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Identidad

El documento trata sobre el concepto de identidad. Explica que la identidad se refiere al conjunto de rasgos y características que distinguen a un individuo de los demás. También señala que la identidad se construye a través del encuentro con los otros y está en constante evolución a lo largo de la vida de una persona. Finalmente, indica que la adolescencia es una etapa clave en el desarrollo de la identidad debido al proceso de búsqueda del yo que experimentan los adolescentes.
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Identidad

El documento trata sobre el concepto de identidad. Explica que la identidad se refiere al conjunto de rasgos y características que distinguen a un individuo de los demás. También señala que la identidad se construye a través del encuentro con los otros y está en constante evolución a lo largo de la vida de una persona. Finalmente, indica que la adolescencia es una etapa clave en el desarrollo de la identidad debido al proceso de búsqueda del yo que experimentan los adolescentes.
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Identidad

La palabra identidad proviene del latín identĭtas y hace referencia al conjunto de rasgos


propios de un individuo o de una comunidad, los cuales caracterizan al sujeto o a la
colectividad frente a los otros. El término también alude a la conciencia que la persona posee
de sí misma y que la convierte en alguien distinta a los demás.
La identidad es un conjunto de características propias de una persona o un grupo y que
permiten distinguirlos del resto.
Es el conjunto de pensamientos, valores, recuerdos y elementos contextuales que constituyen
la personalidad, el carácter, el modo de vida y forma de actuar de cada individuo.
Es un proceso extremadamente complejo, puesto que la identidad se conforma y se va
transformando constantemente en cada persona, en un continuo proceso de adaptación al
medio y a la cultura que lo rodea. Es por eso la identidad está estrechamente vinculada no solo
a los procesos cognitivos propios sino a la memoria, al discurso hegemónico de la sociedad y
a un complejo entramado de relaciones personales que van tejiendo la afiliación de cada
individuo.

La identidad se construye en el encuentro con el otro


La identidad no se puede desarrollar sin la mirada del semejante, sin el encuentro con los
demás. Mi identidad está influida por los que me rodean a la vez que yo influyo en su
identidad. Se alimenta tanto de la opinión que tenemos sobre nosotros mismos como de la
opinión que los demás tienen de nosotros. Los demás me definen y yo me defino con relación a
los demás.
Las personas que han establecido su identidad de forma más estable y madura se adaptan
mejor a las diferentes situaciones sociales, se relacionan más fácilmente con los demás y
poseen una mayor confianza en sí mismas. Sin embargo la identidad no se asienta de forma
definitiva jamás, siempre cabe la posibilidad de experimentar crisis de identidad en la edad
adulta.

El autoconcepto se actualiza permanentemente a través de la experiencia o el estudio. Nos


transformamos con el tiempo. Cambiamos la etiqueta de novato a veterano, de trabajador a
parado, de casado a separado, de activo a jubilado. La identidad es dinámica, en evolución
permanente, pero emocionalmente nos seguimos sintiendo los mismos a través de los
continuos cambios, relacionando lo nuevo con lo antiguo.

La identidad significa un enfoque existencial privado, una estructura interna de


autopercepciones, capacidades y necesidades. Nos proporciona el sentimiento de encajar en el
mundo social, de pertenecer al grupo. Y nos da razones para actuar.

Mi identidad es la reflexión sobre mi propia secuencia temporal y lo que me distingue de


los demás, una narrativa personal que construye mi realidad. Es el sentido esencial de mí
mismo, mis valores fundamentales y mis objetivos en la vida. Es el sentimiento de  ser alguien
original e irrepetible

La adolescencia, el período de búsqueda de sí mismo

Entre los estudiosos sobre los cambios que ocurren en el ser humano durante su ciclo vital, hay
un amplio consenso en que la adolescencia es un período clave en el proceso de formación
de la identidad. Esta etapa comienza con la pubertad, donde se desencadena una sucesión de
cambios físicos y hormonales que provocan a su vez transformaciones psicológicas y
sociales. El/la adolescente se verá obligado a adaptarse a su nueva imagen y lograr aceptarla
(a veces con dificultad).

La adolescencia es una transición evolutiva, que pasa de una existencia infantil y protegida


hacia la madurez física, sexual y psicosocial de la vida adulta. Es el momento donde el/la joven
necesita situarse en la comunidad en la que vive, cuya tarea primordial es alcanzar una
identidad que le permita llegar a ser una persona relevante para la sociedad. El
adolescente ambiciona ser el mejor en algún ámbito y recibir el aprecio de los demás, es
una etapa donde brota el miedo a no destacar y a hacer el ridículo.
Aunque es una búsqueda que dura toda la vida, la identidad personal hunde sus raíces en esta
época, donde el adolescente se esfuerza por encontrar un sentido de sí mismo y del mundo
que le rodea. Mientras busca su propia identidad va reconstruyendo tenazmente su
personalidad con la pretensión de convertirse en adulto, de superar su etapa infantil. Necesita
comprenderse, aclarar sus dudas sobre sus aptitudes y tomar decisiones.
El adolescente busca integrarse en un grupo de iguales (la pandilla) al margen de su familia
nuclear, para poder compararse con los de su edad y decidir cómo quiere ser y qué cosas
quiere superar. Aunque la familia siempre será un referente para el adolescente, pasa a un
segundo plano, convirtiéndose la pandilla en el soporte más importante. Así construyen una
escala de valores propia, donde conviven valores familiares con otros que añaden de su grupo
de pares.

