramente por el mismo motivo por el que desistió Marx, en impago aparece como pago. Allí la relación de propiedad vela el trabajar para
El capital, de la investigación del “movimiento real de los precios del mercado”. si mismo del esclavo; aquí, la relación dineraria encubre el trabajar gratuito
(El capital, m, p. 814 [t. m /8, p. 971].) del asalariado.” (Dat Kapital, i, p. 565 [t. i/2, p. 657].) Cf. Das Kapital, m,
18 Cf. Carta de Marx a Engels del 10.2.1866: “Con la parte teórica pro­ p. 51. [t. m /6, p. 34]: “El modo de producción capitalista se diferencia del
piamente dicha [del tomo i] no he podido proseguir.” (Anteriormente Marx modo de producción fundado en la esclavitud, entre otras cosas, en .que el valor
había hablado acerca de su enfermedad.) “Mi cerebro estaba demasiado débil o en su caso el precio de la fuerza de trabajo se presentan respectivamente como
para eso. Por eso amplié históricamente la sección sobre la ‘jomada laboral’, valor o en su caso precio del propio trabajo o como salario.” Y en esta ora­
que se hallaba fuera de mi plan primitivo.” (Britfwtchsel, m, p. 366 [CC., ción, Marx remite'al lector precisamente al capítulo xvn del tomo i.
P. 117].) *° Briefwechsel, m, p. 481.
LA CRÍTICA D E LUXEMBURG A LOS ESQUEMAS DE REPRODUCCIÓN DE MARX 93

APÉNDICE II trabajos con clásica claridad, la diferencia fundamental entre las dos
categorías: capital individual y capital social global en sus movimientos”;
OBSERVACIÓN METODOLÓGICA A LA C RÍTICA DE ROSA “la teoría económica marxiana es inseparable de la idea del capital global
LUXEMBURG DE LOS ESQUEMAS DE REPRODUCCIÓN DE MARX de la sociedad concebido como una magnitud real y efectiva, que cobra
expresión tangible en la ganancia global de la clase capitalista y en su distri-
-bución, y de cuya dinámica invisible proceden todos los movimientos visibles
de los capitales individuales”.2
No obstante —prosigue Rosa Luxemburg— Marx se atiene no sólo en el
primer tomo de su obra, sino también en el segundo y en el tercero, a la abs­
En la literatura marxista se ha señalado a menudo lo erróneo de la critica tracción teórica de una sociedad puramente capitalista; y sin embargo encara
formulada por Rosa Luxemburg a los esquemas de reproducción del tomo u el problema de la “reproducción y circulación del capital social global" con
de El capital. Pero, cosa curiosa, al hacerlo casi nunca se tomaron en una premisa que imposibilitaba de antemano cualquier solución real a este
cuenta las premisas metodológicas de las que partió Rosa Luxemburg en su cri­ problema. “Al llegar aquí, he creído que era obligada la crítica”, escribe
tica, aunque es precisamente éste el punto que ofrece más interés, y por el Rosa Luxemburg. “El admitir teóricamente una sociedad exclusivamente
cual se hubiese debido comenzar. compuesta de capitalistas y obreros es un supuesto perfectamente lícito y
Donde ve la propia Rosa Luxemburg el punctum saliens de su crítica es, natural cuando se persiguen determinados fines de investigación —como
precisamente, en dos cuestiones de Índole metodológica. Primero: ¿Deben acontece en el libro primero de El capital, con el análisis de los capitales
considerarse los procesos económico-políticos desde el punto de vista del individuales y de sus prácticas de explotación en la fábrica—, pero a mí me
capital individual o, por el contrario, desde el del capital social global? parecía que resultaba inoportuno y perturbador al enfocar el problema de la
Y segundo: ¿Puede ser compatible este último enfoque con la abstracción de acumulación del capital social en bloque. Gomo este fenómeno refleja
una sociedad que constara solamente de capitalistas y obreros? el verdadero proceso histórico de la evolución capitalista, yo entendía que
Con respecto a la primera pregunta, opina la autora de La acumulación era imposible estudiarlo sin tener presentes todas las condiciones de esta
realidad histórica. La acumulación del capital, concebida como proceso'
del capital, no puede caber duda alguna: histórico, se abre paso, desde el primer día hasta el último, en un medio
“En realidad, la autarquía privada de los capitales aislados —leemos en
su Anticrítica—1 no es más que la forma externa, la apariencia superficial de formaciones capitalistas de la más variada especie, debatiéndose políti­
d e la vida económica, apariencia que el economista vulgar confunde con la camente con ellas en lucha incesante y estableciendo con ellas también un
realidad de las cosas, erigiéndola en la fuente única del conocimiento. Por intercambio económico permanente.3 Y si esto es así, ¿cómo podría enfocarse
debajo de esta apariencia superficial, y por encima de todos los antagonismos acertadamente este proceso y las leyes de su dinámica interna aferrándose
d e la competencia, está el hecho indestructible de que los capitales aislados a una ficción teórica muerta, para la que no existen aquel medio ambiente,
forman socialmente un todo y de que su existencia y su dinámica se rigen aquella lucha, ni aquel intercambio? Me parecía que, planteadas así las cosas,
por las leyes sociales comunes, aunque éstas tengan que imponerse, por la la fidelidad a la teoría de Marx exigía precisamente apartarse de la premisa
falta de plan y la anarquía del sistema actual, a espaldas del capitalista sentada en el libro primero de El capital, tan indicada y tan fructífera allí
individual y contra su conciencia, a fuerza de rodeos y desviaciones.” para plantear el problema de la acumulación, concebida como proceso global,
Por ello —considera Rosa Luxemburg— cualquier teoría económico- sobre la base concreta del intercambio entre el capital y el medio histórico
política seria debe enfocar los procesos económicos “no desde el punto de que lo rodea. Haciéndolo así, la explicación del proceso se deriva, a mi
vista de la superficie del mercado, es decir del capital individual, esa plata­ juicio, de las enseñanzas fundamentales de Marx y se halla en perfecta
forma predilecta de los economistas vulgares”, sino desde “el punto de vista
del capital global, vale decir, en última instancia, el único correcto y de­
cisivo” :
“Éste es, en efecto, el criterio que Marx aplica y desarrolla por primera
3 Antikritik, pp. 10, 67 y 33 [A., pp. 371, 414 y 390; 1AC., pp. 7, 54 y 28].
vez sistemáticamente en el segundo volumen de El capital, pero que sirve de 3 A ello habría que agregar que no sólo la acumulación de capital, sino que
base a toda su teoría.” Pues sólo Marx logró extraer de las “contradicciones también la circulación de capital en general, “dentro del proceso de circula­
y tanteos de Quesnay y Adam Smith y los que después vulgarizaron sus ción del capital industrial, en el que éste actúa como dinero o como mercancía,
el ciclo del capital industrial se entrecruza, ya como capital dinerario, ya como
-1 Citamos la Anticritica (que, como es sabido, se editó como apéndice a las capital mercantil, con la circulación de mercancías de los modos sociales de
producción más diversos, en la medida en que éstos son al mismo tiempo pro­
ediciones posteriores de La acumulación) según la edición de 1921.
ducción de mercancías”. {Das Kapital, n, p. 105 [t. u/4, p. 129].)
[92]
INTRODUCCIÓN LA CRÍTICA DE LUXEMBURO A LOS ESQUEMAS DE REPRODUCCIÓN DE MARX 95
94
armonía con el resto de su obra económica maestra, sin que para armonizarlo la de que los dos primeros tomos no van más allá del análisis del “capital
con ella haya que forzar nada.” 4 en general”, mientras que el tercer tomo sobrepasa el límite, constituyendo
T al lo que dice Rosa Luxemburg. En primer lugar, en lo que atañe a las así el pasaje hacia el análisis de los “muchos capitales” y sus interrelaciones
categorías del “capital individual” y el “capital social global”, debemos mutuas, vale decir del capital “en su realidad”.
admitir que se trata efectivamente de una diferencia fundamental desde el En otras palabras: los conceptos de “capital individual” y de “capital en
punto de vista de la metodología, que diferencia la teoría económica de general” no coinciden en modo alguno. El segundo es mucho más amplio
Marx, con la mayor nitidez, de la economía burguesa, y en especial de la que el primero. De donde resulta que, según Marx, también el “capital total
vulgar.® Pero, ¿se capta con ello, de hecho, lo más esencial del método de la sociedad” puede —más aún, debe— considerarse con éxito dentro del
marxiano? ¿Puede afirmarse que esa diferencia nos brinda la clave para marco de la categoría del “capital en general”. El mejor ejemplo en tal sen­
la comprensión de la obra de Marx y su-estructura? Por cierto que no. Lo tido lo proporciona precisamente la sección tercera del tomo n, a la cual se
que caracteriza metodológicamente a los diversos volúmenes de El capital aboca Rosa Luxemburg. Llegamos así al segundo de sus problemas metodo­
no es (como cree Rosa Luxemburg) que en el primero de ellos Marx se lógicos: el de si la consideración de los procesos económicos desde el punto
limita al análisis del capital individual, y sólo en el segundo y tercer tomos de vista del capital global puede ser compatible con la abstracción de una
pasa a la consideración del capital en sus vinculaciones sociales. Ya en el sociedad compuesta únicamente por capitalistas y trabajadores.
primer tomo se opone en múltiples ocasiones la categoría del capital general Resulta claro que los reproches que formula Rosa Luxemburg a los esque­
a la del capital individual, para de ese modo fundamentar nociones econó­ mas de reproducción del tomo n sólo serían oportunos si mediante esos
micas de extrema importancia. Tal lo que ocurre, por ejemplo, en la invesr esquemas Marx hubiese, querido describir el proceso de reproducción del
tigadón de las circunstancias que influyen sobre la tasa y la magnitud del capital no sólo en su “expresión abstracta”, en su “forma fundamental”,8
plusvalor;® así vuelve a ocurrir en la sección séptima, en el análisis del pro­ sino también en su transcurso histórico real. Sabemos que no fue éste el caso.
ceso de acumulación del capital,7 etc. Antes bien, la diferencia principal es Evidentemente, Rosa Luxemburg debe suponer precisamente eso porque es
de la opinión de que —en contraste con el capital individual— en el análisis
del capital social global tenemos que habérnoslas no sólo con la totalidad de
4 Antikritik, p. 23 [A., p. 382; IAC., pp. 19-20], Cf. la fundamentación deta­ los procesos económicos, sino al mismo tiempo con la realidad concreta e in­
llada de este razonamiento en Rosa Luxemburg, La acumulación del capital, mediata del capitalismo. Sólo así llega a comprenderse por qué ve una “fic­
capítulos 25 y 26. ción exangüe” en los análisis de la sección tercera, y por qué acusa a Marx, en
* Cf. el capítulo 2 de este trabajo, pp. 75-78. este punto, de una abstracción “de todas las condiciones de la realidad
0 “El trabajo' que el capital total de una sociedad pone en movimiento día
por día, puede considerarse como una jomada laboral única..Si, por ejemplo, histórica” . . .
el número de los obreros es de un millón y la jornada laboral media de un ¿De todas las condiciones? Ante un examen más de cerca se revela que
obrero asciende a 10 horas, la jornada laboral de la sociedad ascenderá a 10 mi­ si bien Rosa Luxemburg habla de todas las condiciones, en realidad sólo se
llones de horas. Dada cierta duración de esta jornada laboral, y es lo mismo refiere a una única condición: la existencia del entomo no capitalista, de las
que se hayan trazados sus límites por motivos de orden físico o de orden social, así llamadas terceras personas. Y ello no es casual en modo alguno. Pues si
sólo se puede aumentar la masa del plusvalor si se acrecienta el número de los quisiéramos tomarle la palabra a Rosa Luxemburg y ligar la exactitud
obreros, esto es, la población obrera. El crecimiento de la población configura de las leyes económicas descubiertas por Marx a la observación estricta de
aquí el límite matemático para la producción de plusvalor por el capital total
social. Y a la inversa. Estando dada la magnitud de la población, ese límite “todas las condiciones de la realidad histórica”, se revelaría que no sólo
lo conforma la prolongación posible de la jomada laboral." (Das ¡Capital, i, los esquemas de la reproducción, sino todos los resultados de la investiga­
p. 322 [t. i / l , pp. 372-373].) ción de El capital, son “ficciones”. Como es sabido, ante el estrado judicial
T Cf. ibid., p. 595 [t. i/2, p. 697]: “La ilusión generada por la forma dine- del empirismo desnudo, cualquier abstracción teórica debe quedar en des­
raria se desvanece de inmediato, no bien tomamos en consideración no al capita­ ventaja . . .
lista individual y al obrero individual sino a la clase capitalista y a la clase Ciertamente, es verdad que “como proceso histórico”, la acumulación
obrera. La clase capitalista entrega constantemente a la clase obrera, bajo la del capital presupone, “desde el primero hasta el último día”, el medio de
forma dineraria, asignados sobre una parte del producto creado por esta última formaciones precapitalistas y una incesante interacción con ellas.® Pero presu-
clase y apropiado por la primera. También constantemente, el obrero devuelve
a la clase capitalista esos asignados y obtiene de ésta, así, la parte que le corres­
ponde de su propio producto. La forma mercantil del producto y la forma 8 Cf. p. 79 del capítulo anterior.
dineraria de la mercancía disfrazan la transacción.” Cf. asimismo ibid., p. 601 9 Trotski explica muy bien esto en La revolución permanente: “El desarro­
[t. i/2, p. 706]: “Desde el punto de vista social, la clase obrera, también cuando llo capitalista —no en el sentido de las fórmulas abstractas del segundo tomo
está fuera del proceso laboral directo es un accesorio del capital, a igual título de El capital, que conservan plena significación en cuanto una etapa del análisis,
que el instrumento inanimado de trabajo.” sino en el sentido de la realidad histórica— se llevó a cabo mediante la amplia-
INTRODUCCIÓN 97
96 CRÍTICA D E LU X EM B U R G A LO S E S Q U E M A S DE R EPR O D U C C IÓ N DE MARX

pone igualmente, “desde el primero hasta el último día”, muchas otras cosas, mente) al modo de producción capitalista. En esta premisa, que expresa
como por ejemplo la competencia intema e interestatal de los capitales, la el objetivo ( limit), que por lo tanto se aproxima cada vez más a la correc­
no coincidencia de los precios con los valores, la existencia de la tasa de ga­ ción exacta, todos los trabajadores ocupados en la producción de mercancías
nancia media, el comercio exterior, la explotación de los países de escasa son trabajadores asalariados, y en todas esas esferas los medios de producción
productividad por parte de sus competidores más afortunados, etc. Cosas se les oponen en cuanto capital.” 12
todas ellas de las cuales prescindió Marx, con razón, en su esquema abstracto Lo cual no significa, naturalmente, que Marx confunda, siquiera por
de [a reproducción, pero que desde el punto de vista de la “realidad” empí­ un instante, esta hipótesis metodológica con la realidad del capitalismo.
ricamente concebida tampoco pueden pasarse por alto, no menos que el Precisamente a él le importaba, antes que nada, aprehender el modo de pro­
“entorno histórico” del capitalismo. ducción capitalista en su realidad concreta. Pero el único medio científico
En otras palabras: la confrontación de los esquemas con la realidad histó­ adecuado para ello lo veía en el método de “elevarse desde lo abstracto
rica demuestra demasiado o absolutamente nada. Aquí se manifiesta clara­ hacia lo concreto”, que ya esbozara en su Introducción, empleándolo más
mente la inconsecuencia intema de Rosa Luxemburg. Pero no solamente tarde en los Grundrisse y en El capital. El mismo consiste en lo siguiente.
aquí. Así, tanto en La acumulación como' en la Anticrítica, Rosa Luxemburg A fin de investigar las leyes en que se basa el modo de producción capi­
señala con satisfacción las “contradicciones aparentemente flagrantes” que talista, debe investigarse primeramente, según Marx, el “devenir” del capital,
resultan entre los esquemas de la reproducción del tomo n y “la concepción es decir sus procesos tanto de producción como de circulación y reproduc­
del proceso capitalista global y su transcurso, tal como lo expusiera Marx ción, en su “promedio ideal”, como “tipo general”, para lo cual cierta­
en el tercer tomo de El capital’’.10 Pero ella misma ha afirmado repetida­ mente cabía prescindir de todas las “formaciones más concretas” del capital
mente (y con razón) que Marx partió, no sólo en el primero y segundo (es decir también, entre ellas, la existencia de estratos no-capitalistas, etc.).
tomos de El capital, sino también en el tercero, de la premisa de una socie­ Y esa investigación en modo alguno se hallaba restringida al análisis del
dad compuesta únicamente de capitalistas y trabajadores,11 es decir de una capital individual (tal como correspondería a la concepción de Rosa
premisa que, presuntamente, excluía desde un principio una concepción Luxemburg). Pues también el “capital total de una sociedad” puede y debe
correcta del proceso de la acumulación. ¿Cómo conjuga eso? ¿Cómo podía concebirse, para determinados fines de la investigación, como “capital en
llegar Marx en el tercer tomo, partiendo de la misma premisa que lo llevó cuanto tal” o como “capital en general”.15 Recordamos al lector el pasaje
por caminos extraviados en el segundo tomo, a conclusiones diametralmente de los Grundrisse citado en el capítulo anterior: “Si por ejemplo considero el
opuestas (y consideradas correctas por Rosa Luxemburg)? Una vez más se capital global de una nación, por contraposición al trabajo asalariado
demuestra aquí demasiado, más de lo que resulta compatible con el punto de total [ .. . ] o si tomo al capital como la base económica general de una clase
partida de la crítica de Rosa Luxemburg. por oposición al de otra clase, lo estoy considerando en general.” Y no vemos
Después de la lectura de los Grundritse no es difícil descubrir la fuente en absoluto por qué habría de constituir ésta —en contraposición con la
de todos estos errores. La misma reside en la omisión total de la categoría consideración del capital individual— una “ficción exangüe”.
marxiana del “capital en general". Y reside además en el desconocimiento Sin embargo, aquí cabría preguntarse: ¿No presupone el proceso de
del papel que le cuadra a la abstracción de una “sociedad puramente capi­ reproducción del capital social global una pluralidad de capitales? ¿Y no
talista” en la metodología marxiana. El propio Marx dice a este respecto: habría que excluir por ello la consideración de este proceso del análisis
“Al considerar las relaciones esenciales de la producción capitalista, del “capital en general”, situándolo en la de los “capitales múltiples", vale
• puede suponerse, pues (ya que ello ocurre casi siempre; más, es el objetivo decir la competencia? (Es posible que el propio Marx haya abrigado transi­
principal, y sólo en este caso se desarrollan las fuerzas productivas del tra­ toriamente reparos similares, como acaso puede concluirse de un pasaje de
bajo hasta el punto máximo) que todo el mundo de las mercancías, todas las los Grundrisse.)1* Sin embargo, lo que presupone conceptualmente el pro­
esferas de la producción material [ . . . ] se hallan sometidos (formal o real­ ceso de reproducción del capital social es sólo la existencia de relaciones
de intercambio entre las dos secciones de la producción social —la indus-
ción sistemática de, su base, y no podía llevarse a cabo de otro modo. En el
proceso de su evolución, y en consecuencia en la lucha con sus contradicciones
internas, todo capitalismo nacional se vuelve, en medida siempre creciente, hacia 12 Theorien, i, p. 385 [p. 346]. Cf. Das ¡Capital, ni, p. 200 [t. m /6, p. 222]:
las reservas del ‘mercado externo’, es decir de la economía mundial. La expan­ “Pero en la teoría se presupone que las leyes del modo capitalista de produc­
sion irresistible que se genera a partir de las crisis internas del capitalismo, ción se desarrollan en forma pura. En la realidad, siempre existe sólo una
constituye una fuerza progresista, antes de volverse mortal para el capitalismo.” aproximación; pero tal aproximación es tanto mayor cuanto más desarrollado
( Op. cit., 1965, p. 14.) esté el modo capitalista de producción, y cuanto más se haya eliminado su
10 Akkumulation, p. 313 [p. 269]; Antikritik, p. 25 [A., p. 384; IAC., contaminación y amalgama con restos de situaciones económicas anteriores.”
P- 22]. 13 Grundrisse, p. 252.
11 Akkumulation, pp. 302-303 [p. 259], 14 Ibid., p. 420.
98 INTRODUCCIÓN LA CRÍTICA DB LUXEMBURO A LOS ESQUEMAS DE REPRODUCCIÓN DE MARX 99

tría de los medios de producción y la de los medios de consumo (que cierta­ Y como presintiendo que alguna vez se le habría de reprochar la no obser­
mente podemos imaginar como representada por sólo dos capitales particu­ vación de las “condiciones reales” en esta etapa del análisis, escribe Marx
la re s)^ . pero no la competencia en el sentido propio. Por supuesto que algunas líneas más adelante:
“con la dualidad está dada ya la pluralidad en general’’, con lo que resultaría “Cabe observar aquí, además, que debemos describir el proceso de circu­
asimismo la “transición desde el capital” en general “hacia los capitales lación o el de reproducción antes de haber descrito el capital acabado1*
en particular, los capitales reales”.1® Lo cual, sin embargo, no excluye en —capital y ganancia—14 ya que debemos describir no sólo cómo produce
modo alguno una investigación abstracta dentro de] marco del “capital el capital, sino cómo se lo produce. Pero el movimiento verdadero parte del
en general”. Y ése es también el motivo por el cual una investigación tal se capital existente ( = ‘acabado’); vale decir, el movimiento verdadero sobre
halla ya en el segundo tomo de El capital, antes de pasar Marx a la consi­ la base de la producción capitalista desarrollada, que comienza por si misma,
deración de la “acción recíproca de los muchos capitales”, de la tasa media de que se presupone a sí misma. El proceso de la reproducción y las disposi­
ganancia, etcétera. ciones de la crisis que en él siguen desarrollándose sólo se describen incom­
Pero no hace falta que echemos mano de los Grundrisse para convencer­ pletamente, por ende, bajo dicho rubro, y requieren que se los complete
nos de la corrección de ese concepto. Marx también abogó con claridad en el capítulo*0 ‘Capital y ganancia’.” *1
Pues:
inconfundible por el mismo punto de vista en sus Tecnias sobre la plusvalía,
que Rosa Luxemburg conocía ciertamente y apreciaba en sumo grado. “Debe entenderse a las crisis del mercado mundial como el compendio
Leemos así al comienzo del capítulo dedicado a las “Causas de las crisis”, real y la nivelación coercitiva de todas las contradicciones de la economía
en el tomo n de las Teorías: burguesa. Por lo tanto, los diversos factores que se agrupan en esas crisis,
deben manifestarse y desarrollarse pues en todas las esferas de la econo­
“Sólo debemos considerar aquí las formas que recorre el capital en
mía burguesa, y cuanto más avancemos en ella, deben desarrollarse nuevas
sus diversas etapas evolutivas. Por lo tanto, no están analizadas las condi­
determinaciones de ese conflicto, por una parte, y demostrarse, por la otra,
ciones reales dentro de las cuales avanza el verdadero proceso de la pro­
que las formas más abstractas de las mismas son recurrentes y están conte­
ducción. Se supone que la mercancía se vende a su valor. No se considera la nidas en las más concretas.” **
competencia de los capitales, ni tampoco el sistema crediticio, ni la ver­
De ahí resulta claro que exista “aún una cantidad de factores, condicio­
dadera constitución de la sociedad, que en modo alguno consta solamen­
nes, posibilidades de la crisis que sólo pueden tenerse en cuenta en la consi­
te de las clases de los trabajadores y de los capitalistas industríales, en la
deración de las condiciones más concretas, principalmente de la competencia
cual, por ende, consumidores y productores no son idénticos entre sí; la pri­
de capitales y del crédito”,** y a cuya descripción renuncia provisoriamente
mera categoría, la de los consumidores (cuyos ingresos en parte no son
Marx, en consecuencia. En general, de acuerdo a su plan, el análisis en
primarios sino secundarios, derivados de la ganancia del salario), está mucho
profundidad del proceso social de la reproducción y de las crisis en su carác­
más avanzada que la segunda [ . . . ] Sin embargo, tal como descubrimos ya en
la consideración del dinero [ . . . ] que el mismo encierra la posibilidad de crisis, ter concreto (así como de las teorías comprendidas dentro de este terreno),*4
ello se desprende con mayor intensidad aún en la consideración de la natu­ debía quedar reservado a la parte ulterior de su obra. Pues lo que le interesa
a Marx en esta etapa de la investigación es demostrar: l ) por qué sólo en el
raleza general del capital, sin que se desarrollen las restantes condiciones reales
que constituyen todas las premisas del proceso de producción real.” 1*
Pero en otro pasaje de ese mismo volumen sé dice; 18 Cf. nota 132, p. 73 del capítulo 2.
“Pero sólo se trata [ .. .] , de seguir la evolución ulterior de la crisis poten­ 10 Sabemos que en el esbozo del plan de 1859 ( Grundrisse, p. 978), estas
cial —la crisis real sólo puede representarse a partir del movimiento real palabras designaban la parte de la obra que corresponde temáticamente a lo
que luego habría de ser el tomo ra de El capital.
de la producción capitalista, la competencia y el crédito—, en la medida en *° Debería decir “sección” o “libro”.
que surge de las determinaciones formales del capital, que le son peculiares 81 Theorien, n, pp. 513-514 [p. 439]. Por lo tanto, aquí el propio Marx
en cuanto capital, y que no están encerradas en su mera existencia en cuanto señala la relación existente entre lo que dice acerca de las crisis en el tomo in
mercancía y dinero.” 1115*7 de El capital, y los esquemas de reproducción del tomo n. (Con lo cual queda
liquidada la aparente contradicción entre los tomos n y m, tal como la veía
Rosa Luxemburg.)
15 Ibid., p. 353. (El pasaje citado se refiere, esp si, al crédito; pero lo dicho
** Ibid., n, p. 510-511 ]p. 437].
también puede aplicarse al progreso de la reproducción.) ** Ibid., ii, p. 534 [p. 456].
14 Theorien, n, p. 493 [p. 423]. Precisamente este pasaje cita textualmente
en su libro Rosa Luxemburg (pp. 302-303 [p. 259]) sin que, al hacerlo, le 24 “Excluyo aquí a Sismondi de mi panorama histórico, porque la crítica
preste la menor atención a lo más importante; el distingo que hace Marx entre de sus puntos de vista pertenece a una parte que sólo puedo tratar después de
la “naturaleza general del capital” y las “condiciones reales”. esta obra: el moviiniento real del capital (competencia y crédito).” Ibid., m,
p. 48 [p. 45].
17 Theorien, n, p. 513 [p. 439].
INTRODUCCIÓN
100

capitalismo “se concreta la posibilidad general de la crisis”;2* y cómo a pesar


de ello es posible un (muy relativo, e interrumpido por conmociones perió­ 3. K A R L M A R X Y E L PR O B L E M A D E L V A L O R
dicas violentas) “equilibrio móvil del sistema capitalista en crecimiento”.2* D E U S O E N LA E C O N O M IA P O L ÍT IC A *
Lo cual naturalmente no sólo no excluye la concretización del análisis en una
etapa posterior de la investigación, sino que inclusive la exige.27 (Una concre­
tización tai tuvo lugar también, en parte, en el capitulo xv del tomo m
de El capital. Véase no obstante la observación metodológica en la p. 885
[t. m/8, p. 1114] del mismo volumen, donde Marx señala expresamente la
necesidad de una mayor concretización.)
Vemos entonces que la “exangüe ficción teórica” que reprocha Rosa Antes de pasar a la exposición del contenido en los propios Grundrisse,
Luxemburg a Marx no es otra cosa que la consideración del proceso de la queremos p lan tear aquí un problem a m etodológico que la literatura
reproducción social dentro del marco del “capital en general". Esto nos m arxista tra tó m uy negligentem ente hasta la fecha,** y a cuya solu­
demuestra hasta dónde malinterpretó la autora de La acumulación el mé­ ción contribuye em pero fundam entalm ente el conocim iento de los
todo de El capital, y cuán poca fe nos merece por ende su critica de los Grundrisse. T rá ta se del papel del valor de uso en la econom ía m arxiana.
esquemas marxianos de la reproducción. (¡Cuánta razón tenia entonces Lenin,
cuando veia en la no comprensión de la metodología de El capital el aspecto
más débil de la teoría económica marxista en la época de la II Interna­
cional!)28 Por cierto que Rosa Luxemburg destaca muy enérgicamente la
i
diferencia fundamental entre la consideración de los procesos económicos
desde el punto de vista del capital individual y desde el del capital social
global; esas páginas se cuentan entre las más hermosas de su libro. Pero al Entre las num erosas m anifestaciones críticas acerca del sistema de R i­
mismo tiempo confunde esa diferencia con la distinción no menos fundamen­ cardo que se hallan en M arx, llam a especialm ente la atención un repro­
tal entre el “capital en general” y el capital “en su realidad”, los “ capitales che que se form ula únicam ente en los Grundrisse: el de que, en su
múltiples”. En su opinión, sólo el capital individual permite una considera­ economía, R icardo hace abstracción del valor de uso,1*que “sólo esoté­
ción abstracta, mientras que la categoría del capital social global debe repre­ ricam ente se refiere” a u n a categoría tan im portante,2 y que por eso
sentar una categoría de realidad inmediata. De ahí que afiele constantemente queda m uerta en él “como simple supuesto” .8
a la “realidad histórica” contra la “ficción teórica”, de ahí su crítica errónea Entrem os a considerar ah o ra más en detalle este reproche. C uriosa­
de los esquemas de la reproducción de Marx, y de ahí, finalmente, también su
mente, el mismo vale no sólo p ara R icardo sino p a ra m uchos de los
incapacidad de seguir desarrollando concretamente en el sentido de la teoría
marxista el verdadero núcleo de su libro: la acentuación del conflicto entre propios discípulos de M arx. Pues precisam ente entre los economistas
el desenfrenado instinto de explotación del capital y la limitada capacidad de de la escuela m arxista se h a vuelto tradición prescindir del valor de
consumo de la sociedad capitalista en cuanto una de las fuentes principales uso en la econom ía, de relegarlo al ám bito de la “m erceología” . T om e­
de la expansión económica y política en el capitalismo. No obstante queda en mos por ejem plo la respuesta de H ilferding a Bóhm -Bawerk:
su haber el gran mérito de haber situado nuevamente en el foco de la discu­ “L a m ercancía — dice allí— es unidad de valor de uso y valor, sólo
sión ese punto de vista (que se desprende consecuentemente de la propia que la consideración es doble : como objeto n atu ral es un objeto de las
doctrina marxiana, pero con el cual los epígonos reformistas no supieron qué ciencias naturales, m ientras que como objeto social lo es de una ciencia
hacer), por muy insatisfactoria que pueda haber resultado su propia solución social, la econom ía política. Por lo tanto es objeto de la econom ía el
del problema. aspecto social de la m ercancía, del bien, en la m edida en que es símbolo
* Publicado en la revista suiza Kyklos, 1959.
** Como únicas excepciones debemos citar aquí dos trabajos: en primer
2» Ibid., ii, p. 515 [p. 440). lugar el ensayo (que lamentablemente ha permanecido inaccesible para el autor)
28 Nicolai Bujarin, “Der Imperialisrnus und die Akkumulation des Kapitals”, del renombrado economista ruso Isaak Ilich Rubin sobre La teoría de Marx de
en Unter dem Banner des Marxismus, año i, fase. 1, p. 21 [1AC., p. 102). la producción y el consumo [en ruso], 1930, y en segundo término (cuando
27 Resulta ciertamente significativo que las observaciones metodológicas que menos en parte) el último trabajo de Henryk Grossmann, Marx, die klassische
acabamos de citar, y que se encuentran en el tomo ri de las Teorías, jamás le Nationalókonomie und das Problem der Dynamik (mimeografiado), Nueva York.
hayan llamado la atención a Rosa Luxemburg ni a sus críticos. 1 Grundrisse, p. 179.
28 Véase V. I. Lenin, Aus dem philosophischen Nachlass, p. 99. 2 Ibid., p. 540.
3 Ibid., pp. 226-227.
[101]
102 INTRODUCCIÓN MARX V RL PROBLEMA DEL VALOR DE USO 103

de la vinculación social, mientras que su aspecto natural, el valor de dad’, de la esfera de la investigación de la economía política, en virtud
uso, se encuentra más allá del circulo de observaciones de la economia de que no da cuerpo directamente a una relación social. Observa estric­
política.” 4* tamente el requisito de que las categorías económicas deben ser cate­
A primera vista, aquí parece tratarse sólo de una paráfrasis del gorías sociales, esto es categorías que representan relaciones entre los
conocido pasaje de la Contribución... ¿Pero cómo reza ese pasaje hombres. Es importante advertir que esto contrasta fuertemente con
en el propio Marx? el punto de vista de la teoría económica moderna [ ...] ”1
“Ser valor de uso —se dice allí— parece ser una premisa nece- • Por lo tanto, la manifestación de Sweezy no difiere de la que halla­
saria para la mercancía, pero ser mercancía parece ser una determina­ mos comúnmente en las popularizaciones de la economía marxiana.6
ción indiferente para el valor de uso. El valor de uso en esa indife­ Pero en su caso el error es tanto menos disculpable cuanto que disponía
rencia para con la determinación económica formal, es decir el valor no sólo de las Teorías de Marx (publicadas en 1905-1910), sino tam­
de uso en cuanto tal, se halla más allá del círculo de observaciones de la bién de sus Glosas marginales.. .,• en las que el propio Marx habla con
economía política. Sólo cae dentro de su círculo cuando él mismo sumo detalle acerca del papel del valor de uso en su economía.
es determinación formal.” 8* “Solamente un vir oscurus, que no haya comprendido una sola
Habrá que admitir que el original difiere considerablemente de la palabra de El capital —dice allí, refiriéndose a Wagner— puede con­
copia,6*y que la arbitraria reproducción de Hilferding de las frases cluir que puesto que en una nota a la primera edición de El capital
anteriores equivale antes bien a estropear el verdadero punto de vista Marx desecha en general todas las majaderías de los profesores alema­
de Marx. nes sobre el ‘valor de uso’, remitiendo a los lectores que quieran saber
O tomemos a un autor mandsta más reciente, Paul M. Sweezy. En algo acerca de los verdaderos valores de uso al ‘conocimiento pericial
su trabajo Teoría del desarrollo capitalista (1942), destinado a popu­ de las mercancías’,10 el valor de uso no desempeña para él papel
larizar la economía mandana, leemos: alguno [ . . . ] Cuando se debe analizar la *mercancía’ —la manifestación
“Marx excluía el valor de uso (o como ahora se lo llamaría, la ‘utili­ económica más sencilla— hay que dejar de lado todas las relaciones
1 Op. cit., p. 36.
4 Rudolf Hilferding, “Bóhm-Bawerks Marx-Kritik”, en Marx-Studien, 1904, 6 En el extremo opuesto cae el filósofo Herbert Marcuse, según el cual
p. 9 [EBYEM, p. 136]. “cuando Marx declara que el valor de uso se halla fuera de los alcances de la
4 Zur Kritik, p. 20 [p. 22]. teoría económica, describe al principio la situación real en la economia política
6 Esto también le llamó inmediatamente la atención a Eduard Bernstein, clásica. Su propio análisis comienza por aceptar y explicar el hecho de que,
quien en el artículo en que habla del trabajo de Hilferding [en Dokumtnt* en el capitalismo, el valor de uso aparece sólo como el ‘sustrato material del
des Sozialismus, 1904, fase. 4, pp. 154-157] hostiga a éste señalando la discre­ valor de cambio’ (Das ¡Capital, i, p. 40 [t. i / l , p. 44]). Su critica refuta luego
pancia entre su concepción del problema, y la de Marx. “Marx —dice allí— el tratamiento capitalista del valor de uso y fija sus objetivos en una econo­
no es tan audaz como para expulsar el valor de uso en forma absoluta de la mía en la cual esta relación se halla abolida por completo.” (Herbert Marcuse,
economia política”, y al hacerlo, Hilferding “tropieza, cayendo desde su empi­ Reason and Révolution, 1941, p. 304, n. 95.)
nada posición de intérprete de Marx hacia una profundidad situada considera­ La arbitrariedad de esta interpretación salta a la vista. En primer lugar,
blemente por debajo de los profesores universitarios que en tan poca estima el pasaje citado de la Contribución no trata en modo alguno de la economía
tiene”. Estas irónicas palabras no encubren, sin embargo, el hecho de que el política clásica, sino de la economia politica a secas. En segundo término, en
propio Bernstein no sabe qué hacer con la discrepancia mencionada, y sólo logra ninguna parte dice Marx que en el capitalismo los valores de uso son solamente
resolverla en el sentido de un acercamiento de la teoría marxista a los econo­ “sustratos materiales del valor de cambio”, sino que lo son “al mismo tiempo”
mistas de la “escuela psicológica”. {Das ¡Capital, i, p. 40 [t. i / l , p. 44] y ésas son dos cosas muy distintas. Y por
La respuesta de Hilferding resultó muy débil. “El valor de uso —escribió último, de ninguna manera se planteó Marx la misión de refutar el “trata­
éste en Nene Zeit [1904, núm. 4, pp. 110-111]— sólo puede calificarse de cate­ miento capitalista de los valores de uso”, sino la de explicar científicamente
goría social cuando se ha convertido en finalidad consciente de la sociedad, el hecho peculiar de la producción mercantil capitalista (y de la producción de
en objeto de su acción social consciente, y sólo por esa misma razón. Tal es el mercancías en general) de que los valores de uso, a fin de poder satisfacer
caso en la sociedad socialista, cuya dirección consciente se plantea como objetivo necesidades humanas, debían primeramente imponerse como valores de cambio.
la producción de valores de uso; pero no lo es en modo alguno en la sociedad * Último trabajo económico de Marx, reproducido en la edición moscovita
capitalista [ . . . ] Pero si en una sociedad socialista se puede calificar al valor del tomo i de El capital de 1932. (Sweezy cita este trabajo en la p. 138 de su
de uso como una categoría social, tampoco entonces es una categoría económica, libro [p. 38].)
ni un objeto de un análisis económico-teórico, porque la relación de producción 10 Cf. Das ¡Capital, i, p. 40 [t. i / l , p. 44] y Zur Kritik, p. 20, n. 2
conscientemente regulada no necesita dicho análisis.” [p. 22, n. 2].
INTRODUCCIÓN
104 MARX Y E L PR O B L EM A D EL VALOR D E U SO
105

