República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder popular para la Educación Universitaria.
Universidad Bolivariana de Venezuela.
Núcleo – Monagas.
Implant
ación
Del
Euroce
ntrismo
en
Améric
a
Profesor: Estudiante:
Carlos Alfonzo
El eurocentrismo es un prejuicio cognitivo y cultural, que supone la existencia de
experiencias históricas lineales movidas por esquemas culturales fijos,
correspondientes a los provistos por la historia europea, considerando a las
trayectorias no europeas como formaciones incompletas o deformadas.
El eurocentrismo se refiere más concreta mente a la mirada del mundo a partir
de la experiencia europea occidental, donde las ventajas o beneficios para los
europeos y sus descendientes se consiguen a expensas de otras culturas,
justificando esta acción con paradigmas o normas éticas. Se habla entonces de
una “específica racionalidad o perspectiva de conocimiento que se hace
hegemónica colonizando y sobreponiéndose a todas las demás, previas o
diferentes, y a sus respectivos saberes concretos, tanto en Europa como en el
resto del mundo”.
Como introducción al eurocentrismo se puede mencionar que la globalización
en curso es, en primer término, la culminación de un proceso que comenzó con la
constitución de América y la del capitalismo colonial/moderno y eurocéntrico como
un nuevo patrón de poder mundial. Uno de los ejes fundamentales de ese patrón
de poder es la clasificación social de la población mundial sobre la idea de raza,
una construcción mental que expresa la experiencia básica de la dominación
colonial y que desde entonces permea las dimensiones más importantes del poder
mundial, incluyendo su racionalidad específica, el eurocentrismo. Dicho eje tiene,
pues, origen y carácter colonial, pero ha probado ser más duradero y estable que
el colonialismo en cuya matriz fue establecido. Implica, en consecuencia, un
elemento de colonialidad en el patrón de poder hoy mundialmente hegemónico. En
lo que sigue, el propósito principal es abrir algunas de las cuestiones teóricamente
necesarias acerca de las implicancias de esa colonialidad del poder respecto de la
historia de América Latina.
De esta forma, se concluye que el etnocentrismo como tradición intelectual, como
método de análisis de culturas dominantes y dominadas o como idea hegemónica
de superioridad (como en el eurocentrismo) debe ser objeto constante de crítica
en la academia por diversas disciplinas, en la medida en que las imposiciones
dadas por las hegemonías culturales consideradas de rango superior distorsionan
la realidad cultural y social mundial, ignorando o suprimiendo una pluralidad de
culturas que quieren ser una copia de la cultura dominante.
Principales Países que Colonizaron América
Los países que colonizaron América Latina fueron: Inglaterra, España,
Holanda, Francia y Portugal.
El principal colonizador fue España, ya que impuso su dominio por mayor
tiempo y obtuvo grandes riquezas de América, incluso también de América del
Norte, pues territorios que hoy pertenecen a Estados Unidos, como California y la
Florida, eran propiedad de la Corona de España, Inglaterra dominó además de
Canadá y Estados Unidos a países de América Central.
Implantación del Eurocentrismo en américa:
América se constituyó como el primer espacio o tiempo de un nuevo patrón de
poder de vocación mundial y, de ese modo y por eso, como la primera identidad
de la modernidad. Dos procesos históricos convergieron y se asociaron en la
producción de dicho espacio/tiempo y se establecieron como los dos ejes
fundamentales del nuevo patrón de poder. De una parte, la codificación de las
diferencias entre conquistadores y conquistados en la idea de raza, es decir, una
supuesta diferente estructura biológica que ubicaba a los unos en situación natural
de inferioridad respecto de los otros. Esa idea fue asumida por los conquistadores
como el principal elemento constitutivo, fundante, de las relaciones de dominación
que la conquista imponía. Sobre esa base, en consecuencia, fue clasificada la
población de América, y del mundo después, en dicho nuevo patrón de poder”. De
otra parte, la articulación de todas las formas históricas de control del trabajo, de
sus recursos y de sus productos, en torno del capital y del mercado mundial.