En la adolescencia la identidad es experimental. El/la joven intenta ajustar lo que piensa que
es y ha conseguido con lo que piensa que los demás ven y esperan de él/ella. En el desarrollo
de la identidad influyen tanto factores individuales (genéticos y psicológicos) como ambientales,
donde el adolescente cuestiona todas las creencias sociales, morales y políticas de su
cultura buscando una definición personalizada de lo que significa ser humano. Esta definición
se basa en la necesidad de parecerse lo suficiente a un grupo de personas para ser aceptado,
y al mismo tiempo la necesidad de ser distinto, con sentimientos y valores propios, con el
deseo de aportar un sentido de vida único.

Los estatus de identidad de Marcia

El psicólogo James E. Marcia introduce cuatro estatus de identidad en función del grado de
exploración y compromiso que tenga el adolescente durante su proceso de construcción de la
identidad (Marcia y cols., 1993):

– Identidad difusa: en este estatus el adolescente no ha explorado entre diferentes


alternativas para encontrar una identidad, ni se ha comprometido con ninguna ocupación
vocacional, evita tomar decisiones sobre el futuro, no se tienen posturas ideológicas (un cuerpo
articulado de ideas, creencias, sentimientos, valores. En esta etapa el adolescente no se
preocupa por su identidad.
– Identidad hipotecada: el adolescente con esta identidad ha asumido un compromiso sin
búsqueda o exploración significativa, adoptando los roles y valores aprendidos durante su
infancia (generalmente de los padres). Es decir, no ha experimentado ninguna crisis de
identidad.

– Identidad moratoria: en este caso el adolescente explora de forma activa buscando su


identidad, pero sin adquirir compromisos claros. Necesita tiempo para encontrar unos roles
sociales aceptables, así como rebelarse y cuestionar los valores familiares para no sentir que
tiene una identidad hipotecada. Esta fase se caracteriza por continuas crisis y suele ser previa
a la identidad alcanzada. Estar en moratoria implica un proceso de prueba de distintas formas
de ser sin compromisos claros. Esta exploración puede ser mental: hay una constante reflexión
sobre uno mismo y sus posibilidades; o puede ser actitudinal, lo cual implicaría, por ejemplo,
probar varias actividades, conocer más gente, conocer ideas y discutirlas, aprender otras
formas de expresión cultural, etc.

– Identidad lograda: cuando el adolescente ha superado la fase moratoria con sus crisis y


finalizado el período de exploración, y además asume una serie de compromisos más o menos
firmes y estables con ciertas ideas, valores, creencias, formas de relacionarse de
manera algo articulada, logra una identidad madura, individual y coherente.

Según diversos autores la identidad no se forma necesariamente mediante una secuencia


temporal de transiciones o etapas fijas, ni tampoco hay una meta final. Parece
que construimos nuestra identidad personal a distintos ritmos en los diferentes contextos:
los ‘interpersonales’ (relaciones familiares e íntimas) y los ‘ideológicos’ (política, religión,
profesión…).
Haber desarrollado una identidad profesional muy avanzada no equivale a tener el mismo
desarrollo en las relaciones personales, por ejemplo.

Además, en la sociedad occidental, la superación de la adolescencia no tiene un límite preciso;


se refiere sobre todo al momento en que una persona asume sus propias responsabilidades
sociales, acepta su rol profesional e interactúa de forma madura con sus vecinos

Identidad y emociones

La emoción es un proceso complejo, en el que están integradas respuestas:


Psicológicas, las emociones alteran la atención, activan redes neuronales de la memoria.
Fisiológicas, organizan rápidamente las respuestas de distintos sistemas biológicos, en
donde están incluidas las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del
Sistema Nervioso Autónomo y la del sistema endocrino.
Conductuales, las emociones sirven para establecer nuestra posición con respecto a
nuestro entorno. Para poder utilizarlas tendremos que:
1. Percibir: reconocer de forma consciente nuestras emociones e identificar qué
sentimos y ser capaces de darle una etiqueta verbal.
2. Comprender: integrar lo que sentimos dentro de nuestro pensamiento y saber
considerar la complejidad de los cambios emocionales.
3. Regular: dirigir y manejar las emociones tanto positivas como negativas de forma
eficaz.
Tipos de Emociones
Miedo: aprehensión provocada generalmente por sensación de amenaza, fracaso,
peligro o dolor. .
Angustia: sensación de dolor mental o psicológico causado por la preocupación o el
sufrimiento.
Sorpresa: malestar o asombro ante algo inesperado. Es muy transitoria. Puede dar una
aproximación cognitiva para saber qué pasa.
Ira o rabia: estado afectivo de frustración, indignación, furia, cólera, irritabilidad,
enfado… que surge por sentirse ofendidos por otras personas o cuando dañan a otros
que son importantes para nosotros.
Asco: intenso desagrado hacia algo repulsivo o repugnante.
Aburrimiento: sensación de desánimo frente a las obligaciones
Tristeza: sentimiento de dolor anímico producido por un suceso desfavorable que suele
manifestarse con un estado de ánimo pesimista, la insatisfacción y la tendencia al llanto.
Alegría: sensación agradable de satisfacción, bienestar y de seguridad.
Felicidad: se experimenta cuando las necesidades que tenía la persona han sido
satisfechas y se alcanza el bienestar.
Interés: esta emoción permite que la atención se centre en una cosa concreta.
Vergüenza: es una emoción negativa que sentimos cuando somos conscientes de que
hemos realizado una acción humillante que puede poner en peligro nuestra
reputación, lo que nos lleva a querer abandonar el lugar de los hechos. Es un
sentimiento negativo, acompañado de deseo de esconderse, ante la posibilidad de que
los demás vean alguna falta, carencia o mala acción nuestra, o de algo que debería
permanecer oculto.
Culpa: Reacción emocional provocada por la realización de alguna acción que se
considera mala u ofensiva.
Orgullo: sano: sentimiento positivo de respeto hacia uno mismo. Malo: cuando la
conciencia de lo que uno vale va acompañada de altivez y desprecio hacia otros.
Envidia: es una emoción que sentimos cuando anhelamos algo de lo que es poseedor
otra persona. Sentimiento de malestar, rabia o tristeza, ante el bien de otra persona,
deseando que pierda ese bien.
Indignación: emoción negativa causada por el bien inmerecido de alguien o por las
situaciones consideradas injustas.
Admiración: la percepción de algo o alguien extraordinario, provoca un sentimiento
profundo y duradero, acompañado de aprecio.
En nuestra historia pudimos ver que el concurso de danzas generó diversa emociones
que se pudieron percibir como alegría, entusiasmo, así como la sorpresa la ira y
vergüenza tanto en Erika, Daniel el profesor y las compañeras y compañeros

