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Griffa y Moreno

El documento presenta una introducción a la psicología de la vejez. Se mencionan dos teorías sobre el envejecimiento: la teoría del desapego, que sugiere que los ancianos pierden interés en las personas y objetos, y la teoría de la actividad, que propone que los ancianos continúan guiando y apoyando a las generaciones futuras a través de la actividad permanente. También describe los cambios físicos y cognitivos comunes en la vejez, como la pérdida de masa muscular, la disminución

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Griffa y Moreno

El documento presenta una introducción a la psicología de la vejez. Se mencionan dos teorías sobre el envejecimiento: la teoría del desapego, que sugiere que los ancianos pierden interés en las personas y objetos, y la teoría de la actividad, que propone que los ancianos continúan guiando y apoyando a las generaciones futuras a través de la actividad permanente. También describe los cambios físicos y cognitivos comunes en la vejez, como la pérdida de masa muscular, la disminución

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Griffa y Moreno

Senectud

La psicología evolutiva de la vejez se desarrolló a partir de la década del ´60.


Los ancianos se han convertido en seres humanos “descartables” condenados
a la soledad de lo inútil.

Se considera que los principales factores que influyen negativamente en el


proceso de x envejecimiento son: privación de una actividad ocupacional,
condena a la pasividad. La jubilación a veces más que un derecho adquirido es
una real condena social y económica, molestias físicas y debilitamiento
corporal, enlentecimiento de las funciones psíquicas, disminución o exclusión
de las actividades placenteras y agradables de la vida y temor ante la
proximidad de la muerte.

Teorías acerca del proceso de envejecimiento

Desde la antigüedad acaparó la atención de los pensadores las causas del


envejecimiento o bien como prolongar la vida.

Muchos autores consideran la ancianidad como una enfermedad crónica


común a todos los humanos. Aristóteles consideraba la vejez como una
“enfermedad natural”. Séneca decía que es una “enfermedad incurable”.
Galeno de Pérgamo sostenía que si bien la vejez no está libre de achaques,
“no es una enfermedad”, ya que las enfermedades van siempre en contra de la
naturaleza y considera el envejecimiento como un enfriamiento.

Existen 2 teorías a cerca del proceso de envejecimiento:

 Teoría del desapego o apartamiento.


 Teoría de la actividad o del apego.

Teoría del desapego o apartamiento: los ancianos van perdiendo


progresivamente el interés por las personas y los objetos, dando así lugar a las
generaciones más jóvenes. Puede dar lugar a la discriminación y la
marginación social del viejo fundándose en una conducta posible de encontrar
pero con grandes probabilidades de estar socialmente determinada.
Teoría de la actividad o del apego: son seres que luchan hasta el final
guiando, apoyando y siendo incluso ejemplo de las generaciones futuras. La
idea de la actividad permanente, revaloriza al ser humano como “ser con “otras,
que es capaz de adaptarse a los cambios que le plantea el paso del tiempo y
que puede seguir apegado a la vida, sustituyendo una actividad por otra. Pues,
lo que mueve el accionar es el sentido y no la juventud. (Salvarezza, 2005)
Esta es la que propone la cátedra.

Modificaciones corporales

Los cabios corporales se hacen más notorios recién a partir de los 75 – 80


años (involución).

Es importante distinguir entre envejecimiento fisiológico y enfermedades


relacionadas a la vejez. A medida que envejecemos ocurren fenómenos
paralelos:

a) Declinación fisiológica normal.


b) Aumento de posibilidades de ciertas enfermedades.

La declinación fisiológica es independiente del desarrollo de enfermedades. El


envejecimiento es un proceso continuo, heterogéneo, universal i irreversible
que determina una pérdida progresiva de la capacidad de adaptación.

En la vejez comienza:

 Un proceso gradual a encorvarse.


 Rigidez en los ligamentos y articulaciones.
 Fragilidad ósea que facilita las fracturas.
 Perdida de elasticidad muscular.
 Disminución de la actividad metabólica y de la capacidad respiratoria.
 Pierde movilidad y agilidad (movimientos torpes).
 Disminución del riego sanguíneo, que afecta las extremidades y el
cerebro.
 Disminución en la velocidad de transmisión de los nervios, que se puede
observar en la pérdida de reflejos.
 Deterioro en las funciones auditivas, gustativas u olfativas (pueden
hacerse que no escuchan algo que no sea de su interés, pero si escucha
una conversación que gira acerca de si aunque transcurra a distancia).

