Guion Litúrgico de la Celebración Eucarística
en honor al Beato José Gregorio Hernández
Monición de Entrada
Hoy Venezuela se llena de júbilo, pues después de 72 años de iniciado el
proceso de beatificación del Doctor José Gregorio Hernández, laico,
científico, y medico de los pobres, nos reunimos en torno a la mesa del Señor,
para anunciar, que nuestro amado trujillano de Isnotú es beato, es decir que
esta ante la presencia de la Santísima Trinidad, junto con la Virgen María, los
ángeles y santos, y por tanto es un Bienaventurado de Dios. Con un corazón
agradecido por este don de Dios de nuestro cuarto beato, celebremos esta
eucaristía con espíritu fervoroso y alegre pidiendo por la paz y el
entendimiento entre los venezolanos.
Oración colecta
Señor Dios, que enseñaste a tu iglesia a observar todos tus celestiales
mandamientos, compendiados en el amor a ti y al prójimo, concédenos que,
practicando las obras de caridad, a ejemplo del beato José Gregorio,
merezcamos ser contados entre los bienaventurados de tu reino.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
El pueblo responde:
Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
Monición de la Palabra de Dios
La Palabra de Dios es viva y eficaz, escuchemos con atención y abramos el
corazón a la voluntad de Dios, como lo hizo siempre el beato José Gregorio.
Primera Lectura:
Del libro de Tobías
En aquellos días, el ángel Rafael les dijo a Tobit y a su hijo: «Bendigan a Dios
y glorifíquenlo delante de todos los vivientes por los beneficios que les ha
hecho y canten himnos de alabanza a su nombre. Proclamen dignamente las
obras del Señor y no sean negligentes en reconocerlas. Es bueno guardar el
secreto del rey, pero es todavía mejor proclamar y celebrar las obras del
Señor. Hagan el bien, y el mal no los alcanzará.
Es buena la oración con el ayuno y la limosna con la justicia. Es mejor tener
poco viviendo con rectitud, que tener mucho haciendo el mal. Es mejor dar
limosnas que acumular tesoros. La limosna libra de la muerte y purifica de
todo pecado. Quienes dan limosna tendrán larga vida; los pecadores y los
malvados son enemigos de sí mismos. Voy a decirles toda la verdad, sin
ocultarles nada. Les acabo de decir que es bueno guardar el secreto del rey y
que es mejor todavía proclamar y celebrar las obras del Señor. Sepan, pues,
que cuando ustedes dos, Tobías y Sara, oraban, yo ofrecía sus oraciones al
Señor de la gloria, como un memorial; y lo mismo hacía cuan tú, Tobit,
enterrabas a los muertos. Y cuando te levantaste sin dudar y dejaste tu
comida y fuiste a sepultar a aquel muerto, precisamente entonces yo fui
enviado para ponerte a prueba». Palabra de Dios.
R: Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 1
R: Dichoso quien confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos
pasos ni se burla del bueno; que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus
mandamientos.
R: Dichoso quien confía en el Señor.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca se
marchita. En todo tendrá éxito.
R: Dichoso quien confía en el Señor.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el
Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo.
R: Dichoso quien confía en el Señor
Evangelio
«Cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo
hicieron».
Del santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del
hombre rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en
su trono de gloria. Entonces serán congregados ante él todas las naciones y
él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los
cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre;
tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del
mundo; porque estuve hambriento, y me dieron de comer; sediento, y me
dieron de beber; era forastero, y me hospedaron; estuve desnudo, y me
vistieron; enfermo, y me visitaron; encarcelado, y fueron a verme”. Los justos
le contestarán entonces: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de
comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero, y te
hospedamos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o
encarcelado, y te fuimos a ver?” Y el rey les dirá: “Yo les aseguro que, cuando
lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron”.
Entonces dirá también a los de la izquierda: “Apártense de mí, malditos;
vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve
hambriento, y no me dieron de comer; sediento, y no me dieron de beber; era
forastero, y no me hospedaron; estuve desnudo, y no me vistieron; enfermo y
encarcelado, y no me visitaron”.
Entonces ellos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o
sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado, y no te asistimos?”
Y él les replicará: “Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de
aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo”. Entonces éstos
irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna». Palabra del Señor.
R: Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
S: Alegres por la celebración de la beatificación del médico de los pobres, José
Gregorio, presentemos a Dios nuestras plegarias:
(a cada una de estas, respondemos, TE ROGAMOS, OYENOS).
