0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 106 vistas117 páginasFlorescano 2009 - CLÁSICO
Florescano Ambiente y Cultura en América Prehispánica
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Los origenes.\=
del poder ~=~
n Mesoamé€rica *
ENRIQUEexcoco.! Se advierte entonces que el propésito de esta imagen es presentar el
palacio de Nezahualcéyorl como espejo de la madurez politica alcanzada por los
chichimecas. O como sugiere la lectura perspicaz de Eduardo de Jestis Douglas,
el Mapa Quinatzin aparece aqui como modelo politico y relato moral. La limi-
na 3 de este mapa, que no presentamos aqui, destaca las famosas leyes politicas
y morales dectetadas por la sabiduria de Nezahualedyorl.
El hilo conductor de estas crénicas y mapas subraya que los primitivos chi-
chimecas que invadieron esa regién construyeron con denuedo un reine pode-
oso, y que la sangre de los reyes tezcocanos provenia directamente de los tolte-
cas, de la estirpe de Topiltzin Querzalcéatl.*
EL CAH O ALTEPETL MAYA
Los mayas del sureste de México y de la regién montafiosa del centro de Guate-
mala formaron sus pueblos sobre una base territorial parecida que lamaron
cah, cl equivalente del altépet! nahua. El derrumbe de los reinos de la época
Clisica (650-900 d.C.) fue seguido por un tiempo sombrio, marcado por un
decaimiento general, que deshizo uno tras otto los basamentos politicos y so-
ciales construidos en los siglos anteriores. Sélo hacia finales del siglo x los ma-
yas de la peninsula de Yucatén lograton edificar un estado fuerte en Chichén
Iza, que se convirtid en el centro politico, cultural y religioso de esa regién en-
tre los afios 900 y 1200.
Chichén Itzé fue Ja metrépoli surefia que enlazé la antigua cultura maya
con la herencia politica de Tollan-Teotihuacan. Como ocurrié con la Tula de
Hidalgo, Chichén Itz significé un renacimiento del Estado fuerte, una remi-
niscencia de la primera y legendaria Tollan. Al igual que Tula, Chichén Itzé
idealizé el reino tolteca fundado por Quetzaledatl, y llamé a sus gobernantes
> Sigo en esta descripcidn el estudio de Boone, Stories in Red and Black, Pictorial Histories of the
Autees and Mixtecs, pp. 193-194; y ol detallado y perspicaz analisis del Cédice Nolotl, el Mapa Qui-
natzin y el Mapa Tlotzin de Douglas, “In the Palace of Nezahualcoyotl: History and Painting
in Early Colonial Tetzcoco”; asi como el estudio reciente de Mohar Betancourt, Cédice Mapa Quina-
szin, Justicia y derechos bumanos en el México antiguo.
ase cl excelente anslisis que hace Douglas del Mapa Quinatain en su obra citada, pp. 168-209
y 236-286; y también Boone, Stories in Red and Black. Pictorial Histories of the Aztecs and Mixtecs,
p. 184, y Mohar Betancourt, Céidice Mapa Quinatzin. Justicia y derechos humanos en ef México antiguo.
Boone, ibid, p. 184.
% Kristan-Graham, “A Sense of Place at Cl
ichen Itz”, pp. 317-369.Kukulcdn (Serpiente Emplumada), en memoria de su fundador, que segtin sus
tradiciones provenia de Teotihuacan, la metrépoli tolteca ubicada hacia el occi-
dente de Chichén Itza.
Al igual que Tula, Chichén Itzé fue un Estado multiétnico, una coalicién de
grupos guerreros toltecas mezclados con antiguos linajes mayas, que logré im-
ponerse a las numerosas aldeas y sefiorfos de la regidn. Entre 950 y 1000 4.C. el
rea dominada por Chichén Itz4 abarcaba la costa de Campeche hasta el norte
de Quintana Roo y controlaba el trafico de sal y mercancias de esta regién. Sin
embargo, la alianza entre jefes guerreros, cabezas de linaje y caciques regionales
no logré constituir un sistema politico capaz de contener esos intereses contra-
puestos y se disolvié hacia 1150. A partir de esos afios Chichén Itza fue el surti-
dor de una cascada migratoria que llevé gente a las tierras altas de Guatemala,
donde dieron origen a los reinos Kiche’ y kagchikel, y fundaron Mayapén, el
tiltimo reino maya de la peninsula. Las crénicas yucatecas, Kiches y kaqchike-
les, aman a este centro surtidor de pueblos Tulén Zuywé, Wucub Pec, Wukub
Siwdn, Sewan Taldn, nombres que pueden traducitse como Siete Cuevas 0 Sie-
te Barrancas. Segiin mi interpretacién esta Tulén Zuywa era Chichén Itza, la
‘Tulan oriental de Yucatén.™
La ola migratoria que se desprendié de Chichén Itza reprodujo en los nue-
vos territorios la cultura politica de los toltecas y el liderazgo fundador de Quet-
zalcdatl, que en la tierra maya recibié el nombre de Kukulcén, Serpiente Em-
plumada. En la Relacién de las cosas de Yucarén Diego de Landa narra que
después de fundar Chichén Itz4 Kukulcan
torné a poblar otra ciudad tratando con los sefiores de la tierra que él y ellos
vinieren [a la ciudad] y que allt viniesen todas las cosas y negocios, y que para
esto cligieron un asiento muy bueno a ocho leguas mds adentro en la tierra
que donde ahora esté Mérida [ ...] y que allf cercaron de una muy ancha pa-
red de piedra seca como medio cuarto de legua dejando sélo dos puertas an-
gostas [...] y en el medio de esta cerca hicieron sus templos; y que el mayor,
que es como el de Chicheniza, llamaron Cuculcan [...] y que dentro de este
% Florescano, Quetzaledatl y los mitos fandadores de Mesoamerica, cap. 5, y “Chichén-Ites, Teoti-
hhuacan and the Origins of the Popo! Vuh", pp. 129-142.
% Estos diferentes nombres de Tulin Zuywa estan registrados en el Popol Veh, el Titulo de Totoni-
capdin, el Memorial de Sololé y en la Relacidn de las cosas de Yucatén. Segin mi interpretacién estos
nombres corresponden a Chichen Irz4, la Tollan maya heredera de la antigua sabiduria tolteca. Véase
Florescano, Quetzaledatl4 los mitos fundadores de Mesoamerica, pp. 291-295.cercado hicieron casas para los sefiores solos, entre los cuales repartieron la
tierra dando pueblos a cada uno conforme a la antigiiedad de su linaje y ser de
su persona. Y que Cuculean puso nombre a la ciudad [...] llaméla Mayapan
que quiere decir el pendén de la maya, porque a la lengua de la tierra llaman
maya...”
Como se advierte, la fundacién del altépetl de Mayapan repite el modelo de
Chichén Itz4, que a su vez es una calea de la tradicién tolteca. En este caso, el
capitan Kukulcén, a quien se identifica como Ilegado del Altiplano Central o
como mexicano, funda la nueva ciudad y retine en ella a los “sefiores de la tie-
rra” y procede luego a repartitles a éstos sus parcelas y los pueblos encargados de
darles tributo y trabajadores. El nuevo altépet! nace asimismo bajo la protec-
cin de Kukulcén, el dios del viento consagrador de las fundaciones toltecas,
quien lleva el mismo nombre que el capitén fundador de la ciudad.”
Las cténicas que narran el nacimiento de los nuevos reinos mayas en las
tierras altas de Guatemala dicen que sus fundadores provenian de una ciudad
maravillosa, habitada por gente que hablaba diversas lenguas y era el centro pri-
vilegiado donde se nombraba a los gobernantes y residfa la legitimidad politica.
El Popol Vth, el Titulo de Totonicapdn y el Memorial de Solold narran la migra-
Gién de los kiche’, los kaqchikeles y otros pueblos desde Takin Zuywa hasta las
montafias de Guatemala, sus agresivas conquistas territoriales y la visita de sus
jefes a la legendaria Tulin Zuywe, con el propésito de legitimar esas conquistas
y recibir los emblemas del poder. Dicen estas crénicas que los kaqchikeles se
juntaron en Tulin Zuywa con los k’iche’, lamarquis, rabinales, akanales y otros
pueblos y fueton presentados a Nakcie, otro de los nombres nahuas de Kukul-
cn, el supremo sefior de Tulin Zuywa, quien les dio los titulos de Aj Pop
(Guardian del Petate) y Aj Pop Q’amajay (Guardian del Petate de la Casa de
Recepcién) y les otorgé las insignias de poder, les horadé las narices y les regalé
los ornamentos y vestidos reales.” Es decir, esta Tuldn oriental es el equivalente
10 de Landa, Relacién de las cosas de Yucatdn (ed. de 2003), pp. 94-95. Landa describe en
estas piginas, la organizacidn politica de Mayapén, los linajes y la relacién de la capital con los pue-
blos, asi como la institucién religiosa y las leyes de la ciudad.
5 La semejanza de los altepeme de Chichén Itza y Mayapan con otras fundaciones toltecas, como
Cholula, ha sido subrayada por Kremer, Jeh Paa Tien Mayapan. Una historia revisada de ta metrépoli
prebispdnica, pp. 40-42.
Memorial de Solold, pp. 155-157 y 158-162; Popol Vuh, edicién de Adriin Recinos, pp. 110-
111, 116, 141-144; el Titulo de Tosonicapan, edicién de Carmack y Mondloch, pp. 175, 181-184.de la Tula de los toltecas, otro dechado de la Tollan-Teotihuacan primordial, la
cuna de la civilizacién y la legitimidad politica.
De manera parecida a como el Cédice Xolotl, la Historia tolteca-chichimeca 0
el Mapa de Cuauhtinchan narraron antes las migraciones y conquistas de los
chichimecas, asi también la obsesi6n de las crénicas k’iche’, kagchikeles y yuca-
tecas fue registrar las migraciones, fundaciones, conquistas y linajes de sus pue-
blos. Se trata de relatos histérico-geogrificos que describen el desplazamiento
de tribus peregrinas, la apropiacién de tertitorios ajenos y la fundacién en és-
tos de capitales politicas expansivas y militarizadas. Aun cuando cada uno de
esos relatos recoge la historia de grupos étnicos especificos, todos coinciden en
precisar los origenes del grupo, la fundacidn del reino, la genealogia de los go-
bernantes y concluyen con un registro minucioso del territorio ocupado, que
enumera sus fronteras, topénimos y calidades de la tierra.
En estos testimonios se pueden apreciar variaciones en el tratamiento de los
temas, pero ninguno se aparta del modelo general. Asi, por ejemplo, el Popol
Vuh y el Cidice de Viena conticnen los relatos mas extensos y enigmaticos sobre
el origen del cosmos, los seres humanos, el tertitorio y las plantas cultivadas.
Y mientras en el Cédice de Viena domina el rito y el entramado de ceremonias
arcanas que cluden su comprensién cabal, el lenguaje polisémico del Popol Vich
incluye mitos que se transmitian de manera oral, la transcripcién de escenas
pintadas en cédices antiguos, la representacién teatralizada de las batallas de los
Gemelos Divinos con los sefiores de Xibalbé y la crénica de la migracién y con-
quista del territorio. Como se ha visto, el Cédice Xolotl y el Mapa de Cuaubtin-
chan desctiben con rigot cartogréfico el periplo de los grupos étnicos por las si-
nuosidades del tettitorio. Pero en todos los casos el relato se concentra en el
episodio de la migracién, la conquista de nuevos territorios y la fundacién del
altépetl. La Historia tolteca-chichimeca, por ejemplo, brinda un relato pormeno-
rizado de los distintos linajes que participaron en la migracién a Cuauhtinchan,
distingue en esa marcha al grupo de los calmecatlaca, o gente superior, de los eal-
~polleque (“sus manos o pies”, los miembros del calpolli), e individualiza a los
jefes conductores de cada grupo o linaje. Es decir, la riqueza del texto néhuatl,
combinada con los mapas y la iconografia, proporciona un cuadro detallado de
la migracién tolteca-chichimeca, una imagen etnogrfica que rara vez se encuen-
tra en otras fuentes. Lo interesante de las crénicas mayas que narran las migra-
ciones y fundaciones de pueblos en el Periodo Posclésico es que adoptan unmodelo narrativo similar y ofrecen una interpretacidn unitaria de la formacién
de los reinos en esa época.
Quiz el descubrimiento més notable relacionado con los textos del Popol
Vuh, el Titulo de Totonicapdn, el Memorial de Solold y los llamados titulos de
tierras, es que todos parecen estar inspirados en un modelo basico, cuyo ejem-
plar mds antiguo es el relato del Popol Vih. El andlisis comparativo de estos
textos muestra que todos se articulan alrededor de tres temas ineludibles. Prime-
ro: la creacién original del cosmos; segundo: la creacién de los seres humanos,
el sol y las primeras poblaciones, y tercero: la fundacién del reino y los linajes
gobernantes, seguidos por la crénica de la conquista del territorio y Ia exalta-
cidn del grupo étnico. Como lo he mostrado en otra parte, esta trilogfa temati-
caes la que ordena el relato contenido en el Popol Vth, el Titulo de Totonicapdn,
el Memorial de Solold y los titulos de tierras Riche’. El andlisis de su estructura
sefiala que todos siguen el mismo orden narrativo tripartito y tienen un objeti-
vo comin: legitimar el territorio conquistado por los jefes militares y exaltar el
poderio y el prestigio aleanzados por el reino kiche’.
Después de esta revisin de la formacién histérica del altépetl podemos de-
cir que en el desplazamiento de los pueblos migrantes y la formacién de nuevos
altepeme intervinieron tres factores decisivos. En primer lugar el jefe militar,
que es casi siempre la cabeza de un linaje o grupo étnico, y a la vez un conduc-
tor y organizador de ejércitos. Este es el papel que juega Xélodl en la Fundacion
de Tenayuica y que més tarde le tocé desempefiar a su sucesor en el altépetl de
Texcoco; a 8 Venado, apodado Garra de Tigre, en la constitucién del sefiorio
de Tilantongo en la Mixteca Alta; a Texicéhuatl y Quetzalteuéyac en la refun-
dacién tolteca de Cholula; a Kukulcin en a cteacion de los altepeme de Chi-
chén Itz y Mayapa
la fundacién de Tula. La mayorfa de estos jefes comenzé su carrera como cabeza
:° o ejemplarmente a Ce Acatl ‘Topiltzin Quetzaledat! en
de linaje 0 caudillo militar y la concluyd como gobernante de estados territo-
riales; es decir, devino cabeza de organizaciones politicas asentadas en institu-
“ Florescano, “Chichén-Ite4, Teotihuacan y los origenes del Popo! Vib”
“8 Venado, apodado Garta de Tigre, es un jefe militar vierorioso y forjador de numerosas alian-
‘a5 politicas en la Mixtcca. Sus hazafias estén consignadas en los principales cédices de esta regidn y
con esos datos se compuso la primera biografia de un gobernante mixteco. Véase Clark, The Story of
“Eight Deer” in Cadex Colombinos y Byland y Pohl, Jn the Real of 8 Deer
Fray Diego de Landa, en su Relacién de las cosas de Yucatdn (1959, pp. 12-13), dice: “Que es
opinién entre los indios que con los Yzaes que poblaron Chicheniza, reind un gran senor llamado
Cuculcin, y que muestra ser esto verdad el edificio principal que se llama Cuculedn; y dicen que en-
«6 por la parte de poniente...ciones militares, religiosas y econémicas estables. Inician su carrera como indi-
viduos distinguidos por sus habilidades guerreras y poco a poco sus logros en el
ejercicio del mando los transforman en ejemplo de constructores politicos, has-
ta que mds tarde sus descendientes alcanzan el sitial més alto, el de legislador,
como es el caso de Nezahualcdyotl en el reino de Tezcoco.
El segundo proceso que acompafia a la formacién de nuevos altepeme es el
cruzamiento étnico de los chichimecas con las mujeres toltecas. El intercam-
bio de mujeres entre grupos étnicos distintos era desde tiempos remotos una
prdctica comtin para establecer relaciones sociales duraderas, para acordar tre-
guas y forjar alianzas, y para sellar nuevos pactos. El Cédice Xolot! contiene
numerosas escenas donde se ve a las mujeres toltecas cumpliendo las tareas de
arraigar, casar y civilizar a los guerreros chichimecas, y ms tarde procrear y
educar a los primeros descendientes de estas sangres mezcladas, que a su vez se
convertirén en cabezas de linaje y jefes de los altepeme surgidos del entrevera-
miento de familias de cepa tolteca con los recién llegados chichimecas (figuras
115 y 11.16).
Los intercambios étnicos, culturales y politicos que describe en forma gréfi-
ca el Cédice Xolotl son un fendmeno general entre los siglos 1x y xrv en distintos
rumbos de Mesoamérica. Desde el valle de México hasta la peninsula de Yuca-
tin las mujeres nacidas en el seno de las antiguas culturas son el instrumento
civilizador de las tribus invasoras. En Chichén Itz4, donde es acentuada y ubi-
cua la representacién del guerrero ataviado con uniforme tolteca, la mujer es
representada como diosa madre y fundadora del reino. La sefiora K’ayan apare-
ce como la abuela de K’ak’upacal, el dirigente de Chichén Itz4 mas citado en
los registros histéricos, es decir, como madre fundadora de la élite de ese reino.
En general, los capitanes de la guerra de Chichén Itz4 reconocen sus antepasa-
dos por el linaje de la madre, indicando con ello que la ascendencia materna les
conferia mayor prestigio y legitimidad que el linaje paterno.®
La entrada del famoso conquistador chichimeca Mixcdatl en el Altiplano
Central esta sefialada por continuas conquistas de los pueblos nativos que le
opusieron resistencia y por su encuentro con Chimalma, la valiente mujer tol-
teca que lo enfrenté. La “Leyenda de los soles” narra la lucha entre Mixcodtl y
Chimalma y cuenta que después de sucesivos combates Mixcéatl logrd con-
quistarla y engendrar con ella un hijo, Ce Acatl Topiltzin, un mestizo producto
© Wren, Spencer, y Hochstetler, “Political Rhetoric and the Unification of Natural Geography,
Cosmic Space, and Gender Spheres”, pp. 257-277.
2de la mujer de ascendencia tolteca y el guerrero chichimeca." Topiltzin se edu-
ca en la tradicién materna y cuando llega a la edad madura es elegido por los
tolteca-nonoualca para fundar el reino de Tila. Asi, este hijo del impulsivo
guerrero chichimeca y de la mujer que encarna la antigua sabiduria tolteca fun-
da en el centro-norte de Mesoamérica un reino que restaura el poderfo y la
grandeza de Tollan-Teotihuacan, la primera Tollan.
El episodio del gobernante sabio, heredero de la tradicién tolteca, se grabs
para siempre en la memoria de los pueblos de habla néhuatl y fue recordado en
cantos, mitos, pinturas, representaciones teatralizadas y en todos los medios
susceptibles de conmemorar uno de los momentos altos de la historia tolteca,
resumido en la fundacién de Tula, la epopeya de Ce Acatl Topiltzin Quetzal-
céatl y el ciclo trégico del ascenso y destruccién de su rein.