La preocupación por el cuerpo y por la declinación física se manifiesta en las


conversaciones de las personas ancianas. Predominan los comentarios sobre
enfermedades, accidentes, operaciones, la ingestión de alimentos, el
funcionamiento intestinal, entre otras.

El envejecimiento de la condición física debe ser acompañado de un


mejoramiento de su condición social y de apoyo espiritual.

Modificaciones de la capacidad de rendimiento de las funciones psíquicas


y aprendizaje

Las capacidades sensoperceptivas disminuyen como consecuencia del


envejecimiento, esta disminución varia de un individuo a otro. Se observa una
reducción en la capacidad de recibir y de tratar las informaciones pertinentes al
entorno, (perdida de la audición y disminución de la vista), ambas influyen en la
realización de la vida cotidiana. Estas pérdidas conllevan aislamiento que
disminuye el interés del sujeto hacia el mundo exterior. Decrece la participación
en la vida social y la motivación por las actividades recreativas, la lectura y la
televisión.

El olfato y el gusto también tienden a disminuir con la edad. Estos cambios


pueden perturbar la ingesta y el tipo de alimentos consumidos. Además
incrementa la inapetencia. Hay casos en donde los ancianos que viven solos,
en ocasiones padecen de diarreas e intoxicaciones por no detectar alimentos
en mal estado.

Enfermedades dentarias que en muchos casos exigen el uso de prótesis, o


enfermedades crónicas como la hipertensión, o enfermedades coronarias o
diabetes, que implican dietas restrictivas y los cuadros depresivos incrementan
la falta de apetito.
A su vez una tarea que exige rapidez y coordinación también se ve
obstaculizada. Se produce una pérdida de velocidad de las reacciones,
disminución de la coordinación y pérdida gradual de la masa muscular.

Este déficit en la motricidad con pérdida de la velocidad, debilitamiento y


pérdida de la coordinación tiene incidencia en la vida cotidiana puesto que
perturba la realización de tareas ordinarias.

Estas dificultades sensoperceptivomotoras sumadas a la fragilidad ósea


incrementan la posibilidad de actos torpes y fallidos que a veces llevan a
fracturas.

También poseen dificultades de memoria, pero donde se observa mayor


pérdida es en la llamada “memoria secundaria” o a “corto plazo”. Es decir, el
anciano presenta dificultades para recordar un dato cuando se le ha solicitado
después d varios minutos u horas de haberle sido informada (por ej. Si se le
pregunta qué cenó anoche es posible que no lo recuerde).

Respecto del aprendizaje los ancianos requieren más tiempo de aprendizaje y


materiales más ordenados y menos complejos que aquellos. En el proceso de
aprendizaje son más susceptibles de perturbaciones que los jóvenes y que los
adultos. Por ejemplo, las pautas intercaladas durante la ejercitación lo
empeoran generalmente.

Algunas teorías sostienen que no declina el rendimiento intelectual, sino que se


produce una modificación cualitativa.

La creatividad del anciano le permite revisar su vida y visualizar nuevas


perspectivas, es en cierto modo una forma de prolongar “cualitativamente” la
vida, darle un sentido y afirmar su identidad.

Duelos y estilos de personalidad

Los cambios corporales van acompañados de sentimientos depresivos


respecto de los perdido y de temores ante la creciente pérdida de control,
vulnerabilidad y torpeza de su cuerpo para adaptarse a la exigencias del medio.
Todo esto suele disminuir la autoestima
Marta Leonor Méndez propone 4 perdidas básicas en la ancianidad:

1. El duelo por el cuerpo potente : toma de conciencia de su declinación


física.
2. El duelo por su rol paternal : cuando dicho rol, no lo puede
desempeñar total o parcialmente por impedimentos físicos, psíquicos y
sociales (enfermedad, asilo). En muchos casos se ubican en el lugar de
“hijo” de sus propios hijos.
3. El duelo por el rol social: se desencadena por la jubilación, por la
pérdida del rol laboral, profesional y económico. Trae consecuencias
como búsqueda de otros lugares y fuentes de autoestima que respondan
a sus nuevas necesidades.
4. El duelo por la pérdida de relaciones objetales significativas: surge
ante la viudez, la pérdida de familiares o amigos.