1. Por la santa Iglesia de Dios, por el Papa Francisco, por nuestro Obispo
Jesús Alfonso Guerrero, por los obispos, presbíteros y diáconos, para que
iluminados por el Espíritu santo guíen a la Iglesia de Dios que peregrina en
Venezuela. Roguemos al Señor.
R: Te rogamos, óyenos.
2. Por Venezuela, sus gobernantes y dirigentes, para que encuentre el
progreso por caminos de libertad, justicia, diálogo y paz, protegida por la
intercesión del beato José Gregorio. Roguemos al Señor.
R: Te rogamos, óyenos.
3. Para que la investigación y la atención médica en nuestra patria se haga a
favor de todas las personas, y sea guiada por la búsqueda del bien común, a
ejemplo de la labor científica y el servicio a todos, con predilección por los
pobres, tal como lo realizó el beato José Gregorio. Roguemos al Señor.
R: Te rogamos, óyenos.
4. Por los más necesitados, los enfermos, hambrientos, desesperanzados,
excluidos, con quienes el Señor se identificó, y a cuyo servicio estuvo
entregado el beato José Gregorio. Roguemos al Señor.
R: Te rogamos, óyenos.
5. Por el mundo universitario, con especial recuerdo por la Universidad
Central de Venezuela, en donde el beato José Gregorio estudió y ejerció como
docente e investigador, para que, siguiendo la excelencia académica de
nuestro beato, forme profesionales de alta factura académica y moral.
Roguemos al Señor.
R: Te rogamos, óyenos.
6. Para que la pandemia que nos azota no nos acobarde y aísle, sino que sea
una oportunidad para estar más cerca de los que sufren, y sea también la
ocasión para unirnos en la búsqueda de soluciones, como la vacuna, que
favorezca a toda la población. Roguemos al Señor.
R: Te rogamos, óyenos.
7. Para que el ejemplo de venezolanidad, rectitud ciudadana, compromiso
social y devoción católica del beato José Gregorio, con quien todos nos
sentimos identificados y deseosos de seguir sus huellas, sea una guía en la
formación de nuestros niños y jóvenes. Roguemos al Señor.
R: Te rogamos, óyenos.
S: Oh Dios de misericordia y amor, que por intercesión de la Virgen de
Coromoto y del beato José Gregorio llegue nuestra súplica a ti. Por
Jesucristo nuestro Señor.
R: Amén.
LITURGIA EUCARISTICA
Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada
día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre
todopoderoso.
El pueblo se pone de pie y responde:
R: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de
su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
Oración sobre las ofrendas
Luego el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas.
Acoge, Señor, las ofrendas de tu pueblo, para que, al celebrar la obra de la
caridad inmensa de tu Hijo, seamos confirmados en el amor a ti y al prójimo,
a ejemplo del beato José Gregorio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Se utilizara el PREFACIO I DE LOS SANTOS
La gloria de los Santos
Se Utilizara la PLEGARIA EUCARISTICA III
RITO DE CONCLUSIÓN
Seguidamente todos se colocan de pie, y el Sacerdote que ha presidido la
liturgia eucarística imparte la bendición.
El sacerdote, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.
Todos responden:
R: Y con tu espíritu.
Se hace la siguiente invitación:
Inclinen la cabeza para recibir la bendición. Y respondiendo a cada
invocación respondemos con un Amén.
Bendición Solemne
Después, el sacerdote imparte la bendición, haciendo antes una triple súplica con las
manos extendidas:
Que Dios, nuestro Padre, que nos ha congregado para celebrar hoy la fiesta
del beato José Gregorio, nos bendiga, nos proteja, y nos confirme en su paz.
R: Amén.
Que Cristo, el Señor, que ha manifestado en el beato José Gregorio la fuerza
renovadora del misterio pascual, nos haga auténticos testigos de su
Evangelio.
R: Amén.
Que el Espíritu Santo, que en el beato José Gregorio nos ha ofrecido un
ejemplo de caridad evangélica, nos conceda la gracia de acrecentar en la
Iglesia la verdadera comunión de fe y amor.
R: Amén.
Entonces el sacerdote, pronuncia después la bendición:
Y la bendición de Dios todopoderoso,
Y, haciendo la señal de la cruz sobre el pueblo, añade:
Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para
siempre.
R: Amén.
Luego, el sacerdote con las manos juntas, vuelto hacia el pueblo, dice:
Pueden ir en paz.
El pueblo responde:
R: Demos gracias a Dios.