1. Autorregulación Emocional

Como hemos visto, los principales modelos de Inteligencia Emocional dan mucha
importancia a la regulación de las propias emociones. ya que de nada sirve reconocer
nuestras propias emociones si no podemos manejarlas.
La autorregulación emocional es un mecanismo del ser humano que le permite mantener
constante el balance de las manifestaciones de nuestras emociones y nuestras las
relaciones sociales satisfactorias.
Es importante conocer uno de los muchos modelos de autorregulación emocional, uno
de ellos es propuesto por Bonano (2001) donde señala tres categorías generales de
actividad autorregulatoria:
1) Regulación de Control: Se refiere a comportamientos automáticos e instrumentales
dirigidos a la inmediata regulación de respuestas emocionales que ya habían sido
provocadas. Dentro de esta categoría se incluyen los siguientes mecanismos: análisis
emocional, eliminación emocional, expresión emocional y la risa.
2) Regulación Anticipatoria: Si la homeostasis está satisfecha en el momento, el
siguiente paso es anticipar los futuros desafíos, las necesidades de control que se puedan
presentar. Dentro de esta categoría se utilizarían los siguientes mecanismos: expresión
emocional, la risa, evitar o buscar personas, sitios o situaciones, adquirir nuevas
habilidades, revaloración, escribir o hablar acerca de sucesos angustiosos
3) Regulación Exploratoria: En el caso que no tengamos necesidades inmediatas o
pendientes podemos involucrarnos en actividades exploratorias que nos permitan
adquirir nuevas habilidades o recursos para mantener nuestra homeostasis emocional.
Algunas de estas actividades pueden ser: entretenimiento, actividades, escribir sobre
emociones.
¿SABÍAS QUE...? Homeostasis es el conjunto de fenómenos de autorregulación que
llevan al mantenimiento de la constancia en las propiedades y la composición del medio
interno de un organismo. El concepto fue elaborado por el fisiólogo estadounidense
Walter Bradford Cannon (1871–1945)

2. Estrategias para la Autorregulación de Emociones

A continuación te presentamos algunas estrategias para regular tus emociones.


a) La respiración. Los conflictos emocionales provocan una serie de tensiones
musculares que dificultan la respiración. Aumentar la capacidad respiratoria es el
primer paso para alcanzar un estado de relajación y preparar al cuerpo para el
cambio. Además de una respiración profunda es necesario realizar un ejercicio de
análisis de los factores que nos han llevado a un desequilibrio corporal o. emocional
y esforzarnos por elevar el nivel de energía. Cuanto más oxigenado tengas el cerebro,
tus pensamientos serán más claros, más lúcidos y más eficaces. Respirar
adecuadamente y saber poner en práctica esta técnica cuando la necesitas te ayudará
a canalizar de forma correcta la ansiedad, tus miedos, la ira, la frustración, el
malestar y el estrés.
b) Relajación muscular. Esta estrategia trata de eliminar la tensión muscular que es
una de las manifestaciones fisiológicas más habituales de la activación emocional.
c) Pensamiento positivo. Es darse cuenta que se están teniendo pensamientos que traen
emociones desagradables y sustituirlos por otros.
d) La meditación. La meditación no es más que un estado de relajación y tranquilidad
en el que el suprime toda actividad física y mental. Es una técnica eficaz para
ponerse en contacto con nuestro interior. Se dice que, a nivel físico, la meditación
disminuye la presión sanguínea, mejora el sistema inmunológico y aumenta la
producción de serotonina, mejorando el humor y el comportamiento. A nivel mental,
mejora la estabilidad emocional, disminuye la ansiedad y desarrolla la intuición,
entre otros beneficios. Es un estado de sosiego que permite observar los propios
pensamientos y actitudes. Puedes meditar en donde te sientas cómodo. Busca un
lugar tranquilo y relajante en donde meditar. Es de utilidad que sea un lugar
relativamente tranquilo y con pocas distracciones. Puedes optar por meditar en tu
dormitorio, en la sala o en un parque de tu localidad.
e) Artes expresivas. El término “artes expresivas” alude al uso de varias formas de
arte, como la narrativa, la plástica, la danza, la pintura y la música, entre otras. En
esta terapia alentamos la expresión personal, sin prestar atención al valor comercial o
a la calidad del producto. Las artes del movimiento, lo visual, lo sonoro y la
redacción creativa se conciben como lenguajes del alma y del espíritu que pueden
aprovecharse para explorar las emociones humanas y permiten desarrollar un sentido
positivo de uno mismo.
Además de lo anterior, también puedes usar tus recursos para automotivarte, como
hacer deporte, leer un libro, caminar, bailar, entre otras actividades de tu interés.
Estas también ayudan y son válidas.
f) Resiliencia. La resiliencia se logra mediante una combinación de factores que te
permiten afrontar y superar los problemas y las adversidades de la vida, y construir
sobre ellos, saliendo incluso fortalecidos (Melillo y Suárez, 1995).