Incremento de ansiedades y se instala la desconfianza como postura


defensiva, estado de alerta frente al mundo externo que es vivido como
cambiante y poderoso. Por lo tanto, les resulta difícil seguir su ritmo.

La negación es otra de la defensa predominante en este momento. Esta


negación es selectiva pues tiende a negar la existencia de lo que puede
resultarle penoso (ve y escucha solo lo que quieren ver y oír). Pero es
importante saber que este es un recurso defensivo para aminorar la intensidad
y la cantidad de estímulos exteriores que amenazan su equilibrio psíquico.

Reichard, define 5 tipos de personalidad:

 Personalidad madura: aceptan su situación pasada y presente.


 Personalidad de tipo casero : es más pasiva y sus relaciones se
caracterizan por la dependencia.
 Personalidad blindada: bien adaptada pero es rígida. Mayor
probabilidad de una mala adaptación.
 Personalidad mal adaptada: descontentas que intentan castigar a los
demás.
 Autofóbicos: caracterizados por la amargura, la agresividad, la
depresión y el autocastigo.
Otra tipología, describe cuatro grupos:

 Tipo reorganizador: personas activas. No permanecen aferradas al


pasado ni se despojan del presente, tienden a interesarse en trabajos
comunitarios.
 Tipo focalizada: sujetos que abandonan una parte de las actividades
que desempeñan para centrarse en otras. Por ejemplo dejan de lado lo
laboral para consagrarse a la familia.
 Tipo retraído: sujeto que renuncia a las actividades ligadas a sus roles
pero sigue estando satisfecho de su vida.
 Tipo desorganizada: presenta un grado débil de actividades y de
satisfacción.

La abuelidad

El vínculo entre los nietos con los abuelos es el vínculo más significativo con
representantes del mundo adulto después de la relación con los padres.

Los abuelos les ofrecen a los nietos contención y aceptación afectiva. Pueden
aprender de sus experiencias a través de la historias de otros tiempos y de
otros modos de vida. Constituyen la segunda línea de seguridad y protección
para el niño.

Los abuelos influyen en la crianza de 2 modos: directamente suministrando, por


ejemplo, cuidados, paseos, consejos; indirectamente, orientando, apoyando a
los padres del niño.

Este rol a veces conlleva a conflictividad. Algunos abuelos escapan o evitan


asumirlo (yo ya crie a mis hijos y ya he cumplido); otros compiten con los
padres por la crianza de los nietos, como resultado de ello los padres suelen
recriminar sus actitudes entrometidas y controladoras.

Los abuelos exigen normas de conductas más flexibles y tolerantes, admitiendo


excepciones a las reglas establecidas.

La abuelidad normal supone una relación armoniosa. Es importante tener en


cuenta que en muchos de los casos los padres delegan la crianza y educación
de sus hijos en los abuelos.
La salud, la enfermedad y la muerte

El anciano y su familia enfrentan la enfermedad, el dolor y la muerte junto al


médico. La enfermedad moviliza fantasías, afectos y roles en los miembros del
núcleo familiar, (muchas veces se delega a un hermano soltero para la
atención del anciano, algunos compiten por hacerse cargo o bien delegan la
atención en una enfermera o sirvienta).

No debemos enfermarnos con el enfermo, pero si acompañarlo. Por eso


importa la actitud de la familia frente a este, deben transmitir animo y brindar
cuidados.

La enfermedad y la muerte movilizan intensas fantasías en los parientes del


anciano, que se expresan en frases como: “que sufra lo menos posible”, “es
mejor muerto que invalido”. Unos quieren mantenerlos en casa a toda costa y
otros por el contrario, consideran su internación o residencia extra familiar.

Adoptar una decisión implica evaluar por un lado el impacto afectivo de estar
en un lugar extraño y separado de los familiares, por otro la asistencia
profesional constante y la aparatología medica a disposición inmediata.

Es importante que el anciano pueda enfrentarse con la enfermedad y con la


posibilidad de muerte y que las acepte como parte del proceso natural de la
vida.

En el anciano la enfermedad reactiva el conflicto dependencia – independencia.


Unos reclaman cuidados pero temen depender excesivamente de los demás,
otros no aceptan ningún tipo de ayuda y otros se someten pasivamente a sus
cuidadores.

Tanto en anciano, como la familia, proyectan al médico una figura omnipotente,


salvadora, protectora y omnisciente.

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