Asi como en el ciclo de Ce Acatl Topiltzin Quetzalcéatl la tradicién tolteca
se preservé por conducto de la rama materna, asi también otros legados anti-
guos se transmitieron por los persuasivos recursos de la cultura femenina, Es
sabido que el conocimiento de las plantas titles, la herbolaria y sus aplicaciones
medicinales, el arte gastronémico, el hilado y el tejido, la elaboracién de utensi-
lios domésticos en cerdmica, madera, fibras, piedra y otros materiales, as{ como
numerosos ritos y oficios religiosos, eran conocimientos almacenados y transmi-
tidos por los mecanismos de la tradicién femenina. Pero lo que no se ha recono-
cido en su verdadera dimensién es el proceso mediante el cual esos conocimien-
tos, al concentrarse en el hogar y los protagonistas femeninos, se convirtieron
en legado vivo, en cultura heredada por las nuevas generaciones. No encuentro
mejor ilustracién de esta forma de transmisién directa de cultura que la citada
por el frayle Francisco Ximénez, cuando de buenas a primeras los vecinos del
pueblo de Santo Tomés Chichicastenango le mostraron la versién kiche’ del li-
bro del Popol Vich. Dice Ximénez que al enfrentar asombrado este hallazgo ¢
inquirir sobre las historias antiguas de ese pueblo, descubrié que los nativos las
habfan trasladado del antiguo cédice jeroglifico al K’iche’ escrito mediante el
alfabeto latino, y
fae con todo sigilio que se conservé entre ellos [esta historia, y] con tanto
secreto, que ni memoria se hacia entre los ministros antiguos de tal cosa, €
Velézques, Cédice Chimalpopoca, p. 124
© Nicholson, Topilzzin Quetzalcoatl, The Once and Future Lord of the Toltecs
Florescano, Quetzaledat!y los mitos fundadores de Mesoamérica, cap. 6.indagando yo aqueste punto, estando en el curato de Santo Tomés Chichi-
castenango, hallé que era la doctrina que primero mamaban con Ia leche y que
todos ellos casi lo tienen de memoria y descubri que de aquestos libros tenfan
muchos entre sf [...] heredindose de padres a hijos aquestas noticias y tradi-
ciones."”
El tercer eje conformador de la memoria del altépet! fue la peculiar cosmo-
visién de los pueblos mesoamericanos, su idea acerca de la composicién del
mundo, su concepcién de la vitalidad ciclica del medio natural y la relacién de
ambos con los seres humanos. El micleo central de esa cosmovisién era el Sol,
potencia creadora y surtidora de la energia vital. En la cosmovisién mesoameri-
cana el Sol es la fuerza sobrenatural que alumbré y puso en movimiento la edad
del Quinto Sol, la era en que vivimos. Tal es el pivote sobre el que gira la narra-
cién de la creacién del cosmos, los setes humanos y los alimentos esenciales en
Tollan-Teotihuacan, cuando los dioses acordaron fundar el escenario donde ha-
bria de desenvolverse la nueva humanidad.*
Una caracteristica de esta cosmovisi6n es la unidad entre tiempo y espacio
forjada por el movimiento del Sol. La dindmica del cosmos tuvo su otigen
cuando nacié el Sol y comenzé a moverse, pues ese movimiento creé un or
den en la sucesién del tiempo y un ordenamiento del espacio. En las lenguas
mayences la unidad temporal bdsica, k’in, el dia, tambign significaba el tiem-
po y el Sol. Asimismo, el rumbo espacial cargado de mayor fuerza y poder
era el este, ef lugar del nacimiento del Sol. Para los mayas el este era el punto
originador-ordenador del tiempo y del espacio, pues a partir del nacimiento
del Sol se iniciaba la cuenta de los dias, meses, afios y eras que registraban el
transcurtir temporal. Asimismo, el camino del Sol en la b6veda celeste era un
movimiento que se percibfa a partir del este, de tal manera que las otras par-
tes del espacio estaban determinadas por el lado donde nacfa el Sol y por el
sentido de su movimiento. En la cosmovisién mesoamericana el Sol nacfa en
el este y luego se desplazaba hacia su lado derecho, el norte. Seguia luego su
© Ximénez, Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala de la Orden de Predica-
ores, |, pp. 72-73. Las cursivas son del autor.
La parte basica de este mito esta narrada cn la “Leyenda de los soles”. Véase Cédice Chimalpo-
poe, pp. 119-123.
© Gossen, Los channulas en el mundo del sol: tiempo y espacio de una tradicién onal maya, pp. 45-69;
Tedlock, Time and the Highland Maya, pp. 2-3; Tate, Yaxchilan. The Design of a Maya Ceremonial
City, pp. 11-12.camino hacia el oeste, se aposentaba en el sur y retornaba otra vez al oriente.
De este modo el trinsito del Sol por la boveda celeste definfa las cuatro par-
tes del espacio césmico y humano. Segiin los mayas, el recorrido anual del
Sol por estas cuatro direcciones marcaba las cuatro “esquinas del cielo” (figu-
ra 11.19).”” El Popol Vuh expresa esta cosmovisién con fuerza, pues dice que
cuando comenzé la creacién de la era actual y se formé el cielo y Ia tierra,
el mundo fue “repartido en cuatro partes’: “Se trajo la cuerda de medir y
fue extendida en el cielo y en la tierra, en los cuatro éngulos, en los cuatro rin-
“71
cones
La divisién cuatripartita del cosmos ¢s la divisisn horizontal basica del es-
pacio mesoamericano. La otra particién fuerte es la vertical, la que asignaba la
superficie terrestre (la parte media) a los seres humanos, la regidn celeste a las
potencias portadoras del rayo, el relémpago, el viento, la humedad y el agua
fertilizadora, y el inframundo a las fuerzas tremendas de la extincidn y regene-
racién de la vida. El centro de este cuadrado original era el punto donde con-
vergfan las fuerzas de las cuatro esquinas del cosmos y de los tres niveles vertica-
les, el cogollo del mundo.” La Tierra, el hogar de los pueblos, estaba pues regida
por estos ejes y Alujos cdsmicos.
La divisién horizontal y vertical del espacio esté presente en todas las crea-
ciones reales o simbélicas de los pueblos mesoamericanos. Asi, el espacio pro-
ductivo por excelencia, la milpa, estaba delimitado por un cuadrado semejante
al que el Sol dibujé en el cielo al recorrer las cuatro esquinas del cosmos.” Y asi
las ciudades, los templos y palacios construidos en ellas, lo mismo que la choza
familias, adoptaron un trazo que las dividia en cuatro sectores 0 cuadrantes. De
modo que el altépedl, el espacio politico construido por estos pueblos, reflejaba
como un espejo el diagrama cuatripartita del espacio césmico. Los relatos que
se han conservado acerca de la fundacién del altépet! indican que su delimita-
cién fisica comenzaba por una ceremonia dirigida por los fundadores, que con-
sistia en recorrer sus limites siguiendo el camino del Sol: este, norte, occidente
y sur. Al llegar a cada una de esas direcciones la comitiva se detenfa, arrojaba
® Villa Rojas, “Los conceptos de espacio y tiempo entre los grupos mayas contemporineos’, en
Miguel Leén Portilla (comp.), Tiempo y realidad en el pensamiento maya, pp. 119-167.
” Papol Vth, edicién de Recinos, p. 21
® Alfredo Léper-Austin, Cosmovisién, I, pp. 268-274 y Florescano, Quetzaedatl y los mitos fiun-
dadoves de Mesoamérica, pp. 61-68
% Rafael Girard, Los maya su civilizacién, su bistoria, sus vinewlaciones continentales, pp. 39 y
127-128.hierba o tierra en seftal de posesién, y levantaba las mojoneras y linderos corres-
pondientes.”*
Después de estos ritos se procedia a erigir el templo dedicado a los dioses
protectores del grupo fundador. En los relatos Kiche’ y kaqchikeles que descri-
ben la peregrinacién del grupo y la fundacién de la capital del reino, se mencio-
naa los cargadores del “Bulto de flamas”, el slaquimilolli o “envoltorio sagrado”
que contenfa los vestidos y reliquias del dios patrono. Como sabemos, el primer
tlaquimilolli se hizo con los restos de los dioses sacrificados en Teotihuacan para
imprimirle movimiento al Quinto Sol. Dicen los antiguos relatos nahuas que el
dios Ehécatl sacrificé a todos los dioses aht reunidos y con su sangre alimenté al
Sol y él mismo hizo mover los vientos y de este modo el astro inicié su marcha.
Luego, con los vestidos de los dioses muertos se hicieron unos envoltorios, mez
clando las ropas de los dioses con unos palos, “y haciendo una muesca 0 agujero
al palo le ponfan por coraz6n unas pedreauelas verdes y cuero de culebra y tigre;
y aeste envoltorio decfan Tlaquimilolli”.
Este tlaquimilloli o “Bulto de flamas”, como también se le llama, es el que
se depositaba en el templo principal de la ciudad, y por contener esas reliquias
sagradas era considerado el ombligo del altéperl. En los templos y edificios
que sefialan la fundacidn de la ciudad los arquedlogos desenterraron ofrendas
dedicadas a consagrar ese momento. Tanto las ofrendas como las reliquias ahi
depositadas pretendian insuflarle vida al monumento, de modo que en los
dias por venir mantuvieta la fuerza fundadora de la comunidad y fuera la resi-
dencia permanente de los dioses protectores del reino. Eran monumentos
% Véanse los actos de roma de posesién de los antiguos territorios toltecas por el jefe chichime-
ca Xélod, descritos por Alva Ixtlilxéchitl en sus Obras historicas, 1, pp. 295: y Veytia, Historia anti-
gua de México, 1, p. 236. Los rituales de fundacién prehispénicos se continuaron en la época colo-
nial. Véase Garcfa Zambrano, “Early Colonial Evidence of Pre-Columbian Rituals of Foundation”,
pp. 217-227.
Gerénimo de Mendieta, Historia eclesidstica indiana, pp. 79-80. Este patrafo lo reproduce lire-
ralmente Juan de Torquemada, Monarquia indiana, Ill, p. 122. Véase, ademés, las citas sobre el
tlaquimilolli y sus custodios en el Memorial de Sololé, pp. 156-157; y en el Popol Vth, edicién
de Recinos, pp. 121, 125-126. Cuando este libro se refiere a la muerte de los cuatro fundadores del
linaje kiche’, dice que sus sucesores “se acordaron de sus padres; grande era para ellos Ia gloria
del Envoltorio, Jamds lo desataban, sino que estaba siempre enrollado y con ellos. Envoltorio de
Grandeza le llamaron cuando ensalzaron y pusieron nombre a la custodia que les dejaron sus padres
como sefal de su existencia” (p. 141). El estudio que revaloré el significado del “envoltorio sagrado”
se debe a Stenzel, “The Sacred Bundles in Mesoamerican Religion", pp. 2, 347-352. El articulo de
Olivier, “Les paquets sacrés ou la mémoire caché des indiens du Méxique central (xv-xvr siécles)",
pp. 105-141, es la referencia obligada sobre este tema. Trata las formas, los usos y los cultos del tla-
quimilolliconsagrados a conmemorat los origenes del altéped! y se les consideraba los
receptdculos de la fuerza divina ahi depositada por los dioses y ancestros fun-
dadores.”6
Estamos ante ceremonias consagratorias registradas desde los tiempos més
remotos. As{ lo indican las estelas con la efigic del dios del maiz al pie de la piré-
mide principal de los olmecas en La Venta. Segtin estudios recientes, la llamada
Pirdmide del Sol de Teotihuacan era un monumento consagrado a Tléloc, el
dios de las tormentas, la luvia y la guerra, y uno de los ntimenes protectores de
esa metrépoli. Los mayas de Palenque levantaron tres templos en el centro de su
capital para albergar a los dioses patronos de ese reino. Y como sabemos, los
aztecas consagraron el Templo Mayor de Tenochtitlan a Huitzilopochli, su dios
tutelar.”” Estos ejemplos, y muchos més que podrian citarse, muestran que en
Mesoamerica la fundacién del altépetl era seguida por la edificacién del templo
a la deidad protectora del grupo étnico, y de las respectivas ceremonias de con-
sagracién y agradecimiento por los dones recibidos.
La ceremonia del Fuego Nuevo, otro rito ancestral, celebraba la delimitacién
del tertitorio y la edificacién del templo que habria de hospedar al dios del alté-
petl. Se trata del rito que antes festejé la creacién del Quinto Sol y posterior-
mente las fundaciones de pueblos y reinos, asi como el final de los ciclos calen-
dticos 0 las fiestas del comienzo del afio. La ceremonia azteca del Fuego Nuevo
conmemoraba la terminacién de un ciclo de 52 aftos y el comienzo de otro, un
momento critico que condensaba los temores de la poblacién sobre el acaba-
miento del mundo y las incertidumbres acerca del futuro. Bernardino de Saha-
giin colecté los testimonios mejor informados sobre la ceremonia celebrada por
los pueblos de tradicién néhuatl en el territorio gobernado por Moctezuma (la
tiltima ceremonia tuvo lugar en noviembre del afio 1507).
Era un rito que repetia el primer fuego que los dioses encendieron para
conmemorar la aparicién del Quinto Sol en Tollan-Teotihuacan, y que al cele-
brarse en la capital mexica refrendaba el poder de México-Tenochtitlan sobre
© Olivier, “Les paquets sactés ou la mémoire caché des indiens du Méxique central (xy“-xvr si
cles)”, pp. 129-131. En el libro coordinado por Boteler Mock, The Sowing and the Dawning. Termi-
nation, Dedication and Teansformation in the Archacological and Etnnographic Record of Mesoamerica,
se encuentra un buen analisis de las ceremonias consagratorias y descripciones precisas de estas cere-
monias en los casos de edificacién y verminacién de palacios, templos y casas
7 Veéase Taube, “The Olmec Maize God”, pp. 29-30 y 39-81; Millon, “The Place Where Time
Began”, pp. 17-43; Schele y Freidel, A Forese of Kings. The Untold Story of the Ancient Maya, cap. 6:
Boone, Incarnations of the Aztec Supernatural: The Image of Huitzilopochthi in Mexico and Europe.Solsticio de verano Solsticio de verano
Puesta del Sol jun. 21 Salida dl Sol: jun. 21
Solsticio de invierno Solsticio de invierno O
Puesta del Sol: dic. 21 Salida del Sol: dic. 21
Cenit (medio dia)
QQ trayectora aparente del Sol
Centro
(Puesta del Sol) del mundo
(Salida del Sol)
Nadir (media noche)
Figura is. Las cuatro “esquinas del cielo” en los sosticios y el punto central al pasar el Sol
por el cenitlas provincias subordinadas (figura 11.20).”* En otras regiones el rito del Fuego
Nuevo festejaba la inauguracién de templos y la fundacién de pueblos y sefio-
rios, como se advierte en el Cédice de Viena de los mixtecos, y no respetaba la
calendarizacién de los 52 afios. En un estudio de este cédice se registran 10 ce-
remonias de Fuego Nuevo dedicadas a la consagracién de templos, temazcales,
imposicién de titulos a la gente noble ¢ inauguracién de seforios y dinastias en
el Llano del Tabaco Ardiente, en la regién donde nace el Sol, en el poniente,
en la regién sur, en la Regién del Cielo, en la Regién del Centro, en la Regién
de la Montafa de la Lluvia (la Mixteca) y en la Regién de las Serpientes (figuras
1.21 y 1h 22).”” En esta cultura el rito del Fuego Nucvo esté asociado en la mayo-
rfa de los casos a la inauguracién de sefiorios, a la fundacién de pueblos encabe-
zados por nuevas dinastias.
Los mayas de Yucatan celebraban el fin del afio con un rito similar al de los
nahuas, como lo prueba el testimonio conservado por fray Diego de Landa. Asi
como en la creacién del mundo que narra el Popol Vuh, los dioses extendieron
la cuerda de medir por los cuatro rincones del cosmos y delimitaron el cuadra-
do terrestre, asf también los mayas de Yucatin del siglo xv1 tiraban un cordel al
principio del afio en las cuatro esquinas de su templo y luego procedian a en-
cender la lumbre nueva." El encendido del Fuego Nuevo también esté registra
do en cddices prehispanicos, como el Cédice de Dresde y en el Cédice Tro-corte-
siano (figura 11.23)." Lo que importa destacar aqui es que el rito del Fuego
Nuevo que celebraba las nuevas fundaciones nahuas, mixtecas y mayas conti-
nud siendo, siglos més tarde, el rito inaugural de las actividades agrarias y la
ceremonia imprescindible que debia acompafiar a la fundacién de pueblos. Asi
lo constaté cinco sighos después de la conquista espafiola el etndlogo Rafael Gi-
rard en el érea maya, donde registré la continuidad en el siglo xx de los ritos del
afio nuevo descritos por Diego de Landa en el siglo xvi.
7 Bernardino de Sahagtin, Hisoria general de las cosas de Nueva Exparna, libro séptimo, capitulos
1x11, pp. 709-713; Florescano, Memoria mexicana, Taurus, 2001, pp. 124-129.
Anders, Jansen y Pérez Jiménez, Origen ¢ historia de los reyes mixtecos, pp. 129-179.
© Diego de Landa, Relacié de las cosas de Fucatdn, pp. 166-168. Dice Landa en esas paginas que
el primer dia de Pop era su aio nuevo, y que en ese dia renovaban todos sus utensilios de uso
comin, elegian a sus sacerdotes y hacian grandes fiestas, y los sacerdotes de los chaces sacaban lumbre
nueva y encendian el brasero.
* Una descripcién de los ritos de afio nuevo pintados en el Gédice de Dresde puede verse en
Thompson, Un comentario al Cadice de Dresde, pp. 216-227.
™ Girard, Los mayas, su civilizacton, su historia, sus vinculaciones continentales, pp. 50-5
Zambrano, “Early Colonial Evidence of Pre-Columbian Rituals of Foundation”
y GarciaPero quizd la mayor sorpresa para los estudiosos de las tradiciones meso-
americanas fue descubrir que el antiquisimo dios fundador de los reinos mas
importantes de Mesoamérica, Ehécatl, el dios del viento, reaparecié en los siglos
XVI y xvII como dios protector de los pueblos de la mixteca oaxaquefia. Lo que
asombra de la tradicién nahua establecida por Tollan-Teotihuacan es ia pre-
sencia secular de Ehécat! como numen protector de los altepeme creados poste-
riormente: Xochicalco, Cholula, Chichén Itz4, Tilantongo, Tula... Como se ha
visto, Ehécatl es la deidad que promueve la creacién del Quinto Sol en la Tollan
primordial y quien 1000 aftos mas tarde estard presente en la fundacidn del rei-
no mixteco de Tilantongo, bajo el nombre de 9 Viento. Pero lo que causa ma-
yor pasmo es advertir que el mismo Ehécatl, bajo su advocacién de 9 Viento, es
el numen que protege y legitima las fundaciones de Ihuitlin, Tlapiltepec, Coix-
tlahuaca y otros pueblos de la Mixteca Alta en los siglos xv1 y xvit (figuras 11.24,
11.25, 11.26 y 11.27). Como puede observar el lector, en estas imagenes no sélo es-
td presente el numen protector de los altepeme de tradicién tolteca, sino que el
rito del Fuego Nuevo es la ceremonia consagratoria de las nuevas fundaciones.
iQué significa la presencia reiterada de Ehécatl-9 Viento y del rito del Fue-
go Nuevo en la fundacién de los altepeme? La respuesta que viene luego a la
cabera es que en la tradicién mesoamericana las fundaciones humanas carecfan
de sustento si no iban acompafiadas por el aliento de los dioses protectores y la
ejecucién de ceremonias consagratorias. Es decis, en la mentalidad prehispénica
la realidad politica nunca se consideré un producto auténomo de la accién hu-
mana, sino que fue vista como un proceso determinado por la participacién
activa de los dioses, de acuerdo con la peculiar concepcidn religiosa de la natu-
raleza y el destino humano que conformaba su cosmovisién. Acudiendo a las
palabras de Clifford Geertz respecto a la gente de Bali, recogidas por Inga Clen-
dinnen en relacién con los mexicas, se puede decit que los mesoamericanos,
“como los balinenses [...] expresaron sus ideas mds comprensivas acerca del
sentido tiltimo de las cosas y sobre las acciones consecuentes de los seres huma-
nos, mediante simbolos sensibles y capaces de ser comprendidos de inmedia-
to... antes que como un conjunto de ‘creencias’ expuestas de manera ordenada
y discursiva’.* © dicho de otro modo, la peregrinacién en busca de la tierra
® Véase Boone, Stories in Red and Black. Pictorial Histories of the Aztecs and Mixtecs, pp. 145-15
y Florescano, Historia de las histarias de la nacién mexicana, pp. 229-248.
