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Cartas de Manuel García Morente

El documento presenta diecisiete cartas inéditas del filósofo Manuel García Morente a su amigo Alberto Jiménez Fraud, que ilustran su proceso espiritual durante la Guerra Civil Española. Estas cartas, escritas entre enero y junio de 1937, ofrecen una visión profunda de su experiencia de conversión religiosa, que fue narrada en su obra 'El hecho extraordinario'. A través de sus escritos, se revela la angustia y la búsqueda de Morente por reunir a su familia mientras enfrentaba un contexto de incertidumbre y conflicto.
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Cartas de Manuel García Morente

El documento presenta diecisiete cartas inéditas del filósofo Manuel García Morente a su amigo Alberto Jiménez Fraud, que ilustran su proceso espiritual durante la Guerra Civil Española. Estas cartas, escritas entre enero y junio de 1937, ofrecen una visión profunda de su experiencia de conversión religiosa, que fue narrada en su obra 'El hecho extraordinario'. A través de sus escritos, se revela la angustia y la búsqueda de Morente por reunir a su familia mientras enfrentaba un contexto de incertidumbre y conflicto.
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Ágora

Vía crucis de un filósofo.


Cartas inéditas de Manuel
García Morente a Alberto
Jiménez Fraud relativas
al proceso narrado en
«El hecho extraordinario»
A philosopher's Via Crucis: Manuel García Morente's
unpublished letters to Alberto Jiménez Fraud,
based on "El hecho extraordinario"

Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

Resumen Abstract

Ofrecemos diecisiete cartas inédi- We present seventeen unpublished


tas del filósofo Manuel García Moren- letters written by the philosopher
te a su amigo Alberto Jiménez Fraud. Manuel García Morente and addressed
Las cartas ilustran el proceso espiritual to his friend Alberto Jiménez Fraud.
vivido por Morente en París durante la The letters illustrate the spiritual pro-
guerra civil española, relatado por él cess that García Morente experienced
mismo en «El hecho extraordinario», el during his stay in Paris at the begin-
famoso relato de su conversión. ning of the Spanish Civil War, a pro-
cess he later recounted in «El hecho
extraordinario» [«The extraordinary
event»], the well known narrative of
his religious conversion.

Palabras clave: García Morente, experiencia de Dios, conversión, razón y fe,


filosofía española contemporánea.
Key words: García Morente, Experience of God, Conversion, Reason and
Faith, Contemporary Spanish Philosophy.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

1. Introducción

En 2017 se han cumplido ochenta años del conocido proceso


espiritual que, en los primeros meses de 1937, llevó al filósofo an-
daluz Manuel García Morente, emigrado en París cuando desgarraba
España la Guerra Civil, al reencuentro de la fe cristiana y hasta al
sacerdocio ministerial en la Iglesia católica.
García Morente relató de manera magistral ese singular proceso
en una larga carta dirigida a su director espiritual en vísperas de su
ordenación sacerdotal, que hoy constituye su conocido opúsculo ti-
tulado El «hecho extraordinario»; y alude asimismo brevemente a él
en tres más de sus cartas hasta ahora publicadas: la del 27 de abril de
1938 a Monseñor Eijo y Garay, la del 24 de julio de ese mismo año
a don Juan Zaragüeta, y la del 9 de enero de 1939 a doña Carmen
Perales.1 Pero hasta ahora no se sabía de otros testimonios epistola-
res que pudieran ilustrar más amplia y precisamente nuestro conoci-
miento de esa excepcional aventura espiritual.
La amabilidad y confianza de Gabriela von Humboldt, viuda de
Manuel Jiménez Cossío, ha querido poner hoy en mis manos dieci-
siete cartas inéditas enviadas por García Morente desde Francia –126,
Boulevard Sérurier, París XIX–, a cuya capital le había devuelto la
vorágine de la guerra de España, a su íntimo amigo Alberto Jiménez
Fraud, emigrado a su vez en Inglaterra –15 King’s Parade, Cambridge–,
entre el 12 de enero y el 11 de junio de 1937. Los originales de estas
cartas se conservan en Francia, en las cercanías de París, y obran
ahora en poder de Gabriela von Humboldt de Jiménez, pues pasaron
a la propiedad de su difunto esposo por herencia del padre de éste,
que fue su destinatario.
Las diecisiete cartas informan ampliamente tanto sobre la situación
exterior cuanto sobre el estado de espíritu en que se hallaba García
Morente en los meses, los días y las horas anteriores y posteriores al
mentado proceso espiritual, que culminó en lo que él mismo dio en
llamar «el hecho extraordinario». Su interés fundamental estriba en
que aportan más luz sobre las causas, razones y motivos de la intensa
y compleja aventura interior vivida por el filósofo en ese doloroso
tiempo, cuyo sentido es indudablemente religioso.

1 Cf. Manuel García Morente, Obras completas. Edición de Juan Miguel Palacios
y Rogelio Rovira. Fundación Caja Madrid/Editorial Anthropos, Madrid/Barcelona,
1996, 2 tomos en 4 volúmenes: t. II, vol. 2, pp. 415-441, 507-513, 516-518 y 528-
530 respectivamente.

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Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

A tenor del relato de El «hecho extraordinario», recuérdese que


García Morente, tras su destitución como decano de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid y su depuración como
catedrático de Ética de esa universidad por el gobierno del Frente
Popular, viéndose amenazado de muerte por ciertos elementos de un
sindicato de trabajadores de la enseñanza, tuvo que huir de Madrid y
refugiarse en París, donde vivió como pudo casi durante nueve meses,
desde principios de octubre de 1936 hasta mediados de junio de 1937.
Durante todo ese tiempo García Morente tiene en esa ciudad,
como se verá, múltiples encuentros y realiza diversas actividades,
mas su empeño principal y, por así decirlo, monotemático es sola-
mente uno: el de sacar de España a su familia –cinco mujeres y dos
niños– y llevarla a Francia con él. Y es en el cañamazo de ese único y
denodado empeño, nacido del amor de padre, donde se tejen las mil
iniciativas, esperanzas, fracasos, sorpresas, ilusiones, súplicas, gozos,
decepciones, etc. que constituyen, a su vez, como el telón de fondo
de una mucho más honda y secreta peripecia interior de conversión
personal. García Morente sale de ella «hecho otro hombre» sin dejar
sin embargo de sentirse el mismo, como cuenta admirablemente en
El «hecho extraordinario»: «...me miré al espejo y estuve contemplán-
dome durante largo rato. Me encontré distinto, muy distinto, aunque
bien veía que era el mismo».
A la plena comprensión del sentido y correcta estimación del va-
lor de estas cartas ha de servir, sin duda, muy esencialmente la lectu-
ra previa de El «hecho extraordinario» en cualquiera de sus ediciones.
La más reciente es esta, debida a la nieta del filósofo: García Morente,
Manuel: El «hecho extraordinario». Nota preliminar y edición de Car-
men Bonelli García-Morente. Encuentro, Madrid, 2015, 70 pp.
Juan Miguel Palacios
(Madrid)

2. Cartas de Manuel García Morente

París, 12 de Enero, 1937.

Querido Alberto.
Dirás que soy un ingrato y que no correspondo debidamente
a tu cariñosa solicitud. Yo ya no sé lo que soy. Lo que sé es que

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Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

no he podido escribirte y sin embargo todos los días desde hace


meses quiero escribirte. Estoy abatido, deprimido, moralmente
deshecho. No es seguro que pueda acabar esta carta y enviártela.
Ya he empezado muchas en vano. Procuro vivir en una especie
de borrachera, yendo y viniendo a casas amigas –Pepe2, Ayala3,
el Colegio4, etc.– hablando con Selgas5, que es como una ducha
fortificante, leyendo periódicos. Pero no se va de mi imagina-
ción la idea de mis pobres hijas en el infierno de Madrid. Recibo
postales de ellas cada dos días; pero con muchos días –cinco o
seis– de retraso; y claro está que esto no calma mi inquietud. Es-
tuve tranquilo relativamente hasta mediados de Noviembre. Pero
se conoce que se me acabó la cuerda. Ya no me queda más que
una especie de apatía interior, una desgana de todo, que a duras
penas encubro en mis idas y venidas y en la conversación. Ahora
veo que anuncian la evacuación forzosa de Madrid. ¿A dónde irán
mis pobrecitas hijas, con los nenes pequeños? ¡Dios sabe lo que
pasarán por esos caminos, entre milicianos, a dónde irán a parar!
Si siquiera tomaran Madrid, estando ellas dentro, me quedaría la
posibilidad de regresar enseguida y reunirme con ellas. Pero si son
evacuadas, ¿qué va a pasarles? ¿Podré traérmelas aquí? Vivo en un
montón de dudas que me tienen abatido y deshecho.
Por otra parte también soy pesimista. Me temo que esto acabe
en conflagración. La conducta de Francia es enormemente sospe-
chosa. Aquí creo que casi todo el gobierno sea rojo, con una sola
o dos excepciones a lo sumo; y me parece que quieren pasarse de
listos y pretenden salirse con la suya sin provocar la guerra. Pero
eso es imposible, porque los rojos de ninguna manera pueden en
España ganar la guerra; y entonces si Francia sigue por el camino
de ayudarles sin tasa, el choque con Alemania será casi inevitable.
Solo Inglaterra podría salvar la situación; pero sería diciendo cla-
ramente qué es lo que quiere y diciéndolo con la energía suficien-
te para imponerse. ¿Lo hará? Yo creo realmente que en Inglaterra
está la solución de esta tragedia. Si Inglaterra se lava las manos
o se pone francamente del lado rojo, estamos perdidos. Si por el
contrario llega a comprender que la única solución posible es la
de imponer la paz en Europa, imponiéndola en España, entonces

2 José Ortega y Gasset.


3 Ramón Pérez de Ayala.
4 El Colegio de España en la Ciudad Internacional Universitaria de París.
5 Ezequiel de Selgas, anfitrión de García Morente en París.