que nada tienen que ver con el objeto en análisis. En cambio lo que Tal lo que dice Marx. De sus frases puede verse claramente que la
debe decirse de la mercancía eri cuanto valor de uso, lo he dicho por interpretación marxista tradicional d* Hilferding, Sweezy y otros no
ello en pocas líneas, mientras que por otra parte destaqué la forma puede ser correcta en modo alguno, y que en ese caso los autores citados
característica en la cual aparece en ella el valor de uso —el producto siguen —desde luego que sin saberlo— no a su maestro Marx, sino
del trabajo—,n a saber: ‘Una cosa puede ser útil, y además produc­ antes bien a su criticado Ricardo.
to del trabajo humano, y no ser mercancía. Quien, con su producto,
satisface su propia necesidad, indudablemente crea un valor de uso,
pero no una mercancía. Para producir una mercancía, no sólo debe
producir valor de uso, sino valores de uso para otros, valores de uso n
social.’1112 [ . . . ] De esa manera, el propio valor de uso —en cuanto valor
de uso de la ‘mercancía’— posee un carácter históricamente especí­ Pero, ¿en qué se funda la crítica de Marx, y cómo deben entenderse
fico [ . . . ] Por lo tanto —prosigue Marx— sería pura chapucería, al en realidad las objeciones a Ricardo, citadas al principio?
realizar el análisis de la mercancía —y puesto que la misma se presenta Para responder a esta pregunta debemos remontamos a las premi­
por una parte como valor de Uso o bien, y por la otra como ‘valor’— sas metodológicas fundamentales del edificio teórico de Marx.
‘asociar’ en esa ocasión toda clase de reflexiones triviales sobre los Sabemos que, en contraposición a los clásicos, toda la acción teórica
valores de uso y los bienes que no caen dentro del ámbito del mundo de Marx apuntaba a descubrir las “leyes particulares que rigen el surgi­
mercantil” (tal como lo hace la economía universitaria oficial) [ . . . ] miento, existencia, desarrollo y muerte de un organismo social determi­
“Por otra parte, el vir oscurus no advirtió que en mi análisis de la mer­ nado y su remplazo por otro, superior al primero”.1®Por ello, para él
cancía no me detuve en el doble modo en que ésta se presenta, sino la producción capitalista era “solamente un modo de producción histó­
que de inmediato proseguí para establecer que en ese doble sentido rico, correspondiente a cierta época de desarrollo limitado de las con­
de la mercancía se presenta el doble carácter del trabajo, cuyo pro­ diciones materiales de la producción”,1®y las categorías de la economía
ducto es: del trabajo útil, es decir de los modos concretos de los traba­ burguesa eran “formas del pensar socialmente válidas, y por tanto obje­
jos que crean valores de uso, y del trabajo abstracto, del trabajo como tivas, paia las relaciones de producción que caracterizan ese modo de
gasto de fuerza de trabajo, sin que importe de qué manera ‘útil’ se . producción social históricamente determinado”,17
lo gasta (sobre lo cual se basará luego el estudio del proceso de pro­ Sin embargo, ¿de qué manera puede llegar la teoría al conoci­
ducción) ; que en el desarrollo de la forma de valor de la mercancía, miento de tales leyes particulares, que sólo pretenden validez históri a?
en última instancia de su forma monetaria, vale decir del dinero, se ¿Y cómo pueden compatibilizarse estas leyes con las determinaciones
manifiesta el valor de una mercancía en el valor de uso de la otra, económicas generales, aplicables a todas las épocas de la sociedad?
es decir en la forma natural de la otra mercancía; que el propio plus- Pues “todas las épocas de la producción tienen ciertos rasgos en común”,
valor se deriva de un valor de uso de la fuerza de trabajo, ‘específico’ lo cual “se desprende ya del hecho de que” [en todas las épocas] “el
y que le pertenece a ella exclusivamente, etc., etc., es decir que para sujeto, la humanidad, y el objeto, la naturaleza, son los mismos”.18 Por
mí, el valor de uso desempeña un papel importante, muy diferente al eso, nada más fácil que, destacando esas determinaciones comunes,
que desempeñara en la economía de hasta el presente,13 aunque, eso “confundir o liquidar todas las diferencias históricas formulando leyes
sí, sólo se lo tiene en cuenta cuando tal consideración surge del aná­
lisis de una conformación económica dada, y no de razonamientos 13 Descripción de J. J. Kaufmann del método de investigación de Marx,
traídos y llevados en torno a los conceptos o palabras ‘valor de uso’ citada por Marx en el Postfacio a la segunda edición del t. i de El capital (p. 17
de la edición de 1932 [t. t/1, p. 19]).
y ‘valor’.” 13* 13 Das Kapital, m, pp. 288-289 [t. m /6, p. 333],
12 Ibid., i, p. 81 [t. i/l, p. 93],
11 Seguramente querría decir: "en la medida en que es producto de] 18 Grundrisse, p. 7. Así, por ejemplo, "ninguna sociedad puede producir
trabajo”. continuamente, esto es, reproducir, sin reconvertir continuamente una parte
12 Citado de Das Kapital, i, p. 45 [t. í/l, p. 50], [constantemente creciente] de sus productos en medios de producción o elementos
21 Marx piensa naturalmente en la economía de Smith y Ricardo. de la nueva producción”. (Das Kapital, i, p. 593 [t. i/2, p. 695].) Por ello,
14 Das Kapital, i, p p . 847-849 [El capital, f c e , p p . 718-720; ESC., y con esa finalidad, debe mantener determinadas proporciones entre el creci­
p p . 177-178], (Cf. Marx-Engels-Werke, t. 19, p . 371.) miento de las industrias de la producción y de los alimentos (los sectores i y h
f
INTRODUCCIÓN MARX Y E L PROBLEMA DEL VALOR D E U SO 107
106

humanas universales”.1* Sin embargo, si por ejemplo “los idiomas más nido” en la economía. (También aquí es dable reconocer claramente
evolucionados tienen leyes y determinaciones que son comunes a los me­ la influencia de la Lógica de Hegel.) *4>Pero hay una cosa firmemente
nos desarrollados, lo que constituye su desarrollo es precisamente establecida: que para Marx son precisamente las formas económicas
aquellos que los diferencia de estos elementos generales y comunes” . aquellas en las que se expresan las relaciones sociales de los indivi­
Del mismo modo, la economía política debe investigar especialmente duos económicos y gracias a lo cual se distinguen entre sí los diversos
las leyes de la evolución de la época capitalista que está examinando, modos de producción. Que las formas del intercambio —dice por ejem­
“para que no se olvide la diferencia esencial por entender sólo a la plo contra Rossi— deban serles “indiferentes” al economista “es exac­
unidad” (de esta época con las determinaciones comunes anteriores) .*° tamente como si el fisiólogo dijese que las determinadas formas de la
¿Qué significa el desarrollo dentro de la esfera de la economia? vida serían indiferentes, que sólo serian todas ellas formas de la materia
Precisamente aquello en lo cual se expresa su carácter específicamente orgánica. Precisamente son sólo esas formas las que importan, si de lo
social. “En la medida en que el proceso laboral sólo es un mero proceso que se trata es de aprehender el carácter específico de un modo de pro­
entre el hombre y la naturaleza, sus elementos simples siguen siendo ducción social. Una chaqueta es una chaqueta. Pero haced el inter­
comunes a todas las formas sociales de desarrollo del mismo. Pero cada cambio de la primera forma, y tendréis la producción capitalista y la
forma histórica determinada de este proceso desarrolla ulteriormente sociedad burguesa moderna; o de la segunda, y tendréis una forma
las bases materiales y las formas sociales de aquél.” *1 Y precisamente de la manufactura que resulta compatible incluso con condiciones asiá­
esas formas sociales son —a diferencia de su “contenido”, dado por la ticas o medievales, etc.” 35 “En el primer caso el sastre produce no sólo
naturaleza— lo que importa ante todo. Sólo ellas constituyen el elemen­ una chaqueta, sino que produce capital, y por ende también ganancia;
to activo y de impulso hacia adelante:** “las leyes de la naturaleza no produce a su amo como capitalista y a sí mismo como obrero asala­
pueden derogarse en modo alguno. Lo que puede modificarse en cir­ riado. Si [en cambio] me hago confeccionar una chaqueta por un
cunstancias históricas diferentes es sólo la forma bajo la cual se impo­ sastre (ouvrier tailleur) en mi casa, para usarla, ello no me convierte
nen dichas leyes”.*3 en mi propio empresario (en el sentido de una categoría económica), ni
No podemos entrar a considerar aquí con mayor detalle la funda­ tampoco en propietario de la empresa sastreril [ . . . ] Empresario es
mentalmente importante distinción marxiana entre “forma” y “conte- aquél en la medida en que use y consuma él mismo una chaqueta
cosida por sus obreros.” 33
dc los esquemas de la reproducción de M arx), acumular reservas, etc. Pero Y en otro pasaje:
por otra parte, en toda sociedad los miembros de la misma deben producir una “Los trabajadores rurales en Inglaterra y Holanda, quienes reciben
cierta cantidad de plustrabajo para “disponer de un fondo de desarrollo, tal salarios ‘adelantados’ por el capital, ‘producen ellos mismos su salario’
como lo requiere ya el aumento de la población’’. ( Tkeorien, i, p. 79 [p. 91].)
“Si se despoja tanto al salario como al plusvalor, al trabajo necesario como al tanto como el campesino francés o el siervo ruso que vive de su trabajo.
plustrabajo, del carácter especifícamente capitalista, no quedan en pie preci­
samente estas formas, sino sólo sus bases, que son comunes a todos los
modos sociales de producción.” {Das Kapilal, m, pp. 932-933 [t. m /8, p. 1115].) 34 “No podemos olvidar —escribía en otro contexto el renombrado econo­
Y por último: “Ninguna sociedad puede impedir que one way or another [de mista ruso Isaak Ilich Rubin—- que, en lo que respecta a la relación entre con­
una manera u otra] el tiempo de trabajo disponible de la sociedad regule tenido y forma, Marx adoptó el punto de vista de Hegel, y no el de Kant.
la producción.” (Briefweehsel, iv, pp. 9-10.) Y por ello, también en el socia­ Éste consideró la forma como algo externo en relación al contenido y como
lismo le corresponderá una gran importancia a este sustrato material de la algo que se adhiere al contenido desde afuera. Desde el punto de vista de la
determinación del valor. (Das Kapital, jn, p. 907 [t. m /8, p. 1081].) filosofía de Hegel, el contenido no es en si mismo algo a lo cual la forma
13 Crundrísse, p. 9. se adhiere desde afuera. Más bien, a través de su desarrollo, el contenido mismo
da origen a la forma que ya estaba latente en el contenido. La forma surge
30 Ibid., p. 7. necesariamente del contenido mismo.” (En consecuencia, tampoco en este as­
31 Das Kapital, m, p. 940 [t. m /8, p. 1121].
33 Cf. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Wissensehafl der Logik, n, p. 71 pecto es posible compatibilizar la metodología de Marx con la de Kant.) Isaak
[pp. 397-398]: “La materia, lo determinado como indiferente, es lo pasivo Ilich Rubin, Ensayos sobre la teoría marxista del valor, p. 170.
en contra de la forma, como lo activo [ . . . ] La materia debe [ . . . ] ser formada 31 Marx se refiere aquí a la siguiente frase de Rossi : “Si se le compra a un
y la forma debe materializarse, darse a la materia, la identidad consigo misma o sastre una chaqueta totalmente terminada o si se la hace confeccionar a un obre­
ro a quien se le suministran material y salario, en tu resultado ambos casos
la existencia.” son iguales.” '
23 Carta de Marx a Kugclmann del 11.7.1868 (Ausg. Briefe, pp. 241-242
33 Theorien, i, p. 268 [p. 250],
[C-, p. 206]).
IN TR O D U C C IÓ N
108 MARX Y E L PR O B L EM A D EL VALOR DE U SO 109'

Si consideramos el proceso de la producción en su continuidad, el capi­ ante todo como común a todas las épocas de la producción. Por consi­
talista actualmente sólo adelanta al trabajador, en cuanto ‘salario’, una guiente esta sustancia aparece en primer término como mero presu­
parte del producto producido por el obrero en el día anterior. Por lo puesto, al margen de toda consideración de la economía política, y sólo
tanto, la diferencia no reside en que en un caso el obrero haya produ­ ingresa a la esfera de esa consideración cuando las relaciones formales
cido su propio salario y en el otro no [ . . . ] Toda la diferencia reside la modifican o al presentarse como modificadora de éstas.” 80
en la transformación que experimenta el fondo de trabajo producido
por el obrero, antes de que vuelva a fluir hacia él en la forma de
salario.” *T
Por lo tanto, son las formas sociales específicas de la producción m
y de la distribución las que, en opinión de Marx, constituyen el verda­
dero objeto del análisis económico ; y precisamente “la falta de sentido Pero desde ese punto de vista, tampoco ofrece dificultades ya el pro­
teórico para aprehender las diferencias formales de las condiciones blema de la diferencia real entre Marx y Ricardo (en cuanto al papel
«conómicas” —apareadas al “brutal interés por lo material”— carac­ del valor de uso en la economía).
teriza, para él, a la economía anterior, incluso en sus mejores repre­ Es imposible que esa diferencia se refiera al principio fundamental
sentantes.*® (Únicamente R. Jones y Sismondi estarían a salvo de este de su teoría del valor. Ambos son teóricos del valor-trabajo ; pero desde
reproche.)*® el punto de vista de la teoría del valor-trabajo, al valor utilitario o de
Hasta aquí nuestra digresión metodológica. Sin embargo, el lector uso de los productos del trabajo no puede concedérsele una influencia
habrá advertido que de esa manera también se ha respondido —de sobre la creación del valor sino que, por el contrario, su valor de uso
una manera sumamente general—, al mismo tiempo, a nuestro interro­ debe aparecer como una mera premisa de su intercambiabilidad. Aun­
gante respecto al papel del valor de uso en la economía marxiana. ¿ Qué que de ello no se deduzca aún, en modo alguno, que el valor de uso
decía acaso el párrafo inicialmente citado de la Contribución de Marx? no tenga una significación económica y que haya que desterrarlo sim­
En su “indiferencia frente a la determinación de la forma económica”, plemente del ámbito de la economía.
el valor de uso se halla “más allá del círculo de observación de la En opinión de Marx, esto es correcto solamente en la medida en
economía política. Sólo cae dentro de ese círculo cuando él mismo que se trate de la circulación simple de la mercancía (la forma de inter­
es determinación de la forma”. En otras palabras: sólo según su rela­ cambio M — D — M ). La circulación simple “consiste en el fondo*1
ción con las condiciones sociales de la producción es posible juzgar si el sólo en el proceso formal que pone una vez al valor de cambio bajo
valor de uso tiene una significación económica o no. En la medida la determinación de mercancía, la otra bajo la determinación de di­
en que influye sobre dichas condiciones o recibe su influencia, a su nero”.3* Para la consideración económica de la circulación simple
vez, es ciertamente una categoría económica. Pero por lo demás —en de la mercancía resulta secundario cómo fueron producidas las mer­
su carácter meramente “natural”— queda fuera del ámbito de la eco­ cancías a intercambiar (vale decir, si provienen de una economía capi­
nomía política. O bien, como sigue diciendo el texto de los Grundrisse: talista o precapitalista), y a qué tipo de consumo son sometidas luego
“La economía política se ocupa de las formas sociales específicas de la del intercambio. Pues aquí sólo se enfrentan compradores y vendedores,
riqueza o, más bien, de la producción de la riqueza. La sustancia o, mejor aún, solamente las mercancías que ofrecen, que establecen
de ésta, sea subjetiva, como el trabajo, u objetiva, como los objetos
para la satisfacción de necesidades naturales o históricas, se presenta2789 80 Grundrisse, p. 736. Cf. el pasaje paralelo, ibid., p. 763: “La primera
categoría bajo la cual se presenta la riqueza burguesa es la de la mercancía.
27 Ibid., ni, p. 416-417 [p. 352-353]. (Cf. Grundrisse, p. 9.) La mercancía misma aparece como unidad de dos determinaciones. Es valor de
28Theorien, i, p . 64 [p. 79], así como Das Kapital, l. p . 568 y m, p . 355 uso, esto es, objeto de la satisfacción para un sistema cualquiera de necesidades
[t.i/2, p . 626 y t. ih / 6 , p . 357].
humanas. En éste su aspecto material, que puede ser común a las épocas de
29 “Lo que distingue a Jones de los demás economistas, acaso con excepción producción más dispares y cuyo análisis por ende se sitúa allende la economia
de Sismondi, es que subraya la determinación formal del capital como lo esen­
política. El valor de uso cae en la esfera de ésta cuando las modernas rela­
cial, y reduce toda la diferencia entre el modo de producción capitalista y otros* ciones de producción lo modifican o, a su turno, interviene en ellas modifi­
cándolas.”
modos de producción a dicha determinación formal.” ( Theorien, in o 416
81 En el original: “au fond”.
[p. 352].) 82 Ibid., p. 167.
110 INTRODUCCIÓN MARX Y EL PROBLEMA DEL VALOR DE USO 111

en su lugar el nexo social entre ellos. El verdadero objetivo del inter­ burguesa no se ocupa más que del valor de cambio y sólo esotérica­
cambio —la satisfacción mutua de las necesidades de los productores mente se refiere al valor de uso, extrae precisamente del valor de uso
de mercancías— sólo puede cumplirse si las mercancías se imponen al las determinaciones más esenciales del valor de cambio, de la relación
mismo tiempo como valores, cuando logran cambiarse por la “mercan­ de éste con aquél: por ejemplo** la renta de la tierra, el salario mí­
cía general”, el dinero. En consecuencia es dentro del cambio de nimo, la diferencia entre el capital fijo y el circulante,** a lo cual justa­
forma de las propias mercancías donde se opera el metabolismo social. mente él asigna la influencia más decisiva sobre la determinación de los
Y ese cambio de formas es, en este caso, la única relación social de los precios [ . . . ] ; análogamente en la relación de la oferta y la demanda,
propietarios de las mercancías, “el indicador de su función social o de su etcétera”.40 Tiene razón Ricardo cuando afirma “que el valor de cam­
relación social mutua” .®* Pero en lo que respecta al contenido fuera bio es la determinación preponderante. Pero ¿1 uso, naturalmente, no
del acto del intercambio, “ese contenido [ . . . ] sólo puede ser: 1) la desaparece por el hecho de estar determinado sólo por el cambio, aunque
particularidad natural de la mercancía cambiada; 2) la necesidad natu­ desde luego ese hecho fija su propia orientación”.41 “Usar es consumir,
ral específica de los individuos que intercambian; o ambas, resumidas sea para la producción o para el consumo. Cambiar es este acto me­
en el diferente valor de uso de las mercancías intercambiadas”.*4 diado por un proceso social. El uso mismo puede estar puesto” por el
Pero en cuanto tal, este contenido no determina el carácter de las rela­ cambio “y ser mera consecuencia del cambio; por otra parte, el cambio
ciones de intercambio. En este caso, el valor de uso constituye, de puede aparecer como mero momento del uso, etc. Desde el punto de
hecho, sólo “la base material con respecto a la cual se presenta deter­ vista del capital (en la circulación) el cambio se presenta como poner
minada relación económica”, y “no es sino esta relación determinada de su valor de usq, mientras que por otra parte, su uso (en el acto de
lo que pone en el valor de uso la impronta de la mercancía [ . . . ] El producción) aparece como poner para el cambio, como poner de su
valor de cambio no sólo no se presenta determinado por el valor de uso, valor de cambio. Lo mismo con la producción y el consumo. En la eco­
sino que más bien la mercancía tan sólo se vuelve mercancía, tan sólo nomía burguesa (como en cualquier otra) están puestos en diferencias
se realiza como valor de cambio, en la medida en que su poseedor específicas y en unidades específicas. De lo que se trata, precisamente, es
deja de comportarse frente a ella como frente a un valor de uso”.** de comprender esa differentia specifica”, [ . . . ] “y no, como hace Ri­
Precisamente aquí, entonces, en que “el cambio se produce tan sólo cardo, dejarla sencillamente de lado, ni como el insulso Say darse
con vistas al uso recíproco de las mercancías, el valor de uso [ . . . ] la ínfulas con el mero empleo de la palabra ‘utilidad’ ”. Pues “el propio
particularidad natural de la mercancía en cuanto tal, no tiene existen­ valor de uso desempeña un papel como categoría económica. Dónde
cia alguna como determinación formal económica”, no es “el conte­ lo desempeña [ . . . ] en qué medida el valor de uso en cuanto sustancia
nido de la relación en cuanto relación social” .** Por eso, en este caso presupuesta queda al margen de la economía y de sus determinaciones
sólo tiene significación económica el cambio formal de la mercancía formales, y en qué medida entra en ella, [ . . . ] es cosa que depende
y del dinero, y sólo a este cambio de formas debe limitarse la repre­ del desarrollo mismo”.4*
sentación del intercambio mercantil simple.®7
Sin embargo, y por muy correcto que sea esto en relación con el
intercambio simple de mercancías, nada sería más falso —prosigue
diciendo Marx— que concluir “que la diferenciación entre valor de
uso y de valor de cambio, que en la circulación simple [ . . . ] cae fuera IV
de la determinación formal económica, cae fuera de la misma en
todas las ocasiones [ . . . ] Ricardo, por ejemplo, para quien la economía ¿Cuáles son entonces, según Marx, los casos en los cuales el valor de uso
resulta modificado como tal por las relaciones formales de la economía
burguesa o en los cuales, por su parte, interviene modificando en dichas
” Ibid., pp. 152-153.
»4 Ibid., p. 154.
« Ibid., p. 763. ss En el .original : “f.i. = for i nstance”.
»• Ibid., p. 178. *• En el originiü: “capital fixe y circulant”.
** “Si, en suma, examinamos la relación social de los individuos en el 40 Ibid., p. 540.
marco de su proceso económico, deberemos atenemos simplemente a las deter­ 41 Ibid., pp. 178-179.
minaciones formales de este proceso mismo.” {Ibid., p. 914.) 42 Ibid., pp. 540 y 179.
INTRODUCCIÓN MARX V EL PR O B LEM A DEL VALOR DE U SO
112 113

relaciones formales, vale decir, en los que él mismo se convierte en pan y un millonario que hace otro tanto, en este acto aparecen mera­
“determinación formal económica” ? mente como simples compradores, del mismo modo que el panadero
En las ya citadas Glosas marginales señala M arx que incluso dentro se presenta ante ellos sólo como vendedor [ . . . ] Tanto el contenido de
de la circulación simple de la mercancía, en el desarrollo de la forma sus compras como el volumen de las mismas resultan absolutamente
monetaria de la mercancía, el valor de una mercancía debe manifes­ indiferentes respecto a esta determinación formal”.47 Pero muy dife­
tarse “en el valor de uso, es decir en la forma natural de la otra mer- rente resulta la cuestión si pasamos de ese intercambio en la superficie
■cancia”. Ello significa no sólo que, según Marx, el dinero debe ser al intercambio entre el capital y el trabajo, que determina la esencia
obviamente una mercancía, es decir tener un valor de uso para la del modo de producción capitalista. Pues si en la circulación simple de
sustancia, sino también que ese valor de uso está ligado a propiedades Ja mercancía “la mercancía a se cambia por el dinero b, y luego éste
físicas sumamente específicas de la mercancía-dinero, que la capacitan por la mercancía c destinada al consumo —mercancía que era el objeto
precisamente para cumplir su cometido: originario del intercambio de a■—, el uso de la mercancía c, su consumo,
“La investigación sobre los metales preciosos como sujetos de la queda al margen de la circulación; no afecta en nada la forma de la
relación de dinero —leemos en los Grundrisse— [ . . . ] no es exterior, relación; está situado más allá de la circulación misma y es un interés
como cree Proudhon, al ámbito de la economía política, así como la puramente material que sólo expresa una relación del individuo,4* en
naturaleza física de los colores y del mármol no es exterior al ámbito su condición natural, con un objeto de su necesidad singular. Lo
<ie la pintura y de la escultura. Las cualidades que posee la mercancía que se hará con la mercancía c es una cuestión exterior a la relación
como valor de cambio, y respecto a las cuales sus cualidades naturales económica”.4* En cambio, en el intercambio entre el capital y el tra­
son inadecuadas, expresan los requisitos que exigen de aquellas mer­ bajo el valor de uso de la mercancía adquirida por el capitalista (fuerza
cancías que constituyen por excelencia el material del dinero. Por lo de trabajo) constituye precisamente la premisa del proceso de produc­
menos en el estado del cual hasta ahora podemos hablar, tales requisi­ ción capitalista y de la relación capitalista misma. Pues el capitalista
tos son satisfechos en grado máximo por los metales preciosos” [se re­ cambia, en esta transacción, una mercancía cuyo consumo “coincide
fiere al estado de la circulación puramente metálica].4* de manera inmediata con la objetivación del trabajo, y por ende con el
Precisamente gracias a sus cualidades especificas, que la convierten acto de poner el valor de cambio”.60 Si por ello “en la circulación
en material exclusivo para el dinero, la mercancía que cumple la fun­ simple el contenido del valor de uso es indiferente”, aquí, a la inversa
ción del equivalente general puede duplicar su valor de uso: puede “el valor de uso de lo intercambiado por el dinero en cuanto relación
obtener también, “además de su valor de uso especial en cuanto mer­ económica particular”, pertenece también él “a la determinación for­
cancía especial”, uno “general” o “formal”.4344*“Ése su valor de uso es mal económica, [ . . . ] porque el valor de uso se halla determinado aquí
él mismo determinación formal, vale decir que surge del papel especí- por el propio valor de cambio [ . . . ] ” “
cifo que ella [la mercancía-dinero] desempeña por la acción de todas Si de este modo se deriva la creación del plusvalor, en cuanto incre­
las demás mercancías sobre ella en el proceso de intercambio.” 48 De mentación del valor de cambio del capital, del valor de uso específico
este modo, aquí “coinciden la modificación material y 'la formal, ya de la mercancía fuerza de trabajo, por otra parte la economía polí­
que en el dinero incluso el propio contenido pertenece a la determi­ tica debe limitar la participación que le toca al obrero en el producto
nación formal económica”.40 del valor a un equivalente de los alimentos y elementos necesarios para
De importancia decisiva es el segundo ejemplo que señala M arx en la conservación de su vida, es decir permitir que, en el fondo, también
sus Glosas marginales: el intercambio entre capital y trabajo. Si con­ esa participación resulte determinada por el valor de uso.82 También en
sideramos la circulación simple de las mercancías, tal como se produce,
por ejemplo, “en la superficie del mundo burgués”, en el comercio « Ibid., p. 163.
al por menor, entonces “un trabajador que compra una hogaza de 48 En el original: “individuo A”.
48 Ibid., p. 185.
43 Ibid., p. 90. 80 Ibid., p. 944.
44 “[ . . . ] valor de uso formal [del dinero], no referido a ninguna necesidad 81 Ibid., pp. 185-186 y 218.
individual real”. (Zur Krítík, p. 90 [p. 104].) 82 Ricardo “considera al producto del trabajo, con respecto al obrero, sólo
40 Ibid., p. 44 [p. 48], como valor de uso: sólo Ja parte del producto que el obrero necesita para poder
40 Grundrisse, p. 559. vivir como tal. Pero de dónde surge que, de improviso, en el intercambio el
INTRODUCCIÓN MARX Y EL PROBLEMA DEL VALOR DE USO
114 115
este caso interviene la categoría del valor de uso influyendo sobre las Pero donde con mayor claridad se manifiesta el papel del valor de
relaciones económicas del modo de producción capitalista. uso es en el proceso de reproducción del capital social global, tal como
También en el proceso de circulación del capital es posible com­ se lo presenta en la sección tercera del tomo u de El capital. Ya al prin­
probar a cada paso la influencia del valor de uso sobre las relaciones cipio de esa sección destaca Marx que mientras se trataba sólo de la
económicas formales. Prescindimos aquí de las múltiples maneras en investigación del proceso de reproducción del capital individual [es
que influye la naturaleza material del producto sobre la duración del decir, en el tomo i de la obra] “la forma natural de) producto mercan­
período de trabajo y el período de circulación,®* y pasamos directamente til era totalmente indiferente para el análisis” (“constase, por ejemplo,
a la diferenciación —fundamental para el proceso de circulación— de máquinas, de grano o de espejos” ). En el tomo i simplemente se
entre capital fijo y circulante, a la cual nos remite el propio Marx en “supuso, pues, que el capitalista, por una parte, vendía el producto
su citaba polémica contra Ricardo. a su valor y, por otra, encontraba dentro de la esfera de la circulación
En lo que respecta al capital fijo, “sólo circula como valor en la los medios materiales de producción para reiniciar el proceso o conti­
medida en que se desgasta o es consumido en el proceso de produc­ nuarlo ininterrumpidamente [ . . . ] ” Pues; “El único acto dentro de la
ción. Pero e] tiempo en que se le consuma de esa manera y en que resul­ esfera de la circulación” mediante el cual era posible mantenerse “fue
te necesario remplazado en su forma como valor de uso depende de su la compra y venta de la fuerza de trabajo como condición fundamen­
durabilidad relativa. Esa durabilidad [ . . . ] —el tiempo mayor o menor tal de la producción capitalista”.81 No obstante, “esta manera pura­
en que le es posible mantener en los repetidos procesos de producción mente formal88 de la exposición ya no basta cuando se trata de consi­
del capital su función dentro de los mismos— esta determinación de derar el capital social globaT’, en cuya reproducción se trata no sólo de
su valor de uso, pues, se convierte aquí en un factor determinante la sustitución del valor, sino también de la sustitución del material, y
de la forma, vale decir, determinante para el capital en su aspecto donde por ello importa de manera tan esencial la forma material,
formal, no en el material. El tiempo necesario de reproducción del el valor de uso del valor del producto.8*
capital fixe, al igual que la proporción entre éste y todo el capital, El mismo punto de vista vuelve a encontrarse en las Teorías, sólo
modifican aquí, pues, el tiempo de rotación del capital total y con ello que en ellas Marx señala expressis verbis la importancia del valor de
su explotación” .84 uso en cuanto categoría económica:
Así, en las categorías del capital fijo y del circulante “la diferencia “En la consideración del plusvalor en cuanto tal —leemos en el
entre los elementos en cuanto valores de uso [ . . . ] se presenta ahora tomo ni de las Teorías— es indiferente la forma natural del producto,
como diferencia cualitativa del capital mismo y como determinante y en consecuencia [también] del plusproducto. En la consideración
en su movimiento total (rotación)”.88 Por lo tanto, aquí vuelve a del proceso real de reproducción cobra importancia, en parte para
ingresar el valor de uso como factor económico en el proceso del comprender su propias formas, en parte por la influencia que ejerce
capital.88 la producción suntuaria, etc., sobre la reproducción.80 Aquí —subraya
Marx— volvemos a tener un ejemplo de cómo adquiere importancia
obrero sólo represente valor de uso o que sólo extraiga valor de uso del inter­ económica el valor de uso en cuanto tal.” 01
cambio, para él es by no means [en modo alguno] claro [ . . . ] ” ( l b i d p. 449.)
»* Cf. especialmente los capítulos v, xn y xiu del t. n de El capital.
M Grundrisse, p. 577. Cf. Das Kapital, u, p. 161 [t. n/4, p. 201]. parte inmóvil, materialmente fijada de la riqueza y la parte móvil de la misma,
58 Grundrisse, p. 583. no cambia porque cambien las personas, los propietarios de este tipo de capital
»• En este contexto cabría señalar aun medios de trabajo que obran, en la fijo.” ( Das Kapital, il, pp. 156-157 [t. n/4, p. 196].)
forma de edificios de fábricas, ferrocarriles, puentes, túneles, diques, etc., “como 8T Ibid., p. 354 [t. n/5, p. 431],
capital enraizado en la tierra” (ibid., p. 578). La circunstancia de que esa clase 88 Es decir, que tenga en cuenta la forma del proceso.
de medios de trabajo “estén fijados en un lugar, de que con sus raíces estén 88 Das Kapital, n, p. 397 [l. n/5, p. 482], Justamente de la no observación
ÉANiMiMaMMiláiMM
metidos firmemente en la tierra, le asigna a esta parte del capital fijo un papel de este postulado metodológico adolecen los conocidos esquemas de la repro­
propio en ia economía de las naciones. No se los puede enviar al extranjero, ducción de Tugán-Baranovski y de Otto Bauer.
no pueden circular como mercancías en el mercado mundial. Los títulos de 80 Cf. Das Kapital, n, p. 415 [t. n/5, p. 493].
propiedad sobre este capital fijo pueden cambiar de manos; se lo puede com­ 81 Theorien, ni, p. 248 [p. 207J. En otro pasaje de la misma obra investiga
prar y vender y, en esa medida, pueden circular idealmente. Estos títulos Marx “el problema de si puede convertirse una parte del plusvalor directamente
de propiedad pueden circular incluso en mercados extranjeros, por ejemplo en capital constante” sin ser enajenado primeramente. “En los distritos industria­
bajo la forma de acciones. Pero la proporción que existe en un país entre la les —escribe— hay constructores de máquinas que construyen fábricas íntegras

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IN TRO DU C C IÓ N
116 MARX Y EL PR O B LEM A D EL VALOR DE U SO 117

Pasamos ahora al ámbito temático del tomo m de El capital. Tam ­ “Hasta el presente —escribe Grossmann— siempre ha vuelto a sub­
bién en él pueden hallarse numerosos ejemplos de la significación del rayarse en la literatura marxista únicamente el hecho de que a medida
valor de uso en cuanto categoría económica. Eso se comprende por sí que progresa la producción capitalista y la acumulación del capital,
solo en el caso de la renta de la tierra, que también Mar* deriva, a medida que se acrecienta la productividad del trabajo y con el pa­
en última instancia (y al igual que Ricardo), “de la relación entre el saje a una composición orgánica superior del capital, la masa de valor
valor dé cambio y el valor de uso”. Pero la importancia del valor de uso del capital constante crece absolutamente y en relación con el capital
se revela igualmente con relación a la tasa de ganancia, en la medida en variable. Sin embargo, este fenómeno constituye sólo un aspecto del
que ésta depende de las oscilaciones del valor de las materias primas. proceso de la acumulación, en la medida en que se lo examine desde
Pues “son especialmente los productos agrícolas propiamente dichos, el punto de vista del valor. Pero, como nunca podrá repetirse suficien­
las materias primas provenientes de la naturaleza orgánica, las que temente, el proceso de reproducción no es sólo un proceso de explota­
están sujetas a esta clase de oscilaciones de valor como consecuencia ción, sino también un proceso de trabajo, que produce no sólo valores
de cambio en los rendimientos de las cosechas, etc. [ . . . ] La misma can­ sino también valores de uso." Y “considerado desde el punto de vista
tidad de trabajo puede presentarse aquí, como consecuencia de condi­ del valor de uso, el aumento de la productividad obra no sólo en el
ciones naturales incontrolables, de lo favorable o desfavorable de las sentido de la devaluación del capital existente sino también en el de
estaciones, etc., en cantidades de valores de uso sumamente diferentes, la incrementación masiva de los objetos de uso” .64 En el tomo m de El
y una medida determinada de dichos valores de uso tendrá, en conse­ capital podemos releer cómo influye esto sobre el proceso de la acumu­
cuencia, un precio sumamente diferente”.®2 Esta clase de variaciones lación del capital:68
de los precios “afectan siempre la tasa de ganancia, aun cuando dejen
“El incremento de la fuerza productiva [ . . . ] —se dice allí— sólo
totalmente intacto el salario, y en consecuencia la tasa y la masa del puede hacer aumentar directamente la magnitud de valor del capital
plusvalor”.®2 si incrementa, por elevación de la tasa de ganancia, la parte de valor
Debe destacarse especialmente la influencia del valor de uso sobre del producto anual que se reconvierte en capital [ . . . ] Pero el desarro­
la acumulación de capital. llo de la fuerza productiva del trabajo contribuye indirectamente al
para los fabricantes. Supongamos que una décima parte de su producto sea acrecentamiento del valor de capital existente, al hacer aumentar el vo­
plusproducto o trabajo impago. El hecho de si ese décimo del plusproducto lumen y la variedad de los valores de uso,*® en los que se presenta el
se presenta en f&bricas construidas para terceros y vendidas a ellos, o en una mismo valor de cambio, y que constituyen el sustrato material, los
fábrica que el productor se hace construir para si mismo, y se vende a sí mismo,
en nada modifica evidentemente las cosas. Trátase aquí solamente del tipo de elementos materiales del capital, los objetos materiales en los que con­
valor de uso en el cual se presenta el plustrabajo, y si puede volver a ingresar siste directamente el capital constante, y cuando menos indirectamente
como medio de producción en la esfera de producción del capitalista a quien el capital variable. Con el mismo trabajo se crean más cosas que pueden
pertenece el plusproducto. Tenemos aquí nuevamente un ejemplo de la impor­ ser transformadas en capital, al margen de su valor de cambio. Cosas
tancia de la determinación del valor de uso para las determinaciones formales que pueden servir para absorber trabajo adicional, es decir también
económicas”. ( Theorien, u, pp. 488-489 [pp. 419-420].)
42 Das Kapital, m, p. 140 [t. m /6, pp. 145-146], plustrabajo adicional, y de esa manera constituir capital adicional.”
02 Ibid., p. 127 [t. m /6, p. 130], Otro ejemplo lo suministra el desarrollo Pues esa “masa de trabajo que puede comandar el capital no depende
desigual de diferentes esferas de la producción de la economía capitalista. “El de su valor, sino de la masa de materias primas y auxiliares de la
hecho de que el desarrollo de la fuerza productiva en los diversos ramos de la maquinaria y de los elementos del capital fijo, de los medios de subsis­
industria transcurra no sólo en muy distintas proporciones sino a menudo
en sentido opuesto —leemos en el tomo m— se origina no sólo en la anarquía de
tencia que componen ese capital, cualquiera que sea el valor de todos
la competencia y en el carácter peculiar del modo de producción burgués. La 44 Henryk Grossmann, Das Akkumulations- und ZusammenbruchsgeseU des
productividad del trabajo también se halla ligada a condiciones naturales que kapitalistischen Systems, pp. 326-328.
a menudo se toman menos rendidoras en la misma proporción en que la pro­ 48 Pero cf. asimismo Das Kapital, i, pp. 634-635 [t. i/2, pp. 747-748].
ductividad —en tanto depende de condiciones sociales— aumenta. De ahí que 44 “Si se dispone de mayor número de elementos de producción (aunque
se produzca un movimiento opuesto en esas ' diferentes esferas, progreso en un sean del mismo valor), entonces puede ampliarse la escala técnica de la produc­
caso y retroceso en otro. Piénsese, por ejemplo, en la sola influencia de las esta­ ción; entonces, a igual magnitud del valor del capital, también pueden ubicarse
ciones, de la cual depende la parte inmensamente mayor de todas las materias mayor número de obreros en el proceso de la producción, quienes por ende
primas, el agotamiento de bosques, yacimientos carboníferos, minas de hierro, en el próximo ciclo de la producción producirán asimismo mayor valor.”
etcétera.” (Ibid., p. 289 [t. m/6, pp. 333-334].) (Henryk Grossmann, op. cit., p. 330.)
P

1 18 INTRODUCCIÓN MARX Y EL PROBLEMA DEL VALOR DE USO 1 19

esos componentes. Al aumentar de esa manera la masa de trabajo de cada vara individual de lienzo no es más que la concreción mate­
empleado, y en consecuencia también del plustrabajo, también aumenta rial de la misma cantidad, socialmente determinada, de trabajo humano
el valor del capital reproducido y el plusvalor nuevo que le ha sido homogéneo.” T0
adicionado” .*1 Pero en ese mismo sentido se expresa también Marx en numerosos
otros pasajes. Y Engels hasta reúne ambas interpretaciones en una
definición, al decir contra Rodbertus: “Si hubiese investigado por
medio de qué y cómo el trabajo crea y, por lo tanto, determina y mide
v el valor, habría llegado al trabajo socialmente necesario: necesario
para cada producto tanto en relación con otros productos de la misma
Con especial minuciosidad se trata en el tomo m el problema de la clase como respecto a la demanda de toda la sociedad.” 11
oferta y la demanda. Este problema se relaciona estrechísimamente Muchos autores consideraron la amalgama de estas dos interpre­
con el muy discutido problema del tiempo de trabajo socialmente nece­ taciones del “trabajo socialmente necesario” como una contradicción
sario, que ya comenzamos a considerar en el capítulo 2.02 intolerable.12 En realidad, la contradicción es sólo aparente; trátase
“El tiempo de trabajo socialmente necesario —leemos al comienzo precisamente de dos etapas diferentes de la investigación, que exigían
del tomo i de El capital— es el requerido para producir algún valor de que se operase con dos conceptos diferentes, pero que se completaban
uso cualquiera en las condiciones normales de producción vigentes mutuamente. Al respecto podemos leer en el tomo m de El capital:
en una sociedad y con el grado social medio de destreza e intensidad de “El que la mercancía tenga un valor de uso sólo significa que satis­
trabajo” y es “sólo [ . . . ] « / tiempo de trabajo socialmente necesario para face alguna necesidad social. Mientras hablábamos solamente de las
la producción de un valor de uso, lo que determina la magnitud de distintas mercancías, podíamos suponer que existía la necesidad de esa
su valor”.** mercancía determinada —incluyéndose ya su cantidad en el precio—,
Una y otra vez volveremos a encontramos, en El capital y en otras sin entrar mayormente a considerar el volumen de la necesidad que
obras de Marx, con esta interpretación “tecnológica” del concepto del había que satisfacer. Pero ese volumen se convierte en un factor esen­
tiempo de trabajo socialmente necesario. Pero junto a ella se encuentra cial, apenas el producto de todo el ramo de la producción se halla
también otra interpretación, según la cual sólo podría considerarse situado de un lado, y la necesidad social del otro. Ahora se hace necesa­
como “socialmente necesario” al trabajo que correspondiese a la nece­ rio considerar la medida, es decir el volumen de esa necesidad social.” 12
sidad social colectiva de un valor de uso determinado. Así se dice ya En otras palabras: en la investigación realizada hasta ahora se
en el tomo i de El capital: partió de una serie de hipótesis simplificadoras. En primer lugar,
“Supongamos [ . . . ] que cada pieza de lienzo disponible en el mer­ se supuso que las mercancías se intercambian a sus valores, y segundo,
cado sólo contiene tiempo de trabajo socialmente necesario” [en el que siempre hallan sus compradores. Solamente de ese modo era po­
sentido tecnológico], “Puede ocurrir, sin embargo, que la suma total sible desarrollar el proceso de producción y de circulación del capital
de esas piezas contenga tiempo de trabajo gastado de manera super- en su forma pura, sin la intervención de “circunstancias secundarias
flua. Si el estómago del mercado no puede absorber la cantidad total interfercntes” . Pero ahora debemos hacer justicia al hasta ahora des­
de lienzo al precio normal de 2 chelines por vara, ello demuestra cuidado factor de la oferta y la demanda, e incorporarlo al análisis
que se consumió, bajo la forma de la fabricación de lienzo, una parte económico.
excesivamente grande del tiempo de trabajo social en su conjunto. El
resultado es el mismo que si cada uno de los tejedores hubiera emplea­ 10 Ibid., p. 112 [t. i / l , P. 131].
do en su producto individual más tiempo de trabajo que el social­ 11 Prefacio a Marx, Elend der Philosophie, p. 35 [p. 206].
mente necesario. Aqüí se aplica lo de que pagan justos por pecadores. 12 Cf. la reseña de la literatura respectiva en el instructivo estudio de
Todo el lienzo puesto en el mercado cuenta como un artículo único; T. Grigorovici, Die Wertlehre bei Marx und Lassalle. Beitrag zur Geschicht*
tiñes wissensehaftlichen Missverstándnisses, 1908. Cf. asimismo K. Diehl,
cada pieza, sólo como una parte alícuota. Y, en realidad, el valor Sozialwissenschaftliche Erlâuterungen zu D. Ricardos Grundgesetzen. . . , 1905,
L i, pp. 125-128.
®r Das ¡Capital, ni, pp. 276-277 [t. in/6, pp. 3 18-319]. 12 Das Kapital, m, p. 210 [t. m/6, p. 234], El mismo razonamiento se
•8 Cf. supra, p. 80, n. 169. encuentra ya en lós Grundrisse, pp. 308-310. (Véase al respecto el capítulo 21
•• Das Kapital, i, pp. 43-44 [t. i/l, p. 48]. de este trabajo.)
IN TR O D U C C IÓ N MARX Y EL PR O B LEM A DEL VALOR DE U SO 121
120