¿SABÍAS QUE...? Cantar y bailar permiten descubrir la energía de la emoción y liberarla; es


decir, permiten que esta fluya. Roth (1990)

3. Como superar algunas emociones que nos han marcado en nuestra


vida
¿SABÍAS QUE...? Resentimiento.
Es la reacción natural que experimentamos cuando alguien nos causa una ofensa o
una injusticia. Es sentir una y otra vez (re-sentir) el enojo que vivimos en el pasado y
que fue provocado por una persona o situación. Se trata de un enojo no expresado,
que reprimimos en ese momento por temor a las consecuencias o por nuestra
incapacidad de enfrentar a la persona que lo provocó.
¿Qué crees que está sintiendo Erika? ¿Cómo se llama esa emoción?
El resentimiento es una de las emociones más difíciles de reconocer y aceptar como
podemos verlo en Erika vemos que a pesar de que ha pasado un año aun le es difícil
aceptar, que la actitud de Daniel le sigue afectando. El resentimiento está basado en
una o varias situaciones en las que nos sentimos tratados de manera injusta,
lastimados, humillados, lo que paso con Erika y la hermana de Daniel etc., sin haber
sido capaz de defenderse y de expresar su enojo. Pero la realidad es Resentimiento
que, si no las aceptamos y eliminamos, siempre va a empañar nuestra vida. Además,
el coraje, que es parte del resentimiento, deteriora nuestras relaciones y daña nuestra
salud emocional.
¿Qué habilidades deberíamos tener para enfrentar estas situaciones?
Debemos fortalecer algunas habilidades que nos permiten enfrentar con éxito las
exigencias y desafíos de la vida diaria. No debemos confundir habilidades como
aquellas recetas o tips de cómo debemos comportarnos en tal o cual situación, sino la
adquisición y aplicación de herramientas específicas que nos permitirán ser
responsables de nuestras propias acciones, cuidándonos a nosotros/as mismos/as y
relacionándonos con los y las demás de manera asertiva.
Aquí algunas habilidades para autorregular nuestras emociones que debemos tener en
cuenta y poder expresarnos adecuadamente y establecer relaciones sociales
satisfactorias y justas:
1. Conocimiento de mí mismo/a: te permite reconocer tu ser, carácter, fortalezas,
debilidades, gustos y disgustos. A partir de conocerte puedes mejorar ciertas
debilidades de tu forma de ser.
2. Empatía: es ponerte en el zapato del otro/a, es imaginarte cómo es la vida para tus
compañeras o compañeros, incluso en situaciones con las que no estás
familiarizado/a. A partir de mirar a la otra persona es posible que entiendas otras
formas de ser y estar en el mundo y ser más respetuosa/o.
3. Comunicación efectiva: tiene que ver con la forma como te expresas, a través del
lenguaje verbal y no verbal. Utilizar un lenguaje corporal y verbal que no sea agresivo
ni denigre a las personas.
4. Relaciones interpersonales: iniciar y mantener relaciones cordiales y respetuosas
con otros adolescentes, jóvenes, con tu familia, comunidad, barrio y sociedad.
5. Comunicación asertiva y/o toma de decisiones: en decir lo que sientes, piensas
y quieres a la otra persona, sin lastimarla y respetando tus derechos y los de él/ella. La
toma de decisiones consiste en manejar responsablemente las decisiones cotidianas
de tu propia vida y tu relación con los y las demás, precautelando tu salud y bienestar.
6. Soluciones de problemas y conflictos: permite contar con las herramientas para
enfrentar, hacerte responsable y no huir o dejar a otros/as los problemas cotidianos de
la vida, un problema que no resuelves puede convertir en una fuente de malestar
físico, mental y/o psicosociales.
7. Pensamiento creativo: es la habilidad para tomar decisiones y resolver los
problemas pensando en respuestas creativas y propositivas para evitar situaciones de
chantaje, hostigamiento u otras situaciones que se te puedan presentar en la vida
cotidiana.
8. Pensamiento crítico: esta habilidad te permite analizar de forma personal y
objetiva la información que te llega a través de los medios de comunicación, ferias,
charlas y por tus propias amistades, compararlas con experiencias propias o de otras
personas y de esta forma identificar, alertar o frenar situaciones de riesgo para tu
propio bienestar.
9. Manejo disentimientos y emociones: te ayudará a reconocer tus sentimientos y
emociones y entender las de los demás, a ser conscientes de cómo influyen en tu
conocimiento de mí mismo/a, empatía, comunicación afectiva comportamiento y
responder a ellos de forma apropiada. También te ayudará a controlar emociones de
ira, rabia, resentimiento y otras que son nocivas para ti y tu entorno.
10. Manejo de las tensiones y el estrés: esta habilidad te permite reconocer
situaciones que te ponen tenso/a o te generan estrés, permitiéndote desarrollar
herramientas de relajación y respuesta a estas situaciones de forma positiva. Esta
habilidad puede también ayudar a alejarte de espacios o personas tóxicas que te
generan angustia, miedo o intranquilidad.
¿Por qué es importante la salud emocional?
La salud emocional está relacionada con lo que quieres para ti mismo/a, confiar en tus
habilidades, manejar bien tus preocupaciones, estrés tristeza y llevarte bien con las
demás personas. Ser saludable emocionalmente depende casi siempre de tu actitud.
Puedes hacer cosas para mantenerte emocionalmente saludable, tener pensamientos
positivos, lo que implica dedicar tiempo a cuidar tu autoestima tu entorno, tus
relaciones.