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Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

estamos salvados. ¿Cómo no comprenden los ingleses que cuanto


más tiempo pase, más difícil ha de ser el establecimiento en Espa-
ña de un gobierno normal? ¿Cómo no comprenden que en España
no puede haber más gobierno normal, en muchos años, que una
dictadura? ¿Cómo no comprenden que esa dictadura no puede ser
otra que la del ejército? Una dictadura del proletariado sería la
perpetuación del infierno anárquico; una dictadura de masas fas-
cistas sería el peligro constante de nuevos disturbios. No hay más
solución que una dictadura del ejército. Esto es tan claro, que me
parece imposible que haya quien no lo vea.
Me ha escrito Castillejo6 una postal ofreciéndome un socorro de
tres libras, de parte de una persona que se interesa por nuestras
desdichas. He contestado una postal aceptando. El ofrecimiento lo
ha hecho Castillejo muy cordial y delicadamente. Me ha conmovido
mucho. Por lo demás, supongo que sabrás que están llegando de
continuo españoles. Vino Marañón7 con los suyos. Vinieron y siguen
viniendo otros. Los rojos que vienen, se quedan. ¡Cómo estará aque-
llo! Y pasan los días en la inquietud, en la indecisión, en la desorien-
tación. Yo ya no sé ni puedo imaginar lo que va a ser de mí a tres
días vista. Hace unos diez días salí de la cama en donde estuve 20
días sin moverme, con el pie derecho esguinzado, a consecuencia de
una caída que di en el Metro. Ya ando cómodamente, pero todavía
cojeo algo.
A Natalia8, a Natalita9, a Manolo10, muchos recuerdos míos. Para
ti, querido Alberto, un fuerte abrazo, en el que pongo toda la emo-
ción de un náufrago que encontrara el refugio de una verdadera y
fraternal amistad.
MGMorente

6 José Castillejo Duarte, secretario general de la Junta de Ampliación de


Estudios e Investigaciones Científicas.
7 Gregorio Marañón y Posadillo.
8 Natalia Cossío López-Cortón, de Jiménez Fraud.
9 Natalia Jiménez Cossío.
10 Manuel Jiménez Cossío.

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Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

II

París, 15 de Febrero de 1937.


126, Boulevard Sérurier, Paris (XIXº)

Querido Alberto.
Ayer me ha dicho Juan Pérez de Ayala11 que había tenido un tele-
grama de Carmen12, de Málaga, en que decía que todos están perfec-
tamente. Me ha emocionado mucho la noticia y no sólo por lo que yo
quiero a las niñas, sino porque pienso en las mías, que no logro sacar
de Madrid, por mucho que hago. ¡A ver si ahora entran los nacionales
y, como tus sobrinas, tienen la suerte de seguir bien! Supongo que o
habrás tenido o estarás a punto de tener carta o noticias detalladas de
ellas, de Encarnación13 y de los niños. Te agradeceré muy de verdad
me informes de todos y de cuanto puedas saber acerca de Málaga, de
cualesquiera personas, por ejemplo, Loza14, van Dulken15, mi buen
Pepe La Muela16, etc... Figúrate con qué alegría tendré noticias.
Ya sé que te han otorgado la pensión Carnegie. No dudé que así
sería y pienso que para buen tiempo estarás tranquilo por el lado eco-
nómico. Yo también lo estoy, pues hace unos días he llegado a un
arreglo con la casa Garnier, de aquí, para rehacerles el diccionario es-
pañol-francés y francés-español. Me dan veinte y cuatro mil francos y
me pagan a mil francos mensuales hasta terminar la entrega. Así pues
por ese lado económico tengo un respiro. Siento además el optimismo
del momento, pensando que quizá se precipite rápidamente la debâcle
de Valencia y la guerra termine pronto. ¿Por qué los ingleses, que nada
tienen de anarquistas, ni de comunistas, son tan parciales en pro de los
rojos? Yo estoy convencido de que si dijeran claramente qué es lo que
quieren, se acababa la guerra en un instante. ¿Por qué no lo dicen?
Me paso el día o trabajando en el diccionario, haciendo fichas y
papeletas, o en casa de Pepe Ortega17, hablando de lo único de que
ahora podemos hablar los españoles. La vida se nos ha condicionado
tan enteramente a «lo que pasa», que casi no intervenimos directa-
mente en nuestro propio vivir. Parece que la vida vive en nosotros

11 Hijo mayor de Ramón Pérez de Ayala.


12 Carmen Jiménez Ramos, sobrina de Alberto Jiménez Fraud.
13 Encarnación Ramos Puente, cuñada de Alberto Jiménez Fraud.
14 Enrique Loza, amigo de la juventud de García Morente en Málaga.
15 Enrique van Dulken Nagel, amigo de la juventud de García Morente en Málaga.
16 José de la Muela, amigo de la juventud de García Morente en Málaga.
17 Cf. nota 2.

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Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

por sí sola y nos limitamos a verla o mejor dicho a vernos vivir. Yo


me siento totalmente entregado al destino y no tengo la menor idea
de lo que va a ser de mí dentro de diez días. Me parece que más o
menos, todos estamos así.
Dale mis más cariñosos recuerdos a Natalia18, a Natalita19 y a Ma-
nolo20. Recibe tú un abrazo fraternal de tu inolvidable amigo
MGMorente

III

París, jueves, 11 de Marzo.


126, Boulevard Sérurier (XIXº)

Querido Alberto. Tus dos cartas, la del 20 de Febrero y la del 8 de


Marzo me han causado gran alegría, pues aunque nada me dices de
ti mismo, de tus ocupaciones y preocupaciones, me parece rastrear
algo más de optimismo y de esperanza, sobre todo en la última. ¿Es
así? Dime qué te haces, qué piensas hacer en el porvenir próximo.
Hablando de ti, me dijeron ayer Cabrera21 y Establier22 que tu ac-
tuación en Cambridge iba muy bien y que te estabas «haciendo una
posición». Lo que esto me alegraría, no puedes imaginártelo. Por otra
parte aquí nuestras impresiones son muy optimistas en lo que se
refiere al destino personal de quienes, como yo, piensan regresar a
España en cuanto sea materialmente posible. Y no lo hago ya mismo,
porque mis hijas siguen en Madrid y temo por ellas. Recibo de ellas
tarjetas postales con regularidad cada dos o tres días. Las pobres me
dicen siempre que están muy bien, que los niños, mis nietecillos, es-
tán muy ricos, que el nene (tiene ocho meses) ha engordado mucho;
y mil cosas por el estilo. Pero yo pienso que deben pasarlo muy mal
y esta idea me consume. Desde fines de Enero empecé a gestionar su
venida aquí, puesto que con lo que me adelantaran del diccionario
y lo que me prestaran mis amigos Rodríguez Bauzá (los argentinos)
podría mantener aquí a todas (son cinco y los dos nietos) durante los
días necesarios para preparar mi vuelta a España. Desgraciadamente

18 Cf. nota 8.
19 Cf. nota 9.
20 Cf. nota 10.
21 Blas Cabrera y Felipe, catedrático de Electricidad y Magnetismo en la
Facultad de Ciencias de la Universidad de Madrid.
22 Ángel Establier, químico, director del Colegio de España en París.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 63