™ Clendinnen, Aztecs, an Interpretation, p. 6. La versién en el original inglés dice asi: “The Mexiea,
like Cliflord Geert’s Balinese (and like, as I suspect, many peoples), cast their most comprehensiveFiguRa u.20, Celebracién de la ceremonia del Fuego Nuevo en el Templo Mayor de México-
Tenochtitlan. En esta escena cuatro sacerdotes encienden sus teas en el fuego del Templo Mayor
para luego llevarla a las cuatro partes de la ciudad y més tarde a las cuatro partes del mundo
sometidas a Tenochtitlan. El templa donde se realiza esta ceremonia tiene un pdrtica en cuyo dintel
y pilares se dibujé una cruz de malta dividida en cuatro partes y un centro, que en este caso indica
la cuatriparticion de! casmos. Camo se advierte, los cuatro sacerdotes tienen por ojos la misma cruz
de malta, seftalando asi su tarea de llevar el Fuego Nuevo a las cuatro regiones del cosmos. Foto
tomada de Anders, Jansen y Pérez Jiménez, Cédice Vindobonensis, 1892, lamina 4.
prometida, la geografia y el tiempo que enmarcaban ese periplo, la delimitacién
del suelo, la fundacién del pueblo y la proclamacién del reino, més la lengua
que dotaba de significado a esas acciones, no cobraban realidad si no iban
acompafiadas por las presencias numinosas que poblaban el mundo sobrenatu-
ral y por los ritos y ceremonias que las consagraban.
idea of the way things ultimately are, and the way men should therefore act, into inmediately appre-
hended, ordered sensous symbols... rather than inco a discursively apprehended, ordered sec of explicit
eliefe”. La cita de Geertz corresponde a Negara. The Theatre State in Nineteenth-Century Bali, p. 103.Figura 11.21. Ejemplos del ritual del Fuego
Nuevo en el Cédice de Viena. A) primera
ceremonia del Fuego Nuevo, ejecutada por
9 Viento. B) Segunda ceremonia, ejecutada
por el Sefior 5 Lagartija. C) Tercera ceremonia,
ejecutada por el Sefior que Bebe Sangre.
D) Cuarta ceremonia, ejecutada por el Seftor
Xélotl de Jade. E) Quinta ceremonia, ejecutada
por el Sefior 12 Jaguar. Foto tomada
del Cédice Vindobonensis, 1992, laminas 32,
21,19, 18y 16.ricura 1122. Ejemplos de encendido del Fuego Nuevo en el Cadice de Viena. F) Sexta ceremonia
del Fuego Nuevo ejecutada por el Sefior 9 Pedernal. G) Séptima ceremonia ejecutada por el
Sefior 4 Casa. H) Octava ceremonia ejecutada por el Sefior 7 Zopilote (p. 11). |) Novena ceremonia
ejecutada por el Senior 9 Viento. Foto tamada del Cédice Vindobonensis, 1992, laminas 14, 12, 11.Figuaa 11.23. Ejemplos del rito de Fuego Nuevo en el Cédice de Dresde: derecha (Editorial Cholsama,
2001: 6) € izquierda en el Codex Tro-Cortesiano (Akademische Druck-u, Verlagsanstalt, Graz, 1967: 38)
rcura i.24.Lienzo de Ihuillén,
elaborado en tela de algodén
hacia la mitad del sigio x
Presenta la fundacion de los
pueblos de thuitlén,
Tiapiltepec y Coixtlahuaca,
amparada por la proteccion
del dios 9 Viento. En la parte
inferior iquierda aparece la
representacion de este dios,
nel interior de los simbolos
que retieren la fundacion del
puebio y e! origen de los
linajes.FIGURA 1125. 9 Viento participa en la fundacién de los pueblos de Coixtlahuaca (izquierda) y Tlapiltepec
(derecha). En el interior del simbolo de Coixtlahuaca se ve, a la derecha, la figura de 9 Viento con su
nombre calendérico. A la derecha, en una escena recogida en el Lienzo de Tigpiltepec, se advierte
enel interior de la cueva de Chicaméztoc el rostro de 9 Viento y abajo el jeroglitico 1 acatl
FIGURA 1126. 9 Viento y la fundacién de un nuevo pueblo en el Rollo Selden. Las imagenes contenidas.
en el Rolto Selden describen con precisién la participacion de 9 Viento en la fundacién de los pueblos
de la Mixteca Alta de Oaxaca, En la imagen de la izquierda se ve a 9 Viento en [a alto del cielo
conversando con los dioses creadores Seftor 1 Venado y Sefiora 1 Venado. En la imagen de la derecha
cuatro jefes 0 sacerdotes (lamados respectivamente 13 Lagartija, 10 Casa, 4 Mono y 9 Zopilote)
arriban a un templo dande esta el envoltorio sagrado de 9 Viento. Codice Selden (Kinsborough, 1964,
vol. v, 100 y 101).FiguRA 1127. El envoltorio sagrado de 9 Viento y el rito del Fuego Nuevo participan en la fundacién del
pueblo de las serpientes entrelazadas en la Mixteca Alta. En la escena de arriba los cuatro
sacerdotes de la figura anterior inician una peregrinacién. El llamado 10 Casa carga en sus espaldas
el tlaquimillol, el bulto de 9 Viento. En la escena de abajo los cuatro sacerdotes llegan a su destino,
depositan en un altar el bulto con la imagen de 9 Viento y proceden a encender el Fuego Nuevo, que
celebra la fundacién del pueblo. Cédice Selden (Kingsborough, 1964, vol. ll, 112 y 113)
Puede asi decirse que el binomio inicial ctnia-territorio cred, por interme-
diacién de los ritos, los mitos, la indumentatia, los alimentos y los valores com-
partidos que iban tejiendo el hilo de la vida, los muchos pueblos que brotaron
en la extendida tierra de Mesoamerica. Recordando a Shakespeare, podrfa de-
cirse que con el paso del tiempo “una morada local y un nombre” originaron
tuna mirfada de comunidades humanas.**
% Shakespeare citado por Steines, Lat idea de Europa, p. 63:Los origenes
del poder
n Mesoamérica _
ENRIQUE
FLORESCANOV. Los reinos mayas*
EL SURGIMIENTO DE LOS PRIMEROS CACICAZGOS Y REINOS MA-
yas marcé un hito en el desarrollo de Mesoamérica que afirmé la diversidad
cultural de la regién. De modo parecido a los procesos registrados en capitulos
anteriores, estas organizaciones politicas coronaron su desarrollo con la consoli-
dacién del Estado en la Epoca Clasica (250-900 d.C.).
EI Estado maya nace poco mis tarde que los estados olmecas y zapotecas,
impulsado por los mismos resortes que construyeron esas instituciones: edificar
un mundo social ordenado por reglas estables. La diferencia que distingue a los
reinos mayas de sus congéneres es que conocemos su historia de cabo a rabo,
desde sus origenes hasta su desaparicién, gracias a la escritura jeroglifica. Se wa-
ta de una historia politica narrada en letras por sus propios hacedores, y exalta-
da en tonos altos por la escultura, la pintura, la arquitectura, el rito y los mitos.
‘A estos testimonios se sumé la contribucién de la arqucologia, que ha hecho de
mn de sa-
esa regién una de sus dreas mejor trabajadas.' Por obra de esa conjunc
beres, el conocimiento que hoy se tiene de la cultura maya forma una biblioteca
virtual excitante e innovadora. Podria decirse que es una constelacién de conoci-
mientos que se enriquece con el paso de los dias y brinda la sensacién de aden-
trarnos, cada vez que visitamos un sitio arqueolégico, leemos un articulo o abri-
mos un nuevo libro, en un mundo poblado de tesoros, entiquecido por el misterio
de lo extrafio y remoto.
* En este libro equipato el reino al Estado, Para la definicién de este tiktimo véase el “Apéndi
’ Por mas'de un siglo los arquedlogos se han dedicado # estudiar el complejo proceso del origen y
desarrollo de la culrura maya. Una historia de esa bisqueda esté documentada en las obras siguien-
tes: Wauchope, Ekholm y Bernal (eds.), Archaeology of Northern Mesoamerica. Handbook of Middle
American Indians, Sabloff (ed.), Archaeology. Supplement to the Handbook of Middle American Indi-
‘ans, y Thompson, Maya Archaeologist, Una obra que resume el trabajo de los arquedlogos y las inves-
tigaciones de los demas especialistas en la cultura maya es el libro de Sharer y Traxler, ya citado, The
Ancient Maya.Los PRIMEROS REINOS
La obsesién de los arquedlogos por enmarcar en limites precisos el paso del
tiempo y comparar el desarrollo de una época con el de otras ha dividido el Ila-
mado Periodo Preclasico (2000 a.C.-100 d.
Preclasico ‘Temprano (2000-1000 a.C.) aparecen las primeras sociedades com-
plejas, seguidas por el surgimiento de los cacicazgos y una estructura econémica
.) en cuatro fases (cuadro v.1). En el
basada en la explotacién de diversos recursos (agriculeura, recoleccién, caza, ar-
tesanfas, comercio), procesos acompafiados por una diferenciacién social acen-
tuada entre campesinos, por un lado, y jefes, guerreros, sacerdotes, artesanos y
comerciantes por el otro. A este periodo se le lama Preclisico Medio y corre
entre los afios 1000 y 400 a.C. La tetcera etapa lleva el nombre de Precktsico
‘Tardfo y abarca los afios 400 a.C.-100 d.C., seguida por una cuarta fase, el Pre-
clisico ‘Terminal (100-250). En los dos tiltimos tramos surge el Estado plena-
mente desarrollado. Veamos las caracteristicas de estas organizaciones politicas
que le imprimieron un dinamismo especial al desarrollo de la cultura maya.
Cuapro v.1, Periedos cronolégicos del drea maya, Sharer y Traxler, 2006, p. 98
Periodo Fechas estimadas Principales desarrollos culturales
Paleoindio o Litico — 12000/20000-8000 a.C. Primeros asentamientos en América
Arcaico 8000-2000 a.C. Comunidades sedentarias.
Agricultura
Preclisico Temprano 2000-1000 a.C. Primeras sociedades complejas
Preckisico Medio 1000-400.a.C. Crecimiento de las sociedades
complejas
Preckisico Tardio 400 a.C.-100 d.C. Primeros estados
Preckisico Terminal 100-250 d.C. Declinacién y transformacién de
los estados
Clasico Temprano 250-600 d.C. Expansién de los estados de las
tierras bajas
Clasico Tardio 600-800 d.c. Apogeo de los estados de las
tierras bajas
Clisico Terminal 800-900/1100 4.C. Declinacién y transformacién de
los estados
Posckisico 900/1100-1500 d.C. Reorganizacién y renacimiento
de los estadosFigura vi. Mapa de la region maya en el Preclasico.
La aparicién de sociedades complejas, como los llamados cacicazgos (chi
doms) y el surgimiento de los primeros reinos, ocurte en tres zonas de la geografia
maya: en la regién sur que colinda con las costas del Océano Pacifico; en las
tierras altas de Guatemala y en las llamadas tierras bajas del Petén, que van desde
la parte oriental de Guatemala hasta la frontera con las tierras planas de Yucatén
(éase el mapa de la figura v.1).?
Al estudiar la regién sur y costera de Guatemala, los arquedlogos registraron
la presencia de cacicazgos en Balberta, Chalchuapa, El Bal, El Ujuxte, La Blan-
cay Takalik Abaj (antes Abaj Takalik) desde el Preclisico Temprano. En el Preclé-
sico Medio La Blanca se constituye en capital politica de esta zona, a la que esta-
* Para una revision de los procesos que llevaron del cacicazgo a los primeros estados, véase Federi-
co Fahsen, “De los cacicazgos a los estados en las tierras altas de Guatemala", pp. 87-97.ban subordinados otros centros menores. Sus grandes
monumentos se asientan en trazas urbanas regidas por
un orden cosmolégico y muestran que sus dirigentes te-
nian el poder de movilizar a cientos de trabajadores por
largas temporadas, que en conjunto suman miles de ho-
ras-hombre aplicadas a esas tareas. Entre 900 y 600 aC.
La Blanca impuso su dominio en un tertitorio que se
extendia por 300 km’, Sus esculturas en piedra exhiben
la influencia de la regién olmeca de Veracruz y Tabasco y
presentan a los gobernantes vinculados con las fuerzas
germinales de la tierra.’ En el Preckisico Tardio, en las
planicies costeras de la actual Guatemala, Takalik Abaj se
convirtié en el sitio mayor de esta zona. Los textos jero-
glificos y los tetratos de sus soberanos son los primeros
testimonios de la presencia del reino y muestran un culto
desarrollado de la realeza a principios de la era actual."
En las
6 como el centro politico de esa regidn entre 400 a.C.
ras altas de Guatemala Kaminaljuyti sur-
y 200 d.C. Los arquedlogos registraron en esta érea un
crecimiento de los pobladores desde 600 a.C., la apari-
cién de una red de canales para llevar agua a los campos
agricolas de la ciudad a lo largo de kilémetros y la crea~
cién de una nueva imagen del poder. La aldea dispersa
toma la forma de centro urbano marcado por la proli-
feracién de monumentos en piedra que desaffan el paso
del tiempo. Aparecen retratos de sus gobernantes que los
exhiben en postura de guerreros victoriosos (figura v.2),
amparados pot las fuerzas sobrenaturales del cielo y del
Frcura v3. Estela I de Kaminaljuyt,
Guatemala, 200-50 a.C. Retrata
uno de los primeros reyes mayas
representado como ser divino. Un dios
pajaro sobresale en la parte alta de
su tacado, Porta en sus manos el rayo
luminoso de Chaak, el dios de la lluvia.
Ocupa el centra del cosmos, entre
el cielo y el inframundo, Foto de Jorge
Pérez de Lara.
inframundo (figura v.s) y vestidos con los simbolos de la realeza (figura v-4).
Otra sefial del poderio alcanzado por sus gobernantes y de la profunda divisién
social que se habfa creado, ¢s la presencia de lujosas tumbas, atiborradas de ob-
jetos preciosos que exaltaban el prestigio y la continuidad del linaje real.’
’ Sharer y Traxler, The Ancient Maya, pp. 185-190.
* Ibid., pp. 236-239.
* Ibid. pp. 194-201 y 232-235; Fahsen,
Guatemala’.
197
De los cacicazgos a los estados en las tierras altas deFigura v4, Estela 10 de Kaminaljuyi, Guatemala, fechada en el Preclasico. Esté enmarcada por el tejido
de la estera, el asiento de la realeza en Mesoamérica. Arriba, a la izquierda, un personaje alza en su
mano una hacha sacrificial. A la derecha aparece una mascara grotesca. Abajo se advierte la figura
de otro personaje y un texto jeroglifico aun no descifrado.
Al norte de esta regidn, en el corazén del Petén guatemalteco, en las llama-
das tierras bajas centrales, surgié en el Preclésico Medio otro nicho civilizatorio
cuya vida se prolongé hasta bien entrado el Periodo Clasico. Nakbé y El Mira-
dor, dos ciudades de tamafio inusitado para ese tiempo, que apenas comenza-
ron a ser exploradas a finales del siglo xx, revelaron el nacimiento en esas tierras
de un Estado marcado por una arquitectura monumental de proporciones ma-
jestuosas, En contraste con La Venta y otras ciudades olmecas de la misma épo-
ca (1000-400 a.C.), orientadas por un eje sur-norte, Nakbé fue trazada siguien-
do una coordenada este-oeste. Otro rasgo propio es el uso de la piedra labrada
en los palacios y templos, mientras que en La Venta y en Izapa estos edificios se
hicieron mediante acumulaciones de tierra apisonada. Sobresale, asimismo, la
presencia de monumentos de piedra esculpidos, los primeros registrados en lastictras bajas, y la construccién de saebeo, los ca-
minos de tierra caliza que conectaban la capital
con las aldeas vecinas. La cancha del juego de
pelota de Nakbé es también la primera conocida
en esta regién. Entre estas variadas manifesta-
ciones de su desarrollo urbano los arquedlogos
realzan el hallazgo de monumentos como la Es-
tela 1, que muestra a dos personajes vestidos con
ricos atavios y la efigie del dios del maiz en el to-
cado (figura v.5), que en la tierra maya era simbolo
de la realeza, como antes lo fue para los olmecas.°
En el sitio llamado El Mirador, separado de
Nakbé por siete kilémetros, los arquedlogos descu-
brieron pirdmides gigantescas, quiza las més gran-
des edificadas en Mesoamérica, entre las que sobre-
sale la llamada El Tigre, con base de 300 metros por
lado y altura de 70 metros. Coronaban estos monumentos tres icueavs.
Reconstruccién de la
: a . Estela 1 de Nakbé, en el
en las capitales mayas de la Epoca Clisica (figura v.s). A finales valle de £1 Mirador
(Guatemala). Representa
“ “ a dos personajes
Una red de sacbeo la comunicaba con Nakbé y la regién donde Sestidos con la regalia de
florecié el poderoso reino de Calakmul en la Epoca Clisica. Aun [08 1076s. La figura de a
derecha exhibe en su
cuando no se han encontrado retratos o textos que aludan a sus — tocscns clgle del dos
templos que forman una triada arquitecténica repetida més tarde
del Preclisico El Mirador era la capital politica de esta regién.
gobernantes, los arquedlogos consideran El Mirador como la pri- de! mez
mera representacién indubitable del Estado en las tierras bajas.”
© Hansen, “Primeras ciudades. Urbanizacién incipiente y formacién de estados en las tierras bajas
‘mayas”, pp. 50-64; Hansen y Guenter, “Early Social Complexity and Kingship in the Mirador Bas-
sin”, pp. 60-61
Sharer y Traxler, The Ancient Maya, p. 259. Una pista sobre sus gobernantes la brinda una co-
lecci6n de vasos pintados en cl estilo de los cédices, procedentes del valle de El Mirador. Estos vasos
fueron hechos en la Epoca Clisica y registran los nombres y las fechas de ascensién al poder de 19
gobernantes de una dinastia que comenz6 hacia 396 a.C. Los ajaws ahi enumerados aparecen identi-
ficados por el glifo emblema del reino de Calakmul en la Epoca Clisica, kan kaan, que quiere decir
serpiente 0 culebra. Y puesto que la cronologia de estos gobernantes no coincide con las fechas del
desarrollo histérico de Calakmul, que corresponde al Periodo Clisico, los epigrafistas y los arquedlo-
{gos sugieren que quizé esa dinastia podria estar vinculada con los gobernantes de El Mirador, el rei-
no que florecié a fines del Preclésico. Es decir, los registros dindsticos pintados en los vasos de la
Epoca Clésica podrian referirse retrospectivamente al reino de El Mirador, donde también se han
encontrado glifos del emblema kan. Véase sobre esto Martin, “The Painted King List”, pp. 846-887;
y Hansen y Guenter, “Early Social Complexity and Kingship in the Mirador Bassin’, p. 60.