AUTOESTIMA

Se trata de la evaluación que hacemos ordinariamente de nosotros mismos.

¿Qué es la autoestima?
Se conoce como autoestima a un conjunto de percepciones, valoraciones y
apreciaciones que un individuo tiene respecto a sí mismo o a las actividades
que realiza. Esto puede enfocarse en la totalidad de su persona, en sus labores, o
en la apariencia corporal, etc. Se trata de la evaluación que hacemos ordinariamente
de nosotros mismos.
Todas las personas poseen una proyección mental de quiénes son, cómo lucen, en
qué son buenos y en qué son malos, y cómo los perciben los demás. Sea o no cierta
esa descripción que hacemos de nosotros mismos, lo cierto es que se forma durante
la infancia y sobre ella descansa nuestra relación con nosotros mismos: la
autoestima.

Autoestima alta
Se habla de una autoestima alta (o también “positiva” o “correcta”) generalmente
cuando la persona presenta las siguientes características de personalidad:
 Autoconfianza. La persona conoce y acepta sus valores y está dispuesta a
luchar por ellos a pesar de encontrar oposición. Al mismo tiempo es capaz de
cambiar algo de ellos si la experiencia le dice que estaban errados.
 Aceptación. La persona se acepta a sí misma tal y como es, lo cual no quiere decir
que no intente vencer miedos, conquistar malos hábitos o cambiar, pero no se siente
culpable por ser como es o porque a otros no les parezca adecuada su manera de pensar.
 Autovaloración. La persona se considera medianamente apta, con cosas para
ofrecer a los demás y se relaciona con ellos en condiciones de igualdad y
de dignidad.
 Apasionamiento. Es capaz de disfrutar con determinadas actividades y
alegrarse de su propia existencia, lo cual no significa que viva en estado de
alegría constante. Puede entristecerse o alegrarse, como cualquiera, pero frente a
estímulos externos o coyunturas.
Autoestima baja
Coloquialmente se habla de autoestima “baja” (en otras terminologías: “equivocada”)
cuando las personas exhiben alguna de las siguientes conductas:
 Autocrítica constante. La persona se mantiene en un perpetuo estado de
insatisfacción, disminuyendo o viéndole el lado negativo a todo lo que hace o
recibe.
 Hipersensibilidad a la crítica. La persona tolera poco las críticas y se muestra
hostil ante quienes lo cuestionan, y es fácil de resentirse.
 Deseo compulsivo de complacer. La persona pone por encima de sus propias
necesidades las de los demás, con tal de recibir aprobación de ellos, y es incapaz de decir
que no.
 Perfeccionismo. La persona se exige a sí misma hacer las cosas
perfectamente, lo cual a menudo es imposible, y el menor fallo representa para
ella una catástrofe.
 Culpabilidad constante. La persona es incapaz de perdonarse errores y se condena
eternamente por ellos.
 Defensividad. La persona reacciona ante la vida como bajo un constante
ataque, y es incapaz de pactar del todo con el goce de vivir o la alegría.

¿Qué es necesario para desarrollar la autoestima?


1. Autoconocimiento: el primer paso y el más imprescindible para desarrollar
nuestra autoestima, es el autoconocimiento. El autoconocimiento o
la autoconciencia, significa conocerse a uno mismo. Se trata de saber cómo
somos cada uno de nosotros, conocernos profundamente. Conocer nuestras
virtudes y nuestros defectos, nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles.
2. Autoaceptación: como segundo paso, es indispensable aceptarnos tal y como
somos. Es muy importante aceptarse incondicionalmente.
3. Potenciarnos: por otro lado, es muy importante ser conscientes de nuestro
potencial. Una vez nos hayamos conocido y aceptado, seremos conscientes de
nuestros puntos fuertes. Debemos potenciarlos y desarrollarlos, para sacar el
mayor partido de nosotros mismos.
4. Minimizar los puntos débiles: es muy importante, trabajar nuestros puntos
débiles. Debemos trabajarlos sin ofuscarnos. Sabemos que son nuestro “talón de
Aquiles”, y por ello los trabajaremos con más calma y delicadeza. Pero nunca los
apartaremos y nos olvidaremos de ellos.
5. Conducirnos positivamente: y por último, es muy importante conducirnos
positivamente. Es decir, considerarnos de una forma positiva, en la que nos
tratemos con respeto y nos valoremos positivamente. Es importante querernos y
apreciarnos