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

no me sale bien esta gestión. Blasito Cabrera23 me prometió enviár-


melas. Nada. El ministerio de negocios extranjeros ordenó al cónsul
de Francia que hiciera todo lo posible por sacarlas y traerlas. Nada.
Siguen allí; sigo recibiendo tarjetas de ellas y no veo por parte alguna
que se dispongan a venir. Ahora ya me parece demasiado tarde y
preferiría que aguardasen la toma de Madrid, que no debe ya tardar
mucho; pues me asusta pensar que salieran entre turbamultas de
fugitivos y llegaran a Valencia sin protección eficaz, sin amparo, en
momentos de alocamiento, de desbandada y de sálvese quien pueda.
Si en efecto permanecen en Madrid y la capital es tomada pronto, yo
partiré con Selgas24 enseguida. Tenemos los dos un permiso especia-
lísimo para entrar en Madrid.
Me alegran y tranquilizan mucho las noticias que me das de Mála-
ga y de los tuyos. Y parece mentira que tengamos que escribir frases
como esta, cuando hay muertes en la familia –como la de tu sobrino
Enrique25–. Pero es tal lo que esperábamos, que una muerte sola,
parece bien poca cosa. A las niñas, a Gustavito, a Enriquito26, a En-
carnación27, a todos al fin, dales muchos recuerdos y abrazos de mi
parte cuando les escribas. Lo mismo a van Dulken, agradeciéndole las
noticias que me proporcionas de Pepe la Muela y de Enrique Loza28.
Aparte del diccionario no hago nada más que lo que ya sabes, de
prensa y propaganda, a las órdenes de Quiñones29. Lo de la edito-
rial –de que iba a ser secretario– se hundió. No hubo editor francés
que quisiera asumir el negocio. Pero el diccionario me da trabajo
bastante, pues quiero adelantar lo posible por si vienen días y meses
próximos en que pueda trabajar menos. Veo a Pepe Ortega30 casi
todos los días. Está mejor de salud, pero no me fío mucho. Sigue
pensando en su tournée americana. Pero por algunos síntomas, aún
vagos e imprecisos, que yo mismo no podría concretar, presiento que
bien pudiera ocurrir que regresara a España mucho antes de lo que

23 Hijo menor de Blas Cabrera, médico, discípulo y secretario de Juan Negrín.


24 Cf. nota 5.
25 Hijo de Alberto Jiménez, hermanastro (del mismo nombre) de Alberto
Jiménez Fraud.
26 Hijos de Enrique Jiménez.
27 Cf. nota 13.
28 Cf. notas 15, 16 y 14.
29 José Quiñones de León, diplomático español representante en París del
bando nacional.
30 Cf. nota 2.

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Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

él mismo cree y aun quiere; y que entrase en un periodo de actividad


pública o semi-pública, parecido –mutatis mutandis– al de 1930-31.
Te recomendaría, si pudieras adquirirla fácilmente, la gramática
latina que hizo Millares31, por sugestión mía, para los alumnos de la
Facultad. Si no puedes conseguirla, toma los libritos de Crozet, que
son buenos, en francés y sobre todo lee traducciones del latín con el
texto latino al lado; eso es lo mejor. Yo estoy seguro de que tu tra-
bajo será muy interesante; hazlo con amplitud. Pienso en efecto que
una de las cosas más serias y conmovedoras que se han hecho desde
1910 en España son los esfuerzos formidables de un grupo abnega-
do y verdaderamente ejemplar para levantar en nuestro país el nivel
moral e intelectual de la instrucción pública. Si de ese movimiento
quedara una historia buena, hecha desde dentro, sería una obra no
solo útil como documento histórico, sino también como expresión de
una mentalidad, de un espíritu común. Hazla tú.
Esto me parece que está ya maduro para acabar. La ofensiva sobre
Madrid se anuncia capaz de tomar la ciudad; o por lo menos de cor-
tarle toda comunicación, lo que equivale a tomarla en plazo breve.
El resto solo podría durar, si las potencias (Francia e Inglaterra) se
empeñan en que dure. La responsabilidad –por ceguera primero y por
testarudez después– de Francia e Inglaterra en la prolongación de la
guerra civil, es enorme. Hace ya buen tiempo que el resultado final
no ofrece duda a nadie. Por simple humanidad han debido ya obligar
a los rojos a ceder el puesto. Si no lo han hecho, es por cobardía, por
miedo a afrontar facciones políticas interiores, que torpes, mal infor-
madas, excitadas, apasionadas, siguen viendo con simpatía (es incom-
prensible) la anarquía de Valencia. Y es un error grave no aprovechar
estas últimas semanas para poner otra cara a nuestra España nacional.
Ojalá pronto se extinga el incendio con bien para todos. Pero mucho
me temo que el rencor contra Francia e Inglaterra perdure en España
bastante tiempo. Enfin, yo en general me siento ahora muy optimis-
ta en todos los sentidos, incluso en el de poder en fecha no remota
reunirnos de nuevo en nuestro país, los amigos buenos que, como
piensas bien, son lo único que da dignidad a la vida. Abrazos. Manolo

31 Agustín Millares Carlo, catedrático de Paleografía en la Facultad de Filo-


sofía y Letras de la Universidad de Madrid.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 65


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

IV

París, 23 de Marzo.
126, Boulevard Sérurier, Paris (XIXº)

Querido Alberto.
Dos palabras no más, por hoy, para darte una noticia y pedirte un
favor. La noticia: que me ha sido ofrecida y he aceptado la cátedra de fi-
losofía de la Universidad de Tucumán (Argentina). Contrato por dos años;
viaje mío pagado, adelantos necesarios para el viaje de mis hijas cuando
Madrid sea tomado o termine la guerra. Sueldo mensual de 700 pesos, que
según indicaciones concretas, que me envían, permite no solo vivir toda
mi numerosa familia, sino ahorrar. Además me aseguran que entre unas
cosas y otras sacaré unos 300 a 350 pesos suplementarios. Tranquilidad
absoluta y gran entusiasmo ante la idea de mi establecimiento en Tucu-
mán. –Tendré que embarcar pronto, quizá en los primeros días de Abril.
No sé todavía exactamente. –El favor que te pido es el siguiente. Para el
curso que voy a dar en Tucumán me es indispensable el libro siguiente:
K. Koffka, Principles of Gestalt Psychology, 1935, New York, Har-
court, Brace and Company.
Aquí no lo encuentro. Los libreros no se comprometen a tenérme-
lo aquí con la brevedad deseada y necesaria. Y me hace falta llevár-
melo a América. Yo te agradecería en el alma me lo busques y me
lo envíes aquí a la mayor brevedad. A vuelta de correo te enviaré lo
que te haya costado el libro y su remisión, que me indicarás por car-
ta. Si no crees poderlo obtener en poquísimos días de plazo, dímelo
enseguida para que yo intente alguna otra cosa. –Ya sé por Cabrera32
que tus cosas van divinamente. Pero hijo mío, esta es la dispersión y
mi alma está destrozada. Hasta que pueda tener conmigo a mis hijas,
la soledad en Tucumán va a ser horrible. Pero no quiero pensar en
ello. He tomado una resolución valiente y espero que a la larga sea la
mejor que podía tomar. Entretanto suframos con buen ánimo.
Muchísimos recuerdos a Natalia33, Natalita34 y Manolo35. Un abra-
zo enorme de tu
MGMorente
¿Qué más sabes de los de Málaga? 36

32 Cf. nota 21.


33 Cf. nota 8.
34 Cf. nota 9.
35 Cf. nota 10.
36 La familia Jiménez Fraud.

66 Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85


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París, domingo, 4 Abril.

Querido Albertito:
Recibí el libro de Koffka. Eres un encanto en cuestión de efica-
cia. Recibí tu carta y otra que me dio D. Blas37. No te he contestado
enseguida porque no he encontrado modo de tener ante mí algún
tiempo por delante con calma y cierta paz íntima. Porque resulta que
llevo unos días más metido que nunca en la gestión de hacer venir
a mi familia. ¡Figúrate si para mí sería consuelo podérmelos llevar
a América! Ahora estoy lleno de esperanzas de que lleguen quizá
en esta misma semana. Por de pronto anoche recibí un telegrama
de María Pepa38 de que ya están en Valencia gestionando pasapor-
te. Por otra parte los Rodríguez Bauzá –ya sabes, esos argentinos a
quienes yo conocía por haber dado clase a sus hijas en Madrid– me
han ofrecido 25 mil francos para el viaje de todos. Así es que estoy
más optimista y veo que parece salir todo bien. Si las cosas siguen
arreglándose como hasta ahora y como parece, embarcaremos yo y
los míos, todos, en el Campana, que sale de Marsella el día 20. Lle-
garemos a Buenos Aires el 9 de Mayo y para el 15 creo que estaré
explicando mis cátedras (que son dos) en Tucumán. Lo único que
todavía me inquieta es la cuestión del pasaporte. El que me dieron
en Madrid en Septiembre no vale ya; ha caducado. Y no quiero pedir
otro ni en el Consulado ni menos en la Embajada de aquí. Ya vere-
mos cómo esto se arregla. –Cuando te escribí pidiéndote el libro de
Koffka, no creía todavía en la posibilidad de que vinieran mis hijas y
por eso tenía proyectada mi salida para Argentina el 7 o el 9 de Abril.
Tal es la razón de por qué te pedí el Koffka con tanta urgencia. Den-
tro de unos días te mandaré libros latinos útiles y el resto en dinero
inglés. –Yo no hice la más mínima gestión por obtener esta cátedra
de Tucumán; y lo más lejos de mi pensamiento era eso, cuando un
día me encontré inopinadamente con una carta de Amado Alonso39
y de Alberini (Decano de Fª y Letras de Buenos Aires) ofreciéndome
en firme la cosa. Lo pensé, vacilé mucho y por fin, oyendo consejos
de unos y de otros acabé por aceptar. Francamente te digo que temo