199Figura v6, Reconstruccidn del conjunto de El Tigre, en el sitio Preclasico de El Mirador.
En la parte superior de la pirémide, que mide poco mas de 55 metros, se advierte el patio rodeado
por tres templos. El temiplo central esta ornado con mascarones de estuco a los lados de la escalera.
La temprana aparicién de los reinos en la regién central del Petén fue corro-
borada por el sorpresivo hallazgo de las mas bellas pinturas mutales del Preclisico.
En el afto 2001 ef arquedlogo William Saturno, al buscar refugio en la selva del
Petén al final de una jornada extenuante, penetré en el interior de un edificio en
ruinas, horadado por decenas de excavaciones clandestinas hechas por saquea-
dores. Luego de descansar en la penumbra, la impara del arquedlogo iluminé
tuna pared donde se distinguian pinturas ¢ imagenes borrosas. Esta aventura tuvo
por escenario el sitio llamado San Bartolo, hasta entonces ignorado, que poco
més tarde se convirtié en un nombre célebre en los anales arqueolégicos al revelar
la presencia de pinturas extraordinarias, que plasmaron en imgenes la aparicién
y celebracién del dios maya del mafz, y en otra pared contigua, la memorable en-
tronizacién del ajaw de ese sitio (figura v.7). Los cuidadosos estudios arqueoldgi-
cos y pictéricos que siguieron a este descubrimiento fecharon las pinturas hacia
100 a.C., a finales del Preclésico Tardio.®
E] hallazgo de San Bartolo revelé que hace 2000 afios las ideas mayas acerca del
origen del cosmos y el carécter divino de los gobernantes estaban bien desarrolladas
* Sacumno, “Archaeological Investigation and Conservation at San Bartolo, Guatemala’; Saturno,
Taube y Stuart, Zos murales de San Bartolo, El Petén, Guatemala. Con dibujos de los murales de Hea-
ther Hurst,icurA v7. La bella pintura de arriba narra una escena central en la mitologia maya: la celebracién del
acimiento del dios del maiz (tercera figura de izquierda a derecha), que aqui aparece radeado por
tn corteja de mujeres y servidores que le rinden homenaje. Como se advierte, el rostro del dios maya
tiene rasgos olmecas. Abajo, un gobernante aparece sentado en una piataforma, a la que se
aproxima otro personaje que lleva en sus manos un tocado real. El gobernante sostiene un cetro que
simboliza su rango. Se trata de la pintura més antigua que conacemos de la entronizacion de un ajaw.
Dibujos de Heather HurstFigura va. El templo principal de Cerros, Belice, fechado en el Preclésico, La fotografia muestra
Jos grandes mascarones de esluco que adornan el flanco derecho del monumento,
y se expresaban virtuosamente por medio de la pintura mural y los ritos. En escenas
resaltadas por la calidad de las pinturas y los temas que tratan, el mural de San Bar-
tolo muestra la presencia de cuatro dioses al lado de cuatro drboles (que correspon-
den a los cuatro rumbos césmicos), participando con el dios del matz (que represen-
ta el centro), en el rito primordial de la creacién del mundo, Como en el mito
teotihuacano de la creacién del Quinto Sol, en San Bartolo los dioses propician el
nacimiento del cosmos con el sactificio de su propia sangre, que derraman de su
pene, En otra pared, los artistas mayas pintaron la historia prodigiosa del origen del
dios del mafz y la coronacién del ajaw que hace 2000 afios regfa los destinos de ese
reino asentado en la selva (figura v.7). Asi, por primera vez, estas pinturas mostraron
la presencia fisica de un ajaw del Precltsico portando sus titulos reales y recibiendo
el maximo emblema de poder.”
El lector habré advertido que Nakbé, El Mirador y San Bartolo se ubican
en la misma regidn (véase el mapa de la figura v.1), los dos primetos vinculados
por un sacbe. En esta érea, que colinda con los centros de Cival y Uaxactiin, se
> Saturno, “The Dawn of Maya Gods and Kings”. Véase también la descripcién de William Sa-
turno de estos murales en el libro editado por Ricky Lépez Bruni, Ciudades sagradas mayas, Editor
and Foundation G and T Continental 2006, pp. 47-65.Glifos emblema del Periodo Clasico maya
7 ater de
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f1chon varaie suk ti vYeow
Figura vs. Glifos emblema del area maya en la Epoca Clasica (50-900 d.C.).
aprecia un desarrollo notable de la organizacién politica, cuyo punto alto esté
representado por El Mirador, la capital que los arqueélogos no dudan en llamar
el primer Estado de las tierras bajas del Petén. Es probable que en este tiempo
San Bartolo fuera un reino dependiente de El Mirador. Las estelas y las pinturas
de estos sitios presentan a sus gobernantes con los simbolos que més tarde dis-
tinguirdn al ajaw de la Epoca Clésica. ¥ como se observa en el caso de San Bar-
tolo, el mito maya de la creacién del cosmos es también el mito legitimador de
los reyes en el Preclasico."”
Asi, gracias al desarrollo extraordinario de la agricultura, el manejo del agua
y los tributos proporcionados por la poblacién campesina, estos reinos lograron
crear excedentes econdmicos que los gobernantes volcaron hacia la arquitectu-
ra, la escultura, la pintura y los conocimientos astronémicos, convirtiendo esos
saberes en simbolos del poderfo del reino. Los altos rendimientos de una agri-
cultura que combinaba el cultivo de temporal con las técnicas de riego, pusie-
ron las bases para el crecimiento de la poblacién y de la espectacular arquitectu-
ra que le siguid, que a su vez torné a las ciudades en promotoras de las artes y la
\ Sharer y Traxler, The Ancient Maya, pp. 262-263.creatividad. La guerra hecha para someter a los poblados vecinos fue otto pro-
pulsor del crecimiento de los estados. La guerra, los cautivos y el triunfo sobre
los pueblos vecinos son los temas realzados por la escultura y los textos jeroglifi-
cos que comienzan a aparecer en este tiempo.
Si en el plano politico esta época sefiala el transito entre los cacicazgos y la
aparicién de los primeros estados, en el Ambito de las expresiones religiosas €
ideolégicas se observan asimismo rompimientos con el pasado y el surgimiento
de nuevos fenémenos. En el Preclisico Medio, los primers monumentos pira-
midales representaban simbolos césmicos (la Montafia Primordial), 0 seres so-
brenaturales identificados con la fertilidad, el Sol o Venus. En las tierras bajas,
esta tradicidn se conservé en el Preclisico Tardio, como se advierte en los gran-
des mascarones de la pirémide de El Tigre (figura v.6), 0 de la montafa sagrada
de Cerros (figura v.s), 0 del edificio de Uaxactiin que mira a los cuatro lados del
cosmos, pues son monumentos que contintian representando al Sol y a los as-
tros, Pero en el Preclisico Tardio el culto a las fuerzas creativas de la naturaleza
comienza a ser sustituido por el culto al soberano, sobre todo en Kaminaljuyt.
En esta capital predominan las estelas y los entierros centrados en la figura del
ajaw y en el culto a la realeza, una tendencia que se afirmard en la Epoca Clisi
ca.!! En las estelas de Kaminaljuyti el ajaw aparece vestido con los arreos del
guerrero conquistador protegido por los dioses (figuras v.2 y v.5).
FUNDACION DE LAS MONARQUIAS HEREDITARIAS
El acontecimiento politico que marca la Epoca Clasica de los mayas (250-900 d.C.)
es la aparicién y multiplicacién de las monarquias hereditarias, la fundacién de un
poder dindstico que transmite el més alto cargo politico del reino por medio de la
hetencia. Se advierte, asimismo, que el nacimiento de estas instituciones cortié pa-
ralelo al desarrollo de la escritura jeroglifica. No es casual que el gran paso adelante
en el conocimiento de las formas de organizacién politica comenzara con el desci-
framiento de esa escritura. En 1958 Heinrich Berlin, uno de los precursores de esa
hazafa, descubtié en las estelas y monumentos unos jeroglificos que mencionaban
aun Aub ajaw (sefor 0 rey divino), seguido por el nombre de lo que parecia ser
© Martin y Grube, Chronicle of the Maya Kings and Queens, p. 17; Shater y Traxler, The An-
cient Maya, pp. 182, 269-27'2:
; | | A
=== te
Figura v.10. Relaciones politicas jerarquicas, diplométicas, familiares y conflictivas en los reinos
mayas de la Epoca Cldsica. Los reins marcados con circulos de linea punteada no han sido
identificadas en el espacio geogrtico.
una ciudad 0 un reino, Llamé a esta formula “glifo emblems” y sugirié que identifi-
caba a teinos especificos. Apoyados en este primer indicio firme los arquedlogos y
los descifradores de los jeroglificos descubrieron en los afios siguientes la presencia
de mis de medio centenar de glifos emblemas en las tierras bajas y otras regiones del
rea maya en la Epoca Clésica, indicadores de otras tantas ciudades o reinos (figura
v.9). Comenzé entonces una pesquisa que no ha cesado, orientada a definir las ca-
racteristicas de esos reinos, sus bases territoriales y politicas, sus relaciones y jerar-
quias. ¢Eran estados auténomos? ;Mantenian relaciones de subordinacién? ;Hubo
estados hegeménicos que dominaron a pequeiios reinos satélites?
Cuando empezaron estas inquisiciones se pensé que se trataba de reinos inde-
pendientes que gozaban de rangos politicos iguales, Sin embargo, la investigacién
"2 Berlin, “El glifo ‘emblems’ en las inscripeiones mayas”, pp. 111-119. Un paso mds adelante en
la interpretacién del glifo emblema lo dio la obra de Marcus, Emblem and State in the Classic Maya
Lowlands.posterior mostré una jerarquia muy marcada entre esos reinos y la presencia de
estados poderosos, como Tikal y Calakmul, que llegaron a dominar a otros por
medio de la guerra, las relaciones politicas, los enlaces matrimoniales 0 una com-
binacién de esos factores. Pero a pesar de estas marcadas diferencias en los rangos
de poder, los mayas nunca construyeron estados tertitoriales hegeménicos. No
tuvieron “imperios” o superestados que ejercieran un dominio politico pleno so-
bre territorios situados mas all de sus propias fronteras. La maxima expresién de
poder en la Epoca Clasica es la hegemonia politica alcanzada por Tikal y Calak-
mul en su momento de esplendor, cuando sus ajaws lograron conquistar a sus
vecinos e imponer dinastias y relaciones politicas que les otorgaron prestigio re-
gional, acceso a nuevos flujos comerciales y tributos considerables. La expresién
plistica de esas relaciones de poder nos la brinda la figura v.10, una gréfica elabo-
rada por Simon Martin y Nikolai Grube que se apoya en un anilisis cuidadoso de
la historia politica consignada en los textos jeroglificos y los registros arqueolégi-
cos." Es una imagen que da cuenta de las complejas relaciones politicas, diplo-
iticas, bélicas y familiares que mantuvieron esos reinos.
La piedra angular sobre la que descansaron los reinos era el ajaw, el gober-
nante supremo, cuyo poder se asentaba en el ancestro fundador de la dinastfa y
en el amparo otorgado por los dioses al reino. Antigiiedad y prestigio fueron los
dos valores que las monarquias mayas desplegaron como fuente de legitimidad.
Gracias al apego que se tuvo a esos valores conocemos los orfgenes de la mayo-
ria de los reinos mayas y la lista de los gobernantes que se sucedieron en el man-
do. La estrecha alianza entre el poder y la esctitura que se forjé entonces la ad-
vertimos en los primeros textos que registran el nombre del fundador del reino.
Todos los reinos le adscribieron una importancia superior al momento crucial
de la fundacién. Y por su parte, los descendientes del ancestro fundador nunca
olvidaron recordar esa fecha inaugural y mencionar el lugar que les correspon-
dia en la linea de la sucesidén dindstica. Los fundadores de estas dinastias y sus
sucesores recibieron el titulo de ajaw en el momento de su entronizacién, que
queria decir sefior, rey Mas tarde, a partir del afio 400 d.C., los reyes mayas
cambiaron ese titulo por el de uvhul ajaw, rey divino, un tratamiento que acen-
tuaba su parentesco con los dioses. Al principio sdlo los estados poderosos,
como Tikal 0 Calakmul, usaron el tiltimo titulo; pero mds adelante casi todos
' Martin y Grube, Chronicle of the Maya Kings and Queens, pp. 17-21; Grube y Martin, “La his-
oria dindstica de los mayas’, pp. 141-171.
206Cuapro v.2. Secuencia cronolégica de los reyes de Tikal
‘Nombre del gobernante Fecha de gobierno
(Fecha de nacimiento y muerte) ca. 100 dC.
Yax EDD’ 292
Jaguar Foliado
Kinich Bb@)
‘ook .
j Chan K’awil [ ca. 300
Une’Balam ca. 317
K’inich Muwwaan Jol I ca. 359
k Tok Iehtaak 360(?) -378
n.@), m_15 de enero, 378
Yax Nuun Aylin T 379-410
2), m. 17 de junio, 404 (?)
Siyaj Chan K’awil IT 411-456
n. @), m. 3 de febrero, 456
Kan 458-486
n. 26 de nov., 415; m.@)
2-508
Chak Tok Ich'aak IT 486-508
n.@). m. 24 de julio, 508
“Seftora de Tikal”
n, 1° de sept,, 504; m. @)
Kalomee Balam
Pajaro Gara ~@
Wak Chan Kawil 537-562
n.@),m. 562
Kinich(?) 593-628
Kinich Muwaan Jol 1 628-650
Nuun UjolChakSS~S~« SOG
Chan K'a 682-734
Yik'in Chan K’awil 734-766
Gobernante 28, no identificado 766-768
Yax Nuun Ayiin Il 768-ca. 794
2) m, ea, 794
Nuun Ujol Kinich ca. 800
Gobernante 30
Sol Negro ®
K’awil Enjollado ca. 849
Jasaw Chan K’awil I 869
Funsre: Sharer y Teaser, 2006, pp. 311-313.los reinos de las tierras bajas reclamaron tal distincién para sus gobernantes."* Y
asi como los soberanos olmecas colocaron en su tocado la efigie del dios del
matz, ast también el ajaw de San Bartolo mandé pintar la escena de su entroni-
zacién acompafada por la presencia magnifica del dios maya del maiz, quien
preside el rito de la creacién del cosmos y celebra la coronacién del gobernante
terreno (figura v.7)
Los REINOS DE LA Epoca CLAsica
El Periodo Clisico (250-900 d.C.) sefiala el auge de los reinos mayas. Los ar-
quedlogos han verificado la existencia en esta época de no menos de 50 reinos,
entre pequefios, medianos y grandes estados. Por razones de espacio, aqui me
limitaré a resaltar los rasgos distintivos de Tikal, Copan, Calakmul y Palenque.
Tikal es el primer reino maya que despunta en el Clisico Temprano (100-
378 d.C), atraviesa luego por una época critica, goza més tarde un periodo de
florecimiento (682-794) y extiende su existencia hasta 869, fecha del tiltimo
monumento registrado en esa capital. Su vida corre por mas de 800 afios y es
una de las mds exitosas y duraderas en la historia politica de Mesoamérica. Pero
como acontece con las historias de los estados longevos, la de Tikal marcha en-
treverada con tiempos oscuros, épocas de esplendor y afios de derrotas. Es pro-
bable que a fines del Preclésico Tikal estuviera subordinada a El Mirador; pero a
comienzos del Clisico es ya un teino auténomo, como lo muestra la presencia
de su primer ajaw. Los relatos dindsticos citan a Yax Ehb’ Xook como el funda-
dor de la casa real de Tikal hacia el afio 100 d.C., pero sdlo hasta 292 las estelas
erigidas para conmemorar el acabamiento de un ciclo temporal (katin = 20
afios; bakttin = 400 afios), comienzan a registrar el nombre, las fechas de entro-
nizacién, decesos, matrimonios y otros datos de los gobernantes (cuadro v.2).!°
El cambio més notable lo expresa el rostro de la ciudad y sus monumentos.
Los edificios dedicados a celebrar a los dioses y las fuerzas césmicas que movian al
mundo son ahora sustituidos por construcciones grandiosas que festejan el poder
dindstico, exaltan el nombre de los ancestros y elogian las conquistas del supre-
mo conductor de los ejércitos. En estos afios, el centro de la ciudad se convierte
en el escenario privilegiado del culto al poder politico. Frente a la gran plaza de
Tikal se construye, desde los comienzos del reino, una plataforma en el lado nor-
% Grube y Martin, ibid., pp. 149-150.
" Harrison, The Lords of Tikal. Riders of an Ancient Maya CityTerplo38 |
a Pa ep depra_-
Figura v.11. Reconstruccion de la Necropolis Norte, en el centro de Tikal. Cada una de estas piramides
contiene en su interior los restos de los gobernantes de Tikal del Periodo Clasico Temprano.
te consagrada a reverenciar los restos de los gobernantes desaparecidos. Uno tras
otro los sucesores del poder dindstico dedicaron las riquezas del reino a levantar
monumentos que conservaran de manera imperecedera la memoria de su antece-
sor. Asi surgié la amada Necrépolis Norte, el majestuoso conjunto arquitecténi-
co renovado una y otra vez para mantener viva la memoria de los gobernantes de
Tikal (figura v.11). Casi todos los reyes de la Epoca Clisica fueron enterrados en
estos edificios piramidales, en cuyo interior los arquedlogos encontraron tumbas
colmadas de ofrendas y testimonios que han permitido reconstruir la historia
dindstica de Tikal.' Los monumentos de la capital se convirticron asf en memo-
rial permanente de los antepasados y en didéctica relatora de las glorias del reino.
El segundo rasgo que modificé el escenario urbano y la imagen politica de
los reinos fue la estela (Jacam-tun, la gran piedra), un monumento antiguo que
alcanzé su expresién estética y politica més acabada en la Epoca Clisica. La es-
tela aparece por primera vez en Cuicuilco, en el valle de México, en La Venta de
los olmecas y en Oaxaca (San José Mogote y Monte Albin), en el Preclésico,
hace unos 3000 afios. Pero con el asentamiento de los reinos se vuelve el mo-
* Véase la obra citada de Hartison y el libro de Martin y Grube, Chronicle of he Maya Kings and
Queens, pp. 25-53. Este tiltimo contiene una descripcidn completa y actualizada de los gobernantes
de Tikal.
209fesepiente Figura v.i2. El rey maya representado
~ / como arbal cosmico en la Estela F
‘et Arbol Césmico de Quirigua, segun la interpretacién de
Schele y Freidel.
numento idéneo del poder real, el vehiculo preferido para transmitir los mensa-
jes politicos. La primitiva estela lisa cobra poco més tarde la forma de estela
pintada, o de estela grabada con relieves suaves 0 profundos en el frente, o en el
anverso y el reverso, o por todos lados, bajo la forma que llamamos tridimen-
sional. La piedra de la que esté hecha le permicié adoptar distintos tamafios,
formatos y pesos, y le otorgé el don de la ubicuidad, la posibilidad de ser trans-
portada de un lugar a otro, aun cuando para los mayas su sitio idéneo era la
gran plaza, el escenario preferido para congregar a la poblacién. En Tikal, Co-
pan o Quirigué las numerosas estelas que poblaban la plaza publica hicieron de
ese espacio una suerte de bosque de piedras con la efigie de sus reyes.”