Autoestima y adolescencia
La adolescencia es una etapa de cambios físicos y psíquicos profundos en
el ser humano, cuya huella en la autoestima puede ser determinante en la
construcción del adulto.
Este convencimiento ha llevado a las escuelas y pedagogos del mundo a abordar
temas sensibles de hostigamiento o bullying, así como de educación emocional y
sexual, en la población adolescente, pues se trata de la más sensible y vulnerable
en materia de autoestima
Autoconcepto: ¿qué es y cómo se forma?
Definimos la idea de "autoconcepto" y explicamos cómo construimos esta imagen de
nosotros mismos.

Arturo Torres

Autoconcepto: una definición rápida


El autoconcepto es la imagen que hemos creado sobre nosotros mismos. No una
imagen solamente visual, desde luego; se trata más bien del conjunto de ideas que
creemos que nos definen, a nivel consciente e inconsciente. Esto incluye una cantidad
prácticamente infinita de conceptos que podrían estar incluidos en esta "imagen" sobre
nosotros mismos, ya que cada idea puede albergar en su interior muchas otras,
creando sistemas de categorías que están unos dentro de otros.
Así pues, podría ser un componente de nuestro autoconcepto nuestra idea de lo que
es la timidez, pero también una idea aproximada sobre nuestra inteligencia. Hay
multitud de elementos que pueden ser parte constitutiva de esta imagen de uno
mismo, y el autoconcepto sirve para englobarlas bajo una etiqueta.
De esta manera, si damos por supuesto que la mente de una persona está compuesta
por una red de conceptos que se solapan parcialmente entre sí (por ejemplo, "rosal" se
solapa un poco con "planta" y con "rojo", si nos imaginamos las flores de ese color), el
autoconcepto es el punto en el que diferentes ideas y creencias se solapan en un
mismo punto haciendo que de esta combinación surja el concepto del "Yo", algo que
está presente en los animales con capacidad de crear e interpretar conceptos
abstractos.
En definitiva, el autoconcepto es el conjunto de características (estéticas, físicas,
afectivas, etc.) que sirven para definir la imagen del "Yo".