En lo que se refiere a la oferta, ello significa en primera instancia necesaria, sino solamente casual, entre la cantidad global del trabajo
que debemos suponer, en lugar de una única mercancía (o de una social aplicado a un artículo social [ .. .] por una parte, y el volumen
cantidad de mercancías producida por un único capitalista), el pro­ en el que la sociedad reclama la satisfacción de las necesidades saciadas
ducto total de toda una rama de la producción. Para la mercancía por ese artículo determinado, por la otra. Pese a que cada artículo
aislada, la determinación del tiempo de trabajo socialmente necesario individual o cada cantidad determinada de una clase de mercancías
apuntaba a que “el valor individual (y lo que, bajo ese presupuesto, puede contener solamente el trabajo social requerido para su produc­
es lo mismo, el precio de venta) de la mercancía [ . . . ] corresponde a su ción, y que, considerado desde ese aspecto, el valor de mercado de toda
valor sociaF'.1* Muy distinta es la situación cuando se trata del pro­ esa clase de mercancías sólo constituye trabajo necesario, cuando la
ducto global de una rama de la producción. Aqui, la condición del mercancía determinada ha sido producida en una medida que en ese
tiempo de trabajo socialmente necesario sólo puede resultar acertada momento exceda las necesidades sociales se habrá dilapidado una parte
para toda la masa de mercancías; por ello, debe distinguirse entre el del tiempo de trabajo social, y la masa de mercancías representará
valor individual de las mercancías y su valor social. El valor social asu­ entonces en el mercado una cantidad de trabajo social mucho menor
me ahora la forma del valor del mercado, que representa el valor medio que la que se halla contenida efectivamente en ella [ . . . ] A la inversa
de la masa de mercancías, y del cual, por ello, los valores indivi­ ocurre si el volumen del trabajo social empleado para la producción
duales de algunas mercancías deben divergir siempre, hállense por de una clase de mercancías determinada es demasiado pequeño para el
encima o por debajo del citado valor del mercado. Pues en toda rama volumen de la particular necesidad social que debe satisfacer ese
de la producción es posible distinguir, en general, tres clases de pro­ producto”.77
ductores: los que producen en condiciones medias, en condiciones-supe­ En ambos casos se modifica la “fijación del valor de mercado”, que
riores al promedio, y en condiciones inferiores al promedio. “Depen­ anteriormente se “representaba abstractamente”, y ello de tal manera
derá sobre todo de la relación numérica o de la relación proporcional “que cuando la cantidad” de la oferta “es demasiado pequeña, siem­
de magnitudes de las clases que fija definitivamente el valor medio.” 78 pre regula el valor de mercado la mercancía producida bajo las peores
Por regla general será la clase media ; en ese caso, la parte de la masa condiciones, mientras que, cuando es demasiado grande, siempre lo
de mercancías producida en peores condiciones tendrá que liquidarse hace la producida en las mejores condiciones; es decir, que uno de los
por debajo de su valor individual, mientras que las mercancías produ­ extremos determina el valor del mercado, a pesar de que con arreglo
cidas en condiciones mejores que las medias obtendrán una ganancia a la mera relación de las masas que han sido producidas bajo las diver­
adicional. Pero también puede ocurrir que prevalezca intensamente la sas condiciones, otro tendría que ser el resultado” .78
clase situada por encima o por debajo de las condiciones medias ; por Vemos entonces que la circunstancia de cuál de las tres clases fija
ello, en el primer caso determinarán el valor del mercado las mercan­ el valor del mercado no depende solamente de la fuerza relativa de las
cías producidas en condiciones mejores, mientras que en el segundo clases, sino también, en cierto sentido, de la relación entre la oferta
lo harán las producidas en peores condiciones. y la demanda. Pero, ¿ eso no da por tierra la teoría marxiana de» valor?
Así se establece la determinación del valor del mercado si sólo En absoluto. Ello sólo ocurriría si cada predominio de la demanda sobre
tenemos en cuenta la masa de mercancías lanzada al mercado, haciendo la oferta o viceversa produjese un aumento o disminución proporcio­
abstracción de la posibilidad de una incongruencia entre oferta y de­ nales del propio valor en el mercado. Pero en ese caso, el valor de
manda. Pues si “la demanda de esa masa sigue siendo la habitual [...], mercado sería idéntico al precio de mercado o bien, como lo dice Marx
como para absorber la masa de mercancías a su valor así establecido”, en un pasaje, tendría que “estar por encima de sí mismo”.78 Pues según
entonces “la mercancía se venderá a su valor de mercado, cualquiera la concepción marxiana, el valor de mercado siempre puede moverse
sea, de los tres casos anteriormente examinados, el que regule ese sólo dentro de los límites determinados por las condiciones de pro­
valor en el mercado. La masa de mercancías no sólo satisface una ducción (y de ahí que por el valor individual) de una de las tres clases:
necesidad, sino que la satisface en su volumen social” .70 Sabemos em­ “Una diferencia entre valor de mercado y valores individuales
pero que en el modo de producción capitalista “no hay una conexión —leemos en la parte de las Teorías dedicada a la renta de la tierra—

'* Das Kapital, ui, p. 207 [t. in/6, p. 230]. 77 Ibid., p. 213 [t. in/6, pp. 236-237],
75 Theorien, ll, p. 202 [p. 174], 78 Ibid., p. 211 [t. m/6, pp. 234-235],
7® Das Kapital, ui, pp. 210-211 [t. m/6, p. 234], 78 Theorien, ii , p. 270 lp. 232].
122 INTRODUCCIÓN MARX Y EL PROBLEMA DEL VALOR DE USO 123

sólo se produce, en general, no porque se vendan productos absolu­ el primer como en el segundo caso se suscita la apariencia de que, a
tamente por encima de su valor, sino porque el valor que tiene el causa del cambio de la relación entre oferta y demanda, se habría
producto de toda una esfera puede ser diferente del valor del pro­ alterado el propio valor de mercado por el hecho de que en el primer
ducto individual [ . . . ] La diferencia entre el valor de mercado y el caso parecería regular el valor de mercado la mercancía producida en
valor individual de un producto sólo puede referirse, por ende, a la di­ peores condiciones y, en el segundo, lo haría la producida en mejores
versa productividad con la que una cantidad determinada de trabajo condiciones.” 82*
produce diversas porciones del producto total. Jamás puede referirse Tal lo que dice Grigorovici. Pero ¿cómo reza en el propio Marx
a que el valor resulta determinado independientemente de la canti- el pasaje del tomo m que cita en forma parcial?
tidad de trabajo que se aplica en general en esa esfera."80 “Si ahora la demanda de esa masa sigue siendo la habitual, la mer­
En consecuencia, si a raíz de la situación del mercado la masa de cancía se venderá a su valor de mercado, cualquiera que sea, de los
mercancías se vende por encima del valor individual de las mercan­ tres casos anteriormente examinados, el que regule ese valor de mer­
cías producidas en las peores condiciones o, a la inversa, por debajo cado [ . . . ] En cambio, si la cantidad es mayor o menor que la demanda
del valor de las mercancías producidas en las mejores condiciones, existe que de ella existe, se verifican divergencias del precio de mercado con
ciertamente una desviación del precio de mercado con respecto al respecto al valor de mercado. Y la primera divergencia es que, cuando
valor de mercado, pero no una modificación del propio valor de mer­ la cantidad es demasiado pequeña, siempre regula el valor de mer­
cado.81 Y esta regulación de las oscilaciones ocasionales de los precios cado la mercancía producida bajo las peores condiciones, mientras
de mercado es, naturalmente, la función principal que le corresponde que, cuando es demasiado grande, siempre lo hace la producida en las
a la relación entre oferta y demanda en el sistema de la economía mejores condiciones; es decir, que uno de los extremos determina el
burguesa. valor de mercado, a pesar de que, con arreglo a la mera relación
Sin embargo, nuestra interpretación de la teoría marxiana del valor de las masas que han sido producida bajo las diversas condiciones, otro
de mercado diverge poderosamente de la que se esgrime habitual­ tendría que ser el resultado.” 88
mente en la literatura marxista. Sirva aquí como ejemplo el siguiente Esta formulación no es clara en modo alguno, y por ello puede dar
pasaje tomado del anteriormente citado trabajo de Grigorovici : origen a dudas. Pero Marx se expresa con mucha mayor precisión en
“Si, según Marx, la demanda es justamente de tal magnitud que la página 204 [t. m /6, pp. 226-227] del tomo in. Allí se dice :
puede absorber las mercancías a su valor de mercado, entonces ‘la mer­ “A determinados precios, un tipo de mercancías puede ocupar un
cancía se venderá a su valor de mercado, cualquiera de los tres casos lugar determinado en el mercado; el lugar sólo sigue siendo el mismo,
anteriormente examinados sea el que regule dicho valor en el mercado. en caso de cambio de los precios, si el precio superior coincide con una
La masa de mercancías satisface no sólo una necesidad, sino que lo menor cantidad de mercancías, y el precio más bajo con una cantidad
hace en su ámbito social. Si en cambio la cantidad es mayor o menor de mercancías mayor. En cambio, si la demanda es tan intensa que no
que la demanda de la misma, se producen desviaciones del precio de se contrae cuando el precio resulta regulado por el valor de las mer­
mercado respecto al valor de mercado’, y el precio de mercado asciende cancías producidas bajo las peores condiciones, éstas determinan et
o desciende por bajo del valor de mercado; el valor de mercado y el valor del mercado. Esto sólo es posible cuando la demanda supera
precio de mercado no coinciden. En consecuencia, lo que produce la demanda habitual, o la oferta desciende con respecto a la demanda
la relación de oferta y demanda o, en otras palabras, el factor de la habitual. Por último, si la masa de las mercancías producidas es mayor
necesidad —concluye la autora— no es una modificación del valor que las que encuentran salida a los valores medios de mercado, las-
de mercado, sino solamente una desviación de los precios de mercado mercancías producidas bajo las mejores condiciones regulan el valor
respecto a los valores de mercado de las mercancías, aunque tanto en de mercado."
No pretendemos negar que en Marx hay asimismo pasajes que
80 Ibid., p. 269 [p. 231]. parecen demostrar lo contrario de lo que se acaba de decir.84*Lo que
81 Cf. ibid., p. 260: “Este propio valor de mercado nunca puede ser mayor
que el valor individual del producto de la clase menos fructífera” (de las minas 82 T. Grigorovici, op. cit., p. 37.
de carbón). “Si fuese más elevado, ello sólo demostraría que el precio de mer­ 88 Das Kapital, m, p. 211 [t. m /6, pp. 234-235].
cado se halla por encima del valor de mercado. Pero el valor de mercado debe 84 No debe olvidarse que, como dice Engels, el manuscrito del tomo m sólo
representar el valor real.” constituye un “primer esbozo colmado de lagunas”.
124 IN TR O D U C C IO N y el pro blem a del valor de uso
125*
importa no es “eliminar por interpretación” las oscuridades en razón Con este último ejemplo podemos dar término a nuestra investigación.
de una ortodoxia marxista mal entendida, sino aprehender y repro­ La futura investigación marxista decidirá si los numerosos fragmentos
ducir el verdadero sentido de las manifestaciones de Marx en su “lógica de los Grundrisse y de otras obras que hemos citado nos dan la razón
interna”. Y creemos que precisamente nuestra interpretación de los y si en efecto, tal como creemos, deben llevar a una revisión parcial de
pasajes sobre el valor de mercado corresponde mejor a la totalidad las interpretaciones formuladas hasta ahora a la teoría de Marx. Pero
de la teoría marxiana y coincide mejor, en especial, con su teoría de la permítasenos aún una observación: evidentemente fue el peculiar mé­
renta de la tierra, que la interpretación que encontramos en Grigorovici todo de investigación de Marx el que le permitió elaborar de una
y otros. manera tan original y consecuente su disputa con Ricardo, señalada
Sin embargo, no es éste el lugar para entrar en este problema espe­ al comienzo de este capítulo. Y Engels estaba seguramente en lo cierto’
cial en todos sus pormenores. Lo que importaba era sólo demostrar cuando divisó precisamente en el tratamiento dado por Marx al pro­
que Marx trata, con estricta consecuencia, el problema del “tiempo de blema del valor de uso y su papel en la economía política, uno de los
trabajo socialmente necesario” en dos etapas diferentes, y que de esa ejemplos paradigmáticos de la aplicación del “método dialéctico’
manera quería ubicar correctamente el factor de la necesidad social, alemán”.88
vale decir el del valor de uso :
“Pues lo que sigue siendo condición es el valor de uso —se dice en
otro pasaje del tomo m—. Pero si el valor de uso de una mercancía
en particular depende de que la misma satisfaga, de por sí, una necesi­
dad, en el caso de la masa social de los productos de esa mercancía de­
pende de que la misma sea adecuada a la necesidad social cuantitativa­
mente determinada de cada tipo de producto en particular, y por ello
el trabajo se halla proporcionalmente distribuido entre las diversas esfe­
ras de la producción en la proporción de estas necesidades sociales, que
se hallan cuantitativamente circunscritas [ . . . ] La necesidad social, es
decir el valor de uso elevado a la potencia social, aparece aquí
como determinante de la cuota del tiempo global de trabajo social
correspondiente a las diversas esferas de la producción en particular.
Pero sólo se trata de la misma ley que se manifiesta ya en la mercancía
individual, a saber, la de que su valor de uso es un supuesto de su
valor de cambio, y por ende de su valor [ . . . ] Esta limitación cuanti­
tativa de las cuotas, aplicables a las diversas esferas en particular de la
producción, del tiempo social de trabajo, sólo constituye la expresión
ulteriormente desarrollada de la ley del valor en general, pese a que el
tiempo de trabajo necesario implica aquí un sentido diferente. Sólo una
determinada cantidad del mismo resulta necesaria para la satisfac­
ción de las necesidades sociales. La limitación se produce aquí en
virtud del valor de uso.” 88
También aquí se revela, pues, cómo el valor de uso en cuanto tal
influye sobre las condiciones de la economía burguesa fundada en el
valor de cambio, y cómo por ende él mismo se convierte en una cate­
goría económica.

88 Véase su tratamiento de la Contribución de Marx (1859) en Ausgewáhlte


88 Das ¡Capital, m, pp. 665-686 [t. m /8, pp. 817-818], Cf. Theorien, i, Schriften, i, p. 373 [La “Contribución a la critica de la economía política”,
pp. 202-203 [pp. 195-196], de Karl Marx, en OE., t. i, p. 259 y en IGCEP., p. 130].
PARTE II

LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA


MARXIANA DEL DINERO
NOTA PRELIMINAR
(RELACIÓN ENTRE LOS ÜRUNDRISSE Y LA CONTRIBUCIÓN Y LA
SECCIÓN PRIMERA DEL TOMO I DE EL CAPITAL.)

Como ya se señalara, el propio Marx sólo alcanzó a publicar una parte


relativamente pequeña de su manuscrito de 1857-1858, a saber el “Ca­
pitulo del dinero” (pp. 35-148 de los Grundrisse) —y luego de una
minuciosa elaboración— en la C ontribución..., aparecida en 1859.
El resto quedó en las gavetas de su escritorio, y sólo muy esporádica­
mente lo empleó en El capital y en las Teorías.1
Por lo tanto, temáticamente, la parte inicial de los Grundrisse coin­
cide con la Contribución, asi como con la sección primera del tomo i
de El capital y, en consecuencia, debe considerársela como la primera
redacción de dichos trabajos. Sin embargo, no debe tomarse esto tex­
tualmente; pues, en primer lugar, los Grundrisse carecen en absoluto
(salvo un pequeño fragmento en las pp. 763-764) de toda exposición
de la teoría del valor;2 y en segundo término, también el capítulo
sobre el dinero de los Grundrisse diverge tan considerablemente de las
exposiciones posteriores de la teoría marxiana del dinero, que Marx
consideró necesario escribirlo todo de nuevo, y sólo basar su trabajo
publicado en 1859 en este texto reelaborado.* De resultas de todo ello
poseemos, en consecuencia, cuatro versiones del capítulo de Marx
sobre el dinero, que difieren entre sí en numerosos pormenores, por lo
cual su cotejo puede contribuir esencialmente a la comprensión de esa
parte fundamental (aunque también ardua) de su obra.

1 En las partes correspondientes de este trabajo señalaremos ejemplos de


esta índole.
* Como es natural, la misma se halla implícitamente existente en él, ya
que todo el planteo de los Grundrisse se basa en la teoría marxiana del valor.
(También aquí se revela cuánta razón tenía Marx cuando escribía a Kugelmann
el 11.7.1868: “El desdichado” (alude al autor de la reseña sobre el tomo i de El
capital en el Centralblatt) “no ve que, aunque en mi libro no hubiese ningún
capítulo sobre el valor, el análisis de las condiciones reales que ofrezco con­
tendría la prueba y la verificación de la verdadera situación del valor.” Ausge-
wáhlte Briefe, p. 241 [C., p. 206].
s Véase el fragmento del texto original de la Contribución publicado en
Grundrisse, que también integran, a nuestro entender, además de las pp. 871-901,
las pp. 666-669, 675-701 y 745-762. (Sin embargo, aquí falta el comienzo del
capítulo sobre el dinero.)
CRÍTICA DE LA TEORÍA DEL DINERO-TRABAJO 131

4. c r í t i c a d e l a t e o r í a d e l d i n e r o -t r a b a j o sovereign se llame no sólo* ‘sovereign’ —que es simplemente un título


honorífico que se le otorga a una parte alícuota x de una onza de oro
(denominación de cómputo), como el ‘metro’ lo es de una determinada
longitud—, sino que represente, digamos,4 x horas de tiempo de tra­
bajo. \¡ x onza de oro, en realidad, no es sino l / x hora [debería decir
“x horas”, dice la N. del T. de la versión castellana de los Grundrisse]
A diferencia de las redacciones posteriores de la teoría marxiana del de tiempo de trabajo materializado, objetivado. Pero el oro es un
dinero, en los Grundrisse no nos encontramos con esta teoría en su tiempo de trabajo pasado, un tiempo de trabajo determinado. Su título
forma definitiva ; podemos observarla allí en su nacimiento, al desarro­ convertiría en su criterio de medida a una determinada cantidad de
llar primeramente Marx sus concepciones a partir de la crítica del tiempo de trabajo en general.” En consecuencia, “la libra de oro debería
proudhoniano Darimon y de la versión proudhonista de la así llamada ser convertible en x horas de tiempo de trabajo, y poderlas comprar en
teoría del dinero-trabajo. Correspondientemente, en los Grundrisse cualquier momento: apenas se pudiera comprarlas en un precio mayor
esta crítica ocupa más de 40 páginas, mientras que en su trabajo pos­ o menor, la libra de oro se habría valorizado o depreciado; en este
terior,1*Marx se limita a un breve resumen, y en El capital1 solamente último caso su convertibilidad habría cesado.” Pues: “Lo que deter­
a algunas observaciones al respecto. Desde el punto de vista formal, mina el valor no es el tiempo de trabajo incorporado en los productos,
esta separación de la teoría propiamente dicha del dinero con respecto sino el tiempo de trabajo actualmente necesario. Consideremos la libra
a la crítica de la utopia del dinero-trabajo estaba totalmente justifi­ de oro misma y supongamos que equivalga al producto de 20 horas de
cada; pero como la mencionada utopía sigue haciendo de las suyas tiempo de trabajo. Supongamos ahora que por cualquier circunstancia
hasta el día de hoy inclusive —en la forma de la así llamada teoría se necesiten 10 horas para producir una libra de oro. La libra de oro,
del dinero libre— resultan de especial interés para nosotros precisa­ cuyo título afirma que es = a 20 horas de tiempo de trabajo, sería
mente las páginas de los Grundrisse, luego eliminadas, que tratan al ahora solamente = a 10 horas de tiempo de trabajo, mientras que
respecto. 20 horas de tiempo de trabajo serían = 2 libras de oro. Si de
El mal principal de nuestra organización social, declaran los hecho 10 horas de trabajo se cambian por 1 libra de oro, 1 libra de oro
proudhonianos. proviene del “privilegio” del dinero, de la preponde­ no puede ya cambiarse por 20 horas de trabajo. La moneda de oro con
rancia de que disfrutan ios metales nobles en el tráfico mercantil y en el título plebeyo de x horas de trabajo, estaría expuesta a más oscila­
toda la vida económica. Allí residiría la verdadera fuente del inter­ ciones que cualquier otro tipo de moneda y especialmente que la mo­
cambio desigual entre capital y trabajo, del interés usurario y de las neda de oro actual dado que si el oro no puede aumentar o disminuir
crisis económicas generales. Por ello, la tarea principal sería la de que­ respecto al oro (es idéntico a sí mismo), el tiempo de trabajo pasado
brar ese dominio usurpado por el oro y la plata, equipararlo a la plebe contenido en una determinada cantidad de oro debe o bien aumentar
habitual de las mercancías, estableciendo así la igualdad y proporcio­ o bien disminuir respecto al tiempo de trabajo vivo presente. Para
nalidad “naturales” del intercambio. mantener su convertibilidad sería preciso conservar estacionaria la pro­
Evidentemente, los proudhonianos distan mucho de proponer un ductividad de la hora de trabajo. Más aún, según la l¿y económica
retomo al trueque directo. Saben que la producción mercantil actual general de que los costos de producción disminuyen constantemente
exige un medio general de intercambio. Sin embargo, ¿no puede despo­ y de que el trabajo vivo deviene constantemente más productivo [. .. ]
jarse al dinero de su privilegio o, mejor aún, no pueden convertirse una depreciación constante sería el destino inevitable de este dinero-
directamente todas las mercancías en cambiables, vale decir en dinero? trabajo áureo.” *
El destronamiento del dinero puede imaginarse de muchas maneras. Sin embargo, prosigue Marx, “para obviar este inconveniente”, se
En primer lugar se pueden conservar el oro y la plata como material podría instituir (“según la propuesta de Weitling, y antes de él de los
monetario, pero de tal manera que representen directamente el tiempo ingleses, y después de él, de los franceses” ) un dinero-trabajo de papel,
de trabajo encarnado en ellos. “Supongamos, por ejemplo, que el en lugar del de oro. “El tiempo'de trabajo encamado en el papel con-
i Cf. Zur Kritik, pp. 83-87 [pp. 95-100]. * En el original : “sólo”.
* Cf. Das Kapital, i, notas al pie 24, p. 74; 40, p. 93; y 50, pp. 99-100 4 En el original: “say”.
tt. i/l, pp. 84, 106 y 115-116]. * Grundrisse, pp. 53-54.

[130]
CRÍTICA DE LA TEORIA DEL DINERO-TRABAJO
132 LA PRIMERA FORMULACION DE LA TEORÍA MARX1ANA DEL DINERO 133

taría tan poco como el valor del papel de los billetes de banco [. . . ] productor y vendedor de mercancías un precio “justo” para su mer­
Si la hora de trabajo se volviera más productiva, el bono que la repre­ cancía. No sólo el dinero ha de poder ser convertible en todo momento
senta aumentaría su poder de adquisición y viceversa, exactamente en mercancías, sino que también las mercancías deben poder conver­
como en la actualidad, con un billete de 5 libras esterlinas, se compra tirse en dinero en todo momento, cosa que, naturalmente, sólo es
más o menos según el aumento o la disminución del valor relativo del posible cuando los precios coinciden exactamente con los valores, vale
oro respecto a las otras mercancías. De acuerdo con la misma ley según decir con las cantidades de trabajo encarnadas en las mercancías.
la cual el dinero-trabajo de oro sufriría una depreciación constante, el Y aquí llegamos al segundo error fundamental de los propaladores
dinero-trabajo papel gozaría de una constante elevación de precio.” de la teoría del dinero-trabajo o, como los llama Marx, los “partida­
No importa, exclama el proudhoniano, “esto es justamente lo que rios del bono-horario” : que confunden el valor con el precio, y no
queremos [ . . . ] : el trabajador sería feliz por la creciente productividad comprenden la necesaria oposición entre ambas formas.
de su trabajo, en lugar de crear, como hace actualmente con relación a De hecho, “el valor (el real valor de cambio) de todas las mercan­
esto, riqueza ajena y depreciación de sí mismo [ . . . ] Pero desafortuna­ cías [ . . . ] está determinado por sus costos de producción, en otros
damente surgen algunos pequeños escrúpulos.® En primer lugar:7 una términos, por el tiempo de trabajo requerido para su producción.
vez supuesto el dinero, aunque sólo sea bajo la forma de bono-horario, El precio es este valor de cambio expresado en dinero”. Por lo tanto, en
debemos suponer también una acumulación de este dinero, y los con­ primera instancia la diferencia entre valor y precio parece puramente
tratos, las obligaciones, los gravámenes fijos, etc., que se cancelarían nominal. “Pero tal cosa de ningún modo es cierta. El valor de las mer­
con esta forma de dinero. Los bonos acumulados se valorizarían cons­ cancías determinado mediante el tiempo de trabajo es sólo su valor
tantemente de igual modo que las nuevas emisiones: la productividad medio. Un promedio que aparece como una abstracción extrínseca
creciente del trabajo beneficiaría por lo tanto a quienes no trabajan- en tanto sólo representa el resultado de un cálculo que nos da la cifra
además, los gravámenes precedentemente contraídos seguirían el mismo media de un período —p. ej., 1 libra de café [vale] 1 sh., haciendo por
camino con la acrecentada productividad del trabajo.” 8 ¡Y de esa ejemplo el promedio de los precios del café durante un período de
manera la explotación del trabajo vivo por el acumulado, el interés, 25 años—, pero que es muy real cuando es individualizada al mismo
las crisis, en suma, todos los males que los proudhonianos pretenden tiempo como la fuerza impulsora y el principio motor de las oscila­
eliminar mediante su reforma monetaria, resurgirían bajo una nueva ciones a las que están sujetos los precios durante un período deter­
forma! minado.11 [ . . . ] El valor de mercado12 de las mercancías es siempre
En consecuencia, el dinero sustitutivo de Proudhon debería fraca­
sar ya —en cuanto panacea social— ante la ley de la creciente pro­ dinero respecto a todas las otras mercancías (a excepción quizás del trabajo,
pero no siempre) en períodos llamados de prosperidad, vale decir en períodos
ductividad del trabajo.® No obstante, la valorización de los bonos- de temporaria elevación general de los precios. Ya que esta depreciación del
horarios “no significaría nada si fuese posible comenzar todo de nuevo dinero metálico [ . . . ] precede siempre su aumento de precio, ellos deberían
en cualquier momento”, y si en consecuencia los compromisos contraí­ haber planteado el problema de manera inversa: cómo prevenir el retorno
dos jamás sobreviviesen a los cambios de valor del dinero-trabajo. Pero periódico de la depreciación del dinero (o, en su lenguaje, cómo abolir los
puesto que ello no es así, el dinero-trabajo es una clara utopía. Lo privilegios de las mercancías frente al dinero). En esta formulación se habría
resuelto inmediatamente el problema de la supresión del alza y de la baja de los
que pretenden sus defensores es eliminar la sobrevaluación del dine­ precios. [En cambio] con esta [nueva formulación se trata de] abolir el valor
ro que se manifiesta durante las crisis,10 y asegurar a cada pequeño de cambio. Asi este problema ]]]|va a abolir] el cambio, en sus formas corres­
pondientes a la organización burguesa de la sociedad. [Y] este último problema
0 En el original, la frase inglesa: “But, unfortunately, there arise somc símil [lleva a] revolucionar económicamente a la sociedad burguesa. Se habría visto
scruples.” entonces desde el comienzo que los males de la sociedad burguesa no se remedian
7 En el original: “d’abord”. mediante ‘transformaciones’ bancarias o mediante al fundación de un ‘sistema
8 Grundrisse, pp. 54-55. monetario’ racional.” ( Grundrisse, p. 53.)
® Cf. la polémica de Marx contra el dinero-trabajo propuesto por el socia­ 11 “Esta realidad —añade Marx— no tiene solamente una importancia
lista inglés Bray en Elend der Philosophie, pp. 96-98 [pp. 51-59]. teórica; más aun, constituye Ja base de la especulación comercial, cuyo cálculo
10 Evidentemente, los proudhonianos, según podemos leer en los Grundrisse, de probabilidad deriva tanto de los precios medios centrales considerados como
“sólo ven aquel aspecto que aparece en las crisis, o sea el aumento de precio centro de oscilación, como de los ascensos y descensos medios de la oscilación
del oro y de la plata respecto a casi todas las otras mercancías; no advierten por encima o por debajo de este centro.” (Ibid., p. 56;)
en cambio el otro aspecto, o sea la depreciación del oro y de la plata o del 12 El concepto de “valor de mercado” significa aquí otra cosa que en el
LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXJANA DEL DINERO CRÍTICA DE LA TE O R ÍA D E L D IN E R O -T R A B A JO 135
134

distinto de este valor medio y es siempre inferior o superior a él. El cancías, se presentaría a su vez frente a ellas como individualizado,13
valor de mercado se nivela con el valor real a través de sus oscilaciones con leyes propias, enajenado,11 o sea con todas las propiedades del
constantes: nunca a través de una ecuación con el valor como tercer dinero actual sin prestar, por otra parte, sus servidos. Pero la confu­
elemento, sino a través de una continua diferenciación13 [ . . . ] El precio sión alcanzaría muy otro nivel por el hecho de que el medio a través
se distingue por lo tanto del valor no sólo como lo que es nominal se del cual las mercancías —estas cantidades objetivadas de tiempo de
distingue de lo real; no solamente por la denominación en oro y plata, trabajo— son comparadas, no sería una tercera mercancia sino su mis­
sino por este motivo: que el segundo se presenta como la ley de los ma medida de valor, o sea el tiempo de trabajo”. Pues precisamente
movimientos recorridos por el primero. Sin embargo, ellos son constan­ “la diferencia entre precio y valor, entre la mercancía medida a través
temente distintos y nunca coinciden o sólo lo hacen de modo acciden­ del tiempo de trabajo de la que es producto, y el producto del tiempo de
tal y por excepción. El precio de las mercancías es constantemente trabajo por el cual ella se cambia, crea el requerimiento de una tercera
superior o inferior a su valor, y el mismo valor de las mercancias existe mercancía como medida en la que se expresa el valor de cambio real
solámente en el ascenso y descenso14 de los precios de las mercancías. de la mercancía. Dado que el precio no es idéntico al valor, el elemento
Demanda y oferta determinan de modo constante los precios de las que determina el valor — el tiempo de trabajo— no puede ser el ele­
mercancías; nunca coinciden o sólo lo hacen accidentalmente; pero mento en el que se expresan los precios", ya que en tal caso “el tiempo
los costos de producción por su parte determinan las oscilaciones de la de trabajo deberla expresarse al mismo tiempo como lo determinante
demanda y de la oferta [ . . . ] Bajo el supuesto de que los costos de pro­ y lo no-determinante, como lo igual y lo no igual a sí mismo". (“Esto
ducción de la mercancía y los del oro y de la plata permanezcan también arroja luz —añade Marx— sobre cómo y por qué la relación
idénticos, el aumento o la disminución de su precio de mercado no del valor recibe en el dinero una existencia material y particulari­
significa sino que una mercancía, = x tiempo de trabajo, es constan­ zada”,13 por qué la circulación de mercancías debe proseguir hacia la
temente > < que el tiempo de trabajo x requerido en el mercado, formación del dinero.) Evidentemente, los partidarios de los bonos-
o sea es superior o inferior a su valor medio determinado por el tiempo horarios se hacen la ilusión de que, “al eliminar la diversidad nominal
de trabajo.” Y precisamente por eso, “el bono-horario que representa el entre valor real y valor de mercado, entre valor de cambio y precio
tiempo de trabajo medio, no correspondería jamás al tiempo de tra­ —expresando el valor no ya en una determinada objetivación del
bajo real y no sería nunca convertible en él”.13 tiempo de trabajo, say oro y plata, sino directamente en el tiempo
En consecuencia, mientras el reparo anterior a la teoría del dinero- de trabajo—, eliminan también la diferencia y contradicción real entre
trabajo partía del hecho de que la ley de la productividad creciente precio y valor. Y así se comprende por sí mismo de qué modo la
del trabajo debía traer aparejada la constante depreciación de las simple introducción del bono-horario eliminaría” (según imaginan
mercancías frente a los bonos-horarios y, por ende, la inconvertibilidad ellos) “todas las crisis y todos los inconvenientes de la producción
de estos últimos, dicha inconvertibilidad de los bonos-horarios, de la burguesa. El precio monetario de las mercancías = a su valor real;
cual habla Marx ahora, “no es sino otra expresión de la inconverti­ la demanda = a la oferta; la producción = al consumo; e) dinero, al
bilidad entre valor real y valor de mercado, entre valor de cambio mismo tiempo abolido y conservado; bastaría solamente verificar
y precio. El bono-horario representaría, en contraposición a todas las el tiempo de trabajo, cuyo producto es la mercancía y que se ma­
demás mercancías, un tiempo de trabajo ideal que se cambiaría ora terializa en la mercancía, para generar su correspondiente contra­
por más, ora por menos tiempo que el real, y en el bono adquiriría figura [ . . . ] en el bono-horario. Cada mercancía sería de tal manera
una existencia propia separada, correspondiente a esta desigualdad transformada directamente en dinero y, a su vez, el oro y la plata serían
real. El equivalente general, medio de circulación y medida de las mer- reducidos al rango de todas las otras mercancías”.13
13 Cf. ibid., p. 132: “En el dinero, la riqueza universal es no sólo una
tomo ni de El capital (cf. pp. 119-123 de este trabajo): es idéntico al precio forma, sino al mismo tiempo el contenido mismo. El concepto de [Link],
de mercado. por así decirlo, realizado, individualizado en un objeto particular.”
13 “Hegel diría: no mediante una identidad abstracta, sino mediante una 17 Pues en todo dinero “la relación de cambio se fija como un poder externo
constante negación de la negación, o sea, de sí mismo como negación del valor a. los productores e independiente de ellos”. (Ibid., p. 65.)
real”, observa Marx en este punto. 13 Ibid., pp. 58-59.
14 En el original: “up and down”. 13 Ibid., p. 57. Cf. ibid., p. 46: “Suprimid el privilegio del oro y de la
1111 Grundrisse, pp. 55-58. plata, degradadlos al rango de todas las otras mercancías: he aquí lo que exige
LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO CRÍTICA DE LA TEORÍA DEL DINERO-TRABAJO
136 137

Vemos entonces hasta qué punto la “degradación del dinero y ascen­ alcanzar validez universal. “Pero si es el comprador universal, debe
sión de la mercancía”, propagadas por Proudhon y otros, se basa en el ser también el vendedor universal, debe'’ser no sólo el depósito donde se
“malentendido elemental acerca de la conexión necesaria entre mer­ almacenan todas las mercancías, no sólo el almacén general, sino tam­
cancía y dinero”.20 No comprenden en absoluto que toda circulación bién el" poseedor de las mercancías en el mismo sentido en que lo es
de mercancías debe llevar a la formación de dinero, y que por ello es cualquier otro comerciante.” Concordantemente, “un segundo atributo
imposible “eliminar el dinero mientras el valor de cambio siga siendo del banco sería necesariamente el de fijar de manera auténtica el
la forma social de los productos” .21 Pero ¿acaso es posible eliminar los valor de cambio de todas las mercancías, o sea el tiempo de trabajo
inconvenientes del dinero-trabajo hasta aquí citados mediante la instau­ materializado en ellas” 28 (“lo cual, de paso —agrega Marx—, no es
ración de un ‘banco central de cambios’, de modo que un elemento tan sencillo, como lo demuestran la pureza y el peso del oro y de
de la planificación social tomase el lugar de las fuerzas anárquicas del la plata” ). Sin embargo, ni siquiera aquí “podrían terminar sus fun­
mercado? ciones. Debería fijar el tiempo de trabajo en el que pueden ser produci­
“Ante todo —responde a ello Marx— : si se dan por realizados los das las mercancías con los instrumentos medios de la industria [ . . . ]
presupuestos en base a ios cuales el precio de las mercancías es = a su Pero esto tampoco sería suficiente. Al banco le correspondería no sólo
valor de cambio, si hay una adecuación entre demanda y oferta, entre la tarea de fijar el tiempo en que debe ser producida una cierta canti­
producción' y consumo, y en última instancia una producción propor­ dad de productos, y de poner a los productores en condiciones tales
cionada22 [...], entonces se vuelve totalmente secundario el problema que su trabajo sea igualmente productivo (y por lo tanto efectuar una
del dinero, y en especial el problema de la emisión de los tickets,22 distribución equilibrada y ordenada de los instrumentos de trabajo),
sean ellos azules o verdes, de lata o de papel, o de las distintas formas sino también la de fijar la cantidad de tiempo de trabajo que debe ser
posibles de mantener la contabilidad social. Y entonces verdadera­ aplicada a las distintas ramas de la producción. Esto último sería nece­
mente resulta absurdo continuar fingiendo que se realizan investiga­ sario desde el momento en que, para realizar el valor de cambio y
ciones sobre relaciones monetarias reales.” 24 hacer realmente convertible el propio dinero” al banco, “la producción
Imaginemos entonces un banco que emita los bonos-horarios, adqui­ general20 debería estar garantizada y realizarse en proporciones tales
riendo a cambio —al costo de producción— mercancías de diversos como para satisfacer las necesidades de los que cambian”. Sin em­
productores. El banco se convertiría entonces en “el comprador univer­ bargo, “esto no es todo. El cambio más importante no es el de las
sal, el comprador no sólo de esta o aquella mercancías, sino de todas las mercancías, es del trabajo por las mercancías [ . . . ] Los trabajadores
mercancías” , porque solamente de esa manera su dinero-trabajo podría no venderían al banco su trabajo sino que recibirían el valor de cam­
i bio de todo el producto de su trabajo, etc.”, según el dogma proudho-
Darimon en última instancia. No tendríais más entonces el mal especifico del
dinero-oro y del dinero-plata, o de los billetes convertibles en oro y en plata.
niano. “El banco sería, entonces, además del comprador y vendedor
Habríais eliminado el mal definitivamente. O también: elevad todas las universal también el productor universal. En realidad sería o bien el
mercancías. al monopolio que ahora poseen exclusivamente el oro y la plata. gobierno despótico de la producción y el administrador de la distri­
Dejad que el papa, subsista, pero haced de cada uno un papa." bución, o bien sólo un consejo27 que llevaría los libros y la contabilidad
20 Zur Kritik, p. 87 [p. 100], de la sociedad trabajadora colectiva” 28 (vale decir, un ente de plani­
21 Grundrisse, pp. 65 y 64. ficación socialista). Pero de esa manera, el ideal proudhoniano de un
22 En el original: ‘‘proportionate production”.
22 Así en el original. “intercambio justo de las mercancías” se habría revertido en su
2* Grundrisse, p. 71. Gf. Das Kapital, i, p. 100, nota 50 [t. i/I, pp. 115-116]' contrario.
“Anotemos aquí que el ‘dinero-laboral’ de Owen, por ejemplo, dista tanto de “Hemos llegado así al problema fundamental —concluye Marx—
ser dinero como, digamos, una contraseña de teatro. Owen presupone el tra­
bajo directamente socializado, una forma de producción contrapuesta diametral­
mente a la producción de mercancías. El certificado de trabajo no hace mis 28 Así también presupone Rodbertus a su “valor constituido” y a su dinero-
que verificar la participación individual del productor en el trabajo común trabajo, “un cálculo, equilibrio y fijación correctos de las cantidades de trabajo
y su derecho individual sobre la parte de] producto común destinada al con­ contenidas en los productos a intercambiar”. (C. Rodbertus-Jagetzow, Schriften,
sumo. Pero a Owen no se le pasa por las mientes presuponer la producción u, p. 65.)
de mercancías y, sin embargo, querer eludir sus condiciones necesarias por 28 En el sentido de “sociales”.
medio de artifugios dineradas” (tales como las que pensaban los proudho- 27 En el original: “board”.
nistas). 88 Grundrisse, pp. 72-73.
138 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO CRÍTICA DE LA TEORÍA DEL DINERO-TRABAJO
139

