0% encontró este documento útil (0 votos)
41 vistas4 páginas

La Patria

El documento explora la evolución del significado de la palabra 'patria' a través de los siglos. Originalmente se refería al lugar de nacimiento, pero con el tiempo adquirió connotaciones políticas y emocionales de amor y lealtad a la nación y las libertades que representa.

Cargado por

Plinio Palomino
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
41 vistas4 páginas

La Patria

El documento explora la evolución del significado de la palabra 'patria' a través de los siglos. Originalmente se refería al lugar de nacimiento, pero con el tiempo adquirió connotaciones políticas y emocionales de amor y lealtad a la nación y las libertades que representa.

Cargado por

Plinio Palomino
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La Patria

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
Para otros usos de este término, véase Patria (desambiguación).

Postal de un soldado austríaco y alemán en la Primera Guerra Mundial con el texto


"¡Hombro a hombro, mano a mano, por Dios, el Emperador y la Patria!".
La patria (del latín patrĭa, Padre) suele designar a lo que sería la tierra natal o
adoptiva a la que un individuo se siente ligado por vínculos de diversa índole,
como afectivos, culturales, históricos o lugar donde se nace.

Índice
1 Evolución del significado de «patria»
1.1 Siglos XVI y XVII (16 y 17)
1.2 Siglo XVIII
1.3 Revoluciones americana y francesa
2 Referencias
3 Bibliografía
4 Enlaces externos
Evolución del significado de «patria»
Siglos XVI y XVII (16 y 17)
El término latino patria fue rescatado por los humanistas renacentistas y de ellos
pasó al lenguaje común.12 El Tesoro de la lengua castellana de Sebastián de
Covarrubias (1611) así lo reconoce y define patria como «la tierra donde uno ha
nacido».3 Doscientos años antes en la Crónica de Ramón Muntaner también se refería
con el mismo significado: natural cosa és que tota persona, e puis tota au e tota
creatura ama la patria e el lloc on és nat ('es natural que cualquier persona, así
como cualquier ave o criatura, ame la patria y el lugar donde ha nacido').4
Asimismo en los libros de familia de los campesinos catalanes el término patria era
sinónimo de comarca o de aldea o pueblo natal, y para los habitantes de Barcelona
la patria era su ciudad, «pero, en especial, sus libertades y su forma de
gobierno».5

Sin embargo, para mucha gente de la Europa de la Edad Moderna, como de la Edad
Media, la patria principal, o acaso única, continuaba siendo el Paraíso o cuando
menos la Cristiandad. En la obra catalana Spill de la vida religiosa publicada en
1515 se decía (en catalán): «Nuestra tierra y patria, por la cual somos creados, a
la cual debemos dirigir nuestros pasos, nuestros deseos y afectos e intenciones… es
la Ciudad del Paraíso… Esa ciudad es la casa del Señor... en este lugar no existe
el hambre ni la sed ni necesidad alguna».67 De hecho en la Edad Media la única
patria que existía para el buen cristiano era el cielo o el paraíso y el
patriotismo era una mera extensión de la virtud de la caridad. Tolomeo de Lucca
decía: Amor patriae in radice charitatis fundatur.1

El término patria comportaba obligaciones y compromisos para sus miembros. Así lo


recogían las Siete Partidas: «Son tenudos los omes de loar a Dios e obedecer a sus
padres e a sus madres e a su tierra, que dizen en latin patria». Y entre esas
obligaciones se encontraba la de morir por ella, siguiendo el ideal clásico del
dulce et decorum est pro patria mori.8

El término patria fue ampliando su ámbito de pertenencia más allá de la localidad


de nacimiento para abarcar el reino, produciéndose la simbiosis entre rey y
patria.9 Por ejemplo, el fraile Martin de Azpilicueta consideraba a Navarra como su
patria.10 Por su parte el sacerdote aragonés Juan Palafox y Mendoza, colaborador
del Conde-Duque de Olivares, escribió: «En las monarquías y reinos el buen vasallo
no nace en su patria, sino en el corazón del rey y a él solo se le ha de dar todo
su amor».11 Por otro lado, también se podía definir la patria moralmente
identificándola con el lugar donde reinara el bien. Así lo decía el humanista
valenciano Juan Luis Vives: «allí tienen su patria, sus padres, sus prendas más
queridas y su mejor nombre donde se cultivan la justicia, la paz y la concordia».12