Algunas claves para entender qué es el autoconcepto


Estas son algunas explicaciones para matizar el significado del término autoconcepto;
algunas de sus características principales.
1. Es relativamente estable
Tiene sentido hablar de la existencia del autoconcepto justamente porque es posible
encontrar unas pautas y unas características definitorias de cada persona que
tienden a estar siempre ahí. Si el autoconcepto variara totalmente a cada segundo,
este no existiría.
Es por eso que muchos psicólogos dedican parte de sus esfuerzos a descubrir aquello
que define el autoconcepto de las personas. Esto puede servir para tratar problemas
en la psicología clínica, pero también, por ejemplo, para establecer perfiles
poblacionales o de consumidores.
Por otro lado, el autoconcepto puede evolucionar a lo largo del tiempo, pero no de
manera abrupta, y siempre siguiendo tendencias más bien escalonadas y suaves.
También puede cambiar mediante la psicoterapia, en la que herramientas como la
reestructuración cognitiva ayudan a modificar creencias sobre uno mismo.
2. El autoconcepto puede cambiar
Aunque tienda a mantenerse relativamente igual en el tiempo, el autoconcepto no es
ni mucho menos algo estático. Está variando constantemente, al igual que varían
constantemente nuestras experiencias y el curso de nuestros pensamientos. Sin
embargo, que el autoconcepto no se mantenga siempre igual no significa que en él
quepa cualquier idea sobre nosotros mismos.
Está claro que algo que considerábamos totalmente ajeno a nuestra manera de ser o
de comportarnos puede, pasado un tiempo, entrar a formar parte del conjunto de
cosas que consideramos que nos definen. Sin embargo, esto no cambia el hecho de
que, en un primer momento esa idea o cualidad no formaba parte de nuestro
autoconcepto, y que sólo con el transcurso de los días ha podido quedar englobado en
este.
Encontramos numerosos ejemplos de esta variabilidad del autoconcepto en los
adolescentes. La adolescencia es una etapa en las que cambian de manera abrupta
las maneras de entender la realidad, de sentir y de relacionarnos con los demás. Y
estas "sacudidas" ocurren, por supuesto, también en la manera en la que estos
jóvenes se ven a sí mismos. Es muy normal comprobar cómo los adolescentes
reniegan totalmente de una estética y un sistema de valores que, poco después,
quedarán integrados en su autoconcepto.
3. El autoconcepto tiene límites difusos
El autoconcepto es un constructo teórico con el que trabajan los psicólogos, no
algo que pueda ser aislado en un laboratorio. Esto significa que, allí donde queda
plasmado el autoconcepto, también hay otros elementos: un tinte emocional y
valorativo de uno mismo, las influencias de ideas asociadas entre sí, la influencia de la
cultura en la manera de concebirse a uno mismo, etc.
Así pues, la diferencia ente el autoconcepto y la autoestima, o entre el autoconcepto y
el resto de conceptos (es decir, los que hacen referencia no a uno mismo, sino a los
demás o al resto del mundo) es fundamentalmente un límite establecido por los
psicólogos y que sirve para entender mejor el funcionamiento de los procesos
mentales.
4. La distancia entre las ideas es relativa
Esto es algo que se deriva del punto anterior. Normalmente, las personas no
entendemos que todas aquellas ideas que quedan englobadas dentro de nuestro
autoconcepto nos definen por igual, del mismo modo en el que hay ciertos
elementos que quedan en el límite entre lo que nos define y lo que no. Es por eso que
todo aquello sobre lo que hablamos cuando hablamos de autoconcepto es relativo.
Siempre valoramos en qué medida estamos definidos por algo comparándolo con otro
elemento.
Por ejemplo, podemos no ser unos grandes fans de una marca de ropa deportiva, pero
cuando pensamos en otro tipo de vestimentas que percibimos totalmente ajenas a
nosotros (por poner un caso, un traje folclórico de unas islas remotas), consideramos
que esa marca está bastante cerca del conjunto de ideas que pueblan nuestro
autoconcepto.
5. Hay una diferencia entre autoconcepto y autoestima
Aunque ambas ideas se parezcan, el autoconcepto no es lo mismo que la
autoestima. El primero sirve sólo para describirnos a nosotros mismos, mientras que
la autoestima es el concepto que hace referencia a nuestra manera de valorarnos. Es
decir, que el autoconcepto sirve para referirnos a la vertiente cognitiva de nuestra
manera de vernos, mientras que la autoestima tiene su razón de ser en el componente
emocional y valorativo desde el que nos juzgamos. Ambos constructos teóricos, sin
embargo, hacen referencia a algo subjetivo y privado.
Muchas veces, además, se utiliza el término "autoconcepto" ya dando por sentado que
en él quedan incluidos tanto el autoconcepto como la autoestima. Sin embargo, para
salir de dudas, es recomendable utilizar por separado estos términos.
6. Está relacionado con la autoconsciencia
Existe un autoconcepto porque somos conscientes de que existimos como entidad
diferenciada del resto. Es por eso que, en el momento en el que empezamos a
percibir la presencia de cosas que nos son ajenas, ya está naciendo una forma
de autoconcepto, por muy rudimentario que sea. Es una dialéctica en el que un
concepto da pie a la existencia del otro.
7. Es sensible al ambiente
El término autoconcepto puede llevarnos al error de que este es un fenómeno mental
que aparece sin más en las personas, y cuya única relación con el entorno es de
dentro hacia fuera: afecta a cómo nos comportamos y actuamos modificando el
entorno, pero no se ve afectado desde fuera. Esto es un error.
El autoconcepto es un proceso dinámico, causado por una mezcla de interacciones
entre los genes y el ambiente. Por eso, no está aislado dentro de las personas, sino
que nuestras vivencias y nuestros hábitos lo hacen evolucionar. Este es el motivo por
el que el autoconcepto está muy vinculado a nuestra vida social, y es a través del
lenguaje, un fenómeno que surge de la colectividad, que somos capaces de llegar a
una idea del "Yo".
¿Para qué sirve?
El autoconcepto nos permite realizar inferencias sobre todo aquello que tiene que
ver con nuestra manera de comportarnos y el modo en el que los demás se
comportan con respecto a nosotros. Si, por ejemplo, creemos que no se nos da bien el
fútbol y asumimos que nuestros compañeros valoran eso negativamente, tenderemos
a creer que en ese círculo social las posibilidades de tener un buen estatus se
reducen, y quizás optemos por conocer gente nueva.
Otra perspectiva basada en la conducta
El término autoconcepto nos puede hacer pensar que este es una pieza más del
cerebro, un elemento que nos hace emitir cierto tipo de comportamientos y no otros.
Sin embargo, hay un paradigma de la psicología que niega este tipo de definición del
autoconcepto.
Para el conductismo, el autoconcepto no es un fenómeno interno de la menta humana,
sino un comportamiento, una manera de realizar ciertas acciones; más
concretamente, una manera de realizar valoraciones verbales acerca de cómo
solemos comportarnos en relación con lo que nos rodea.
Así pues, no hay que perder de vista que el autoconcepto siempre existe en relación al
mundo material en el que vivimos, y no de manera aislada en nuestro cuerpo.
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La autonomía y los valores en la afectividad de las y los


adolescentes
Autonomía: Significa ‘gobernarse uno mismo’, es decir, generar las propias reglas de
convivencia y actuar no por presión externa, sino porque uno está convencido de que
aquello que hace es la mejor manera de actuar, la más justa y correcta, la que resuelve el
conflicto de mejor modo, la que beneficia a las personas o evita un daño injusto e
innecesario.
Heteronomía: Significa ‘estar regidos por las reglas que nos imponen otros’. Una
persona heterónoma vive las reglas de convivencia como algo obligatorio; es decir, que
está impuesto por presión ajena y externa a uno, o porque existen sanciones que nos
obligan a actuar de un modo y no de otro. En este caso, las personas no se muestran
libres en su decisión y pensamiento porque no entienden el verdadero sentido de las
normas.
En general, se dice que alguien es autónomo si asume la responsabilidad básica respecto
a su propia vida: cuando aprende a confiar en su forma de pensar sobre lo justo y lo
injusto, así como en su esfuerzo y capacidad para cubrir sus necesidades y alcanzar sus
metas.
¿Qué son los valores?
La autonomía involucra los principios y valores que nos rigen, los cuales los damos a
conocer en cada acción que realizamos. Recordemos que Valeria piensa que no tiene
nada de malo ser pareja de baile de Leonardo; sin embargo, por la respuesta de Miguel,
piensa que él desconfía de ella y cuestiona lo que entiende por libertad. A veces, los
valores pueden ser convencionales, es decir, se sostienen en acuerdos o preceptos
sociales que se asumen como buenos o razonables.
Autonomía y principio éticos
Tienen validez universal y nos hacen más humanos. Por ejemplo, el respeto a los
derechos humanos, la libertad y la verdad. Los principios éticos se convierten, entonces,
en guías y pautas de conducta no negociables que ayudan a evaluar alcances y límites de
determinados valores en un momento dado. Valeria considera que ser honesta con
Miguel y no mentirle es un principio ético. Al margen de la recomendación de su amiga,
es algo conveniente para sí misma, así como para la relación con su enamorado.