[ . . . ] ¿es posible revolucionar las relaciones de producción existentes contra el dinero como tal, se trata tan sjilo de un ataque a consecuen­
y las relaciones de distribución a ellas correspondientes mediante una cias cuyas causas subsisten; de ahí una perturbación del proceso pro­
transformación del instrumento de circulación, es decir, transformando ductivo, que posee la base sólida y también la fuerza para [ . . . ] domi­
la organización de la circulación? Además: ¿es posible emprender una nar [ . . . ] mediante una reacción más o menos violenta.” 51
transformación tal de la circulación sin afectar las actuales relaciones Esto es todo acerca de la crítica de Marx a la utopía del dinero-
de producción y las relaciones sociales que reposan sobre, ellas? Si toda trabajo.52 Vemos que lo que expone en contra de la misma ya es, en
transformación en tal sentido de la circulación requiriese a su vez gran parte, un trozo de su propia teoría del dinero. Y se trata de un
como supuesto previo transformaciones de las otras condiciones de pro*/ trozo sumamente esencial: su teoría de la formación del dinero. Por
ducción y sacudimientos sociales, es evidente que esto refutaría a prioñ lo tanto, ha llegado el momento de que nos ocupemos de este tema,
tal doctrina, que propone realizar malabarismos en materia de circula­ desarrollado en detalle en el manuscrito de Marx.
ción precisamente para evitar, por un lado, el carácter violento de las
transformaciones, y por el otro, para hacer de estas transformaciones
mismas no un supuesto, sino viceversa un resultado gradual de la trans­
formación de la circulación.” *® “Hoy en día debe quedar completa­
mente claro que mientras se conserve la base del valor de cambio esos
proyectos no pasarán de chapucerías y que la ilusión de que el dinero
metálico falsea el intercambio deriva de un desconocimiento total en
lo que se refiere a la naturaleza del dinero. Igualmente claro es, por
otra parte, que a medida que crece la contradicción entre las relacio­
nes de producción dominantes, a medida que éstas pugnan más violen­
tamente por mudar de envoltura, la polémica se centra en el dinero
metálico o en el dinero en general, ya que, de los fenómenos en que
se manifiesta tangiblemente el sistema, es el dinero el más palpable,
contradictorio y crítico. Mediante toda suerte de artificios aplicados al
dinero, simple manifestación meridiana de las contradicciones, se debe­
ría, pues, abolir éstas. Igualmente claro es que se pueden practicar las
más variadas operaciones revolucionarias con el dinero, mientras estos
ataques dejan todo lo demás como está y sólo parecen aspirar a algu­
nas rectificaciones.50 De modo que se pega a la bolsa mientras se
afirma que se le pega al burro. Pero si el burro en la bolsa no siente
los golpes, sólo se le pega a Ja bolsa, no al burro. Si los siente, al que se
aporrea es al burro, no a la bolsa. Mientras las medidas se dirijan

50 Ibid., p. 42.
50 Cf. el juicio similar de Marx sobre la teoría del interés de Proudhon:
“El hecho de que el crédito pueda servir, bajo circunstancias ecqnómicas y
politicas determinadas, a acelerar la emancipación de la clase trabajadora
—escribía a Schweitzer el 24.1.1865— tal como, por ejemplo, a comienzos
del siglo xvm, y luego nuevamente del siglo xix, en Inglaterra, contribuyó a
transferir la fortuna de una clase a la otra, es cosa obvia de la cual no cabe
la menor duda. Pero considerar el capital que da intereses como la forma
principal del capital, pretender convertir una aplicación especial del sistema
crediticio —la presunta derogación del interés— en base de la transformación 51 Grundrisse, p. 152.
social, es una fantasía pueblerina” (Ausgewahlte Briefe, p. 186 [C. p. 149]). 52 No tomamos en cuenta aquí la crítica de Marx a la teoría de la crisis
En el capítulo 27, parágrafo 4 tratamos la teoría del interés de Proudhon. de Proudhon, en la que se embarca en este contexto.
LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO
141

5. “LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO” * “asimila a necesidades particulares del hombre materiales naturales
particulares”.4 Como tal se objetiva asimismo “en una mercancía deter­
minada y particular dotada de cualidades particulares y con particu­
lares relaciones con las necesidades” ; mientras que, en cuanto trabajo
humano general, en cuanto valor, debería estar encarnada “en una
mercancía que expresa solamente su carácter de cuota o su cantidad,
I. LA. NECESIDAD DE LA FORMACION DEL DINERO que es indiferente a sus cualidades naturales, y puede por ello ser
metamorfoseada en —o sea cambiada por— cualquier otra mercancía
“La dificultad —dice Marx en un pasaje— no estriba en comprender que sea objetivación de un mismo tiempo de trabajo”.® En otras pala­
que el dinero es mercancía, sino en cómo, por qué, por intermedio bras: “Tal como es directamente, sólo es tiempo de trabajo individual
de qué una mercancía es dinero.” 1 Tratábase entonces de descubrir el objetivado, de un contenido particular, y no un tiempo de trabajo
germen de la formación del dinero, oculto ya en la relación de cambio general. De ahí que no sea directamente valor de cambio, sino que aún
más sencilla y elemental de la mercancía. debe llegar a convertirse en él.” Pero ¿cómo “representar directa­
Los lectores familiarizados con El capital saben que precisamente mente una mercancía particular como tiempo de trabajo general obje­
esto es el tema principal del conocido análisis de la forma “simple”, tivado o, lo que es lo mismo, cómo conferirle directamente al tiempo
de la “total” y de la “general” del valor en el tomo i de la obra. de trabajo individual, objetivado en una mercancía particular, el
Pero ya en los Grundrisse se encuentra también la respuesta, en lo carácter de universalidad?” 6
esencial, a este problema.2 Lo que vale para el trabajo vivo, rige asimismo respecto al trabajo
Recordemos qué era lo que, según el punto de vista de Marx, debía objetivado, es decir, a la propia mercancía. “Las mercancías —p. ej. una
hacer fracasar cualquier dinero-trabajo. En primer lugar, la ley de la vara de algodón y una medida de aceite, consideradas como algodón
creciente productividad del trabajo, que llevaría a una constante depre­ y aceite— son naturalmente distintas, poseen distintas cualidades, son
ciación de todas las mercancías frente a los “bonos-horarios”. Pero en medidas de manera distinta, son inconmensurables.” En cambio “ei>
segundo lugar, la necesaria incongruencia “de valor real y valor de mer­ cuanto valores todas las mercancías son cualitativamente iguales y
cado, de valor y precio”, vale decir, el hecho de que el tiempo de sólo cuantitativamente diferentes, en consecuencia, se miden todas
trabajo real objetivado en el trabajo individual no puede coincidir recíprocamente y se sustituyen [ . . . ] en determinadas proporciones
directamente con el tiempo de trabajo general o medio, tal como el cuantitativas. El valor es su relación social,2 su cualidad económica”.
que existe dentro del concepto del valor. Es aquí donde debemos reto­ El valor “supone al trabajo social como la sustancia de todos los pro­
mar el hilo de la argumentación de Marx. ductos, prescindiendo por completo de su carácter natural [ . . . ] Un
Sabemos que los productos del trabajo sólo son valores en la medida
en que se los considere encarnaciones de la misma sustancia social, del 4 Das Kapital, i, p. 47 [t. i/l, pp. 52-53].
* Grundrisse, p. 85.
trabajo humano general. Sin embargo, el trabajo “no existe como
6 Zur Kritik, pp. 38 y 41-42 [pp. 42 y 46].
objeto universal del cambio, independiente y desvinculado [ . . . ] de las 7 Del hecho de que la “objetividad del valor” (de la mercancía) “es pura­
particularidades naturales de las mercancías”.* Por una parte, es el mente social” (Das Kapital, i, p. 52 [t. i / l , p. 58]) no se deduce, naturalmente,
trabajo de individuos aislados, que revela diversos grados de intensi­ que no posea una existencia material, independiente del saber y de la voluntad
dad y habilidad; por la otra, es trabajo determinado, concreto, que de los hombres. Así se dice también en Theorien: “Las mismas circunstancias
independientes del espíritu, pese a que actúan sobre él, y que obligan a los
* Véase el “ Índice de los 7 cuadernos” de Marx ( Grundrisse, p. 855). productores a vender sus productos como mercancías [ ...] , dan a sus pro­
1 Das K apital, i, p. 98 [t. i / l , p. 112]. ductos, también para su espíritu, un valor de cambio independiente del valor
2 El hecho de que “sólo el dinero es la verdadera existencia del valor en de uso. Su ‘espíritu’, su conciencia no necesita saber en absoluto y para ella
cuanto tal” y que por ello el trueque “debió individualizar el valor de cambio podrá no existir aquello por lo cual en la realidad se determina el valor de sus
mediante la creación de un medio de cambio particular”, es cosa que Marx mercancías o sus productos en cuanto valores. Se hallan puestos en relaciones
destaca ya en sus primeros manuscritos económicos de 1844 {M E G A , til, que determinan su espíritu, sin que necesiten saberlo. Cualquiera puede nece­
p. 532), así como en E lend der Philosophie (p. 101 [p. 63]). Pero sólo en los sitar el dinero como tal, sin saber qué es el dinero. Las categorías económicas
Grundrisse desarrolló en detalle y fundamentó ese razonamiento. se reflejan sumamente alteradas en la conciencia.” {Theorien, lil, p. 163
[pp. 135-136].)
* Grundrisse, p. 85.

[140]
LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARX LANA DEL DINERO LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO 143
142

libro, que posee un determinado valor y un panecillo que posee el tiempo de trabajo general e individual, se nos aparece ahora como una
mismo valor se intercambian reciprocamente, son del mismo valor sólo contradicción entre el carácter general de la mercancía en cuanto valor
que en distinto material”. Por lo tanto, “como valor, la mercancía es y su carácter particular en cuanto valor de uso. Y esa contradicción
Un equivalente; [ . . . ] ella es tanto la medida universal como el repre­ manifiesta, prosigue diciendo Marx, “sólo puede resolverse objetiván­
sentante universal, como el medio universal de cambio de -todas las dolo a él mismo”, “duplicándose” la mercancía en el intercambio real,
otras mercancias. Como valor ella es dinero”. es decir, adquiriendo “una forma de existencia social escindida de su
Pero justamente “siendo las mercancías como valores distintas la forma de existencia natural en el dinero".10
una de la otra sólo cuantitativamente”, “la diversidad natural de Entiéndase bien: sólo en el Verdadero intercambio. Pues mientras
las mercancías debe entrar en contradicción con su equivalencia econó­ se trate de la mera determinación del valor, lo único que importa es
mica”, y por ello su valor también debe adquirir una “existencia cuali­ descubrir la sustancia del valor de las mercancías, en la cual se basan
tativamente diferenciable” de si mismas. Pues “en cuanto valor, toda las relaciones de intercambio o, dicho con otras palabras, la “medida
mercancía es divisiblé en partes iguales; en su existencia natural, en inmanente de los valores” .11 Al intercambiar entre sí dos mercancías,
cambio, ya no lo es. En cuanto valor, ella sigue siendo siempre la misma, establezco que “cada una de las mercancías = un tercer elemento, es
no obstante las metamorfosis y formas de existencia por las que pueda decir, que es diferente a sí misma. Este tercer elemento, distinto de
pasar sucesivamente: en la realidad hay intercambio de mercancias ambas, ya que expresa una relación”, es precisamente su valor : la mer­
sólo porque ellas son diferentes y corresponden a distintos sistemas de cancía “debe ser ante todo convertida en tiempo de trabajo, o sea en
necesidades. Como valor ella es universal, como mercancía real es una algo cualitativamente distinto”, para que se la pueda comparar con
particularidad. Como valor es siempre intercambiable; en el cambio otras mercancías. “En el papel y mentalmente esta metamorfosis se
real sólo lo es cuando satisface ciertas condiciones particulares. Como efectúa por simple abstracción; pero en el cambio real es precisa una
valor, la medida de su cambiabilidad está determinada por ella misma; mediación11 real [...], la abstracción debe ser de nuevo objetivada.” 1®
el valor de cambio expresa precisamente la relación en la que ella Pero esto sólo puede ocurrir en la relación entre mercancía y mercan­
sustituye otras mercancías. En el cambio real ella es intercambiable cía, puesto que los propietarios de mercancías no se hallan en ninguna
solamente en cantidades -fijadas por sus cualidades naturales y corres­ comunidad de producción y sólo pueden relacionarse mutuamente por
pondientes a las necesidades de quienes la cambian. (En suma, todas mediación de sus productos. Por ello, sólo otra mercancía puede conver­
las cualidades que son enumeradas como cualidades particulares del tirse en la expresión del valor de la mercancía (así como, por ejemplo,
dinero, son cualidades de las mercancías como valor de cambio,1 sólo es posible expresar el peso de un pan de azúcar por comparación
del producto como valor, distinto del valor como producto.)” ®Por lo con otro cuerpo, digamos con el hierro) .14 En consecuencia, ahora ya
tanto, lo que anteriormente aparecía como una contradicción entre no basta que la mercancía “adquiera en el pensamiento una doble
existencia” . “Esta duplicación ideal comporta (y debe además seguir
* En los Grundrisse (y, como acabamos de ver, también en las Theorien) comportando) que la mercancía” (también) “se presente en el cam-
Marx emplea con suma frecuencia la expresión “valor de cambio” donde luego
sólo hubiese hablado del “valor”. Por lo tanto, también vale aquí lo que dice en
el tomo i de El capital: “Si bien al comienzo de este capítulo dijimos, recu­ 10 Grundrisse, p. 63.
rriendo a la terminologia en boga, que la mercancía es valor de uso y valor 11 No debe mezclarse de ninguna manera esta “medida inmanente de los
de cambio, esto, hablando con precisión, era falso. La mercancía es valor de valores” con lo que ha dado en llamarse la “medida inalterable de los valores”,
uso u objeto para el uso y *valor*. Se presenta como ese ente dual que es cuando que buscaron en vano algunos de los clásicos. Pues precisamente la mercan­
su valor posee una forma de manifestación propia —la del valor de cambio—, cía que sirve como medida exterior del valor, debe ser modificable en su valor,
distinta de su forma natural, pero considerada aisladamente nunca posee aque­ como lo demostrara Marx, porque “sólo como materialización del tiempo de
lla forma: únicamente lo hace en la relación de valor o de intercambio con trabajo puede convertirse en el equivalente de otras mercancias, pero con el
una segunda mercancía, de diferente clase. Si se tiene esto en cuenta, ese modo cambió de las fuerzas productivas del trabajo real, ese mismo tiempo de trabajo
de expresión no hace daño y sirve para abreviar.” (Das Kapital, i, pp. 65-66 se realiza en un volumen desigual de los mismos valores de uso”. (Zur Kritik,
[t. i/l, p. 74].) p. 65 [p. 73]; cf. Theorien, m, pp. 130-131 [pp. 111-112].)
• Grundrisse, pp. 59-60. Cf. Briefwtchstl, n, p. 384: “De la contradicción 11 Acerca de la categoría de la “mediación”, tomada de Hegel, véase Gyorgy
de las características generales del valor con su existencia material dentro de Lukács, op. eit., pp. 178-179 [p. 167».].
una mercancia determinada, etc. —esas características generales son las mismas 14 Grundrisse, pp. 61 y 62.
que aparecen luego en el dinero— surge la categoría del dinero.” 14 Cf. Das Kapital, i, p. 62 [t. i/l, p. 70],
LA FRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO
144 LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO
145
bio real bajo una doble forma: por un lado, como producto natural,
por el otro, como valor de cambio. Vale decir que su valor de cambio en modo alguno, el valor de las mercancías, sino que siempre debe
adquiere una existencia materialmente separada de ella” , que se inde­ obrar como representante del dinero oro,10 Y no obstante, la expresión
pendiza en el dinero.15*18 del Cuaderno i de los Grundrisse, según la cual él dinero no sólo
Aunque esta deducción del dinero parece totalmente consecuente, “representa” el valor de las mercancías, sino que también las “simbo­
en primera instancia estuvo ligada a ciertas vacilaciones, que se revelan liza”,10 se halla en marcado contraste con el verdadero sentido de la
aún en Jos Grundrisse de Marx. Al igual que para el discípulo hegeliano teoría marxiana del dinero, y por ello debió abandonársela más ade­
Lassalle, también para Marx era obvio considerar al dinero —a dife­ lante. Ello ocurrió ya en la Contribución,01 y a partir de allí ya no es
rencia de Jas mercancías que, hegelianamente hablando, representaban posible hallar en Marx rastros de esa teoría del símbolo” .
“lo real, lo particular, lo múltiple”— como “lo ideal, lo universal, la Esto en cuanto respecta a la derivación del dinero a partir del
unidad” , y en tal sentido concebirlo como la encarnación del valor.18 valor, tal como se la encuentra ya en los Grundrisse. Sin embargo,
Y, al igual que Lassalle, inicialmente tendía a ver en el dinero, precisa­ a un lector no familiarizado con la teoría de Marx, esta deducción
mente a partir de esta consideración, “sólo la unidad ideal o la expre­ podrá parecerle “construida”, el ejemplo de una mera “dialéctica
sión del valor de todos los productos reales circulantes”.11 (Aquí conceptual” que dota a las categorías económicas de vida propia y que
también se hace perceptible la influencia de la teoría del dinero de hace que las mismas, de una manera auténticamente hegeliana, surjan
Ricardo, que destaca unilateralmente la función del dinero en cuanto unas de otras y se transformen unas en otras. Que es fácil que se
medio de circulación, y en la cual aparece de hecho como mero signo produzca esta impresión y que el propio Marx contaba con la posibi­
de valor.) Así se encuentran aún en los Grundrisse, y en especial en la lidad de una malinterpretación semejante, se revela en una interesan­
primera parte del mismo, numerosos pasajes en los que se concibe tísima nota en los Grundrisse, en la cual dice: “En otro momento,
al dinero en general (y no sólo al papel moneda) como un mero signo antes de dejar este problema, será necesario corregir la manera idealista
de valor o un “símbolo” . Leemos allí, por ejemplo: “La mercancía es de exponerlo, que da la impresión de tratarse de puras definiciones
transformada en valor de cambio. Para equipararla a sí misma en conceptuales y de la dialéctica de estos conceptos. Por consiguiente,
cuanto valor de cambio, ella es permutada por un signo que la repre­ deberá criticarse ante todo la afirmación: el producto (o activi­
senta como el valor de cambio en cuanto tal. Como valor de cambio dad) deviene mercancía; la mercancía, valor de cambio; el valor de
así simbolizado ella puede ser cambiada nuevamente en determinadas cambio, dinero.” 11 En otras palabras: el lector no debe llegar a concebir
proporciones por cualquier otra mercancía.” 18 Por cierto que ya en
ese manuscrito, Marx destaca una y otra vez que “aun siendo sola­ 18 Ibid., pp. 84, 126, etc.
mente un signo” , el dinero debe consistir “en una mercancía particu­ 20 Cf. ibid., p. 84: “Dado que la mercancía deviene valor de cambio gene­
ral, de aquí resulta que el valor de cambio deviene una mercancía particular:
lar” , y que por ello el papel moneda no puede expresar directamente, esto debido únicamente al hecho de que una mercancía particular frente a
todas las otras recibe el privilegio de representar, de simbolizar el valor
15 Grundrisse, p. 63. de cambio de éstas, vale decir, el privilegio de- convertirse en dinero." (El error
J« Véase la carta de Marx a Engels del 1.2.1858, en la cual le informa reside aquí evidentemente en la equiparación de los conceptos de “representar”
acerca del libro de Lassalle sobre Heráclito. ( Briefwechsel, u, p. 352 [C., y “simbolizar”. )
p. 92].) Cf. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Philosophie des Rechts [Filosofía 21 Cf. el siguiente pasaje, en el cual observa Marx (polemizando consi­
del derecho]: *4Si se considera el concepto del valor, llegaremos a la conclu­ go mismo, por así decir) : “El dinero no es un símbolo, tal como no lo es la
sión de que la cosa misma sólo es considerada como un signo, y no cuenta existencia de un valor de uso como mercancía. El que una relación social
como ella misma, sino como lo que vale.” (Citado en Das Kapital, i, p. 97 de producción se presente como un objeto existente fuera de los individuos, y
que las relaciones determinadas que establecen en el proceso de producción de su
It. VI, p. 111].) vida social se presenten como las propiedades específicas de un objeto, es una
11 Ferdinand Lassalle, Die Philosophie Herakleitos des Dunklen von Ephesos,
1858, i, p. 224; citado según Lenin, Aus dem philosophischen Nachtas, p. 270. reversión y una mistificación no imaginaria, sino prosaicamente real que carac­
Una página antes escribe Lenin: "En esta ocasión habla Lassalle acerca del teriza todas las formas sociales del trabajo que fija el valor de cambio. Sólo que
valor [ ...] , lo trata a la manera hegeliana (como una ‘unidad abstracta puesta en el dinero aparece en forma más llamativa que en la mercancía.” (Zur Kritik,
afuera’) y añade: * [...] El hecho de que esta unidad, el dinero, no es algo p. 45 [p. 50].) Véase asimismo la observación polémica en Dos Kapital, l, p. 110
real sino solamente algo ideal (cursivas de Lassalle), se reveía en que' etc. [. ..]” [t. í/l, p. 129], Según la cual Lassalle “concibe erróneamente al oro como mero
Y Lenin acota al margen: “Incorrecto (el idealismo de Lassalle).” signo del valor”, como así también las pp. 96-97 [pp. 110-111].
15 Grundrisse, p. 63. 22 Grundrisse, p. 69. Precisamente la necesidad de tal “corrección” instó
a Marx, entre otras cosas, a iniciar en la Contribución el análisis con la mercan-
146 LA PRIMERA FORMULACION DE LA TEORÍA MARX1ANA DEL DINERO LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO
147

la idea de que las categorías económicas son otra cosa que represen­ impotentes aún frente a las fuerzas de la naturaleza, desconocedora
taciones de relaciones reales, y que la derivación lógica de esas catego­ aún de las suyas propias; y de ahí que pobres como los animales, y
rías puede producirse independientemente de la histórica. Por el apenas si más productivos que ellos” (Engels). En este caso, el hombre
contrario, y como escribiera Engels en 1859, al hablar sobre la Con­ produce “no más de lo que necesita en forma inmediata. El límite
tribución, el modo de tratamiento lógico “no es, de hecho, otra cosa de sus necesidades es él límite de su producción [ . . . ] En este caso no
que el histórico, sólo que despojado, de la forma histórica y de los tiene lugar intercambio alguno, o el existente se reduce al intercambio
accidentes molestos. Allí donde comienza la historia debe comenzar de su trabajo por el producto de su trabajo, y dicho intercambio es la
también el razonamiento, y su curso ulterior no será otra cosa que el forma latente (el germen) del verdadero intercambio”.2*
reflejo, en forma abstracta y teóricamente consecuente, del decurso Sólo se produce un punto de inflexión cuando el hombre se halla
histórico; una imagen corregida, pero ello según leyes que presentan en condiciones de producir más de lo que necesita para su sustento
el verdadero curso histórico, en el cual puede considerarse a cada vital cotidiano, en cuanto su trabajo le proporciona un “plusproducto”.
factor en el punto de desarrollo de su plena madurez, de su clasi- Ahora sí puede producirse un intercambio de productos, aunque en
cidad”.22 Pero esto constituyó desde un principio el método de Marx, primera instancia no lo sea en el seno de las entidades comunitarias
como puede verse, mejor que en ninguna parte, en los numerosos naturales mismas, sino allí “donde terminan las entidades comunitarias,
pasajes de los Grunárisse, de la Contribución y de El capital, que en sus puntos de contacto con otras entidades comunitarias o con
ofrecen una deducción histórica del valor paralela a la deducción miembros de éstas”.27 Pero ¡ cuán distante está aún este trueque primi­
lógica, vale decir donde él mismo confronta los resultados de su análisis tivo del verdadero intercambio de mercancías, es decir, el que emplea
abstracto con el desarrollo histórico efectivo. la mediación del dinero! De hecho —y también allí donde el intercam­
Naturalmente que Marx no podía compartir la concepción inge­ bio abarca todo un círculo de productos— representa “la transforma­
nuamente ahistórica de Adam Smith que derivaba las relaciones de ción incipiente de los valores de uso en mercancías antes que la de las
cambio de una presunta “proclividad al intercambio" innáta al género mercancías en dinero”. Aquí, el valor de cambio aún no ha adquirido
humano.24 Desechaba la “idea carente de fantasía” de algún aislado una “forma libre, sino que está aún directamente ligado al valor de uso.
fabricante de arcos quien, en medio de una tribu primitiva de caza­ Esto se revela en un doble aspecto. La propia producción, en toda
dores, se planteaba la tarea principal de cambiar arcos y flechas por su estructura, está orientada hacia el valor de uso, y no hacia el valor de
caza y animales, poniendo de este modo la piedra basal de la división cambio, y por ello sólo en virtud del excedente, cuando los valores
social del trabajo.23 El productor de mercancías aislado es, en cambio, de uso sobrepasan la medida en que son necesarios para el consumo,
el resultado de una muy prolongada evolución histórica. Por cierto cesan aquí de serlo para convertirse en medios del intercambio, en
que el intercambio fue “uno de los medios principales de este aisla­ mercancía. Por otra parte, se convierten en mercancías sólo dentro
miento”, pero él mismo presupone un determinado nivel de producti­ de los límites del valor de uso inmediato, aun cuando polarmente
vidad del trabajo, que en modo alguno estaba dado de antemano. Pero distribuidos, de modo que las mercancías a ser intercambiadas por los
de donde tenemos que partir es de las entidades comunitarias natu­ poseedores de las mismas deben ser valores de uso para ambas partes,
rales, tales como las que “surgen originariamente del reino animal [...], pues cada una de ellas debe ser valor de uso para su no poseedor”.2*
*• MEGA, m, p. 543 [C. de P., p. 149]. La última frase debe entenderse
cia, y no con el valor, como se lo había propuesto originariamente (todavía en el sentido de que también en el verdadero intercambio de bienes (en la
en su plan del 2.4.1858). Cf, la acotación de Marx a la p. 76 del libro de medida en que es un intercambio de equivalentes) cada uno de los intervinientes
Kaufmann Teoría de la oscilación de los precios (en ruso), aparecido en Jarkov: en el cambio recibe como contravalor por su propio bien sólo cuanto corres­
“El error es, en general, partir del valor como de una categoría suprema, en ponde al producto de su propio trabajo.
lugar de hacerlo de lo concreto, de la mercancía [ . . . ] Yes, but not the single st Forma parte del concepto del cambio el que cada uno de los que inter­
man, and not as an abstract being. [Sí, pero no el hombre aislado, y no como cambian adquiera, a cambio de su propio producto, lo que se halla en posesión
un ser abstracto.] [ . . . ] El error es partir del hombre como sujeto pensante, ajena; “sin embargo, tal relación de ajenidad reciproca no existe para los
y no actuante [ . . . ] ” (Kart Marx Album, 1953, p. 115.) miembros de una entidad comunitaria primitiva'’. Sólo mucho mis adelante,
13 Ausg. Schriften, i, p. 348 [OE., t. i, p. 528]. “cuando los objetos [ . . . ] se hallan ya en el exterior, se convierten también
14 Adam Smith, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of retroactivamente, en la vida comunitaria interna, en mereancias”. (Das Kapital,
Nations, Nueva York, 1937, p. 13 [p. 16]. i, p. 98 [t. i / l , p. ,1071.)
23 Ibid., p. 15 [p. 17], Cf. MEGA, ra, p. 458 [C. de ?.. p. 107], 18 Zur Kritik, p. 46 [p. 51].
LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO
148 LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO
149
Aquí se manifiesta frecuentemente, pues, “la contradicción interna
como dinero. Pero a medida que el desarrollo avanza se dará el fe­
entre valor de uso y valor de cambio implícita en la mercancía. Por
nómeno exactamente inverso, o sea es precisamente la mercancía que
ejemplo: las mercancías no son divisibles a voluntad en cuanto valores
menos inmediatamente es objeto de consumo o instrumento de produc­
de uso, cosa que deben ser en cuanto valores de cambio. O bien la ción, la que representará mejor aquel aspecto, porque responde a las
mercancía de A podrá ser valor de uso para B, mientras que la mercan­
necesidades del cambio como tal. En el primer caso la mercancía
cía de B no es valor de uso para A. O también es posible que los dueños
se convierte en dinero en razón de su valor de uso particular; en el se­
de las mercancías necesiten sus mercancías indivisibles recíproca­
gundo caso, recibe su valor de uso particular del hecho de servir como
mente destinadas al intercambio en desiguales proporciones de valor”.28 dinero. Durabilidad, inalterabilidad, aptitud para ser divididos y recom­
(O bien, agregamos nosotros, puede ser que no la necesiten en el
puestos, transporte relativamente fácil por contener un valor de cambio
mismo momento.) En todos esos casos no se producirá el intercambio, máximo en un mínimo espacio: todo esto vuelve a los metales preciosos
porque la índole natural de la mercancía contradice su carácter general
particularmente aptos en este último estadio.” 32
de valor. A fin de eliminar estas dificultades, el producto debe libe­
Baste esto como ilustración del procedimiento que ya emplea Marx
rarse, en cuanto valor de cambio, de sus inconvenientes naturales, debe
en la primera parte (como es sabido, la más abstracta) de su obra.
obtener una “forma de valor independiente de su propio valor de uso Todo vuelve a encontrarse allí: la derivación del dinero a partir del
o de la necesidad individual de los intercambiantes”. trueque directo; la sucesión de los tres estadios del intercambio (que
“El problema —prosigue Marx— surge simultáneamente con los
conocemos, por El capital, como la forma de valor “simple”, “total”
medios que permiten resolverlo. Nunca se efectúa un tráfico en el que
y “general” ) ; la antítesis de valor de uso y valor de cambio; y final­
los poseedores de mercancías intercambien sus artículos por otros, y los
mente la duplicación de la mercancía en mercancía y dinero, que suige
comparen con éstos, sin que las diversas mercancías de los diversos
de esa antítesis. “El control por parte de los hechos [ . . . ] se produce
poseedores de éstas, se intercambien dentro de ese tráfico con una ter­
aquí a cada paso del análisis”, el cual procede al mismo tiempo en
cera mercancía, siempre la misma, y se comparen con ella en cuanto forma “deductiva” e “inductiva”, lógicamente e históricamente. Y Le-
valores. Dicha tercera mercancía, en la medida en que se convierte en nin (cuyas palabras acabamos de citar) también tiene razón cuando
equivalente de otras mercancías diversas, adopta directamente la forma
afirma que El capital de Marx es, en su sentido más profundo, una
de equivalente general o social, aunque dentro de límites estrechos.
obra que expone claramente la historia del capitalismo (en este caso,
Esta forma de equivalente general brota y se desvanece con el contacto
de la sociedad productora de mercancías) mediante el “análisis de los
social momentáneo que le dio vida. Alternativa y fugazmente recae
en esta mercancía o en la de más allá. Pero con el desarrollo del inter­ conceptos que resumen esa historia”.33 Pero desde ese punto de vista
no hay, ciertamente, ninguna otra obra económica que sea más realista
cambio mercantil, se adhiere de manera firme y exclusiva a clases
que El capital, a pesar del método expositivo de esta obra, aparente­
particulares de mercancías, o sea cristaliza en la forma de dinero.” 30 mente abstruso en algunos pasajes.
"En ¡os orígenes, la mercancía que servirá de moneda [ . . . ] es aque­
lla que en mayor grado es cambiada como objeto de necesidad, que más
circula [ . . . ] aquella mercancía que en una determinada organización En su reseña, muy posterior, del célebre libro de Lewis H. Morgan (sobre la
social representa la riqueza por excelencia [ . . . ] Tales son la sai, los “sociedad primitiva"), Marx destaca el concepto, debido a Morgan, según
cueros, el ganado,31 los esclavos [ . . . ] ; la utilidad particular de la mer­ el cual “la posesión de animales domésticos —susceptibles de reproducción
cancía, sea como objeto particular de consumo (cueros), sea como ilimitada— dio al espíritu humano la primera idea de la riqueza”. (Cf. Karl
instrumento de producción inmediato (esclavos) [ . . . ] la marca Marx, Konspekt knigi L. H. Morgana ‘Drevneie abschestvo’, Moscú, 1941, p. 52.)
32 Grundrisse, p. 83. “AI mismo tiempo [los metales] constituyen —añade
Marx— la superación natural de la primera forma de moneda. En un estadio
» Ibid., p. 47 [p. 52]. algo más elevado de la producción y de los cambios el instrumento de produc­
30 Das 1Capital, i, p. 94 [t. i/ l , p. 108]. ción supera a los productos; los metales (primero las piedras) son ios primeros
31 “Los pueblos nómadas son los primeros en desarrollar la forma de dinero, instrumentos de producción, y los más indispensables. El cobre, que desempeñó
porque todas sus pertenencias son móviles y revisten por tanto la forma de un papel tan importante en el dinero de los antiguos, reúne todavía los dos
directamente enajenables, y porque su modo de vida los pone de continuo caracteres, el valor de uso particular como instrumento de producción, y las
en contacto con entidades comunitarias distintas de la suya, incitándolos en con­ otras propiedades, que no derivan del valor de uso de la mercancía sino que
secuencia al intercambio de productos.” {Ibid., pp. 94-95 [t. l/l, pp. 108-109].) corresponden a su determinación como valor de cambio.” {Ibid., 83.)
33 V. I. Lenin, op. cit., pp. 249-250.
150 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXLANA DEL DINERO LA TRANSICION DEL VALOR EN EL DINERO 151

fuerzas del mercado. “El movimiento general de su desorden es su


IL EL ASPECTO CUANTITATIVO Y EL CUALITATIVO DEL PROBLEMA orden.” 84*88
DEL VALOR (MAGNITUD Y FORMA DEL VALOR) ¿ Cómo se establece entonces la cohesión social en un modo de pro­
ducción semejante? En primera instancia parece tratarse solamente de
Hemos visto surgir la creación del dinero de la “contradicción, entre un problema cuantitativo. Toda sociedad debe satisfacer, de una ma­
la naturaleza peculiar de la mercancía en cuanto producto y su natu­ nera u otra, las necesidades vitales de sus integrantes. Por ello, para
raleza general en cuanto- valor de cambio” . En contraposición a los toda sociedad es de máxima importancia que las fuerzas de trabajo
economistas burgueses, quienes sólo ven en el dinero “un recurso astu­ que se hallan a su disposición no se dilapiden a la larga y no inicien
tamente ideado”, destinado a superar las dificultades del trueque caminos errados; que a todas las ramas de la producción les llegue
simple, Marx deriva su existencia de la contradicción fundamental la cantidad de trabajo necesaria y que en ninguna de ellas se emplee en
“que engloba la existencia de la mercancía como unidad inmediata condiciones peores que las medias. Pero una sociedad de productores
de valor de uso y valor de cambio”. ¿Pero cuál es el verdadero sen­ independientes de mercancías, a causa de su carácter anárquico, no
tido de esta contradicción, y por qué le atribuía Marx semejante impor­ tiene medio alguno como para regular esto de antemano. Pues sólo
tancia? ¿Acaso porque (como cree Bortkiewicz) tenía una inclinación conoce una forma de la vinculación social: el mercado. Por lo tanto,
“perversa” a “proyectar dentro” del capitalismo todas las contradic­ en esa sociedad el productor sólo se entera post festum, “una vez
ciones y antítesis imaginables?34 Admitirlo sería ceiTarse de antemano realizado el intercambio [...], si su mercancía satisface realmente una
el camino hacia la comprensión de la teoría marxiana del valor. Muy necesidad social y si ha aplicado correctamente su tiempo de trabajo”,8T
lejos de ser una artificiosa construcción “metafísica”, la contradicción Sólo de esa manera puede averiguarse la cantidad del trabajo que debe
mencionada representa, por çl contrario, la forma más general en la realizar la sociedad, y pueden adecuarse los rendimientos laborales
que se resumen las verdaderas condiciones existenciales y tendencias a algunos de los requerimientos de la economía social general. Y pre­
evolutivas del orden social burgués: sólo es otra expresión del hecho cisamente desde ese punto cree tener que interpretar Hilferding, en su
de que en una sociedad de productores privados atomizados, el tra­
bajo del individuo no es directamente social (ni puede serlo), sino producción sólo se impone como irresistible ley natural a la arbitrariedad indi­
que debe demostrarse como tal sólo merced a su propia negación, a la de vidual.” Pero, ¿y los poderosos monopolios modernos? ¿Y las tendencias
“estatizantes” en la economía actual? Esas son cosas que Marx no podía tomar
su carácter originario. Pues aunque en este modo de producción la en consideración, porque aún no existían por aquel entonces (1864-1865). ¿No
dependenica recíproca, en todos los sentidos, de los productores se con­ suministran una prueba en el sentido de que el capital ha superado su propia
vierte en un hecho, carece sin embargo de toda planificación social uni­ anarquía de producción, o que está a punto de superarla? Quienes así argu­
taria,” se halla en consecuencia sometida a la ciega acción de las mentan, sólo pasan por alto el hecho de que demuestran demasiado; que un
capitalismo que estuviese realmente en condiciones de eliminar la libre compe­
tencia y la anarquía de la producción, también se eliminaría a sí mismo de esa
manera. Olvidan que “la repulsión de los capitales entre sí” forma parte del
84 “A ello se agrega en Marx su proclividad perversa a proyectar, a la ma­ concepto del capital y que, por ende, “un capital universal, un capital que no
nera hegeliana, contradicciones lógicas dentro de los propios objetos. La for­ tenga frente a sí capitales ajenos con los cuales intercambiar [ . . . ] es una
mación de los precios, tal como se lleva a cabo dentro de la economía capita­ quimera”. ( Grundrisse, p. 324.) “Dado que la autonomización del mercado
lista, estaría en contradicción con la ley del valor. ¿Por qué no? Si el orden mundial —leemos en otro pasaje de los Grundrisse— [ . . . ] se acrecienta con el
económico capitalista está colmado y atravesado por contradicciones de toda desarrollo de las relacione» monetarias [ ...] , y que, viceversa, la conexión
índole. A Marx no podía molestarle en absoluto que hubiese una contradicción y la dependencia de todos en la producción y en el consumo se desarrollan a la
más que poner a la cuenta del capitalismo.” (Ladislaus von Bortkiewicz, par de la independencia y la indiferencia recíproca de los consumidores y de los
“Wertrechnung und Preisrechnung im Matxschen System”, en Archiv für productores, dado que tal contradicción conduce a la crisis, etc., se intenta
Sozialwissenschaft und Politik, 1906, julio, p. 4.) suprimir esta enajenación a medida que ella se desarrolla.” Pero la verdadera
88 Cf. Das Kapital, m, pp. 937-938 [t. m /8, p. 1122]: “Mientras que sobre significación histórica de esas tentativas reside en otra parte: “Aunque sobre
la base de la producción capitalista, a la masa de los productores directos se les la base dada todos estos procedimientos no suprimen la ajenidad, dan lugar no
contrapone el carácter social de su producción bajo la forma de una autoridad obstante a relaciones y contactos que entrañan consigo la posibilidad de supri­
rigurosamente reguladora y de un mecanismo social del proceso laboral articu­ mir la vieja situación”, vale decir, el capitalismo. ( Ibid., pp. 78-79.)
lado como jerarquía completa [ . . . ] entre los portadores de esa autoridad, los 88 Karl Marx, Lohnarbeit und Kapital [Trabajo asalariado y eapital\, Ausg.
capitalistas mismos, que sólo se enfrentan en cuanto poseedores de mercancías, Schriften, i, p. 75 [OE., t. i, p. 161].
reina la más completa anarquía, dentro de la cual la conexión social de la 87 Rudolf Hilferding, Das Pinanzkapital (1* ed.), p. 8 [p. 20].
LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO
152 153