Creación de nuevas Razas
La idea de raza, en su sentido moderno, no tiene historia conocida antes de
América. Quizás se originó como referencia a las diferencias fenotípicas entre
conquistadores y conquistados, pero lo que importa es que muy pronto fue
construida como referencia a supuestas estructuras biológicas diferenciales entre
esos grupos.
La formación de relaciones sociales fundadas en dicha idea, produjo en
América identidades sociales históricamente nuevas: indios, negros y mestizos y
redefinió otras. Así términos como español y portugués, más tarde europeo, que
hasta entonces indicaban solamente procedencia geográfica o país de origen,
desde entonces cobraron también, en referencia a las nuevas identidades, una
connotación racial. Y en la medida en que las relaciones sociales que estaban
configurándose eran relaciones de dominación, tales identidades fueron asociadas
a las jerarquías, lugares y roles sociales correspondientes, como constitutivas de
ellas y, en consecuencia, al patrón de dominación colonial que se imponía.
Con el tiempo, los colonizadores codificaron como color los rasgos fenotípicos de
los colonizados y lo asumieron como la característica emblemática de la categoría
racial. Esa codificación fue inicialmente establecida, probablemente, en el área
britano-americana. Los negros eran allí no solamente los explotados más
importantes, pues la parte principal de la economía reposaba en su trabajo. Eran,
sobre todo, la raza colonizada más importante, ya que los indios no formaban
parte de esa sociedad colonial. En consecuencia, los dominantes se llamaron a sí
mismos blancos.
En América, la idea de raza fue un modo de otorgar legitimidad a las relaciones
de dominación impuestas por la conquista. La posterior constitución de Europa
como nueva id-entidad después de América y la expansión del colonialismo
europeo sobre el resto del mundo, llevó a la elaboración de la perspectiva
eurocéntrica de conocimiento y con ella a la elaboración teórica de la idea de raza
como naturalización de esas relaciones coloniales de dominación entre europeos y
no-europeos. Históricamente, eso significó una nueva manera de legitimar las ya
antiguas ideas y prácticas de relaciones de superioridad/inferioridad entre
dominados y dominantes. Desde entonces ha demostrado ser el más eficaz y
perdurable instrumento de dominación social universal, pues de él pasó a
depender inclusive otro igualmente universal, pero más antiguo, el inter-sexual o
de género: los pueblos conquistados y dominados fueron situados en una posición
natural de inferioridad y, en consecuencia, también sus rasgos fenotípicos, así
como sus descubrimientos mentales y culturales. De ese modo, raza se convirtió
en el primer criterio fundamental para la distribución de la población mundial en los
rangos, lugares y roles en la estructura de poder de la nueva sociedad. En otros
términos, en el modo básico de clasificación social universal de la población
mundial.
Eurocentrismo y Experiencia Histórica en América Latina
Aplicada de manera específica a la experiencia histórica latinoamericana, la
perspectiva eurocéntrica de conocimiento opera como un espejo que distorsiona lo
que refleja. Es decir, la imagen que encontramos en ese espejo no es del todo
quimérica, ya que poseemos tantos y tan importantes rasgos históricos europeos
en tantos aspectos, materiales e intersubjetivos. Pero, al mismo tiempo, somos tan
profundamente distintos. De ahí que cuando miramos a nuestro espejo
eurocéntrico, la imagen que vemos sea necesariamente parcial y distorsionada.
Aquí la tragedia es que todos hemos sido conducidos, sabiéndolo o no,
queriéndolo o no, a ver y aceptar aquella imagen como nuestra y como
perteneciente a nosotros solamente. De esa manera seguimos siendo lo que no
somos. Y como resultado no podemos nunca identificar nuestros verdaderos
problemas, mucho menos resolverlos, a no ser de una manera parcial y
distorsionada.