37 Cf. nota 21.


38 María Josefa García y García del Cid, hija mayor de García Morente.
39 Amado Alonso García, director del Instituto de Filología de la Universidad
de Buenos Aires.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 67


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

mucho que en bastante tiempo nuestro país sea inhabitable, sobre


todo para intelectuales, cualquiera que sea el resultado de esta ho-
rrible contienda. La inconsciencia, la inconsistencia están a la orden
del día en uno y otro lado. Nosotros somos incompatibles. No solo
porque en general el intelectual necesita para subsistir un ambien-
te que no hay ni habrá en mucho tiempo en España, sino porque
además nuestra generación y, mejor dicho, nuestro grupo ha sido
esencialmente anti-dogmático y humano. Hemos puesto siempre por
encima de toda doctrina, sea cual fuere, nuestra estimación suprema
en virtudes personales de sinceridad, de bondad, de amistad, de pu-
reza personal etc...Tú hablas en términos conmovedores de tu fe en
la amistad. Así es en efecto para nuestro grupo. Pero los tiempos, en
España, sobre todo a la hora presente, no están con nosotros. Actual-
mente se quiere, se exige la adhesión a una «doctrina», a una secta,
a un partido; y el que desea como nosotros poder tributar su cariño,
su aprecio, su adhesión a personas y a obras independientemente de
toda doctrina, secta o partido, resulta ajeno y es tratado como enemi-
go por todos, unos y otros. Es natural que por ahora nuestro destino
haya de ser errabundo y disperso. Natural, sí; pero como dices, harto
doloroso. La distancia que va a separarnos no podrá aflojar en lo más
mínimo el lazo que nos une; por eso la separación será tanto más
dolorosa. Yo creo como tú que nuestro grupo no debe dispersarse.
De momento y físicamente tendremos que estar en las antípodas;
pero es menester que sigamos en comunicación. ¿Quién sabe si no
llegará acaso un momento en que de súbito nuestra concentración se
reforme en nuestro propio país? No creo mucho en ello. Te confieso
que en ese punto soy poco optimista. Pero, como tú, quiero aferrar-
me a esa esperanza. –Lo que me dices de que tenías reservada para
mí alguna posibilidad ahí en Cambridge, me conmueve lo indecible.
Pero no nos hagamos ilusiones en cuanto a nuestras vidas. El destino
fatalmente nos dispersa; y solo podrá reunirnos nuevamente en Es-
paña, no en otro sitio. Yo estaré en Tucumán dos años. Claro es que
–a mi juicio– puedo estar menos; pero es que no creo que las cosas
me permitan estar menos; porque empiezo por creer que todavía va
a ser muy larga la guerra y después de terminada ha de sobrevenir un
periodo de inquietud, de inestabilidad interior muy grande y largo.
Luego, ya veremos. Por ahora las impresiones que yo tengo del lado
Salamanca son para nuestras vidas personales poco tranquilizadoras.
Con la más grande buena fe me resolví a aproximarme a ese lado
lo más posible. Fui bien recibido y realmente no había motivo para
otra cosa. Pero tengo la sensación de que lo más a que se llega es a

68 Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85


Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

admitirme a mí, a tolerarme; y desde luego ese campo está lleno de


intriguillas, de zancadillas, de pasiones, entre las cuales la idea «reli-
gión» será (por ahora al menos) una palanca y un arma formidable
para abrirse para unos y cerrarlo a los competidores supuestos. Ya
comprenderás el desaliento que todo esto me ha tenido que causar.
Y justo en ese instante viene esto de América. (Rompe, por supuesto,
esta carta). Creo que ganaré en Tucumán lo suficiente para vivir bien
con mis hijas, mi cuñada y mis nietecillos. Me forjo la ilusión de un
oasis de paz y tranquilidad que me permita siquiera dormir de noche
y aguardar sin sobresaltos el curso de los acontecimientos. Si dentro
de unos días tengo aquí a mis hijitas de mi alma, daré un suspiro de
satisfacción que derribará la casa. Lo demás ya me tiene mucho más
sin cuidado. Pero la separación de mis hijas me es de todo punto
insoportable. Es posible, ¿quién sabe?, que incluso gane dinero para
ahorrar algo. No tengo idea clara; ni por el momento pienso en nada
más sino en tener un hogarcito con mis nenas y trabajar tranquilo.
Dios dirá del futuro. –Encuentro a Ortega40 estos días también algo
decaido; y no por la cosa pública, sino por su cuestión personal y
privada. Me da lástima. Él, por su categoría –que como tú sabes cui-
da mucho– no puede asumir encargos del tipo del que yo tomo en
Tucumán. Por otra parte le ha fallado Norteamérica. Le falla París, en
donde no encuentra ni con mucho la acogida que él esperaba. Le
atormenta el problema y porvenir de su hijo Miguel41. Anda apurado
de dinero. Todo pues se reúne para abatirle. Por fortuna, de salud
está mejor. Si encima de todo eso tuviera, el pobre, sufrimiento fí-
sico, no creo que resistiera mucho. Es posible que dentro de unos
meses se vaya a Buenos Aires. Te lo digo en absoluta confidencia y
ni siquiera creo que él mismo aprobara que te lo haya dicho. De Joa-
quín Xirau42 no te fíes nada. Es ligero, es poco inteligente y carece
en absoluto de la facultad de hacerse cargo. –Sobre los jesuitas creo
que hay un libro de Fülop-Müller del que he oído hablar bien, sobre
todo como información y bibliografía (Fülop-Müller). Pienso mucho,
mucho en ti y preveo que Inglaterra va a tenerte mucho tiempo; de lo
cual me alegro por ti. Pero ¿quién sabe? Quizá nuestros compatriotas
acaben por convencerse de que hay que unirse todos y poner a los
right men en las right places. Y entonces acaso nos llamen. Esta carta
no vaya a parecerte radicalmente pesimista. Es pesimista, sí; pero no

40 Cf. nota 2.
41 Miguel Ortega Spottorno.
42 Joaquín Xirau Palau, catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 69


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

radicalmente y en el fondo de mi alma me queda una esperanza de


que al fin de varias vicisitudes acabemos teniendo de nuevo reunio-
nes semanales en la colina de los chopos o en un lugar parecido.
¡Dios lo haga! –Dale mil recuerdos a Natalia43 y a Natalita44 de mi
parte. A Manolo45, un abrazo. Saluda al Sr. Tremd46 y asegúrale de
mi afecto y de mi admiración por su bondad. Para ti el más estrecho
y tierno abrazo.
Manuel
Ya te pondré unas letras todavía antes de embarcar. Puedes escri-
birme al Departamento de Filosofía de la Universidad de Tucumán
(Argentina).

VI

París, martes, 20 Abril.


126, Boulevard Sérurier

Querido Alberto.
Aquí estoy todavía y es muy posible que no pueda realizar el viaje
a América. Llevo dos semanas de grandes sufrimientos y congojas,
que no parecen próximos a terminar. Mis hijas llegaron a Valencia el
día 2 y me pusieron un telegrama avisándome y diciendo que ges-
tionaban los pasaportes para venirse. El viernes 9 por la tarde recibí
de ellas un nuevo telegrama diciéndome que era imposible arreglar
el asunto del viaje y preguntándome si regresaban a Madrid. Como
el telegrama venía expedido por el ministro de Hacienda, supuse (y
no me equivoqué) que estaban en relación con Negrín47. Contesté
con dos telegramas, uno a ellas y otro a Negrín, suplicando se in-
tentase arreglar el asunto. A la mañana siguiente recibí de ellas otro
telegrama, diciendo que había habido confusión de apellidos y que
de Gobernación les prometían el pasaporte para el lunes 12. Respiré
tranquilo y me puse a esperar. El martes 13 recibí una postal de las
niñas confirmando que había habido confusión y que esperaban el
pasaporte. Seguí pues esperando, esperando la salida y la llegada

43 Cf. nota 8.
44 Cf. nota 9.
45 Cf. nota 10.
46John Brande Trend, hispanista de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).
47Juan Negrín López, catedrático de Fisiología en la Facultad de Medicina
de la Universidad de Madrid y entonces ministro de Hacienda en el gobierno de
Largo Caballero.