Das Finazkapital [El capital financiero], el concepto marxiano del tra­ del “modo específico en que el trabajo que fija el valor de cambio,
bajo “abstracto”, “social en general” sobre todo en el sentido del y por ende que produce mercancías, es trabajo social”.43
trabajo “socialmente necesario”. “Dentro de la producción mercantil Lo dicho adquiere súbita claridad si observamos la situación preca­
—dice— el intercambio se basa en un factor objetivamente social, que pitalista, en la cual la producción desempeñaba poco o ningún papel
domina la relación de cambio: el tiempo de trabajo socialmente nece­ para el intercambio. Por ejemplo:
sario, encamado en los objetos intercambiados.” Y “sólo como tal “En la industria provinciana y patriarcal [ . . . ] en la que hiladores
expresión” del tiempo de trabajo socialmente necesario “se toman y tejedores vivían bajo un mismo techo, la parte femenina de la familia
conmensurables” .*8 hilaba mientras que la masculina tejía, digamos para las propias necesi­
Donde mejor puede advertirse lo unilateral (y por ende insufi­ dades de la familia, el hilo y el lienzo eran productos sociales, hilar y
ciente) de esta interpretación del concepto marxiano del valor, es en la tejer eran trabajos sociales dentro de los límites de la familia. Pero su
polémica contra Bailey y Ricardo, en el tomo ni de las Teorías: carácter social no consistía en cambiar el hilo como equivalente gene­
“Para que las mercancías —leemos allí— puedan medirse según la ral por lienzo como equivalente general, o intercambiar ambas cosas
cantidad de trabajo contenido en ellas [ ...], los trabajos de diversa recíprocamente como expresiones indiferentes e igualmente válidas
índole contenidos en las mercancías deben estar reducidos a un trabajo de un mismo tiempo general de trabajo. Antes bien, el contexto fa­
uniforme simple [ . . . ] Esta reducción al trabajo medio simple no es, em­ miliar, con su división natural del trabajo, daba al producto del trabajo
pero, la única determinación de la calidad de dicho trabajo, en la que su impronta social peculiar.”
se resuelven, en cuanto unidad, los valores de las mercancías. El hecho “O bien —prosigue diciendo Marx— tomemos los servicios y pres­
de que la cantidad de trabajo contenido en una mercancía sea la taciones en especie del Medioevo. Los trabajos determinados de los
cantidad socialmente necesaria para su producción —el tiempo de tra­ individuos en su forma natural, la particularidad y no la generalidad
bajo en cuanto tiempo de trabajo necesario—, es una determinación del trabajo constituye aquí el lazo social. O tomemos finalmente el
que sólo atañe a la magnitud del valor.** Pero el trabajo que consti­ trabajo social en su forma natural, tal como la encontramos en los
tuye la unidad de los valores no es sólo trabajo medio igual y sencillo. umbrales de la historia de todos los pueblos civilizados. En este caso,
El trabajo es trabajo del individuo privado, representado en un pro­ el carácter social del trabajo no lo proporciona, evidentemente, el
ducto determinado. Sin embargo, como valor el producto debe ser la hecho de que el trabajo del individuo asume la forma abstracta de
encarnación del trabajo social, y como tal debe ser directamente trans­ lo general, o su producto asume la forma de un equivalente general.
formable de un valor de uso en cualquier otro [ . . . ] En consecuencia, Es la entidad comunitaria en la cual se basa la producción la qi"'
el trabajo privado debe presentarse inmediatamente38*40 como su con­ impide que el trabajo del individuo sea trabajo privado y que su
trario, como trabajo social [ . . . ] ” 41 producto sea producto privado y, por el contrario, hace que el trabajo
Esta flagrante contradicción sólo puede resolverse, evidentemente, individual aparezca directamente como función de un miembro del
por medio de la equiparación de distintos trabajos privados en el inter­ organismo social.” 43
cambio, mediante la reducción de los mismos al trabajo abstracto, (Otro tanto también vale, naturalmente, mutatis mutandis, para
humano en general. “El trabajo del individuo, para dar por resultado la sociedad socialista del futuro.)44
el valor de cambio, debe resultar en un equivalente general, es decir En contraste con ello, en una sociedad de “individuos aislados”,
en la representación del tiempo de trabajo del individuo como es decir de productores privados, los trabajos individuales sólo obran
tiempo de trabajo general [ . . . ] ” Se tornará social precisamente “asu­ “como partes del trabajo social en su conjunto, sino por medio de las
miendo la forma de su contrario inmediato, la forma de la generalidad relaciones que el intercambio establece entre los productos del trabajo
abstracta”. No se trata aqui, pues, de la naturaleza social a secas, sino y, a través de los mismos, entre los productores”.4* “Sólo en la medida
en que un valor de uso se vincule con el otro en cuanto valor de
38 Ib id ., pp. 3-4 y 6 [pp. 17-19].
8* Precisamente esta circunstancia fue pasada por alto por Ricardo (pero 42 Zur Kritik, pp. 25, 27 [pp. 28, 30],
también por la mayor parte de los populizadores de la teoría de Marx). 43 Zur Kritik, pp. 26-27 [pp. 29-30].
40 Precisamente por no ser posible esta representación debe producirse una 44 Cf. el capítulo 28 de este trabajo (“La barrera histórica de la ley del
mediación”, es decir, la formación del dinero. valor").
41 Theorien, m, pp. 132-133 [pp. 112-113], 43 Das Kapiial, i, p. 78 [t. l/l, p. 89],
154 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO 155

cambio el trabajo de las diversas personas estará relacionado entre te Marx) “su errónea teoría del dinero”, el hecho de que no com­
sí en cuanto igual y general.” 44 Se revela así (“lo cual sólo vale para prenda “la conexión entre la determinación del valor de cambio de la
esta forma especial de la producción, la producción de mercancías”) mercancía por el tiempo de trabajo y la necesidad de las mercancías
que “el carácter específicamente social de los trabajos privados inde­ de proseguir hacia la formación del dinero”.M
pendientes consiste en su igualdad en cuanto trabajo humano”, y que
por ello debe asumir “la forma del carácter de valor de los productos
del trabajo”.41*
Vemos pues que se trata de uno de los principios cardinales de la m. LA FORMACIÓN DEL DINERO Y EL FETICHISM O DE LA MERCANCÍA
teoría marxiana del valor, de un punto en el cual se diferencia toto
coelo de los principios de sus predecesores. También Ricardo sabía A la formación del dinero se halla estrechamente ligado el fenó­
muy bien, naturalmente, que para servir como base de los valores debe meno del fetichismo de la mercancía.
reducirse el trabajo del individuo a] trabajo “socialmente necesario”. Hemos visto que el verdadero intercambio impulsa hacia la dupli­
(Cosa que destaca ya en la sección segunda del capítulo i de su obra.) cación de la mercancía, hacia su escisión en mercancía y dinero. Escoge
Pero esto sólo afecta el aspecto cuantitativo del problema, y no el “de entre la común caterva de las mercancías, una mercancía princi­
cualitativo. Sin embargo, lo que interesa es “no sólo [ . . . ] que las diver­ pesca en la cual puede expresarse el valor de todas las demás mer­
sas magnitudes de valor de las mercancías éstén medidas por la repre­ cancías de una vez por todas, una mercancía que se considera como
sentación de su valor en el valor de uso de una mercancía exclusiva, la encamación directa del trabajo social, y que por ello se toma
sino al mismo tiempo que todas ellas se presenten de una forma en la directamente e incondicionalmente intercambiable, por todas las mer­
cual existan como encamación del trabajo social y por ello sean cancías: el dinero”.88 Pero para que “una mercancía particular deven­
intercambiables por cualquier otra mercancía, convertibles a voluntad ga por así decirlo la sustancia universal de los valores de cambio”, el
en cualquier valor de uso que se desee”. El trabajo contenido en las valor de cambio de todas las mercancías debe ser identificado con esa
mercancías “debe representarse como trabajo social, como trabajo indi­ mercancía particular, debe adquirir una “existencia independiente de
vidual enajenado”.48 Pero esta segunda necesidad sólo se produce en ella” [de la mercancía en general], “una existencia que se ha vuelto
la sociedad productora de mercancías. Sólo en esa sociedad el trabajo autónoma en un material específico, en una mercancía específica”.84
del individuo debe presentarse “como su contrario, como un trabajo “El valor de cambio de una cosa no es sino la expresión cuantitati­
carente de individualidad, abstractamente general y, sólo en esa forma, vamente especificada de su capacidad de servir de medio de cambio.
social”.49 Por cierto que también la sociedad socialista “contabilizará” En el dinero, el propio medio de cambio se convierte en una cosa, o el
las fuerzas de trabajo de que disponga en cada ocasión, y por consi­ valor de cambio de la cosa adquiere una existencia autónoma fuera
guiente tendrá que reducir el trabajo de los individuos a “trabajo de la propia cosa.” 88 Es éste un desarrollo en el cual se revela ya,
medio simple”. Pero no se le ocurrirá “expresar el simple hecho de que inequívocamente, el fetichismo ligado a la producción de mercancías,
los cien metros cuadrados de paño han requerido, digamos, mil horas de que revela la “personificación de las cosas y la objetivación de las rela­
trabajo para su producción de la manera oblicua e insensata” [desde ciones de producción” que sólo a ella le es peculiar.
el punto de vista de ellos] “de decir que valen mil horas de trabajo”.40 Volvamos a la comparación marxiana entre el valor de la mercan­
Y precisamente porque Ricardo confundió al valor “con la forma na­ cía y el peso de los cuerpos. Puesto que el azúcar pesa, su peso puede
tural eterna de la producción social”, se limita en su investigación expresarse por comparación con el peso de otro cuerpo. “Pero sería
a la magnitud del valor, sin prestarle atención a la —históricamente absurdo pretender suponer que el azúcar pesa diez libras, por ejemplo,
decisiva— forma del valor.81 De ahí también (destaca repetidamen­
82 Theorien, n, p. 161 [p. 140]. Cf. ibid., m, p. 133 [p. 113]: “Sólo en virtud
de su enajenación el trabajo individual se manifiesta realmente como su contrario.
44 Z ut Kritik, p. 27 [p. 30]. Pero la mercancía debe poseer esa expresión general antes de estar enajenada.
4T Das Kapital, i, p. 80 [t. i / l , p. 91]. Esa necesidad de representar el trabajo individual como general es la necesidad
44 Theorien, m, p. 128 [p. 109]. de la representación de una mercancia como dinero.”
49 Zar Kritik, p. 67 [p. 77], Bs Friedrich Engels, Anti-Dühring, p. 287 [p. 305].
40 Friedrich Engels, Anti-Dühring, p. 288 [p 307]. 84 Grundrisse, pp. 85 y 103.
81 Cf. Das Kapital, i, nota 32, pp 86-87 [t. i/l, pp. 98-99], 88 Ibid., p. 114.
156 LA FRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO 157

porque he colocado diez pesas de una libra en el otro platillo de la cía monetaria. Allí se fortalece por ende, definitivamente, “la falsa
balanza.” 50*56 No menos absurdo, y hasta desatinado, sería suponer que apariencia”, como si “el objeto en el que se representa la magnitud
el peso del azúcar —por hallarse expresado en pesas de hierro— sería valor de otro objeto” poseyese “su forma de equivalente independien­
algo “férreo”, que el hierro como tal representaría el peso, lo encar­ temente de esta relación, como propiedad natural de carácter social”.63
naría. Pero exactamente ese desatino caracteriza el modo en que se “La forma de la intercambiabilidad general directa” se funde “de
les presentan a los poseedores de mercancías sus relaciones recíprocas modo definitivo, por la costumbre social, con la especifica forma natu­
de intercambio. Sabemos que en el intercambio, el valor de una mer­ ral de la mercancía oro” (o plata).63 Esa mercancía “no parece trans­
cancía nunca puede expresarse de otro modo que en el valor de uso de formarse en dinero porque todas las demás mercancías representen en
otra mercancía, digamos el valor del lienzo se expresa en el valor ella sus valores, sino que, a la inversa, éstas parecen representar en ella
de uso de una chaqueta. Ya en la más elemental de las relaciones de sus valores porque ella es dinero. El movimiento mediador se desva­
intercambio, x mercancía A = y mercancía B ( lo que Marx denomina nece en su propio resultado, no dejando tras sí huella alguna. Las
la “forma de valor simple, aislada o casual” ), la mercancía B (la cha­ mercancías, sin que intervengan en el proceso, encuentran ya su propia
queta) se considera “como cosa en la que se manifiesta el valor, o que figura de valor como cuerpo de una mercancía existente al margen
en su forma natural y tangible representa al valor” .57*Sin embargo, la de ella y a su lado. Estas cosas, el oro y la plata, tal como surgen en las
chaqueta no puede “representar el valor” respecto al lienzo “sin que entrañas de la tierra, son al propio tiempo la encarnación directa
el valor, simultáneamente, adopte para él la forma de chaqueta”,5* de todo trabajo humano”.64 De ahí la total reversión y cosificación de
sin que se origine la apariencia de que “la chaqueta, tal cual es, las relaciones sociales de producción, la cual, no obstante, “sólo hiere la
exprese valor y posea entonces por naturaleza forma de valor”, tal vista burguesamente obtusa del economista”, en cuanto “lo enfrenta,
como pueda caberle por naturaleza, por ejemplo “su propiedad de tener ya consumada, en el dinero”. (“No vislumbra siquiera —añade Marx—
peso o de retener el calor” .5* “En cuanto valor de uso el lienzo es una que ya la más simple expresión del valor, como 20 varas de lien­
cosa sensorialmente distinta de la chaqueta; en cuanto valor es igual zo = 1 chaqueta, ya nos plantea, para que le demos solución, el
a la chaqueta, y, en consecuencia, tiene el mismo aspecto que ésta.” *0 enigma de la forma de equivalente.” ) 65
Así, ya la más sencilla relación de cambio nos revela que en una socie­ Pero, ¿dónde reside la verdadera fuente de esta curiosa reversión?
dad fundada en la propiedad privada, en la cual los productores sólo ¿Por qué las relaciones recíprocas de los hombres en la sociedad pro­
pueden relacionarse entre sí por mediación de sus mercancías, “las ductora de mercancías deben estar “siempre ligados a cosas" y “apare­
determinaciones sociales de sus trabajos” deben parecerles “una rela­ cer como cosas”?0* Sencillamente porque en esta sociedad, los produc­
ción social entre los productos del trabajo” .61 tores no pueden comportarse frente a su trabajo como frente a un
Sin embargo, la forma del valor x mercancía A = y mercancía B trabajo directamente social, porque han perdido el control de sus pro­
sólo vale para una relación de cambio esporádica, y por ende fugaz, pias relaciones de producción. Así es como “el carácter social del
de sólo dos mercancías determinadas. Aquí aún es muy difícil captar la
objetivación de las relaciones sociales de producción. Sólo en la forma 63 Ibid., p. 98 [t. i/l, p. 113].
del dinero adquiere una forma marcada y asequible. Allí todas las mer­ •8 Ibid., p. 75 [t. i / l , p. 86],
•* Ibid., pp. 98-99 [t. i/l, p. 113].
cancías expresan su valor en el mismo equivalente, en la misma mercan­ •5 Ibid., p. 63 [t. s/1, p. 71].
66 “El producto que ingresa al intercambio es una mercancía. Pero sólo es
50 Karl Kautsky, K . M arx’ ókonomische Lehren [1906], p. 27. una mercancía por el hecho de que al objeto, al producto, se vincula una
57 Das ¡Capital, i, p. 56 [t. i / l , p. 63]. relación entre dos personas o entidades comunitarias, la relación entre el pro­
58 “Del mismo modo que —agrega Marx— el individuo A no puede condu­ ductor y el consumidor, que en este caso ya no se hallan aunadas en una misma
cirse ante el individuo B como ante el titular de la majestad sin que para A, persona. Aquí tenemos de inmediato un ejemplo de un hecho peculiar que
al mismo tiempo, la majestad adopte la figura corporal de B y, por consi­ recorre toda la economía y que ha causado seria confusión en las cabezas de
guiente, cambie de fisonomía, color de cabello y muchos otros rasgos más cada los economistas burgueses: la economía no trata acerca de cosas, sino de rela­
vez que accede al trono un nuevo padre de la patria.” (Ib id ., p. 57 [t. l/l , ciones entre personas y, en última instancia, entre clases; pero esas relaciones
pp. 63-64].) se hallan siempre ligadas a cosas, y se manifiestan como cosas. Marx descubrió
59 Ibid., pp. 62-63 [t. i / l , p. 71]. por primera vez esta conexión [ .. . ] en su validez para toda la economía, con
00 Ibid., p. 57 [t. i / l , p. 64]. lo cual simplificó y aclaró tanto los problemas más difíciles.” (Friedrich Engels,
01 Ibid., p. 77 [t. i / l , p. 88], Ausgewáhlte Schriften, i, p. 349 [OE., t. i, pp 528-529].)
158 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MAKXIANA DEL DINERO LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN VI. I N H n n 159

trabajo se presenta como la existencia dineraria de la mercancía, un fin en sí mismo. Los objetos, separados de este mediador, han per­
y por consiguiente como una cosa situada fuera de la producción dido su valor. Vale decir que sólo en la medida en que lo representan
real [.. .]” 07 “Si los objetos para el uso se convierten en mercancías, poseen valor, mientras que originariamente parecía que él sólo tenía
ello se debe únicamente a que son productos de trabajos privados ejer­ valor en la medida en que los representara a ellos.”71
cidos independientemente los unos de los otros [ . . . ] Como los produc­ Y en otro pasaje: “¿Por qué debe avanzar la propiedad privada
tores no entran en contacto social hasta que intercambian los productos hacia el sistema monetario? Porque el hombre, en cuanto ser social,
de su trabajo, los atributos específicamente sociales de esos trabajos pri­ debe avanzar hacia el intercambio, y porque el intercambio —presu­
vados no se manifiestan sino en el marco de dicho intercambio.” Y se poniendo la propiedad privada— debe avanzar hacia el valor. Pues
les manifiestan “como lo que son, vale decir, no como relaciones direc­ el movimiento de mediación del hombre que intercambia no es [ . . . ]
tamente sociales trabadas entre las personas mismas, en sus trabajos, una relación humana, sino que es la relación abstracta de la propiedad
sino por el contrario como relaciones propias de cosas entre las per­ privada con la propiedad privada, y esa relación abstracta es el valor,
sonas y relaciones sociales entre las cosas”.** cuya existencia real en cuanto valor es sólo el dinero. Puesto que los
Nos hemos limitado aquí a pasajes del tomo i de El capital porque hombres que intercambian no se conducen mutuamente como hom­
sólo el análisis de la forma del valor contenido en esa obra aporta la bres, el objeto pierde la significación de la propiedad humana, per­
prueba de que, de hecho, “el enigma que encierra el fetiche del dinero, sonal.” Por eso, con el dinero “se ha manifestado la dominación total
no es más, pues, que el enigma, ahora visible y deslumbrante, que del objeto alienado sobre el hombre. Lo que era la dominación de la
encierra el fetiche de la mercancía”,#9 Eso evidentemente no significa persona sobre la persona, lo es ahora la dominación universal de la cosa
que la muy ensalzada concepción marxiana del “fetichismo de la mer­ sobre la persona, del producto sobre el productor.72 Así como ya en el
cancía” sólo se haya originado hacia mediados de la década de 1860. equivalente, en el valor, residía la determinación de la alienación
En realidad, puede demostrar su existencia ya en sus primeros tra­ de la propiedad privada, así el dinero es la existencia sensorial, e in­
bajos económicos. Leemos así en uno de sus cuadernos de extractos clusive objetiva, de esa alienación”.7*
de 1844: Aquí se hallan contenidos ya en embrión los elementos de la ulterior
“La naturaleza del dinero es, en primer término [ ...], que la acti­ teoría del fetichismo de la mercancía, aunque aún aparecen en un
vidad mediadora o el movimiento, el acto humano social mediante ropaje filosófico. Sólo en El capital, como ya dijéramos, obtuvo esta
el cual se complementan recíprocamente los productos de los hombres, teoría su fundamentación económico-política propiamente dicha. Pero
resulta alienado y se convierte en atributo de un objeto material exte­ también los Grundrisse, diez años anterior, nos muestran ya por qué,
rior al hombre, el dinero. Al enajenar el propio hombre esa actividad en la sociedad productora de mercancías, todos los productos y tra­
mediadora, sólo obra aquí como hombre que se ha perdido a sí mismo, bajos deben cambiarse primeramente “por un tercer elemento objetivó”
deshumanizado ; la propia relación de los objetos, la operación humana
con los mismos, se convierte en la operación de un ente exterior al una potencia unilateralmente superior frente a los extremos; porque el movi­
hombre y superior a él. A causa de estos mediadores extraños —en miento o la relación que originariamente aparece como intermediario entre los
lugar de ser el propio hombre el mediador para los hombres— el hom­ extremos, lleva dialéctica y necesariamente a que la relación se presente como
relación consigo misma, como el sujeto cuyos factores son tan sólo los extremos,
bre considera a su voluntad, su actividad, su relación con los demás, cuyo supuesto autónomo es anulado por aquella relación, para ponerse a sí
como una fuerza independiente de él y de ellos. Pero su esclavitud no misma mediante esta abolición como lo único autónomo.” (Cf. asimismo el eco
culmina aquí. Resulta claro que ese mediador se convierta entonces del pasaje citado en El capital, i, p. 784 [t. i/3, pp. 930-931].)
en el verdadero dios, pues el mediador es la verdadera fuerza que 77 MEGA, m, p. 531 [C. de P., pp. 126-127], Cf. Grundrisse, pp. 67-68:
domina aquella con lo cual me intermedia.70 Su culto se convierte en “El dinero es originariamente el representante de todos los valores; en la prác­
tica las cosas se invierten y todos los productos y los trabajos reales devienen
los representantes del dinero.”
w Das Kapital, ni, p. 562 [t. m /7, p. 666], 12 “Quitad a la cosa —se dice en el manuscrito inédito de Marx— este
«» Ibid., i, p. 78 [t. i/ l, p. 89]. poder social y deberéis ceder este poder inmediatamente a la persona sobre
•• Ibid., p. 99 [t. i/ l , p. 113]. la persona.” Grundrisse, p. 987 [véase Elementos..., t. i, p. 483, nota 40];
70 Cf. Grundrisse, p. 237, donde, de una manera totalmente hegeliana, te cf. ibid., p. 75.
dice: “Este término medio se presenta siempre como la relación económica « MEGA, m /p p . 532 y 540 [C. de P„ pp. 128-129 y 146], (Cf. Die
consumada, porque sintetiza las antítesis, y siempre se presenta, por último, como devtsche Idéologie, p. 417 [p. 475].)
160 LA PRIMERA FORMULACION DE LA TEORIA MARXIANA DEL DINERO LA TRANSICION DEL VALOR EN EL DINERO
161
para adquirir validez social, y por qué ese “medio objetivo”, el dinero, Vemos entonces que el fetichismo de la mercancía y la formación
debe independizarse respecto del mundo de las mercancías. Pero de del dinero sólo son (cosa que habitualmente se pasa por alto en los
ese modo se halla dado el fundamento para la supremacía del dinero manuales de economía marxista) dos aspectos diferentes de una misma
y de las relaciones monetarias, así como para el reflejo invertido de las realidad: que en la sociedad productora de mercancías, “la cambiabi-
relaciones sociales de producción en la conciencia de los participantes, lidad de la mercancía” existe “como algo distinto de ella [ . . . ] como
vale decir, para el fetichismo de la mercancía. algo diferente a ella”, “no ya inmediatamente idéntico” a ella,80 vale
“La dependencia mutua y generalizada de los individuos recípro­ decir que el valor debe independizarse frente a las mercancías.81
camente indiferentes —leemos en los Grundrisse— constituye su nexo Pero de ello se desprende que los dos fenómenos son inseparables de la
social. Este nexo social se expresa en el valor de cambio, y sólo en éste producción de mercancías, que la sociedad productora de mercancías
la actividad propia o el producto se transforman para cada individuo no está en condiciones de librarse del dinero, así como no es capaz de
en una actividad o en un producto para él mismo. El individuo debe desgarrar el “velo de niebla mística” que le oculta la verdadera for­
producir un producto universal: el valor de cambio o [ . . . ] dinero", ma del proceso material de la producción. Esto sólo será posible cuando
para poder transformar su producto “en un medio de vida para sí ese proceso “en cuanto producto de hombres libremente asociados, se
mismo”.74 “Por otra parte, el poder que cada individuo ejerce sobre halle bajo su control consciente y planificado. Pero para ello se requiere
la actividad de los otros o sobre las riquezas sociales, lo posee en un fundamento material de la sociedad o una serie de condiciones
cuanto es propietario de valores de cambio, de dinero. Su poder social, materiales de la existencia que son, a su vez, el producto natural de
así como su nexo con la sociedad, lo lleva consigo en el bolsillo.” 75* una larga y penosa historia evolutiva”.82
Y “cuanto más la producción se configura de manera tal que cada
productor pasa a depender del valor de cambio de su mercancía [ . . . ] ”,
tanto más “crece el poder del dinero'9 o sea la relación de cambio se
fija como un poder externo a los productores e independiente de ellos. IV. EL DESARROLLO DE LAS CONTRADICCIONES INTERNAS
Lo que originariamente se presentaba como medio para promover la DE LA FORMA DEL DINERO
producción, se convierte en una relación extraña a los productores
[ . . . ] ” Por ello en el dinero, “en el valor de cambio el vínculo social Lo que importaba hasta aquí era la demostración de que “la relación
entre las personas se transforma en relación social entre cosas ; la capa­ de los valores de cambio —de las mercancías como objetivaciones
cidad personal, en una capacidad de las cosas”.77 En este sentido, el
dinero es “el nexo cosificado de la sociedad”,78 la “verdadera entidad p. 166.) Pero éste es un tema del cual tendremos que ocuparnos sólo más
comunitaria" que ocupó el sitio de la antigua entidad comunitaria, adelante.
mantenida en su cohesión por lazos naturales y relaciones de depen­ 80 Ibid.t pp. 64-66.
dencia personal, y que no puede tolerar “ninguna otra situada por 81 Por cierto, observa Marx en sus Teorías, que puede considerarse a esta
autonomización del valor como una “invención escolástica”, como una “para­
encima de ella” .79 doja” (del mismo modo que a los críticos burgueses de Marx, la concepción
de éste respecto del capital como un valor “autonomizado” y “en proceso” les
parece una paradoja). Pero el hecho de que “la paradoja de la realidad se
74 “Para quien produce una parte infinitesimal de una vara de cotón exprese también en paradojas lingüísticas que contradicen el sano sentido
—dice Marx en otro pasaje— de ningún modo constituye una cuestión formal común humano, es cosa que se comprende por sí sola. Las contradicciones que
que aquélla sea valor, valor de cambio. Si no creara un valor de cambio, surgen de la circunstancia de que, sobre la base de la producción de mercan­
dinero, no habría producido absolutamente nada.” ( Grundrisse, p. 163.) cías, el trabajo se presenta como un trabajo social en general, que las relaciones
78 Ibid., pp. 74-75. de personas se presenten como relaciones de cosas y cosas, son contradicciones
78 Más adelante en el texto se habla del “poder trascendental del dinero”. ínsitas a la cuestión, y no a la expresión idiomática de la cuestión.” (Theorien,
77 Ibid., pp. 64 y 75. m, p. 134 [p. 114].)
78 Ibid., p. 866. 82 Un hermoso paralelo entre el dinero y el estado se encuentra en Trotski:
78 Ibid., pp. 134 y 396. Aquí cabría destacar además que la objetivación “Estos dos problemas —dice— [ . . . ] tienen una serie de rasgos en común,
de las relaciones sociales de producción sólo alcanza su culminación en el capi­ porque en última instancia ambos revierten en el problema de todos los proble­
tal (y especialmente en el capital redituable). “Asi como el valor de cambio [ ...] mas: el rendimiento del trabajo. Tanto la coerción estatal como la del dinero
aparece como cosa en el dinero, en el capital se presentan todas las caracte­ on herencia de la sociedad de clases, que no puede determinar las relaciones
rísticas de la actividad que crea los valores de cambio: el trabajo." (Ibid., entre seres humanos sino por medio de fetiches, eclesiásticos o profanos, y que
162 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO 163

recíprocamente iguales e igualables del tiempo de trabajo— encierra se ha convertido en una cosa exterior junto a la mercancía, el carácter
contradicciones que tienen su expresión material en un dinero distinto cambiable por dinero de la mercancía está ligado directamente a con­
del tiempo de trabajo”.*3 Puesto que la mercancía debe revelarse al diciones externas que pueden verificarse o no [ . . . ] En el cambio la
mismo tiempo como valor de uso y como valor de cambio, porque mercancía es reclamada en razón de sus propiedades naturales, y de las
el trabajo privado existente en ella debe revelarse como trabajo direc­ necesidades cuyo objeto ella es. El dinero, en cambio, lo es sólo en razón
tamente social, el mundo de las mercancías debe segregar una mer­ de su valor de cambio, solamente como valor de cambio. De modo
cancía exclusiva en la cual esas contradicciones aparecen disueltas. que la convertibilidad de la mercancía en dinero [ . . . ] depende de
Sólo esa mercancía es el equivalente universal, sólo el trabajo encar­ circunstancias que en primer lugar no tienen nada que ver con la mer­
nado en ella representa “aunque trabajo privado —como todos aquellos cancía como valor de cambio y que son independientes de ella [ . . . ]
que producen mercancías— trabajo en forma directamente social’’,84 Puede ocurrir entonces que la mercancía bajo su forma determinada
mientras que todas las demás mercancías descienden al grado de “plebe de producto no pueda ya ser cambiada, equiparada con su forma
mercantil común”, de meros valores de uso. Cabe preguntar: ¿Es defi­ universal de dinero”.**
nitiva esta solución? ¿Deroga la misma efectivamente las contradic­ Pero eso no es todo. “Así como el valor de cambio de la mercancía
ciones de la producción de mercancías? tiene una doble existencia, como mercancía determinada y como di­
La respuesta de Marx es: no. En primer lugar, “la propia contra­ nero, así también el acto del cambio se escinde en dos actos recipro­
dicción entre la naturaleza particular de la mercancía como producto camente independientes: cambio de la mercancía por dinero, y cambio
y su naturaleza universal como valor de cambio, la cual ha creado la del dinero por mercancía; compra y venta. Como estos actos han alcan­
necesidad de considerarla de manera doble, una vez como esta mer­ zado formas de existencia espacial y temporalmente separadas una de
cancía determinada, la otra como dinero [ . . . ] implica desde el princi­ la otra e indiferentes entre sí, deja de existir su identidad inmediata.
pio la posibilidad de que estas dos formas de existencia separadas de la Ellos pueden corresponderse o no; pueden adecuarse o no; pueden
mercancía no sean recíprocamente convertibles*3 [ . . . ] Apenas el dinero entrar en relaciones de desproporción recíproca. Es cierto que tratarán
permanentemente de igualarse, pero en lugar de la precedente igualdad
para su protección ha instituido el más terrible de todos los fetiches: el estado inmediata aparece ahora el movimiento constante de igualación, el
con un gran cuchillo entre los dientes. En la sociedad comunista habrán desapa­ cual presupone precisamente una posición constante de desigualdad.
recido el estado y el dinero. Por lo tanto, su paulatina extinción debe comenzar
ya bajo el socialismo. Sólo podrá hablarse de una victoria efectiva del socia­ La consonancia puede ahora ser eventualmente alcanzada sólo a través
lismo en el instante histórico en el cual el estado sólo sea un estado a medias del camino de las disonancias más extremas.” *7 Pues “la mercancía se
y el dinero comience a perder su poder mágico. Eso significará que, con el cambia por la mercancía: pero, igualmente, la mercancía no se cambia
socialismo, que se deshace de los fetiches capitalistas, comienzan a imperar por otra mercancía en cuanto se cambia por dinero [ . . . ] Así, ya “n la
entre los hombres relaciones más claras, libres y dignas. Exigencias caracterís­ determinación del dinero como mediador, y en la escisión del cambio
ticas del anarquismo como ‘derogación’ del dinero, ‘supresión’ del salario o
‘abolición’ del estado y de la familia, sólo pueden reclamar algún interés como en dos actos, está el germen de las crisis [ . . . ] ” **
ejemplos de pensamiento mecánico. No puede ‘derogarse’ arbitrariamente el En tercer lugar, prosigue Marx, “así como el cambio se escinde en
dinero, ni pueden ‘abolirse’ el estado o la vieja familia, los que deben cumplir dos actos recíprocamente independientes, el mismo movimiento de con­
su misión histórica, marchitarse y desaparecer. El fetichismo monetario sólo se junto del cambio se separa de los sujetos del cambio, es decir, de los
hallará en la etapa del golpe de gracia cuando un incesante crecimiento de la
riqueza soeial haya quitado a los bípedos el hábito de apetecer cada minuto productores de mercancías. El cambio en función del cambio [mismo]
de plustrabajo y su humillante temor por el tamaño de su ración. Con la pér­ se separa del cambio en función de las mercancías. Entre los consu­
dida de su propiedad de acarrear la felicidad y de sumir en el polvo, el dinero midores se inserta una capa mercantil, una capa que no hace sino
se convertirá en simple recurso contable, para comodidad de la estadística y de la comprar para vender y vender para volver a comprar, y que en tal
planificación. Presumiblemente, más adelante tampoco hagan falta ya tales operación no tiene por finalidad la posesión de las mercancías como
comprobantes. Pero esa preocupación podemos dejársela tranquilamente a nues­
tros sucesores, quienes serán más inteligentes que nosotros.” (León Trotski, productos, sino simplemente obtener valores de cambio como tales,
Die verraient Révolution, 1936, p. 41.)
44 Grundrissey p. 86. 44 Grundrisse, pp. 65-66.
44 Das Kapital, i, p. 64 [t. í/l, p. 72]. iT Grundrisse, p. 66.
44 Este punto ya se anticipó en el capítulo anterior. (Manifestaciones sobre 44 Ibid., p. 112. Cf. Das Kapital, i, pp. 118-119 [t. i / l , pp. 137-140], y en
la ‘‘convertibilidad de los bonos-horarios”.) especial Theorien, n, pp. 508ss. [pp. 435«.].
164 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO LA TRANSICIÓN DEL VALOR EN EL DINERO 165

dinero [ . . . ] Mediante esta duplicación del cambio —del cambio en dependientes del cambio.” 92 La contradicción oculta en la mercan­
función del consumo y del cambio en función del cambio— nace una cía, de trabajo privado y social, de valor de uso y valor de cambio, de
nueva desproporción. El comerciante, en su cambio, está determinado mercancía y dinero, sólo se superó para reproducirse al mismo tiempo
simplemente por la diferencia entre compra y venta de las mercancías; en otro plano. O, como se dice en El capital: “El desarrollo de la mer­
pero el consumidor debe desembolsar definitivamente el valor de cam­ cancía” a dinero “no suprime esas contradicciones, mas engendra la
bio de las mercancías de compra. Por más que la circulación, o sea el forma en que pueden moverse. Es éste, en general, el método por
cambio en el ámbito de la capa mercantil, y el punto final de la circu­ el cual se resuelven las contradicciones reales. Constituye una contra­
lación, es decir el cambio entre capa mercantil y consumidores, deban dicción, por ejemplo, que un cuerpo caiga constantemente sobre otro
finalmente condicionarse entre sí, son determinados por leyes y moüvos y que con igual constancia se distancie del mismo. La elipsis es una
del todo diversos y pueden entrar en las mayores contradicciones”. de las formas de movimiento en que esta contradicción se realiza y al
(¡He aquí una nueva posibilidad de crisis!)8® “Pero dado que la mismo tiempo se resuelve.” 93
producción trabaja de manera inmediata para el comercio y sólo me­ Hemos llegado con ello a uno de los aspectos más importantes, pero
diatamente para el consumo, ella está obligada tanto a sufrir esta al mismo tiempo menos tomados en cuenta y comprendidos, de la eco­
incongruencia entre comercio y cambio, como a generarla por su nomía marxiana. En efecto, ¿con qué frecuencia se ha repetido la
lado.” »0 formulación de Marx de la “contradicción entre valor de uso y valor
Finalmente señala Marx las contradicciones que se manifiestan en de cambio” ? (Karl Kautsky lo hizo de una manera ingenua y super­
la separación entre el negocio del dinero y el verdadero comercio. El ficial, y los economistas soviéticos de la escuela estalinista, de una ma­
dinero “entra también en contradicción consigo mismo y con su deter­ nera dogmática y charlatanesca.) Cuán raras han sido las ocasiones
minación” en cuanto mercancía general “por el hecho de que él mismo en que se hizo el esfuerzo de desarrollar esta formulación, de ver en
es una mercancía particular, [ . . . ] y por lo tanto en su cambio por ella algo más que una de las huellas del “coqueteo con el modo
otras mercancías está sometido a su vez a condiciones de cambio parti­ de expresión hegeliano”. Pero en realidad se trata de uno de los descu­
culares, las cuales contradicen su cambiabilidad universal e incondi­ brimientos más fundamentales de la economía marxiana, de un prin­
cionada”. Es “determinable por la oferta y la demanda, subdivisible cipio sin el cual todas las conclusiones de la teoría del valor y del
en distintos tipos de dinero, etc.” “No obstante su determinación uni­ dinero quedan mutiladas. Y no sólo eso : “En El capital, Marx analiza
versal, él es algo cambiable junto a las otras cosas cambiables. No es en primer término la relación más simple, común, fundamental, masiva,
solamente el valor de cambio universal, sino al mismo tiempo un valor cotidiana y observable por millones, de la sociedad mercantil burguesa :
de cambio particular junto a los otros valores de cambio particula­ el intercambio de mercancías. El análisis descubre en ese fenómeno
res. De aquí surge una nueva fuente de contradicciones que se mani­ máximamente sencillo (en esta ‘célula’ de la sociedad burguesa) todas
fiestan en la práctica.” 89091 las contradicciones (o la simiente de todas las contradicciones) de la
“Vemos entonces —concluye Marx— cómo es inmanente al dinero sociedad moderna. La exposición ulterior nos revela el desarrollo de
el hecho de alcanzar sus fines negándolos al mismo tiempo, el volverse estas contradicciones y de esta sociedad (así como su crecimiento y mo­
autónomo respecto de las mercancías; el pasar de medio a fin; el reali­ vimiento) en la suma de sus componentes fundamentales, desde su
zar el valor de cambio de las mercancías desvinculándose de ellas, el comienzo hasta su fin.” (Lenin.)94
facilitar el cambio introduciendo en él un elemento de escisión, el supe­ El análisis de la “transformación del valor en dinero” nos acaba
rar las dificultades del cambio inmediato de mercancías generalizán­ de demostrar el acierto con que esas pocas frases aprehenden el ver­
dolas, el convertir el cambio en autónomo con respecto a los produc­ dadero sentido de la economía marxista. De lo que se trata ahora
tores en la misma medida en que los productores se convierten en es de probar su corrección también en la prosecución de nuestra
exposición.