Lacstela, al dar testimonio de los acontecimientos merecedores de recordarse,
grabados en fechas precisas, se convirtié en testigo privilegiado de la vida publica
yen el mejor transmisor de la memoria politica. Los mayas acostumbraron levan-
tar estelas cada ver que se terminaba un ciclo calendérico, cuando conclufa un
karin (20 afios), un bakttin (400 afios) 0 una fraccién de esas temporalidades, 0
cuando ascendia al poder un gobernante o tenia lugar un hecho que afectaba la
1” Véase cl excelente estudio de Newsome sobre las formas, el significado y el culto de la cstela en
Trees of Paradise and Pillars of the World: The Serial Stela Cycle of “18 Rabbit-God", King of Copan.
Sobre la interpretacién de Stuart del nombre de la estela, véase la p. XVI de esta obra. Schele y Frei-
del se apayaron en el desciftamiento de los textos grabados en las estelas para escribir su famoso li-
bro, A Forest of Kings: The Unald Story of the Ancient Maya.Laciuz Fold Designacion del heredere
Figura v.13. Tablero del Templo
de la Cruz Foliada de Palenque,
que en el centro representa
un arbol eésmico en forma
de planta de maiz
(Chan Balam ‘cruz de Kano! Monstruo de os tos Paka
FiguRa v.14. A) Estela 5 de El Zapote, que representa a un gobernante vestido con el traje de bolitas
y cilindras de jade del dios del maiz. B) La Estela H de Copan representa al rey Waxakiaiun U'bah
Kawil (18 Conejo) vestido con los atuendas del dios del maiz. En la suntuosa capa de plumas
de quetzal que cubre su espalda sobresalen figuras diminutas del dios del maiz, C) Panel
10 de Dos Pilas, con la representacion de un ajaw vestido con el traje del dios del maiz.fe los aftos 200-400 que presenta la figura de un ajaw sentado en su trono,
1 cojin forrado con piel de jaguar. Esta repres
que ‘ado. Foto de Justin Kerr.
ricura vs, Plato may
que en este
lo sugiere la mazor
ado como dios del maiz, como
‘aso @s
parece en SU
vida del reino. Fundieron asi el paso ciclico del tiempo, que concebfan regido por
los dioses, con el registro de los acontecimientos mundanos del reino, que de este
modo quedaron inmersos en la érbita del orden sagrado. Asi, de manera compul-
siva y regular, los reyes mayas inscribieron en esas columnas de piedra las fechas
de su nacimiento, entronizacién y muerte, el nombre de sus mujeres ¢ hijos, la
agenda de las batallas y conquistas emprendidas, la conmemoracién de los tem-
plos y obras realizadas, y su propio retrato en el momento de ejecutar los sacrifi-
cios debidos a los dioses, fertilizar la tierra, celebrar a los antepasados o dirigir los
destinos del reino. El resultado de esa compulsién recordatoria vino a ser una di-
latada serie de retratos reales, una galeria que abarcé los diversos territorios mayasy ptodujo el archivo visual més extenso y minu-
cioso de que disponemos para reconstruir esa
época. En su tiempo, estos monumentos fueron
proyectores del poder y de la imagen del ajavs
Pero ademiés de ser propaganda, los datos histé-
ricos y la iconografia grabados en las estelas
constituyen un registro fidedigno de los princi-
pales ritos y simbolos asociados con el poder
real en la Epoca Clésica."*
Para que el lector pueda calibrar la novedad
de estos conocimientos histéricos, debe decirse
que antes de 1960 se ignoraba que esos monu-
mentos eran retratos de los antiguos gobernan-
tes, ¥ no se sabfa que los glifos y simbolos que
los acompafiaban proporcionaban informacién
precisa sobre sus nombres, actos y ritos relacio-
nados con el ejercicio del poder. Una idea del
salto enorme que experimenté el conocimiento
de la historia politica de los mayas la brindan
los ejemplos que siguen, relativos a la figura del
soberano y sus funciones.
En la plaza central de Tikal las estelas re-
producen los retratos de la dinastfa que gober-
né ese reino. Son retratos individuales de go-
bernantes que ejercieron el poder en fechas precisas. Pero también
son representaciones de las fuerzas sagradas que los mayas crefan
encarnadas en la realeza. Tal es el caso de la representacién del rey
como drbol césmico. Como se ha visto antes, este simbolismo de
3)
y continué con los mayas. En la Estela F de Quirigué el ajaw es
la realeza aparecié primero entre los olmecas (figuras 11.19 y 11.
representado como drbol césmico (figura v.12). El taparrabo y el
Figura vis, Estela 2
de Cancuén, Guatemala
fechada hacia el afio
800 d.C. Representa
al ajaw de esa capital
vestide con uniforme
guerrero de estilo
teotihuacano, sentado
en su trono.
pecho forman el tronco. La barra de serpiente bicéfala que sostiene en sus bra-
20s (el cetro real) hace las veces de las ramas del drbol y en su tocado un péjaro
'S Newsome, Tiees of Paradise and Pillars of the World: The Serial Stela Cycle of “18 Rabbit-God’,
King of Copan, p. 2reura vay. Pintura mural de Bonampak. Presenta al rey Yahaw Chan Muwan en el centro de esta
‘escena triunfal, acompafiado de sus capitanes, en el acto de recibir a los cautlvos hechos en la
guerra. Pintura reconstructiva hecha por Heather Hurst y Leonard Sabi
celestial simboliza el cielo. Es decir, el soberano es un eje cdsmico, el arbol de la
vida de la cosmovisién maya.”
Para los mayas, el ser que reunta las virtudes creativas mds estimadas era la
planta del maiz, En el imaginario colectivo es el arbol edsmico primordial,
sustentador de la vida (figura v.15). En los mitos mayas sobre la creacién del mun-
do el maiz es la semilla germinal de la que fueron hechos los seres humanos y el
dios que muere sactificado en el otofio para renacer en la primavera, convertido
en mavorca verde preciosa. Esas caracteristicas regenerativas del numen del maiz
© Schiele y Freidel, A Forest of Kings: The Untold Story of te Ancient Maya, pp. 90-91; Guernsey ¥
Love, “Late Preclassic Expressions of Authority on the Pacific Slope”, pp. 40-43.FiguRa v.19. DiFigura v.20, Retratos de Waxaklajun Ub’ah K’awil, también conocido como 18 Conejo, en las dos
caras de la Estela C. En el retrato de la izquierda el ajaw mira al ceste, y en el de la derecha
ve el nacimiento del Sol. Dibujos de Raul Velazquez.
fueron trasladadas por los mayas a la persona real, que en sus estelas y monu-
mentos es representada con los rasgos del dios del mafa. (figura v.14), como un
ser dotado de una energfa vital inagotable.”” En uno de los bellos monumentos
que debemos a los artesanos mayas, K’inich Janaab Pakal, cl més famoso de los
reyes de Palenque, aparece en la kapida que cubre su sarcéfago renaciendo como
el dios eternamente joven del maiz
Las estelas sembradas en las plazas transmiten estos mensajes sobre los orfgenes
del cosmos, los seres humanos y la realeza, pero su cometido tiltimo era exaltar las
vireudes del gobernante, Asi, una de las escenas més representadas es la del ajaw en
el momento axial de su vida, cuando asume el mando del reino y recibe las insignias
y los simbolos que denotan su alta investidura: la banda o diadema real, el cetto o el
2" Taube, “The Classie Maya Maize God: A Reappraisal”, pp. 171-181bastén de mando. En estas imdgenes aparece vestido con ropajes espléndidos, lu-
ciendo orejeras, collares, pectorales y brazaletes de jade, en pose frontal o de perfil, 0
sentado en la estera o en el trono de doble cabeza de jaguar, bendecido por sus an-
cestros y protegido por los dioses tutelares del reino (figuras v.15 y v.16). Numerosas
estelas retratan al soberano en su. papel de defensor del reino, capitan de la guerra,
conquistador de ciudades y enemigos, a quienes exhibe orgulloso como sus prisio-
neros (figuras v.17 y v.18). Son imagenes repetidas con ligeras variaciones en las
pl
colectiva el rango politico superior del ajaw, la cabeza del reino.
sy monumentos de las capitales mayas, destinadas a grabar en la conciencia
Este género de propaganda visual fue adoptado por todos los reinos y se en-
riquecié con otras dos imagenes del soberano: una lo presentaba en comunién
permanente con los dioses; otra mostraba la proteccién que le brindaban sus an-
cesttos, los fundadores de la dinastia. En el territorio maya y en la extensién de
Mesoamérica se crefa que los dioses le habian legado al gobernante poderes espe-
ciales para asegurar la pervivencia del reino, poderes a menudo representados por
el manejo de las fuerzas que propiciaban la fertilidad y la renovacién de la vida.
A su ver, para que los dioses derramaran sus bienes sobre la tierra se requeria el
sacrificio, cuya expresién més alta era el sacrificio de la propia sangre, un rito que
cumpla el ajaw en representacién de su pueblo. El ofrecimiento de la sangre real
se entendia como el acto de reciprocidad debido a los dioses para corresponder al
don de la regeneracién ininterrumpida otorgado a los seres humanos.”' Numero-
sas estelas presentan al ajaw en el rito de brindar su propia sangre, o en el de
derramar semillas, agua y objetos preciosos sobre la tierra, actos que equivalen a la
accidn vitalizadora ejecutada por los dioses en la naturaleza (figura v.19).
Mediante el cumplimiento de estos ritos la cabeza del reino refrendaba su de-
vocidn a los dioses creadores y legitimaba ante su pucblo su papel de intermediario
entre el mundo sobrenatural y los seres terrenos. Muerte (sacrificio) y renacimiento
son metéforas vinculadas al ciclo de siembra y cosecha de la planta del matz y al
ocaso y regeneracién cotidiana del sol, los dos grandes ciclos —el ciclo agricola y el
astronémico—, que los mesoamericanos integraron al acontecer humano2” Los re-
yes mayas, y particularmente los de Copan, utilizaron las estelas donde se exaltaba al
ajaw para subrayar sus poderes de chaman en la restauracién cotidiana de los ciclos
que mantenian el equilibrio del cosmos. La Estela C, por ejemplo, fue levantada
> Newsome, Trees of Paradise and Pillars of the World: The Serial Stela Cyele of “18 Rabbit-God’,
King of Copan, pp. 1-12.
© bid, p. 112.
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ricura vi. Reconstruccion en perspectiva del centro ceremonial de Copan. A la derecha, la acrépolis
on su conjunto de templos, palacios y patios ceremoniales. En el lado izquierdo se extiende la gran
plaza, con la serie de estelas donde aparecen retratados en magnificas esculturas los reyes de
Copan.
por Waxklajun Ub’ah Kawil, conocido también como 18 Conejo, para conmemo-
rar el 5 de diciembre de 711, fecha que celebraba el fin del primer katun de su go-
bierno. Ubicé este monumento en un sitio donde una de sus caras miraba al este y
la otra al oeste, de modo que el ajaw parecfa gobernar el nacimiento y la puesta co-
tidiana del Sol (figura v.20).2*
E] manejo del poder idcolégico fue uno de los pilares que sustentaron la legi-
timidad del ajaw, acompafiado por el poder econémico,administrativo y militar. En
el Clisico Temprano el sustento econdmico de los reyes de Tikal eran los tributos
extrafdos a los campesinos, artesanos y comerciantes, quienes participaban en com-
plejos intercambios locales y regionales, El comercio de larga distancia estaba con-
centrado en el tréfico de la sal y los productos suntuatios (jade, obsidiana, plumas de
quetzal y otras aves, pieles, cerdmica, tejidos de algodén, etc.). La principal riqueza la
consticufa la poblacién rural y urbana, que en forma colectiva tenfa a su cargo la cons-
truccién de las terrazas de cultivo, las obras hidréulicas, el corte y labrado de la piedra
y madera, el levantamiento de puentes y caminos, asi como la inmensa tarca de edifi-
car las pirimides, templos, palacios y plazas que ornaban la capital del reino, Para
normar y realizar esas tareas el ajaw tenfa a su disposicién la fuerza coactiva, incluida
® Spencer-Ahrens y Wien, “Religion, Cosmology and Are”, pp. 180-181FiGuURA v.23, El famoso “zoomiarfo P” de Quirigud, obra maestra de la escultura maya. Presenta
el retrato del ajaw Sky Xul, realizado en el aro 795. El soberano aparece en el momento
de su entronizacién, sentado en la boca de un gran monstruo de la Tierra. En su mano derecha
tiene un cetro con fa figura del dios K’awil, el protector de la realeza maya
la capacidad de privar de la libertad y la vida a los rebeldes, como se puede apreciar
en las esculturas y pinturas que exhiben a individuos prisioneros y sacrificados. Sin
embargo, diversos autores han mostrado que los grandes poderes del gobernante es-
taban balanceados por su obligacién de satisfacer los requerimientos y valores del
conjunto social. “En la concepcién maya la autoridad del k’uhul ajaw tenfa que ajus-
tarse a lograr el bienestar de los gobernados. Asi, estas aspiraciones y conductas com-
partidas definfan lo que podrfa llamarse una ‘autoridad moral’”®
La autoridad moral se asentaba en la creencia compartida por gobernantes
y gobernados de que el poder teal provenfa de las fuerzas sobrenaturales que
mantenfan el equilibrio del cosmos y en la certidumbre de que ambos, segin
sus tareas y posicidn, eran responsables de ese equilibrio. El gobernante tenia la
responsabilidad de conservar el orden universal, la repeticién inalterable de los
iclos naturales y la comunicacién con los ancestros para proveer el bienestar
del pueblo. A su vez, sobre las espaldas de los gobernados pesaba la obligacién
de laborar, cultivar y crear riqueza para brindarle prosperidad y gloria al reino2
% Sharer y Trasles, The Ancient Maya, pp. 296-297
* Wbid., pp. 714-715.
auApoGEO DE TIKAL, FUNDACION DE CopAN
y QuiRIGUA ¥ ASCENSO DE CALAKMUL,
En el capitulo anterior vimos cémo la dinastia maya fundadora de Tikal fue
bruscamente interrumpida por la invasién teotihuacana dirigida por Siyaj K’ak
en el afio 378, quien por la fuerza de las armas impuso a Yax Nun Ayiin, el per-
sonaje que varios autores identifican como hijo de un poderoso gobernante de
Tollan-Teotihuacan. Yax Nun Ayiin ascendié al trono de Tikal en 379 y murié
en 411, Con él comenzé el tronco dinéstico de ascendencia teotihuacana y el
perfil de Tikal como porencia guerrera y expansiva en el rea del Petén, Sin em-
bargo, st hijo, Siyaj Chan K’awil, quien ocupa el lugar central en la famosa
Estela 31 (figura 1v.33), y los sucesores de éste, continuaron luciendo los simbo-
los emblematicos de la realeza maya, presentandose como descendientes de Yax
Ehb’ Xook, el fundador de la dinastfa. Bajo el gobierno de Siyaj Chan K’awil el
reino de Tikal consolidé su posicién politica y se convirtié en el mas poderoso
del Petén en el Periodo Clisico Temprano. Algunos autores afirman que con el
amparo de ‘Teotihuacan ‘Tikal extendié su influencia hacia los confines surefios,
interviniendo en la fundacién de Copan y Quirigud en el afio 426 d.C2°
Los afios 426 a 560 registran un ascenso del poderio de Tikal en el drea del
Petén y la consolidacién de los reinos de Copan y Quirigud en el sur. Como se ha
visto antes, el encumbramiento politico y militar de Tikal aparece vinculado a la
presencia de Teotihuacan en el tertitorio maya. La penetracién de Tikal en Copan
y Quirigid en 426 es otra manifestacién de ese poderio, y del interés de la poten-
cia del Altiplano Central por controlar los yacimientos de jade y la ruta comercial
del rio Motagua. Los arqueslogos sugieren que los fundadores de Copan y Quiri-
gud provenian de las elites nobles y militares de Tikal aliadas con Teotihuacan.
Sin embargo, la historia politica de Copin y Quirigué, asi como sus notables
obras arquitecténicas, la maestria alcanzada en sus esculturas tridimensionales 0
el brillo que emana de ambas capitales, reposan en caracteristicas propias.
Al igual que otras capitales mayas, Copan se edificé siguiendo el canon w
bano que hacia de cada ciudad una copia del orden césmico. Bajo ese marco
general sus pobladores lograron producir artefactos materiales ¢ intelectuales
marcados por la originalidad, reconocidos como obras maestras del genio maya.
‘obre el desarrollo del reino de Copén véanse los estudios de Fash ,“ Toward a Social History of
the Copan Valley”; Sharer et al., “Early Classic Royal Power in Copan’; y Stuart, “A Foreing Past...”,
publicados en Andrew y Fash (eds.), Copan. The History of an Ancient Maya Kingdom.
222. Secuencia cronolégica de los gobernantes de Copan
Nombre det gobernante
(fecha de nacimiento y muerte) Fecha de gobierno
K’inich Yax K’uke Mo’ (fundador) 427-
Kinich Popol Hol 437-450 (2)
‘Tercer gobernante @
Kaleuun Hix ca, 480
Quinto gobernante ?
Sexto gobernante 2
Balam Nehn 524-532
n.Q); m. 532
Wil Ohl K’inich 532-551
nym. 551
Noveno gobernante 551-553
n.(?)s m. ed. 553
Jaguar Luna 553-578
1.2); m. 578
K’ak’ Chan Yopaac 578-628
n. (2); m. junio 20, 628
Humo Imix 628-695
n,Q) sm. 15 de junio, 695
Waxaklajun Ub’ ah K’awil 695-738
n,Q); m. 29 de abril, 738
K’ale Jopal Chan K’awil 738-749
n. 2); m. 31 de enero, 749
K’ak Yipyaj K’awil 749-ca. 763
n.(2)s m. ea. 763
Yax Pasaj Chan Yopaat 763-820
(2); m. ea. 820
Ukit Took, 822.0)
Fucnte: Shater y Traxler, 2006, pp, 336-La joya que condensé esos diversos talentos fue Copan, la ca-
pital del reino. Copan se asenté en un pequefio valle fértil, a
orillas del rio Motagua, rodeada por un escenario de montaitas
y bosques. Su trazo se orienté de sur a norte. En la parte sur se
ubicé el corazén politico y religioso de la capital, mediante la
superposicién y remodelacién continuas del palacio original
de Yax K’uk Mo’ y de los edificios contiguos, hasta formar la
llamada acrépolis, el alto recinto reservado a los dirigentes
(figura v.21). En esta elevada montafa artificial se agruparon el
palacio real, el templo ancestral que guardaba los restos del
fundador del reino, los edificios consagrados a los dioses tute-
lares y los patios destinados a los ritos y ceremonias.