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Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

aquí de mis hijitas de mi alma. Pasaban días y nada, nada. Llegó el


sábado 17 y nada. Entonces puse un telegrama a Blasito Cabrera48,
que se interesa por ellas, pidiendo noticias. Nada. Figúrate mi estado.
Pasó el domingo 18 sin recibir nada. No dormía, no comía, estaba
como muerto. Ayer lunes 19 recibí al fin una postal de las niñas que
me dicen textualmente: «Nuestro asunto sigue difícil y lento. Negrín
se está portando admirablemente con nosotras y haciendo todo lo
que está en su mano y con todo afecto. Si algo conseguimos será
solamente por él; pero no te ilusiones mucho, por si acaso; parece
ser que este asunto en general se ha dificultado mucho en estos
últimos tiempos y a nosotras nos ha tocado la mala época. Figúrate
lo que no conseguirlo sería para nosotras, pero Negrín nos dice no
perdamos las esperanzas y tengamos paciencia». –Yo enseguida le he
escrito una carta a Negrín, dándole las gracias por cuanto hace por
mis hijas y suplicándole que, si es posible, haga un último esfuerzo
por enviármelas. Le digo que he recibido una invitación para dar un
curso en América, en Argentina; pero que sin las niñas no me voy;
y termino asegurándole de mi absoluta lealtad para con él y que no
tendrá nunca que arrepentirse del favor que me hace.
Querido Alberto, estoy aplanado. Yo sin las hijas no me voy. Cuan-
do estaban en Madrid y me parecía imposible sacarlas de allí, pen-
saba (confieso que sin gran convicción) en quizá irme sin ellas. Pero
ahora sabiéndolas en Valencia y pendientes de que por alguna buena
coyuntura puedan salir, no me voy, no me voy y las espero hasta el
fin de los tiempos. ¡Pobrecitas mías! ¡con sus dos babys pequeñitos!
¡Cuánto estarán sufriendo! Albertito de mi alma. ¿No podrías tú hacer
algo por sacarlas de allí? Viven en Valencia en la pensión «El Turia», ca-
lle de Bailén, 20. ¿No tendrías medio –con la mayor discreción y sua-
vidad– de que acaso por Pablo Azcárate49 alguien en Valencia tome
la cosa de verdad con interés y les logre pronto los pasaportes y las
embarque para Marsella o me las mande por avión? Estoy deshecho,
desesperado; o mejor dicho, no; estoy resignado, contrito, esperando,
esperando que Dios se apiade de mí y me conceda lo único que ya
deseo en esta vida, abrazar a mis niñas queridas, tenerlas al alcance
de mi mano, sentirlas contra mi pecho. Lo demás nada me importa.
–Puedes asegurar, sin temor, que de mis labios no ha de salir la más
mínima frase que ni de lejos ni de cerca toque a la política, ni a la

48 Cf. nota 23.


49 Pablo de Azcárate y Flórez, diplomático español, a la sazón embajador en
Londres del gobierno republicano.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 71


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

situación presente; y que si quieren hacerme el favor de devolverme a


mis hijas de mi alma, que pueden estar absolutamente seguros de que
por mi parte no he de causarles el más mínimo enojo. –Claro está que
si nada puedes hacer por mí, al menos ya sé que mis palabras caen
en un corazón amigo verdadero, y es lo mismo. –Muchos recuerdos a
Natalia50 y a todos los tuyos. –Un abrazo con toda mi alma.
Manolo
VII

Viernes 23. 126, Boulev. Sérurier [tarjeta]

Querido Alberto. Tu postal me ha traído algún consuelo por la


seguridad con que me afirmas que muy pronto llegarán los míos.
¡Dios te oiga! En ti confío. Eres el único. Tengo el corazón destroza-
do. Desde la carta que te escribí, no he tenido más noticia que una
tarjeta de mis hijas, de Valencia, que he recibido anoche, momentos
antes de recibir la tuya. Está fechada del domingo 18 y es bastante
pesimista. Además hace referencia a un telegrama que ellas pusieron
en contestación a uno mío pidiendo noticias, telegrama que yo no
he recibido. ¿Por qué? No lo sé. Acaso lo hayan interceptado. Estoy
en la más absoluta soledad y negrura de alma. No veo a casi nadie y
la poca gente a quien veo me cansa, me enerva y casi me irrita por
la indiferencia con que lo presencian todo. Pepe51 me parece cada
día más abatido. La absoluta frialdad e indiferencia con que ha sido
acogido aquí le ha impresionado tanto que creo se va a ir pronto.
¡Qué dolores! ¡Si al menos tuviera conmigo a mis hijas, pedacitos de
mi alma! Estoy pasando una crisis tan horrible que a veces temo por
mi salud espiritual. Escríbeme. En ti solo confío. Te repito las señas
de mis hijas en Valencia: pensión El Turia, calle de Bailén, 20. Dios te
bendiga, Alberto mío, y a todos los tuyos.
Manolo

50 Cf. nota 8.
51 Cf. nota 2.

72 Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85


Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

VIII

París, 23, cinco tarde

Querido Alberto. ¡Socorro! ¡Socorro! Acabo de recibir ahora mismo


una tarjeta de mis hijas, que te copio: «En este momento acabo de
hablar con Cabrera52 y me dice que nuestro asunto sigue parado.
Negrín53 aconseja esperemos algo más; pero la impresión general
es mala. Nosotras ya lo que deseamos es que nos digan sí o no, de
una vez, pues aquí estamos mal y gastando mucho. Cabrera cree
se resolverá en esta semana. ¿Qué voy a decirte? Si tenemos que
volvernos a Madrid, es horrible, pero sobre todo para ti; así que no
quiero entristecerte; piensa que el tiempo vuela y ya nos reuniremos
más adelante. ¿Quién sabe? Mi hermana54, con su vehemencia, está
deshecha».
Esto me dicen, Albertito mío. ¿Estará ya todo perdido? Tiemblo
de pensarlo. Si puedes hacer algo, bendeciré tu nombre. Escríbeme.
Muchos abrazos.
Manolo,
126, Boulevard Sérurier, Paris (XIXº)

IX

París, martes 27.


126, Boulevard Sérurier

Qdo Alberto.
Acabo de recibir tu carta. Como siempre, es un gran consuelo.
Pero enseguida vuelvo al sufrimiento, a la incertidumbre, a la congoja
constante. Llevo así 25 días. Mis hijas llegaron a Valencia el 2 de Abril.
Estamos a 27. Son 25 días ya de una situación intolerable, y no le veo
el fin. Me voy a morir. –Ayer he recibido tarjeta de ellas. Me dicen que
todo sigue igual y que no les dicen «ni sí ni no, sino que dan largas
y más largas y eso es lo que nos tiene aterradas». ¡Pobrecitas mías!
Me figuro lo que estarán pasando. Yo me consumo en sufrimiento,
estoy encerrado en casa, sobresaltándome a cada campanillazo, por
si fuera el cartero o el telegrafista. No voy a poder resistir mucho

52 Cf. nota 23.


53 Cf. nota 47.
54 Carmen García y García del Cid, hija menor de García Morente.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 73


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

tiempo. A gritos pido una solución, una u otra. Que me maten de una
vez, pero que no me hagan sufrir de esta manera. No es humano, no.
Voy a perder la razón. Por caridad te pido que hagas lo posible por
que esto acabe de una vez, de un modo o de otro. ¿Quizá sea mucho
pedir que Pablo55 telefonee pidiendo una solución inmediata? Yo ya
no sé ni lo que digo. Quizá eso sea una cosa excesiva. No sé. Pero
lo que sé es que no puedo más. Tengo que contenerme todo el día,
puesto que no vivo solo, y hacer de tripas corazón. Pero ayer ya me
dio una congoja. Me atiborran de Sedobral y otros calmantes. Tengo
el presentimiento de que esto va a acabar mal, muy mal. Ya no me
quedan fuerzas.
Muchos abrazos.
Manolo

París, 29 de Abril.
126, Boulevard Sérurier

Querido Alberto.
Ya he perdido por completo la esperanza. Anoche he recibido una
carta de mi hija Maria Pepa56, carta larga y clara, que ha sido traída
a mano de Valencia, probablemente por un amigo de Blasito Cabre-
ra57 que la ha enviado a mi casa por correo interior. Tiene fecha 26
y dice así:
«Queridísimo papaíto. Te escribo por mediación de Cabrera para
contarte con algún detalle nuestro fracaso en las gestiones para re-
unirnos contigo. Como sabes, Cabrera y también el propio Negrín
tomaron el asunto con el mayor interés posible; pero actualmente
todos los pasaportes tienen que pasar por mano del ministro de la
Gobernación, cuyo criterio personal e inapelable es que no se conce-
dan pasaportes. Ante una decisión tan rotunda, no ha habido manera
de convencerle y nos niega los pasaportes después de casi un mes de
sucesivas dilaciones. Además de Cabrera y Negrín también tratamos
de ver a Bernardo Giner58; y aunque no él, sí nos recibió su secreta-

55Cf. nota 49.