Podemos identificar algunos rasgos que caracterizan a aquellas y aquellos jóvenes que
poseen un perfil de mayor autonomía.

• No necesitan que otros los obliguen a hacer las cosas correctamente.


• Usan criterios de juicio, razones y argumentos justos y solidarios, aplicados a las
situaciones que implican un conflicto de valores.
• Desarrollan las capacidades de comprensión crítica de la realidad personal y social, de
modo que pueden reconocer y valorar el significado de las situaciones concretas.
• Cultivan la sensibilidad necesaria para percibir los propios sentimientos y emociones,
para aceptarlos críticamente y manejarlos adecuadamente sin herir a los demás.
• Se detienen a pensar en las consecuencias de sus acciones no solo para sí mismos, sino
también para los demás.
• Fomentan las capacidades de diálogo que predisponen al acuerdo, al respeto mutuo y a
la participación democrática.

Proyecto de vida: expresión de autonomía


La autonomía se relaciona con la autorregulación, el control y la dirección de la vida de
cada persona desde ella misma y no desde una autoridad externa. La autonomía no
significa que la persona viva como en una isla desierta, que actúe como si no tuviera
conexiones con otros seres humanos o como si no necesitara de los demás. Por el
contrario, una persona autónoma siempre toma en cuenta a los otros en sus decisiones,
porque piensa en su propio bienestar y también en el colectivo, y por ello tiene presentes
a los demás.
Tener claridad sobre nuestros valores nos facilita tomar decisiones y resolver conflictos
entre dos o más alternativas de comportamiento. Como te habrás dado cuenta, los
valores son como una brújula que nos ayuda a orientar nuestra vida. Muchos de nuestros
comportamientos vinculados a la sexualidad están influidos por nuestros valores éticos,
como la responsabilidad, el respeto por nosotros mismos y por la vida, la libertad, la
honestidad, el compromiso, entre otros.
Hacer un plan o proyecto de vida te permite lograr las metas u objetivos que te
propongas en tu vida. Que las niñas, los niños y los adolescentes se planteen desde
pequeños proyectos de vida los ayuda a saber por qué luchar y superarse. También los
ayuda a identificar riesgos para su salud y su vida y cualquier otra cosa que pueda
interferir con la realización de su proyecto de vida.

Para planear t u proyecto de vida

1. Conócete y confía en tus capacidades y habilidades.


2. Recuerda cada día que tu cuerpo es algo valioso y sagrado y que debes cuidarlo.
3. No hagas cosas que no quieras hacer simplemente porque tus amigas y amigos lo
hacen.
4. Sé consciente de qué quieres lograr y cuáles son tus sueños.
5. Estudia. Prepárate para lograr lo que quieres.
6. Evalúa con qué cuentas para lograr tu proyecto de vida.
7. Trabaja y esfuérzate día a día para lograrlo.
8. Persevera en tu propósito y no te rindas ante los obstáculos.
9. Evita los riesgos que interfieran en tu proyecto. Pospón el inicio de las relaciones
sexuales hasta que madures física y emocionalmente.
10. Dialoga con un adulto de confianza si tienes dudas sobre un tema o una situación
que te inquieta.

Toma de decisión

Un elemento fundamental para actuar con autonomía es el discernimiento como virtud


moral: la capacidad de utilizar un criterio racional, pero también afectivo, para evaluar
qué decisión tomar en un contexto determinado. A veces, acatar las reglas podría
vulnerar los derechos de las y los adolescentes: el derecho a construir relaciones libres
de violencia (http://www.keypersonofinfluence.com/the-strength-of-empathy/).
Ponernos en el lugar del otro, preocuparnos y conversar es una forma de valorar la
empatía al momento de utilizar el discernimiento moral. No siempre el juicio racional es
el más justo cuando se abre la posibilidad de tener empatía con alguien que se siente
mal por razones que, a veces, no nos parecen importantes. Pero también es importante
decir que no. El encubrir a alguien por amistad o familiaridad podría estar muy mal. En
todo caso, siempre es importante hacerse responsable de las propias decisiones.
Actuar con libertad y justicia también supone pensar en los demás, defendiendo sus
derechos y reconociendo que se puede estar vulnerando la dignidad de las personas.
A veces, la empatía y la predisposición para dialogar pueden ser insuficientes. Es
importante recordar que fortalecer nuestra autonomía permite que seamos firmes cuando
se trata de defender nuestros derechos y los principios éticos que orientan nuestra vida.
En este caso, la manera en que queremos ser tratados en una relación afectiva.

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