89 Naturalmente debe distinguirse entre esta clase de posibilidades de crisis 92 Ibid., p. 69.
y su necesidad. (Véase la íundamentación detallada en el tomo u de Theorien, 93 Das Kapitalt i, p. 109 [t. i / l , p. 127],
pp. 504rr. [pp. 435ss.]. ) 94 V. I. Lenin, op. cit., p. 287. Cf. Zur Kritik, p. 98 [p. 112J: “[__ ] por­
90 Grurtdrisse, pp. 66-67. que la antítesis entre mercancía y dinero es la forma abstracta y universal de
91 Ibid., pp. 60-69. todas las antítesis contenidas en el trabajo burgués.”
LAS FUNCIONES DEL DINERO 167

6. LAS FUNCIONES DEL DINERO servicios que es capaz de prestar en razón de sus peculiaridades. Por
otra parte, las diferentes funciones coexisten separadas y en igualdad
de derechos [.. .]” * (Lo cual no excluye, naturalmente, su estrecha
vinculación genética y el traspaso recíproco de unas a otras.)

A. EL DINERO COMO MEDIDA DEL VALOR 2. El dinero como medida del valor

1. Observación preliminar “La principal dificultad en el ánalisis del dinero —dice Marx en la
Contribución— está superada no bien se ha comprendido su origen
Antes de proseguir con nuestra exposición es necesario considerar, si­ en la propia mercancía. Bajo tal premisa ya se trata sólo de com­
quiera con algunas frases, el concepto marxiano de la “forma funcional prender en forma pura las determinaciones formales que le son pecu­
de existencia”. liares, lo cual se dificulta en cierto modo porque todas las relaciones
Hemos visto que a Marx le preocupa ante todo captar las determi­ burguesas aparecen doradas o plateadas, como relaciones de dinero,
naciones formales de las relaciones económicas. Desde ese punto de y por ello la forma del dinero parece poseer un contenido infinita­
vista puede definirse a toda la ciencia de la economia política como mente múltiple, que le es ajeno.” 4
una historia de formas sociales de producción e intercambio. La primera de estas determinaciones formales del dinero —primera
Toda forma de producción e intercambio debe cumplir una fun­ porque surge inmediatamente del propio proceso de la formación del
ción determinada; sólo después de que una relación económica ha dinero— es su función como medida de los valores.
“cumplido la función que en cada caso corresponde a su forma, recibe “Esa cristalización que es el dinero constituye un producto nece­
la forma con la cual puede ingresar en una nueva fase de transforma­ sario del proceso de intercambio, en el cual se equiparan de manera,
ción”.1* Lo que representa efectivamente una forma económica sólo efectiva y recíproca los diversos productos del trabajo y por consi­
puede deducirse, por consiguiente, de la función que le cabe y en la guiente se transforman realmente en mercancías. La expansión y pro-
cual se basa. En ese sentido habla Marx, una y otra vez, de “formas fundización históricas del intercambio desarrollan la antítesis, latente
funcionales” (o bien “funcional y conceptualmente determinadas”) en la naturaleza de la mercancía, entre valor de uso y valor. La nece­
“de existencia” que el dinero y el capital asumen y abandonan conti­ sidad de dar una expresión exterior a esa antítesis, con vistas al
nuamente, y en las cuales se expresa justamente el curso evolutivo intercambio, contribuye a que se establezca una forma autónoma del
dialéctico de esas categorías.1 valor mercantil, y no reposa ni ceja hasta que no se alcanza defini­
En lo que respecta en especial a las funciones del dinero, baste citar tivamente la misma mediante el desdoblamiento de la mercancía en
aquí las palabras de un lúcido crítico burgué[Link] Marx: mercancía y dinero.”6 Ahora ya no es necesario que el valor de cada
“La neta separación de estas funciones de la sustancia del dinero” mercancía se exprese —como en el intercambio directo de productos—
(del valor social) “así como de las diferentes funciones del dinero mediante una serie interminable de ecuaciones de valor (la “forma
entre sí —dice H. Block— es una característica sobresaliente de la desarrollada del valor” de Marx) ; una sola ecuación, x mercancía
teoría marxiana del dinero. Otros teóricos definen el concepto del A = y mercancía dinero basta para representar este valor de una
dinero como medio de intercambio, unidad de medida, medio de cam­ manera socialmente válida. “Una vez que el dinero ha sido puesto
bio o medio de pago, es decir que elevan una función determinada como elemento autónomo respecto de los valores de cambio, los”
al rango de contenido conceptual del dinero y derivan las restantes [propios] “valores de cambio son puestos en el carácter determinado
funciones del dinero, de alguna manera, de su función principal. En del dinero que se contrapone a ellos como sujeto [ . . . ] Por el hecho de
consecuencia, convierten a la función en sustancia del concepto. haber sido equiparados al dinero, los valores de cambio son puestos
En cambio Marx diferencia netamente la esencia del dinero de los nuevamente en relación recíproca tal como, de acuerdo con el concepto,
* H. Block, Dit Marxsche Geldthtorie [1926], pp. 66-67.
1 Das ¡Capital, u , p. 48 [L n/4, p . 59]. 4 Zur Kritik, p. 62 [p. 70].
1 Cf. p p . 59-60 de este trabajo. * Das ¡Capital, i, pp. 92-93 [L l / l , p. 106].
[1 6 6 ]
LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORIA MARX1ANA DEL DINERO LAS FUNCIONES DEL DINERO
168 169
estaban relacionados en cuanto valores de cambio: se corresponden precio posee ya una capacidad generala de intercambio. “La verdadera
y se equiparan entre sí en determinadas relaciones.” El dinero “es ante forma en la cual las mercancías ingresan al proceso del intercambio
todo la materia general en la que ellas deben ser inmersas, doradas es la de sus valores de uso. Sólo han de convertirse en un equivalente
y plateadas, para alcanzar su libre existencia de valores de cambió [ . . . ] general real merced a su enajenación. La determinación de su precio
El valor de cambio particular, la mercancía, es expresada, subsumida, es su transformación sólo ideal en el equivalente general, una equipa­
puesta bajo el carácter determinado del valor de cambio devenido ración con el oro que aún queda por realizar.” 11 El precio aparece
autónomo, o sea el dinero”,® entonces “como una relación externa de los valores de cambio o mer­
"El valor de cambio puesto en el carácter determinado del dinero cancías con el dinero: la mercancía no es precio, así como era valor
es el precio —prosiguen diciendo los Grundrisse— [ . . . ] En el precio el de cambio desde el punto de vista de sustancia social ; este carácter de­
dinero se presenta en primer lugar como la unidad de todos los valores terminado no coincide inmediatamente con ella y más aún, es mediada
de cambio; en segundo lugar como la unidad de la que ellos contienen por su equiparación con el dinero; la mercancía es valor de cambio,
una determinada suma, de manera tal que de la equiparación con el pero tiene un precio”.11
dinero resulta su carácter determinado cuantitativo, su relación cuanti­ Volvemos así al problema —comenzado a encarar ya en los capí­
tativa mutua.” 7 Por lo tanto, el dinero obra aquí como denominador tulos anteriores— de Ja no identidad entre precio y valor. Por cierto que,
general, como medida de valores, como “el material para la expresión a primera vista, parece tratarse de una diferencia de expresión; pero en
de su valor” de las mercancías, o bien representa “los valores mercan­ realidad esta diferencia “no es una diferencia nominal, a tal punto
tiles como magnitudes de igual denominación, cualitativamente iguales que en ella se hallan concentradas, por el contrario, todas las tor­
y cuantitativamente comparables”. En tal carácter el dinero es “la mentas que amenazan a la mercancía en el proceso real de circula­
forma de manifestación nécesaria de la medida del valor inmanente ción” .1®Pese a que la mercancía, por ejemplo el hierro, posee “en el
a las mercancías: el tiempo de trabajo” .® Determinación ésta que precio una figura ideal de valor o una de oro figurado", naturalmente
resulta por sí sola a partir de la ley general de los valores: puesto no puede “ser a la vez hierro real y oro y también real. Para
que tanto en las mercancías como en el dinero se anida trabajo humano fijar su precio, basta con equipararla a oro figurado”. Pero en el inter­
objetivado, el valor de una mercancía, cuya confección costó, digamos, cambio real se debe "remplazaría por este metal para que preste a su
un día de trabajo, se expresa en una cantidad de oro o plata en la poseedor el servicio de equivalente general”. Y en el intercambio real,
cual se encama asimismo un día de trabajo. Sin embargo, el proceso el precio tanto puede expresar “la magnitud del valor de la mercancía,
de circulación engendra la apariencia de que sólo el dinero haría con­ como el más o el menos por el que en determinadas circunstancias
mensurables las mercancías. Pero en realidad sucede a la inversa: puede enajenarse. Por tanto, en la forma misma del precio está implí­
“Por ser todas las mercancías, en cuanto valores, trabajo humano cita la posibilidad de una incongruencia cuantitativa, de una diver­
objetivado, y por tanto conmensurables en sí y para sí, pueden medir gencia, entre el precio y la magnitud del valor. No se trata, en modo
colectivamente sus valores en la misma mercancía específica y ésta alguno —dice Marx—, de un defecto de esa forma, sino que al con­
convertirse en su medida colectiva de valor, esto es, en dinero.” * La trario es eso lo que la adecúa a un modo de producción en el cual la
medida del valor “las presupone en cuanto valores, y sólo se refiere norma sólo puede imponerse como ley promedial que, en medio de
a la presentación y magnitud de ese valor [ ..,], a la transformación de la carencia de normas, actúa ciegamente”.1®
los valores en precios”. “Ya presupone el valor.” 10 Como los precios sólo representan cantidades ideales de oró, no es
En sus precios, las mercancías sólo están idealmente transformadas necesario disponer realmente de dinero para la fijación de Jos precios.
en dinero. El desdoblamiento de la mercancía en mercancía y dinero, la “La transformación ideal de las mercancías en dinero es prima facie
formación del dinero, no significa que la mercancía en cuanto tal independiente y no limitada por la masa de dinero real. Para este pro­
se ha convertido en dinero, que sólo gracias a la adjudicación de un ceso no hace falta ni siquiera una pieza de dinero, así como no es
necesario aplicar realmente una medida de longitud (p. ej. una vara)
* Grundrisse, pp. 103 y 104-105.
7 Ib id ., p. 104. 11 Zur Kritik, p. 66 [p. 75].
® Das ¡Capital, i, p. 99 lt. i / l , p. 115]. 12 Grundrisse, p. 105.
• Ibid.; cf. Zur Kritik, pp. 65-66 [pp. 73-75]. 13 Zur Kritik, p. 67 [p. 76].
10 Theorien, vi, p. 34 [p. 34], 10 Das Kapital, i, pp. 108 y 107 [t. i / l , pp. 126 y 125],
170 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARX LANA DEL DINERO LAS FUNCIONES DEL DINERO 171

para expresar, supongamos, el ecuador terrestre [en] varas. Si por mente encarnado en la misma sustancia,10 ni que deba poseer un “valor
ejemplo toda la riqueza nacional de Inglaterra fuera estimada en inalterable” (cf. la nota 11 del capítulo anterior); de ello sólo surge
dinero, vale decir se expresara en términos de precio, cualquiera sabe que “así como en la representación del valor de cambio de toda mer­
que no hay bastante dinero en el mundo para realizar tal precio. Para cancía en el valor de uso de otra mercancía”, también en la estimación
este fin el dinero es necesario solamente como categoría, como re­ de las mercancías en oro o plata se presupone “que, en un momento
lación pensada.” 1® Sin embargo, no puede ser una medida de valor dado, el oro representa una cantidad dada de trabajo”. “Si desciende
imaginaria, separada de la determinación del valor por el tiempo de o asciende el valor de una onza de oro como consecuencia de un
trabajo. Pues “si yo digo que una libra de algodón vale 8 d., digo cambio del tiempo de trabajo requerido para su producción, desciende
que 1 libra de algodón = 1/116 onza de oro [ . . . ] Esto expresa por o asciende en forma uniforme para todas las demás mercancías, repre­
lo tanto al mismo tiempo su carácter determinado de valor de cambio sentando por consiguiente, como antes, y frente a todas ellas, un tiempo
frente a [todas las otras mercancías] [ . . . ] que contienen tantas veces de trabajo de una magnitud dada. Los mismos valores de cambio se
la onza de oro, siendo todas equiparadas igualmente a la onza de oro. estiman ahora en cantidades mayores o menores de oro, pero se esti­
Esta relación originaria de la libra de algodón con el oro [ . . . ] es esta­ man en relación con sus magnitudes de valor, por lo que conservan
blecida por la cantidad de tiempo de trabajo realizado en ambos, la misma relación mutua de valor [ . . . ] La diferente cantidad de oro en
sustancia real común de los valores de cambio”.1* “El dinero, como que se estiman los valores de cambio a medida que cambia el valor
medida, como elemento de la determinación del precio [ . . . ] presenta del oro, no impiden en modo alguno la función del oro como medida de
el fenómeno siguiente: 1) que, una vez determinado el valor de cam­ los valores, tal como no le impide a la plata el hecho de ser su valor
bio de una onza de oro respecto a una mercancía cualquiera, el dinero 15 veces más pequeño que el del oro, el desplazarlo a éste de dicha
sólo es necesario como unidad imaginaria; que su presencia real es función.” 11
superflua, y aún más lo es por ello la cantidad en que está pre­ Hemos llegado así al problema del doble patrón monetario. “Por
sente; [ . . . ] 2) que mientras el dinero necesita ser puesto solamente tanto —leemos en El capital—, si dos mercancías distintas —por ejem­
en forma ideal, y como precio de la mercancía es puesto en ella sólo de plo el oro y la plata— sirven simultáneamente como medida de valor,
manera ideal, al mismo tiempo, como simple cantidad de la sustancia todas las mercancías tendrán dos expresiones de precio diferentes, pre­
natural en la que se presenta, como determinado peso de oro, de cios en oro y precios en plata, que coexistirán sin sobresaltos mientras
plata, etc.; asumido como unidad, el dinero proporciona el término la relación que existe entre el oro y la plata se mantenga inalterada [ . . . ]
de comparación, la unidad, la medida.” 15*17 En este sentido, para la Pero todo cambio en esa relación de valor perturbará la proporción
función del dinero en cuanto medida del valor “su sustancia material entre los precios áureos y los precios argénteos de las mercancías y
es esencial, aunque su presencia, y más precisamente .su cantidad, o demostrará así, de manera efectiva, que la duplicación de la medida del
sea el número de veces en que está presente la porción de oro o de valor contradice la función de la misma.” 11
plata que sirve de unidad, le es del todo indiferente en esta determi­ Lo que sólo aparece insinuado en los Grundrisse es la función del
nación, y aunque en general sea usado solamente como unidad ima­ dinero como patrón de medida de los precios.11 En cuanto precios, los
ginaria” (materialmente) “no existente” .1*
Lo dicho confirma lo que ya sabíamos, es decir que sólo una mer­ 10 “Si todas ellas fias mercancías] midiesen sus valores en plata o trigo
cancía real, un verdadero producto del trabajo puede obrar como o cobre, representándolas por consiguiente como precios-plata, trigo o cobre,
medida de los valores. “El dinero es medida sólo porque materializa la plata, el trigo y el cobre se convertirían en medida de los valores, y de ese
tiempo de trabajo en una sustancia determinada; de ahí que él mismo modo en equivalente general.’* (Zar Kritik, p. 64 [pp. 72-73].)
sea valor [ . . . ] ” 19 De ello no se deduce que esté siempre necesaria­ 11 Ibid., p. 65 [p. 74]. (Cf. Das Kapital, i, p. 104 [t. i / l , p. 120].) El
hecho de que —según la opinión de Bloclc (op. cit., p. 73)— “las oscilaciones
del valor” del oro “que alcanzan cierta altura también imposibilitan la función
de medición del valor del dinero” (piénsese en el marco-papel de la inflación
15 Grundrisse, p. 106. alemana de los años veinte), no es, naturalmente, una objeción a la teoría
« Ibid., p. 118. marxiana del dinero como medida de los valores.
17 Ibid., pp. 121-122. 11 Das Kapital, I, p. 101 [L l / l , p. 118], (En los Grundrisse no se trata
« Ibid., pp. 117-118. el problema del dóble patrón monetario en este contexto.)
»• Ibid., p. 676. 11 “Que el dinero sea la medida de los precios —leemos en los Grundrisse—
172 LA PRIMERA FORMULACION DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO
LAS FUNCIONES DEL. DINERO
173
valores de todas las mercancías están transformadas en cantidades ima­ dinero ha adquirido ciertas determinaciones formales que sólo lo carac­
ginarias de óro de diversa magnitud. “En cuanto tales, esas cantidades terizan en su función como medida de valor (o como patrón de los
disimiles de oro se comparan y miden entre si, desarrollándose de este
precios). Veamos ahora cómo se comporta el dinero en el intercambio
modo la necesidad, desde el punto de vista técnico, de vincularlas todas real de mercancías, y si las propiedades que adquiere dentro del mismo
a una cantidad, jija de oro24 que oficie de unidad de medida. Esta uni­
no entran en contradicción con las que ya conocemos.
dad de medida misma continúa desarrollándose, gracias a su división
ulterior en partes alícuotas, hasta llegar a ser un patrón de medida. Con
anterioridad a su transformación en dinero, el oro, la plata, el cobre
poseen ya tales patrones en sus pesos metálicos [ . . . ]” 28 Así la mercancía
dineraria se transforma de medida de los valores en patrón de los
precios. Dos funciones totalmente diferentes; pues el dinero es la “me­
dida de los valores en cuanto encamación social del trabajo humano;
patrón de los precios, como peso metálico fijo. En cuanto medida del
valor, el dinero sirve para transformar en precios, en cantidades figu­
radas de oro, los valores de las variadísimas mercancías; en cuanto
medida de los precios, mide precisamente esas cantidades de oro [...]
Para el patrón de precios es necesario fijar determinado peso en oro
como unidad de medida. Aquí, al igual que en todas las demás deter­
minaciones de medida de magnitudes de igual denominación, lo deci­
sivo es la fijeza que alcancen las relaciones de medida” . En cambio, “si
el oro puede servir como medida de los valores, ello se debe única­
mente a que él mismo es producto del trabajo, y por tanto, poten­
cialmente, un valor variable” .1* (La confusión de estas dos determina­
ciones formales, observa Marx en la Contribución, “ha provocado la
aparición de las más disparatadas teorías” ) ,27
Hasta aqui lo que se refiere al proceso de la formación de los
precios, que inicia la circulación de las mercancías2* (“inicia” en el
sentido de que toda circulación de mercancías presupone la existencia
de determinados valores de cambio como precios) ,2# En este proceso, el

y que por tanto los valores de cambio sean equiparados recíprocamente en


relación con el dinero, es una determinación que se impone por sí misma."
(Grundrisse, p. 104. Cf. ibid., p. 862.)
24 Tanto en la Contribución como en El capital, Marx presupone el oro
como mercancía dineraria “para simplificar”.
25 Das Kapital, i, p. 102 [t. i/ l , p. 119].
2« Das Kapital, i, p. 103 [t. i / l , p. 120],
27 Zur Kritik, p. 69 [p. 78]. Puede encontrarse un tratamiento detallado
de estas teorías en la Contribución (capitulo “Teorías sobre la unidad de
medida del dinero” ) asi como en Grundrisse (la primera redacción del capitulo
citado), pp. 679-690.
28 “El primer proceso de la circulación es, por así decirlo, el proceso teórico
de preparación de la verdadera circulación.” (Zur Kritik, p. 62 [p. 70].)
28 Grundrisse, p. 103.
L A S PUNCIONES DEL DINERO 175

sólo un medio para obtener las mercancías, y las mercancías son el fin;
7. LAS FUNCIONES DEL DINERO
en el segundo caso la mercancía es solamente el medio para obtener
dinero y el dinero es el fin.” 4 Sin embargo, el segundo ciclo, puesto
que los extremos D-D sólo pueden distinguirse cuantitativamente entre
sí (y por ello la segunda D debe ser mayor que la primera), presu­
pone un intercambio de no-equivalentes “y por ende oculta, bajo las
B. EL DINERO COMO MEDIO DE CIRCULACIÓN
formas del dinero y de la mercancía, relaciones de producción más des­
arrolladas, siendo dentro de la circulación simple sólo el reflejo de un
movimiento superior”.2 Por ello debemos limitamos solamente, de an­
Al igual que cualquier relación económica, también la circulación de
temano, a la forma de circulación M-D-M (vender para comprar).
mercancías exhibe dos aspectos diferentes, aunque estrechamente vincu­ ¿Cuál es entonces el papel del dinero en el ciclo M-D-M?
lados entre sí. En la medida en que traslada '‘mercancías de manos
Así como antes servía para proveer al mundo mercantil del mate­
en las cuales son no-valores de uso, a manos en las que son valores de
rial para la expresión de sus precios, en el intercambio real de mercan­
uso", es sólo una “apropiación de lo natural para las necesidades hu­ cías debe realizar evidentemente, ante todo, los precios de las mer­
manas”, es decir, un metabolismo social. Pero en la medida en que cancías, actuar como “realizador de los precios”.
esta sustitución de valores de uso ocurre por la vía del intercambio
Sin embargo, cabe recordar aquí que no todo intercambio de mer­
privado mediado por el dinero, y las relaciones mutuas de las mercan­
cancías constituye circulación de las mercancías. Ésta presupone no
cías cristalizan como diferentes determinaciones del dinero, es “al mismo
sólo “un ámbito de intercambios, una totalidad de éstos, en constante
tiempo la generación de determinadas relaciones sociales de produc­
flujo, y avanzando en mayor o menor grado sobre toda la superficie
ción”, es decir un cambio de formas.1 Y es sólo este segundo aspecto
déla sociedad” ;6 presupone asimismo, como ya sabemos, “que las mer­
del proceso el que considera Marx en su análisis.2
cancías ingresan al proceso de intercambio como mercancías de precios,
La circulación de las mercancías sólo ofrece, en primera instancia,
determinados”, y que en consecuencia también la mercancía equiva­
la imagen de un cambio de manos y de posición de mercancía y dinero,
lente posee ya su carácter de dinero.2
que tiene lugar por millones. “Parte de puntos infinitamente diversos
y retoma a puntos infinitamente diversos”, sin que “el verdadero Sin embargo, “el oro es una mercancía como cualquier ótra mer­
punto de partida sea también el punto de retomo” . “La mercancía es cancía en la fuente de su producción. Su valor relativo y el de [ . . . ]
cambiada por dinero; el dinero es cambiado por la mercancía”, y “esta cualquier otra mercancía se representa aquí en las cantidades en las
constante renovación del mismo proceso [ . . . ] se repite hasta el infi­ que se intercambian recíprocamente. Pero en el proceso circulatorio se
nito” .2 Sin embargo, “observada con mayor atención, ella presenta presupone esta operación, en los precios de las mercancías ya está dado
también dos fenómenos: los fenómenos del cerrarse o del retomo del su propio valor. Por ello nada puede ser más erróneo que la idea de
punto de partida a sí [mismo]” . Y en este aspecto, la circulación (puesto que dentro del proceso de circulación el oro y la mercancía entablan
la relación del trueque inmediato, y por ello su valor relativo se ave­
que en ella se manifiestan dos elementos, la mercancía y el dinero)
puede entenderse tanto como movimiento de la mercancía cuanto rigua mediante su intercambio como mercancías simples”.* Si nos
como movimiento del dinero. “Si vendo para comprar, puedo de atenemos a esta idea “perderemos de vista precisamente lo que debié­
igual modo comprar para vender [ . . . ] Considerada como simple circu­ ramos observar, esto es, lo que acontece con la forma. Pasaremos por
lación, es necesariamente indiferente de qué punto arranco para fijarlo alto que el oro, en cuanto simple mercancía, no es dinero, y que las
como punto de partida.” Pero en ambos casos resultan, de hecho, dos 4 Grundrisse, pp. 111-112 y 115.
ciclos diferentes: M-D-M y D-M-D. “En el primer caso, el dinero es 2 Ib id ., p. 116-y Z u r K ritik, p. 130 [p. 146],
1 Das K apital, i, p. 109 [t. i / l , p. 127]; Z u r K ritik , pp. 48 y 87 [pp. 54 6 En este sentido, la circulación “como primera totalidad entre las catego­
rías económicas [ . . . ] es también la primera forma, en la que no sólo la relación
y 100], social —como ocurre por ejemplo en la pieza de moneda o en el valor de
2 Cf. pp. 109-111 de este trabajo.
2 Desde este punto de vista, añade Marx, la circulación de las mercancías cambio—, se presenta como algo independiente de los individuos, sino el con­
puede considerarse “como un proceso falsamente infinito” en el sentido hege- junto del propio movimiento social”. ( Grundrisse , p. 111.)
T Z u r K ritik, p. 87 [p. 100].
liano. (Grundrisse, pp. 111 y 865.) Acerca del concepto hegeliano de la “falsa
2 Ib id ., pp. 91-92 [p. 105],
infinitud”, cf. Friedrich Engels, Anti-Dûhring, pp. 56 y 62 [pp. 34 y 40],

[174]
176 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MAKXIANA DEL DINERO LAS F U N C I O N E S D E L D IN E R O 177

demás mercancías, en sus precios, se remiten al oro como a su propia en cambio, de infinitos puntes y retorna a infinitos puntos [. .. ] La
figura dineraria.”.9 En otras palabras: en la circulación las mercancías velocidad del medio de circulación sólo hasta cierto punto puede
no sólo se transforman realmente en dinero y se cambian por dinero sustituir la cantidad del medio circulante”. Por esa razón “es necesario
real, sino que se realizan como precios. Por lo tanto, la formación de efectuar una determinada masa de pagos simultáneamente [ .. .] Por
los precios es la premisa de la circulación de las mercancías, y no su consiguiente, para la circulación es necesaria una determinada cantidad
resultado. de dinero, que estará siempre en circulación, y que está determinada
Del hecho de que el dinero sólo puede circular como mercancías por la suma total que proviene de los puntos de partida simultáneos
de precio determinado, se deduce que la cantidad de oro y plata reque­ de la circulación y de la velocidad con la que recorre su trayec­
rida para la circulación resulta determinada, en primera instancia, por toria [. . . ] Por más que esta cantidad de medio circulante esté sometida
la suma total de los precios de las mercancías a ser realizados. Pero a flujos y reflujos, se establece no obstante un nivel medio; las transfor­
esta suma de precios “está determinada, sin embargo, primero : por los maciones permanentes son sólo graduales, proceden a través de largos
precios de las diferentes mercancías; segundo', por la cantidad de mer­ períodos y [ . . . ] son paralizadas continuamente por una cantidad de
cancías a determinados precios que entra en circulación [ . . . ] Pero, circunstancias accesorias”.1,1
tercero : la cantidad de dinero requerida para la circulación depende Del hecho de que la masa del medio circulante (supuesta la velo­
no sólo de la suma total de los precios a realizar, sino también de la cidad de la circulación) está determinada por los precios y no a la
velocidad de circulación del dinero [ . . . ] Si 1 tálero realiza en una inversa, se deduce que “los precios no son altos o bajos porque circule
hora 10 compras correspondientes cada vez a su valor, o sea si se cam­ mucho o poco dinero, sino que circula mucho o poco dinero porque
bia 10 veces, él lleva a cabo exactamente10 las mismas transacciones los precios son altos o bajos”.15 (Lo dicho no se refiere obviamente
que llevarían a cabo 10 táleros que efectuasen 1 compra en una hora. al papel moneda estatal.) “Ésta —-prosigue diciendo Marx— es una de
La velocidad es el momento negativo; sustituye la cantidad; gracias las leyes económicas más importantes, cuya demostración en detalle
a ella una pieza de dinero se multiplica”.11 Sin embargo, “la circula­ mediante la historia de los precios de las mercancías acaso constituya
ción del dinero no parte de un único centro ni retorna a un único el único mérito de la economía inglesa posricardiana.” 14
centro desde todos los puntos de la periferia (como ocurre en el caso Hasta aquí lo que se refiere al papel que cabe al dinero como me­
de los bancos de emisión12 y en parte en las finanzas públicas) ,ls Parte, dio de realización de los precios. Sin embargo, no debe pasarse por
» Das K apital, i, p. 109 [t. l / l , p. 127]. alto la circunstancia de que en el ciclo M-D-M, la realización del
10 En el original “quite”. precio de la mercancía sirve sobre todo para mediar el intercambio
11 Grundrisse, p. 109. “Ya en la circulación monetaria nos hablamos encon­ de esa mercancía por otra. Pues si se considera no los procesos aisla­
trado con la ley de la sustitución de la velocidad por la masa y de la masa por dos M-D o D-M, sino el resultado de todo el ciclo, entonces dicho
la velocidad —dice Marx más adelante en un pasaje que habla de la circula­
ción del capital—. Rige esa ley tanto en la producción como en la mecánica. resultado se reduce al cambio de materiales M-M: “Lp. mercancía es
Es un punto que habrá que tocar nuevamente al analizar la compensación de cambiada por dinero, el dinero es cambiado por mercancía. Se da así
las tasas de ganancia, de los precios, etc.” (Ib id ., p. 418.)
12 En el original “banks of issue”.
13 Precisamente en este sentido distingue Marx entre la circulación mone­ 14 Grundrisse, pp. 109-110.
taria simple y la superior, “replegada”. “Es claro que la circulación monetaria 13 Ibid., p. 109. En otro pasaje del manuscrito se encuentra la siguiente
simple, considerada en sí, no está replegada en sí misma, [sino que] se compone observación: “En la tesis según la cual los precios regulan la quantity of
de un sinnúmero de movimientos indiferentes y accidentalmente yuxtapuestos.” currency, y no la quantity of currency priccs, o que afirma en otras palabras
Pero en la medida en que “se verifica una inflexión hacia el retorno, la circu­ que trade regúlales currency (la cantidad del medio de circulación), and
lación monetaria se presenta como mero fenómeno de una circulación que está currency does not regúlate trade, is, of course [ ...] , supposed, that prices is
detrás de ella y la determina, por ejemplo cuando consideremos la circulación only value translated into another language. El valor, y el valor determinado
monetaria entre el fabricante y el obrero, el shopkeeper y el banquero [ ...] por el tiempo de trabajo, es el presupuesto. Es claro, por ende, que esta ley
Sólo “el desarrollo del dinero como medio general de pago corre parejas con no es aplicable de manera uniforme a the fluctuations de los precios en todas
el desarrollo de una circulación superior, mediada, cerrada en sí misma e incluso las épocas; por ejemplo en el mundo antiguo, Roma, digamos, donde el medio
puesta ya bajo controles sociales, de una circulación en la cual se suprime la circulante mismo no surge de la circulación, del exchange, sino de la rapiña,
importancia excluyente que el dinero posee sobre la base de la circulación el saqueo, etc.” (Ibid., p. 699.) Gf. al respecto Z ur K ritik, pp. 174-175
metálica simple [ . . . ] ” (Ibid., pp. 675-676 y 875-876. Cf. asimismo Z ur K ritik , [pp. 199íí .] y Briefwechsel, ti, p. 385.
p. 104 [p. 119].) 14 Zur K ritik, p. 109 [p. 124],
178 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO Las f u n c io n e s d e l d in e r o
179
un cambio entre mercancía y mercancía, sólo que éste es un cambio decisivo que el tálero contenga21 realmente un peso x de plata. Si fuera
mediado.” En esencia, el dinero sólo "sirvió por lo tanto para cambiar un tálero falso, compuesto de metal vil [ . . . ] el precio de la mercancía
la primera por la segunda mercancía” .17 Por ello, si abarcamos el no sería efectivamente realizado; para realizarlo ella debería ser pagada
ciclo M-D-M en su totalidad, el dinero aparece como “un mero medio con una cantidad de metal vil = x peso de plata. Desde el punto de
de cambio de las mercancías, pero no un medio de cambio en general, vista de este momento aislado de la circulación, es por lo tanto esencial
sino un medio de cambio caracterizado por el proceso de la circulación, que la unidad monetaria represente realmente una determinada can­
es decir, un medio de circulación”.™ tidad de plata.22 Pero si consideramos la totalidad de la circulación,
Para captar netamente esta nueva función del dinero hay que opo­ es decir la circulación como proceso M-D-D-M que se cierra en sí
nerla a sus funciones de hasta este momento. Pues “en cuanto el dinero mismo, entonces la cuestión es distinta. En el primer caso la realiza­
realiza el precio de las mercancías, la mercancía es cambiada por su ción del precio sería sólo aparente: únicamente una parte de su precio”,
equivalente real en oro y plata [ . . . ] ; pero en la medida en que este del de la mercancía, “sería realizada [ . . . ] Pero si circula un tálero
proceso se efectúa sólo para transformar el dinero en mercancía, para falso en lugar de uno auténtico, en la totalidad de la circulación éste
cambiar por lo tanto la primera mercancía por la segunda, el dinero prestaría absolutamente los mismos servicios que si fuera auténtico [ . . . ]
se presenta sólo como algo que desaparece, o dicho de otro modo, su Por consiguiente, en este proceso el tálero efectivo es en realidad un
sustancia consiste únicamente en presentarse siempre como algo que mero signo, a condición de que se considere no el momento en que ella
desaparece, como soporte de la mediación. El dinero como medio de realiza los precios, sino la totalidad del proceso en el que actúa so­
circulación es solamente medio de circulación. El único carácter deter­ lamente como medio de circulación y en el cual la realización de los
minado que le es esencial para poder servir en ese carácter es el de la precios es sólo una apariencia, una mediación”.23
cantidad, el del número en que circula”.1* “Como simple medio de circulación en el papel que desempeña en
Desde este punto de vista, prosigue Marx, “es sólo una apariencia el proceso de circulación en tanto éste es un flujo constante —prose­
que se trate de cambiar la mercancía por oro o plata en cuanto mer­ guimos leyendo en el texto— el dinero no es ni medida de los precios,24
cancía particular, una apariencia que desaparece cuando el proceso porque como tal él ya está puesto en los mismos precios, ni medio de la
ha concluido, apenas se cambia de nuevo el oro y la plata por la mer­ realización de los precios ya que como tal existe en uno de los momentos
cancía y, por lo tanto, la mercancía por la mercancía. El oro y la plata de la circulación, mientras que desaparece en la totalidad de sus mo­
como simples medios de circulación [ . . . ] es por ello indiferente con mentos. El dinero es un simple representante del precio frente a todas
respecto a su constitución como mercancía natural particular”. Esto ya las mercancías, y sirve solamente de medio que permite el cambio de
se manifiesta en el hecho de qué, en el ciclo de la circulación, 1 tálero
mercancías de igual precio [ . . . ] En esta conexión [ . . . ] es el signo
puede representar una masa de plata 100 veces mayor de la realmente
de si mismo [ . . . ] De aquí deriva que como simple medio de circula­
contenida en él, pese a que en todo intercambio determinado sólo ción y de cambio, la moneda de oro y de plata puede ser remplazada
representa el peso de plata de 1 tálero. “Considerado en la totalidad por cualquier otro signo que exprese una determinada cantidad de su
de la circulación, 1 tálero representa por lo tanto 100 táleros, o sea un unidad, y así un dinero simbólico puede sustituir al dinero real, porque
peso de plata cien veces mayor de lo que realmente contiene. Él ei el dinero material como simple medio de cambio es él también sim­
en verdad solamente un signo del peso de plata contenido en 100 tále­
ros [ . . , ] Si se paga el precio de una mercancía de 1 tálero [ .. .]** es bólico.” 25
El medio de circulación como tal adquiere en la moneda su forma
más marcada. El dinero “como moneda ha perdido su propio valor
JT Grundrisse, pp. 112 y 122. de uso; su valor de uso coincide con su determinación de medio de
*» Zur Kritik, pp. 97-98 [p. 111], En cuanto medio de circulación, el dinero circulación [ . . . ] Es por ello que, como moneda, es también un signo
funciona como medio de compra, porque en la compra y en la venta la mer­
cancía y el dinero “siempre se enfrentan en la misma relación: el vendedor del
lado de la mercancía, el comprador del lado del dinero.” (lbid.a p. 100 [p. 114].) 21 En el original, “mantenga”.
22 En el original, “oro y plata”.
*• Grundrisse, p. 123.
20 A partir de este momento se habla en el texto de £ esterlinas en lugar 22 lbid., pp. 123-124.
de táleros. Aquí hemos mantenido la designación de “tileros” en beneficio de la 24 Debe decir “medida de los valores” .
simplificación. 25 lbid., pp. 125-126. Aquí aparece la “teoría simbólica” del dinero
(cf. capítulo 5, pp. 155-158), llevada a su medida correcta.
180 LA PRIM ERA FO R M U LA C IÓ N DE LA TEO RÍA M ARXIANA D EL DINERO LAS FU N C IO N E S DEL D INERO 181

y es indiferente a su materia. Pero como moneda pierde también su la depreciación del dinero y el aumento de los precios. En este caso la
carácter universal, para asumir uno nacional, local. Se fragmenta en medida de los precios32 está dada no ya por los costos de producción,
moneda de distintos tipos según el material del que está hecha, oro, supongamos, de la onza de oro, sino de la onza ligada con % de
cobre, plata, etc. Recibe un título político y habla por así decirlo cobre, etc.” ; pero “por otra parte, si el sustrato del dinero [ .. .]
una lengua distinta en los distintos países”.2829 es suprimido del todo y sustituido por el papel con el signo de un deter­
Lo que dice Marx en los Grundrisse acerca de la moneda fraccio­ minado cuanto de dinero real, en la cantidad requerida por la circu­
naria y el papel moneda estatal de curso obligatorio no va más allá de lación,33 el papel da curso al valor total del oro y de la plata. En el
algunas rápidas observaciones.27 Destaca, eso sí, que también en este primer caso, porque el medio de circulación es al mismo tiempo
aspecto sus conclusiones están “precisamente inferidas de manera in­ el material del dinero como medida y el material en el que el precio se
versa a lo que ocurre en la doctrina habitual. Se puede sustituir realiza definitivamente; en el segundo caso, porque el dinero [opera]
al dinero porque su cantidad está determinada por los precios que hace sólo en su determinación de medio de circulación”.34
circular. En la medida en que tiene valor —como en el medio subsi­ Aquí concluye nuestro tratamiento de la función del dinero como
diario de circulación—” la moneda fraccionaria, “su cantidad ha. de medio de circulación, tal como la desarrollan los Grundrisse. Los lec­
estar determinada de tal suerte que nunca se le pueda acumular en cali­ tores de preparación marxista advertirán de inmediato la diferencia
dad de equivalente,28 que de hecho siempre figure como mecanismo entre esta exposición y la de la Contribución y El capital. Aquí falta no
auxiliar del verdadero medio de circulación. Pero en la medida en que sólo la investigación de la moneda fraccionaria y el papel moneda, sino
debe remplazar a este último”, el papel moneda estatal, “no le está también el análisis detallado del ciclo M-D-M, que se encuentra en el
permitido tener valor alguno, o sea, es menester que su valor exista al capítulo acerca de los medios de circulación en las dos obras posterio­
margen de él”.20 El valor del dinero puede entonces “recibir [. . . ] una res.33 Por lo tanto, lo que ofrecen los Grundrisse en este punto es apenas
existencia separada de su materia, de su sustancia [ . . . ] sin suprimir no algo más que un fugaz esbozo, el cual, no obstante, constituye un
obstante el privilegio de esta mercancía particular”, vale decir del oro útil complemento en tanto que encara directamente las funciones del
o de la plata, “ya que la existencia particularizada debe continuar dinero que éste cumple en la realización de los precios de las mercancías
recibiendo su denominación de la mercancía particular”.30 y como medio de circulación propiamente dicho, contribuyendo así a la
Vemos entonces que mientras que en la función del dinero como comprensión de ulteriores exposiciones. Por otra parte, también vere­
medio de circulación “su existencia material, su sustrato constituido mos eso mismo en el capítulo siguiente.
por un determinado cuanto de oro y de plata importa poco, y por el
contrario, su cantidad está determinada en modo esencial” (ya que
sólo así puede ser un “signo de sí mismo” ) “en su determinación como
medida, en la que estaba puesto sólo idealmente, su sustrato material
era esencial, mientras que su cantidad y su existencia eran fundamen­
talmente indiferentes”. Y precisamente a partir de este conflicto de las
funciones del dinero,31 prosigue observando Marx, “explican ese fenó­
meno de otro modo inexplicable por el cual si el dinero metálico,
oro, plata, es falsificado mediante una liga de metal inferior, se produce