En ocasiones el término patria adquirió un significado político diferenciado del


monarca como sinónimo de las «libertades» y «privilegios» de un territorio. Fue el
caso del Principado de Cataluña en el que aparece con ese sentido en la guerra
civil catalana (1462-1472) —la rebelde Diputació del General insistía en la
«defensa de la patria y de las libertades que son el alma de ésta»—, aunque el
término patria no desplazó a otros términos equivalentes como terra ('tierra') o
provincia, usados con mucha más frecuencia.13 El término patria volvió a ser usado
en el mismo sentido que durante la guerra civil catalana en la Guerra dels Segadors
(1640-1652), es decir, como sinónimo de sus «libertades», privilegios y
constituciones, pues eso era lo que hacía «distinto» al Principado de Cataluña, tal
como se subrayaba en un sermón político de 1641: «sus pragmáticas, prerrogativas y
privilegios, que le dan ser formal, substancial, y por el mismo se diferencia
específicamente de otras Provincias [de la monarquía]».14

Siglo XVIII
En el Diccionario de autoridades de 1726 aún se «mantiene en español [el] viejo e
impreciso significado de tipo territorial» de la voz latina patria.15 La define
como «Lugar, ciudad o país en que se ha nacido»,16 mientras que nación la define
como «colección de habitantes de alguna Provincia, País o Reino», con lo que patria
remite a un lugar y nación al conjunto de los que lo habitan.15 Por otro lado la
voz «patriota» se define como sinónimo de «compatriota» y así se mantendrá en las
sucesivas ediciones del Diccionario de la Real Academia, en las que en ninguna de
ellas aparece la voz «patriotismo», aunque ya empieza a usarse a mediados del siglo
XVIII.17 Por otro lado, los hombres cultos del siglo XVIII estaban familiarizados
con la voz latina patria gracias a sus lecturas de los autores clásicos romanos,
especialmente los del período republicano como Tito Livio que evocaban el amor de
los romanos por su patria.18

A principios del siglo XVIII el significado de patria comenzó a cambiar. Durante la


Guerra de Sucesión Española, según señala Xavier Gil Pujol, «una serie de
escritores y políticos de la Corona de Aragón, y en particular de Cataluña,
hablaron de la patria en un sentido abiertamente cívico y constitucional, como la
encarnación de sus leyes y privilegios privativos, y argumentaron con claridad
inusual que la patria debía ser amada por encima del rey y que estaban dispuestos a
morir en defensa de la misma y de la de sus fueros».19

A lo largo del siglo XVIII el concepto de patria —como el de nación— experimentó


«un definitivo cambio de escala y de contenido» como consecuencia fundamentalmente
de la difusión de los principios modernizadores de la Ilustración. Así se va
definiendo la «patria» —como la «nación»— de una forma racionalista y
contractualista, aunque sin que desaparezcan los significados anteriores. En 1780
el ilustrado español Pedro Rodríguez de Campomanes escribía: «La política considera
al hombre en calidad de ciudadano unido en sociedad con todos aquellos que componen
el propio estado, patria o nación».15

La Ilustración le da a «patria» una significación política de enorme trascendencia.


Así en L'Encyclopédie se define no solo como el lugar donde se nace sino como «el
estado libre del que somos miembros y cuyas leyes garantizan nuestras libertades y
nuestra felicidad». No puede haber patria, por tanto, «bajo el yugo del
despotismo», concluye. De ahí el nuevo significado del término «patriota», que deja
de ser un simple sinónimo de «compatriota» para identificarse con el amigo de la
libertad (en 1730 Bolingbroke publica en Inglaterra The king patriot, en referencia
al monarca constitucional británico), y de la difusión del término «patriotismo».20
18

Lo mismo ocurre en España donde la serie patria, patriota, patriótico, patriotismo…


pasa a ser parte esencial del lenguaje de los ilustrados. Juan Bautista Pablo
Forner escribe en su ensayo Amor de la patria que el amor de una persona por su
patria significa «amar su propia felicidad en la felicidad de aquella porción de
hombres con quienes vive, con quienes se comunica, con quienes le ligan unas mismas
leyes, unas mismas costumbres, unos mismos intereses y un vínculo de dependencia
mutua, sin la cual no le sería posible existir». En esa obra define la patria como
«aquel cuerpo de Estado donde, debajo de un gobierno civil, estamos unidos en las
mismas leyes». Y por otro lado realiza una clara defensa de la dinastía de los
Borbones frente a los tres últimos Austrias ya que durante el reinado de los
primeros «ya se ve una nación que renace entre sus escombros» y que «va caminando
en silencio hacia la prosperidad». Esta actitud ha sido calificada como
«patriotismo oficialista» ―o «patriotismo dinástico»― y explica que Forner
participara activamente en la polémica suscitada en 1782 por la voz «Espagne» de
L'Encyclopédie en la que su autor, Nicolas Masson de Morvilliers, negaba cualquier
aportación de España a la cultura europea de los últimos siglos.21