56Cf. nota 38.
57Cf. nota 23.
58Bernardo Giner de los Ríos García, a la sazón ministro de Comunicaciones,
hijo de Hermenegildo y sobrino de Francisco Giner de los Ríos.

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Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

rio particular, el cual nos dijo era algo dificilísimo y no podían nada,
pues a su propia mujer se lo habían negado. También se interesó por
nosotras D. Francisco Barnés59, que me encontré casualmente en la
calle y que me acogió con su bondad y cariño que tú conoces. Éste
trató en balde de ver a Galarza60 y sus llamadas telefónicas también
fracasaron. Exactamente lo mismo ocurrió con las gestiones de los
Gaos61, padre e hijo, y con una carta llena de paternal cariño a no-
sotras, que nos dio Ricardo Orueta62 para el Ministro. Por último y
como último extremo, escribí a Concha Largo63, la hija del presiden-
te, que como recordarás fue compañera mía del Instituto-Escuela;
pero no he tenido todavía contestación y ya nada espero por ese
lado. También vi a Conchita Puig64 y a su marido, Arturo Soria65,
también sin resultado. Como verás, nos hemos movido todo lo hu-
manamente posible.
La segunda parte ahora es la cuestión de qué hacemos. Nuestro
deseo mayor sería volver a nuestra casa donde, de no estar contigo,
tenemos nuestras comodidades y nuestra familia. Pero Cabrera66 no
nos lo aconseja 1º por la dificultad de entrar ahora en Madrid dada
la evacuación, y 2º por la dificultad allí de víveres sobre todo para
los nenes. Por otro lado, para mí y para todos es un sacrificio grande
tener que aceptar la invitación –eso sí, cariñosísima y reiterada– de
Adelita [prima y sobrina nuestra que vive en Barcelona] pues siempre
es desagradable estar en casa extraña por tiempo indefinido; además
no cabemos todos y Trini67 y mi hermana68 tendrían que ir a casa
de tío Paco69 [tío nuestro que vive en Barcelona] que está tan lejos y
separarnos ahora es algo tan triste… Tú sabes que los niños ajenos
siempre molestan y yo me temo que los míos llegaran a la larga a

59 Francisco José Barnés Salinas, profesor del Instituto Escuela y antiguo


ministro de Instrucción Pública.
60 Angel Galarza Gago, ministro de Gobernación en el gobierno de Largo
Caballero.
61 José Gaos González-Pola, catedrático de Filosofía y rector de la Universidad
de Madrid, y su padre José Gaos Berea.
62 Ricardo de Orueta, historiador del arte y amigo de la juventud de García
Morente en Málaga.
63 Hija de Francisco Largo Caballero.
64 Estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid.
65 Hijo del arquitecto Arturo Soria.
66 Cf. nota 23.
67 Trinidad García del Cid y Alarcón, cuñada de García Morente.
68 Cf. nota 54.
69 Francisco García del Cid, tío materno de las hijas de García Morente.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 75


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

molestar. Esto nos tiene hechas un mar de confusiones, pues por otro
lado nos dicen que quizá por la Generalidad lográramos pasapor-
tes, pero es algo aleatorio y vago. En fin yo quisiera que tú también
pensaras esto y nos digas cuál es tu opinión. Desde luego lo que no
podemos es quedarnos aquí, mal instaladas y muy solas.
También se me ocurre si tú podrías reclamarnos por vía internacional,
por ejemplo la embajada del país donde vayas, sea la Argentina, o sea
Francia, si estás en París. Y quizá para eso sería mejor estar en Madrid, ¿no?
Cuando recibas esta contesta telegráficamente al Ministerio de Ha-
cienda, que nos tienen al corriente de tus noticias, cuál es tu consejo.
Hoy escribimos a tío Pablo70, pidiéndoselo también [mi cuñado Pera-
les, que está en Madrid]».
Lo que sigue son ya cosas personales mías, que me quede, que no
vaya a América, etc... etc...
Comprenderás que la carta esta ha sido definitiva. Ya me lo es-
peraba y más bien ha resultado una especie de tranquilización. Esta
misma mañana he puesto el telegrama de consejo que me piden,
aconsejándoles que se vayan a Barcelona con su tía Adela y su tío
Paco. Después de pensarlo mucho he llegado a la conclusión de que
no deben volver a Madrid; por las razones que dice Cabrera y tam-
bién porque las probabilidades de salir son mínimas o nulas una vez
que hubieran vuelto a Madrid; pero tampoco pueden seguir en Va-
lencia, pues con la aglomeración que allí hay estarán malísimamente
instaladas y además muy solas, sin consuelo, sin cariño; nuestros
parientes de Barcelona son muy buenos y cariñosos y creo que en
Barcelona lo pasarán menos mal físicamente que en Madrid y menos
mal moralmente que en Valencia. Además en Barcelona cabe gestio-
nar su salida por otros métodos. Se me ocurren dos, que pueden ser
simultáneos y que someto a tu consideración. Consisten en que –si
tú puedes hacerlo– intereses en mi favor a Pablo Az71, para que este
desarrolle dos gestiones, una con el Foreign Office pidiendo que éste
ordene a su cónsul en Barcelona que las saque como pueda; y otra
en Ginebra pidiendo a la Cruz Roja internacional eso mismo. Las dos
gestiones pueden ser simultáneas. ¿Qué te parece? Espero tu contes-
tación. Claro que no creo deba decirse que les han sido negados los
pasaportes en Valencia, sino que están en Barcelona con unos pa-
rientes. Por eso conviene esperar a que estén en Barcelona. Pero ya
desde luego podrías consultar a Pablo sobre la posibilidad de las dos

70 Pablo Perales, esposo de Guadalupe, la hermana mayor de García Morente.


71 Cf. nota 49.

76 Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85


Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

gestiones que sugiero y, si accede a realizarlas, te enviaré nota de las


personas que componen mi familia y de las señas de mi parienta, en
cuya casa están alojadas, en el momento mismo en que sepa que han
llegado a Barcelona. –No se me ocurre más. En último término estoy
resignado, impotente, y entregado a la voluntad de Dios. Claro está
que sin ellas no me voy a América. Las pobrecitas me piden que no
me aleje. Que al menos tengan ese consuelo.
Espero tus cartas siempre con impaciencia atroz. Ya puedes fi-
gurártelo. Pepe72 se marchó ayer a Holanda. Ya te lo decía. Muchos
recuerdos a todos los tuyos. Un abrazo de tu hermano
Manolo

XI

París, 1 de Mayo.
126, Boulevard Sérurier

Querido Alberto. Anoche recibí tu carta, en que vuelves a aconse-


jarme paciencia y confianza, juntamente con el Pablillo73. Paciencia,
bueno, procuro tenerla. Espero que Dios me conceda la fuerza de
tenerla. Pero confianza, ya no es posible. A las pocas horas de reci-
bida la carta de mis hijas que te he transcrito en mi anterior, recibí
de Negrín74 la carta siguiente: «Mi buen amigo: he hecho cuanto ha
estado en mi mano por facilitar el viaje de sus hijas. La desgraciada
coincidencia de que en las últimas semanas se ha dificultado extraor-
dinariamente la concesión de pasaportes ha frustrado mi empeño. Si
el criterio restrictivo se suaviza yo haré cuanto esté en mi mano para
satisfacerle. Por lo demás, lo mismo el amigo Cabrera75 que yo hare-
mos lo preciso para resolver las dificultades con que puedan tropezar
sus familiares. Un abrazo de su amigo y colega N».
Después de esto no cabe sino paciencia; pero confianza, ningu-
na. –Después del telegrama que, como te contaba, puse a mis hijas
aconsejándoles Barcelona, mejor que Madrid, no sé nada nuevo, ni
si se han ido de Valencia, ni si siguen en Valencia, nada. Ya no tengo
fuerzas ni para querer algo. Estoy convencido de que no es solo el
«criterio restrictivo», sino algo más, que no sé. Está saliendo gente a

72 Cf. nota 2.
73 Cf. nota 49.
74 Cf. nota 47.
75 Cf. nota 23.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 77


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

montones; todos los de las embajadas, incluso hombres, varones, de


18 a 30 años. Y no quieren dejar salir a cuatro mujeres y dos nenes, el
mayor, de dos años. Esto no puede ser un puro capricho, ni una pura
casualidad, sobre todo habiendo intervenido en favor de mis chicas
tanta gente y tan alta. Que acaben de una vez y me las fusilen a to-
das. Yo me suprimo después y todos entramos en el eterno descanso.
¡Descanso! –En fin, perdóname, Alberto. No sé lo que me digo. –Ya lo
sabes todo. Te voy teniendo al corriente de todo. Muchos recuerdos a
Natalia76, a Natalita77 y a Manolo78. Un gran abrazo para ti.
Manolo