28 Ibid., p. 137.
27 Aquí debemos remitir al lector especialmente a las pp. 698-699 de los
Grundrisse.
28 En el original: “pueda acumularse” . 32 Aquí debía decir nuevamente “medida de los valores”.
29 Ibid., p. 699. 33 Por lo tanto, Marx sólo admite la validez de la “teoría de la cantidad
30 Ibid., p. 84. de dinero” con relación al papel moneda estatal. (Gf. asimismo Z u r K ritik
31 “Pero contradice el sano sentido común el hecho de que en el dinero p. 125 [p. 141].)
solamente pensado todo dependa de su sustancia material, y que en la moneda 84 Grundrisse, pp. 126-127.
sensorialmente existente todo dependa de su relación numérica ideal.” (Zur 3S Z u r K ritik, pp. 88-100 [pp. 101-114] y Das K abital, i, pp. 109-119
K ritik, p. 127 [p. 144].) [t. i/l , pp. 127-139],
LAS F U N C IO N E S D E L D IN ER O 183
8. LAS FUNCIONES DEL DINERO
y 3) como moneda o dinero mundial. En la primera, el dinero per­
manece fuera de la circulación, se retira de ella; en la segunda, si bien
ingresa a ella, no lo hace empero como medio de circulación; y final­
mente en la tercera forma atraviesa la barrera de la circulación interna,
enmarcada por las fronteras estatales, para actuar como equivalente
universal en el comercio internacional, en el mercado mundial.4 Y sólo
c. “ el d in e r o e n c u a n t o d i n e r o ” de la consideración de todas estas formas puede obtenerse la verdadera
significación de la categoría del “dinero en cuanto dinero”.
1. Generalidades Pero aquí debemos hacer notar que precisamente en este punto (en
la derivación del “tercer carácter determinante” ) los Grundrisse di­
Hemos conocido hasta ahora principalmente dos funciones del dinero: vergen considerablemente de la Contribución y de El capital. Pues
como medida de valor y como medio de circulación. En su primera los Grundrisse conciben la categoría del “dinero en cuanto dinero”,
función obraba como dinero solamente ideal, en la segunda como en lo esencial, como el desarrollo de la forma D-M-D.® De hecho, la
dinero solamente simbólico. Pero ahora debemos considerar formas en consideración de este ciclo muestra con la mayor claridad que “el dine­
las que se trata de la verdadera existencia del dinero, “en su corpo­ ro no vale ni sólo como medida, ni como medio de cambio, ni como
reidad metálica”, y donde, por otra parte, éste aparece “como figura una y otra cosa solamente, sino que posee también una tercera deter­
única del valor o única existencia adecuada del valor de cambio, minación”, que “posee también una existencia autónoma fuera de la
frente a todas las demás mercancías en cuanto simples valores de uso"} circulación, y en esta nueva determinación puede muy bien ser sustraído
Es aquí donde habla Marx del “dinero en cuanto dinero” o del “di­ a ella como la mercancía siempre debe ser sustraída de manera defi­
nero en su tercer carácter determinante” . nitiva”.®Pero como el ciclo D-M-D, como ya se ha señalado,2 “oculta,
A lo que se refiere es a la “independización del medio de cambio bajo las formas dinero y mercancía, relaciones de producción más
general, tanto respecto a la sociedad como al individuo” ;2 una inde­ desarrolladas", es decir que apunta hacia la dominación no de la
pendización que, de suyo, ya residia en el concepto del dinero, pero simple producción de mercancías sino de la producción capitalista,
que por otra parte es sólo producto del proceso de intercambio, y que ya en la Contribución Marx se decidió a desarrollar la tercera deter­
por ello debe expresarse en el desarrollo de las diversas determina­ minación del dinero no a partir del ciclo D-M-D sino “a partir de la
ciones formales del dinero. Así ocurre ya transitoriamente en su función forma inmediata de la circulación de las mercancías M-D-M”,8 por
de medio de circulación. Pues en virtud de la venta M-D, el oro o la lo cual debemos seguir esta concepción corregida. Tanto más cuanto
plata, “que sólo era dinero ideal en cuanto medida de los valores, [...] que ya sabemos por los Grundrisse cómo se revela ya la terpera deter­
se convierte en dinero real” . La metamorfosis de la mercancía en el minación del dinero en la forma de circulación M-D-M, en tanto no
estado larval de dinero constituye por ende “un capitulo independiente obre como mero medio de circulación.*
de su vida, en el cual puede permanecer por mayor o menor tiempo”.*
Pero en tanto consideremos el acto M-D en conexión con el cicló
M-D-M, esta metamorfosis sólo sirve a los fines del metabolismo M-D, 2. El dinero como tesoro
por lo que sólo comporta un carácter transitorio y evanescente. El
dinero sólo aparece como cristal sólido del valor, como valor autono- La autonomización del dinero se muestra de la manera más convin­
mizado en tanto ya no sirve como simple intermediario del proceso cente en su forma de tesoro.
de intercambio, cuando, por el contrario, enfrenta a las mercancías
como medio de no circulación.
4 Ibid., p. 157». [pp. 179»].
Hay tres formas en las cuales aparecí el dinero, según Marx, en su 5 Esto también se confirma por la carta de Marx a Engels del 2.4.1858.
tercer carácter determinante: 1) como tesoro, 2) como medio de pago, (Briefwechsel, n, p. 385 [C., p. 93].)
* Grundrisse, p. 117.
1 Das Kapital, i, p. 135 [t. i / l , p. 158]. T Cf. el capitulo anterior p. 175.
* Die deutsche Idéologie, p. 147 [p. 472]. » Zur Kritik, p. 130 [p. 147],
* Zur Kritik, pp. 90 y 93 [pp. 103 y 106], • Briefwechsel, n, pp. 385-386.
[1 8 2 ]
184 LA PRIM ERA FO R M U LA C IÓ N D E LA TE O R ÍA MARXLANA D E L D INERO LAS FU N C IO N E S DEL D INERO 185

Hemos visto que la circulación de las mercancías “derriba las barre­ significa asimismo el aniquilamiento de su valor de cambio. “En el
ras temporales, locales e individuales opuestas al intercambio de pro­ dinero, en cambio, es su sustancia, su materialidad la que constituye
ductos, y lo hace precisamente porque escinde, en la antítesis de venta la forma misma en la que él representa la riqueza.” Por eso, “si el
y compra la identidad directa existente aquí entre enajenar el producto dinero es en tedas partes mercancía universal, según el punto de vista
del trabajo propio y adquirir el producto del trabajo ajeno [ . . . ] Nadie espacial, lo es ahora también desde el punto de vista temporal. Se
puede vender sin que otro compre. Pero nadie necesita comprar inme­ conserva como riqueza en todo tiempo, [ . . . ] es el tesoro que no roen
diatamente por el solo hecho de haber vendido”.10 “La autonomizá- las polillas ni el orín. Todas las mercancías son únicamente dinero
ción del oro en cuanto dinero es [ . . . ] ante todo una patente expresión perecedero; el dinero es la mercancía imperecedera” .13 Pero en segundo
de la desintegración del proceso de circulación o de la metamorfosis de lugar, “en cuanto valor de uso, la mercancía satisface una necesidad
la mercancía en dos actos separados, indiferentemente coexistentes.” 11 particular y constituye un elemento particular de la riqueza material.
Pues mediante la escisión del ciclo M-D-M se torna posible que el Pero el valor de la mercancía mide el grado de su fuerza de atracción
vendedor de la mercancía aísle intencionalmente el acto M-D, no lo deje sobre todos los elementos de la riqueza material, y por tanto la rique­
proseguir hacia D-M, para apoderarse de la forma dinero de la mer­ za social de su poseedor. A juicio del poseedor de mercancías bárba­
cancía. En este caso el dinero se petrifica para convertirse en tesoro, ramente simple, e incluso de un campesino de Europa occidental, el
y el vendedor de mercancías se convierte en atesorador. valor es inseparable de la forma de valor, y por tanto el acrecenta­
Debemos anticiparnos aquí, sin embargo, para señalar que aunque miento del caudal de oro y plata equivale a un acrecentamiento del
el proceso del atesoramiento es “común a toda producción de mercan­ valor. Sin duda, el valor del dinero varía, sea a consecuencia de su
cías como fin en sí mismo sólo desempeña un papel en las formas propio cambio de valor, sea porque se altera el valor de las mercancías.
precapitalistas, aún no desarrolladas, de dicha producción” .12 Pues Pero ello no impide, por una parte, que como siempre 200 onzas de
“cuanto menos se desarrolle el carácter del producto en cuanto mercan­ oro contengan más valor que 100, 300 más que 200, etcétera, ni que
cía, cuanto menos se haya apoderado el valor de cambio de la pro­ por otra parte la forma metálica natural de esa cosa siga siendo la
ducción en toda su amplitud y profundidad, tanto más aparece el forma que es el equivalente general de todas las mercancías, la encama­
dinero como la riqueza propiamente dicha en cuanto como tal, como ción directamente social de todo trabajo humano”.16
la riqueza general frente a su restringido modo de presentarse en valo­ Pero si el atesoramiento como tal es característico precisamente
res de uso”.13 De ahí la gran importancia de la formación de tesoros de los estados precapitalistas, expresa al mismo tiempo tendencias que,
en las sociedades primitivas, en las cuales sólo el excedente de valores de en última instancia, impulsan hacia la disolución de estas condiciones
uso se transforma en mercancías y en las cuales “a un modo de pro­ primitivas y al ocaso de las entidades comunitarias a ellas correspon­
ducción tradicional y orientado a la propia subsistencia, corresponde dientes.17 Pues “cada una de las formas de la riqueza natural, antes
un conjunto de necesidades firmemente delimitado” .14 En este tipo de de que ésta haya sido transformada mediante el valor de cambio,
sociedades, el oro y la plata son las formas adecuadas de existencia supone una relación esencial del individuo con el objeto, al punto que
del excedente, y al mismo tiempo “la primera forma en la cual se fija el individuo, por uno de sus aspectos, aparece él mismo objetivado en la
la riqueza como riqueza abstractamente social” . Esto nos explica por cosa, y al mismo tiempo su posesión de la cosa aparece como un deter­
qué “la acumulación de todas las otras mercancías es menos origi­ minado desarrollo de su individualidad : la riqueza en ovejas, el desarro­
naria que la del oro y la plata” . Ello se relaciona, en primera instancia, llo del individuo como pastor; la riqueza en cereales, su desarrollo como
con las propiedades naturales de los metales nobles, con su carácter agricultor, etc. El dinero, por el contrario, como el individuo de la
imperecedero. “La acumulación es [ . . . ] esencialmente un proceso
que se desarrolla en el tiempo.” Pero todo valor de uso en cuanto tal 16 Grundrisse, p. 142.
“sirve al ser consumido, vale decir, aniquilado”, y ese aniquilamiento 16 Das Kapital, i, p. 138 [t. i / l , p, 162].
17 En este sentido habla Marx del “efecto disgregante” del dinero (y de!
comercio) sobre las entidades comunitarias primitivas. [Sin embargo, en los
i» Das K apital, i, p. 118 [t. i / l , p. 138]. Grundrisse se entiende algo más por “el efecto disgregante del dinero” : que
11 Z u r K riíik, p. 132 [p. 149]. el dinero es el medio “para dividir en incontables fragmentos la propiedad [. . .]
12 Das K apital, ii , p. 79 [t. ii / 4, p. 97]. y consumirla parte a parte mediante el intercambio [. . .] (De no existir el
13 Ibid., ni, pp. 645-646 [t. m /7, p. 771]. dinero habría una serie de objetos no intercambiables, no enajenables.)”]
14 Ibid., i, p. 136 [t. i / l , p. 159], (Grundrisse, p. 754.)
186 LA P R IM E R A FO R M U L A C IÓ N DE LA TE O R ÍA M ARXIANA D E L DINERO LAS F U N C IO N E S D EL D INERO 1 87

riqueza universal,18 [ . . . ] como resultado puramente social, no supone


[■. •] y qué no, ya que depende del dÿiero que posea [ . . . ] No existe
absolutamente ningún vínculo individual con su poseedor. Su posesión
nada inalienable, ya que todo es enajenable por dinero. Nada hay que
no es el desarrollo de uno cualquiera de los lados esenciales de su sea supremo, sagrado, etc., puesto que todo es apropiable por dinero.
individualidad, [ . . . ] ya que esta [relación] social existe al mismo tiem­ Las ‘res sacræ’ y ‘religiosa;’ que no pueden estar ‘in nullius bonis’, ‘nec
po como un objeto sensible, extémo, del que uno puede posesionarse
aestimationem recipere, nec pbligari alienarique posse’, que están exen­
mecánicamente o que puede igualmente perderse. Su vínculo con el
tas del ‘commercio hominum’ [Las 'cosas sagradas’ y ‘religiosas’ que no
individuo se presenta por lo tanto como puramente accidental; mien­
tras que este vinculo con una cosa qué no está conectada en modo pueden estar ‘en manos de cualquiera’, ‘no se las puede evaluar, ni
alguno con su individualidad le confiere al mismo tiempo, por el carác­ empeñar ni enajenar*, que están exentas del ‘comercio humano’],
no existen ante el dinero ; como ante Dios, todas son iguales”.22 Y pre­
ter de esa cosa, el dominio absoluto sobre la sociedad, sobre todo el
cisamente por eso debe llevar el dinero, en su tercera determinación
mundo de los goces, de los trabajos, etc.” (“Es como si, por ejemplo
—en la medida en que “no sea él mismo entidad comunitaria” (como
—añade Marx— el hallazgo de una piedra me procurase, independien­
en la sociedad burguesa)—, necesariamente a la desintegración de la
temente de mi individualidad, la posesión de todas las, ciencias.” )*•
“El poder social se convierte así en poder privado, perteneciente antigua entidad comunitaria, fundada en el valor de uso.28
a un particular.” 20 Pero aquello que “se entrega a cambio de todo y Ello tanto más cuanto que el instinto del atesoramiento es ilimi­
contra lo cual todo se entrega, se presenta como el medio universal tado por naturaleza. “En el oro y la plata poseo la riqueza universal
de corrupción y prostitución” .21 Pues así “como todo es enajenable en su forma pura; cuanto más acumulo de esos metales, tanto más me
por dinero, todo también es adquirible por dinero [ . . . ] y depende de apropio de la riqueza universal. Si el oro y la plata son la riqueza
la casualidad [ . . . ] que el individuo pueda apropiarse o no de algo universal, tenemos que, en cuanto cantidades determinadas, sólo la
representan en determinado grado, y por tanto de manera inadecuada.
« Cí. nota 16, p. 135. El todo debe tender siempre a superarse a sí mismo.” 24 “El dinero
19 Grundrisse, p. 133. Como se ve, aquí Marx entronca con su crítica del por lo tanto —prosigue Marx— no es solamente el objeto, sino al mismo
dinero de los Manuscritos económico-filosóficos de 1844. Dice allf, comen­
tando un pasaje del Fausto de Goethe: “Lo que es el dinero para mí, lo que tiempo la fuente de la sed de enriquecimiento. Esta es esencialmente
puedo pagar, es decir, lo que puede comprar el dinero, eso lo soy yo, el dueño auri sacra famés [despreciable sed de oro]. La sed de enriquecimiento
del propio dinero. Tan grande como el poder del dinero es mi propio poder [ ...] en cuanto tal, como forma particular de apetito, es decir como forma
Por lo tanto, lo que soy y puedo no está determinado en modo alguno por mi
individualidad. Soy feo, pero puedo comprarme la más hermosa de las mujeres.
En consecuencia no soy feo, ya que el efecto de la fealdad, su poder de disua­ 22 Ibid., p. 723. (Cf. Das Kapital, i, p. 137 [t. i / l , p. 161], donde Marx
sión, ha sido aniquilado por el dinero. Yo —según mi individualidad— soy habla de la “alquimia” de la circulación monetaria, a la cual no resisten “ni
rengo, pero el dinero me procura 24 pies; por lo tanto, no soy rengo. Soy un siquiera los huesos de santos y res sacrosantee, extra commercium hominum
hombre malo, deshonesto, inescrupuloso, desalmado, pero se honra al dinero, [cosas sacrosantas, excluidas del comercio humano] mucho menos toscas”.)
y por ende también %su propietario. El dinero es el bien supremo, y por ello su 22 “Entre los antiguos —leemos en los Grundrisse— el valor de cambio
poseedor es bueno: además, el dinero me pone por encima de la molestia no era el nexus reruin [nexo de las cosas] ; sólo se presenta de ese modo entre los
de ser deshonesto; por lo tanto se me presume honesto. Soy un desalmado, pueblos dedicados al comercio, los cuales sin embargo tenían sólo un carryng
pero el dinero es la verdadera alma de todas las cosas, ¿cómo habría de ser trade [comercio itinerante, que implica transporte de bienes] y no una produc­
desalmado su poseedor? Además puede comprarse a los hombres de espíritu, ción propia. Por lo menos ésta era secundaria entre los fenicios, los cartagi­
y lo que constituye el poder sobre los hombres de espíritu, ¿ no es eso más espi­ neses, etc. Ellos podían vivir tan bien en los intersticios del mundo antiguo
ritual que el hombre de espíritu ? Yo, que mediante el dinero puedo lograr como los hebreos en Polonia o en el Medioevo. Más aún, este mismo mundo
todo aquello que anhela un corazón humano, ¿no poseo acaso todas las facul­ era el supuesto de la existencia de tales pueblos comerciantes. Estos pueblos,
tades humanas? ¿No transforma acaso mi dinero todas mis incapacidades en su por otra parte, perecen sistemáticamente apenas entran en conflictos serios con
contrario?” (MEGA, m, p. 147 [MEF., p. 157].) comunidades antiguas. Entre los romanos, los griegos, etc., el dinero aparece
Recuérdese que, H. Ford, el magnate norteamericano del automóvil, respon­ primero naturalmente en sus dos primeras determinaciones, es decir como medi­
dió al reproche de ignorancia diciendo que en cinco minutos podía conseguir da y como medio de circulación, y en ambas en un grado no muy desarrollado.
individuos con los conocimientos necesarios. (K. Sward, Legend of H. Ford, Pero apenas se desarrolla su comercio, etc., o como ocurrió entre los romanos,
la conquista les aporta dinero en cantidades masivas —resumiendo, de repente,
1948, p. 105.) en un cierto nivel de desarrollo económico el dinero se presenta necesaria­
20 Das 1Capital, i, p. 138 [t. i / l , p. 161],
91 Grundrisse> p. 895. (Cf. los numerosos pasajes en Marx y Engels que mente en su tercera determinación y tanto más se desarrolla en ella cuanto más
[se aproxima] el ocaso de su comunidad.” (Grundrisse, p. 134.)
tratan de la “venalidad universal” vinculada a la relación del dinero.)
24 Ibid., p. 872.
LA PRIM ERA EO RM ULACIO N DE LA TEO RIA M ARXIANA D E L D INERO LAS P U N C IO N E S DEL D INERO 189
188

diferente del deseo de una riqueza particular como por ejemplo el por ello, “cuanto menos desarrollada esté la producción de mercan­
deseo de vestidos, armas, joyas, mujeres, vino, etc., es posible única­ cías [.-•] tanto más importante será la primera autonomización del
mente cuando la riqueza universal, la riqueza como tal, es individuali­ valor de cambio como dinero, el atesoramiento [.. ,]” 30
zada en un objeto particular, es decir, cuando el dinero es puesto Esto es todo acerca del atesoramiento propiamente dicho, que “pre­
en su tercera determinación. El dinero por lo tanto no es solamente el tende mantener y preservar [el dinero] como riqueza abstraota”, inde­
objeto, sino al mismo tiempo la fuente de la sed de enriqueci­ pendiente del contexto social, y “en las cuales únicamente se aprecia
miento [. ..] Lo que subyace de hecho es que el valor de cambio en la autonomización, la existencia adecuada del valor de cambio en su
cuanto tal, y con ello su multiplicación, se convierte en el objetivo.” 25* forma inmediatamente objetiva como oro [ . . . ] ” 31 Como lo destaca
Luego tiene lugar “la metamorfosis de la mercancía M-D [ . . . ] por repetidamente Marx, esta forma desaparece “cada vez más en la socie­
la propia metamorfosis, para transformarla de riqueza natural particu­ dad burguesa” para ceder su lugar a otras formas del atesoramiento
lar en riqueza social universal. En lugar del cambio de la materia es el “que surgen del proceso mismo de la circulación y que en rigor no son
cambio de formas lo que se convierte en un fin en sí mismo. A partir más que descansos o pausas de la misma”.32
de la mera forma, el valor de cambio se transforma en el contenido del Así, ya el mero hecho de la división del trabajo y la separación de
movimiento”.20 Por ello, el culto del dinero tiene “su ascetismo, sus la compra y la venta conduce a una acumulación temporaria de medios
renuncias, sus sacrificios: la frugalidad y la parsimonia, el desprecio de circulación:
por los placeres mundanos, temporales y fugaces, la búsqueda del “Cada cual es el vendedor de la mercancía unilateral que produce,
tesoro eterno. De aquí deriva la conexión del puritanismo inglés o pero comprador de todas las demás mercancías que necesita para la
también del protestantismo holandés, con la tendencia a acumular existencia social. Mientras que su función como vendedor depende del
dinero”.27289Pero si vamos al fondo de la cuestión, la figura aparente­ tiempo de trabajo que requiere su mercancía para su producción, su
mente cómica del atesorador23 se nos aparece bajo otro enfoque, pues actuación como comprador está condicionada por una constante reno­
también en este caso “la acumulación de dinero por el dinero mismo vación de las necesidades vitales. Para poder comprar sin vender, debe
es la forma bárbara de la producción por la producción misma, es haber vendido sin comprar.” De ello se deduce que “en la circulación
decir del desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social más M-D-M, el segundo miembro D-M se fragmenta en una serie de com­
pras que se llevan a cabo no de una vez, sino sucesivamente en el

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allá de las barreras de las necesidades habituales” .2® Y precisamente
tiempo, de modo que una porción de D circula como moneda, mientras
25 Ibid., pp. 133-134 y Z ar K ritik, p. 140 [p. 158]. que la otra reposa como dinero. De hecho, el dinero sólo es aquí
20 Zur K ritik, p. 135 [p. 152]. moneda suspendida y las diversas partes componentes de la masa mo­
27 Grundrisse, p. 143. Precisamente este razonamiento fue el que amplia­ netaria circulante aparecen cambiando constantemente, ora en esta
ron más adelante (como cosa absolutamente nueva) los sociólogos y econo­ forma, era en la otra” .33
mistas burgueses. Se originan así en todos los puntos de la circulación fondos de
28 Zur K ritikt p. 150 [p. 170],
29 “El dinero como valor de cambio individualizado, y por lo tanto como reserva de moneda, “cuya formación, distribución, disolución y nueva
encarnación de la riqueza -—leemos en los Grundrisse — ha sido objeto de la formación cambia constantemente”, y que al mismo tiempo sirven
búsqueda alquimista. Es en esta determinación que figura en el monetarismo como canales de desagote y aprovisionamiento de la masa de dinero
(mercatilismo). La época antecedente al desarrollo de la sociedad industrial circulante que se contrae y expande constantemente.34 A ellos se suman
m i ..........

moderna se inaugura con la sed universal de dinero, tanto de los individuos los fondos de reserva que surgen de las funciones del dinero como
como de los estados. El desarrollo real de las fuentes de riqueza avanza por así
deciilo a sus espaldas, como medio para adueñarse del representante de la
riqueza [ . . . ] La caza del oro, conduce al descubrimiento de nuevas tierras,
a la formación de nuevos estados, y ante todo a la expansión de la masa de las
mercancías que entran en circulación [inducen] nuevas necesidades y hacen
entrar a lejanas zonas del mundo en el proceso del intercambio y del metabo­ 20 Z ur K ritik, p. 142 [p. 160].
lismo material.” En este sentido el dinero era por ende, en su tercera deter­ 31 Grundrisse, p. 886.
minación, “un doble medio para ampliar la riqueza hasta la universalidad, 32 Ibid.
y para extender las dimensiones del cambio a toda la tierra; para crear la 33 Z ur K ritik, p. 133 [pp. 149-150].
verdadera universalidad del valor de cambio tanto en cuanto a las materias « Ibid., pp. 135-136 [pp. 152-153] y Das K apital, i, pp. 139-140 [t. i / l ,
como al espacio.” ( Grundrisse, p. 136.) pp. 161-162].
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LA P R IM E R A FO R M U LA C IÓ N DE la TE O R ÍA M ARXIANA D E L DINERO LAS F U N C IO N E S D EL D IN ER O
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medio de pagos85*y como dinero mundial,84 del cual hablaremos más que uno ocurra hoy mientras que el correlativo se produzca un año
adelante. La necesidad de todos estos fondos se desprende ya del meca­ después, etc.” 88 En todos estos casos se modifica el carácter origina­
nismo de la circulación simple de las mercancías, aunque sólo en la rio de la metamorfosis de las mercancías; el lugar de la relación entre
producción capitalista alcanzan una importancia mayor. Pero lo que vendedor y comprador lo ocupa la relación entre acreedor y deudor,40
es especifico de esta producción es el atesoramiento condicionado y el propio dinero adquiere la nueva determinación de medio de pago.
por la rotación del capital, es decir acumulaciones de “capital en Pero el dinero sólo puede manifestarse en esa función en la medida en
barbecho, momentáneamente ocioso, en la forma de dinero, a la cual que representa la “única existencia adecuada del valor de cambio”
pertenece asimismo el capital dinerario recién acumulado, no invertido o la “forma absoluta de la mercancía”, es decir, que ya esté desarro­
aún” .87 Además, en paises de producción capitalista avanzada, una llada en su tercera determinación. Por consiguiente, también en la
“repleción extraordinaria de esas reservas” indica “[ . . . ] un estanca­ función de medio de pago “acecha el duro dinero”.41
miento de la circulación mercantil o que se ha ininterrumpido la Sin embargo, a lo dicho parece contradecirlo el hecho de que “con
fluencia de las metamorfosis experimentadas por las mercancías” .88 el desarrollo del sistema crediticio, la producción capitalista tiende cons­
tantemente a derogar esta barrera metálica, vallado a la vez material
y fantástico de la riqueza y su movimiento”.42 Pues “en la medida en
3. El dinero como medio de pago que los pagos se compensan —se dice ya en los Grundrisse— el dinero se

La segunda función en la cual el dinero se manifiesta como forma masas de dinero mayores de lo habitual adoptan la forma de tesoro— ora de
acumulaciones condicionadas por la rotación, o bien, por último, el tesoro sólo
absoluta del valor, es su función como medio de pago. es formación de capital dinerario que aunque por el momento se encuentre en
En los Grundrisse se habla de esta función en dos lugares di­ forma latente, está destinado a funcionar como capital productivo.”
ferentes: en primer término —y de manera sumamente fugaz— al 88 Grundrisse, p. 146. Cf. Das Kapital, i, pp. 140-141 [t. í/ l , p. 164-165]:
final del “Capítulo del dinero” de los Grundrisse propiamente dichos “Al desarrollarse la circulación de mercancías [ .. . ] se desenvuelven circuns­
tancias que determinan una separación cronológica entre la venta de la mercan­
(pp. 146-147), y luego en lo que ha dado en llamarse Urtext Zur cía y la realización de su precio [ . . . ] Un tipo de mercancías requiere más
Kritik [Fragmento de la versión primitiva de la " Contribución a la tiempo para su producción, otro tipo menos. La producción de algunas mer­
crítica de la economía política” (1858)] (Grundrisse, pp. 870-873). cancías está ligada a las diversas estaciones del año. Una mercancía es produci­
Por cierto que ambos pasajes sólo ofrecen fragmentos de una inves­ da en el emplazamiento mismo de su mercado. Otra tiene que realizar un largo
tigación del problema, pero en ellos se destaca ya lo esencial para viaje hasta dar con el suyo. De ahí que un poseedor de mercancías pueda
asumir el papel de vendedor antes que otro el de comprador [ . . . ] Un poseedor
nuestro tema. de mercancías vende una mercancía ya existente; el otro compra como mero
Hasta aquí hemos partido de la hipótesis de que, en la medida en representante del dinero, o como representante de un dinero futuro.”
que el dinero circula, es al mismo tiempo medio de compra real, 40 Cf. Zur Kritik, pp. 147-148 [pp. 166-167]: “En el proceso de la meta­
es decir que ambos polos del intercambio, la mercancía y el dinero, morfosis de la mercancía, el cuidador de las mercancías cambia con tanta fre­
deben hallarse simultáneamente presentes. Sin embargo, “puede surgir cuencia de piel como se transforma la mercancía o cristaliza el dinero en nuevas
formas. Así, originariamente los propietarios de mercancías se enfrentaban sólo
una diferencia temporal entre la existencia de las mercancías a cambiar. como propietarios de mercancías; se convirtieron luego uno en vendedor y otro
Puede estar en la naturaleza de los procesos recíprocamente referidos en comprador; luego cada uno de ellos alternadamente en comprador y vende­
dor, luego en atesoradores, y finalmente en hombres ricos. De esta manera, los
85 “El desarrollo del dinero como medio de pago requiere la acumulación propietarios de mercancías no salen del proceso de circulación tal como entra­
de dinero para los vencimientos de las sumas adeudadas. Mientras que el ateso­
ramiento como forma autónoma para enriquecerse desaparece con el avance
& ron en él. De hecho, las diversas determinaciones formales que adquiere el
dinero en el proceso circulatorio son sólo cambios de forma cristalizados de las
de la sociedad burguesa, crece con ésta, a la inversa, bajo la forma de fondo dt propias mercancías, la expresión sólo objetiva, por su parte, de las relaciones
reserpa constituido por medios de pago.” (Das Kapital, i, p. 148 [t. i/l, sociales dentro de las cuales llevan a cabo su metabolismo los propietarios de
p. 173].) mercancías. En el proceso circulatorio se originan nuevas relaciones de tráfico,
84 Ibid., pp. 150-151 [t. i / l , pp. 176-177] y Zur Kritik, p. 162 [p. 182], y como vehículos de esas condiciones modificadas, los propietarios de mer­
87 Das Kapital, m, p. 350 [t. trr/6, p. 408], cancías adquieren nuevos caracteres económicos.”
88 Ibid., i, pp. 151-152 [t. i / l , p. 177]. Cf. ibid., ii, p. 350 [t. ii / 4, p. 427]: 41 “En la medida invisible de los valores acecha el duro dinero.” (Zur
“Sobre la base de la producción capitalista el atesoramiento en cuanto tal nunca Kritik, p. 68 [p. 77].)
es objetivo, sino resultado ora de una paralización de la circulación —cuando 4S Das Kapital, m, p. 622 [t. m /7, p. 740].
LA PRIM ERA FO R M U LA C IÓ N DE la TEORÍA MARX1ANA D E L DINERO LAS FU N C IO N E S D E L D IN ER O
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presenta como forma evanescente, medida meramente ideal, imagina­ La misma contradicción se revela asimismo en otro áentido: “En
ria de las magnitudes de valor intercambiadas. Su intervención física cuanto medio de pago —dinero de por sí— el dinero debe represen­
se reduce a cubrir saldos relativamente insignificantes.” “El desarro­ tar el valor en cuanto tal; pero en la realidad no es más que un cuanto
llo del dinero como medio general de pago —proseguimos leyendo en idéntico de valor variable.” 46 Se vio que “el cambio en el valor del
el texto— corre parejas con el desarrollo de una circulación superior, oro y de la plata no afecta su función como medida de los valores
mediada, cerrada en sí misma-13 e incluso puesta ya bajo controles o dinero de cómputo”. Sin embargo, ese cambio “se torna de decisiva
sociales, de una circulación en la cual se suprime la importancia exclu­ importancia para el dinero en cuanto tesoro, pues con el alza o la
yeme que el dinero posee sobre la base de la circulación metálica simple, baja del valor del oro y de la plata asciende o desciende la magnitud
por ejemplo en la tesaurización propiamente dicha.” 4344* Sin embargo, del valor del tesoro de oro o plata. Más importante aún para el dinero
“si a causa de perturbaciones súbitas en el sistema crediticio se inte­ en cuanto medio de pago”. 47 Pues “lo que hay que contar es determi­
rrumpen en la fluencia las compensaciones de los pagos, [ . . . ] tenemos nado cuanto de oro o plata, en el cual, en la fecha de celebración del
que súbitamente se hace necesario el dinero como medio de pago contrato, estaba objetivado determinado valor, esto es, determinado
general y real y se plantea la demanda de que en todo su volumen tiempo de trabajo. Las magnitudes de valor del oro y de la plata
la riqueza exista dualmente: una vez como mercancía, otra como di­ cambian, empero, al igual que todas las demás mercancías, en función
nero, de mánera que estos dos modos de existencia se ajusten perfec­ del tiempo requerido para su producción; aumentan o decrecen” en su
tamente. En tales momentos de crisis el dinero aparece como la única valor “según aumente o decrezca ese tiempo. En consecuencia, y como
riqueza, que se manifiesta en cuanto tal no, como por ejemplo en el la realización de la venta por parte del comprador sólo tiene lugar
sistema monetario, en la depreciación meramente ideal de toda riqueza después de la enajenación de la mercancía vendida, es posible que
material real, sino en su depreciación activa. Ante el mundo de las mer­ la[s] misma|s] cantidades] de oro y plata contengan un valor mayor o
cancías, el valor existe únicamente en su forma adecuada y exclusiva menor que en la época de celebración del contrato. Su cualidad espe­
de dinero.” cífica en cuanto dinero —la de ser equivalente general siempre reali­
Aquí se manifiesta pues una “contradicción inmanente al desarrollo zado y realizable, de ser siempre intercambiable por todas las mercan­
del dinero como medio de pago general” : “En tales crisis no es como cías en proporción a su propio valor—, el oro y la plata la mantienen
medida que se requiere el dinero, ya que en cuanto tal su existencia independientemente del cambio de la magnitud de valor. Ésta, empero,
física es indiferente; tampoco como moneda, ya que en los pagos no se halla sujeta pontentialiter [potencialmente] a las mismas fluctua­
figura en cuanto moneda; sino que se le requiere en cuanto valor ciones que cualquier otra mercancia. Que el pago se efectúe en un
de cambio que se ha vuelto autónomo, equivalente universal que equivalente real, es decir en la magnitud de valor convenida origina­
existe de manera física, substrato material de la riqueza abstracta; en riamente, depende de. si el tiempo de trabajo requerido para la pro­
suma, cabalmente en la forma en que es objeto de la tesaurización ducción de un mismo cuanto de oro o plata se ha mantenido incam-
propiamente dicha, como dinero. Su desenvolvimiento como medio biado. La naturaleza del dinero, en cuanto se halla encarnado en una
general de pago encubre la contradicción de que el valor de cambio mercancía particular, entra aquí en conflicto en su funciqn en cuanto
ha adoptado formas independientes respecto de su modo de existencia valor de cambio objetivado”.48 “La reificación y exteriorización com-
como dinero, mientras que por otra parte su modo de existencia en
riqueza social. Mientras la producción se desenvuelve con fluidez, esto se olvida.
cuanto dinero está puesto precisamente como definitivo y como el úni­ El crédito, también él en cuanto forma social de la riqueza, desplaza al dinero y
co adecuado.” 43 usurpa su lugar. Es la confianza en el carácter social de la producción lo que
hace aparecer la forma dineraria de los productos como algo solamente evanes­
43 Cf. nota 13, p. 176. cente e ideal, como una mera representación. Pero no bien se conmueve el
44 Cf. capítulo 22 de este trabajo. crédito —y esta fase siempre se produce necesariamente en el ciclo de la indus­
43 Grundrisse, pp. 875-876. Cf. Das ¡Capital, m, pp. 620-621 [t. m/7, tria moderna— entonces toda la riqueza real debe transformarse súbitamente
pp. 739-740]: “Pero ¿en qué se diferencian el oro y la plata de las otras figuras y efectivamente en dinero, en oro y piata, exigencia desatinada que, no obstante,
de la riqueza? No en la magnitud del valor, pues ésta se halla determinada emana necesariamente del propio sistema.” (Cf. asimismo ibid., pp. 561-562
por la cantidad del trabajo objetivado en ellos. En cambio sí en cuanto encar­ [t. m/7, pp. 684-6851.)
naciones autónomas, como expresiones del carácter social de la riqueza [ ...] 46 Grundrisse, p. 871.
En consecuencia, esta su existencia social aparece como un más allá, como una 47 Zur K ritik, p. 159 [p. 178],
cosa, cuerpo, mercancía, a la vera y al margen de los elementos reales de la 48 Grundrisse, p. 877.
194 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARX1ANA DEL DINERO LAS FUNCIONES DEL DINERO 195

pletas del proceso metabólico social, sobre la base de los valores de categoría del “dinero en cuanto dinero” sin que hubiese que entrar
cambio, se aprecia contundentemente en la dependencia de todas a considerar, al mismo tiempo, el papel del dinero en el tráfico inter­
las relaciones sociales respecto de los costos de producción de formas nacional. Por lo tanto, ya en 1859 debió apartarse Marx de su plan
metálicas naturales que, en cuanto instrumentos de producción, en originario.
cuanto agentes en la creación de la riqueza, carecen absolutamente La consecuencia de este proceder nos la muestra la lectura del
de importancia.” 49* subcapítulo consagrado al dinero mundial, existente tanto en el Frag­
La evolución de la función del dinero como medio de pago muestra mento de la versión primitiva de la “Contribución” mencionado como
con especial claridad cómo retroactúan, por su parte, las formas del en la Contribución propiamente dicha y en El capital (vale decir, en
tráfico sobre las relaciones de producción : “Originariamente —leemos tres redacciones diferentes).
en la Contribución— la transformación del producto en dinero sólo El papel que cabe al dinero en el sistema de comercio internacional,
aparece en la circulación como una necesidad individual para el propie­ destaca Marx, “no es una determinación nueva que se agregue a las
tario de la mercancía, en tanto que su producto es valor de uso no de ser dinero en general, equivalente general, y en consecuencia tanto
para, él, sino que sólo ha de convertirse en tal en virtud de su enaje­ tesoro como medio de pago”.8* Por cierto que el dinero, “cuando sale
nación. Pero para pagar en la fecha estipulada por contrato, debe de la esfera de la circulación interna [ . . . ] se despoja de las formas
haber vendido mercancía previamente. Independientemente de sus locales surgidas en esa órbita —patrón de precios, moneda, moneda
necesidades individuales, por ende, la venta se ha transformado para fraccionaria y signo de valor— y recae en la forma originaria de los
él en una necesidad social por el movimiento del proceso de circu­ metales preciosos, la forma de lingotes” ;88 en el mercado mundial no se
lación. Como ex comprador de una mercancía se convierte obligada­ le asignan funciones especiales que difieran de las que ya conozcamos.
mente en vendedor de otra mercancía, no para obtener el dinero como Por el contrario, “en cuanto dinero mundial [ . . . ] recupera su primera
medio de compra, sino como medio de pago [ . . . ] La transformación forma natural”, “aparece nuevamente en la forma con la que desem­
de la mercancía en dinero [ . . . ] o la primera metamorfosis de la peña un papel ya en el trueque originario” .84 En otras palabras: “En
mercancía como fin en sí mismo, que en el atesoramiento parecía la circulación internacional de las mercancías, el oro y la plata apare­
un capricho del propietario de la mercancía, se ha convertido cen no como medios de circulación, sino como medios universales de
ahora en una función económica. El motivo y el contenido de la venta cambio.” 88 Pero en cuanto medio de cambio universal, el dinero sólo
—para pagar— es, él mismo, el contenido que surge de la propia forma puede funcionar en las formas de medio de compra y de medio
del proceso de circulación.” 80 de pago.88 Sin embargo, en el mercado mundial se revierte la rela­
ción de esas dos formas. En la esfera de la circulación interna, el
dinero (en tanto era moneda) actuaba exclusivamente como medio
de compra. En cambio en el mercado mundial “predomina la fun­
4. El dinero como moneda mundial
ción de medio de pago, para equilibrar balances internacionales”. Pero
como medio de compra internacional, el oro y la plata funcionan
Llegamos finalmente al papel que desempeña el dinero como medio
internacional de pagos y compra, como moneda mundial.
Debemos recordar aquí al lector que, según el primitivo plan estruc­ 8* lbid., p. 881.
88 Das ¡Capital, i, p. 148 [t. i / l , pp. 173-174].
tural de Marx, este tema sólo habría de investigarse en el quinto 84 Z ut Kritik, p. 160 [p. 180] y Grundrisse, p. 881.
“libro” de su obra, es decir, en el “Libro del comercio exterior” . Sin 88 En este sentido también puede calificarse al dinero mundial de “moneda
embargo, ya en el Fragmento de la versión primitiva de la " Contri­ mundial”. Pero en cuanto tal se diferencia de la moneda propiamente dicha
bución” Bl se encuentra un subcapítulo especial, dedicado al dinero por el hecho de ser “indiferente con respecto a la determinación formal” en
mundial. Evidentemente, no era posible desarrollar plenamente la cuando medio de circulación “y en esencia, mercancía en cuanto tal, mercan­
cía omnipresente”. Pues en la medida en que el oro y la plata, en el tráfico
internacional “prestan servicios como mero medio de cambio, cumplen en rea­
lidad la función de la moneda, pero de la moneda despojada de su cuño”, de
49 lbid., p . 8 7 8 . modo que “sólo se les estima por su peso metálico ; no sólo representan un valor,
80 Z ut Kritik, p . 151 [p. 170], sino que al mismo tiempo lo son”. ( Grundrisse, pp. 138, 871 y 879.)
81 Grundrisse, p. 878jj. “ Z ut Kritik, p. 161 [p. 181],
196 LA PRIMERA FORMULACION DE LA TEORÍA MARXIANA DEL DINERO LAS FUNCIONES DEL DINERO 197

