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OPIOIDES

El documento describe la historia de los opioides como analgésicos naturales conocidos desde la antigüedad. En el siglo XIX se aisló la morfina del opio y más tarde se sintetizó la heroína como antitusígeno, aunque luego se prohibió debido a su alto potencial de adicción. Actualmente hay aproximadamente 9 millones de personas dependientes de heroína en todo el mundo.

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El documento describe la historia de los opioides como analgésicos naturales conocidos desde la antigüedad. En el siglo XIX se aisló la morfina del opio y más tarde se sintetizó la heroína como antitusígeno, aunque luego se prohibió debido a su alto potencial de adicción. Actualmente hay aproximadamente 9 millones de personas dependientes de heroína en todo el mundo.

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OPIOIDES

ASPECTOS HISTÓRICOS DE LOS OPIOIDES

Las propiedades analgésicas y antidiarreicas del opio se conocen desde antiguo, estando citadas
en papiros egipcios y en escritos sumerios. Fueron los griegos y los romanos los que describieron
de forma más detallada como preparar y usar el opio.

Durante muchos años se utilizó como medicamento la tintura de opio o láudano. Su empleo con
fines hedonísticos se inicia en Europa en el siglo XIX, siendo Thomas de Quincey el gran promotor
del uso del opio con su ensayo “Confesiones de un inglés consumidor de opio” publicado en 1821.

En 1805 el estudiante de farmacia alemán Friedrich Sertürner aisló la morfina del opio y la
denominó morphium en recuerdo de Morfeo, el dios griego de los sueños.

La importación de opio a la China por los ingleses y portugueses llevó a la aparición de fumaderos
de opio. El intento de control por las autoridades imperiales chinas y la prohibición de la
importación fueron la causa de la llamada “guerra del opio”, que finalizó con el tratado de Nanking
en 1842, por el que se limitó el comercio de opio a algunos puertos.

Posteriormente, se admitió de forma legal y se crearon una plaga de fumaderos de opio. La


invención por Alexander Wood de la jeringa hipodérmica en 1855 hizo posible el inicio de la
terapia parenteral.

La morfina se utilizó de forma generalizada en la guerra civil norteamericana (1861-1865) y la


franco-prusiana (1869-1971). Como consecuencia, se produjo la adicción en muchos soldados,
incluso a la dependencia de morfina se la denominó “enfermedad del soldado”.

En 1874, el químico inglés C.R. Wright hirvió morfina con ácido acético lo que produjo, entre otros
derivados, la heroína (diacetilmorfina, diamorfina, acetomorfina).

En 1898, Strübe publicó los resultados del uso de heroína en pacientes tuberculosos. En ese
mismo año, la compañía alemana Bayer inició la producción y comercialización de la heroína como
antitusígeno. En 1920, se prohibió en los USA la importación, producción y venta de heroína, tras
demostrarse su elevada capacidad adictiva y poco después lo adoptó la Sociedad de Naciones, con
lo que fue prohibida en la mayoría de países. En el Reino Unido esta prohibición no se hizo efectiva
y hasta la fecha, puede utilizarse la heroína de forma controlada como analgésico y como
tratamiento de sustitución en la dependencia de opioides.

Recientemente se han realizado ensayos clínicos y programas controlados de la utilización de la


heroína en el tratamiento de la dependencia de heroína (Suiza, Holanda, España). La llamada
“epidemia moderna de la heroína” apareció en los Estados Unidos de América durante la
intervención norteamericana en la guerra de Vietnam (1963-1973). Por un lado, muchos soldados
consumieron esta sustancia en el frente de batalla y, por el otro, se organizaron los grandes
canales internacionales de distribución desde el triángulo del oro.

Transcurridos unos años llegó a Europa y después a España. Las consecuencias del consumo de
heroína fueron ya evidentes en España a finales de los setenta, llegando al máximo en los ochenta.
La infección por el virus del SIDA provocó la muerte de un porcentaje muy importante de los
heroinómanos iniciales. Se calcula que pueden haber en el mundo unos 9 millones de personas
dependientes de heroína.

TERMINOLOGIA
CONCEPTO

Aunque muchas veces se utilizan de forma intercambiable, los términos


opioide y opiáceo tienen significados distintos. Así, en el término opioide se
incluye a cualquier sustancia endógena o exógena que presenta afinidad por
los receptores opioides, es decir, que se une a ellos de forma específica. El
término opiáceo se refiere a las sustancias obtenidas del opio. La palabra
narcótico proviene del griego narkos y significa adormecimiento o torpeza.
Aunque se utilizó para denominar a los opiáceos, está más extendido su
empleo en el ámbito policial y jurídico para denominar a las drogas de abuso,
por lo que no parece adecuado utilizarla

El opio es una droga analgésica y narcótica que se extrae de la


adormidera, Papaver somniferum. La adormidera o planta del opio es
una planta herbácea anual que puede crecer hasta el metro y medio, y sus
flores son blancas, rosas o violetas. La cápsula, redonda y gruesa,
contiene numerosas semillas pequeñas y negras.

El opio se extrae al realizar incisiones superficiales en las cápsulas


(cabezas) cuando todavía están verdes, justo unos días después de
caérsele los pétalos a las flores.

Los cortes exudan un látex blanco y lechoso con un alto contenido en


alcaloides. Esta savia, al secarse, se convierte en una resina cristalina de
color marrón oscuro (que es el opio en bruto) con los alcaloides ya muy
concentrados.

El opio contiene entre un 10 y un 20% de alcaloides, 5-6% de minerales,


de azúcares y además, ácidos orgánicos. Entre los alcaloides del opio
podemos citar la morfina, la codeína y la tebaína, todos ellos
pertenecientes al grupo de derivados fenantrénicos y entre los que la
primera es la más abundante. También se encuentran en el opio otro tipo
de alcaloides, los derivados bencilisoquinoleínicos, que a dosis
terapéuticas no son narcóticos y poseen otros tipos de actividad
farmacológica. Los principales son la papaverina (antiespasmódico) o la
noscapina (antitusígeno).

RECEPTORES OPIOIDES
Los receptores opioides son proteínas G acopladas a segundos mensajeros, cuyos ligandos
naturales son los opioides endógenos (dinorfinas, encefalinas, endorfinas, endomorfinas y
nociceptina, entre otros) (1-3). Los opioides exógenos también tienen como blanco a estos
receptores. Se encuentran tanto en el SNC, como a nivel periférico. En su designación se emplean
letras griegas, que en algunos casos se relacionan con el agonista que sirve de referencia a cada
clase (1,2,4).

Algunos autores consideran la existencia de un cuarto tipo de receptor opioide, conocido con el
nombre de Orfanina FQ (OFQ, ORL1) (5). Su denominación se debe a que, al ser caracterizado, se
consideró huérfano (orphan) de ligandos específicos tradicionales. Su ligando endógeno es la
nociceptina, un péptido de 17 aminoácidos, con cierto parecido a la dinorfina

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