La parte norte la ocupaba la gran plaza ceremonial sembra-
da de estelas que reproducian la efigie de los gobernantes y con-
memoraban sus acciones, Arquitecténicamente la acrépolis y la
gran plaza forman una unidad arménica, tal como lo percibe el
observador (figura v.21). Pero si atendemos a sus funciones, ve-
mos que cada una cumplia tareas propias. La acrépolis era un
Jirea exclusiva del ajaw, que incluia a su familia y la corte, inte-
grada por los principales capitanes, funcionarios, sacerdotes,
servidores y allegados, Era un lugar inaccesible para quienes no
24, Estela B de Copan,
tras, fechada hacia 731
d.C. Es un retrato de
axaklajun Ub'ah K’awi,
scimotercer gobernante
le Copan. Foto de Jorge
tenfan la misién de dirigir y gobernar, En contraste, la gran plaza
era un espacio abierto, un punto de comunién hecho para con-
gregar a la mayoria de los pobladores, que en ocasiones especiales
¢s probable que reuniera a gobernantes y gobernados en ceremo-
Pérez de Lara . .
nias multicudinaria
. Era el gran escenario dedicado a represen-
tar y teatralizar los actos del poder.”” Como se sabe, los mayas tuvieron un conoci-
miento exacto del calendario astronémico ¢ hicieron coincidir las ruedas del tiempo
con sus efemérides politicas y las ceremonias colectivas. Las plazas de Copan y Qui
rigud son ejemplos logrados de esa conjuncién de saberes, pues presentan en sus es-
telas las efigies de los distintos reyes que construyeron el prestigio del reino, y una
informacién invaluable sobre el sentido que entonces se dio a esos monumentos,
ids la fecha precisa en que se levantaron. Asi, al contemplar las formidables estelas
a
97-98,
Jh, “Toward a Social History of the Copan Valley”, pp. 73-101. La cita corresponde a las pp.Figura v2s, La Escalera
de los Jerogificos de Copan,
‘segumn la reconstruccion
de Tatiana Proskouriakoff.
de Copan o los soberbios altares y “zoomorfos” de Quirigud, se puede afirmar que
estamos en presencia de los monumentos més logrados para celebrar el culto perso-
nal al gobernante (figuras v.22 y v.23).
Lo que estos monumentos decian a las multitudes reunidas en la plaza era
que el reino habia sido construido por una sucesi6n de K’uhul ajaw unidos por
un cometido comin, cuyos nombres estaban grabados en las estelas, junto con
los demas titulos que los habian hecho famosos (capturador de rivales connota-
dos, conquistador de reinos poderosos, venerable conmemorador del paso de
uno o mds katunes, etc.). Ast, una tras otra las estelas erigidas en la capital del
reino relataban las hazafias de los gobernantes (cuadro v.;). Los jefes més em-
prendedores y longevos mandaron labrar numerosas piedras exaltadoras de sus
logros. En Copén abundan los testimonios que recuerdan a obra fundacional
de Yax K’uk Mo’ o las notables empresas realizadas por su decimotetcer ajaw,
Waxaklajun Ub’ ah K’awil, bajo cuyo largo gobierno se levantaron muchas de
las estelas, altares y monumentos de la gran plaza (figura v.24), entre los que so-
bresalen el nuevo edificio del Juego de Pelota y la renombrada Escalera de los
BsFicura v.26. Estela E de
Quirigud. Retrato del
ajaw Kak’ Tiliw.
* La bibliografi
Jeroglificos (figura v.25).°° Quirigud, el reino que nacié apa-
drinado por los gobernantes de Copan, siguié los pasos de su
protector y construyé una gran plaza y una acrépolis. En es-
tos espacios sus ajahuob mandaron erigir estelas que sobrepa-
saron en tamafio a las de Copan y exaltaban el prestigio de la
dinastfa de Quirigué (figura v.26)?
Un hecho que esclarecieron los recientes estudios sobre
los reinos mayas de la Epoca Clisica es la influencia decisiva
que tuvo la guerra, tanto en sus origenes como en sus altiba-
jos y desarrollo, Como se ha visto antes, el auge de ‘Tikal en-
tre los afios 300 y 400 esté ligado a su alianza con Tollan-
‘Teotihuacan, la potencia militar del Altiplano que cambié la
historia politica y cultural de buena parte del tertitorio maya.
Asimismo, hacia 550, cuando algunos autores sittian el de-
rrumbe de Tollan-Teotihuacan, esa conmocién politica cim-
bré el equilibrio de los reinos mayas, provocé el debilita-
miento de Tikal y sus aliados y dio lugar al ascenso de un
nuevo poder militar y politico: el reino de Calakmul.*
Calakmul es un descubrimiento del siglo xx. Antes de 1930
nadie sabfa de su existencia, En 1932 los arquedlogos visitaron
por primera ver este sitio ubicado en el vértice que forman el sur
de Campeche y la esquina donde confluyen los limites de Yucatén
y Guatemala, en un drea natural exuberante, rodeada por la selva
tropical, grandes aguadas y una fauna diversa, de la que perviven
especies hoy en peligro de extincidn, como el jaguar 0 el quetzal
(figura v.1). Se trata de una regién poblada de manera continua
desde el Periodo Preclisico, que entre los afios 550 y 695 fue el
sobre Copan es extensa. Ademas de las obras citadas en la nota anterior, véase:
Fash, Scribes, Warriors and Kings; y Bell, Canuto y Sharer, Understanding Classic Copan.
» El mds reciente estudio sobre Quirigus se debe a Looper, Lightning Warrior. Maya Art and King-
ship at Quivigua.
® Las causas que provocaron la caida de Teotihuacan siguen envueltas en el misterio. A la fecha no se tie-
re una explicacién convincente. Lo que se ha modificado es a fecha de su derrumbe, que antes se situaba et
los siglos vu y vit. Hoy hay pruebas de que su incendio y caida ocurré hacia el aio 550. Véase Wolfman,
“Mesoamerican Chronology and Archacomagnetic Dating 1-1200”, pp. 261-391; Sharer y Traxler, The
Ancient Maya, pp. 293-294; Sugiyama, “Termination Programs and Prehispanic Looting at the Feathered
Serpent Pyramid in Teorihuacan, Mexico”, p. 148 y ss. Para las fechas que sitéan el colapso de la ciudad en
tiempos més tardios, véase Rattray, Teotibuacan, Cerdrnica, eronologia y rendencias culerales,p. 412.
226icura v27. Reconstruccién de la pirdmide principal de Calakmul (Estructura 2), que rhide 120 metros
por cada lado y tiene una altura de 45 metros. Camo los edificios del Preclasico, esta coronada
por tres templos. En el frente sobresalen seis gigantescos mascarones de estuco.
asiento del reino més poderoso de las tierras bajas del sur, y una de las capitales mayas
de mayor tamafio, famosa por el nimero de sus monumentos y estelas y por el presti-
gio de sus gobernantes. Quienes primero penetraron la densa selva que la mantenia
ocutlta se llevaron la sorpresa de encontrar mas de 117 estelas labradas, lo cual tomné a
Calakmul en la ciudad maya con el mayor niimero de monumentos de este género.
Por desgracia, la piedra caliza de esta regiGn es de contextura suave y porosa y la mayo-
ria de sus estelas no resistié los estragos del clima y el paso del tiempo, as{ que pocas
conservaron los glifos y las imagenes donde se grabé su: mensaje original. Esto parece
explicar que Calakmul sea uno de los reinos menos conocidos, a pesar de la importan-
cia de este sitio, que en su apogeo albergé mais de 50000 pobladores, y del alto nuime-
ro de sus monumentos. Por estas circunstancias muchos de los datos que han servido
para reconstruir su historia provienen de los reinos aliados 0 enemigos que grabaron
en jetoglificos sus relaciones con esa potencia.”!
El ascenso politico de Calakmul ¢s simultineo al derrumbe de Tollan-Teotihua-
can, la capital del Altiplano que se habia hecho presente en El Perén maya desde el afto
378, cuando invadié Tikal e impuso su dominio en esa region. Segiin algunos autores,
el colapso de Teotihuacan hacia 550 quebranté Ia fuerza del reino de Tikal, que en
Sobre Calakmul véase Marcus, The Inscriptions of Calakmual: Royal Marriage at a Maya City in Cam-
peche, Mexico; Folan, “Calakmul, Campeche, Mexico: The Sociopolitical Organization of the City, its
Regional State and Physiographic Basin’, pp. 537, 563; Martin y Grube, Chronicle ofthe Maya Kings and
Queens, pp. 116-137; Sharer y Traxler, The Ancient Maya, cap. 8; Carrasco, “El Cuchcabal de la Cabeza de
Serpiente”, pp. 12-19; y Demarest, Rice y Rice (eds), The Terminal Classic in the Maya LowlandsFigura v28, Dintel de madera en el Templo | de Tikal, Presenta al rey Jasawr Chan K’awil sentado en su
trono protegido por la figura fantdstica de un dios jaguar, que era el protector de los reyes de Calakmul
En esta imagen Jasaw Chan K’awil festeja la apropiacign de la efigie del dios jaguar protector de Calakmul,
pues la exhibe orgullasa como pertenencia del reino de TikalCuapro v4. Secuencia cronolégica de los reyes de Calakraul
Nombre del gobernante
(fecha de nacimiento y muerte) Fecha de gobierno
Gobernante desconocido ca. 475,
Naatz Chan Ahk 2
Kinich Tajal Chaak #
Aj Wosal ca. 546-ca. 615.
n, ca, 534; m. 615
Gobernante desconocido ca. 626
Gobernante desconocido ca. 626-642
Gobernante desconocido a. 680
Sefiora Seis Ciclo 682-693
n,(?) 3m, 10-11 de feb., 741
Regente
Kak Tiliw Chan Chaak
rn, enero, 688; m. ca. 728
Yax Mayuy Chan Chaak ea. 744
K’ak Yipiiy Chaak ca. 746
Kak Ukalaw Chan Chaak 755-ca. 780
Bat K’awil 2
Iezamnaaj K’awil 784-ca. 814
n. marzo, 7713 m, a. 810
Waxakdlajun Ub’ah K’awil a. 814
Fuenre: Sharer y Traxler, 2006, pp. 382-383,
552 fue derrotado por Calakmul, su gran rival. En esos aftos Calakmul sometié a los
reinos de Caracol y Naranjo y logré construir un cerco que ahogg a'Tikal. El tamafto
de la derrota que entonces suftié Tikal se aprecia en el hecho de que durante décadas
no se etigieron estelas ni monumentos que consignaran la existencia del reino o dieran
cuenta de la obra de sus gobernantes. En cambio, en distintos lugares de las tierras
bajas aparecen monumentos que narran los triunfos de los ajaws de Calakmul.
Diversos registros indican que los afios 552. a 690 conformaron la época glo-
riosa del reino de Calakmul (figura v.27). Asi, en 546, cuando el ajaw de Naranjo,
‘Aj Wosal, ascendié al trono, un testimonio afirma que ese acontecimiento fue aus-
piciado por Tuun K’ab Hix, el ajaw de Calakmul. En el monumento funerario que
este poderoso ajaw mands construir, se le ve renacer, como dios del maiz, de las
entrafias de la tierra. Luego de la aplastante victoria en 552 de Calakmul sobre
© Braswell ef al, “Defining the Terminal Classic at Calakmul, Campeche”, pp. 162-194.Tikal se tienen noticias de que Copén, el aliado mas cercano de Tikal, también su-
frié el arrasamiento de su centro ceremonial y la destruccién de sus estelas conme-
morativas. Los arquedlogos aducen que en las circunstancias politicas y militares de
esos afios s6lo Calakmul pudo ser capaz de esa haraita
Agios més tarde, en 611, el ajaw de Calakmul, conocido con el nombre de Ser-
piente Enrollada, emprendié una extraordinaria expedicion militar que atraves6 la
selva, cruz6 rios caudalosos, entre ellos el Usumacinta, y concluy6 esa larga marcha
con la toma de Palenque, en el extremo oriental de Chiapas, seguida por la ejecucién
de su ajaw. En 631, otro jefe poderoso de Calakmul aplasté la rebeldia del reino de
Naranjo, que poco antes habfa atacado a Caracol, su aliado. Yuknoon Chreen II,
también conocido como “Yuknoon el Grande” (600-686), quien ejercié Esta fire la interpretacién adoprada por Schele, Freidel y muchos autores més, Véase Schele y
Freidel, A Forese of Kings: The Untold Story of the Ancient Maya. Véase, asimismo, la interesante inter-
pretacién que offece Aldama de esta triada, The Apoteosis of Janaab’ Pakal, pp. 151-180.radical la concepcidn que se tenia del dios creador del cosmos y de la ‘Triada de
Palenque, Observé que en este monumento el Dios Primero, el dios creador del
cosmos, asciende al cargo de gobernador “de los ciclos” en el dia 9 Ik (9 Viento)
de un periodo anterior a la creacién primordial, y se manifiesta otra vez en el mis-
mo dia 9 Ik, cuando nace 0 renace como el primer dios de la ‘Tiiada de Palenque,
muchos afios més tarde, el 20 de octubre del afio 2360 a.C. Stuart interpreta
la presencia del Dios Primero al principio y al final del proceso de creacién de la
nueva era del mundo, bajo los auspicios del dia 9 Ik, no como la manifestacién de
dos personajes distintos sino como un desdoblamiento de la misma deidad. So-
mete a revisién la personalidad de la Primera Madre, a quien tradicionalmente se
habia atribuido el papel de creadora de los dioses de la Triada de Palenque, y lue-~
go de un andlisis de los jeroglificos que componen su nombre llega a la sorpresiva
conclusién de que el nombre de “Primera Madre” que se venia utilizando es ert6-
co, pues proviene de una lectura defectuosa del texto. El nombre correcto, dice
Stuart, alude en realidad al llamado Dios Primero, el dios del maiz de la Epoca
Clésica. Asi, con los afilados instrumentos que hoy manejan los epigrafistas, Stuart
sostiene que el progenitor del cosmos palencano es un numen masculino, asocia-
do con el dios del maiz de la Epoca Clisica, quien se identifica con la fecha em-
blematica 9 Ik (9 Viento), el dia de su nacimiento (figura v.383).°*
EI significado de estas funda
se esclarece cuando las vincula-
jones mitolégi
mos con las fundaciones terrestres. El Templo x1x es el monumento mas impor-
ante edificado por el ajaw Kinich Ahkal Mo’ Nahb, el décimo segundo gober-
nante de Palenque y nieto del gran Pakal, quien lo dedicé al Dios Primero, el dios
del maéz, el numen més reyerenciado de la Trfada de Palenque. En este monumen-
to Kinich Ahkal Mo’ Nahb hizo inscribir el ascenso del dios creador del cosmos
palencano al gobierno de los cielos en una época mitica, y en una fecha més tardia
el nacimiento del dios central de la ‘Triada de Palenque, el dios del maiz (Dios Pri-
mero), y por tiltimo inscribié su propia entronizacién y vinculé esos aconteci-
mientos ocurtidos en tres momentos diferentes con el dia 9 Ik, 9 Viento.
Asi, amparado por el linaje de los dioses creadores del cosmos y de la Triada
de Palenque, Ahkal Mo’ Nahb se presenté ante su pueblo como una encarnacién
de los dioses fundadores. David Stuart interpreta asi el claborado argumento del
nieto del gran Pakal:
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rrauna v3s. Mapa dela caida de los reinos mayas de la Epoca Cisica, con las fechas registradas
en el sistema calendarico maya de la cuenta larga y entre paréntesis las fechas
del calendario juliano.figura vo. Reconstruccion de la fachada del Popol na de Copan. En la parte superior sobresale
el retrato del ajaw K’ak’ Joplaj Chan K’awil, sentado en un trono de jaguar, a la usanza maya.
En la parte del medio se ven os retratos de los jefes de linaje con quienes compartia el poder.
‘Abajo se advierten las puertas de acceso a la safia del consejo.
K’inich Ahkal Mo’ se apoyé en el Dios Primero para legitimar con el aura de lo
sagrado la fundacién de su gobierno, como se ve en las insctipciones de la pla-
taforma del Templo x1x. Ningtin otro ajaw maya se integré a sf mismo con tal
fuerza y de modo explicito en una narrativa mitolégica de estas dimensiones,
haciendo de su propia ascensién al ono una recreacidn de la historia mitica
primordial. Aqui y en otras inscripciones de Palenque, K’inich Ahkal Mo!
Nahb establecié también conexiones directas entre su entronizacién y la llama-
da “primera ascensién” del progenitor de la Triada de Palenque.
Los elaborados discursos teoldgicos de Janaab Pakal, Kan Balam y Kinich
Ahkal Mo’ Nahb, quienes vincularon su gobierno con los dioses creadores del
cosmos, muestran con fuerza que en este tiempo la especulacién teoldgica fue
un argumento decisivo para apoyar la legitimidad politica. La teologia era una
parte sustantiva del discurso del poder.
% [bid., p. 189.EL DESPLOME DE LOS REINOS
vet Pertopo CLAsico (800-900 p.C.)
Qu
maya sea la ineluctable desapaticién de los reinos de la Epoca Clisica entre 800 y
iza el acontecimiento mds dramdtico en la prolongada historia de la cultura
900, una catéstrofe jamés prevista en las profecias a las que tan proclives eran los
sacerdotes y chamanes de esa regién. Los signos que primero revelaron la pro-
fundidad de este derrumbe fueron la desaparicién de los antiguos emblemas del
ajaw rodopoderoso, la stibira interrupcién de las estelas que exaltaban la obra de los
gobernantes, el fin de las construcciones monumenrales para celebrar el poder di-
ndstico, la reduccién de las manufacturas y objetos de lujo, el encogimiento de las
redes de comercio, etc. En la regién del Usumacinta los reinos de Palenque, Piedras
Negras y Yaxchikin dejaron de hacer sus registros histéricos en las estelas entre 795
y 810, Los tilkimos monumentos fechados de los que se tienen noticias son los si-
guientes: Calakmul, 810; Naranjo, 820; Copan, 822; Caracol, 849; Tikal, 8695
Uaxactiin y Seibal, 889. Tonind registra la estela més tardia en el afio 909 (figura
v.39). Como es natural, el derrumbe de los estados y el abatimiento del antiguo
esplendor suscitaron diversas interpretaciones, desde las més fantasiosas hasta las
fundadas en el andlisis de las causas que intervinieron en el catastrdfico declive de
la época dorada de la civilizacién maya.
Quienes primero intentaron explicar la caida imparable de los estados acu-
dicron a respuestas catastrofistas: terremotos, huracanes, epidemias, devastacién
del medio ecolégico, hambrunas... Mas tarde, en la medida que avanz6 el co-
nocimiento sobre las circunstancias que intervinieron en el desmoronamiento
de los reinos, los fenémenos ambientales y sociales cobraron mayor peso. Varios
estudios hicieron ver que el notable incremento de la poblacién entre los aftos
300 y 600 provocé un uso intensive de recursos fundamentales escasos, como
la tierra, el agua y los bosques. El incremento de la poblacién, la fundacién de
nuevos pueblos y las muchedumbres que se asentaron en las ciudades modifica-
ron de manera radical el equilibrio demogréfico y ecolégico. Los arquedlogos
calculan que entre 700 y 800 la poblacién de las tierras bajas y del érea central
llegé a su maximo histérico.®
™ Grube 2001, p. 169.
Entre los estudios sobre la caida de los reinos mayas de la Epoca Clisica destacan las obras ya
citadas y los libros de Culbert (ed.), The Classic Maya Colapse, y Webster, The Fall af the Ancient Maya.El Capitan Ah-Mac-kin
Mo"-Ahuau participa en fairy ogee
tuna ceremonia con su rey
Dios K
Cahal Kan-Toc Pajaro Jaguar
Figura var, A) El Sajal An-Mekin-Mo'-Aiaw
Participando en un rite calendarico
con el ajaw de Yaxchilén, Pajaro Jaguar,
en abril de 756, B) El sajal Kan-Toc
‘con uniforme de guerra, comparte
la escena con el ajaw Pajaro Jaguar,
en un dintel de Yaxchilén, fechado
el 12 de junio de 752.