XII

126, Boulevard Sérurier

Querido Alberto.
Hace una semana que no recibo carta tuya. ¡Qué no será lo que
tendrías que decirme, cuando ni te atreves a escribírmelo! Pero yo
te suplico que no sigas guardando silencio. Ya no tiene sentido. Ya
estoy resignado a todo, a todo. Así es que dime con entera franqueza
y objetividad lo que pasa, lo que puedo esperar, lo que debo temer,
lo que conviene hacer –si es que yo debo hacer alguna cosa–. Mis
hijas están ya en Barcelona. Llegaron el domingo 2 de Mayo por la
noche. Yo recibí el martes por la mañana un telegrama que había
sido puesto el lunes por la tarde en Barcelona. Me anunciaban su
llegada. Escribí ese mismo día a los parientes, en cuyas casas están
alojadas. Pero desde el telegrama no he recibido ninguna noticia más.
No temo, no creo que les haya sucedido nada durante las revueltas
de estos días y pienso que el retraso del correo es accidental y pasa-
jero. Ahora: ¿tendrán que permanecer indefinidamente en Barcelona?
¿Podrán venirse a París conmigo? Ya te indiqué los medios que me
parecían «posibles» –muy remotamente posibles– para que salieran
hacia acá. Pero como nada sé de ti, desde hace tantos días, no sé
qué pensar y me temo que también deba apagar esa última velita de
esperanza que aún chisporrotea en mi alma. Si Dios lo quiere, así sea.
También me resignaré. –Te incluyo nombres y apellidos de cada una
y las señas de las casas en donde están. ¡Por si acaso!

76 Cf. nota 8.
77 Cf. nota 9.
78 Cf. nota 10.

78 Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85


Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

Muchos recuerdos a Natalia79, Natalita80, Manolo81. Un apretado


abrazo de tu fiel amigo
Manolo

1. María Josefa García y García del Cid con sus dos hijos: a/ Car-
men Bonelli García, b/ Emilio Bonelli García, de dos años y de 11
meses respectivamente. en casa de D. Juan Molins, calle de Hurtado,
6, San Gervasio, Barcelona
2. Carmen Alarcón Lengo=mi tía política
3. Emilia Polvorinos Martín=la antigua sirvienta (22 años con no-
sotros)
4. Carmen García y García del Cid= mi segunda hija, en casa de D.
Francisco García del Cid calle Diputación 185, 1º 1ª, Barcelona
5. Trinidad García del Cid y Alarcón= mi cuñada.

XIII

París, 12 de Mayo.
126, Boulevard Sérurier

Mi querido Alberto. Recibo tu carta y veo que como yo me supo-


nía no me queda esperanza ninguna. Ahí no podéis hacer nada. Lo
comprendo. Pero no creo tampoco que en otra parte pueda hacerse
nada. Ya ves; por tu carta es por donde me he enterado de que D.
Blas82 y Paulino83 están de regreso. Porque ellos no me han hecho la
más mínima señal de que tuvieran algo que decirme. Yo sin embargo
iré mañana al Colegio84 a verles, aunque me cuesta un trabajo enor-
me salir y moverme y hablar con gente. Con Bosch Gimpera85 no hay
nada que hacer. Pepe Gaos86 le habló hace ya muchos días y se recu-
só alegando su impotencia en Barcelona. Entre la maldad de los unos
y la indiferencia de los otros, la desgracia se apodera de todos y nos
llevará a todos a la ruina. ¡Pensar que puede haber humanos capa-

79 Cf. nota 8.
80 Cf. nota 9.
81 Cf. nota 10.
82 Cf. nota 21.
83 (?).
84 Cf. nota 4.
85 Pedro Bosch Gimpera, catedrático de Historia Antigua y Media de la
Universidad de Barcelona.
86 Cf. nota 61.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 79


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

ces de impedir que cuatro infelices mujeres vayan a reunirse con su


padre! ¡Y que esos mismos permitan –claro que a la fuerza– la salida
de hombres jóvenes y fuertes que las embajadas expatrían a diario!
De mis hijas no tengo la menor noticia desde el martes 4, o sea des-
de hace ocho días. Y eso que me escriben a diario; me consta. Figúrate
cómo estoy. Sé que llegaron a Barcelona el lunes, pues me pusieron un
telegrama que recibí el martes 4. Pero desde ese telegrama, nada. Quie-
ro creer que se trata de perturbación en las comunicaciones, causada
por los sucesos de Barcelona. Dios manda y estoy resignado a todo.
Estoy pensando marcharme de París al campo. Cuando resuelva
algo, te lo comunicaré enseguida.
Muchos recuerdos a Natalia87, a Natalita88 y a Manolo89. Un abra-
zo fraternal de tu
Manolo

XIV

París, 19 Mayo 1937


126, Boulevard Sérurier

Querido Alberto.
He visto a Julián90. Le he entregado una carta para Negrín91. Me
ha consolado mucho y ha hecho renacer mis esperanzas, asegurán-
dome que mis chicas vendrán, que él hará todo por conseguirlo, que
no solo dará a Negrín mi carta, sino que hablará con Zugazagoitia92.
En fin, cariñosísimo, como yo lo esperaba. A ver si esta vez se logra y
recobro la vida. Si desde ahí pudiérais dar un toque, quizá no estaría
de más. Muchos recuerdos a Natalia93, a Natalita94 y a Manolo95. –Un
abrazo fraternal.
Manolo

87Cf. nota 8.
88Cf. nota 9.
89Cf. nota 10.
90Julián Besteiro.
91Cf. nota 47.
92Julián Zugazagoitia Mendieta, ministro de la Gobernación en el gabinete
presidido por Negrín.
93 Cf. nota 8.
94 Cf. nota 9.
95 Cf. nota 10.

80 Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85


Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

XV

París, 1 de Junio.

Querido Alberto.
¡Alegría! ¡alegría! –Anoche a las pocas horas de haber echado al
correo la carta para ti, recibí de Cabrera96 una carta que dice: «Qdo
Morente. María Teresa97 ha hablado con Blas98, quien le ha comuni-
cado que habían enviado a Barcelona las órdenes para el despacho
de los pasaportes de sus hijas y por tanto creía que no tardarían en
despachárselos. Me apresuro a comunicárselo para su tranquilidad,
pero no debe V. suponer con esto que a estas horas estén despa-
chados, sino esperar que no sean muchos los días necesarios. Es
una prueba más de que no se gana nada dejándose atrapar por los
pesimismos exagerados a que usted es tan aficionado. Sin otra cosa
que la esperanza de verle más tranquilo, le abraza su buen amigo B.
Cabrera».
Pero no es esto todo. Sino que a las once de la noche recibí el
siguiente telegrama. «Tramitándose asunto pasaportes. Abrazos. Ma-
ria Pepa99». Así es que por lo visto va más deprisa aún de lo que yo
pudiera suponer, y quizá las vea en mis brazos esta misma semana.
Estoy loco de alegría y de gratitud para Besteiro100, que supongo
debe de ser el autor de mi ventura. Yo a D. Blas le seguiré agradecido
y a su hijo, los pobres han hecho todo lo que han podido. Pero me
figuro que lo decisivo ha sido Besteiro.
Muchos abrazos, mucha alegría, lágrimas de alegría. Te escribiré
en cuanto tenga nuevas noticias. –A todos los tuyos mi alegre abrazo,
y a ti fraternal.
Manolo

96 Cf. nota 21.


97 Esposa de Blas Cabrera y Felipe.
98 Cf. nota 23.
99 Cf. nota 38.
100 Cf. nota 91.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 81


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

XVI

París, 7 de Junio de 1937.