mayormente “apenas se interrumpe súbitamente el equilibrio habitual este sentido, e] dinero “en su tercera determinación” sólo se realiza en el
del intercambio de materiales entre dos naciones”, es decir cuando dinero mundial, en la “mercancía universal del mercado mundial”.6768
por ejemplo “una mala cosecha [ . . . ] obliga a una de ellas a comprar
en medida extraordinaria”.57 Pero en ambos casos “el dinero siempre
debe existir en su forma de tesoro, en su corporeidad metálica, en la 5. Observación final
forma en que no es sólo forma del valor, sino inclusive igual al valor
cuya forma dineraria constituye”.58 Y por último, el dinero funciona La investigación del papel del dinero en el ciclo M-D-M nos ha demos­
en el mercado mundial “como la concreción material, absolutamente trado que el proceso de intercambio es, al mismo tiempo, proceso de
social, de la riqueza, cuando no se trata de compras ni de pagos, sino formación del dinero, que la independización del medio de cambio
de transferencias de riqueza de un país a otro, y allí donde esa transfe­ universal constituye “incluso el producto del proceso de intercam­
rencia no puede efectuarse bajo la forma de mercancías, ya sea porque bio del desarrollo de las contradicciones contenidas en la mercancía”.
lo impide la coyuntura del mercado o el propio objetivo que se persigue ¡Cuánto se ha alejado empero la imagen definitiva del dinero de su
(por ejemplo, en el caso de subsidios, empréstitos de guerra o para la estadio inicial! De un modesto intermediario del proceso de intercam­
reanudación de los pagos al contado por parte de los bancos, etc.)” .59 bio se ha convertido, inesperadamente, en un factor situado fuera del
Vemos que la forma del dinero en cuanto medio internacional de mismo e independiente de él. Mientras que originariamente sólo repre­
cambio y pago no es, de hecho “una forma particular del mismo” ; por sentaba mercancías, ahora, a la inversa, las propias mercancías se han
el contrario, en cuanto tal sólo cumple funciones “en las cuales apa­ convertido en representantes del dinero. “Cada mercancía particular, en
rece de la manera más sorprendente [ . . . ] en su forma más simple tanto es un valor de cambio, tiene un precio, expresa solamente un de­
y a la vez concreta como dinero”.60 En cambio, lo que distingue real­ terminado cuanto de dinero en una forma incompleta, ya que ella debe
mente la función del dinero en el mercado mundial es la “universali­ ser ante todo puesta en circulación para ser realizada y, en razón de su
dad de su aparición, que corresponde a la universalidad de su con­ particularidad, el que sea realizada o no es siempre algo accidental.”
cepto”. Pues sólo en el mercado mundial se convierte el dinero “en la Pero en tanto no la consideremos como valor, sino en su carácter deter­
mercancía universal no sólo conforme a su concepto, sino según minado natural, “sólo es entonces un momento de la riqueza en virtud
su modo de existencia”, está “puesto como la mercancía en cuanto de su relación con una necesidad particular que ella satisface, y en esta
tal, la mercancía universal, que en todos los lugares conserva su relación expresa 1) solamente la riqueza de uso; 2) solamente un
carácter de riqueza”.61 Y sólo allí “el dinero funciona de manera plena lado totalmente particular de esa riqueza” . El dinero es, en cambio,
como la mercancía cuya forma natural es, a la vez, la forma de efecti- por una parte, “la realidad adecuada del valor de cambio, [ . . . ] la
vización directamente social del trabajo humano in abstracto”.69 En riqueza universal misma, concentrada en una materia particular,
[...] individualizado en un objeto particular” ;64 y por otra parte
satisface “cualquier necesidad en cuanto puede ser cambiado por
67 Ibid., y Das Kapital, i, p. 149 [t. i/l, p. 174]. el objeto de cualquier necesidad”. Por eso, el dinero es. no sólo la
58 Das Kapital, ni, p. 494 [t. ui/7, p. 583], forma universal de la riqueza social, “respecto de todas las sustancias
88 Ibid., i, p. 150 [t. i / l , p. 176],
60 Grundrisse, p. 883. particulares en las que ella consiste”, sino que al mismo tiempo es
61 Ibid., pp. 878 y 881. también el representante material de la misma, que “en su mentalidad
S2 Das Kapital, i, p. 148 [t. j/1, p. 174]. Cf. Theorien, ni, p. 250 [p. 209]: pura” contiene “[__] no descubierta, toda la riqueza material desarro­
“Pero sólo el comercio exterior, la evolución del mercado a mercado mundial llada en el mundo de las mercancías”.66 “En su forma de mediador
es lo que provoca el desarrollo del dinero a dinero mundial y del trabajo abs­
tracto a trabajo social. La riqueza, el valor, el dinero abstractos, vale decir
el trabajo abstracto, se desarrolla en la medida en que el trabajo concreto se
desarrolla para convertirse en uno de los modos de trabajo diferentes de la tota­ 63 Por ello Marx subraya repetidamente que el “dinero real", "el dinero
lidad que abarca el mercado mundial. La producción capitalista se basa en el en el sentido eminente de la palabra”, sólo existe como “dinero del mercado
valor o en el desarrollo del trabajo contenido en el producto en cuanto social. mundial”, en la “mercancía universal del mercado mundial”. (Das Kapital, tn,
Pero esto sólo es posible sobre la base del comercio exterior y del mercado pp. 503 y 583 ft. m /7, pp. 593 y 692].)
mundial. Esto es tanto una premisa como un resultado de la producción 64 Cf. note 16, p. 135.
capitalista.” 66 Grundrisse, pp. 131-132 y 140. (Cf. Zur Kritik, p. 131 [p. 158].)
198 LA PRIMERA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA MARXXANA DEL DINERO LAS FUNCIONES DEL DINERO 199

de la circulación sufrió toda clase de iniquidades, fue cercenado y pretende ser mercancía universal, pero por su particularidad natural,
hasta degradado al estado de andrajo meramente simbólico de papel. es de nuevo una mercancia particular, cuyo valor, de un lado, de­
Como dinero se le restituye su soberanía dorada. De simple ayudante pende de la oferta y la demanda, del otro, cambia con sus costos
se convierte en dios de las mercancías.” ** de producción específicos [— ] En tanto es l[a] riqueza del todo inde­
“Lo que vuelve particularmente difícil la comprensión del dinero pendiente de mi individualidad, lo absolutamente seguro, es, al mismo
en su pleno carácter determinado —dice Mark en otro pasaje— con­ tiempo, lo absolutamente inseguro y completamente externo a mí, que
siste en que aquí una relación social, determinado vínculo entre los puede ser separado de mí por cualquier evento fortuito [ . . . ] Por ello
individuos, aparece como metal, como piedra, como objeto plenamente se suprime a sí mismo como valor de cambio acabado”.**
fcorpóreo, existente al margen de esos individuos y al que se encuentra Sólo en la teoría del capital se revelará cómo se resuelve esta
como tal en la naturaleza; resulta imposible, en su estado natural, flagrante contradicción. Por ahora insinuemos solamente lo que sigue:
distinguir en él aquella determinación formal [ . . . ] En el dinero no se “Para alcanzar el concepto de capital, es necesario partir del valor
pone en absoluto de manifiesto que la determinación de ser dinero y no del trabajo, y concretamente del valor de cambio ya desarrollado
sea meramente el resultado del proceso social; el metal es dinero. Y ello en el movimiento de la circulación [ . . . ] La primera determinación del
tanto más categóricamente, por cuanto su valor directo de uso, desde capital consiste pues en que el valor de cambio salido de la circulación
el punto de vista del individuo vivo, no guarda relación alguna con su y premisa de ésta, se conserva en ella y mediante ella; no se pierde al
función; en general sólo se ve el dinero como la encarnación del valor entrar en ella; la circulación no es el movimiento en que desaparece
de cambio puro, de la cual se ha borrado el recuerdo mismo de otro el valor de cambio, sino, antes bien, el movimiento de su propia
valor, el de uso. Se presenta aquí, en toda su pureza, la contradicción presentación como valor de cambio, su propia realización como valor
fundamental contenida en el valor de cambio y en el modo de pro­ de cambio.” ** La contradicción fundamental del dinero como pro­
ducción social correspondiente al mismo.” *r ducto último de la circulación simple de las mercancías, del ciclo
Sin embargo, precisamente “en su última y completa determina­ M-D-M, sólo puede suprimirse, por consiguiente, mediante el proce­
ción, el dinero se presenta entonces en todos los sentidos como una so de la producción capitalista, vale decir en el ciclo D-M-D.
contradicción que se resuelve en sí misma, que impulsa a su propia
resolución. A él, como forma universal de la riqueza, se le contrapone
todo el mundo de las riquezas reales”. Pero, “mientras que la riqueza
parece existir bajo una forma del todo material y tangible como tal,
el dinero existe simplemente en mi mente, es una pura quimera [...]
Por otra parte, como representante material de la riqueza universal
es efectivizado sólo en cuanto es puesto nuevamente en circulación, y
desaparece frente a los distintos modos particulares de la riqueza”.
“Si decido retenerlo se me escurrirá de entre las manos hasta conver­
tirse en un simple fantasma de la riqueza real” ; pero si se lo disuelve
en placeres individuales, “para el individuo que acumula aquél se
pierde”. Pero “su acrecentamiento a través de la acumulación [...]
se muestra también una idea falsa. Si las otras riquezas no se acumu­
lan, él mismo pierde su valor en la medida en que se acumula. Lo que
aparece como su acrecentamiento es en realidad su disminución. Su
autonomía es solamente una apariencia; su independencia de la circu­
lación no es en realidad otra cosa que una forma de consideración
hacia ella, y por lo tanto un modo de su dependencia. El dinero

•* Zur Kritik, p. 121-122 [pp. 148-149]. •» Ibii., pp. 144-145.


•T Grundrisse, p, 151. •• Ibid., pp. 170-171.
PARTE III

LA SECCIÓN SOBRE EL PROCESO DE PRODUCCIÓN


9. OBSERVACIÓN PRELIMINAR
(ACERCA DE LA REALIDAD DE LA LEY DEL VALOR
EN LA ECONOMÍA CAPITALISTA.)

Los resultados de la investigación realizada hasta este momento pueden


resumirse en la forma más concisa posible mediante la secuencia evo­
lutiva mercancia-valor-dinero-capital. Por cierto que el propio Marx
advirtió a tiempo que de ninguna manera se trata sólo de conceptos
y de su dialéctica;1 que la sucesión lógica de las categorías refleja, al
mismo tiempo, la evolución histórica real. Con esta reserva, nuestra
secuencia evolutiva no dice sino que cada una de las categorías men­
cionadas se despliega más allá de si misma, y ninguna de ellas puede
ser concebida plenamente sin las precedentes. Pero también lo contrarío
parece correcto: que cada una de esas categorías presupone la*siguiente,
y sólo fundada en ella podría alcanzar su total desarrollo. Asi, eviden­
\ temente, la categoría del capital no puede desarrollarse sin la de la
mercancía, la del valor y la del dinero; pero parece igualmente cierto
que estas categorías sumamente generales sólo pueden formarse del
todo basándose en el capital y en su modo de producción. ¿Cómo
í puede resolverse esta “contradicción”, y cuál de las dos interpretaciones
de la secuencia evolutiva es la correcta?
Llegamos así a una objeción ciertamente muy antigua,* pero que
siempre reaparece nuevamente, dirigida contra la concepción marxiana
del modo de producción capitalista.
Lo que se ataca es la estrecha vinculación entre la teoría marxiana
del valor y su teoría del capital, el hecho de que Marx, para llegar a las
leyes del modo de producción capitalista, parte del análisis de la pro­
ducción mercantil simple que presupone la igualdad social de los parti­
cipantes en el acto del cambio,* vale decir que en su teoría del valor
prescinde precisamente de la desigualdad que caracteriza a la produc­
ción capitalista. O bien, como dice uno de los más recientes críticos
de Marx, Rudolf Schlessinger: “El hecho de que incluso los grandes
hombres cometan errores ocasionalmente no tiene importancia para
nosotros, pero sí es importante el que Marx haya derivado leyes válidas
para determinado modelo [__] de aquéllas válidas en el modelo de

í
1 Cf. capítulo 5, pp. 144-147.
* Esa objeción' se remonta ya a Tugán-Baranovski.
* F. Oppenheimer, W tr t u n d K apitalprofit, p. 176».

[203]
LA SECCIÓN SOBRE EX. PROCESO DE PRODUCCIÓN OBSERVACIÓN PRELIMINAR
204 205
estructura más simple y anterior en su secuencia histórica”, es decir del capital, en cuanto, en general, se avanza de la mercancías hacia el
del “modelo” de la economía mercantil simple.45 capital. Por otra parte, el producto sólo asume en su totalidad la forma
Como ocurriera en muchos otros casos, también fue el propio Karl de la mercancía tanto por el hecho de que todo el producto debe ser
Marx el primero en formular esta “objeción” . Así, en los Grundrisse, es­ transformado en valor de cambio, como por el de que los ingredientes
cribe a propósito de Adam Smith y los economistas que lo sucedieron: de su producción ingresan en ella también en carácter de mercancías;
“De ahí que todos los economistas [ . . . ] declaren que el trabajo sólo se convierte totalmente en mercancía con el desarrollo de la pro­
propio es el título de propiedad original —ya lo hagan de manera más ducción capitalista y basándose en ella. Por lo tanto, se pretende que
referida a lo económico o a lo jurídico— y que la propiedad sobre la ley de la mercancía exista en una producción que no produce
el resultado del trabajo propio constituye el supuesto básico de la mercancías (o sólo lo hace parcialmente), y que no exista sobre la
sociedad burguesa [ . . . ] El supuesto mismo se funda en el supuesto base de la producción, cuya base la constituye la existencia del pro­
del valor de cambio en cuanto relación] económica que domina la ducto en cuanto mercancía. La propia ley, así como la mercancía en
totalidad de las relaciones de producción e intercambio ; ¿1 mismo cuanto forma universal del producto ha sido abstraída de la producción
es, por ende, un producto histórico de la sociedad burguesa, de la capitalista, y precisamente no ha de valer para ella.” 6 En consecuen­
sociedad del valor de cambio desarrollado. Por otra parte, como el exa­ cia, lo que verifica Torrens es “que aquí, en la producción capitalista,
men de relaciones económicas más concretas que las que presenta la se produce una transformación en la ley del valor. Eso significa que la
circulación simple, parece arrojar como resultado leyes contradictorias, ley del valor, abstraída de la producción capitalista, contradice sus
todos los économistes clásicos, baste Ricardo inclusive, gustan de pro­ propias manifestaciones. ¿Y qué ponen en su lugar? Absolutamente
mulgar precisamente como ley general esa concepción emanada de la nada, salvo la cruda expresión lingüística y despojada de ideas del
sociedad burguesa misma, pero optan por restringir su realidad estricta fenómeno que cabe explicar.” 7
de la Edad de Oro, en la que aún no existía propiedad alguna. A la En consecuencia, Marx rechaza decididamente las ideas de Smith
época previa al pecado original económico, por así decirlo, como por y de Torrens; no piensa en situar la vigencia de la ley del valor en la
ejemplo Boisguillebert. De esta manera se llegarla al resultado pere­ “época dorada” de la sociedad precapitalista. Pues esa “época dorada”,
grino de que habría que relegar la verdad de la ley de apropiación tal como se la imaginaban los economistas burgueses, es “una pura
de la sociedad burguesa a una época en que esta sociedad misma aún no ficción” surgida de la apariencia de la circulación capitalista de las mer­
existía, y la ley básica de la propiedad a la época de la ausencia cancías, y que “Adam Smith, a la manera tan propia del siglo xvm,
dé propiedad.” 8 sitúa en el período prehistórico y hace preceder a la historia”.8 En
Por cierto que no se habla aquí de la ley del valor sino de la realidad, la “producción originaria” se basaba “en entidades comu­
apropiación de la sociedad burguesa. Sin embargo, con relación nitarias primitivas, en cuyo ámbito el intercambio privado sólo se pre­
a la ley del valor cabe decir exactamente lo mismo: senta como excepción por entero superficial y cumpliendo un papel
“Ricardo había tratado de demostrar —leemos en las Teorías— totalmente secundario. Pero con la disolución histórica de esas enti­
que la separación entre capital y trabajo asalariado nada modifica dades comunitarias hacen su aparición, de inmediato, relaciones de
—con ciertas excepciones— en la determinación del valor de las dominación y servidumbre, relaciones de violencia, que están en contra­
mercancías. Basándose en las excepciones de Ricardo, Torrens niega dicción flagrante con la apacible circulación de mercancías y las rela­
esa ley. Retoma a A. Smith (contra quien se halla orientada la demos­ ciones correspondientes a la misma”.9 En contraste con estas tentativas
tración de Ricardo), quien supone que si bien ‘en los comienzos de la por relegar la realidad de la ley del valor del trabajo a los tiempos
sociedad’, cuando los hombres sólo se enfrentan aún como propietarios
e intercambiadores de la mercancía, el valor de la misma resulta deter­ 6 Theorien, m, p. 69 [p. 62]. Precisamente a este pasaje se refiere Schlesinger
minado por el tiempo de trabajo que ésta contiene, pero no ya una vez [op. cit., p. 119) cuando habla de las “obstinadas tentativas” de Marx “por
conservar el ‘valor1 en un estadio en el que los artículos se intercambian a
que se han formado el capital y la propiedad del suelo. Esto signi­ precios de producción, un significado que no puede sustentarse salvo que se
fica [ . . . ] que la ley que rige para las mercancías como tales, no rige lo haga mediante tautologías”. (El verdadero sentido de este pasaje permaneció
para ellas en cuanto se las considere como capital o como productos oculto para él.)
7 Theorien, ni, p. 68 [p. 61J.
4 Rudolf Schlesinger, Marx Hti Time and Ouri, 1950, pp. 96-97. 8 Grundrisse, p. 74.
5 Grundrisse, pp. 903-904. 9 Ibid., p. 904.
LA SECCIÓN SOBRE EL PROCESO DE PRODUCCIÓN OBSERVACIÓN PRELIMINAR 207
206

“preadamitas” , al “paradise lost [paraíso perdido] de la burguesía, en decir, el problema de la “transformación de los valores en precios de
el que los hombres no se enfrentaban aún como capitalistas, traba- producción”. (Más adelante volveremos sobre este punto.) Lo que
jadores asalariados, terratenientes, arrendatarios, usureros, etc., sino nos ocupa aquí es solamente el aspecto metodológico del problema, la
sólo como simples productores e . intercambiadores de mercancías”,10 cuestión de si, desde el punto de vista de Marx, es posible hablar de dos
Marx subraya repetidamente que, así como por una parte el modo de “modelos” diversos, del de la economía mercantil simple y del de la
producción capitalista “presupone ante todo circulación de mercancías, economía capitalista, y si en efecto Marx dedujo las leyes de esta
y por ende circulación del dinero en cuanto base suya”,1112*así, por la última a partir de las de la primera.
otra, la producción de mercancías sólo puede aparecer “como el carác­ La respuesta a este interrogante se encuentra ya en la Introducción
ter normal, dominante de la producción cuando lo hace sobre la base de Marx, más exactamente en el célebre capítulo que trata acerca del
de la producción capitalista” ; que, por consiguiente, la producción de “método de la economía política”. En él demuestra Marx “que el
mercancías “en su forma absoluta general”, es precisamente la produc­ método que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto es para
ción capitalista de mercancías.11 Pues “sólo entonces, cuando el trabajo el pensamiento sólo la manera de apropiarse lo concreto, de reprodu­
asalariado constituye su base, la producción de mercancías se impone cirlo como un concreto espiritual. Pero esto no es de ningún modo
forzosamente a la sociedad en su conjunto”,1* sólo entonces también el proceso de formación de lo concreto mismo.” Así, “por ejemplo, la
la ley del valor-trabajo puede salir de la forma embrionaria que categoría económica más simple, como por ejemplo el valor de cam­
poseía en condiciones precapitalistas, convirtiéndose en una determi­ bio [ . . . ] no puede existir jamás” en su forma plena “de otro modo que
nación que abarque la totalidad de la producción social y la regule. bajo la forma de relación unilateral y abstracta de un todo concreto
Por eso, según Marx, la ley del valor-trabajo, lejos de pertenecer y viviente ya dado” (es decir, de la sociedad capitalista), aunque
al pasado, es característica justamente de la sociedad capitalista, sólo “como categoría [ . . . ] el valor de cambio posee una existencia ante­
adquiere plena vigencia en ella. Pero, ¿cómo puede compatibilizarse diluviana”. Y por eso, “como en general en toda ciencia histórica,
esto con el hecho (que Marx destaca constantemente) de que en la social, al observar el desarrollo de las categorías económicas hay que
sociedad capitalista desarrollada no son los valores, sino los precios tener siempre en cuenta que el sujeto —la moderna sociedad burguesa
de producción, que divergen de ellos, los que constituyen el centro “en en este caso— es algo dado tanto en la realidad como en la mente,
torno al cual se mueve la oscilación de los precios del mercado”? y que las categorías expresan por lo tanto formas de ser, determina­
Y si antes (en su polémica contra Torrens) Marx preguntaba cómo ciones de existencia, a menudo simples aspectos, de esta sociedad deter­
era que la ley del valor, abstraída de la producción capitalista y sólo minada, de este sujeto, y que por lo tanto aun desde el punto de vista
de ella, no habría de tener vigencia justamente para esa producción, científico, su existencia de ningún modo comienza en el momento en
ahora podría preguntarse igualmente cómo es posible abstraer esta ley que se comienza a hablar de ella como ta l’.1* (Por lo tanto, en nuestro
precisamente de un modo de producción cuyos fenómenos inmediata­ caso, comienza ya en el análisis de la mercancía y del dinero.)
mente dados contradicen, prima facie, la ley del valor-trabajo. Luego de haber expuesto así Marx el carácter abstracto de las “cate­
Sin embargo, no es éste el lugar apropiado para entrar a considerar gorías más simples”, prosigue preguntando: “Pero estas categorías
la así llamada contradicción entre el tomo i y el ni de El capital, es simples, ¿no tienen una existencia histórica o natural autónoma, ante­
rior a las categorías concretas? Ça dépend [Depende]”. Así, por ejemplo,
10 Zut Kritik, p. 57 [p. 64],
“el dinero puede existir y existió históricamente antes que existiera el
11 Das ¡Capital, m, p. 355 [t. m/6, p. 414]. capital, antes que existieran los bancos, antes que existiera el trabajo
12 lbid., n, pp. 31 y 134 [t. n/4, pp. 39 y 166], Cf. Theorien, m, p. 307 asalariado”. Sin embargo, “aunque el dinero haya desempeñado desde
fp. 258]: “[ . . . ] que sólo sobre la base del capital la producción de mercancías muy temprano un papel múltiple, [ . . . ] como elemento dominante,
o la producción del producto en cuanto mercancía se toma amplia y abarca la pertenece en la antigüedad sólo a naciones unilateralmente determi­
índole del propio producto”.
12 Das ¡Capital, i, p. 616 [t. i/2, p. 725]. Cf. ibid., n, p. 111 [ t n/4, nadas, a naciones comerciales. Y hasta en la antigüedad más culta,
pp. 136-137]: “En realidad, la producción capitalista es producción de mer­ entre los griegos y romanos, sólo en el período de su disolución alcanza
cancías como forma general de la producción, pero sólo lo es, y lo es cada ves el dinero su pleno desarrollo, el cual en la moderna sociedad burguesa
más al irse desarrollando, porque aquí el trabajo mismo aparece como mercancía,
porque el obrero vende el trabajo, es decir la función de su fuerza de
trabajo [ . . . ] ” 14 Grundrisse, pp. 22 y 26-27.
LA SECCIÓN SOBRE EL PROCESO DE PRODUCCIÓN o b s e r v a c ió n p r e l im in a r
208 209

constituye un presupuesto” . En consecuencia: “aunque la catego­ cías no sólo teóricamente, sino también históricamente, como el prius
ría más simple haya podido existir históricamente antes que la más [lo previo, el antecedente] de los precios de producción”.18 Pero en su
concreta, en su pleno desarrollo intensivo y extensivo” sólo puede mani­ forma desarrollada, la categoría del valor sólo se manifiesta en la socie­
festarse "en los estadios más desarrollados de la sociedad”.1* dad capitalista, porque sólo en esta sociedad la producción de mer­
Otro ejemplo es el que brinda el trabajo: “El trabajo parece ser cancías se convierte en la forma general de la producción.1*
una categoría totalmente simple. También la representación del tra­ Sin embargo, en la misma medida en que en la sociedad capitalista
bajo en su simplicidad —como trabajo en general— es muy antigua. los productos se convierten en mercancías, también todas las mercan­
Y sin embargo, considerado en esta simplicidad desde el punto de cías se convierten en productos del capital, razón por la cual debe
vista económico, el ‘trabajo’ es una categoría tan moderna Como las producirse, precisamente, una modificación de la ley del valor. Por
relaciones que dan origen a esta abstracción simple.” Pues “la indi­ eso, en este caso la categoría del valor ya sólo actúa como una deter­
ferencia frente a un género determinado de trabajo supone una totali­ minación abstracta que sólo expresa un aspecto —aunque fundamen­
dad muy desarrollada de géneros reales de trabajos, ninguno de los tal— de la sociedad capitalista: el hecho de que en ella todos los
cuales predomina sobre los demás [ . . . ] Por otra parte, esta abstracción sujetos económicos (inclusive la relación recíproca entre el obrero y el
del trabajo en general no es solamente el resultado intelectual de una capitalista)20 deben vincularse recíprocamente como intercambiadores
totalidad concreta de trabajos. La indiferencia por un trabajo particu­ de mercancías. Pero las determinaciones abstractas no pueden apli.
lar corresponde a una forma de sociedad en la cual los individuos carse directamente a “relaciones concretas más desarrolladas” ; prime­
pueden pasar fácilmente de un trabajo a otro y en la que el género ramente deben ser mediadas. Y precisamente es la categoría de los
determinado de trabajo es para ellos fortuito y, por lo tanto, indi­ precios de producción la que establece dicha mediación. La “rotación
ferente” . en la ley del valor”, el pasaje dialéctico del valor-trabajo (o de la
Pero solamente en la sociedad capitalista desarrollada puede encon­ economía mercantil simple) a los precios de producción (o al capital)
trarse un estado semejante.1® “Este ejemplo del trabajo —concluye no es, por ello, una deducción histórica, sino un método para com­
Marx— muestra de una manera muy clara cómo incluso las categorías prender lo más concreto, vale decir, la propia sociedad capitalista.
más abstractas, a pesar de su validez —precisamente debido a su natu­ O bien (para volver a los críticos de Marx) no se trata en absoluto de
raleza abstracta— para todas las épocas, son no obstante, en lo que dos “modelos” diferentes, sino de un mismo modelo: el del modo
hay de determinado en esta abstracción, el producto de condiciones de producción capitalista moderno, cuyo conocimiento sólo es posible,
históricas y poseen plena validez sólo para estas condiciones y dentro por otra parte, mediante el descubrimiento de las leyes internas que lo
de sus límites.” 17 mueven, es decir por el camino de “elevarse de lo abstracto a lo con­
Lo que dice aquí Marx acerca de la categoría del trabajo también creto”. Para comprender los precios de producción que aparecen en la
vale, naturalmente, para la categoría del valor determinado por el superficie, debemos volver sobre su causa oculta, sobre el valor. A quien
trabajo. También esta categoría posee una “existencia antediluviana”, no le guste, tendrá que limitarse evidentemente al mero empirismo,
también ella ha existido históricamente mucho antes de la producción renunciando en consecuencia a una verdadera explicación de los pro­
capitalista, aunque en una forma sólo inmadura, embrionaria, y “de cesos de la economía capitalista.
ninguna manera atravesando todas las relaciones económicas” . En esa Esto es todo acerca del modo en que resolvió Marx el problema
medida “es totalmente apropiado considerar los valores de las mercan­ de la “realidad de la ley del valor”. Hemos interpolado este capítulo
para facilitar la comprensión de lo que sigue. El lector debe compren­
18 Ibid., pp. 22-24. der claramente de antemano por qué comienza Marx con el análisis de
18 Cf. Das ¡Capital, i, p. 65 [t. i/l, pp. 73-74]: “El secreto de la expre­
sión de valor, la igualdad y la validen igual de todos los trabajos por ser 18 Das ¡Capital, m, p. 202 [t. m/6, p. 224).
trabajo humano en general, y en la medida en que lo son, sólo podría ser desci­ 18 Cf. el capítulo 4 del trabajo anteriormente citado del economista ruso
frado cuando el concepto de !a igualdad humana poseyera ya la firmeza de un Rubin sobre la teoría del valor de Marx.
prejuicio popular. Mas esto sólo es posible en una sociedad donde la forma 28 En lo que respecta a esta relación, tampoco los críticos de Marx pueden
de mercancía es la forma general que adopta el producto del trabajo, y donde, negar que el más importante de todos los intercambios —la compra y venta
por consiguiente, la relación entre unos y otros hombres como poseedores de de fuerza de trabajo— se rige primariamente, pese a la modificación desta­
mercancías se ha convertido, asimismo, en la relación social dominante.” cada por el propio Marx (véase Das ¡Capital, m, p. 186 [t. m /6, pp. 207-208]),
17 Grundrisse, pp. 24-25. por la ley del valor, vale decir, por el “primer modelo”.
210 LA SECCIÓN SOBRE EL PROCESO DE PRODUCCIÓN

la circulación simple de las mercancías, y qué papel le cabe a ese 10. LA LEY DE APROPIACIÓN
análisis en su teoría. Y no debe pasar por alto el hecho de que se trata DE LA ECONOMIA M ERCANTIL SIMPLE
de la esfera más abstracta de la propia producción capitalista; de una
esfera tras la cual “se esconde un mundo entero, el mundo de los nexos
del capital”,*1*4en la cual, por lo tanto, se torna inevitable un vuelco
tanto en la ley del valor como en la de la apropiación.

El “Capítulo del capital”,1 que sigue al “Capitulo del dinero” , se inicia


con una lúcida investigación acerca de la “ley de la apropiación
tal como se presenta en la circulación simple” .* Esta investigación cons­
tituye un bienvenido complemento al tomo i de El capital, en el cual
el tema que aquí se trata sólo se roza ocasionalmente.1
Hasta ahora, la exposición de Marx no ha sobrepasado la esfera
de la circulación mercantil simple. En la circulación mercantil sim­
ple, los que intercambian se enfrentan primeramente como personas
que, basándose en un convenio voluntario de cambio, pueden adquirir
la posesión de sus mutuas mercancías, y que precisamente por ello
deben reconocerse mutuamente como propietarios privados. De la
propia relación de cambio no surge cómo han llegado a ser propieta­
rios de mercancías, de qué manera se produjo la apropiación origi­
naria de las mercancías. Pero puesto que la mercancía, en cuanto valor,
sólo representa trabajo objetivado, y que desde el punto de vista de la
circulación “sólo es posible apropiarse de mercancías ajenas, en conse­
cuencia de trabajo ajeno, mediante la enajenación del propio, el pro­
ceso de apropiación de la mercancía^ aparece [ . . . ] como dimanando
inmediatamente del trabajo de su poseedor, y el trabajo como el
modo original de la apropiación, [ . . . ] como el título jurídico de la pro­
piedad”. En este sentido, también los economistas de la escuela clásica
han declarado que “la propiedad sobre el resultado del trabajo propio
constituye el supuesto básico de la sociedad burguesa”.*
1 Todo el “Capitulo del capital” había sido “inicialmente denominado ‘El
capitulo del dinero en cuanto capital’ ” (como lo descubrimos por la nota edito­
rial de los Grundrisse, p. 150), y por ello resulta inexplicable por qué los editores
de la obra emplean este titulo originario precisamente como indicación del
contenido en el margen superior de las páginas 151-162, dedicadas a la investi­
gación de la “ley de la apropiación”. El economista soviético Leontiev toma
al pie de la letra esta indicación errónea de contenido, y se afana por demos­
trarle a sus lectores que, a pesar de que “a primera vista el contenido” de las
pp. 151-162 “no parece corresponder al titulo colocado por Marx”, en realidad
sólo se trata de una “contradicción aparente” . (O perwonatschalnom nabrosk»
“Kapítala” Marksa, p. 27.)
1 Así se denomina esta investigación, existente en dos versiones (pp. 151-162
y 901-918), en el “índice para los 7 cuadernos” (p. 855 de los Grundrisse).
» Cf. Das ¡Capital, i, pp. 90-91 y 184 [t. i / l , pp. 103-104 y 214],
*l Grundrisse, p. 532. 4 Grundrisse, pp. 902 y 903.
[211]
212 LA SECCIÓN SOBRE EL PROCESO DE PRODUCCIÓN LA LEY DE APROPIACION DE LA ECONOMÍA MERCANTIL SIM PLE 213

De la “ley de la apropiación por el trabajo propio” que caracteriza mente la de cuerpos naturales, no la de personas. Es la diversidad de
a la economía mercantil simple, “se deduce de suyo la vigencia en la sus necesidades y de su producción lo que da margen a su intercambio
circulación de un reino de la libertad e igualdad burguesas, fundados y a su igualación social. Esta disparidad natural constituye, pues, el
en dicha ley”, así como el principio de la reciprocidad “de la armonía supuesto de su igualdad social en el acto del intercambio y de la propia
preestablecida entre los propietarios de mercancías” .56 vinculación que establecen entre sí los productores”.®
En efecto: “Aunque el individuo A siente la necesidad de poseer Pero por otra parte, también “las mercancías que [ . . . ] intercam­
la mercancía del individuo B, no se apodera de la misma por la vio­ bian son equivalentes —en cuanto valores de cambio—”, los cuales “no
lencia, ni viceversa, sino que ambos se reconocen mutuamente como sólo son iguales, sino que deben serlo expresamente” ; y “si un indi­
propietarios, como personas cuya voluntad impregna sus mercancías.” viduo trampea en algo a otro, ello no se debe a la naturaleza de la
Con ello ingresa en la relación de los propietarios de las mercancías función social en la que ambos se enfrentan [ . . . ] sino sólo [a] la astu­
“la noción jurídica de la persona y, en la medida en que se halla con­ cia natural, el arte de la persuasión, etc.; en suma, sólo a la pura supe­
tenida en aquélla, la de la libertad”. (“De ahí que el derecho romano rioridad individual de un individuo sobre el otro”.10 Por ello tanto
—acota Marx en este contexto— defina correctamente al servus [siervo] los sujetos del cambio como sus objetos aparecen aquí sometidos a la
como aquel que no puede adquirir nada para sí mediante el intercam­ ley de la igualdad.
bio.” ) Desde luego que un elemento de coerción consiste en que los Pero, finalmente, a la determinación de la libertad y la igualdad
participantes en el cambio se ven impulsados al intercambio por sus también se suma, en el intercambio, la reciprocidad: “el individuo A
necesidades; pero desde ese punto de vista “es sólo mi propia natura­ satisface la necesidad del individuo B por medio de la mercancía a, sólo
leza —que es un conjunto de necesidades e impulsos— la* que me en tanto que y porque el individuo B satisface la necesidad del indivi­
coacciona, y no algo ajeno a mí [ . . . ] Precisamente desde este punto duo A mediante la mercancía b y viceversa. Cada uno sirve al otro
de vista también yo violento al otro, lo empujo al sistema del cam­ para servirse a sí mismo; cada cual se sirve del otro, y recíprocamente,
bio”.7*De esa manera, precisamente la circulación de las mercancías como de un medio”. Por ello, también “en la conciencia de ambos
se revela como la realización de la libertad y la independencia de los individuos están presentes los siguientes puntos: 1) que cada cual
propietarios de las mercancías. alcanza su objetivo sólo en la medida en que se sirva del otro como
Pero prosigamos. En -el intercambio, los individuos se enfrentan medio; 2) que cada uno se vuelve un medio para el otro (ser para
sólo como propietarios de mercancías, y cada uno de estos individuos otro) sólo en cuanto fin para sí mismo (ser para sí) ; 3) que es un
“tiene con el otro la misma relación social que éste tiene con él. Consi­ hecho11 necesario la reciprocidad según la cual cada uno es simultá­
derado como sujeto del intercambio, su relación es pues la de igualdad. neamente medio y fin y sólo alcanza su fin al volverse medio, y sólo
Imposible es hallar entre ellos cualquier diferencia o aun contrapo­ se vuelve medio en tanto se ubique como fin para sí mismo; cada uno,
sición [.. .]” * Por cierto que los que intercambian representan diversas pues, se pone como ser para el otro cuando es ser para sí, y el otro se
necesidades y distintos valores de uso; pero esta circunstancia, “lejos pone como ser para aquél cuando es ser para sí. Esa reciprocidad
de amenazar la igualdad social de los individuos, convierte más bien su es el supuesto, la condición natural del intercambio, pero en cuanto
disparidad natural en fundamento de su igualdad social. Si el indivi­ tal es indiferente a cada uno de los sujetos del intercambio. A cada
duo A tuviera la misma necesidad que el individuo B y su trabajo se uno de estos sujetos sólo le interesa la reciprocidad en la medida en que
hubiera realizado en el mismo objeto que el individuo B, no existiría satisface su interés, que excluye al del otro y no tiene relación con él”.12
entre ellos relación económica alguna; desde el punto de vista de su
producción, no se trataría de individuos diferentes. Ambos tienen ® Ibid., p. 154.
la necesidad de respirar; para ambos existe el aire como atmósfera; 10 Ibid., p. 153.
esto no suscita contacto social alguno entre el uno y el otro. Como indi­ 11 En el original “fact”.
12 Ibid., pp. 155 y 911-912: “Vale decir que el interés común que aparece
viduos que respiran, la vinculación que se crea entre los dos es mera­ como el contenido del acto global del intercambio —proseguimos leyendo en
el texto—, sin duda está presente, como un hecho, en la conciencia de ambas
5 Ibid., P. 904. partes, pero en cuanto tal no es un motivo, sino que existe solamente, por asi
6 En el original: “lo”. decirlo, a espaldas de los intereses individuales que refleja en sí mismo. El sujeto,
7 Ibid., pp. 155 y 155-157 si así lo desea, puede tener la conciencia enaltecedora de que la satisfacción
« Ibid., p. 153. de su inescrupuloso interés individual es precisamente la realización del inte-
214 LA SECCIÓN SOBRE EL PROCESO DE PRODUCCIÓN LA LEY DE APROPIACION DE LA ECONOMÍA MERCANTIL SIM PLE 215

“Los economistas —dice Marx en otro pasaje— expresan este hecho alguno a la igualdad social. Si la condición originaria del individuo A
del modo siguiente: cada uno persigue su interés privado y sólo su no está en contradicción con la misma, seguramente no habrá de pro­
interés privado, y de ese modo, sin saberlo, sirve al interés privado ducirse esa contradicción por el hecho de que el individuo B sustituya
de todos, al interés general.” Sin embargo, “lo válido de esta afir­ al individuo A, lo perpetúe. Se trata, antes bien, de una convalidación
mación no está en el hecho de que persiguiendo cada uno su interés de la ley social más allá de los límites naturales de la vida; una corro­
privado se alcanza la totalidad de los intereses privados, es decir, el boración de dicha ley frente a la acción fortuita de la naturaleza, cuyo
interés general. De esta frase abstracta se podría mejor deducir que influjo, en cuanto a tal, implicaría en mayor grado una abolición de la
cada uno obstaculiza recíprocamente la realización del interés del otro, libertad del individuo. Por lo demás, como en esta relación el individuo
de modo tal que, en lugar de una afirmación general, de esta bellum