Dibujas de lam Graham.A estas presiones se sumé un largo periodo de escasez de Iluvias, con se-
quias severas y prolongadas en los afios 760, 810, 860 y 910. Asi, todo indi-
ca que en el llamado Periodo Clasico Terminal se intensifies la deforestacién,
el deterioro de los suelos cultivables y los rendimientos agricolas, fendémenos
que incidieron en la multiplicacién de enfermedades, la recurrencia de epi-
demias y en una desnutricién creciente. El efecto combinado de estos facto-
res trajo como consecuencia que el alto nivel de poblacién alcanzado en la
Epoca Clisica cayera en forma catastrofica, Los arquedlogos sostienen que
en los tiltimos afios del Clasico Terminal, entre 800 y 900, las tierras bajas y
el drea central maya perdieron un porcentaje altisimo de su poblacién.°°
Sin embargo, los estudios recientes muestran que no se puede atribuir a
una sola causa la desaparicién de los estados. Hoy se acepta que el derrumbe
de los reinos mayas no fue precipitado por una hecatombe stibita, sino que
més bien fue un proceso prolongado, impulsado por factores diversos. En
los tiltimos aftos, al lado de la importancia otorgada a los aspectos demogra-
ficos y ecolégicos, se presté mayor atencién al debilitamiento del poder cen-
tral del ajaw y a sus consecuencias polfticas y sociales. En la elegante capital
del reino de Copén, donde en la Epoca Clasica se construyeron notables
monumentos dedicados a exaltar el poder del gobernante, se percibe con ni-
tidez la desaparicién de esa forma de gobierno y el surgimiento de un nuevo
régimen politico.
EI primer signo de la disminucién de los poderes centralizadores del
ajaw de Copén aparece registrado el 29 de abril del afto 738, cuando su jefe
supremo, Waxaklajun Ub’ ah K’awil, fue derrotado y decapitado por el ajaw
de Quirigua, la capital vecina que hasta entonces habfa sido una provincia
subordinada de Copan. Otra manifestacin del debilitamiento del ajaw se
aprecia en las alturas de la acrépolis, el drea reservada a los dirigentes del
Estado. Aqui los arquedlogos reconstruyeron los restos de un edificio nota-
ble, fechado hacia 746, al que Ilamaron popal na, casa de la estera o del go-
bierno (figura v.40). Pop quiere decir petate, estera, y na, casa: casa del con-
sejo o del gobierno.
% Sharer y Traxler, The Ancient Maya, pp. 511-513, 525. Véase también el estudio de Andrew
y Fash, que describe el derrumbe de Copan, “Issues in Copan Archaeology”, pp. 395-425; y Webs-
ter, Freter y Gonlin, Copan. The Rise and Fall of an Ancient Maya Kingdom. Buena parte de los
estudios reunidos en el libto editado por Demarest, Rice y Rice, The Terminal Classic in the Maya
Lowlands, se refiercn a las causas que intervinicron en la caida de estos estados.En lugar de celebrar el poder personalizado del ajaw, el popol na repre-
senta una forma de gobierno colectivo, como lo expresa su simbolismo. En
la parte baja de este edificio se advierten las entradas a la gran sala del conse-
jo: en la parte superior sobresalen las imagenes de la estera que significan
que ahi radicaba el asiento del poder. Al lado de estas imagenes hay nueve
figuras esculpidas, que los arquedlogos identificaron como retratos de los
nueve jefes de linajes o barrios de Copan. Por iiltimo, en la parte central y
superior se ve la escultura de K’ak’ Joplaj Chan K’awil, quien era entonces el
ajaw de Copan, sentado en el trono tradicional de doble cabeza de jaguar
(figura v.40).
El simbolismo, los glifos y las esculturas de este edificio indican que aun
cuando se mantiene la alta posicién del ajaw, éste tenfa que tratar ahora los
asuntos de gobierno con los cabezas de linaje del reino, en una casa que no
era més el palacio emblemitico del soberano. La existencia del popol na sefala
un cambio sustantivo en la forma de gobierno. Del régimen de dominio per-
sonal de los asuntos politicos, militares, econémicos y administrativos ejerci-
do por el ajaw, se ha transitado a una forma de gobierno colegiada 0 compar-
tida, aun cuando al parecer la representacién politica del reino seguia
recayendo en la persona del ajaw. Como se verd adelante, este tipo de gobier-
no, documentado arqueolégicamente en el afio 746 en Copan, reaparecerd en
tiempos y estados posteriores.®*
La debilidad del poder del ajaw corre paralela a la pronunciada partici-
pacién politica de la nobleza. En Copan, junto a la afirmacién politica de
los cabezas de linaje, se advierte la presencia pujante de los grupos nobles
Schele, Stomper y Stuart, “Casa de la Comunidad y evolucién po-
ica entre los mayas clisicos: investigaciones en la estructura 104-22 A de Copan”, pp. 127-1505
Stomper, “A Model for Late Classic Community Structure at Copan, Honduras”, pp. 197-229.
Un resumen sobre las caracteristicas del popol na de Copan puede verse en el estudio reciente de
Fash, Andrews y Manahan, “Political, Descentralization, Dynastic Collapse, and the Early Post-
classic in the Urban Center of Copan, Honduras”, pp. 260-287.
* Uno de los primeros en registrar este cambio en la forma de gobierno y proporcionar un
marco tedrico para estudiarlo fue Sanders, en su articulo “Household, Lineage and State at
Eighth-Century Copan Honduras”, pp. 89-105. Los cabezas del linaje y miembros de la Casa
del Consejo en la ¢poca colonial aparecen mencionados en Yucatén con el nombre de holpop,
que Ralph Roys ha traducida como “el que esté en la cabeza de la estera’. El Ah Holpop “gober-
naba a los pobladores en su provincia con sus caciques, a quienes llamaba holpop [...].” Vé
Roys, The Titles of Ebnin, p. 43. Citado por Stomper, “A Model for Late Classic Community
Structure at Copan, Honduras”, pp. 219-220. En estos casos los titulos se refieren a una “Casa
del Consejo” o sede del gobierno colectivo.
© Fash, Fash, Lane, Larios,en lujosos barrios residenciales 0 en la adopcién de vestidos, simbolos y
emblemas antes reservados al ajaw. Los arqucdlogos citan como ejemplo
del ascenso social y politico de estos sectores la “Casa de los Bacabs”, un
suntuoso edificio ubicado en un area conocida como “Las Sepulturas”, cer-
cana al centro de Copan. En este barrio se edificaron numerosas residen-
cias, templos, santuarios, almacenes, talleres artesanales, casas para el apren-
dizaje de los jévenes, patios, etc. Entre esas construcciones, la Casa de los
Bacabs fue hecha con piedra labrada, esculturas en el frente y en los lados,
y dotada de habitaciones palaciegas en su interior. En una de estas tiltimas
se encontré una banca que semeja un trono, con personajes y jerogliticos
esculpidos. El andlisis de los glifos descubrié que esta residencia pertenecié
a un poderoso aj k'uhun, un funcionario encargado de los archivos donde
se asentaban los tributos reales, en cuyo honor se dedicé la banca conocida
como “Trono de los jeroglificos”. El sucesor de ese jefe de los archivos man-
tuvo el mismo oficio y un rango semejante, pues invité a su palacio al ajaw
Yax Pasaj, el tiltimo gobernante de Copén, a celebrar un rito calendarico en
esa mansidn. El ascenso de estos grupos agudizé la crisis politica planteada
por el ntimero creciente de linajes nobles que aspiraban a un ntimero limi-
tado de posiciones polfticas en la corte real.” La Casa de los Bacabs es otro
ejemplo que muestra cémo los grupos nobles habian usurpado los simbolos
del poder real y compartian con el ajaw las ceremonias antes reservadas
sélo a él.
La pérdida del poder del ajaw es un fenémeno extendido a finales del Pe-
riodo Clésico. En Yaxchilin el ajaw Péjaro Jaguar se vio obligado a cederles
autoridad militar a sus capitanes y subalternos, como se advierte en los mo-
numentos donde éstos aparecen a su lado, ocupando rangos semejantes. En-
tre los aftos 700 y 800 es comtin ver en las estelas, dinteles y palacios al ajaw
acompafiado de los jefes de la guerra. En Tikal, Palenque, Dos Pilas y otras
capitales los mandos militares itrumpen en la escena publica ocupando posi-
ciones politicas (figura v.s1).*"
Webs
Toward
% Véase Webster (ed.), The House of the Bacabs, Copan, Honduras, pp. 5-40 y 102-10
tet, Frerer y Gonlin, Copan. The Rise and Fall of an Ancient Maya Kingdom, cap. 4; Fash,
a Social History of the Copan Valley”, pp. 98-99; y Fash, Andrews y Manaham, “Political,
Descentralization, Dynastic Collapse, and the Early Postclassic in the Urban Center of Copan,
Honduras’, p. 285.
Schele y Freidel, A Forest of Kings: The Untold Story of the Ancient Maya, cap. 7; Sharet y
Traxler, The Ancient Maya, pp. 514-515.Otro efecto de la desintegracién del poder central fue la recurrencia de la
guerra entre los estados y el predominio de las armas sobre la negociacién
politica. Los estudios recientes muestran que en el siglo vir y més tarde la
nde los estados mesoamerica-
guerra fue un actor constante en la forma:
nos. Algunos autores sugieren que el ciclo de nacimiento, muerte y resurrec-
cién presente en los mitos de creacién sirvié de fundamento para legitimar €
institucionalizar la politica bélica adoptada por los estados expansionistas.*!
Sin embargo, la guerra para conquistar territorios, tributos y prestigio desen-
cadenada por los estados de Tikal y Calakmul entre 500 y 800 sélo contri-
buyé a debilitar a ambos, lo que a su vez provocé un rompimiento de los la-
zos politicos que antes unfan a estas capitales con los reinos y ciudades
menores, Asi, los sefiores que por afios habian estado subordinados a la auto-
ridad de Calakmul 0 Tikal se sintieron liberados para emprender sus propias
aventuras militares."
Hacia 750 muchos reinos mayas se dividieron, pelearon entre sf y queda-
ron arruinados. En algunas regiones, como la de Petexbattin, regada por el rio
Pasién, la guerra adquirié la forma de plaga endémica. En 761 los jefes de
Tamarindito, una capital menor, atacaron el reino de Dos Pilas, hasta enton-
ces cabeza de la regién de Petexbatiin. Cuando las guerras se intensificaron en
esta area los pobladores de Dos Pilas tuvicron que construir impresionantes
barreras defensivas. En esta misma regién los habitantes de Aguateca convir-
tieron la ciudad en un bastién protegido por profundas barrancas y altas mu-
rallas. En Punta Chimino, un puerto en el lago de Petexbattin, los pobladores
levantaron palizadas y cavaron pozos profundos en la roca y aun en el fondo
del lago para defenderse. Asi, lo que los arquedlogos descubrieron en las ciu-
dades de esta regién fue el paso macabro de la guerra asediando a una pobla-
cién incapacitada para resistirla. Hacia el afio 800 las capitales de Petexbattin
habfan desaparecido arrasadas por la violencia de la guerra.
El contraste entre el esplendor anterior de los estados y su misteriosa des-
aparicién en el transcurso de los siglos vit y vin produjo finalmente una nue-
va reflexidn.
“ Brown y Garber, “Evidence of Conflict During the Middle Formative in the Maya Lowlands
A view from Blackman Eddy, Belize”, pp. 91-108. La cita en la p. 92; Taube, “The Turquoise Heart:
Fire, Self-Sacrifice, and the Central Mexican Cult of Wat”, pp. 269-340.
Sharer y Traxler, The Ancient Maya, pp. 525-526.
© Foster, Handbook to Life in the Ancient Maya World, pp. 57 y 152-153.
256Los RASGOS DISTINTIVOS
DE LOS REINOS MAYAS DE LA Epoca CLAsica
En la década de 1960 arquedlogos connotados definieron a los mayas como
una sociedad rural y escribieron que sus ciudades no eran tales, sino “centros
ceremoniales” que sdlo se poblaban con ocasién de los grandes ritos religiosos,
a los que acudian los campesinos de las aldeas vecinas. El resto del afto perma-
necian vacias, apenas habitadas por los sacerdotes y funcionarios encargados
de su mantenimiento. El lector que ha recorrido las paginas anteriores podré
apreciar la gran distancia que media entre esta interpretacién de los afios se-
senta del siglo pasado y lo que hoy conocemos de la organizacién politica de
los mayas. Tres décadas mds tarde una nueva cohorte de arquedlogos, epigrafis-
tas, historiadores del arte y expertos en las mas variadas disciplinas mostré los
origenes remotos del Estado en [a tierra maya, su continua evolucin desde fi-
nes del Precldsico hasta su irradiacién plena en la Epoca Clisica, el complejo
trazo urbano de sus capitales y la contrastada diversidad social que sostenfa el
edificio politico.
La acumulacién de estos conocimientos abrié el paso a nuevas interpreta-
ciones sobre la naturaleza del Estado. Unos autores vieron en la multiplicacién
de los reinos en diferentes regiones la presencia de pequefias ciudades-Estados
otros plantearon la existencia de grandes estados regionales dominando a
pequefios reinos y cacicazgos, y otros més, en fin, acudieron al modelo del Es-
tado “segmentario” o “galictico”, que los antropélogos hab/an registrado antes
en Africa y Asia, para dar cuenta de las caracteristicas del Estado maya. Quie-
nes argiifan que la organizacién politica maya estaba fundada en la ciudad-Es-
tado se referian a estados territoriales pequefios y auténomos, gobernados por
soberanos carismaticos, que ejercian las funciones politicas, militares, religio-
sas y administrativas sin disponer de una burocracia profesional. Identificaron
estas ciudades-Estado por el glifo-emblema, que segin su interpretacién alu-
dfa a una organizacién politica independiente, sin importar su tamafio. De
acuerdo con sus estimaciones, en la Epoca Clasica habrfa habido unas 60 ciu-
dades-Estado (figura v.42). Otros autores, basados en testimonios arqueolégi-
& Véase una sintesis de las caracteristicas de los estados mayas en Martin y Grube, Chronicle of
the Maya Kings and Queens, pp. 19-21; Sharer y Traxler, The Ancient Maya, pp. 711-716; y Foster,
Handbook to Life in the Ancient Maya World, pp. 127-133. Sobre el modelo de la ciudad-Estado véase
Mathews, “Classic Maya Emblem Glyphs”, pp. 19-29.
257Estados regionales” Wa Cerritos. a
del Clasico Tardio a
> — Capital estatal
a
> Gependiente |e
J Otros sitios uma ah bla Cozumel
— Sacbé @ — ow
-- Fronteras estatales o
Estado Regional Estado Regional
de Puuc-Chenes/ de Coba_
‘ ;
Golfo de México Bahia Ascension
Laguna de erminos —~ Estado Regional: Estadatfieg[onal
de Calakmul ene Bed
j ut
jf Estado. “>
| Regional %
ide Palenque } Estado
Palenque | Regi of
7 Regional °
tage Petén
Was <
| 2. Estado
P *Regional®
16 O de Tikal
i
~ Lago”
labal
© Rio Motagua
Lago Atitian
dcéano Pacifico
35 70MMilas
Se
35 70.Kilomettos
Figura vaa. Mapa de las ciudades-Estado mayas hacia 790, segin Peter MathewsIsl Cerritos >
ne
Organizacién politica
propuesta ca. 790
© Centro principal
O Dependencia
— Sacbé ‘sla Cozumet
Frontera aproximada
entre estados
Golfo de México Bahia Ascension
Laguna de Términos
€ Mar Caribe
Rio Motagua
Lago atitlan
Océano Pacifico
35. ToKilometros
Figura v.43. Divisidn del érea maya en ocho grandes estados regionales.Figura vaa. El famoso Tablera 3 de Piedras Negras, esculpido hacia 782-795. La fotografia presenta el tablero
por la destruccién de que fue objeto en el siglo vi. Foto de Justin Kerr
en su situacién actual, ate
cos, redujeron esa multiplicidad de reinos a ocho grandes estados regionales,
con capitales en Uxmal, Coba, Rio Bec, Calakmul, Tikal, Palenque, Yaxchilin
y Copan (figura v.43). En este modelo las ciudades vecinas dependfan del Esta-
do regional mayor.
Los estudiosos de la sociedad maya fueron los primeros en trasladar a esta
regién el modelo del Estado “segmentario” o “galéctico”, que los antropélogos
ensayaron para estudiar las organizaciones politicas de Africa y Asia. Estos rei-
nos se caracterizan por un poder central débil, que mantiene relaciones inesta-
bles con las ciudades y regiones dependientes, las que a su vez estén gobernadas
por linajes locales fuertes, en competencia permanente con el poder central.
Cada linaje constituye un segmento de poder con raices y tradiciones propias
en las regiones. La débil unidad de estas organizaciones se sostenfa en la para~
fernalia ceremonial desarrollada por el gobernante alrededor de los lazos de pa-
© Adams y Jones, “Spatial Patterns and Regional Growth among Maya Cities’, pp. 46, 301-322.rentesco y de identidad, la teatralizacién del poder y los festivales religiosos. En
este modelo cada capital 0 centro regional formaba parte de una galaxia que se
movia alrededor del poder central, y al mismo tiempo mantenia su autonomia
y pretrogativas. Como se advierte, estas caracteristicas necesariamente tenfan
que desembocar en la inestabilidad politica del conjunto, puesto que cada una
de sus partes perseguia sus propios fines y establecfa alianzas contrarias al poder
central, De aqui proviene su calificacién de “estados débiles”.*
La compulsién que invadié a numerosos autores para adoptar un modelo
tinico que diera cuenta de la formacién del Estado en sociedades complejas,
asentadas en territorios y tiempos diferentes, ha resultado en el vano intento
de comprimir la rica gama de la diversidad histérica en esquemas excluyentes
que se rechazan entre si ¢ ignoran las cambiantes modalidades de los estados
en el tiempo. En contraste con esos esquemas reductivos, el modelo histérico
aqui adoptado se esfuerza por capturar las distintas formas de Estado que se
dieron en Mesoamérica y distinguir sus caracteristicas perdurables, el nticleo
duro que define la estructura del Estado mesoamericano. Asi, en el transcurso
que va de la aparicién del reino a su consolidacién en la Epoca Clasica, se
advierte que las siguientes constantes fueron decisivas en la formacién del Es-
tado.
La delimitacién y apropiacién de un territorio es la primera condicién para
la existencia del Estado. Sea que se trate de un territorio originario 0 largamen-
te ocupado por el mismo grupo, sea un territorio adquirido por invasién y con-
quista, en cualquier caso el grupo despliega energias extraordinarias para mar-
carlo como propio. La apropiacién fisica corre inextricablemente unida con la
posesién ritual y simbélica, como se ha visto en la delimitacién del altépetl.”
El testimonio més expresivo sobre la apropiacién del territorio se inscribié en el
compendio de todos los mitos de fundacién, en el mito de la creacién de la
Tierra, el Sol, los seres humanos, las plantas cultivadas y el reino. En el Popol
Vih de los mayas, la tiltima parte del libro esta dedicada a relatar la conquista y
Véanse los studios de Martin y Grube, Sharer y Traxler y Foster, citados en la nota 63. Uno de
los modelos de Estado segmentario 0 galictico aplicado en Mesoamérica fue el desarrollado por
Geertz, Negara. The Theasre State in Ninetcenth-Century Bali. Un ejemplo de cémo se trasladaron
estos modelos a la organizacién politica de los mayas lo presentan los libros de Fox, Maya Postelassic
State Formation, y Demarest, Ancient Maya. The Rise and Fall of a Rain Forest Civilization, caps. 8
y9. La revisién y critica de estos modelos puede verse en Stephen D. Houston, Hieraglyphs and His-
tory at Dos Pils, Dynastic Politics of the Classic Maya, pp. 142-148,
tanse las consideraciones sobre los ritos consagratorios del cerritorio reunidos en el capitulo 1,
dedicado al altéped.
261apropiacién del territorio, el esplendor alcanzado por el reino y a encomiar la
grandeza de su capital.