Querido Alberto.
Anoche recibí un telegrama de las chicas así concebido: «Proba-
blemente martes telegrafiaremos frontera. Trini101». Como ese «pro-
bablemente» se convierta en realidad, podré abrazarlas el miércoles,
o sea pasado mañana. No me cabe la alegría en el cuerpo y quiero
comunicártela antes que a nadie. Te escribiré largo en cuanto lle-
guen. Veo lo que me dices de los chicos, de Anita102, de todos. ¡Qué
penas tenemos todos! –Pero ahora, egoistamente, no estoy más que
en la idea fija de mis nenas. –Hasta pronto. –Muchos recuerdos a
Natalia103, Natalita104 y Manolo105.
Un tremendo abrazo.
Manolo

XVII

París, 11 de Junio.
27, avenue Trudaine

Querido Alberto.
Ayer llegaron mis hijas. Figúrate nuestra emoción, los besos, los
abrazos. Nos pasamos el día entero contándonos infinidad de cosas,
con todo detalle. Mis nietecillos están monísimos. El más pequeño,
Emilio, que solo tiene un año, es un encanto y está gordo y fuerte
que es un primor. La niña M.ª del Carmen es preciosa, con unos ojos
negros magníficos. Lo habla todo en su media lengua de estropajo.
Estoy loco de alegría. Como pienso embarcar el día 20, he aceptado
la oferta que E. Lambert (compañero de Colegio y actual profesor
de la Universidad de Caen) me ha hecho de ocupar su piso de París
durante su ausencia. Así estamos divinamente y como viene nuestra
antigua muchacha Emilia, queda todo muy bien arreglado. –No te
puedes imaginar lo que las pobres han sufrido sobre todo durante su
estancia en Valencia. Tuvieron que dormir en una pensión en donde

101 Cf. nota 67.


102 Hermanastra de Alberto Jiménez Fraud.
103 Cf. nota 8.
104 Cf. nota 9.
105 Cf. nota 10.

82 Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85


Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

no les daban de comer y tenían que ir a comer a un restaurant. Dor-


mían pared por medio de milicianos y no precisamente de los más
correctos ni limpios. Y todo eso les costaba un horror. Pero todo eso
no es nada en comparación con el sufrimiento moral que les infligió
única y exclusivamente Galarza106. Su plan fue ir entreteniendo la
cosa con aplazamientos hasta que yo me fuera a la Argentina y luego
decir que, puesto que yo ya me había ido, las niñas no necesitaban
ya salir de España. Y su plan se fue cumpliendo hasta que Negrín107
le hizo saber que yo no me iba sin las niñas y que tenía que resolver
sin dilación. Entonces fue cuando no tuvo más remedio que declarar
resueltamente que no daba los pasaportes. Era a fines de Abril, des-
pués de un mes de horrorosas inquietudes, esperanzas y decepciones.
Las niñas saben por personas de absoluto crédito que Gal.108 tomaba
dinero por dar pasaportes y tratándose de mujeres guapas también
aceptaba el pago en especies. –En cambio han tenido el consuelo de
probar la admirable generosidad y el cariño con que las ha tratado
Negrín en todo momento. Llegaron a Valencia en un coche del Minis-
terio de Hacienda que Negrín envió a Madrid para recogerlas. Cuando
llegaron a Valencia el coche las llevó directamente al Ministerio de
Hacienda. Como no estaba Blasito Cabrera109 –que se había venido a
París– las recibió el propio Negrín, que mandó que se les buscase alo-
jamiento y ordenó que si no se les encontraba, que se las alojase en el
propio ministerio. Les puso a su lado a uno de sus secretarios, que las
acompañó constantemente y les arregló todo. Las recibió casi todos
los días y nunca las dejó de ver personalmente cuando ellas fueron
al Ministerio. Estuvo tres veces en persona hablando con Galarza con
quien al fin tuvo una pelea seria. Insistió en que las niñas no volvie-
ran a Madrid, como ellas en su desesperación querían hacer, y llegó
para convencerlas a dejarles entrever a medias palabras la proximidad
de la crisis que habría de resolver su venida a París. Ahora, siendo
presidente, su conducta no ha sido menos conmovedora. A fines de
Mayo nombró nuevo delegado de Hacienda en Barcelona a un señor
a quien de palabra dio instrucciones tales sobre mis hijas, que lo pri-
mero que hizo el Delegado al llegar a Barcelona y posesionarse de la
Delegación fue enviar al capitán Jiménez (de carabineros) a casa de
mis hijas para pedirles los documentos y hacerlas comparecer en su

106 Cf. nota 60.


107 Cf. nota 47.
108 Cf. nota 60.
109 Cf. nota 23.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 83


Juan Miguel Palacios / Manuel García Morente

Delegación de Hacienda. Las recibió el Delegado que ordenó al capi-


tán Jiménez las acompañase a la expedición de pasaportes. Telefoneó
a esta oficina diciendo que se trataba de las personas que ya sabían.
Esto tuvo lugar el lunes 31 de Mayo. Pues bien, el viernes o sea cuatro
días después tenían mis hijas sus pasaportes. No pudieron obtener el
Visado del Consulado francés el sábado. Pero lo obtuvieron el lunes
7, salieron de Barcelona el martes 8 y llegaron a París el miércoles 9.
El Delegado les dio los permisos necesarios para sacar todo el dinero
que quisieron, todo el que tenían, que no era ya mucho; pero eso no
quita a la generosidad del gesto. Por último el delegado les rogó a mis
hijas que escribieran a D. Juan Negrín dándole cuenta de cómo él y el
capitán Jiménez habían cumplido su encargo. ¡Hasta ese punto debió
de ser eficaz y seria la recomendación de Negrín! No tengo palabras
para agradecer a este generoso amigo su conducta para con mis hijas
y de rechazo para conmigo y puedo asegurarte –y a él– que no tendrá
motivo nunca de arrepentirse de haber hecho lo que ha hecho con-
migo. Yo ahora me voy a Tucumán a cumplir mis obligaciones profe-
sorales y no ha de salir de mis labios una sola palabra que se refiera
a nuestro desgraciado país. Le escribo hoy mismo a Negrín dándole,
como puedes suponer, las gracias que bien merece. Si ese hombre
pudiera imponer su autoridad, restablecer por completo el orden, te-
ner a raya a los anarquistas y dar la sensación completa y plena de un
verdadero gobierno, yo creo que nos acercaríamos muchísimo a una
solución. Pero yo me temo mucho que eso no pueda suceder, que le
desborden los de su izquierda acaso instigados y ayudados por gentes
de aquí, de Francia, que están aquí en Francia poniendo también al
gobierno Blum en grandes apuros. Sería una gran pena que el bue-
nísimo de Negrín tuviera la desgracia de asumir el papel de víctima
y fuese el sacrificado a última hora. Yo tengo la impresión de que
Negrín asume, con plena conciencia, la función trágica del sacrificio.
Eso, si es así como creo, lo encumbra a lo más alto de la admiración
de las personas honradas. –Las noticias que me das de los vuestros
me apenan mucho. Me figuro cómo estará la pobre Ana María110, tan
sensible, tan delicadita de alma. Juanito Pérez de Ayala111 está desde
hace unos días en Sevilla y ha sido destinado a la plana mayor del
regimiento de artillería. Me lo ha referido su padre, Ramón112, que ha

110 Hija de Enrique, hermanastro de Alberto Jiménez Fraud, cuyo novio fue
muerto en la guerra.
111 Cf. nota 11.
112 Cf. nota 3.

84 Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85


Vía crucis de un filósofo.
Cartas inéditas de Manuel García Morente a Alberto Jiménez Fraud...

estado aquí ayer tarde; y cree que ha buscado ese destino con el fin de
acercarse a Málaga y poder ir allá cuanto antes. –Ortega113 sigue en
Holanda. Pero Soledad114 y Rosa115 están aquí ya hace una semana.
Ortega vendrá hacia fin de mes; yo ya me habré marchado. Creo que
piensa irse también a la Argentina; pero por de pronto no está muy en
fondos y anda buscando dinero. La traducción de la Rebelión de las
masas saldrá dentro de poco, quizá a fin de mes. Ortega tiene pues-
tas grandes esperanzas en el éxito, aunque él dice que no; pero ya
sabes lo aficionado que es a las «cautelas». –Los de Tucumán se están
portando conmigo admirablemente. Escribí diciendo que mis hijas no
venían y que no pudiendo yo saber cuándo podrían venir, le ofrecía
renunciar a la cátedra y devolverles el dinero que me habían enviado
para el viaje. A lo cual me ha contestado el mismo Rector diciéndome
que yo soy ya profesor de Tucumán, que me considera como tal, que
me concede una licencia por tiempo ilimitado, que es mi deber espe-
rar a mis hijas y que me envía mi sueldo de abril. Comprenderás que
esta manera tan generosa de portarse merece correspondencia por
mi parte; la cual consiste en no retrasar ni un momento el comienzo
del curso. Por eso nos iremos en el primer vapor que podamos, que
será probablemente el Campana, que sale de Marsella el día 20, o sea
dentro de nueve días. Mientras tanto escríbeme a la Avenue Trudaine,
27, chez Monsieur Lambert. Cuéntame de ti, de tus proyectos, de tus
pronósticos y de todos los tuyos. Escríbeme, cuando te venga bien
a Tucumán (Departamento de filosofía de la Universidad). –No he
podido escribir esta carta de un tirón y por eso sale con fecha algo
retrasada. –Dale mil recuerdos míos a Natalia116, a Natalita117 y a Ma-
nolo118. Para ti el abrazo más emocionado de un hermano.
MGMorente

Recibido el 8 de septiembre de 2017


Aprobado el 16 de septiembre de 2017

Juan Miguel Palacios


Madrid
[email protected]

113 Cf. nota 2.


114 Soledad Ortega Spottorno, hija de José Ortega y Gasset.
115 Rosa Spottorno, esposa de José Ortega y Gasset.
116 Cf. nota 8.
117 Cf. nota 9.
118 Cf. nota 10.

Diálogo Filosófico 100 (2018) 57-85 85

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