Revoluciones americana y francesa


Patria, con el nuevo significado que le ha dado la Ilustración, se convierte en un
concepto clave de las revoluciones de la segunda mitad del siglo XVIII tanto en
Europa como en América, junto con una larga serie de voces afines: república,
nación, soberanía, libertad, felicidad, ciudadanía….20

En la Revolución Francesa el término patria adquiere un sentido más emotivo que el


término nación, de carácter más abstracto, y los partidarios de la Revolución
frente a los defensores del Antiguo Régimen (designados como aristócratas) se
definen a sí mismos como «patriotas», como ya lo habían hecho otros
revolucionarios, especialmente los insurgentes americanos (patriots). El término
patria quedará relegado por el de nación durante el periodo de la monarquía
constitucional francesa (1791-1792), pero a partir de proclamación de la República
Francesa en septiembre de 1792 el término patria recupera todo su valor. Así el
Chant de guerre pour l'armée du Rhin, más conocido como La marsellesa, convertido
en el canto «que interpreta cada día la guardia nacional», según el decreto de la
Convención del 9 de termidor del año III, exalta «el amor sagrado de la Patria» y
maldice a «los déspotas sanguinarios, los cómplices de Bouillé, esos tigres sin
piedad que desagarran el seno de su madre...». En julio de 1792, cuando las
potencias absolutistas amenazaban a la revolución, un decreto de la Asamblea
Nacional Legislativa ordenaba que se alzaran en cada municipio altares de la patria
que llevarían la inscripción: «El ciudadano nace, vive y muere por la patria».22

Referencias
Torres, 2004, p. 812.
Torres, 2008, p. 104.
Gil Pujol, 2004, p. 39.
Torres, 2008, p. 108.
Torres, 2004, p. 824-825.
Torres, 2004, p. 825.
Torres, 2008, p. 105.
Gil Pujol, 2004, p. 41.
Gil Pujol, 2004, p. 42.
Gil Pujol, 2004, p. 44.
Gil Pujol, 2004, p. 68.
Gil Pujol, 2004, p. 45.
Torres, 2008, p. 105-106.
Torres, 2008, p. 112-113.
Fuentes, 2013, p. 172.
Donézar, 2004, p. 102.
Fuentes, 2013, pp. 172-173.
Péronnet, 1985, p. 235.
Gil Pujol, 2004, p. 69.
Fuentes, 2013, p. 173-174.
Fuentes, 2013, p. 175.
Péronnet, 1985, p. 235-236.
Bibliografía
Donézar, Javier María (2004). «De las naciones-patrias a la “nación-patria”. Del
Antiguo al Nuevo Régimen». En Antonio Álvarez-Osorio Alvariño y Bernardo J. García
García (eds.), ed. La Monarquía de las naciones. Patria, nación y naturaleza en la
Monarquía de España. Madrid: Fundación Carlos de Amberes. pp. 93-118. ISBN 84-
87369-31-6.
Fuentes, Juan Francisco (2013). «Conceptos previos: Patria y nación en los orígenes
de la España contemporánea». En Antonio Morales Moya, Juan Pablo Fusi y Andrés de
Blas Guerrero (dirs.), ed. Historia de la nación y del nacionalismo español.
Barcelona: Galaxia Gutenberg. ISBN 978-84-8109-997-3.
Gil Pujol, Xavier (2004). «Un rey, una fe, muchas naciones. Patria y nación en la
España de los siglos XVI y XVII». En Antonio Álvarez-Osorio Alvariño y Bernardo J.
García García (eds.), ed. La Monarquía de las naciones. Patria, nación y naturaleza
en la Monarquía de España. Madrid: Fundación Carlos de Amberes. pp. 30-76. ISBN 84-
87369-31-6.
Péronnet, Michel (1985) [1983]. Vocabulario básico de la Revolución Francesa [Les
50 mots clefs de la Révolution Française]. Barcelona: Crítica. ISBN 84-7423-250-3.
Torres, Xavier (2004). «A vueltas con el patriotismo. La revuelta catalana contra
la Monarquía Hispánica (1640-1659)». En Antonio Álvarez-Osorio Alvariño y Bernardo
J. García García (eds.), ed. La Monarquía de las naciones. Patria, nación y
naturaleza en la Monarquía de España. Madrid: Fundación Carlos de Amberes. pp. 811-
844. ISBN 84-87369-31-6.
Torres, Xavier (2008). Naciones sin nacionalismo. Cataluña en la Monarquía
Hispánica (siglos XVI-XVII). Valencia: Publicacions de la Universitat de València.
ISBN 978-84-370-72630.

También podría gustarte