El ajaw, el supremo gobernante, es el otro pilar sustentador del Estado ma-
ya. Como se ha visto en las paginas anteriores, es el personaje més retratado y
mejor historiado del reino. Su época de mayor brillo va del aio 250 al 800, los
siglos del esplendor del mundo clasico. Se trata de un personaje acumulativo,
de una suerte de gran arcén histérico que va sumando en su imagen corporal y
simbslica las virtudes, los emblemas y los paradigmas de sus antecesores. Como
el ajaw olmeca, el maya es un eje césmico, un ser divino, la autoridad suprema, el
escudo protector del reino, el gran dispensador de los maximos honores, juez
eminente, lazo de comunicacién con los ancestros y las fuerzas sobrenaturales,
el maestro del ceremonial religioso. En una palabra, congrega en su persona los
atributos sustantivos del poder. El mds antiguo y constante de esos atributos es
el del guerrero, En los primeros tiempos del reino el ajaw porta el uniforme
maya de la guerra; y a partir de la invasion teotihuacana de 378 aparece armado
al estilo tolteca: dtlatl, escudo con la efigie de Tléloc, dardos, coraza protectora,
espejo de obsidiana en la espalda, etcétera
La concentracién de tales fuerzas en la persona del ajaw acabé por borrar la
idea de reyes-sacerdotes acuitada por los arqueslogos de la primera mitad del
siglo xx y atrajo el interés hacia la funcidn politica del gobernante. Las investi-
gaciones de las tiltimas cuatro décadas impulsaron una revaloracién del Estado
y de las funciones del ajaw, una tarea que condujo al reconocimiento de la pro-
funda rafz histérica del Estado y su sorprendente continuidad a través de los
siglos, Desde el Preclasico Tardio y ‘Terminal (400 a.C-100 d.C), cuando en
Kaminaljuyti y El Mirador aparecen los primeros embriones del Estado, se ad-
vierte una firme continuidad de esa institucién, que sobrevive a los cambios y
turbulencias histéricas. Asimismo, parece claro que es la solider de la institu-
cidn estatal la que permite la extraordinaria multiplicacién y desarrollo de los
reinos de la Epoca Clisica. Desde su aparicién, el Estado es el eje que impulsa el
proceso civilizatorio, el constructor de organizaciones politicas estables, asenta-
das en leyes, ritos y costumbres codificadas, calendarios agricolas y religiosos,
efemérides y ceremonias de caracter nacional, sujetas al poder coactivo del ajaw
y dedicadas a regular los distintos érdenes del universo humano.
En las historias particulares que hoy podemos leer de Tikal, Calakmul,
Popol Vuh. Las antiguas historias del Quiché, edicién de Adrién Recinos.
262Copan, Quirigud, Palenque o Yaxchilén, es visible el lugar eminente que en
todas ellas jugaron el Estado y su instrumento ejecutor, el ajaw. No es casual
que los mayas, como otros pueblos de Mesoamérica, compusieran una imagen
idealizada del Estado, una pintura que hacia de éste el principio y la suma de
la vida civilizada. Tollan-Teotihuacan, el mds antiguo y poderoso de los reinos
nahuas, fue para estos pueblos sinénimo del Estado por excelencia, la encarna-
cién del gobierno fuerte asentado en leyes sabias, protegido por los dioses crea-
dores, el bastién al que competia la misién de conservar el orden edsmico y
humano.”
Quizé el rasgo caracterfstico del ajaw maya de la Epoca Clisica sea su pre-
eminencia. La arquitectura, la escultura y la pintura lo presentan a la cabeza del
reino, ocupando los roles directivos. Y sin embargo, la estructura social sobre la
que descansaba su poder era mucho mis diversa y compleja que antes. La divi-
sién entre nobles y macehuales establecida desde el Periodo Preclasico no cam-
bio en la Epoca Clisica. Pero entre los afios 250 y 800, y sobre todo entre 600 y
800, se observan modificaciones importantes en el tamafio y la composicién de
los grupos directores. Los datos arqueolégicos, la lectura de los jeroglificos, los
vasos pintados y los monumentos muestran, al lado del crecimiento ya observa-
do de los grupos nobles y la multiplicacién de los reinos, una gradacién mayor
en el rango de las élites, y diferencias notables en los niveles de riqueza y poder.
Una serie de nuevos estudios se ha ocupado, desde distintas perspectivas, del
desarrollo y funciones de los grupos dirigentes, englobandolos en el término
general de “élites”. Por esta via se ha Ilegado a definir con mayor exactitud los
5
rangos que ocupaban estos grupos en el gobierno de los reinos.
Una obra escultérica extraordinaria ilustra con economia la variedad de
rangos de poder que surgieron en el mundo maya hacia finales de la Epoca
Clisica. Me refiero al notable monumento conocido con el nombre de Tablero
3 de Piedras Negras (figura v.44). Como se advierte, en st centro sobresale la
figura del cuarto ajaw del reino de Piedras Negras, Itzim K’an Ahk II, quien
preside una escena que se desarrolla en su palacio, sentado en el trono real.
Abajo de su magnifico trono hay una fila de siete personajes, cuatro mirando
hacia la derecha y tres hacia la izquierda, a quienes se dirige el ajaw con ademén
© Flotescano, Quetzaledaley los mitos fundadores de Mesoamérica,
” Véase, por ejemplo, Chase y Chase, Meroamerican Elites. An Archaeological Assessment. El libro
de Sharet y Traxler, The Ancient Maya, ya citado, contiene en el capitulo 12 un resumen de estas
clasificacionesFigura vas. El
magnifico Tablero
de los Esclavos de
Palenque, obra
maestra de los
artitices mayas,
Representa el
aoderoso personae
‘ak Suutz. Abajo, el
Tablero del Palacio
de Palenque.
esenta en el centro
la figura del ajaw
Kan Joy Chitan 1
recibiendo de su
idre, Janaab Pakal,
el tocado de
tosaicos de jade en
e! momento de su
entronizacin.
atos de Justin Kerr.expresivo. Las siete figuras sentadas son retratos de personajes que portan dis-
tintos titulos de nobleza. En la fila de la izquierda, el primer personaje es llama-
do K’an Nik-te y tiene un titulo (ba-sajal) que corresponde al de gobernador
de pueblos. El personaje que le sigue lleva el nombre de Ts'ununte’ y no se le
asigna un titulo especific
El siguiente recibe el titulo de sajal o gobernador de
la regién de Lacanhd. Al tiltimo se le ororgan los titulos de anab 0 anib, atin no
descifrados.
En ha fila de los tres nobles que miran a la iaquierda, el primero y més cerca~
no al trono lleva el titulo de Ti’Sak Hum. El que le sigue es otro sajal de alguna
provincia cercana. El tercer personaje recibe varios titulos no bien descifrados.
En el lado izquierdo del trono se ven tres hombres de pie, con los brazos cruza-
dos, conversando, El personaje del medio es nada menos que Yoopat Balam II,
a quien se identifica como ajaw de Yaxchilin, el reino al que por mucho tiempo
estuvo subordinado Piedras Negras y fue su rival mds enconado. Por iltimo, en
el lado derecho del trono se ven cuatro personajes, dos de ellos adolescentes. El
que esta de pie frente al trono es el heredero designado para suceder al ajaw de
Piedras Negras. Uno de los adultos que aparece detras de los jévenes, quizds su
tutor, tiene el titulo de Ah kudhnn.”! O sea que esta obra maestra de la escultura
maya brinda, a pesar del furor que traté de destruirla cuando el reino de Piedras
Negras fue derrotado por el de Yaxchilin, una imagen perceptiva del tiempo
politico que se vivia hacia el afio 782, cuando fue terminada. Sugiere que el
ajaw y el palacio real continuaban siendo el centro del poder politico. Confirma
la presuncién de que la fuente de legitimidad de los gobernantes seguia repo-
sando en la descendencia dindstica, en el culto a los ajahuob pasados, pues este
tablero fue comisionado por el ajaw de Piedras Negras que goberné de 781 a
808, para celebrar la memoria de su antecesor, Itzm K’an Ahk IL, quien dirigié
el reino de 729 a 757.
El artifice de este tablero reunié en una lograda composicin a 15 personajes,
enmarcados por jeroglificos que dan cuenta de sus nombres y rangos, con el
propésito vario de honrar la memoria de los gobernantes pasados, difundir la
designacién del heredero al trono, resaltar la visita del poderoso ajaw de Yaxchi-
lin, y confirmar los rangos, lealtades y funciones de la élite gobernante de Piedras
\ En esta descripcién me he basado en las interpreraciones de Houston y Stuart, “Peopling the
Classic Maya Court”, pp. 54-83; especialmente pp. 69-73; Herring, Art and Writing in the Maya
Cities, A. D, 600-800, pp. 151-162; y O'Neil, "Making Visible History: Engaging Ancient Maya
Sculpture”, pp. 200-217.Negras. La capacidad del artista para capturar las posturas de mando, disposicién
o servicio de estos personajes, la transcripcién a la piedra de sus vestidos y orna-
tos, el expresivo movimiento de sus brazos y torsos, y el logrado relieve tridimen-
sional del conjunto, hacen de esta pieza un fiel retrato politico de su tiempo y una
obra maestra.
El ascenso de los grupos nobles a las principales esferas del gobierno que se
registra en este tiempo y se expresa en el monumento de Piedras Negras, fue
acompafiado por la acentuada participacién politica de otros sectores: el ascen-
so del poder corporativo de los linajes, la afirmacién del poder militar de los
guerreros, la presencia acentuada del poder ideolégico de los sacerdotes, escri-
bas, escultores y artesanos, la manifestacién del poder econémico y estratégico
de los comerciantes, etc. La percepcién de estas realidades condujo a enfocar las
formas del gobierno de la Epoca Clisica desde una perspectiva distinta a la con-
centrada en el ajaw como orquestador absoluto de la trama politica.
EI poder centralizado y carismatico del ajaw del Petiodo Clésico Temprano
(250-600 d.C.) dio paso en el Clésico Tardio (600-800 d.C.) a formas de gobier-
no mds complejas, en las que participan actores distintos al ajaw, pero que son
parte de su entorno familiar y politico. Se trata de la corte real, o el centro de po-
der de la capital politica, el lugar fisico donde habita el ajaw y se ejercen las accio-
nes de gobierno. El nticleo original de este espacio de poder fue el palacio real,
que en Mesoamérica esta presente desde los origenes del reino, en el Preclésico
Tardio (400 a.C.-100 d.C.). En sus inicios, el palacio real fue meramente una ex-
tensién de la casa personal del aja Pero, como dice Max Weber, toda forma de
dominacién requiere de un cuadro administrativo encargado de ejecutar las érde-
nes, asf que para albergar ese cuadro se ampliaron las habitaciones de la casa real,
de tal modo que a la postre el palacio cobijé al gobernante y su familia por un
lado, y al personal administrativo por otro.” El mismo Weber distinguié dos for-
mas de dominacidn. “El tipo més puro de dominacién —dice— es aquel que
se ejerce por medio de un cuadro administrativo buroerdtico”, cayos miembros se
deben al cargo, ocupan un lugar preciso en la jerarquia administrativa, tienen
competencias bien determinadas, poseen calificacién profesional y perciben un
salario, En contraste con esta forma de dominacién esté la tradicional, en la cual
el cuadro administrativo no esta constituido por “funcionarios”, sino por “servi-
7 Weber, Economia y sociedad, 1, p. 170; Inomata, “Kings People. Classic Maya Courtiers in a
‘Comparative Perspective”, pp. 27-53; especialmente p. 29.dores” o “stibditos” del soberano. En este caso “las relaciones del cuadro adminis
trativo para con el soberano no se determinan por el deber objetivo del cargo sino
por la fidelidad personal del servidor”.”
Al incorporasse estas interpretaciones al analisis de la formacidn del Estado en
Mesoamérica, poco a poco se abandoné la excesiva concentracién en la persona de
ajaw y comenzé a estudiarse su entorno, el “cuadro adminiscrativo”. Por esta via los
investigadores percibieron que en Mesoamerica, antes que el “cuadro administrati-
vo constituido por funcionarios”, predoming el formado por “servidores o stibdi-
tos” del soberano.”' Al tomar fuerza estas indagaciones, la atencién se concentré en
la “Corte real”, en el espacio fisico donde residfa el “cuadro administrativo” y se
tejan y desplegaban las acciones politicas que organizaban el reino.”* Apoyados en
estos estudios, pero yendo mas alli del espacio reducido de la “Corte real”, podria-
mos decir que los puntales del cuadro administrativo que gobernaba los estados de
la Epoca Clisica eran los siguientes: el ajaw, los cuerpos militares, religiosos, inte-
lectuales y de comerciantes y artesanos que conformaban la nobleza, y el aparato
simbélico que reproducia, legitimaba y propagaba las acciones piiblicas.
El ajaw, ya se ha visto, es la cabeza politica, militar y administrativa del reino. Su
importancia radica en su capacidad para concentrar los cuatro factores conforma-
dores del poder: el poder politico, ideoldgico, econémico y militar.”* El palacio, la
corte real y la capital del reino fueron los centros territoriales donde se asentaron los
poderes ideoldgicos, econémicos, disuasivos y politicos que gobernaron el Estado.
En los reinos mayas de la Epoca Clisica estos cuatro poderes aparecen centralizados
en la capital del reino, y aun cuando estan subordinados al ajaw, no son meras ex-
tensiones de la persona del gobernante. Lo nuevo en estos reinos es la progresiva
afirmacién de esos poderes en cuerpos, estamentos ¢ instituciones que tienden a
mantener una relativa autonomia respecto del soberano.
El poder econémico del ajaw, el tema mds ignorado en la literatura histéri-
ca sobre los mayas de la Epoca Clisica, es probable que estuviera fincado en la
propiedad de grandes extensiones de tierra, el tributo (en especie y en trabajo),
el manejo del comercio interior y exterior, y el control de la produccién artesa-
* Weber, ibid. 1, pp. 175-76 y 180-181
* Inomata, “Kings People. Classic Maya Courtiers in a Comparative Perspective”, pp. 30-31
® Véanse los dos voltimenes sobre la corte real maya publicados por Inomata y Houston, Royal
Courts of the Ancient Maya: y también Evans y Pillsbury (eds.), Palaces of the Ancient New World.
Segdin Mann (The Sources of Social Power), las sociedades estin constituidas por miltiples redes
de poder entrelazadas ¢ interactuantes, De estas redes las mas importantes son el poder ideol6gico, el
poder econdmico y el poder militar.Cae
SSS ey
Corte real Instituciones de gobierno
Tntendente del palacio Fjércico
v
Responsable de los
archivos reales
+
Responsable del provocolo
y las relaciones exteriores
¥
Responsable de los
ficios religiosos
Sistema tribucario
Comercio exterior
Jnstituciones religiosas
Jucees y encargados
dela justicia
Figura ws. Estructura probable del Estado maya en la Epoca Clasica.
nal y de objetos suntuarios. Aun cuando los monumentos, los textos jeroglifi-
cos y otras fuentes apenas se refieren a estos temas, el tamafio de los reinos y de
las ciudades no podria explicarse sin el dominio de esos recursos por parte del
ajaw y los grupos nobles. La extensién y monumentalidad de la capital del rei-
no, y el ntimero de palacios, templos, mausoleos y residencias ahi concentra-
dos, sugieren que la mayor parte de esos ingresos iba a parar al tesoro real. Pero
asimismo, el descubrimiento de barrios residenciales y mansiones suntuosas en
Tikal, Caracol, Copan, Cancuén, Palenque y otras capitales, habitados por al-
tos funcionarios de la corte real, indican que estos grupos manejaban recursos
propios considerables.”
La extensién y continua ampliacién del palacio real que se advierte en estas y
otras capitales en los afios 500 a 700 ¢s otto indicador del incremento del perso-
nal administrativo ocupado en las distintas funciones de gobierno.” Atin més
inceresante es observar que el personal encargado de esas funciones adquiere en
este tiempo una visibilidad en los testimonios histéricos que antes no tenfa. La
notable aparicién de los capitanes de la guerra en los monumentos donde anti-
guamente sélo figuraba la imagen del ajaw se ha interpretado como una prueba
del ascenso de este sector en los rangos del poder y como una expresién de la
” Véanse las obras citadas en la nota 58,
® Harrison, “Palaces on the Royal Court at Tikal”, pp. 98-119; Kowalski, The House of the Govemors
Schele y Mathews, The Cade of Kings. The Language of Seven Sacred Maya Temples and Toms, pp. 63-94.
268correlativa debilidad del soberano.” La extraordinari
importancia estratégica y
politica que cobré la guerra en estos afios sugiere que el poder militar adquirié
un peso mayor en el cuadro administrativo del Estado
La frecuencia de la guerra, el incremento de los ejércitos, los requerimientos
de armas, pertrechos, equipamiento, almacenes y logistica bélica debié apoyar
la institucionalizacién del mando militar, Las numerosas representaciones del
ajaw Péjaro Jaguar de Yaxchilén, acompafiado del sajal Kan-Toc o del sajal de
La Pasadita, Tilom, en escenas de guerra y cautiverio de prisioneros, parecen
indicar que estos personajes desempeftaban importantes puestos militares en
ese reino (figura v.41).®” En Palenque, la exploracién de un grupo de edificios
préximo al palacio real Ilevé al descubrimiento del famoso Tablero de los Escla-
vos, una obra maestra comisionada en el afio 730 por un personaje de alto ran-
go llamado Chak Suutz, Gran Murciélago Rojo (Figura v.45). El texto que acom-
pafia a este monumento, una hermosa muestra de la caligrafia maya, le atribuye
a Chak Suutz una serie de proezas militares y le confiere los siguientes titulos:
baah ajaw (Sefior principal), Yejaw K’ak’ (Seftor de fuego) y sajal, gobernador
o alto funcionario de provincia. En el mismo palacio real se retraté a este perso-
naje capturando a gente noble enemiga en dos bellos monumentos, en el Table-
ro del Escriba y el Tablero del Orador, ambos en el musco de Palenque." El
poder de Chak Suutz para producir monumentos de esta calidad y para atri-
buirse tales honores, sugiete que no era un simple servidor del ajaw de Palen-
que, sino que ocupaba un lugar alto en la jerarquia militar y politica del reino,
y disponfa de recursos propios para suftagar obras suntuosas,
El grupo mas numeroso del cuadro administrativo del ajaw, y el menos es-
tudiado como tal, es el de los sacerdotes. Disponemos de numerosos estudios
sobre la religidn, pero sabemos poco sobre la institucién religiosa: sus miem-
bros, jerarquias, funciones... Sin embargo, su importancia es innegable, pues
en su seno se formaron los cuadros administrativos ¢ intelectuales de la élite
maya: los expertos en el calendario, la astronomfa, las ciencias aplicadas (botd-
nica, agricultura, ingenieria, medicina, hidrdulica, etc.), los maestros dedicados
a componer los cédices donde se acumulé el conocimiento anterior, los traduc-
” Sharer y Traxler, The Ancient Maya, pp. 525-526.
© Véase Schele y Freidel, A Forest of Kings: The Untold Story of the Ancient Maya, pp. 283-301; y
las figuras 7.10, 7.11, 7.15 y 7-19; Golden, “The Politics of Warfare in the Usumacinca Basin: La
Pasadita and the Realm of Bird Jaguar”, pp. 31-48; figuras 3.4 y 3.5.
8! Schele, “Phe Demotion of Chak-Kutz: Linage Compounds and Subsidiary Lords”, pp. 6-115
Martin, “Court and Realm: Archaeological Signatures in the Classic Maya Lowlands’, p. 177.
269)
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